
Pocos autores hay en España que puedan presumir de tener un estilo tan marcado como el que tiene Juan José Millás. Sus novelas, revestidas de aparente sencillez, no dejan nunca de abordar temas tabú para el ser humano. El mundo millasiano, con su toque de irrealidad e ironía permite al autor adentrarse en temas profundos a los que no podría acercarse de un modo más ortodoxo.
En Desde la sombra, la sinopsis no puede ser más apetecible. Damián ha perdido recientemente su trabajo, y un día en un mercadillo comete un pequeño robo. Para no ser descubierto se esconde en un armario, que justo es vendido con él dentro. Finalmente va a parar a casa de Lucía y Fede, un matrimonio en principio bastante convencional. Damián, sin otra obligación en la vida, decide instalarse en el armario, desde el cual podrá ser parte invisible de esa nueva familia.
Con esta premisa, Millás pone el debate encima de la mesa. ¿Somos todos un poco voyeurs? Sé que pocos lo admitirán abiertamente, pero todos tenemos un mirón dentro. Ese mirón que se fija siempre en las cualidades del otro, que anhela lo que no podemos tener, que tiende a comparar. Ese otro que se vuelve un objeto sobre el que volcar nuestros miedos e inseguridades, que envidiamos o admiramos en silencio, pero que siempre tiene una parte que nos gustaría poseer. Si no… ¿para qué íbamos a perder el tiempo mirándolo?




















