Publicado el

Sentimentalismo tóxico, de Theodore Dalrymple

Sentimentalismo tóxico

Sentimentalismo tóxicoVoy a empezar con una confesión: hace días que terminé este libro y no sabía cómo enfocar la reseña. Normalmente acabo uno y al momento me pongo a escribir, con todas las emociones a flor de piel. Pero, en este caso, llevo dándole vueltas varios días y nada, no había manera. Se trata de un ensayo que hace una crítica profunda a la sociedad; sobre todo a la inglesa. Tanta crítica ha hecho que terminara el libro con rabia e impotencia. Muchas sensaciones y sentimientos se agolparon en mi cabeza y, al intentar dejarlas salir, las palabras se me quedaron atascadas, sin vía de escape. Pero ya no podía dejar pasar más el tiempo y tenía que hacer esta reseña sí o sí. Así que, allá vamos.

Tengo que hacer una puntualización antes de meterme en materia: el título original de este libro es How Britain is ruined by its childrens, lo que, traducido al español sería “Cómo Gran Bretaña está arruinada por sus niños”. Este detalle es muy importante, ya que resume a la perfección en qué consiste este libro. Theodore Dalrymple (seudónimo tras el que se esconde el médico inglés Anthony Daniels), abre su obra con las siguientes palabras “Un informe reciente del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia declaraba que entre los veintiún países desarrollados el que peor trataba a los niños era Gran Bretaña”. Con esta afirmación tan contundente, este médico que ha conocido de primera mano las desgracias sucedidas tanto en Europa como en África, abre lo que promete ser un debate muy interesante. ¿Por qué un país tan adelantado como Gran Bretaña no es capaz de proteger uno de sus bienes más preciados? ¿Por qué la violencia contra los niños británicos no ha hecho sino aumentar en los últimos años?

Esta violencia tiene una clara consecuencia: los niños aprenden lo que ven. Si haces que un niño crezca en una esfera de violencia, acabará respondiendo de la misma forma, con crueldad y vehemencia. Theodore Dalrymple nos dice que la mayoría de los padres británicos temen a sus hijos. Pero no solo los padres, también los profesores. Estos confiesan que se sienten coaccionados por sus alumnos y por los padres de estos. Recuerdo que, cuando iba al colegio y un niño sacaba malas notas, el padre normalmente venía corriendo a exigirle al profesor una explicación por esas notas tan bajas. Vi incluso cómo un padre amenazó a uno de los maestros porque su hijo había suspendido un examen y quería que le aprobara. ¿Quizás es sobreprotección? ¿quizás es una manera de compensar el poco tiempo que pasan los padres con los hijos?

De una manera u otra, Theodore Dalrymple culpa al sentimentalismo, al Sentimentalismo tóxico, aquel que hace que perdamos los papeles y que nos dejemos llevar sin pensar en las consecuencias. En su ensayo, analiza también la exaltación pública de las emociones; llega a la conclusión de que si una persona llora en privado, no ha llorado. Tiene que hacerlo en público, para que todo el mundo se sienta conmovido por la situación que está atravesando. Así, dice que el sentimentalismo se convierte en un mal social cuando traspasa la barrera de lo personal, cuando es necesario generar en los demás una reacción a través de nuestros propios sentimientos.

Volviendo al tema de los niños, hoy en día estos poseen todo lo que desean y más. Capricho que tienen, capricho que se les concede. No culpo a los padres, sino a la sociedad. Nos han enseñado que si no tenemos lo que los demás, no podemos ser felices. Y, como padres, si vemos que nuestros hijos sufren por no tener algo determinado, creemos que estamos en la obligación de dárselo. Esta idea se podría unir a la anterior: a la necesidad de demostrar públicamente nuestros sentimientos. No solo le doy a mi hijo todos los caprichos, sino que quiero que la gente lo vea. Es como el refrán: no solo hay que ser la mujer del César, sino aparentarlo. Pero lo cierto es que la obligación es otra bien distinta: no hay que concederles todos esos deseos vacíos, sino enseñar a los niños a amar lo que tienen y a ver el valor de las cosas inmateriales.

Estas son unas cuantas ideas que se me han pasado por la cabeza mientras leía el libro. No quería hacer una reseña de dos mil palabras, pero realmente podría hacer un tratado filosófico que analizara cada uno de los sentimientos que provoca este libro. No sé, quizá algún día lo haga. Entre tanto, os recomiendo su lectura; no solo a los padres que tengan hijos a los que dan algún que otro capricho de más, sino a todas aquellas personas que se pregunten qué estamos haciendo mal en esta sociedad.

[product sku= 9788491044055 ]
Publicado el

El camino del perro, de Sam Savage

El camino del perro

El camino del perroDesde hace años tengo por costumbre leer acompañado de un bolígrafo de tinta negra y de una pequeña libreta de hojas cuadriculadas. Años atrás solía subrayar en los libros las frases que me gustaban y anotaba en los márgenes algunas opiniones que me transmitía lo que había leído, pero pronto comprendí que eso era una auténtica guarrada. Desde entonces siempre intento tener cerca mi libreta, para que todo aquello que me impacta de una nueva lectura no se me escape. Digo esto porque El camino del perro ha sido el primer libro en mucho tiempo que me ha obligado a abandonar este ritual. Y es que, cada vez que me gustaba una idea abría el cuaderno, pero no sabía cómo recogerla. Y algo parecido me ocurría al leer antes de acostarme, dado que a la mañana siguiente intentaba hacer memoria sobre lo que había leído la noche anterior pero no era capaz de explicarlo. Sólo sabía que esa novela no era como las demás. Y ese es uno de los aspectos que más valoro en mis lecturas.

Lo nuevo de Sam Savage es, a grandes rasgos, el largo monólogo interior de un antiguo pintor y mecenas de escaso éxito, en lo que parecen los últimos días de su vida. A través de Harold Nivenson, el protagonista, Savage lanza reflexiones ácidas y feroces sobre todo tipo de cuestiones, desde los traumas de la infancia a la industria del arte, aunque centra su crítica en el consumismo, la religión mayoritaria en este siglo XXI. Nivenson, quien parece iluminado por la cercanía de su último respiro, suelta pensamientos amargos a borbotones y construye un desprecio admirable contra la sociedad buenista, hipócrita y pequeñoburguesa que le rodea y de la que él no se siente parte activa. Sólo parece mostrar algo de cariño por dos seres ya fallecidos: Roy, su perro, y Peter Meininger, un pintor alemán con el que mantuvo una compleja relación de admiración y envidia durante sus años de mecenazgo.

