
Cenital, de Emilio Bueso
Huélelo. Es el olor de la mierda que nos sepulta a todos cada día. Y aun así echamos la vista atrás, como si no fuera con nosotros. Estamos al borde del colapso y lo único que hacemos – que haces – es mirar la pantalla, caminar por la calle, y decirte a ti mismo que esto no va contigo, que a ti no va a pasarte nada, que eres inmune a lo que dicen que va a pasar. Lo que no sabes es que ya está pasando, que ya no hay antídoto frente a lo que se avecina, y que lo que espera a la vuelta de la esquina es hambre, es putrefacción, es pobreza y hecatombe. Huélelo. Sabrás diferenciar ese olor porque es el que permite que tú comas, y que a la vez mueras de hambre, es el que te da la posibilidad de permanecer más joven aunque por dentro lo único que hagas es envejecer, o incluso es el olor de lo que te da calor pero que hará que se congeles cuando todo explote, cuando todo se convierta en escombro y no en hogar. Cenital es lo que sucederá, o lo que sucede, o lo que ya se ha instalado en nuestras realidades, pero nadie está dispuesto a admitir. Que la raza humana está destinada a desaparecer, que la única posibilidad es abrir los ojos, es hacer frente a la amenaza invisibles y muda que sólo intenta destruirte. Porque si al abrir la primera de estas páginas no te ves reflejado es que tienes un problema. Y si cuando acabes esta historia no has aprendido nada, lo siento, lo tuyo no tiene salvación posible. Ya estás defenestrado de este mundo.























