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JLA Acto divino, de Dough Moench y Dave Ross

Jla Acto divino

Jla Acto divinoNo puedo imaginarlo. No puedo saber qué se siente. Debe de ser una tragedia. Una grandísima tragedia. ¿Qué es un héroe sin sus poderes? ¿Un humano más (o un alienígena más en el caso de Supes)? ¿O el heroísmo es algo más que una suma de habilidades por encima de lo normal, algo más profundo e inherente a la persona? Sea como sea la filosofía al respecto, siempre es una putada tener algo tuyo y perderlo. Ahí, en el recuerdo de lo perdido, es cuando más se valora eso que antes dabas por supuesto que era tuyo para siempre porque siempre había sido así y siempre seguiría siéndolo y que ya casi ni notabas que estaba contigo. Poder volar, ser más rápido que el rayo, materializar a placer tu voluntad, gozar de una fuerza asombrosa, poseer visión calorífica…

¿Y si un buen día estos dioses modernos se quedaran huérfanos de poderes? ¿Qué harían? ¿Cómo lo afrontarían? Está claro que a Batman no le afectaría. Ni a muchos otros como Green Arrow, Nightwing, La Cazadora, Canario Negro… Pero, y los que sí… Superman, Wonder Woman, Flash, Aquaman, Green Lantern, Detective Marciano (este atrapado en su forma alienígena), Shazam,… ¿cómo van a afrontar esta nueva etapa? ¿Seguirán con una vida civil o intentarán seguir realizando gestas con ayuda de una tecnología que supla, sin llegar nunca al nivel anterior, la pérdida de sus habilidades?

Esto es lo que propone JLA Acto divino. Un cómic enmarcado en el sello “Otros mundos”, caracterizado este por hacerse las típicas preguntas “¿Y si…?”, colocar personajes en mundos alternativos o en otras épocas con conocimiento o sin él de la época de la que proceden.

Publicado en 2001, este cómic arrastra ese clima sombrío que inauguró Frank Miller por el 86 en donde afirmaba que “los guionistas les hacen la vida demasiado fácil a sus personajes; les resulta muy fácil ser virtuosos”. Y no le faltaba razón. Desde entonces pudimos mejores historias: la muerte de Superman, a Bane rompiendo la espalda de Batman, a Aquaman sufriendo la amputación de su mano, a Daredevil pasándolas muy pero que muy putas gracias a Kingpin en el IM-PRES-CIN-DI-BLE Born Again (en el mismo 86 y de la mano del propio Miller),…

Así que cómo no probar una putadita a escala global deceíta. Los resultados son muy gratificantes (no es que sea masoquista y me guste ver a los buenos pasarlo (tan) mal) como lectura. Unos se refugiarán en la bebida, otros en la religión y algunos en la compasión más lastimera. Ver a Superman (con lo poco fan que soy del boy scout) en el estado en el que queda, da pena, penita, pena.

Otros intentarán surgir de sus cenizas y dejarse adoctrinar por alguien, Batman, que ha sido un héroe por sí mismo desde siempre. Y habrá también quienes lo acepten e incluso sientan que se han quitado un peso de encima.

Al mismo tiempo se lleva a cabo una investigación para descubrir por qué motivo ha sucedido todo esto. ¿Es algo que han tramado los villanos o por el contrario es eso que dice el título, un acto de Dios?

Globalmente el cómic es bueno. El dibujo cumple con creces y la historia gusta y convence. Está bien elaborada y cuenta lo justo. Sin embargo, no acaba de ser esa obra brillante por culpa del papel que juegan los villanos. No el líder de estos, ese sí, sino los villanos (particularmente uno que siempre tiene un papel estelar y es de los de primera fila) que actúan como subcontratados de ese líder.

En fin. Un mundo alternativo que se lee con placer y que lanza el interrogante de qué es lo que realmente hace falta para ser un héroe. Una lectura muy reveladora de superación personal y de aprendizaje que nos descubre el carácter oculto de algunos de los personajes más conocidos de DC en sus horas más oscuras. Una sorprendente revelación con momentos agridulces. Una excelente lectura.

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Wonder Woman: Huesos, de Brian Azzarello

huesos

huesosBueno… Pues parece que ahora sí que sí. Este es el fin, amigos. La, como dice la contra, “épica conclusión” de una etapa fantástica orquestada por Brian Azzarello. ¿Qué puedo decir a estas alturas que no haya dicho ya? Si me he quedado sin palabras de elogio y servil peloteo. Antes de zambullirme en las aventuras de la amazona había leído dos o tres historias sueltas del icónico personaje. Ahora, con la lectura de este sexto tomo, Wonder Woman: Huesos, recién digerido, y haciendo balance del total, admito que me he convertido en fan del personaje. Puede que sea mérito del guionista. Es más. Estoy seguro. Y eso, lo de hacerse uno fan, es bueno y malo. Es bueno porque el personaje ya ha conseguido meterse en mi y cada vez que salga una nueva publicación del personaje y deambule por la librería especializada de turno se me va a encender la alarma. Antes también lo hacía, pero claro, era una alarma silenciosa, un curioso acercamiento a la portada y poco más. Ahora la alarma va a ser difícil de desconectar. Y es malo porque el listón de toda esta finiquitada etapa, –y sí, habéis leído bien: de toda todita la serie, porque el ritmo ha estado perfecto y regular, sin bajones ni momentos de decir “pfff, a ver si esta parte pasa ya…”– deja muy altas las expectativas de futuras lecturas… Y ya sabemos el problema que sucede con el hype… Pues eso.

Pero venga. Vamos a ver qué digo de este tomo en concreto sin hacer muchos destrozos. Solo los justos.

Vaya por delante que es un tomo imprescindible, el colofón. Aquí ya se resuelve todo y tienes que leerlo si has leído los otros cinco. La portada es de un preciosismo que atrapa la mirada. El inicio con la conversación entre Hades y ese Neptuno transfigurado en criatura marina es de los que hacen presagiar que van a ocurrir cosas importantes. Es un pequeño prólogo en el que, a primera vista puede parecer que no pase mucho, pero a mi me ha parecido soberbio.

El primogénito se ha hecho con el Olimpo y quiere vengarse cueste lo que cueste de todo el panteón griego. Wonder Woman tendrá que plantear un cambio en la sociedad de amazonas. Un cambio que muchas de ellas no ven con buenos ojos.

La guerra se va a librar en Temiscira. Una guerra para la que Diana ha estado captando aliados, enviando avanzadillas… y recibiendo bajas. Mientras tanto, el bando del primogénito gana terreno, tiene un ejército abundante y poderoso y cuenta con un líder que parece invencible y capaz de matar todo lo que desee matar.

