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Guías visuales: India, de varios autores

Guías visuales: India

Guías visuales: IndiaMi primer viaje fuera de España fue a París. Tenía once años y estaba tan preocupada por el miedo que me daba el avión que no fui capaz ni de pensar que iba a cumplir el sueño de todo niño: visitar Disneyland. Aunque, para ser sincera, a mí lo que realmente me apetecía era ver la Mona Lisa. Así de rara era yo ya con once años.

Cuando pisé el suelo de París y me monté en un taxi que nos llevó por los puentes más bellos que había visto yo en mi corta vida, decidí que viajar iba a ser una de mis grandes aficiones. Y las aficiones hay que cuidarlas. Hay que regarlas como si fueran una planta, que necesita agua y luz para crecer sana y fuerte. Ese fue el desencadenante. Ese momento fue el culpable de que yo ahora haya visitado ya nueve países, en diez viajes maravillosos.

El primer viaje que hice con Aarón, mi novio, fue a Londres. Aunque yo había estado en Inglaterra con anterioridad, trabajando de aupair, no pude conocer la capital, así que, él, sabiéndolo, me regaló aquel viaje. Por lo que nos escapamos un fin de semana que haría que inauguráramos una nueva tradición: cada año, viajaríamos a un sitio. Luego vino la multicultural Malta, la salvaje Argentina y el colorido Méjico. Y aquí estamos, en 2017, pensando cuál será nuestro siguiente destino. Ya que llevábamos dos años cruzando el Atlántico, pensamos que la mejor idea era cambiar de rumbo. Asia parecía un buen plan. Y, aunque a él le llamaba más China, a mí India hacía que me brillaran los ojos. Desde el momento en el que empezamos a mirar billetes de avión, mi imaginación comenzó a volar. Yo ya no estaba en España, estaba en mitad de Jaipur, perdiéndome entre mercaderes. Estaba en Delhi, dejándome bañar por el sol que se refleja en Qutb Minar. Estaba en Agra, observando con mis propios ojos el más precioso monumento hecho por amor que la historia ha podido conocer.

Al final, después de mucho mirar, creo que viajaremos a otro país y a otro continente. Se oyen tambores de Kenia por nuestros sueños y no sabemos si dejarnos seducir por esa melodía tan hipnótica.

Pero India siempre es un destino que he tenido en mente. Y más después de leer Guías visuales: India. En más de ochocientas páginas, encontramos cientos, miles de motivos para que este viaje esté en nuestra lista de deseos por cumplir. Sí es cierto que, varias personas que conozco que han tenido la suerte de visitar este país, coinciden en que el contraste con nuestra civilización es chocante de más. Pero también están de acuerdo en que solo de esta manera podemos llegar a apreciar lo que tenemos en España. Cuando ves un tren en el que no cabe ni un alfiler; cuando ves cómo los niños juegan con poco más que piedras; cuando sientes pena al ver cómo las mujeres son tratadas como no se debería tratar a ningún ser humano; cuando te sientes impotente al ver la pobreza que inunda cada rincón de la ciudad. Pero, en cambio, con la misma facilidad se puede ver el amor que sienten por la familia, el cuidado con el que mantienen sus ritos, la amabilidad con la que reciben a los extraños. Y todo eso hace que India sea un país de contrastes. En el que lo bueno compensa mil veces lo malo. Y del que sales sintiendo que eres afortunado por tener esa afición de viajar y poder conocer culturas tan diferentes a la tuya.

Si no cambiamos de idea, no podremos conocer India este año, pero después de soñar despierta durante tanto tiempo —cosa a lo que ha ayudado con creces esta guía repleta de fotos increíbles— tengo claro que yo quiero sentir el amor que Shah Jahan puso al diseñar una de las maravillas del mundo y, sobre todo, quiero verlo con mis propios ojos.

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44 escritores de la literatura universal, de Jesús Marchamalo

44 escritores de la literatura universal

44 escritores de la literatura universalMe gusta colar en mis charlas literarias anécdotas sobre la vida de los escritores, sus métodos de trabajo o los varapalos que sufrieron con sus obras. A veces, tenemos tan idealizados a nuestros escritores favoritos que nos olvidamos de que son seres humanos y que no siempre gozaron del aplauso del público; es más, algunos nunca alcanzaron el éxito y solo con el paso de los años sus obras han ocupado el lugar que merecen. Por eso, me encanta leer libros que hablan de escritores para conocer su otra cara. Mi última adquisición ha sido 44 escritores de la literatura universal, escrito por Jesús Marchamalo e ilustrado por Damián Flores. En él retratan a prestigiosos autores de la literatura europea y norteamericana de los siglos XIX y XX, resaltando aquellas singularidades de sus vidas y caracteres que no siempre han quedado reflejadas en sus obras. Son unas pinceladas de cada uno, apenas página y media por escritor, pero lo suficiente para hacer que los veamos con otros ojos; a ellos y a sus libros.

Hay anécdotas para todos los gustos. Por ejemplo, sobre sus infancias: el solitario André Gide y su amigo imaginario; el trauma de Charles Dickens con el pote de betún; el peculiar pasatiempo de Borís Pasternak; la origen de la pasión de George Perec por coleccionar soldaditos y la similitud entre las travesuras de Mark Twain y las de su famoso personaje Tom Sawyer.

El apartado de excentricidades, como era de esperar, da mucho de sí: los paseos en pantuflas y bata de Balzac o las maratonianas caminatas de Robert Walser; la manía de Thomas Mann de anotar cada nimio detalle de su día a día; la costumbre de Giuseppe Tomasi di Lampedusa de cambiar de idioma… según con qué perro hablara; el orgullo de Clarise Lispector al mostrar las cicatrices de su cuerpo a todo aquel que mostrara interés; las disparatadas relaciones de G. K. Chesterton con su familia; la adicción de Joseph Conrad que en varias ocasiones puso en peligro su vida y la de los de su alrededor o la razón por la que Lev Tolstói, ya octogenario, se fugó de su casa.

