Publicado el

La raíz cuadrada del verano, de Harriet Reuter Hapgood

La raíz cuadrada del verano

La raíz cuadrada del verano“El principio de Incertidumbre dictamina que uno puede saber dónde se encuentra una partícula, o puede saber a dónde se dirige, pero no puede saber ambas cosas al mismo tiempo. Y resulta que con las personas pasa lo mismo. Y cuando lo intentas, cuando te fijas demasiado, contraes el efecto del observador, que significa que, cuando intentas descubrir lo que está ocurriendo, interfieres en el destino. Una partícula puede estar en dos sitios a la vez. Una partícula puede interferir en su propio pasado. Puede tener muchos futuros y muchos pasados. El universo es complicado”.

Yo no soy mucho de empezar las reseñas usando una frase del libro ni transcribiendo párrafos. Pero es que esta vez no he podido evitarlo. Así, con esta frase sobre el principio de Incertidumbre es cómo empieza La raíz cuadrada del verano. Y me ha parecido un principio tan perfecto, tan redondo y tan bonito, que no he podido evitar plasmarlo en esta reseña para compartirlo con todos vosotros.

Y es que este libro trata un poco de eso, de lo difícil y complicado que es el universo. La vida, en general. Lo difícil que es lidiar con los problemas del día a día. Nuestros propios problemas que, quizás, a ojos de otro sean nimiedades y chiquilladas. Margot, o Gottie —como la llaman sus amigos—, lo sabe muy bien. La vida puede ser realmente complicada. No llegó a conocer a su madre, por lo que su padre y su abuelo fueron los pilares imprescindibles de su vida. Pero, con la muerte de su abuelo, a Gottie se le vino el mundo encima. Él la comprendía mejor que nadie. Él sabía todos sus secretos, aunque ella jamás se los hubiera contado. Gottie lo descubrió cuando encontró el diario de su abuelo, donde la mayoría de las páginas estaba dedicada a ella. Él entendía que Gottie fuera un cerebrito y que amara las ciencias y los problemas matemáticos ante todas las cosas. Y también sabía que había un chico que le había robado el corazón. Lo sabía absolutamente todo.

Eso fue demasiado para Gottie.

Así que desde ese momento, su mundo empezó a dar vueltas, casi literalmente. Gottie empezó a caer en lo que ella llamaba “agujeros de gusano”. Lapsus de tiempo que pasaban sin que ella se diera cuenta. De repente, su mundo se paraba y no recordaba nada. Como si hubiera caído dentro de un agujero negro y ella se hubiera paralizado mientras el resto de gente seguía con sus vidas. Y esto no hizo más que empeorar cuando llegó Thomas, aquel chico que le hizo tanto daño tiempo atrás.

Este libro, La raíz cuadrada del verano, escrito por Harriet Reuter Hapgood es un libro curioso. Parece que nos está contando una historia de amor más, en la que una chica adolescente tiene que lidiar con sus sentimientos, pero en realidad esto va más allá. Gottie intentará descubrir qué son esos viajes temporales que sufre y lo intentará hacer de la única forma que sabe: usando la ciencia. Y nos hará partícipes de sus teorías y sus hipótesis, aunque al principio ni ella sepa de lo que está hablando.

No es un libro más para adolescentes. Es un libro especial, cuya protagonista es la ciencia ficción pero sin pretenderlo. Es una historia cotidiana, del día a día, pero que de repente se ve interceptada por una historia fantasiosa en la que la física adquiere un papel muy importante.

Es un libro extraño, la verdad. No es lo que esperaba en absoluto. Sin significar eso que sea bueno o malo. Simplemente, no me esperaba que lo de los agujeros de gusano fuera a tomar tanta importancia. Me sorprende que en un libro así se trate un tema tan complicado como es la física cuántica y, lo mejor de todo, que lo haga de esa forma tan natural.

El papel de Gottie sin duda es el que más me ha gustado. Es una chica muy natural y cuya tristeza por la muerte de su abuelo traspasa el papel con una facilidad increíble. Además están sus dudas, sus inseguridades. Con respecto a su mejor amiga, su familia, su chico, incluso respecto a ella misma. Todo son titubeos, no sabe cómo gestionar su vida diaria, así que cuando llegan los viajes temporales… todo es caos. Y eso se transmite muy bien a través de la narración Harriet Reuter, que aunque es su primera novela, sabe plasmar las emociones de la protagonista a la perfección.

Como resumen, toda una novedad en el panorama actual de novela juvenil, que nada tiene que ver con las típicas historias de chica conoce a chico, lo que seguro que hará que se hable de ella durante muchísimo tiempo.

[product sku= 9788496886711 ]
Publicado el

El porqué del color rojo, de Francisco Bescós

el porque

el porqueNo mentiría si dijera que uno de los motivos que me hicieron querer leer este libro fue que transcurriera en mi tierra. Es más, fue un motivo de bastante peso aunque la balanza tras conocer la sinopsis ya se inclinaba totalmente hacia su lectura. Pero eso, la localización, fue el golpe de gracia que hizo que el libro pesara una tonelada.

Y no podría haber acertado más.

Si vas a situar una novela en una comunidad autónoma en la que todo o casi todo gira en torno al vino y su mundo, una comunidad en donde casi a diario se organizan catas, presentaciones de nuevos vinos y/o libros sobre el vino, en donde las bodegas diversifican su actividad gracias al enoturismo, se publican tesis universitarias para la mejora de la uva o se invierte e investiga en el estudio de nuevos métodos de fermentación, se abren y cierran plazos para solicitar ayudas para exportar  a terceros países, se pleitea contra denominaciones de idéntico nombre al otro lado del charco o contra zonas limítrofes que quieren acogerse a tu denominación, se organizan meses y mesas de actividades gastroculturales con concursos fotográficos, de pinchos y de todo lo que se te pueda ocurrir; una comunidad en donde todo es algo con vino, vino con algo o vino con vino;  vino, vino y más vino, siempre, ¿qué menos que ambientarla en plena vendimia, cuando el jaleo es aún mayor y el vino huele nada más salir de casa? (Es una hipérbole, copón, el olor no llega a tanto).

Dicho y hecho, en vendimia y en La Rioja Baja es en donde vamos a movernos. Y como en vendimia hace falta mano de obra, los viñedos se llenan de mano de obra extranjera, principalmente rumanos, pero también albaneses, portugueses y europeos del este.

Pero vayamos al grano, y no al de uva. Todo comienza cuando en el cuartel de la Guardia Civil de Calahorra se recibe una llamada avisando de la aparición del cadáver de un temporero en un viñedo. Lo lógico es pensar que es un temporero ilegal a quien la mafia obliga a trabajar para pagar una deuda. Sin embargo, no va a ser tan fácil. Bajo la, en principio aparentemente evidente solución, se van destapando asuntos a cuales más turbios: yihadismo, ETA, tráfico de personas, las presiones de un juez amigo del bodeguero dueño del viñedo en el que ha aparecido el cadáver que no quiere que se le echen los perros, pistas falsas y sombras inesperadas y muy muy largas.

