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El caso de Charles Dexter Ward, de Lovecraft y Culbard

El caso de Charles Dexter Ward

El caso de Charles Dexter Ward«Se lo volveré a repetir: no evoque nada que no pueda dominar». Si este imperativo lo ubicas en el primer tercio del siglo XX, en una granja de Providence donde un joven con inquietudes por las ciencias oscuras y la nigromancia se dedica a realizar conjuros que escapan a toda comprensión humana, el relato no puede pertenecer a otro que a H. P. Lovecraft. Y de él es este siniestro caso de desaparición dentro de un cuarto cerrado; el clásico enigma policíaco que tanto gustaba a escritores como Gaston Leroux, Arthur Conan Doyle o Edgar Allan Poe.

El caso de Charles Dexter Ward cuenta la historia de un suceso oscuro que se remonta a un pasado muy lejano y que ahora ha despertado. En un manicomio de Providence, Rhode Island, un peligroso paciente internado desaparece de su celda misteriosamente. El último hombre en haber tratado con el paciente es el Dr. Marinus Bickwell y ahora tiene la obligación de contar la verdad que rodeaba a este siniestro hombre. Lo que duda es que el mundo esté preparado para aceptar los hechos de cuanto consiguió investigar acerca del desaparecido Charles Dexter Ward tal y como sucedieron.

Es este uno de los relatos escalofriantes de Lovecraft que se desarrollan con paciencia, desgranando poco a poco el entramado que incluye varios personajes en los que él mismo se veía reflejado en sus lacónicas y existenciales vidas, y a lo largo de diversas generaciones para enredar el asunto. Los elementos que caracterizan los relatos de Lovecraft se manifiestan en la narración a través de conjuros de indescifrables lenguas extraídos de los oscuros libros del Necronomicón para invocar de una larga letanía bestias desterradas. La influencia de Poe en el desarrollo policíaco y la ambientación también están presentes. Todo envuelto en una atmósfera tétrica, en un frío páramo donde los pocos vecinos cercanos escuchan alaridos de ultratumba y extrañas luces procedentes de una de las granjas. Dentro del género de intriga, el relato va dejando pistas a lo largo de sus páginas que hacen que intuyas por dónde pueden ir los tiros. La misión de los médicos del manicomio es descubrir la extraña desaparición de Charles Dexter y será su médico personal quien narre los terribles episodios que investigó sobre él. Hechos que se remontan a sus primeras sesiones en casa de Charles donde le reveló un cruento descubrimiento que afectaba al linaje de su familia; las misteriosas noches que su paciente se aislaba y asustaba a sus padres por extraños rituales que preparaba en soledad; la revelación que padeció en primera persona de eso que tanto aterraba a su paciente.

Como ya me ocurriera con Reanimator, otro gran relato de Lovecraft (sí, este hombre tiene más historias aparte de ese pulpito tan «salao» que es Cthulhu), El caso de Charles Dexter Ward lo he descubierto gracias a esta adaptación en cómic que ha editado Norma. El dibujante Culbard adapta este clásico del terror en cómic con un dibujo que a mí me recuerda mucho a las tiras de periódico. Nada criticable, por supuesto. Creo que ha sido una elección como dibujante excepcional. No es un gran arte estético o excesivamente expresivo pero sí muy efectivo que, a mi parecer, hace más fluida la historia con viñetas muy narrativas que en ningún momento despistan y te sacan del argumento, y con una estructura básica de cómic de 3×3. Un argumento que tiene sus enredos temporales y trucos clásicos de novela de intrigas en la que se intenta mantener el suspense hasta el desenlace final.

He leído bastantes relatos de Lovecraft. El intruso o El grabado en la casa son de mis favoritos por su destreza descriptiva y ambientación que, con el léxico de este escritor, casi puedes sentir palpitar la historia según acaricias las páginas. Es un detalle sensorial que solo puedes descubrir en su apogeo leyendo sus relatos originales. Las adaptaciones, por norma general, te alejan de esos elementos sensoriales por cuestiones de espacio y fluidez narrativa. Para eso emplean los dibujos como útil para el desarrollo. Me he encontrado el caso en este cómic de dar con un leal adaptador de cuentos. Cada viñeta, cada texto que la acompaña y cuando solo el dibujo narra el relato, han conseguido poseerme de tal modo que me sentía dentro de ella, dentro de esa granja donde se sucedían las siniestras evocaciones. Una formidable opción para leer y acercarse al vasto universo lovecraftniano.

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La Torre Oscura: La canción de Roland (Integral I), de Stephen King

la torre oscura la canción de Roland integral I

la torre oscura la canción de Roland integral IEl cosquilleo ¿Lo has sentido alguna vez? El cosquilleo, ese ardor, en las yemas de unos dedos impacientes por abrir la primera página de un libro. Ese cosquilleo que recorre las entrañas del lector ávido al encarar una lectura de la que poco sabe o ha querido saber; virgen, premeditadamente, en su conocimiento. Sí, seguro que lo has sentido. Una suerte de electricidad estática que reacciona ante lecturas postergadas. Y que en mi caso tenía que ver con la obra magna, y vertebral, del maestro del terror: La Torre Oscura. He sentido el cosquilleo, todas esas ocasiones en las que mi camino se ha cruzado con la saga; todas esa veces que he tomado uno de los libros y he decidido que no era el momento; con todas esas lecturas que se interponían entre la colosal obra de Stephen King y mi interés lector, sin que yo, es justo decir, opusiera excesiva resistencia. Luego llegaría la adaptación gráfica y mi flirteo sensorial sería completo. ¡Las palabras de Stephen King convertidas en imágenes! Me lo ponían en bandeja. El cosquilleo se intensificó hasta niveles electrizantes. A pesar de todo, todavía pasaría un tiempo hasta que, virginal, decidiera lanzarme, sin protección, para averiguar qué llevó al Pistolero a atravesar su árido mundo en busca del Hombre de Negro. El tiempo justo y necesario para que La Torre Oscura: La canción de Roland (Integral I), cayera en mis manos, aplacando así mi eléctrica necesidad.

