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Las madres negras, de Patricia Esteban Erlés

las madres negras

las madres negrasConectar con un libro desde la primera página es una experiencia que pocas veces se da. Y a mí me ha pasado con Las madres negras, de Patricia Esteban Erlés. Y no hablo de que desde la primera línea me cautivara la forma de escribir de la autora ni de que no pudiera despegarme del libro. Eso, aunque tampoco me pasa con todas las novelas, me ocurre más a menudo. La conexión de la que hablo es mucho más profunda, y es que al leer las primeras páginas de Las madres negras, sentí que esa misma historia la podía haber escrito yo: Patricia Esteban Erlés había plasmado cada una de mis obsesiones literarias. Esas que me atraen como lectora, esas que me someten como escritora: la fantasía para abordar la realidad más cruda, el choque entre creencia y conocimiento, la mirada de la infancia… y la muerte, siempre rondando.

En Las madres negras, Patricia Esteban Erlés nos adentra en Santa Vela, una mansión laberíntica reconvertida en orfanato que nos cuenta su propia historia. Entre su muros malvive un grupo de huérfanas: Mida, la hija de la bruja, que grita que Dios no existe, que Él mismo se lo ha dicho; Moira, la niña que se muere a veces; las siamesas Lavinilea, que no saben dónde empieza una y acaba la otra; Pola, la de los cabellos verdes y belleza vegetal… Y tantas otras niñas, que han sido despojadas de su verdadero nombre y de sus melenas por mandato de la hermana Priscia, para ser ataviadas con vestidos grises que las convierten a todas en una sola. Y, por supuesto, Dios, que también habita en Santa Vela y que habla de sí mismo en tercera. Un Dios que, aburrido, pasa el tiempo jugando con las internas como si fueran sus títeres, hasta que se enamora de una de ellas y su deseo lo vuelve aún más despiadado.

Esta novela ha sido galardonada con el IV Premio Dos Passos a la Primera Novela, pero salta a la vista que esta no es la primera incursión literaria de Patricia Esteban Erlés. Semejante maestría con las palabras la ha alcanzado tras muchos años centrada en los cuentos, los cuales también han sido premiados en numerosas ocasiones. Y ese pasado como cuentista se nota en los capítulos de Las madres negras, ya que cada uno parece un cuento independiente, que se disfruta por sí solo, aunque esté fuertemente imbricado con los demás para formar un todo, tan poético como descorazonador.

Imagino que cualquier lector no tendrá una conexión tan personal como la mía con este libro; hasta yo dudo que vuelva a tener una experiencia así con otra obra en el futuro. Pero apuesto a que quienes abran esta novela sucumbirán sin remedio a su atmósfera gótica, tan bien lograda que traspasa las páginas. Y leerán Las madres negras con el corazón oprimido, conmovidos por la belleza de la prosa de Patricia Esteban Erlés y por lo descarnado de su historia. Porque no es necesario compartir sus obsesiones literarias para apreciar el talento prodigioso de esta autora.

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La niña Mágica, de Virginia Alba Pagán

La niña Mágica

La niña MágicaLeer La niña Mágica, de la escritora valenciana Virginia Alba Pagán, me ha hecho recordar Dentro del laberinto, mi película preferida de la infancia, lo que siempre es de agradecer. Pero sobre todo me ha traído a la mente La historia interminable, de Michael Ende, un clásico de la literatura juvenil imprescindible. Porque, al igual que en esas dos historias, en este cuento infantil hay una chiquilla que se adentra en un mundo de fantasía para combatir contra la oscuridad y el miedo que amenazan con destruir la magia y la bondad.

Virginia Alba Pagán ha creado su particular País de la Magia lleno de seres maravillosos, pero no se ha conformado con que la lectura de esta aventura sea entretenida y evocadora, sino que ha querido que además fuese didáctica. Por ello, la ha complementado con un anexo en el que aparecen frases del cuento para explicar la diferencia entre distintos recursos literarios como personificaciones, metáforas y comparaciones. Y es que Virginia Alba Pagán es profesora de Lengua y Literatura y se sirve de su libro para impartir la asignatura. De ahí que la edad recomendada en la contraportada sea a partir de doce años, pero yo creo que ya resulta una lectura adecuada a partir de los tres o cuatro. E incluso diría que se disfruta mucho más a esas edades tempranas, porque Virginia Alba Pagán reúne en su historia a todos esos seres fantásticos que hacen las delicias de los más pequeños: sirenas, duendes, guardianes del bosque… Y, por supuesto, hadas y unicornios, concretamente el hada Flor y el unicornio Alas, los compañeros de aventura de Ariadna, la pequeña protagonista.

Puesto que La niña Mágica es un recurso empleado en las clases de Lengua y Literatura de su autora, no es extraño que sea también una reivindicación del poder de la palabra, la literatura y la imaginación, así como de un sinfín de valores. La niña protagonista recurre a los cuentos que su madre le ha contado cada noche, y las leyendas de Orfeo y Perséfone, Ulises y Penélope, Narciso o Ariadna le sirven de inspiración para superar los obstáculos que se encuentra en el camino, siempre ayudada por sus amigos.

La niña Mágica irradia dulzura gracias a la forma de escribir de Virginia Alba Pagán, pero por si esta no fuera suficiente, el libro ha sido ilustrado por Teresa Saco. Sus dibujos, con esos personajes de ojos enormes, transmiten la misma ternura que la prosa de la autora, y hacen que nos enamoremos de ese País de la Magia al igual que la niña protagonista.

En definitiva, La niña Mágica es ese cuento que todos hubiéramos querido leer de pequeños. Porque ¿quién no quiso ser tan valiente como Ariadna y protagonizar una aventura así?, ¿quién no soñó con tener de amigos a unos seres mágicos como Flor y Alas? Yo, al menos, sí, para qué voy a negarlo. Por eso Dentro del laberinto era mi película favorita y disfruté tanto con La historia interminable. Y por eso ha sido un gusto retrotraerme a la infancia con las aventuras de La niña Mágica.