Los picoletos protagonistas de resolver el caso nada tienen que ver con esa otra pareja ideada por Lorenzo Silva, Vila y Chamorro. A los de Silva ya los conocemos y les tenemos cariño, pero actúan principalmente en pareja. En El porqué del color rojo,  el protagonismo oscila entre el liderazgo de la teniente Lucía Utrera, alias La Grande (que no La Gorda, quien además acaba de ponerse a dieta, para desgracia de sus subordinados) y un reparto equitativo del peso del libro entre los miembros del cuartel, incluido el marido de Lucía. No son ni mejores ni peores  que Vila y cía. Son distintos y no hay que hacer comparaciones porque no viene al caso.

“Lucía piensa en un cojonudo, en un tío agus, en un champi. Nota cómo se le humedece la parte inferior de la lengua.”

Como digo, el libro tiene un protagonismo muy coral y, al margen de la investigación en sí, conoceremos detalles personales de cada uno integrados hábilmente en el meollo principal: el pasado de Lucía en el norte, lo fascinado que Ramírez está con su novia Elsa y lo poco que puede concentrarse en estudiar, los escarceos con la droga de los más jóvenes, los gustos frikis de la cabo Artero; las anécdotas del padre Borobia, (un cura exboxeador que a la mínima se pone de mala hostia y blasfema y con quien, por cierto, me descojoné con aquella en la que se saca la chorra en el altar delante de dos viejas pesadas)…  Detalles todos estos que van a dotar a los personajes de una impresionante fuerza tridimensional que ayuda y mucho a meterte en el mundo propio de cada uno y a comprender su actuación global en la historia y las interacciones entre ellos.

No obstante, a pesar de las múltiples voces, el grueso de la investigación lo llevan Lucía, Ramírez y el padre Borobia. Estos, bien juntos, bien por separado, van a moverse más que Willy Fog con bonobús y nos llevarán de Calahorra a Aldenueva de Ebro,  Rincón de Soto, de Logroño, otra vez a Calahorra, Pathfinder arriba, Pathfinder abajo… según vayan necesitándolo y según vayan tirando del hilo criminal.

“No sabes, niño, cuántas mentiras hay que contar en este trabajo para obtener una sola verdad”.

El porqué del color rojo es, estructuralmente hablando, perfecta. La alternancia de los puntos de vista de cada uno se sucede con la precisión necesaria. Las diversas tramas van enlazándose como ruedas dentadas de un mecanismo perfectamente engrasado y logra hacerte ver cómo se desarrollan las pesquisas de la Guardia Civil en la vida real.

Y lo primordial: el argumento engancha que da gusto y ya desde el principio, con esas reflexiones sobre las cucarachas en Madrid, tan tan tan de novela negra clásica, (y otras tantas perlas repartidas por el libro) es imposible dejar de leer.

“…ningún ser humano sobrevive a lo que no sobrevive una rata”

Personajes artesanalmente elaborados, creíbles, que se pueden tocar;  historia absorbente, lectura ágil y un final que me ha dejado con el culo torcido porque para nada me esperaba, hacen de El porqué del color rojo una novela que dará que hablar este año y que recomiendo sin dudarlo. Y da igual que la novela ocurra en La Rioja. Podría haber ocurrido en cualquier otra zona vitivinícola de España y seguiría siendo igual de excelente. Para mí Francisco Bescós es ya otro gran autor al que no perder la pista.

[product sku= 9788416148615 ]
Publicado el

Todos marcharon a la guerra, de David Vogel

Todos marcharon a la guerra

Todos marcharon a la guerraHay amigos que a nivel de gustos literarios ya me conocen. Llevo muchos años hablando de libros, de mis lecturas y de las sensaciones que me producen; así que ya sabía que esta lectura, que ha sido un regalo de uno de ellos, sería muy especial… Y lo ha sido.

Conocía la editorial, ya les he traído algunos libros de ella, Xordica no edita cualquier cosa, cada una de sus obras es una joya, por eso suelo estar atenta a sus novedades y esta ya estaba en mi punto de mira. Como no conocía al autor me había documentado un poco sobre él y después resultó que no hacía falta pues el propio libro ofrece lo necesario para entender a qué se enfrenta uno con esta lectura y sobre todo nos muestra quien era David Vogel.

El autor ha resultado ser, ante todo, un poeta, y con este libro un narrador espectacular. Nació en Ucrania en 1891, pero ya en 1912 decide trasladarse a Viena para avanzar en su deseo de crecer como escritor y darse a conocer como poeta, también tomará una decisión que será trascendental en su vida y en su obra, decidirá escribir todo en hebrero, cuando lo mejor en aquel momento hubiese sido decidirse por el alemán, ya que por motivos geopolíticos era el idioma predominante en Centroeuropa, además de que sus primeras novelas están precisamente ambientadas en Viena, allí vivió la Primera Guerra Mundial y de hecho llegó a conseguir la nacionalidad austriaca.

Pero la vida, tras aquella terrible experiencia de la guerra, le lleva hasta París, aunque será por poco tiempo ya que emigró a Palestina con su segunda mujer. No logra adaptarse y regresa a Europa, donde tras una temporada en Polonia se traslada posteriormente a Berlín. Imagino que dada la situación política decide finalmente regresar a París, y allí se encuentra ese 3 de Septiembre de 1939, día en que Francia declara la guerra a Hitler, y con esa misma fecha comienza Todos marcharon a la guerra.

Es curioso lo difícil que era ser europeo en una Europa tan cambiante. Vogel, que había estado retenido en el centro de internamiento de Bourg por su condición de austriaco, o lo que “era” lo mismo en ese momento, alemán, pasase a ser un judío más en los campos franceses de Arandón y Loriol, para terminar en un tren camino de Auschwitz donde tendría el mismo terrible final que millones de personas.

Todos marcharon a la guerra, sin lugar a dudas me ha resultado muy interesante, y claro que me recuerda a Suit francesa de Iréne Némirosky, cada una de ellas me ha aportado una visión muy cercana de la situación vivida en Francia desde los momentos previos a la declaración de Guerra por Francia y posterior invasión de Hitler. Y los judíos, que no sé porque los nombramos de forma general, porque al leerles así, de forma individualizada, vemos que son mucho más que un pueblo, son seres humanos diferenciados, como lo somos cada uno de nosotros, con nuestros miedos y nuestras esperanzas, con nuestras bondades y nuestras miserias.