Pero, ¿quién es el Pistolero? ¿Y el Hombre de Negro? ¿Y esa Torre Oscura que está tan ligada al destino de ambos? El Pistolero es Roland Deschain y pertenece a la noble casa de Gilead, hogar de los pistoleros, caballeros con reminiscencias artúricas pero portadores de revólveres, y guardianes de la paz. Pero ésta es efímera cuando hombres como John Farson, bandido sanguinario y bastardo a secas, conocido irónicamente como El Hombre Bueno, decide que a Mundo Medio le hace falta un toque de destrucción y muerte. “Y Farson contempló la obra de sus ejércitos y vio que eso era bueno” El Hombre Bueno… ¡Ja! El Hombre de Negro, Marten Broadcloak, Walter O’Dim, sí, el hombre de los mil nombres, está a su lado. El Hombre de Negro es el que mueve los hilos. El Pistolero es el bien. El Hombre de Negro es el mal. La eterna batalla de final inalcanzable. “El Hombre de Negro huía a través del desierto, y el Pistolero iba en pos de él”. Una lucha de titanes. Una batalla que los desangrará, que sacará lo peor de ellos y que los llevará a lugares remotos y a realidades paralelas. Como bien has supuesto esta no es una historia típica de indios y vaqueros.

En La Torre Oscura: La canción de Roland, hay tal amalgama de géneros literarios que mal perpetrado no hubiera pasado de pastiche incomible, por suerte Stephen King aúna todos esos géneros creando una aleación inquebrantable. Western con toques de aventura medieval, fantasía onírica, ciencia ficción post apocalíptica y, como no, terror a raudales. La lectura de cada uno de los capítulos es única e impagable. Todos ellos con la voz de un narrador que habla directamente al lector. “¿Te consta?” Una voz intensa, íntima, probablemente rasgada, que parece susurra al oído cuentos y leyendas mientras duermes; en ocasiones también fábulas, o cuentos de hadas, de corte pesadillesco, que te harán despertar empapado en sudor; o tal vez no. Tal vez eres uno de esos que encuentran placer en cierto sufrimiento, como yo.

Porque leyendo La Torre Oscura vas a sufrir de igual manera que vas a disfrutar. Y es que leer esta novela gráfica implica cierto grado de compromiso, de atención, de fe ciega en las historias raras y complicadas. Historias que se nutren de toda la obra del maestro del terror. Historias que al leerlas nos acercan a la desgarrada mente de Stephen King y, también, a las de Robin Furth y Peter David que han trasladado la esencia del libro al cómic. Historias que también entran por los ojos. ¡Y de qué forma! Animales y humanos con deformidades, monstruos de sangre y carne, objetos mecánicos de metal y aceite, pero también rostros suaves devorados por las sombras que convierten a héroes y amigos en seres del más allá. El dibujo típicamente gótico de Jae Lee, unido al espectacular colorido de Richard Isanove, crea parajes tétricos, mágicos, lúgubres, infestados de lo que parecen rostros en troncos de árboles, en las piedras del camino o incluso en la niebla, presente a lo largo de toda la aventura. Y todo ello sin bajar en ningún momento el nivel a lo largo de las 800 páginas que recogen los primeros cinco tomos de la serie.

La Torre Oscura: La canción de Roland (Integral I) es la mejor, aunque no la única, forma de adentrarse en el mundo del Pistolero y su mitología para acabar con ese cosquilleo del que hablé anteriormente. Justicia contra ignominia. El héroe contra el villano. Sí, la opción más asequible para descubrir los recuerdos de infancia y adolescencia del protagonista. Para entender cómo empezó y acabó todo. Asimismo para asistir a terribles traiciones y a poderosas alianzas. También es perfecta para conocer de primera mano cómo se gestaron todas las batallas y cuáles fueron sus resultados. Para honrar a Steven Deschain. Para amar hasta el tuétano, hasta que duela el corazón, a Susan Delgado, y para estallar en carcajadas con las ocurrencias de Cuthbert Allgood y Alain Johns, amigos inseparables de El Pistolero; una vez, hace mucho tiempo, conocido como Roland Deschain. “Si El Pistolero te resulta familiar, bien, así es como debe ser”.

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El suplente, de Marcelo Birmajer

El suplente

El suplenteCreo que tendría como doce o trece años cuando llegué un día extasiado a casa a contarle a mi madre lo genial que era el nuevo profesor que iba a tener ese curso. Solo había estado unas horas con él, pero me había parecido completamente distinto a lo que había visto por las aulas hasta el momento: divertido, simpático, que se interesaba por nuestra opinión sobre temas que hasta entonces parecían ser exclusivos de los adultos y que incluso tocaba la guitarra en un grupo de rock. Ni en mis mejores sueños. Mi madre, siempre tan astuta, me dijo que se alegraba mucho pero que tuviese cuidado, que normalmente los profesores que mejor pinta tienen al principio suelen ser los peores. Y meses después no podía sino darle la razón; mi ídolo se había convertido en un sufrimiento al que había que reírle todas las gracias, que ridiculizaba a los alumnos cuando le discutían sus soflamas y que era quisquilloso y estricto en sus exámenes. Es lo que tienen las primeras impresiones, que rara vez suelen ser correctas.

El profesor de León Zenok, protagonista de El suplente, es bastante peor que aquel mío, siendo sinceros. O al menos eso intuye el chaval desde un principio, desde el momento en que a éste se le encarga impartir matemáticas en su colegio hasta final de curso por el suicidio del profesor titular. Raúl Merista, el nuevo maestro, se mete pronto en el bolsillo a todos sus pupilos con su forma de impartir las clases: entretenida, reflexiva, asequible…si bien poco o nada tiene que ver con la asignatura de la que es responsable. Esto hace que León comience a investigar por su cuenta qué es lo que ocurre realmente detrás de esta situación. A sus quince años vive solo, dado que su madre abandonó el hogar familiar cuando él era niño y su padre ha ido a probar suerte como actor en España. Es la década de los años 70 en Argentina, marcada por la cruel dictadura de Rafael Videla, en la que los asesinatos y las desapariciones de los insurrectos están a la orden del día.

Lo cierto es que ya sólo por el contexto en el que se sitúa la trama me sentí atraído por esta novela, pero creo que incluso con independencia de su localización me hubiese parecido una historia entretenida y muy bien contada; si bien en un principio me costó adaptarme a su ritmo narrativo, caracterizado por las frases cortas y por la aparición de numerosas tramas secundarias, con el paso de las páginas Birmajer sabe hilar todas ellas de manera impecable. Es precisamente su ritmo lo que permite que en una novela tan corta como esta podamos pasar por muy distintas situaciones, algunas más trilladas que otras, pero, en todo caso, lo suficientemente bien elaboradas para que el lector siga los acontecimientos con atención. Una de las que más me ha gustado, por lo original de la misma, es aquella en la que León trata de conquistar a la chica que le gusta a partir de sus relatos y, tras ser amenazado por otro de sus pretendientes, comienza a escribir una obra para éste, pero haciéndola excesivamente pomposa para ridiculizarle.

