Publicado el

El zoo de papel y otros relatos, de Ken Liu

El zoo de papel y otros relatos

El zoo de papel y otros relatosAsí fue cómo conocí por primera vez a Ken Liu. En las distancias cortas, a través de sus cuentos. Luego llegó la saga aún inconclusa de La gracia de los reyes, cuya reseña yo mismo realicé hace un tiempo. Pero fueron sus historias cortas el principio de todo. La primera vez que oí el nombre del autor era por asociación a un cuento que ganó cada maldito premio que otorgaban al género fantástico. Un cuento sobre origamis con vida y la integración de un chico de origen chino en la bendita América. Cuando pude leer la traducción al castellano de dicho cuento, supe a qué se debía tanto alboroto. Entendí perfectamente qué era lo que movía a todo el mundo a hablar de dicho relato. Las emociones saltaban vivas en la hoja como si estuviera viva, como si el autor tuviera el mismo don que la madre del protagonista, y pudiera darle vida a algo inerte como son las palabras impresas. Aquella historia fue, es y será su buque insignia. De hecho, El zoo de papel es el título de aquel cuento inolvidable y también el de esta antología de quince relatos que, a mí parecer, es donde el autor brilla con más fuerza. Porque lo que uno descubre tras gastar el tiempo entre estas páginas es que el cuento de los origamis no era el plato fuerte, sino el entremés que se usa en los banquetes para ir haciendo boca.

La capacidad para asombrar con elementos recurrentes es algo que me empuja a seguir recomendando a Ken Liu. Aquí hay viajes en el tiempo y criaturas cambiaformas. Hay odiseas espaciales y conspiraciones privadas de control y seguimiento. Sin embargo, parece que no haya leído un relato de ciencia ficción o fantasía en mi vida. Siempre hay una vuelta de tuerca, una emoción agazapada que me acaba llevando de la mano a la sorpresa. A la sonrisa que acompaña esos puntos finales que no veías venir. Si tengo que destacar este planteamiento en alguno de sus cuentos es en Como anillo al dedo donde una empresa aboga por facilitar el acceso a la información siempre y cuando dejemos todas las puertas de nuestra vida abiertas. O en Cambio de estado cuyo tramo final otorga un nuevo sentido a toda la historia, incitándote a la relectura. Sin embargo, hay incluso un Ken Liu que me gusta más que éste. El tradicionalista. Aquel que utiliza la empatía con el lector para llegar a los más bellos pasajes que puede ofrecer esta colección. No hablaré más de El zoo de papel puesto que creo haber dicho ya demasiado. Pero sí me gustaría lanzarme con Mono no aware, expresión japonesa que viene a decir que nuestro tiempo es finito y que todo pasa para dejar lugar a otra cosa. En este relato el único superviviente japonés de una catástrofe mundial viaja por el espacio mientras desentraña su pasado, sus raíces y la importancia que tenemos como conjunto y no como individuos aislados. Y es en este tipo de momentos donde el lector pasa por emociones que no suele ofrecérseles en este genero. Uno trasciende el cuento y logra entender el mensaje que subyace, que la mayor parte de las veces poco tiene que ver con avances tecnológicos o trucos de magia.

No quería dejarme en el tintero los juegos de estilo que prevalecen en algunos de estos cuentos. Ken Liu sabe utilizar muy bien las herramientas de su oficio y se permite lujos formales que le dan a algunas de sus historias el aire de otra cosa. Citar por ejemplo Acerca de las costumbres de elaboración de libros en determinadas especies o Manual corporativo ilustrado de sistemas cognitivos para lectores avanzados es obligatorio y necesario. Ambos cuentos, sutilmente relacionados entre sí, nos explican las estructuras mentales de otras especies inteligentes que habitan ahí fuera. Si bien estos relatos carecen de una narrativa típica –sobre todo el primero- persisten en el recuerdo debido a la inventiva de su propuesta y al multiperspectivismo fantástico que ofrecen. Todo un alarde de imaginación desbocada por parte del señor Liu.

No quería acabar esta reseña sin hablar de dos cuentos que me han dejado torcido en el asiento mientras los leía. El maestro de litigios y el rey mono y El hombre que puso fin a la historia: documental. En ambos casos, la clave de fantasía es una mera excusa para hacer algo mucho más importante: denunciar ciertos hechos históricos sufridos por el pueblo chino y cuyo conocimiento en Occidente es reducido o insignificante. Quiero centrarme sobre todo en el segundo relato, donde se habla de forma profunda sobre el Escuadrón 731 y los abusos cometidos por parte de los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. La novela corta sobrecoge y, aviso para navegantes, no es apta para todos los públicos debido al a dureza de algunos de sus pasajes. Sin embargo, es de obligatoria lectura. Puedo decir que frente a los otros cuentos que te emocionan o te divierten, éste en concreto te ilustra, te enseña y te enfrenta a tu propia ignorancia. La repercusión social de este documental escrito acaba saliéndose del libro y cobra vigencia sobre asuntos de los que hoy en día aún se habla. Hablo de fosas comunes, hablo de desparecidos, hablo de la importancia que dejamos de darle a la Historia obligándola a manifestarse una y otra vez.

Los cuentos de Ken Liu tienen una temática muy concreta. La inmigración o la capacidad de adaptarse a lo nuevo. La denuncia o la lucha contra los derechos humanos. El olvido o la fuerza de voluntad de algunos pocos que nos exhortan a recordar. Sí, parece mentira que todo esto vaya asociado a cuentos de fantasía o ciencia ficción. Pero si algo aprendes con El zoo de papel es a salirte del paradigma manoseado que tienes del mundo y de tu realidad. Porque suceden tantas cosas para las que no tenemos nombres y todas ellas están esperando una oportunidad para presentarse en tu puerta y sacarte de tu pequeña zona de confort.

