Publicado el

Middlesex, de Jeffrey Eugenides

Así, de entrada, ya les anuncio que no he leído Las Vírgenes suicidas. Y partiendo de aquí les puedo decir que no sabía qué podía esperar de esta novela ni de este autor. Simplemente me he adentrado en un mundo desconocido, en una novela de la que no sabía nada, tan solo que me la recomendaban amigos que comparten conmigo el gusto por la Literatura, y en especial por esas obras que son capaces de dejarnos una pequeña o gran huella en nuestra alma, en nuestra conciencia o incluso en nuestro cuerpo.

Si, porque resulta que novelas como esta son necesarias para comprender y comprendernos, son como la poesía de la que hablaba Celaya, poesía necesaria; que sí, que cuando leo estas cosas veo que aun hay tanto y tanto por leer y por escribir y que la literatura tiene tanto que aportar que quiero decirlo todo de un tirón para que ustedes se queden con la idea de que les hablo de algo importante.

Y sí, me ha recordado a las grandes novelas americanas, esas que cuentan su historia pero también la historia humana, la que va de lo individual a lo general y viceversa.

Setecientas páginas que se me han hecho unas veces setenta y otras siete mil, porque es un libro como la vida misma, en unas ocasiones liviano, entretenido y llevadero, y en otras agotador y doloroso…

Ya ven como he venido, como el torito al paño rojo, esto me pasa cuando he leído algo grande y vengo aquí sin reflexionar, de forma compulsiva a querer que todos lean este libro que le valió al autor el Premio Púlizer en 2002. Siempre que leo un Púlizer pienso que debería leerlos todos, es raro que no recuerde alguno del que haya dicho Bufff, este me ha superado, no lo he entendido, o no me ha convencido … Está claro que yo podría formar parte de ese Jurado jajaja

Dice el autor que tardó ocho años en terminar Middlesex una historia en la que encaja a la perfección mitología, historia y vida.

“Nací dos veces: fui niña primero, en un increíble día sin niebla en Detroit, en enero de 1960; y chico después, en unas sala de urgencias cerca de Petoskey, Michigan, en 1974…”

Me ha parecido una gran novela, probablemente porque me gustan mucho estos narradores que lo hacen en primera persona y en presente, y ellos mismos nos van trasladando a un tiempo pasado porque todo esto nos ayuda a meternos alerta, y eso es importante cuando vas a narrar una historia en la que haces un recorrido tan amplio. Recuerden que me pasó esto mismo con Postales coloreadas, el libro de Ana Alcolea del que hace muy poco les hablé.

Este es un libro en el que hablamos de genética y al mismo tiempo del nacimiento del capitalismo con las empresas de Ford, esa obligación que había de meterse en hipotecas, en préstamos para viviendas… Casi me parecía estar viviendo en un pasado muy, muy cercano 😉

Como hace cualquier buena novela americana, describe perfectamente los ambientes en los que estamos viviendo y recrea de forma bastante certera los paisajes por los que nos va llevando. La novela fluye casi sin darnos cuenta, fluye por el tiempo y fluye por la vida de los personajes que van apareciendo, viviendo y muriendo. Unos personajes más profundos que otros, unos a los que ha sacado más o mejor partido, pero a todos los he sentido vividos, incluso creíbles en un grado bastante alto.

Me han gustado este tipo de reflexiones:

“…La mejor prueba de que el lenguaje es patriarcal quizá sea que simplifica demasiado los sentimientos Me gustaría tener a mi disposición emociones híbridas, complejas, construcciones germánicas encadenadas, como «la felicidad presente en la desgracia». O esta otra: «la decepción de acostarse con las propias fantasías». Me gustaría mostrar la relación entre «el presentimiento de la muerte suscitado por los ancianos de la familia» y «el odio por los espejos que se inicia en la madurez». Me gustaría hablar de «la tristeza inspirada por los restaurantes malogrados», así como de «la emoción de conseguir una habitación con minibar». Nunca he encontrado palabras adecuadas para describir mi propia vida, y ahora que ya he entrado en mi historia, es cuando más las necesito…”.

Es increíble como una buena historia, perfecta y deliciosamente contada, como ha hecho Jeffrey Eugenides, me ha retornado al verdadero placer por la lectura, leer por el placer de leer, de aprender, de recordar, de divertirme y de reflexionar. Reflexión personal en muchos momentos porque hablamos de temas profundamente morales, todos ellos mirados y tratados desde el respeto. Todo ello rodeado y envuelto en la tradición y la historia griega y haciéndolo desde la honestidad para dar credibilidad, porque cuando uno llega a confundir al narrador con el autor, como ese momento en el que nos confiesa que: “El único capital que poseo es este relato y me lo estoy gastando todo”, y yo ya me lo creo y creo que además hay mucha parte de verdad tanto por parte del narrador como por parte de Jeffrey Eugenides. También es cierto que no dudo que guarde, porque este libro de más de 700 páginas debía tener un final, pero está claro que puede haber más, si él quiere.

Un día leeré el libro anterior, es muy probable, y leeré su próximo libro, es quizá más seguro, espero que si hay que esperar otros 8 años sea para un resultado como este.

Y me quedo con esa sensación de ¿Y ahora qué leo yo?…

Habrá que refugiarse en la poesía.

[product sku= 9788433976994 ]
Publicado el

Parece que fuera es primavera, de Concita de Gregorio

parece que fuera es primavera

parece que fuera es primaveraEs curioso cómo escribir cura el dolor…, y viajar. Alejarte para poder mirar con perspectiva, dicen. Cuando uno lee Parece que fuera es primavera, de Concita de Gregorio, se da cuenta de que no es la distancia lo que cura, porque hay cosas que no se curan, porque no hay cosas que hieren, no hay cosas que te matan por dentro. Sencillamente no hay palabras, aun no existen las palabras precisas para que una madre exprese lo que siente cuando desaparecen sus dos hijas y su marido se suicida.

No hay palabras…

Pero la autora ha tenido una delicadeza infinita en la forma de contarnos esta historia que más que triste, que naturalmente lo es, es desgarradora incluso para el lector que está frente a ella años después. Esta es la historia real de Irina Lucidi. Esta terrible historia sucedida hace 7 años y que se nos narra en forma de crónica para que pueda ser soportable.

¡Qué poco afortunadas son a veces las palabras! Y qué escasas cuando no encuentras el ´termino apropiado para definir una situación… Y qué bien nos lo explica la autora. Uno pierde a su pareja y es viudo, pierdes a tus padres y eres huérfano, pero cuando “pierdes” a un hijo, ¿en qué te conviertes? Yo imagino que en un saco de dolor que solo aspira a sobrevivir. … Y digo sobrevivir porque “la vida sigue”, con o sin nosotros, con o sin nuestros seres queridos, la vida sigue…

La palabra perder está ahí, dando vueltas en el libro, perder, porque realmente Irina sí que pierde a sus hijas y con ellas cree perderlo todo, pero la vida nos hace seres completos, ya ves… el tiempo nada cura, eso está claro en estos casos, pero uno no puede no reír eternamente, la vida siempre se abre paso, por lo general lejos, porque cerca es más difícil. Y que difícil de entender esto cuando el dolor va en el interior.

