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La Ciudad, de Luis Zueco

La Ciudad

La Ciudad Luis Zueco ha evolucionado, y eso que partir de un libro como El escalón 33, merecedor en su día de muchos y diversos premios, era complicado, porque cuando uno salta a la fama con una buena historia, bien forjada, con un buen desarrollo, una trama que engancha y un final que la deja bien cerrada, y además lo hace con un buen estilo literario, todos tendemos a pensar que el camino no será fácil.

El propio Actual Premio Cervantes, Eduardo Mendoza, decía, no hace muchos días, que después de haber escrito El caso Savolta, pensó que ya nunca estaría a la altura de lo ya escrito, pero luego llegó La ciudad de los prodigios y vimos todos, y vio él, que tenía mucho que dar a la literatura y que había un mundo más allá de su primera novela y todos pudimos ver una evolución en el autor de lo más curiosa a través de sus libros.

Por tanto ¿Ha evolucionado para bien, Luis Zueco? Pues para los amantes de la novela histórica yo diría que para excelente.

He seguido a este escritor desde hace ya unos años; Luis Zueco, en Tierra sin Rey, ya daba muestras de que sabía adentrarse en batallas y centrarse en un pequeño espacio para poder darnos una muestra de cómo nace nuestra historia.

Pero el salto que dio con El Castillo fue espectacular. Al leerlo recuerdo que pensé que este hombre había encontrado su estilo, y se había ganado un sitio entre los grandes de la actual literatura histórica española. Se nota al leerlo que se encuentra a gusto dentro de la historia de la construcción del estado Español desde los diversos Reinos de los que estaba compuesto. Pero es que además es capaz de dar vida al libro, ambientar con palabras una época es algo de lo que no todos son capaces; la recreación del Castillo de Loarre fue una maravilla, pero sin dejar nunca de lado la historia particular y manejando con soltura esa otra gran Historia con mayúsculas.

Ahora, al margen de todo lo que les he contado, si uno se entera de que se ha escrito un libro basado en la historia de la ciudad de Albarracín, una de las localidades medievales más bellas de España, y que lo ha escrito un tal Luis Zueco, conozcas o no la zona, hay que hacerse con el libro y hay que adentrarse en esa parte de la historia con la seguridad de no salir defraudados de ella.

Para cualquiera que haya estado en esa población y tenga el libro en la mano, la portada de La Ciudad, ya le dice de qué estamos en Albarracín, como les decía, una de las ciudades más bellas y de imprescindible visita de España.

¿Recuerdan Teruel? Aquella bella ciudad que “existe”, pues Albarracín y su  término municipal es, por razones históricas que conocerán con la lectura de esta novela, uno de los más grandes de la provincia, y en él se encuentran pequeñas localidades que tampoco deberían dejar de visitar.

Me cuenta mi querida amiga Amparo, y yo así se lo cuento a ustedes, que ese color rojizo de la zona y de las construcciones es debido al rodeno, unas areniscas rojas que al ser usadas para la construcción han fusionado ciudad y paisaje. Me explica, además, que hay en la Sierra un paisaje protegido, ya que, al parecer,  solo en la zona se da el Pino de Rodeno. Ya en el colmo de su sabiduría, que no de la mía, me comenta que ese tono rojizo lo dan el hierro y magnesio.

Esto es lo que tiene hablar de literatura con una amiga, que empiezas hablando de que el libro nos lleva al Señorío de Albarracín a partir del año 1284, y terminas hablando hasta de química…

Sí, otra vez esa edad media tan desconocida para tantos y otra vez una ciudad amurallada con una importante situación geoestratégica donde pasan una serie de estremecedores sucesos; la iglesia, los Reyes y los Señores, así como diversos personajes perfectamente dibujados por el autor, que trazan una interesante trama, y que, como ya pasara con El Castillo (de Loarre) es una parte importante de la historia de España que yo desde luego desconocía, y que me ha encantado conocer.

No hay libro de Luis Zueco, ni buen amigo, que no te haga, si sabes escuchar, un poco más sabia… Como al viejo Rey Alfonso X 😉

Es curioso que no sabiéndose muy bien de donde surgen las reglas principales del ajedrez, Zueco se las adjudica a Alfonso X El Sabio. No solo no se hace extraño en la lectura sino que hasta parece una explicación lógica por la importancia que le da a que fuese un Rey que sintiese como una obligación moral la difusión de la cultura.

El autor refiere en su obra que los libros son uno de los inventos más valiosos del hombre, y yo le creo, me creo a los personajes y me creo al autor, y tanto me lo creo que hay dos frases del libro que ya hace mucho tiempo me han servido de debate con dos amigas absolutamente dispares:

1.- Quien aumenta su conocimiento aumenta su dolor
2.- Qué atrevida es la ignorancia

Tanto con una como con la otra frase, tanto con una como con otra amiga, he pasado estupendos ratos de conversación.

Muchos somos los que hemos visitado Albarracín en alguna ocasión por su hermosura, pero si ustedes no conocen esta parte de nuestra historia, yo se la aconsejo y se la recomiendo vivamente, porque es importante saber siempre algo más sobre de dónde venimos para saber, ya no les voy a decir que a dónde vamos, sino por lo menos, donde estamos.

Ya les he hablado en otras ocasiones, como les decía antes, de Luis Zueco, así que como todos saben es de Borja, nació en 1979, y hoy es, por encima de otras muchas cosas, novelista, historiador e investigador, aquello de la ingeniería y la visión que tiene un buen fotógrafo amante de la naturaleza y de las construcciones, han quedado como subsumidas en su principal quehacer que es escribir.

En algunas ocasiones les cuento qué es lo que bebo mientras degusto alguna literatura especial, esa de sofá y manta de cuadros frente al hogar encendido, en esta ocasión ha sido una botellita, bien compartida, de Borsao Berola de 2013. Leyendo un libro de un autor de Borja pueden pasar por tu cabeza muchas cosas, seguro que a algunos piensan en cierta restauración … Yo siempre pienso en vino, y en que para mí es parada obligatoria cuando voy camino a Soria. También, desde hace tiempo, en historia y literatura, o lo que es los mismo, en Luis Zueco. Y claro, también el vino es un elemento importante en casi todos sus libros 😀

Después de esta lectura haré otra visita a Albarracín, volveré a recorrer sus sinuosas calles y callejas, miraré el color de sus construcciones con más atención, observaré por donde entro a la ciudad, y recordaré lo que fue, y que estoy en una joya por la que lucharon numerosos reyes, entre ellos tanto los de Aragón como los de Castilla, pero además recordaré sin duda a sus personajes: Ayub, Martín … ¿Tantos! Pero de entre todos me quedo con Alodia, una mujer que una vez conocida es difícil de olvidar

¡Hay que ver como me gustan los personajes femeninos de este autor!

Qué importante es que incluso en estas historias medievales Luis Zueco ya nos tenga acostumbrados a esas mujeres fuertes, independientes, con grandes sufrimientos e inmensos recursos.

