Publicado el

Fotografía de alta calidad: los fundamentos de la fotografía, de José María Mellado

Fotografías de alta calidad: los fundamentos de la fotografía

Fotografías de alta calidad: los fundamentos de la fotografíaHacer una fotografía es congelar el tiempo. Es robar un momento al mundo que te pertenecerá para siempre. Es captar la belleza en las cosas más insospechadas. Es adueñarte de los instantes, sin pedir permiso.

Un día mi tía me dijo que ella no tenía fotos de cuando era pequeña. En casa había encontrado alguna foto de sus hermanos, pero de ella solo había halado un par. Yo me quedé sorprendida, porque en mi casa hay miles de fotos de cuando yo era pequeña. No sé si era por esa necesidad de tener que congelar el tiempo. Tal vez fuera porque en el mismo instante que estaban tomando la foto sabían que iban a extrañar ese momento algún día.

Por eso hago yo fotografías. Porque sé que en algún momento, probablemente no muy lejano, sienta la necesidad de volver a aquel instante. Y sentir lo que sentía entonces sería mucho más sencillo. También lo que veía, lo que olía, lo que tocaba. Ver una foto de un momento feliz hace que se me pongan los pelos de punta. Mi mente puede viajar a ese instante en el que se tomó la fotografía y todos los recuerdos aparecen de golpe en mi mente.

Por eso intento tener siempre una cámara a mano. Y si no la tengo —por desgracia, la mayoría del tiempo—, el móvil a veces es una buena opción. Pero la verdad es que el día que llevo la cámara… faltan gigas. He de decir que la cámara la conseguí en un concurso de fotografía (cosa irónica, porque la foto con la que gané la saqué con una de muy poca calidad). El concurso se llamaba “la bici en la ciudad” y me dieron el mejor regalo que podía recibir. Con esa cámara he viajado a sitios muy lejanos y a través de ella he visto paisajes que parecían sacados de cuentos. Pero lo cierto es que antes pensaba que para hacer fotografías solo bastaba tener una cámara y un paisaje delante que te animara a inmortalizarlo. Pero no. Con Fotografía de alta calidad: los fundamentos de la fotografía, escrito por José María Mellado, me he dado cuenta de que cambiando algunas cosas sencillas puedo conseguir fotografías increíbles. Basta con saber qué modo elegir, qué luz, qué ángulo. Quizá jugar un poco con la cantidad de luz que entra en la cámara, o con los enfoques y desenfoques. El caso es probar, crear, divertirse con los paisajes y con la infinidad de opciones que nos dan. Intentarlo. Fallar y volver a empezar de cero. Hacer mil fotos y quedarse con una. Pasarse la tarde viendo instantáneas en el ordenador y pensar cómo se podrían mejorar. Usar a un familiar o amigo para que pose y que salgan fotos ridículas. O algunas maravillosas. Dejarse llevar por los paisajes y hacer que las ideas vuelen y surjan. Sean posibles o no. Capturar cada segundo. Para después recordarlo todas las veces que sean necesarias.

Fotografía de alta calidad: los fundamentos de la fotografía no va dirigido especialmente a profesionales. Cualquier apasionado de la fotografía encontrará en él miles de consejos útiles que le ayudarán a que sus fotos reflejen realmente lo que quieren captar. No hace falta más que una cámara, imaginación y mucha paciencia.

Pasearse por las páginas de este libro es absorber una buena cantidad de ideas. Hace poco disfruté de un maravilloso viaje por Kenya, donde pude hacer varios safaris fotográficos. He venido con instantáneas increíbles que quizá hace unos años jamás podría haber hecho. Y este libro hace que ya piense en el siguiente viaje que voy a hacer. En las fotos que voy a sacar. Y en todos los momentos que quiero que no solo se queden grabados en mi retina, sino en la de todos aquellos que vean mis fotos.

[product sku= 9788441538702 ]
Publicado el

Buenos días, guapa, de Maxie Wander

Buenos días, guapa

Buenos días, guapaDaría para un post aparte si tuviera que hablar de la cantidad de libros escritos por mujeres y sobre mujeres que se están publicando en los últimos años. Claro, que daría para otro post aún más extenso si tuviera que analizar por qué no se habían publicado antes. No voy a meterme en esas ahora (quizá algún día), ni tampoco voy a hablar sobre el movimiento feminista en particular, aunque obviamente va intrínsecamente unido. Hoy voy a hablaros sobre mujeres, así que, buenos días, guapas (y guapos), poneos cómodos.

El título es ya una maravilla. Sugerente y atractivo como pocos, ¿verdad? La autora que está tras él es Maxie Wander, aunque puede que su nombre no os diga mucho ya que aquí no es muy conocida. No pasa nada, para eso estoy yo. Os la presento.

Maxie Wander nació en Viena en 1933. Se trasladó a vivir a la RDA junto con Fred Wander, su compañero, también escritor y padre de sus hijos. Cuando le encargaron un reportaje sobre las mujeres en la RDA, Fred le ofreció el proyecto a Maxie, sabiendo que, gracias a su carisma y personalidad, ese trabajo era perfecto para ella. Y no se equivocó. En 1977, poco antes de que Maxie muriera a causa de un cáncer, salió publicado Buenos días, guapa convirtiéndose en un rotundo éxito.

¿Qué tiene de especial este libro? Pues lo más importante es que es un libro sobre mujeres, escrito por una mujer. Y eso, lectores, no es cualquier cosa. Este libro fue un éxito porque surge del deseo de escuchar y de ser escuchadas, algo tan simple como eso y tan difícil al mismo tiempo. Así, a mediados de los años setenta, Maxie empieza su proyecto. Para ello se reúne con diecinueve mujeres, dispares entre ellas, para conversar y escucharlas. Y aunque Maxie no sabía bien qué podría resultar de todo aquello, si aquellas mujeres tendrían el valor, o simplemente las ganas, de hablar sobre ellas, siguió adelante con su deseo de escuchar todo lo que las mujeres de su país podrían decirle. En cuanto el libro se publicó, Maxie Wander se hizo famosa.

Otro punto interesante de Buenos días, guapa es que las diecinueve mujeres que hablan sobre sus vidas en la RDA de los años setenta, no sólo se limitan a contar cómo son sus vidas en esos momentos, sino que se abren ante su interlocutora expresándole sus miedos, deseos y frustraciones. Así, lo que consigue Maxie Wander es trazar un increíble mapa de aquellas mujeres y sus vidas.