[product sku= 9788491046875 ]
Publicado el

Agua salada, de Charles Simmons

Agua salada

Agua saladaHe terminado de leer Agua salada, de Charles Simmons, un día de diario, a media mañana, en un bar de barrio a las afueras de Salamanca. Café, pincho de tortilla, el sonido de los vasos al chocar entre sí a la salida del lavavajillas como única banda sonora. A veces uno encuentra la paz lectora donde menos lo imagina, pero cuando lo hace así, de manera inesperada, la sensación que se cosecha suele ser de las más intensas. A mí me ha hecho falta llegar a esas últimas cincuenta páginas en un ambiente tan ajeno a mis costumbres lectoras para recuperar la fe que había tenido en el libro desde el principio, desde esa magnífica primera frase que me había cautivado: “En el verano de 1963 yo me enamoré y mi padre se ahogó”.
Reconozco que he estado tentado de ponerla al principio de la reseña. Reconozco que también he querido, por un momento, transcribirla y dejarla tal cual, sola, como único testimonio de la lectura. Porque es jodidamente buena y porque, durante gran parte de su recorrido, resumía perfectamente la novela entera. Ha sido solamente en este último tramo cuando he descubierto que detrás de ella se escondía un relato de amplio calado.
Pero vayamos poco a poco. Michael, Misha, pasa el verano de sus quince años con su familia en la isla de Bone Point, un enclave ficticio y bastante paradisiaco en la costa de Nueva Inglaterra. Sus padres, que poseen una de las pocas propiedades de la isla, alquilan su casa de invitados a la señora Mertz y su espléndida hija Zina, unos pocos años mayor que Misha. Unos pocos, que cuando se tienen quince son más bien muchos, y tienden a deslumbrar, y a convertirse a primera vista en el amor de nuestras vidas. Todo suena en Agua salada a primeras veces, a pérdida de la inocencia y a cambios vitales. El verano de 1963, precisamente, precede al asesinato de Kennedy, así que la novela entera rezuma un aire a lo que se va y no volverá.
Sin embargo, la nostalgia no es el eje de la novela, y el narrador, un Michael adulto, se entretiene lo justo amasando los recuerdos. Al contrario, lo que despliega es una narración inteligente a través del variopinto grupo de personajes que transitan por Bone Point: los padres, distintos como el día y la noche (el uno, seductor y confiado, la otra, recelosa e insegura), el enigmático señor Strangfeld, el vivaracho Hillyer y la familia Mertz. Las pasiones se desatan tanto entre los adultos como entre los adolescentes, y Misha va madurando en tiempo récord a través de su propia experiencia y de la observación en sí mismo del reflejo de lo que le rodea. Por supuesto el desengaño es una parte fundamental de este aprendizaje, como lo son el sexo y el alcohol.
En ciertos momentos el ritmo decae y la novela queda adormecida. Pero, al igual que ocurre el océano, siempre presente en ella, uno nunca puede dejarse llevar. Las últimas cincuenta páginas sacuden al lector con fuerza, como si de un barco sorprendido por la tormenta se tratase. Después de pasar por ellas, una vez en la orilla final del texto, se comprende el sentido de toda la travesía anterior.
De manera parecida a lo que dije de Alfa, Bravo, Charlie, Delta de Stephanie Vaughn, creo que Agua salada tiene una calidad especial, que perdura en el tiempo. No en vano, ya tiene un par de décadas y en la impecable traducción que ahora publica Errata Naturae (de Regina López Muñoz) se lee y se disfruta como si estuviera escrito ayer. Porque esto último, en el fondo, no puede ser de otra manera. Quién no recuerda un verano, el verano del primer amor, con tantos detalles como si acabara de pasar.

[product sku= 9788416544264 ]
Publicado el

El carterista 2, de Kazuo Koike y Goseki Kojima

El carterista 2

El carterista 2Pobre, pero honrado, se decía antaño. Pues bien, como vimos en la primera parte de El carterista, nuestro héroe Ankuro es ladrón, carterista, para más señas. Pero honrado. Y como servidor también lo es, os advierto de que, para hablar de la segunda parte de este clásico del manga, tendré que desvelaros algo de la primera. ¿Trato hecho? Bien, pues más os vale respetarlo, si no queréis que os parta los dedos uno a uno, u os obligue a saltar al río con una lápida a los pies y las manos atadas con tallos secos de boniato.

La imagen que tenemos de los japoneses es la de un pueblo trabajador, eficiente y perfectamente organizado. También así sus carteristas, cuyos jefes, por lo menos en el Japón del s. XIX, llevan un escrupuloso registro de todos los miembros de su banda. Veíamos cómo en la primera parte, Ankuro, preparando su venganza, conseguía hacerse con los nombres de aquéllos que destrozaron su vida y se ponía manos a la obra. Sute el Tambaleante era el primero en caer, y el lector da por supuesto que la segunda parte le mostrará el destino del resto de la banda, entre los que se encuentran Kichi el Mojacamas, Tadasu el Dormilón y Bankaku el Ciego. Y así lo hace, pero no sin antes deleitarnos con pequeñas digresiones en forma de historias y aventuras. Una de ellas es, sin duda, la del diamante, que, por su estructura y su divertido y escatológico final, nos hace pensar en El Decamerón o Los cuentos de Canterbury. Sin embargo, si queremos buscar obras que pudieran estar relacionadas con El carterista 2, habría que pensar en el cine, y más concretamente, en ese subgénero que podríamos denominar “películas de venganza”. Y pensad que, aunque los primeros títulos que os vengan a la cabeza puedan indicaros lo contrario, lo cierto es que el cine de venganza al que nos remite esta obra es el gran cine, el de Sin perdón Malditos bastardos.

Ankuro, decíamos más arriba, es carterista pero honrado. Su código de honor le impide robar vidas (venganzas aparte), y siempre da a su rival la oportunidad de derrotarlo y ganarse su perdón en relativamente noble lid. Su confianza en su propia agilidad, ingenio y habilidades prestidigitadoras le llevan a asumir riesgos que le ponen al borde de la muerte o, en una ocasión, al borde de la castración.