Mi valoración general, como pueden ver, es que la novela me ha encantado, tienen fuerza esa historia perfectamente entretejida, tiene fuerza la época en la que plantea la trama, y la tienen los personajes, que además nos dan una idea clara de cómo podía ser la vida en el Albarracín medieval, y finalmente se desarrolla en una zona importante pero sobre todo una bella y dura tierra que también usted querrá descubrir o volver a ver, ahora con otros ojos.

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Un asesinato muy corriente y otros relatos, de P. D. James

un asesinato muy corriente

un asesinato muy corriente¡Tengo, tengo, tengo que leer más de P. D. James! Vaya que sí. ¿Cómo no lo he hecho antes? ¿En qué estaba pensando? Con lo que me gustan los libros de Agatha Christie, —sobre todo los protagonizados por Hércules Poirot, ese belga (no, francés) emperifollado y de bigote tieso y militar a quien una mota de polvo, como dice Hastings (su particular Watson) le haría más daño que una bala—, y la novela negra en general, y tengo ante mí todo un descubrimiento.

Y pensar que antes de Un asesinato muy corriente y otros relatos estaba convencido de que P. D. James era un hombre… Craso error…

En fin. Está más que claro que P. D. James domina este género. Lo hace totalmente suyo. Ya antes de escribir leía con entusiasmo las novelas de detectives y llegó a escribir una, según dicen fascinante, monografía de título Todo lo que sé sobre novela negra, (Ediciones B).

En vida escribió siempre novela pero lo que nos ocupa aquí ahora es un conjunto de cuatro relatos cortos, con la dificultad que eso conlleva ya que, en palabras de la autora:

“Aunque yo misma me he dedicado sobre todo a la novela, he disfrutado mucho con el desafío que plantea el cuento: el de conseguir mucho con pocos medios”.

“… escribir un buen relato es difícil, pero en estos tiempos ajetreados puede proporcionarnos una de las experiencias de lectura más satisfactorias.”

Y le doy la razón. Condensar toda una trama, con su ambientación, la definición de los perfiles de los personajes, y un argumento no muy complejo y que mantenga la atención del lector, y que todo eso esté encaminado a un desenlace sorpresivo, no es fácil, pero leerlo es tan satisfactorio…

Por eso puedo afirmar que he disfrutado tanto, pero tanto de estos cuatro relatos, que me han recordado a mis lecturas adolescentes de la Christie. Puede que sea por la ambientación, siempre en las típicas mansiones o casonas inglesas, con unos sospechosos bebiendo su copa de brandy en una biblioteca de madera, con unas rencillas familiares latentes y oscuros pasados que iremos conociendo poco a poco… Los elementos de siempre, que no falten, por favor, aunque luego cada autor resuelva el crimen a su modo.

La lectura es fácil, atrapa desde el principio, la letra es grande (se agradece), y personajes y trama entran en ti casi sin darte cuenta. Es una de esas lecturas en las que disfrutas, eres consciente además de que disfrutas y no quieres que acabe.

El primero de los relatos, El misterio del muérdago, se inicia como si fuera un caso real vivido por la propia autora que ahora, después de tanto tiempo soportando la pregunta de “¿alguna vez ha estado implicada en la investigación de un asesinato real?” puede responder pues es la última superviviente de un caso ocurrido en 1940.

Le sigue Un asesinato de lo más corriente. Aquí P. D. va a jugar con nosotros, os aviso. El testigo de un crimen se debate entre ir a la policía o no porque si lo hace tendría que explicar que fue testigo por culpa de su afición a la pornografía.

El siguiente caso, La herencia de la familia Boxdale es otro brillante ejemplo de trama genial. Un canónigo se niega a aceptar una herencia con la que resolvería sus problemas económicos, porque procede de una mujer que fue acusada y absuelta de envenenar a su marido. Aquí aparece Dalgliesh, el detective que creó la James para sus obras, y deberá rebuscar en el pasado pruebas que se inclinen en un sentido o en otro.

Las doce pistas de Navidad cierran el conjunto. Un relato que, según se afirma en la última línea, es Agatha Christie en estado puro. (Y sí, lo es).

Ninguno de ellos es en esencia un whodunit, pero no importa, no hace falta que lo sea para poder divertirse con esta lectura.

Cuatro relatos que han sido una delicia y a la vez el descubrimiento de una gran autora, muy dotada para este género, y a la que pienso volver en la primera ocasión que tenga, y esta vez ya con novela. O puede que me decida por la monografía anteriormente mencionada.

Recomiendo también leer prólogo y prefacio. Yo no suelo hacerlo, pero esta vez es cortito y tiene datos muy interesantes sobre la James y sobre la novela negra. No perderéis el tiempo, y ganaréis en sabiduría; hacedme caso.

Un asesinato muy corriente y otros relatos se disfruta de principio a final y es ideal para una tarde fría de invierno, de sofá, manta y taza de té o café.

Un libro criminalmente de-li-cio-so.

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Idiocracia, de Ramón de España

Idiocracia

IdiocraciaNunca te fíes de Filmaffinity cuando te apetezca ver una película de humor. Este consejo no os salvará la vida, pero puede que os permita descubrir más de una gran película de un género en el que más de uno sólo se atreve a puntuar del siete para abajo. Si me hubiese fiado de la valoración media que los usuarios de esta página le daban a Idiocracia, seguramente nunca la hubiese visto. Pero su argumento, sencillo y directo, hizo que me animase a ver por primera vez la que hoy es una de mis películas favoritas. Y su coincidencia en el título —de ninguna manera casual— fue lo que hizo que me atreviera a leer este ensayo de Ramón de España.

Si la película americana es una distopía que profetiza que dentro de quinientos años el mundo se habrá vuelto un lugar poblado de estúpidos y en el que reine el caos, el autor barcelonés parte de una premisa mucho más cercana y empírica: que en los últimos treinta años el proceso de idiotización que ha sufrido la sociedad española ha sido mayúsculo.

A partir de esa hipótesis, Ramón de España hace un repaso de la historia más reciente del país, desde la transición hasta la actualidad, en el que no deja títere con cabeza. Más que un ensayo, este libro constituye un desahogo monumental, en el que el autor parece haber obviado cualquier filtro de lo políticamente correcto en favor de soltar todo el rencor que había ido guardando en su interior a causa, fundamentalmente, de cómo se ha construido España ya con un sistema democrático de por medio.

De España es especialmente crítico y agresivo con el independentismo catalán, al que ya dedicó dos libros en su día, bajo los títulos de El manicomio catalán y El derecho a delirar —creo que no es necesario explicar su posición ante este fenómeno—. Pero lo cierto es que fustiga a granel, sin importarle demasiado las ideas o los orígenes de cada uno. Bien es cierto que muestra algo más de manga ancha con la derecha, aunque argumenta que es porque de ésta nunca ha esperado nada, motivo por el cuál vacía su cargador de mala frente a los partidos y las personalidades considerados progresistas.

No es un trabajo excesivamente intelectual ni lo pretende; el lenguaje bascula entre lo coloquial y lo vulgar y la mayoría de las ideas que se exponen ya están bastante trilladas, sobre todo si eres una persona interesada en la actualidad política nacional. Eso no evita que muchas de esas reflexiones sean muy dignas de tener en cuenta; destacaría su oposición al exceso de corrección al que se ha llevado en los últimos años al lenguaje, así como la defensa a ultranza que hace de la cultura. Pero para mí, sin duda, la mayor de las virtudes de Idiocracia es la forma en que su autor consigue que, independientemente de tu posición con respecto a sus opiniones, desees seguir leyéndolas. Las comparaciones son odiosas, pero me ha ocurrido algo parecido, salvando las distancias, a lo que me pasa con Jiménez Losantos: no me gusta lo que dice, pero no puedo evitar que me apasione cómo lo dice.