Savage publica este trabajo a los 75 años. Toda una vida a sus espaldas, dedicada a profesiones tan diversas e inconexas como la de mecánico de bicicletas, profesor de filosofía o pescador de cangrejos. Hasta 2005 no publicó su primera novela y fue en 2007 cuando alcanzó un notable reconocimiento con Firmin, la historia de una rata nacida en el sótano de una librería que se alimenta, intelectual y digestivamente, de los libros que va encontrando.

Su sexta novela, la primera que he leído del autor, es un libro al que cuesta hacerse, lo confieso. De hecho, si me hubiesen preguntado mi opinión sobre ella cuando sólo había leído veinte páginas, creo que ni el propio Savage me hubiese sacado una respuesta agradable. Es lógico, ya que este libro nos obliga a cambiar el chip a todos los que estamos acostumbrados a leer tramas más o menos convencionales. Sin embargo, la reflexión cruda y descarnada que nos ofrece Savage en las 150 páginas que ocupa este libro llega a crear empatía ya que, pese a que Nivenson parece despreciar todo lo que le rodea, su crítica a lo terrenal se conjuga con una solemne admiración hacia lo artístico e intangible.

Si eres de esas personas que tienen una taza de Mr. Wonderful y tu descripción en Twitter reza algo así como “enamorado de la vida”, “carpe diem”, o “ciudadano de un lugar llamado mundo” te invito a que te alejes de este ensayo todo lo que puedas. El camino del Perro es café para muy cafeteros; un libro breve pero lo suficientemente intenso como para dejar un poso amargo y duradero en el lector, al que invita a reflexionar sobre lo absurdo e hipócrita del mundo en el que nos ha tocado vivir.

Publicado el

La nueva lucha de clases, de Slavoj Zizek

La nueva lucha de clases

La nueva lucha de clasesEstamos viviendo el resurgir de los panfletos, no cabe duda. Y entiéndase “panfleto” sin una connotación negativa, sino como un tipo de libro corto, explosivo, no tan elaborado, que invita desde el género ensayístico no solo la reflexión sino a la acción. Stéphane Hessel ganó la batalla de las mesas de novedades para ellos en 2011 con ¡Indignaos!, y después de aquello los principales pensadores contemporáneos (y las editoriales) se han lanzado con mayor o menor suerte a estas digresiones mínimas, siempre livianas en cuanto a páginas pero normalmente muy cargadas de contenido.

Uno de los últimos panfletos, o de los más llamativos entre los más recientes, es La nueva lucha de clases, de Slavoj Zizek, filósofo y sociólogo esloveno. Con el subtítulo de “Los refugiados y el terror”, Zizek aborda desde un pensamiento de izquierda bastante crítico la actual crisis de los refugiados. O más bien la toma como referencia, porque rápidamente uno entiende que los refugiados le sirven a Zizek más bien como excusa para tratar temas variados: la crisis de legitimidad europea, el avance descontrolado de las corporaciones frente a los estados, la violencia fundamentalista o incluso el peligro ecológico. Y quizá por encima de todos ellos, dos. La “nueva lucha de clases” entre los incluidos y los excluidos en el capitalismo, y la construcción en este entorno de un pensamiento de izquierda desacomplejado y firme, libre de sus tabúes actuales.

La nueva lucha de clases invita a discutir con Zizek, en algo que me parece uno de los mayores logros del libro. Por ejemplo, cuando habla de las actuaciones que se pueden llevar a cabo ante la crisis de los refugiados (ante la inmigración en general), el autor critica fuertemente la izquierda “buenista” y utópica. Argumenta que, sin caer en la soberbia, debemos ser capaces de mostrar una respuesta unificada que no es, precisamente, abrir las fronteras por completo.

Alto ahí, ¿no lo es?

No, dice Zizek, y arremete contra los que lo piensan. Y uno se siente aludido, claro. Momentos como ese hay varios en el transcurso de las páginas. Al lector mínimamente interesado le entrarán entonces ganas de echarse al filósofo a la cara y debatir con él. Eso sí, que se abstengan los que buscan una refriega de barra del bar, porque el nivel está donde está y para meterse con este barbudo centroeuropeo hace falta estar a su altura, como se va comprobando cuando se avanza en la lectura.

En resumen, La nueva lucha de clases es un grito, alto y claro. Se lee en un suspiro y me parece un buen punto de entrada a los principales temas mencionados más arriba, sobre los que además recomienda otras lecturas de mayor peso con las que se poder completar un pensamiento crítico. Tendencioso, sí, pero el propio Zizek no lo esconde en ningún momento. Una obra crítica, ácida, pero constructiva, rica en matices. Rápida y concisa, el autor no pierde el tiempo y salta de uno a otro de los temas principales sin solución de continuidad, sin previo aviso al lector. Pierde un poco de profundidad con ello, es cierto, porque en ocasiones simplemente se limita a rayar la superficie. Pero a cambio ofrece un texto sin relleno, en el que cada argumento está expuesto de manera simple y comprensible, en el que cada párrafo, cada capítulo, es un aguijón que va directo al grano.

[product sku= 9788433964014 ]
Publicado el

El café celestial, de Stuart Murdoch

El café celestial

El café celestialA finales de los noventa, cuando no habíamos alcanzado la veintena, nos escribíamos todavía bastantes cartas. Muchas postales también, de nuestros primeros viajes sin padres, pero sobre todo cartas. Nuestra correspondencia era caótica, desordenada y naíf, y en el mejor de los casos recogía un catálogo extenso y voluble de lecturas, referencias bibliográficas y poemas fallidos. En el resto de ocasiones era el testimonio fehaciente de nuestra inconsistencia, un desafío a cualquier antropólogo que quisiera descifrar a través de ella las claves de nuestra existencia como grupo social. Porque entre medias de aquellas cartas, muchas veces dirigidas a personas de la misma ciudad o incluso de la misma clase, pasaban semanas enteras; semanas con sus viernes y sus sábados, que eran los días fundamentales en los que se barajaba la vida, hablando de cartas. A veces comentábamos los
en las nuestras, a veces no. A veces nos enviábamos las letras mal traducidas de una canción maravillosa que habíamos descubierto y, en muchas de esas ocasiones, se trataba de Belle and Sebastian.

