
Con el mundo como lo tenemos ahora mismo, hecho unos zorros, no es muy difícil imaginar un escenario apocalíptico. Nos derretimos por unas partes, ardemos por otras, nos resecamos o nos inundamos. Tenemos mandatarios descerebrados que intentando demostrar quien la tiene más grande o más destructiva y un día acabarán con todo. ¡Sálvese quien pueda!
La literatura, el cine o los videojuegos nos han entregado ejemplos de posibles sociedades distópicas de lo más variopintas; os recomiendo la saga de Los Juegos del Hambre y Divergente, si no las habéis leído ya que son muy buenas de entre las actuales, sin olvidar los clásicos como 1984 o Fahrenheit 451 entre otros.
Las cenizas que quedan es de este género fantástico, nos presenta un futuro postapocalíptico, donde todo está destruido, ya no queda casi nada con vida y lo que queda se quema para generar magia que a su vez, produce energía. Todo es ceniza y gris, desde el suelo hasta el cielo. Aline y Weiss, que son los protagonistas, pertenecen a la congregación Espúrea, los ganadores de la última batalla y los que ostentan el poder, “los buenos”. Aline pertenece al consejo y la falta de su brazo no le impide trabajar en los invernaderos, retirada del ejército. Le ha costado mucho acostumbrarse a no estar en primera línea de fuego aunque sigue teniendo un carácter muy guerrero. Vive recluida en uno de los pocos edificios que quedaron en pie después de los grandes incendios. Weiss es su excompañero de milicia, enérgico, optimista, alegre y aventurero. Llega herido después de una de sus expediciones y con un mensaje póstumo de Cobalt, tío de Aline, que ha dejado unas coordenadas y la petición de que vayan al lugar, pero no saben qué se van a encontrar allí. Weiss quiere ir con Aline, pero ella está resentida por lo que ocurrió la última vez que lucharon juntos y no se fía de él, pero al final, obligada por las circunstancias accede y se aventura por las tierras de la “tribu de fuego”. No os voy a desvelar lo siguiente porque perdería la gracia, pero quería destacar a Crace, la joven chamán de la “tribu de fuego”, que les va a acompañar parte del camino y que me parece un personaje muy interesante por lo que aporta no solo a la relación de la pareja protagonista, sino al cambio de visión de sus vidas, de sus creencias y del futuro. Ella les va a hacer replantearse si de verdad ellos pertenecen a “los buenos” y si esta guerra sin fin en la que están inmersos merece la pena.
Me parece un trabajo muy bueno en cuanto a la construcción de los personajes y sus relaciones, quizá algo escaso en la descripción de los escenarios, pero no es difícil imaginarlos: destrucción y desolación. Me ha venido a la mente en varias ocasiones imágenes de la última versión de Mad Max (Fury Road), tanto los paisajes como el aspecto de los protagonistas podrían ser los mismos. De muy fácil lectura, sencillo y entretenido. Tiene unos mensajes de fondo muy interesantes, como el valor de la amistad, la empatía, el ecologismo, el feminismo y el altruismo.
A Andrea la leí primero en las redes sociales porque me gustaban sus reseñas. Mi admiración se acrecentó cuando me entero de que con solo 26 años, no solo lee mucho y escribe sino que también es médico. Necesito sus consejos para sacarle esa productividad al tiempo, porque 24 horas al día las tenemos todos, pero sacarle tanto jugo tiene mérito. Me siento muy feliz y esperanzada de ver que tenemos gente joven y sobradamente preparada por nuestra tierra, aunque aquí hoy solo os vengo a hablar del talento de la Andrea Prieto escritora. Ya os he explicado en otras ocasiones de mi absoluto respeto por el que escribe, el artista que se expone, el que es capaz de hilar palabras para hacernos disfrutar y ver otros mundos. A mí me cuesta Dios y ayuda el poder hacer estas pequeñas reseñas de una forma medianamente coherente y correcta, cuando menos escribir una historia.
Es el primer libro de Escarlata Ediciones que tengo y la edición está muy bien, de calidad, me encantan las letras del título y las de los capítulos, parecen quemadas, con ceniza. Por poner una pega, he encontrado alguna errata y es una pena en un libro que se nota que han intentado cuidar en muchos otros detalles.

Isabel Allende es una de mis autoras más admiradas, creo que ya lo he comentado. Me gusta su forma de escribir: directa, sincera y sin tapujos. Me gusta la sensación de alegría de vivir que trasmite, que se nota todavía más en los últimos libros. Me encanta como conecta el más acá con el más allá, su realidad mágica o su fantasía auténtica. Es fascinante como describe a los personajes y sus relaciones, con pocas palabras eres capaz de entender sus interiores y pensamientos, de ponerte es su lugar. Es una maestra profundizando con sencillez, allanando el camino, haciéndote comprender lo más difícil.