Obviamente, sentirse identificada con ellas, con sus reflexiones y dudas forma parte del juego. De ahí su éxito, de ahí que vendiera millones de ejemplares en las dos Alemanias llegando a convertirse en un auténtico libro de culto.

Imposible no meterse en sus pieles al leerlas y compartir sus sueños y frustraciones. Creo que Buenos días, guapa es un libro que todas deberíamos leer alguna vez en nuestra vida y eso es algo que no puede decirse de cualquier libro, ¿no os parece?

[product sku= 9788416544318 ]
Publicado el

Clavícula, de Marta Sanz

Clavícula

ClavículaMarta Sanz tiene un dolor. Un dolor que irradia desde la clavícula. Un dolor que comienza durante un vuelo y que hasta entonces era desconocido. Y desde ese mismo instante, ese dolor, esa punzada, ese malestar se convertirá en el punto de partida de esta novela. Porque Marta Sanz podría haber sido una chica buena y haberse callado. Podría haber asumido su dolor, asimilarlo e incluso esconderlo. Pero no, ella lo utiliza como punto de inflexión para ofrecernos una narración autobiográfica de las más sinceras que he leído en mucho tiempo. Directa, sin sutilezas ni remilgos, Marta se desnuda y nos muestra su clavícula, su dolor, sus quejas y sus reflexiones en torno a éste.

Para mí ha sido toda una sorpresa descubrir a Marta Sanz. Puede que llegue tarde (aunque tampoco creo que exista un tiempo para descubrir a un escritor). Quizá muchos de vosotros ya la conozcáis por sus novelas Black, Black, Black, Un buen detective no se casa jamás o Lección de anatomía, entre otros. Creo que conocer a Marta Sanz a través de Clavícula ha sido una de las mejores formas posibles porque, como os decía unas líneas más arriba, esta es sin duda su novela más personal, más desgarrada y genuina. Acercarme a ella en estas circunstancias es una auténtica maravilla. Empatizar y sentir con ella ha sido una experiencia extenuante, pero gratificante al mismo tiempo.

Partimos de ese dolor que sorprende a la escritora en pleno vuelo. Desde ese momento, el libro se convierte en una dolorosa y, en ocasiones cómica, radiografía del dolor. Pero el dolor siempre esconde mucho más. Las reflexiones que la autora aborda en esta corta pero intensa novela son reales: “¿primero me duele y luego enloquezco?, ¿me duele porque he enloquecido?, ¿el dolor nace del dentro o del fuera?, ¿primero me explotan, luego enloquezco y después me duele?, ¿o me duele y me hago consciente de que me explotan?”.

Si tenéis cierta tendencia a la hipocondría, como es mi caso, puede que Clavícula os resulte demasiado duro en el sentido de la empatía. Yo he sufrido con Marta, he experimentado su dolor y lo he hecho mío. Y mientras leía la novela no podía pensar más que en esa punzada. Pero hay algo de catarsis en esto de compartir el dolor. No me digáis que poder quejarse a gusto no es liberador. Debería ser un derecho universal esto de, de vez en cuando, quejarse de vicio.

¿Y quejarse a través del humor?, ¿no es algo muy nuestro? Reconozco que en ocasiones me he reído mucho con las ocurrencias y reflexiones de Marta. Tiene una especie de humor negro de lo más interesante.

Hipocondríacos o no, quejicas y no quejicas, Clavícula es una novela que merece mucho la pena. Como os decía, este es uno de los textos autobiográficos más atractivos y reales que he leído últimamente. Dejaos llevar por Marta Sanz, veréis como a fin de cuentas, este viaje a través del dolor no resulta ser tan doloroso.

 

[product sku= 9788433998293 ]
Publicado el

La muerte de Guernica, de Paul Preston y José Pablo García

la muerte de guernica

la muerte de guernicaSeguramente todos conocemos la historia de Guernica. O, mejor dicho, no la historia de la ciudad, sino la historia de su destrucción lo que conocemos. Oír Guernica es hacer una rápida asociación mental con muerte y destrucción. Eso y el cuadro de Picasso.

En 2017 se cumplen ochenta años desde que Guernica se convirtiera en la primera ciudad abierta arrasada. Un objetivo civil indefenso bombardeado durante más de tres horas. Tamaña gesta se llevó a cabo un 26 de abril de 1937, un lunes, día de mercado, a las 16.30, hora en la que el mercado estaba lleno.

La mayoría sabe eso. Otros, los menos, saben más, y unos pocos aún siguen creyendo a pies juntillas lo que los franquistas se empeñaron en hacer creer al pueblo y que han mantenido hasta hace bien poco: negarlo todo. Negar la existencia de aviones extranjeros en la España rebelde; negar el bombardeo por las malas condiciones climáticas y finalmente, cuando ya no era posible negarlo, atribuirlo a los propios guerrilleros vascos.

El objetivo era desmoralizar a la población civil y arrasar la cuna de la raza vasca para amenazar a Bilbao con ser la siguiente ciudad en ser bombardeada con la misma técnica innovadora y cruel:

– Primero bombas pesadas para que la población saliera en estampida.

-Luego, acribillarla con ametralladoras para que se escondieran bajo tierra.

-Finalmente, bombas incendiarias para destruir las casas y quemarlas encima de sus víctimas.

Según cálculos del gobierno vasco, unas 1645 personas murieron en el ataque y 590 posteriormente a causa de las heridas.

Afortunadamente, cuatro periodistas extranjeros se hallaban en Guernica y pudieron contar lo sucedido. La muerte de Guernica dedica especial atención a la figura de uno de ellos, George Steer, periodista de The Times, cuyo testimonio, uno de los más valiosos y del que más eco se hizo la sociedad por lo impactante, la fidelidad a los hechos y lo desgarrador de sus palabras. Palabras que fueron escritas por un hombre cuyo nombre se incluyó en la lista de personas más buscadas por la Gestapo y que fueron tachadas de falsedad hasta la década de los setenta.

Todo esto y mucho más podemos ver en este cómic que, en realidad más que un cómic es un ensayo gráfico, como he leído recientemente, pues es la adaptación del libro del prestigioso hispanista Paul Preston a viñetas. Viñetas teñidas por una estupenda tricromía (azul, blanco y negro), tal vez para ocultar de este modo la sangre, que sería demasiada.

La muerte de Guernica cuenta cómo se preparó, quién intervino, quién ideó, quién consintió y qué consecuencias hubo tras el sangriento bombardeo. Ha supuesto un trabajo de documentación brutal ya que son tan pocos los testimonios, tanto gráficos como audiovisuales, que el propio Preston permitió a García acudir a su archivo personal.

