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Tantas Mudas, de Mireia Calafell

Tantas mudas

Tantas mudasQueridos amigos, nada había leído de Mierilla Calafell, porque al parecer ella solo escribe en catalán y aun cuando sé que podría leerla, cosa que naturalmente he probado en estos días, no este poemario titulado Tantas Mudas, también me he dado cuenta que al hacerlo me falta algo; leer en catalán puede ser todo lo fácil que uno quiera cuando conoce el idioma, pero al leer, incluso mentalmente, no es lo mismo entonar la musicalidad que precisa, seguramente la de ella misma, no la mía que en catalán deja mucho que desear. Porque hablar de política en la intimidad nunca será lo mismo que leer poemas por muy en la intimidad que lo intentes, necesito de alguien que me dé los acordes para poder afinar la música de la lectura, y que los versos me transmitan lo que le pido al poema para que me provoque esos sentimientos que de forma natural han de surgir de él.

Así que leí el poemario que tenía traducido por Flavia Company, y los dos primeros poemas me dejaron fascinada; vean, aquí les dejo ese segundo que aun me ronda por la piel:

Literatura

No te ha besado y se ha ido con prisa,
Y ha llegado a casa, y ha encendido el ordenador,
Y ha escrito no te he besado, no te he besado la boca
Y ahora que hago yo de este quererte en los labios.

Hace literatura. Solo literatura.

Tras algún que otro poema seleccionado al azar, y esta vez sí, aunque saben que casi nunca lo hago, leer con sumo cuidado eso que algunos llaman “Prologo” y que la traductora ha llamado Metamorfosis, la devoro, porque quiero comprender; y entendiendo y disfrutando de esta introducción decido ponerme en contacto con la propia traductora para hacerle una pregunta que seguro que muchos de ustedes han pensado.

Si es casi seguro que esta autora conoce el castellano ¿Porqué no se traduce ella misma?

Flavia ha sido muy elegante en sus contestaciones, se nota que aprecia a la autora, y me habla de que no es lo mismo conocer una lengua que crear con ella.

Y yo lo he sentido por la autora… Porque todo el mundo sabe que me fijo mucho en los traductores en la literatura en particular, pero la traducción e interpretación en poesía, que yo misma he hecho en alguna contadísima ocasión y de la mano de una amiga, tiene, desde mi punto de vista, un precio, deja de ser el poema que nació para convertirse en otro poema, porque un poema no es una novela en la que puedes traducir conservando, no sólo la historia, sino también su trasfondo. No dudo que Flavia ha sido respetuosa con su traducción, es lo que tiene no solo saber escribir poesía en varios idiomas, sino saber sentirlos, y es por eso por lo que la felicité al terminar la conversación…

Me gustan los poemas cortos, los poemas que en nada dicen todo:

Todavía

Todo sobra en este verso
si no te regresa a casa.
Tan cierto, ya lo ves: todavía
Escribir es esperarte.

Esto es lo que queda en quien espera todo de cuatro versos. Cuatro versos que forman un poema, un poema que es una historia, que es la vida, porque la literatura ¿Es algo distinto de la vida?

Me gusta lo que he sentido con estas lecturas, me ha gustado ver que ha sido capaz de transmitirme emociones especiales, y ese debe ser el trabajo del poeta, de la poeta o poetisa, de la dona, sin acento, que dóna no solo lo que la literatura le dóna, sino lo que la vida le da como dona… Palabras con las que juega en su poema final.

De hecho aquí les dejo ese último poema que a la vista de unas pequeñas indicaciones que da la misma traductora ustedes mismos pueden, seguro, comprender.

Diacrític

dona dóna dona dóna
dona dóna dona dóna
dona dóna dona dóna
dona dóna dona dóna
dona dóna dona dóna

que violent és un accent
cuan no fa prou diferencia

Un excelente trabajo de esta Barcelonesa nacida en 1980, y que ya ha publicado en un buen puñado de países. Unos versos que nos hablan de la vida, del amor, del desamor… Y de la literatura, de su necesidad absoluta y de la pequeña necesidad de las palabras, de un pequeño grupo de frases que ni han de forzarse en ser poemas…

Y por si piensan que una reseña no puede acabar nunca en estos puntos suspensivos que tanto me gustan, acabaré diciéndoles que merece la pena leer poesía, y sé que así ya me permiten poner un punto final.

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Los Zelmenianos, de Moyhe Kulbak

los-zelmenianosNo hace mucho venía a hablarles de un libro titulado Supervivientes, de Java Rosenfarb, un libro escrito precisamente por una sobreviviente del Gueto de Lodz y de los Campos de Auswchwitz. Tengo que reconocer que aun siendo una lectura muy dura, como pudieron ver me gustó mucho; también es cierto que me revolucionó por dentro. Me hizo pensar en cosas que no había recordado desde la lectura de Maus. Es otra forma de ver la historia, ver su resultado en primera persona y por ello de forma muy, muy dolorosa.

Pero todos sabemos que los judíos tienen un buen sentido del humor, peculiar, del que a mí me gusta, porque es un poco saber reírse de uno mismo. Y ese es mi humor, el que yo elegiría para escribir un libro que pienso que podría agradar a los demás … ¿Qué pocas veces utilizamos ya el verbo agradar, ¿verdad?

Como ven, y pese a mi malísima memoria, que una ya va teniendo una edad, y será por ello que empalmo unas lecturas con otras y me ha venido a la cabeza “Los meagrada” que es un álbum escrito por Álvaro Fierro y Gracia Iglesias e ilustrado por Susana Rosique, en ese caso era un libro infantil con el que tengo que decirles que disfruté también mucho…

Pensarán que ya me voy algo de cabeza pero esto es lo que nos pasa a los lectores, que unas cosas nos llevan a otras…, el caso es que en esta ocasión la editorial Xordica me lleva a todo porque la portada del libro me ha encantado, una de esas que no pasa desapercibida a aquellos que vamos siempre mirando de reojo las portadas de los libros, claro que he leído que es del ilustrador Antonio Santos, del que he tenido la suerte de ver varias exposiciones y de la que soy una buena admiradora.

Y si lo que me hizo girar muchas veces la cabeza ante Los Zelmenianos fue precisamente el diseño de la portada, lo que hace que ahora venga a hablarles de él aquí es el impacto que ha producido en mí su interior, una literatura ejemplar, que en este caso me ha resultado maravillosamente agradable para pasar algunos de los días festivos de Navidad, ya saben, hacer las digestiones de estas fechas lleva sus ratos de sillón junto al fuego y una interesante historia ayuda a divertirte y relajarte sin que haya tentación para la siesta… Si, si ya sé que también se puede salir a pasear pero las temperaturas no acompañaban en absoluto.

