Publicado el

Superlópez: El Supergrupo contra el Papa cósmico, de Jan y Efepé

superlopez el supergrupo contra el papa cosmico

superlopez el supergrupo contra el papa cosmicoAún me duele en lo más profundo de mi alma, como unas manos con afiladas garras que desde mi interior intentan abrirse paso a través de mi pecho, cada vez que pienso en lo que pasó en aquella mudanza. Un malentendido hizo que todos mis tebeos de Mortadelo y Filemón, Rompetechos, Zipi y Zape y Superlópez, que había atesorado a lo largo de mi infancia, acabaran en el contenedor de la basura. Todos esos grandes momentos repletos de aventuras, risas y la más pura y sana distracción… todos mis amigos de celulosa y tinta acabaron perdidos; pero no olvidados.

De todos los mencionados fue Superlópez, parido por Juan López Fernández (más conocido como Jan) y amamantado en incontables ocasiones por el guionista Franciso Peréz Navarro (el cual acostumbra a firmar como Efepé) el que me arrancó las carcajadas más vibrantes y el que me condujo a las situaciones más disparatadas a través de historias organizadas y narradas de una forma que tenían más de cómic de humor franco belga que de español. Y sí, claro que sí, también tenían su puntito épico, como todo buen cómic de superhéroes americano, a pesar incluso de ese traje dos tallas más grande que el protagonista vestía y el mostacho tupido que no era sino el rasgo distintivo de todo buen macho ibérico; rasgos inequívocos de una excelente parodia del Superman de Jerry Siegel y Joe Schuster.

Las aventuras de Superlópez, en el que se contaban los divertidísimos orígenes de éste, El Supergrupo, en el que se narraba la fundación de un grupo de superhéroes que nada tenía que envidiar a los de las editoriales Marvel o DC, y ¡Todos contra uno, uno contra todos!, tercer álbum de la serie repleto de batallitas a porrillo del Supergrupo, son los tres cómics, muy complicados de conseguir (¿para cuándo reedición?) y que deberíais tener sí o sí si sois fans del héroe que cuando viste camisa y pantalones se hace llamar Juan López Fernández, pero que en su extinto planeta se le conocía como Jo-Con-Él.

En Superlópez: El Supergrupo contra el Papa cósmico, Jan y Efepé vuelven a las andadas, una vez más, y para deleite de los fans, para traernos la última aventura del conjunto de héroes que recuperaron en 2013 con Otra vez el Supergrupo. En esta ocasión los superhéroes deberán recuperar su Superbase y expulsar a un extraterrestre que se les ha colado como ocupa argumentando que es el verdadero dueño del lugar. Si bien es cierto, ellos tampoco pueden demostrar que les pertenezca, ya que su anterior residente fue el villano llamado Chinito Mandarín y este no les dejó ningún documento para demostrarlo. ¡Qué desconsiderado! A esto hay que añadirle que la iglesia católica, ayudándose de estrategias poco honrosas, también pugna por hacerse con la propiedad, de la cual no piensan pagar ni un puto euro del IBI. ¡Toma ya! El embrollo está servido.

Superlópez: El Supergrupo contra el Papa cósmico, al igual que la mayoría de las aventuras del héroe patrio (sin contar los primeros álbumes), ya sea en solitario o acompañado, goza siempre de al menos dos lecturas. Una es la del cachondeo puro: chistes inofensivos y aptos para todos los públicos, burradas varias y gamberradas en cada viñeta, además de toneladas de mamporros al final. La otra, más profunda, es cuando descubres el tema de actualidad o social que los autores están tratando, así pues no es de extrañar que en muchas de sus historietas los verdaderos enemigos vistan traje y corbata, ocupen un escaño en el gobierno, trabajen en un banco o repartan mamporros, porra en mano, entre la gente más humilde.

Esta vez son las religiones y sus guerras absurdas por conseguir almas de desdichados inocentones o territorios ya ocupados, mientras enarbolan la bandera de “mi religión es la única y verdadera”, el tema sobre el que versa toda la narración. La lenta burocracia, que en ocasiones solo se pone en movimiento tras una ostensible “donación”, también recibe su parte. Así pues, con fina ironía y haciendo malabarismos para contar lo que han venido a contar pero sin ofender (o al menos no demasiado), los autores no solo retratan la realidad del radicalismo religioso (sobretodo el islámico pues es el que últimamente es más visible) sino también la polémica, que tan de actualidad está en España, sobre la iglesia católica, sus abusos de poder, sus posesiones y su exención a la hora de pagar impuestos.

Superlópez: El Supergrupo contra el Papa cósmico, publicado por Ediciones B, resulta una lectura amena, a pesar de ese inicio engorroso al cual le cuesta arrancar y que resulta un preludio demasiado largo para un álbum de cuarenta y ocho páginas. Con todo, una vez la historia se pone en marcha y mete primera, es Superlópez en estado puro: con esos enfrentamientos absurdos y descacharrantes entre los integrantes del Supergrupo, las críticas necesarias, y colmadas de humor incisivo, hacia los sectores más corruptos y podridos de la sociedad, y con una nueva e irrepetible aventura que resulta una grata lectura.

[product sku= 9788466660822 ]
Publicado el

Historias breves de objetos cotidianos, de Andy Warner

historias breves de objetos cotidianos

historias breves de objetos cotidianos¿Sabes con qué extraño mejunje se frotaba la gente los dientes antes de que se popularizasen los cepillos? ¿Cómo las chapas de las botellas inspiraron a Gillette para inventar la maquinilla de afeitar? ¿Te imaginas de qué forma se utilizaron las cometas para matar a personas? ¿Por qué los nazis prohibieron los clips? Y la más difícil de todas: ¿cómo se llama ese puñetero muelle de colores que baja las escaleras solo?

No sé vosotros, pero a mí una persona me hace cualquiera de esas preguntas y se gana toda mi atención. Tengo fijación por los datos que, aparentemente, no sirve para nada. Mi cerebro es un cajón de sastre lleno de información curiosa. O, al menos, eso intento, porque la verdad es que se me olvida la mayor parte, pero no por eso dejo de hacer acopio. En cuanto descubro un libro de anécdotas literarias, cinéfilas o de cualquier otra temática, allá que voy. Así que nada más ver Historias breves de objetos cotidianos, escrito e ilustrado por Andy Warner, me lo adjudiqué.