Lealtad, fortaleza, honor, amistad, amor, ambición camuflada, lucha, acción, mitología, emoción, algunos diálogos brillantes, piel de gallina… Todo esto contiene Wonder Woman: Huesos.

Es un cierre brillante. Épico, como ya he dicho. Que un montón de frentes abiertos y aún más montones de personajes, tanto inventados para la colección como los mitológicos de siempre, interactúen con normalidad, sin que al lector le chirríe, es algo digno de elogio y nada fácil de conseguir.

Precisamente eso, la galería de personajes, algo que ya comenté en los inicios, en Sangre, es uno de los puntos gordos a favor. Tienen una actualización y un rediseño tan impresionante y original durante todo este ciclo, que cualquier estudioso o amigo de la mitología griega debería acercarse a estos tomos por el mero placer de descubrir el tratamiento que se les ha dado. Seguro que ellos sabrían incluso disfrutar más con matices que al resto se nos escapan.

Lo único que puedo echar en falta es un breve glosario de personajes o notas al pie en las primeras apariciones de estos. Eso enriquecería muchísimo más la lectura.

En fin. Un buen cierre a una etapa magnífica. He disfrutado como un gorrino en un lodazal con esta princesa Diana y, en un futuro no muy lejano, espero volver a divertirme con nuevas aventuras de este pilar de la trinidad de DC.

Recomendabilísimo.

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Power Man y Puño de Hierro: Héroes de Alquiler, de VV. AA.

power man y puño de hierro héroes de alquiler

power man y puño de hierro héroes de alquilerHará cuestión de un mes que se estrenó el tráiler de The Defenders. La nueva serie de Marvel  reunirá a Daredevil, Jessica Jones, Iron Fist y Power Man; más conocido en el universo televisivo como Luke Cage. Las primeras sensaciones que me dejó tras su visionado fueron buenas. Pero cabe mencionar que, y esto es solo mi opinión personal, el carisma de Luke Cage parecía ganar enteros al aparecer arropado por sus nuevos compañeros de hazañas. El héroe de color que en sus andanzas en solitario había conseguido que no parara de bostezar y que incluso llegara a echar alguna que otra cabezadita, ahora lograba captar mi atención. Tal vez solo sea una ilusión de casi dos minutos y medio (aproximadamente lo que dura el tráiler) que se desvanecerá una vez empiece la serie. Espero que no. Este hecho me ha recordado que en la industria del cómic, en más de una ocasión, unir a superhéroes que por separado pasaban sin pena ni gloria era la solución para animar un poco a los lectores a rascarse el bolsillo, y de paso salvar a esos personajes que en algunos casos habrían caído en el olvido. Luke Cage y Danny Rand. Power Man y Puño de Hierro. Ellos fueron dos de esos personajes que al unirse generaron más repercusión que por separado. El transcurrir del tiempo convirtió sus aventuras en Power Man y Puño de Hierro: Héroes de Alquiler en una lectura a tener en cuenta.

Luke Cage era un delincuente de poca monta especialista en moverse por los bajos fondos de la ciudad; un tipo chungo que cuando entró en prisión lo hizo por un crimen que no había cometido. Allí fue utilizado como conejillo de indias para un experimento que, tras un error, le otorgó una fuerza sobrehumana y transformó su cuerpo en acero puro. Así nació Power Man. Un personaje negro, más chulo que un ocho, con un pelazo a lo afro que sería la envidia de cualquier afroamericano residente en Harlem y con una vestimenta hortera que parecía habérsela robado a los integrantes del grupo Boney M. Por otro lado tenemos a Daniel Rand que, tras la pérdida de sus padres en el Himalaya, fue adoptado por los monjes guerreros de la ciudad mística de K’un-Lun. Durante diez años se entrenó sin descanso hasta convertirse en el arma viviente, en Puño de Hierro. Ahora viste un traje que parece sacado de una peli de artes marciales de serie B y reparte justicia y venganza a partes iguales. Cuando Power Man y Puño de Hierro descubrieron que sus encuentros fortuitos se dilataban en el tiempo decidieron convertirse en emprendedores y fundar la agencia Héroes de Alquiler; convirtiéndose así en los primeros superhéroes que descubrían que el altruismo no pagaba las facturas, y en los primeros también en tener quebraderos de cabeza con el IVA y el IRPF.

Unir a Power Man y a Puño de Hierro es unir las películas de Blaxploitation (en donde el protagonista es un negro que se mueve por barrios de afroamericanos a ritmo de música funk o soul mientras reparte sopapos a diestro y siniestro entre los malos de turno) y las películas de artes marciales, en especial las de Bruce Lee. Buena mezcla, ¿eh? Si el cóctel es explosivo es gracias a la guionista  Mary Jo Duffy que consigue que la relación entre los dos personajes tenga sus tiras y aflojas. Recordemos que Luke Cage es un tipo pobre acostumbrado a los barrios humildes y que Daniel Rand es un niño rico algo inocentón que, sin maldad alguna, en ocasiones quiere solucionar problemas a golpe de talonario. Esta tensión se diluye con los momentos, muy bien medidos, de humor que consiguen que entre ellos se establezca un gran vínculo afectivo.

Y entre las risas y el mal rollo se encuentra el trabajo detectivesco. Porque en Héroes de Alquiler se dedican a eso, a patearse las calles para resolver casos de asesinatos, de robos, de secuestro, etcétera, hallando casi siempre involucrado a un supervillano que solo entrará en razón después de una buena tunda. Villanos como Dientes de Sable, el Monolito Viviente o Montenegro que en ocasiones les pondrán las cosas tan difíciles a nuestro dúo que deberán cooperar con los X-Men, Daredevil o La Hijas del Dragón, entre otros, para conseguir que muerdan el polvo.

Sin lugar a dudas Mary Jo Duffy hizo un trabajo excelente en esta etapa que Panini Cómics recoge en un tomo de 704 páginas. No se puede decir lo mismo de los dibujantes, pues aunque formó una pareja perfecta con Kerry Gammill, el cual dibujó de forma notable y con gran detallismo la mayoría de las aventuras de este tomo, algunos, como Lee Elias o Trevor Von Eeden, no pasaban de un dibujo correcto y otros, como Denys Cowan, intentando emular el estilo de Frank Miller, dejaba para la posteridad algunas viñetas de calidad paupérrima. Y ya que ha salido el señor Miller a relucir, no puedo más que recomendaros ese capítulo en el que Daredevil (solo unos pocos años antes de que el diablo de La Cocina del Infierno alcanzara la excelencia en la obra Born Again) se cruza en el camino de Power Man y Puño de Hierro.

En definitiva, Power Man y Puño de Hierro: Héroes de Alquiler es un clásico, un referente de los cómics de superhéroes de los años setenta que no deberían perderse aquellos que disfruten de una buena aventura detectivesca con su debida cuota de acción.

