
Hola, mi nombre es Esther y soy introvertida. Y no creáis que me es fácil reconocerlo. Mi introversión es, posiblemente, el origen de la mayoría de los problemas de he tenido en mi vida. Que si soy sosa, que si rarita, que si parezco tonta y débil o, por el contrario, que de qué voy, mirando por encima del hombro a los demás como si fuera superior a ellos… Cada cual ha interpretado mis comportamientos y me ha tratado en consecuencia, por lo que integrarme en el colegio, en el instituto (uf, el instituto) y hasta en algún trabajo no ha sido sencillo. Si un introvertido entra nuevo en un entorno lleno de extrovertidos puede llegar a pasarlo mal, muy mal, porque la introversión es una gran desconocida y, lo que es peor, está muy mal vista. Por eso, leer El éxito de los introvertidos, de Sylvia Löhken, ha sido como encontrar un oasis en el desierto, ¡ya era hora de cruzarme con un libro así!
Que ser introvertido no es nada malo, yo ya lo tenía claro. Y que no es lo mismo que ser tímido, también. Llevo años sufriendo las consecuencias sociales de serlo y me había documentado sobre ello. Pero si vosotros tenéis dudas al respecto, El éxito de los introvertidos incluye un test para que comprobéis en qué lado del continuo introvertido-extrovertido estáis. Sylvia Löhken profundiza en por qué nos situamos en uno u otro extremo, explicando la razón biológica que hay detrás: nuestros cerebros perciben y gestionan los estímulos del exterior de forma diferente. Y como el punto de partida del libro es llenar ese vacío que existe en los cursos de comunicación, que solo tienen en cuenta las fortalezas y debilidades de los extrovertidos, se centra en enseñarnos cómo hacer valer las cualidades propias de las introversión en aquellas situaciones que nos resultan incómodas (por ejemplo, un conflicto cara a cara con otra persona) o insalvables (por ejemplo, hablar ante una gran audiencia, ¡ay, qué vergüenza!).
Sylvia Löhken reivindica que los introvertidos existimos y que la solución a nuestros problemas nos es que nos esforcemos en ser cómo los extrovertidos, sino conocer nuestras herramientas innatas para entablar una comunicación eficaz y alcanzar todo tipo de objetivos en nuestra vida: desde encontrar pareja (o convivir con la que tenemos, si es el polo opuesto a nosotros) o saber cómo tratar a un hijo, según sea introvertido o extrovertido, hasta conseguir que se nos valore en el entorno laboral, que, generalmente, presta más atención a los extrovertidos tanto en las reuniones como a la hora de dar ascensos.
El éxito de los introvertidos derriba esos mitos que pesan sobre los introvertidos y nos da pautas para descubrir nuestras fortalezas y debilidades y utilizarlas a nuestro favor. Y por si queda alguna duda sobre la valía de los introvertidos y su capacidad para ser exitosos en lo que se propongan, Sylvia Löhken enumera a varias personas relevantes que nunca han renegado de su introversión y que, aun así, han logrado destacar, como es el caso de Clint Eastwood, Alfred Hitchcock, Michael Jackson, Avril Lavigne, Angela Merkel, Steven Spielberg o el mismísimo Barack Obama.
Ojalá hubiera leído este libro hace muchos años, cuando me sentía un bicho raro por ser cómo era y me veía desvalida ante la incomprensión de los demás. Pero El éxito de los introvertidos no me llega tarde, pues leerlo ha sido para mí una reafirmación personal, una lectura con la que sentirme comprendida y respaldada, un nuevo impulso para seguir encarando mis limitaciones. Por eso me parece un libro imprescindible para todos los introvertidos e incluso para los extrovertidos. Porque ya es hora de que a todos nos quede claro que hay formas diferentes de relacionarse, pero ninguna es mejor que otra mientras haya respeto y comprensión.

Si te pregunto quién es Carlos Toledo, es posible que no tengas ni idea. Pero si te digo T_Diary puede que sí. Sobre todo si te mueves a menudo por Instagram y eres uno de sus sesenta y nueve mil seguidores.


Ay, la 

Hacía ya un tiempo que no leía nada de literatura infantil y notaba que ya me estaba volviendo más seria, más adulta. Menos mal que gracias a Algar tengo una remesa de libros para peques que voy a devorar estos días y a ponerme un poco al día con mi lado más infantil. Es muy necesario, de verdad. A mí al menos me sienta de maravilla desconectar de otro tipo de libros y divertirme un poco con los libros para los más pequeños.
sé con certeza es que en mi cabeza hay gatos. Hay un gran hueco para ellos desde que, a los diez años, tuve mi primera mascota felina. Ahora dos gatos, Teo y Flanelle, ocupan ese espacio en mi cabeza (por no hablar de los sofás y camas de la casa). Ellos y, en general, todos los gatetes del mundo, porque los que somos adoradores de felinos no podemos evitar quererlos a todos ellos. ¿La loca vieja de los gatos? Sí, probablemente algún día acabe así. De momento lo tengo controlado, pero no puedo evitar emocionarme cuando veo libros gatunos.
Dice 
Hoy vengo con un libro de lo más vintage. No solo por la estética, como podéis comprobar por su portada, sino también por su contenido. Lo cierto es que por mi edad (aún soy lozana y jovial) este libro no me corresponde demasiado, pero sí que me resulta imprescindible. Además, para descubrir a las autoras y sus vidas es muy interesante. Pero, ¿de qué habla el libro, alma cándida? Os estaréis preguntando. Sí, tenéis toda la razón, me pongo a escribir y no me centro. Dejad que os cuente.
Tengo que hablar sobre un concepto levemente nostálgico antes de entrar de lleno en el libro, y es ese en el que, cuando eras un niño y, por ejemplo, subías a un autocar con tus compañeros, si alguien había emitido un gas trasero y bajo y tú eras el primero en decirlo – que no en percatarte – siempre se escuchaba aquello de «quien primero lo huele debajo lo tiene». También estaba la otra de «ha sido quien tenga las manos rojas». Si mirabas estabas perdido. Y mirabas. Pues más o menos sobre esta idea tan poco filosófica – ¿o sí?- discurre la novena publicación de los Nuevos Cuadernos 

Ya os expliqué en la reseña de