Interesante desde el punto de vista histórico no me cabe la menor duda, pero es que además nuestro autor nos deja narrados sus últimos años de vida con una estupenda estructura narrativa y una gran calidad literaria ¡Cuánta información de las condiciones de vida en los campos franceses! Y sobre todo, que bien refleja el deterioro humano según se va privando a cada uno de ellos de su dignidad. Cómo uno va dejando de ser un nombre y se convierte en un número ¡Qué bien nos lo describe Vogel! Y creo que casi saberlo. Es como si se hubiese propuesto ser un espectador externo con el fin de poder ser claro con el momento histórico que Francia les está haciendo vivir.

Coincide en su periodo de internamiento con algunos españoles comunistas a los que los franceses mantienen en barracones separados, y sí, hay alguna conversación sobre nuestra Guerra Civil, sobre como se había seguido porque todos tenían claro que era algo más que una guerra fraticida local, y como había hecho posicionarse a algunos de los compañeros de Vogel…, el comunismo, la socialdemocracia…
Pasado el tiempo van cambiando también las conversaciones y ya se empieza a hablar de comida, de frío, de piojos… Y así, poco a poco ya solo se piensa en sobrevivir un día más, se había perdido ya toda esperanza.

Nunca hay que dejar de leer a estos autores que nos han contado, así, casi sin querer, esta parte de la historia que nadie más nos podía relatar, porque nadie más lo ha vivido, porque nadie puede contarlo mejor que ellos, si además lo hacen de una forma tan bella y literaria como lo ha hecho Vogel, mejor, porque la historia no es agradable pero trasformada en buena literatura puede, al menos, resultar más digerible.

Yo les recomiendo su lectura, a través de la lectura de estos libros podemos encontrar mucha verdad, podemos conocer mejor al ser humano, es este un bello testimonio porque hemos tenido la suerte de que nos lo cuente un gran escritor, pero no hay que olvidar que es un testimonio veraz de una historia terriblemente real.

Podría dejarles aquí un trocito de Todos marcharon a la guerra, un pequeño fragmento, un simple párrafo, pero prefiero dejarles uno de sus poemas, por si a través de él, logro convencerles mejor de que se acerquen a esta parte de la historia que nadie más les podrá contar.

Ciudades de mi juventud.
Ahora a todas ya las he olvidado
y a ti en alguna de ellas.

En un charco, descalza,
aún bailas chapoteando frente a mí
y mira – de seguro estás muerta.

Cómo ansié escapar
de mi lejana infancia
hasta esta blanca mansión de la vejez,
tan grande y tan vacía.

Nunca regresaré
al punto de partida.
Jamás volveré a verte
ni a aquel que alguna vez fui.

A la distancia,
la senda de los días
continuará alejándose,
de la nada a la nada.

Sin mí.

[product sku= 9788416461141 ]
Publicado el

Batman Eterno Integral 1, de Scott Snyder y VV.AA.

Batman Eterno Integral 1

DBatman Eterno Integral 1e vez en cuando, cuando revistas, telediarios llenos de videos de youtube o autopromociones de series o realitis –cosas que cualquier informativo que se precie forzosamente DEBE incluir– se quedan con huecos que rellenar, echan mano de “noticias” comodín. Una de las que con más frecuencia se repite es la de las ciudades o países en los que es mejor vivir o en los que se es más feliz. Cada vez que sale alguna así me pregunto en que puesto queda Gotham. Si yo fuera gothamita, ni de coña me quedaba en esa ciudad en la que cada día, solo por salir a la calle, te la juegas. La ciudad en la que cualquiera puede ser víctima de algún payaso disfrazado, cobaya de algún doctor chiflado, destinatario de alguna bala perdida, envenenado con el agua corriente, asfixiado por el gas de la risa o moneda de cambio de algún secuestrador con ínfulas elevadas.

Me pregunto ¿por qué cojones los gothamitas de a pie, y los que no los son; da igual si ricos o pobres pues todos son pasto de los criminales, no hacen las maletas y huyen a alguna ciudad menos dañina para la salud? Porque diez millones de gothamitas, que es la población según el censo oficial, son muchos gothamitas para vivir en semejante olla a presión.

En fin, que en estas reflexiones se me va el tiempo mientras se comenta el listado de lugares agraciados. Sea como sea se quedan a vivir y Batman, pobrecito mío, tiene que desvivirse por mantenerlos a salvo gratis y a veces hasta tiene que aguantar que se vuelvan contra él.

¿Qué nos depara esta Batman Eterno Integral 1? Pues un cisco de los buenos. Vamos a tener a un Jim Gordon acusado de provocar la muerte de ciento sesenta y pico personas al provocar el descarrilamiento de los vagones de metro tras perseguir a un secuaz del Profesor Pyg. Por supuesto, Gordon irá de cabeza a Blackgate, y, a partir de aquí… ¡A partir de aquí fiesta y desmadre y quince mil frentes abiertos! Bárbara Gordon, Batgirl, fuera de sí irá hasta Brasil para probar la inocencia de su padre; tendremos un nuevo comisario en la ciudad cuya prioridad absoluta será la caza del murciélago; unos nanorobots extenderán un virús en la zona de los Narrows; Vicky Vale hará de periodista; Catwoman tendrá sus batallas que librar y el Pingüino no será menos… Y además, aparecerán también otros miembros de la “familia”: Batwoman, Capucha Roja, Red Robin, Alfred, incluso la aparición de batmans de la vieja (no recuerdo haberla visto en ningún otro cómic) Batman Inc. (recuperada, al igual que el ya mencionado y olvidado Profesor Pyg, de Grant Morrison), un par de nuevas aliadas y unas cuantas subtramas al margen de la principal, que no es otra que averiguar quién está detrás del encarcelamiento de Gordon. Porque está claro, que alguien está moviendo los hilos para controlar de nuevo Gotham. Todo tiene un fin, y ese alguien bien pudiera ser alguien a quien no vemos desde El largo Halloween. O tal vez no… Pero un otra nueva crisis se abrirá al desatarse una guerra de bandas…

Los diversos frentes están bien repartidos y no llegan a aburrir en ningún momento. Se alternan bien las duraciones de unos y otros y entretienen de lo lindo. No obstante, la subtrama que protagoniza Jim Corrigan (El Espectro) no me convence e incluso, en mi opinión, tal y como ha ido la cosa en este primer tomo sobra. Cuando busco a Batman acepto los criminales tarados, los dementes, y puedo aceptar los monstruos como Killer Croc o Man Bat, pero eso de mezclar también en una historia policiaco/detectivesca una parte mística o sobrenatural no me ha gustado del todo. Esperemos que más adelante se encarrile y tenga algún sentido.