Historias breves de objetos cotidianos da respuesta a las preguntas anteriores y a muchas más. Para ello, el libro se organiza en nueve secciones: el cuarto de baño, el armario ropero, el salón, la cocina, la cafetería, la oficina, la tienda de combustibles, el bar y exteriores. Gracias a las tiras cómicas de Andy Warner, recorremos los espacios que solemos transitar a diario y reparamos, quizá por primera vez, en esos objetos que forman parte de nuestra vida, para mirarlos con nuevos ojos al conocer las historias que tienen detrás. En este cómic hay anécdotas muy variadas. Las hay que explican el origen de inventos como la bañera, el aspirador y el microondas o cómo se descubrieron los usos que se podían dar a la canela, los granos de café o el hielo. Pero este libro también nos cuenta los trágicos hechos que protagonizaron algunos de esos alimentos u objetos, como las masacres que se llevaron a cabo durante la expansión de té por el mundo o por la fabricación de bolas de billar. Y como no podía ser de otra manera, nos relata lo difícil que fue la aceptación social de algunos inventos que hoy nos parecen indispensables, como el inodoro, el bolígrafo o las gomas de borrar, y otros tantos fracasos y luchas legales por las patentes. Y es que hasta detrás de la fruta enlatada hay una historia increíble.

Historias breves de objetos cotidianos aúna documentación fidedigna, buenos dibujos y grandes dosis de humor. El resultado es un libro tremendamente divertido e ilustrativo. Yo me lo he pasado genial leyéndolo y he aprendido un montón de cosas. Pero ya os digo que muchas se me olvidan pronto, así que tendréis que daros prisa en invitarme a vuestra casa o a un bar —¡me sé una historia genial sobre palillos de dientes!— si queréis que os ilumine con mi fugaz sapiencia. O mejor os leéis directamente el cómic de Andy Warner para no perderos ninguna de estas curiosas anécdotas, que os demostrarán que hasta detrás del objeto más insignificante hay una gran historia.

Publicado el

No eres tú, soy yo que me he dado cuenta de que eres lo peor, de Pedrita Parker

No eres tú, soy yo que me he dado cuenta de que eres lo peor

No eres tú, soy yo que me he dado cuenta de que eres lo peor¿Te sientes una mierder?, ¿Pasas las horas balanceándote en una mecedora mientras cantas muy bajito “quién me va  a curar el corazón partío”?, ¿miras cada dos por tres el teléfono en busca de algún indicio de que sigue vivo?, ¿no quieres salir de tu trinchera en el sofá ni dejar de ver Bridget Jones? Entonces lo más probable es que estés  sufriendo mal de amores. Puede que te hayan dejado o puede que hayas decidido poner fin a una relación igualmente mierder en la que llevabas años atrapada. Todos hemos estado alguna vez ahí y sabemos que está muy bien eso de regocijarse en el dolor propio. Muy natural, muy humano. Pero, ¡ya está bien!, ¿no te parece? Déjalo ya, no puedes ir por la vida con las pintas del cantante de The Cure, no puedes ponerte en modo marmota ni esconderle forever and ever. ¿Es duro? Ya sé, pero te traigo la solución: No eres tú, soy yo que me he dado cuenta de que eres lo peor es tu medicina, hazme caso.

Y sí, como decía, todos hemos estado alguna vez en una situación parecida. Es ley de vida. El amor duele y el desamor ni os cuento. Pero, también es ley de vida saber recomponerse y créeme que aunque ahora lo veas muy negro, ese día llegará. Mientras tanto, el nuevo libro de la brillante Pedrita Parker puede resultarte de gran ayuda porque ella sabe muy bien por lo que estás pasando. Tan bien que ha decidido plasmar en su nueva novela gráfica las aventuras y desventuras en torno a las relaciones de pareja y, en concreto, ese trágico momento de la ruptura. Porque no, la vida no es una película de Disney y parece ser que el mundo está lleno de ranas.

Pedrita Parker, aka Estefi Martínez, es una de las personas más divertidas que no conozco. Aunque conocerla a través de sus libros y de su cuenta de Instagram vale, ¿no? Me río mucho con ella, con sus ilustraciones y su sentido del humor tan real, tan negro, tan ella. Si no la conocíais, este libro es una maravillosa carta de presentación.

Sentirse reflejado en las historias y situaciones que nos plantea Pedrita Parker es inevitable porque, como os decía, todos hemos pasado por ahí, ya sea como protagonistas o espectadores. También nos ha tocado alguna vez aguantar a algún amigo ante una ruptura.

Síntomas y señales de que la cosa no funciona, el tiempo de luto y las tonterías que podemos llegar a hacer por recuperar una relación en la que ni siquiera estábamos cómodos, las recaídas (ya nos vale), el sacar pecho y encarar el futuro. Todas estas situaciones aparecen en  No eres tú, soy yo que me he dado cuenta de que eres lo peor .  ¿A que os suenan?

El  contenido extra del libro es otra de sus genialidades. Seguro que vamos a necesitar las pegatinas para tapar el careto del ex en las fotografías. Y si nos sentimos en un momento de recaída, podemos recurrir a un pasatiempo o a repetirnos en voz alta frases tan motivadoras como “El amor es como un pedo, si tienes que forzarlo seguramente será una mierda”. La banda sonora y las películas para ocasiones de ruptura también vienen genial.

Estés o no en esta situación (ay, todo se andará, iluso), lo que sí es seguro es que te vas a reír mucho con este libro. Qué grande la Parker, de verdad de la buena.

[product sku= 9788416890262 ]
Publicado el

Harley Quinn 4: La llamada del deber, de Amanda Conner y Jimmy Palmiotti

la llamada del deber

la llamada del deberYa tenemos de vuelta a la payasa sociópata más sexy del panorama comiquero. Si en el tomo anterior, Entre besos, tiros y puñales, acabábamos con la idea de Harley de formar una banda, aquí ya está montada, con unos cimientos frescos y débiles, dispuestos a combatir el crimen de la ciudad por un módico (o no tan módico) precio y con el visto bueno, previo chantaje (“si es que hay que poner etiquetas a todo”), del alcalde.

La banda tendrá que hacer frente a varios sucesos, de los cuales el que más páginas ocupará será el de un marinero convertido en Popeye malvado gracias a unas extrañas algas alienígenas, que llevarán de cabeza a Harley para poder pararle los pies.

