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Viaje esencial, de Alejandro Jodorowsky

Viaje esencial

Viaje esencialDice en el epílogo del libro Antonio Bertoli, amigo de Jodorowsky y uno de los máximos exponentes del estudio de la psicogenealogía en Italia, que este Viaje esencial es el «canto que nos reconecta con la verdadera salvación, la última liberación, el definitivo rescate: el viaje esencial que todos tenemos que emprender dentro de nosotros mismos para recuperar el sentido original – esencial – que la familia, la sociedad, la cultura y las religiones han oscurecido y ocultado.» Si hace cosa de un año, Siruela nos trajo a Jodorowsky en forma de cuentos con La vida es un cuento, ahora es la poesía – o como a él le gusta llamarla: “poesofía” – la forma a partir de la cual ser enseñados por este artista multidisciplinar sin años, sin patria y sin cadenas.

¿Qué es entonces esta “poesofía”? Como todo lo que envuelve su arte: la indagación en uno mismo del sentido de la vida a través de distintas formas, pero en este caso partiendo de la poesía. Jodorowsky puede llevarnos a la meditación con una película, un libro, una entrevista o un taller de los que suele ofrecer alrededor del mundo. Sabedor de que a partir del arte es posible aprenderse, no hay variedad ni técnica que se le escape a un hombre que ronda los 90 años y que parece no querer morir nunca. Dicen que no te mueres mientras tienes proyectos en mente y Jodorowsky es un continuo maquinar de planes. Si hace unos meses presentaba en el Festival de Cannes su última película – Poesía sin fin – ahora se lanza con este nuevo título que suma a una larga lista de ‘bestsellers’ con su firma. Y no solo eso, porque le podemos ver cada día delante de un lienzo con el pincel en la mano o elaborando cómics o preparando su próxima película o dando conferencias o leyendo el Tarot en una cafetería de París. La hiperactividad de Jodorowsky es la balanza que compensa la profunda meditación a la que llevan sus obras.

En Viaje esencial, nos encontramos con cuatro partes – ‘Piedras’, ‘Entre piedras y nubes’, ‘Nubes’ y ‘A la sombra del I Ching’ – acompañadas por las ilustraciones de su pareja, la francesa Pascale Montadon-Jodorowsky. El libro empieza con 300 poemas breves al estilo de los haikús en los que, como si se tratara de escrituras sagradas, el narrador se convierte en la voz de uno mismo como guía del espíritu hacia una revelación, ese «definitivo rescate» del que habla Bertoli en el epílogo. Tras estos versos, se nos ofrecen 12 poemas narrativos más extensos con la infancia como protagonista. Y es que como se puede ver en su obra – por ejemplo en La danza de la realidad, tanto libro como película – la infancia es un tema de referencia en Jodorowsky, alguien que ve en el niño el cuerpo todavía sin cicatrizar, la persona todavía sin tropezar. Su infancia fue desgarradora y seguramente por ello supo romperse del todo y salir, crecer más fuerte y decidido a hablar siempre de ello. Este es un ejemplo más. Más adelante, en ‘Nubes’, volvemos a la poesía condensada formada por dos o tres versos que recuerdan a las citas que encontramos en los libros de filosofía zen. Fruto de esa influencia tan marcada del orientalismo y de su experiencia a manos del monje Ejo Takata, Jodorowsky hace alarde de su maestría a la hora de escoger las palabras que golpean en el interior más profundo de uno. Leer estos versos de Jodorowsky es como si de repente sienteses la revelación, sintieses que estás salvado, curado, y te dijeras a ti mismo estas palabras para recordarlas en tu nueva caída. Siempre hay caídas, de eso no podemos dudar, pero por suerte también sabemos que hay formas de suavizarlas: una es leer a Jodorowsky. Por último, y tras otros 300 poemas, el libro acaba con un ejercicio basado en la sabiduría milenaria de El libro de las mutaciones. A partir de combinaciones de lo que se conoce como el método de las tres monedas, el autor nacido en Tocopilla (Chile) ofrece una serie de textos donde la combinación numérica de las tiradas de esas monedas – algo que explica el editor antes de esta última parte – sirve como respuesta a las preguntas que plantean los textos. Parece difícil, porque yo lo he hecho así, pero no lo es. Solo hace falta disfrutar leyendo.

El libro se cierra con el ya comentado epílogo del italiano Antonio Bertoli, quien nos habla de qué es para él esta poesía de Jodorowsky. Habla de la cualidad pedagógica que tiene, de lo esotérico de su contenido, del camino hacia adentro que crea, del continuo juego entre dualidades. Intenta dar sentido a una poesía que busca carecer de él para así, en el vacío, ser llenada por el lector. Vas a tener que trabajar cuando leas Viaje esencial, igual que cuando presencies cualquier cosa que tenga la firma de Jodorowsky. Y no dudes en hacerlo, porque te aseguro que el florecimiento de la semilla que consigue dejar dentro de ti es la mejor forma de despertar, de levantarte, de seguir caminando siendo capaz de disfrutar cada paso.

 

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Las distancias suplentes, de José Nieto Jiménez

Las distancias suplentes

Las distancias suplentesHoy toca un poco de poesía. Ya sabéis que entre mis lecturas mensuales trato de intercalar varios géneros y siempre suelo leer un par de poemarios. Es reconfortante volver a la poesía, una y otra vez. A mí la buena poesía me alegra el alma, qué queréis que os diga.

Las distancias suplentes ha sido uno de los poemarios que he leído últimamente. El título me llamó mucho la atención, no sé muy bien por qué, pero me parece un buen título para un poemario. Además, mi intuición me dijo que, a pesar de no conocer al autor, este libro iba a gustarme. Y si no me hago caso yo a mí misma, quién me lo va a hacer, ¿eh?

