
No existe una recopilación de cuentos más famosa y cautivadora que Las mil y una noches. Se cree que fue escrita alrededor del año 850 y que fue ampliándose a lo largo de los siglos siguientes. Y pese a que ha pasado más de un milenio desde entonces, las historias narradas por Sherezade nos resultan tan hipnóticas a los lectores actuales como lo eran para el sultán Shahriar, que se pasaba las noches en vela escuchándolas y olvidaba sus planes homicidas hasta el siguiente atardecer.
Las mil y una noches es un clásico indiscutible de la literatura universal y todos hemos leído algunos de sus cuentos o visto sus adaptaciones cinematográficas. Sin embargo, muchos no hemos leído la obra completa. Para mí, es una cuenta pendiente que sé que saldaré tarde o temprano. Pero no he dejado pasar la oportunidad de descubrir uno de los cuentos menos conocidos, Hâsib y la reina de las serpientes, gracias a la reciente edición que Impedimenta ha hecho de él en formato cómic. El encargado de recrear este cuento oriental ha sido David B., uno de los más importantes historietistas franceses de la actualidad.
Hâsib y la reina de las serpientes cuenta la historia de Hâsib Karim al-Dim, hijo del Sabio Daniel, que es traicionado y abandonado por sus codiciosos compañeros, lo que le lleva a conocer a la reina de las serpientes. En las dieciséis noches que Sherezade le dedica a este cuento (de la noche cuatrocientos ochenta y dos a la cuatrocientos noventa y ocho), no solo presenciamos las aventuras de Hâsib, sino que estas sirven para enmarcar las de otros dos personajes que también se cruzaron en algún momento de sus vidas con la reina de las serpientes. De este modo, sigue la estructura habitual de las narraciones que componen Las mil una noches, donde cada historia lleva a hasta otra antes de conocer el desenlace de la primera.
Olas parlantes, piratas, ogros, enormes arañas, demonios y toda suerte de personajes y seres fantásticos nos llevan de un lado a otro para demostrarnos que las profecías se cumplen, las promesas se rompen, los amores a veces se convierten en tragedia y a la traición muchas veces le sigue la redención. Y al igual que la reina de las serpientes se transforma en una gran víbora que muerde su propia cola, Hâsib y la reina de las serpientes es un pequeño uróboro literario dentro de uno mayor, como lo es Las mil una noches en su conjunto. Las desenfadadas y coloridas ilustraciones de David B. transmiten esa sensación de eterno retorno, donde lo material y lo espiritual se unen en un continuo ciclo de destrucción y creación para darnos, finalmente, una sabia lección de vida. Y es que Hâsib y la reina de las serpientes es una excelente muestra de la riqueza de la cultura oriental del medievo que hay plasmada en Las mil y una noches.
Los cuentos de siempre tienen un encanto atemporal, ya sean contados en voz alta, leídos o adaptados a otros formatos, como el cómic o el cine. Si ya tenía ganas de leer Las mil y una noches, después de disfrutar con Hâsib y la reina de las serpientes, aún tengo más. Aunque tampoco me importaría seguir descubriendo este clásico poco a poco, si es de la mano de historietistas tan cautivadores como David B.

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Quizá todo empezó con
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