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El favor de la sirena, de Denis Johnson

El favor de la sirena

El favor de la sirenaLas obras póstumas, en su mayoría, suelen ser incompletas e irregulares. Si la muerte sorprende al autor de repente, lo más seguro es que no haya tenido tiempo para terminar, para corregir, para decantar. Si lo hace después de una larga enfermedad, cobarde eufemismo, resulta probable que haya estado más preocupado por su propia degeneración que por la conclusión de sus últimas líneas.
En ese sentido, El favor de la sirena es una bendita excepción. A Denis Johnson se lo llevó por delante el cáncer de hígado en mayo de 2017; a sus 67 años, dejó tras de sí una obra variada aunque siempre reconocible, marcada por un pasado turbulento de adicciones y caídas que a pesar de ello trasciende la figura del escritor maldito. No era sencillo estar a la altura en el momento final, y sin embargo la impresión que queda al pasar la última página de este libro es que lo consiguió.
Quizá tenga algo que ver en esa impresión que el último relato (“Doppelgänger, poltergeist”) me ha parecido el mejor de los cinco que lo componen, que no es decir poco, y una manera elegante de condensar las bases de su escritura en poco más de cuarenta páginas. En él, el profesor Harrington nos relata su extraña relación con uno de sus alumnos, el talentoso poeta Marcus Ahearn, quien se desliza a lo largo de los años por la pendiente de la locura a la que le lleva su obsesión por exhumar el cadáver de Elvis para poder comprobar que, en realidad, se trataba de su hermano gemelo. Obsesiones, adicciones, situaciones inverosímiles pero no del todo imposibles que Johnson logra empastar de manera creíble con la realidad más cruda; son las entrañas de estos cinco relatos, historias extensas, llenas de personajes memorables y con la suficiente carga narrativa como para quedarse resonando en nuestra cabeza un buen rato después de haberlas terminado. Como también ocurre con el que da nombre a la colección, “El favor de la sirena”, cuando el protagonista recibe la llamada telefónica de una de sus exmujeres, Ginny o Jenny, no entiende bien el nombre, y no es capaz de averiguarlo mientras ella le cuenta que tiene cáncer y va a morir pronto, y lo despide finalmente poco después sin que él termine de saber cuánto tiene que llorar ni a quién. El cuerpo, que nos traiciona, los fantasmas del pasado que vuelven a visitarnos, el amor que sirve como vehículo para interrogarnos por lo que hemos hecho bien, mal o regular.
Denis Johnson es perfectamente consciente de la inminencia de su muerte mientras escribe, mientras culmina este testamento literario, y no por ello se aprecian la urgencia y la desesperación. Quizá porque ya había alcanzado una paz absoluta con respecto a su legado sabiendo que había dejado para la posteridad dos obras monumentales: Hijo de Jesús (publicada en 1992, llevada al cine poco más tarde) y Árbol de humo. Se nota, quizá, en que todos los protagonistas de El favor de la sirena hablan como si sus mejores años hubieran pasado. Lo dice Cass al final de El Starlight de Idaho, “más de una vez me he despertado con un profesional de la medicina diciéndome: “Tendrías que estar muerto”. Es lo que va a poner en mi lápida”, y es la impresión general que transmite el libro al completo. Hay cosas que están muy cerca de no producirse, una canasta que entra fuera del tiempo reglamentario, una carta que llega a su destinatario cuando ya ha cambiado de casa. Será mejor que tengas tus asuntos en orden para cuando llegue esa hora. Mientras lo hace, los que te rodean van cayendo, y es justo que sus vidas también sean narradas como merecen.
Puede que no sea el mejor de los libros de Denis Johnson, pero El favor de la sirena es bueno, mejor que la media. Incluso diría que no es mal modo de empezar a leer a Johnson. Atrévanse, pues, a comenzar por el final. Porque nunca se sabe cuándo llegará el definitivo, y nunca es tarde para echarse un buen libro a la memoria.