José Nieto Jiménez (1988), el autor y poeta, es maestro de Primaria. Gran apasionado de las letras, ha llevado a cabo varios proyectos literarios: dirige, junto con Daniel Martínez Romero, la revista poética Anonimato y, además de publicar sus poemas en diversas revistas, también ha organizado varios recitales poéticos en Sevilla, su ciudad natal. Con Las distancias suplentes José Nieto Jiménez se ha lanzado a la piscina literaria por primera vez y ya os digo que se mueve como pez en el agua. Aquí no va a haber naufragios.

Las distancias suplentes está divido en tres partes: Ciudades distantes, Lugares de verano y Postales de los otros lugares. Aunque a mí me parece un todo bastante coral, la verdad es que no aprecio (o no entiendo) bien estas secciones dentro del poemario. Pero ya se sabe, esto de la poesía es siempre tan subjetivo que sus razones tendrá el autor para ello. Eso sí, si en las dos primeras partes encontramos poemas en verso libre, en Postales de los otros lugares el poeta nos presenta unos poemas que se asemejan más a la prosa poética (modalidad que, por cierto, me gusta mucho).

En cuanto al estilo, tengo que decir que estoy satisfecha con mi intuición. Es lo que me esperaba y quizá, mucho más. No hay duda de que José Nieto Jiménez es poeta, uno de los auténticos. También se intuye a través de sus versos que es un gran lector de poesía, pues sus versos destilan una sabiduría y unas influencias que solo se adquieren leyendo. Tienden a la nostalgia sus poemas y yo soy una acérrima defensora de este sentimiento. Me han conmovido y embaucado algunos de ellos, como por ejemplo estos versos:

“Créeme, yo no elijo los agujeros negros

ni hibernar tras un trópico de abrazos

así como tampoco contemplar en mis ojos que

hay mujeres que siempre están de viaje.

El silencio a veces es más frio tras el dolor seco de

[las hélices distantes

porque uno no ha elegido callarse,

pero tampoco

ha elegido soltar palabras atropelladas por la masa

[de la

sangre.

No sé, es complicado –estar en lo correcto es fácil.

[lo llaman

el principio de parsimonia-. (…)”

Lo cierto es que me sorprende que Las distancias suplentes sea el primer poemario de este autor e incluso que el poeta sea tan joven. Os prometo que estamos ante una poesía madura, con una consciencia poética apabullante y que no deja indiferente. Estoy segura de que vendrán más poemarios de José Nieto Jiménez y yo estaré deseando leerlos.

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Diarios completos, de Sylvia Plath

Diarios completos

Diarios completosEl destino, tan caprichoso él, me ha llevado a escribir esta reseña un sábado como hoy, justo el día en el que se cumplen cincuenta y cuatro años desde que Sylvia Plath decidiera quitarse la vida a la edad de treinta y un años, justo la que tengo yo ahora. No sé qué quieren decir todas estas coincidencias, pero me han hecho reflexionar bastante sobre por qué una persona tan talentosa e inteligente decide acabar su vida así. Es algo realmente complejo de entender, así que hoy, en lugar de acordarme de esa fecha (aunque sea inevitable), voy a decidir celebrar su vida, la vida de una mujer y escritora maravillosa. Brindo por ella.

Sylvia Plath es bastante conocida, así que creo que sobran las presentaciones. Quien no haya leído alguno de sus libros como La campana de cristal o alguno de sus maravillosos poemarios, puede que haya visto la película biográfica de 2003 de título Sylvia o simplemente reconozca su nombre como una de las grandes poetas de todos los tiempos. Algunos simplemente conocen su final (hay gente muy macabra). En cualquier caso, Sylvia Plath se ha ganado, justamente, su propio lugar en la literatura universal y una de las mejores formas de conocerla es gracias a sus Diarios completos.

Debo matizar que aunque conocer a alguien a través de sus diarios es una de las mejores formas posibles, éste es un libro que recomiendo especialmente a los amantes de Sylvia Plath. Quizá si nunca has leído a Plath y no sabes demasiado sobre ella sus más de ochocientas páginas de confesiones íntimas pueden que te abrumen, aunque no tiene por qué. Eso sí, a los lectores que ya hayan caído rendidos ante los encantos de esta gran poeta, se lo recomiendo sin dudarlo un momento. La figura de Sylvia siempre me ha atraído, tanto literalmente como personalmente, así que cuando descubrí que Alba sacaba esta edición enseguida quise tenerlo. Me lo he tomado con calma, pues es un libro que he estado leyendo durante más de dos meses (algo muy raro en mí). Quise saborearlo despacio e ir leyendo cada día unas pocas páginas de sus diarios.

Diarios completos de Sylvia Plath es una nueva edición que incluye más material del que aparecía en la antigua edición de 1996. Entre ellos, dos cuadernos que su viudo, Ted Hughes había prohibido publicar hasta 2013. Estos diarios están fechados desde sus años de estudiante universitaria hasta 1962, justo un año antes de quitarse la vida.

Hablar de estos diarios es algo difícil, porque sería hablar de la vida de esta poeta durante todos estos años y de sus sentimientos e intimidad. Lo grandioso de estos escritos es que no solo se trata de un diario íntimo, sino que entre sus páginas encontramos inestimables reflexiones sobre la escritura o el arte. Reflexiones propias de una mujer tan lúcida como Plath que ayudan a abrir nuestras mentes y que, a su vez, nos hacen reflexionar y cuestionarnos a nosotros mismos.

Aunque quizá esa faceta suya de mujer con tendencia a la depresión (hoy día se cree que padecía un transtorno bipolar) y que intentó acabar con su vida varias veces sea una de las más conocidas, hay mucha Plath por conocer y creo que descubrirlar a través de sus propios diarios es la mejor manera posible. En su Diarios completos, Sylvia logra atrapar al lector, hacerlo cómplice y participe de sus experiencias y reflexiones. Qué experiencia tan bonita la de dejarse llevar de la mano de esta escritora a su propio universo. Un paseo maravilloso junto a una escritora excepcional. Recomendado, amantes de Sylvia Plath y amantes de las emociones y la literatura.