El café celestial me ha traído de vuelta aquella correspondencia. Porque este diario de Stuart Murdoch, el vocalista-líder-compositor de la banda no es, precisamente, un diario. Me ha resultado más bien una recopilación de cartas perdidas, como si hubieran sido encontradas en un trastero polvoriento años después de haber sido escritas por el propio Stuart. Es un trapo deshilachado que se extiende de un lado a otro del tiempo que recorre (de 2002 a 2006) con la misma precisión histórica, casi nula, que nuestras misivas. Pero por momentos con la misma intensidad también, y solamente por eso merece la pena.

Para los fans de Belle and Sebastian (yo lo soy), El café celestial es un libro delicioso que descubre muchos más secretos de Stuart Murdoch que de la banda. Hay pocas ocasiones de acercarse de una manera tan sincera, descubierta y directa, a una “estrella del rock”, aunque él mismo reniegue del término. Sus paseos por Glasgow, sus partidos de fútbol, su pereza y sus problemas con Hacienda son solamente cuatro ejemplos de lo que nunca nos contaría el biógrafo más aplicado. Mención especial merecen sus charlas sobre Dios y la implicación que demuestra durante todo el texto con su parroquia, que se convierte en un eje central de la obra, tal y como lo es de su propia existencia.

Además de estos detalles personales, también hay aquí material para aquellos más aficionados a tomar registro sobre el devenir de la banda. Por ejemplo, la concepción y grabación de Dear Catastrophe Waitress, uno de sus mejores discos, aparece desgranada con bastante detalle, y permite hacerse a la idea del proceso creativo el propio Stuart, además de ahondar en primera persona en los detalles que rodearon aquel LP (las fotos de portada, por ejemplo).

Todo ello convierte El café celestial en un libro bastante recomendable para los que llevan años pegados a la “mejor banda para el segundo escenario de los festivales”, como la llama Stuart. Un buen regalo, además, gracias a una edición muy bien presentada por Expediciones Polares, que no decepcionará ni al que se sorprenda tarareando The Life Pursuit sin saber exactamente qué es ni al que conozca al dedillo los bonus tracks de todos los discos.

Los que no hayan seguido tanto a B&S, hay que reconocerlo, pueden perderse un poco en el discurso de Murdoch, alocado y desestructurado. Para ellos la obra puede ser interesante como un sincero testimonio de la vida de músico detrás del escenario, además de una colección de referencias musicales extensa que se completa con una ecléctica lista de Spotify, de nuevo cortesía de la editorial. Rastreen en ella, y en el libro también, clásicos olvidados de la radio británica junto al nacimiento en bares escoceses de grupos que han alcanzado después escala planetaria, como Franz Ferdinand. Y en definitiva, si ya no pueden rescatar del trastero sus cartas perfumadas para que les traigan de vuelta un cosquilleo y una sonrisa tonta, quizá lo consigan con este volumen precioso y simpático. Yo lo he hecho, puedo dar fe de ello.

[product sku= 9788494414978 ]
Publicado el

¿Por qué trabajamos?, de Barry Schwartz

¿Por qué trabajamos?

¿Por qué trabajamos?Algunas veces, cuando la situación es propicia, en mi cuadrilla de amigos tenemos la costumbre de jugar a un juego bastante estúpido. No sé si tiene un nombre oficial, pero solemos llamarlo ‘qué preferirías’ y consiste en lanzar una pregunta con dos posibilidades muy similares, tanto para bien como para mal. Cuento esto porque recuerdo que una noche, en la que ya había una pirámide de latas de cerveza bastante considerable sobre la mesa, hubo una cuestión que nos mantuvo más tiempo de lo habitual discutiendo entre nosotros. Fue algo así como ‘¿Qué preferirías, un trabajo muy bien pagado en el que estás a disgusto o uno que te proporciona lo justo para vivir pero en el que te sientes feliz con lo que haces? Estoy seguro de que no surgió con esas palabras, pero la idea era esa. Y la opción más elegida, casi por unanimidad, fue la segunda.

De ahí que antes de leer este libro ya tenía bastante arraigada la idea de que la mayoría de la gente no sólo aspira a obtener un salario con su trabajo. Por supuesto que es uno de los motivos principales, si no el principal, para que uno decida dejar de cazar Pokémons por la calle y se ponga a hacer otras tareas menos fascinantes, pero me resisto a creer que el común de los mortales no valora otros aspectos de aquello a lo que va a dedicar casi un tercio de su vida. Había escuchado ya varias voces que refrendaban esta opinión, aunque lo cierto es que la argumentación que hace Barry Schwartz en ¿Por qué trabajamos? es, posiblemente, la más sólida y rupturista que he leído hasta la fecha. El psicólogo estadounidense centra sus esfuerzos en señalar y desterrar algunas ideas sobre las que se construyó el sistema capitalista y que, pese a las numerosas evidencias de sus errores, aún no han sido sustituidas. A grandes rasgos, estas son que las personas somos vagas por naturaleza y que el empresario sólo debe preocuparse de facilitarnos un sueldo, ya que éste será el único motivo por el que trabajaremos.

Schwartz rechaza desde un principio estas premisas y enarbola un discurso en el que, pese a incluir algunos conceptos relativamente complejos, emplea un lenguaje asequible y los introduce de un modo muy pedagógico. Especialmente útiles son algunos ejemplos que incluye para clarificar sus ideas, como el de un estudio que recogió testimonios de trabajadores de limpieza de un hospital, y que reveló que estos no se limitaban a cumplir con las funciones que establecía su contrato, sino que las adaptaban para hacer la vida más agradable a los enfermos. Esto hacía a su vez que los trabajadores se sintieran realizados con su trabajo, al sentir que servían a un bien superior.