Todo el libro está lleno de sensibilidad y es por eso que lo que más me ha llamado la atención ha sido la falta de ella que al parecer tuvo la policía suiza, el sistema judicial suizo, la burocracia suiza…, ni podía imaginarlo, ni quiero pensarlo, es importante que sepamos que en los exquisitos países europeos, las cosas que no se comparan con dinero no son tan buenas… Sí, ya sé que en esta reseña hay y habrá muchos puntos suspensivos, como en esos poemas en los que las ideas quedan sueltas al final de un verso, probablemente para que tú lo termines, para que lo pienses y reflexiones, o quizá para darte tiempo pasa suspirar, para relajar tu corazón y tu alma.

La autora, de padre toscano y madre española me hace recordar que aun cuando nos quieren hacer creer que en el sur no hay profesionalidad, la hay, y en el Sur está el futuro de los que no tienen futuro, de los desposeídos de palabras. En el Sur hay filosofía de vida, hay sol, hay mar; y muy, muy al Sur, está Granada.

Hay reseñas imposibles, porque hay libros imposibles, libros que solo se escriben una vez, imposible repetirse, aun cuando uno crea que hay dos personas a las que les ha pasado lo mismo. Imposible, porque las vidas son particulares, y las palabras que a cada cual le faltan para expresar el dolor son aun más particulares.

Perder a los hijos, suponer que tu marido antes de suicidarse te los ha arrebatado, quizá para siempre… ¿Qué? El horror vestido de huecos en blanco, leer entre líneas lo que la autora nos cuenta que le ha contado Irina:

“¿Qué has venido a decirme, Irina? ¿Por qué has llamado a esta puerta? <Quisiera que me ayudaras, si puedes, a coger las palabras ponerlas en fila recomponer todos los trozos que siento desmenuzados y dispersos en cada rincón del cuerpo…”

Porque todos sabemos que llega un momento en que las palabras pueden y deben sustituir a los somníferos, calmantes, antidepresivos, sedantes, a los días sin noches y las noches sin días. Horas que pasan sin control. Vida que no se vive. Y entonces llega algo o alguien que te ayuda a buscar y al buscar miras el más humano de los recursos: Las palabras.

¡Qué importante es recordar esas cosas que nos hacen felices! Hay que hacer ese esfuerzo cuando olvidamos que vivir ya es por sí un acto que nos ha de producir alegría. Es imposible ponerse en la piel de nadie, pero un ser humano puede encontrar vida en el amor de otro. Vida, ilusión, alegría, ganas de ver amanecer, y eso no es olvido, eso es llevar dentro de ti sus vidas, hacer que vean por tus ojos, que escuchen tus palabras, que vivan en tu recuerdo, que crezcan dentro de ti, acompañándote en el resto de tu viaje, deseando que sea un largo viaje para poder hacerlo juntas.

Y aquí en el libro está Irina, y porque está Irina están Alessia y Livia… Más puntos suspensivos para decirles que merece la pena leer este libro, menos de doscientas páginas para contar esta historia que no crean que es lo que esperan, es otra cosa, porque la vida siempre es otra cosa.

Releo esta reseña ahora, aquí, casi al mismo tiempo que todos ustedes, ahora que está a punto de publicarse, y pienso que habrá muchos que aun deban esperar para que les parezca que fuera ya es primavera, y se me escapan unas lágrimas… y regresa de nuevo todo el libro a mi mente, pero sobre todo a mi alma, en la que la autora ha dejado alojadas algunas palabras.

[product sku= 9788433979872 ]
Publicado el

Desde las entrañas, de Míchel Súñen

desde las entrañas

desde las entrañas No es la primera vez que les hablo de Míchel Suñén, un autor polifacético ya que combina el ensayo, la literatura infantil y la novela para adultos. En esta ocasión les traigo “Desde las entrañas”, que como casi todas sus obras para adultos es negra, muy negra, y tendiendo cada día más al thriller puro, ya saben tramas adictivas en las que todo ocurre con mucha rapidez haciendo que el lector quiera avanzar más y más de forma casi compulsiva.

En este caso hablamos de una intriga internacional ambientada, como es su costumbre, en España, aunque en esta ocasión haremos una escapadita a EEUU.

Alma Ollés será nuestra protagonista, una mujer con unos poderes especiales, capaz de sentir y tener visiones sobre hechos ocurridos en el pasado o que ocurrirán en un futuro. Ya saben, ese tipo de personas que salen en programas de policías o en programas tipo Cuarto Milenio. En muchas películas vemos como la Policía estadounidense suele utilizar mucho a este tipo de personas, pero no me pregunten si esto es cierto o es solo a nivel de gran pantalla y novela negra.

El caso es que varias jóvenes son secuestradas estando embarazadas y con firme intención de abortar, y liberadas una vez que han tenido a sus hijos. La primera reaparición es la de Judith, que curiosamente lo hace muy cerca del Camping de los Alfaques, donde nuestra protagonista está haciendo un reportaje, será ella, precisamente, quien la encuentre… ¡Supongo que a nadie le hace falta que le explique que hace una “sensitiva”, como Alma Ollés, en los alrededores de los Alfaques! Pues sí, si han pensado que allí están ocurriendo apariciones extrañas, han acertado.

Y a partir de ahí, se mezclan historias de embarazos deseados y no deseados, clínicas abortivas, suculentos negocios económicos, investigación farmacéutica y médica, feminismo, machismo, amor, deseo, desamor, poder… Naturalmente se pueden añadir a estas otras muchas palabras pues el libro está llamado claramente a remover conciencias a favor de la vida.

Ya les decía que Suñén se mueve muy bien en el terreno de la intriga y abre y cierra perfectamente cada trama y subtrama en la que nos adentra, en este caso además con un buen puñado de personajes dispares, no solo en su forma de pensar, sino provenientes de medios sociopolíticos diversos con sus visiones particulares sobre la vida.

La presentación de todos estos personajes se va haciendo paulatinamente de forma que el autor va separando las distintas secuencias, que al principio puede parecer que nada tienen que ver, pero enseguida intuyes que todo finalmente encajará y será un conjunto armonioso que vas comprendiendo, eso sí, sin llegar a descubrir el final hasta que nos vamos acercando a él, motivo por el que me ha enganchado pero sin ansiedades.

Una parte importante de la trama descansa en el grupo Femen, y en Tania, a la que presenta como activista en este grupo organizado que hay ya constituido en España. FEMEN es una organización que tiene su sede central en Kiev y que fue fundada en 2008 por Anna Hutsol con el nombre originario de “Nueva Ética”. Seguro que les sonarán por llevar a cabo actos de protesta contra instituciones religiosas, turismo sexual, agencias matrimoniales, etc…, actos en los que muestran sus pechos descubiertos, y que normalmente les cuenta arrestos policiales y detenciones.

Está bien, me ha gustado esa pluralidad de personajes que el autor nos da en Desde las entrañas; quizá el que más me ha sorprendido ha sido el propio narrador, porque estoy acostumbrada a narradores que cuentan, pero por algún motivo en este caso me veía llevada a su ritmo, naturalmente, pero también, y esto ya no es tan natural, de alguna manera a su posicionamiento moral.

Claro que si era ese el efecto que quería provocar el autor, les aseguro que lo ha conseguido.

