Publicado el

Prosas reunidas, de Wistawa Szymborska

Prosas reunidasCasi siempre les digo que se dejen sorprender por la lectura, que los prólogos unas veces animan a la lectura del libro que tenemos entre las manos y otras pueden echarnos tan para atrás que volvamos a dejarlo en la estantería.

Pues bien, este prologo pueden leerlo cuando quieran, es más, les confesaré que he pensado que si en alguna ocasión escribo un libro, o alguien se le ocurre hacer un libro con mis reseñas literarias, quiero que el prólogo lo haga alguien tan bueno como Manel Bellmut Serrano, que como verán es no solo quien ha realizado el prólogo de esta obra, sino que también es suya la no menos brillante traducción al castellano.

Y digo brillante porque yo, tengo que reconocerlo, no sé polaco y no puedo comparar con el original, pero esta traducción ha hecho que me enamore de la autora, de la que solo conocía, y poco, un puñado de poemas que busqué cuando recibió el Premio Nobel de Literatura. No fue fácil encontrarlos entonces, era 1996, finales del Siglo XX, y no se pueden hacer a la idea de lo mucho que ha cambiado internet mi vida desde entonces.

Por un lado este nombre, Wistawa Szymborska, que por aquellos finales de siglo no lo había oído jamás, esto suele pasar con algunos premios Nobel de literatura, del resto ni hablo; por otro lado está la forma de escribir de esta mujer, el dominio que tiene del vocabulario, la capacidad de concreción para decir tanto en con tan cortas reseñas.

El Premio Nobel se lo dieron por su poesía. Y ella, como suele ser habitual, leyó su discurso al recoger tan alto galardón, y un día yo leí este discurso, años después de ser pronunciado, después también de leer algo más de su poesía y hoy recuerdo, porque no podría ya olvidarlos, algunos fragmentos:

”…No existen profesores de poesía, lo que haría suponer que esta actividad requiere de estudios especializados, exámenes presentados en fechas precisas, disertaciones teóricas rematadas con bibliografía y notas y, finalmente, los diplomas recibidos con solemnidad. Todo esto, a su vez, significaría que para graduarse de poeta no bastarían las hojas de papel, aun cuando estuvieran llenas de excelentes versos, sino que se necesitaría, sobre todo, un papel con sello y firma…”

El final de su discurso fue:

“…De acuerdo, en el habla cotidiana, la cual no recapacita sobre cada palabra, usamos expresiones como la vida común, los acontecimientos comunes… Sin embargo, en la lengua de la poesía, donde se pesa cada palabra, ya nada es común. Ninguna piedra y ninguna nube sobre esa piedra. Ningún día y ninguna noche que le suceda. Y sobre todo, ninguna existencia particular en este mundo.
Todo indica que los poetas tendrán siempre mucho trabajo…”.

Todo su discurso me gustó, casi puedo decir para ser más exactos que me conmocionó, y es por ello que al ver que la editorial Malpaso reunía en un solo volumen toda la prosa de Wistawa Szymborska (¡menos mal que no me escuchan ustedes pronunciar el nombre!), no lo pensé dos veces y me dije, pues este para mí.

Y este es el libro que me ha acompañado en los últimos días allá donde fuera, y me he divertido como nunca pensé divertirme con una poeta polaca, y en la fila del banco o de correos la gente me miraba como si no comprendiesen que me podía hacer tanta gracia en un libro del que no podían pronunciar el nombre de la autora ¡Ya ven!

En realidad he descubierto que estas Prosas reunidas son reseñas literarias publicadas en diversos medios que alguien se ha preocupado de reunir y publicar. Un poco, y salvando las distancias ente una Nobel de literatura y nosotros mismo, como nuestro querido Anuario, pero en este caso solo reseñas y todas de ella, y lo que es más interesante, prácticamente todas las lecturas que utiliza para estos menesteres son ensayos, o en cualquier caso lecturas que ella entiende como no obligatorias, otras lecturas no obligatorias y más lecturas no obligatorias. Una mujer que como ven ha tenido tiempo para leer lo que dicen que importa y lo que quizá importe y no lo sepamos. Una gran lectora, y la imagino ahora también como una persona con un gran sentido del humor, porque sabe reírse hasta de sí misma, y eso es fundamental para reírse de los demás con inteligencia.

Me ha impresionado la capacidad de reflexión de esta mujer, su conocimiento sobre tantas cosas y su sinceridad para decir que algo no es capaz de comprender, o, de llevarlo al terreno en el que ella se mueve con más frescura que el propio autor del ensayo. Es muy ligera pero profunda, incisiva, divertida y coloquial, esto se nota mucho en la traducción, quiere que se le entienda, quiere que sea divertido lo que para ella es un placer, LA LECTURA, y es por ello que ensalza a los autores que le han hecho más sabia y más feliz con lo que han escrito, porque leer un ensayo no debe estar reñido con hacerlo de forma grata e interesante para el lector. Es como el profesor que sabe mucho de su materia pero que no es buen comunicador porque le falta pasión por lo que hace. Esos no deberían ser ni profesores.

Me encanta el ofrecimiento que Malpaso hace a sus lectores para obtener gratis este libro en formato digital, porque les aseguro que las esperas pueden ser mucho más gratificantes, casi desearán cuando lleguen a la consulta médica que esté abarrotada de gente, o dejará de importarles tener que hacer cada día un trayecto largo en metro o autobús poder leer alguna de sus reseñas; son cortas y da tiempo de aprender siempre alguna cosa sobre un hecho histórico, o sobre la vida de un actor, escritor, filósofo…, o buenas y malas biografías, o zoología, antropología, arqueología, botánica, psiquiatría, y otras muchísimas cosas y gentes (y naturalmente donde vean un masculino singular pueden poner ustedes mismos un femenino). Y efectivamente mediante su lectura comprobarán, como bien dice el traductor, que queda perfectamente marcado su antiantropocentrismo, vamos que niega que seamos la culminación del mundo animal y que este nos pertenezca.

Me encantaría poder dejarles aquí una de sus maravillosas reseñas pero no sabría elegir, me sería casi imposible, pero si algún día yo fuese capaz de escribir una reseña como alguna de las suyas no me importaría que fuese como la titulada ¡SEÑORES DEL TRIBUNAL!, que encontrarán en la página 120 y que habla de un libro titulado Animales nocturnos, de Hanna y Antoni Gucwinski, y que termina tal que así:

«… Pero basta ya de lamentaciones, es hora ya de contar un chiste aunque sea viejo. ¡Señores del Tribunal! —dice el abogado durante el discurso de la defensa—, mi honorable oponente se muestra pródigo a la hora de imputar a los acusados los más viles comportamientos humanos. Ayer acusó a un ciudadano de tener la inusitada osadía de robar a plena luz del día. Hoy acusa a otro ciudadano de tener la malevolencia necesaria para robar de noche. Y yo pregunto, Señores del Tribunal, ¿cuándo se supone que deben robar mis clientes?»

