
¿Qué es alienación? Dices mientras bebes tu café de Starbucks sobre una mesa sueca de nombre impronunciable y lees extasiado en tu iPod lo felices que son los trabajadores de Google? ¿Qué es alienación? ¿Y tú me lo preguntas? Alienación… eres tú.
Me disculpo por este inicio tan pedante y facilón, pero tenía que llamar tu atención. Al fin y al cabo, de eso va Te están robando el alma: de lanzar llamativas proclamas para provocar una reacción en el lector, la que sea, pero una reacción al fin y al cabo. Y es que este es un texto pretendidamente provocador, que se inicia con una irónica loa a la censura para abordar poco después algunos temas realmente reprochables, como el trato de favor que da el mainstream a las obras con mensaje vacío (o, peor aún, idiotizante) o como la prensa ha dejado de lado los intereses informativos con los que nació en favor de los puramente económicos e ideológicos.
Pero si algo hay que valorar en este ensayo son los puntos de partida tan novedosos como chiflados que pone sobre la mesa. Dicho de otra forma, jamás en mi vida hubiese pensado en el twist como en un arma estatal para la introducción del individualismo y de la pasividad en la sociedad. O que lo que hizo que Al-Ándalus resistiera tantos años, hasta la consumación de la reconquista por parte de los Reyes Católicos, fue el azúcar. Ojo, no lo digo yo, lo dice Ian Svenious, un veterano músico estadounidense reconvertido en gurú antisistema.
Explícito, directo y malhablado, pero con un lenguaje cuidado y pulcro, Svenious realiza en su exposición una de esas extrañas combinaciones narrativas que tan atractivas se me suelen hacer como lector. Formula un tótum revolútum, retrotrayéndose en muchos casos a épocas muy antiguas (con fuentes, por lo general, desconocidas) para dar validez a sus argumentos. Esto es algo a valorar, aunque en ocasiones estos esfuerzos sólo sirvan para despistar al lector del núcleo de su discurso. Pero todo ello forma parte del atractivo de este escrito, en el que su autor es capaz de mezclar arquitectura, pornografía e Ikea en una misma idea y que el resultado suene hasta coherente. Al fin y al cabo, este ensayo no es sino una crítica extravagante y paranoica a la sociedad contemporánea.
El antiguo componente de grupos como Nation Of Ulysses, Make-Up o Weird Waredica dedica también mucho tiempo a plantear una batalla encarnizada contra ciertas multinacionales que generalmente tienen buena fama, como Google, Ikea o Wikipedia. Pone especiales esfuerzos en desacreditarlas, al exponer que no son más que otra pata del capitalismo más inhumano, aunque con una capa de maquillaje muy bien repartida. Pero donde se muestra especialmente lúcido y cómodo el autor es en los capítulos en los que toca el tema de la música, lo cual no deja de ser lógico. En este terreno tampoco deja títere con cabeza; para él, la industria discográfica busca sofocar cualquier intento de insurrección moldeándolo a su gusto hasta dejarlo con un aspecto tan perfecto como vacío de contenido. Seguro que a más de un grupo indie le pitarán los oídos.
Svenious, en definitiva, carga contra todo lo que aborrece de la cultura popular. Y aunque en muchas de sus aseveraciones es hartamente difícil coincidir (y en otra buena parte es hasta complejo elaborar una opinión, ante lo críptico de su argumentario) uno no puede evitar disfrutar con su manera trabajada e irónica de lanzar dardos cargados de odio a diestro y siniestro. No obstante, el autor también escupe (creo que es la forma más objetiva de definirlo) críticas muy lúcidas, como la que lanza contra la costumbre de dejar propinas a los trabajadores del sector servicios y el servilismo que esta práctica lleva consigo.
Creo, repito, creo, que la intención de Svenious con Te están robando el alma no es que nadie adopte su particular forma de ver el mundo. Parece más una invitación a pensar por uno mismo, a dejar de adoptar el discurso único y plantearse por qué las cosas son como son. Y, tal y como está el patio y a pesar del riesgo de empezar a sospechar de todo lo que nos rodea, bienvenida sea esta iniciativa.