Y ya que hablamos de las regiones bajas, ¿qué me decís de la lectura de vaginas? En uno de sus geniales y genitales golpes de astucia, Ankuro se presenta como un itinerante rasurador púbico, que hay que decir que era una profesión tan respetable como necesaria, por razones higiénicas, en aquel mundo de hampa y prostitución. Así, aparte de mostrar una rara habilidad para dejarles el monte de Fuji suave como el culo de un bebé, nuestro héroe deja pasmados a mujeres y sus cornudos maridos con su capacidad de leer toda su vida pasada y futura en el rincón más recóndito de su anatomía. Estamos, como veis, ante otro episodio que parece sacado de las descaradas aventuras recogidas por Bocaccio.

El carterista 2, pues, pese a inscribirse en la tradición de la literatura de samuráis y ronins, bebe, como tantos otros mangas quintaesencialmente japoneses, de numerosas fuentes tanto orientales como occidentales, tanto clásicas como contemporáneas, y nos brinda una historia sobre honor, justicia y destino, repleta de acción, violencia, y refinada crueldad, con toques de erotismo y humor. Vamos, que lo tiene todo. Manga.

[product sku= 9788417071059 ]
Publicado el

Animalotes 1, de Aaron Blabey

Animalotes 1

Animalotes 1Crea fama y échate a dormir. Eso dice el refrán, ¿no? Y no hay duda de que el refranero es sabio y siempre acierta. Pues eso es lo que les ocurre a los protagonistas de este divertido cómic, que ellos solitos se han creado su fama y ahora es muy difícil cambiarla. Nadie ha dicho imposible, pero sí que va a resultar un reto que estos animalotes puedan cambiar la fama que tienen.

El prota de todos es el señor Lobo. Desde luego que el lobo es uno de los animales con peor fama. En los cuentos siempre podemos encontrarlo como el malo malísimo y hay un montón de leyendas sobre él que no le dejan en muy buen lugar. Pero el señor Lobo resulta que es un tipo genial y majete y está aquí para demostrarlo. Para ello contará con la ayuda de otros animalotes de igual fama. El señor Serpiente, ¿qué contaros de él? Casi todo el mundo odia las serpientes y  tampoco es que sean muy populares. Pero en realidad, el señor Serpiente tampoco es tan malo como lo pintan. El señor Piraña sí que tiene mala fama porque, claro, ¿a quién no le dan miedo estos animales carnívoros? ¿Y qué decís del señor Tiburón? Spielberg ya se encargó de que todos le tengamos miedo.  Esta es la banda, ellos son los protagonistas de Animalotes 1 y el señor Lobo es quien se encargará de que todo cambie.

El objetivo de El club de buenazos es, obviamente, convertir a todos estos animalotes tan casados de los gritos, de ser los malos de la película y de que todos le tengan miedo en animales ejemplares. Tarea difícil para el señor Lobo, aunque él lo tiene claro. Juntos saldrán en busca de movidas y, sobre todo, a cumplir su primera misión como buenazos: la llamada operación perrera. Su objetivo será liberar a todos los perros que se encuentren en ella.

¿Conseguirán estos animalotes el éxito en esta descabellada misión?, ¿conseguirán librarse de la terrible fama que les precede? Es algo que tendréis que descubrir vosotros mismos, si es que sois capaces de leer las aventuras de tan terroríficos animales.

Animalotes 1 es un cómic para niños y adultos muy gamberro y realmente divertido. Los diálogos entre los animalotes, las absurdas situaciones en que se ven envueltos y el tono general del cómic son una delicia.

Lo mejor de todo es que parece que la banda le ha cogido el gusto a esto de ser unos buenazos y ya tenemos disponible la segunda entrega de esta alocada panda de animalotes. Una divertida propuesta de Anaya que seguro te hará pasar un buen rato.

[product sku= 9788469833742 ]
Publicado el

El viaje de los sueños, de Ariel Lawhon

el viaje de los sueños

el viaje de los sueñosEl 6 de mayo de 1937, el dirigible Hinderburg explotó, en mitad de la maniobra de aterrizaje, ante centenares de espectadores: familiares que esperaban la llegada de sus seres queridos y curiosos que querían ver de cerca aquel prodigio de la ingeniería. En medio minuto, pasó de ser un hotel de lujo flotante a un amasijo de hierros calcinados sobre el campo de New Jersey, y todo quedó grabado, convirtiéndose en el primer accidente retransmitido por televisión. La conmoción mundial fue de tal magnitud que aquel episodio supuso el fin de los dirigibles. Nunca más volvieron a alzar el vuelo.

Han pasado ochenta años desde la tragedia y aún se desconoce qué originó el fuego. Durante la comisión de investigación, los expertos en aviación alemanes y estadounidenses solo trataron de autoexculparse. Evaluaron los aspectos técnicos y cuantificaron las pérdidas económicas, pero nadie se interesó por quiénes eran los treinta y seis fallecidos ni se plantearon que la catástrofe hubiera tenido un detonante humano. Noventa y siete personas encerradas durante cuatro días en un espacio reducido y nadie indagó en las tensiones que pudieron surgir durante el vuelo. Pero ¿y si ahí estuviera la clave del enigma? Eso es lo que piensa Ariel Lawhon y en El viaje de los sueños nos cuenta su teoría sobre qué provocó la explosión del Hinderburg.

El viaje de los sueños se divide en cuatro partes, una por cada día que duró el vuelo, y la narración de Ariel Lawhon es tan cinematográfica que parece que una cámara siga a cada uno de los personajes protagonistas: la camarera, el tercer oficial, el americano, la periodista y el grumete. Es inevitable acordarse de la película Titanic porque tienen puntos en común: tanto el barco como el dirigible eran lujosos y se consideraban indestructibles y desde el primer momento sabemos que ambos viajes acabaron en tragedia. Eso basta para que conectemos con la tripulación y los pasajeros, con sus esperanzas de futuro, sus miedos y sus amores, deseando que todos ellos sean supervivientes. Pero no solo surgen acercamientos amorosos y amistades, el ambiente se va enrareciendo a lo largo de los cuatro días: cada vez hay menos cosas que hacer, la sensación de claustrofobia aumenta y se rumorea que hay amenazas de bomba, aunque no les dan demasiada credibilidad. Únicamente algunos pasajeros se inquietan, porque son conscientes de que viajan en uno de los mayores símbolos de orgullo nazi y que Hitler no está haciendo muchos amigos por el mundo, precisamente. El convulso clima social que han dejado en tierra se suma a los secretos que ellos esconden, dando lugar a numerosas broncas, intrigas y traiciones. Con todos estos elementos, Ariel Lawhon consigue atraparnos y a partir del segundo día (al menos, eso me pasó a mí) la novela se devora.