Pero también habrá tiempo de ensoñaciones lisérgicas varias, citas interrumpidas, una misión de rescate en la que se cruzará con Deadshot, y un viaje en caravana junto con Catwoman y Hiedra Venenosa para despedir las cenizas del tío de nuestra pálida majadera.

Y todo con el humor característico y mala leche dosificada de una mujer que podrá o no salir victoriosa de sus enfrentamientos, pero que no se lo piensa dos veces antes de plantar cara y atacar, sea el tamaño que sea el que tenga el rival de turno. ¡Ja! ¡Esta sí que es una wonder woman!

Harley Quinn 4: La llamada del deber tiene muertos, acción, violencia, historias bizarrísimas (incluso veremos un cameo de Bizarro), pérdidas de maletas en el aeropuerto, secuestros, millonarios gordos desnudos en bañeras hidromasajes en medio de una fiesta, sueños con Batman, Joker, Green Lantern, Aquaman…, réplicas ingeniosas (no siempre), y personajes estrafalarios (aunque a muchos de ellos ya los hemos visto con anterioridad).

Los dibujos son muy variados. Los hay de mi gusto y los hay que ya no tanto. En general cumplen su función en un tebeo de estas características y el cambio de dibujantes, a pesar de parecer brusco en el contraste, no reviste mayores complicaciones y la lectura no se resiente, no distrae la atención de la línea argumental.

No obstante, a pesar de ser un cómic que solo piensa en entretener sin más, se empieza a notar un decaimiento. De los cuatro tomos este es quizás el más flojo, el que pega un bajón respecto a los tres primeros. Las historias no son tan frescas y pecan de ser demasiado absurdas. Es normal. Tarde o temprano tenía que pasar; no es fácil mantener el excelente nivel que llevaba la colección hasta ahora. Confíemos en que haya sido algo puntual y que el próximo número nos devuelva a la payasa a la gloria y esplendor de los tomos pasados, que es donde debe estar. Un personaje como Harley puede dar aún muchísmo juego y Conner y Palmiotti pueden con ella, ¡faltaría más!, ya lo han demostrado. Siendo como han sido capaces de lo mejor, mi fe y esperanza sigue con ellos.

Con todo esto no quiero decir que el cómic sea malo. En absoluto. Tal vez la pareja guionista me ha malacostumbrado y me he vuelto exigente. Es mucho mejor que cualquier cómic de humor. (Hay que admitir que la serie de Harley pertenece al género de la comedia y acción). Ya les gustaría a muchos cómics tener la mitad de categoría que tiene este. Es simplemente que, en comparación con sus antecesores, no es el mejor. Ni más ni menos, pero Harley Quinn 4: La llamada del deber sigue siendo un cómic recomendabilísimo.

Así pues, chalada, espero tus próximas aventuras. A ver en qué líos te meten esta vez…

[product sku= 9788417106065 ]
Publicado el

Hasta arriba, de W. E. Bowman

Hasta arriba

Hasta arribaYo soy de sonrisa fácil y de risa difícil. Así me describieron una vez, y la frase me pareció tan atinada que aún la recuerdo. Por eso me llaman la atención los libros de humor, porque busco ese que consiga hacerme reír a carcajadas. Y como Hasta arriba, de W. E. Bowman, se anuncia como «un clásico del humor y del alpinismo» y como «El libro más divertido que he leído en mi vida», según Bill Bryson, autor de su prólogo, allá que me lancé a leerlo.

El libro comienza hablando del autor, W. E. Bowman, y recoge la breve autobiografía que escribió dos años antes de morir y que se leyó en su funeral. Solo con esas líneas, ya me imaginé la clase de hombre que fue el bueno de Bowman y el tipo de humor que tendría la novela, y mis expectativas aumentaron. A continuación, en el prólogo, Bill Bryson cuenta cómo descubrió este libro, publicado en 1956 (poco después de que se alcanzara la cima del Everest por primera vez) sin obtener un éxito significativo, y cómo, con el paso de los años, se ha convertido en un libro de culto para alpinistas y científicos polares, como bien se anuncia en su portada. Su trascendencia dentro de esos círculos ha sido tal, que se han bautizado varios accidentes geográficos, enclaves hoteleros, clubes de escalada y cadenas de material de alpinismo con referencias a esta novela.

Pero no hace falta haber escalado una montaña para divertirse con su lectura. Al menos yo no lo he hecho y conecté con el libro. Y es que me encantan los juegos de palabras, los dobles sentidos y el humor absurdo, y Hasta arriba está repleto de ellos en cada línea; aunque con la traducción se hayan perdido algunos de ellos, pese a la gran labor de la traductora, Julia Osuna, para esta edición de Blackie Books.

En esta disparatada novela, nada está escrito al azar: todo es una continua parodia. Por eso, la expedición que la protagoniza, y que tiene como objetivo coronar Kurda Rarí, el pico (ficticio) más alto del mundo, está compuesta por un jefe constantemente ignorado, pero tan inocente que ni se da cuenta; un guía que siempre se pierde; un fotógrafo que nunca llega a tiempo para captar los momentos importantes; un experto en lenguas que no hace más que crear malentendidos al comunicarse con los autóctonos; un médico que no puede curar a los demás porque es él el que siempre está enfermo y un cocinero que provoca indigestiones en todos aquellos que se atreven a probar sus mejunjes. ¿Qué puede salir mal con semejante equipo? Todo, obviamente, y ahí está la gracia.

Las desventuras de esta panda de incompetentes me han tenido con una sonrisa página tras página, pues el humor en Hasta arriba no decae ni un momento, pero las carcajadas a las que aspiraba no han llegado. Quizá, si fuera alpinista, esta vez lo hubiera conseguido. O quizá sea que hacerme reír a mí es un reto mayor que alcanzar la cima del Kurda Rarí.

[product sku= 9788416290536 ]
Publicado el

La noche que no paró de llover, de Laura Castañón

la noche que no paró de llover

la noche que no paró de lloverMe llaman la atención las novelas en las que un personaje rememora su vida desde la perspectiva que da la vejez. Cuando todo lo que pudo hacer ya está hecho y no queda ningún ser querido vivo con el que saldar cuentas. Cuando echar la vista atrás solo sirve para quedarse en paz con uno mismo… o no.