También se hace referencia a sus carreras literarias: ¿cómo se organizó Georges Simenon para escribir más de mil cuentos?, ¿en qué consistía la literatura industrial mecanizada creada por Alexandre Dumas?, ¿qué manuscrito llevaba encima Albert Camus el día que murió?, ¿qué crueles comentarios recibió Antón Chéjov de los críticos?, ¿qué perlitas dedicó Truman Capote a compañeros del gremio, además de a músicos e, incluso, a una primera dama?, ¿qué respuesta le dieron a Gustave Flaubert sus amigos, tras haberles leído durante cuatro días su manuscrito?, ¿en qué invertía Jack London el dinero que ganaba con sus libros?

Jesús Marchamalo no se limita a enumerar anécdotas y destacar las obras más emblemáticas de cada autor, sino que se recrea en la narración, por lo que además de conocer datos divertidos o dramáticos, la lectura resulta muy grata, incluso si no se conoce nada del escritor protagonista. Y gracias al talento de Damián Flores disfrutamos también de las ilustraciones de los autores más destacados de los últimos dos siglos, en las que ha logrado un asombroso parecido a través de un trazo aparentemente sencillo.

Siruela incluye este título dentro de su colección Nos Gusta Saber, que pretende acercar diferentes áreas de conocimiento a niños y jóvenes. Esta colección tiene muy buena pinta y 44 escritores de la literatura universal es una buena muestra, así que no dejéis que las etiquetas de edades os desanimen a leerlo. El libro de Jesús Marchamalo y Damián Flores es ideal si tenéis curiosidad por conocer esa parte humana de los escritores que no siempre percibimos entre líneas. Y es una lectura igualmente imprescindible si sois de los míos y os gusta amenizar vuestros debates literarios con anécdotas. Experiencias traumáticas, amores pasionales, hábitos de trabajo rocambolescos, obras ninguneadas, encontronazos entre autores… Con 44 escritores de la literatura universal tenemos material para rato.

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La fábrica de canciones, de John Seabrook

La fábrica de canciones

La fábrica de cancionesHay libros con los que casas nada más empiezas a leerlos y este en concreto lo consiguió por la anécdota que cuenta al inicio. Seabrook comienza hablando del choque generacional que todos hemos vivido a la hora de escuchar música. Ya saben, lo normal es que te encante unas canciones que a tus padres les horrorizan y que a tus hijos les aburrirán soberanamente; lo contrario es raro, nos pongamos como nos pongamos. En el caso del autor de este libro es especialmente llamativo, porque para un amante de la música popular clásica, en la que los artistas componían y tocaban en directo sus canciones, la contemporánea, en la que lo habitual es que los cantantes sean productos de marketing tan bien diseñados como distanciados de la música que interpretan, le pilla muy a contrapié. Por ello se esfuerza en descubrir cuándo y cómo cambió la forma de producirla. El resultado de su investigación, bautizado como La fábrica de las canciones, es, en mi opinión, un trabajo soberbio a muchos niveles.

Para empezar porque Seabrook no se deja llevar por lo habitual en este tipo de libros, que es elaborar un ensayo en el que sobresalgan sus opiniones personales. En lugar de ello el redactor del New Yorker se decanta por desarrollar un trabajo periodístico con mayúsculas en el que su biografía y sus convicciones intervienen sólo como pequeños paréntesis dentro del auténtico meollo del trabajo, que es explicar la nueva forma de fabricar éxitos musicales. Así, si bien en su narración deja sumamente claro que no es partidario de un escenario en el que los conocimientos musicales y la destreza con los instrumentos se sustituyen por el trabajo en cadena y el empleo masivo de hooks (ganchos) para dopar al oyente, mantiene una neutralidad más que meritoria al repasar las últimas décadas de una industria tan golpeada por las tecnologías —y por su negativa a adaptarse a ellas—.

Otra de las grandes virtudes que tiene este libro es la gran capacidad que tiene el autor para poner las canciones por escrito. Tanto a la hora de explicar cómo se van introduciendo los diferentes sonidos y recursos como a nivel de léxico es realmente sublime su técnica. De hecho, recomiendo leer primero sus descripciones y escuchar posteriormente las canciones de las que habla para comprobar su calidad narrativa.

En cuanto a la propia narración de la evolución de la música desde que, allá por los años noventa, a un dj sueco conocido como Denniz PoP le diera por convertir la música en un negocio más, aun si, como en mi caso, no se es fan de este tipo de canciones, es inevitable interesarse por lo que cuenta Seabrook. Pese a ser un libro extenso, las píldoras en las que lo divide el autor y su forma de ir introduciendo poco a poco nuevos protagonistas en escena, hacen que se convierta en un texto muy adictivo. De esta manera el periodista americano consigue que el proceso que va desde la aparición de los New Kids on The Block a Rihanna o Kesha sea atrayente y entretenido a partes iguales. La prosa de Seabrook es como una gran canción pop: con ganchos constantes, con un ritmo atractivo y con estribillos atrevidos y bien colocados para que no puedas dejar de leer. Eso no quita que este sea, por encima de todo, un trabajo de investigación y de síntesis muy concienzudo, en el que el autor no tiene problema en retrotraerse a los inicios de la música para contextualizar y explicar su posterior evolución.

La fábrica de las canciones es toda una demostración de que se puede hacer un trabajo serio sobre el presente de la industria musical, incluso cuando el autor no está nada conforme con el camino que esta ha seguido. Y es que, nos guste o no, hoy en día quienes escriben el futuro de este arte son productores como Dr. Luke o Max Martin y artistas como Pitbull o Kate Perry. Y puestos a sufrirlo, mejor que haya escritores que nos sepan explicar bien los porqués.