Da igual cuales sean tus ideas políticas, religiosas, morales o sexuales: es casi seguro que Ramón de España se ha metido contigo en su último libro. Eso sí, también es muy probable que disfrutes leyendo la forma en la que carga contra todo bicho viviente en sus páginas, aparentemente con el propósito de advertir hacia donde cree que se dirige nuestra sociedad. Y si el futuro se parece al de la película, sólo espero que no me pase como al protagonista y que no me congelen para verlo.

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¿Quién domina el mundo?, de Noam Chomsky

¿Quién domina el mundo?

¿Quién domina el mundo?Desde que el pasado nueve de noviembre amanecimos con la noticia de que Donald Trump iba a convertirse en el cuadragésimo quinto Presidente de los Estados Unidos de América hay una pregunta que flota en el aire: ¿de verdad va a ser capaz de cumplir las promesas que ha ido haciendo durante la campaña? Solo el tiempo lo dirá, pero lo que está claro es que la gran repercusión que ha tenido esta noticia a nivel internacional no es baladí; al fin y al cabo, Estados Unidos es, desde hace décadas, el país que controla la mayor parte de las cosas que ocurren en el mundo, muchas de ellas a miles de kilómetros de su territorio. Y por si alguien tiene todavía dudas del papel que ha jugado y que sigue jugando el imperio yanqui en el tablero global, Noam Chomsky nos refresca la memoria en ¿Quién domina el mundo?, su último trabajo.

Son muchas las ideas que el pensador nacido en Pensilvania pone sobre el papel, todas ellas realmente interesantes para ayudarnos a contextualizar el momento en el que vivimos a aquellos que aún no peinamos canas. Chomsky toma en primer lugar la temperatura al mundo actual para, posteriormente, buscar el origen de sus males. Y la conclusión a la que llega es que el papel de los distintos gobiernos estadounidenses ha sido fundamental para cimentar y agravar algunos de los conflictos económicos, políticos y sociales que se han ido sucediendo a lo largo de la historia y que han desembocado en las actuales amenazas a nuestro futuro. «No queda mucho tiempo», advierte, tras lo cual da comienzo a la narración de algunas de las peores decisiones que ha tomado su país desde que consiguió la independencia de Gran Bretaña.

Es un trabajo fuertemente documentado, lo que queda demostrado con las casi 50 páginas de referencias bibliográficas que se incluyen al final del libro. Chomsky aporta su opinión, como hace en todos sus escritos, pero ésta siempre viene refrendada por estudios e investigaciones que, además de dar verosimilitud a sus postulados, son muy interesantes para ampliar la información sobre los datos que va aportando el autor. Y es que, a pesar de mi fuerte interés por la política internacional, tengo que confesar que varias de las referencias que se hacen durante el ensayo a personajes y acontecimientos del pasado he tenido que buscarlas para poder comprender mejor el texto.

Otro rasgo que queda muy presente en este libro es la dureza con la que Chomsky saca a relucir algunos de los episodios más oscuros de la política norteamericana; desde el intento de invasión de Bahía de Cochinos a la colaboración en el golpe de Estado militar en Chile de 1973 pasando por su apoyo a Israel en el desigual conflicto que mantiene con Palestina o las más recientes torturas a presos en Irak. Y destaca además una de las ideas que muchos llevamos apoyando desde hace mucho tiempo, y es la de que todos estos actos viles no son sentidos como tales por la clase política norteamericana, que considera realmente que su país está legitimado para imponer su idea del bien común en cualquier parte del planeta.

En ¿Quién domina el mundo? Noam Chomsky nos narra la auténtica American Horror Story; una excursión por las cloacas de la política estadounidense que ayuda a hacernos comprender, en un mundo con un rumbo cada vez más incierto, de qué posos vienen estos lodos.

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Nacidos de la bruma 3. El héroe de las eras, de Brandon Sanderson

Nacidos de la bruma 3. El héroe de las eras

Nacidos de la bruma 3. El héroe de las erasLlegar al final de una trilogía con un nivel bastante elevado de entretenimiento como ha sido el caso de Nacidos de la bruma, suele causarme cierta pena por tener que poner fin a la historia y a la relación que he entablado con sus personajes. Me había encariñado mucho con todos los miembros de esta curiosa historia en un mundo de cenizas y bruma. Sus batallas, sus relaciones personales, sus inquietudes y propósitos, el modo en cómo los han llevado a cabo…todo se termina. Es inevitable y hay que aceptar la decisión del autor tal y como nos la muestre. Después de tres tomos con una media cada uno de setecientas cincuenta páginas, a cada cual, más molona que la anterior, dejan de pasar. La última página de este Nacidos de la bruma 3. El héroe de las eras, cierra una batalla de conquista por un pueblo oprimido durante mil años y la reinstauración de un gobierno y una religión que indique el nuevo camino. Si hasta parece fácil y todo.

Pero no lo es. Ni por asomo. Hacer que la gente que no ha conocido un pasado tan lejano, uno en el que existían diversidad de religiones, ideas políticas, flores de colores y hasta un sol que no era rojo sino amarillo, toda promesa e intención benévola de crear un nuevo mundo que se les prometa, les suena a chino. ¿Te extraña? Si a alguno de nosotros nos dicen ahora que hubo un tiempo en el que la civilización adoraba a mogollón de dioses —¡incluso había uno para el vino!—, o que el saber lo profesaba un griego muy listo en chanclas a sus alumnos sentados en una pradera, no nos ayudaría mucho pensando en que actualmente tener una creencia en un solo dios es lo correcto y no hay más opciones, y que la educación, según qué casos, resulta casi un lujo. Algo parecido le ocurre al pueblo oprimido del mundo de cenizas que ha creado Brandon Sanderson.

En El imperio final nos presentaron dicho mundo. Y también a sus personajes que, insisto, es uno de los factores más positivos que he encontrado en las lecturas de Sanderson. En El pozo de la ascensión, obra que no funciona bien por sí sola ya que sirve de enlace entre la primera y tercera parte de la trilogía, eso sí, de lectura irresistible, se intentó instaurar un nuevo modelo de gobierno con nuevos reinados y las estrategias necesarias para conseguirlo. Una pasada. Y en El héroe de las eras le toca el turno a la religión. En algo hay que creer. Esa labor recaerá en Sazed, el feruquimista de Terris, ese bondadoso y sabio guardador de conocimientos que, con el poder de sus mentes de cobre, intentará rescatar todo el conocimiento perdido en los años de tiranía del Lord Legislador e iluminar al pueblo.