Obviando eso, la lectura es muy entretenida, es vibrante, sorprende con los continuos giros que no te esperas y tienes prisa por encajar todas las piezas y resolver el enigma, que, parece haberse resuelto ya en este tomo, aunque con Snyder nunca se sabe y esperemos que nos tenga reservadas muchas sorpresas más.

Puede que haya personajes desconocidos si se ha estado, como es mi caso, desconectado de la trama de Los Nuevos 52 (Stephanie Brown, El Arquitecto,..) que puedan desconcertar un poco, pero no son ningún obstáculo para comprender completamente la historia hasta aquí.

En cuanto al dibujo, hay un ejército de dibujantes y todos aportan cohesión y un grafismo espectacular y detallista, pero no puedo con el dibujo de Ian Bertram. Es algo subjetivo, es como el dibujo de Corben y Crumb, se me atraganta. Por fortuna, dura poco.

En fin, que si os gusta Batman, este Batman Eterno Integral 1 es un tomo no imprescindible, sino necesario. Y aunque en parte del cómic Batman no hace acto de presencia, e incluso en algunos tramos cuando está es un mero secundario, (cosa que no es novedosa) realmente no importa, porque Batman es mucho Batman y está siempre en Gotham; Batman ES Gotham y de una u otra manera uno lo percibe cuando se leen estas páginas y tal vez sea ese el motivo por el que los gothamitas se quedan.

En definitiva, un tomo que respeta al personaje, lo hace grande, nos muestra villanos de siempre y otros nuevos, nos deja las calles oscuras y la batcueva, las cloacas, la cárcel y la locura, siempre la locura… Y, sobre todo, nos deja con ganas de más, pasando por méritos propios a ocupar su hueco en la estantería junto con las mejores obras del murciélago.

Esperemos que el segundo tomo esté, por lo menos,  a la altura de este. Apuesto a que sí.

[product sku= 9788417243715 ]
Publicado el

El club de los mentirosos, de Mary Karr

El club de los mentirosos

El club de los mentirososLa verdad es que hay editoriales que son para mí una garantía de éxito asegurado. Errata Naturae es una de ellas. No son solo sus magníficas portadas (que también), el caso es que siempre acierto con sus lecturas. Buenos días, guapa fue uno de esos libros publicados por ellos que me encantó y que no puedo dejar de volver a recomendaros.

No puedo mentiros. Lo primero que me atrajo de este libro fue su maravillosa portada y su genial título: El club de los mentirosos. Antes de leer siquiera la sinopsis ya me tenía completamente ganada. No está mal, ¿no?

Mary Karr es la autora de esta brillante novela, que fue uno de los libros más vendidos durante un año entero según el New York Times y mejor libro del año para The New York Times Book Review, The New Yorker, People y Time. Casi nada, amigos. Una novela que califican de extraordinaria o que, como dice Time, se encuentra “entre la tristeza más honda y la risa más sincera, y por esto último se inclina el lector”. Y la verdad es que no puedo estar más de acuerdo, pero empecemos por el principio.

Lo primero que el lector debe saber es que El club de los mentirosos es una novela autobiográfica y ahí reside el encanto de este libro. Porque como ficción ya hubiera sido maravilloso, pero cuando el lector sabe que lo que está leyendo no es ni más ni menos que la infancia de la propia autora, todo adquiere un matiz diferente. ¿En serio fue esta su infancia? Sí, lectores. Así es. Dura, real, trágica y al mismo tiempo envuelta en un halo de comedia que ríete tú de las tragicomedias de Shakespeare.

Y es que, a pesar del título, en este libro hay mucha verdad. Mary se crió en una pequeña localidad petrolera en el este de Texas, junto a sus padres y su hermana. Ella, una niña descarada y sensible, una hermana autoritaria y valiente, un padre algo borrachuzo pero con una gran corazón y una madre, un personaje fascinante, que será la clave para entender la novela.

Resulta imposible no conectar con Mary y el resto de personajes en algún momento de la biografía. Todos tienen ese algo tan familiar, absurdo e hilarante que hace que nos identifiquemos con ellos. Y aunque sea una familia de armas tomar y las historias en las que se ven envueltos puedan parecer a veces de lo más surrealista, tienen ese punto a favor del más puro realismo norteamericano.

A pesar del drama, que lo hay y mucho, prevalece, como os decía, esa parte cómica. Y eso es, quizás, lo grandioso de El club de los mentirosos. Mary Karr nos sumerge en su infancia, nos adentra en su casa, en las tragedias de su familia y, a pesar de todo, consigue que nos lo pasemos bien, que riamos con ella. Yo me lo he pasado en grande y aunque he sufrido (un poquito), también ha habido momentos en los que he reído con sus locas situaciones.

Estoy convencida de que este libro es uno de esos libros que no tiene un lector concreto, un libro que cualquiera puede disfrutar. Yo os animo a hacerlo. Luego me contáis.

[product sku= 9788416291533 ]
Publicado el

La canción de la llanura, de Kent Haruf

La canción de la llanura

La canción de la llanuraYa os hablé de Kent Haruf hace casi un año, cuando leí la maravillosa Nosotros en la noche, una novelita breve que realmente me marcó. Si no la habéis leído ya, no sé a qué esperáis. De verdad, merece mucho la pena.

Así que, claro, maravillada como estaba con la primera novela que había leído de este autor norteamericano, en cuanto supe que Literatura Random House publicaba una nueva novela suya no lo dudé. Era una apuesta segura. Y ya puedo confirmaros que sí que lo ha sido.

La canción de la llanura es el primer libro de la Trilogía de la llanura, inédita en España. Después del éxito que obtuvo el autor gracias a Nosotros en la noche y las maravillosas críticas que recibió, es normal que sigan apostando por él en España. Lo cierto es que, como lectora, había echado de menos su estilo. Y eso que solo había leído un libro suyo. Os hacéis ya una idea, ¿no?

El condado de Holt es el escenario de esta novela. Una pequeña comunidad rural de Colorado donde la vida transcurre sin muchos sobresaltos, o al menos aparentemente. Porque ya se sabe que cada casa encierra sus propias historias y eso es precisamente lo que le importa a Kent Haruf, la intimidad, lo que ocurre de puertas para adentro, esas historias capaces de definir a un lugar.

Así, conocemos a Guthrie, un profesor de instituto que trata de lidiar con la depresión de su mujer mientras se hace cargo de sus hijos, Ike y Bobby. O Maggie Jones, compañera de Guthrie y una pieza muy importante en su vida. Todas las historias se entrelazan entre ellas, Victoria Roubideaux, una adolescente embarazada a la que su madre ha echado de casa, acudirá a Maggie en busca de ayuda. Y así aparecerán los hermanos McPheron, un par de viejos solitarios que viven en una granja a veinte kilómetros del pueblo y que están muy acostumbrados a su soledad.