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El sabor de las palabras, de José Luis Ferris

El sabor de las palabras

El sabor de las palabrasHace poco reseñé Mi primer libro de poemas y hoy quiero hablaros de El sabor de las palabras. Ambos libros son novedades de la editorial Anaya y los dos son antologías poéticas para niños. Mi primer libro de poemas va dirigido a niños a partir de los cinco años y el libro del que hoy os hablo cuenta con una selección de poemas para niños de entre ocho y doce años.

Ya os comenté en la anterior reseña la importancia que tiene para mí la poesía y el valor que ésta adquiere en la educación de los pequeños, así que no quiero ponerme pesada. Si para los niños más pequeños la poesía es esencial para ayudarles a ser capaces de expresar e identificar sentimientos, esta idea se duplica en niños más mayores. Claro que para ellos hay que buscar otro tipo de poemas, más adecuados a su edad y a sus inquietudes. En mi opinión, la selección que ha realizado José Luis Ferres en este libro es bastante buena y acertada. Se trata de poemas de ayer, de esos que todos hemos leído alguna vez (aunque sea obligados en el colegio) y poemas más actuales. Los poetas, españoles y latinoamericanos, recogidos en esta antología son autores tan conocidos como Juan Ramón Jiménez, Carmen Gil, Félix María de Samaniego, Carmen Conde, Lorca, Machado, Bécquer o Gabriela Mistral. Como podéis ver, son grandes de la poesía y algunos de los poemas aquí recogidos son tan míticos como la rima LIII de Bécquer:

“Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar,

y otra vez con el ala a sus cristales

jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban

tu hermosura y mi dicha a contemplar,

aquellas que aprendieron nuestros nombres…

¡esas… no volverán!”

Seguro que conocéis este poema, ¿verdad? Un auténtico clásico que siempre será recordado.

Aún recuerdo uno que aparece en esta antología: el Romance del prisionero, poema que tuve que aprenderme en el colegio y que todavía me sé de memoria.

El sabor de las palabras arranca con una pequeña historia titulada El secreto de Hugo que sirve como introducción. Hugo es un niño de nueve años que tiene un secreto que sólo él y su señorita Susana conocen. Esta profesora, que llegó nueva al colegio hace poco, planteó un día en clase para qué servía la poesía y nadie, ni siquiera la más empollona de la clase, supo la respuesta. Tras la explicación de la profesora, Hugo comprendió que “la poesía sirve para expresar con palabras la sorpresa, el miedo, la tristeza, la alegría, la melancolía, la soledad, incluso aquello que más me divierte o las cosas que más me enfadan”.  Cuando llegó el fin del curso, la profesora le regaló un libro con sus poemas favoritos y, esos poemas que Hugo guarda en el cajón de su mesa y que cada noche relee, son su gran secreto.

De nuevo, la ilustradora Betania Zacarias presta su imaginación en forma de evocadores dibujos para acompañar los poemas que componen esta antología. El resultado es un libro muy visual y e imaginativo que encantarán a los jóvenes.

El sabor de las palabras es una cuidada selección que José Luis Ferris, Filólogo Hispánico, Doctor en Literatura Española y poeta, ha creado para que nuestros pequeños aprendan a descubrir, valorar y amar la poesía. Libros así son siempre necesarios para que la poesía esté presente en nuestras vidas, que buena falta nos hace a todos, adultos y pequeños.

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Mi primer libro de poesía, de José Luis Ferris

Mi primer libro de poesía

Mi primer libro de poesíaNo sé qué importancia le concedéis a la poesía, ni sé qué papel juega la poesía para vosotros en la educación literaria de los más pequeños, pero para mí la poesía es algo primordial. No concibo la vida sin poesía y libros como éste me ponen de muy buen humor. Y es que, por desgracia, la poesía es uno de los géneros literarios que más palos se ha llevado (aunque ahora esté tan de moda). Que si es difícil, que si en ocasiones es demasiado críptica, que si es aburrida y un largo etcétera de “que si…”.

Os voy a copiar las palabras que aparecen en la contraportada porque, en mi opinión, definen muy bien el papel de la poesía y de los poetas:

“Me gusta jugar con mi gata Renata, con mi dragón de trapo o con mi bicicleta. Pero hay veces que no sé cómo expresar lo que siento, si es mucha alegría, o tristeza, o miedo. Un día, mi padre me dijo que los poetas nos ayudan porque son magos que convierten los sentimientos en versos fantásticos. Lo hacen tan bien que, al leer sus poesía, las emociones se pueden tocar con los dedos del alma”.

Ese es, sin duda, el fin máximo de la poesía: convertir los sentimientos y emociones en algo que los dedos del alma puedan tocar. No sé si hay que tener una sensibilidad distinta para entender la poesía, quizá sí, pero estoy segura de que esa sensibilidad poética la tienen todos los niños del mundo.

Para ellos es Mi primer libro de poesía, una antología de poetas españoles y latinoamericanos, seleccionada por José Luis Ferris que va dirigida a niños a partir de los cinco años de edad. Los poemas están acompañados por las dulces y sugerentes ilustraciones de Betania Zacarias.

En él aparecen poemas de poetas tan maravillosos como Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, José Agustín Goytisolo, Rafael Alberti, Gloria Fuertes o Miguel Hernández, entre otros. Un elenco ganador de poetas que saben bien convertir sus emociones en versos precisos y preciosos. Poemas de toda la vida, poemas que nos suenan, que hemos leído en el colegio de pequeños y que sigan aquí para hacer felices a nuestros pequeños.

“¡Qué blanca lleva la falda

la niña que se va al mar!

¡Ay niña, no te la manche

la tinta del calamar!

¡Qué blancas tus manos, niña,

que te vas sin suspirar!

¡Ay niña, no te la manche

la tinta del calamar!