La vida a debate una y otra vez…

[product sku= 9788416970292 ]
Publicado el

Canción dulce, de Leila Slimani

canción dulce

canción dulceCuando he leído una novela que me ha gustado mucho y sé que la voy a reseñar, ni por asomo se me ocurre leer ninguna reseña o crítica sobre ella hasta que yo no he hecho la mía. Otra cosa son las entrevistas y las biografías de autores a los que no conozco y que me han dejado gratamente impactada. Porque conocer un poco de la vida del autor me ayuda, en ocasiones, a profundizar en su obra una vez leída.

Canción dulce, es un libro que me regaló una buena amiga, muy poca gente me regala libros y ella es una de esas pocas. Yo les entiendo, no es fácil que nadie sepa qué he leído y qué no he leído a lo largo de cada mes, ya que aunque bastantes son los libros de los que hablo y que reseño, hay otros muchos que poco o nada me han aportado y no suelo hablar de ellos, y naturalmente tampoco los reseño. Luego están los que ni termino de leer, y les diré que no siempre porque me parezcan mal, en ocasiones ha habido buenos libros que he tenido que dejar para más adelante, para otro momento, ya saben que hay lecturas para cada momento y momentos para cada lectura de nuestra vida.

El caso es que inicié esta Canción dulce sin saber muy bien en qué mundos me adentraba, y como suele pasar era el momento y era el lugar… El libro me funcionó tan bien que fue de esos que leí en exclusiva, aparqué todo lo que tenía entre manos para dedicarme por entero a la historia que me ofrecía esta autora.

Leila Slimani inicia su tremendo thriller de la forma que menos me gusta: Por el desenlace. Así que mi mente me recuerda que hay que tener una historia muy potente para atreverse a mostrar al lector semejante final en las primeras palabras:

“El bebé ha muerto. Bastaron unos pocos segundos. El médico aseguró que no había sufrido. Lo tendieron en una funda gris y cerraron la cremallera sobre el cuerpo desarticulado que flotaba entre los juguetes. La niña, en cambio, seguía viva cuando llegaron los del servicio de emergencias. Se debatió como una fiera… ”.

Ahora que he terminado el libro, y ahora que conozco la historia, tengo que reconocerles que su lectura me ha tenido atrapada durante los días que le he dedicado. Aunque no leí la contraportada del libro, no puede evitar leer en la faja que había recibo el Premio Goncourt 2016, así que sin desmerecer para nada al género que tengo entre manos, y según avanzaba en la lectura, sabía que entre mis manos había algo más que ya estaba empezando a intuir…
Y me gustaba.

La autora acierta con el narrador, un observador atento y por ello conocedor de la realidad actual francesa, pero sobre todo un narrador (o narradora) que conoce del sentimiento humano, de lo desconocida que puede llegar a ser la mente de quienes nos rodean, de nuestras miserias y egoísmos, de cómo podemos pasar de comprender a uno de los personajes a sentir la misma humillación que sienten otros…

Myriam, abogada de origen magrebí; Paul, su marido, se dedica al mundo de la música; y sus dos hijos, Mila y el pequeño Adam, forman una bonita y típica familia joven francesa. Ella quiere retomar su vida profesional y para ello precisan recurrir a la contratación de una niñera, cosa que llevan a cabo con lo que ellos creen que ha sido exquisita diligencia, convirtiendo a Louise, mujer de unos cuarenta años, francesa y blanca, en una parte fundamental de sus vidas.

Verán, cuando yo era joven mis primeros sueldos los gané cuidando niños, es lo habitual en estudiantes. El caso es que hablando con muchas chicas que, como yo, ganaban algo de dinero con estos trabajos, me contaban que primero todo el mundo quiere que le cuides a su hijo porque es su bien más preciado, pero en nada eso se les olvida y pasan a querer una chica para todo por un mísero sueldo, pretenden que se sienta como una más de la familia… La verdad es que mirando a mi alrededor me doy cuenta de que las cosas no han cambiado mucho en ese sentido.

En realidad lo que he leído es una novela que pareciendo un thriller es una historia en la que lo que prevalece es la carga emocional, no es tanto querer saber qué ha pasado como comprender el porqué. Una profundas reflexión sobre la soledad y sus consecuencias … En fin, no crean que habiéndoles contado tanto les he contado nada, por sus casi trescientas páginas que no querrán que terminen, verán cómo se pasa la vida y cómo se viene la muerte, tan callando.

Cada uno de ustedes van a tener su propia lectura de esta novela, y esa creo que es una de las maravillas que consigue Leila Slimani con su obra, esta Canción dulce que como les decía ganó el Premio Goncourt 2016. Y si a mí me preguntan, y teniendo en cuanta que yo no soy amiga de premios literarios, les diría que muy merecidamente. Teniendo en cuenta la juventud de la escritora (1981) y su trayectoria ya que su primera novela, Dans le jardín de l´ogre (2014) obtuvo el reconocimiento unánime de la crítica francesa, y ya ven como le ha ido con su segunda, y por eso creo que Francia puede asegurarse un gran futuro literario a través de sus muchas jóvenes escritoras.

En ocasiones no es fácil transmitir todas las emociones que nos ha provocado una lectura, y al leer y releer la reseña que uno hace piensa que falta algo, que aun no está todo dicho, pero sé que podría estar aquí dos horas más dándole al teclado y siempre me faltará algún detalle, así que no les canso más, pero sí les recomiendo que lean esta obra que pareciendo una sola cosa nos ofrece un mundo de ellas.

[product sku= 9788494443480 ]
Publicado el

Borges Esencial, de Jorge Luis Borges

Borges esencial

Borges esencialAquellos que me conocen  me habrán escuchado decir en cientos de ocasiones que los poetas nunca mueren, con motivo del treinta aniversario de la desaparición de Jorge Luis Borges, la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, han querido rendirle un sentido homenaje al gran maestro, poeta y escritor, con esta edición titulada Borges esencial, que publicado por la editorial Alfaguara no ha de defraudar a ninguno que, como yo, tuviese ganas de tener una buena obra recopilatoria que en este caso ha preparado, como no podía ser de otra manera,  José Luis Moure, presidente de la Academia Argentina de las Letras.

Yo no soy una gran estudiosa de Borges, les diré que he leído fundamentalmente su poesía, y muchos de sus  cuentos, casi nada  de ensayo, cosa a la que que gracias a esta obra estoy poniendo remedio, y bien que lo estoy agradeciendo porque no es lo de menos conocer su opinión sobre Schopenhauer, o Nietzsche que  “…Sabía que el Eterno Recurso  es de las fábulas o miedos  o diversiones que recurren eternamente, pero también sabía que la más eficaz de las personas gramaticales es la primera. Para un profeta, cabe asegurar que es la única…”, ya ven, descubrir que Borges pensase lo mismo que  Nietzsche, y ellos lo mismo que yo al plantear la duda entre la inspiración y el recuerdo, no tiene precio…  Estoy disfrutando mucho, como pueden ver  y aprendiendo de aquel que aprendió de otros, y otro s que aprendieron de otros mucho antes.