Pese a que está catalogada como una obra de terror yo no le pondría esta etiqueta a El suplente. Quizás en un público más joven pueda causar esa sensación, pero en lo que a mí respecta me ha resultado una novela de suspense muy bien resuelta, que sabe mezclarse a la perfección con la época de violencia y represión en la que se sitúa para contarnos, con un humor muy característico, la historia de un adolescente obligado a hacerse mayor muy pronto y a enfrentarse a sus fantasmas.

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Cada monstruo con su tema, de Javier Chavanel

cada monstruo con su tema

cada monstruo con su temaMe alegro mucho de haber apostado por esta lectura. Una lectura de un autor desconocido, que se gana la vida como ayudante de realización de El secreto de Puente Viejo, pero que, además, ha escrito y dirigido varios cortos seleccionados y premiados en festivales nacionales e internacionales (cosa que no sabía cuando el libro llegó a mis manos y que tiene muchísimo mérito).

Siempre hay miedo a fallar la apuesta, pero también hay siempre algo que te hace arriesgarte e inclinar la balanza, y en esta ocasión ese algo fue que Cada monstruo con su tema era un libro de relatos de terror. Si fueran relatos cómicos la balanza hubiera caído a plomo del otro lado. Es mucho más difícil hacer reír que meter miedo (y ojo, que esto último tampoco es que sea fácil…)

Las primeras páginas del primer relato, Afán de superación, ya anticipaban que estaba ante un muy buen escritor. Esos diálogos frescos, vivos, rápidos y graciosos entre una mosca que se ha enamorado de una humana y el padre de la mosca son dignos de Faemino y Cansado por lo menos. Hilarantes y con un desparpajo brutal. No puedes ni quieres dejar de leer la historia, muy cronenberguiana, y por eso mismo, más asquerosita que terrorífica, pero muy bien contada, como si estuvieras viendo una peli en lugar de leyendo un relato.

El siguiente relato no pierde ni chispa ni frescura en su narración. Una empresa convierte la vida de la gente normal en un cómic. El terror no lo sientes, ni crees que vaya a aparecer. No imaginas cómo puede algo así aterrar. Pero lo hace. Al final lo hace. Genial y original como el primero. Y van dos de dos.

El tercer relato me recordó mucho a Con la muerte en los talones debido a la confusión de identidad que sufre el personaje de Cary Grant con un tal George Kaplan (el nombre se me quedó de tanto ver esa gran peli). Más bien me recordó a una mezcla de la peli de Hitchcock con Reservoir Dogs. Y poco se puede esperar del desenlace con un inicio como el que tiene. Me quito el sombrero. Es como, volviendo a Hitchcock, cuando en Psicosis la prota muere al inicio en la ducha, dejando asombrado al público. El giro viene al principio… Poco más diré, salvo que el nivel sigue sin decrecer.

No voy a pararme a analizar los once relatos que conforman el libro, pero si quiero destacar, además de los ya mencionados, Los bromistas y Papá; ambos son terror puro, del que acojona de verdad. Uno por ser terror muy factible y cotidiano y el otro por ese final tan terrorífico y abierto a la vez.

Todos, absolutamente todos los relatos están muy inspirados tanto argumental como narrativamente. Se leen de un tirón, con angustia y en algunos casos con una sonrisa. Sí, copón, no os quedéis así, es muy posible que eso suceda porque a mí me ha pasado. Doy fe. Javier Chavanel escribe muy suelto y ágil, sabe cómo hacerlo y no le da miedo demostrarlo con un lenguaje normal, sin emperifollamientos innecesarios que ralenticen y entorpezcan la lectura.

Para ser un primer libro la sensación que deja es muy positiva. Nos da terrores que no tienen nada que ver con zombis, vampiros o criaturas lovecraftianas sino con el propio interior del ser humano porque, como dice la contraportada, “Los monstruos o los villanos, por muy malos u horribles que sean, nunca saben que lo son. En sus historias son, sencillamente, los buenos…” Y es la pura verdad.

Cada monstruo con su tema es un divertimento muy recomendable y, si bien es cierto que al igual que la comedia esto del terror es muy subjetivo, también es cierto que se pasa mal. Y eso es lo que pretendía al leer este libro.

Misión cumplida.

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D, diario de un no muerto, de Ayroles, Maïorana y Leprévost

diario de un no muerto

diario de un no muertoSupongo que a estas alturas de la película decir que me gustan los buenos libros, cómics y cintas de vampiros es algo redundante, como lo es insistir en que con buenos me refiero a vampiros de verdad, lejos de crepusculitos que brillan y van al mismo insti al que también van hombres lobo. No. Vampiros de verdad de la buena, de los sanguinarios, de los que acojonan, de los que de niño hacían que por la noche te taparas bien el cuello en la cama aunque fuera verano y sudaras mares.

Y, por supuestísimo, el rey de los vampiros siempre ha sido, es y será Drácula, que es además uno de los pocos libros que he leído más de una vez (del que Coppola hizo una buena versión y de cuyo cartel incorporé desde entonces para mi firma la “D”) y el origen de toda la mitología que vino a posteriori. Y lo que vino y sigue viniendo fue de todo. Cosas muy buenas y cosas horrendas que han hecho un daño incuantificable al género. Por eso tengo que ir con pies de plomo cuando me cruzo con algo vampírico y no ilusionarme ni mucho ni muy rápido.

Y hete aquí que veo este D, Diario de un no muerto, con una “D” roja que no se parece a la de Coppola pero me la recuerda mucho, y una portada que parece sacada de El retrato de Dorian Gray. Una edición lujosa de Norma en la que se recopilan en un tomo único los tres álbumes de la trilogía francesa aparecidos en 2009, 2011 y 2014. Y leo la sinopsis. Y hojeo el cómic. Y me tengo que sentar, pero no hay sillas en la librería. Y el dibujo es muy bueno, trazo simple y dibujo con gran detalle y una buena elección de colores. Y me digo a mi mismo: ¡Mío, mío, mío!

Y, –sí, otra frase que empieza por “y”–, no me equivoqué. La historia es muy buena. Es una trama clásica de vampiros. Huele a Drácula, huele a Carmilla y huele a tantos otros buenos relatos de este tipo con ese aroma tan inconfundible a gótico no muerto.

