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Joaquín Sabina: Perdonen la tristeza, de Javier Menéndez Flores

Joaquíin Sabina

Joaquíin Sabina No soy la fan número Uno de Sabina, ese título creo que lo ostenta una tal María R., pero siempre me han gustado las letras de sus canciones. Al ver este libro pensé que en realidad tampoco sabía demasiado sobre su vida y esta podía ser una buena ocasión para conocerle más allá de ese par de conciertos a los que he acudido o, o las entrevistas que he leído o escuchado en prensa escrita, radio o televisión.

Por otra parte, y antes de decidirme por la lectura del libro también pensé que al ser una biografía autorizada por el cantautor, también sería condescendiente con él, pero aun así ya tenía el gusanillo metido en el cuerpo y quería saber más sobre este hombre, al escritor no lo conocía, se llama Javier Menéndez Flores y es periodista, y al parecer ha escrito ya casi una docena de libros, muchos de ellos son biografías de gente famosa, así que perdonen mi ignorancia.
Este es un libro que amplia o completa otro que fue editado en 2001 y que tenía el mismo título, por lo que estamos hablando de una nueva edición ampliada y, tal como les he comentado antes, autorizada en esta ocasión, por el propio cantautor.

No sabría decirles en qué momento conocí a Sabina, ni que canción es la primera que canté de él, pero sí recuerdo la primera vez que fui a verlo a un concierto, fue en Zaragoza y actuaba con Javier Krae y Alberto Pérez, sería por los primeros años de los 80, y sí, yo era una jovencita muy especial en gustos musicales 😀

Allá donde se cruzan los caminos,
donde el mar no se puede concebir,
donde regresa siempre el fugitivo,
pongamos que hablo de Madrid.

Donde el deseo viaja en ascensores,
un agujero queda para mí,
que me dejo la vida en sus rincones,
pongamos que hablo de Madrid.

Las niñas ya no quieren ser princesas,
y a los niños les da por perseguir
el mar dentro de un vaso de ginebra,
pongamos que hablo de Madrid.

Los pájaros visitan al psiquiatra,
las estrellas se olvidan de salir,
la muerte viaja en ambulancias blancas,
pongamos que hablo de Madrid.
El sol es una estufa de butano,
la vida un metro a punto de partir,
hay una jeringuilla en el lavabo,
pongamos que hablo de Madrid.

Cuando la muerte venga a visitarme,
que me lleven al sur donde nací,
aquí no queda sitio para nadie,
pongamos que hablo de Madrid

El libro nos cuenta que esta canción, que aparece en su álbum “Malas compañías” (1980) ha tenido a lo largo de su historia dos finales, es más que probable que muchos de ustedes conozcan los dos, este que es el original de la canción y el que realmente a mí me gusta y le da sentido a la canción, el otro representa la comunión entre el autor y la ciudad en la que quiere vivir por toda la eternidad, renunciando ya a ese sur que siempre habría añorado.

Me gustan esas letras eternas de Sabina que alguien creería casi imposibles de aprender, esa mirada a lo más triste de la vida, parece que todo es juerga y alcohol pero debajo está siempre esa decadencia del paso de la vida. Incluso las celebraciones parecen tristes en su boca y en su pluma.

En otra ocasión fui a verlo debió de ser por Septiembre del año 2000, después tuve ocasión, cuando cantaba con Serrat, pero aun queriendo no fui y es difícil entender porqué ya no podía ir a oír cantar a estos dos grandes poetas… Quizá a un recital poético sí habría ido.

Joaquín Sabina nació en 1949 en Úbeda, es difícil nacer en esas tierras y no ser poeta, y los poetas vuelan tras sus sueños, como lo hizo tras esa primera novia a la que su padre, notario de Úbeda, se lleva hasta Granollers. Nuestro poeta decide acampar junto a la casa durante unos días… Pero como siempre a lo largo de su vida, le toca seguir volando.

Terminados los estudios secundarios, su padre le regala la primera guitarra. Y el poeta se tornará en cantautor.

En 1968 inicia sus estudios de Filología en Granada, y allí iniciará su nueva vida que llega fuertemente politizada. En 1970 se declara en España el estado de excepción y su propio padre lo detiene. No tardaría mucho en tener que salir al exilio a Londres, de donde ya no regresaría hasta la muerte del dictador.

La verdad es que todo esto está muy bien narrado por el autor, se hace entretenida la lectura y a través de ella podemos ir viendo los hechos que hacen ir madurando al Sabina y como se va consolidando su compromiso político, pero también veremos de donde nacen su forma de hacer poesía a través de las canciones y reportajes periodísticos. Del compromiso político, de sus amores y sobre todo de sus desamores, las mujeres y Sabina… Todo un mundo.

Por “Perdonen la tristeza” van pasando sus letras, imágenes, y nombres muy vinculados a su vida ya plenamente asentada en España. Y va pasando su discografía, toda, y acompañada de imágenes exclusivas cedidas, por lo visto por el propio autor, también sus ídolos de los que están impregnadas sus composiciones: J.J. Cale, Tom Waitts y Bo Dylan entre otros pero principalmente.