El autor también desgrana diversas ideas y actitudes durante el texto para mostrar que depende tanto de las empresas como de los propios empleados, y no tanto del trabajo en sí, que el trabajador pueda sentirse satisfecho y comprometido con su labor. Schwartz parte de la base de que un trabajador satisfecho cumple mejor con su función para defender la necesidad de acabar con esos dogmas falsos que nos acompañan desde la Revolución Industrial y que reducen la vida laboral a una cuestión meramente económica.

Este libro está incluido en la colección TED de Empresa Activa. Para los que no hayáis visto nunca un vídeo de TED, se tratan de conferencias de poca extensión en las que una persona transmite una idea que le apasiona especialmente. Schwartz tiene ya unas cuantas charlas TED a sus espaldas, entre ellas una titulada Nuestra concepción del trabajo está torcida, que es la base sobre la que se asienta este ensayo. Recomiendo verla como punto de partida, para saber si se tiene interés en profundizar en el tema. Por mi parte, puedo decir que ¿Por qué trabajamos? ha sido una lectura muy enriquecedora, tanto por las ideas que defiende como, sobre todo, por su enfoque original en torno al mundo laboral y a la propia condición humana.

[product sku= 9788492921485 ]
Publicado el

Revolver, de Tito Lesende

Revolver

RevolverSi te consideras un amante de la música pero te da vergüenza reconocer que nunca has escuchado el disco Revolver de los Beatles, solo puedo decirte que no te sientas así, yo voy a reconocerlo en una web que leen diariamente miles de personas. Sí, lo reconozco, antes de la lectura de este libro no había escuchado Revolver y también sí, me considero un buen amante de la música, sobre todo del rock español. Pero esto tiene un porqué, y es que soy de los que piensa que escuchando a los cantantes que colaboran en este libro ya estoy bebiendo de los Beatles. Si al fin y al cabo la mayoría del rock y del pop actuales tienen su huella: ¿qué más dará que su escucha sea directa o indirecta?

Pues bien, ya lo he escuchado. Claro está que conocía canciones que están dentro como por ejemplo ‘Yellow Submarine’, y otras de las que no conocía el título pero por las cuales había sido salpicado inconscientemente en casas de amigos, en coches ajenos o en hilos musicales de bares, ascensores o centros comerciales. Ahora ya me he empapado bien de él y todo gracias a este proyecto de Tito Lesende – uno de los mejores periodistas musicales que tenemos en España -, quien ha conseguido reunir a figuras de la altura de Enrique Bunbury, Leiva, Carlos Tarque, Xoel López, Anni B Sweet o Zahara para hablar del disco que para muchos marca un antes y un después en la vida musical del cuarteto británico, dirigiéndoles hacia un camino mucho más profundo marcado por la piscodelia. Incluso el título del libro – Revolver, el disco de los Beatles que revolucionó el rock (Efe Eme) – muestra la importancia de uno de los hitos del año sesenta y seis que ahora cumple cincuenta años.

Con la ayuda del productor musical Juan de Dios Martín, quien desgrana los aspectos más técnicos del disco, Tito Lesende nos cuenta todo lo que envolvió y lo que contuvo – y contiene – un álbum que todavía hoy es para muchos su favorito. Y no para gente de la calle, que también, sino para artistas consagrados que vieron en los Beatles su sueño, su futuro, su realización vital.

Tras situar al lector en todo lo que relaciona a Revolver y a los Beatles, Lesende reparte las catorce canciones del disco en los catorce artistas que colaboran en el libro. Para ser más exactos hay quince músicos que participan, y es que Marc Ros (Sidonie), habla de ‘Paperback writer’ y ‘Rain’, los dos primeros singles que nunca entraron en el disco. Las demás canciones, divididas en cara A y cara B, son desgranadas tanto por Tito Lesende como por el artista al que le toque ese tema en cuestión. Lesende empieza cada canción explicando el origen de ella, las anécdotas que la rodearon, sus influencias anteriores y posteriores, las versiones que desencadenaron y los aspectos técnicos; para pasar a una conversación en forma de entrevista con el artista pertinente: empezando por Rubén Pozo y acabando con Enrique Bunbury. Conversaciones entre dos amigos, por eso es tan importante la figura de Tito Lesende en este libro. Así, conocemos cómo se gestaron los temas beatlenianos pero también cómo lo hicieron los de estos artistas españoles que para muchos serán ídolos. Leemos anécdotas muy divertidas – como cuando Leiva olvidó las canciones de Pereza a pocos días de un concierto por culpa de un brownie de marihuana o cuando el presidente del Villarreal CF pidió a Los Mustang cambiar el estribillo de ‘Submarino amarillo’ para decir «Amarillo el Villarreal» y que por ello al club castellonense se le conoce actualmente como El submarino amarillo -, vemos el tratamiento cercano y natural con respecto a las drogas – sin hacer apología de ellas – -, y sobre todo, entendemos mucho más de dónde sale la música de artistas que muchos escuchamos diariamente.

Catorce canciones que cambiaron el devenir del grupo, de la gente y del mundo. Catorce canciones que demuestran que hubo un momento en la Historia en que cuatro genios consiguieron juntarse para trabajar juntos, y de esa unión – que se fue inflando hasta explotar – surgió la música: una música que todavía hoy suena, por fuera, por alrededor o incluso dentro de nosotros.

[product sku= 9788495749116 ]
Publicado el

Miedo y ansiedad ante la muerte, de Joaquín Tomás-Sábado

Miedo y ansiedad ante la muerte

Miedo y ansiedad ante la muerteOs preguntaréis que qué hago leyendo esta clase de libros. Lo mismo me he preguntado yo, tranquilos. No sé qué mecanismo se activa en mi cerebro para decidirme por esta clase de lecturas. Después de pensarlo un rato y fumarme algún que otro cigarro (lo cual casa regular con la colección de la editorial Herder en la que está publicado este libro: Gimbernat Salud) creo que he llegado a una conclusión. Leo esta clase de libros porque Woody Allen aún no me ha descubierto. No me digáis que con mi hipocondría, mis crisis existenciales y mi ansiedad a esta tierna edad mía no podría ser la protagonista de cualquiera de sus películas. En fin, mientras espero a pegar el pelotazo en el mundo del cine, os seguiré hablando de este libro.