Voy por partes. Vin hizo despertar la oscuridad que se mantenía prisionera y que amenaza con destruir todo a su paso. Junto a su marido, el emperador Elend, intentarán localizar todas las pistas que dejó el Lord Legislador por si tal hecho sucedía. Para ello tendrán que enfrentarse a reinos que no están por la labor de colaborar. Y eso incluye a los tan temidos koloos. Por otro lado, el joven Fantasma que en las dos entregas anteriores pasaba algo desapercibido, en esta ocasión consigue resultar bastante más interesante mostrando algunos de los mejores momentos de esta tercera parte. A él le ayudarán los miembros de la banda de Kelsier que seguirá siendo una constante para las creencias y la fe del pueblo. Y Sazed, el guardador de Terris, que luchará contra la suya propia. Tras el terrible suceso que sufrió en El pozo de la ascensión, toda su fe se ha visto mermada y durante toda la novela entrará en conflicto con esa negatividad. Gran desarrollo del personaje. ¡Si es que Brandon Sanderson es la pera creando personajes!

Esta novela funciona a modo coral y quizá debido a eso y a su volumen de páginas, la historia, por momentos, parece quedarse algo estancada. Aunque me ha parecido la más floja de la trilogía, destaco ciertos momentos que están a la altura de las anteriores: la batalla que orquesta por su cuenta Fantasma y el conflicto interno de Sazed son la leche. Es, además, necesaria para descubrir a cuento de qué tanta ceniza, de dónde le proceden los poderes a los alománticos, cómo se crearon los koloos y el resto de cosas tan fantásticas que han formado parte de toda la historia.

Sin duda, la mejor trilogía en la que me he aventurado. Desde la primera página, he leído casi del tirón las tres novelas por su altísimo nivel de entretenimiento, diversión y fabuloso desarrollo de las historias y que estoy deseando continuar con sus secuelas. Nacidos de la bruma 3. El héroe de las eras, hace que me despida de los personajes tan carismáticos a los que tanto cariño he cogido y me hace comprender de un modo más amplio el gran universo que ha creado Brandon Sanderson.

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El proyecto Joshua, de Sebastian Fitzek

El proyecto Joshua

El proyecto JoshuaTengo que advertir que esta novela no es apta para almas sensibles, porque aunque no deja de ser ficción, toca temas bastante peliagudos y tiene partes fuertes: familias con niños en acogida, pederastia y el mal uso de internet. Ese gran hermano que puede ser tan dañino porque nos vigila y se cree con derecho a cuestionar nuestras vidas que son analizadas, destripadas, aireadas y juzgadas, por lo que hacemos en y con nuestro ordenador. La privacidad y la intimidad ya no existen. Trata sobre las malas interpretaciones, el abuso de poder y la avaricia, el cochino capital, que al final es lo que mueve todo en este mundo.

El argumento es el siguiente: Max Rhode es un escritor de novela negra sin mucho éxito que vive en Berlín. Está casado con Kim, que es piloto, pero el matrimonio está en crisis. Tienen en acogida a Jola, su hija desde hace años, pero a la que no les dan en adopción por diferentes motivos. Max quiere mucho a la niña, aunque le vuelva algo loco porque es muy inteligente y se mete en líos. El escritor recibe una extraña llamada de un moribundo que le advierte que Joshua lo ha elegido y que su vida va a ser un infierno a partir de ahora, que vaya con cuidado y no infrinja la ley. Tardaremos en averiguar quién o qué es el maldito Joshua. Para complicar más la trama aparece Cosmo, el hermano pederasta de Max que está recluido en un psiquiátrico, que le cuenta que ha pasado a un régimen abierto porque está en tratamiento. Max ha intentado borrar de su vida y de su mente a su hermano y la infancia traumática de ambos, pero, aunque no le guste, en este momento Cosmo va a ser de ayuda. Alguien del departamento de menores irrumpe en escena diciendo que se llevan a Jola; a Max no le encaja nada, así que escapa con la niña, sufren un accidente, secuestran a la niña y no os cuento más porque os destripo la novela y no es plan.

El proyecto Joshua es un thriller de esos que va de 0 a 200 en dos segundos y ahí se queda en la quinta marcha, no, en la sexta, y con el acelerador pisado hasta el fondo. Tiene 360 páginas, divididas en 83 capítulos, y eso hace una media de unas cuatro páginas y pico por cada uno, así que os podéis hacer a la idea de la velocidad que lleva. Cada capítulo es un cambio de escenario. ¡Ras, curva a la derecha!, ¡Ras, curva a la izquierda! Berlín arriba, Berlín abajo, bueno, no sé si Berlín tiene arriba y abajo, pero ya me entendéis. Tengo agujetas. Es como esas películas en las que el bueno tiene que salvar a la víctima y no llega; tropieza, corre, le pegan un tiro, hay que saltar desde un edificio y sigue corriendo…, o tiene que salvar a la humanidad entera ¿cable azul o cable rojo? ¡¡¿cable azul o cable rojo?!! Pues así desde el principio hasta el final.

Están escritos en primera persona los capítulos en los que estamos con Max y en tercera los otros, cuando ves lo que le está pasando a Jola, cuando ves lo que vive Kim, o el abogado, los malos, etc. Es algo confuso este cambio de perspectiva y creo que es porque los capítulos son tan cortos, que cuando te has hecho a la idea de que estás en primera persona, vuelves a la tercera, no le da tiempo a la cabeza a cambiar de registro. Por lo demás cumple bastante bien con el objetivo que yo creo que era el de tener al lector en vilo: es vertiginosa, entretenida, emocionante y está bastante bien llevada y resuelta. Te sientes en la piel del padre en apuros, que sale como puede de los obstáculos, pensando más en la niña que en él mismo e intentando que su vida no se venga abajo.

Sebastian Fitzek es un escritor de éxito en Alemania, también es periodista aunque su formación fue en Derecho, como el protagonista de esta aventura. Ya hay traducidas al español varios de sus superventas, así que si os gustan este tipo de novelas de acción trepidante, no dudéis. Quiero destacar el epílogo en el que el autor ha recapacitado y explicado alguno de los temas de los que trata el libro; me ha gustado esa forma de acercarse a los lectores.

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Casarse con él, de Lisa Kleypas

Casarse con él

Casarse con élTras la lectura de Un seductor sin corazón, en el que descubrí la prosa y los sentimientos que despierta una de las autoras de romántica más leídas del mundo, no podía dejar de leer su continuación. El final de la primera entrega de la serie Los Ravenel dejó con demasiadas dudas respecto a una pareja que rivalizó en protagonismo con la principal y que, personalmente, me gustó mucho más por su realismo y por la atracción hacia sus personajes, tan diferentes como interesantes.

Casarse con él comienza tal y cómo terminó el primer libro, con un final feliz de una de las parejas y con incertidumbre ante el posible fin de la otra. Tras el primer encuentro entre Helen y el señor Winterborne, en el que la primera se ve conducida a cuidar del segundo debido a su estado convaleciente, ambos empiezan a sentir una atracción mutua que supera todas sus expectativas sobre el amor. Escépticos y sin conocerse demasiado el uno al otro, se encaminan de un día para otro hacia un matrimonio precipitado y sin el consentimiento de nadie de su entorno. Pero algo sucede que hace que Helen cambie de opinión pese a sus sentimientos… ¿Qué ocurrirá de aquí en adelante?