¡Qué blanco tu corazón

y qué blanco tu mirar!

¡Ay niña, no te la manche

la tinta del calamar!

Versos que evocan y despiertan sensaciones, como éstos de Rafael Alberti, son los que aparecen en esta antología. ¿Recordáis el poema “Doña Pitu Piturra”, de la genial Gloria Fuertes? También aparece en sus páginas.

Todos los sentimientos que los niños puedan experimentar en estas edades están recogidos en los poemas de esta antología y es maravilloso que ellos mismos aprendan a sentirse identificados, a conocer y reconocer sus propias sensaciones a través de la magia de los versos.

La apuesta de Anaya con este Mi primer libro de poesía es una apuesta ganadora, pues es un libro que todos los niños deberían leer y disfrutar. Y a nosotros, adultos, nos toca la maravillosa tarea de hacerles llegar estos versos. Os guste o no la poesía, la entendáis más o menos, no debéis privar a los niños de conocerla y saborearla. Como os decía, ellos sí tienen esa sensibilidad poética y puede que si se lo inculcamos desde pequeños, nunca la pierdan. Merece la pena, ¿verdad?

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Tantas Mudas, de Mireia Calafell

Tantas mudas

Tantas mudasQueridos amigos, nada había leído de Mierilla Calafell, porque al parecer ella solo escribe en catalán y aun cuando sé que podría leerla, cosa que naturalmente he probado en estos días, no este poemario titulado Tantas Mudas, también me he dado cuenta que al hacerlo me falta algo; leer en catalán puede ser todo lo fácil que uno quiera cuando conoce el idioma, pero al leer, incluso mentalmente, no es lo mismo entonar la musicalidad que precisa, seguramente la de ella misma, no la mía que en catalán deja mucho que desear. Porque hablar de política en la intimidad nunca será lo mismo que leer poemas por muy en la intimidad que lo intentes, necesito de alguien que me dé los acordes para poder afinar la música de la lectura, y que los versos me transmitan lo que le pido al poema para que me provoque esos sentimientos que de forma natural han de surgir de él.

Así que leí el poemario que tenía traducido por Flavia Company, y los dos primeros poemas me dejaron fascinada; vean, aquí les dejo ese segundo que aun me ronda por la piel:

Literatura

No te ha besado y se ha ido con prisa,
Y ha llegado a casa, y ha encendido el ordenador,
Y ha escrito no te he besado, no te he besado la boca
Y ahora que hago yo de este quererte en los labios.

Hace literatura. Solo literatura.

Tras algún que otro poema seleccionado al azar, y esta vez sí, aunque saben que casi nunca lo hago, leer con sumo cuidado eso que algunos llaman “Prologo” y que la traductora ha llamado Metamorfosis, la devoro, porque quiero comprender; y entendiendo y disfrutando de esta introducción decido ponerme en contacto con la propia traductora para hacerle una pregunta que seguro que muchos de ustedes han pensado.

Si es casi seguro que esta autora conoce el castellano ¿Porqué no se traduce ella misma?

Flavia ha sido muy elegante en sus contestaciones, se nota que aprecia a la autora, y me habla de que no es lo mismo conocer una lengua que crear con ella.

Y yo lo he sentido por la autora… Porque todo el mundo sabe que me fijo mucho en los traductores en la literatura en particular, pero la traducción e interpretación en poesía, que yo misma he hecho en alguna contadísima ocasión y de la mano de una amiga, tiene, desde mi punto de vista, un precio, deja de ser el poema que nació para convertirse en otro poema, porque un poema no es una novela en la que puedes traducir conservando, no sólo la historia, sino también su trasfondo. No dudo que Flavia ha sido respetuosa con su traducción, es lo que tiene no solo saber escribir poesía en varios idiomas, sino saber sentirlos, y es por eso por lo que la felicité al terminar la conversación…

Me gustan los poemas cortos, los poemas que en nada dicen todo:

Todavía

Todo sobra en este verso
si no te regresa a casa.
Tan cierto, ya lo ves: todavía
Escribir es esperarte.

Esto es lo que queda en quien espera todo de cuatro versos. Cuatro versos que forman un poema, un poema que es una historia, que es la vida, porque la literatura ¿Es algo distinto de la vida?

Me gusta lo que he sentido con estas lecturas, me ha gustado ver que ha sido capaz de transmitirme emociones especiales, y ese debe ser el trabajo del poeta, de la poeta o poetisa, de la dona, sin acento, que dóna no solo lo que la literatura le dóna, sino lo que la vida le da como dona… Palabras con las que juega en su poema final.

De hecho aquí les dejo ese último poema que a la vista de unas pequeñas indicaciones que da la misma traductora ustedes mismos pueden, seguro, comprender.

Diacrític

dona dóna dona dóna
dona dóna dona dóna
dona dóna dona dóna
dona dóna dona dóna
dona dóna dona dóna

que violent és un accent
cuan no fa prou diferencia

Un excelente trabajo de esta Barcelonesa nacida en 1980, y que ya ha publicado en un buen puñado de países. Unos versos que nos hablan de la vida, del amor, del desamor… Y de la literatura, de su necesidad absoluta y de la pequeña necesidad de las palabras, de un pequeño grupo de frases que ni han de forzarse en ser poemas…

Y por si piensan que una reseña no puede acabar nunca en estos puntos suspensivos que tanto me gustan, acabaré diciéndoles que merece la pena leer poesía, y sé que así ya me permiten poner un punto final.

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Manejamos la pena, de Elsa Veiga

Manejamos la pena

Manejamos la penaYo, cuando soy consciente

del otoño

dejo caer las hojas

que me sobran.

Retiro la coraza

con premura

y en carne viva

dejo que me veas.

 

Como carta de presentación, estos versos me parecen perfectos. Son los mismos que leí en la contraportada del libro. También son los primeros que leí de Elsa Veiga. Y sí, me enamoraron. No sé por qué, pero me identifico mucho con ellos. Quizá porque yo también soy muy del otoño, muy de las hojas muertas.