Si a uno le gustan los libros de humor, las sagas familiares y la literatura yiddish, bien traducida, que nos habla de las tragicómicas desventuras de una familia judía ante la revolución Bolchevique, pues la verdad es que sus 400 páginas no le han de decepcionar.

La traducción directa del yiddish de Rhoda Henelde y Jacob Abecaís es muy actual, fresca y dinámica, con montones de llamadas que no se hacen pesadas, sino todo lo contrario, algunas incluso las podemos obviar pero la mayoría nos llevarán de sorpresa en sorpresa.

Esta obra, que se publicó entre 1929 y 1935, nos va contando la saga de una curiosa familia que iniciamos con el abuelo Reb Zelmele y la abuela Bashe, de los que partirán cuatro estirpes y a través de todos ellos conoceremos como en aquel momento histórico y de grandes transformaciones sociales, intentan seguir con lo suyo, con su forma de vida, constreñidos a las tradiciones y a la voluntad de las decisiones familiares. Pero ahí está el régimen comunista que al final todo lo controla.

Las discrepancias generaciones le sirven al autor para poder hacer crítica de unos y de otros, mejor dicho sátira, que es lo que peor aguantan las dictaduras, y la visión que el autor ya tenía de lo que había a su alrededor culmina en esta maravillosa obra, que junto con sus poemas le costó la vida, pues fue dos años después de su publicación cuando Stalin declara a Moyhe Kulbak traidor a la patria y con 41 años fue ejecutado.

Lo que me maravilla es que una persona en su primera treintena de vida sea capaz de escribir una obra como esta, sé que lo hemos visto en otras ocasiones, pero no puedo dejar de pensar en lo que nos hemos perdido los lectores no dejando que un autor como este crezca hasta donde crecen los grandes, es seguro que la literatura ruso-judía, hubiese alcanzado el nivel de la Gran Literatura judío americana o francesa.

Sinceramente, si tienen unas horas para bien emplearlas, pasen y lean Los Zelmenianos. Y conozcan sus vidas y no se arrepentirán de adentrarse en un pedacito de la historia que de forma muy entretenida nos cuenta Moyhe Kulbak.
P.D.: Me dice un amigo (más bien conocido y del tipo intelectual) que nunca haré una gran reseña si no transcribo un poquito del libro…

…”El tío Zishe no era un hombre de fácil trato, además de todas las enfermedades comunes, adolecía de vanidad y de presunción, y era de suponer que ahora también estaba practicando la presunción. El asunto de la postal de Moscú, había sido una rotunda mentira. Quien siembra mentiras a su alrededor, después se come el hígado por dentro…”

Bueno, pues si hay que hacerlo, se hace, pero solo en algunas ocasiones, y en esta hecho está para que vean que cuando yo les digo que es de lectura fácil aunque sea un autor ruso y escrito en 1929, así es.

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Tigretón-to, de Txabi Arnal Gil y Julio Antonio Blasco

Tigtrton-to

Tigtrton-toSiempre que vengo a hablarles de un cuento, o de un álbum ilustrado que dicen lo que de esto entienden, es por algo, claro, y en esta ocasión no podía ser distinto.

Tras un accidente que tuve hace unos meses y que fue ocasionado por un perro, aunque la culpa, soy plenamente consciente casi nunca la tiene el animal sino el dueño, alguien ha querido reconciliarme con los animales y la naturaleza en general, y les aseguro que casi lo ha conseguido, pues este Tigretón-to, si algo tiene es su espíritu absolutamente amable y optimista con la fauna y la flora de este mundo mundial, y es una forma de recordarme que todo se puede superar con el cariño y el apoyo de los que están a tu alrededor. Así de fácil y así de difícil.

Nalvay, como siempre, nos lo presenta acompañado de sus coloridos marcapáginas y un diseño alegre y elegante, pero sobre todo creativo, un diseño que nos acompaña página a página, en el que no deja hueco ni desperdicio a ninguna de sus hojas ilustradas.

Esas ilustraciones son del valenciano Julio Antonio Blasco, conocido en el mundo de las bellas artes por Sr. Löpez; bellas artes que él ha sabido convertir en “bellísimas”.

Pero ya saben que yo no les traigo casi nunca un cuento por lo maravillosas que puedan ser sus ilustraciones, pero es que en esta ocasión a esa belleza para todos los públicos, aunque la editorial es prudente y lo recomienda a partir de los 6 años, le acompañan la narración de Txabi Arnal, que por el nombre podría parecer aragonés, pero en realidad es vasco, nacido en Ermua en 1967, y en este caso sí les digo el año para poder explicarle que, aunque hoy es profesor de Literatura Infantil y Juvenil en la UPH-EHU de Vitoria-Gasteiz, ha sido durante más de DIEZ MIL años profesor de infantil… ¡Y eso se nota en su forma de escribir!

¿He dicho DIEZ MIL años? Jajajaj , claro, porque esa es la sensación que uno tiene cuando lee sus textos. Esos que me gustan porque están escritos para niños listillos y padres y profesores atentos. Libros para acompañarles en sus lecturas, parara disfrutar en compañía, pero también para dejarles disfrutar en soledad.

Los libros infantiles, cuentos, o incluso los modernos álbumes ilustrados que tienen el poder de acercar a la chavalería a un diccionario son sencillamente una maravilla, y el maestro o maestra, padre o madre, incluso cualquiera de los abuelos o familiares que comparta esa lectura, que sepa hacer ese trabajo y crear esa necesidad, son los que están ayudando a la Literatura a crear grandes lectores, y de entre ellos seguro que algún día ganaremos algún que otro buen escritor o escritora.

Y es por eso que tanta importancia le doy al trabajo de contador de cuentos. Las ilustraciones son lo que llaman, lo que nos entra por la vista, lo que activa los sentidos, es un arte que puede ser en sí mismo literatura. Pero transmitir emociones con las palabras, generar buen humor, alegría, tristeza y un sin fin de emociones a través de palabras que van formando frases que a su vez tejen historias, amigos, eso ya es otra cosa para el lector, y eso es para el pequeño lector lo que encontrará en estos cuatro cuentos ilustrados de Tigretón-to.

Cuatro en uno, ya que el libro cuenta dos historias de Tigretón-to y dos de Tigretón-tín, ya puede imaginar de que va la cosa, dos largas historias de nuestro tigre adulto y dos cortos recuerdos de su niñez. Porque está claro que todos, todos, hemos tenido una niñez, y todos, todos, tenemos algún recuerdo de ella.