Hay que agradecer al hispanista su beneplácito al permitir y colaborar en esta adaptación. Al principio se mostraba reacio a ella pues pensaba que sus compañeros de profesión se pitorrearían de él. Sin embargo, cómics como este sirven muchísimo para dar a conocer de manera amena a las generaciones actuales, futuras e incluso contemporáneas de ese suceso, lo que ocurrió hace no tanto tiempo, a pesar de que con posterioridad han ocurrido tragedias aún mayores. La Historia muchas veces se nos atraganta en la escuela. Puede que sean algunos temas, puede que el profesor no sea bueno, o puede que la asignatura sea un tostón… todo depende del alumno, pero sea como sea este cómic sería, junto con el de Alatriste, firme candidato a ser lectura obligatoria o al menos sí que sería una lectura a recomendar por el profesorado . Al fin y al cabo, es Historia de España y es un hecho que debe conocerse y no solo tratarse de pasada en dos líneas en un libro de texto, (y eso si llega a tratarse esa parte de nuestro pasado).

No obstante, he echado en falta algo más de contexto previo. Alguien que desconoce las causas del conflicto se puede ver perdido y se ve ya desde el principio inmerso en plena preparación del bombardeo. ¿Qué hay en Salamanca, quienes son los rebeldes, por qué hay una guerra, quién es Franco (sí, sí, tú lo sabes, pero tal vez el chaval de 14 años atraído por el dibujo del bombardero en la portada no), quién es Mola, qué defiende cada bando, quién demonios son los requetés y los carlistas? No sé, si algún joven o algún extranjero siente curiosidad y le entra el gusanillo, debería tener algunas páginas previas explicando sucintamente la realidad histórica en la que se enmarcan los hechos que está a punto de leer.

Quitando eso, el cómic se lee bien, el dibujo es formal y cumple lo esperado sin florituras ni grandilocuencias. Es un dibujo al servicio del texto de Preston, que era lo que se buscaba.

Un cómic necesario, que, ojalá, sea el primero de muchos.

[product sku= 9788499927589 ]
Publicado el

Manual de remedios literarios, de Ella Berthoud y Susan Elderkin

Manual de remedios literarios

Manual de remedios literariosProbablemente hoy vaya a hablar del libro que más puedes tardar en leerte de todos los que hay en el mercado. Y no porque sea infumable o tenga cien mil páginas o cuente con infinitos volúmenes, no, lo digo porque a cada página – o ni eso – aparecen una, dos, tres nuevas lecturas que apuntar en esa lista que todos tenemos interminable, inalcanzable, imposible para nuestra capacidad lectora. No somos eternos pero nos da igual. Empezarás este libro, te interesarán todos los libros de los que te hablan, y seguirás apuntando nuevos títulos a tu lista de pendientes. Hoy hablo de Manual de remedios literarios, un libro que ofrece la cura en forma de libro para centenares de dolencias, tanto físicas como espirituales y que llega a las librerías de la mano de Siruela y Círculo de Lectores.

Ella Berthoud y Susan Elderkin, ambas biblioterapeutas, han conseguido crear una lista de lecturas para cualquier mal que se te pueda presentar en la vida. Y digo cualquiera porque hay de todo: resaca, dolor de muelas, crisis económica, cumpleaños, miedo a la vida, no sé, incluso te recomiendan libros por si se te ha quemado la cena. Y todo desde un punto de vista, desde un trato, que ojalá tuviéramos en las consultas de nuestros centros médicos. ¿Alguna vez te has reído con un doctor? Enumerar cada una de las lecturas o cada uno de los males que presentan sería inútil por inalcanzable, pero ya os digo que merecen mucho la pena. Pasan por todo, lecturas para niños, para adolescentes, para adultos que quieren volver a ser niños, para niños que ya quieren ser adultos, para adultos que quieren sentirse como tal, para aquellos que no quieren llegar a ancianos, etc. Desde clásicos hasta novedades que han salido en el último año. Deporte, nutrición, estudios, trabajo, vida social, aficiones, todo tratado a modo de diccionario de la A a la Z y dividido en dolencias, en males.

A todos nos duele algo, eso es inevitable y seguramente a todos los que nos encontramos por aquí nos gusta leer. Pues entonces, ¿qué mejor que unir ese mal que tenemos a un buen libro? Yo te recomiendo que olvides por un rato tu lista de lecturas pendientes y poco a poco vayas masticando este libro. Cógelo, busca lo que concuerde con lo que sientes en ese momento, mira qué libro o libros recomiendan para ello y entrégate a la lectura.

Manual de remedios literarios es sin duda uno de esos libros que puedes tener siempre en tu mesilla de noche, o en tu escritorio, o en el coche, pero siempre a mano, y coger siempre que sientas que necesitas explicación a algo que en ese momento te recorre por dentro. Solemos enamorarnos de un libro cuando nos parece que habla por nuestra boca, cuando notamos que eso mismo que está diciendo es lo que tú dirías si tuvieras el talento de su autor. Pues aquí te lo ponen más fácil. Ya no vas a tener que maquillar tus explicaciones al librero de turno para explicarle que lo que quieres es un libro que te ayude a olvidar a tu ex, ya no tendrás que irte por las ramas para solo querer decir que quieres un libro que te acompañe los domingos de resaca, ya no tendrás que dar mil vueltas por las librerías rezando para que el libro que buscas pero que no sabes ni cuál es ni cómo se titula te encuentre por arte de magia. Ya no, porque ahora tienes un manual que te pregunta qué es lo que te pasa y te pone en bandeja lo que tienes que ir a buscar, lo que te va a curar, lo que te va a salvar. Un libro genial.

[product sku= 9788416964444 ]
Publicado el

Negociar lo imposible, de Deepak Malhotra

Negociar lo imposible

Negociar lo imposible

Los fenicios fueron los grandes comerciantes del mundo antiguo. Crearon una industria papelera y se lanzaron al mar para comerciar por todo el Mediterráneo, y esos intercambios con otras culturas les llevó a desarrollar un alfabeto consonántico, para poder transcribir sonidos, mucho más útil de cara a comunicarse con otras culturas; este alfabeto es el precursor de las escrituras árabe, hebrea, griega y latina. Los fenicios creaban asentamientos temporales para negociar e intercambiar bienes, y a donde llegaban eran bien recibidos, ya que sus tratos eran justos y provechosos para ambas partes. Quizá ellos podrían haber escrito algún libro similar al que vengo a presentaros hoy, Negociar lo imposible, de Deepak Malhotra.