Elsa Veiga es una escritora gallega y Manejamos la pena (Torremozas) es su primer poemario. Pero Elsa no es una escritora novata, ya ha recibido el primer premio de relato corto de Binéfar 2009 (Huesca) y ha sido finalista en el XXVII Premio Ana María Matute de Relato 2015 con El verano de Tom Sawyer.

A Elsa Veiga la conozco por las redes sociales (ah, bendito Internet).  Así es como supe que acababa de publicar este poemario y así es como crecieron mis ganas de leerlo. Cuando lo tuve entre mis manos esperé el momento adecuado para leerlo. La poesía espera su momento, tanto para ser escrita como para ser leída. ¿No os pasa lo mismo? Y así fue como, una mañana de invierno, en el asiento de copiloto del coche con las piernas ardiendo en el salpicadero (muy a lo Quique González) y el sol dándome en la cara me dispuse a perderme por sus líneas. El poemario me duró un asalto, o lo que es lo mismo, el viaje. Al acabarlo, la sensación placentera del sol de invierno dándome en la cara y todas las sensaciones que me habían provocado el poemario se entremezclaron y debo deciros que me sentía completamente satisfecha.

Manejamos la pena es un poemario duro, así como lo son el otoño y el invierno. Pero es a la vez un poemario muy dulce, como el baile de las hojas de otoño con el viento, como ese sol de invierno que atraviesa los cristales de la ventanilla y te acaricia las penas.

El poemario se divide en tres secciones: La vida se desliza, De otoños y de inviernos y un verano y Observo y rememoro. La primera parte del poemario arranca con un poema titulado A enfermedad me elevo (grito en tres partes) que es desgarrador y sumamente emotivo:

(…) Renuncio a la existencia

sin temer esa muerte

que dicen prematura.

Ser cadáver en vida

nunca ha sido tan triste.

 

Quisiera ser locura

y llorarme una ausencia,

la mía, no la ajena (…)

Perfectos, hirientes y desgarradores versos, ¿no os parece?

Arreméteme a fondo,

ráyame el aire

para perderme dentro.

Pero arranca, no dudes,

el corazón que sufre.

Aún está vivo, sigue,

arranca de raíz.

Los versos de Elsa Veiga me incomodan y me duelen, tengo que ser sincera. Pero es todo para bien. Me duelen porque como ya os he dicho, me identifico con su poesía, con su forma de sentir. Supongo que ese es el fin de la poesía, ¿no? Sentirse atrapado por los versos de otra persona, hacerlos tuyos, dejarte arrastrar por su cadencia.

No llegamos a serlo,

no seremos felices,

no al menos, y es seguro,

el uno con el otro (…)

Para mí la poesía de Elsa Veiga ha supuesto todo un descubrimiento. Internet tiene sus cosas malas y sus cosas buenas, ya se sabe. Algo bueno es poder descubrir nuevas voces de la poesía actual. Amantes de los versos, de las palabras y el frío, de la crudeza y la realidad, Elsa Veiga nos ha regalado un poemario precioso. Tenéis que dejaros llevar, os gustará. Esta poeta hace poesía con mayúsculas, esa que tanto me gusta.

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Poemas paralelos, de José Nieto Jiménez

Poemas paralelos

Poemas paralelos“Nací en Jaén en 1939; no sé cuándo moriré, y por eso no lo consigno: si la edad se contara al revés, ahora podría saber cuántos años me quedan de vida. (Pero ignoraría la fecha de mi nacimiento: de cualquier modo que se mire, la vida es un lío)”.

En cuanto leí estas líneas en la contraportada de Poemas paralelos supe que José Nieto Jiménez, a quien no conocía, iba a caerme bien. Ese sentido del humor tan sarcástico casa mucho con los gustos de servidora. Y la verdad es que este poemario no me ha decepcionado en absoluto. He pasado buenos ratos leyendo sus atípicos versos y ocurrencias.

José Nieto no sabía cuándo iba a morir, pero en 2005 nos dejó y este libro es un homenaje póstumo precioso. En el prólogo del poemario podemos leer más sobre este escritor. Una persona tímida y discreta que siempre buscó la poesía que se oculta en el mundo. Los poemas que se recogen en este libro son de mediado de los años ochenta, aunque hasta 1994 José Nieto Jiménez no se lo confió al Ayuntamiento de Jaén para su publicación. Sin embargo, hasta verano de 2005, pocos meses antes de su fallecimiento, el autor estuvo redondeando esta obra que quedó finalmente dividida en seis secciones.

Si tuviera que describir la poesía de este autor en una sola palabra sería ingenio. Los poemas que se recogen en este libro son pequeñas perlas de sabiduría, adornadas con humor y sarcasmo. El resultado es una colección de poemas de lo más atípico e ingenioso. ¿Recordáis las greguerías de Ramón Gómez de la Serna? Pues hay mucho de ellas en la poesía de este autor. Os dejo algunos versos que tienen ese toque de greguería, ese toque de humor ingenioso:

Heterodoxia

¿Y si Dios fuera ateo?

Cálculo de probabilidades

Detrás de todo gran hombre hay,

probablemente,

un gran trasero.

 

Era una lástima

lo bien que oía

y lo mal que escuchaba

Ocurrentes, ¿verdad? En más de una ocasión me he sorprendido esbozando una sonrisa (o carcajada, según la ocurrencia) con los versos de este autor.

También tiene José Nieto Jiménez poemas más duros, poemas en los que tras esa máscara de sarcasmo esconde grandes verdades:

Lucha de sexos

Cómo explicar a los siglos venideros,

sin descubrir nuestra tontería,

que haya tanta diferencia

entre Ginecología y Antropología.

Y poemas más devastadores, más íntimos y líricos:

Y, después de todo,

aún queda esperanza:

el corazón es una máquina

que algún día

dejará de latir definitivamente.