Me atraen los personajes detestables, llenos de malos sentimientos. No es necesario que sean asesinos o psicópatas, me basta con que caigan a menudo en la envidia, la vanidad, el egoísmo… Esos pecados en los que es fácil reconocernos porque todos hemos sido víctimas o culpables de ellos alguna vez.

Me gustan las novelas corales, en las que los protagonistas se van pasando el testigo para contarnos sus historias, que inevitablemente se entrecruzan. Eso me permite conocer cómo se ven a sí mismos y cómo los ven los demás y, qué curioso, suelen ser puntos de vista irreconciliables, lo que le da mucha más profundidad a los personajes.

Estos tres ingredientes narrativos los he encontrado en La noche que no paró de llover, de Laura Castañón. La mujer que recuerda su vida es Valeria Santaclara, una octogenaria de las del palo de «con Franco vivíamos mejor», que ha tenido una existencia acomodada y bastante anodina, pero está llena de resentimientos y de heridas sin cicatrizar. La odié desde la primera página (lo mismo me pasó con la protagonista de Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes, con la que tiene más de una similitud), pero terminé por compadecerla: porque vive atrapada en sus propias mentiras y prejuicios y porque ella también sufrió, a pesar de todo. De ahí que sea un personaje tan atractivo, alrededor del cual giran todos los demás. El resto de mujeres que protagonizan esta novela son Laia, la psicóloga a la que Valeria relata su vida para atreverse a abrir un sobre que lleva guardando dieciocho años, titulado «El perdón»; Emma, la novia de Laia, que se esfuerza para que su relación sea perfecta, aunque encuentre a su pareja cada vez más distante; y Feli, la limpiadora de la residencia de Valeria, escritora aficionada que trata de averiguar qué le pasó a una maestra de la Segunda República que estuvo vinculada con la familia Santaclara.

Laura Castañón consigue que cada personaje adquiera una voz propia e inconfundible y que sus historias nos enganchen de igual manera. Su forma de narrar me ha recordado a la de Alejandro Palomas: por lo cuidado de su prosa, por su humor, por las inquietudes y las relaciones familiares de sus protagonistas, por algunos de los temas que trata. Por eso creo que los seguidores del autor catalán conectarán de inmediato con esta novela. También lo harán los lectores que busquen una lectura adictiva, pero que les deje poso, pues a través de los pensamientos y las vivencias de Valeria, Laia, Emma y Feli, La noche que no paró de llover reflexiona sobre la maternidad, la vejez, el amor y la culpa. Y, por encima de todo, sobre la memoria, individual e histórica, y sobre el mal, voluntario o inconsciente. Porque cualquiera de nuestras decisiones diarias puede tener consecuencias imprevistas, terribles para nosotros mismos o para otros, igual que nuestras acciones o inacciones como sociedad determinan la historia de nuestro país, para bien o para mal.

Qué difícil es asumir que nuestras equivocaciones pueden ser trascendentales para los demás. Imagino que por eso solemos esperar a que la muerte esté a la vuelta de la esquina para evocar nuestros recuerdos, como Valeria Santaclara. Quién sabe si entonces encontraremos el sentido a todo aquello que vivimos y si habrá alguna justificación para cada una de nuestras malas decisiones. La noche que nunca paró de llover me deja con ese desasosiego, quizá por planteármelo antes de tiempo. O en el momento oportuno, quién sabe.

[product sku= 97884233552333 ]
Publicado el

Adelaida y Coco, de Eire

Adelaida y Coco

Adelaida y CocoLeemos en la contraportada de este libro: “El mundo se divide en dos: los amantes de los gatos… y el resto”. Yo, claramente, pertenezco al primer bando. No os voy a dar más la brasa sobre cuánto me gustan estos pequeños felinos y mi devoción por ellos. A las reseñas os remito: esta o esta.

Como comprenderéis, cuando vi este libro pensé que estaba hecho para mí. Adelaida y Coco es un libro para gatófilos. El resto, los que pertenezcáis al otro bando, ni os molestéis. A ver, no quiero ser mala, pero es que si no os gustan los gatos, si nunca habéis convivido con ellos no creo que podáis entender la felinidad que desprende este libro. Pero no todo está perdido, insensatos del otro bando. Quizá con este libro os entren unas irremediables ganas de tener un gato (o dos, o tres). Quizá lleguéis a captar, aunque sea mínimamente, lo que los gatófilos sentimos por nuestros peludos. Y si no, insensibles, podéis disfrutar al menos con esta historia divertida y con las ilustraciones de Eire. Venga, que os lo estoy poniendo a huevo. Tenéis que leer sí o sí Adelaida y Coco.

Adelaida es una joven urbanita que trabaja como freelance desde su casa. Como buena freelance, pasa horas y horas delante de la pantalla de su ordenador. Seguro que más de uno os sentís identificados. Yo también tuve mi época de trabajar en pijama desde casa haciendo traducciones (¡ay, cómo la echo de menos!). Coco es su gato: un achuchable felino negro que, como buen gato, se cree el rey de la casa. Sumida en una especie de crisis existencial (¿también os suena?), Adelaida ocupa su tiempo trabajando y en las redes sociales, lo que se traduce en horas y horas sentada en casa frente al ordenador.

Para los que somos más bien caseros, un gato es la mascota ideal. No necesita salir a la calle y puede pasarse horas (y hoooraaas) enroscado en algún lugar de la casa durmiendo. Pero, como todos los que tenemos gatos sabemos, bajo esa denominación de animal independiente y poco cariñoso se esconde una gran mentira. No tenéis ni idea. Los gatos, por lo general, son auténticas pegatinas. Allá donde vayas en la casa te seguirá. Olvídate de la intimidad en el baño: siempre tendrás un espectador. Cuando a tu gatito le apetezca, procederá a hacerse una bola sobre tus piernas y prueba tú a moverte. Olvídate también del despertador, ya no lo necesitas. Tu gato te hará saber el hambre que tiene o lo aburrido que está a horas tan apetecibles como las seis de la mañana.

Todas estas situaciones aparecen en la hilarante novela gráfica de la ilustradora Eire. Todos estos topicazos que los que tenemos gato conocemos bien. Coco, por supuesto, lleva a la perfección todos y cada uno de ellos. No podía ser de otra forma.