19 y 500 noches parece que es el GRAN Álbum del autor, pero sobre todo es una de las canciones que pasará a la historia de la música de este país, y aunque ustedes no se lo crean, muchos de los que dicen que no son capaces de aprenderse la tabla de valencias han podido aprenderse su letra:

Lo nuestro duró
lo que duran dos peces de hielo
en un güisqui on the rocks,
en vez de fingir
o estrellarme una copa de celos
le dio por reír.
De pronto me vi
como un perro de nadie
ladrando a las puertas del cielo.
Me dejó un neceser con agravios,
la miel en los labios
y escarcha en el pelo.
Tenían razón
mis amantes en eso de que antes
el malo era yo,
con una excepción:
esta vez, yo quería querer quererla
y ella no.
Así que se fue,
me dejó el corazón en los huesos
y yo de rodillas
desde el taxi
y haciendo un exceso
me tiró dos besos,
uno por mejilla.
Y regresé
a la maldición del cajón sin su ropa,
a la perdición de los bares de copas,
a las cenicientas de saldo y esquina,
y por esas ventas del fino Laína,
pagando las cuentas de gente sin alma
que pierde la calma con la cocaína,
volviéndome loco,
derrochando la bolsa y la vida
la fui, poco a poco,
dando por perdida.
Y eso que yo,
para no agobiar con flores a María,
para no asediarla con mi antología
de sábanas frías y alcobas vacías,
para no comprarla con bisutería
ni ser el fantoche que va en romería
con la cofradía del Santo Reproche,
tanto la quería
que tardé en aprender a olvidarla
diecinueve días
y quinientas noches.
Dijo hola y adiós,
y el portazo sonó
como un signo de interrogación,
sospecho que así
se vengaba, a través del olvido,
Cupido de mí.
No pido perdón,
¿para qué? si me va a perdonar
porque ya no le importa…
siempre tuvo la frente muy alta
la lengua muy larga
y la falda muy corta.
Me abandonó
como se abandonan
los zapatos viejos,
destrozó el cristal
de mis gafas de lejos,
sacó el espejo
su vivo retrato,
y fui tan torero
por los callejones del juego y el vino
que ayer el portero me echó del casino
de Torrelodones.
Que pena tan grande,
negaría el Santo Sacramento
en el mismo momento
que ella me lo mande.
Y eso que yo…
Y regresé…

Y ya ven que como les decía las letras de Sabina son las más largas del mundo, y tan “extrañas como un pato en el Manzanares…”, No es de extrañar que al final del libro nos encontremos con “Cien perlas para la posteridad”, Sabinismos y sabinadas, le llaman, frases de Sabina que seguramente no les dejarán indiferentes, algunas divertidas, otras estrafalarias pero otras también necesarias.

 

El libro se cierra con algunas reseñas cobre el autor de gentes del mundo de la literatura en particular y de las artes en general: Serrat, Muñoz Molina, Juan Echanove… Ya ven gentes que en general le quieren y también sienten por él cierta admiración. Si les gusta Sabina y quieren saberlo todo de él, seguramente este es el libro que andaban buscando.

Y si he de quedarme con unos versos …

“…Se escapo de una cárcel de amor,
de un delirio de alcohol,
de mil noches en vela
Se dejo el corazón en Madrid
quien supiera reí­r
Como llora Chavela!”

 

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Led Zeppelin, Un tributo a los más grandes del rock, de Chris Welch

Led Zeppelin

Led ZeppelinA ver, voy  a ser muy clara y muy directa: si te gusta Led Zeppelin este es un libro que sin duda tienes que tener. Y como veis no digo tan solo leer, no. Digo tener. Podría daros más motivos, pero creo que con esta introducción he sido bastante clara, ¿verdad? De todas formas, no puedo dejar esta reseña así. Aunque a mí me encantaría, pero será mejor que os cuente por qué.

Antes de  hablaros de Led Zeppelin, Un tributo a los más grandes del rock voy a daros un poco la chapa. Led Zeppelin no es mi grupo favorito. Qué decepción, ¿eh? Tranquis. Es que yo no tengo grupo ni persona favorita. No me gustan los fanatismos, qué le voy a hacer. Soy más de disfrutar de todo sin adorar a nadie. Pero si tuviera que hacer un top ten musical sí que estarían dentro, junto con Bowie, Queen y otros tantos que no os voy a contar ahora porque tampoco se trata de eso. La primera vez que escuché a Led Zeppelin yo tenía unos diecisiete años. Encontré en casa un casete (¡¡pero qué vieja soy!!) y recuerdo que era de madrugada y que estaba en el salón de casa estudiando para un examen que tenía al día siguiente. Puse ese casete, que pertenecía a alguna de mis hermanas mayores, en mi walkman (¡toma ya!) y me dispuse a escucharlo. Lo primero que sonó fue Stairway to heaven y el resto, amiguitos, es ya historia. El idilio había comenzado. Esa melodía se había metido en mi cabeza y creo que esa misma noche puede escuchar la misma canción como cinco veces seguidas. Luego vendrían más y más canciones del grupo, pero aquella noche, gracias a esa canción, comenzó todo. Y esta, queridos, es mi historia de amor con Led Zeppelin. Supongo que las habrá mejores, pero ésta es la mía.

Me apeteció mucho leer Led Zeppelin, Un tributo a los más grandes del rock cuando me enteré que Libros Cúpula lo acababa de publicar. Además de ser un pedazo de libro (en todos los sentidos) está repleto de material inédito, de fotografías, documentos y recuerdos de la banda. Una auténtica delicia para los amantes del grupo.

No seré yo quien os vaya a contar ahora la historia de Led Zeppelin, porque para eso tenéis el libro. Sí os diré, en cambio, que es uno de los mejores libros sobre la banda que he visto nunca. Completo, original, repleto de fotografías y material, y con un análisis tan exhaustivo del grupo realizado por Chris Welch que os vais a caer de culo cuando lo tengáis en vuestras manos. Palabrita.

Así que solo puedo dar las gracias a Libros Cúpula por esta pedazo de publicación, al Rock and Roll por existir y a Led Zeppelin por haber sido, sin duda, una de las bandas del rock más geniales de la historia. Long Live to Rock ‘n’ Roll, my friends!

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Queen en 3-D, de Brian May

Queen en 3D

Queen en 3DQueen es la mejor banda de rock de todos los tiempos y Freddy Mercury es el más grande. En mi opinión, claro. Y, bueno, en la de millones de personas también. Por eso, no es de extrañar que más de veinte años después de la muerte de Mercury, aún escuchemos su voz casi a diario. Las canciones de este grupo británico aparecen en anuncios y películas y provocan que miles de personas entonen al unísono con solo escuchar los primeros compases de We Will Rock You, We are the champions o Bohemian Rhapsody. Esta última es mi canción favorita, por si había alguna duda; soy una fan de Queen muy típica, lo sé.