Poemas paralelos no es un poemario típico, supongo que porque su autor tampoco era una persona típica. Sin haber conocido a José Nieto Jiménez, creo que en los versos que recoge este poemario podemos hacernos una idea bastante clara de quién fue este autor. Ingenio, astucia, sarcasmo, inquietud. Creo que como buen poeta, sus versos definen sus sentimientos.

Dice Juan M. Molina Damini, amigo del poeta, que su poesía es intuitiva pero consciente. Una poesía “conmovedora por su humanismo trufado de surrealismo ácrata”. Lo cierto es que conmueve, amigos. Conmueve porque disfraza verdades con elocuencia e ironía. Tras ese humor se esconden, en ocasiones, versos tan reales que duelen. Pero hay que ser muy listo para saber jugar con la verdad y salir indemne. No me cabe ninguna duda de que este autor sabía lo que se hacía y es un auténtico placer leer sus versos. Muy recomendado este libro, queridos lectores.

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Tríptico, de Dionisio Rodríguez

Tríptico

TrípticoQuizás el nombre de este poeta español no os suene demasiado. Dionisio Rodríguez no es famoso ni ha vendido miles de libros, pero es un lector y un escritor empedernido. Poco tienen que decirme los libros superventas que colman las estanterías  de las librerías si no soy capaz de conectar con el autor. Imagino que a vosotros os pasará lo mismo. Dionisio Rodríguez es un autor cercano, un autor que te ofrece esa conexión de la que os hablo.

Este escritor madrileño, publicó en 2014 la novela La cornada y en 2015 salió a la luz Encuadernando pasiones, un conjunto de diecinueve historias. Su vocación poética se ha visto plasmada en la publicación coral Un rincón de versos (2015) y en el libro del que hoy quiero hablaros: Tríptico.

Asegura el autor que no duda en nombrar como referentes poéticos a autores como Gustavo Adolfo Bécquer, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez o su favorito, Pablo Neruda. Podría haber adivinado todas estas influencias sin que las hubiese nombrado, pues hay algo de todos ellos en la poesía de este autor. En ocasiones, mientras leía el poemario, algunos de sus versos me han recordado mucho, salvando distancias, a los de Bécquer. Supongo que hay algo de clasista en la poesía de Dionisio Rodríguez. Su lírica es la mayoría de las veces rimada, algo que hoy en día es difícil de encontrar. Sus temas, casi siempre amorosos y evocadores del tiempo, y el ritmo de sus poemas me han recordado en ocasiones a aquellas composiciones de los juglares. Como os decía, un tipo de poesía que hoy en día no es muy común y eso hace, precisamente, que destaque y llame nuestra atención.

Tríptico, como su nombre indica, es un libro divido en tres partes que está compuesto por las primeros poemas que compuso el autor. Me han parecido curiosas las tres partes en que se divide el poemario. Así, la primera parte está compuesta por poemas que aparecen en una novela del mismo autor que aún no ha sido publicada. En la segunda parte encontramos sus primeras obras poéticas, llenas de un gran lirismo sensual. La tercera parte es un precioso homenaje a la ciudad de Madrid, lugar donde el autor ha nacido y crecido.

Como os decía, el elemento común de estos poemas es la temática amorosa. A veces un amor satisfecho y pleno, otras un amor nostálgico y desgarrador que quiere evocar tiempos pasados.

Destaco, de la primera parte de este Tríptico, titulada Madurez adolescente, algunos versos que tanto me han recordado al romántico Bécquer:

Cortejar, hablar, escuchar, narrar, ¡Latir!

Recordar, pensar, llenar, emocionar, ¡Sentir!

Penetrar, mirar, besar, entregar, ¡Pedir!

Abrazar, rozar, llorar, enamorar, ¡Vivir!

¿Verdad que son muy becquerianos?

Los siguientes versos reflejan el estilo de su poesía:

La poesía suele ser pasional,

Se refiere al bien, y no al mal,

La mía no, quiere ser terrenal,

Cantar al roce experimental

Y a ese goce que es natural.

La segunda parte del poemario tiene por título Cuando el tiempo no importaba. Un título perfecto para encadenar nostalgias y podríamos decir “aquellos maravillosos años” donde se mezclan las primeras emociones con los futuros recuerdos.

Si supieras…

Hoy he salido a la calle, y llovía,

sin paraguas, sin abrigo, sin cura,

sin tu brazo rodeando mi cintura,

aquel gesto tuyo que me conmovía.

Hoy he vuelto a echarte de menos.

¡Si tú lo supieras!

También me ha gustado el poema en el que nombra a todos esos maestros que le sirven de inspiración poética. Algunos de esos versos:

Como Neruda, a un cartero,

Como Alfonsina, a mi alma desnuda,

Como Cortázar, al breve amor,

Como Gabriela, a mi desolación,

Como Martí, a una musa traviesa,

Como cualquier cantor a su alma (…)

La tercera parte, Romance en Madrid, esa que sirve de homenaje a la ciudad donde nació y vive el autor, contiene algunos poemas que me han gustado bastante. Especialmente:

(…) Sí, hay dos Madrid en Madrid,

uno, fascinante,

otro, agotador,

uno, enmudecido,

el otro, hablador,

como hay verano e invierno,

uno, donjuanesco,

otro, noviciado,

uno, comendador,

o de puro, pecado (…)

Tríptico es un temario atípico. Me explico: no es esa clase de poemarios que abundan ahora en las librerías. Es más bien un poemario convencional, de los de toda la vida. Un poemario que no tiene más pretensiones que dejar al poeta vía libre para expresarse, sin caer en demasiadas trampas ni artificios. Dionisio Rodríguez es un poeta sencillo, elemental, pero nada simple.