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El libro invisible, de Santiago García-Clairac

El libro invisible

El libro invisibleLa verdad es que tiene que ser un rollo cuando eres pequeño y  cada dos por tres te estás mudando y cambiando de colegio y amigos. A pesar de haber vivido unas cuantas mudanzas, tuve la suerte de que mi familia se instalara en Cáceres definitivamente cuando yo tenía tres años, así que toda mi vida escolar la he vivido aquí. Mis hermanos, mayores que yo todos, no tuvieron la misma suerte y en más de una ocasión, debido al trabajo de mi padre, tuvieron que cambiar de ciudad y, por ello, dejar atrás sus coles y sus amigos.

Esto mismo es lo que le ocurre al protagonista de El libro invisible. El padre de César, es un escritor que cada año decide cambiar de ciudad en busca de la inspiración. Una postura un poco egoísta si tenemos en cuenta que cada vez que cambia de ciudad, sus hijos y su mujer tienen que dejar atrás sus vidas. César está harto de esta situación y esa frustración se manifiesta en una especie de desdén hacia su padre y hacia los libros infantiles que éste escribe. Es incapaz de leer ninguno debido al rencor. Pero todo cambiará en su nuevo destino.

El primer día de colegio, César experimenta las mismas sensaciones tan conocidas: él es el nuevo, como siempre, y todos los compañeros le miran como a un bicho raro. Todos menos Lucía, una chica muy particular que desde el primer día se sienta junto a César en clase. La verborrea de Lucía y todas las preguntas que le lanza sin parar incomodan a César, quien ve en ella a la nueva pesadilla de este curso. Aun así, a pesar de la reticencia de César, Lucía insiste en contarle su vida (quiere ser escritora) y en averiguar más sobre la suya. Cuando descubre que el padre de César es escritor, ésta le pide poder leer el libro que su padre se encuentra escribiendo en ese momento: El libro invisible.

Así, gracias a la insistencia de Lucía, ambos empiezan a compartir un secreto: leerán a escondidas el libro que el padre de César está escribiendo y poco a poco, comienza a fraguarse una insólita amistad. Lucía no sólo será su nueva amiga, sino que será su confidente y le ayudará incluso a librarse de los matones del colegio que la tienen tomada con César.

El libro invisible viene acompañado de las ilustraciones de mi paisano y vecino Fermín Solís, genial escritor e ilustrador de libros infantiles y de novelas gráficas como Buñuel en el laberinto de las tortugas, que ha sido incluso adaptada al cine.

Todos hemos crecido con los libros de El barco de vapor, son una apuesta segura. El libro invisible también lo es. ¿Que qué ocurre con César y Lucia y el libro que ambos leen a escondidas? Pues tendréis que leerlo vosotros mismos. Yo solo os puedo decir que merece la pena vivir esta aventura con ellos. ¿Os animáis?

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American Jesus. Libro primero: El elegido, de Mark Millar

american jesus el elegido

american jesus el elegidoDice en el prólogo Simon Pegg (guionista y actor de la divertida película Shaun of the dead, –en España traducida, para variar, como les sale de los huevos, como Zombies party (una noche… de muerte)–, que todo el mundo, sea o no fan de los cómics, sabe que Superman viene de Krypton, qué les pasó a los padres de Batman y cómo una picadura de araña convierte a un adolescente en Spiderman. Y que lo mismo pasa con ese otro héroe de leyenda de los cristianos aparecido en ese superventas que es la Biblia. Tenemos presentes, marcadas ya casi en nuestros genes sus “mejores aventuras”: el nacimiento en el pesebre, la expulsión de los mercaderes, la multiplicación del pan y los peces, la transformación de agua en vino, la resurrección de Lázaro, caminar sobre el agua… en fin, las historias que en tiempos lo petaron, esas de las que las gentes no dejaban de comentar y megustear en los foros y tablillas de la época y que Marvel habría sabido exprimir de haberse creado un par de milenios antes.

Los aficionados a los cómics saben también que en este mundillo es habitual cada cierto tiempo relanzar un determinado personaje, y recontar o adaptar a la actualidad sus orígenes para enganchar a nuevos lectores y (en ocasiones) divertir a los que ya seguían esa colección.

Esto es lo que tenemos en este American Jesus. Libro primero: El elegido. Aunque es una segunda venida, la forma en la que se nos cuenta tiene tantos paralelismos con las correrías del famoso libro, que perfectamente podemos decir que estamos ante una actualización del mito clásico.

Jodie Christianson (curioso nombre: iniciales JC y apellido “hijo de Cristo”) es un chaval de doce años que se juega las clases, saca notas tirando a malas, piensa en revistas porno y, ¡hostia puta, sí!, dice tacos. Su apacible y despreocupada vida se irá a la mierda cuando sobreviva, sin sufrir ni un solo rasguño, al aplastamiento de un camión de dieciocho ruedas. Será entonces cuando descubrirá sus poderes, sospechará que es Jesucristo renacido y hará unos cuantos milagros.

Lo curioso es que todo el mundo creerá igual que él, que es la divinidad que afirma ser, salvo el cura de la parroquia. Y la gente volverá a tener miedo porque la existencia de un Jesucristo andante manda a paseo a la ciencia. Y lo que era aún peor. Si este héroe ha renacido, ¿no implica eso que también existirá un anticristo y que el Apocalipsis estará a la vuelta de la esquina?

Hay muchos aspectos más que podría comentar, pero chafaría la evolución de la historia y es una gran historia que merece descubrirse por uno mismo. La prensa británica ve este cómic una mezcla entre Spiderman y el Apocalipsis. Y algo de esto hay. Mucho en realidad. Sin embargo yo añadiría también una película agobiante y terrorífica que, por desgracia tengo que callarme para no hacer espoilers, pero que cualquiera al acabar de leer el cómic, si la ha visto, la asociará de forma inmediata.

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American Jesus. Libro primero: El elegido, podría haber tirado por el camino del humor zafio y fácil, pero no lo hace. Tiene la dosis exacta de humor, filosofía, religión y oscuridad. Y tiene también un giro final que te deja con el culo torcido. El dibujo es correcto, no me ha llamado especialmente la atención, pero la historia… ¡qué historia!

Este primer número, (creo que serán tres, pero no estoy seguro), se incluye en la línea del Millarworld del guionista Mark Millar (Wanted, Kick-Ass, Crononautas,…) y, ¡por lo que más queráis! ¡Leed el epílogo! Yo no suelo hacerlo pero Ese El evangelio según Millar y Gross contiene un montón de extras, o de easter eggs si queréis verlo así, con detalles repartidos por las viñetas, que dan pistas sobre la trama. Detalles curiosos que, de no haber leído el epílogo, habría pasado totalmente por alto.