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Lucifer. Sangre en las calles, de Richard Kadrey y VV. AA.

sangre en las calles

sangre en las callesYa comenté en la reseña de Padre Lucifer, igual un poco de pasada y por eso ahora me voy a explayar, que Lucifer no es el malo de la película. Arrastra el peso de la mala fama que le ha endosado la otra parte, la de los que han escrito la versión mayoritariamente aceptada del cuento. Pero lo cierto es que gracias a él tenemos el poder de decisión. El libre albedrío, y es algo por lo que está dispuesto a luchar las veces que haga falta. De hecho, Lucifer ha salvado nuestro mundo un par de veces y volverá a hacerlo cuando haga falta o cuando le toquen las bolas.

En el tomo anterior habíamos visto como tras la muerte de Dios algo que decía ser Dios, aunque su aspecto recordaba más a una mezcla de cucaracha y criatura lovecraftiana, ocupaba su lugar y proclamaba ser un nuevo dios que despreciaba el libre albedrio, pretendía rehacer el mundo a su imagen y semejanza y obligar a todos a seguir el mismo camino. Y eso es algo que a Lucifer le jode sobremanera. Eso y que claro, para rehacer el mundo la Presencia tiene que destruir previamente el actual. Padre Lucifer acababa dejándonos con ganas de más al acabar con Lucifer y Mazikeen coincidiendo en querer matar a Dios.

Sangre en las calles no entra directamente en materia. Hay dos historias cortas antes de eso. Dos historietas pseudonavideñas que sirven de aperitivo y parecen estar desconectadas de lo gordo que vendrá a continuación pero que tienen detalles que habrán de tenerse en cuenta para el desarrollo posterior del cómic.

Y ya sí. Una vez calentitos podemos disfrutar de un cierre por todo lo alto con una batalla a punto de empezar en el Cielo, otra en el Infierno y combatientes de ambos bandos pululando por La Tierra entre los humanos.

El bando de Lucifer contará con aliados nuevos (o al menos yo no los recuerdo) como Arabelle Crane, que viene a ser una Hellblazer en femenino, una megaespada y alguna que otra sorpresa.

El bando de Dios contará con un montón de ángeles bajo su influjo hipnotizante y el hijo de Lucifer, que sigue emperrado en matarle y también en reinar en el Infierno.

Por su parte, Makizeen quiere recuperar el Infierno, pero su ejército ha quedado diezmado y tendrá que hacer lo que pueda con unos pocos demonios y una fantasmita. Pero Mazikeen no se amilanará. Y además de lista, –hay que serlo para ya no solo gobernar, sino para vivir en lugar así–,  cree que “la lealtad suele vencer al número.”

Ni un minuto de tregua, entretenimiento durante cada maldita página y un dibujo espectacular que me ha encantado. Lucifer dibujado como una mezcla del Constantin y Bowie, elegante, carismático, arrogante, chulito pero inteligente, ágil y resolutivo.

La historia te secuestra por completo, te aísla. Supongo que en parte es por toda la mitología cristiana, pero aparte de eso, el guion es tan increíblemente poderoso que no puedes evitar leerlo de una sentada. Te sorprende. Es hábil, es una historia atractiva tanto individual como colectivamente en el contexto global de la colección.  La riqueza de los personajes, el historial que arrastran del pasado literario/bíblico/mental, los matices, la filosofía… Todo hace de este personaje y sus cómics, algo que es jodidamente obligatorio de leer y esta es una de esas reseñas en las que me quedo corto y no sé cómo más alabar una obra.

Y, por otra parte, como en todos en los cómics de esta “naturaleza preternatural” los giros son indispensables pero también lo es que estos sean creíbles, que no chirríen y que sorprendan para bien, algo que se ha logrado con creces.

Tenía mis dudas, dije en la reseña anterior. En su día Lucifer fue una gran serie, sigue siendo una de mis favoritas y le tengo un cariño especial. Por eso las dudas y los miedos. Porque cabía la sospecha de que recuperar tan icónico personaje de una serie finiquitada doce años antes, y además concluida con un cierre que no dejaba mucha opción de continuidad, era tan solo una maniobra para vender cómics. No sé si habrán vendido muchos, pero desde luego estos tres tomos, Cielo frío, Padre Lucifer y Sangre en las calles, son una continuación más que digna que, creo yo, satisfará a los que les enamoró la saga de Carey.

¡Larga vida a Lucifer!

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Paper girls. Volumen 1, de Brian K. Vaughan y Cliff Wilson

paper girls 1

paper girls 1Que Vaughan es bueno haciendo cómics es como decir que la lluvia moja. Antes del éxito de Saga, Ex-Machina y Paper girls, Brian K. Vaughan parió Y, el último hombre, Los leones de Bagdad, (obra esta menos conocida pero a tener muy en cuenta), por poner unos ejemplos y… fue guionista de… chan chan… ¡Perdidos! No llegué a terminar la de Y,  (por despiste, no por otra cosa. Es lo malo de las series de cómics que, al igual que con las de formato televisivo, hay tantas que tienes que elegir cuáles sigues y cuáles no, y esta, a pesar de estar en el grupo de las que sí, fue quedando poco a poco relegada), pero era un cómic cojonudo, muy original y de lo más entretenido que había leído hasta entonces.

Con Paper girls 1 el entretenimiento no falta, pero en cuanto a originalidad… digamos que, en principio, no es del todo original (y no hablo de que plagie ni nada parecido, ojo). Y es que nos vamos a trasladar a finales de los ochenta y todo el cómic recuerda la estética, los protas (aunque aquí en versión femenina) y situaciones típicas de esos años que hemos visto ya cientos de veces en Los Goonies, Cuenta conmigo, E.T. y pelis del estilo, (todos sabemos de qué tipo de pelis estamos hablando), y que parecen volver con fuerza –y para breve muestra tenemos el remake de It y acabamos de ver la segunda temporada de Stranger Things (aunque este cómic es anterior)– . Sí, amigos. La nostalgia vuelve y, sobre todo, ¡vende y mucho!