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Anatomías íntimas, de Carlos Sadness

Anatomías íntimas

Anatomías íntimasBueno, ¿qué?, ¿hablamos de la adolescencia? Os noto un poco tensos, tranquilos. ¿Acaso tenéis algo de lo que avergonzaros? Yo tengo una teoría y es que a los adolescentes hay que dejarles ser y hacer dentro de unos límites. Pensaréis que me van a dar un premio Nobel con semejante teoría, pero voy a explicarme. Hay que dejarles ser y hacer en cuanto a gustos y personalidad. Así mejor. Quiero decir, que si tu hijo pasa por una etapa heavy en la que sólo viste de negro o si tu hija se hace emo, es mejor que ellos elijan lo que quieren ser en ese momento tan incierto de sus vidas. Intentar cortarles las alas no va a hacer más que reafirmar sus gustos. La vida da muchas vueltas y esa niña gótica que todos conocíamos es hoy una pija de cuidado. O aquel rapero va ahora con traje y corbata por la vida. Algunos seguirán siendo quienes creían ser (los menos), pero todo este proceso de búsqueda de uno mismo forma parte de la adolescencia y hay que experimentarlo.

Yo he sido casi toda mi vida un poco hippie, pero también tuve una etapa en la que sólo escuchaba hip-hop y vestía con pantalones de hombre híper-mega-anchos. He llevado un pendiente en la lengua, he tenido rastas y me he tatuado siendo menor de edad. Y aquí estoy, amigos. No me arrepiento de nada porque todas esas fases de mi vida han dado lugar a la persona que hoy soy. No me preguntéis quién soy porque no lo sé, en ese sentido soy aún una adolescente.

¿Y qué tiene que ver todo este rollo con el libro del que os voy a hablar? Anatomías íntimas es el nuevo libro de Carlos Sadness, pero para mí Carlos siempre será Shinoflow. Antes de que Carlos Sadness se hiciera tan conocido, subía canciones y maquetas a Internet bajo el pseudónimo de Shinoflow y fue entonces cuando yo le descubrí. No era ya tan adolescente, pero aún estaba en los veintipocos cuando escuchaba sus canciones con mis cascos. Para mí, Carlos Sadnesss siempre ha tenido algo especial. Son sus letras y ese tonillo que tiene al cantar, pero sobre todo las letras. Carlos Sadness es poeta y no tengo ninguna duda al afirmarlo. Las letras de sus canciones era lo que más me atrapaba de su música. Es cierto que hace tiempo que no sigo a Carlos musicalmente hablando, pero sí soy follower en Twitter y más o menos estoy al tanto de lo que va haciendo. Cuando vi que publicaba libro me invadió la nostalgia adolescente, sinceramente.

De Carlos Sadness también sabía que dibujaba realmente bien. Anatomías íntimas es un libro ilustrado, lleno de versos que nacieron, quizás para ser canciones, quizá para ser simplemente palabras al aire. Carlos ha reunido en este libro todas esas palabras que salen de su cabeza y las ha acompañado de sus geniales dibujos. El resultado es un libro verdaderamente original, lleno de fuerza y de sentimientos. Algo así como el mismo Carlos.

Sadness escribe, dibuja y siente bonito y yo soy muy sensible a la belleza, como dice Calamaro. Hay mucha nostalgia en sus palabras y es un romántico empedernido. Pero un romántico bien, de esos que vuelan y hacen volar.

“Apaga las luces del universo,

que voy a empezar a contarte los huesos

y quiero que el cálculo sea imperfecto,

que siempre nos quede un error milimétrico.

Claro que la astronomía de tu anatomía

se basa en unir tus lunares con líneas.

Parece mentira que el sol se ponga

entre tus costillas.”

Me gusta Carlos Sadness, me gusta su sensibilidad artística, tanto como escritor como artista plástico. Este libro es una muestra de su universo. Un universo lleno de magia y versos. Os invito a adentraros en él, seguro que os gustará el viaje.

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Con tal de verte volar, de Miguel Gene

Con tal de verte volar

Con tal de verte volarEn mi calidad de outsider tengo que decir que no conocía a Miguel Gene y que he leído este libro atraída por el título y la siguiente frase que aparece en la contraportada: “Escribo este libro porque no sé fabricar bombas nucleares y, después de todo, algo tendré que lanzarte.” Me gusta el título porque yo soy de altos vuelos, soy una mujer-árbol-mariposa y tengo cuentas pendientes con el cielo. Me gusta la frase que os he copiado porque me atrae la gente directa. Además, puestos a elegir, mucho mejor lanzar versos a la gente que andar lanzado bombas nucleares, donde va a parar.

Si seguís habitualmente las redes sociales de este círculo de la nueva hornada de poetas probablemente os suene el nombre de este escritor. Si no estáis muy puestos, ya os lo explico yo. Miguel Gene es George Mihaita Gane, un joven nacido en Rumanía en el año 1993. Desde el 2002, año en que él y su familia emigraron a España, reside en Madrid. Empezó pronto a interesarse por la poesía y ha participado en varios proyectos literarios, revistas y talleres. Es en las redes sociales donde Gane expone pincipalmente su poesía y, gracias a ellas y a sus seguidores, algunos de sus poemas han adquirido cierta fama y supongo que, gracias a ellas también, Con tal de verte volar ha sido a la luz. Lo cierto es que solo hay que poner su nombre en el buscador de Google para darse cuenta de que tiene bastante actividad en Internet. Es un debate todo este tema de Internet y los artistas, ¿no os parece? Muchos de ellos han salido de ese mundo y prácticamente le deben todo a las redes sociales. Supongo que hoy en día es lo normal y que cada vez lo será más. Lo cierto es que Internet es una de las principales fuentes de promoción y el trampolín a la fama de mucha gente desconocida. En mi opinión, esto tiene sus partes buenas y malas, pero ese asunto ya lo dejamos para otro día.