Queen no pasa de moda y sigue ganando seguidores, generación tras generación. Y es normal que cuando sale un libro como Queen en 3-D, que lleva como subtítulo «Un retrato íntimo de la legendaria banda de rock a través del objetivo de Brian May», a los fans de hoy y de siempre se nos haga la boca agua. También habrá escépticos que piensen que es un producto sacado de la manga para seguir generando ganancias y que eso del 3-D es la última chorrada que se les ha ocurrido para que parezca que este libro aporta algo nuevo. Incluso a mí se me pasaron esos pensamientos por la cabeza. Pero ¡era un libro de Queen!, así que iba a descubrirlo de primera mano.

Fue una agradable sorpresa saber que lo de las fotos en 3-D no era una ocurrencia de los de marketing, sino que Brian May, el mítico guitarrista de Queen y autor de este libro, es un verdadero fanático de las cámaras estereoscópicas desde la infancia. Precisamente este libro ha sido la excusa perfecta para reunir las fotografías que tenía guardadas en un cajón, la mayoría de ellas realizadas entre los años setenta y noventa, durante las giras y conciertos del grupo. Tal es su pasión por la fotografía que dedica varias páginas a hablar de los diferentes tipos de cámaras, enfoques y demás aspectos técnicos, además de mostrarnos sus primeros pinitos haciendo fotos estereoscópicas, lo que nos sirve para pillarle el truco al visor OWL, incluido en la contraportada, con el que debemos mirar las fotografías para captar el efecto 3-D. Reconozco que a mí me costó un poco y que con algunas fotos me resultaba mucho más fácil que con otras, pero cuando conseguía verlas en 3-D, el resultado era asombroso.

Sin embargo, eché de menos que Brian May se mostrara más cercano en su discurso. Si bien es cierto que cuenta algunas curiosidades y anécdotas, como quién de ellos diseñó el logo, cómo trabajaban entonces con las emisoras de radio, lo que les costó generar ingresos y cubrir deudas o las tensiones que surgían entre ellos en los momentos creativos, e incluso se moja en un par de temas políticos y sale en defensa de los animales, no acaba de abrirnos su corazón para saber, de verdad, cómo vivieron aquellos años que los convirtieron en leyendas de la música. ¡Hasta aprovecha varios momentos para hacer publicidad de su negocio de réplicas de sus guitarras y de su empresa de fotografías estereoscópicas! De ahí que este libro no me parezca la forma ideal para conocer en profundidad a los miembros del grupo. Para ello, son mucho más indicados documentales como Days of our lives o The show must go on, que desde aquí recomiendo.

En Queen en 3-D, vemos a Brian May, Roger Taylor, John Deacon y Freddy Mercury delante y detrás de los focos, como reyes del escenario y como unos amigos que se reúnen un fin de semana cualquiera, y eso es lo que le da ese toque íntimo a este libro: muchas de esas fotos no servirían para ser incluidas en una revista, porque no muestran a las estrellas de rock, sino a los seres humanos que se escondían bajo sus excéntricas vestimentas glam. Brian May nos hace así un regalo muy personal: compartir sus fotos más queridas de aquellos años que le cambiaron la vida y en los que ellos cambiaron la historia del rock. Y yo, como buena fan de Queen, no puedo más que agradecérselo.

 

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Boles nutritivos, de Auxy Ordóñez

Boles nutritivos

Boles nutritivosQue a mí no se me da bien la cocina no es ningún secreto. Que tampoco lo he intentado mucho, también es verdad. En cualquier caso, no es algo que me llame demasiado la atención. Claro que me gusta comer bien, ¿a quién no? Desgraciadamente, mi máximo parecido con Ferran Adrià es cuando salteo. Tenéis que verme saltear calabacines, berenjenas, pimientos o cebollas. Qué arte. O hacer un huevo frito. No se me cae nada de la cáscara en la sartén. O las ensaladas que me preparo, en las que cualquier ingrediente tiene cabida porque para mí todo vale. Y hasta aquí, señores, puedo leer.

Cuando vi Boles nutritivos pensé que el libro estaba hecho para mí. Ya que disfruto tanto cogiendo un bol y haciéndome las ensaladas más extrañas del mundo, pensé que quizá este libro me ayudaría a innovar. Además, supuse que tampoco necesitaría cocinar mucho para estos platos, así que me lancé.

Me gustó que el libro fuese un manual para los que quieren cuidar su salud de una forma más consciente y creativa. No es necesario mucho tiempo y tampoco hace falta ser un cocinillas. Y si además, en un solo bol podemos conseguir una comida nutritiva y saludable me parece una idea genial.

En el libro encontramos desayunos tipo smoothies, platos únicos, aperitivos, postres y básicos de la cocina como el hummus y diferentes tipos de salsas.

La autora, Auxy Ordóñez se hizo conocida gracias a su blog Postres saludables y ahora se dedica a compartir sus nuevas creaciones más allá de los postres,  siempre con la conciencia de la cocina como algo saludable y atractivo.

La verdad es que el formato bol es toda una tendencia (no solo en Instagram). Lo bueno que tiene es que en un solo recipiente podemos visualizar todo lo que vamos a comer, siendo más conscientes de las cantidades y de los aromas y variedades de alimentos. Lo cierto es que a mí me llama mucho la atención y pueden quedar bastante bonitos.

La idea clave para hacer un bol nutritivo es que incluya una buena base de verduras, granos integrales (quínoa, pastas integrales, avena, etc.), vegetales, proteínas vegetales y complementos como salsas, brotes o semillas. Se supone que un bol que contenga esos ingredientes, es un bol nutritivo. No parece difícil, ¿no?