Como os decía, todas las historias se van conformando a través de los personajes que aparecen en esta novela, entrelazadas, como una gran telaraña, perfecta y brillante. Capaz de sostener toda la carga de estas historias.

Una de las cosas que más me gusta de este autor es su aparente sencillez y su maravilloso don para retratar personajes. Con Canción de la llanura ha vuelto a conseguir que me enamore de ellos, de los personajes que pueblan las páginas de esta novela. Hasta el punto de, ahora que he acabado este fantástico libro, quedarme un poco más vacía sin su compañía. Menos mal que esta vez sé que podré volver a disfrutar de ellos.

No es de extrañar que estuviera nominado al National Book Award y a Los Angeles Times Books Prize por esta novela. Aunque, realmente, no importan los premios. El mayor premio aquí es poder disfrutar de su prosa. Y qué bien que aún nos queda mucho más Haruf por descubrir.

[product sku= 9788439733034 ]
Publicado el

Experimental film, de Gemma Files

Que una editorial se bautice como La biblioteca de Carfax ya es un puntazo a su favor y toda una declaración de intenciones. (Por si alguien no lo sabe, –¡ cosa que vergüenza me daría–, la abadía de Carfax es el lugar en el que Drácula se establece en Londres, al lado del manicomio en el que Renfield lleva una dieta sana y peculiar a la espera de poder servir al amo). Queda claro entonces que esta editorial, de reciente creación pero que avanza con paso firme y cuenta ya con siete títulos, se va a dedicar al género del terror (o, más que al género del terror, a la emoción del terror, como dicen en su web).

Y lo hacen bien. Ya tenía ganas de darles un tiento y podía haber escogido cualquier título de su catálogo pues todos me llamaban con poderosísima fuerza y todos querían que los leyera. Pero me decanté por este Experimental film, la novela que ganó el premio Shirley Jackson, –el galardón más prestigioso en el mundo del terror y fantasía oscura tras los Bram Stoker–, en 2016 (año en el que Wylding Hall hizo lo propio en la categoría de novela corta).

La sinopsis era breve, pero lo suficientemente sugerente y atractiva como para provocar el enganche. Una exprofesora de cine en paro (¿trasunto de la autora, que es además de escritora, periodista y crítica de cine canadiense?) descubre unas viejas películas perdidas que podrían pertenecer a la primera directora de cine de Canadá, pero también descubre que esa mujer fue víctima de una fuerza sobrenatural que parece ir ahora tras ella.

En la primera frase ya viene el primer aviso: “cada película, independientemente de su contenido narrativo real, es una historia de fantasmas”. Y ya no hay marcha atrás. No puedes dejar de leer porque la historia que nos cuenta Lois Cairns, aparte de ser una historia de terror, es una clase de cine y del funcionamiento interno de la industria.

Lois asiste a la proyección de una cinta “experimental” a base de cortapegas de otras películas, en la que alguno de esos cortes corresponden a trozos de la cinta Dama del mediodía. Cinta de principios del siglo XX y grabada en el fácilmente inflamable nitrato de plata. Esos recortes afectan y perturban a Lois como si hubiera visto los fotogramas de The Ring (y lo cierto es que algún paralelismo más con esa película se va a dar en el libro). A partir de entonces se obsesionará con dichos trozos e investigará hasta descubrir que la cinta fue dirigida y protagonizada por Iris Dunlopp Whitcomb, y que la historia del cine canadiense puede dar un giro si consigue demostrar que la señora Whitcomb fue la primera cineasta canadiense, y a Lois puede ayudarla a relanzar su carrera y a recibir alguna subvención de la Asociación Canadiense del Cine.

Pero cuanto más descubre sobre Iris Whitcomb más oscuro se va volviendo todo. Su hijo era especial, al igual que el de Lois (y que el de la autora), y desapareció años antes de que lo hiciera la propia Iris Whitcomb en pleno trayecto ferroviario de forma extraña dejando quemaduras en el compartimento, sospechosamente parecidas a las que deja el nitrato de plata al arder. Desde la desaparición de su hijo se obsesionó, como también le sucederá a Lois, con la mitología alrededor de la Dama del mediodía (leyenda de la que yo ni zorra idea tenía y pensaba que la autora se había inventado para el libro, pero que resulta que no es así, y es un antiguo y auténtico mito eslavo). Lois se dará cuenta de que hay muchas coincidencias entre ella e Iris. Demasiadas y demasiado preocupantes.

El personaje de Lois, –y el de todos, en realidad aunque la que nos importa porque es la que corta el bacalao es Lois– está perfectamente perfilado. Es un personaje complejo, que no caerá bien, aunque la entendemos. Es borde cuando tiene y con quien tiene que serlo, pero terca en la búsqueda de sus objetivos y, pese a su egoísmo, muy humana. Las pasa putas con todo lo que ya tenía de antes (dolor de espalda, dolor de hombro, depresión, su madre) y su hijo autista, del cual no sabe si realmente la quiere. Se ve como una mujer madura y fracasada y, desde luego, para nada como madre del año (cosa que la hace aún más humana). Además en algún momento del libro se pregunta a sí misma qué es lo que ha conseguido realmente en la vida, y la respuesta no la satisface en absoluto. Afortunadamente, su marido la apoya en todo y la reconforta.

La trama sigue un buen ritmo, los personajes son muy verosímiles, se lee con gusto, (a pesar de que a veces la organización temporal es deliberadamente caótica al avanzar o retroceder en el tiempo y de que al principio le cueste algo arrancar). La narrativa de Gemma Files tiene el poder o la habilidad de hacerte ver lo que lees, como si estuvieras viendo una película en lugar de leyendo un libro y eso es algo que a mí, particularmente, me gana. Y sobre todo la construcción del personaje de Lois. Perfecta. De los protagonistas con personalidad más sólidamente dibujada que he leído últimamente, no me cansaré de decirlo.

En resumen, terror, terror no me ha provocado, pero como todas las emociones, eso es algo muy subjetivo y lo que a uno puede acojonar a otro puede no le haga saltar del asiento. Sí me ha dado algún susto y es cierto que hay un “algo” inquietante flotando durante toda la lectura que te hace permanecer en tensión. No obstante, Experimental film es un libro que merece mucho la pena leerse. Lo he disfrutado, me ha entretenido y divertido, y ese era el objetivo.

Mitología, leyendas urbanas, investigación, thriller, cine y vida familiar es lo que el lector encontrará aquí. Y terror. Pero, de nuevo, resalto la construcción de personajes y la interacción de estos. Hala, por si no había quedado claro.