En este tomo se recogen los número 1 a 5 de su versión en grapas y en ella seguimos a Erin, de doce años y repartidora en bici del periódico local y a otras tres repartidoras del mismo periódico a las que conoce la noche de Halloween. Estas tres, Tiffany, Mac y KJ, se reúnen desde el año anterior en Todos los Santos para hacer juntas el reparto porque esa noche suele haber mucho loco suelto, y Erin se unirá a ellas. Y… efectivamente, si  en Todos los Santos hay locos, esa noche va a ser una puta y absoluta locura.

¿Qué puedo contar si es que…? En realidad podría contar todo y os quedarías igual al final.  ¿He dicho que Vaughan fue guionista de Perdidos? ¿Recordáis el oso polar? Bueno, al final sí que se explicó su porqué y eso espero que suceda al final de esta serie, porque deja tantos, pero taaaantos misterios dispersos ya desde este primer tomo, que es imposible no querer conocer como continúa para poder enderezar el culo.  Así que venga, ¡qué coño! Vamos a avanzar un poco más. Las cuatro chicas se dividen en dos grupos para agilizar la tarea, y a Tiffany  la atacan tres tíos con “disfraces cutres” y se llevan su walkie. Ese segundo walkie que compró tras ahorrar las propinas de Navidad. A partir de aquí sí que ya no cuento nada porque aunque os dejara igual, estropearía la sorpresa de descubrir por uno mismo las sorpresas, que son muchas, que nos tiene guardadas este cómic.

En cuanto al arte, me encanta. Corre a cargo de Cliff Chiang, de quien ya destaqué su currazo impresionante con sus trazos y diseños en la etapa de la Wonder Woman a cargo de Azzarello. El color, fundamental durante todo el recorrido es obra de Matt Wilson, quien venía de colaborar también con Chiang en la misma colección de la amazona. Mismos artistas pero un trabajo tan diferente que no parece de ellos, y aún así, increíblemente bueno.

Paper Girls 1. Un cómic para nostálgicos, para amantes de la ciencia ficción, de los misterios, de los viajes en el tiempo, de los que se comen la cabeza e inventan teorías locas sobre lo que puede pasar cuando una película acaba con final abierto y de los que, simplemente, quieren pasar un buen rato con un gran cómic.

Intriga, misterio, ciencia ficción. En definitiva un gran entretenimiento. A saber qué nos deparará este fantástico viaje en tomos sucesivos y si se resolverán todas las incógnitas. Yo no me lo pienso perder.

4,8,15,16,23,42…

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Lucifer. Padre Lucifer, de Holly Black

padre lucifer

padre luciferA ver cómo hablo de este cómic porque no es fácil y hay que remontarse algo en el tiempo, al principio, cuando el principio era el Verbo. Bueno, no tan al principio, pero la frase venía a huevo siendo el cómic que vamos a reseñar el que es.

Pues bien, al principio… tuve la suerte, la enorme suerte, de empezar en esto de los cómics con The Sandman (de Neil Gaiman). Tal vez la mejor obra del noveno arte, siempre en mi opinión, que he leído hasta ahora. De las páginas de The Sandman emergió el personaje de Lucifer, el rey del Infierno.  Un Lucifer bastante distinto a la imagen del Diablo que todos tenemos implantada en la cabeza.Todos pensábamos que sería un simple cameo por necesidades de guion, pero nada más lejos. Años después Lucifer tuvo un spin off, una serie propia, obra de Mike Carey (que, curiosamente, llegó a tener la misma extensión),  con tanta calidad, entretenimiento y prestigio como la serie de donde salió, pero con una identidad totalmente propia. (Algún día tendré que leer de nuevo las tres o cuatro colecciones que conforman mi particular olimpo comiquero: The Sandman, Lucifer, Hellblazer y Predicador).

Ha pasado mucho tiempo desde que se publicó el último Lucifer, concretamente en 2006. Y por eso cuando hace un par de meses vi el tomo de Lucifer Cielo frío, pensé que era una reedición de la colección de Carey. ¡Grave error!  Alguien había osado poner sus manos sobre el ángel caído. ¿Por qué? ¡Si esa “creación” ya estaba cerrada y bien cerrada! ¡Ya nadie respeta nada! ¿Qué será la próximo, una segunda parte de Los Goonies? ¡Y me voy a callar lo que pienso de la serie televisiva, porque poner a Lucifer a lo Sherlock como consultor de la policía para ayudar a resolver crímenes…! Que no,  que eso me lo callo.

Afortunadamente, tras leer Cielo frío, el número anterior a Padre Lucifer, puedo respirar tranquilo. La obra no ha sido mancillada y el Lucero del alba sigue tan carismático, elegante y astuto como solo este Diablo puede serlo y siguen tratándose los temas de la predestinación y el libre albedrío.

¿Qué tenemos en este cómic? Pues de hecho, algo bastante similar al Lucifer planteado por Carey. Además de lo ya mencionado (el destino y el libre albedrío), tenemos las relaciones padre-hijo. Lucifer parece tratar a su hijo de forma parecida a como Dios le trata (o trataba) a él. El paralelismo es más que evidente. Tras haber resuelto el asesinato de Dios en Cielo frío, Lucifer vuelve a su piano bar, Ex Lux, en Los Ángeles. Pero la noticia de la muerte de Dios pronto se extiende en el Cielo y…  es muy difícil hablar de este cómic sin destripar nada. Los ángeles van a querer ocupar el trono, y en el Infierno el hijo de Lucifer reclamará frente a la actual reina, Mazikeen, su derecho legítimo al trono.

Hasta aquí puedo leer. Debo decir que, de momento, estos dos números me han sabido a gloria y me han evocado las mismas sensaciones que tuve en su día al leer las historias de Carey. Y eso, siendo justos, no era tarea fácil.

Padre Lucifer sigue donde se quedó Cielo frío y despliega un derroche narrativo, y visual, delicioso para todos los que en su día disfrutaron con el personaje. Reencuentro con figuras de antaño, diálogos y réplicas frescas e ingeniosas, un dibujo a la altura y una historia que logra que te desconectes de todo y te sumerjas hasta el fondo en ella y tiene los necesarios giros o artimañas propios de un personaje tan dado a ellos y que solo Él planea tan bien.

Holly Black nos ha devuelto al Lucifer que recordábamos y que tanto nos gustó.