En cuanto a las recetas, bueno, he de decir que no me parecen tan sencillas como el libro promete. Sobre todo por los ingredientes que se incluyen en algunas, que no son ingredientes que tengamos todos los días por casa.

Aun no me he animado a hacer ninguna receta de las propuestas en Boles nutritivos, pero ahora con el veranito hay algunos boles que me apetece probar como el helado cremoso de frambuesa, los minidónuts de yogur helados o el smoothie tropical. Todos tienen una pinta estupenda, ahora a ver qué tal me quedan a mí, si de ésta me dan ya mi primera estrella Michelín.

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Leonard Cohen, La biografía, de Alberto Manzano

Leonard Cohen, la biografía

Leonard Cohen, la biografía“Oh, let me see your beauty when the witnesses are gone
Let me feel you moving like they do in Babylon
Show me slowly what I only know the limits of
Dance me to the end of love
Dance me to the end of love.”

Hace un par de días leía unas palabras del enormísimo cronopio Julio Cortázar con las que estoy muy de acuerdo. Os copio:

“(…) que si la poesía del hombre de hoy puede darse como se da en un Octavio Paz o en un Drummond de Andrade, también se da cada día más en el lenguaje de las tizas en los muros, de las canciones de Léo Ferre, de Atahualpa Yupanqui, de Caetano Veloso, de Bob Dylan, de Raimon y de Leonard Cohen (…)”.

Para mí, igual que opina Cortázar, Leonard Cohen es poesía y el Premio Nobel 2016 de literatura se lo ha llevado un poeta, con todas las letras, como lo es Bob Dylan. Y no pienso entrar en más discusiones sobre este tema, porque como Oliverio Girondo, soy irreductible. Si no sois capaces de ver que la poesía tiene muchas más formas que las habituales, que la poesía está en las calles y en las canciones, peor para vosotros. Y ahora, después de este alegato exaltado contra el puritanismo poético, procedo a hablar del libro en cuestión.

Leonard Cohen, la biografía no es un libro más sobre este músico canadiense, o al menos a mí no me lo ha parecido. Escrito por Alberto Manzano, amigo del autor desde 1980 y traductor de la mayor parte de su obra literaria, esta biografía es auténtica y sincera. Quién mejor para hablar del músico que alguien que lo conoce bien, ¿no?

A mí me ha gustado Leonard Cohen desde pequeña y muchas de sus canciones forman parte de la banda sonora de mi vida. Recuerdo que mi madre tenía un vinilo suyo que sonaba de vez en cuando en el antiguo tocadiscos de casa. Hoy día, sus canciones siguen acompañándome y tengo la impresión de que siempre estarán ahí. Aunque hace poco que nos dejó (en noviembre de 2016), Leonard Cohen siempre será eterno.

Nacido en el seno de una familia judía de clase alta, Leonard destacó desde pequeño. ¿Sabéis qué poeta es el culpable de que el músico comenzase a disfrutar la poesía? Nada más y nada menos que nuestro Federico García Lorca. Cuando el poeta encontró una edición traducida de Lorca, siendo adolescente, descubrió que existía una poesía desconocida para él hasta entonces que avivó su consciencia poética. Tanta era su fascinación por el poeta granadino que una de sus hijas se llama Lorca Cohen. Gracias a un guitarrista español, que le enseñó unos pocos acordes, Leonard comenzó a interesarte también por la creación musical y el resto, lectores, es historia.

Amigo de grandes poetas de su generación, Leonard vivió la vida que quiso. Frecuentaba los cafés y los bares, acudía a recitales y se entregaba a los excesos como la mayoría de sus coetáneos. Etapas que alternaba con otras de retiro y mayor espiritualidad (debido, quizá, a su tendencia a la depresión).

Decepcionado con su carrera como escritor, Leonard puso rumbo a Nueva York para entregarse a los brazos de la música y la jugada le salió muy bien. Consiguió ser poeta y músico a la vez, algo al alcance de muy pocos.

Leonard Cohen, la biografía, es un libro íntimo, reflexivo y muy sincero en el que Leonard Cohen aparece reflejado como el gran poeta del rock que fue y que siempre será. Las viejas glorias nunca mueren y Leonard Cohen ocupa un lugar privilegiado en el Olimpo de los genios de las letras y la música.

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Punk Rock Blitzkrierg, de Marky Ramone

Punk Rock Blitzkrieg

Punk Rock BlitzkriegLa batería es uno de esos instrumentos que jamás me he planteado tocar en mi vida. Mi falta de psicomotricidad puede haber influido en mi desidia hacia este instrumento, pero lo cierto es que podría nombrar a centenares de cantantes, guitarristas, trompetistas… ¡incluso bajistas!, pero me costaría horrores acordarme de media docena de baterías. Precisamente por eso, una de las cosas que más me han impresionado de Punk Rock Blitzkrierg, la biografía que Marky Ramone escribió con la colaboración de Rich Herschlag, ha sido la forma en que este ya veterano músico consigue transmitir su pasión por el instrumento al que ha dedicado su vida.

Es una biografía bastante al uso en su estructura, con todo lo bueno y lo malo que ello implica. Es lineal en su desarrollo, que abarca desde la infancia del pequeño Marc Bell en Brooklyn hasta sus últimos años sobre los escenarios, en los que todavía sigue, con su banda Marky Ramone’s Blitzkrieg. El repaso cronológico nos permite conocer sus travesuras de la infancia, las bandas que comienza a escuchar en su adolescencia, sus comienzos con la batería, los primeros grupos en los que toca (entre ellos, los muy recomendables The Voidoids), la forma en la que sustituye a Tommy como batería de los Ramones…

No sé si habrá sido porque ya ninguno de los Ramones originales puede desmentirle sus opiniones y anécdotas, pero Marky no se cortó un pelo en contar las rarezas y excentricidades de sus compañeros de banda. Como no podía ser de otra forma, en sus recuerdos hay mucho de sexo, drogas y (punk) rock aunque, personalmente, la confesión que más me ha sorprendido ha sido saber que los Ramones tenían por norma no colocarse antes de subir a tocar. Quién lo hubiera dicho. Sus recuerdos también ayudan a descubrir el porqué de algunas de las más crípticas canciones del grupo, como de la famosísima Blitzkrieg bob.