Si hay algún otro hipocondríaco en la sala entenderá perfectamente esas sensaciones. Sí, el título del libro es rotundo. Y si no, estoy completamente segura de que alguna vez habéis sentido miedo ante la muerte, la ajena o la vuestra. Venga ya, ¿es que no os corre sangre por las venas? Es una sensación totalmente normal, no os preocupéis. Sin muerte no hay vida y a nosotros, oh humanos, creyéndonos tan inmortales, nos sigue acojonando la idea de que algún día dejaremos de existir. Nada nuevo, a nuestros antepasados más prehistóricos ya les ocurría lo mismo, no os vayáis a creer. Freud decía, como podemos leer en el libro, que “en el inconsciente, cada uno de nosotros está convencido de su inmortalidad”.

En realidad tememos a la muerte por desconocimiento. Es lógico. Lo que no se conoce asusta. Tememos a la muerte porque no sabemos cómo explicar nuestra existencia. Además, ¿cómo no vamos a temer algo que asociamos con la tristeza y el dolor?

En Miedo y ansiedad ante la muerte, Joaquín Tomás-Sábado, realiza una aproximación conceptual sobre la muerte, nos habla de los factores relacionados y los instrumentos de evaluación ante el miedo y la ansiedad. El autor es una inminencia en estos asuntos. Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación, doctor en Psicología y diplomado en Enfermería, ejerce como profesor en la Escuela de Enfermería Gimbernat. Autor también de numerosos artículos, últimamente su labor investigadora se ha centrado en la actitud y los cuidados al final de la vida. El libro que nos ocupa está principalmente dirigido al personal sanitario y a todos aquellos que han de tratar con enfermos, sobre todo en cuidados paliativos. (Sí, otro punto para mí en el casting de Woody Allen, que sin tener yo ninguna relación con la rama sanitaria me aventuro a leer este libro).

Aunque principalmente el libro esté dirigido a personas que trabajan con enfermos, y personas que han de lidiar con la muerte todos los días de forma natural, el libro también puede leerlo cualquiera. Sobre todo porque trata la ansiedad y el miedo desde diversos enfoques y teorías y la verdad es que se puede aprender mucho. Como que “la ansiedad ante la muerte (según Klein) es la base fundamental de toda ansiedad humana, afirmando que los trastornos paranoides surgen como producto del miedo a la desintegración y a la destrucción.” Que no, que nuestra mente humana no acepta la no-existencia.

Aprendemos también gracias al libro que existen una serie de variables relacionadas con el miedo y la ansiedad ante la muerte que condicionan los resultados. Entre ellas: la edad, el género (interesante descubrir que las mujeres suelen presentar grados de ansiedad más elevados que los hombres), la religiosidad, el estado de salud, la ocupación y la educación sobre la muerte.

A partir de estas variables se han desarrollado numerosos instrumentos de evaluación, entre los cuales, los más conocidos son el DAS (Escala de Ansiedad ante la Muerte) y el DAI (Inventario de Ansiedad ante la Muerte). En el libro podemos encontrar muestras de estos sistemas. Yo por si acaso no los hago, no vaya a confirmar que estoy peor de lo que pensaba.

En definitiva, Miedo y ansiedad ante la muerte no es un libro de autoayuda (género del que huyo como de la peste). Es un libro escrito, como ya he dicho, para gente que trabaja a diario con la muerte. Pero también es un libro para curiosos, un libro con el que aprender.

Y ahora, si me disculpan, he de atender una llamada. Creo que es Woody Allen, ya os contaré.

 

[product sku= 9788425438073 ]
Publicado el

La ‘Ndrangheta. Una mafia en la sombra, de Francesco Forgione

La ‘Ndrangheta. Una mafia en la sombra

La ‘Ndrangheta. Una mafia en la sombraLo primero que me llamó la atención de este libro fue, sin duda, su tamaño. Sé que es un detalle bastante simplón pero, acostumbrado como estoy últimamente a leer auténticos tochazos, (la autobiografía de Elvis Costello ha hecho más por mis bíceps que cualquier gimnasio) me sorprendió cómo aquel pequeño paquete que vi una mañana dentro del buzón y que confundí con una postal escondía una magnífica disección de la ‘Ndrangheta, una mafia de origen italiano tan desconocida que, como explica su autor, la mayoría no sabe ni cómo pronunciar su nombre.

Y precisamente es en ese desconocimiento público donde esta organización ha labrado su éxito. A diferencia de otros grupos criminales como la Cosa Nostra o la Camorra, tan dados al exhibicionismo de su poder y su violencia, la ‘Ndrangheta ha preferido vivir en la penumbra desde sus inicios, en ese espacio oscuro y apartado de los grandes focos en el que es más fácil relacionarse con las élites políticas y económicas. Ese ha sido su modus operandi durante más de 150 años, el que le ha permitido expandir sus actividades desde la hermética región de Calabria al resto del mundo. Como muestra de su importancia, en la actualidad la ‘Ndrangheta controla la mayor parte de la cocaína que llega a Europa desde Sudamérica, en muchos casos a través de las costas españolas.

Todo esto lo detalla con claridad Francesco Forgione en este libro, y si algo hay que tener claro es que el autor italiano sabe de lo que habla, dado que ha dedicado la mayor parte de su vida a la lucha contra la mafia. Presidente de la Comisión Parlamentaria Antimafia del Parlamento Italiano entre los años 2006 y 2009, fue redactor y editor jefe del periódico Liberación y en la actualidad dirige el Curso de Sociologías de los fenómenos mafiosos en la Universidad de Palermo. Desde el año 1995 vive con escolta. Su anterior libro, Mafia Export, es un ensayo mucho más profundo y extenso acerca de la expansión de la mafia italiana y de sus negocios. En cambio, La ‘Ndrangheta. Una mafia en la sombra es un trabajo más conciso y directo, un ameno resumen para conocer en unos minutos los orígenes, el funcionamiento, los apoyos y las flaquezas de “la mayor empresa de Italia”, cuyos ingresos anuales se sitúan en torno al 3,5% del PIB de su país de origen.

La estructura del libro se articula a modo de preguntas y respuestas, que ayudan a comprender primero por separado y después de forma global los aspectos más relevantes de esta organización. También se incluyen algunas anécdotas que facilitan la visualización de su poder e influencia en la sociedad italiana, pero, por encima de todo, prevalece el afán informativo y la intención de desmontar la imagen de la ‘Ndrangheta como un monstruo invencible.