Un libro que da gusto tenerlo entre las manos, de esos de los que disfrutas leyendo y acompañando en la lectura, que no da pereza esperar con el pequeño lector a que haya visto cada uno de los pequeños detalles que tiene cada ilustración y del que aprenderemos a decir que algo está “demodé” y no pasado de moda…

Ya ven, es posible que siga teniendo miedo a los perros el resto de mi vida pero a los tigres le he cogido cierto cariño … La vida, que siempre me sorprende.

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¡ABAJO EL COLE!, de María Frisa

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aAlguien me dijo que María Frisa, la madre literaria de Sara, (esa niña que siempre tiene 75 consejos para algo), y de la yo les hablé en relación a un libro que nada tenía que ver con esa colección, sino de otro libro también estupendo, rompedor, cínico y muy, muy divertido, pero que en ese caso era para adultos, titulado CÓMO SOBREVIVÍ A LA MADRE DE PAVLITO (CON UVE), ahora estrena otro libro igual de desenfadado, socarrón, divertido, cínico… sigan ustedes añadiendo lo que quieran, pero en este caso es otra vez para la chavalería y, naturalmente, para padres y buenas gentes que quieran pasar un buen rato compartiendo lecturas con sus hijos o alumnos…. Y lo pasarán.

¿En este libro el protagonista es Hugo?
– sí.
-Vale, NO me voy a poner a discutir con nadie por ello, pero para otros, ya saben, para la gente divertida y sin prejuicios, lo será, sin lugar a dudas, Javi. Ese chaval que va apostillando las reflexiones de Hugo.

Para mí lo ha sido, porque por algún motivo me ha recodado a mi amigo de la infancia (y de ahora mismo), Carlos, un gran amante de todo lo que explote, suene o estalle en colores.

Nosotros vivíamos en Zaragoza y tras los fuegos de fin de fiestas del Pilar siempre hacíamos acopio por la ribera del Ebro (de forma absolutamente irresponsable) de todo lo no explotado, se lo dábamos a él para que a su vez hiciese lo peor que se le ocurriese. A todos nos ha gustado siempre mucho que lo haga. A todos menos a sus padres antes, y ahora a mi buena amiga y su señora esposa de la que no pienso decir, por mi bien, su nombre.

¿Pues ya saben y entienden porque me gusta tanto Javi? Jajajaja

Quienes han leído algo de esta escritora ya se pueden hacer una idea de por donde irán los tiros, humor, humor y humor. Y una crítica social importante, eso sí, siempre habrá gente con el sentido del humor atrofiado o sencillamente sin él que tendrán algo que objetar incluso por el título, por eso es así de sencillo, le das la vuelta al libro y miras la contraportada, y allí te quedas durante dos horas para ser feliz… ¡Hay gente para todo! 😉

El libro está plagado de ilustraciones de Michelle Macías, y dedicado a un par de chavales llamados Alejandro y Javi que no dudo, como la misma Frisa dice que sean los auténticos cracks de su vida, y que como ella ya sabrá, no habrá quien se calle que ha utilizado una voz inglesa con las siguientes acepciones:

“Crack”
1. m. cocaína en piedra.
2. m. Deportista de extraordinaria calidad.
3. m. Caballo que destaca en las carreras.

Pero es para los que son o somos capaces de distinguir esta dedicatoria del libro sin ponerle peros para los que va destinado, y es por ello que de él les vengo hoy a hablar.

En definitiva me ha gustado el cambio de registro de Sara por Hugo, y no por nada, que yo soy una enamorada del descaro de Sara, sino para que se vea que los chicos también son guays, inteligentes, divertidos, solidarios y con sentido del humor. Y me gusta que, aunque no sea de nuestro agrado, y sean cosas a corregir socialmente, seamos conscientes de lo que pasa en el cole de verdad, cuando las chicas, por ejemplo, le ponen nota a los chicos y no solo al revés, y que ellos también se sienten impotentes ante ese cinco raspado del que no pasan por no llegar a una talla determinada….

Un libro en el que flota en el ambiente el poco cambio que vemos en el sistema educativo y las complicaciones que tienen los padres y madres para conciliar su trabajo con la vida familiar. Lo importante que son las redes sociales y las nuevas tecnologías, pero también la importancia que ellos le siguen dando a las relaciones personales…, porque una mirada de Melisa no se cambia por el meme más divertido que te pueda llegar al wassap.

Y amigos míos, porque en definitiva debemos aprender a divertirnos con las cosas divertidas.

P.D.: Hugo tiene una hermana adolescente con la que se lleva a matar, como casi todos los hermanos, ¡claro! Pero me quedo con la frase “No permitiré que unos matones de mierda te chuleen, a ti solo te chuleo yo…”.

Ya ven, la familia sigue siendo la familia 😀

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La Ciudad, de Luis Zueco

La Ciudad

La Ciudad Luis Zueco ha evolucionado, y eso que partir de un libro como El escalón 33, merecedor en su día de muchos y diversos premios, era complicado, porque cuando uno salta a la fama con una buena historia, bien forjada, con un buen desarrollo, una trama que engancha y un final que la deja bien cerrada, y además lo hace con un buen estilo literario, todos tendemos a pensar que el camino no será fácil.

El propio Actual Premio Cervantes, Eduardo Mendoza, decía, no hace muchos días, que después de haber escrito El caso Savolta, pensó que ya nunca estaría a la altura de lo ya escrito, pero luego llegó La ciudad de los prodigios y vimos todos, y vio él, que tenía mucho que dar a la literatura y que había un mundo más allá de su primera novela y todos pudimos ver una evolución en el autor de lo más curiosa a través de sus libros.

Por tanto ¿Ha evolucionado para bien, Luis Zueco? Pues para los amantes de la novela histórica yo diría que para excelente.

He seguido a este escritor desde hace ya unos años; Luis Zueco, en Tierra sin Rey, ya daba muestras de que sabía adentrarse en batallas y centrarse en un pequeño espacio para poder darnos una muestra de cómo nace nuestra historia.

Pero el salto que dio con El Castillo fue espectacular. Al leerlo recuerdo que pensé que este hombre había encontrado su estilo, y se había ganado un sitio entre los grandes de la actual literatura histórica española. Se nota al leerlo que se encuentra a gusto dentro de la historia de la construcción del estado Español desde los diversos Reinos de los que estaba compuesto. Pero es que además es capaz de dar vida al libro, ambientar con palabras una época es algo de lo que no todos son capaces; la recreación del Castillo de Loarre fue una maravilla, pero sin dejar nunca de lado la historia particular y manejando con soltura esa otra gran Historia con mayúsculas.

Ahora, al margen de todo lo que les he contado, si uno se entera de que se ha escrito un libro basado en la historia de la ciudad de Albarracín, una de las localidades medievales más bellas de España, y que lo ha escrito un tal Luis Zueco, conozcas o no la zona, hay que hacerse con el libro y hay que adentrarse en esa parte de la historia con la seguridad de no salir defraudados de ella.