Es una biografía extensa y detallada, lo que no puedo negar que me sorprendió bastante, ya que esperaba otra cosa muy diferente. La primera vez que vi la portada y que imaginé lo que sería leer la biografía de uno de los Ramones me esperaba algo más visceral, gamberro, políticamente incorrecto…incluso mal escrito, por qué no decirlo. Pero todo lo contrario; lo que he encontrado en estas líneas ha sido una biografía sin grandes artificios estilísticos, muy correcta en este aspecto, pero que ha volcado todo su interés en el amor y la pasión de Marky por los bombos, los goliats, los crashes y los charles.

Por supuesto, como ya he comentado, esto no evita que en esta biografía se recojan decenas de anécdotas irreverentes y divertidas. También tienen cabida los malos momentos, como la tensa relación entre Johnny y Joe o el periodo de cinco años en el que Marky tuvo que ser expulsado de la banda por su adicción al alcohol. También hay mucha música, desde luego. Estas memorias están plagadas de referencias a los principales artistas y grupos de la época. De hecho, el glosario que incluye el libro ocupa unas veinte páginas, de las que la mayor parte de las referencias son de las bandas y los artistas que se van citando entre recuerdo y recuerdo, lo que deja como resultado un intenso repaso a la música popular desde comienzos de los años 70 hasta casi la actualidad.

Son muchas ya las biografías de músicos que llevo a mis espaldas. Las hay mejor y peor escritas, más y menos sinceras… A mí me gusta dividirlas en dos grandes grupos: las que transmiten pasión por la música y las que se limitan a contar lo vivido. Y en Punk Rock Blitzkrierg tenemos una de las primeras. Y por muy saturado que esté el mundo de la biografía, creo que las de este tipo nunca están de más.

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Los tesoros de Bob Dylan, de Brian Southall

los secretos de Bob Dylan

los secretos de Bob DylanEsta año, el Nobel de Literatura, ha llegado causando un gran revuelo; la concesión del máximo galardón y reconocimiento del mundo de la letras a Bob Dylan, ha causado cierta sorpresa en muchos sectores del público en general y de la crítica en particular. Y yo pienso que no es malo que el mundo entero debata sobre literatura, sobre todo de esa parte excelsa de la literatura que es la poesía, y que algunos creían reservada a un puñado de filólogos que escribían por y para ellos y sus colegas, pero ha resultado que también, la poesía está en el viento.

El Jurado le otorga el galardón por “haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadounidense”, y está bien esta aclaración del propio jurado, aunque está claro que a los seguidores de siempre de Bob Dylan, no le hacen falta razones para entender que con sus letras y sus historias cantadas han vibrado y se han emocionado como con el más bello de los poemas de Homero.

Y así, no es de extrañar que la Editorial Libros Cúpula “relance” este impresionante homenaje al hombre que ha sabido fundir poesía y música, y ello es lógico pues de musicalidad hablamos cuando hablamos de poesía, cantautores que elevan sus poemas con ritmos y melodías, poetas que recitan mientras de fondo suena, como antaño, las cuerdas de un laud. La poesía es aquella parte de la literatura capaz de atravesar nuestra piel con delicadeza para llegar al corazón, pero también la que llega al cerebro en forma de martillazo seco. La que está destinada a despertar conciencias…

Para que vean una comparativa les preguntaría ¿Quien ha hecho más por la poesía en España que Joan Manuel Serrat? No solo nos ha acercado a los grandes poetas sino que nos ha cantado sus propios poemas, tal como Dylan, haciendo que incluso pensemos que son temas de poemas populares cuando han sido composiciones propias… ¿Qué más se les puede pedir a estos poetas?

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Muchas veces he comentado que aprendí francés por poder traducir las canciones de George Moustaki, también auténticos poemas, el inglés se lo dejé a Dylan, pero sí, sus poemas si me he preocupado de traducirlos, de comprenderlos, y este libro que ahora tengo entre mis mandos ha sido un paso más allá, un libro para tener, para conocer al hombre en profundidad, un libro para los amantes del autor, y para regalar a aquellos que sí comprenden que la poesía está allá donde haya alguien que te haga sentir cosas con las palabras.

Un regalo familiar para compartir. Los padres, incluso los abuelos disfrutaran de los recuerdos a través de todos los sentidos, la música en el recuerdo, la imagen en el papel y las palabras que nos trasladan al fondo de nosotros mismos. Los hijos podrán ver que la poesía está viva, que es joven cada vez que suena o que se recita, que renace con cada lector, con cada estado de ánimo, con cada actuación.

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Un libro para leer escuchando de fondo sus temas de siempre, para comprender el proceso de un músico y poeta que nació como Robert Zimmerman y que por amor a sus dos pasiones pasó a ser Dylan por el famoso poeta galés Dylan Thomas, y probablemente Bob, como diminutivo de el más grande de sus ídolos Woody Guthrie, por el que abandonó su Minnesota para trasladarse a Nueva Jersey y finalmente a la ciudad de Nueva York.

Un hermoso libro con formato 28 x 24, que nos recuerda un antiguo Lp, ya saben, aquellos vinilos que nos hacen regresar a un tiempo pasado, y que como ellos viene con su funda exterior, y en su interior con todo tipo de detalles, entradas a conciertos, posters, postales de esas que suele haber en los pubs donde hay actuaciones en directo, impresionantes fotografías del poeta y una completa biografía que nos ofrece Brian Southall, y que nos llevará uno a uno por todos los grandes discos y conciertos de Dylan.