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El primer peldaño, de Lev Tolstói

El primer peldaño

El primer peldañoHay dos cosas que debo confesar antes de que sigan leyendo: la primera de ellas, mi condición de devoto tolstoiano, la conocerán si siguen este blog porque si las cuentas no me fallan esta es la novena reseña de o sobre Tolstói que escribo para LibrosyLiteratura. La segunda es mi muy poco tolstoiana falta de predisposición al vegetarianismo. El primer peldaño es un libro de Tolstói sobre el vegetarianismo, lo cual parece cuadrar mejor con la primera que con la segunda de mis confesiones, sin embargo el mundo sería un lugar muy triste si uno debiera limitarse a leer sobre aquello en lo que coincide y sea desde el punto de vista que sea, militante o no, a favor o en contra, este libro es un verdadero disfrute para cualquier lector mínimamente inquieto. Lo que verdaderamente me llama la atención no es el tema en sí sobre el que habla el autor (o los autores, porque incluye otros textos) sino el despliegue intelectual que realiza para justificarlo.
Para Tolstói el vegetarianismo no es un fin en sí mismo sino un paso imprescindible (un peldaño) dentro de un proceso de perfeccionamiento moral de las personas, uno de sus temas recurrentes. Y su argumentación es tan contundente y está tan bien expuesta que resulta absolutamente imposible no reflexionar sobre el tema. Sostiene el autor que no sólo es un paso inevitable en el camino de autoperfeccionamiento moral que considera un deber de todo ser humano, sino que es el primero de ellos porque estos deben transitarse en un determinado orden lógico. La fuerza narrativa de Tolstói pone en este texto lo que le falta para gustarle a un lector poco inclinado a las tesis que se defienden.
Tengo que decir que, para mi gusto, El primer peldaño sería un libro mejor si se limitase a esa argumentación moral porque el resto de justificaciones científicas que se aducen a favor de la causa, tanto por parte de Tolstói como del resto de los autores, resultan especialmente poco convincentes para un lector del siglo XXI. No es culpa suya, ellos hablaban de un mundo completamente diferente y cuando se referían a la toxicidad de los alimentos de origen animal no podían imaginar este mundo nuestro lleno de aditivos en el que resulta difícil encontrar un producto comercial sin algún elemento cancerígeno o tóxico en alguna medida, o para cuya explotación se esquilman los recursos naturales o que tiene algún tipo de parásito como el anisakis o una cantidad tan desorbitada de azúcares añadidos que convierte su origen animal en el menor de los potenciales problemas para la salud del consumidor. Eso sin entrar en que las bondades de determinados alimentos se transforman en perjudiciales de un día para otro o las supuestas teorías científicas que demuestran una cosa generalmente son casi tan abundantes como las que demuestran la contraria de forma que para un ciudadano medio es prácticamente imposible saber a qué atenerse.
A mi modo de ver hay un punto de vista idóneo para acercarse a este libro y no es el vegetarianismo, sino el pensamiento de Tolstói en su globalidad. Dentro de ese marco este libro no es solo interesante, es imprescindible porque ilustra una de las facetas menos divulgadas del mismo, aunque no deja de ser una cara más que refleja el complejo mundo filosófico del autor. El primer peldaño que el vegetarianismo, o por ser más específico, la abstinencia, supone en esa escalera de autoperfeccionamiento moral tan característica de Tolstói puede ser también un primer paso para adentrarse en otros aspectos de su obra última como la no violencia, probablemente el más importante de ellos. Y en todo caso es un texto sumamente interesante para cualquiera que disfrute abriendo su mente a otras realidades.

Andrés Barrero
contacto@andresbarrero.es
@abarreror

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El libro de cocina light + fácil del mundo, de J.-F. Mallet

El libro de cocina light + fácil del mundo

El libro de cocina light + fácil del mundoDesde que estoy en Libros y literatura, he reseñado algún que otro libro de cocina. Y no porque yo sea una cocinillas a la que le encanta pasar el tiempo entre los fogones. No. Todo lo contrario. No se me da especialmente bien cocinar. Pero porque no me gusta. No me apasiona eso de invertir mi tiempo preparando alguna receta. Prefiero las cosas rápidas, sencillas y fáciles. Vale, sí, es por pereza. Si me pongo a cocinar algo es porque tengo una mañana o una tarde completamente libre y puedo disfrutar de lo que estoy haciendo en ese momento. Si, después de cocinar, tengo mil cosas que hacer, mi cabeza nada más que va a estar pensando todo lo que viene después y que tendré que hacer tarde o temprano. Hay gente a la que le relaja cocinar. No es mi caso. A mí, me estresa. Pero por eso decido leer libro de cocina, para motivarme, para conseguir ideas que hagan que la pereza se vaya de mi cuerpo. Para probarme a mí misma y ver si soy capaz de hacer algo medio comestible. A veces lo consigo.

Por eso cuando descubrí El libro de cocina + fácil del mundo pensé que ese era mi libro. Que estaba escrito para mí. Y es para mí por tres motivos: el primero es que las recetas que propone conllevan una duración mínima; el segundo es que necesitan muy pocos ingredientes, que normalmente se pueden encontrar en cualquier nevera —no es como en esos libros de recetas que te piden sangre de unicornio para que el plato salga bien—; y, tercero, que la complejidad de la elaboración es menos tres. Vamos, recetas buenas, fáciles y asequibles. Qué más queremos. Pero parece que los de Larousse han pensado que sí que pueden ofrecernos algo más, y aquí es donde nace El libro de cocina light + fácil del mundo. Porque la operación bikini es una realidad y se acerca peligrosamente. Llega abril y empezamos a quitarnos capas de ropa y a ver que el invierno se nota en nuestros vaqueros un poco más de lo que nos gustaría. A ver, tenemos que partir de la base que yo soy una gran defensora del cuerpo de invierno. Aquí cada uno es como es, y lo único que necesitas para ponerte un dichoso bikini, es tener un cuerpo. Punto. Pero vale, acepto que la gente quiera dejar atrás ese par de kilos que se le han pegado como si fueran una lapa, para conseguir sentirse mejor con uno mismo. Y, precisamente para eso, ha llegado este libro de recetas. En él encontramos platos sencillos, rápidos y asequibles pero que tienen una carga calórica inferior a la que solemos ingerir normalmente. Echando simplemente un rápido vistazo a las recetas, vemos que incluyen dos datos extremadamente importantes: las calorías y su aptitud para dietas sin gluten o sin lactosa. Y, digamos, que a mí esto último me interesa más que las calorías, ya que me diagnosticaron celiaquía hace unos años y ahora tengo que controlar muchísimo lo que como. Ahora, después de tanto tiempo, comer en casa no supone ningún problema, pero sí que puede llegar a convertirse en algo monótono. El ser alérgico a algo, o estar a dieta para perder peso, limita. Hace que solo puedas ingerir determinados alimentos y su uso al final acaba siendo siempre el mismo. Teniendo a mano El libro de cocina light + fácil del mundo, cuyas recetas han nacido de la mente de J.-F. Mallet, la originalidad vuelve a aparecer en la cocina. Miras una pechuga de pollo y piensas que hay más opciones que no hacerla a la plancha. Digamos que te hace ver la comida con otros ojos.