O como el titulado ESTÚPIDAS LISTAS, del libro Los cien mayores tiranos, de Andrew Langley, que empieza como se inician muchas de nuestras reseñas que ustedes leen todos los días, reseñas de estos locos lectores que nos dejamos llevar por cualquier cosa para adquirir un libro: La portada, el título, una sensación…

Si por conocer a la poeta y darle un abrazo por hacer de la poesía un lugar para todos hubiese dado cualquier cosa, por haber hablado durante una hora con esta mujer tras haber leído estas reseñas suyas, no sé lo que hubiese hecho, dicho o dado.

Y ya saben que no soy yo muy mitómana…

Lean este libro

Lean libros

Lean.

[product sku= 9788416665617 ]
Publicado el

La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera

La insoportable levedad del ser

La insoportable levedad del ser“Pero luego se acordó de que ayer, poco después de aparecer él en la puerta de la casa, sonaron en una iglesia de Praga las seis de la tarde. La primera vez que se vieron, ella terminaba de trabajar a las seis. Lo había visto sentado en el banco amarillo y había oído sonar las campanas de la torre.

No, no fue la superstición, fue su sentido de la belleza lo que la liberó de la angustia y la llenó de ganas de vivir. Los pájaros de la casualidad volvían a posarse en su hombro. Tenía lágrimas en los ojos y estaba inmensamente feliz de oírle respirar a su lado”.

No soy muy dada a empezar las reseñas con citas. Pero hay veces que, después de leer un libro, este me parece tan asombroso y tan deslumbrante que me resulta muy difícil empezar a hablar de él. Por eso he querido comenzar con una cita. Para no romper la magia que se ha creado a mi alrededor y que se quedará conmigo un tiempo, aunque ya haya cerrado las tapas de esta obra maestra para siempre.

La insoportable levedad del ser es una historia de amor. Pero no os imaginéis una novela empalagosa y llena de clichés. No, es una crónica real. Sin idealizar, mostrada al natural y sin adornos. Los protagonistas son Tomás y Teresa, dos checos coetáneos de la década de los sesenta y que verán cómo las tropas rusas van avanzando filas por lo que antes era su hogar. Tomás tiene dentro de su cabeza casi tantos conflictos como los que existen en la Europa oriental de aquella época. Y todos los problemas se reducen en uno: las mujeres. Ama a Teresa con toda su alma, pero es incapaz de no estar con otras mujeres. Entre ellas, se encuentra Sabina, una joven artista que ve el mundo desde una perspectiva muy particular y que descubrirá, con el paso de las hojas, qué significa la insoportable levedad del ser.

Si por algo me ha encantado esta obra, ha sido por sus constantes alusiones a la filosofía. Rápidamente identificaremos la idea del eterno retorno propuesta por Nietzsche, por ejemplo. Milan Kundera, escritor de origen checo, aborda los problemas existenciales a los que los humanos plantamos cara día a día, deleitándonos con frases tan exquisitas como la que apuntaba al principio.

Hacía tiempo que tenía este libro entre mis pendientes; formaba parte de esa lista interminable de obras que quiero leer pero para las que nunca encuentro el tiempo necesario. Porque este libro hay que leerlo con calma, saboreándolo, exprimiendo cada frase que Kundera nos regala y, sobre todo, teniendo un lápiz a mano para subrayar todas esas citas que deberían formar parte de nuestra vida.

Un amigo mío me recomendó su lectura muy efusivamente. Cuando le dije que me disponía a leerlo, me dijo: “es la historia de amor más bella que he leído nunca”. Yo no sé si la calificaría de bella. No es una narrativa feliz; hay dolor, hay llanto y hay lágrimas literales que rodaron por mis mejillas al llegar al final de la historia. No sé si eso es bello. Lo que sí es, es emocionante y desgarrador. Gracias a Kundera he descubierto que hay muchos tipos de amor. Que se puede querer de muchas formas y que tal vez todas sean válidas. No sé, quizá una guerra de por medio hace que uno se replantee las cosas.

Lo que sí tengo claro es que este libro ha ascendido hasta encontrarse entre mis cinco favoritos. Y es curioso que, cuanto más me gusta un libro, más me cueste hablar sobre él. ¿Os identificáis con esa sensación de que os gusta algo pero no sabéis por qué? Eso me pasa a mí con La insoportable levedad del ser. Por eso, voy a terminar esta reseña tal y como la he empezado: citando una de las frases que he subrayado:

“Aquel que quiere permanentemente “llegar más alto” tiene que contar con que algún día le invadirá el vértigo. ¿Qué es el vértigo? ¿El miedo a la caída? Pero ¿por qué también tenemos vértigo en un mirador provisto de una valla segura? El vértigo es algo diferente del miedo a la caída. El vértigo significa que la profundidad que se abre ante nosotros nos atrae, nos seduce, despierta en nosotros el deseo de caer, del cual nos defendemos espantado”.

Publicado el

¿Quién es el 11º pasajero?, de Moto Hagio

¿Quién es el 11º pasajero?

¿Quién es el 11º pasajero?Sé que habéis venido aquí en busca de la valoración de un manga, pero permitidme, por una vez, que empiece hablándoos de un juego. El juego es conocido popularmente como El hombre lobo. El concepto de éste es tan simple como atractivo. Entre todos los jugadores se crean dos grupos: aldeanos y hombres lobo. Depredadores y presas. Nadie sabe si el jugador que tiene enfrente es un aldeano o un hombre lobo. ¿Amigo o enemigo? También dependerá del rol que a ti te haya tocado desempeñar. El verdadero atractivo de este juego es el clima de desconfianza que se crea; sobre todo en las primeras rondas donde reina el desconcierto. Los aldeanos deberán sobreponerse a la discordia sembrada por los licántropos y acabar con ellos. Pero conjeturas erróneas, probablemente engendradas por un monstruo manipulador, los llevarán en ocasiones a asesinar a aldeanos inocentes.