Tal y como Lisa Kleypas lo hizo en su anterior novela e, imagino, en todos sus libros inspirados en el género romántico histórico, la ambientación que crea es brillante y nos conduce muy bien a una época en la que la caballerosidad, la elegancia y los buenos modales abundaban entre las clases sociales altas. Aunque también, en muchas ocasiones, el machismo y las grandes diferencias entre las personas. Pero no es en este tema en el que se centra este tomo, ni tampoco en el amor, a pesar de que no lo parezca en absoluto. Me ha sorprendido gratamente que la autora le haya dado más importancia a la evolución de los personajes que a la propia relación amorosa, pero así ha sido en este caso.

Y es que, aunque parezca mentira por su título, su portada o su sinopsis, nada es lo que parece en Casarse con él. Empezando por los personajes principales, Helen es la típica dama inglesa de la nobleza de la época: buenos modales, tímida, que siempre sigue las reglas y obedece a su familia. Por el contrario, el señor Winterborne, que no es noble sino un hombre de negocios burgués, es arrogante, engreído, antipático y soberbio. Pero, como he dicho, nada es lo que parece en esta novela y los prejuicios nos llevan a sorprendernos durante el desarrollo de estos dos personajes. No solo en su relación, sino también como personas que deciden vivir según los dictados de su corazón en una sociedad en la que lo único que importa son las apariencias, el dinero y el poder.

Y quizás es eso lo que, por ahora, me ha hecho seguir leyendo a Lisa Kleypas, la introducción de otros elementos que aportan mayor profundidad a la historia de amor por sí sola. Aunque también demuestra que es una gran escritora del género, despertando sentimientos y emociones en el lector en cada uno de sus capítulos por su gran semejanza con la realidad. No crea, a mi parecer, historias inverosímiles, sino historias que podrían parecer reales hasta en nuestra propia época.

A pesar de su ritmo en ocasiones demasiado lento y de su falta de situaciones dramáticas que cambien el desarrollo monótono de la novela, Casarse con él es un libro diferente y original dentro del género romántico histórico, saliéndose de lo típico de ambos géneros con personajes femeninos con carácter y resolución, otorgándole menos importancia al elemento amoroso que en el resto de los libros de este tipo. Además, se puede leer independientemente sin haber leído el primer libro, algo a destacar entre tantas y tantas sagas que dominan actualmente las librerías. Una buena opción para alejarse de los tópicos demasiado romanticones y cursis y disfrutar de una novela en la que no es tan importante su historia de amor, sino la forma y el desarrollo de los personajes que le dan vida en cada una de sus páginas.

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Imperfectos, de Cecelia Ahern

Imperfectos

ImperfectosUna sociedad dividida, con unos individuos ejerciendo su poder sobre otros. Unas normas injustamente establecidas, de cuyo cumplimiento se ocupa un cruel órgano de gobierno. Una rebelión escondida, un colectivo luchando sus derechos y por sacar la verdad a la luz. He de decir que soy una apasionada de las distopías, me encanta la forma en la que narran un mundo en el que no todo es tan diferente al mundo en el que vivimos, un futuro quizás demasiado cercano. Por eso, intento leer todas las que puedo y, en este caso, no iba a hacer una excepción.

Recuerdo que me encontré con esta casi por casualidad. Aunque ya conocía su portada en inglés y su título, debido a que fue incluido en una de las mensualidades de la caja literaria Owlcrate, no me había parado a leer su sinopsis ni me había fijado en su autora. Al ver que se trataba de una distopía y que su autora era Cecelia Ahern, autora de Posdata: te quiero o Donde termina el arcoiris, novelas que disfruté bastante, no dudé en comenzar a leerlo.

En una sociedad en la que las personas están divididas entre perfectas e imperfectas, una joven de diecisiete años llamada Celestine North, perteneciente a una familia respetable de perfectos, comete un error que puede hacerle perder todo lo que ama en su vida, así como todas sus aspiraciones. Este es el principal gancho de Imperfectos, un comienzo de saga que me ha sorprendido gratamente. Y a continuación os contaré el por qué.

Lo primero que me llamó la atención de esta novela es que nos presenta a unos personajes irreales, unas personas que fingen ser perfectas para encajar en un mundo en el que todos parecen vivir de las apariencias. En especial, la protagonista: una chica modelo, con unas notas ejemplares y un novio perfecto, que jamás incumple las normas y que siempre tiene miedo de hacer lo correcto por miedo a lo que piensen los demás. Pero nada es lo que parece en esta novela y la protagonista va a lograr, sin pretenderlo, que muchos de los secretos del aparente justo sistema de gobierno en el que viven vean la luz.

Es increíble la evolución que presenta este personaje, pero no quiero desvelar nada. Tan solo diré que Celestine es un personaje fuerte, desafiante y capaz de cuestionarse cosas que nadie de su entorno se había planteado jamás. Una protagonista potente y con gancho que me ha mantenido en vilo en todos y cada uno de los capítulos.

Cecelia Ahern hila muy bien las tramas de esta historia, en la cual las traiciones, los secretos y las mentiras reinan cada día entre unos personajes demasiado ciegos para darse cuenta de lo que ocurre en realidad. Una sociedad que mira hacia otro lado cuando se cometen injusticias y cuyo gobierne les aplaude por ello. Una sociedad demasiado frívola y carente de sentimientos que me ha hecho reflexionar mucho sobre nuestro propio mundo. Quizás por eso la autora ha querido profundizar sobre esto en esta novela y dejar a un lado su faceta de escritora romántica.

A pesar de su ritmo lento y sus discursos a veces demasiado repetitivos, esta historia sobre el bien y el mal, sobre la fina línea que los separa y nuestra capacidad para sorprendernos a nosotros mismos, me ha parecido diferente y original. Imperfectos es un libro que invita a pensar sobre las apariencias, las injusticias, la moral humana y los errores que todos debemos cometer para aprender cada día. No puedo esperar a saber cómo continúa esta saga, ya que esta novela ha sido bastante introductoria y me ha dejado con muchísimas ganas de más.

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Parque Gorki, de Martin Cruz Smith

Parque Gorki

Parque GorkiLos buenos libros, además de las cualidades que le son propias a cada uno de ellos, tienen en común una gran virtud: despiertan la curiosidad por otros buenos libros. En este caso, la lectura de El niño 44 me inspiró el deseo y la necesidad (cualquier bibliófilo entiende este término) de leer Parque Gorki, libro que algunos críticos señalaban como anterior a aquel otro en una misma línea temática, vocacional -de denuncia- y cualitativa. Ahora, acabada ya su lectura, queda claro para mí que Parque Gorki es un perfecto ejemplo y demostración de algo que los lectores vocacionales saben muy bien: cualquier libro puede ser eso que se llama alta literatura. Cualquier libro -sí, hasta los vituperados e injustamente criticados superventas, thrillers y novelas policíacas– puede ensanchar los horizontes de aquel que, despojándose de prejuicios y  de creencias ignorantes tomadas en préstamo sin ponerlas en tela de juicio, les dé una oportunidad; puede ayudar a abrir nuestro foco mental; puede proporcionarnos conocimiento sobre el alma humana; puede asombrarnos; puede obligarnos a ejercitar nuestra mente en modos y maneras desacostumbrados y estimulantes.

