
Diario de una volátil, de Agustina Guerrero
Me levanto cada mañana con un humor diferente. Los lunes, mejor ni me hables. Los martes, estoy más templado, pero si no me tomo mi café, no soy persona. Los miércoles, cansado, la mitad de la semana se me hace cuesta arriba. Los jueves un poco más animado, se acerca el descanso. El viernes, eufórico, hoy todo va a salir bien, aunque ahí fuera haya alguien que quiera estropeármelo. Y es que yo soy como esas veletas que se mueven según el viento. Y todos somos así. O eso quiero creer. Y así es como disfruto de Diario de una volátil, las andanzas de una chica que puede ser como tú y como yo, pero que nos alegra la vida con sus imágenes. Será que estamos faltos de humor, será que no hablamos las cosas tal como son, será que no nos divertimos lo suficiente en esta vida, pero lo que está claro es que aquí donde me veis, aquí mismo, sentado mientras escribo esta reseña, ya he querido matar a más de uno, después me he sentido querido y, tras una visita a un sitio muy íntimo de mi casa, me he dado cuenta que hasta los mismitos reyes se limpian el culo de la misma forma. Porque todos cambiamos cada día, todos nos enfadamos, nos divertimos, sonreímos y lloramos, y eso no nos convierte en trastornados sino en seres humanos. ¿Qué sería del mundo si todos tuviéramos las mismas reacciones en las mismas situaciones? Algo demasiado aburrido, y de eso sabe mucho la autora… ¿No me creéis? Pasad y ved, insensatos.






