[product sku= 9788494668227 ]
Publicado el

Chesil beach, de Ian McEwan

Chesil beach

Chesil beachSon varias ya las generaciones que no viven su primera experiencia sexual con inocencia, sino con decepción. Hoy en día, teniendo un aparato en el bolsillo del pantalón que te provee de las respuestas a todo lo que puedas plantearte, ya pocas cosas las descubrimos de cero; como mucho, las comparamos con lo que ya habíamos visto, leído o escuchado. Por ese motivo, un relato como el de Chesil beach, en el que dos jóvenes se enfrentan a su primera vez en la década de los años sesenta, sin apenas información previa y con todas las dudas del mundo, causa tanta ternura en su planteamiento. Porque lo que Ian McEwan nos propone, al menos esa ha sido mi percepción durante la lectura, es un recordatorio de nuestra inocencia perdida.

Edward y Florence son novios desde hace años, pero jamás han tenido un contacto íntimo entre ellos o con otra persona. Él esperaba con ansia el día que ya ha llegado: su noche de bodas, el momento en el que pueden intimar sin cometer pecado alguno. Pero pese a tener consigo el visto bueno de Dios ella no parece tener interés alguno por la consumación de su amor; es más, le repugna completamente la idea, pero no sabe cómo evitar una situación de la que ya es realmente difícil escapar. Con el pretexto de la tensa espera al inicio de esta primera relación sexual McEwan va relatando la vida de los dos protagonistas, a partir de lo cual nos permite comprender que sus diferencias van bastante más allá de los mayores o menores deseos sexuales.

McEwan, uno de los mejores narradores de la literatura actual (opinión completamente personal, pero refrendada por muchos lectores), no está a su máximo nivel en ese aspecto en esta novela (otra opinión completamente personal, esta no sé si tan refrendada). A diferencia de otras obras, como en la reciente Cáscara de Nuez, en la que trabaja enormemente el desarrollo de la historia, en este caso es mucho más complicado abstraerse con el relato, dado que la narración, sin apenas diálogos, no acaba de funcionar como conjunto, aunque sí como idea y como partes separadas. De hecho, no deja de ser un relato con una gran cantidad de virtudes. La propia construcción de los personajes, con notables diferencias sociales e incluso intelectuales, es fácilmente asimilable por el lector, ya que todos hemos vivido esas diferencias en nuestras propias carnes. Además, algunos de los pequeños relatos que se insertan a modo de recuerdos de los protagonistas, como el de la madre de Florence, afectada de un daño cerebral y a la que toda su familia se esforzaba por hacer creer que ella seguía realizando las labores del hogar, consiguen visibilizar el nivel de McEwan como escritor.

Chesil beach, publicada por primera vez en 2007, es una novela que, como toda buena relación amorosa que se precie, va a rachas. Cuenta con momentos apasionantes y absorbentes y con otros mucho más monótonos y terrenales. Al fin y al cabo, no cuenta nada que no sepa todo el mundo ya, aunque su lectura hace que te plantees si verdaderamente está ahí la raíz, en el saberlo todo, de tantos fracasos y decepciones que uno acaba cargando sobre su espalda a medida que se enfrenta a la realidad.

[product sku= 9788433973368 ]
Publicado el

Nadie duerme, de Xina Vega

Nadie duerme

Nadie duermeHace unos años, en mitad de una no demasiado acalorada discusión, la chica con la que salía por aquel entonces me dijo una frase que me dejó bastante encabronado: “En España en realidad las cosas no están tan mal como las venden los periódicos”. Al día siguiente me propuse cuestionar su opinión y la invité a dar una vuelta conmigo por un barrio obrero de la ciudad en la que vivíamos. Al poco rato de entrar y tras apenas haber recorrido un par de callejuelas me pidió con los ojos brillantes y algo de ansiedad que volviésemos al centro. No habíamos visto nada extraordinario: personas de miradas tristes pidiendo limosna, unas ancianas con ropas deshilachadas y rostros cansados haciendo la compra, un grupo de niños con la cara sucia por la calle en lugar de en el colegio… el verdadero problema era que ella había estado viviendo en una burbuja en la que la pobreza, la mendicidad o la marginación no tenían cabida.

En Nadie duerme, de Xina Vega, esta burbuja se rompe a las pocas líneas. A partir de una conversación entre dos extraños se nos introduce en una breve pero inclemente narración en la que lo que brilla, lo que sobresale ante nuestros ojos, es el lado menos amable y más repulsivo de nuestra realidad. Una joven maltratada, un africano que busca ser aceptado fuera de su país, una mujer que acaba de abortar y un hombre maduro que ha visto frustrada una cita amorosa conviven durante una noche en la que no existen el amor, la piedad o el respeto; el ser humano queda reducido a su mínima expresión, a sus deseos y traumas, a follar y a sufrir.

Este es un relato que se revuelca en el dolor, que chapotea en las desgracias y las miserias humanas, que baila animado sobre los traumas enquistados de sus protagonistas. Vega busca continuamente la arcada del lector, sin pausa ni compasión. ¿Qué es entonces lo que hace apetecible esta lectura?, se preguntará más de uno, con toda la razón del mundo. Varias cosas: el maravilloso lenguaje con el que su autora expone la fealdad del mundo, las pequeñas historias y anécdotas que relatan los personajes, tan tristes como bien construidas, y, por encima de todo, la admirable capacidad de la autora gallega para conseguir que cada detalle de nuestra cotidianeidad, desde la arcaica máquina tragaperras del bar hasta un simple disco de bachatas, consiga provocarnos repulsa y angustia.

Pocos autores han conseguido encandilarme tanto con un contenido tan poco amable; a pesar de ser un fiel seguidor de eso que llaman ‘realismo sucio’ me suelo ver forzado a exiliarme a historias felices de cuando en cuando, para evitar tener que abrazar el bote de antidepresivos antes de tiempo. Pero este librito es como aquel tipo que en el colegio te pegaba y te humillaba y del que no querías separarte, como aquella chica que te daba largas de las peores formas posibles y que te tenía enamorado perdido, como aquel compañero de trabajo al que sigues queriendo caer bien a pesar de ser un gilipollas redomado… Puro masoquismo literario.

El mundo es cruel y patético, o al menos una buena parte de él. Y Nadie duerme funciona a modo de antifiltro de Instagram: limpia los retoques fotográficos y acentúa los defectos y las imperfecciones de nuestra realidad para horrorizarnos, sí, pero también para acercarnos a ese mundo que el imperio Disney y otros vendedores de felicidad impostada se han esforzado tanto de borrar de nuestra memoria. Seguramente tenga que leer bastantes novelas amables para compensar este trance. Pero huir de lo cómodo y lo maquillado cada cierto tiempo debería ser obligatorio. Si no, corremos el peligro de querer quedarnos a vivir para siempre en la ficción.