Me he reído mucho con este libro, no solo por lo identificada que me he sentido con Adelaida en muchas ocasiones. Es que, además,  Eire tiene un humor naif y sutil con el que también me identifico. Así pues, gatófilos e insensatos, os recomiendo esta hilarante novela gráfica. El buen rato está garantizado.

[product sku= 9788425353284 ]
Publicado el

Vicios del servicio, de César Blasco

vicios del servicio

vicios del servicioHace mucho tiempo, allá por el 2011, leí una novela de un autor que pocos conocían, Cesar Blasco, yo lo descubrí gracias a las redes sociales, al boca a boca como dicen unos, o boca oreja como dicen otros, aunque como estamos hablando de libros lo suyo sería decir “ojo a oreja”. “Penurias exquisitas”, fue un libro que recomendé mucho y que divirtió a casi todos los que lo leyeron. Un libro con una feroz crítica social en clave de humor.

Y hace muy poco descubrí que César Blasco regresaba con otro libro y desde ese momento ya quise saber cómo había sido la evolución de este autor.

También tengo que decir que la portada no me ha convencido nada, de hecho, de no saber que era un libro de este autor estoy absolutamente segura que jamás hubiese entrado en mis estanterías, porque no habría reparado en el, o directamente lo habría rechazado. Ahora, después de haberlo leído, sigo sin comprender el porqué de esta portada en relación con lo leído.

“Consol examinaba con gesto experto el retrete en los servicios de la celda que ocupaba junto a media docena de detenidas en las instalaciones de la comisaría de la Policía Autonómica de Les Corts. Había sido arrestada durante los disturbios que siguieron a la disolución por los Mossos d´Escuadra de una concentración no autorizada entre el Palau de la Generalitat en contra de los recortes sociales previstos en los presupuestos del Gobierno Autonómico para el 2012…”

Pues así empieza “VICIOS del servicio”, la nueva novela de César Blasco, contándonos que Consol, la mujer de Pere Gil i Puyuelo, un empresario catalán (o catalanizado) ha terminado detenida tras su participación en una manifestación. Y si bien su marido es un empresario que aprovecha todos los resquicios legales para ahorrarse todo el gasto posible en sus trabajadores, además de relacionarse “como se debe” para obtener contratos con la Administración autonómica, su curiosa esposa, una obsesiva de la higiene, se dedica a involucrarse en diversas actividades en algunas “oeneges”. La familia del empresario se completa con Paloma, la hija ultraconsentida del matrimonio, una joven acostumbrada a no hacer nada que mantiene una relación con un “perroflauta” (esto dicho desde mi más absoluto respeto) llamado Sócrates. También, y desde hace muy poco convive con ellos el padre de Pere, Miguel, un agricultor aragonés, que creará diversas situaciones interesantes en la novela.

Por otro lado, y no menos interesante, está la plantilla de la empresa, que está compuesta en su integridad por personas por las que el empresario obtiene pingües beneficios tanto fiscales como por parte de la SS.SS. Si leen los agradecimientos de la solapa del libro, verán que la corrupción es la gran protagonista, ya que nos encontramos ante un empresario que tiene, y sobre todo ha tenido en el pasado, negocios turbios con políticos corruptos.

Estamos en tiempos de crisis, la empresa tiene, como muchas pequeñas empresas familiares, multitud de problemas económicos, y todos deben arrimar el hombro; y cuando todos tienen que “poner” en lugar de “llevarse”, aparecen los problemas.

Humor negro y sátira por partes iguales; el egoísmo humano, ese que va más allá de la picaresca tan característica en nuestro país… Y en otros también, no vayamos a pensar que somos los únicos que queremos ganar mucho y pagar pocos impuestos.

Tengo que reconocer que en ocasiones no he sabido si reírme o sonrojarme, es lo que pasa cuando se está al límite del humor, esa delgada línea que separa el humor del horror.

Los personajes son todos absurdamente reconocibles, quiero decir que son, llevados al límite, representantes de nuestra sociedad, gente que se relaciona con nosotros todos los días, incluso alguno podemos ser nosotros mismos. Los capítulos en los que aparecen Remedios y Climet, dos de los trabajadores, me han recordado al teatro de lo absurdo de Eugene Ionesco aunque mucho más cercano a nosotros como el de nuestro gran Maura.

“VICIOS del servicio” es una novela que gustará a muchos de los que se acercaron a aquellas viejas pero tan actuales “Penurias exquisitas”, porque si uno de los objetivos del autor era conseguir con este libro horrorizar al lector hasta el punto de dudar entre la risotada y la vergüenza probablemente lo ha conseguido. Lo que no dudo yo y desde luego me creo, es que, como el propio autor nos dice, las editoriales convencionales hayan descartado este libro, pues su contenido, tan políticamente incorrecto, no solo no encaja con ellas, sino que podría ponerlas en apuros con muchos de sus lectores.

[product sku= 9788491603306 ]
Publicado el

Másters del multiverso, de Sergi Escolano

másters del multiverso

másters del multiversoEl humor ya no es lo que era. Ahora existen ciertos límites. Fronteras, custodiadas por seres que nacieron ofendidos, que no se pueden traspasar. Y si lo haces debe ser en petit comité; en la intimidad de lugares clandestinos. Como ese grupo de whatsapp que todos tenemos, en el que el libre albedrío campa a sus anchas y en el cual, normalmente, salen a colación temas que de hacerse públicos te convertirían en el enemigo público número uno del estado (si no contamos al Gran Wyoming) por haber ido demasiado lejos, y que posiblemente, y más importante, harían sonrojar a tu pobre abuela.