¿Cuántas carencias tengo sobre los clásicos? Muchas, tantas que no caben en diez libros de milloneses de páginas, pero ello  no es motivo de amargura para mí, porque así me acerco a libros y son libros que me hablan y casi siempre salgo satisfecha. Gracias a ellos luego voy a los autores recientes y veo de donde vienen las novelas, unas de la lectura, otras de la pura creatividad, otras de la pura ignorancia como la mía, pero todas hacen falta en el arco literario jajaja

Fíjense, este volumen va precedido de una pequeña introducción  realizada por la RAE que está encabezada por su conocido símbolo con la frase “Limpia, fixa y da esplendor” en la que nos presentan la obra que tenemos entre las manos y sobre todo su importancia y contenido. Inmediatamente después nos encontramos con una introducción a Borges y su obra  realizada por el profesor Teodosio Fernández, que no hace mucho, por cierto, descubrí que no tiene entrada en Wikipedia, cosa que me ha extrañado sobremanera, pues hasta yo, que bien poco se de casi todo, sabía que es un conocido hispanista que da conferencias sobre Borges (para lo que aquí nos interesa, naturalmente). Ya ven, así nos va…

Para hablarnos precisamente del Borges ensayista está Alberto Giordano (y no, no lo busquen tampoco en wikipedia que se llevarán un disgusto), y miren que divinamente nos introduce en el tema:

“En la breve nota que precede y da título a la compilación de sus ensayos literarios, Virginia Woolf esbozó la figura de un lector capaz de decidir  sobre la grandeza poética de las obras que lo conmueven sin recurrir más que a su “instinto” y sin pretensiones de sabiduría perdurable ni de objetividad. …”

Y cómo no quedarme enganchada de las palabras  de Giordano que darán paso después a las de Dario González que nos hablará de El tiempo y la lógica del asombro, o lo que es lo mismo, nos introduce a la filosofía de Borges. Noé Jitrik, que desde 1997 es director del Instituto de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Buenos Aires (y si está en la Wikipedia), nos habla de el inmenso trabajo realizado por nuestro autor, su continuidad en el tiempo, y de ahí a su poesía de mano de Santiago Silvester y ya que él nos habla de ella yo les voy a dejar también este poema titulado La fama (1981), en el que “enumera veintidós circunstancias (más que  razones) que según él, sumadas, le depararon una celebridad que no podía comprender”.

borges

 

“Haber visto crecer a Buenos Aires, crecer y declinar.

Recordar el patio de tierra y la parra, el zaguán y el aljibe.

Haber heredado el inglés, haber interrogado el sajón.

Profesar el amor del alemán y la nostalgia del latín.

Haber conversado en Palermo con un viejo asesino.

Agradecer el ajedrez  y el jazmín, los tigres y el hexámetro.

Leer a Macedonio Fernández con la voz que fue suya.

Conocer las ilustres incertidumbres que son la metafísica.

Haber honrado espadas y razonablemente querer la paz.

No ser codicioso de islas.

No haber salido de mi biblioteca.

Ser Alonso Quijano y no atreverme a ser don Quijote.

Haber enseñado lo que no sé a quienes sabrán más que yo.

Agradecer los dones de la luna y de Paul Verlaine.

Haber urdido algún endecasílabo.

Haber vuelto a contar antiguas historias.

Haber ordenado en el dialecto de nuestro tiempo las cinco o seis metáforas.

Haber eludido sobornos.

Ser ciudadano de Ginebra, de Montevideo, de Austin y (como todos los hombres) de Roma.

Ser devoto de Conrad.

Ser esa cosa que nadie puede definir: argentino.

Ser ciego.

Ninguna de esas cosas es rara y su conjunto me depara una fama que no acabo de comprender”.

 

Finalmente, esa otra porción de Borges que tanto admiramos, “Su opción por la brevedad”, presentada por Graciela Tomassini. Hoy diríamos que fue un adelantado a su tiempo, si comprimía un mundo en un puñado de frases, ¿lo pueden imaginar jugando en twiter con esas palabras ajustadas que tan bien dominaba?

Toda esta introducción me ha resultado impresionante, ahora la obra de Jorge Luis Borges la leeré y releeré en muchos casos con más cariño, acercándome a él de otra manera, es un reencuentro, es un volver a Borges desde mi experiencia de vida, y desde el conocimiento que me han aportado los expertos.

Está claro que no puede haber mejor homenaje para este inmenso autor que “sólo quería ser poeta”, que hacer un trabajo como este, esta recopilación en la que seguro que dentro de poco ya tendré frases subrayadas, poemas pintados de amarillo, rosa o verde, y volveré a adentrarme con él por Quevedo y El Quijote, volaré hasta Kafka y Joyce, y como bien habrán imaginado me inundaré de nuevo de El Alepf, y en esta ocasión el baño será completo.

¿A qué ya están deseando tener esta obra en su biblioteca?

Merece la pena.

No lo duden.

 

[product sku= 9788420479781 ]
Publicado el

Mi verdadera historia, de Juan José Millás

Mi verdadera historia

Mi verdadera historiaSupongo que hacía mucho tiempo que no leía a Juan José Millás. Escucharlo sí, lo sigo en la radio algún día por las mañanas en el programa de Gemma Nierga, a la que por cierto  casi no le quedan días en la Ser, así que no estoy segura de si seguiré escuchando también a Millás como colaborador suyo ¡Lástima!

Es curioso que algunos asociemos obras, o incluso a escritores, como “Premio Planeta” en un sentido un poco despectivo, pero con algunos autores no pasa, y desde luego no con éste incluso siendo tan premiado, pues tiendo en su haber, entre otros muchos,  el Nadal, el Planeta y el Nacional de Narrativa, yo nunca lo he leído con esa conciencia. Tampoco yo soy una especialista en Millás. He leído siete de sus obras. Me guata leerlo y me gusta escucharlo.

En relación a su  última novela, Mi verdadera historia, tengo que reconocer que me ha impactado, que incluso sabiendo de qué trataba, me ha cautivado su escritura, desde su inicio:

“Yo escribo porque mi padre leía. Miradme en el salón de la casa de entonces, los muebles oscuros,  oscuro yo también detrás de la butaca…”

Como me alegra haber leído y releído en varias ocasiones “Crimen y Castigo”,  de Dostoievski, una lectura que debería ser obligatoria durante la adolescencia. Porque si cualquier obra de este autor daría para un interesante debate con los jóvenes, esta es una obra básica para entender y profundizar sobre el ser humano, y es por ello que tantos escritores se ven en la obligación de utilizarla como fondo o base de sus propias obras.

Naturalmente que podemos leer a Millás sin haber leído a Dostoievski, claro, y entonces seguro que esta reseña no tendría ningún parecido a lo que les cuento ¿O sí? Yo creo que no sería lo mismo si yo no conociese a Raskolnikov,  aquel que reflexiona sobre su próxima integración en la sociedad… .

¿Acaso estamos ante una novela de iniciación dirigida a los adolescentes? Yo diría que no, que de ninguna manera. Por supuesto que la pueden leer, incluso chavales más jóvenes, y podrán trabajarla en institutos, claro que sí, pero la realidad es que es una obra de esas inclasificables en relación con la edad del lector.

¿De qué va en definitiva este libro? Pues en palabras del propio Millás: “Por de pronto toda mi última novela está basada en la ambivalencia, en un complejo sentimiento de culpa: un adolescente provoca de la manera más tonta un accidente de tráfico de gravísimas consecuencias, y eso desencadena una culpa que remodela toda su vida”

Podía haber puesto lo que pone en la contraportada pero creo que está mejor dejar escrito aquí lo que el propio autor dice de ella, lo que quiere que el lector sepa antes de  emprender el paseo por sus páginas, concretamente 107 páginas que contienen un puñado de dibujos de Lucas Climent ¡Y cómo me gustan estos libros en los que en tan pocas páginas nos cuentan tantas cosas y tan profundas!