Estamos en un Londres victoriano, en pleno auge de la revolución industrial y en una época en la que las expediciones al continente negro y las noticias sobre tribus y animales desconocidos eran noticia en los periódicos. Richard Drake, nuestro prota, es uno de esos exploradores que vuelven de África, que ya está pensando en buscar financiación para volver, y que, a pesar de su rudeza, siempre ha encajado bien en los elegantes salones de té de la aristocracia londinense.

En uno de esos bailes pijos que se organizaban entonces cada dos por tres, Drake descubre a Catherine Lacombe y se dispone a hacerla su presa como si estuviera en la selva, pero ante sus mismísimas narices se las quita un tal lord Faureston, un chulito tenebroso que nadie sabe bien de donde ha salido.

Poco después conocerá a un esmirriado cazavampiros y la rueda ya ha comenzado a girar…

La historia va alternando con retazos de un diario escrito por un tal D, en el que el lector puede ver indicios de que se trata de Drácula, pero no olvidemos que los personajes por esa época no habían oído semejante nombre y puede que ni siquiera de la figura del vampiro.

Poco a poco, con muchísimo interés e intriga, la trama va avanzando y complicándose también. No todo es tan sencillo como podíamos imaginar al principio; es un argumento mucho más elaborado de lo que parece y hay unas cuantas sorpresas, sobre todo al final, que hacen de D, Diario de un no muerto, una lectura aún más grande, atractiva y hermosa.

El dibujo es exquisito, es gloria pura; la ambientación, el detalle en el vestuario, y los colores elegidos… Todo combina con el sabor de esta historia. Como digo otras veces, aquí también hay páginas que serían para enmarcar. Sinceramente, no esperaba que fuera a gustarme tantísimo como para quedarme sin elogios.

Por otra parte, me ha parecido muy original la explicación sobre el porqué de que alguien se convierta en vampiro.

En resumidas cuentas, un fantástico cómic de vampiros (de los buenos), con un gran formato y una edición cuidada que ningún fan de los chupasangres puede dejar escapar. Estaríais locos si lo hicierais.

Un cómic majestuoso con una historia bien tejida e impregnada de lo mejor de los clásicos.

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13 días a medianoche, de Leo Hunt

13 dias a medianoche

13 dias a medianocheHacía bastante tiempo que no leía literatura “juvenil”, no por nada, no hay nada malo en esa literatura, pero, parece que a medida que crecemos la dejamos de lado y la cambiamos por las lecturas más “acordes” con nuestra edad. Y lo cierto es que, de no ser por la lectura juvenil, la cual suele ir precedida por el adjetivo “infantil”, no seríamos los lectores que somos ahora. Además, las categorías cambian con el tiempo y todo depende de un contexto. Que yo recuerde, mis primeras lecturas fueron 20.000 leguas de viaje submarino y Miguel Strogoff, de Julio Verne, un autor que escribía tanto para adultos como para adolescentes aunque normalmente se le considera más dentro de los últimos.

Sea como sea, lo que al final importa siempre en un libro es la historia que nos cuenta, y por eso me animé a leer 13 días a medianoche. Porque, a pesar de que podía caer en la trampa de leer el típico cliché de casa de fantasmas algo me decía que no, que era algo más, que me decidiera a dar el paso. Y cuando ese oportunista algo me dice cosas así, ¿quién soy yo para negarme?

La novela de 328 páginas trata de un chaval, Luke, de 16 años que recibe la noticia de la muerte de su padre, al que hace años que no ve, desde que los abandonara a él y a su madre. Un padre que sería el equivalente al doctor Jiménez del Oso (no creo que fuera correcto compararle con Íker, el otro Jiménez), quien contaba con un programa en la tele y ventas de deuvedés de temas paranormales.

Los padres de Luke están separados y Luke quiere pasar desapercibido en el instituto. Que nadie sepa de quién es hijo, ser uno más e intentar ligarse a la chica que le mola entre clases y entrenamientos de rugby. Por otra parte, su madre tampoco es que esté bien del todo. Aparte del reiki, los cristales y unas frecuentes cefaleas que la dejan noqueada, es un poco pánfila.

Pues bien, la muerte del padre de Luke convierte a este en heredero de una fortuna de seis millones de dólares, pero también de una hueste de ocho fantasmas de todo pelaje y variado nivel de cabronismo, que irán poco a poco apareciendo en su vida con un objetivo, por parte de uno de ellos que se erigirá en líder, bastante oscuro.

Afortunadamente Luke contará con Elza, que es la chica friki del insti y la única que junto con Luke podrá ver a los fantasmas. Juntos dispondrán de una semana para acabar con ellos o…

Hasta aquí puedo contar.

La historia se cuenta en primera persona con habilidad narrativa y una sintaxis y vocabulario más propio de alguien de más de 16 años. En cuanto al contenido, ¿me ha dado miedo? No. A estas alturas de la vida, con tantas cosas ya leídas en libros o vistas en películas, es sumamente difícil inventar algo nuevo que te asuste tanto como para que te cagues de miedo. Y es una pena…

Reconozco, eso sí,  que el desarrollo es muy original y tiene partes que me han sorprendido por inesperadas y que me han tenido en vilo queriendo saber cómo iba Luke a resolver esas situaciones. Además, el libro es acción constante, no hay momento de aburrimiento y se lee muy deprisa.

No es una novela dirigida exclusivamente a adolescentes. En mi opinión, puede leerla cualquier adulto, siempre que este género le interese, y conseguirá un gran entretenimiento que le mantendrá enganchado hasta acabar la lectura.

Como detalle curioso, la sobrecubierta es a su vez, por su parte trasera, un poster en el que aparecen los ocho fantasmas.

Si no me equivoco, este libro es el primero de una saga, cosa que no me extraña pues el autor tiene un buen material para seguir desarrollando historias tan sugerentes como este 13 días a medianoche.

Ah, lo olvidaba. También hay cabida para el humor:

—¿Y qué hacemos ahora?

—Alguna especie de exorcismo, supongo.

—¿Gritamos que el poder de Cristo le obliga? —pregunto.

—Si te apetece, adelante.

—Déjalo. Me sentiría ridículo.

Si os gustan los libros de fantasmas, dadle una oportunidad. Pasaréis un buen rato, os mantendrá intrigados y puede que incluso os asuste un poco.