En la contraportada sitúan este cómic al nivel de The Sandman y Predicador (dos de mis favoritas). No sé si es comparable, es demasiado pronto para afirmar semejante cosa. Para empezar, el tamaño de las dos mencionadas ya es una barbaridad,… pero sí es cierto que apunta maneras en su manera de actualizar la mitología cristiana y que deja el buen sabor de boca y buenas sesaciones que dejaba la obra de Gaiman.

Sea como sea, se lee con hambre atrasada y creciente y se devora. Ha tardado en llegar a España, pero ha merecido la pena. Ahora toca esperar el segundo libro. A ver cómo evoluciona una trama que se ha quedado con un cliffhanger cojonudo.

¡Fan devoto ya! ¡Hostia puta!

He dicho.

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A grandes males, de César Pérez Gellida

a gramdes males

a gramdes malesFin.

¿O no?

Acabo de terminar A grandes males, el tercer y último libro de la segunda trilogía de César Pérez Gellida Refranes, canciones y rastros de sangre, y, viendo con pesar que todas las tramas han quedado cerradas y los nudos muy bien atados, no puedo evitar preguntarme… ¿será este el fin? ¿No volveremos a leer sobre Sancho, Erika, Karatu y demás? Porque eso mismo creí cuando acabé la anterior trilogía, Versos, canciones y trocitos de carne y al poco Gellida nos regaló con la estupenda Sarna con gusto… Así que sí, yo confío en que tendremos algo del vallisoletano pronto.

¿Y bien? ¿Qué tal este último tomo? Pues, francamente, a la altura de todos los demás, aunque tiene un tono notablemente distinto. La pluma de Gellida es brillante y lo que nos cuenta lo cuenta muy bien, pero esta es la menos negra de todas sus novelas negras (sin contar Khimera, que aún no ha caído en mis manos). Si en la primera de esta trilogía el tema era el secuestro y en la siguiente la trata de blancas, aquí es más una trama, la principal (y prácticamente la única), de aventuras, de descubrir mediante pistas la localización de un objeto concreto, el Cartapacio de Minos, siguiendo el poema de Dante La divina comedia.

El protagonismo se centra en Erika y Ólafur, que han llegado a Buenos Aires dispuestos a deshacerse de la Congregación de los Hombres Puros y para ello deben encontrar dicho Cartapacio, pues contiene la identidad de los integrantes de esa organización criminal y, por lo tanto, es una valiosa prueba para probar ante la justicia su existencia y sus actos. Pero para encontrar ese documento, deben dar antes con un reconocido dantista y experto en masonería que se esconde del mundo y conoce las claves para hallar el preciado Macguffin. Pero claro, no van a ser ellos los únicos que lo busquen…

Gellida nos narra la historia desde dos líneas temporales: la presente y la de los años 20 en Argentina. Una línea pasada muy necesaria para comprender todo lo que hay tras los Hombres Puros, el Palacio Barolo (un edificio cargado de historia y semejanzas con la novela del poeta), las cenizas de Dante… y para poder entroncarlo con los hechos que presenciamos ahora.

A estas alturas no hace falta decir que Gellida es un puto crack que crea unos personajes increíblemente creíbles, y que, a pesar de conocerlos desde hace ya algún tiempo, sigue añadiéndoles matices y rasgos que nos permiten profundizar aún más en ellos. Respecto a los nuevos personajes, que hay unos cuantos, los cincela con el mismo mimo y cuidado que el que tuvo con los ya conocidos, y les da un pasado y origen en los que se extiende sin aburrirnos para nada.

Quiero destacar que Sancho esta vez pasa a un segundo plano. La prota prota de verdad, la Ripley, es, como se deja claro en la portada, Erika. Ella va a llevar la mayor parte del peso de estas nuevas 680 páginas. Lo aviso porque a mí me extraño bastante que tardara tanto en aparecer.

Tampoco hace falta decir, porque de sobra lo sabemos, que la documentación para este libro ha tenido que ser un esfuerzo titánico. Los escenarios callejeros, los interiores del Palacio Barolo, todo lo relacionado con Dante y mil detalles más (balística, glaciares…) son todo un curro que el lector no pasa ni puede pasar por alto. Hay mucho curro, mucho, en este y en todos sus libros, como ya mencioné en anteriores reseñas.

En definitiva, una novela adictiva, un tocho de los que se devoran robándole horas al sueño, imposible de abandonar, que es imprescindible para los que han leído las dos anteriores. Una novela distinta también a las susodichas, con más orientación a la aventura, el thriller de acción, la historia y la búsqueda (del tipo de Indiana Jones buscando el cáliz de Cristo), y mucho menos negra, pero no por ello menos buena, entretenida y satisfactoria.

Gellida siempre deja buen sabor. Siempre. Es un hecho, y su cabeza un portento.

Ahora solo queda esperar a ver con qué nos sorprende el vallisoletano. Hasta entonces tendré que ponerme con Khimera. O con la Divina Comedia, pues todo lo que aquí se ha explicado se ha hecho tan bien que dan ganas de adentrarse en los famosos círculos descritos por Dante.

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Teen Titans Go! 1, de Sholly Fisch, Hagan, Bates y Corona

Teen Titans Go! 1

Teen Titans Go! 1Si tienes hijos o sobrinos seguramente estarás hasta el moño de ver los dibujitos animados que ponen en las nuevas cadenas infantiles. Dibujitos, en su mayoría, que pasan de demasiado infantiles a estridentes y raritos. Bob Esponja fue el comienzo de dibujitos psicodélicos. Ahora hay unos cuantos que he de decir que me han sorprendido gratamente. Se llaman Gumball o algo así, y fue junto a otras series tipo Sanjai y Craig, los canallas dibujos de un chaval y su mascota serpiente, los que más me han llamado la atención. Quizá por su irreverente carácter rebelde. Si puedes, ponte un capítulo que trataba sobre los personajes extra en la serie de Gumball, de lo mejorcito que he visto desde los antiguos Simpson, los buenos, los que molaban. Bueno, a lo que iba, desde que tengo sobrino veo muchos dibujitos nuevos en la tele. Y también leo algunas cosas más infantiles. Cosas tan tronchantes y divertidas como Teen Titans Go! 1, la nueva serie de cómics relacionada con los Jóvenes Titanes del Universo DC. También tiene su versión televisiva y mantiene el mismo estilo.