Para cualquiera que haya estado en esa población y tenga el libro en la mano, la portada de La Ciudad, ya le dice de qué estamos en Albarracín, como les decía, una de las ciudades más bellas y de imprescindible visita de España.

¿Recuerdan Teruel? Aquella bella ciudad que “existe”, pues Albarracín y su  término municipal es, por razones históricas que conocerán con la lectura de esta novela, uno de los más grandes de la provincia, y en él se encuentran pequeñas localidades que tampoco deberían dejar de visitar.

Me cuenta mi querida amiga Amparo, y yo así se lo cuento a ustedes, que ese color rojizo de la zona y de las construcciones es debido al rodeno, unas areniscas rojas que al ser usadas para la construcción han fusionado ciudad y paisaje. Me explica, además, que hay en la Sierra un paisaje protegido, ya que, al parecer,  solo en la zona se da el Pino de Rodeno. Ya en el colmo de su sabiduría, que no de la mía, me comenta que ese tono rojizo lo dan el hierro y magnesio.

Esto es lo que tiene hablar de literatura con una amiga, que empiezas hablando de que el libro nos lleva al Señorío de Albarracín a partir del año 1284, y terminas hablando hasta de química…

Sí, otra vez esa edad media tan desconocida para tantos y otra vez una ciudad amurallada con una importante situación geoestratégica donde pasan una serie de estremecedores sucesos; la iglesia, los Reyes y los Señores, así como diversos personajes perfectamente dibujados por el autor, que trazan una interesante trama, y que, como ya pasara con El Castillo (de Loarre) es una parte importante de la historia de España que yo desde luego desconocía, y que me ha encantado conocer.

No hay libro de Luis Zueco, ni buen amigo, que no te haga, si sabes escuchar, un poco más sabia… Como al viejo Rey Alfonso X 😉

Es curioso que no sabiéndose muy bien de donde surgen las reglas principales del ajedrez, Zueco se las adjudica a Alfonso X El Sabio. No solo no se hace extraño en la lectura sino que hasta parece una explicación lógica por la importancia que le da a que fuese un Rey que sintiese como una obligación moral la difusión de la cultura.

El autor refiere en su obra que los libros son uno de los inventos más valiosos del hombre, y yo le creo, me creo a los personajes y me creo al autor, y tanto me lo creo que hay dos frases del libro que ya hace mucho tiempo me han servido de debate con dos amigas absolutamente dispares:

1.- Quien aumenta su conocimiento aumenta su dolor
2.- Qué atrevida es la ignorancia

Tanto con una como con la otra frase, tanto con una como con otra amiga, he pasado estupendos ratos de conversación.

Muchos somos los que hemos visitado Albarracín en alguna ocasión por su hermosura, pero si ustedes no conocen esta parte de nuestra historia, yo se la aconsejo y se la recomiendo vivamente, porque es importante saber siempre algo más sobre de dónde venimos para saber, ya no les voy a decir que a dónde vamos, sino por lo menos, donde estamos.

Ya les he hablado en otras ocasiones, como les decía antes, de Luis Zueco, así que como todos saben es de Borja, nació en 1979, y hoy es, por encima de otras muchas cosas, novelista, historiador e investigador, aquello de la ingeniería y la visión que tiene un buen fotógrafo amante de la naturaleza y de las construcciones, han quedado como subsumidas en su principal quehacer que es escribir.

En algunas ocasiones les cuento qué es lo que bebo mientras degusto alguna literatura especial, esa de sofá y manta de cuadros frente al hogar encendido, en esta ocasión ha sido una botellita, bien compartida, de Borsao Berola de 2013. Leyendo un libro de un autor de Borja pueden pasar por tu cabeza muchas cosas, seguro que a algunos piensan en cierta restauración … Yo siempre pienso en vino, y en que para mí es parada obligatoria cuando voy camino a Soria. También, desde hace tiempo, en historia y literatura, o lo que es los mismo, en Luis Zueco. Y claro, también el vino es un elemento importante en casi todos sus libros 😀

Después de esta lectura haré otra visita a Albarracín, volveré a recorrer sus sinuosas calles y callejas, miraré el color de sus construcciones con más atención, observaré por donde entro a la ciudad, y recordaré lo que fue, y que estoy en una joya por la que lucharon numerosos reyes, entre ellos tanto los de Aragón como los de Castilla, pero además recordaré sin duda a sus personajes: Ayub, Martín … ¿Tantos! Pero de entre todos me quedo con Alodia, una mujer que una vez conocida es difícil de olvidar

¡Hay que ver como me gustan los personajes femeninos de este autor!

Qué importante es que incluso en estas historias medievales Luis Zueco ya nos tenga acostumbrados a esas mujeres fuertes, independientes, con grandes sufrimientos e inmensos recursos.

Mi valoración general, como pueden ver, es que la novela me ha encantado, tienen fuerza esa historia perfectamente entretejida, tiene fuerza la época en la que plantea la trama, y la tienen los personajes, que además nos dan una idea clara de cómo podía ser la vida en el Albarracín medieval, y finalmente se desarrolla en una zona importante pero sobre todo una bella y dura tierra que también usted querrá descubrir o volver a ver, ahora con otros ojos.

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Ser sin tiempo, de Manuel Cruz

Ser sin tiempo

Ser sin tiempoNo es el primer libro que les reseño de esta serie de Pensamiento Herder, recuerdo perfectamente mi primer encuentro con esta colección y que tuve el gusto y la ocasión de presentar a todos ustedes, me interesó en un primer momento por ser una serie de libros que estaba dirigida por el profesor Manuel Cruz, pero me sorprendió la claridad con la que Javier Sádaba me hablaba de religión y filosofía, temas de los que, como todos ya sabemos no es fácil reflexionar de forma personal y ya ni les cuento cuando hay que compartir estos temas con los demás. De hecho hay casas en las que está casi prohibido hablar de determinados asuntos cuando se está en reuniones familiares, en general la política y la religión estarían es esos primeros lugares. Temas que nos acaloran pero que deberían estar en permanente reflexión, y por eso es importante el debate filosófico más que la discusión acalorada.

Dice en un momento del libro el autor que a su hija, como al resto de los niños, le preguntaron en el cole que a qué se dedicaba su padre, es filósofo, contestó, ¿y qué hace?, pensar. Pues mi padre también piensa y no le pagan por eso… Yo no sé que respondería la niña, ni el valor que el profesor o profesora le daría a esa contestación, pero ahí había tema para poder reflexionar con los chavales.