Ariel Lawhon ha ahondado en quiénes fueron los pasajeros de aquel majestuoso dirigible alemán, esos a los que los titulares de los periódicos no prestaron especial atención, y a través de anécdotas y detalles reales ha reconstruido cómo pudieron vivir aquel último vuelo del Hinderburg. Tal vez las cosas no sucedieron del modo que ella relata, o quizá sí, nunca lo sabremos, pero con El viaje de los sueños ha conseguido que no acordemos de aquellos hombres y mujeres que murieron aquel funesto día de hace ochenta años o que lograron sobrevivir milagrosamente. De esta forma, la ficción de nuevo pone en valor lo que la Historia dejó en segundo plano. Porque aquel 6 de mayo no solo se acabó el futuro de los dirigibles, sino el de decenas de personas.

[product sku= 9788401018206 ]
Publicado el

Sky Hawk, de Jiro Taniguchi

Sky Hawk

Sky HawkÉrase una vez dos samuráis en el Far West… En más de una ocasión he señalado que el manga no conoce los límites en lo que respecta al género, al estilo, al argumento o a la creatividad. Eso sí, crear un manga que nos hable de las andanzas de dos guerreros japoneses viviendo con los sioux, en tierras de Dakota del Norte, enfrentándose a los bandoleros, los buscadores de oro y, por último, al ejército de los Estados Unidos, y conseguir que la historia sea no sólo interesante y emocionante, sino además absolutamente creíble, eso está al alcance únicamente del más grande mangaka: Jiro Taniguchi, por supuesto.

En honor a la verdad, la presencia de samuráis en América no es fruto de la imaginación de Taniguchi, sino que se trata de un hecho absolutamente verídico. A raíz de la derrota que sufrieron en la guerra civil japonesa de 1868-9, un grupo de cuarenta miembros del clan Aizu se embarcaron en el barco de vapor China y partieron rumbo a San Francisco. Entre ellos sitúa el autor a Hikozaburo Shoma y Manzo Shiotsu, dos personajes ficticios que acercan Sky Hawk, obra escrupulosamente documentada, a la novela histórica.

Al poco de llegar a California, nuestros héroes son víctimas de explotación y timos, y su aventura en búsqueda de oro se ve frustrada en el momento mismo en que da comienzo. Un día, mientras está cazando, Hikozaburo se encuentra con una joven india que acaba de dar a luz y a la que persiguen unos cazarrecompensas. Hikozaburo la lleva a la cabaña que comparte con Manzo y empieza así su nueva vida, cuando, tras defender a Ciervo Saltarín, como se llama la joven, son recibidos con grandes honores por la tribu de los Oglala Sioux, que los invitan a establecerse con ellos.

Fuertemente influido por algunos clásicos del cine, Taniguchi nos regala aquí un western de los grandes, al tiempo que nos cuenta la lenta pero implacable persecución que el gobierno de los Estados Unidos llevó a cabo contra los nativos hasta recluirlos en reservas y convertirlos en poco más que piezas de museo. Mediante acuerdos que eran sistemáticamente violados, el exterminio de millones de bisontes, la invasión de sus tierras en busca de oro y la construcción del ferrocarril a través de territorios sagrados para ellos, los sioux y otras tribus nativas se enfrentaban a la destrucción de su forma de vida. Sin nada que perder, sólo les quedaba luchar hasta la muerte. Y nuestros samuráis, tras adoptar los nombres de Lobo del Viento y Halcón del cielo, les ayudarán en la empresa.

El Taniguchi de Sky Hawk es, por una parte, el autor sereno y meditativo que conocemos, un hombre que, como sus personajes, huye de una sociedad violenta y materialista, y se refugia en la comunión espiritual con la naturaleza. Por otra parte, no obstante, tenemos un Taniguchi que nos sorprende con escenas de acción extremadamente violentas, en las que vemos cómo el jiu-jitsu y las katanas causan estragos entre las tropas del general Custer.

Mientras entre épicas batallas, escaramuzas, amores, traiciones y matanzas, la historia se aproxima a su clímax, la histórica batalla de Little Big Horn, el lector se pregunta por el pasado de Halcón y Lobo. ¿Qué han sacrificado? ¿Qué tuvieron que dejar atrás? Por momentos echamos de menos un fugaz viaje al pasado, hasta que nos damos cuenta de que, en realidad, ese vistazo al pasado hubiera desviado el objetivo principal del autor: llevar el western al manga. Taniguchi se inspiró para ello en clásicos del oeste como Un hombre llamado Caballo, Bailando con lobos o El último mohicano entre otras, es decir historias en las que el protagonista renuncia a la presunta civilización y decide empezar una nueva vida entre los nativos, adoptando sus valores, creencias y costumbres. Cuando esa renuncia es sincera, no se puede volver la vista atrás, caminante.

Miremos, por tanto, al negro futuro y al conocido desenlace de la guerra entre los sioux y el ejército de los EEUU, pero sin perder del todo la fe. Taniguchi, que siempre tuvo una visión esperanzada del mundo, nos reserva una pequeña y exquisita sorpresa en la última página de esta excelente Sky Hawk. Manga, novela histórica y pequeño gran clásico del western.

[product sku= 9781912097050 ]
Publicado el

La historia oculta. Integral 3, de Jean-Pierre Pécau

La historia oculta Integral 3

La historia oculta Integral 3Ya han pasado milenios desde que el Abuelo Lobo traspasó los marfiles del poder a cuatro niños: Reka, Dyo, Aker y Erlin. Convertidos en arcontes inmortales, sus enfrentamientos y luchas por el poder han dirigido el destino de la Humanidad a lo largo del tiempo. En La historia oculta. Integral 1, vimos la época dorada de los cuatros hermanos, capaces de alzar y destruir imperios a su antojo, mientras que en La historia oculta. Integral 2, varios humanos se unieron al juego de conquistar el mundo, creando sus propias barajas para socavar el poder de los marfiles originales. A medida que aumentan los enemigos, el caos y la destrucción son mayores y llegan a su punto álgido en La historia oculta. Integral 3, la última entrega de esta ucronía de ciencia ficción publicada por ECC.