Por ser infantil no quiere decir que no la disfruten los adultos. Bueno, no sé si considerarme adulto, pero mis añitos y canas luzco ya, así que algo de eso tendré. Ante todo, lo que tengo son ganas de encontrarme series curiosas y con un toque canalla que me devuelva el placer por leer una historieta, entretenerme y disfrutar de ella. Sholly Fisch, que ha traído de vuelta lo mejor de Scooby-Doo a los cómics, escribe la primera de las dos historietas que componen este Teen Titans Go! 1. En ella, Ciborg quiere descubrir quién se está comiendo su comida de la nevera. Para ello intenta hacer una estrategia de vigilancia total para descubrir al zampón que se come su pastel. Cuando vuelve a abrir la nevera su comida ha vuelto a desaparecer. Pero, ¿cómo? Si ha vigilado toda la noche. Un adorable y pepón Robin quiere descubrir el misterio de habitación cerrada en la que sin que nadie abra la nevera desaparece la comida. Para ello lleva a sus amigos a un inquebrantable interrogatorio que resulta bastante cómico. Como cómico es el desenlace de la historia. Una pizza con un ingrediente especial, posesión demoníaca, será la protagonista. Como dice Raven, siempre es mejor una pizza con ingredientes endemoniados que con piña.

Para la segunda historieta, el equipo creativo cambia pero no así su estilo. Los dibujos, al más puro estilo cartoon que tan bien le vienen a esta serie infantil, le dan ese toque expresivo y achuchable, si se me permite la expresión, a estos jovencitos titanes. En este otro relato corto Beast Boy y Robin apuestan por ver quién ganará en un juego de mini golf. El precio de la apuesta es alto así que deciden jugar sin leyes y ponen en práctica sus poderes y habilidades para conseguir ganar el juego.

Esta serie me ha ganado por su narración amena y divertida, con diversas situaciones cómicas entre los personajes. También su estética y trato adorable hacia los Jóvenes Titanes y el carácter canalla que, como en las series de dibujos animados que comentaba al principio, consiguen hacerme reír y pasar un rato de lo más gratificante. Sin duda lo recomiendo para todo aquel padre, madre, tío o tía que lleva a sus guajes a la tienda de cómics a comprarle sus primeros tebeos.

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¡Scooby-Doo! Y sus amigos 2, de Sholly Fisch y Dario Brizuela

¡Scooby-Doo! Y sus amigos 2

¡Scooby-Doo! Y sus amigos 2¡Scooby-Doo! ¿Dónde estás? Sí, así comenzaban los capítulos de los dibujos animados. Así que rescataré siempre este grito de guerra de Shaggy hacia su perruno compañero Scooby para reseñar la serie de cómics. Si se trata de rescatar detalles del programa de televisión ya lo hizo Sheldon Cooper de The Big Bang Theory y fan incondicional de Scooby en una divertidísima escena en la que, escondido en el asiento trasero del coche de Leonard le sorprende mientras este cantaba una canción de los Black Eyed Peas. En esa escena Sheldon, obligado a tomarse unas vacaciones, se niega a quedarse en casa y quiere asistir de incógnito a la universidad. Surge entre ellos un tronchante diálogo en el que se hace alusión a la serie Scooby-Doo. «Si alguien pregunta algo, di que llevas trampas para langostas», dice Sheldon escondido bajo una manta. «¿Trampas para langostas?» responde Leonard. «Sí. Así es como Vilma y Scooby escondieron a Shaggy en el viejo faro».

Scooby-Doo mola y está de vuelta gracias a su nueva serie de cómics. ¡Scooby-Doo! Y sus amigos 2 es la segunda entrega que une a la banda del misterio con el Dúo Dinámico, Batman y Robin. Tras el primer encuentro en el que juntos tuvieron que detener al peligroso Manbat se reúnen ahora para asistir al Club de Detectives, donde están algunos de los personajes detectivescos más importantes de las viejas series americanas de tebeos. En dicha reunión ocurre algo inesperado, algo que solo afecta a los humanos. Todos comienzan a ver horrorosas arañas gigantes, hombres lobo o vampiros que les acechan. Todos excepto Scooby y Ace, el batsabueso. He aquí el personaje rescatado para esta serie. El perro de Batman, al igual que el súper perro de Superman, tuvo su éxito en viejos cómics en Estados Unidos. Desconozco si se llegaron a editar en España y en qué cabeceras, pero gracias a este número podemos hacernos una idea de las habilidades de este personaje.

Scooby siempre sueña despierto con ser el perro maravilla, el fiel compañero de Batman. Bueno, piensa en eso y en comida, pero aquí va a tener la oportunidad de convertirse en héroe por un día ya que ni a él ni a Ace, el batsabueso, les afectan esas extrañas y terroríficas visiones que mantienen aterrados a Batman, Robin y al resto de la banda del misterio. El creador de esas visiones no es otro que el temible Espantapájaros que con su gas del miedo ha conseguido despertar las pesadillas de los humanos. Como no ha sido capaz de hacer lo propio con los perros, serán ellos quienes tengan que hacer el duro trabajo de detenerle.

El cómic está repleto de guiños al Caballero Oscuro, con sus rayos de tormenta sobre fondo azul oscuro del cielo, esta vez con la silueta de Scooby luciendo la capa del Chico Maravilla. Una historieta creada por Sholly FIsch y Dario Brizuela, que como ya dije en la primera entrega de esta serie de Scooby-Doo, consiguen rescatar los mejores momentos de los dibujos animados del modo más fiel posible. Los más pequeños de la casa, como se suele decir, están de enhorabuena. Si quieren recuperar las aventuras y misterios que resuelven Shaggy, Scooby y compañía y encima unirlos a las habilidades de Batman para adentrarse de un modo amable a los personajes peligrosos de Gotham esta es la serie adecuada.

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La sensacional Hulka, de John Byrne

la sensacional hulka

la sensacional hulkaDurante los años 90 siempre andaba enfrascado leyendo con fervor a la Patrulla X. Tipos muy serios con garras o con poderes mentales que se las veían con los villanos más letales de la Marvel. Poco después Hulka llegaría a mi vida. He de reconocer que sus aventuras no cuajaron del todo en mi mente de adolescente circunspecto que todavía no consideraba el humor como una de las partes más importantes y esenciales de la vida. Sí puedo afirmar que el dibujo de John Byrne me encandiló. Gran parte de esa atención se la llevó la fémina protagonista. Mis hormonas desbocadas de adolescente se encabritaron ante la visión de aquella mujer alta, de piel esmeralda, poseedora de curvas sinuosas, de músculos poderosos y de un buen par de…

<< ¿Un buen par de qué?>>

Espera… ¿Hulka? Iba a decir de ojos. ¡De ojos!

<<Ah vale, ten en cuenta que la Comics Code Authority podría censurar esta reseña. >>

No creo que esa asociación de puritanos tenga potestad por estos lares, Hulka. En esta web tenemos libertad de expresión. ¡Ay, no saben lo que hacen! Como iba diciendo, por aquel entonces no supe valorar al 100% lo que las páginas de la serie La sensacional Hulka atesoraban. Pero muchas lecturas después, y cierta madurez lectora, me dieron una nueva perspectiva para, por fin, apreciar lo que John Byrne había hecho: subvertir las típicas normas de la narración y crear un personaje único e inimitable. Pero antes de proseguir, mi única pregunta para todo aquel interesado en este impecable tomo es la siguiente: ¿Qué tal vais de humor? Ya que en La sensacional Hulka éste es el motor que propulsa sus aventuras.