Estoy deseando hincarle el diente al tercer tomo… a pesar de que será el último, y de que tampoco guioniza Holly Black (vuelta al miedo y a la esperanza).

Una lectura por la que merece la pena pecar.

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El destino de la corona, de Evelyn Skye

El destino de la corona

El destino de la corona¡Cuidado, esta reseña contiene spoilers de El Juego de la Corona!

“No nos define lo que podemos hacer, sino lo que hacemos.”

Tras el final de El Juego de la Corona, no podía esperar a saber lo que ocurriría en la segunda y última parte de esta bilogía de Evelyn Skye. Si de la primera parte me sorprendieron sus personajes, su ambientación, la maravillosa narración de toda la magia que la rodea y el desarrollo de la trama, con sus giros argumentales y sus sorpresas; en esta segunda parte, los sentimientos que me provocaron estos y otros elementos se multiplicó por mil. Y es que El destino de la corona mejora considerablemente respecto a su predecesora.

En primer lugar, la acción que desde el principio se marca en esta nueva novela es muy distinta a la de la primera parte. Desde el principio, vemos cómo se avecinan dos peligrosas batallas: una mágica, que enfrenta a Nikolái y a Vika, el amor contra el desamor, y otra real, que enfrenta a las fuerzas revolucionarias decembristas contra Pasha, el futuro zar. Y esto, entre otras cosas, hizo que la novela se me hiciera demasiado corta pese a sus casi 500 páginas. Y es que El destino de la corona es de esos libros que saboreas por todos sus ingredientes desde el principio y hasta el final, sin ningún capítulo innecesario o de relleno.

Además, la acción y el ritmo de esta novela no se conseguirían sin un elemento que me ha encantado de esta segunda parte. La oscuridad se cierne sobre uno de nuestros protagonistas hasta el punto de desencadenar más de un problema para las personas que más le quieren y para el futuro de toda Rusia. Gracias a este factor sorpresa, Skye nos habla sobre el peso de la ambición y las ansias de poder. En cómo desembocan los acontecimientos cuando los seres humanos nos dejamos llevar por la venganza, el desamor y los celos. Y hago hincapié en estos dos últimos sentimientos, ya que son protagonistas en esta nueva novela y que me han llevado a sentir y sufrir de verdad junto a sus personajes. Y esto es lo que diferencia a las novelas que te llegan al corazón de las que no lo hacen: la empatía que sientes hacia los personajes, sus sentimientos, sus vivencias y las decisiones que toman a lo largo de la historia.

Sin embargo, la autora no solo nos habla de esto en este desenlace de bilogía. También trata una cuestión de gran importancia para todos nosotros: qué es lo que nos define y quiénes queremos ser. Nikolái, Pasha y Vika pasan por esta fase, como lo hemos hecho todos en algún momento de nuestras vidas, y se enfrentan a ello con más o menos valentía, pero con determinación. Y nosotros, como lectores, lo vivimos junto a ellos. Y a mí, al menos, me llenó de nostalgia y me hizo pensar en cómo nuestros actos y nuestros errores nos hacen aprender y definen lo que realmente somos.

Y si a todo esto le sumas la brillante mezcla que hace la autora entre realidad y ficción, gracias a la espectacular ambientación que crea, basada en parte en acontecimientos históricos y escenarios reales, y en parte en lugares imaginarios rodeados de una magia inesperada, es todo un placer de leer para los amantes de la fantasía como yo. Siempre dejando claro que la magia tiene un precio y que no todos pueden pagarlo… (Magic always comes with a price!)

Algo que me encantó desde el principio de estas dos novelas es la sensación que me dejaron después de leerlas. El pensamiento de que, a veces, “todo es posible”. Al menos, sí lo es en este increíble universo creado por Evelyn Skye. La magia que se respira mientras lees sus páginas y te sumerges en una Rusia zarista en la que existen los magos y en la que tienen lugar peligrosas, pero a su vez, maravillosas batallas en realidades alternativas. Pero también en sitios reales, como el Palacio de Invierno, las calles llenas de nieve en San Petersburgo… Y ahí es cuando se dispara tu imaginación. “Imagina y se hará realidad. No hay límites”, afirma uno de los protagonistas de este libro. ¿Acaso puede haber algo mejor? Aunque sea únicamente mientras te sumerjes en una lectura especial para ti…

 

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El concilio de los árboles, de Pierre Boisserie y Nicolas Bara

El concilio de los árboles

El concilio de los árbolesHay títulos que tienen un atractivo especial y, para mí, El concilio de los árboles es uno de ellos. Solo con verlo (y la ilustración de la portada también ayudó, no lo niego), tuve que leer la sinopsis de esta novela gráfica de Pierre Boisserie y Nicolas Bara, a ver si el contenido parecía tan sugerente como el título insinuaba: «Perdido en mitad de un oscuro bosque, un viejo hospital infantil es, desde hace días, el escenario de fenómenos extraños. Todas las noches, a las doce en punto, sus jóvenes pacientes entran en trance, como poseídos por una fuerza exterior, y comienzan a bailar una extraña danza en los tejados del edificio. Enviados por el Ministerio Público de Asuntos Privados, Casimir Dupré y Artémis D ‘Harcourt, dos agentes especializados en asuntos paranormales, tendrán que llevar a cabo la investigación con el fin de comprender las razones de estos inquietantes acontecimientos. Unos sucesos cuyo origen parece ligado al inmenso bosque en el que, varios siglos atrás, aconteció una horrible tragedia…».

¿Oscuro bosque? ¿Viejo hospital infantil? ¿Pacientes en trance? ¿Horrible tragedia? ¡Vaya! Este libro tenía los elementos que suelen llamar mi atención. Así que allá que fui a leer esta novela gráfica de estética gótica, ambientada en el siglo XIX. ¿Y qué me encontré? Pues a una pareja protagonista carismática, personajes que no son lo que parecen, mucho humor, giros imprevistos, buenas ilustraciones y ese halo oscuro que lo cubre todo. Vamos, que me lo leí de una sentada y lo disfruté muchísimo.