Así pues, cuidado, que nadie se percate de que cuentas chistes de humor negro antes de que el cadáver se haya enfriado. Ojo con reírte de mi tendencia política. A la iglesia y a mis creencias, ¡ni tocarlas! ¿Y a las demás? A las demás sí. ¿Puedo hacer chistes sobre tu suegra? Sí. ¡Pero si está muerta! No importa, con las suegras no hay veto. Y si al final decides hacer partícipe de tus chistes al resto de mortales, que sepas que tal vez debas pagar un peaje. Unos cuantos chistes de 140 caracteres pueden conseguir que des con tus huesos en la cárcel. (Y luego nos quejamos de los peajes en Cataluña). Que levante la mano el que todavía espera que los magistrados de la Audiencia Nacional salgan con sendas narices de payaso, presionándoselas como si se estuvieran palpando el escroto en busca de un tumor, para anunciar: “¿Cómo están ustedes? Era todo una broma amiguitos”. En ocasiones, sobre todo cuando ocurren este tipo de hechos anacrónicos con el humor como principal diana (subterfugio de motivos más oscuros y represivos) me pregunto si no estaré viviendo en una realidad paralela. Una en la que el humor, antaño usado para arrancar sonrisas, se esté convirtiendo en un arma necesaria que esgrimir contra la solemnidad, la caspa, el puritanismo y la corrección congénita. Si esto es así, Másters del multiverso de Sergi Escolano es un (tomad nota trío de las Azores) arma de destrucción masiva.

En Másters del multiverso, publicada por la editorial Pez de plata, acompañaremos a Boni en sus aventuras por diferentes universos paralelos. Boni no es más que un chaval normal, algo friki, pringado y pagafantas que bebe los vientos por Carla, una choni que está enamorada del matón del barrio. Un buen día Boni descubre a un tipo clavado a él que dice ser un viajero interdimensional. Boni se unirá a ese extraño viajero para eliminar a Hades, el villano de turno que planea destruir todo el multiverso. Para evitarlo deberá trasladarse a diferentes realidades, a cual más estrafalaria. Con este pretexto Sergi Escolano nos embarca en una novela de ciencia ficción con grandes dosis de humor. Irreverente como en la serie de animación Rick y Morty. En ocasiones absurdo al más puro estilo Monty Python. En otras, y valiéndose de esas otras realidades, repleto de sátira; un humor patrio que en ciertas ocasiones puede recordar al de Pablo Tusset o a las tiras cómicas de la revista El Jueves. Y aunque el humor es el principal aliciente de la novela, cabe destacar que el autor, licenciado en física teórica, explica con soltura, y en un lenguaje muy ameno, qué es eso de las realidades divergentes, que no paralelas. Además, y a lo largo de la novela, realiza un bello homenaje a la literatura, en particular a autores como Borges, Ray Bradbury, Orwell o Philip K. Dick.

Es incuestionable que el punto más fuerte de la novela es su humor satírico; humor que en ocasiones alcanza niveles corrosivos comparables con la sangre de un Alien. Y es que Sergi Escolano lanza dardos, a dos manos, con destino a todo lo que en nuestro país huele a naftalina, y acierta, con buena puntería, transformando en brotes de hilaridad y en carcajadas sonoras tristes acontecimientos de nuestra historia u organizaciones (¿mafiosas?) a las cuales nos hemos acostumbrado, peligrosamente, a que rijan nuestras vidas. Políticos, telebasura, religión católica (aquí es cuando alguien dice: seguro que con el Islam no se atreve), sexo, runners (Escolano echándole huevos) y estupidez a nivel global; todo ello se convierte, mediante la afilada escritura de Escolano, en algo susceptible de convertirse en un sketch humorístico. Es por ello que en Másters del multiverso encontrareis lugares en los que la industria de la televisión controla el estado, convirtiendo a la población en amebas babeantes de tanto ver programas del corazón y escuchar reggaetón. En otra realidad paralela (perdón, divergente) descubriremos que los nazis ganaron la guerra (todo buen libro tiene nazis) y que tanto Hitler como Franco, convertidos en dos vejestorios mitad hombres mitad máquinas, gobiernan medio mundo. Así hasta cinco lugares en los que los acontecimientos que conocemos ocurrieron de forma distinta.

Másters del multiverso se lee prácticamente de un tirón, y a pesar de que la novela tiene ciertos altibajos, chistes con menos gracia y un clímax del cual se podría haber esperado algo más épico, absurdo o menos predecible, engancha desde la página uno. Esto es debido, sobre todo, a esa facilidad que el autor (muy ducho como guionista) tiene con los diálogos. De hecho, en más de una ocasión da la sensación de estar leyendo el guion de un programa de humor en el que se van entrelazando diferentes sketches. Esa sensación se acrecienta cuando Sergi Escolano nos regala, una vez traspasamos el final de la aventura, escenas eliminadas y tomas falsas que dan el remate final a un libro extravagante, mordaz y divertido que hará las delicias de todo aquel que goce de un sentido del humor en plena forma.

[product sku= 9788494307096 ]
Publicado el

La sensacional Hulka, de John Byrne

la sensacional hulka

la sensacional hulkaDurante los años 90 siempre andaba enfrascado leyendo con fervor a la Patrulla X. Tipos muy serios con garras o con poderes mentales que se las veían con los villanos más letales de la Marvel. Poco después Hulka llegaría a mi vida. He de reconocer que sus aventuras no cuajaron del todo en mi mente de adolescente circunspecto que todavía no consideraba el humor como una de las partes más importantes y esenciales de la vida. Sí puedo afirmar que el dibujo de John Byrne me encandiló. Gran parte de esa atención se la llevó la fémina protagonista. Mis hormonas desbocadas de adolescente se encabritaron ante la visión de aquella mujer alta, de piel esmeralda, poseedora de curvas sinuosas, de músculos poderosos y de un buen par de…

<< ¿Un buen par de qué?>>

Espera… ¿Hulka? Iba a decir de ojos. ¡De ojos!

<<Ah vale, ten en cuenta que la Comics Code Authority podría censurar esta reseña. >>

No creo que esa asociación de puritanos tenga potestad por estos lares, Hulka. En esta web tenemos libertad de expresión. ¡Ay, no saben lo que hacen! Como iba diciendo, por aquel entonces no supe valorar al 100% lo que las páginas de la serie La sensacional Hulka atesoraban. Pero muchas lecturas después, y cierta madurez lectora, me dieron una nueva perspectiva para, por fin, apreciar lo que John Byrne había hecho: subvertir las típicas normas de la narración y crear un personaje único e inimitable. Pero antes de proseguir, mi única pregunta para todo aquel interesado en este impecable tomo es la siguiente: ¿Qué tal vais de humor? Ya que en La sensacional Hulka éste es el motor que propulsa sus aventuras.