Reconozco que me identifico mucho con la cultura fenicia. Sus dos motores eran la industria papelera (los libros) y el comercio, y los griegos utilizaron el nombre de una de las principales ciudades fenicias, Biblos, para designar todo lo relacionado con los libros, y esa raíz sigue en nuestro lenguaje. Así que todos los que somos bibliotecarios, debemos nuestro nombre a esta ciudad. Por otra parte, reconozco que me gusta negociar, soy un comerciante, me estimula enormemente esa situación en la que dos personas necesitan algo la una de la otra y tienen que acordar las condiciones de ese intercambio. Y hay situaciones en las que es fácil llegar a un acuerdo, como cuando los dos tienen intereses comunes o ambas partes tienen una visión similar de la importancia del acuerdo… Pero reconozcámoslo, vivimos en un mundo imperfecto, en el que cada uno tiene una visión muy particular del mundo y los egoísmos y las circunstancias nos obligan muchas veces a actuar en detrimento de los intereses de otros, bien por creencia propia o por no dejarnos avasallar por los demás.

En esas circunstancias, un libro para aprender a negociar parece imprescindible. Los directivos y los administradores de empresas se ven más habitualmente envueltos en este tipo de negociaciones complejas y entenderán enseguida lo valioso que es saber negociar más allá de lo básico, pero creo que todos en la vida tenemos que negociar con más frecuencia de la que nos gustaría: pedir un aumento de sueldo, acordar las vacaciones con tu pareja, redactar un contrato de alquiler… Quizá hayas hecho algunas fotos o pinturas y alguien quiera adquirir tus derechos de autor, o quieras negociar un contrato con alguna empresa. ¿Sabrías destrabar un conflicto difícil, sin usar dinero ni fuerza?

Negociar lo imposible es un libro interesante. Analiza casos concretos de la historia mundial, en la que se dieron negociaciones que a priori habían llegado a puntos muertos imposibles de solventar. Y explica las ideas brillantes que tuvo cada una de las partes para llegar a solucionarlos. Es un repaso muy lúcido por hechos empresariales, sindicales y políticos de gran atractivo, y después desgrana una a una las ideas principales que nos llevarán a ser más creativos a la hora de resolver cualquier conflicto que se nos presente. Me ha hecho reflexionar sobre puntos muy concretos que siempre he dado por supuestos en una negociación, y me he dado cuenta de que hay veces que ser flexible puede ser una gran ventaja, o que los puntos más importantes para nosotros no tienen por qué serlo para la otra parte. Ser consciente de la propia fuerza negociadora, de la situación, de los tiempos, de la visibilidad del conflicto frente a terceros, y otros aspectos más, pueden ser determinantes a la hora de negociar, y focalizarnos en un solo punto de vista del acuerdo solo hará que reducir nuestras posibilidades de llevarla a buen término.

En fin, Negociar lo imposible es uno de esos libros que te abrirá la mente hacia nuevos horizontes en un aspecto tan básico de la vida como es la negociación.

 

Comprar: Negociar lo imposible 9788492921546

 

[product sku= 9788492921546 ]
Publicado el

El libro de los hábitos productivos, de Ben Elijah

El libro de los hábitos productivos

El libro de los hábitos productivos

Tengo un trabajo de esos que son más un premio o un hobby que un trabajo, sin jefes. Me encanta enfrentarme diariamente a las tareas que tengo que realizar, porque son diversas, intelectualmente estimulantes, y ningún día se parece a otro. La parte buena es que todos los días son emocionantes, y pocas veces tengo ocasión de aburrirme. La parte negativa es que lo primero que tengo que hacer cada día al sentarme delante del ordenador es decidir por donde voy a empezar; muchas veces varias tareas son o parecen igual de urgentes y me resulta difícil elegir cuál hacer primero: si las más breves, porque hay expertos que dicen que tachar cosas de la lista nos ayuda a avanzar. O bien las más pesadas, porque a primera hora de la mañana somos más productivos. O evaluar la urgencia de cada una de ellas y resolverlas por orden de prioridad… Y mientras decido, es divertido ver cómo me van llegando correos electrónicos y llamadas telefónicas que me obligan a reevaluar constantemente mis prioridades.  Muchas veces cuando esto me ocurre, termino yéndome a tomar un café y dejar que las cosas se calmen un poco. Como os decía al principio: es emocionante, ¿verdad?

Así que cuando cae en mis manos un libro sobre productividad, lo hojeo sin entusiasmo. Hasta que hace unos días me topé con El libro de los hábitos productivos, de Ben Elijah. Un párrafo que me atrapó en la introducción del libro fue este:

“Mi tendencia natural es procrastinar y demorar las tareas. Siempre me desmoronaba cada vez que tenía que trabajar en algo que implicara prioridades encontradas […] Organizarlo todo suponía para mí un largo periodo de enfermedad mental”.

¡Genial! Por fin alguien con el mismo problema que yo. ¡Y había escrito un libro sobre productividad! Si él ha llegado a este punto, creo que merece la pena leerlo. Veamos qué más dice:

La productividad es una cuestión de dominio sobre ti mismo y tus recursos, y perspectiva para decidir qué es realmente importante.

 

Sí, estoy totalmente de acuerdo contigo, Ben. Pero… ¿Cómo lograrlo?

El problema de la productividad se puede atajar con un cambio de forma de pensar y de hábitos.

– Busca una manera mejor de gestionar la información; respeta la capacidad y limitaciones del cerebro para no sobrecargarte con toneladas  de tareas y cosas por hacer

– Desarrolla un marco de referencia que te ayude a decidir qué merece tu atención

– Permítete la libertad de apartarte de los dos puntos anteriores para ser más creativo pero con la posibilidad clara de retomar el control y la perspectiva.

Y sí, solo con eso el libro me atrapó.

Es un libro didáctico y a la vez de referencia sobre 8 hábitos concretos que incorporar a tu vida diaria: Recopilar, procesar, elegir las herramientas, poner en situación, trabajar la memoria, el árbol de la importancia, archivar, repasar y terminar. Es bastante breve, 150 páginas en un formato pequeño y cómodo de llevar a cualquier sitio, con la explicación a problemas concretos y sus soluciones. Si quieres adquirir 8 hábitos para gestionar mejor tu tiempo y ser más eficiente, te recomiendo este libro.