Parque Gorki aúna varios niveles de lectura, interpretación y disfrute. A un nivel superficial, narra la aventura del investigador moscovita Arkady Renko, tan brillante en su profesión como desafortunado -o desacertado- en el escalafón social y político, donde no ha sabido reinvertir bien su talento ni sacarle réditos como aquellos de los que disfrutan otros ejemplares miembros del Partido Comunista. Renko se hace inmediatamente simpático, tal vez porque es el antihéroe noble arquetípico, como iremos comprobando a medida que transcurra la lectura. Renko debe encargarse de un triple asesinato cometido en el emblemático parque Gorki. La investigación pronto lo conducirá por los derroteros no sólo del crimen y de un horrible asesinato con desprecio total por la vida y la dignidad humanas, sino de la corrupción, la podredumbre orgánica del aparato del estado soviético y de todas sus instituciones, la deslealtad y las pasiones más bajas que puede alentar el alma humana. A medida que se enfrenta a situaciones cada vez más desafiantes y reveladoras, Renko se irá dejando la piel, desnudando para el lector su espíritu totalmente noble, totalmente entregado, totalmente leal y trágicamente inocente, a pesar de todo.

En los tardíos 80, la Unión Soviética ya era un gigante herido de muerte; atendiendo a esta lectura, Parque Gorki es su acta de defunción, o, más precisamente, el informe de su autopsia. La tesis final de Martin Cruz Smith es clara, y el autor no nos la regatea. La ambientación del triple asesinato de tres jóvenes en el parque Gorki es toda una declaración de intenciones. Dado que

[l]a ciudad contaba con parques más grandes donde dejar cadáveres: Izmailovo, Dzerzhinsky, Sokolniki. El Parque Gorki tenía sólo dos kilómetros de largo y menos de un kilómetro en su punto más ancho. Sin embargo, era el primer parque de la Revolución, el parque favorito. Hacia el sur, su extremo angosto llegaba casi hasta la universidad; hacia el norte, sólo una curva del río impedía tener una vista del Kremlin. Era el sitio al que todos acudían: los empleados de oficina, a comer su almuerzo; las abuelas, a pasear a los bebés; los novios, para verse. Había una noria, fuentes, teatros infantiles, caminillos y pabellones ocultos en el terreno. En invierno había cuatro campos y pistas de patinaje.

Colocar tres cadáveres mutilados, despellejados y cosidos a balazos, en el jardín del amor, la belleza y la diversión soviéticos constituye una metáfora tan eficaz como cualquiera otra, pero, por supuesto, el alegato de Parque Gorki va muchísimo más allá.

El desmoronamiento de la URSS sólo terminó cuando todos los libros de historia y todos los noticiarios lo dijeron; había empezado mucho antes, dice Martin Cruz Smith en Parque Gorki, y la defunción se produjo por una larga enfermedad totalmente endógena y de causas tan humanas como prevenibles en su origen, sólo que fuera de control ya a estas alturas. Parque Gorki radiografía la sociedad, la clase política, el poder establecido y el poder en la sombra, la verdad de la vida y la supervivencia en el supuesto paraíso de los trabajadores y en su corazón, Moscú, con una veracidad y una crueldad poco comparables con cualquier otra novela e, incluso o sobre todo, con cualquier aséptico libro de historia contemporánea. La precaria situación de los verdaderos trabajadores; los océanos de diferencia entre un moscovita y otro ruso cualquiera y entre un ruso cualquiera y un armenio, un uzbeco, un lituano o un ucraniano;  la tozuda realidad del crimen rampante, burdamente ocultada bajo una capa de palabrería propagandística; la proliferación de los nuevos aristócratas y millonarios venidos a más al calor de la corrupción, la burocracia, el complicado aparato institucional, el robo, los juegos de poder, el chantaje y el enchufismo… son sólo algunos de los cuadros poco menos que dantescos que Martin Cruz Smith nos da a conocer a través de las vicisitudes de sus personajes.

Y esa tragedia, la de un estado y un proyecto utópico que fracasaron porque la naturaleza humana no está a la altura de esa utopía, no podía tener un héroe más apropiado y más admirable que Arkady Renko, un investigador soviético, un miembro del Partido que debe aguantar los reproches de su mujer por no haber aprovechado su posición para escalar hasta la élite, un hijo casi repudiado por su padre por razones muy parecidas, y un detective que lo es porque ama la verdad y la perseguirá a costa de echar todo lo demás por la borda. Renko es un personaje de talla insuperable, casi mitológica; es un idealista melancólico, porque sabe que su lucha está condenada al fracaso ya que es, además, un idealista realista que sabe contra qué y quiénes se la juega; y ese conocimiento irá creciendo a medida que sus enemigos vayan mostrando sus cartas.  Y, sin embargo, en la misma proporción en que Arkady va desnudando la cruda realidad y perdiendo así todo lo que hace que el mundo lo tenga aún en cierta estima, va ganando en dimensión heroica y va ganándose así nuestro corazón.

Parque Gorki es, además de ese informe de autopsia que hemos descrito brevemente, un thriller palpitante y emocionante, escrito en Estados Unidos pero ambientado en la URSS, protagonizado por soviéticos y visto desde su lado de la barrera, cosa harto exótica en la época en que se publicó por primera vez. Pero su originalidad mayor radica en su capacidad para despojar el crimen -novelado o real, ¿acaso hay alguna diferencia?- de su halo épico, de su aparente complejidad, para mostrarlo tal como es en realidad: un acto malvado inspirado por una cualquiera de las más bajas pasiones del ser humano. Nada menos y nada más. Una vez eliminadas las aparentes capas que envuelven el hecho criminal y lo convierten en algo aparentemente muy intrincado, difícil de desentrañar y de comprender, Parque Gorki nos lo muestra en toda su deprimente desnudez. A diferencia de la mayoría de thrillers, que parten de un hecho horrendo pero muy simple para acabar con una explicación complicada y heterogénea, muy alejada de la vida cotidiana de cualquier lector normal, Parque Gorki hace lo contrario: nos sitúa -muy hábilmente – en un contexto harto complejo, de peliagudas relaciones internacionales, secretos gubernamentales, tejemanejes de agencias de inteligencia estatales, espionaje y contraespionaje, discursos y diálogos casi cifrados para salvaguardar el propio pellejo, etc., para acabar recordándonos, una vez más, que el asesinato, el peor de los crímenes, es algo terriblemente banal.

Deslumbra asimismo y merece comentario aparte la arquitectura de Parque Gorki. La novela está dividida en varias partes y transcurre en dos escenarios principales, y cada bloque tiene su propio misterio, sus propios trucos y su propio ritmo, que se torna vertiginoso en el bloque final. Sin embargo, por encima aun de esas divisiones, destaca el hecho de que la organización de la novela imita y refleja lo que le sucede a nuestro protagonista, Arkady Renko, en su relación con sus enemigos. Y es que Parque Gorki es, en realidad, la descripción de una lucha entre opuestos que, por serlo, se necesitan mutuamente y se definen merced a la existencia del otro, en una lucha antagónica que no necesita casi de más argumentos externos para seguir adelante hasta el final. Y la propia estructura de la novela reproduce ese juego de espejos, pues el final no es más que el reflejo del inicio, aunque un reflejo perfeccionado, pues pocas veces he tenido el placer de leer un colofón tan hermoso, tan perfecto y tan significativo como el que corona esta excepcional novela, cuya brillantez en ningún momento queda deslucida por las ocasionales incorrecciones y desajustes de traducción, en algunos casos más molestos que en otros.