Tanto me gustó que me supo mal que fuera tan corto. El concilio de los árboles tiene tan solo sesenta y cuatro páginas, y aunque en esa corta extensión a sus autores les da tiempo a despertar nuestro interés por el misterioso fenómeno paranormal y a mostrar de forma efectiva las personalidades de los protagonistas, la resolución de todas las incógnitas es demasiado precipitada. Estos dos investigadores deben ser los mejores en lo suyo, porque es asombrosa la velocidad con la que llegan al intríngulis del asunto, sin necesidad de dar rodeos. Pero como me fue tan fácil sumergirme en la atmósfera gótica creada por Pierre Boisserie y Nicolas Bara y conectar con los personajes, enseguida les perdoné que hubieran resuelto todo con extremada sencillez y solo me quedó la pena de que la aventura fuera tan breve.

No tengo ni idea de si los autores tienen previstos nuevos misterios para el tándem formado por Casimir Dupré y Artémis D ‘Harcourt, aunque, desde mi punto de vista, el final de El concilio de los árboles deja abierta esa posibilidad, cosa que me alegra. Tal vez estén esperando ver la aceptación del público antes de arriesgarse a iniciar una serie, no sé. Así que no le deis demasiada importancia a lo que he dicho sobre la rápida resolución del misterio, fallo que podrían subsanar en las siguientes entregas, y leed El concilio de los árboles, por dios, que Boisserie y Bara sepan que merece la pena continuar. Hacedlo por mí, aunque sea, que quiero vivir junto a estos dos agentes especializados en asuntos paranormales más aventuras.

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The wicked + the divine. El acto faústico, de Kieron Guillen y Jamie McKelvie

w+d 1

w+d 1Hubo un tiempo no muy muy lejano, en el que los dioses pisaban la tierra y dejaban huella en los humanos mortales. No en todos, solo en los que sabían apreciarlo. Tiempos en los que U2 todavía eran U2, Queen no había perdido a Freddie, Michael aún era negro, los Stones parecían próximos a jubilarse, Bowie exploraba Marte, Madonna tenía conos en las tetas como Afrodita A y R.E.M. perdía su religión.

Eran tiempos en los que los músicos eran idolatrados y venerados como auténticas deidades. Eran tiempos en los que permanecían inalcanzables a las hordas de fans. ¿Es acaso ese el problema? ¿Que ahora podemos verlos en Twitter o Facebook, en fotos robadas o en autofotos publicadas en Instagram y ya no “parecen” tan lejanos y menos aún venidos del cielo? ¿Que ahora hay programas hechos solo para elegir los artistas que van a brillar intensa y cansinamente durante los próximos… no sé, cinco meses? Por supuesto, esa es parte del problema, pero lo más gordo es que, salvo honrosas excepciones (y el reggaetón no se incluye en ellas –es más, ni cuenta como música–), la música de ahora apesta y poca va a ser la que merezca pasar a la historia. El ateísmo se abre paso.

The wicked + the divine. El acto faústico nos cuenta que, sin saber el cómo ni el porqué (salvo razones argumentales para alejarse de típicas redundancias en este tipo de argumentos), cada noventa años doce dioses, de religiones o mitologías distintas, regresan como jóvenes para estar entre nosotros durante dos años. Y luego mueren. Esta vez la mayoría, no todos, han vuelto para ser adorados como estrellas del pop (muchos han sido dibujados para que reconozcamos en ellos a cantantes como Rihanna, Kayne West o mi favorito, un Bowie encarnado por una andrógina Lucifer) y quieren exprimir esos dos años al máximo rindiendo culto al axioma aquel del vive rápido, muere joven y blablablá… Pero es que además son adolescentes. Rondan los diecisiete en cuerpo y mente cuando su identidad les es revelada. Si a esos años, con las dudas propias de la edad, con el carácter que le acompaña… te dicen, te demuestran y te crees que eres un dios y que tienes dos años de vida… ¿qué harías tú? Pues eso. Dioses convertidos en músicos…

“La chica a mi izquierda se desmaya hiperventilando. El chico a mi derecha cae de rodillas con semen resbalándole desde la entrepierna”

Vamos a seguir la historia, –o más bien vamos a meternos en medio de ella, pues la sensación es la de habernos montado en algo que ya lleva camino andado–, de la mano de Laura, de diecisiete años y fan de todos esos dioses-cantantes que, por avatares del destino, acaba queriendo ayudar a una Lucifer, acusada de asesinato.

No es la primera vez que vemos a los dioses tomar apariencia humana y caminar entre nosotros. Sin irnos muy lejos, recientemente hemos podido ver la serie American Gods basada en la obra homónima de Gaiman, pero no ha sido el único caso. Sin embargo, uno de los puntos a favor de este cómic es el no haber elegido dioses muy conocidos para poder contar esta historia con mayor libertad. De hecho, yo recomiendo consultar la sagrada fuente de Google cada vez que aparezca un nuevo dios para entender y situar mejor su contexto, sus palabras o su aspecto.

Otra baza es la importancia del papel femenino. Calculando a ojo, diría que el 92% de los personajes son mujeres y los pocos hombres que aparecen no son muy trascendentales.

En cuanto a la trama y, a pesar de que podamos estar un buen rato asombrándonos y deslumbrados por los focos y el espectáculo de estar en medio de peleas y diálogos entre dioses, no deja de ser un whodunnit. Un “¿quién-lo-hizo?” Y me encanta. El asesinato no se ha resuelto en este tomo (o eso creo, porque con Lucifer nunca se sabe) pero tampoco es que Laura haya recabado muchas pistas por ahora. Aunque no importa. El viaje está mereciendo tanto la pena que lo que queremos es conocer a todo el panteón y tengo la impresión, y creo que es lo que debería ser, de que no podremos averiguar la identidad del asesino hasta que se nos hayan presentado a todos los integrantes de este nuevo Olimpo-Valhalla.

El ritmo es ágil, adictivo, no decae y el dibujo (y también el color) da un apoyo visual increíble con un cuidado impresionante del detalle (ropa a la moda, maquillajes, escenarios, luces, peinados y teñidos, uñas pintadas de varios colores…) que logra ejecutar una historia terrenal con un baño de cultura popular (muy bueno el guiño de Lucifer escuchando a los Rolling, por ejemplo) sin hacernos olvidar que la protagonizan divinidades.