<< ¡Hey, hey! Para el carro chaval. En mis aventuras también hay acción. Como cuando peleo a muerte contra Titania. ¿Y qué me dices del enfrentamiento a tortazo limpio contra el cabeza hueca de Mahkizmo?>>

Nada que objetar. Pero deberías reconocer que no todos los lectores, incluso a día de hoy, están acostumbrados a que un personaje, ya sea de cómic o de libro, atraviese la cuarta pared. Y es que Hulka lo hace, no solo en cada una de las portadas (mención especial para esa en la que parodia la portada de Vanity Fair en la que Demi Moore aparecía embarazada), sino también a lo largo de sus andanzas. Así pues no es de extrañar que Hulka se enfrente con el autor cada dos por tres para echarle en cara que se esté volviendo un poco vago al dibujar (autocrítica que se hace el propio autor por esos fondos que en alguna ocasión descuidó) o cada vez que la dibuja en poses absurdamente sexys (burlándose así de los artistas que abusaban de ese tipo de poses). El nivel de meta literatura en este cómic es tal que el propio Byrne llega a pasearse por sus viñetas (y a “despedirse” en un número especial que es una verdadera delicia), así como la editora Renée o el jefe de editores Tom Defalco. ¿Y qué ocurre cuando un personaje de cómic sabe que es un personaje de cómic?

<<Pues que puedo saltar entre viñetas, romper páginas que el graciosillo de Byrne ha dejado en blanco o rasgar otras para huir de lugares en los que parecía no haber escapatoria posible. Además comento con mis lectores si las subtramas están a la altura y cuantas páginas le queda al cómic que están leyendo para finalizar. ¡Y en ocasiones hasta saco la edición definitiva del universo Marvel para consultar las particularidades de algunos de mis enemigos! En definitiva: soy la bomba chaval. >>

Nunca dije lo contrario. Pero ya que has sacado a colación los villanos que pueblan La sensacional Hulka, debería comentar que a lo largo de las más de 750 páginas del tomo veremos lo mejor y más granado de la Marvel en lo que se refiere a este aspecto.

<< Te referirás a los villanos más cutres, ¿no?>>

Bueno, yo…

<< ¿Qué tiene de ilustre El Zancudo?>>

Ejem…

<< ¿Y el Doctor Bong? ¿Un tío con cabeza de campana capaz de alterar lo que se emite en televisión? Venga, por favor…>>

Ese capítulo en cuestión es una genialidad. Pues John Byrne emula los inicios de algunas series como Los 4 Fantásticos. En el número cinco de esa serie aparecía Doctor Muerte (Doctor Doom en inglés) así que aquí recuperó un villano con un nombre que fonéticamente se le pareciera y con una vestimenta que, bueno… con los ojos entrecerrados puede semejarse.

<<Lo que yo decía. >>

Pero no debería extrañarnos, pues desde un principio Byrne deja bien claro que va a utilizar los enemigos más penosos y lamentables (la hez de la hez) que haya parido Marvel para reírse de los tópicos de la editorial. Sin duda un agradable soplo de aire fresco que en su momento no se valoró (probablemente por plantear conceptos demasiado adelantados a la época), pero que ahora cobra más sentido que nunca en una serie que buscaba reírse de sí misma. Apta sobre todo para lectores libres de prejuicios. Por otro lado, no son pocas las estrellas invitadas que se pasean por las viñetas de este cómic: Spiderman, Los 4 Fantásticos, una versión muy particular de Los Simpson o Los Picapiedra, Robocop e incluso Mapache Cohete, unos de los integrantes del grupo que lidera Star-Lord en Guardianes de la Galaxia.

<<Mmm…Lo de Guardianes de la Galaxia, y con el volumen 2 en cines, lo has puesto para recibir más visitas ¿verdad?>>

Me declaro culpable.

<<Sí, sí, todo lo que has dicho está muy bien, pero casi no has hablado de lo maravillosa que soy yo, la prota. >>

Algo de razón tienes, porque si hay una cosa que hace único el cómic de La sensacional Hulka, es la Hulka que Byrne concibió. Y no me estoy refiriendo a esa belleza, digna de una diosa, que le otorgó a través de sus lápices, sino a esa compleja personalidad que se va moldeando con cada disparatada situación a la que se enfrenta. Hulka además es una mujer independiente, provocativa, contestona, ocurrente, hace lo que le da la gana, viste como una modelo y no depende de ningún hombre.

<<Bueno, a Wyatt Wingfoot, mi chico, sí que lo necesito para…>>

Vale, vale, lo hemos pillado.

Añadidle a todo lo anteriormente mencionado que la edición de Panini Cómics de La Sensacional Hulka no solo recoge toda la etapa de Byrne con la Amazona Esmeradla, sino que también reúne la novela gráfica, entrevistas que éste concedió y un relato creado por Chris Claremont y Alan Davis. Un tesoro de tapa dura imprescindible en la estantería de todo buen amante del noveno arte.

<< Y si no lo compráis iré a vuestra casa y os quemaré toda la colección de cómics. >>

No lo digo yo. Lo dice Hulka.

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Farishta, de Marc Pastor

Farishta

FarishtaAnte la publicación de un nuevo libro siempre actúo de dos formas. En la primera entra en juego mi mente más analítica. Así que indago un poco a la hora de embarcarme en esa nueva lectura, pues en ocasiones la sinopsis de la obra me suscita más dudas de las que me resuelve. También hurgo por ese cajón de sastre que es internet en busca de la biografía del autor. Las experiencias que éste ha vivido me pueden dar pistas sobre cómo habrá moldeado sus narraciones; o eso creo. Hay que tener en cuenta, además, la variable de la imaginación desmesurada de la que éste pueda gozar y que solo podrá confirmarse leyendo alguno de sus libros. El pez que se muerde la cola; una paradoja. El siguiente paso es, y siempre que el autor a investigar haya escrito más de un libro, encontrar similitudes de género entre sus obras, hallar esa suerte de dejà vu literario mientras aguardo a que, inesperadamente, el gusanillo de la curiosidad me pique; el estímulo definitivo para abordar cualquier lectura.

