
¿Por qué nos autoengañamos? Si alguna vez te has hecho esta pregunta, si has pensado en qué ha debido pasar en tu mente para padecer tu propio engaño, si intentas conocerte un poco más cada día que pasa, para ti es la filosofía, o en un ámbito más reducido, para ti es este libro.
Alfred R. Mele, filósofo americano autor de diez libros y más de dos cientos artículos, es un experto en lo que se ha etiquetado como filosofía de la mente. Con estos términos se intenta calificar el estudio de todo aquello que transcurre en nuestra mente y que por tanto, nosotros sufrimos. En este caso en concreto, Mele intenta tratar el tema del autoengaño, esclarecer sus causas y sus consecuencias o, como propone el propio título: desenmascararlo. En El autoengaño desenmascarado se nos muestra algo que a veces olvidamos, aunque parezca mentira; y es que somos de vital importancia en el proceso de nuestro propio engaño. Sin ser conscientes de ello, somos nosotros mismos los que antes de hacerlo medimos los costes y los beneficios – para con nosotros mismos – de autoengañarnos. Si queremos creer que nuestra pareja no nos engaña, aunque todo indique que sí y sea algo evidente para todo el mundo, lo creeremos, básicamente porque el coste de creerlo – sufrir – es mucho mayor que el de no hacerlo – seguir igual, hacer oídos sordos –.
De esta forma, e intentando azucarar las partes más técnicas con ejemplos cotidianos, Mele busca abrir la mente humana y plasmarla sobre un papel para que los lectores puedan conocerse más y mejor a sí mismos a través de la lectura. Dicen que vemos en el otro aquello de lo que carecemos, dicen que leer no es más que mirarse en un espejo, pues no hay mejor ejemplo que este libro. Y es que en El autoengaño desenmascarado todos nos vemos reflejados, en gran parte gracias a los casos que Mele pone como ejemplo entre sus teorías. Podemos sentirnos más o menos representados, pero creo que muy pocos – o nadie – podrá decir que no se ve en ninguno de los casos propuestos.
Es posible que en algunos puntos el libro pueda parecer un poco arduo, costoso de leer – para leerlo hay que entrar en él bien dispuesto, exige un lector muy activo –, por eso se agradecen tanto esas planicies en forma de ejemplos en las que descansar de tan duro repecho. Como verá el lector que se decida a entrar en este estudio, El autoengaño desenmascarado es un intento por parte de Mele de glosar, de rebatir, de comentar el trabajo de muchos de sus colegas de profesión que a lo largo de los años han intentado arrojar luz sobre este tema. Dejando puntos inconclusos a conciencia y siempre con la predisposición de comentar su trabajo con cualquier lector poseedor de nuevas ideas, Mele consigue condensar en un libro de poco más de cien páginas un elaborado trabajo acerca del engranaje que moviliza al autoengaño en nuestra mente.
La lectura de El autoengaño desenmascarado es también, aparte de todo lo dicho, un ejercicio – muy sano y a la vez necesario – de autocrítica, de autoestudio, de autoconocimiento. Es una lectura complicada, un manual de filosofía que pide trabajo y esfuerzo por parte del lector, pero que es capaz de entrar dentro de algo que para la mayoría de nosotros nunca se nos hubiera presentado como objeto de estudio. Y si lo hubiera hecho, probablemente nos hubiéramos autoengañado convenciéndonos de que eso no es de nuestra incumbencia, de que no tenemos tiempo para ello, o de que eso no va con nosotros. Ahora todas estas excusas tienen una razón y van de la mano de Cátedra en su colección Teorema Serie Mayor.

¿Que no entendéis la 
Bruja. Según la RAE la palabra, en su tercera acepción, significa: persona a la que se le atribuyen poderes mágicos obtenidos del diablo. Yo, quizá por mi tendencia a la imaginación o, simplemente, por mi capacidad de evocación de personajes femeninos en la literatura o el cine, me viene a la mente la bruja mala del oeste de El mago de Oz. Pero no es de eso de lo que vengo a hablar. Acercándonos un poco más a lo que la Real Academia de la Lengua Española nos ofrece, he de decir que siempre he estado intrigado por aquella época en la que las mujeres eran consideradas brujas, eran perseguidas, algunas condenadas a muerte y repudiadas de sus pueblos y familias por creencias que mucho tienen que ver con la cultura unida a la superstición. En esa materia nos mete de lleno El libro de las brujas que, para mí, ha sido uno de los libros más esperados desde que conocí su existencia y que he ido leyendo poco a poco, casi a sorbos, para que no terminara. ¿Sabéis a qué sensación me estoy refiriendo, verdad? Esa misma. La de que un libro te esté gustando tanto que seas incapaz de seguir, pero a la vez no puedas parar, y que al llegar al final pienses que se ha quedado un pequeño vacío que no sabes muy bien cómo llenar. Y es que este libro nos habla de la realidad, de lo que sucedió, y de un tiempo tan oscuro como interesante para entender muchas otras cosas que no parecen estar relacionadas, pero que sí lo están. Pero vamos a ello antes de adelantar acontecimientos.