Porque es la historia de un chaval de 12 años que no se siente mirado por sus padres, que solo quiere un poco de atención… Ya no digo ni cariño, ni amor. Un chaval que no se encuentra ni ve su lugar porque no es visto; por eso es un pequeño Raskolnikov, incluso antes de ser un joven Raskolnikov.

Está contada en primera persona y eso bien sabe el autor que nos meterá de lleno en la novela, los temas que trata son delicados, asuntos de los que, como cuando hablamos de Crimen y Castigo, son para leer y rumiar en la más absoluta intimidad. Ya estarán para hacernos compañía la soledad y la conciencia de cada cual. Pero también es cierto que son temas que nos gusta comentar aun cuando al ser tan tocantes a la moralidad y la ética incluso al hablar de ello en grupos reducidos tendemos a ser sencillamente políticamente correctos en nuestra exposición.

¿Y los padres? Los padres son dos grandes lectores y por ello el libro está plagado de títulos y autores impresionantes. Y siendo importante e imprescindible el personaje de la madre, aquella que no quiere ver porque no puede asumir, el padre es el más complejo y el que más me ha interesado. Un hombre que vive por y para la ficción… Que prefiere un libro a un hijo y el chaval, nuestro protagonista, se ha de convertir en un personaje para ser visto por él y que le muestre un mínimo aprecio.

Y es por eso que el libro empieza con la frase:

 “Yo escribo porque mi padre leía. …”

Y creo que Juan José Millás ha logrado otra vez sorprender al lector y conseguir una historia redonda…

Casi como una canica 😉

 

 

[product sku= 9788432232428 ]
Publicado el

Postales coloreadas, de Ana Alcolea

Postales coloreadas

Postales coloreadasNo podía dejar pasar la ocasión de venir a hablarles de este nuevo libro de Ana Alcolea. Y no, en esta ocasión no es un libro infantil o juvenil, que ya saben que por su buen hacer literario en ese terreno ha recibido el Premio Cervantes Chico 2016, es porque Postales coloreadas, su última novela, es para nosotros, para jóvenes y adultos a los que nos gusta leer, entretenernos y buscar siempre un poco más allá de las palabras, leer incluso en los espacios en blanco.

La autora nos guía por su lejana historia familiar:

“Mi abuela no nació junto a ningún río, ni siquiera a la orilla de un canal, como yo, que vine al mundo al norte de uno, muy cerca de donde habían estado los soldados franceses cuando la guerra de la Independencia, muy cerca también de donde estuvo el polvorín que estalló cuando la otra guerra, la civil, y que destrozó medio barrio y la casa de mis abuelos…”.

Y cuando parece que es ahí donde empezará la historia, casi sin darnos cuenta nos lleva volando en el tiempo hasta la Almería de finales del Siglo XIX, y concretamente hasta la casa de Don Mateo y Doña Margarita, los primeros familiares a los que se remontará esta saga familiar. Y a Juan, hijo de éstos, que será la columna vertebral y dará continuidad a de toda esta historia.

Me encanta como Alcolea se nos va haciendo presente de vez en cuando para recordarnos que estamos ante una novela, es posible que también lo haga para recordárselo a ella misma, porque lo que tengo entre manos en una mezcla de hoy y ayer, pero también de ficción y realidad, de recuerdos y de sueños, de deseos de saber o de no saber, incluso deseos de hablar o de callar.

Me ha gustado intuir de donde le viene a la autora el amor por Italia, por la música, por la mejor de las músicas, su deseo de aprender y sobre todo de enseñar las palabras que tanto ama y que tantas y tantas mujeres de su familia no pudieron utilizar, incluso deseándolo.

Así era la vida, el mundo era de los hombres, incluso los mejores eran tremendamente injustos con las mujeres a las que querían y a las que creían respetar.

Parecía que nos íbamos a mover entre gentes refinadas y cultas, pero ya saben que si la realidad muchas veces supera a la ficción, este es el caso. Su bisabuelo Juan se enamoró del futuro, y el futuro lo llevó lejos, muy lejos de todo aquel bienestar que un día abandonó para no volver a él nunca más.

Y en ese futuro, que era el ferrocarril, es donde podría decir que su vida se empieza a unir a la mía. El Ferrocarril. Esas familias con hijos nacidos en cada estación a las que iban destinados los trabajadores… Siempre me ha llamado la atención lo poco que viajaban los poseedores de aquel bien tan preciado llamado “kilométrico”, y que no era otra cosa que un pasaporte para viajar gratis en tren que tenían los hijos de los ferroviarios hasta que se casaban. En mi caso hubiese sido, seguro, un pasaporte a la felicidad 😉

La vida de los ferroviarios daba muchas vueltas, tantas que Juan acaba casándose con una joven gallega a la que arrastrará por la vida y por los más diversos lugares de España, desde grandes ciudades como Madrid a los más pequeños y casi desérticos pueblos de Teruel… ¡Pobre provincia de Teruel que ya nació siendo pobre! Para terminar en Zaragoza… En la antigua estación de Utrillas que hoy es un centro comercial sin ningún encanto. La historia que a mí me incumbe, termina también en Zaragoza, en este caso en la estación del Norte, hoy convertida en un gran centro cultural, que si bien se ha conservado en parte, se dejaron perder las grandes estructuras del techo en la zonas de los andenes… y hoy la ciudad se lamenta también por ello.

Ya ven, todo un recorrido vital en el que Ana Alcolea nos muestra un amplio abanico de personajes, todos tratados con respeto y cariño, pues como la propia autora repite a quien se lo quiera preguntar, es este su libro más personal, ese en el que ha puesto muchos años de trabajo, años de recuerdos reales y ficticios, esos libros que se escriben para que no desaparezcan las palabras y las historias que un día otros nos contaron.

Pero no por eso esconde la dura realidad que les rodeó, una historia novelada que nos va dando datos históricos para situarnos en todo momento en un lugar y un momento, y la autora presente aquí y allá para puntualizar, para frenar a la escritora en sus afanes novelescos, a los que en ocasiones cede, siendo en esos casos fiel con el lector, haciéndole cómplice de sus necesidades… Y dejar que así, la novela fluya.

Una historia contada como se cuentan los cuentos, sin capítulos, dando continuidad al pensamiento, a la historia, que quiere hacer que transcurra como la vida, toda seguida, dejando vías abiertas en unos sitios y cerrando otras de forma tajante.

Una autora que sí es profeta en su tierra, pues este año ha sido la pregonera de la Feria del Libro de Zaragoza donde es seguro que habrá firmado muchísimos ejemplares de estas Postales coloreadas, pero no dudo ni por un momento que frete a las casetas en las que estuviese habría montones de chavales con sus libros des siempre para que se los firmase ¿Qué chaval de primaria o secundaria no conoce a Ana Alcolea? Una de las mujeres más placeadas de España y que más colegios e Institutos ha recorrido en este país 😉

La portada es de Alberto Gamón ¡Qué delicia! Si me emocionó antes de leer el libro por su belleza, imagínenme ahora que he leído el libro y puedo darle sentido. Mi particular sentido, claro, el que yo quiero que sea, el que necesito que sea. A nuestro presente ha llegado el futuro y el sueño de ELLAS, de aquellas que nos precedieron, a las que les robaron el poder de las palabras, si algo se puede rescatar de lo que de ellas queda en nosotras, hay que hacerlo, y hacerlo como lo ha hecho Alcolea ha sido un lujo y un regalazo para lectoras como yo.