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El club de los mejores, de Arthur Gunn

el club de los mejores

el club de los mejoresLa infancia tiende a ser esa edad en la que la imaginación y la ingenuidad hacen acto de presencia para quedarse hasta que maduramos. Pero en la infancia, a veces, se oculta una cara más amarga cuando la tragedia acontece e intentamos huir de ella. Ser niños, crecer, crear lazos que parecen indestructibles, y ya en la vida adulta continuar con la existencia sin más pretensiones. Pero quizás en momentos determinados, nos olvidamos de lo que de verdad importa. Lo olvidamos para sobrevivir, para poder escapar de nosotros mismos, sin pensar que precisamente de eso no podemos escaparnos, no podemos desplazarnos a un lado cuando somos nosotros los que estamos en juego. El club de los mejores juega a trasladarnos a esa edad en la que todo parece blanco para contaminar con la realidad un marco que podía haberse quedado impoluto. Una historia de segundas oportunidades que se convierten en quizás las últimas, una historia donde los juegos se convierten en trampas, una historia en los que un final no significa un punto y aparte sino un punto y seguido, un hasta luego, un continuar con la vida cuando todo parecía que estaba destinado a hacernos caer en un pozo del que no se puede salir. Una novela, un thriller, un caso abierto que se cerrará sólo cuando algo tan antiguo como la venganza pueda consumarse.

Walter parece tener una vida idílica. Un trabajo que le reportará beneficios incalculables, una mujer a la que quiere, y ha recuperado la amistad con un amigo de la infancia. Pero éste va a cambiar su vida para siempre. Una noche aparece en su puerta, aterrado. Han secuestrado a su mujer y han jurado matarla si no paga el rescate. Walter no duda en ayudar a su amigo. Será entonces, en esa fracción de segundo en el que se deciden las buenas o las malas acciones, cuando su vida se verá empujada a desentrañar un enigma que, desde la infancia, le lleva persiguiendo aunque intentara olvidarlo.

Suele decirse que los secretos persiguen a aquellos que los guardan. Una especie de maldición. Y yo no sé si Arthur Gunn (pseudónimo del autor Claudio Cerdán) tuvo esta idea en la cabeza para crear una historia como la que se encuentra dentro de El club de los mejores pero le ha salido una novela policíaca prácticamente redonda y llena de ese entretenimiento que, a veces, nos permite dejar de lado por unos momentos la realidad y ver que pasamos las páginas sin poder parar. ¿Puntos a favor? La rapidez, la destreza de llevar al lector por donde uno quiere sin saber muy bien a dónde va a ir a parar, la facilidad para conectar con los personajes y un argumento perfectamente armado que nos hacen olvidar los pequeños puntos en contra que uno pueda encontrar en la novela. ¿Y cuáles son?, os preguntaréis. Como lector uno tiende a poner su punto de vista en lo que lee. Y precisamente por eso la subjetividad entra en lo que uno está leyendo sin casi pretenderlo. Y quizás he notado un exceso de rapidez en su parte final, menos intensidad en el descubrimiento final, menos apoteosis en lo que me esperaba y aunque esto, para algunos, pueda significar no dar una oportunidad a este libro, estará cayendo en un error. Porque todo el conjunto de esta historia hace que la lectura se convierta en uno de esos lugares donde uno quiere estar para siempre y no abandonarlo nunca.

Es la primera novela de Claudio Cerdán (alias Arthur Gunn) que leo. No será la última, espero. Pero si tengo que decir algo bueno de El club de los mejores es que meterse en las arenas movedizas de la infancia y hacerlo con esa naturalidad que parece que lo estamos viviendo, es de merecerse un halago y que todos aquellos lectores que lo crean necesario se acerquen a él y se metan de lleno en su historia. Poco o nada debiera contarse del argumento para no deslucir aquellos giros en el argumento hasta llegar a su parte final. Porque un recurso que puede parecer trillado como lo es la venganza y hacerlo como si fuera algo completamente nuevo, con una historia que se lee sin respiro, vuelvo a decir que es una suerte en estos tiempos en los que ciertas apuestas valen más por la cantidad – en ventas – y menos por la calidad – en sus formas -. Aquí disfrutaremos de todo lo bueno de una historia bien contada, como de aquello que se llama best-seller y que cuenta con una legión de detractores que, si se me permite, no se han enterado de nada.

 

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El libro de actividades feminista, de Gemma Correll

el libro de actividades feminista

el libro de actividades feministaFeminista. Una palabra que, últimamente, se describe como algo negativo, olvidando todo lo que ese mismo concepto ha conllevado para la Historia – con mayúscula, no es un error – que se crea en estos mismos instantes. Y puede que para algunos que yo me considere feminista es casi, o se acerca, a un pecado mortal, pero lo soy. Por eso, cuando vi que se publicaba El libro de actividades feminista el que suscribe quiso verlo con sus propios ojos, tenerlo entre las manos, y descubrir qué es lo que podría ofrecer una publicación así y, lo que me parece más importante, se podría entender hoy en día. Y aunque yo lo entienda, aunque me haya descubierto entendiendo lo que hay detrás de cada una de las páginas y pensando, al instante, que en este país es muy posible que esta publicación no sea leída – ni disfrutada – por muchos de los que visitan las librerías, se paran en seco al ver las novedades, y pasan de largo pensando que de lo que aquí estoy hablando es un chiste o una broma pesada. No hay que olvidar que, en este país, un país en el que vivo e intento convivir, el feminismo no ha sido más que motivo de burla por más de una persona que no entiende que no se trata de ir contra los hombres sino de ser iguales en derechos a ellos. Pero aunque pueda parecer que digo todo esto con desilusión – y algo de eso hay – vengo a hablar de por qué he disfrutado tanto con este libro de actividades que, no sólo se trata de que pasemos un buen rato, sino también de que aprendamos.

No sé muy bien qué es para vosotros el feminismo. Os animo a que me lo escribáis en los comentarios más abajo. Si alguien de los que estáis leyendo esta reseña no tenéis muy claro qué es eso del feminismo, qué reivindica, qué tiene como conceptos principales, os animo a echar un vistazo a El libro de actividades feminista para, al menos, dar las primeras pinceladas por este movimiento que, hoy en día, debiera ser uno de los más importantes. Pero, ¿cómo describir este libro? Su título lo dice todo: se trata de un libro de actividades – al más puro estilo de los cuadernos de vacaciones que nos mandaban de pequeños en el colegio – pero que cambia un poco el concepto y construye alrededor del feminismo ejercicios como “el test de Bechdel” o “dibuja tu utopía feminista”. Y los que me leéis os estaréis cuestionando: ¿pero es un libro para niños, para adultos, para mujeres, para hombres? Mi respuesta sería la siguiente: un libro para adultos de cualquier género, sexo, orientación y realidad. Porque no hay nada que me harte más que los prejuicios que se tienen con cualquier novela, ensayo, o cualquier tipo de publicación que tenga en su título o en su descripción la palabra “feminismo”. Estamos hablando del mundo editorial, eso no tendría que ser un escollo – aunque todos sabemos que detrás hay mucha tela para cortar -.