 

[product sku= 9788416894352 ]
Publicado el

Correr es algo más, de Isabel del Barrio

Correr es algo más

Correr es algo másAl menos una vez al año suelo sentir esa llamada. Puede surgir de forma involuntaria, por mera inspiración divina, pero por regla general viene provocada por algo concreto, ya sea no llegar a un balón de fútbol en un pase que iba a una velocidad ridícula o comprobar como aquellos pantalones que hace unos meses me quedaban muy holgados se han convertido de buenas a primeras en pitillos. Suele ser a partir de experiencias como estas cuando me fuerzo a coger las deportivas, la camiseta de algodón y la pantaloneta —o pantalón corto, para los no oriundos de La Rioja— y me lanzo a correr, sin mucha mayor planificación que parar cuando ya esté cansado o cuando se ponga muy oscuro el cielo, que luego toca volver.

Es por ello que el enfoque que propone Isabel del Barrio en su libro Correr es algo más chocó desde el principio con mi modo de ver este deporte —algo que agradezco, ya que nunca compraría un libro de técnicas deportivas escrito por mí—. La autora, triatleta, entrenadora personal y comunicadora de referencia desde su blog On my training shoes, no sólo se distancia desde un primer momento de la visión de que correr es una herramienta para estar bien físicamente, sino que defiende con ahínco a lo largo de todo su libro una máxima completamente inversa: hay que estar en forma para correr.

Partiendo de esta idea, lo que Del Barrio propone en este trabajo no es un compendio de rutinas y ejercicios, sino más bien un tratado de estilo de vida. Así, la autora destina buena parte del libro a narrar sus propias experiencias, tanto a nivel deportivo como personal, para ir introduciendo explicaciones pormenorizadas sobre los distintos aspectos que afectan a la hora de practicar adecuadamente este deporte. Emplea también reflexiones y enfoques inteligentes para introducir los temas, lo que consigue amenizar algunas partes del libro que, de otra forma, podrían hacerse cuesta arriba para buena parte de los lectores. Y es que conceptos como el core, la cadencia o la fascia plantar entran mucho mejor en el cuerpo con anécdotas y comentarios personales de interés. Además, la autora va recordando cada poco tiempo aspectos que han sido explicados en capítulos anteriores, lo que sirve para acabar con una idea mucho más global del asunto.

Si algo no ha acabado de convencerme ha sido la maquetación del libro, ya que las dos pequeñas columnas por página en las que se divide el texto no creo que sean lo ideal para favorecer una lectura fluida. No obstante, el contenido está muy bien estructurado en secciones y subsecciones y esto ameniza y agiliza la tarea. Además, también es necesario remarcar la gran cantidad de fotografías que acompañan al texto. En ellas aparece la propia autora realizando distintos ejercicios, lo que en buena parte de los capítulos es de mucha ayuda para entender mejor cómo poner en práctica las explicaciones que se van ofreciendo.

Este no es el primer libro de correr que he leído hasta la fecha, pero sin duda se trata del más personal con diferencia. Correr es algo más ayuda a cambiar el chip en torno a lo que significa este deporte y a cómo afrontarlo. En sus páginas se aprecia un gran interés por divulgar y facilitar la buena práctica de un deporte que, por requerir tan poco material complementario, podría dar la impresión de que puede llevarse a cabo de cualquier manera. Y sólo hay que echar un ojo a este trabajo de Isabel del Barrio para darnos cuenta de que nada más lejos de la realidad.

Publicado el

Un largo camino a casa, de Saroo Brierley

Un largo camino a casa

Un largo camino a casaPor mucho que protejamos a los niños, es inevitable que tengan algún tipo de miedo. Creo que no conozco a nadie que no tuviera miedo a algo o a alguien cuando era pequeño. Cuando somos grandes también, claro, pero la mayoría somos conscientes y lo vamos llevando, asumiendo o soportando. Los miedos de la infancia nos parecen más irracionales, pero si lo pensamos bien, de eso nada. Por ejemplo, es muy común temer a la oscuridad; no se ve, no sé lo que hay, es un miedo lógico. El miedo a perderse, a quedarse solo, a no volver a ver a tus padres, ese es terrible y también muy común. Mis mellizos me seguían por la casa cuando eran pequeñitos, mi padre se reía y decía que parecía la gallina con los pollitos o la pata con los patitos. Saben que nosotros los alimentamos, les damos cariño y seguridad, el perdernos les produce angustia. Quizá mucha culpa de los miedos de los pequeños la tengamos los mayores, que se los transmitimos, es la paradoja de ese afán de protección, pero otros vienen en el ADN, estoy convencida. Juan sin Miedo es un cuento, hay niños más valientes o atrevidos, pero algún miedo tienen aunque sea pequeño.

Saroo, el autor y protagonista de Un largo camino a casa, tenía 5 años cuando se perdió en la inmensidad de India, un país caótico y superpoblado. Vivía con su madre y sus hermanos en una casita muy humilde, pasando hambre y carencias de todo tipo, pero era un niño alegre, aventurero, responsable y feliz. Una noche insistió en irse con su hermano mayor a lo que fuese que hacía para ganarse la vida en los trenes y las estaciones. Se quedó descansando y esperando en la estación, se durmió y cuando se despertó y se vio solo en el andén, decidió meterse en el tren que tenía delante en ese momento para buscar a su hermano. Estuvo un montón de horas encerrado en aquel vagón, solo, hasta que llegó a Calcuta. ¿Os imagináis el papelón? Con 5 años no había ido nunca a la escuela porque tenía que quedarse en casa cuidando de su hermana pequeña, no sabía expresarse bien, nadie le hacía ni caso y no sabía dónde estaba. Una pesadilla. Saroo nos contará en el libro toda esta aventura. Como sobrevivió a esto, la gente con la que se encontró y la suerte que tuvo, después de todo, ya que cinco meses después de coger aquel tren estaba volando rumbo a Australia, adoptado por una pareja maravillosa.

Si esta parte de la historia os parece increíble, la que viene después, lo es todavía más. Ya adulto, Saroo decide buscar a su familia. Es feliz con su vida pero siente que es su deber encontrar a su madre biológica para explicarle que está bien, que se perdió. Su mamá australiana siempre le ayudó a mantener vivos los recuerdos de su casa en India, así que cuando apareció Google Earth en nuestras vidas, Saroo empezó la búsqueda de su casa en India, poco a poco, con una paciencia infinita y obsesiva. Sus recuerdos estaban algo distorsionados, incluidos los nombres de los sitios, así que no fue nada fácil seguir líneas férreas a lo largo y ancho de un país que se mueve básicamente en tren, intentando identificar la estación de donde salió. Después de muchos meses, da con un sitio que encaja casi en todos sus recuerdos, muy alejado de Calcuta, y decide ir a averiguar si es donde nació y si su familia sigue allí después de 25 años.