Creo que ha llegado el momento de confesar que dentro de mí hay una adolescente atrapada. No sé cómo ha podido pasar, la verdad. No sé si se debe al contacto diario con niños adolescentes o es algo que debería hablar con Freud, pero lo cierto es que a mis treinta y dos años aún hay una púber dentro de mí. Y esa adolescente es la culpable de que me trague películas como A tres metros sobre el cielo o la saga de Crepúsculo o que vea series como Gossip girl, 13 reasons why o My mad fat diary. No me juzguéis, malditos. No sabéis lo difícil que es compatibilizar los gustos de mi yo adolescente y mi yo adulta. Hasta ahora lo había llevado más o menos bien, en silencio, como un secreto, pero es que ahora que he leído un libro para este público, de estos de la edad del pavo en grado máximo y me ha gustado, tengo que quitarme la careta para hacer la reseña. Y aquí me tenéis, confesando cosas que jamás pensé que diría, ¿qué os parece?
27 de mayo de 1937.
¿Y cómo hago yo una reseña de este libro si cada vez que leo su título me recuerda a La cantante calva? A eso me recuerda el título de esta novela y no a otra cosa, pero digo el título, no la novela ni la obra de teatro que no he visto, solo me lo recuerda el título. Y cómo hacerlo si hasta su autor, Jesús Tíscar Jandra, que en la foto de la solapa me recuerda a 
Si alguna vez has oído hablar de la Atlántida o de Tule y has conectado tu parabólica mental a esa conversación, si fuiste de aquellos que hicieron clic en la noticia viral de hace unos años donde se hablaba de la isla inexistente del Pacífico que sí salía en los mapas de Google, si eres curioso por naturaleza, si te gustan las islas o lo desconocido o el rumor o el mito o la historia creo que te gustará este libro, que además viene cargado de ilustraciones de Katie Scott y huele de maravilla.
No sé qué tiene el agua que me atrae irremediablemente. El estar sumergida, aunque sea con metros de líquido por encima de mi cabeza, me hace estar en paz.
¿Qué es más fácil, hacer reír o hacer llorar?
Ya está, lo veo clarísimo: La historia oculta merece una serie de televisión. ¿A quién hay que hacerle la propuesta? Los guionistas de 
Este libro es el resultado de un experimento maravilloso. Por si no lo conocéis, os lo explico. En el año 2014, Bill Griffin creó 
Si uno supiera únicamente de esta obra que es un diario de una dama de compañía de la emperatriz Shōshi en la corte imperial nipona alrededor del año 1005, ya sería suficiente atractivo como para acercarse a ella. Si además empezase a leerla en la librería:
Teníais que haberle hecho caso cuando Él os avisó. Él. Siempre desconfiado y con planes B, C, D… Siempre previsor y dos o tres pasos por delante de todos… El mejor detective, el mejor estratega… Él os previno sobre el cabrón alienígena. Y es que, aunque nunca he sido muy amigo de Superman, se puede decir que lo medio tragaba. Hasta ahora. Porque lo que está haciendo en esta saga… ¡Tío, vale que el Joker ha hecho que te cargues a Lois y con ella al hijo que esperabais! Pues cárgate al puto Joker como buena venganza, como haría y sigue haciendo Liam Neeson a pesar de su edad, y, si quieres te pasas por España y haces algo con Rajoy y cía., y ya. Pero de ahí a convertirte en un dictador y a querer que todos se comporten como debieran según tu criterio… ¡pues no! Te vas a tu Ktypton natal y haces ahí lo que quieras, si es que te dejan. Ay, no; que no existe Krypton. Vaya, pues te buscas un planeta que invadir, pero aquí deja que nos matemos nosotros como queramos, que no venga nadie de fuera a decirnos que no lo hagamos y ya si eso luego hacemos juicios justos, como dice el defensor de Gotham.
Hay, en la provincia de