The wicked + the divine. El acto faústico ha sido una gran sorpresa. Estoy seguro de que la serie lo va a petar y estoy deseando leer el siguiente tomo… Porque si este primer volumen tan solo ha servido para presentar los personajes y establecer las normas de lo que vendrá a posteriori, ¡lo que venga a continuación tiene que ser la hostia, porque los dioses no existen… pero molan!

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Niebla en Tánger, de Cristina López Barrio

Niebla en Tánger

Niebla en TángerComencé Niebla en Tánger con tantas ganas como miedo porque mi experiencia con los libros galardonados con el premio Planeta, hasta ahora, ha sido mala. Cuando he leído las obras con las que algunos de mis autores favoritos han ganado este premio, me he decepcionado muchísimo. Hasta tal punto ha sido así que me había prometido a mí misma que nunca volvería a leer ningún premio Planeta.

Pero cuando Libros y Literatura fue el primer medio en desvelar en las redes sociales que Javier Sierra había ganado el premio Planeta 2017 y Cristina López Barrio había quedado finalista, se me iluminó la cara. ¿Cristina López Barrio? ¿No era esa la escritora madrileña que me cautivó hace ya varios años con La casa de los amores imposibles?, pensé. Enseguida la busqué en Google para asegurarme de que no me equivocaba. ¡Sí, era ella!

La casa de los amores imposibles es un libro al que le tengo mucho cariño porque la forma de escribir de Cristina López Barrio y el toque de realismo mágico de aquella historia consiguió tocarme el corazón. Luego publicó El cielo en un infierno cabe, y entre unas cosas y otras, no llegué a leerlo, aunque me apetecía mucho. Después, le perdí la pista, ni siquiera me enteré de cuándo salió Tierra de brumas. Por eso, cuando la gala de los premios Planeta la puso en la primera plana del mundo literario español, supe que ella iba a hacerme romper mi promesa y crucé lo dedos para no llevarme un nuevo chasco.

La última novela de Cristina López Barrio cuenta el vuelco que da la vida de Flora Gascón tras una noche loca con un desconocido llamado Paul Dingle, del que no vuelve a tener noticias. O, para ser más exactos, el vuelco lo provoca la lectura del libro que este hombre tiene en su mesita: Niebla en Tánger, escrito por Bella Nur. Su protagonista es Marina, una tangerina judía sefardí que, en diciembre de 1951, también perdió a su amante, Paul Dingle. La similitud entre ambas historias hace que Flora decida viajar a Tánger, escapando por unos días de su trabajo traduciendo instrucciones de electrodomésticos y de un marido tan amable como aburrido. Así conocerá a la autora, Bella Nur, y a medida que recorra los lugares que se citan en la novela, la frontera entre fantasía y realidad cada vez se difuminará más.

Como no podía ser de otra manera, en esta ficción dentro de otra ficción, la literatura es protagonista. Las referencias son constantes: el Quijote, Penélope, los cuentos tradicionales del Rif y, sobre todo, La decadencia de la mentira, de Oscar Wilde. La historia de Flora Gascón puede verse como un viaje, tanto físico como introspectivo, en el que la protagonista, mientras cree buscar a su enigmático amante, realmente se encuentra a sí misma. Pero Niebla en Tánger es en realidad —o, al menos, así lo veo yo— una reflexión sobre el papel de la literatura, de la fantasía misma, en nuestras vidas.

Axia Kandisha, un cautivador personaje del folclore judío, los huevos de astrogón que conceden deseos y las hechiceras que hablan con los muertos son importantes en la vida de las protagonistas. Y aunque a veces parezca que esas fantasías las conducen al desastre o que solo son un refugio para huir de su realidad, les acaban sirviendo para vivir, para seguir adelante. Por eso, Niebla en Tánger es un regalo de la autora a los lectores de siempre, pues nos vemos reflejados en todo momento en esa sensación.

No diré que Niebla en Tánger me ha gustado más que La casa de los amores imposibles, porque mentiría. Pero ha sido un gusto reencontrarme con Cristina López Barrio, con ese poder evocador que desprenden sus palabras, con esa capacidad que tiene de sumergirnos en su historia para que la hagamos nuestra, como la propia Flora leyendo Niebla en Tánger.

No sé si volveré a romper mi promesa y leeré otros libros galardonados con el premio Planeta, pero de lo que no me cabe ninguna duda es que con Cristina López Barrio repetiré.

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Animales fantásticos y dónde encontrarlos (ilustrado), de J. K. Rowling

Animales fantásticos y dónde encontrarlos (ilustrado)

Animales fantásticos y dónde encontrarlos (ilustrado)El otro día hablaba de todo un poco con una chica de once años con la que coincido mucho. Ella, con una imaginación desbordante, no paraba de hablarme de Pokémon. Me explicó todas las evoluciones nuevas y yo por un momento pensé que me estaba hablando en chino. A ver, que yo jugué a Pokémon mucho. Muchísimo. Y no hace tanto tiempo. Lo que pasa es que yo me quedé en las primeras ediciones y, claro, la vida avanza. Y parece ser que los Pokémon también. Me me quedé alucinada, porque yo jugaba a los tazos de estos personajes cuando tenía seis años. Lo que supone que han pasado de esto… diecinueve años. Y todavía sigue renovándose y renovándose y ofreciendo a nuevas generaciones lo mismo que me ofrecieron a mí cuando tenía su edad. Y entonces sonreí. Me gustó poder hablar con ella de eso y explicarle cuáles eran mis favoritos y a qué evoluciones jamás pude llegar. Y así, hablando, salió el tema de Harry Potter. Esta chica, Priscila, me dijo que ella no lo había leído. Es más, que no acostumbraba a leer porque no había encontrado nada que le llamara la atención y, sobre todo, que no le aburriera. Os podéis imaginar mi reacción. Me faltó ir a mi casa corriendo para coger toda la colección de libros que tengo y dejársela y quedarme mirándola fijamente esperando ver su reacción cuando leyera las primeras páginas.