Publicado el

40, de Oscar M. Prieto

40

40Inicié la lectura de “40” como terapia relajante, tengan en cuenta que, como ustedes recordarán, ya conocía a este autor, y precisamente por ello lo seleccioné.

Recordaba su anterior libro que tan placenteros momentos de lectura me proporcionó, Berlin Vintage,  si ustedes llegaron a leerlo difícilmente habrán olvidado como es la escritura de este autor. Tenía ese recuerdo de dejarme llevar por las palabras, de leer por el gusto de mecerme en su ritmo acomodado, sabiendo que podía regresar a él y centrarme casi al instante, eso es lo que sentí y me pasó con Berlín Vintage, un libro que he releído en alguna ocasión, un libro que también he regalado, en especial recuerdo que fue una especie de regalo de despedida a quien un día cambió su vida y voló… pero no demasiado lejos. Un libro especial para una amiga muy especial.

Así es, Oscar M. Prieto, ya me perdonarás por utilizarte como método terapéutico para unos días en los que atravesaba una fuerte etapa de estrés, un estrés extraño, pues acababa de descubrir que mi corazón empezaba a perder pulsaciones. No creas que era un acto de generosidad, no se pueden dar ni regalar latidos, tampoco es un acto de descuido…

Según mi médica, que también tiene un dulce ramalazo poético, me dice que lo que sucede es que hay ladrones de latidos. Eso es lo que al parecer nos pasa a la mayoría, existen unos cacos vestidos de negro llamados problemas propios y ajenos, estrés, exceso de trabajo… que se quedan con latidos, o lo que es lo mismo, con parte de nuestro tiempo, o lo que es lo mismo, con parte de nuestra vida…

Y en este estado inicié mi lectura de tu libro, y descubro que no me lo vas a poner fácil, será otro reto a la imaginación del lector, me harás trabajar, pero ese trabajo no me robará latidos ni cordura y además tiene su recompensa.

“Nombrar, dar nombre a las distintas realidades, este creía que era el poder decisivo y, como tal, el que exigía una mayor responsabilidad. Por eso, cuando tuvo que elegir el nombre para aquel lugar, se tomo su tiempo… “

Así inicias tu recorrido por el tiempo que deberemos dedicar a tus palabras, a tu historia, a la historia de Cosmo, contada por él mismo. Interesante el nombre del protagonista y actor principal del drama al que nos enfrentamos ¿Qué es la vida sino un dramático viaje? Un viaje del que tarde o temprano debemos descubrir su sentido para que podamos darle el valor que se merece.

No es extraño que una historia en la que el protagonista se llama Cosmo, aparezcan personajes eternos de la historia y la mitología. Porque estamos ante literatura para viejos lectores, lectores curtidos en mil batallas.

Yo perdiendo latidos y tú poniéndome a trabajar para encajar lo que leo, yo perdiendo latidos y tú repitiendo estrofas de los más sencillos versos de la vida … Y ambos regresamos una y otra vez a ese momento en el que debemos descubrir que lo importante es lo que queda por vivir, siempre es la mejor parte, la no conocida, la que nos ha de sorprender cada minuto que avanzamos en nuestro destino.
“40” ha sido otra sorpresa, otro reto lector, plasticidad en la historia y voluntad de seguir más allá de la música, porque para que una canción saque lo mejor de uno mismo debe haber una fusión perfecta entre música y letra…

Creo que no seré como Penélope, no dejaré que mi tiempo sólo sea un tiempo de espera, la vida está para vivir cada minuto como si no hubiera un mañana… ¿Quién sabe lo incierto que nos pueda ser ese futuro? En cualquier caso, querido autor, sigue escribiendo, sigue viviendo al borde de esa delgada línea que separa una literatura de otra. Demuestra que se puede sorprender desde la elegancia y la profundidad, que en ocasiones no importa hacer pensar al lector, avanzar o volver atrás para revisar, porque la Literatura, al final, es como la vida.

Aquí estaremos los lectores activos… Yo he ido recuperando el pulso de la vida. Es posible que “40”, me haya dado algún motivo para buscar esos latidos que se perdían sin razón aparente, será que la vida nos quita y nos da según el empeño que ponemos al pasar por ella.

También te digo que después de los cuarenta estarán los cincuenta, que también deben ser maravillosos. Pero no te avanzo más, porque esa es otra historia que ya nos irá mostrando la vida.

[product sku= 9788416613649 ]
Publicado el

Mi madre, de Richard Ford

Mi madre

Mi madre ¿Quién no querría desplegar su mejor literatura hablando de su madre?

Supongo que si todos los escritores intentan dar lo mejor de ellos mismos al hablar de su propia infancia, de su familia, incluso de sus hijos, imaginen cuando hay que centrarse en una sola persona que además es tu madre.

Mientras leía Mi madre, de Richard Ford, he pensado mucho en mi misma. Verán, pensaba que es complicado escribir un libro como este en un país como el nuestro, porque por lo general tenemos hermanos, tíos, sobrinos, nuestras familias son extensas y también, por lo general, solemos vivir de forma próxima. En eso nos parecemos poco a los norteamericanos.

También es cierto que esta forma de vida nos ha salvado siempre, incluso ahora, de las grandes crisis. La familia es el arma solidaria contra la pobreza y la exclusión.

Siendo así, para los latinos, escribir sobre un miembro de la familia es escribir sobre muchas relaciones transversales, y no es eso, precisamente, lo que nos ha presentado Richard Ford.

¿Qué lleva a los grandes autores a hablarnos de sus cosas más íntimas y personales? ¿Puede haber algo más personal que la relación de uno mismo con su madre?

“Mi madre se llamaba Edna Akín y nació en 1910, en el lejano rincón noroccidental del estado de Arkansas, Benton County, en un lugar de cuya localización exacta no estoy ni he estado nunca seguro”.

Pero Ford no nos hablará de esa época ni de ese salvaje Oeste, para él son datos lo que para cualquier otro serían circunstancias perfectas para elucubrar sobre la vida e infancia de su madre. Pero no, no es eso lo que nos quiere contar el autor.

“A mi madre, algo de esa época debió de hacerle pensar que era inenarrable, no valía la pena contarla o no era necesario hacerlo …”

En realidad nos muestra un retrato absolutamente aséptico de su madre, eso en lo que escribe, porque lo importante en la escritura de Ford, es tanto aquello que dice como aquello que no nos dice, esos espacios que deja entre frase y frase, como queriendo que sean rellenados por el propio lector.

“…Y yo, que no tenía la necesidad de tener un pasado completo, sin lagunas, como les ocurre a algunos muchachos, nunca pregunté”.