¿Quién es el 11º pasajero? de Moto Hagio, excelentemente editado y por primera vez en castellano gracias a Ediciones TomoDomo, me ha recordado a grandes rasgos a este juego de mesa. Aunque cabe señalar que por este manga de corte juvenil discurre menos violencia y sangre de la que se vierte en una de las imaginarias partidas, y tal vez veáis por las viñetas algún aldeano, pero ningún hombre lobo, ya que el género al que pertenece nada tiene que ver con la fantasía o el terror. Sí encontraréis extraterrestres. Es lo que tienen las historias de ciencia ficción. De hecho el relato está ubicado en un futuro distante. A años luz del nuestro. Un futuro en el que gracias a nuevas formas de energía los terrestres alcanzaron a colonizar la friolera de 51 planetas. Pero la historia que hoy nos ocupa ocurre mucho después de estos hechos, muchísimo después. La fecha es irrelevante. El lugar concreto es la Universidad Estelar. Allí se reúnen seres venidos de cualquier parte de la galaxia, la flor y nata de cada sociedad, jóvenes con mucho potencial, con el único objetivo de ingresar en ella y convertirse en los mejores pilotos de naves espaciales. Pero primeramente hay que pasar una prueba de ingreso. Diez aspirantes son embarcados en una nave que orbita alrededor de un planeta abandonado. Su misión: sobrevivir y enfrentarse a diversos retos a lo largo de 53 días. La cuestión es que nada más embarcar descubren que son once. La desconfianza se adueña de sus ánimos. ¿Quién es el undécimo pasajero? ¿A qué ha venido? ¿En quién puedo confiar? No son solo los actores de esta epopeya espacial los únicos que se plantean tales cuestiones, yo como lector no deje de hacérmelas hasta el final.

Ahora permitidme que me dé el lujo de hacer una comparación, y es que ¿Quién es el 11º pasajero? es también como esos reality shows de convivencia. Con concursantes mucho más capacitados intelectualmente y de profundidad psicológica más acentuada (por supuesto) y con un experimento de supervivencia y sociológico inmensamente más complejo (sin lugar a dudas), pero con unas bases cimentadas en el mismo concepto: congregar a gente diametralmente opuesta y lanzarlas a situaciones límite. Diferentes razas, diferentes personalidades, diferentes religiones, en definitiva, seres muy alejados unos de los otros que tendrán que aprender a convivir y superar obstáculos. Esos obstáculos se presentan de formas variadas: virus descontrolados, errores en el sistema de navegación, cargas explosivas diseminadas a lo largo de la nave… pero, ¿son parte del examen todas estas dificultades o realmente se enfrentan a contratiempos reales que podrían poner en peligro sus vidas?

Con el final de ¿Quién es el 11º pasajero? no solo se responderán todas las preguntas, sino que Moto Hagio nos propondrá algunas nuevas con Al horizonte del este, eternamente al oeste. Si la primera parte era un thriller de suspense, con vagas similitudes con el libro Diez negritos de Agatha Christie, en la continuación son las intrigas palaciegas las que toman el mando. Reyes destronados, guerras interplanetarias, traidores, espías y amor. Sí, amor. Lo hay. De igual forma, y tratado con mucha naturalidad, encontraréis el tema de la identidad sexual en la adolescencia. No os engañaré, este tomo de ¿Quién es el 11º pasajero? tiene sus momentos azucarados, pero no hay peligro de diabetes. Además, ¿no es la raíz, o la finalidad, o incluso el hilo conductor, de toda buena historia el amor en todas sus formas?

Hablemos ahora de Moto Hagio, una de las precursoras del shojo manga, y de su soltura para crear y dar forma al humor. A lo largo del cómic se hace patente esa agudeza; a pesar de que en ocasiones se excede e interrumpe el ritmo o la acción. Pero es en las últimas páginas donde podremos disfrutar de la Moto Hagio más gamberra y socarrona a través de un puñado de historias cortas que a pesar de ser de corte humorístico tienen también cierto calado filosófico y existencial.

Mientras que en estas últimas historias que completan el tomo la autora crea unos dibujos que son caricaturas infantiles de sus propios personajes, en ¿Quién es el 11º pasajero? y su continuación nos muestra qué podía hacer esta mangaka allá por los años 70. Rostros angulosos, enormes ojos que albergan la belleza de las galaxias, muchachos de frondosos cabellos y rizos imposibles. Si el diseño de personajes es correcto, el de vestuario, curiosamente, es realmente llamativo por la mezcolanza cultural. Se observa en algunas viñetas ropajes que bien podrían haber vestido los mosqueteros de la corte de Luis XIV, vestimentas de cuando el zar Nicolás II gobernaba en Rusia o incluso ropajes tradicionales de Japón. Una mixtura que no añade nada a lo que cuenta pero que pone de manifiesto que Moto Hagio, a lo largo de ¿Quién es el 11º pasajero?, da importancia a todos los detalles; dando especial trato de consideración a la psicología de sus personajes así como a las relaciones entre ellos.

[product sku= 9788416188260 ]
Publicado el

Cuentos populares portugueses, edición de José Viale Moutinho

cuentos populares portugueses

cuentos populares portuguesesEstoy hecha de cuentos. Del de la ratita presumida buscando marido, del de las aventuras de Pulgarcito, del de la aparente valentía de Juan Sin Miedo, del de la carrera de la liebre y la tortuga. De esas historias que me contaba mi abuela en su regazo, que me gustaban tanto o más que las series de dibujos animados. Quizá los libros siguen siendo mi refugio porque aún busco la emoción de esas tardes de la infancia. Hay una niña en mí, lo reconozco, que no desprecia las «cosas de niños», sino que las valora más que antes si cabe, porque esas «cosas de niños» me han hecho ser cómo soy y amar lo que amo.

Por eso, cuando leí «cuentos populares» contuve un suspiro y me dije «sí, quiero leerlo». Poco me importó que fueran portugueses, al fin y al cabo, no tienen que distar mucho nuestras historias de las de nuestros vecinos de península. Y sí, en Cuentos populares portugueses he reconocido personajes, aunque con otros nombres y en otros contextos, y también he descubierto a muchos nuevos en los ciento diecisiete cuentos que componen la edición de José Viale Moutinho publicada por Siruela. En el fondo, las tramas son recurrentes: que si jóvenes casaderos o en busca de riqueza, que si parejas infieles o que añoran tener un hijo, que si hombres que recorren el mundo en busca de vivencias o animales que se comportan como seres humanos. Reyes, príncipes, labradores, frailes o demonios son personajes habituales. Y las armas para salir airosos, las esperables: la bondad imponiéndose a la malicia, pero también la astucia imponiéndose a la bondad; y, sobre todo, el poder de la palabra, siempre presente. Historias inocentes, surrealistas, mágicas, crueles, procaces e incluso meros chascarrillos, que demuestran que hay cuentos para cada público y para cada ocasión.