No prometo nada. No sé si llevaré a cabo alguna de estas recetas o si seguiré con mi comida monótona en la que el arroz es la base de todo. Pero prometo que dejaré bien cerca este libro para que, en los momentos en los que me crea capaz de adentrarme en el mundo de las sartenes y las cazuelas, tenga un amigo fiel que me guíe en la oscuridad.

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Els 10 llibres que no esperaves regalar aquest Sant Jordi

Com encendre un drac apagat

Estem cansats de regalar sempre els mateixos llibres per Sant Jordi i, per aquesta raó, volem fer-te 10 recomanacions que no esperaves per regalar el dia del llibre i la rosa. Deu llibres punyents, tendres, divertits, actuals o intensos. Deu llibres per a deu lectors diferents. Estem segurs que més d’un serà el regal de Sant Jordi perfecte!

 

Com encendre un drac apagat

Com encendre un drac apagat, de Didier Lévy i Fred Benaglia. Editat per Libros del Zorro Rojo.

Comencem pels més petits de la casa. La nostra primera recomanació és un àlbum infantil il·lustrat. Recordeu Salvatge, aquell impressionant àlbum d’Emily Hughes que va guanyar el premi Llibreter fa un parell d’anys? Doncs a Libros del Zorro Rojo continuem fent la seva feina igual de bé i tenen un fotimer d’àlbums visualment impecables, tendres i plens d’humor per celebrar el dia del llibre. Com que és Sant Jordi, hem escollit Com encendre un drac apagat, la història d’un drac que, com qualsevol de nosaltres, té un mal dia (ha perdut la flama) i de com del seu millor amic inventarà tot de plans cada vegada més enginyosos per ajudar-lo. Si teniu criatures al voltant, és l’àlbum perfecte per regalar aquest Sant Jordi.

Els imaginaris

Els imaginaris, de A.F. Harrold ilustrat per Emily Gravett. Editat per Blackie Books.

I per a nens i nenes una mica més grans? Si ja els has regalat tots els llibres de Roald Dahl i de Neil Gaiman i estàs fins a les pestanyes de rellegir Matilda i trobar-los amb botons als ulls, aquest és el seu llibre. Els imaginaris explica l’amistat de l’Amanda i el Rutger, dos amics inseparables, perfectes, excepte per un petit detall: el Rutger no existeix. És imaginari. Però això no és un problema! Ells són feliços vivint mil aventures gràcies a la inesgotable imaginació de l’Amanda fins que apareix l’esgarrifós (i estendard del mal gust) senyor Bunting que, diuen, vol segrestar el Rutger per menjar-se’l… No us puc explicar més. Només dir-vos que l’estil del Harrold i les il·lustracions de l’Emily Gravett són espatarrants.

Temps de ratesTemps de rates, de Marc Moreno. Editat per La Magrana / RBA.

Si ets amant de la novel·la negra, no pots perdre’t la novel·la guanyadora del Premi Crims de tinta 2017, uns dels premis més importants del gènere en català. En aquest novel·la de ritme fulgurant coneixem l’Eloi, un noi de La Verneda que es troba de cop i volta amb 8 quilets de no res de cocaïna sota al llit. Al principi té por, però l’avorriment i la manca d’oportunitats el fan atrevit i comença a moure el material entre els amics. Podeu imaginar les conseqüències d’això. D’un dia per l’altre, l’Eloi es converteix en el noi més popular del barri, però també el més perseguit. Novel·la negra-negra, intensa, km 0 i que es llegeix d’una tirada. Has de llegir al Marc Moreno.

Tocar el dos no és tan senzillTocar el dos no és tan senzill, de Màrius Moneo. Editat per Alrevés / Crims.cat

Què? Només es mata a Suècia, i quan passa a prop de casa, a Barcelona? Els segells de novel·la negra en català ens estan demostrant que no, que a Catalunya es mata molt bé i no només a la Ciutat Comtal. Tocar el dos no és tan senzill passa ràpid, en poc més d’un mes, on s’acumula violència de molts tipus. Passa a cavall entre Girona, Tordera, Castellflorit o Manresa, a carreteres nacionals, a pisos que semblen rateres o xalets al mig del no res, a comissaries, a bars. La novel·la de Màrius Moneo és àgil i sorprenent. Hi barreja amb bon criteri la crítica social, l’enigma, el suspens, tot amanit amb capítols curts i intensos i uns diàlegs excel·lents. Què més podem demanar?

Montserrat RoigMontserrat Roig. La memòria viva, d’ Aina Torres. Editat per Sembra Llibres.

L’any passat es complien 25 anys de la mort prematura, als quaranta cinc anys, de la Montserrat Roig i, per aquesta raó, el 2016 es va instaurar com a “any Roig”. Com a colofó de la sèrie d’actes commemoratius que es van fer, Sembra Llibres porta aquest assaig: Montserrat Roig. La memòria viva. Un llibre reivindicatiu, feminista, que vol recuperar un dels noms més importants de la generació dels setanta. Montserrat Roig és una de les escriptores en llengua catalana més estimades. Regaleu L’hora violeta, El temps de les cireres i regaleu també aquest assaig on l’Aina Torres recorre, a través de les paraules de Roig, de persones properes, d’escriptors i escriptores influïts per ella, la seva vida i el seu llegat.

Enviada especialEnviada especial, de Jean Echenoz. Editat per Raig verd / Rayo verde editorial.

Jean Echenoz, que ens va visitar fa unes setmanes al Kosmopolis, és un escriptor polifacètic i una de les veus més interessants del panorama francès actual. L’editorial Raig Verd ens porta la seva última novel·la, un thriller d’espies a l’estil de Eric Ambler o Graham Greene que no perd ni durant una pàgina el regust impertinent de la bona literatura. Enviada especial ens explica la història de la Constance, una dona segrestada que acaba seduint els seus segrestadors i desestabilitzant Corea del Nord. Tal i com estava previst, és clar. Perquè, si no, això no seria una novel·la d’espies! Un llibre que analitza el present amb un estil fresc i irònic, senzill i boig, i també on trobareu girs i sorpreses més enllà del gènere.