No sé si Con tal de verte volar es un libro de amor o desamor, aunque quizás eso no importe mucho. Lo que sí sé es que el poeta estuvo (está) profundamente enamorado y este es un homenaje a un amor ya perdido, pero no olvidado. Como os decía, no sé si hay más amor entre sus líneas que desamor, es difícil saberlo cuando estos dos términos tan opuestos se mezclan y confunden en la poesía. No hay amor sin desamor y viceversa. Al menos Miguel Gene lo tiene claro: él solo quiere verla volar. Es una actitud bonita frente a un desengaño. También es cierto que el autor es muy joven (tan solo 23 añitos) y que en ocasiones su visión del amor me ha resultado demasiado idílica. Ya sé que me vais a decir, “que el amor no tiene edad”, “que cada persona es un mundo”. Lo sé, lo sé. Pero ese amor se me antoja demasiado fantasioso, aunque no por ello bonito.

Este poema me parece que condensa la esencia de Gene y de este poemario:

“Estás loca.

Hay que estar realmente loca

para querer perder la cabeza

de esa forma tan auténticamente salvaje

con alguien

o por alguien

que no es capaz de cuidar la suya propia.

 

Eres

valientemente suicida,

atrevidamente kamikaze,

y lo único que te atrae de la vida

es estrellar tu muerte contra el amor

de algo

o de alguien.

Querer es mucho más importante

que las consecuencias.

 

Y qué guapa estás

sonriendo a pedazos;

y qué idiota fui

al querer reconstruirte.”

Un amor loco, casi adolescente y excesivo. Un amor que pide todo y nada a la vez. Un amor que lo tiene todo y al segundo se queda en nada. Así es este amor: efímero y duradero. Gene sabe lo que hace, sabe lo que quiere transmitir, es bueno con las palabras y parece que los versos son su mejor forma de expresión. Habrá que estar pendiente de lo que escriba en un futuro, a ver con qué nos sorprende.

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Lorca esencial, de Mauro Armiño

Lorca esencial

Lorca esencialEs esencial conocer a Lorca, leer a Lorca, querer a Lorca. Se lo debemos. Le debemos toda la pasión y todo el reconocimiento porque la historia no fue justa con él. Y es, permítanme decirlo, una auténtica mierda que Lorca nos fuese arrebatado tan pronto. Pero, por otra parte, sus obras son el mejor legado, son su carta de presentación, su “aquí sigo, no pudieron conmigo”. Claro que no pudieron con Federico García Lorca. Lorca siempre estará con nosotros. Siempre va a ser esencial, por ello este libro se titula también Lorca esencial.

Tengo varios poetas predilectos y uno de ellos es Lorca. Creo que en mi top ten (qué manía me ha dado últimamente por hacer listas), Federico García Lorca, Miguel Hernández y Ángel González estarían en los tres primeros puestos. Es que, amigos, lo que ellos hacen es POESÍA. Eso es hacer magia con las palabras, retorcer el lenguaje, y exprimir de él toda la belleza. Como lectora me encantan. Como poeta me aterran. ¿Por qué? Pues me pasa que cuando leo sus poemas pienso que yo nunca podré escribir algo tan genial. Y esa, amigos, es otra maldita manía mía. No sé qué hago queriéndome poner a la altura de Miguel Hernández o de Lorca. Tranquilos, no son los humos, son las ganas.

A Lorca lo conocemos todos, lo hemos estudiado, hemos oído o leído algún poema suyo o incluso hemos visto alguna obra suya representada en el teatro. Lorca forma parte de la historia española, de nuestra cultura y tradiciones. Que Lorca fue fusilado en el 1936, justo un mes después de que comenzara la Guerra Civil Española, también lo sabemos. Lo sabemos y nos duele, como nos duelen todos los fusilamientos injustos, todo el dolor que las guerras provocan. La historia es injusta, pero eso también lo sabemos todos.

El poeta estudió en la célebre Residencia de estudiantes de Madrid, un centro donde se concentraba lo más granado de la cultura (presente y futura) española. Algunos de sus compañeros fueron los conocidos Luis Buñuel, Rafael Alberti o Salvador Dalí. Lo que os decía: lo mejor de cada casa. Lorca empezó a escribir desde muy joven. Entre los años 1920 y 1921 ya había publicado su primer poemario y había estrenado y escrito varias piezas teatrales. Porque sí, Lorca era poeta, pero también era dramaturgo. Uno de los mejores dramaturgos que hemos tenido. Compartía grupo generacional con la denominada Generación del 27, a la que pertenecían autores de la talla de Jorge Guillén, Rafael Alberti, Luis Cernuda o Vicente Aleixandre. Entre sus características comunes, este grupo fundía las normas neopopulares con los movimientos de vanguardia. Lorca es, sin duda, uno de sus máximos representantes, pues en sus obras mezcla como ninguno la tradición con la vanguardia.

Tampoco quiero extenderme demasiado en hablar sobre el autor, pero comprenderéis que es necesario. Lorca esencial es una edición de Mauro Armiño, un premiado y reconocido crítico literario. En su prólogo podéis leer más sobre la vida de Lorca, así como encontrar un montón de fotografías interesantes. El libro recoge la obra fundamental de la lírica de Lorca: Romancero gitano y el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías completas y lo esencial de Libro de poemas, Poema del cante jondo, Suites, Canciones, Poeta en Nueva York, Tierra y luna, Seis poemas galegos, Diván del Tamarit y Sonetos del amor oscuro. Encuanto a su producción teatral, encontramos Bodas de sangre, Yerma, Doña Rosita la soltera y La casa de Bernarda Alba. Como podéis ver, se trata de un libro muy completo, en una edición muy estudiada y cuidada y con un prólogo igual de interesante.

Las obras de un escritor esencial para entender nuestra cultura se encuentran recogidas en este volumen y es una absoluta maravilla poder tener acceso a ellas tan cómodamente. Un libro que consultaré una y otra vez, volviendo siempre a las sabias palabras de Lorca. Para que no se pierdan, para que siempre estén presentes.

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