José Viale Moutinho fue uno de esos niños que creció con los cuentos de sus abuelos, y ha visto necesario recoger la tradición oral de su país en este libro, esas historias que han pasado de boca en boca, generación tras generación, adaptándose a la época y a las circunstancias gracias a la imaginación de los cuentistas que se han apropiado de ellas a través de los años. Fuente de cultura popular y parte del imaginario colectivo, estos cuentos están compuestos por las expresiones del pueblo, sus tópicos y lugares comunes, y son una forma de conocer a la sociedad portuguesa de antaño, sus aspiraciones, sus miedos y su sentido del humor.

Quizá poner los cuentos populares sobre papel sea un atentado a su esencia, como el propio Viale Moutinho reconoce. Pero en estos tiempos de videojuegos e internet, en los que los abuelos que sientan a sus nietos en el regazo para contarles historias parecen en peligro de extinción, es necesario hacer algo para que estos cuentos no desaparezcan en el silencio. José Viale Moutinho ha puesto su granito de arena recogiéndolos en Cuentos populares portugueses y ahora es misión de nosotros, los lectores, que volvamos a ellos y los contemos en voz alta como en los viejos tiempos. Para entretener o para reflexionar. A niños o a mayores. Da igual. Lo importante es que nunca demos el cuento por acabado.

[product sku= 9788416964345 ]
Publicado el

Casi un objeto, de José Saramago

Casi un objeto

Casi un objetoEncontrar una voz propia, más que un estilo, debe ser una de las cosas más difíciles para un escritor. Por suerte (o, mejor dicho, por trabajo) muchos de ellos lo consiguen y por eso, a quienes leemos cotidianamente, no nos resulta difícil identificar a ciertos autores con solo leer sus libros, sin necesidad de nombres. Recuerdo que hace un tiempo, con el auge de Internet y las redes sociales, circuló un poema atribuido a Gabriel García Márquez, llamado “La marioneta” que gustó y mucho a los coleccionistas de frases de Paulo Cohelo; me recuerdo, en relación a ese texto, gritando de rabia y negando con la cabeza y aún recuerdo más la sorpresa de mi madre al verme tan enfadado en medio del patio trasero de casa, gritando a viva voz. Es que quienes leíamos al genio colombiano supimos al instante que aquél texto sobre una marioneta que se despedía de la vida JAMÁS lo hubiera escrito Gabo, no solo porque no era su estilo, ni las frases estaban compuestas con sus palabras, sino sobre todo porque al leerlo, la voz interna que nos llegaba al cerebro y al corazón no se parecía en nada a la del Nobel de Literatura. García Márquez, genio y figura, quien justo estaba en Estados Unidos bajo tratamiento por cáncer linfático, respondió con una de sus clásicas salidas: dijo que no se iba a morir de la enfermedad, sino porque le estaban adjudicando un poema tan cursi.

Saramago es otro de los grandes que tuvo, tiene y tendrá voz propia. Es leer cualquiera de sus novelas-ensayo y reconocer su estilo y su voz al instante. Ante esto, acercarse a Casi un objeto, un libro compuesto exclusivamente por cuentos, significaba un riesgo que, no obstante, asumí. Cinco minutos después, ese miedo se me había pasado y Saramago y su voz estaban allí, más presentes que nunca. A veces pienso que, si encontrara la lista de la compra que Pilar del Río y él hicieran en alguna tarde de Lanzarote, en ese papel también se vería su estilo y se escucharía su voz.

Pero vayamos al tema en cuestión: como dije anteriormente, Saramago también nos dejó cuentos y como la calidad supera las formas, éstos no tienen nada que envidiarles a sus magníficas novelas. Publicado en 1983, Casi un objeto está compuesto por seis cuentos de excelente calidad que dejarán ver el estilo Saramago a todos aquellos que se acerquen a un aspecto no tan conocido del genio portugués.

Si bien los seis cuentos (Silla, Embargo, Reflujo, Cosas, Centauro y Desquite) me gustaron mucho, particularmente quedé maravillado con Silla, Reflujo y Desquite, dignos ejemplos que vienen a demostrar que no es necesario escribir tanto como para hacerlo bien y que siempre será más válido un cuento que no lo diga todo, sino que deje al lector pensado o sacando sus propias conclusiones.

Silla, leído superficialmente (y Saramago nunca fue superficial) nos cuenta la historia de una carcoma que va royendo el interior de un asiento, que finalmente termina cayendo por la imposibilidad misma de mantenerse en pie, ante tanta presión interior; la cosa se pone interesante cuando comprendemos que quien se sienta en la silla es Salazar, dictador portugués, y que la silla que finalmente cae es ni más ni menos que su larga y horrible dictadura. El Saramago comprometido con el mundo que lo rodeaba se hace presente.

En Reflujo, un único cementerio va absorbiendo a todos los demás. Son tantas las muertes que se van acumulando que lo que se creía un cementerio central y controlado por un rey dictatorial, termina descontrolándose… es lo que pasa cuando desde un gobierno central y autoritario se intenta controlar todo, hasta la muerte, esa inevitable situación de la que nadie, ni el Rey, escapa y que nos iguala a todos.

Apenas dos páginas componen Desquite, uno de los cuentos más hermosos que leí en mi vida y que resume todo lo que tiene que tener un cuento; un chico se lanza a un río sabiendo que en la otra orilla lo espera una chica desnuda. ¿Eso es todo? Sí, pero no. Porque ese chico no solo busca llegar a la chica, sino, sobre todo, alcanzar el otro lado, cruzar ese río que separa literalmente su vida de este lado (dura, anclada en el tiempo) con el incierto pero atractivo porvenir que le ofrece una chica desnuda que, tal vez ni siquiera exista. Es ese arriesgarse al cambio que a veces tanto cuesta. Fabuloso.

Casi un objeto nos permite, bendito placer, sentarse a escuchar, una vez más, la siempre lúcida y filosófica voz de Saramago. Viva la buena literatura, en todas sus formas.

Publicado el

Lo que queda de nuestras vidas, de Zeruya Shalev

Lo que queda de nuestras vidas

Lo que queda de nuestras vidasDespués de traerles, no hace demasiado tiempo, un par de libros de Escritores judíos, incluso escritos directamente en yiddishy traducidos de ese idioma al castellano, decidí, darme un descanso, y he leído cuentos infantiles para curarme de los males que me aquejan desde un pequeño accidente que tuve. Pero ya saben que no hace casi nada volví con unas extrañas memorias de Hitler que me devolvieron a un tiempo concreto de la historia.