Recapitulemos, viajemos hacia atrás, hasta ese momento en que publican ese libro. Mi segundo modo de actuar es por puro instinto. ¿Éste o aquél? Ni siquiera leo la sinopsis. Como mucho me enamoro de la armonía entre el título y la portada. Me dejo llevar por el azar. ¿No es así como se viven las mejores aventuras? Así llegué hasta la inesperadamente sensacional Bioko; de esta forma descubrí a Marc Pastor. Marc Pastor, con esa historia, alcanzó mi personal olimpo de escritores que, escriban lo que escriban, allí estaré yo, como una fiera hambrienta, para leerlo, pero que a su vez intento reservar alguna de sus obras por temor a quedarme sin nada de ese autor que desvirgar. Locuras de lector, no me juzguéis. El caso es que llevar a cabo mi manía es complicado, pues Marc Pastor de momento solo tiene cinco libros escritos. ¡Que se dice pronto! Montecristo, La mala mujer, El año de la plaga, Bioko y la esperadísima Farishta.

Estamos en el año 1993. El año en el que Bill Clinton tomó posesión como presidente de los Estados Unidos. El año en el que un coche bomba estalló en los aparcamientos del World Trade Center. Ese mismo año en el que el atolón de Mururoa todavía era utilizado para realizar pruebas nucleares. En 1993 Farishta es una muchacha que acaba de cumplir los dieciocho años. Esa edad en la que nada parece imposible y en la que lo más sensato es correr un riesgo tras otro si eso nos lleva a alcanzar nuestras metas. Gracias a unos contactos conseguirá acceder a una extraña entrevista de trabajo que le dará acceso a un trabajo todavía más extraño. A pesar de las rarezas, el trabajo está muy bien pagado y sus funciones las desempeñará en un complejo de pequeñas islas ubicado en la Polinesia francesa. En cada isla reside una familia. Diferentes nacionalidades. Mismo estatus social. Todas con hijos pequeños. Pero, ¿qué es lo que realmente se está llevando a cabo en aquel lugar? ¿Por qué tanto secretismo? ¿Es posible abandonar el paraíso y salir indemne? ¿Qué clase de servicios ofrece la Iefremov-Strugatski, la compañía rusa que ha montado todo el tinglado, y qué sacan a cambio? Farishta emprenderá una investigación que no solo la llevará a la mayor y más increíble de las aventuras, sino que también descubrirá el amor y lo que significa comprometerse en cuerpo y alma con alguien.

Es inevitable, y más una vez que a la protagonista empiezan a ocurrirle extraños sucesos, que cualquiera que haya visto la serie Lost empiece a hacer ciertas comparaciones y conjeturas. De hecho el propio Marc Pastor, consciente de ello, siembra entre las páginas algún guiño que sirve no solo para dejar claro al lector que él sabe lo que nosotros pensamos, sino que además, y como buen degustador de series, nos hace sabedores de que ciertamente algo (ambientación y poco más) ha tomado de la obra de J.J. Abrams. No nos engañemos, ya hubiera querido Abrams un final como el de Farishta. Así pues, finiquitado el tema Lost podemos continuar.

Farishta está narrado en modo diario, en una primera persona que nos lleva a ser conocedores de las más secretas intimidades de la joven protagonista. Una excelente narración a la que es imposible resistirse y que te hace empatizar enseguida con la muchacha, espontánea, aventurera, de carácter enamoradizo pero sin llegar a perder el control. Una heroína en toda regla. La heroína que esta novela se merece. Además, a dicho diario se le suman cartas, fotografías, informes médicos, mapas, recortes de periódico y otra clase de documentos que, debidamente intercalados, convierten el diario de una muchacha singular en el testimonio de una aventura apasionante; es como poder leer un misterioso mensaje que trajo una botella tras dejar atrás costas lejanas y lugares recónditos.

Ciencia ficción romántica, thriller fantástico con toques de amor o aventura e intriga con romance pero sin llegar a empalagar. Además está esa reminiscencia a la ciencia ficción de Verne o H.G. Wells, a la que habla de lo desconocido o de los conflictos morales ante ciertos avances en la ciencia. Por todo esto es difícil adscribir a un único género el libro de Farishta. Y es que Marc Pastor se ha convertido en un maestro en el arte de conjugar géneros, entrelazándolos de forma minuciosa hasta crear un producto final sólido, ocurrente y que consigue atrapar a todo tipo de lectores que acabaran mordiéndose las uñas antes de llegar al final.

Farishta es una novela que a un vertiginoso ritmo de thriller de ciencia ficción nos lanza a una aventura en la que la trama, paulatinamente, y a golpe de giros argumentales que dejan la mente del lector quebrada, te enganchará, mostrándote además el nuevo e independiente granito de arena de ese universo que Marc Pastor ha ido creando con sus novelas y que en ocasiones, y sutilmente, llegan a entrelazarse.

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Alcatraz 4. Las lentes fragmentadas, de Brandon Sanderson

Alcatraz 4. Las lentes fragmentadas

Alcatraz 4. Las lentes fragmentadasEn la primera entrega de Alcatraz dije que me había enganchado muchísimo la forma tan atractiva y fresca de presentar una novela de aventuras juveniles. En la segunda, destaqué lo bueno que sería añadir esta serie al catálogo de lecturas en los colegios y en la tercera, tras el buen sabor de boca, te reemplacé a esta cuarta aventura. Ahora te debo instar a que llegues hasta la quinta porque ahí, esta vez sí, se va a armar la gorda.

El joven Alcatraz Smedry llega a su penúltima hazaña contra las terribles sectas bibliotecarias. Han pasado seis meses desde que un buen día se encontrara, de golpe, con su abuelo, un viejo la mar de molón y extraño que le conducirá hacia un sinfín de aventuras, a cual más divertida, alucinante y peligrosa. En su haber, Alcatraz, que escribe sus historias a modo de diario novelizado, ha cosechado una lucha contra seres monstruosos creados con papeles, una visita a la recóndita Biblioteca de Alejandría custodiada por ánimas zombis y un enfrentamiento contra los Caballeros de Cristalia, habitantes de la ciudad que le vio nacer y que los bibliotecarios se ocuparon de ocultarle. Tras todas estas aventuras, una villana: la madre que lo parió. Sí, no te asustes, es ella. Siempre ocultando algo, siempre conspirando para conquistar las Tierras Libres en nombre de los Bibliotecarios Malvados. Y si en la entrega anterior estuvieron a punto de conseguirlo derribando uno de los bastiones de esas tierras, en Alcatraz 4. Las lentes fragmentadas volverán a intentarlo en otra de las ciudades libres. Si lo consiguen, toda la información del mundo quedará a disposición suya y manipularán los conocimientos a su antojo.