Ahí había un hilo filosófico en el que iniciarlos en la comprensión de que el filósofo se sirve de la palabra y de la razón, como bien dice el profesor, luego solo el ser humano puede hacer filosofía, esto ya es de cosecha propia ¡Pero no el simple hecho de ser humano nos hace filósofos!

Yo soy una amante de la filosofía de Manuel Cruz, puede ser que, porque además de filósofo es un gran divulgador, y eso es importante, no es de extrañar que esté siempre tan solicitado por los medios de comunicación. A la gente le gusta porque lo entiende. Esto es así de sencillo. Tener un profesor al que comprendes te hace amar esa asignatura y generalmente le prestas a ella más tiempo y dedicación.

La Filosofía nos hace de alguna manera rebeldes, porque nos obliga a cuestionar, a dudar, y definitivamente a tomar una decisión que una vez asumida deberemos volver a cuestionar en este momento el resultado ….

En este momento se está cuestionando la filosofía en las enseñanzas medias. Pensemos también en quienes las imparten hoy ¿Filósofos? En este momento no tiene porqué, se trata de aprobar una oposición, pero sus estudios han podido ser por ejemplo de filología, o veterinaria … ¿No les parece curioso?

No hace mucho hablaba con un par de alumnas de Biotecnología que no dudaban en lo importante que es una buena base filosófica integral para poder avanzar con ciertas seguridades en su trabajo, porque no estamos hablando de religión, ni de ética, estamos hablando de un escenario que todo lo abarca, y ese es la filosofía. Y es por eso que, como bien dice el profesor Manuel Cruz, hacer desaparecer la filosofía de las enseñanzas medias sería ya una de las perores equivocaciones que se pueden encontrar en el sistema …

“En todo caso, dice el profesor, el reto fundamental que se desprende es el de ser capaces de responder a la pregunta: ¿de qué manera y en qué aspectos el cuanto se siglo XXI que llevamos vivido ha obligado a modificar no solo las categorías, sino también los cauces discursivos contemporáneos?”

En la tercera parte del libro vamos ya a pensar en el paso del tiempo, cuando empezamos a creer que ya poco a poco aquellas expectativas de inmortalidad van desapareciendo, y el sueño, como en un momento, dice el profesor, va virando a pesadilla…

Un punto del buen sentido del humor de Manuel Cruz podemos verlo cuando las cosas se ponen difíciles , esto es cuando hablamos del final, de la muerte:

“Porque el abandono de la vida de una vida superior que nos aguarde despueés de la muerte ha alterado por completo nuestra idea de lo que significa la vida plena. No está claro que hayamos ganado con el cambio, si planteamos la cosa con la ironía con la que lo ha hecho la socióloga alemana Marianne Gronemeyer: “La gente en la Edad Media vivía muchos más años que nosotros. Nosotros vivimos noventa años y se acabó; ellos vivían treinta… más toda la eternidad”

El libro termina con una última reflexión titulada ¿Adiós, memoria, adiós? Que, como el resto del libro daría para un debate de varios años, o de varias vidas, porque en definitiva esto es la filosofía ¡Pero algo tenemos que aprender! Filosofar no es hablar y hablar sino argumentar y argumentar.

Como en toros libros de esta serie no me ha sido fácil leerlo, pero si entretenido, no es una novela, ni un ensayo escrito para divertir al lector, sino para hacerle reflexionar, que en definitiva es lo que pretenden esta serie de libros.

¿Podía pensar en este libro, Ser sin tiempo, para una reunión del club de lectura?

¡¡¡Imposible!!!!

Absolutamente imposible, y no porque no lo apreciasen los miembros de mi grupo, o porque tema que alguien no pudiera seguirlo, deberían haberlos escuchado hablar de Gustave Flaubert, o de Gorki o de cualquiera de los autores y de los libros a los que nos hemos enfrentado todos selectos, todos, o la mayoría reflexivos… Pero también somos todos y cada uno de nosotros un “Ser sin tiempo”.

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Madeline, de Ludwig Bemelmans

Madelaine

MadelaineCuando vi este maravilloso álbum ilustrado de “Madeline”, lo primero que pensé fue, este es un estupendo regalo para mi hija.

Mi hija tiene poco más de veinte años, y claro, ustedes pensarán que me he vuelto loca.

¡Para nada!

Ya se lo he dado, y les puedo asegurar que lo ha disfrutado en todos y con todos los sentidos.

Todo en esta vida suele tener una explicación, aunque comprar un libro tan maravilloso como Madeline no necesite ninguna, y eso también se lo digo yo.

Cuando mi hija era pequeñita, yo le contaba las historias de Madeline, y le hablaba de París, esa ciudad que tanto me había emocionado y enamorado desde el primer día que pisé sus calles siendo yo adolescente. Después descubrimos la película que, aunque creo que la vimos en el cine en el 98, fue algún tiempo después cuando la vimos una y otra vez al adquirirla en cinta en VHS. Y una y otra vez fueron realmente muchísimas veces, tantas que la cinta quedó realmente deteriorada…

Hablar de la bella ciudad París era una cosa, verla, descubrirla a través de la película fue otra, redescubrir aquello o parte de aquello que yo le contaba, era algo añadido a eso que ya tienes en lo más profundo de tus recuerdos. Así que ya pueden imaginar que no tardamos muchos en hacer un viaje familiar para ver esa ciudad que tanto nos fascinaba…, y ahora llego yo y le regalo esto, que no solo será un recuerdo sino una maravilla literaria y visual en su biblioteca. Y digo esto, porque realmente tenerlo en tu biblioteca (otro adquiriré para la mía propia) es tener en ella una parte importante de la literatura infantil. Un auténtico clásico.

Esta edición recrea a la perfección el diseño y las ilustraciones del propio autor, ya saben, Ludwig Bemelmans, nacido en Merano (Italia) el 27 de abril de 1898 y fallecido en 1962, era un ilustrador estadounidense, porque allí recaló a la edad de 16 años, muy conocido, aunque fue con sus libros infantiles por lo que se hizo famoso y sobre todos con la pequeña Madeline; imagino que este extraordinario éxito le encantaría ya que el nombre de la protagonista tiene mucho que ver con que su esposa se llamase “Madeleine”.

Les he hablado de mi historia y de la de mi hija, les he hablado del autor, ahora les tengo que hablar de esta preciosa edición, con la que, como de costumbre, la editorial Zorro Rojo, nos ha maravillado, recreando el diseño y las ilustraciones originadles del cuento de 1939 ¡Y qué bien recordábamos esas dos filas de niñas con sus sombreritos, esa historia tan conocida por cualquiera de nosotros! Vemos de nuevo el colegio, y sobresalen enormemente la inmensidad de Notre Dame, el Sacré Coeur y, naturalmente la torre Eiffel, entre otros muchos lugares de la ciudad de la luz.