Vi la portada de Lo que queda de nuestras vidas y quedé fascinada, una típica portada de Siruela que te obliga a girarte y mirarla. Y, en contra de mi voluntad, dar la vuelta al libro y leer el inicio de la contraportada:

“Zeruya Shalev, la voz femenina más importante de la literatura israelí contemporánea, presenta en su nueva novela un impactante y emotivo relato de padres, hijos y los sentimientos y resentimientos que los unen y los separan… “

No leí más, y durante un buen puñado de noches he sido raptada por esta mujer, y durante un buen puñado de noches he disfrutado de su historia, sin comer, sin beber, absorta absolutamente en la narración.

Y es que NO estamos en los años de la II GM; nuestra protagonista va a ser Hemnda Horowitz, una mujer ya muy mayor con la que compartiremos, en sus últimos días, los recuerdos de su vida, trasladada de urgencia desde el pequeño cuarto en el que estaba en casa de su hija, a un hospital de Jerusalén.

Allí, la autora, jugará bien con los personajes que nos va presentando, a la propia Hemnda, pero también y sobre todo a sus hijos; Diana, una hija con la que nunca ha llegado a estar muy unida, deseosa de adoptar a un niño en contra de la voluntad del resto de su familia, pero ahora su única hija se hace mayor y aparecen las carencias que muchos y muchas van a reconocer; y Abner, como diríamos en nuestro en argot cariñoso y familiar, su ojito derecho, el niño al que le dio todo y al que ama todo lo que ella cree que se puede amar. Un abogado especializado en derechos humanos. Pero tampoco será oro todo lo que reluce.

La historia, está claro que la cuenta en tercera persona, pero ha sido capaz de que lo olvide a lo largo de la lectura y me lleva una y otra vez a esa primera persona más íntima, más personal…

“Qué edad incómoda, cuarenta y cinco, en una época las mujeres morían a esta edad, cumplían con la crianza de los hijos, y morían, liberaban al mundo de sus presencias, la presencia constante e incisiva de mujeres que han dejado de ser fértiles, cáscaras carentes ya de todo atractivo….”

¿Quién lo dice? La narradora, la protagonista ¿He dicho narradora?, yo he visto a la autora escondida tras esta narración, quiero decir que esa tercera persona que en ocasiones es segunda o primera para el lector, nos da una idea de que hay algo personal en lo que cuenta, no en la historia, sino en lo que te hace sentir durante su lectura. Ella misma ha dicho que ha tardado en escribir este libro 5 años. La historia la tenía antes pero lo ha pulido hasta que ha quedado como ella quería, y yo creo que ella quería esa perfección que nos ha llegado.

La traducción no le quita ni un ápice de sonoridad, de ritmo, de baile de lectura, lento cuando conviene, en los recuerdos; más rítmico en las acciones que suceden hoy mismo, ahora, casi mientras lees…

Después de terminar el libro no he podido dejar de buscar la historia de esta mujer, de esta escritora Israelí, Zeruya Shalev, una mujer que nos acerca siempre temas tan difíciles para el escritor como para el lector. En este caso el hecho de admitir que quieres a un hijo más y por encima de otro… Yo solo tengo una hija (Ahí no tengo problema). Pero a su vez tengo varios hermanos y primos y amigos, y la mayoría tienen varios hijos, y una observa que no tienen la misma vara de medir para todos. Y sí, yo sé que cada cual tiene su excusa: Este es más cariñoso, en esta tengo más confianza … El reflejo de la vida, pero cuando uno se enfrenta a la muerte se enfrenta también a las verdades de su vida.

La autora, he leído que fue víctima de un atentado terrorista en Jerusalén en 2004, que le afectó la cara, las manos y muy gravemente una de sus piernas. En ese atentado fallecieron 11 personas. Ni un pequeño rescoldo de resentimiento veremos en su obra, de hecho ella es miembro del grupo de mujeres judías y palestinas que trabajan unidas por la paz, una organización que se define como un movimiento que nació a raíz de la guerra de 2014 en Gaza, para restaurar la esperanza y trabajar hacia una existencia pacífica para las generaciones futuras. Seguro que de estos temas bien nos informarían mujeres como la especialista Carmen Magallón  o mi paisana, la valiente y comprometida Ejeana, periodista y residente en Gaza, Isabel Pérez.

Lo que queda de nuestras vidas, de Zeruya Shalev, sean valientes y lean a esta mujer que no les dejará indiferentes, que quizá sí nos recuerde algo de lo que fue un Kibutz cuando muchos llegaron de Europa, como la protagonista, hija de un padre y mujer de sobrevivientes del holocausto, cosas que marcan, ella, la autora, nos explica que la protagonista, quizá alguien de la edad de su propia madre, quería otra vida, la libertad que allí en el Kibutz no podría tener. Vivir la vida que queremos, dice la autora, es difícil y suele producir insatisfacción, y la insatisfacción nos priva de la felicidad.

El libro nos habla de una familia israelí, y como en todas las familias hay de todo, y cada cual ya tiene bastante con lo suyo… Mujeres como ésta me reconcilian con la vida, y libros como estos con la literatura.

La vida ya es dura de por sí, intentaré bajar mis metas para poder ser algo más feliz.

Todos deberíamos ser seres por la paz.

[product sku= 9788416854103 ]
Publicado el

Safari honeymoon, de Jesse Jacobs

Safari honeymoon

Safari honeymoonQueda mucho más bonito llamarnos “lectores” que “consumidores de libros”. Se trata, quizá, de la misma pedantería que se apodera de nosotros cuando cogemos un avión. No somos turistas, afirmamos con la solemnidad de Toro Sentado, sino viajeros. Vamos por la vida con la mente abierta y una sed infinita de aprender y conocer nuevas culturas y formas de vivir por las que, pese a su atraso, falta de higiene y costumbres salvajes, sentimos un religioso respeto.

La pareja protagonista de Safari Honeymoon, esta genial e inclasificable novela gráfica de Jesse Jacobs, han decidido celebrar su boda de miel con una genuina aventura en los peligrosos confines de un bosque infestado de peligrosos depredadores, horripilantes parásitos y plantas venenosas. Cuando el guía les sirve el desayuno, “croque-monsieur a la parrilla con creme fraiche y gruyère, coronado con huevo de codorniz orgánico”, la esposa pregunta si se trata de un plato local, como informaba el folleto de la agencia de viajes. “Todas las plantas y animlaes de este maldito bosque son venenosos”, le responde el guía. “Bueno, aun así sigue siendo un desayuno encantador”. Ni ella ni él van a dejar que semejante minucia les estropee una experiencia tan increíble como la que van a vivir.