En estos días son muchos los que me preguntan ¿Qué me recomiendas de Bob Dylan?, pues esta puede ser mi contestación, darse uno el capricho de tener algo así en la biblioteca, algo que poder disfrutar mientras suenan sus temas de fondo.

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Prince, de Mobeen Azhar

Prince

Prince2016 está siendo un año terriblemente duro para el mundo de la música. Si en enero nos dejó David Bowie, el 21 de abril le tocó el turno a Prince, a quien una sobredosis accidental de analgésicos le hizo abandonarnos a los 57 años. Son muchos los paralelismos que se han hecho y se harán entre estos dos grandes artistas: polifacéticos, excéntricos, sexuales… Aunque si tuviese que remarcar un aspecto común que les hizo destacar dentro del encorsetado mundo de la música moderna, ese sería sin duda que hicieron lo que les dio la gana.

Prince, publicado por Libros Cúpula, no es una biografía. Al menos no una al uso, como se encarga de recalcar su autor, Mobeen Azhar, en el prólogo. Azhar es, sin duda, uno de los mayores fans de Prince; acudió a 53 de sus conciertos, incluso desde el escenario, y fue el encargado de rodar el exitoso documental Hunting for Prince’s Vault. Este trabajo, por su parte, es más bien un álbum de (preciosas) fotografías a las que acompañan decenas de anécdotas, que son recordadas por personas muy cercanas a Prince. Sin embargo, aunque el texto, como digo, queda en un segundo plano con respecto al material gráfico, son estos breves testimonios los que permiten que vayamos construyendo en nuestro cerebro una imagen nítida del ser humano que se ocultaba bajo aquellos llamativos trajes.

Y es que las anécdotas, a pesar de lo que podría esperarse, no destacan las rarezas y las excentricidades del de Minneapolis, sino que nos muestran a un tipo sumamente cercano y hasta humilde, en boca de los músicos, bailarines o miembros de su equipo técnico que le acompañaron durante décadas. Y eso que rarezas tenía. Y muchas. Como cambiarse su nombre por un símbolo impronunciable a los 35 años como protesta contra la Warner Bros por el control de su música. O contratar a una prestigiosa pastelera para su servicio privado a pesar de que no le gustaban los pasteles y, poco después, despedir a su contable y ofrecerle su puesto a ella.

Normalmente, cuando tengo la oportunidad de leer un libro sobre un artista o un grupo musical, intento hacerlo al tiempo que escucho algunas de las canciones que se señalan en el texto, como forma de complementarlo y, en los mejores casos, de encontrar el sentido a algunas de las letras que hasta entonces eran indescifrables para mí. En el caso de Prince, creo que leerlo sin tener a mano YouTube debería estar penado, dado que buena parte de las conversaciones de Azhar con su núcleo cercano quedan a medias si no escuchamos el resultado final en boca del músico. Para muestra, el simpático relato de su encuentro con la cantante Martika, que narra ella misma en este libro y que se sintetizó en la canción Martika’s kitchen.

Los incondicionales de Prince tienen en este trabajo una buena oportunidad para conocerle mejor, de una de las mejores maneras en que se puede conocer a alguien: en boca de aquellos que han tenido que compartir con él tanto los buenos como los malos momentos. Estamos ante un libro bello, extraño, emotivo, sincero… Un digno homenaje a Su Majestad Púrpura.

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Locas 2, de Jaime Hernández

Locas 2

Locas 2Como a Roma, son varios los caminos que conducen a la creación de un gran libro. Puede el autor, por ejemplo, proponerse escribir una obra maestra. Si se llama Joyce, Proust o Mann, puede, tras invocar a sus númenes, plantearnos profundas reflexiones sobre la memoria, el arte o la posmedernidad y el resultado se acercará bastante a la obra maestra. Por otra parte, el autor puede optar por olvidarse de la posteridad y escribir pensando en su público inmediato y en uno mismo. En ese caso, si tiene el talento suficiente, le bastará con llamarse Hernández, evocar el barrio donde creció y refocilarse en un culebrón de aquí te espero.

En este segundo volumen continúan las desventuras amorosas y las borracheras que, en Locas 1, nos deleitaban y, en lo que nos toca, nos hacían subir los colores. Locas 2, sin embargo, se centra mucho más en los personajes de Hopey Glass y, sobre todo, Maggie Chascarrillo, esa pareja de, sí, locas, con su relación de montaña rusa que ahora sube y ahora cae en picado.

Es probable que, a medida que publicaba estas historias en pequeñas entregas, Jaime Hernández se diera cuenta de que lo que tenía entre manos era más grande de lo que se había propuesto. Quizá sintió que sus personajes cobraban vida propia y reivindicaban aún más protagonismo en detrimento de la desbordante fantasía que podía chocarnos en la primera parte. Así, algunos de los elementos más llamativos y -vaya, otra vez- locos del primer volumen, a saber, los cohetes, los dinosaurios y el señor con cuernos, apenas aparecen, y de manera testimonial, en un par de escenas. Como todos los que alguna vez hemos tenido veinte años, Hernández debió de llegar a la conclusión de que la vida de los chicanos en California y el mundo de las luchadoras de wrestling ofrece suficientes elementos sobradamente capaces de entretener, asombrar y evocar.

Nadie debería, pues, ver en esa desaparición de cohetes y dinosaurios una falta de coherencia o un pecado de improvisación. A mi juicio, la grandeza de la serie Locas radica, entre otras cosas, en ver cómo no sólo los personajes, sino el propio autor, evoluciona y madura con nosotros. Crecemos (o nos gustaría haber crecido) con Maggie, y  sentimos que vamos conociendo junto a ella a los nuevos personajes que irrumpen en su vida. Entre estos destacan Danita y, sobre todo, Ray Dan, un chico que dejó el barrio para irse a la uni y acaba de regresar presuntamente licenciado.