[product sku= 9788415862956 ]
Publicado el

Los leones de Bagdad, de Brian K. Vaughan y Niko Henrichon

Los leones de Bagdad

Los leones de Bagdad¿Merece la pena ser libre para morir? ¿Hay algo, en verdad, por lo que merezca vivir? Los leones de Bagdad es la historia más triste que he leído en mucho tiempo. Sin duda, tiene un inmenso poder evocador por los dramáticos acontecimientos que en el cómic se narran, pero aún más, por quienes lo protagonizan. No es de extrañar, y el propio autor así lo confirma, que emplear animales para contar la historia va a crear una conexión más estrecha con el lector, y el efecto de la catarsis —me compadezco de lo que le ocurre al otro y temo lo que me puede ocurrir a mí—, que se defendía en los textos aristotélicos, en ese estado en el que el hombre se enfrenta al mundo y a la vida producto del efecto que le causa la fábula, va a intensificarse en mayor grado. Los animales como protagonistas de la historia, como reflejo de la sociedad, siempre han causado una gran atención en el mundo literario. La fábula (esta vez no el concepto que tenía Aristóteles, sino el género narrativo en sí) tiene el poder de inducirnos conceptos morales que ya desde niños, en cuentos infantiles, intentan inculcarnos. Así, una historia tan dura y fascinante como la que se cuenta en este cómic no podía tener mejor aliciente para hacernos llegar su carga dramática que el de ser protagonizada por animales.

El escritor galardonado con el Premio Eisner, Brian K. Vaughan (Saga, Y, el último hombre, Paper Girls) y el dibujante Niko Henrichon han creado en Los leones de Bagdad una suerte de fábula moralizadora de nuestro tiempo más actual como así hicieran antes George Orwell con Rebelión en la granja o Art Spiegelman en Maus. Una narración basada en un hecho real en el que durante los bombardeos del ejército estadounidense sobre la ciudad de Bagdad uno de los artefactos destruyó el zoológico dejando en libertad a una familia de leones. ¿Libertad? He aquí la carga moral de esta fábula.

La familia de leones se compone de dos machos, uno adulto y el otro apenas un cachorro nacido y criado en cautividad, y dos hembras, una joven a la que apenas le quedan recuerdos de su pasado en libertad y otra adulta y ciega que reniega de la vida más allá de los barrotes. Cada uno de los leones representa los distintos tipos de personas que constituyen la sociedad iraquí. Por un lado estarían aquellos jóvenes que aún desconocen quién es Sadam o George W. Bush y que, en la figura del león cachorro, tiene que descubrir por fuerza la brutalidad de la guerra. La leona ciega y adulta, curtida en la crudeza que la vida le deparó en su pasado (sufrió peleas, vejaciones y maldades por parte de otros leones de su manada cuando vivía en libertad) se niega a dejar el zoo. Prefiere vivir una vida privada de libertad, pero con alimento proporcionado cada cierto tiempo y una estabilidad que le otorgan los cuidadores. Sería la imagen de las mujeres adultas de Irak que se limitan a pasar sus días sin buscar ni procurarse un cambio y aceptar las normas establecidas por el sistema. En contraste estarían la leona joven y el león adulto. Ellos son la imagen de las nuevas juventudes iraquíes que esperan una prosperidad y progreso para su país. Sueñan con un futuro mejor.

Una vez derribados los barrotes del zoo, los leones emprenden una aventura por las calles de la ciudad en la que tendrán que enfrentarse con otros animales que también huyeron, procurarse alimento que antes les era servido en raciones y descubrir el horror de un enemigo que escapa de su comprensión: el ejército militar estadounidense. Estos, por cierto, quedan muy en segundo plano; quienes llevan la batuta aquí son los animales. Sin duda, esta obra tiene todos los ingredientes de protesta antibélica, y se apoya en la potencia dramática de los actos que ocasionan las guerras en lo que bien pudo ser la pena y desgracia sufrida por centenares de familias iraquíes. Los dibujos de Niko acompañan las expresiones narrativas de cada uno de los sucesos con excelente trazado; los textos de Vaughan, actualmente, para mi gusto, el mejor guionista de cómics, deja frases en sus viñetas que bien merecen ser rescatadas aquí, como una de las que mejor retratan la historia: «La libertad no se concede, se gana».

El autor escribió esta historia pensando en sus héroes, los leones, como caracteres que iban a llevar el peso de las acciones, pero cuyo destino estaba fijado. Un destino de tragedia griega que, volviendo sobre los conceptos aristotélicos, sigue el curso necesario y verosímil para la culminación de una fábula perfecta.

[product sku= 9788416409006 ]
Publicado el

Los Buenos, de Hannah Kent

Los Buenos

Los Buenos«¿Cuánto sufrimiento puede aguantar una persona sin que algo se tuerza en su interior?», se pregunta Nóra Leahy, una mujer que en el mismo año ha perdido a su marido y a su hija y se ha quedado a cargo de Micheál, su nieto. El niño, de cuatro años, está famélico; sus extremidades, retorcidas; y ni habla ni anda, solo llora y se golpea.

Desde que Micheál llegó a su casa, en el valle se encadenan las desgracias. Nóra duda que ese niño sea el mismo nieto que conoció tiempo atrás, tan sano y guapo como su hija. ¿Y si es un niño postizo? ¿Y si Los Buenos tienen secuestrado a su nieto y han dejado en su lugar a un duende en forma de niño tullido? Si es así, Nance Roche, la mujer que vive sola en el bosque y que tiene el saber de las hierbas y las hadas, es la única que puede ayudarle a hacer que su verdadero nieto regrese.

A través de la historia de la Nóra Leahy, Nance Roche y Mary Clifford, la adolescente que ayuda a la viuda a cuidar del niño, en Los Buenos, la escritora Hanna Kent ficciona un hecho real ocurrido en un valle de Irlanda en 1826, en el que tres mujeres fueron acusadas de infanticidio. Al igual que hiciera en su primera y exitosa novela, Ritos funerarios, la autora rescata una historia real inquietante y desgrana los acontecimientos que llevaron al trágico desenlace. En el caso de Los Buenos, nos adentra en el folclore mágico de la Irlanda rural del siglo XIX, donde las creencias alrededor de hadas y duendes, que nada tienen de bonitas e infantiles, rigen el día a día de la gente. El trabajo de documentación que Hannah Kent ha hecho en esta novela es digno de elogio, así como su virtuosismo a la hora de ambientar y dosificar la tensión de la historia.