¿Es el feminismo algo con lo que divertirse? Hay que tener claros ciertos conceptos que rodean a El libro de actividades feminista. El primero es que hay mucha ironía – basada en hechos reales, también hay que decirlo – dentro de la publicación y que tiene que entenderse como tal. No quiero decir con esto que se utilicen los temas del feminismo como humor, pero sí que se convierte en una publicación de reivindicación a la vez que de aprendizaje que a mí me parece un acierto. Gemma Correll nos anima a meternos de lleno en este libro de actividades con los prejuicios bien lejos. El segundo concepto es que poco importa si uno es hombre o mujer el que tenga este libro entre las manos: todo el público es bienvenido. Muchos no lo entenderán, dirán que exagero, pero hoy en día la lucha es tan necesaria que libros como éste, que una editorial tenga el atrevimiento de publicarlo, que una sola persona al leer esta reseña se atreva con él, ya será un pequeño logro. Porque “ser feminista” no debiera convertirse en lo que se ha convertido. Porque “ser feminista”, repito, es una elección, cierto, pero también una necesidad en estos tiempos en los que la desigualdad ya no es sólo una idea, sino también algo completamente tangible.

 

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Nacidos de la bruma 2. El pozo de la ascensión, de Brandon Sanderson

Nacidos de la bruma 2. El pozo de la ascensión

Nacidos de la bruma 2. El pozo de la ascensiónLa utopía de un gobierno bueno, con un idealista y mejor persona al mando de un equipo de auténticos parlamentarios progresistas, debe ser cosa de fantasía. Y en Nacidos de la bruma 2. El pozo de la ascensión, segunda parte de la saga de Nacidos de la bruma de Brandon Sanderson, lo es.

¡Qué maravilloso mundo de bondad y estabilidad económica y social esperaban los vencedores del Lord Legislador! Pero, en política, ¿creías que todo iba a ser tan fácil? En el mundo real no lo es, desde luego, viendo la incompetencia de muchos gobernantes incapaces de saber crear estrategias de mandato e intentar formar un equipo de gobierno estable y próspero para la ciudadanía. Pero tranquilo, no te daré clases de política para hablar de este libro, aunque, tras leerlo, me ha mostrado una vía mucho más molona y atractiva de aprender los tejemanejes que se ocultan en los estrategas políticos.

Situémonos. Tras la caída del imperio tiranizado por el Lord Legislador en la lucha contra la banda de Kelsier y Vin, con dramático desenlace (lo omito para no hacer spoiler de la primera parte de la saga), el joven e idealista noble y enamorado de Vin, Elend Venture, sucederá en el trono junto a los miembros de la banda de ladrones skaa que ocuparán puestos importantes de gobierno. Un año después desde que se hicieran con el cargo, la estabilidad económica y sin guerras que impuso el Lord Legislador —vale, los skaa vivían oprimidos, trabajaban como esclavos, muchos eran ejecutados por el mero hecho de imponer la voluntad del Lord Legislador y las diferencias entre clases eran abismales— toda esa extraña y aceptada estabilidad, como decía, se ha venido abajo. La ciudad se mantiene asediada por otras casas reales que abandonaron la ciudad tras la muerte del Lord Legislador y ahora vuelven para exigir la ciudad de Luthadel. A partir de ahí, Elend Venture se verá obligado a trazar una estrategia de gobierno para mantener la ciudad a flote y poder ayudar a los skaa.

Por si fuera poco, la temida Profundidad que parecía mantener a raya el Lord Legislador mientras vivía, está despertando y amenaza con extenderse de nuevo por el imperio. Vin, con la ayuda de los antiguos escritos que ha localizado Sazed sobre el Héroe de las Eras, se verá obligada a localizar el pozo de la Ascensión para descubrir su origen y así poder derrotarla.

En la primera parte de la saga, El imperio final, el autor, además de presentar una fabulosa historia de rebelión social contra la tiranía en un marco inigualable de fantasía, consiguió que la historia funcionara por sí sola, de modo autoconclusivo. Nacidos de la bruma 2. El pozo de la ascensión, sin embargo, tiene todos los elementos de formar parte de un conjunto en el que es necesario la lectura de su predecesora y deja un final abierto para ser continuado en la tercera parte. Esto se podría considerar un punto negativo si lo que te interesa es su lectura individual pero, supongo, las reglas en el mundo de las sagas ya están escritas y las segundas partes funcionan de este modo. Descuida, es tan atractiva y te enganchará tanto su lectura como sucedió con la primera parte que no te importarán sus más de setecientas sesenta y pico páginas. Mención aparte, la calidad de la nueva edición bajo el sello Nova de Ediciones B que está apostando fuerte por la saga de este autor; nuevas portadas y encuadernación en tapa dura de calidad.

Los personajes, un apartado que Brandon Sanderson sabe desarrollar como nadie y que me encanta por cómo consigue que te enganches a ellos, muestran una evolución en cuanto a sus necesidades y la situación que les rodea. Vin, mucho más adulta, ya no parece la joven y delicada niña que se convirtiera en el pupilo de Kelsier. Aquí es una vigilante implacable pero que, de forma muy agradecida, en momentos de la novela muestra sus inseguridades que tanto le caracterizan. Y nuevos personajes que tendrán un rol importante en la obra como son el kandra de Vin, ese extraño ser que devora los cuerpos muertos para conseguir su apariencia y que ya jugó su papel en la primera parte de la saga y aquí está mucho más desarrollado, y otro joven nacido de la bruma, Zane, un tipo atormentado que será el contrapunto de Vin.

Para mí, Brandon Sanderson es uno de los mejores escritores que puedas encontrar en la literatura de fantasía, o al menos, eso me está demostrando en esta saga de Nacidos de la bruma. Que consiga mantenerte con tanto interés página tras página, sin sentir que algún capítulo (o unos cuantos, te recuerdo que es muy dado a los mamotretos de setecientas y pico páginas) esté de relleno, es una tarea digna de unos pocos autores. Sus argumentos, su nivel de invención tanto de ciudades al borde del colapso como de sus personajes y situaciones que viven, los registros tan identificativos de cada uno de ellos y la claridad con la que expone el conflicto de la historia, me ha hecho cambiar la perspectiva lejana que tenía sobre este género literario que, con escritores de este calado, hacen más grande su legado. Es una apuesta segura si te quieres introducir en el mundo de la fantasía y la magia, esa alomancia y la ferruquimia que ha creado el autor, que bien podría tener carácter científico al desarrollarse a través de las reacciones de los metales, y desde luego, es también un modo muy atractivo de disfrutar y aprender de las batallas entre reinos con estrategias muy creíbles y de fácil relación con la vida política real. Claro, que no veo yo a nuestros políticos con el carisma de los personajes de esta saga. De ser así, hasta yo, apolítico de pura cepa, me aforaba a un partido de gobierno.

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