Los anteriores integrales recreaban acontecimientos históricos de varios siglos, pero La historia oculta. Integral 3 se centra en los años de la Segunda Guerra Mundial, un periodo especialmente devastador para la historia de la Humanidad. Este integral está compuesto por cuatro volúmenes —«La logia de Thule», «La piedra negra», «Nadia» y «Lucky Point»—, y la presencia de los arcontes es poco significativa en todos ellos. Cada vez son más determinantes el resto de jugadores de la partida: humanos que pueden ver el pasado y el futuro; humanos ansiosos de poder; humanos que dejaron de serlo porque se cegaron de ambición y traspasaron todos los límites. Si al comienzo de esta historia eran los arcontes la gran amenaza para el mundo, a estas alturas parecen los únicos capaces de poner un poco de orden.

La Segunda Guerra Mundial sirve de telón de fondo a las intrigas y alianzas de las decenas de personajes que aparecen en este integral. He echado en falta los toques de humor que tanto me agradaron en la anterior entrega y, quizá, más momentos épicos, pero he vuelto a sorprenderme con el giro de tuerca que ya se veía venir y que en estos volúmenes se confirma: la existencia de universos paralelos, donde la línea entre pasado y futuro se esfuma y hace posible continuar la lucha en todos los planos del espacio y el tiempo. Con el cameo de Albert Einstein y la mención a las teorías de Erwin Schrödinger para darle empaque al asunto. Porque sí, estamos ante una novela gráfica de ciencia ficción y fantasía; pero, por momentos, lo que nos cuenta no es tan descabellado. La documentación histórica que sustenta la trama está tan bien hilada que rellena los huecos que siguen siendo un enigma en la vida real y da una explicación a acontecimientos atroces a los que es difícil encontrarles lógica.

La historia oculta. Integral 3 concluye antes de que la Segunda Guerra Mundial llegue a su fin y, como podéis imaginar, que el conflicto bélico lo gane el Eje o los Aliados está en manos de los jugadores de esta partida. ¿Conseguirán los arcontes recuperar el control? ¿Existe algún universo alternativo en el que nuestro mundo no acabe destrozado? Me temo que no, pero con esta versión alternativa de la historia que nos plantea Jean-Pierre Pécau nunca se sabe.

[product sku= 9788417063788 ]
Publicado el

Pánico al amanecer, de Kenneth Cook

Pánico al amanecer

Pánico al amanecerUn tímido brillo de luz se intenta colar entre las ranuras de la persiana. Mi cabeza es un nido de agujas que se clavan en el cerebro. Puedo sentir las punzadas y los calambres que ocasionan. La resaca es monumental. Escucho la sintonía de una emisora de rock que procede desde el salón. ¿O puede que sea la cocina? La voz chulesca y rota del locutor da paso a la canción «Say Hello 2 Heaven» de Temple of the Dog. Por el sonido enlatado doy por supuesto que la radio suena desde los altavoces del ordenador portátil donde mi compañero de piso estará toqueteando y buscando noticias en Google. Me sorprende que radien esa canción y a esa inmensa banda de unos aún más inmensos músicos. A continuación vuelve a intervenir la rota voz del locutor de radio. Abro los ojos de par en par y me levanto como un resorte de la cama luchando contra el inmenso dolor que martillea en mi cabeza. Chris Cornell se ha ahorcado. Eso ha dicho el locutor. Y acto seguido mi cerebro muestra un recuerdo. Algo que leí la noche anterior justo antes de acostarme. La primera página con la que se abre un libro soberbio:

«Que sueñes con el diablo y sientas pánico al amanecer».

Un mal sueño y solo eso puede ser lo que esté sucediendo, me digo, pero no. Estoy despierto, roto; por el pánico, la resaca y la trágica noticia.

Sirva esta introducción en la reseña para dos cosas muy necesarias; una, rendir en este espacio de cultura que es Libros y Literatura el tributo que el músico Chris Cornell me merece y a quien considero la voz de toda una generación, y otra para meterme en el rol del etílico estado que padece el protagonista de esta sublime novela australiana, Pánico al amanecer, de Kenneth Cook.

Publicada en 1961, esta novela fue un éxito editorial en Australia y tuvo su adaptación al cine una década después. En España tuvimos que esperar hasta el año 2011 para obtener su edición traducida en nuestra lengua de la mano de Pedro Donoso en la editorial Seix Barral. Cuando me hice con ella leí las críticas impresas en la solapa de la sobrecubierta. Una de ellas pertenecía al músico Nick Cave. Todas coincidían en la misma idea general: La mejor y más aterradora historia que existe sobre Australia. ¿Soy de los que se deja embaucar por las opiniones ajenas, por muy famosos que sean o por mucho que aprecie a dichos famosos? En este caso, sí. Cierto es que a veces se da el caso de que cuando de un libro se escriben tantas citas favorables y quedan reflejadas en el libro, al final lo único que se buscaba era conseguir vender lo invendible. En este caso están justificadas.

La historia se desarrolla en un árido pueblo de Australia en pleno desierto. Es el comienzo de las vacaciones de verano. El único profesor de la escuela de ese pueblo se prepara para abandonar por fin ese lugar y pasar las próximas semanas en las idílicas playas de Sydney. En su pequeña maleta de viaje lleva su ropa, el cheque que le ha pagado la escuela por su trabajo y unos pocos libros. De camino a Sydney, John Grant, el joven profesor, deja la maleta en el hotel y se va a tomar una cerveza mientras espera a que salga el tren que le llevará a sus ansiadas vacaciones en las grandes ciudades. Algo le ocurre tras esa cerveza, una mala decisión que se convierte en el detonante para que en aquel polvoriento lugar se dirija al infierno de su propia destrucción. Lo que tenía que ser una estancia de paso se convierte en un pasar de noches de pesadilla que le harán sentir pánico cada mañana.

