
La carretera, de Cormac McCarthy

Un libro duro y sombrío, como el asfalto de la carretera que recorren sus protagonistas; una historia terrible y conmovedora; una de las mejores novelas de los últimos años.
Un hombre y su hijo emprenden un desesperado viaje a pie, siguiendo la carretera hacia el sur, a través del desolado paisaje de un mundo arrasado por un cataclismo y sumido en un invierno interminable, acosados por grupos de hombres que, a falta de otra cosa que comer, se dedican a la caza de los escasos supervivientes.
Con este argumento, la mayoría de los escritores compondrían una secuela de Mad Max, truculenta y morbosa, aliñada con adrenalina y sangre a partes iguales. Pero Cormac McCarthy no es un escritor cualquiera. Para enfrentarse a esta historia cuenta con dos armas: su extraordinaria calidad como escritor y su familiaridad con el lado más oscuro del ser humano; pocos autores han llevado a sus personajes, con tanta frecuencia, más allá del límite de la cordura; ninguno ha visitado el infierno tan a menudo y ha vuelto siempre con una historia humana. Dura, violenta, cruel, pero humana. A fin de cuentas, ¿existe algo más característicamente humano que la violencia y la crueldad?
Desde el primer momento, tanto el protagonista como el lector son conscientes de que no hay salida; la civilización se ha perdido irremisiblemente y la esperanza se limita a encontrar algo de comida en la próxima casa abandonada. Una vida reducida a buscar alimento y eludir el peligro. Y caminar, siempre caminar hacia un sur que se antoja inalcanzable, en un viaje cuyo único sentido es no dejarse morir.