La experiencia en cuestión consiste en matar todo bicho viviente que se les presenta, a lo que el guía contribuye matando a las crías para que no sufran. Lo que nuestra pareja de recién casados no sospecha es que el bosque en el que se encuentran es un organismo vivo y que, dentro de él, ellos son poco más que dos pequeños e insignificantes parásitos, no muy diferentes de los que les acechan con cada bocanada de aire. Tanto es así que olvidarse de ponerse el tapón del culo cuando duermen puede tener consecuencias espeluznantes.

Los parásitos y el resto de criaturas que pueblan este bosque y las páginas de Safari Honeymoon merecen comentario aparte. Cada rincón  de cada viñeta puede ocultar un animal o una planta de aspecto tan fantástico como estremecedor, desde los monos del bosque hasta ese animal que engulle a una criatura que, a su vez, le hace devorarse a sí mismo, pasando por otra criatura, también inquietantemente antropomorfa, cuyo feto, que aún no ha desarrollado las toxinas, salva de morir de inanición a nuestros protagonistas. Cada viñeta de esta novela gráfica es un pequeño mundo en el que el caos de la civilización entabla un duelo con la simetría y la racionalidad de la naturaleza.

A nadie que la lea se le ocultará el mensaje ecológico de la obra, pero reducirla a ese mensaje sería del todo injusto. Situada, como hemos visto, en un remoto bosque plagado de peligros, Safari Honeymoon se me antoja una sátira sobre diferentes aspectos de nuestra sociedad:  el ansia de aventuras exóticas supuestamente auténticas, el empeño en estudiar, someter y controlar cada palmo de nuestro planeta, o ese esnobismo que afecta por igual a turistas y consumidores de libros. Y como toda buena sátira, el sentido del humor está presente en todo momento. A título de ejemplo, no puedo resistirme a mencionar las crípticas citas que apunta el bosque parlanchín, cual uno de esos excéntricos personajes que pueblan las películas de Wes Anderson, o las palabras que el marido, creyéndose al borde la muerte, le dice a su esposa:

Prométeme que, cuando vuelvas a la ciudad, denunciarás de mi parte a la agencia de viajes.

A lo largo de nuestra vida como consumidores de libros, sólo en contadas ocasiones podemos decir que nos hallamos ante una obra completamente diferente a todo lo que hemos leído. Enigmática, perturbadora y ferozmente divertida, ésta es una de ellas.

[product sku= 9788494323256 ]
Publicado el

Sé bueno hasta la muerte, de Zsigmond Móric

Sé bueno hasta la muerte

Sé bueno hasta la muerteDos motivos fundamentales me llevaron a acercarme a Sé bueno hasta la muerte, en primer lugar mi convicción de que las letras húngaras son un pozo sin fondo de libros y autores más que interesantes y en segundo que la sinopsis me recordó a un libro que reseñé no hace mucho, El alumno Gerber, de Friedrich Torberg, que me gustó especialmente. Debo decir, aun a riesgo de parecer autocomplaciente, que acerté en ambos casos: sigo sin haber leído a un autor húngaro que me decepcionase (y llevo bastantes) y este nuevo libro está sin duda a la altura de aquel que hizo que me llamara la atención. No son, sin embargo, libros especialmente parecidos más que en el planteamiento. Ambos retratan la escuela austrohúngara y los rigores que le eran propios con tanta brillantez como talento, ambos logran a partir de esa escuela esbozar un retrato crítico de la sociedad en la que se ambientan las obras (aunque esta segunda en ese aspecto es, por así decirlo, mucho menos política) y en las dos se trata de la fragilidad de la infancia y la adolescencia y de los peligros de una mala influencia en esa época, entendiendo como mala influencia especialmente la de los educadores insensibles que tanta fortuna hicieron en aquel sistema. Pero los protagonistas y sus andanzas son muy diferentes. El de Sé bueno hasta la muerte parece más frágil y de hecho es más pequeño, pero no lo es y su azaroso discurrir, si bien es difícil e ilustrativo de una sociedad en la que los prejuicios y las ideas preconcebidas tenían un peso difícilmente justificable, es radicalmente opuesto.
Misi es brillante y sensible, también humilde y está tan lejos de la arrogancia que resulta extraordinariamente sencillo encariñarse con él. Y por tanto sufrir con él. Sufrir por la distancia a la familia, por las dificultades de adaptación en un ambiente sordamente hostil, por las penurias que pasa en determinados momentos y sobre todo por su condición de presa fácil de las injusticias. No se asusten, también disfrutarán juntos, explorarán la amistad, el deslumbramiento del primer amor, las satisfacciones de las cosas bien hechas y de la buena gente encontrada. También aprenderán sobre la historia de Hungría, cómo no.
Podríamos convenir en que son familia, escuela, amigos y amor las fuerzas que más influyen en la conformación de la personalidad de los niños y los adolescentes, y al pequeño Misi los que no le faltan, le fallan y debe por tanto construirse con sus propios medios, que siempre son escasos aunque en muchos casos sean tan intensos que aparenten ser indestructibles. Evidentemente no lo son y el periodo crucial de la vida en el que se centra en la novela pasa del optimismo a la angustia con más facilidad que aquella con la que el lector pasa la hoja.
Sé bueno hasta la muerte es ante todo una historia muy bien contada, lo que bien se podría deducir del párrafo anterior ya que si uno acompaña al protagonista, vive con él y siente con él, es que algo está bien hecho, pero el talento de Zsigmond Móric va más allá y logra construir todo un clásico a partir de una historia pequeña, local y sencilla. Una reflexión sobre la infancia perfectamente extrapolable a nuestros días. Lo dicho, un clásico.

 

Andrés Barrero
contacto@andresbarrero.es
@abarreror

[product sku= 9788416748082 ]
Publicado el

Mr. Nobody 2, de Gou Tanabe

Mr. Nobody 2

Mr. Nobody 2Dice el lugar común que, de tres hermanos, el del medio es el que se enfrenta a una infancia más difícil. Se supone que no tiene los privilegios que tiene el mayor, ni disfruta de los mimos del pequeño, que lo ha destronado. Así, se encuentra,  siempre según esta teoría, en una especie de limbo de ni fu ni fa. Los aficionados a categorizar, clasificar y denominar, que los hay, incluso han acuñado una expresión para referirse a esa triste condición: el síndrome del hijo mediano (“middle child syndrome”, ver en wikipedia).

Personalmente, esa teoría me parece absurda, y de hecho, como padre de tres hijos, creo que lo que ocurre es precisamente lo contrario. Mi hija mediana tiene lo mejor de ambos mundos, pues, cada que vez que le apetece, puede jugar a ser mayor como su hermano, y cuando se cansa, ponerse a peinar muñecas con su hermanita.