Esta ciudad se mantiene protegida por una cúpula de cristal irrompible para los bibliotecarios. Para los bibliotecarios, pero no para los robots gigantes de los bibliotecarios. Van a ser ellos los nuevos guerreros contra los que la banda de Alcatraz tendrá que luchar. Y también contra los soldados de los bibliotecarios que, como topos, se han colado bajo tierra para destruir la ciudad y noquear a sus habitantes. En esas peleas, las víctimas caen inconscientes y solo una pócima secreta puede despertarlos. Por supuesto, el secreto está oculto en uno de los archivos mejor custodiados por los bibliotecarios, pero que solo puede ser descifrado por las lentes mágicas que posee Alcatraz. Entre todos los habitantes que caen heridos por los bibliotecarios se encuentran los reyes. Alcatraz hereda el trono temporalmente. La toma de decisiones, que puede tener consecuencias irreparables, vuelve a caer sobre el joven protagonista. Ve con desesperación como todos van cayendo como moscas, no puede evitarlo, esta vez los bibliotecarios están haciendo daño de verdad y están consiguiendo su propósito de tomar la ciudad por la fuerza. Tampoco puede evitar que le hagan daño a alguien tan especial para él; ha caído en la lucha. Tiene que hacer algo para evitar que los malos se salgan con la suya. Son muchos, muy fuertes y no se doblegan. Alcatraz Smedry, quien se presentó en su primera aventura aludiendo a un acontecimiento que le convirtió en héroe nacional, va a hacer aquello por lo que consiguió tal honor. Va a concentrar todo el poder de su talento mágico y se dispondrá a… Tendrás que leerlo.

Alcatraz 4. Las lentes fragmentadas reúne, una vez más, los toques de humor infantil que mostró en las anteriores entregas y que esta vez me han sacado más de una sonrisa e incluso carcajada en alguno de sus capítulos. A diferencia de lo que su autor, Brandon Sanderson, nos tiene acostumbrados, no va a realizar tantos cambios de escenarios. La lucha y las relaciones entre los personajes se van a desarrollar en el mismo lugar; bajo la cúpula de cristal asediada por los robots de los bibliotecarios. Uno de los capítulos que más me ha gustado es en el que todos los personajes hablan al modo de los teatros de Shakespeare. Muy divertido. Y como ocurre con el resto de novelas, su forma fresca de ser contada, amena y aventurera que hace que sea una lectura sencilla para el público iniciado en aventuras juveniles.

Por supuesto, las aventuras de Alcatraz no acaban aquí. Alguien muy especial está inconsciente y necesita el antídoto que contiene la cura. Las instrucciones para obtener esa poción están en el idioma olvidado que solo Alcatraz puede leer con sus lentes y con sus talentos mágicos. Pero como hizo lo que hizo, a ver cómo se las arregla para salir de la siguiente y, puede, que última aventura.

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La ballena de St Piran, de John Ironmonger

La ballena de St Piran

La ballena de St PiranDe pequeño tuve mucha suerte con mis abuelos: entre los cuatro sumaban tres pueblos de procedencia, por lo que mis veranos nunca fueron aburridos. Mi abuelo materno, de hecho, no nació ni siquiera en un pueblo; las calles que le vieron crecer fueron las de una pequeña aldea que aun hoy ha conseguido mantener su esencia. Desde pequeños, cuando íbamos a la aldea, sus nietos sabíamos que allí las reglas no eran las mismas que en la ciudad: no había televisión, ni Internet, ni móviles —en aquellos tiempos era por imposibilidad de acceso, hoy por resistencia poética—. Pero lo que sí que había (y era algo que nos encantaba) era un sentimiento de cercanía con prácticamente todos los vecinos, que hacía que nadie cerrase la puerta con llave salvo cuando regresaba a la urbe y que generaba que tu interés por la vida del resto de los veraneantes fuese mil veces más real que el que sentías por aquellos a los que veías a diario en tu barrio.

Un sentimiento parecido es el que me ha generado La ballena de St Piran, la última novela de John Ironmonger. Un relato que comienza con la extraña aparición de un hombre desnudo en la playa de un pequeño pueblo del condado inglés de Cornualles. Su llegada es noticia obligada, ya que Joe Haak entra en escena a lomos de una ballena, a la cual socorre todo el pueblo para devolverla al mar. Pero su revolución en la tranquila vida de los habitantes de St Piran no acaba ahí, ya que además este joven, programador informático de profesión e inventor de un eficaz software de predicción de resultados bursátiles, sospecha que se aproxima una gran catástrofe a nivel mundial, motivo por el cual decide poner todo de su parte para proteger al pueblo.

Es una novela que va claramente de menos a más, al menos en lo que se refiere a tensión narrativa. Ironmonger no tiene prisa en deshojar la trama; prefiere destinar las primeras páginas a construir un escenario detallado y creíble, con una cantidad de personajes más que elevada, a la que cuesta hacerse al principio. A esta dificultad contribuyen los múltiples saltos entre los recuerdos de Joe de su vida en Londres y su presente en St Piran, que, en ocasiones, especialmente cuando todavía no has memorizado los nombres de los personajes, crean algo de confusión durante la lectura. Pero como digo, a medida que vamos conociendo a los habitantes del pueblo y al propio Joe todo empieza a cobrar sentido y la novela te absorbe hasta el punto de que, al llegar a la última página, te deja con muchas ganas de quedarte un rato más en ese recóndito lugar.

Uno de los aspectos que me han parecido más atractivos de este relato es el progresivo proceso de desalienación que sufre Joe desde su llegada a St Piran. Ironmonger refleja muy bien los fuertes contrastes entre la ciudad y el pueblo, que todos aquellos que los hemos vivido, aunque sea por cortos periodos de tiempo, podemos reconocer fácilmente.

En lo que respecta a la trama, la historia principal pasa durante buena parte de la novela a un segundo para dar protagonismo a un complejo triángulo amoroso, que consigue crear un nuevo foco de atención sin caer en lo pasteloso. Esto, que a muchos podría parecer una mala decisión del autor, me parece un gran acierto en esta ocasión. Y es que una novela que supera las cuatrocientas páginas no puede —o, mejor dicho, no debe— mantener elevada la tensión durante todas ellas; eso haría que sus lectores acabasen taquicárdicos perdidos. La ballena de St Piran es lo que Busquets es al fútbol (forofismos aparte): un relato que sabe medir los tiempos, que compagina a la perfección momentos de giros inesperados y diálogos rápidos con otros en los que parece que no pasa nada interesante, salvo la propia convivencia y solidaridad entre vecinos que se conocen para algo más que para saludarse en el ascensor. Y así, en mitad de la calma y cuando uno menos lo espera, Ironmonger te hace un cambio de ritmo —o un giro potente de guion— y apareces, sin saber cómo, en mitad de una situación insospechada.

Una novela, en definitiva, que te hace empatizar con sus personajes, que consigue emocionar con algunos fragmentos de humanidad pura y que deja el deseo de que, si bien nadie quiere que se produzca una catástrofe como la que se narra, si ello llega algún día a ocurrir lleguemos a ser capaces de afrontarla de la misma forma que los habitantes de este pequeño pueblo costero.

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