Anatomia de les distancies curteAnatomia de les distàncies curtes, de Marta Orriols. Editat per Edicions del periscopi.

Al pròleg d’aquest deliciós llibre de la Marta Orriols, Jenn Díaz diu que l’autora: “ha decidit no amagar-nos res, res de tot això, d’aquestes coses que són la vida i que sacsegen les vides d’aquests personatges”. I té tota la raó. Anatomia de les distàncies curtes és un llibre de relats propers, mínims, que moltes vegades recorden l’elegància de Salter i la mirada innocent de Rodoreda. Els relats d’Orriols parlen de les relacions humanes, la quotidianitat, allò que passa a dins de casa i del què no parlem perquè no sembla important, però que és el més important de tot perquè són les nostres vides. Anatomia de les distàncies curtes és un d’aquests llibres que no vols que s’acabi, que es fa molt curt. I per això des d’aquí demanem a la Marta Orriols que ens regali aviat més de la seva prosa!

El foratEl forat, de Jordi Amor. Editat per L’altra editorial.

Tens un amic que porta barba i va en bicicleta a tot arreu? L’encertaràs segur amb el premi Documenta 2017. La novel·la de Jordi Amor és un desori sublim amb un estil tan personal com eficient. La veu torrencial del narrador explica la història d’un jove barceloní amb poques perspectives de futur, que es deixa arrossegar cap al buit (el forat) de la seva pròpia vida. Però, tot i la història que explica, no és una novel·la implacable o cruenta, sinó que relata la desesperança amb traces d’humor i el text és ple de colors vius, de retalls d’història viva de la ciutat, de les contradiccions de la Barcelona d’ara. A més, el virtuosisme tècnic del novell Jordi Amor fa la lectura encara més interessant. Ja voldríem molts de nosaltres escriure una primera novel·la com aquesta!

FaristhaFarishta, de Marc Pastor. Editat per Amsterdam.

Farishta és una de las apostes de Sant Jordi i no ens estranya gens ni mica! El retorn del Marc Pastor, autor de La mala dona o L’any de la plaga, no podia ser més espectacular. La novel·la explica la història de la Farishta, una adolescent adoptada per una família russa que als divuit anys troba la feina perfecta a la Polinèsia francesa. Viu al paradís, troba l’amor… Però, evidentment, no tot és el que sembla, i no puc explicar més sense esgarrar-vos la trama. Només dir-vos que Marc Pastor és d’aquells autors que t’agafen de la mà i et porten al seu món. Farishta enganxa des de la primera pàgina, combina ciència-ficció de la bona amb aventures i el ritme d’un thriller. Hores d’entreteniment amb un pòsit profund garantides! Llegiu, llegiu!

Les defensesLes defenses, de Gabi Martínez. Editat per Catedral.

La nova novel·la de Gabi Martínez està basada en una història real. Precisament un dia de Sant Jordi va signar un llibre a un desconegut que li va dir: “tinc una història que vull que escriguis, si en fan una pel·lícula, el protagonista podria ser el George Clooney”. Després va dir-li que era neuròleg i que al 2006 es va tornar boig, literalment, durant una temporada. A partir d’aquesta trobada, l’amistat entre l’escriptor i el metge creix i anys després acaba convertint-se en una novel·la de quasi 500 pàgines. Un llibre que parla dels extrems on ens poden portar les aparentment idíl·liques relacions familiars i laborals, del brutal nivell d’estrès de la societat actual, que ens pot fer emmalaltir, i del dur camí de la recuperació. Un llibre que també fa un recorregut vital per la Barcelona de la Transició, dels Jocs olímpics i de la crisi. Molt recomanable.

 

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Historia de los hombres lobo, de Jorge Fondebrider

historia de los hombres lobo

historia de los hombres loboCuidado, que viene el lobo.

Desde que somos pequeños, a través de los cuentos populares o frases hechas, hemos interiorizado una imagen negativa de los lobos, símbolo de peligro, maldad y concupiscencia. La fama de este animal es tal que ha sobrevivido al exterminio sistemático de su especie en muchos países y ha dado lugar a una de las criaturas mitológicas más populares, los hombres lobo, presente incluso en latitudes en las que nunca han existido lobos.

¿Nunca os habéis preguntado a qué se debe? Jorge Fondebrider sí, y de su fascinación por este tema nace Historia de los hombres lobo, en la que recoge leyendas y textos de toda índole (filosóficos, religiosos, literarios, científicos, antropológicos, legales, periodísticos) para contarnos los orígenes de este imaginario colectivo que perdura hasta nuestros días. En un ensayo bien hilado y bien fundamentado, se retrotrae hasta la Antigüedad clásica, donde el lobo era considerado un vulgar chucho, y nos cuenta qué acontecimientos llevaron a transformarlo en el terrible enemigo del hombre, para acabar su viaje en la actualidad, en la que el hombre lobo sigue teniendo una relevancia significativa en la literatura y en el cine.

Gracias a la selección de textos —muchos de ellos, por primera vez en castellano— y a las explicaciones de Jorge Fondebrider, comprobamos cómo, en occidente, la visión de los hombres lobo —tanto pagana como religiosa— ha ido variando con el paso de los siglos. Han pasado de ser tratados como deidades o nexo de unión entre los humanos y las fuerzas del mal, a ser vistos como simples enfermos mentales.

A mí siempre me ha llamado la atención la forma en que las supersticiones moldean una sociedad y cómo esos miedos se traspasan de generación en generación, volviéndose aún más irracionales que en un principio y con consecuencias dramáticas. Lo que no existe también tiene efectos reales, y si no, que se lo digan a las 30 000 personas que fueron procesadas en Francia durante los siglos XVI y XVII, acusadas de licantropía; a todos aquellos que fueron torturados por la Inquisición por ser considerados hombres lobo; o a su uso recurrente como chivo expiatorio para dar respuestas a esos crímenes irresolubles que ocupaban la primera página de los periódicos.