Es esta una novela de suspense psicológico que consiguió en mi primera lectura que experimentara el tórrido y polvoriento calor que padecía su protagonista, degustar el amargo sabor de la cerveza bajando por la garganta y sentir los labios resecos y las constantes migrañas tras la resaca que acompaña a las primeras luces del día. Todo gracias al discurso empleado por su autor, directo, sin alejarse en ningún momento de la trama y guiándome por las desventuras que padece John Grant.

Pánico al amanecer es dura, visceral, sincera y emocionante. Un aterrador retrato de la Australia desconocida, la de los desiertos, la del carácter de sus gentes autóctonas de pueblos casi inhóspitos donde pasarse el día bebiendo cerveza y apostando en el juego parece ser su único entretenimiento. Eso y aterrar a aquel que no sea capaz de seguir su ritmo.

Publicado el

Breve historia del Rey Arturo, de Christopher Hibbert

Breve historia del rey arturo

Breve historia del rey arturoEl plus que tiene leer, viviendo en Europa, es que las historias que uno disfruta y aprende, luego pueden ser visitadas. 27 años viviendo en Argentina y leyendo tanto, hicieron que acumulara cientos de lugares a mi lista de destinos a conocer in situ y así pude disfrutar de Roma y su Foro, donde imaginé las idas y vueltas de la política en plena calle, o su imponente Coliseo, en el que no fue difícil volver a ver a los gladiadores dejándose la vida en la arena; así, también, pude caminar por Sevilla y estar a escasos metros del sitio en el que alguna vez estuvo detenido el hombre que escribió El Quijote, o ver la Torre Eiffel sin dejar de pensar que en ese mismo lugar en el que me sacaba fotos con mis padres, alguna vez estuvo un Hitler sonriente posando para las cámaras tras invadir la capital francesa; y por supuesto, en medio de una emoción profunda, caminé por el campo de concentración de Auschwitz, en Polonia, en medio de una nevada, sin dejar de comprender el dolor de aquellas pobres víctimas del holocausto. Y así, podría mencionar muchos otros lugares. Es que leer es un vicio sano que, en lugar de enfermar la mente y el cuerpo, lo abre en pos de nuevas experiencias y gracias a los vuelos low cost uno no puede menos que seguir leyendo y viajando. Mi próximo viaje, sin lugar a dudas, me llevará a conocer las antiguas tierras del mítico y real Rey Arturo.

Todos alguna vez escuchamos hablar del Rey Arturo, su famosa espada y, claro está, su mesa redonda, donde los caballeros medievales se sentaban para debatir sobre los asuntos importantes del reino. Yo era uno de los tantos que escuchamos y leímos sus épicos relatos, pero, tal vez como muchos otros, llegó el día en que me pregunté cuánto había de verdad y cuánto de mito en la historia del Rey Arturo; y buscando libros interesantes para saciar mis dudas, me encontré con la colección “Breve historia” de la editorial Nowtilus y específicamente con Breve historia del Rey Arturo de Christopher Hibbert

Bajo una excelente edición, maquetación y contenido, que incluye fotografías que ayudan a seguir la historia, el autor desmenuza la vida y obra del Rey Arturo alternando capítulos en los que se encarga del personaje mitológico y capítulos en los que se intenta poner de manifiesto al personaje real, pese a que muchas veces la delgada línea entre realidad y ficción resulta casi imposible de separar.

Me resultó interesante descubrir que la construcción del personaje mitológico del Rey Arturo, aquél monarca idealizado, tuvo más que ver con la necesidad inglesa de poseer alguien importante y perfecto en el que cimentar su historia y al mismo tiempo a través del cual superar la etapa romana en la isla y resaltar el valor y la resistencia de los pueblos abandonados ante el posterior avance e invasión de los anglos y sajones; muchas fuentes indican que el Arturo real podría haber sido un jefe guerrero que utilizó tácticas romanas para resistir largo tiempo el sin embargo inevitable triunfo sajón.

Para confirmar al Arturo real, bastante alejado del mitológico, el autor detalla todas y cada una de las menciones directas o indirectas (textos históricos, excavaciones arqueológicas) existentes y a través de ellos, ya en el final del libro, logra conformar una más que aceptable biografía del Arturo real. No obstante, Breve historia del Rey Arturo no deja de lado al Arturo más famoso, el mitológico, y a todo su mundo, ese que incluye no solo al Rey Arturo, sino también a su mítica espada Excalibur, al Mago Merlín, a los Caballeros de la Mesa Redonda, los torneos y por supuesto al reino de Camelot. Christopher Hibbert, detalla, además, los lugares actuales de Inglaterra en los que según los estudios arqueológicos, podrían ubicarse los lugares famosos de la mitología artúrica, como por ejemplo Camelot, que se asocia con el castillo de Cadbury, en Somerset.

Y como vivo en Inglaterra y el viajar es un placer, allá iré, a seguir los pasos del mítico y real Rey Arturo, “el único y futuro Rey”

[product sku= 9788497638456 ]
Publicado el

Hotel Harbour View, de Jiro Taniguchi y Natsuo Sekikawa

Hotel Harbour View

Hotel Harbour ViewCualquier libro en el que figure el nombre de Jiro Taniguchi es tentación, obligación y motivo de jolgorio para el lector de manga. Esto sucede no sólo con las historias creadas por este gigantesco artista, sino también, como en el libro que hoy os traigo, con aquéllas en las que Taniguchi presta su inconfundible dibujo a otro guionista.

Hotel Harbour View es una colección de historias con guión de Natsuo Sekikawa e ilustrado por nuestro mangaka favorito. En su primera edición, hace ya unos cuantos años, constaba tan sólo de dos historias, pero en esta nueva edición, de manera muy acertada, Planeta Cómic ha includido otras tres para brindarnos un extraño y fascinante híbrido entre el manga y la novela negra.

Esta extrañeza y fascinación nos asalta desde la primera historia, “Good-Luck City”, poética, experimental y misteriosa, con páginas divididas en alargadas viñetas verticales y el enigmático texto en la parte inferior. Los autores creen necesario justificar la inclusión de esta historia inconclusa, pero a este lector se le antoja que esas últimas viñetas ya sin color, y ese personaje a punto de cruzar el río son el mejor y el único final posible para esos preciosos desvaríos.