Me parece estupendo que al final del álbum encontremos una recopilación de los nombres y lugares que podemos disfrutar en las ilustraciones.

Por otra parte la traducción de la obra original ha sido realizada por Estrella B. del Castillo, que mantiene el carácter poético que tanto atrae e los niños, pero también con ese toque humorístico que le quiso dar el autor. Muchas son las voces que hubiesen deseado mantener o añadir la versión escrita original, que ya la editorial ha hecho en algún otro ejemplar. En este caso dada la escasez de las frases en cada una de las páginas, se podría haber hecho… En otros libros lo he agradecido enormemente, pero en este, una vez vista la traducción, realmente no creo que hiciese falta.

Hay quienes van a buscar niños a París, otros fueron a buscar la luz o el amor, en mi caso viajé con mi hija en busca de la literatura… Y en ello seguimos.

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La ventana mágica, de Anabel García Capapey

La ventana Mágica

La ventana MágicaDice la contraportada de este libro, que desde que nacemos nuestra vida es una sucesión de cambios… Pues de eso va este cuento. Iba a decirles este cuento infantil, (que sin duda lo es), pero este tipo de cuentos son también para gente con el gusto y la sensibilidad de comprender y comprenderse.

Yo sé que no es fácil explicarlo, pero estos cuentos, este tipo de álbumes ilustrados llamados infantiles, son en realidad un mar de momentos especiales en los que puede y debe navegar un adulto, en la compañía de un tierno infante o en la soledad de sus pensamientos y sus propios miedos.

La ventana mágica está escrito por Anabel García Capapey, la mejor cuntoterapeuta que conozco, es muchas más cosas, pero vamos a dejarlo en eso para que a lo que aquí nos importa. Bueno tampoco puedo dejar de decir, porque sí que importa, que es una persona especial, seguro que como dría Machado, de haberla conocido, “una mujer buena”.

Nunca, nunca dejen pasar por alto una presentación o una charla dada por esta autora, una humanista de esas que da ejemplaridad al propio término.

La vida está llena de cambios, y todos sabemos que los cambios son retos emocionantes pero que pueden llegar a producir ciertos miedos.

Esto es lo que conozco, y esto es con lo que vivo y soy feliz… Pero hay que aprender a romper esas barreras del miedo sin despreciar lo que todos entendemos por lógica prudencia.

Es imposible conocer el futuro, es incluso impredecible, pero hay que avanzar en la vida, nadie se puede quedar estancado, quedarse quieto es no crecer, es no sentir, es, en definitiva no vivir.

Portada Anabel

Los compañeros de siempre, los profesores de siempre, la familia, todos estarán ahí si los queremos y los cuidamos, pero el mundo es muy grande y hay mucho por conocer, cosas y sobre todo personas que nos acompañen por esos nuevos caminos; personas a las que querremos y que nos enseñarán más y más, y más adelante otras muchas a las que podremos enseñar… Ese es el círculo de la vida.

Conservar lo que se tiene y trabajar cada día por descubrir cosas diferentes con los ojos de la cara, con los ojos del alma y con los ojos del corazón, ¡que no se vayan a pensar que son los mismos!

No les ocultaré que Anabel y yo hemos abierto juntas muchas ventanas mágicas, casi siempre han sido aciertos, han sido avances, pero no duden ni un momento que cada una de nosotras hemos tenido que abrir nuestras propias ventanas, yo he sido siempre más cobardica, más insegura, y ahí estaba ella para darme el empujón que me hacía falta.

Anabel 3

En otras ocasiones he abierto mis propias ventanas y he dejado que entrase un nuevo futuro, estar hoy aquí con todos ustedes, ya desde hace unos años, fue también una forma de abrir una ventana mágica; desde este lugar les hablo de mis lecturas, pero también de mis sentimientos, de mi vida, y de las ventanas mágicas que poco a poco voy abriendo.

Ustedes, todos los que están detrás de esta ventana, también mágica, que es LibrosyLiteratura.es, son naturalmente los destinatarios de esos futuros que exploro a través de mis lecturas, de todas; de muchas les hablo porque ellas, como esta, me hablan a mí, y uno piensa que debe compartir ciertas experiencias, las buenas porque nos ayudan a ser felices, las otras porque nos ayudan a crecer. Nunca creo haberles hablado mal de un libro, o no hablo, o al menos no creo que sea quien para despreciarlo, esa sí es la única ventana que nunca atravesare.

Anabel 2

La ventana mágica, es un cuento que había que escribir y dibujar, por cierto con muchísimo gusto y acierto por parte de Rocío La Pequeña, porque hay que hablar de los miedos con nuestros hijos, con nuestros amigos, con nuestra familia, pero muchas veces no sabemos de qué manera enfocar o afrontar el asunto y está claro que toda esta diversidad de ventanas que nos dibuja en las primeras y últimas páginas nos pueden dar una idea de cuántas y diferentes miradas puede tener un mismo miedo.

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Ella en la otra orilla, de Mitsuyo Kakuta

ella en la otra orilla

ella en la otra orilla Tenía ganas de leer alguna novela japonesa contemporánea para ver como es la vida de la gente común, sus problemas, sus alegrías, sus sueños e ilusiones; y creo que Mitsuyo Kakuta me ha ofrecido mucho más de lo que yo pensaba que podría encontrar en una sola obra literaria.

Y es que la autora de Ella en la otra orilla me ha parecido una gran transmisora del mundo en el que se mueve, no es de extrañar que sea una de las escritoras más vendidas en Japón, pues de la misma forma que yo he creído lo que cuenta, será interesante para un japonés verse reflejado en las novelas de esta escritora.

Y es que no deja de ser importante tener referentes de este tipo, autores que nos muestran la realidad que estamos viviendo pero desmaquillada, desenvuelta ya de ese papel que la hacía parecer un regalo. Aquí lo que queda es la vida en bruto.

Ella en la otra orilla nos presenta el día a día de Sayoko, una mujer que decidió dejar su trabajo al casarse para dedicarse a su casa y a su familia. En la actualidad tiene un hijo de tres años, Akari. Es posible que en el reflejo de su hijo, de su forma de actuar y sus dificultades de comunicarse con el resto de niños, le haga reflexionar y decidir empezar a tomar decisiones; y no serán fáciles, porque la vida está llena de obstáculos que son más difíciles de afrontar cuanto mayor es nuestro grado de inseguridad.

Sayoko decide retornar a la vida laboral, y la autora nos muestra las inmensas dificultades con las que se habrá de enfrentar, que no son, por otra parte, distintas a las que nos tenemos que enfrentar en el mundo occidental, o por lo menos en este en el que yo me muevo. Las mismas desesperanzas de Sayoco han sido las mías y las de mis amigas mientras nuestros hijos han sido pequeños.  Cambian los mundos y cambian las culturas, pero los problemas de la mujer en general son los mismos en todas las partes.