Richard Ford no preguntó, no nos habla de lo que no conoció, sí para darnos cuatro pinceladas de la relación entre sus padres, y ahí dejar paso a la evocación de la niñez y la primera juventud, el recuerdo lejano de un padre que falleció siendo él muy joven. Ese él, ahora para mí, podría ser tanto el padre como el hijo. Muy joven es un padre que muere dejando un hijo en plena adolescencia. Y muy joven el hijo adolescente que aun requiere de la figura paterna… Quizá una figura especial para nuestro autor, por ser un padre al que apenas conoció, por su trabajo, por su no estar, por su falta de necesidad de él…

No me ha gustado que Anagrama nos presente este libro en tapa dura, las tapas duras en estos libros son poco acogedoras, excesivamente rígidas, pero comprendo que un libro de apenas 70 hojas requiere darle cuerpo, además del que le da la propia escritura. La imagen de la portada es su propia madre, es curiosa la elección, la propia Edna al filo; al filo del mar, al filo de la vida, al filo del recuerdo…

No me ha parecido que sea este un libro biográfico, tampoco me ha parecido ninguna especie de oda a la madre, ni mucho menos. Yo creo que es una despedida honesta, ajustada y conmovedora desde la asepsia.

Despedirse nunca es fácil, mucha de la gente que vive cerca de mí ha tenido que despedirse de su madre, y sé que duele, que el vínculo persiste, pero que como todo en la vida es pasajero, y al final queda lo bueno, quedan los recuerdos que nos acercan, las vivencias y emociones; es lo que tiene el amor, que se idealiza en la ausencia, y más aun en la ausencia perpetua.

Richar Ford, con Mi madre, ha conseguido eso de que todos agarremos un bolígrafo o el ordenador y queramos escribir un libro, porque lo que él nos hace percibir como fácil, parece que es ponerse y que ha de salir solo, pero no, ni mucho menos, en este autor hay una pericia exquisita, y no es por nada que hoy por hoy esté considerado como uno de los mejores escritores del mundo. Porque escribe estos setenta folios y nos deja con la boca abierta y el corazón encogido, y la sensación de que tenemos suerte de ser lectores, pero podemos ser escritores, y lo intentamos, porque su hacer nos proyecta, y es posible que no lo hagamos de la mejor manera, pero lo hacemos y dejamos plasmada en papel una parte de nosotros, y eso, que puede no ser muy literario, es, sin duda alguna, profiláctico.

No les voy a dejar salir de esta reseña sin que conozcan a Mi madre, a la que he querido dedicarle, ahora que aun está a mi lado, unos versos y naturalmente toda esta reseña.

MAMA

[product sku= 9788433975348 ]
Publicado el

Buenos amigos, de Daniel Nesquens

Buenos amigos

Buenos amigos Una de las mejores cosas que hay en esta vida son, sin lugar a dudas, los amigos. Los Buenos amigos.

Esta misma mañana reflexionaba sobre si la felicidad está fuera o dentro de nosotros ¿Dónde hay que buscarla? Y llegaba a la conclusión que está dentro, pero que una vez que la encuentras, para hacerla efectiva, has de compartirla ¿Con quién? Claro, con los amigos y con la familia. También con la gente que simplemente pasa por la calle a la que no te cuesta nada dedicarle una sonrisa. Yo lo hago, pero hay quien me dice que eso solo lo hacen los locos ¡No puede ser! Y pienso que por lo menos las locas como yo somos gentes felices y simpáticas.

No es la primera vez que les hablo de Daniel Nesquens, y no es la primera ni la segunda que viene a nuestro querido Blog-hogar, porque si esta es como una casa para libros, para los libros de los más chiquitines tiene que ser además una acogedora casa-hogar.

¿Leer a los niños?

¡NO!

Leer CON los niños.

Eso es lo que marca la diferencia en estos niños tan pequeños a los que van dedicados esta serie blanca de El barco de vapor. A los que inician sus primeras lecturas hay que acompañarlos, compartir sus primeros pasos lectores y fomentar los comentarios relacionando las imágenes con las palabras, porque para hacer que amen los libros tenemos que compartir el interés y el amor por ellos.

Los libros infantiles, como lo es este caso, Buenos amigos, deben tener mensajes sencillos pero muy importantes. Nensquens en este caso les habla de lo bueno que es tener amigos. Es lo mejor de lo mejor, mejor que casi todo lo demás, pero es importante que además de tenerlos hagamos cosas juntos y compartamos nuestras pequeñas pertenencias con ellos.

En los libros, como en la vida, siempre se vuelve a casa, al hogar, donde está la familia que nos quiere y nos cuida… En casa están también nuestras mascotas, esas que tanto queremos y que pasan tantos ratos con nosotros, a las que les contamos nuestros miedos y nuestros sueños.

Me han gustado mucho las ilustraciones de Zuriñe Aguirre, son muy coloridas, inundan el libro de luz y armonía, y contienen muchos detalles que podemos comentar con los chavales. Además sabe jugar con el diseño perfecto, como fotográfico, y con el infantil, casi indicando al niño que él también puede intentarlo, y eso es importante, pues además de la escritura y la lectura, está fomentando las artes Gráficas.

Me ha hecho mucha gracia leer que Claudio invita a medio bocadillo del que lleva al colegio a nuestro protagonista, me recuerda a cuando preparábamos el bocadillo de mi hija (cuando era pequeña) y nos decía: “Que sea grande para darles a mis amigos”, a mí me hacía reír, pero veo que es una buena forma de pensar y de cuidar a esos “Buenos amigos

Un buen libro para trabajar valores con los chavalillos que se inician en la lectura, temas que siempre tienen su momento para abordar con ellos. Son libros que podemos hacer que duren más allá de esa primera lectura.

[product sku= 9788467591804 ]
Publicado el

Vicios del servicio, de César Blasco

vicios del servicio

vicios del servicioHace mucho tiempo, allá por el 2011, leí una novela de un autor que pocos conocían, Cesar Blasco, yo lo descubrí gracias a las redes sociales, al boca a boca como dicen unos, o boca oreja como dicen otros, aunque como estamos hablando de libros lo suyo sería decir “ojo a oreja”. “Penurias exquisitas”, fue un libro que recomendé mucho y que divirtió a casi todos los que lo leyeron. Un libro con una feroz crítica social en clave de humor.

Y hace muy poco descubrí que César Blasco regresaba con otro libro y desde ese momento ya quise saber cómo había sido la evolución de este autor.

También tengo que decir que la portada no me ha convencido nada, de hecho, de no saber que era un libro de este autor estoy absolutamente segura que jamás hubiese entrado en mis estanterías, porque no habría reparado en el, o directamente lo habría rechazado. Ahora, después de haberlo leído, sigo sin comprender el porqué de esta portada en relación con lo leído.

“Consol examinaba con gesto experto el retrete en los servicios de la celda que ocupaba junto a media docena de detenidas en las instalaciones de la comisaría de la Policía Autonómica de Les Corts. Había sido arrestada durante los disturbios que siguieron a la disolución por los Mossos d´Escuadra de una concentración no autorizada entre el Palau de la Generalitat en contra de los recortes sociales previstos en los presupuestos del Gobierno Autonómico para el 2012…”

Pues así empieza “VICIOS del servicio”, la nueva novela de César Blasco, contándonos que Consol, la mujer de Pere Gil i Puyuelo, un empresario catalán (o catalanizado) ha terminado detenida tras su participación en una manifestación. Y si bien su marido es un empresario que aprovecha todos los resquicios legales para ahorrarse todo el gasto posible en sus trabajadores, además de relacionarse “como se debe” para obtener contratos con la Administración autonómica, su curiosa esposa, una obsesiva de la higiene, se dedica a involucrarse en diversas actividades en algunas “oeneges”. La familia del empresario se completa con Paloma, la hija ultraconsentida del matrimonio, una joven acostumbrada a no hacer nada que mantiene una relación con un “perroflauta” (esto dicho desde mi más absoluto respeto) llamado Sócrates. También, y desde hace muy poco convive con ellos el padre de Pere, Miguel, un agricultor aragonés, que creará diversas situaciones interesantes en la novela.