El libro continúa con esa estructura de capítulos aparentemente deslavazados y sin un hilo narrativo claramente definido que caracterizaba ya al primer volumen. Esta estructura, que sin duda debe mucho al culebrón televisivo, sirve perfectamente a los intereses de Hernández y le permite insertar episodios que son, por sí mismos,  pequeñas obras maestras de la narrativa gráfica, como el capítulo “Moscas en el techo”.

Locas 2 es la prueba tangible de que aquellas horas que pasamos sentados en un banco comiendo pipas, encerrados en nuestra habitación mirando al techo, o buscando pelea a la salida de la discoteca no fueron horas desperdiciadas: Hernández las ha convertido en arte.

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El día de Julio, de Beto Hernández

El día de Julio

El día de Julio

A Julio, su padre nunca lo llevó a ver la nieve. En Texas no acostumbra nevar. De hecho, Julio Juan, su bisnieto, sólo recuerda una vez que nevó. Es posible que también su padre Julio Tomás, su sádico tatarabuelo Juan o su tío Julio José todavía lo recuerden, aunque cien años dan para muchos recuerdos. Y si en las líneas precedentes creéis haber encontrado alguna referencia a Cien años de soledad, habéis dado en el clavo.

Beto Hernández está acostumbrado a que comparen su obra con la de García Márquez. Palomar, el legendario pueblo donde transcurre la saga del mismo nombre, está considerado el Macondo de la novela gráfica, un lugar anclado en un pasado mítico que no le permite entrar en la modernidad, sino tan sólo otearla. De modo parecido, desde la colina que se alza junto a la casa de Julio, las cruces de las tumbas, una por cada generación que se va, contemplan el paso del tiempo y el devenir de la familia a lo largo de este día, un día que dura cien años y que se extiende desde el negro de esa boca que emite su primer vagido hasta el día en que, en brazos de su madre, exhala su último suspiro.

Ese primer vagido y ese suspiro final son el marco tristemente perfecto para el siglo XX. Uno de los personajes más trágicos, el hijo de los Gómez, expresa de manera parecida, a su regreso de la guerra, el horror de lo visto y del porvenir. Lo hace con un grito sin palabras que es casi un aullido y que nos recuerda poderosamente aquel otro desgarrador grito mudo, el del artista noruego Edvard Munch.

A veces somos personajes secundarios de nuestra propia vida. En El día de Julio asistimos a los avatares del pueblo, de la familia de Julio, de sus amigos y del país. Lejos de tomar en algún momento las riendas de su vida, Julio y su amigo Tommy se conforman con ser meros espectadores de la historia del siglo XX. Los grandes acontecimientos del siglo puntúan el relato de una vida a la que afectan por igual los pequeños sucesos del pueblo. Así, el crack del 29, la Primera Guerra Mundial, la Segunda, Corea, Vietnam o la aparición del sida no tienen más importancia que el traumático primer día de escuela de Julio, el hombre adinerado que se enamorará de él, esa niña que no puede ir al colegio porque es fea, o los gusanos azules con los que se envenena su padre.

Pese a que las referencias a la obra clave del realismo mágico son evidentes, las similitudes entre ambas obras son más bien escasas. Allí donde Gabo se explaya en un torrente de palabras e historias que se entrelazan de manera interminable, Beto Hernández nos cuenta este día de cien años en cien páginas, y lo hace con un uso magistral de la elipsis. Hernández prefiere dejar que sea el lector quien ate cabos allí donde haya que atarlos, y que fabule allí donde no los hay. La escena, mencionada más arriba, en la que el padre de Julio se envenena con unos gusanos azules nos resulta un tanto extraña la primera vez que la leemos. Con la relectura, sin embargo, nos damos cuenta de que es absolutamente enigmática, nos hacemos más y más preguntas, y nos maravillamos del modo en que el autor recoge hacia el final de la obra uno de esos cabos que ha dejado tirados. ¿Quién es ese tendero judío? ¿Qué le lleva Julio en su zurrón? ¿Quiénes son esos grotescos padres de aspecto centenario y qué mundos va a recorrer su hija, esa niña que no tiene una triste camisa que ponerse?

Las colinas de un negro sin matices, la lluvia torrencial que convierte a los habitantes del pueblo en sombras anónimas, los árboles, ominosos y siempre cercanos a la muerte; todos ellos quedan como testimonios del paso del tiempo, que cambia tantas cosas y que deja todo inalterado. Misteriosa y al mismo tiempo sencilla, poética, desgarradora y universal, la novela gráfica El día de Julio es una nueva obra maestra de Beto Hernández.

 

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Fernando Torres, “El niño”, de Fernando Torres y Jorge Crespo Cano

Fernando Torres, el Niño

Fernando Torres, el NiñoEstamos acostumbrados a leer y reseñar biografías de grandes personajes de la Historia, gente cuya contribución, positiva o negativa, ha dejado una impronta imborrable. Y entonces llego yo y me desmarco reseñando una biografía de un futbolista, muy querido por gran parte del país, pero también bastante odiado (o ridiculizado) por otro sector también amplio. Y para colmo, es un futbolista del Atleti, del equipo que ha vuelto a dejar escapar una Liga de Campeones cuando más a mano la tenía. Él es Fernando Torres, El niño de toda una generación de atléticos. No esconderé mis colores (Quedaron muy claros en la reseña que hice del libro sobre Godín), pero como siempre intentaré hablar más de literatura y menos de sentimiento futbolero.