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Harrow County 2. Doble narración, de Cullen Bunn y Tyler Crook

Harrow County 2. Doble narración

Harrow County 2. Doble narraciónEl catálogo de las librerías donde se exhiben cómics de terror tiende, por norma general, a llenar sus estantes de cuentos cuyas páginas rebosan escenas sangrientas y sucias que te dejan el estómago del revés. Auténticas carnicerías para expresar con imágenes un miedo a algo muy chungo que acecha a los personajes de la historia. Parecen necesitar valerse del poder de la sugestión mediante macabras escenas que, según qué público, puede causar cierto recelo a continuar leyendo. ¿Porque les da miedo? No. Asco, más bien. Existe un modo más sutil de mostrar el miedo en las narraciones sin necesidad de convertir aquello en la sección de carnicería del Mercamadrid. Un modo añejo, hogareño y mágico. Un embrujo que ya hacían los antiguos al calor de un fuego: contar leyendas sobre seres imposibles que se esconden en los bosques.

Esta fue la premisa con la que surgió Harrow County, el cómic de Cullen Bunn y Tyler Crook nominado al Premio Eisner 2016 a Mejor Serie que, en su segundo número, Harrow County 2. Doble narración, continúa desvelando detalles de esos mitos que rodean esa inhóspita población sureña de Estados Unidos. Y tanto el subtítulo como la portada nos dan pistas de por dónde van a ir los tiros en esta entrega.

Situémonos; la joven Emmy descubrió en Harrow County 1. Innumerables seres un oscuro secreto que rodeaba la historia de su pueblo y los habitantes de allí. Además de tener que enfrentarse a una serie de peligros y conocer, muy a su pesar, su verdadera identidad. Todo ello plasmado con unas ilustraciones que reflejaban con fidelidad la atmósfera que se respiraba en esos bosques. La conexión que consiguió establecer con los seres que habitan entre los pantanos y el follaje del pueblo hizo que la normalidad y tranquilidad regresara a Harrow County. Pero una visita inesperada se presenta en el pueblo en un elegante Rolls Royce negro conducido por un chófer siniestro. Su pasajera no resulta menos agradable.

Para el segundo volumen de este cómic, el autor ha querido ceder más protagonismo a la ingente cantidad de seres escondidos. Uno de los más aterradores habita en un pantano y cuando veas el modo en cómo ha sido dibujado lo entenderás. Inquietante como lo son muchos otros moradores del bosque, almas muertas que pululan a lo largo y ancho de Harrow County. Un excelente trabajo de creación de escenarios y personajes por parte del dibujante Tyler Crook que vuelve a ser la parte más destacable de esta serie que, en el tomo que edita Norma, incluye cuatro números americanos acompañados de unas notas sobre los bocetos en las páginas finales.

El guion también ha mejorado con respecto al primer tomo. Una historia más compacta y mejor desarrollada. De un modo amable, sin entretenerse en diálogos eruditos ni complicaciones argumentales que despisten al lector, se mantiene fiel a su cometido que no es otro que el de relatar un cuento de mitos y folclore por el placer de contar historias. Si en el primer tomo la impresión que me dejó fue de haber corrido mucho a partir de cierta parte de la historieta, en Harrow County 2. Doble narración todo queda mejor relatado. La historia queda completa y mantiene el mismo ritmo narrativo durante todas sus páginas. Además de desarrollar algo más a sus protagonistas y sobre todo, lo que más disfruto con esta historia, el enorme imaginario de sus creadores para dar vida a leyendas extraídas de bestiarios y viejas narraciones de abuelas que, seguro, contaban a sus nietos y los niños de las aldeas para hacerles temer los peligros que se esconden en los oscuros recovecos del bosque.

Gracias a ellas, las criaturas perviven entre nosotros en los cuentos, en los cómics, en el calor del fuego. Solo si estás preparado para escuchar su siseo entre las hojas y las ramas de los árboles podrás llegar a disfrutar de tan espeluznante embrujo.

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La cosa del pantano. La muerte no descansa, de Len Wein y Kelley jones

La cosa del pantano. La muerte no descansa

La cosa del pantano. La muerte no descansaLlega la tarde del viernes. Me dirijo a la tienda de cómics de mi barrio a comprar una historieta con la paga que he conseguido paseando al perro de mi vecina. Un chucho muy majo. Los estantes están repletos de novedades, pero esta semana solo puedo comprar uno de los tebeos nuevos. Veamos, ¿cuál cojo? ¡Oh, una nueva historia de Swampy! ¡Y escrita por su creador, Len Wein! Me llevo este: La cosa del pantano. La muerte no descansa.

Podría ir a mi casa y leerlo en mi cuarto, pero hoy hace un día estupendo para ir a la casa-árbol que construí con mis mejores amigos. Seguro que ellos ya están allí. Nos reunimos todos los viernes e intercambiamos cómics que hemos leído. Seguro que les flipa este último que me he comprado. Además, al ser en tapa dura, me aseguro de que mi amigo «el manazas» no lo rasga como hizo con la última grapa que le presté.

La última historia que leí sobre La cosa del pantano fue en la serie regular que escribió Scott Snyder junto a los dibujos de Yanick Paquette, y que ECC editó en España allá por 2012. Aquello fue un viaje psicodélico de ilustraciones que te introducían de lleno en el mundo del verde y un guion tan bien elaborado que era imposible dejar de leer. Es más, no querías dejar de hacerlo. He de reconocer que fue mi primera incursión en las historietas de la cosa del pantano y celebro que fuera así. Un ritmo y una calidad estremecedora. Una reinvención del personaje por parte de dos artistas del cómic que, juntos, hicieron un trabajo sobresaliente.

Una vez terminada aquella etapa, la serie la continuaron otros guionistas y dibujantes y perdí el interés en ella. Y ahora que he vuelto a ver a Swampy en portada y devuelto a la actualidad por su creador original, decidí que era el momento de reengancharme. Y ha sido un acierto. Diferente. Muy diferente a la etapa que he mencionado de Snyder/Paquette. Es más, creo que esta nueva historia de la cosa del pantano es la historieta ideal para leer en la casa-árbol. Por su tono setentero de guion sencillo y de rápida solución por parte de nuestro avatar del verde; por sus viñetas que secuencialmente narran la historia —aquí podría prescindirse de los textos que las acompañan— y nos hace viajar desde la ciénaga hasta el Himalaya (fascinantes dibujos de Kelley Jones); y por su peculiar tono ligero de terror, algo pasado de moda, pero con mucho encanto, en el que Alec Holland, la cosa del pantano original, se enfrenta a monstruos que acechan el bosque donde habita.