Y es que, pese al alarmismo que acompaña a su relato, Forgione cree firmemente que es posible acabar con la ‘Ndrangheta. Para él hay dos claves para conseguirlo: la primera es perseguir sus capitales y patrimonios, que muchas veces están escondidos en los mismos paraísos fiscales que utilizan algunos políticos y grandes empresarios, por lo que no se prioriza esta labor. La segunda es que se informe y se dé a conocer a esta organización, para que no siga disfrutando de la omertà, la ley del silencio que tanto gusta a los que tienen mucho que esconder. Y ésta es precisamente la función que cumple con creces La ‘Ndrangheta. Una mafia en la sombra, publicado en español por la histórica editorial El Viejo Topo: dar a conocer a una organización criminal que, como un vampiro, sufre cuando es expuesta a la luz.

[product sku= 9788416288861 ]
Publicado el

Señales de humo, de Rafael Reig

Señales de humo

Señales de humoLes haré una confesión. Aunque ahora ando siempre rodeado de libros de todo tipo, en mi época de instituto no me leí ninguna de las lecturas obligatorias que nos mandaba el profesor de literatura. Le pedía a mi madre que me los comprara (hay que apoyar al negocio editorial), pero una vez adquirido no pasaba de la primera página. Y es que con esas edades ponerse a leer a Lope, Valera o Baroja es de las cosas menos estimulantes que le puedes pedir a un adolescente. Pensaba (y pienso) que teniendo libros como El nombre de la rosa o El guardián entre el centeno, darle a un chaval de quince años Pepita Jiménez es una forma algo drástica de obligarle a amar la literatura. También es verdad que el profesor hace mucho, y los métodos con los que yo estudié no eran del todo satisfactorios.

¿Y por qué me he puesto a divagar sobre este tema? Pues porque quizá si mi profesor de literatura hubiera sido como el protagonista de Señales de humo, mi amor por la literatura no hubiera arrancado a los veinte años, sino mucho antes. No hay que olvidar que la forma de acercar el conocimiento a los alumnos es un factor muy importante en el que se debería hacer más hincapié. Y por eso Rafael Reig se propone con este libro acercarnos siete siglos de literatura de una manera divertida, con un estilo que seguro que encandilaría a más de un joven rebelde que acude a las clases de literatura con un hastío deprimente.

Rafael Reig ya publicó hace diez años su libro Manual de literatura para caníbales donde analizaba la literatura actual con rigor científico pero con estilo ameno, analizando las influencias de los últimos siglos. Ahora retoma esa brillante idea con Señales de Humo y su particular profesor, Martín Belinchón (de los Belinchón de toda la vida), una persona con problemas mentales capaz de disociarse y compaginar la docencia en un instituto de Manoteras con viajes al pasado, convirtiéndose en un falseador de obras literarias o en el mismísimo gato de “El Fénix de los Ingenios”.

El didáctico propósito de Reig empieza con las jarchas, primeras manifestaciones literarias en castellano, y termina en 1635, con la muerte de Lope de Vega. Más de 700 años en los que analizar las primeras figuras del panorama literario patrio (y no tan patrio) desde un prisma desenfadado, casi humorístico, sin perder por ello el rigor que se le presupone y exige a la función docente.

No se puede dudar que el escritor asturiano conoce de primera mano la materia tratada en Señales de humo. Con este libro no estamos ante una mera concatenación cronológica de grandes autores y sus méritos, ni mucho menos. Belinchón va saltando de siglo en siglo parándose en sus grandes figuras y haciendo de este libro una lucha a muerte entre dos bandos, dos formas muy distintas de ver y tratar a la literatura. En un bando, tenemos a los seguidores de la enfermedad bautizada por Reig como “el mortífero bacilo del petrarquismo bubónico”, que consiguió adeptos como Garcilaso de la Vega o Juan de Mena. Por el otro, una forma más campechana de entender la literatura, más cercana al pueblo, entre cuyas figuras más importantes están el Arcipreste de Hita, Fernando de Rojas o François Villon.

Entre fragmentos de obras y conversaciones con los personajes, el propio autor va evolucionando su lenguaje. Por las páginas de Señales de Humo se combina el castellano antiguo, el moderno y la jerga juvenil a discreción, de un modo divertido para el lector, que una vez pasado el descoloque inicial, se entrega a la lectura sin reservas.

“Rodrigo, sin embargo, quiere enseñar al público cómo debe comportarse todo un hombre. ¿Qué estaba mirando (cantando)? La vida que dejaba atrás, su matrimonio roto, las perchas sin su ropa en el armario, el lugar vacío donde solía poner sus zapatillas…”

Así, de este modo tan cómico, relata Reig el destierro de Rodrigo Díaz de Vivar a manos de Alfonso VI, hecho histórico con el que se inicia el Cantar de mío Cid. Ya solo por el resumen coloquial que hace el autor de esta obra cumbre de la literatura castellana merece la pena leerse Señales de Humo. Y si a eso le añadimos El libro de buen amor, La Celestina, El Lazarillo o la vida privada y sórdida del engreído Cervantes o el pasional Lope de Vega, hace de este libro un manual que debía ser de lectura obligada en institutos. Porque existe otra forma de hacer la literatura atractiva a los jóvenes, y Rafael Reig lo demuestra con maestría, humor y conocimiento.

César Malagón @malagonc

[product sku= 9788490662847 ]
Publicado el

Humanoffon, de Andy Stalman

Humanoffon

HumanoffonNo sé cuántas veces habré mirado hoy el móvil. Segurísimo que más de cincuenta, y solo son las tres de la tarde. Le doy al botón de inicio, aunque solo sea para mirar si alguien me ha escrito un whatsapp o si tengo algún comentario en Facebook. No espero que nadie me escriba, no he iniciado ninguna conversación, pero igual alguien se acuerda de mí y decide mandarme un mensaje. Por la mañana subí una foto a Instagram, ya tiene veinte “me gusta”; está dentro del promedio, va bien la cosa. Sin embargo, anoche puse un tweet, pero ese no ha tenido éxito, nadie lo ha retwiteado. Tampoco es que me vaya a morir por ello, pero la verdad es que era un tweet muy bueno. No puedo creerme que de las casi cuatrocientas personas que me siguen, a nadie le haya hecho gracia…

Antes de leer Humanoffon navegaba por las redes sociales sin ser consciente de lo que hacía. Ahora me he dado cuenta de que lo primero que hago todas las mañanas es revisar mi móvil. Desayuno mientras repaso las noticias en él, lo uso para leer cuando voy en el autobús, me sumerjo en Facebook cuando no me interesa la charla que están teniendo los demás. Como si mi móvil pudiera ofrecerme alguna sensación mejor que todo lo que me rodea; como si fuera la vía de escape perfecta. No sé cuánto tiempo paso comprobando el correo electrónico, pero quizá una media hora diaria. Media hora que podría haber aprovechado para hacer otra cosa… ¿pero el qué?