Estamos esta vez ante una biografía cuanto menos original, y es que viene escrita por el propio implicado, que acompaña con sus textos las 102 viñetas realizadas por Jorge Crespo Cano, humorista gráfico de referencia para los rojiblancos, cuyas caricaturas y dibujos recogen como pocos el sentimiento que todo atlético siente en los buenos y los malos momentos. El mercado editorial ya ha publicado en España y en otros países biografías sobre Fernando Torres, pero no hay mejor manera de conocer a una persona (y a su personaje) que con su propia historia contada de primera mano.

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Las reseñas más leídas de 2015

Durante el 2015 hemos reseñado en Libros y Literatura cientos de libros de todos los estilos. Hoy, en el día de Reyes, echamos la vista atrás y repasamos las diez reseñas más leídas de 2015. ¡Una decena de grandes libros que no os podéis perder!

El príncipe LestatReseña más leída de 2015:

Título: El príncipe Lestat
Autor: Anne Rice
Editorial: Ediciones B
Escrito por: Diego Palacios
Lidera este ranking la última entrega de la serie de novelas “Crónicas Vampíricas”, escrita por la norteamericana Anne Rice. Esta saga ha cautivado durante décadas a millones de lectores, y por fin, tras muchos años de espera, en 2014 salió a la luz “El príncipe Lestat”. Sin duda, una parada lectora obligatoria para todo amante del mundo “vampírico”.

Conversación con Juan Carlos Monedero2ª reseña más leída de 2015:

Título: Conversación con Juan Carlos Monedero
Autor: Ramón Lobo
Editorial: Turpial
Escrito por: César Malagón
La política ha sido uno de los grandes temas de conversación de 2015, y eso se ha hecho notar en la literatura. Turpial nos regala esta magnífica conversación entre el periodista Ramón Lobo y el político y economista Juan Carlos Monedero, uno de los personajes más polémicos durante el pasado año.

la-chica-del-tren3ª reseña más leída de 2015:

Título: La chica del tren
Autor: Paula Hawkins
Editorial: Planeta
Escrito por: Leire Kortabarría
El 2015 nos ha dejado grandes libros, pero uno de los más comentados ha sido “La chica del tren”. El libro de Paula Hawkins cuenta con el mismo número de admiradores que de detractores, pero lo que nadie puede dudar es que este libro se ha convertido en todo un fenómeno editorial, que se adaptará al cine en este 2016.

Las lecciones peligrosas4ª reseña más leída de 2015:

Título: Las lecciones peligrosas
Autor: Alissa Nutting
Editorial: Anagrama
Escrito por: Diego Palacios
El cuarto puesto del ranking lo ocupa esta novela de Alissa Nutting. “Las lecciones peligrosas” nos ofrece una lectura adictiva. Nuestro compañero Diego Palacios lo cataloga como un libro polémico, inmoral, transgresor y políticamente incorrecto. ¿Te atreves con él?

hambre a borbotones5ª reseña más leída de 2015:

Título: Hambre a borbotones
Autor: Álber Vázquez
Editorial: Expediciones polares
Escrito por: Diego Palacios
Pese a publicarse a finales de año, este estreno literario de la editorial Expediciones Polares se ha colado en el Top Ten de las reseñas más vistas del 2015. “La novela que le gustaría escribir a Tarantino (y a mí)”. Así de contundente era Diego en la reseña de este libro, uno de los mejores del 2015. Con frases así, poco más se puede decir.

matar-a-un-ruiseñor6ª reseña más leída de 2015:

Título: Matar a un ruiseñor
Autor: Harper Lee
Editorial: Zeta
Escrito por: Leire Kortabarría
Una de las noticias literarias de este 2015 ha sido la “vuelta a los escenarios” de la norteamericana Harper Lee. Pese a llevar más de medio siglo escrito, la autora por fin ha publicado la continuación del libro Matar a un ruiseñor, Premio Pullitzer en 1960 y que ocupa nuestro sexto lugar del ranking.

búnbury en plano secuencia7ª reseña más leída de 2015:

Título: Búnbury en plano secuencia
Autor: José Girl
Editorial: Cúpula
Escrito por: Diego Palacios
Otro de los libros reseñados a finales de año. Este “Búnbury en plano secuencia” es un libro de fotografías que repasan el 2014 del ex líder de la mítica banda Héroes del Silencio. Las fotos hechas por José Girl (pseudónimo utilizado por la fotógrafa oficial y esposa de Enrique) se acompañan por varios textos que analizan los entresijos de toda una estrella del rock nacional.

Los diarios secretos de Guillaume Bianco 1 las tetas8ª reseña más leída de 2015:

Título: Los diarios secretos de Guillaume Bianco-1: Las tetas
Autor: Guillaume Bianco
Editorial: Dibukks
Escrito por: Diego Palacios
También los cómics están representados en este Top Ten. En este caso, un cómic con mucho humor, y que tendrá continuación, de la mano de Guillaume Bianco y la obsesión suya (y de muchos), las tetas. Para devorar en una tarde.

memorias-de-un-asesino-a-sueldo9ª reseña más leída de 2015:

Título: Memorias de un asesino a sueldo
Autor: Daniel Ter
Editorial: Algón
Escrito por: Andrés Barrero
El penúltimo puesto de la lista lo ocupa el interesante libro de Daniel Ter, “Memorias de un asesino a sueldo”. Andrés abre su reseña con “Hacía tiempo que no me divertía tanto con un libro, y miren que uno, modestamente, acostumbra a divertirse mucho. Memorias de un asesino a sueldo es una novela muy divertida, hilarante a ratos…”. Solo por ese empiece merece la pena leer esta novela.

mientras-llueva10ª reseña más leída de 2015:

Título: Mientras llueva
Autor: Teresa Viejo
Editorial: Espasa
Escrito por: Susana Hernández
Cierra esta lista de las diez reseñas más leídas de 2015 la última novela de la televisiva Teresa Viejo. “Mientras llueva” cuenta la historia de Alma Gamboa Monteseirín en una novela “absolutamente visual y con visión cinematográfica” como bien define nuestra compañera Susana Hernández.