En un momento determinado de 14. La autobiografía, Johan Cruyff escribe que no cree que los futbolistas sean tontos, al contrario de lo que muchos piensan. Una de las cosas que quedan claras con este libro, que se publica medio año después de su muerte, es que él, al menos, no parece que lo fuera. Eso y que no tenía pelos en la lengua.
Es muy posible que, cuando un libro te resulta incómodo – no digo esto como algo negativo – sea porque hace que algo en tu interior resuene con lo que ya has vivido. Uno no sabe, a veces, muy bien cómo explicarlo pero es como si al leer se atragantaran las palabras y tuviera que dejar la lectura por momentos, esperando el momento oportuno para continuar con lo que el autor, sea quien sea, nos ofrece. Más adelante, en el siguiente párrafo, hablaré de por qué El eco de los disparos ha suscitado más de un sentimiento de incomodidad en su lectura, pero baste decir, en un principio, que puede que algunas heridas todavía no estén cicatrizadas y que, como bien explica Edurne Portela, mucho de todo esto proviene del silencio – obligado o no, cada uno debe elegir lo que le convenga – que en una época muchos tuvimos que ver cómo se convertía en evidencia, en una especie de pasividad que constreñía no sólo la garganta sino el pecho, en un intento vano por gritar sin poder hacerlo del todo. Y es que la violencia, porque de eso trata este libro, puede atravesar aquellas paredes que, de hormigón, parecen infranqueables. Quizás no en ese momento, puede que eso se instaure en uno, se convierta en un hecho, mucho más adelante. Esta es una reseña de un libro, eso es cierto. Diría más, de un libro que se convierte en necesario para toda una generación. Pero también es una reseña de un historia personal que nunca se atrevió a ponerse en palabras.
La batería es uno de esos instrumentos que jamás me he planteado tocar en mi vida. Mi falta de psicomotricidad puede haber influido en mi desidia hacia este instrumento, pero lo cierto es que podría nombrar a centenares de cantantes, guitarristas, trompetistas… ¡incluso bajistas!, pero me costaría horrores acordarme de media docena de baterías. Precisamente por eso, una de las cosas que más me han impresionado de Punk Rock Blitzkrierg, la biografía que Marky Ramone escribió con la colaboración de Rich Herschlag, ha sido la forma en que este ya veterano músico consigue transmitir su pasión por el instrumento al que ha dedicado su vida.
El viajar es un placer que nos suele suceder. Pero hay viajes y viajes. Y entre los segundos, no hay nada que pueda compararse a la experiencia de la India. Hablo, naturalmente, de viajar, y no de comprar un paquete turístico que nos muestre en 10 días y nueve noches las maravillas de la India de los mogules. Hablo de aterrizar en un país de leyenda, sentirte, desde el primer instante, como si control de tierra te hubiera abandonado a tu suerte en Marte, y preguntarte, con angustia, cuántos días podrás vivir con el oxígeno que te queda. Y cuando decides que de perdidos al Ganges, te pones a explorar un planeta donde constatas que sí, que el viajero puede sobrevivir, si bien en condiciones durísimas, hasta que, meses después, a tu regreso a casa, descubres que el planeta hostil quizá es el tuyo. Eso y más es la India.
Aviso: este no es un libro de autoayuda o un manual de cómo dejar de fumar. Lo digo por si a alguien se le ocurre leerlo o regalarlo con la intención de que pueda ayudar en esa difícil tarea. Puede ser inspirador, eso sí, pero si estás metido en el humo, no sé si esto te podría animar a dejarlo, o al revés.


«Las maravillosas fotografías de este libro, realizadas por Steve McCurry en muchos países y a lo largo de varias décadas, son la prueba visual de buena parte de lo que he escrito: la compostura del lector, la mirada luminosa, el concepto de soledad, la posición relajada, la singularidad del esfuerzo, la sensación del descubrimiento y la insinuación de la alegría».
Islandia es un país curioso. Tiene el tamaño de Corea del Sur y sólo un poco más de población que La Rioja. En 2008, a comienzos de la crisis económica, su gobierno decidió dejar que los principales bancos del país se hundiesen en lugar de rescatarlos y salió victorioso. Y quién no recuerda la espartana actuación de su selección de fútbol en la pasada Eurocopa, en la que tan sólo Francia, la selección anfitriona, pudo frenar a un equipo plagado de jugadores desconocidos para el gran público. Pero si hay un sujeto que confirma que en ese frío territorio son tan raros como cachondos, ese hombre es Jón Gnarr. Alcalde de Reikiavik entre 2010 y 2014, este cómico llegó al poder en la capital islandesa con su ‘Best Party’ (Mejor partido), desde donde hacía promesas como que en invierno no apagaría el sol o que construiría un parque de atracciones Disney en las cercanías de aeropuerto. Durante su etapa de regidor se ganó la simpatía y la admiración de su pueblo, así como de personajes tan populares y heterogéneos como Noam Chomsky o Lady Gaga.
Se titula Historia a pie de calle, pero podría perfectamente haberse titulado Historia viva. Servidor, que ya peina unas cuantas canas, vivió muchas de las historias que conforman este libro, y aquéllas que no, siguen vivas en el recuerdo de mi señora madre. Y allí donde su memoria no llegue, sí lo hará la de muchos de vuestros abuelos. Y ahí para de contar, porque insisto, aquí no hay carlistas ni guerras de Marruecos: esto es historia viva.