
Lobos, de Donato Carrisi

Andaba yo últimamente poco afortunada en mis lecturas criminales, mi género favorito; había cedido a novelas de reciente publicación con buenas opiniones y buenas ventas, pero me habían decepcionado. Entonces, leí algo sobre “Lobos”, del escritor y guionista italiano Donato Carrisi, y no paré hasta dar con el libro. Me alegro de haberlo hecho, porque es la novela que, este año, me ha reconciliado con un género que, por ser tan popular, se presta a mucho fenómeno de marketing que oculta, en el fondo, volúmenes mediocres.
“Lobos” es un thriller sui generis, que rompe con algunas de las manidas convenciones de ese tipo de novela, a la par que sigue las suficientes para no resultar tramposa (pues todo amante de novela negra busca, precisamente, relatos que cumplan con las reglas básicas del juego, y por eso es tan difícil escribir una novela de este género que sea buena y satisfactoria de verdad). Ubicada en un lugar geográfico impreciso que jamás se nombra expresamente –aunque podemos deducir que se trata de Estados Unidos–, nos presenta a un equipo de investigadores en el que pronto destacan dos colaboradores externos: el criminólogo Goran Gavila y la “buscadora” de niños desaparecidos Mila Vásquez. Todos juntos emprenden la búsqueda de un secuestrador y asesino de niñas, con la única pista de cinco brazos amputados a otras tantas pequeñas.