<< ¡Hey, hey! Para el carro chaval. En mis aventuras también hay acción. Como cuando peleo a muerte contra Titania. ¿Y qué me dices del enfrentamiento a tortazo limpio contra el cabeza hueca de Mahkizmo?>>

Nada que objetar. Pero deberías reconocer que no todos los lectores, incluso a día de hoy, están acostumbrados a que un personaje, ya sea de cómic o de libro, atraviese la cuarta pared. Y es que Hulka lo hace, no solo en cada una de las portadas (mención especial para esa en la que parodia la portada de Vanity Fair en la que Demi Moore aparecía embarazada), sino también a lo largo de sus andanzas. Así pues no es de extrañar que Hulka se enfrente con el autor cada dos por tres para echarle en cara que se esté volviendo un poco vago al dibujar (autocrítica que se hace el propio autor por esos fondos que en alguna ocasión descuidó) o cada vez que la dibuja en poses absurdamente sexys (burlándose así de los artistas que abusaban de ese tipo de poses). El nivel de meta literatura en este cómic es tal que el propio Byrne llega a pasearse por sus viñetas (y a “despedirse” en un número especial que es una verdadera delicia), así como la editora Renée o el jefe de editores Tom Defalco. ¿Y qué ocurre cuando un personaje de cómic sabe que es un personaje de cómic?

<<Pues que puedo saltar entre viñetas, romper páginas que el graciosillo de Byrne ha dejado en blanco o rasgar otras para huir de lugares en los que parecía no haber escapatoria posible. Además comento con mis lectores si las subtramas están a la altura y cuantas páginas le queda al cómic que están leyendo para finalizar. ¡Y en ocasiones hasta saco la edición definitiva del universo Marvel para consultar las particularidades de algunos de mis enemigos! En definitiva: soy la bomba chaval. >>

Nunca dije lo contrario. Pero ya que has sacado a colación los villanos que pueblan La sensacional Hulka, debería comentar que a lo largo de las más de 750 páginas del tomo veremos lo mejor y más granado de la Marvel en lo que se refiere a este aspecto.

<< Te referirás a los villanos más cutres, ¿no?>>

Bueno, yo…

<< ¿Qué tiene de ilustre El Zancudo?>>

Ejem…

<< ¿Y el Doctor Bong? ¿Un tío con cabeza de campana capaz de alterar lo que se emite en televisión? Venga, por favor…>>

Ese capítulo en cuestión es una genialidad. Pues John Byrne emula los inicios de algunas series como Los 4 Fantásticos. En el número cinco de esa serie aparecía Doctor Muerte (Doctor Doom en inglés) así que aquí recuperó un villano con un nombre que fonéticamente se le pareciera y con una vestimenta que, bueno… con los ojos entrecerrados puede semejarse.

<<Lo que yo decía. >>

Pero no debería extrañarnos, pues desde un principio Byrne deja bien claro que va a utilizar los enemigos más penosos y lamentables (la hez de la hez) que haya parido Marvel para reírse de los tópicos de la editorial. Sin duda un agradable soplo de aire fresco que en su momento no se valoró (probablemente por plantear conceptos demasiado adelantados a la época), pero que ahora cobra más sentido que nunca en una serie que buscaba reírse de sí misma. Apta sobre todo para lectores libres de prejuicios. Por otro lado, no son pocas las estrellas invitadas que se pasean por las viñetas de este cómic: Spiderman, Los 4 Fantásticos, una versión muy particular de Los Simpson o Los Picapiedra, Robocop e incluso Mapache Cohete, unos de los integrantes del grupo que lidera Star-Lord en Guardianes de la Galaxia.

<<Mmm…Lo de Guardianes de la Galaxia, y con el volumen 2 en cines, lo has puesto para recibir más visitas ¿verdad?>>

Me declaro culpable.

<<Sí, sí, todo lo que has dicho está muy bien, pero casi no has hablado de lo maravillosa que soy yo, la prota. >>

Algo de razón tienes, porque si hay una cosa que hace único el cómic de La sensacional Hulka, es la Hulka que Byrne concibió. Y no me estoy refiriendo a esa belleza, digna de una diosa, que le otorgó a través de sus lápices, sino a esa compleja personalidad que se va moldeando con cada disparatada situación a la que se enfrenta. Hulka además es una mujer independiente, provocativa, contestona, ocurrente, hace lo que le da la gana, viste como una modelo y no depende de ningún hombre.

<<Bueno, a Wyatt Wingfoot, mi chico, sí que lo necesito para…>>

Vale, vale, lo hemos pillado.

Añadidle a todo lo anteriormente mencionado que la edición de Panini Cómics de La Sensacional Hulka no solo recoge toda la etapa de Byrne con la Amazona Esmeradla, sino que también reúne la novela gráfica, entrevistas que éste concedió y un relato creado por Chris Claremont y Alan Davis. Un tesoro de tapa dura imprescindible en la estantería de todo buen amante del noveno arte.

<< Y si no lo compráis iré a vuestra casa y os quemaré toda la colección de cómics. >>

No lo digo yo. Lo dice Hulka.

[product sku= 9788490949078 ]
Publicado el

No más miedo, de Erica Jong

No más miedo

No más miedoMe gusta mucho la portada de este libro. Esa cremallera desde el ombligo me parece muy sugerente. Leí además que Erica Jong tuvo mucho éxito con otra novela del mismo estilo, escrita hace bastantes años (1973), Miedo a volar, que es un clásico del erotismo. Me suelen gustar este tipo de novela que trata de las mujeres, que nos analiza desde dentro, en primera persona, tipo autobiografía. Yo era un renacuajo en 1973, pero estoy segura de que la mayoría de lo que cuenta se puede trasladar a nuestros días sin problema, porque aunque la vida pasa, nos modernizamos y la luna nos parece casi una parada de metro, hay cosas que no cambian, nunca. La relación que las mujeres establecemos con nuestros cuerpos, aunque nos influya el entorno y las modas, más o menos es igual siempre, así como la forma de interactuar en el sexo.