Aparece en escena Aoi,  su jefa, otro tipo de mujer, una mujer segura de sí misma a la que vernos crecer y evolucionar desde su adolescencia, y de la que tendremos referencias incluso de su infancia. Renace de unan tremenda situación de Bulling que debió afrontar, ya saben ese acoso escolar cada día más habitual o al menos más visible y del que es tan complicado salir;  una historia  contada en dos planos temporales y en la que seremos testigos excepcionales de toda la evolución.

Así pues la novela salta de pasado a presente y del presente al pasado, podemos ver las consecuencias claras de lo que la infancia hace con cada uno de nosotros; por qué es tan importante la educación, no sólo la escolar o la social, sino la familiar, donde tiene que estar el germen de la fuerza para afrontar la vida.

Al pensar en la importancia de la familia no me queda más remedio que recordar el famosísimo arranque de Anna Karenina aquello de que “todas la familias felices se parecen pero las infelices lo son cada una a su manera”.  Una familia feliz y sólida debe ser sin duda el fundamento de la sociedad.  Muchas veces pienso que en la vida estrictamente familiar es donde nos mostramos como realmente somos,  ya saben, de puertas para dentro… Pero esto ya es divagar sobre una de las tantas cosas a las que nos puede llevar esta lectura.

 Me alegra haber leído Ella en la otra orilla, un libro sencillo pero cargado de profundidad, donde queda reflejada la dureza de ser distinto en un mundo tan homogéneo, es triste no poder ser uno mismo, siempre tener que darle a los otros esa parte uniforme de nosotros, cuando seguramente esa otra que queda en el interior es la más relevante, y la que mayor felicidad nos daría de ser libres para mostrarla.

 

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Textos críticos, de Thomas Mann

Textos críticos

Textos críticosTodo el que me conoce o sigue mis lecturas sabe que uno de mis libros favoritos es La muerte en Venecia, un libro que he leído en varias ocasiones y que además he trabajado en profundidad tanto con mi club de lectura como con otros grupos de trabajo literario; por él llegué al autor y por el autor llegué a La montaña mágica. Más que los autores me gustan los libros en particular, pero he de reconocer que cuando se habla de Thomas Mann, hablamos de un autor completo, un autor de esos que no escandalizaría que se le diera el de Nobel de literatura en su día.

Está claro que cuando aparecen en España estos Textos críticos de la mano de Navona no puedo dejarlos pasar por alto, debo y quiero leerlos, y anticipando que no ha sido una lectura sencilla de entrada, cosa que desde luego ya imaginaba, si les tengo que decir que me ha dejado maravillada. Por cómo escribe, pero sobre todo por lo que escribe, por la pasión que pone en lo literario, por su esfuerzo para comprender el sentido de la vida, por su inmensa formación cultural y humana, y naturalmente, por la capacidad para transmitir todo ese saber dando en particular a cada lector lo que puede asimilar en su lectura.

Así pues, si conocía algo de la biografía del autor y había leído algunos de sus libros, no podía ni imaginar lo que iba a encontrar entre estos textos seleccionados entre los más importantes ensayos del alemán que escribió a lo largo de su vida. De ser y existir hoy, no duden que no habría mejor crítico literario.

Textos en los que se adentra en los mundos que más le fascinan y mejor conoce: la filosofía, la política y la literatura. Y es por ello que encontraremos un análisis en profundidad de uno de los personajes que más marcó la formación del autor, y será por ello que la editorial inicia estos textos con un ensayo íntegro sobre Schopenhauer que leí con auténtica pasión y no precisamente porque sea una seguidora del filósofo, sino por la propia reflexión que de sus teorías hace Mann.

“La verdad y la belleza deben remitirse la una a la otra; tomadas por separado y sin el soporte que cada una encuentra en la otra se quedan en valores muy inestables…”

Tampoco falta en esta obra su maestro, Friedrich Nietzsche, y ahora sé un poco más de él y es posible que incluso lo entienda un poco mejor.

El prologo a una novela de Joseph Conrad me ha parecido de lo más interesante y literariamente intenso. Pero siendo yo reseñista no puedo pasar por alto el especial cariño que he puesto en la lectura de sus críticas o reseñas sobre los libros de Knut Hamsun.

Y he de reconocer que me ha sorprendido muy gratamente, el libro es el protagonista pero el pensamiento de Mann y su propio sentir tras la lectura de su adorado Hamsum es lo que prevalece. Nada le incomoda hablar de él con el extremado cariño que le profesa, desde el amor que siente por él por haber sido quien le hiciera amar la literatura… ¿Se puede ser más sincero y honesto al mismo tiempo que se conserva la objetividad? Se puede, lo sé, porque sería como cuando yo misma hablo de Mann, nada de lo que les diga será nunca comparable a lo que realmente merece que se diga de él.

Dejo para el final la conferencia en la que habla sobre La montaña mágica, porque en ella habla de él, de su vida, de su familia, de sus pensamientos, sobre lo que creyó que iba a ser y lo que realmente fue… Así, como la vida y la literatura, una sorpresa, una guerra de por medio, y el escritor que crece como hombre, como ser humano que siente y piensa. Dice Mann que la cultura, la intelectualidad, no puede ser apolítica; que la mente y la política van de la mano, así lo creo yo y así debe ser.

Sé que a los amantes del autor ya los tengo convencidos ¿Y a usted?

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El secreto del espejo, de Ana Alcolea

el secreto del espejo

el secreto del espejoNo es la primera vez que me acerco a las historias de Ana Alcolea, autora aragonesa nacida en Zaragoza. La culpa de conocerla la tuvo mi hija que llegó a ella a través de una lectura obligatoria al iniciar el Instituto, El retrato de Carlota, un libro por el que, aun siendo del año 2002, les aseguro que no pasan los años y que la chavalería lo siguen leyendo con auténtica delicia. No hace mucho les hablaba de su último libro infantil, Castillos en el aire, poco después de su publicación se le otorgaba el premio Cervantes Chico, el máximo galardón que se concede a la literatura infantil y juvenil, y que entrega el M.I. Ayuntamiento de Alcalá de Henares.

Hoy vengo a hablarles de su último libro, El secreto del espejo, que si bien es la segunda parte de El secreto del galeón, porque comparte a los protagonistas reales, les puedo asegurar que se puede leer de forma absolutamente independiente. Una historia para jovenzanos que disfrutarán igualmente padres y educadores. Porque como todos conocemos, y si no yo le lo cuento, Ana Alcolea es de pluma sencilla pero muy elegante, y sus historias desprenden amor por la pintura, la historia, la música… En general todas las artes, deja evidencia de su profunda formación en las humanidades y de su inquietud y espíritu aventurero.