Me he estado preguntando, no obstante, si sería válido extrapolar ese presunto síndrome al mundo de las trilogías, y si la segunda parte, en consecuencia, flota en un magma que no es chicha ni limoná, a la espera de la resolución de argumentos, subargumentos y misterios. Mi conclusión, tras la lectura de Mr. Nobody 2, de Gou Tanabe, es que, cuando una trilogía está bien construida, no hay síndrome del mediano que valga.

Señalaba en la reseña del primer volumen que Mr Nobody 1 se inscribía en el género del thriller psicológico. El misterioso pasado de los protagonistas y su obsesión con algunos difusos recuerdos parecía tener más peso que el propio misterio y, aún más, la llave para la resolución de éste. Sin embargo, el desarrollo de la historia, en este segundo volumen nos encamina a un thriller político con mucho de ciencia ficción, o, si lo preferís, a una historia de ciencia ficción enmarcada en un thriller político.

Empezamos a entender el porqué de los vagos recuerdos de Kawai y Nastasja, quienes, no obstante, se niegan a aceptar lo que ello implica. Al tiempo que nuestros héroes descubren con horror de dónde vienen, nos trasladamos a los últimos días de la Unión Soviética, un mundo que se derrumbaba por momentos y donde unos huían de los cascotes, vigas y muros que se les venían encima, mientras otros se lanzaban sin miedo ni escrúpulos al epicentro del seísmo a ver qué podían sacar de allí. Y hace entonces su aparición Berhane, una niña africana víctima de la guerra. Un tiempo antes, desde la portada de una revista, el rostro angelical de Berhane conmocionó al mundo entero, y ahora la entrada en escena de esta refugiada, a quien todos daban por desaparecida, da a la historia su nueva dimensión política.

Seguimos estando, qué duda cabe, ante una historia compleja y que en ocasiones nos deja un tanto confusos. Pero esa confusión no se debe tanto al argumento como al estilo de dibujo de Tanabe y al modo en que resuelve algunas escenas, que parecen plantear un desafío al lector y exigirle una lectura más detenida.

La escena final nos deja, como se dice en inglés, colgando de un acantilado. Descubrimos que vamos a regresar al punto de partida y a jugar la partida final con el Señor Nadie.

Continuará.

[product sku= 9788416901692 ]
Publicado el

La terapia de los ataques de pánico, de Giorgio Nardone

La terapia de los ataques de pánico

La terapia de los ataques de pánicoHola, soy Victoria McClure. Tal vez me recuerden de anteriores reseñas atípicas e hipocondríacas como Miedo y ansiedad ante la muerte. En la reseña de hoy vamos a aprender qué son los ataques de pánicos y cómo tratarlos.

Como ya os aclaré anteriormente, mi trabajo no está nada relacionado con el ámbito sanitario, así que de vez en cuando leo esta clase de libros por pura hipocondría. A unos les toca ir en bicicleta, a otros oler bien y a mí me ha tocado ser una gran hipocondriaca, qué le vamos a hacer.

Hablando un poco más en serio, queridos lectores, he de deciros que aunque a simple vista parezca una persona tranquila, sí que padezco bastante ansiedad. Hay un poco de estigma social a la hora de hablar de las enfermedades y trastornos relacionados con la mente, pero yo no tengo ningún reparo en hablar del tema. (Espero que vosotros tampoco).

Cuando vi el libro La terapia de los ataques de pánico quise leerlo por aprender un poco más sobre el tema y descubrir posibles formas de encarar, personalmente, mis propios miedos. Como no me van nada los libros de autoayuda, prefiero mil veces leerme libros del ámbito de la sanidad, aunque obviamente resulten algo más complejos.

Giorgio Nardone, el autor, es una eminencia en estos asuntos. Dirige el Centro di Terapia Strategica de Arezzo, la Escuela de Especialización en Psicoterapia Breve Estratégica y la Escuela de Comunicación y Problem Solving Estratégico. También ha escrito numerosos trabajos que son grandes referentes para psicoterapeutas y estudiosos de la materia.

Ya en la contraportada del libro podemos leer que “una de cada cinco personas, según la OMS, ha tenido un ataque de pánico en su vida”. Un dato realmente inquietante, ¿no os parece? Se trata de un problema mucho más común de lo que pensamos. Todos nosotros hemos experimentado la sensación de miedo en nuestras vidas y en cierto modo, esa sensación es fundamental pues nos puede salvar ante un peligro. Más preocupante es, sin embargo, el miedo al miedo. De ese miedo preventivo que experimentamos ante determinadas situaciones trata este libro.

La terapia de los ataques de pánico arranca con la propia historia del trastorno para dar paso al siguiente capítulo en el que se explica la investigación-intervención en los ataques de pánico. En el tercer capítulo se habla de las características de las terapias eficaces, que serían la eficacia, eficiencia, replicabilidad, predictividad y transmisibilidad.

Personalmente, el sexto capítulo es el que más me he disfrutado y entendido pues se trata de ejemplos de casos clínicos de trastornos de ataques de pánico. En cada caso se describe al paciente, se transcribe la primera sesión recibida en el Centro di Terapia Strategica de Arezzo, se describen las técnicas utilizadas y los fragmentos más importantes de las siguientes sesiones. Es quizá la parte menos teórica y por lo tanto más accesible para cualquier tipo de lector.  Los casos clínicos estudiados son: la fobia al vacío, el miedo a desmayarse, la convicción de enloquecer, claustrofobia y miedo a volar, el control que hace perder el control, fobia a los gatos y alarma terrorista. La verdad es que es realmente interesante leer directamente sobre estos casos clínicos y sus terapias. Giorgio Nardone utiliza una estrategia que nos lleva a enfrentarnos con el miedo e incluso a aumentarlo hasta el punto de anularlo y librarnos del pánico de forma sencilla y rápida.

La terapia de los ataques de pánico es un  libro muy interesante y educativo para especialistas del ámbito y personas que, en algún momento, hayan experimentado esta horrible sensación (y ya sabéis que somos más de lo que parece).

[product sku= 9788425439087 ]
Publicado el

Biblia, Corán, Tanaj. Tres lecturas sobre un mismo Dios, de Roberto Blatt

Biblia Corán Tanaj

Biblia Corán Tanaj«Un ensayo intemporal pero de lectura urgente para hoy», pone en la contraportada de Biblia, Corán, Tanaj. Tres lecturas sobre un mismo Dios, de Roberto Blatt. No puedo estar más de acuerdo. Sin duda, este es un libro necesario en los tiempos que corren, pero no creo que sea apto para todos los públicos, porque es una lectura densa a la que no todo el mundo está dispuesto a dedicar su tiempo, pese al gran valor que puede aportar tanto personal como socialmente.