En No más miedo, Erica Jong nos cuenta las aventuras y desventuras de una mujer madura, por la sesentena. La verdad es que cuando empecé a leerlo me pareció que no iba a poder identificarme con el personaje, que me parecía muy diferente a mí. ¿Qué tengo yo que ver con una mujer que pasa de los sesenta, rica, que vive en Nueva York, que parece preocuparle mucho su aspecto y ha declarado la guerra a las arrugas, que tiene perro, que lleva ya el tercer o cuarto marido, judía, actriz y no sé cuantas cosas más? Así, a bote pronto, para mí, igual que un marciano. Pero… es una mujer y la sororidad existe y se siente, hermanas. Así que vas avanzando y empiezas a sentirte en su piel y la entiendes muy bien. Tiene unos padres ancianos, que necesitan cuidados 24 horas, por los que siente un gran cariño, a los que recuerda llenos de vida y a los que no le gusta ver así, con el cuerpo marchito y el cerebro nublado. Reconoce el sentimiento contradictorio de desear que descansen en paz y la pena de que se marchen para siempre; creo que esto es universal. Tienes dos hermanas con las que hay mucho tira y afloja, como en todas las relaciones fraternales.

Está casada con un hombre mayor, y la edad y la rutina han hecho que su vida sexual esté muy reducida, por no decir que no la tiene; esto la mata. Ha sido una mujer muy activa en todos los aspectos. Se lanza a la aventura de buscar pareja sexual esporádica por internet y es muy gracioso con lo que se encuentra. Durante la novela, evoluciona hasta ese sentimiento, otra vez contradictorio, de que necesita un desahogo físico, seguir sintiéndose atractiva y deseable y el cariño que siente por su marido. Acaba dándose cuenta de que el sexo, sin sentimiento, llegados a este punto, es un ejercicio físico que no lleva a ninguna parte y no es placentero, para nada.

Es muy importante la relación con su hija, también universal, de querer protegerla y a la vez, dejarla vivir su vida. La relación con su amiga Isadora Wing (protagonista de Miedo a volar) es entrañable y sincera. Las dos mujeres tienen unas conversaciones muy interesantes, llenas de sabiduría. Son mujeres fuertes, que llevan las riendas de su vida, aunque se les pongan zancadillas y sientan el peso del paso del tiempo. La edad no perdona, da igual la condición social que tengas.

El libro está contado de forma bastante simpática, aunque me cuesta pillar algunas bromas, usa muchas palabras en yidis, pero la esencia la entiendes y sobre todo el sentimiento. Está lleno de diálogos aunque sea un libro muy reflexivo, no es pesado ni filosófico. Es sincero y directo, casi íntimo en muchas ocasiones. Me ha recordado a Come, reza, ama, de Elisabeth Gilbert, aunque el estilo de escritura no tenga nada que ver.

En la solapa, hay una foto de la escritora que rezuma alegría, tiene una sonrisa enorme y brillante. Me ha recordado a Barbra Streisand y a Bette Midler, ese tipo de mujeres con mucho carácter, talento y una vis cómica. Yo le he puesto esa cara a la protagonista de la novela.

 

[product sku= 9788420426426 ]
Publicado el

Textos huérfanos, de Enrique Jardiel Poncela

textos huérfanos

textos huérfanosUn humorista no suele ser gracioso todo el día, ni siquiera en su trabajo, aunque este consista precisamente en serlo. Hacer reír a todo el mundo es misión imposible, porque el humor es subjetivo, fruto de una determinada forma de ver la vida, de una cultura, de una época.

Recomendar un libro de humor también es complicado. Lo que me ha divertido a mí puede dejar frío a otro o incluso ofenderle. Mirad si tiene tela el humor, aunque muchos lo consideren un arte de segunda. Aun así, hoy vengo a hablar de un libro escrito por uno de los humoristas españoles más relevantes del pasado siglo, Enrique Jardiel Poncela, y no una de sus obras más conocidas, sino Textos huérfanos, un recopilatorio de sus escritos de juventud, esos que hasta él olvidó cuando alcanzó notoriedad, y que la editorial Berenice reimprime por primera vez desde entonces.

Textos huérfanos contiene aquellos artículos experimentales que Jardiel Poncela publicó en las revistas Buen Humor y Gutiérrez durante los años veinte, mucho antes de darse de bruces con la censura franquista. En ellos, el cómico madrileño dio rienda suelta a su creatividad y explotó especialmente el humor absurdo, en el que logró muchos momentos de brillantez. He disfrutado de sus reconstrucciones históricas de la batalla de Lepanto y del viaje de Colón, de sus pequeñas obras teatrales parodiando la psicología cotidiana, de sus aforismos, de sus refranes inventados, de sus juegos de palabras y de la falsa atribución de frases célebres a famosas figuras de la Historia. Imaginad mi sorpresa al reconocer algunas de esas bromas, y es que más de una de las ocurrencias de Jardiel Poncela han pasado de boca en boca a lo largo de las décadas.

Aunque predominan los textos experimentales y frescos, también hay chistes rancios y machistas, porque, como decía, el humor es reflejo de una cultura y una época determinadas. Eso me ha hecho pensar en el debate sobre los límites del humor que está tan en boga en los últimos tiempos, ya que algunos de sus artículos, escritos hace casi cien años, serían objeto de demanda si se escribieran hoy. Os dejo el caso que me ha parecido más llamativo, para que juzguéis vosotros mismos:

Extracto de «Oficios que la mujer puede desempeñar»:
Adúltera
Escritora
Feminista
Víctima de un crimen (consecuencia de las tres anteriores).

Las sensibilidades cambian con los años, no cabe duda. El ejemplo anterior a mí me parece de mal gusto, pero otros chistes que tiran de topicazos entre hombres y mujeres sí me han hecho gracia, igual que los de otros asuntos que siguen hiriendo muchas susceptibilidades actualmente, como es el caso de los deseos de independentismo de Galicia, País Vasco y Cataluña.

Textos huérfanos es así: va de lo absurdo a lo incisivo, de lo trivial a lo reflexivo. En aquellos años, Jardiel Poncela escribió todo lo que quiso: a veces, innovando el humor, otras, recurriendo a los clichés; a veces, con creaciones brillantes, otras, con textos para salir del paso. Y es que, como decía, no se puede ser gracioso todo el tiempo ni hacer reír a todo el mundo. Sea como sea, la publicación de Textos huérfanos es una buena noticia para los seguidores de Jardiel Poncela que deseen descubrir al artista en sus primeros años y para aquellos amantes del humor absurdo que quieran conocer a uno de los pioneros españoles de esa vertiente. Y también es una oportunidad para revisar los límites del humor que había en nuestro país hace casi un siglo y que cada uno reflexione si hemos avanzado o retrocedido.

[product sku= 9788416750320 ]