Y todo esto que es la autora en general lo plasma en esta historia en particular. Veamos. Elena y Carlos reaparecen en una historia que se desarrollará en Zaragoza y que viviremos en dos planos distintos, uno fantástico e histórico, pues se remonta al Siglo I d.C. en el que conocernos a una jovencísima Yilda que logra escapar de los crueles druidas que la han tenido retenida a su servicio durante años. En su huída se topa con las tropas romanas a cargo del Tribuno Claudio Ponpeyo que la trasladará hasta Hipania, concretamente hasta Cesaraugusta.

“Corría entre los árboles. Sabía que no podía parar si quería salvar la vida. Su pecho subía y bajaba al ritmo de su respiración, que se iba haciendo cada vez más rápida y sonora. Yilda nunca había escuchado el sonido del aire cuando entraba y salía mecánicamente de su cuerpo. Pero ahora lo oía y le arañaba las entrañas …”

Ya ven, ágil y trepidante es esta parte del relato en el que la autora hace avanzar la historia con rapidez. Pero también es la parte más literaria y estética. En ella hace, entre otras, una rápida revisión al mito de Blancanieves.

En otro plano, como les decía, a los padres de Carlos se les encomienda investigar sobre los restos de una villa romana hallada muy cerca de la actual Zaragoza. Y es en esta parte donde Alcolea le ha dado más actualidad y realismo a la obra, donde habla de los problemas reales, tanto familiares como en su entorno afectivo y educativo, con los que los chavales capean todos los días. Problemas que afronta con realismo y dureza, pero también hay una buena dosis de humor, como en la vida misma.

“Se levantó y se asomó a la ventana. La luna era un ojo que lo miraba escrutador. Un ojo que lo veía todo, como ese big brother que era el smartphone, que sabía dónde estabas y con quién hablabas…”

Una novela actual, con conflictos actuales, la amistad y los primeros amores, los móviles y su uso como elemento de control, la violencia de género y el acoso en sus primeras fases… Y la música, y la literatura, y las artes flotando por todo el libro, impregnando al lector, y haciendo que quiera llegar a ser alguien capaz de dominar todas ellas.

Siendo claramente un libro juvenil de iniciación, es una lectura muy agradable para acompañar a nuestros hijos en su aventura lectora. Libros para trabajar con ellos que nos pueden llevar a interesantes conversaciones sobre sus problemas, pero también para darnos una idea de cómo podemos afrontar esas otras charlas que son de nuestro mundo de adulto y que en ocasiones no sabemos darle el enfoque adecuado y vamos posponiendo día tras día por pensar que no están preparados para ello. Por suerte para los padres veremos que en la literatura tampoco es siempre un asunto fácil de resolver.

El diseño del libro y la portada … ¡Ay, como me han gustado!

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Cartas llegadas de Europa

cartas llegadas de Europa

cartas llegadas de EuropaHay que ver la cantidad de veces que les hablo de casualidades en mi vida literaria, y hoy no me queda otra que contarles que este libro ya estaba en mis manos antes de decidir que pararía mis vacaciones en la República Checa. Porque mucho es lo que he leído sobre Praga pero después de pasear por su Castillo, sus viejas calles, subir a sus torres y dejar caer alguna lágrima en el ghetto, su barrio judío más conocido como Josefov, nunca ya mis lecturas volverán a ser lo mismo. Los recuerdos literarios hoy tienen ese componente visual que ha quedado para siempre en mí.

Nunca pensé que estas Cartas llegadas de Europa me llevarían precisamente a Praga, más bien supuse, por Dios sabe qué extraña asociación, que de París pasaríamos directamente a España; y es que estamos hablando de una novela en la que a través de un puñado de cartas, un joven argentino de una familia adinerada se traslada a París para estrechar lazos comerciales con el viejo continente, en ellas le va contando a su hermano mayor, que no ha podido viajar con el por tener algún tipo de enfermedad respiratoria, su estancia y el devenir histórico de esa II GM que todos ven como se avecina. Este joven, del que desconocemos el nombre, nos irá informando desde su salida de Argentina el 6 de Marzo de 1938, hasta el 3 de Noviembre de 1940.

Dos fechas no cerradas pues conoceremos parte de su vida anterior a través de sus recuerdos y también quedarán en estas páginas sus sueños de futuro quizá cumplidos.

Nuestro protagonista es un Ingeniero recién escudillado, un joven inquieto con todo lo que le rodea, con ganas de vivir a tope su aventura de juventud pero sin olvidar nunca las responsabilidades que le han llevado hasta Europa. Y el amor, porque es imposible no amar en París, vivir y que pase lo que tenga que pasar…

Estas cartas que hoy leemos van dirigidas a su hermano, tienen la dirección de un hospital de reposo en algún lugar de Argentina. No es de extrañar que encuentre en la novela de Mann, La montaña mágica, una estupenda forma de aprender Alemán, es como una historia paralela, ya que su hermano es un amante y estudioso de la Filosofía ante el que debe ser fácil abrir el corazón.

Pero y el autor y el protagonistas crecen con sus cartas y nos acercará a otros grandes autores de la época como Sartre, al que conocerá en el Café De Flore, y del que le recomiendan enérgicamente su libro titulado La nausea. Hablarán del estreno en París de Bodas de Sangre, de nuestro querido Federico García Lorca, y cuando todo parece que le pudiera llevar a España (eso creía yo, como ya les he dicho) el amor y la vida lo llevarán hasta Praga, hasta la filosofía y el recuerdo de Kafka. A esa Praga que se llenó de refugiados, mano de obra barata, ante la que los obreros tuvieron que aceptar ese terrible retroceso en sus salarios y garantías laborales que les llevaron a la pobreza y … ¿Les suena? El relato de Praga en algún momento me ha recordado aquellas Uvas de la ira, obreros contra obreros, pobres contra pobres, miseria contra miseria… La degradación del ser humano.

Un libro muy para club de lectura, porque está perfectamente escrito, es bello y literario pero profundo y accesible; perfecto para hablar de otros autores importantes que han sido fundamentales en la literatura profundamente filosófica pero cercana.

Una novela que ha sido ganadora del XX Premio Vargas Llosa me interesa, recuerden el buen sabor de boca que nos dejó Palabra de Sal, que fue la ganadora del año pasado. Hay que seguir atentos a estos premisos que nos están dando unas lecturas tan literariamente interesantes.

Cartas llegadas de Europa, si la encuentran deténganse ante ella. Pero bien sé que estas portadas de Oscar Sanmartín nunca le dejan a uno pasar de largo.

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