Con sus pistoleros, prostitutas y hoteluchos de mala muerte, “Good-Luck City”, además, marca perfectamente el tono de todo el volumen. Así, en la segunda historia, que da título al libro y se abre con una impresionante escena y una espectacular vista de Hong-Kong, nos encontramos con un hombre que se prepara para enfrentarse con su futuro asesino. Esta historia tan oscura alcanza su clímax con otra inolvidable escena en la que es inevitable acordarse de aquella obra maestra del cine negro que era  La dama de Shanghai.

Para continuar la fiesta, dejamos atrás Hong-Kong y nos dirigimos a Caracas, donde transcurre “El restaurante de la calle de Los Niños Perdidos”, otra historia oscura que da comienzo en la morgue y nos conduce por una ciudad que “apesta a gasolina, meados y colonia demasiado fuerte”. En su clase de español, el protagonista aprendió a decir “la sangre es roja”, y al final de la historia, para dar fe de ello, las viñetas cobran un color cada vez más intenso que casi estalla en una viñeta a doble página que parece pintada al óleo.

“Brief encounter” es el título de un clásico del melodrama que nos contaba, allá por los años cuarenta, la historia de un amor imposible. Desconozco si los autores estaban pensando en ella al escribir esta historia, pero lo cierto es que aquí la novela negra introduce el motivo de ese amor que todos tuvimos un día y que, precisamente por imposible, nos negamos a olvidar.

La propina es “Un asesinato tokiota”, una visión del submundo de la mafia yakuza a través de los ojos de un extranjero. Muerte, cuerpos tatuados, katanas y, de nuevo, un asesinato anunciado.

Hotel Harbour View es, en suma, otra demostración de que no hay género literario fuera del alcance del manga, en este caso bendecida, además, por el genio ilustrador de Jiro Taniguchi.

[product sku= 9788491460879 ]
Publicado el

La vegetariana, de Han Kang

La vegetariana

La-vegetarianaHay libros que a medida que avanzas en ellos te van haciendo olvidar cómo se utiliza el lenguaje. Al principio no parece un problema serio. Una estructura sintáctica por allí, una perífrasis verbal por allá. Nada preocupante. Sin embargo, la cosa empeora gradualmente hasta darte cuenta del abismo que separa el habla que reside en tu boca y el habla que reside en la página. Eso me ha pasado con el libro del que quiero hablar hoy. Y es que la novela con la que Han Kang saltó a la fama internacional ha reconfigurado la idea de lo sutil que dormía en mi cabeza. Ha llevado la expresión escrita a un nuevo nivel, reduciendo el fuego cruzado de la revolución a sus elementos más básicos. En esta novela, hay un choque directo y radical contra el sistema, pero este enfrentamiento sucede a un nivel tan profundo que nunca llega a verbalizarse. Sin embargo, son estas raíces las que hacen crecer la gran transgresión que tiene lugar. En la superficie sólo vemos a una mujer que ha decidido dejar de comer carne. Pero es tal la fuerza de las palabras en manos de la autora, que desde la primera página he dudado si pertenecemos a la misma especie. Si su idea de lenguaje y mi idea de lenguaje comparten unos orígenes humanos comunes. La vegetariana es la gran revelación literaria del año y su gran mérito es hacerte tragar tus propias palabras sobre las ideas preconcebidas que puedes tener en torno a una novela.

La historia comienza cuando Yeonghye decide dejar de comer carne y las personas de su entorno interpretan el acto como la mayor de las ofensas. No entienden el por qué de su decisión ni las consecuencias de este acto. Les aterra de un modo que no pueden comprender cómo una persona previsible e insultantemente normal puede tomar una decisión tan inesperada y llevarla a cabo hasta sus últimas consecuencias. A través de tres narradores bien diferenciados vamos viendo la evolución hacia otra cosa que vive nuestra protagonista y la sutileza del cambio va allanando el camino hacia un final oscuro y muy perturbador. Son los relatos de estos tres personajes secundarios –el marido, su cuñado y su hermana- los que atestiguan el descenso de Yeonghye hacia un estado de la existencia que poco a poco se aleja de la idea de lo humano.

Algo que me ha hecho apartar los ojos de la página o aumentar en lo posible mi campo de visión es la corporalidad explícita que como todo en la novela va en aumento a medida que dejamos que la historia se desarrolle. El cuerpo está presente a tantos niveles que no es disparatado concebir el relato como una transcripción verbal de una pieza de danza. Onírica y lúgubre y en movimiento. El lenguaje corporal poco a poco va sustituyendo al habla de nuestra protagonista y será a través de sus gestos y su desnudez como empiece a entablar conversación con un mundo que sigue sin comprenderla. Y es que si la novela puede jactarse de algo es de defender como ninguna otra la reivindicación de nuestro propio cuerpo de un modo tajante. Desde el uso que le damos hasta la exposición y veneración que hacemos de él. Hay un control ejercido por el otro sobre nuestro propio cuerpo. En menor o mayor medida estamos expuesto a sus opiniones y decisiones. Y son éstas las que deciden el devenir de nuestra masa física, así como el continuidad o interrupción de nuestro contacto con el exterior. Es ese trozo que no nos pertenece el quiere recuperar para sí misma Yeonghye. Esta es la historia de cómo alguien quiere ponerle fin al expolio sufrido en sus propias carnes y cómo el mundo se opone rotundamente a ello. Rechazándola, convirtiéndola en una paria cuando los demás entienden que no pueden hacerle cambiar de parecer.

El no enfrentamiento. La pasividad llevada al extremo. La negación del acto. Incluso la suspensión del movimiento intencionado. Estas son las armas que la protagonista utiliza para dejar claro su posicionamiento. El acto de alterar su alimentación pasa de ser anecdótico, incitado por un sueño, a cobrar significado de forma gradual. ¿A qué me estoy enfrentando si decido dejar de comer carne? ¿Qué tecla estoy tocando para que el mundo se levante contra mí? La vegetariana pone sobre la mesa dichas preguntas usando toda esa levedad propia de la literatura asiática. Enciende la mecha de algo que no tiene nombre y nos deja contar segundo a segundo el tiempo que nos queda antes de que todo se desmorone.