Seré una exagerada. Puede ser. Pero para mí estos libros marcaron un antes y un después. Y poco a poco voy comprobando que la mayor parte de mi generación a la que le gusta leer hoy en día, ha conseguido esa pasión gracias a J. K. Rowling. Y eso es un logro que merece ser gritado a los cuatro vientos.

Empecé a contarle a Pris, que es como la llamamos, todo lo que yo siento cada vez que leo algo de Harry Potter y ella se me quedaba mirando sin saber qué decir. Yo le estaba hablando con la misma pasión que ella ponía hacía unos instantes al hablarme de Pokémon. Así que se convenció y me dijo que estaba dispuesta a coger Harry Potter y la piedra filosofal para darle una oportunidad. Estoy segura de que dentro de poco os podré confirmar que esta saga tiene una fan más.

Y cómo no va a salirle fans de debajo de las piedras, si hace ya casi veinte años que esta saga vio la luz y cada día se va renovando más y más. A finales del año pasado se estrenó Harry Potter y el legado maldito, libro que los fans ansiamos durante mucho tiempo. La historia continuaba, en el futuro, con los hijos de Harry como protagonista. No contenta con esto, J. K. Rowling decidió darnos más. A principios de año llegaba a las librerías Animales fantásticos y dónde encontrarlos, guion original de la película, que recogía los diálogos originales del largometraje que se había estrenado unos meses atrás. Ese pequeño libro sería la antesala para una nueva saga, protagonizada por el magizoólogo Newt Scamander y que tendría lugar bastantes años antes de que Harry naciera. Gracias a esta nueva saga podremos conocer más a fondo la vida de Dumbledore, personaje imprescindible en los libros y cuya vida promete ser interesantísima. Cuando hablo de saga aquí me estoy refiriendo a las películas, porque no sé hasta qué punto se editarán en libro ni en qué formato, si se seguirá haciendo como guiones o si J. K Rowling se animará a darnos unas novelas en condiciones teniendo como protagonista a Newt Scamander.

En esta ocasión, la autora inglesa nos ha regalado el libro del que vengo a hablar hoy, Animales fantásticos y dónde encontrarlos (ilustrado). De verdad, que las palabras se quedan cortas para describir esta maravilla. Se trata de una guía ilustrada por Olivia Lomenech Gill en la que podemos encontrar las descripciones de casi todas las criaturas mágicas que habitan en los libros de Harry Potter. Como ya viene siendo habitual, este libro está “escrito” por Newt Scamander, que decidió, a principios de los años veinte, hacer una compilación de los seres fantásticos que todo el mundo debía conocer. Y todo con un sencillo objetivo: que la comunidad mágica comprendiera a estos animales para que no les tuviera miedo sin razón, ya que hay criaturas que son extraordinarias y es una pena no conocer.

De verdad, qué libro más bonito. Las ilustraciones están cuidadas con extremo esmero, así como las notas a pie de página que hace el propio Scamander. Animales fantásticos y dónde encontrarlos (ilustrado) es muy gracioso, porque, además, se ha establecido una clasificación en la que el autor dice qué grado de peligrosidad tiene cada animal, empezando por “aburrido” y acabando con “reputación de asesinar magos/imposible de entrenar o domesticar”. No me digáis que no es una idea genial.

Estoy deseando terminar esta reseña para poder colocar ya esta maravilla junto con toda la colección de libros que tengo de Harry Potter. No os engaño cuando digo que tengo una balda de mi librería dedicada única y exclusivamente a él —incluso está decorada con cervezas de mantequilla y un horrocrux—. Lo voy a dejar ahí esperando a Pris. Estoy segura de que se leerá la saga en nada y me pedirá más y más. Así que será un placer presentarle al extraordinario Newt Scamander como hoy estoy haciendo con vosotros.

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Thor Integral, de Joseph Michael Straczynski

Thor integral de J M Straczynski

Thor integral de J M StraczynskiY entonces acaeció el Ragnarok y los dioses asgardianos perecieron.

Y entonces los cielos se abrieron y dejaron paso a Mjölnir: martillo creador de rayos y pulverizador de enemigos.

Y entonces una mano conocida asió el martillo, tomó conciencia del dios que habitaba en su interior, el dios con el que compartía cuerpo, y lo instó a vivir, a seguir luchando.

Y entonces Thor, dios del trueno, volvió a la vida.

Y entonces Joe Michael Straczynski hizo lo que mejor se le daba y nos relató los primeros y nuevos pasos del mito que era dios, hombre y superhéroe.

Si estás un poco verde en esto del cómic el nombre de Straczynski es posible que te suene a dios nórdico más que a guionista de cómics americano. Pero déjame que te lo presente. Este guionista natural de Nueva Jersey fue el creador, allá por los 90, de una serie de ciencia ficción que hoy en día es de culto: Babylon 5. Yo había conocido un poquito antes a Straczynski y fue en su faceta como escritor. Othersyde como título original y Mensajes del infierno como traducción de dudosa fidelidad, fue, y sigue siendo mi novela favorita de terror. Los que ahora disfrutáis con Stranger Things deberíais intentar por todos los medios leerla, con muda de recambio cerquita. Como polifacético que es, Straczynski no tardaría mucho en dar el salto al mundo del noveno arte, en el cual destacaría su trabajo realizado con Spiderman. Vuelta a casa es quizá uno de los mejores arcos argumentales que podáis leer sobre el trepamuros, un esencial con arte de John Romita Jr. ¿Y qué decir de Rising Stars? El guionista debió hacerse la pregunta de qué pasaría si los superhéroes realmente existieran, cómo se comportarían en sociedad, a qué enemigos harían frente… A pesar de ser una obra que tomaba como referencia el Watchmen de Alan Moore consiguió mostrarnos un producto original en el que personas especiales, personas con poderes que sobrepasaban lo inimaginable, debían tomar decisiones de gran responsabilidad que afectarían a sus conciudadanos y por ende a toda la población de la Tierra. Y esto nos lleva hasta Thor.