Según su autor, está dirigido a personas cultas, curiosas y no especialistas. ¿Cumplo yo estos requisitos? Los de curiosa y no especialista, sí. Por eso, no conocía la mayoría de los datos y acontecimientos a los que alude, pero me han resultado muy ilustrativos e interesantes. Biblia, Corán, Tanaj no solo habla del surgimiento y evolución del cristianismo, el islam y el judaísmo, sino que se adentra también en aspectos lingüísticos, históricos, políticos y sociológicos relacionados con ellas. Así que, si no era culta al comenzar la lectura, lo soy un poquito más al terminarla.

Roberto Blatt considera Biblia, Corán, Tanaj como su autobiografía intelectual, ya que el estudio sobre las religiones, y en concreto, las tres mencionadas, ha ocupado toda su vida. Sus reflexiones sobre un tema tan controvertido como es el religioso se sustentan en la gran labor de documentación que ha llevado a cabo durante años, y el resultado es un discurso claro y bien hilado que facilita la comprensión a los inexpertos como yo, pero que también puede suscitar el interés de especialistas, ya que el análisis de Blatt es riguroso.

En este libro se expone cómo los caminos del judaísmo, el cristianismo y el islam se han ido entrecruzando, coincidiendo y chocando hasta nuestros días, y cómo sus alternativas siguen dirigiendo el devenir histórico de Occidente. Las religiones son un pilar básico de cualquier civilización, incluso de las hoy consideradas laicas, y Blatt demuestra que es imprescindible conocer sus enfoques y crisis para entender un poquito mejor los actuales conflictos.

A día de hoy, ¿quién diría que cristianismo, islam y judaísmo tienen una fuente común, como es el Tanaj (Antiguo Testamento)? ¿O que las tres corrientes no surgieron para enfrentarse, sino que cada una se consideró la actualización de la inmediatamente precedente? ¿Cómo sería nuestra ordenación del tiempo y nuestra concepción del ser humano si nunca hubieran existido estas religiones? ¿Cómo logró el cristianismo, una religión sin historia, pueblo ni territorio, dominar la civilización mediterránea? ¿Cuándo comenzó el estigma del pueblo judío, que perdura a través de los años? ¿Qué ha desencadenado el radicalismo islámico que tiene en jaque al mundo? Muchas de estas cuestiones, pese a tener su origen siglos e incluso milenios atrás, están vigentes, por lo que reflexionar sobre ellas puede dar las respuestas a los grandes desafíos globales a los que nos enfrentamos hoy como sociedad, además de liberarnos de más de un prejuicio como individuos.

Como bien anuncia su contraportada, Biblia, Corán, Tanaj. Tres lecturas sobre un mismo Dios es un ensayo de lectura urgente, porque el conocimiento siempre será la mejor arma contra la intolerancia. Desgraciadamente, dudo que quienes más necesitan leerlo hagan el esfuerzo.

[product sku= 9788416714056 ]
Publicado el

La historia oculta, de Jean-Pierre Pécau

la historia oculta

la historia ocultaTodo comenzó tres mil años antes de nuestra era, a finales del Neolítico, cuando el Abuelo Lobo traspasó los marfiles a los cuatro hermanos elegidos. A Dyo le dio el marfil de la copa, que le dotaba del poder de dar vida y aportar curación, pero también el de engendrar criaturas horrendas. A Reka, el marfil de la lanza que nunca yerra en el blanco, pero que le podía sumir en la más sangrienta de las locuras. A Aker, el marfil de la espada para derrotar enemigos y crear reyes, aunque con el riesgo de caer sobre el inocente y provocar destrucción. Y a Erlin, el marfil del escudo para defender a los otros tres y darles consejo, siempre y cuando no cediera al orgullo. «Nunca los uséis todos juntos… ¡podrían destruir el mundo! ¡No dejéis que gobiernen vuestros corazones!», advirtió el Abuelo Lobo antes de morir. Pero los niños no le hicieron caso. Desde entonces, estos cuatro hermanos, convertidos en arcontes inmortales, dirigen los designios del mundo a través del tiempo. Demasiado poder para cuatro seres humanos. Demasiadas rencillas familiares por saldar. Muchos siglos por delante para llevar a cabo sus venganzas.

Este es el planteamiento de la serie Arcanes, que Jean-Pierre Pécau comenzó a escribir en 1998 y desarrolló hasta 2012. La historia oculta es solo una de las cabeceras que se ha desgajado de esta obra, y consta de treinta y dos volúmenes. ECC acaba de publicar el Integral I, compuesto de los cuatro primeros: «Génesis», «El castillo de los Djinn», «El grial de Montsegur» y «Las llaves de san Pedro». En ellos se narran los acontecimientos protagonizados por estos cuatro hermanos entre los años 1350 antes de nuestra era y 1527, y presenciamos cómo sus ansias de poder y sus enfrentamientos levantan imperios y destruyen civilizaciones enteras.

Sin duda, La historia oculta es una novela gráfica muy ambiciosa, pues plantea una realidad alternativa de nuestro mundo, donde la lucha de los hermanos por controlar los cuatro marfiles es la causante de determinados acontecimientos históricos que todos conocemos. Además de ser una ucronía que puede dar mucho de sí, la fantasía y la ciencia ficción juegan un papel decisivo en la trama y causan giros inesperados. Sin embargo, para mí ha sido una lectura agridulce. Mi escaso conocimiento de algunos de los momentos históricos que se mencionan me ha hecho perderme en ocasiones, por lo que hubiera agradecido más contexto y desarrollo y menos elipsis.

En cuanto a la parte gráfica, este proyecto ha contado con varios dibujantes: Igor Kordey ilustra los volúmenes uno y dos; Geto y Goran Sudžuka, el número tres y Léo Pilipovic, el cuatro. El cambio de estilo llama la atención en algunos volúmenes (unos con más detalles que otros), pero en conjunto es una edición disfrutable, en cartoné y a color.

No descarto seguir leyendo las siguientes entregas para comprobar hasta dónde puede llegar esta ucronía. ¿Qué cambios en la Historia originarán Reka, Aker, Ryo y Erlinson para apropiarse del resto de marfiles? ¿Las rencillas de esta familia mal avenida terminaran con el mundo tal y como lo conocemos? ¿O recordarán, finalmente, los sabios consejos del Abuelo Lobo? La historia oculta es un universo alternativo lleno de posibilidades.

[product sku= 9788416945153 ]