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Quien juega con fuego, de Luna Miller

Quien juega con fuego

Quien juega con fuegoNo son pocas las veces que me han dicho que soy una adicta al trabajo. El otro día hablaba con mi jefe y este me decía que tenía que aprender a perder el tiempo. ¡Mi jefe! Y es que, pensándolo bien, sí que debería hacerlo. No sé perder el tiempo. No sé estar tirada en el sofá viendo una serie sin pensar en absolutamente nada. Si decido ver una película pueden darse dos opciones: una, que me pase todo el rato pensando en todas las cosas que tengo que hacer y que no estoy haciendo; o dos, que acabe por levantarme del sofá y me ponga a hacer algo de provecho. Os lo juro, ojalá fuera capaz. Es algo que tengo que remediar con urgencia porque, a veces, vivir dentro de mi propia cabeza es un poco agotador. 

Y entonces llega este libro del que vengo a hablaros hoy, Quien juega con fuego. Y me presenta a una protagonista que es adicta al trabajo. Era cirujana, pero debido a una enfermedad que no le permite controlar demasiado bien su pulso tiene que abandonar la medicina. Y a pesar de que tiene ya edad para jubilarse, la mujer decide hacerse detective privado. A vosotros os puede sonar a locura, pero esta señora me representa al cien por cien. De hecho, me ha recordado a mí, porque mientras me sacaba la carrera aproveché para estudiar un máster y un posgrado y no contenta con ello, también empecé otra carrera. Por si acaso, que nunca se sabe lo que le va a deparar a una la vida. 

El caso es que esta mujer empieza en ese mundillo de los detectives privados en el cual, como era de esperar, pasa el noventa por ciento de su tiempo persiguiendo a hombres infieles. Un día le llega un encargo de parte de una mujer que quiere saber por qué su marido llega a las tantas todas las noches. “Esto apesta a amante”, pensé yo. Pero resulta que cuando Gunvor (que así se llama nuestra prota) se entera de que ese hombre va por los bares buscando a una jovencita de la cual tiene una fotografía… vi claramente que estaba equivocada. Precisamente ahí empieza una historia que bien podría asemejarse a la del ratón y el gato, en la que nunca se sabe quién es el bueno y quién es el malo. 

Esta novela está escrita por Luna Miller, autora sueca, que ya ha escrito previamente alguna que otra novela. Por lo visto, Quien juega con fuego forma parte de una saga en la que Gunvor es la protagonista. Si os soy sincera, he buscado en Internet un poco sobre esta saga y no he podido encontrar si este es el primer libro o si hay alguno previo. Si es así y es una segunda parte, os aseguro que se lee perfectamente sin necesidad de haber leído otro anteriormente. Ya os digo que esto no lo he podido confirmar, así que solo es una hipótesis que quería dejar reflejada por aquí. 

Pero volvamos al libro. Una de las cosas que más me ha gustado de este es la relación que se forja entre Gunvor y dos protagonistas “accesorios”, por llamarlos de alguna forma, que serán un chico y una chica que la acompañarán en la investigación. Y me ha gustado tanto porque los personajes no pueden ser más dispares entre sí pero aun así, consiguen limar sus diferencias y formar una piña, que al final es lo que necesitan si quieren resolver de una vez por todas el misterio. También me ha gustado la historia del hombre al que Gunvor persigue, ya que es lo que da sentido al libro y gracias a ella toda la trama se mantiene en vilo hasta el final. Y, por supuesto, la propia Gunvor, que es un personaje al que al final se le coge mucho cariño. Respecto a ella, os confesaré que cuando leí la sinopsis y vi que la protagonista era una mujer mayor con edad de jubilarse, me la imaginé así como tierna y adorable. Pero Gunvor es una mujer todoterreno, que entrena todos los días duramente y que se ha echado un novio en Las Canarias porque ella lo vale. Vamos, nada que ver con lo que yo me había figurado ¡Bien por Gunvor!