Hoy os he contado más del contenido del libro de lo que suelo en las reseñas, pero es que prácticamente sabes lo que pasa desde el principio, el libro es más bien una narración detallada de la aventura, pero no es un misterio. La película basada en las vivencias de este niño se estrenó a finales del año pasado, con Nicole Kidman como la madre australiana y Dev Patel como el Saroo adulto. No la he visto, supongo que será tan emocionante como el libro, porque la historia es increíble, aquí se puede usar lo de que “la realidad supera la ficción”. El libro no tiene una gran calidad literaria, es sencillo y fácil, lo interesante es la aventura que nos cuenta, no cómo lo hace. Leyendo la contraportada, define la historia como un drama. Sí, se debería definir como un dramón, pero me cuesta calificarla así. Saroo lo cuenta como algo terrible que le pasó, pero reconoce que también tuvo mucha suerte, conociendo las condiciones de cientos de miles de niños en su país de origen. La narración no es dramática, es agradecida, vital, llena de esperanza y de mucho amor.

[product sku= 9788499424750 ]
Publicado el

El país donde florece el limonero, de Helena Attlee

El país donde florece el limonero

El país donde florece el limoneroLa historia no es tal y como nos la cuentan en el colegio: listas de reyes, guerras y batallas, equilibrios de poder, inventos que revolucionan el mundo occidental… La historia es mucho, muchísimo más que esa visión única que nos venden en los planes escolares. Es también la manera en la que se come, se duerme, se viste, se habla o se comprende el mundo. Es lo que hicieron, sintieron y pensaron todos los estratos de la sociedad, es cómo se relacionaron, qué consideraron necesario y qué prescindible y también aquello que pasó donde no solemos poner el foco. Es también la vida privada, en la medida que condiciona la vida pública. Y este libro de Helena Attlee habla justamente de todo eso.

El país donde florece el limonero es una carta de amor a Italia y sus cítricos y también una prueba más de que podemos poner el foco en elementos diversos para contar otra versión de la historia. En este caso, Attlee lo pone en los jardines y campos de cítricos del país vecino y, con un estilo ameno y vívido, recorre la historia de sus territorios en los últimos quinientos años.

De su mano, descubrimos la obsesión de los coleccionistas renacentistas por los frutos raros (con dedos, estriados, auténticos monstruos botánicos a nuestros ojos), el gesto (sublime) con el que los recolectores de media Italia le enseñaron a abrir una naranja recién cogida del árbol, la conexión entre el origen de la mafia siciliana y la importación de limones a Inglaterra y Estados Unidos o los decenas de usos de la bergamota. Y todo ello perfectamente encuadrado en la historia cultural y política del país. En esta “historia de Italia y sus cítricos”, como reza el subtítulo, se enlazan arquitectura, arte, comercio, política y vida privada a través de la frágil imagen de un limón. Porque Attlee es capaz de hilvanar las anécdotas hasta convertirlas en grandes bolas de fuego que deciden el futuro de las gentes y los territorios.

El país donde florece el limonero es también un libro de viajes. En las primeras página, la autora narra la primera vez que viajó a Italia. Lo hizo en tren, desde Londres y su primer recuerdo del país, al despertar en el coche cama camino de Florencia, es ver crecer limones junto al andén de la estación. Esa experiencia, cuando todavía era estudiante universitaria en Londres, condiciona el resto de su vida. El año siguiente pasa el curso escolar en Siena, donde florece su pasión por los cítricos. Y, desde entonces, visita las villas, palacios, viveros y jardines del país con regularidad, los ha convertido en su campo de especialización académica y todos los años organiza viajes culturales en los que, con ella como guía, se visitan villas, jardines y viveros en la Toscana, el Véneto, Calabria o Sicilia. Como lectores, viajamos con ella y llegamos a conocer todos esos lugares.

El libro es una delicia pero, además, como siempre, Acantilado nos trae una edición cuidada, una traducción impecable de la mano de María Belmonte, de quien ya he tenido oportunidad de hablar aquí, una cubierta en la que querrías sumergirte y una calidad en el libro como objeto (papel, guardas, tintas, cosido…) que consigue que mis estanterías estén salpicadas de ediciones suyas.

El país donde florece el limonero es un ensayo exquisitamente escrito, editado y traducido que se disfruta página a página. Es un libro en el que Helena Attlee condensa lecturas, viajes, miles de horas de estudio y dedicación y un estilo sutil, plástico, para acercarnos de una manera diferente al país vecino. Y, os aviso, si lo leéis, no podréis evitar moriros de ganas de visitar los lugares de los que habla. ¡Empezad a reservar los billetes!

Laura Gomara @lauraromea

 

Publicado el

El último francotirador, de Kevin Lacz

el ultimo francotirador“Durante aquella experiencia fui escribiendo un pequeño diario. No recuerdo que otros compañeros lo hicieran. Lo hacía por si algún día tenía hijos y quería explicarles lo que pasó. Esa información me ha sido muy útil después. La primera versión del libro parecía escrita por un robot. Mi mujer me sacó de mi zona de confort y me dijo que tenía que acompañar cada hecho preciso con lo que sentía en ese momento. No es fácil hacer esto para nosotros, me ponía en una posición muy vulnerable pero tuve que hacerlo para contar la historia de los compañeros que perdí y lo hice. Ahí están los días más tristes de mi vida. Cada cosa que me pasó en el frente está contada desde un punto de vista emocional”.

Esa es la declaración de intenciones de Kevin Lacz, quien cuenta cómo sobrevivió en el campo de batalla. Cómo la experiencia en la guerra de Irak le convirtió en otra persona y cómo al terminar su experiencia bélica, se le presento la oportunidad para participar en la película “El francotirador” donde aconsejaba al actor Bradley Cooper, su protagonista.

