
Todos hemos leído y visto decenas de historias basadas en la época en la que el régimen nazi ocupó el gobierno alemán y puso fin a la democracia en el país. De hecho, soy de los que piensan que ha habido una sobreexplotación de este periodo, ya que no por el hecho de poner como contexto esta terrible etapa lo que se narra tiene que ser memorable. Sin embargo, la que cuenta El campeón prohibido es una historia tan dura y tan épica que parece mentira que nadie antes se atreviera a pasarla a papel. Tuvo que ser el actor y escritor italiano Dario Fo quien se atreviera a hincarle el diente poco antes de fallecer, con lo que consiguió rescatar la figura de Johann Trollmann, un talentoso e inteligente boxeador de raza gitana cuyo único fallo fue el haber vivido en la época de la barbarie nazi.
Con un lenguaje sencillo y con frases cortas Fo, que fue nombrado Premio Nobel de Literatura en el año 1997, nos va dando a conocer la vida del púgil desde el mismo momento en que, con apenas ocho años, comienza a dar muestras de tener unas habilidades muy superiores al resto de los chavales de su edad en este deporte. Es curioso lo que ocurre con esta lectura, ya que desde el momento en que uno hojea este libro se da cuenta de que está escrito por un autor lleno de talento. Sin embargo, esto no se debe a que el escritor italiano haga gala de numerosos recursos estilísticos o de un vocabulario ostentoso y complejo; todo lo contrario. Lo que hace que uno disfrute de esta lectura es precisamente la ausencia de necesidad del autor por gustarse a sí mismo, acompañada por el deseo de contar lo mejor y lo más detalladamente posible la historia de una profunda injusticia.
El desarrollo de la vida de Trollmann, tanto a nivel personal como profesional, va acompañado por la narración de los acontecimientos transcendentales que van ocurriendo a nivel global, entre los que destacan las dos guerras mundiales. El autor sabe jugar muy bien con los tiempos y se detiene solo en aquellos momentos de la vida del púgil que tienen verdadera importancia para su evolución. Especialmente sobresaliente es la forma en la que el Fo sintetiza el ascenso de Hitler al poder, momento a partir del cual va desgranando la tremenda injusticia que Trollmann pasa a sufrir solamente por su raza.
El campeón prohibido es un trabajo muy periodístico, en el que la fuerza de los propios acontecimientos hace que todo artificio sea innecesario. Sí que recomendaría leerlo en un momento en el que no se tengan muchas preocupaciones en la cabeza, ya que es de esas historias que te hunden o, como poco, que te dejan muy mal cuerpo. Aunque, por otra parte, si bien no se puede negar en que esta pequeña y sobresaliente novela provoca rabia e impotencia, al mismo tiempo hace honor a un campeón al que ni la peor de las creaciones del ser humano fue capaz de robarle su dignidad.



Si hay algo incomprensible en su totalidad e inabarcable en su magnitud para la mente humana es nuestro propio 
¿Quién no conoce 
La luz rojiza del atardecer iluminó la sonrisa que se había dibujado en mi rostro tras dejar atrás la penumbra de la vasta sala de cine en la que había disfrutado de la película Rogue One: Una historia de Star Wars. La sonrisa había sido consecuencia de ese final de la que, por el momento, era la última entrega de la saga galáctica más célebre. Un final que no solo enlazaba a la perfección con Star Wars: Episodio IV – Una nueva esperanza, sino que además tocaba la fibra sensible de nostálgicos, recuperando, como si no hubieran pasado los años para ella, a aquella princesa menuda, pero estoica, que luchaba con la fuerza de un titán. Sí, la princesa Leia Organa.
Se calcula que, si todos los músculos del cuerpo pudieran trabajar a la vez, podrían levantar un peso equivalente al de tres elefantes. Y además, africanos. También se calcula que el cuerpo humano contiene suficiente fósforo para hacer 20.000 cerillas. Y un dato que me sorprende bastante menos: el músculo más fuerte para su tamaño es el masetero, que es el que utilizamos para morder y masticar.
No me andaré con rodeos: Rulfo, una vida gráfica es una joya, una lectura imprescindible para los seguidores de Juan Rulfo, el escritor cuya biografía se recrea, como también para cualquiera que desee descubrir a uno de los mexicanos más relevantes de la literatura del siglo XX. Las 
Hay quien cree que 

Vamos a partir de la base de que no tengo hijos. Ni siquiera hermanos. Pero he sido adolescente y es una época que recuerdo muy bien. Yo nunca fui una chica conflictiva. En mi Madrid natal, solo salía por el barrio los fines de semana y como mucho iba a alguna discoteca con horario light. Nunca he tonteado con las drogas y los estudios siempre han sido mi prioridad. Mi madre era como mi mejor amiga y siempre le contaba todo lo que hacía o las dudas que tenía sobre algo. Así que ella podía dormir relativamente tranquila, sabiendo que podía confiar en mí. Por suerte mis amigas eran más o menos como yo, todas con sus más y sus menos, aunque ninguna tenía esa relación tan especial que tengo yo con mi madre. Pero al fin y al cabo todas iban a clase, hacían los deberes, iban pasando de curso y tenían metas en la vida.
Vinilos no es exactamente un libro, del mismo modo que un tomate no es exactamente una fruta o que Donald Trump no es exactamente un presidente. Es cierto que tiene forma de libro, que está publicado en papel e incluso que tiene algunas palabras (no muchas) escritas sobre sus páginas. Pero su objeto último no es el de narrarnos una historia, sino el de ofrecernos una gran recopilación de portadas de discos, para que seamos nosotros los que tengamos que ponerles la letra y la música.
Procrastinar. Según el Diccionario de la Real Academia Española, significa diferir o aplazar. Yo conocí esta palabra cuando un día, viendo una página de Internet en la que se colgaban carteles con los memes de moda, vi uno que ponía: “Deja de procrastinar y ponte a hacer algo útil de verdad”. Fue como una jarra de agua fría recorriéndome la espalda.