Hoy en día, pese a milenios de folclore, la simbología que asociamos a los hombres lobo se corresponde a la que el cine ha incorporado en las últimas décadas. Es una pena que todo el esoterismo y la superstición que se gestó alrededor de esta figura sean desconocidos por la mayoría. Historia de los hombres lobo pone a nuestro alcance siglos de miedos y acusaciones basados en este monstruo, uno de los de mayor trascendencia en nuestra cultura, y es la opción ideal para acercarnos de nuevo al mito y descubrir todas sus caras. Después de su lectura, cuando volváis a oír uno de esos cuentos en los que aparecen como villanos,  ya no los veréis con los mismos ojos. Y es que el lobo no es tan fiero como lo pintan.

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Demonios del norte. Las expediciones vikingas. De Carlos Canales y Miguel del Rey

Demonios del norte

Demonios del norteDesde pequeño me gusta Thor. Y no sé por qué razón, pues hasta que no fui mucho más mayor (pero mucho mucho más) no leí ningún cómic, ni dibujos animados ni nada del icónico personaje de Marvel. Ni siquiera veía la serie de Vicky, el vikingo. Puede que viera alguna figura del dios del martillo, de esas de antes, de las de plástico oloroso, no las “action figure”, articuladas de ahora, que son otro mundo aparte. Lo cierto es que en la universidad, cuando Internet comenzaba a rular y el correo electrónico era aún desconocido, mi primera cuenta de correo era “martillodethor-arroba-la-plataforma-que-fuera-en-aquel-momento”, y seguía sin haber leído nada del hijo de Odín. No sé. Thor se metió en mi cabeza no sé cómo y ahí sigue todavía, pero ahora sigue porque soy yo quien lo quiere conscientemente ahí dentro.

El caso es que pasó el tiempo y llegó el momento en el que leí algunos cómics, algunos libros, y me empapé de la fascinante mitología nórdica, mucho más rica, atractiva e igual de creíble que la cristiana. Y más tarde, llegó la estupenda serie Vikings. Una serie adictiva y educativa a la vez (de la mano del Canal Historia, lo cual es una garantía de cierto rigor histórico —a pesar de tener bastantes inexactitudes como, por ejemplo, la ausencia de armaduras—) con un componente épico necesario y de vez en cuando mitológico, que entretiene y mucho tanto a conocedores como a neófitos de la cultura nórdica y que ha logrado introducir la historia como un entretenimiento para las masas sedientas de series. Y eso ya es mucho.

Y ahora tropiezo aquí con Demonios del norte. Un libro para adentrarnos con mucha profundidad en las expediciones vikingas, conocer más de sus costumbres, desmontar mitos y, en definitiva, saber lo que era ser un vikingo.

Decir que es exhaustivo es quedarse corto. En sus 254 páginas, ricamente sembradas de fotos de armas, escudos, mapas, utensilios, dibujos, cuadros, runas, placas, esculturas… tenemos un compendio de su “civilización”. Y ya desde el principio, la primera en la frente… Nos aclara un concepto que seguramente todos usamos mal:

“viking significa “expedición marítima”. Al hablar de vikingos deberíamos referirnos únicamente a la parte de población que se embarcaba en empresas de saqueo, piratería, comercio o conquista”.Y, estrictamente hablando, las mujeres no podían ser vikingas, ya que la palabra se usaba exclusivamente a los hombres”. (No obstante, hubo mujeres importantes que lograron grandes éxitos también).

El libro abre con un poco de mitología básica, su forma de vestir, construcciones, su dieta, fiestas, el papel de la mujer (más igualitario y moderno que otras sociedades contemporáneas), las castas sociales, tácticas militares, los famosos berserkers, las armas tanto de ataque como de defensa, los tipos de embarcaciones (drakar  es una palabra inventada, en 1843) y la forma de batallar en el mar.

Los siguientes capítulos se van a centrar ya en las expediciones propiamente dichas. En sus ataques, las colonias que establecieron, lo que hacían con los lugareños, ¿llegaron realmente a América? ¿¡Participaron en las cruzadas!?… Todo bien ilustrado, e incluso con un mapa central desplegable que ilustra gráficamente las rutas que siguieron de los siglos VIII al XI.

No se puede decir mucho más porque en esencia es lo ya dicho pero desarrollado a lo grande, con todo lujo de detalles, fechas, y nombres.

Demonios del norte es, más que un libro, un ensayo de los que no aburren. Es un libro de historia para todo el que quiera profundizar mucho en un pueblo que nunca pasa de moda y que siempre fascina, en un formato muy cómodo y manejable.

Por desgracia, no puedo dejar de mencionar la gran cantidad de errores, principalmente las constantes apariciones de dos palabras unidas en una, que se dan, sobre todo en sus primeras páginas; la omisión de alguna letra y la no concordancia en género de otras.

Quitando eso, repito, es un gran libro, recomendado para cualquiera que esté interesado en el tema, pero, sobre todo, para aquellos que ya tengan algún conocimiento previo o hayan leído alguna saga o Edda y quieran conocer con mayor amplitud, rigor y exactitud quiénes eran, cómo eran y vivían, dónde consiguieron ir, qué ha quedado de ellos y qué nos han legado.

Solo me queda decir ¡Skol!

(Y sí, aparecen Ragnar y su hijo).

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Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo, de Chimamanda Ngozi Adichie

Querida Iljeawele cómo educar en el feminismo

Querida Iljeawele cómo educar en el feminismo—¿Tú eres feminista? —le pregunto.
Ella cambia el gesto y me contesta con rotundidad:
—No.
Yo sonrío, porque sé lo que me va a decir, y vuelvo a preguntar:
—¿Y eso por qué?
—Porque las mujeres tampoco son más que los hombres. Todos somos iguales.
—Entonces, tú no eres hembrista, pero sí feminista (o eso espero).
—¿Qué es eso de hembrista?
—Considerar que las mujeres son mejores que los hombres; igual que el machismo, pero a la inversa.
Me lo niega. Con la cabeza y con la palabra. «No, no, no… Eso es el feminismo, no me líes». Y me limito a decirle:
—Míralo en el diccionario.

Esto no es la primera vez que me pasa. Es asombroso que a estas alturas aún se desconozca el significado de la palabra y, sobre todo, que esté tan denostada que hasta las mujeres se apresuren a desmarcarse. Por eso, Querida Iljeawele. Cómo educar en el feminismo ha sido un soplo de aire fresco para mí. La próxima vez que tenga una conversación tan absurda como la anterior, ofreceré el libro de Chimamanda Ngozi Adichie, que lo explica mucho mejor que yo y con más conocimiento de causa.