En la era en la que los cómics de superhéroes se están viendo mermados por la calidad de historias más adultas alejadas del tono poderoso y heroico de sus protagonistas, de vez en cuando se agradecen historias simples y ligeras para leer una tarde tranquila con tus amigos. Puede que el regreso de la cosa del pantano por parte de Len Wein no haya sido tan espectacular como me pareció en los cómics de Snyder/Paquette, pero creo que ha conseguido devolver la personalidad de unas historietas de otro tiempo que, para lectores con cierto gusto y encanto por disfrutar del placer de leer cómics entretenidos, no van a sentirse para nada decepcionados.

Por las páginas de La cosa del pantano. La muerte no descansa desfilan personajes míticos del universo oscuro y sobrenatural de DC como son Fantasma Errante, Deadman o uno de mis favoritos, Espectro, del que ya pude disfrutar hace bien poco de sus fabulosas historias en Gotham a medianoche. Y es que en este cómic, Alec Holland se ha cansado ya de ser el avatar del mundo verde. Se ha cansado de pelear, como medio de distracción y juego, con cocodrilos, serpientes y demás habitantes del pantano. Se ha cansado de combatir el mal desde esa ciénaga en la que ha quedado atrapado durante tanto tiempo que ya ni recuerda. Quiere volver a ser humano, recuperar su vida y tener una oportunidad de comenzar de cero. Pero cuando tiene la oportunidad, algo procedente de lo más oscuro y putrefacto del mundo resurge y Alec se demostrará a sí mismo quién es en realidad y cuál es su cometido.

Seguro que cuando llegue a mi casa-árbol mis amigos querrán quitarme el cómic de las manos en cuanto lo vean. ¿Cómo no hacerlo? Ellos, al igual que me ocurría a mí, estaban deseando encontrarse de nuevo con este personaje de culto que, con el paso del tiempo, no ha perdido un ápice de su estilo y encanto con el que fue creado. Y si tú también piensas así, desearás volver a los tiempos en los que te reunías con amigos después del colegio para intercambiar tebeos. Si es en una casa-árbol como los americanos, mejor. La cosa del pantano ha vuelto.

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Juguetes rotos, de José A. Bonilla

Juguetes rotos

Juguetes rotosHoy empiezo por el final de esta novela, porque hay un pequeño ensayo de José Ángel del Dios en el que nos recuerda que: “el psicólogo John B. Watson decía que hay tres emociones humanas no aprendidas, fundamentales y comunes en toda la especie humana: el amor, la ira y el miedo”. No voy a entrar a analizar esto, pero lo que es seguro es que el miedo nos acompaña desde la cuna hasta que nos morimos, y aunque duremos 100 años, siempre le tendremos miedo a algo o a alguien. Los miedos cambian con el tiempo, algunos son comunes y otros individuales. Algunos parecen tener origen o motivo y otros son irracionales e inexplicables. Toda nuestra vida estamos superando miedos y esto no es malo, nos hace aprender y madurar, hacernos más fuertes. El miedo también es importante porque nos hace prudentes, aunque no puede ser tan grande que nos paralice y no nos deje avanzar. Cuando eres un crio, estás intentando probar hasta donde llega tu valentía o tu miedo, todo el rato. Yo recuerdo querer ver aquellas películas que presentaba Chicho Ibáñez Serrador, Historias para no dormir, o las de Alfred Hitchcock presenta, pero luego me cagaba de miedo en la cama. Somos así.

Yo creo que esta novela sirve para esto, para probar si estoy preparado para superar este miedo. ¿A vosotros también os prevenían sobre el hombre del saco?  Yo tengo un vago recuerdo. Durante años mi mente me decía que lo había visto, pero fue una mezcla de lo que me contaron con una ensoñación. En este libro se hace real el monstruo.

Juguetes rotos se presenta para un público juvenil. Aclara la editorial, y yo me hago eco porque me parece importante, que es para jóvenes-adultos; cuidado con ofrecerle esta novela a un niño demasiado pequeño, sensible o inmaduro, porque igual la liamos. Os cuento el argumento.

Laura es una chica madura y responsable que está en cuarto de la ESO, a la que le toca pasar por una experiencia traumática. Su mejor amiga es Sandra, que está pasando por el proceso de separación de sus padres. La tía de Sandra vive a las afueras de Londres, en Watford, con su familia. Sandra invita a Laura a ir con ella y con su madre a pasar las fiestas navideñas a casa de sus tíos, para cambiar de aires. Allí conoce a George, el primo de Sandra, que se convertirá en un gran amigo y a Alex, un estudiante de Erasmus apasionado de las novelas de Sherlock Holmes, que vive en una casa cercana junto con otros chicos extranjeros. George les lleva a conocer El maravilloso mundo del Señor Brown, una tienda de las que ya no quedan, en la que se venden y reparan  juguetes antiguos, artesanos, especializada en maquetas de trenes. El señor Brown es un entrañable anciano que les enseña sus tesoros y les cuenta historias de la época de la Revolución Industrial. Al mismo tiempo, en Londres, un secuestrador en serie de niños pequeños está sembrando el pánico. Laura se cruzará con este fantasmagórico personaje y ella y sus amigos se ven metidos en medio de la investigación, que se complica más de lo que hubieran deseado.

Lo que en principio a mí me pareció un argumento interesante pero inocente, algo así, como una actualizada aventura de Los Cinco de Enid Blyton y que en la primera mitad del libro, parecía confirmarse, se me reveló como una autentica pesadilla en la segunda parte. Las últimas 100 páginas las pasas con el alma en vilo, aterrorizada y con los ojos como platos. ¡Madre mía! Señor Bonilla, señor Bonilla… vaya tarde de domingo angustiosa que me ha hecho pasar; pero hombre, con esa forma tan delicada de contar las cosas, llena de metáforas, tan victoriana, educada, y de repente se me pone usted así de bruto. Se lo perdono porque me lo he pasado pipa, sí, con susto, pero con gusto. Es como cuando llevas a un niño al tren de la bruja y pide una vuelta más aunque se tire todo el rato gritando de miedo. O como cuando estás viendo una película de miedo y pones la mano para tapar los ojos, pero miras entre los dedos.

Me gustó mucho la ambientación, y no solo porque me guste mucho Londres, me recordó a los libros antiguos, es clásica casi preciosista o barroca, no sé muy bien cómo definirlo. Utiliza lo real para meternos miedo, no un mundo fantástico y sobrenatural como Los juegos del hambre.