Yo fui de la época de las videoconsolas y, además, soy hija única. Lo de las relaciones sociales me tiene que costar a la fuerza. Pero la vida me lo ha puesto más fácil con las redes sociales. En Facebook tengo exactamente trescientos veinticuatro amigos. No está mal. Observo cómo les va la vida, sus éxitos. Éxitos de gente a la que hace más de seis años que no veo y que, la verdad, tampoco me muero por ver. A veces me cruzo a esas personas por la calle; ni nos saludamos. Pero les va bien. Uno está viviendo en Londres, otra ha tenido una niña preciosa, otra está en una empresa de alta categoría, otro se ha casado recientemente… pero lo que no dicen es que el de Londres está malviviendo con un sueldo precario, la de la niña lleva tres meses sin dormir, la de la empresa es una becaria que solo lleva el café y el feliz marido tiene más cuernos que un miura. Pero esas cosas no se cuentan en una red social, solo se cuenta lo bueno. Para que los que vemos esas publicaciones miremos a nuestro alrededor y pensemos lo desafortunados que somos. Se puede definir con una gran frase de Indira Ghandi: “el mundo te exige resultados. No les cuentes a otros tus dolores del parto… muéstrales al niño”

Y no es solo una competición para ver quién acumula más éxitos. Instagram se convierte en el nuevo catálogo de moda. Chicas como yo, normales y corrientes, haciendo publicidad de productos que saben que no valen para nada, pero que te hacen desearlos. Seguro que si me compro la agenda que todas tienen, seré mejor estudiante. Seguro que si me compro un palo-selfie voy a parecer más feliz en las fotos. Me voy de vacaciones y lo único que quiero es capturar cada instante para que todos vean dónde estoy y lo bien que lo estoy pasando. Es una lucha entre nosotros para ver quién es más.

El ser humano ha cambiado. Andy Stalman nos lo relata en este maravilloso libro repleto de ilustraciones inspiradoras, que habla de cómo la tecnología y, más concretamente, Internet, ha transformado nuestras vidas. Aunque no todo son cosas negativas, por supuesto. Todavía recuerdo la cara de mi abuela al ver por Skype a su hermana, que vive en Alemania. Tanta distancia se esfuma en un segundo; deja de existir. Te pone al lado de tus seres queridos, te acerca a tus deseos. Pero  hasta el aspecto más positivo de la tecnología no puede ocultar que no es más que eso, un puñado de cables, tornillo e impulsos eléctricos. Y cuando apagas el portátil la realidad te cae encima como un cubo de agua helada por la cabeza. No volverás a tocar a esa persona en años. No volverás a oler su perfume, ni a ver el brillo de sus ojos en mucho tiempo. Skype te acercará a su pantalla, pero el café sigue sabiendo mejor cuando se toma cara a cara, respirando el mismo aire.

Humanoffon ayuda a ser consciente de lo que somos, de lo que hacemos en nuestro día a día. Al final, cada generación ha tenido su droga. La nuestra es la información. Navegamos en Internet ávidos de ella, buscándola en cada rincón. Por eso yo, habiendo recibido mi dosis diaria, voy a apagar el ordenador, a coger un buen libro y a desconectar del mundo por un rato.

[product sku= 9788423424931 ]
Publicado el

El Hambre, de Martín Caparrós

El Hambre

El HambreHay libros que cambian la manera de entender el mundo. Libros que abren los ojos, o que, si uno los tenía ya abiertos, hacen que se enfoque la mirada. Sobre todo en determinadas etapas de la vida. En mi caso fue Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, durante la universidad. Me impresionó, me deslumbró, se colaba en mis conversaciones y tuvo un hueco en mis sueños. Con el tiempo he terminado admitiendo sus fallos, que los tiene, pero nunca se ha borrado de mí la huella que dejó.

El Hambre, de Martín Caparrós, quizá pueda ser uno de esos libros. No me ha alcanzado en esa época en la que, como si la mente fuera papel fotográfico, uno es tan sensible a la luz que un relámpago así lo deja marcado para siempre. Pero al menos he salido de él arañado, y sé que con otros hará lo que conmigo hizo el de Galeano. Y lo celebro, para qué engañarnos. El Hambre es un libro tendencioso, en el que es fácil ver a un Caparrós muy escorado a la izquierda, radical, peleando a la contra todo el rato. Pero también me parece un documento fundamental, lleno de verdades irrefutables en forma de números y, sobre todo, lleno de las vidas que hay detrás de esos números.

Solamente dos para que quede constancia: en su estado actual, la agricultura mundial podría alimentar a 12.000 millones de seres humanos. Y, sin embargo, cada cinco segundos muere por causas relacionadas con el hambre un chico de menos de diez años. Eso es el Hambre, con mayúsculas.

El Hambre como libro es el recorrido personal, personalísimo, de Martín Caparrós por una palabra tan grande y a la vez tan ignorada. Se estructura en torno a las historias de aquellos que se asoman al abismo de la falta de alimento. Que uno aprende con las páginas que no es no tener qué comer, estrictamente hablando. Que es más bien no saber si se va a comer mañana, y pasado mañana. Imaginen cómo resulta la vida si uno se la pasa pensando si va a tener algo que echarse al estómago al día siguiente.