Por otro lado, y no menos interesante, está la plantilla de la empresa, que está compuesta en su integridad por personas por las que el empresario obtiene pingües beneficios tanto fiscales como por parte de la SS.SS. Si leen los agradecimientos de la solapa del libro, verán que la corrupción es la gran protagonista, ya que nos encontramos ante un empresario que tiene, y sobre todo ha tenido en el pasado, negocios turbios con políticos corruptos.

Estamos en tiempos de crisis, la empresa tiene, como muchas pequeñas empresas familiares, multitud de problemas económicos, y todos deben arrimar el hombro; y cuando todos tienen que “poner” en lugar de “llevarse”, aparecen los problemas.

Humor negro y sátira por partes iguales; el egoísmo humano, ese que va más allá de la picaresca tan característica en nuestro país… Y en otros también, no vayamos a pensar que somos los únicos que queremos ganar mucho y pagar pocos impuestos.

Tengo que reconocer que en ocasiones no he sabido si reírme o sonrojarme, es lo que pasa cuando se está al límite del humor, esa delgada línea que separa el humor del horror.

Los personajes son todos absurdamente reconocibles, quiero decir que son, llevados al límite, representantes de nuestra sociedad, gente que se relaciona con nosotros todos los días, incluso alguno podemos ser nosotros mismos. Los capítulos en los que aparecen Remedios y Climet, dos de los trabajadores, me han recordado al teatro de lo absurdo de Eugene Ionesco aunque mucho más cercano a nosotros como el de nuestro gran Maura.

“VICIOS del servicio” es una novela que gustará a muchos de los que se acercaron a aquellas viejas pero tan actuales “Penurias exquisitas”, porque si uno de los objetivos del autor era conseguir con este libro horrorizar al lector hasta el punto de dudar entre la risotada y la vergüenza probablemente lo ha conseguido. Lo que no dudo yo y desde luego me creo, es que, como el propio autor nos dice, las editoriales convencionales hayan descartado este libro, pues su contenido, tan políticamente incorrecto, no solo no encaja con ellas, sino que podría ponerlas en apuros con muchos de sus lectores.

[product sku= 9788491603306 ]
Publicado el

Derecho Natural, de Ignacio Martínez de Pisón

Derecho Natural

Derecho NaturalSi hay una nueva novela de Martínez de Pisón, ya me interesa. Así son las cosas, porque hoy por hoy es uno de los narradores a los que más me gusta leer. Es posible que la historia que cuenta guste más o menos, pero de lo que no hay duda es de la calidad de lo que vamos a leer.

Ya les adelanto que en general también las historias me gustan, me entretienen, y en muchos casos, como ha sido este, me han resultado mucho más interesante de lo que en un principio esperaba.

Es decir, si esperaba mucho, he obtenido más.

Con esta frase empieza el libro: “Mi padre no siempre se pareció a Demis Roussos”. Así de sencillo y así de fácil ha sido que este autor cree en mí esta necesidad de conocer más sobre lo que sigue a esas nueve palabras.

Derecho Natural ha recibido el Premio Nacional de Narrativa, y, sinceramente, no me extraña en absoluto; lo merece, y eso que yo no soy ni de premios ni de lisonjas, pero si alguna novela le ha salido redonda absolutamente, yo diría que es ésta.

Una historia que nos cuenta Ángel en primera persona, un relato familiar que llega al lector, porque es un buen retrato de la época de la que nos habla, la Barcelona de los años setenta y el Madrid de los Ochenta. Lugares que pueden ser representativos de lo que ocurrió en casi todas las capitales de provincia de este país. En definitiva, una España reconocible por todos nosotros.

Pero en Martínez de Pisón siempre hay algo más, ese algo más son sus personajes, tan ciertos y honestos que el lector se los cree, yo me los creo; no los hay carentes de personalidad ni desdibujados, todos están en su papel, todos forman parte de la historia que transmite, de la historia que forma parte de la Historia para que todo encaje.

Yo estudié unos años Derecho, aprobé, y no con mala nota, Derecho Natural, era una asignatura que me gustaba, no era fácil pero sí interesante. Hoy ya no se llama así, pero el Derecho Natural como la Filosofía del Derecho son asignaturas como hechas para mí, porque de no haber iniciado esa carrera seguro que me hubiese gustado hacer Filosofía, esa que dicen que ya no sirve para nada pero que todos los estudiantes de medicina, biotecnologías y diversas ramas de la ciencia buscan para organizar su propia mente y su propia alma.

Pero estábamos hablando de Derecho Natural, del Derecho Natural que nos trae Martínez de Pisón, de esas historias familiares que son al mismo tiempo historias para mostrarnos la España de un tiempo concreto, además del comportamiento humano en las situaciones normales o anormales de la vida.

A mí, esta forma de relatar del autor, me recuerda a los grandes autores de aquellas sagas familiares rusas que todos tenemos en la mente, pero también se me dibujan en su escritura hombres como Pio Baroja o Sender y en ello coincido plenamente con el crítico y también autor, Antón Castro, aunque para mí, también anda presente por sus palabras mi querido Delibes, y es por ello que para algunos es un autor catalogado como clásico, incluso hay quien opina que es un autor que no arriesga.

En mi humilde opinión les diré que Pisón consigue sus objetivos sobradamente. Su forma de escribir crea lectores, fusiona cercanía y calidad, y en esta ocasión nos lleva a una transición en la que veremos ese tiempo del nacimiento de la democracia desde su parte más humana, la transformación de las personas, que al final es lo que lleva a los cambios sociales.

Cambio físicos y mentales que nos irán mostrando cada uno de los personajes sin que apenas nos demos cuenta de lo que están describiendo; la vida en tránsito, la mujer en tránsito, la sociedad en tránsito, la familia en tránsito, y cada uno de los personajes reinventándose como buenamente puede.

Cuando estas cosas se cuentan en primera persona suelen atar al autor a un ritmo dado, pero Pisón sabe moverse por el tiempo y el espacio sin que el lector aprecie el efecto, haciendo fácil lo que para otros autores es imposible, de hecho en algunos suena tan poco natural que puede parecer moderno o arriesgado, cuando lo que realmente hay es falta de pericia literaria.

Una historia que me ha conmovido, divertido, entretenido, me ha hecho recordar el gusto por leer sin que haya una traducción de por medio, me ha hecho reflexionar sobre el buen trabajo que desarrollan estos autores que dejan por escrito las huellas de nuestro pasado, pero poniendo al ser humano en primer plano, hablando de aquellas cosas que parece imposible poder pasar del plano particular al general… Y eso es lo que pasa con el Derecho Natural, con ese derecho no escrito, el que brota de nuestra propia especie, de nuestra básica condición humana.

Como ven, en esta ocasión no me ando por las ramas y les digo que lean a Martínez Pisón e intenten descubrir si hay algo más allá de las palabras, pero si no quieren ustedes hacer ese trabajo lector, léanlo y sencillamente disfruten.

[product sku= 97884322322220 ]