Antes de acabar tengo que hablaros de la maravillosa edición que acompaña a la estupenda historia. La editorial es nueva, Dilatando Mentes, y yo me pasearía por su web para que veáis su forma de trabajar. Cuidadísima hasta el último detalle. El libro es bonito físicamente, por dentro y por fuera. Han introducidos ilustraciones de Cecilia G.F. Tiene una presentación interesante. Cómo os dije al principio, tiene un ensayo sobre uno de los temas principales del libro. Añaden información y enlaces, para que puedas profundizar más. Hasta viene con un código QR con una lista de reproducción de música recomendada, para que nos pongamos de ambientación mientras leemos Juguetes rotos. En resumen, un magnífico trabajo.

 

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El más allá con Archie. Volumen uno, de Roberto Aguirre-Sacasa y Francesco Francavilla

El más allá con Archie. Volumen uno

El más allá con Archie. Volumen unoArchie, uno de los iconos de la cultura pop estadounidense durante más de cincuenta años, llega por fin a España. Lo hizo de la mano de Mark Waid que relanzó la serie del grupo de amigos del Instituto Riverdale más famoso de la historia del cómic actualizando las historietas cargadas siempre de humor y romanticismo adolescente. Es extraño que nunca antes se haya editado en nuestro país ninguna de las historietas de este personaje que allí en Estados Unidos puede ser tan icónico como lo es Batman, Superman o Wonder Woman. Pero Norma, por fin, nos ha permitido disfrutar de estos cómics. Y lo ha hecho por partida doble lanzando en sendos tomos en tapa dura, dos de las colecciones que acaban de empezar en Estados Unidos: Archie, de Mark Waid con dibujos de Fiona Apple o Veronica Fish, y el que reseñaré en estas líneas, El más allá con Archie. Volumen uno, de Roberto Aguirre-Sacasa y Francesco Francavilla.

Para hablar de este cómic hay que hacerlo postrándose ante la figura de Francavilla, uno de los mejores dibujantes del noveno arte cuyas portadas son obras merecedoras de ampliación en tamaño póster. Bien es cierto que es con él con quien empezó esta historia. Me explico; Francavilla dibujó una portada para el número 23 de Life with Archie (La vida con Archie) de estilo retro en la que el propio Archie se encontraba en un cementerio asediado por su mejor amigo Jughead, Betty y Verónica convertidos en zombis. Un flipe de portada que podrás descubrir en las páginas interiores de este tomo. El guionista Aguirre-Sacasa quedó alucinado con el dibujo pero, por contra, se llevó una decepción al no encontrar en dicho número ni un solo zombi salvo los de la portada. Así que decidió inventarse una historia de muertos vivientes al más estilo revista Creepy. Por supuesto, contó con el dibujo de Francavilla y juntos han creado este monstruito digno de lectura en la noche de Halloween.

Así es como el fin del mundo empieza, en la noche de Halloween. En el instituto de Riverdale se preparan para celebrar la gran fiesta de disfraces. Verónica y Betty luchan por conseguir ser la pareja de baile de Archie mientras Jughead, el amigo zen de éste, bueno, digamos que trae consigo un disfraz de lo más realista. ¡Es un zombi! La noche de Halloween se va a convertir en una auténtica pesadilla para todos los protagonistas de la historieta en la que temer a los muertos vivientes, evitar ser contagiados y recurrir al espíritu aventurero de Archie serán sus únicas opciones para sobrevivir. ¿Conseguirán salir de esta horrible aventura?

El más allá con Archie. Volumen uno recopila los cinco primeros números originales de la serie. En las páginas finales se incluyen las portadas de cada uno de estos números además de las cubiertas alternativas. Una gozada ya que es en las portadas donde Francavilla (imagino que habrás notado que destaco mucho su arte; no puedo remediarlo, es mi dibujante favorito) se luce con mayor gloria. Las viñetas interiores también destacan por sus escenas tan expresivas, siempre enfocadas bajo iluminaciones de focos de colores.

Si has leído las historias originales de Archie habrás notado la personalidad y el rol que ocupa cada uno de los integrantes de la serie: Archie, pelirrojo aventurero y extrovertido que resulta el más popular de su instituto, Betty y Verónica, las dos chicas que continuamente luchan por ser la pareja de Archie y Jughead, el mejor amigo y el más pasota de todos. Bien, pues todas esas personalidades, con sus formas de expresarse y actuar varían notablemente en esta historia de terror. Digamos que es un «Otros Mundos» en la que los personajes difieren un poco de sus caracteres originales. No hay problema en la lectura ni en su entendimiento o empatización con los personajes si no has leído nunca las historias de Archie, aunque sí es posible que sientas cierto distanciamiento hacia uno de los personajes clave como es el caso de Jughead.

Una grata sorpresa, y espero que siga formando parte en números posteriores, es la aparición en las primeras páginas de la bruja Sabrina junto a sus tías Zelda y Hilda y su gato Salem. Para mí, junto a una escena clave con los perros, tanto el de Jughead como el de Archie, lo mejor del cómic. Y es que esta historieta tira del repertorio tan manido de otras historias de zombis, incluyendo una resurrección a lo Cementerio de animales de Stephen King y de donde más bebe esta aventura, Muertos vivientes, de Robert Kirkman. ¿Eso es malo? No, pero sí resta parte de originalidad. Claro, que de una historia de zombis poco más puedes sacar.

El resultado final tras terminar de leer este cómic ha sido muy satisfactorio. Fue mi esperada lectura de la pasada noche de Halloween y me hizo disfrutar durante un buen rato. Por supuesto, creo que las ilustraciones destacaron por encima de todo, pero el ritmo entretenido y fresco del guion también aportó lo suyo a una historia que no dudaré en continuarla.

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Gotham a medianoche 2. Descansa en paz, de Ray Fawkes

Gotham a medianoche 2. Descansa en paz

Gotham a medianoche 2. Descansa en pazEl reloj, imparable, marca las doce de la noche; la hora bruja. Comienza a temblar. Agudiza tus sentidos a cualquier susurro y sombra que te aceche. Los espectros de la noche, los que se alimentan del terror, han despertado. Gotham a medianoche 2. Descansa en paz viene cargada de historias que harán que escuches ruidos en un silencio que creías pacífico, sentirás la presencia de algo o alguien más contigo. No cierres el cómic, será el mayor error que puedas cometer. Ya estás hechizado y, créeme, el miedo es amigo. No te hará daño. Se alimenta de tus temores pero son producto de una mente embrujada, embrujada por unas páginas tan apocalípticas como atractivas. No es que no puedas cerrar el cómic, es que no querrás dejar de leerlo. Esta serie nueva de DC mola, y mucho.