Esta escritora nigeriana es conocida por sus charlas sobre el feminismo, quizá por eso una amiga que acababa de dar a luz le preguntó cómo educar a su hija para que fuera feminista. No era una explicación sencilla, ni criar a una feminista ni educar en sí lo es, pero Chimamanda Ngozi Adichie aceptó el encargo y le escribió una carta con quince sugerencias directas y prácticas, que derrochan sinceridad y cariño.

Chimamanda Ngozi Adichie huye de enfrentamientos y de polémicas para hacer oír su voz. Sus palabras calan porque son puro sentido común, aunque a veces este sea el menos común de los sentidos. Pone sobre la mesa ejemplos diarios de los errores que cometemos y que van construyendo poco a poco, y sin apenas darnos cuenta, la desigualdad entre hombres y mujeres: las frases hechas que inciden en la forma de ver la vida y aspiraciones de unos y otros, las diferencias de colores y juguetes, los roles de género sin ningún fundamento racional…

Rechaza los dogmas, pues considera que el feminismo depende del contexto y no de verdades absolutas. Tira abajo esas ideas que, pretendiendo ser feministas, pecan de hembristas (las mujeres no son moralmente mejores por el simple hecho de ser mujeres) o incluso de machistas (ser feminista y femenina no son características excluyentes). Y, en definitiva, traza lo que ella denomina mapa del feminismo, pero que a mí me parece un mapa para la vida. Directrices sensatas para educar en el respeto, hacia uno mismo y hacia los demás, hacia los orígenes y cultura propios y hacia los ajenos. Una tarea complicada de conseguir, visto cómo está el panorama, pero que siempre merecerá la pena intentar. Al fin y al cabo, solo busca un mundo más justo para hombres y mujeres. Con semejante recompensa, ¿quién no quiere ser feminista?

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Lingo, Guía de Europa para el turista lingüístico, de Gaston Dorren

Lingo

LingoAquellos maravillosos años en que acababas el instituto y tenías que decidir rápidamente qué carrera querías estudiar, a qué profesión te gustaría dedicarte, ¿los recordáis? Había gente tan perdida que no tenía nada claro. Normal, pídele tú a alguien con diecisiete años que piense en su futuro y la mayoría de estos adolescentes se pondrá blancos. Siempre ha habido gente con ciertas inclinaciones: que si ciencias, que si letras, que si a mí lo que me va es el artístico. Y luego está el grupo de muchachos que, a pesar de la edad tan mala para elegir sobre su futuro, tienen muy claro a qué (a grandes rasgos) le gustaría dedicarse.

Yo estaba en el último grupo. Lo mío estaba tirado: era de letras incondicionalmente (demasiado cazurra para los números) y además me encantaban los idiomas, así que tenía más o menos claro que yo quería dedicarme a los idiomas. Sopesando entre la poca oferta de carreras relacionadas con los idiomas, al final me decanté por estudiar Traducción e Interpretación en la Universidad de Granada. Y no me arrepiento para nada (y me salen rimas porque soy poeta).

Durante mis años de instituto siempre estudié inglés y francés. También ofertaban portugués, pero ya no me dejaban coger más idiomas. Durante la carrera, elegí el francés como mi primer idioma, después el portugués y de tercero inglés. Durante los años de carrera estudié, unas pinceladas, de catalán y gallego. Y si por mí fuera, me gustaría aprender muchos idiomas más. El italiano lo tengo muy presente para dedicarle más tiempo en cuanto pueda.

En fin, después de esta súper introducción, para nada personal, creo que ya podéis haceros una idea de por qué elegí Lingo, Guía de Eruopa para el turista lingüístico como lectura. Habiendo dejado claro mi amor por las lenguas, no os sorprenderá que me llame la atención una guía que está llena de datos lingüísticos sobre Europa. Una guía conun montón de datos interesantes sobre un continente en el que se hablan más de sesenta lenguas.

Lo que Gaston nos propone aquí es un viaje por Europa a través de sus lenguas. Algo muy original e interesante.

Gracias a este libro-guía, podemos aprender un montón de datos curiosos como por qué, para los extranjeros, los españoles hablamos como metralletas; o que el islandés es el único idioma europeo que apenas ha evolucionado (tiene mucho que ver con su situación geográfica); o por qué los noruegos necesitan un diccionario noruego-noruego para poder entenderse entre ellos.

Un libro escrito por un holandés lingüista y periodista que además de apasionado por las lenguas es políglota (neerlandés, inglés, español, alemán, francés y limburgués). El autor mantiene además un blog sobre lenguas y curiosidades lingüísticas. Un auténtico freak de los idiomas.

Me han gustado todos los capítulos, porque conservan un ritmo maravilloso que atrapa al lector. De estas veces que te encuentras diciendo “sólo un capítulo más” y acabas enganchando otros siete seguidos. Se nota que Gaston Dorren ama lo que hace y esa pasión se transmite y percibe durante todo el libro.

Además, al final de cada capítulo aparecen curiosidades relacionadas sobre los préstamos lingüísticos de unas a otras lenguas y una palabra de otro idioma que no tiene traducción, como por ejemplo la ya conocida “saudade” portuguesa o algunas más raras como “swjatok”, que en sorbio quiere decir “ese rato amable y gozoso al final del día de la jornada de trabajo” o “merak”, que en serbocroata quiere decir “el placer derivado de actividades sencillas, como pasar el tiempo con los amigos”.

Un libro muy interesante para los amantes de las lenguas y que también recomiendo a los lectores más curiosos.

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El milagro, de Ariel Kenig

El milagro

El milagroRecuerdo la primera vez que entré en Internet. Como en casi todo en la vida, no fui de los primeros de mi cuadrilla; una tarde, animado por uno de mis amigos, fui a una ciberteca, una sala habilitada por el Ayuntamiento en la que te permitían conectarte durante una hora a la red. Siendo sinceros, creo que empleé ese tiempo en su totalidad en jugar a minijuegos en el navegador —algo que en aquellos tiempos me parecían lo máximo— y a hacerme una cuenta de Hotmail para poder acceder a ese invento que estaba substituyendo a las llamadas al teléfono fijo a la hora de hacer planes con los amigos: el Messenger. Qué tiempos aquellos (y qué rápido nos hacemos los viejos algunos).