A Xabier Quiroga me lo recomendaron mis hijos adolescentes. Resulta que sí funcionan las lecturas obligatorias del instituto, aunque a veces los adultos dudemos y los chicos renieguen siempre. Lo de renegar en la adolescencia, es algo que hay que soportar, sufrir y superar, es como el acné. Era por setembro era el libro que tocaba para la asignatura de Lingua 
Esta novela de Mikel Santiago es una novela que debería oler a verano, a crema solar y a piel salada, pero en realidad se masca la intriga y el suspense con música de jazz de banda sonora. Vuelvo al thriller, no puedo evitarlo, vuelvo al misterio, la investigación y la sospecha. En un escenario de película antigua como Atrapa a un ladrón o Buenos días tristeza. Las carreteras estrechas y sinuosas, los acantilados, las pequeñas calas y las bonitas puestas del sol del Mediterráneo. Aunque estas pelis están ambientadas en la Costa Azul y la novela transcurre en la costa italiana, el ambiente es similar ¿Os acordáis de A pleno sol? Es la película basada en el libro de Patricia Highsmith, 
Ante todo, este libro es una historia de amor y no solo de amor 
Colorear o pintar dibujos pautados para adultos está de moda. En todas las librerías hay cuadernos y libros de este tipo. Lo cierto es que hay que tener paciencia para ponerse delante de algunas de estas láminas porque las hay de lo más sofisticadas e intrincadas. A mí me encantan, tengo que confesar que no les dedico mucho tiempo, pero me gusta tenerlos y me encantan las pinturas, rotuladores y demás material necesario. Es como volver a la escuela, a la infancia. Creo que en parte, en esto radica el éxito de estos libros, en la vuelta atrás. No necesitas mucha concentración, porque puedes colorear y estar pensando en cualquier otra cosa, aunque lo ideal es despejar la mente, ponerte música relajante y dejar actuar a las hadas de los colores. Tampoco tienes que ser muy hábil con el dibujo porque vienen hechos, con no salirse mucho de las pautas ya está. Luego pueden quedar mejor o peor dependiendo de lo bueno que seas combinando tonos, haciendo sombras y demás técnicas. Y como “para gustos hay colores”, cada uno es libre de escoger los que quiera.
Esta novela tiene dos protagonistas separadas en el tiempo, una es como la continuidad de la otra, la sombra, el rescoldo. Emma y Jane, pueden parecerse físicamente, pero tienen diferentes personalidades. Las dos acababan de pasar por situaciones duras y tristes, cuando deciden buscar una casa nueva para alquilar en 
Por mucho que protejamos a los niños, es inevitable que tengan algún tipo de miedo. Creo que no conozco a nadie que no tuviera miedo a algo o a alguien cuando era pequeño. Cuando somos grandes también, claro, pero la mayoría somos conscientes y lo vamos llevando, asumiendo o soportando. Los miedos de la infancia nos parecen más irracionales, pero si lo pensamos bien, de eso nada. Por ejemplo, es muy común temer a la oscuridad; no se ve, no sé lo que hay, es un miedo lógico. El miedo a perderse, a quedarse solo, a no volver a ver a tus padres, ese es terrible y también muy común. Mis mellizos me seguían por la casa cuando eran pequeñitos, mi padre se reía y decía que parecía la gallina con los pollitos o la pata con los patitos. Saben que nosotros los alimentamos, les damos cariño y seguridad, el perdernos les produce angustia. Quizá mucha culpa de los miedos de los pequeños la tengamos los mayores, que se los transmitimos, es la paradoja de ese afán de protección, pero otros vienen en el ADN, estoy convencida. Juan sin Miedo es un cuento, hay niños más valientes o atrevidos, pero algún miedo tienen aunque sea pequeño.
El despertar de la sexualidad es algo intrínseco al ser humano. Bueno, en realidad también al resto de los animales, lo que pasa es que no le llamamos despertar, es un instinto básico de supervivencia de la especie. Los humanos con nuestro cerebro pensante le damos más vueltas y le ponemos romanticismo, al menos de cara a la galería, porque la mayoría de las veces es un calentón físico y químico. Además de la alteración física, nuestro pensamiento tiene mucha influencia en nuestras relaciones sexuales. La mitad de nuestra vida sexual está en nuestro cerebro y esta parte es mucho más difícil de entender que el mecanismo físico de la relación. En el cerebro se maquinan las diferentes formas de mantener relaciones sexuales. Por ejemplo: no conozco ningún otro animal que ate a su pareja, pero algunos humanos practican bondage.
Qué bien me lo he pasado leyendo este libro, qué bien escribe este hombre, qué placer supone tener un gran trabajo literario entre las manos y qué responsabilidad hacer la reseña de esta novela. Cuando los libros pasan al sobresaliente, yo me siento empequeñecer a la hora de valorarlos. Es como al que le gusta el fútbol, juega en el equipo del barrio y de repente tiene que jugar con Messi o Cristiano, que puede ser un gran honor, pero te acojonas o acongojas, como más os guste. Así que yo me quito el sombrero y pido permiso para poder hablaros de La sirena de Gibraltar.
Me gusta mucho la portada de este libro. Esa cremallera desde el ombligo me parece muy sugerente. Leí además que Erica Jong tuvo mucho éxito con otra novela del mismo estilo, escrita hace bastantes años (1973), Miedo a volar, que es un clásico del 
Soy de novela policíaca,