En el segundo tomo de la colección que nació gracias a la iniciativa de los creadores del sello de cómics DC denominada “DC You”, donde han surgido historietas realmente interesantes, cambia de dibujante no así de guionista, Ray Fawkes. Y continúa con la trama tan emocionante que mostraron en Criaturas Insomnes, tras la pérdida de un personaje miembro de la brigada especial del cuerpo de policía encargada de investigar los sucesos paranormales en el Distrito 13 de Gotham City. ¡Qué joyita de ciudad! Lo tiene todo. Asesinos en serie, tarados que se disfrazan y aniquilan a todo aquel que se encuentre entre las oscuras calles, policías corruptos…y Batman, un pseudofascista de ideología y moral independiente siempre en pro de la justicia.

Gracias a esta serie, también sucesos sobrenaturales. Sí, de esos que surgen de juegos con la ouija, o de fantasmas del pasado o incluso de muertos que regresan a la vida para vengar unos crímenes que quedaron ocultos por los fundadores de la ciudad de Gotham. Ahora están de vuelta y el equipo dirigido por el detective Jim Corrigan debe hacer lo posible para evitar la destrucción masiva de la ciudad. Pero es que su unidad, que funciona al margen del resto del cuerpo policial, está siendo investigada por asuntos internos y están obstinados en cerrar esta brigada y encarcelar a todos sus miembros a toda costa. Lo que desconocen es el porqué existe la unidad de Corrigan y los suyos. Desconocen al propio Jim Corrigan que en su interior, lucha por evitar que surja Espectro, el emisario de Dios encargado de castigar y aniquilar el pecado. En Gotham, este ser supremo se va a poner morado…

Gotham a medianoche 2. Descansa en paz incluye los números del 6 al 12 americanos y el anuario. ¡Qué gozada el anuario! El caballero fantasma, se llama. Una de fantasmas con sabor añejo, de chistera, maldición de antaño cuando se circulaba en carruaje de caballos y que prevalece en la actualidad. Los puntos que más me están haciendo disfrutar, y seguro lo harán contigo, son las introducciones que mantienen desde el primer número, una primera página de planos detalle descriptivos en cuatro viñetas para arrancar con “el caso de la semana”, que se decía en las historietas de las revistas pulp antiguas. Además del argumento, de narrativa ligera y entretenida y en el caso de este segundo tomo, el dibujo, muy distinto a la primera entrega, pero que no desmerece en absoluto. Más detallista, muy elaborado.

Sin duda, la oportunidad de oro si quieres salirte de las historias que se suceden en Gotham al margen de los casos de los que ya se ocupa Batman. Porque en realidad, Batman no es más que un personaje un tanto simplista, se queda flojo en cuanto a desarrollo. Son sus villanos quienes le hacen interesante. Y a veces, sus ayudantes, como el caso de esta curiosa unidad policial de casos paranormales. Los Expedientes X de Gotham que te harán pasar una lectura de lo más terrorífica. Y siempre, a medianoche.

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Gotham a medianoche 1. Criaturas Insomnes, de Ray Fawkes y Ben Templesmith

Gotham a medianoche 1. Criaturas insomnes

Gotham a medianoche 1. Criaturas insomnesLas doce de la noche. La hora bruja en la que los fantasmas invocados, las leyendas del pasado y las horribles criaturas que escapan de la naturaleza, comienzan a pulular por los siempre recónditos callejones de Gotham. La ciudad gótica por excelencia (con permiso de Barcelona), cobra todo su esplendor a la medianoche. Últimamente las historietas ambientadas en Gotham que no tienen como protagonistas a Batman o a alguno de los miembros de la “batfamilia”, me están ofreciendo las mejores lecturas. Ya me ocurrió con los misteriosos y divertidos casos sucedidos tras los muros de Academia Gotham y ahora, con un tono más adulto y oscuro, con las historias sobre fenómenos paranormales que se desarrollan en el Distrito 13 de Gotham City.

Gotham a medianoche. Criaturas insomnes es el primer tomo de una serie nueva (incluye los números originales del 1 al 5) que presenta a la unidad de investigación de la comisaría de Gotham encargada de casos sobrenaturales, desde posesiones demoníacas a enfrentamientos apocalípticos con seres del más allá. Respaldados por el comisario James Gordon y el propio Batman, la denominada unidad policial de casos intrincados dirigidos por el detective Jim Corrigan, y actuando siempre a espaldas del resto de la comisaría, se verá obligada a investigar los sucesos que los superhéroes de la ciudad son incapaces de llevar a cabo. En sus filas cuentan con la detective Drake, de extraños poderes premonitorios, el doctor Tarr, experto en ciencias ocultas, la hermana Justine y el teniente Weaver, encargado de dar autoridad a las actuaciones de su brigada y cubrirles las espaldas ante la intensa investigación por parte de asuntos internos obstinados en desacreditar esta unidad.

El guionista Ray Fawkes y el dibujante Ben Templesmith traen de vuelta al Nuevo Universo DC al detective Jim Corrigan, personaje clásico de DC asesinado cuando investigaba la desaparición de su pareja y que, elegido por un ente superior, resucitó para convertirse en el canal a través del cual se manifiesta Espectro, un emisario de Dios que arrasa con todo aquel que haya pecado. En su lucha interna, el detective de policía debe controlar la ira de Espectro ya que su juicio, extremo, está poniendo en riesgo la vida de los habitantes de la ciudad. Por si eso fuera poco, los horribles crímenes que se cometieron por parte de los fundadores de Gotham, parecen haber despertado y amenazan con expandirse y vengarse de todo aquel que viva en las calles de la ciudad maldita.

Todos los que disfrutamos de lecturas de terror y de las noches de domingo viendo Cuarto milenio con Iker Jiménez, tenemos una buena excusa para dejarnos llevar por las páginas de este cómic. Un buen guión con tintes chulescos por parte de Jim Corrigan, muy al estilo de novela negra, y de narración ligera y entretenidísima. El dibujo, además, no desentona. Con un trazado rápido, feísta pero muy efectivo, los ojos se te van de viñeta en viñeta, de un personaje bien caracterizado a otro y en sus extrañas y amorfas criaturas. Además, tal como fue mi caso, el entintado del papel desprendía un olor excesivo, con lo que en su lectura, siempre a medianoche que es cuando más se disfruta, pude sentir ese hedor a brujería según pasaba las páginas de esta terrorífica historia. Un muy buen comienzo para Gotham a medianoche. Criaturas insomnes que consiguieron en mí precisamente eso, mantenerme despierto durante largas horas nocturnas.