El autor no quiere decir a cuántos enemigos mató él exactamente: “Los suficientes. Más de diez y menos que Chris”, señala en las entrevistas haciendo referencia a su compañero y mentor Chris Kyle (La Leyenda). Varias de esas muertes están narradas de manera exhaustiva en el libro, “neblina rosada” (el efecto al salpicar la sangre) incluida, en un texto que tiende a deshumanizar a los “muyas”, los muyaidines, el enemigo.
Más allá del valor histórico de su testimonio literario, el texto describe el coraje que se le supone a un SEAL estadounidense, extendido a cualquier soldado que participa en una guerra. Pero no es en este punto en el que el libro incide sino en cómo tras enfrentarse a la crudeza de una guerra, hay que recomponerse por dentro para intentar volver a llevar una vida normal.
El último francotirador contiene un texto totalmente ajeno a la política, en el que los autores presentan un libro honesto y directo que se adentra en los procesos conscientes e inconscientes del funcionamiento de la mente de un SEAL, donde se plasma el deseo implacable por la eliminación de los enemigos.

P. ¿Qué le llevó a los SEAL?

R. Quería luchar contra los terroristas. Sabía que no iba a tener un debate político en ellos. Íbamos a emplear nuestra fuerza y los terroristas iban a morir. Sabía que se me exigiría matar y que iba a correr un alto riesgo.

P. ¿Recuerda la frase de Clint Eastwood (ya que estamos) en Sin perdón?: “Cuando matas a un hombre no solo le quitas todo lo que tiene sino lo que podría llegar a tener”. ¿No se lo ha planteado?

R. Mis blancos no se merecían un futuro. Por su brutalidad. Eran los malos, y eso los validaba como blancos. Esa cita a quienes se podría aplicar es a mis camaradas SEAL que murieron. Marc, por ejemplo, al que le entró una bala por la boca, quería ser ministro de la Iglesia.
P. Pero, al seguir a su objetivo por el punto de mira, ¿nunca piensa que ese tipo es en cierto modo otro soldado, posiblemente un padre de familia, y que el mal no es una categoría absoluta?

R. No, nunca pensé en sus familias, realmente. Porque cuando uno has visto de cerca ciertas atrocidades, como las de los terroristas que amarran bombas a mujeres y niños, los hacen caminar hacia zonas pobladas y entonces los hacen explotar; o las de los escuadrones suicidas que decapitan a sus víctimas… Ningún hombre de familia hace eso. Alguien así puede tener hijos, pero no es gente de familia. Y ningún acto humano, como procrear, le redime de sus barbaridades.

Una verdad cruda y sin contemplaciones, que plasma una bibliografía bélica, plagada de dureza, en la que el concepto de camaradería cobra una nueva dimensión.

A mí, personalmente, la figura del francotirador me parece muy interesante. Casi magnética ¿Cómo pasan las horas? En este texto el autor eleva el concepto de camaradería, dejando claro que en momentos de tensión, el humor es un gran aliado:

 “-¿Y ahora aparcarás la bicicleta otros veinte años, doc?-pregunté-. Quizá en tu próximo despliegue yo tendré un hijo en los Equipos y tú, prótesis de caderas. ¡Te veo liquidando muyas a los setenta!
-Te veo puesto en lo del hijo, sí. Pero que muy puesto – dijo el doc, que bajó del camión y asintió con la cabeza, mirándome la entrepierna.
Con la emoción, me había olvidado del reventón de los pantalones y de que iba enseñándolos huevos. La sección entera se echó a reír a carcajadas.
Me rendí y me puse a reír yo también. El viejo se las sabía todas. Pero aún le quedaba repartir el correo.”

Desde su atalaya en forma de torre, esperaba con el ojo derecho puesto en la mirilla de su MK11, un fusil semiautomático de ocho kilos y un calibre de 7.62 milímetros con la calavera de ‘The Punisher’ grabada en la culata. La vida y la muerte era todo lo que veía a través de ese círculo.
Kevin Lacz participó en la batalla por la que él y Chris Kyle serían recordados, la de Ramadi en 2006. El enfrentamiento se ganó, pero a costa de un sufrimiento que queda explicado perfectamente en el libro. En él, los «Castigadores» se enfrentaron a mil dificultades. Algunos no salieron con vida. Eso es este libro. Morir o impartir la muerte. Un libro cargado de peso moral. Una imprescindible descripción de la guerra.

[product sku= 9788416771479 ]
Publicado el

Antitauromaquia, de Manuel Vicent y El Roto

antitauromaquia

antitauromaquia“En esencia el arte de matar consiste en convertir en veinte minutos a uno de los animales más bellos de la creación en un picadillo tártaro ante un público alborozado.”

Este libro es, como se puede deducir por el título, un alegato antitaurino en toda regla. Pero  no solo antitaurino; se extiende más allá: es una denuncia de esa extraña costumbre española con la que muchos españoles se divierten, oséase: maltratando, torturando, matando, o las tres combinadas, a cualquier pobre animal para festejar cualquier puto evento en honor a tal o cual santo o virgen de cualquier remoto pueblo a lo largo de toda la geografía española. Y, pueblos, hay muchos… Una denuncia que, a estas alturas de la civilización, no debería hacer falta, pero como este sigue siendo un país anacrónico de ranciedad, postureo, caciquismo, adoradores de tallas e imágenes, telebasura, señoritos y flamencos anclados en una tradición arcaica y sangrienta se hace más que necesario.

Un libro elaborado sobre textos publicados en El País durante veinte años. Un libro contra el maltrato generalizado, injusto e histórico al toro, simplemente por el hecho de ser toro, por ser una tradición, (como en su día lo fue el quemar herejes), que tiene más valor aún por venir de alguien que en tiempos fue aficionado a la mal llamada fiesta (pues de fiesta tiene poco ya que incluso los aficionados se aburren) y el cual más tarde comprendió que no podía apoyar más semejante barbarie. En palabras del autor:

“Cuando uno nace y se desarrolla en ese ambiente taurino, acaba por creer lo más natural del mundo pegar bastonazos a unas vacas esmirriadas, llenas de mataduras, que ya venían apaleadas de otras fiestas… Cuando uno vuelve al lugar de aquellos juegos que le hicieron tan feliz y contempla a otros niños embruteciéndose con el mismo juego, de pronto, a uno se le abren los ojos y se le presenta con toda nitidez la crueldad humana.”