Caparrós deambula por el día a día de los hambrientos en diversos lugares del planeta y les hace preguntas, se hace preguntas a sí mismo y se las hace a los lectores. El libro se abre en Níger, con una mujer que carga a la espalda con el cadáver de su niño. Una imagen fortísima, que no hará más que repetirse aunque el escenario cambie por la India, Sudán, Madagascar o Argentina. Entre destino y destino vamos descubriendo una historia del Hambre, una política del Hambre, una sociología del Hambre. Y mientras el autor nos va contando todo ello, la gente sigue muriendo de hambre. El resultado tiene un punto innegable de Jordi Évole, de Michael Moore, y puede ser al ensayo escrito lo que estos documentales son a la televisión que nos tragamos día a día. Vamos, una buena bofetada.

A pesar, como digo, de llevar consigo una carga ideológica (anti-capitalista, anti-mercado) que no esconde, Martín Caparrós dibuja una realidad poliédrica y huye de las explicaciones únicas. En la mayoría de los casos ofrece, pero no impone, su manera de ver cada problema, algo que se agradece. Porque el hambre es un problema y son muchos problemas. Es la escasez de tierra cultivable en Níger y a la vez la mala gestión de una cantidad enorme de cultivo en la India. Caparrós carga contra los organismos internacionales, responsables de la exposición obligada a los mercados, pero tiene su pluma dispuesta también para atizar a las propias comunidades locales. Trata en profundidad, por ejemplo, el tema de las semillas transgénicas, y el control que de ellas hacen corporaciones como Monsanto, con el perjuicio que supone para las comunidades campesinas. Pero a la vez se enfrenta a los activistas “ecololós”, como él los llama, y argumenta que no podemos darle la espalda a los avances tecnológicos, porque ellos han estado durante siglos presentes en la agricultura.

En resumen, El Hambre es un libro que asalta todas las certezas, que leído con atención hace que uno se plantee muy seriamente qué estamos haciendo aquí, hasta dónde hemos llegado para que unos pocos tengan tanto y otros tantos tengan tan poco que ni siquiera les alcance para comer. Martín Caparrós habla del hambre en setecientas páginas de libro de bolsillo y parece que no termina, que no concluye. Yo me siento incapaz también de resumirlo en setecientas palabras y acabar con la sensación de haberle hecho un poco de justicia.

[product sku= 9788433978066 ]
Publicado el

La corrupción en España: Un paseo por el lado oscuro de la democracia y el gobierno

La corrupción en España

La corrupción en EspañaLa corrupción es un tema que nos afecta mucho a los españoles, o al menos eso dice el CIS cada año. Es el segundo problema que más nos preocupa, sólo por detrás del paro, lo que no evita que cada pocos días nos despertemos con un nuevo alcalde que ha sacado dinero de donde no debía, un nuevo concejal al que le han descubierto unas conversaciones poco honestas con un empresario o un nuevo tesorero acusado de haber falseado las cuentas de su partido por encima de sus posibilidades. De hecho, es tal la cantidad de casos que se han destapado en los últimos años en nuestro país que corremos el riesgo de que dejen de escandalizarnos, de asumirlos como un mal insuperable y de que la enfermedad acabe volviéndose crónica e incurable.

Por eso creo que trabajos como La corrupción en España, publicado por Alianza Editorial, son realmente necesarios para poder analizar con perspectiva y objetividad el problema existente, de cara a poder combatirlo con eficacia. Y ésta es precisamente la propuesta de este libro: un análisis pormenorizado de la corrupción en nuestras instituciones, localizando y señalando sus focos principales.  Me han parecido especialmente interesantes las comparativas de nuestra realidad con la de otros países, ya que ayudan a visualizar el tema de forma más global y a descubrir datos reseñables e incluso sorprendentes, como por ejemplo que somos el segundo país que más rechaza la corrupción de toda la Unión Europea y, al mismo tiempo, el segundo en el que sus ciudadanos sienten que más les afecta en su día a día.

Víctor Lapuente ha sido el encargado de coordinar esta obra. Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Oxford, trabaja en la actualidad como investigador en La Universidad de Gotemburgo en el Instituto de Calidad de Gobierno y es colaborador habitual de medios de comunicación españoles como El País o Eldiario.es. Junto a él han contribuido en la redacción de este libro otros siete autores, todos ellos vinculados al mundo universitario. No debe sorprender, por tanto, el carácter fuertemente pedagógico que rezuman sus páginas. Esta obra está plagada de explicaciones conceptuales, así como de datos y de gráficos en los que se basan los análisis. Es recomendable, por ello, una lectura pausada, que ayude a asimilar la gran cantidad de información y de interpretación que se incluyen en las poco más de doscientas páginas que ocupa este trabajo.

Pero por encima del análisis, lo que para mí da más valor a este trabajo son las soluciones concretas y asumibles que va ofreciendo a lo largo de los capítulos. Si algo nos ha quedado claro con los años en España es que todos los partidos tienen las claves para acabar con las corruptelas del Gobierno mientras están en la oposición, pero que cuando llegan al poder éstas se pierden por el camino. Además, muchas de las soluciones que tanto oímos pregonar a nuestros políticos son grandilocuentes e inconclusas. Frente a ellas, los autores de La corrupción en España ponen los pies sobre el suelo y cuestionan aspectos tan concretos como el modelo de gobierno municipal español o la forma en que se financian los partidos políticos. Y lo que es mejor, se atreven a estipular los plazos en los que sus propuestas podrían hacerse efectivas. Una buena forma de hacer ver que si se quiere, se puede reformar nuestro sistema sin grandes revoluciones.

Los medios de comunicación tampoco quedan al margen del análisis crítico de estos autores. La polarización ideológica existente es vista como una de las razones por las que el periodismo no es efectivo en nuestro país para controlar al poder. Dicho de otra forma, si cada medio destaca sólo los casos de corrupción de los partidos de ideología contraria mientras que relaja su crítica de los de sus afines, la ciudadanía sólo ve la paja en el ojo ajeno y no se produce un rechazo unánime contra los corruptos, por lo que las medidas que se toman a este respecto son tímidas y lentas.

La corrupción en España, en definitiva, nos ofrece un análisis sobrio y razonado de la situación de nuestro país en torno a este problema pero, por encima de todo, se atreve a poner sobre la mesa un listado de soluciones concretas y reivindicables por personas de cualquier ideología y condición, que deberían hacernos reflexionar sobre si de verdad en nuestro país se está haciendo todo lo posible para combatir la mala utilización del dinero de todos.

[product sku= 9788491044079 ]