Los Buenos es una novela lenta, oscura y envolvente. Desde el principio presentimos que una nueva desgracia está próxima. Quizá, porque nos dejamos embaucar por las supersticiones paganas de los vecinos del valle, que ven malos augurios en el cambio de aires y en las ubres secas de las vacas. O, tal vez, porque sentimos la desesperación de sus protagonistas, personas incultas que buscan soluciones mágicas a sus problemas mundanos, por absurdas o crueles que estas sean. Y es que, como dice uno de los personajes de la novela, «Hay gente dispuesta a creer cualquier cosa con tal de no ver la verdad». Y eso es lo que hace Nóra Leahy para poder justificar sus malos sentimientos, para agarrarse a una esperanza, a algo que le asegure que todo irá bien de una vez por todas. ¿Cómo culparla? ¿Cómo perdonarla? Esos sentimientos encontrados son los que me ha provocado esta historia de pensamiento mágico y pasiones humanas, y por eso me ha encantado. Una lectura excepcional para comenzar el año, que quizá se cuele entre mis favoritas de 2018. Hannah Kent ha puesto el listón muy alto.

[product sku= 9788490653531 ]
Publicado el

La camarera que me escupía en los chupitos de whisky y otros 15 relatos pellejos, de Jesús Tíscar Jandra

la camarera que

la camarera que¿Pensábais que después del buen sabor que me dejó La japonesa calva no iba a investigar al Jesús Tíscar ese que en la foto se parecía al Migoya? Ilusos… Lo lleváis claro porque aquí vuelvo a la carga con el Tíscar y con sus hits más hits. ¿Cómo iba a dejar escapar a un autor con una fuerza y una forma de escribir (iba a decir prosa, pero no, mejor digo forma de escribir) arrolladora y barriobajera, envolvente, subyugante, familiar y con un vocabulario callejero bajofondil (esta me la he inventado) reconocible? ¡¡No puedo!! Y menos al descubrir que el Tíscar tiene un libro titulado así. ¡Joder! ¿Pero quién en su sano juicio podría resistirse? Y más aún cuando lo que tenemos en este libro son dieciséis relatos o cuentos que en su día (entre 2001 y 2013) fueron  presentados a concursos o certámenes literarios y que, o ganaron el primer premio (la casi totalidad) o quedaron en segundo lugar. Lo dicho, ¡sus putos hits! Ahí es nada…

Bueno. ¿Y qué tenemos aquí? ¿Qué nos cuenta La camarera que me escupía en los chupitos de whisky y otros 15 relatos pellejos? ¿Son tan pellejos esos otros 15?

Pfff… ¿Que qué cuenta? Sería mejor decir qué no cuenta… ¿Cómo decirlo así, de manera fácil, para que se entienda todo y de un tirón, de una parrafada, si larga mejor? Pues un cuento de Navidad en el que la Navidad es un mero decorado de algo que podría ocurrir en cualquier época del año; una mujer de provincias que vomita la tortilla francesa y los dos quesitos que su hija le obligó a cenar anoche y que emprende un viaje a la capital sin despegarse de su cesto, con una obcecación admirable a pesar del calor y de lo poco que le gusta a esa pobre mujer la ciudad; la boda de Anita la Cuajos e Isaías Talavera, “hijos de la desgracia, la noche, el alcohol, el hambre y, en fin, la miseria”, que bien podría ser un spin-off de la cena de Viridiana; otro cuento de Navidad en el que al protagonista le gustaría otra cosa, pero va a tener que joderse y conformarse con lo que le toca; la triste tristísima historia de la recién coronada Miss Barrio de Las Peñas 2005, con sus aspiraciones y sus realidades chonis y trágicas; el cuento de Mari Pepa, de una chica con un don y de Fulgencio, el sepulturero con una televisión en blanco y negro porque, para qué la va a querer ya con colorines si su mujer murió; el cuento de unos vecinos que solo intercambian miradas que se malinterpretan, pero que a ella le provocan que su vagina sea una fuente que destile como una endemoniada porque aunque se ponga caliente como una perra lo que está es enamorada y él… él acabará el relato de una manera inesperada porque el cerebro se le está pudriendo y no hace carrera con la Tiburcia; el tipo que busca y encuentra un perro al que secuestrar y lo secuestra; la petición de un moribundo en su lecho de muerte para que acuda a confesarle “esa descarriada y extraña mujer” de mala reputación; dos chavales intercambiando gayolas en un lavabo con una puerta que no cierra ni tiene pestillo y que se abre sorprendiéndolos; una cuadrilla de adolescentes que pretenden que la Manme, la prima tetona de uno de ellos, les masturbe a todos y se sienta como una reina; un niño que para luchar contra el frío no tiene otra ocurrencia que colarse bajo el vestido de Anamari la Mulona y meter su congelada cara en su culo; la historia de Gloria Redajo, “esa canija que pide” pero que no tiene dinero para lo que pide; un día en la vida de Poblalánguida, pueblo en el que todos sus habitantes saben que ese día algo malo va a pasar y en el que ciertamente van a pasar muchas cosas; y por último la narración del cliente enamorado de la camarera que le escupía en los chupitos de whisky porque cuando la mala vida pretende afear a una mujer bonita, afearla, apelmazarle el pelo, sacarle ojeras, guarrearle la piel, rendirle las piernas, y lo consigue, pero no la afea, y sigue bonita tras el disfraz de aperreada… qué preciosa.

En fin. He hecho lo que he podido y creo que se entiende, pero sino, me la trae flojísima. Todos los relatos son adictivos y, como todos los buenos cuentos, cuando comienzan parecen que van a tirar por un sitio y a seguir un camino marcado pero no puedes fiarte de que así sea. Y no es que tengan un giro inesperado (a pesar de no esperar en muchos de ellos para nada el final con el que nos encontramos). Es el desarrollo de la historia el que va girando los hechos hasta desembocar en ese final. Y ahora tampoco vayáis buscando un giro de la hostia porque no. No es ese el objetivo. El objetivo es dejarse llevar. No son relatos policíacos, (a pesar de que algunos de ellos sí parecen ser una crónica de sucesos negra y sucia, –sucísima como el suelo de una tasca de barrio en la que las paredes chorrean grasa–) así que no hagáis cábalas y simplemente leedlos y disfrutad.

Además, en toda antología siempre hay unos relatos que gustan más o menos y otros que sobran. En este caso, y no es peloteo, me han gustado todos, cada uno en su estilo y temática.

Sobre la forma de escribir (que no prosa) del Tíscar este, creo que ya lo he dicho. Escribe como los putos ángeles (o como los putos demonios) ya sea en formato corto o largo. Buen ritmo narrativo, historias que atrapan y gustan y que bien pueden haber pasado o podrían pasar.

La camarera que me escupía en los chupitos de whisky y otros 15 relatos pellejos merece muy mucho la pena y el Tíscar, dará que hablar. Tiempo al tiempo y veréis. Os lo he avisado.

[product sku= 9788461713264 ]