La historia de Yeonghye acaba por ofrecernos nuevas preguntas y muy pocas respuestas. Y quizás es así como deban comportarse las grandes novelas de nuestro tiempo. La experiencia sin embargo queda latente dentro del lector. Acaba siendo testigo de un milagro y una tortura que suceden en el mismo cuerpo. Y aunque no pueda decir por qué, sabe que lo que acaba de presenciar es esencial en nuestra definición de lo humano. Decía John Berger que la relación entre lo indecible y lo sagrado es poderosa. No en vano he comenzado esta reseña hablando de mi incapacidad para articular un testimonio certero sobre la novela de Han Kang. Es aquello de lo que me veo incapaz de hablar lo que hace que estemos ante una de novela de cabecera. De lectura obligada y de relectura necesaria. Una novela que exige una reflexión profunda sobre nuestro papel como individuos en un momento de colectividades. Sobre la difícil elección entre tragar y merecer o cerrar la boca y no pertenecer.

 

[product sku= 9788416738137 ]
Publicado el

La familia Carter, de Frank M. Young y David Lasky

La familia Carter

La familia CarterDentro mismo de los Estados Unidos, los Montes Apalaches son un mundo aparte. Se trata de una región remota en la que, al decir de los estereotipos, no viven, aparte de osos y mapaches, más que familias incestuosas y granjeros solitarios que disparan primero y echan un trago de whisky casero después.

Este estereotipo, que hoy en día sigue vigente, arraigó con fuerza en el siglo XIX, y pueden verse trazas de su más cínico apogeo en esta extraordinaria La familia Carter, que nos narra los avatares de una humilde familia de granjeros que marcó la música norteamericana del siglo XX. Y si no, preguntadle a Woody Guthrie, Johnny Cash, o Bob Dylan entre otros, qué habría sido de ellos si, una buena mañana de 1914, un incompetente vendedor de manzanos ambulante llamado Alvin Pleasant Carter no hubiera oído cantar, por una de esas casualidades de la vida, a la bella Sara Dougherty. Con aquel encuentro el destino puso la primera piedra de una saga familiar que, con pasmosa maestría, desenfado y exquisita sensibilidad, nos presentan el escritor Frank M Young y el ilustrador David Lasky.

La historia que tenemos en las manos, en impecable edición de Impedimenta, abarca mucho más que las vicisitudes de una familia de músicos. En primer lugar, se me ocurre, La familia Carter es una visión diferente del sueño americano, ese ideal según el cual uno puede,  mediante el trabajo duro, salir de la miseria y alcanzar la prosperidad para sí mismo y para su familia. Trabajaron duro, sin duda, los Carter, en especial Alvin Pleasant, A.P. para los amigos, quien, en una empresa comparable a la de nuestro Menéndez Pidal, se pateó hasta el último rincón de los Apalaches y más allá con el fin de recoger melodías y canciones de boca de abuelas nonagenarias, melodías que, de otra manera, se hubieran perdido para siempre. Muchas de esas piezas musicales provenían, en última instancia, de las verdes y lluviosas colinas de Escocia y el Ulster, lugar de procedencia de muchos de los primeros europeos que se instalaron en la zona en busca de tierras.

Poco a poco, empieza a correr la voz sobre el talento de esa familia, y paso a paso, de concierto en concierto, los Carter van haciéndose un nombre en la zona, hasta que por fin les llega la gran oportunidad: el cazatalentos y productor musical Ralph Peer se fija en ellos y realiza una serie de grabaciones que se convertirán en su trampolín a la leyenda. Con canciones como ésta:

Así, mientras por un lado tenemos la historia de una familia sencilla lanzada al mundo del espectáculo, un mundo para el que no está preparada y en el que nunca se siente a gusto, por otro tenemos el apasionante retrato del desarrollo de la industria musical. Vemos a A.P. maravillado ante un gramófono y asistimos a sesiones de grabación, donde, como pulpos en un garaje, los Carter, habituados al calor del público, se ven obligados a repetir una pieza hasta la extenuación para recibir como toda recompensa el mudo reconocimiento de un cuerno que recoge el sonido (más tarde llegará la nueva sensación: el micrófono). Asistimos también a las sesiones fotográficas, en las que se manifiestan en todo su esplendor los estereotipos mencionados más arriba. Los Carter, que se han arreglado, lucen sus mejores ropas y se han lustrado los zapatos, tienen que volver a ponerse sus gastadas ropas de trabajo y posar, azada en mano, junto a la letrina. “Son ustedes cantantes rústicos -les dice el fotógrafo- y tienen que parecerlo”.

Y aún hay más. Conocemos a una auténtica leyenda del blues llamada Lesley Riddle, hombre de memoria prodigiosa al que le bastaba escuchar cualquier melodía una sola vez para poder recordarla. Riddle, que aprendió a tocar la guitarra mientras se recuperaba de un accidente de trabajo en el que perdió la pierna, se convirtió en el mejor amigo de A.P., a quien además prestó una ayuda preciosa en su incesante búsqueda de material para nuevas grabaciones. Fijaos qué pequeña maravilla:

El estilo de las ilustraciones de David Lasky no podía ser más acertado para el tipo de historia que se nos cuenta. Se trata de un estilo realista y centrado en los personajes, sencillo, sin espectaculares alardes que alejen el foco del aspecto humano, ni con excesivos detalles que nos hagan perder la visión general del conflicto entre la familia y el mundo del espectáculo. Y cuando hay que romper con la tradición clásica, pues se rompe, como en esas breves escenas en blanco y negro, tan cinematográficas, que imprimen a la historia el ritmo acelerado de una vida que se escapa de las manos de los personajes.

En definitiva, La familia Carter es una excelente novela gráfica con la que pasaréis un rato estupendo, pero con la que, cuidado, corréis el riesgo de convertiros en unos auténticos hillbilies.

[product sku= 9788416542901 ]