Antitauromaquia no da cabida a muchos de los pobres, falsos y peregrinos argumentos de los taurinos para defender las corridas, (ni falta que hace, pues se rebaten solos) aunque a mí sí me hubiera gustado que se hubiera mencionado lo siguiente:

-La tan cacareada vida “regalada” que los taurinos afirman que tienen los toros: según ellos, durante los cuatro o cinco años que viven antes de morir (en realidad menos del 5% llegan a los cuatro años), lo hacen a cuerpo de rey y solo al final de su vida, durante 15 minutos pueden sufrir un poquito. El destete se produce a los cuatro meses, y, para que no sigan mamando untan con pez ardiente los pezones de las madres para que estas impidan a sus hijos mamar. No habla de las marcas a fuego en vivo y las mutilaciones en las orejas. Ni que se les impide el contacto con las vacas. Ni que en el 80% de las autopsias hechas a toros lidiados se encuentran pruebas de sufrir enfermedades como tuberculosis, tumores, hepatitis…

-Tampoco habla de que el toro es un herbívoro y que, por lo tanto, su condición natural es la de huir, no atacar. Ataca cuando es enfurecido, o como reacción a torturas. No dice que 24 horas antes de ser toreado se le encierra a oscuras para que, al soltarlo, la luz y gritos de los cabrones que asisten al ruedo lo aterren y trate de huir saltando las barreras. ¡Huir, no atacar!, repito, aunque la sensación que da es la contraria. Además, los cuernos se le recortan en vivo, le cuelgan sacos de arena en el cuello durante horas, le golpean con sacos de arena en testículos y riñones, le inducen diarrea y le abrasan los intestinos al poner sulfatos y laxantes en el agua y comida para llegar débil. Se le untan con grasa y vaselina los ojos para dificultar la visión y en las patas una sustancia que le provoca ardor y mantenerse quieto. Además, le introducen bolas de algodón en las fosas nasales para obstaculizar su respiración. ¡Eso es querer al toro, y lo demás son tonterías, claro que sí! ¡Eso dicen los muy sádicos; que quieren al toro! ¿Realmente piensan eso? Muchos taurinos, incomprensiblemente, tienen animales de compañía. ¿De verdad pueden pensar eso? ¿Cómo pueden decir que aman a un animal y torturarle o ser cómplice asistiendo a la tortura gratuita de ese animal? Más bien creo que les avergüenza reconocer que tienen en su interior un componente sádico muy elevado.

Pero Vicent no habla de esto porque no es lo que pretende. Su misión es otra, en mi opinión: hacer ver lo incrustada que está en este país la lidia del toro, a pesar de que a día de hoy, más del 73% de la población no apoya las corridas, y sin embargo ahí siguen, pagándose con el dinero de nuestros impuestos y con millones de euros desviados de subvenciones europeas que podrían ser invertidos en fines mucho más necesarios.

El libro trata sobre todo de la historia española, de la división de los españoles en toros o toreros, de lo que gusta aparentar (aunque sea para rebajarse e igualarse a la chusma), de la matanza que comenzó en 1936; ridiculiza, y con razón, toda la parafernalia y teatro que gira alrededor de este mundo de sangre y hace hincapié en no ver por ningún lado ni el “arte” ni la “maestría” que muchos dicen ver en el toreo. Carga contra políticos de derechas y contra los de izquierdas que, ya en 1917 prometían eliminar las corridas, pero luego se dejan ver en los palcos. Desmonta taurochorradas evidentes como la de que Goya defendía la tauromaquia porque hizo grabados sobre ella (por esa misma razón se podría afirmar que le gustaban las guerras y los fusilamientos…), pone a bajar de un burro a ese borracho crédulo que era Hemingway, y trae a colación el tema de Cataluña y su posicionamiento en contra y muchos otros aspectos.

Con Antitauromaquia se aprende mucho de cómo ha sido y, por desgracia, sigue siendo España. Abundan las curiosidades. Por ejemplo, los petos de los caballos. Fue Primo de Rivera quien impuso el peto de los caballos en las corridas. Hasta entonces era normal acabar la corrida con dos o tres caballos muertos con las tripas fuera mientras el torero seguía a lo suyo. ¡Pues hubo manifestaciones y reyertas diarias con navajas durante algún tiempo!  (Aunque cabe decir que en realidad el peto no les protege, simplemente lo simula, pero solo sirve para ocultar las heridas y que el público no vea las vísceras. Alguna vez se han llegado a introducir los intestinos de nuevo y se han cosido las tripas para que aguanten. También a muchos caballos, para evitar relinchos de espanto y dolor, se les amputan las cuerdas vocales).

Pero Vicent no se limita a llamar tauromaquia al maltrato al toro. También habla de la divertida “fiesta” de tirar a una cabra desde un campanario, de arrancar el cuello de unos gansos colgados en una cuerda, de atravesar a un gato con siete espadas, de atar una lata al rabo de un perro y correrlo a palos, de las novilladas (en las que unos aturdidos, jóvenes –tan jóvenes que por edad podrían equipararse a bebés humanos– animales son torturados y humillados de manera atroz simplemente porque unos imbéciles se divierten así…)

Está claro que este país se merece los políticos que tiene al intentar por todos los medios mantener agonizante una barbarie que más pronto que tarde está abocada a su desaparición a pesar de sus desesperados intentos (bajada del IVA, declaración de BIN,…) de sacarla a flote.

Esta obra es una merecida crítica a la estupidez, brutalidad y crueldad que este país tolera en pleno siglo XXI. Son 84 textos cortos que cualquier antitaurino, animalista, o, en general, cualquier persona mentalmente sana, debería leer.

Antitauromaquia se completa con acertadas ilustraciones intercaladas de El Roto, fiel a su estilo sutil, de pocas pero afiladas palabras, que sientan igual que una espada clavándose en lo más hondo del corazón.

“La única emoción de la lidia consiste en sorprender dentro de uno mismo el deseo inconfesable, nunca reconocido, de que suceda la tragedia en el ruedo para poder contarla. ¿Abandonaría la plaza un buen aficionado si tuviera la certeza de que iba a morir el toro. En la corrida todo lo que no es muerte es tedio. ¿A qué buen taurino no le hubiera gustado estar en la plaza de Linares cuando el toro mató a Manolete?

Unas páginas cargadas de trágica verdad, crítica, denuncia y empatía, que no deberían hacer falta escribirse, pero que visto el panorama, se hace vital y necesario. Porque, a la larga, uno se acostumbra a todo y se desensibiliza con la exposición repetida de cualquier imagen, por cruel que parezca la primera vez. Este no es un libro duro, aunque tiene partes que lo son, pero sí es un libro que cuenta verdades como puños. Ojalá sirva para aportar un granito de arena para acabar de una vez con esa salvajada que identifica a este triste país. Hace mucho que va siendo hora.

[product sku= 9788439732730 ]