En este Thor Integral de J. M. Straczynski el dios renacido levantará desde cero el Reino Eterno de Asgard a las afueras de un pequeño pueblecito de Oklahoma. Una escena de apenas diez páginas que finaliza con una splash page que es toda una declaración de intenciones, no solo del guionista sino también del dibujante Olivier Coipel. “Donde está Thor, está Asgard”. Y es que esta vez Thor es más libre que nunca y son sus propias manos las que guían las riendas de su destino, a pesar de compartirlas con su alter ego humano Donald Blake. Es por esto que el Thor de Straczynski deberá sobre todo lidiar con asuntos muy humanos que lo llevarán a presenciar la destrucción y pobreza que dejó a su paso el huracán Katrina en Nueva Orleans o a terminar lo que empiece el doctor Blake en sus esfuerzos por ayudar a una tribu víctima de la erradicación étnica en África. Viajes que realizará en busca de su propio pueblo y que lo llevarán a confraternizar con los humanos a un nivel más íntimo. El anhelo de recuperar a sus congéneres a toda costa, de volver a las raíces, de descubrir quién es realmente y qué es lo que puede o no puede hacer es lo que portará al mismísimo Thor a cometer errores y de forma involuntaria a convertirse en su propio enemigo. Los típicos errores que un humano comete. Porque el Thor de Straczynski antes que superhéroe es dios, pero muy a su pesar también es inmensamente humano.

En esta saga el ritmo también juega un papel fundamental. Lo habitual en este tipo de cómics es insuflar un ritmo demasiado dinámico para que la acción nunca decaiga. En cambio, Straczynski es más amigo de la narración pausada, aquella que desentraña paulatinamente los misterios (ojito con Loki y su inusitada alianza con Doctor Muerte) y moldea a los personajes con delicadeza, utilizando las páginas que sean necesarias para ello, creando ambiente, dotando a los protagonistas de férreas personalidades, no sin obsequiarnos con magistrales momentos de acción desenfrenada. Es por ello que resulta todavía más extraño esa rapidez por acabar, ese acelerón cuando quedan pocas páginas y que nos deja con un final agridulce del cual hay que exculpar al autor y condenar a La Casa de las Ideas que buscaba continuidad para que todo cuadrara con el siguiente evento titulado Asedio.

Pero si este Thor Integral es sumamente épico a la vez que cautivadoramente terrenal es también gracias al excelente trabajo de los dibujantes. Por un lado tenemos a Olivier Coipel con un dibujo de una limpieza y una luminosidad prístina. El diseño de los personajes es simplemente impresionante (su diseño de Thor se convirtió en referente al crear la primera de las películas) con unos asgardianos de robustez marmórea y unas escenas de batalla de una espectacularidad apabullante. Por otro lado tenemos a Marko Djurdjevic (con un dibujo más oscuro y enmarañado) que va a la zaga de Coipiel pero sin sobresalir en ninguno de los anteriores aspectos en los que despunta el ilustrador francés.

El Thor Integral de Joseph Michael Straczynski publicado por Panini Cómics es un brillante ejercicio de armonía entre los mitos nórdicos y la ficción superheroica actual, entre lo divino y lo humano. Un cómic apasionante en lo referente al guion y tremendamente espectacular a nivel visual.

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La pequeña forastera 1: Siúil, a Rún, de Nagabe

la pequeña forastera 1

la pequeña forastera 1Yo no soy de las que eligen los libros por su portada. Aunque si habéis leído otras reseñas mías, como Aura o La sombra del Golem, quizá no os lo acabéis de creer. Pero os aseguro que os estoy diciendo la verdad: yo me muevo por el interior y no por el exterior. Donde se ponga una sinopsis atractiva, que se quiten todas las portadas hermosas del mundo.

Me fijé en La pequeña forastera 1: Siúil, a Rún, de Nagabe, por su sinopsis, que me pareció muy sugerente. Hablaba de que hace mucho, mucho tiempo, en un lugar muy lejano, había dos países: el país exterior estaba bajo el control del dios negro, y en él habitaban uno seres anómalos que, con el simple tacto, contagiaban una maldición; mientras que en el país interior, dominado por el dios blanco, vivían los humanos. Unos y otros no se conocían, pues entre ellos había un enorme muro para mantenerlos separados, pero dos de sus habitantes se acabaron encontrando y así se desencadenó la pequeña historia que se cuenta en este cómic. Las palabras «hace mucho, mucho tiempo», «maldición» y «pequeña historia» despertaron mi interés (lo que me motiva a mí una maldición, oye), pero reconozco que el empuje definitivo lo dio, esta vez sí, su portada, con esa niña cándida y ese ser extraño que parecía sacado del mismo averno. Una mezcla de inocencia y oscuridad que me arrastró sin remedio a leer la primera entrega de este cómic que, según se prevé, estará compuesto por cuatro volúmenes. Y pese a que la ilustración de la portada ya lo anunciaba, estaba lejos de imaginar el derroche de ternura que Nagabe ha dejado en esta pequeña gran historia.

La pequeña forastera 1: Siúil, a Rún apenas plantea el punto de partida, lanzando al aire varias preguntas e intrigas que se irán resolviendo en las próximas entregas. Y no se puede decir que abunden los diálogos o los momentos relevantes, quitado del giro final. Sin embargo, sus dos protagonistas, la niña Shiva y el doctor, me han cautivado por completo. La relación entre estos personajes, que ni siquiera pueden tocarse, es tan entrañable que, de inmediato, queremos que permanezcan juntos y que nadie les haga daño, ni siquiera ellos mismos. Pero la amenaza de la maldición siempre está presente y, como anuncian las últimas páginas de esta primera entrega, Shiva cada vez corre más peligro.

No me suelen atraer las sagas de cómics, aunque si habéis leído mis reseñas de Assassination Classroom y La historia oculta, no os creeréis ni una palabra de lo que estoy diciendo. Pero lo cierto es que, precisamente por seguir esos dos que he mencionado, no tenía ganas de meterme en otra historia contada por entregas. A mi impaciencia no le vienen bien tantas esperas. Pero esa sinopsis y esa portada de La pequeña forastera 1: Siúil, a Rún han podido conmigo. Afortunadamente, la segunda entrega saldrá en diciembre, y como solo son cuatro, pronto llegaré al desenlace. Así que no me arrepiento de haber conocido a Shiva y al doctor. Sé que la historia de La pequeña forastera me va a encantar.

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