Hoy en día todos tenemos tan interiorizada nuestra conexión continua a la red que resulta complicado imaginar cómo era el mundo sin YouTube, sin WhatsApp, sin smartphone… Y esta revolución tecnológica es precisamente el punto de partida sobre el que Ariel Kenig construye El milagro, una pequeña novela que saca a relucir algunos de los inconvenientes de este proceso a partir de una jugosa anécdota. El propio Kenig, protagonista y narrador en primera persona, es contactado por una antigua compañera de instituto para ofrecerle unas fotografías. En ellas aparece Pierre Sarkozy, el hijo menor del por entonces presidente de Francia, disfrutando de unas vacaciones ostentosas junto a unos amigos en Brasil; nada inesperado, desde luego. Sin embargo, el interés de esas imágenes radica en que días antes se había informado oficialmente de que el joven había sobrevivido a una avalancha de lodo en ese país, por lo que las fotografías podrían hacer mucho daño a la campaña del padre, algo que a Kenig, un firme opositor de éste, le atrae bastante.

A medida que inicia su peregrinaje por los distintos medios de comunicación franceses para comprobar el interés por las imágenes, el protagonista muestra dudas acerca de su legitimidad para entrometerse en este asunto, lo que le lleva a cuestionarse también su propio estatus. ¿Tiene derecho a criticar con dureza a las clases acomodadas una persona cuya situación económica es más cercana a la de éstos que a la de los más desfavorecidos? A través de los pensamientos del protagonista Kenig nos acerca este y otros problemas habituales de nuestros tiempos, como la lucha de clases, la soledad camuflada en la conexión continua, la crisis de la prensa…

El autor mezcla realidad y ficción en su relato, lo que hace que aquellos que, como yo, no estén muy puestos en la vida social francesa, no sabrán a ciencia cierta en algunos pasajes si los datos y personajes que se nos describen son reales o sólo existen en la mente de Kenig. También se intercala en este texto la narración puramente novelesca y el ensayo, lo que da lugar a un híbrido tan original como, en ocasiones, caótico. En contraposición a esto, uno de los aspectos más atractivos para mí de este trabajo es la forma tan cruda y directa con la que el escritor describe a la sociedad de su tiempo, que me ha traído a la mente a otros autores compatriotas suyos, como Houellebecq o Beigbeder.

En definitiva, esta es una novela que ayuda a visibilizar cómo nuestros usos y costumbres, en especial todo lo relacionado con nuestra privacidad, se han visto afectados por nuestra continua exposición a la red de redes. El milagro no es sino el relato de un treintañero que echa la vista atrás para reflexionar sobre la forma en la que ha evolucionado el mundo que conocemos en un corto periodo de tiempo. Y es que, tomando prestada una frase de la recomendable serie Californication, Kenig, al igual que el protagonista de esta ficción televisiva, es un hombre analógico atrapado en un mundo digital.

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Tocqueville: hacia un nuevo mundo, de Kévin Bazot

Tocqueville hacia un nuevo mundo

Tocqueville hacia un nuevo mundo«Los verdaderos dueños de este continente son quienes saben sacar provecho de sus riquezas».

Quedaos con esa idea, esa idea que ha llevado al mundo a ser lo que es. Los seres humanos se han sentido legitimados por el mismísimo dios para asolar el planeta con la violencia de su huella: talando árboles milenarios para alzar sus torres de acero, contaminando el agua que da la vida con sustancias que provocan la muerte, llenando el aire que respiramos de humos que nos enferman. La inteligente civilización del hombre blanco se ha abierto paso a costa de todo y de todos: eliminando sin miramientos especies enteras de animales, pero también a esos humanos considerados de segunda. Salvajes sin facultades suficientes para entender el progreso, condenados a la destrucción porque no están hechos para este mundo.

Tocqueville: hacia un nuevo mundo, de Kévin Bazot, es una novela gráfica que adapta libremente Quince días en el desierto americano, de Alexis de Tocqueville, para narrar las aventuras que el filósofo político vivió junto a su compañero Gustave de Beaumont durante el verano de 1831, al recorrer el norte de América poco antes de que su naturaleza virgen sucumbiera a la febril urbanización del continente. Los dos jóvenes ansiaban pisar un lugar donde no hubiera llegado la civilización y no les resultó fácil encontrarlo, pues los emprendedores y ambiciosos estadounidenses ya se habían apropiado de la mayoría del territorio.

En esa personal búsqueda del paraíso perdido, Alexis de Tocqueville y Gustave de Beaumont, ambos franceses, presencian con qué menosprecio se trata a los indios americanos, que ya nada tienen que ver con esos hombres fuertes y solemnes que se describían en los libros, y descubren esa impronta de los ciudadanos de Estados Unidos, un país recién nacido por entonces, que les ha llevado a ser los dueños del mundo en nuestros días: un afán por conseguir riquezas que les ciega ante la belleza y placeres que ofrece la naturaleza en estado puro.

La gran edición de Ponent Mon —no lo digo solo por sus dimensiones (216 x 286 mm), sino por la calidad del dibujo y del color— nos hace viajar al siglo XIX y adentrarnos en los majestuosos bosques e infinitos lagos del llamado nuevo mundo, para compartir el asombro y la decepción que Tocqueville y Beamount sienten con todo lo que se van cruzando en el camino. Quizá ellos fueron los últimos viajeros que disfrutaron del «maravilloso espectáculo de la naturaleza abandonada a sí misma» en Norteamérica y a nosotros, los lectores, casi doscientos años después, apenas nos quedan rincones en este maltratado planeta donde vivir una experiencia similar.

Tal vez, si el mundo lo hubieran dirigido personas con la sensibilidad de estos jóvenes aventureros, los indígenas habrían logrado que su voz fuera escuchada y hoy en día seguiríamos teniendo la posibilidad de huir, aunque fuera de vez en cuando, de la civilización para reencontrarnos con su sabiduría ancestral y la naturaleza primigenia. Pero se han adueñado del planeta unos salvajes que ven en la destrucción el discurrir natural de las cosas. A la vista está que es el mundo el que no estaba preparado para semejantes humanos.

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