Pero tengo que decir que ha habido una cosa que no me ha gustado nada y que ha hecho que mi lectura se viera ralentizada: la propia edición del libro. He visto muchos fallos, como por ejemplo que algunas palabras se cortaran a mitad y que continuaran en el siguiente renglón, pero con la separación donde no debería estar… Es una pena, porque yo entiendo que se trata de un libro autoeditado, pero hay una serie de puntos que debería cuidarse sí o sí. Al igual que la traducción, que para mi gusto en algunas frases es poco natural, resultando un tanto forzada.

Esas pegas han hecho que tardara en acostumbrarme al propio estilo del libro de Luna Miller más de lo normal. Está claro que cada obra tiene su forma y muchas veces hay que adaptarse a ella para poder disfrutar de la lectura (véanse, por ejemplo, las novelas de Saramago, donde los signos de puntuación son completamente autónomos y van a su bola). Así que solo ha sido cuestión de acostumbrarme a ese estilo y optar por olvidarme de esos fallos para así poder seguir con la historia que estaba tan interesante. 

Y, en fin, os diré que mientras estoy haciendo esta reseña mi cabeza está recordando todas las cosas que tengo que hacer (ya que ve que estoy a punto de terminar esta tarea) y así no dejarme descansar ni un minuto. Pero, ¿sabéis qué? ¡De eso nada! He decidido que después de hablaros de este libro me voy a poner una serie con la que estoy bastante atrasada y voy a perder el tiempo. 

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El bestiario de Axlin, de Laura Gallego

El bestiario de Axlin

El bestiario de AxlinSabía que este momento iba a llegar tarde o temprano. Esperaba que fuera más lo primero que lo segundo, la verdad, porque este momento conlleva el cierre de algo. El decir hasta luego a otro libro más de Laura Gallego. Y eso es algo que siempre me duele un poquito. 

La autora valenciana lleva una racha en la que más o menos escribe un libro al año. Y yo, agradecidísima. Y, aunque sea una buena media, a mí me parece insuficiente. Porque yo no sé qué tienen las historias de Laura, que hacen que siempre quiera más y más. Bueno, sí lo sé: tienen lo que normalmente busco en un libro, que suele ser una historia súper elaborada que haga que mi mente viaje allí irremediablemente. Y que durante el tiempo que dure esa aventura nada más que pueda pensar en ella. Y punto. Eso es lo que me hacen sentir los libros de Laura.

Tengo que decir que ya hacía un par de años que tenía ganas de que volviera al género fantástico que tanto la caracteriza. El año pasado regresó con Cuando me veas y en el anterior publicó Omnia, todo lo que puedas soñar. Este último tenía un cariz más infantil y el otro, a pesar de su ciencia ficción, tenía mucha realidad. Pero este año ha vuelto con El bestiario de Axlin, que recuerda bastante a las obras más fantásticas de la autora, como Memorias de Idhún o El libro de los portales, donde las tramas se desarrollan casi en su totalidad en lugares completamente inventados y que tienen ese aire medieval y místico que tanto me gusta.

Pero hablemos del libro. Vale, lo primero que hay que decir es que es la primera parte de lo que será una trilogía llamada Los guardianes de la ciudadela. Y ya que solo se ha publicado esta parte de la que vengo hoy a hablar, tendremos que esperar, al menos otro año más, para poder continuar la saga. 

La protagonista es Axlin, una chica que vive en un pueblito pequeño que está asediado por los monstruos, igual que el resto de pueblos. En el suyo los más temidos son los dedoslargos, que se llevan a los niños que no llevan el pelo lo suficientemente corto. Pero también hay chupones, galopantes y pelusas. Ha oído que en el resto de pueblos hay monstruos diferentes pero igual de temibles. Le encantaría conocerlos todos, para apuntar todo lo que aprenda sobre ellos en su nuevo libro, ese que le ha regalado un buhonero porque es la única niña de su aldea que sabe escribir. Así que no se lo piensa dos veces cuando encuentra la oportunidad de viajar más allá de su pueblo. A medida que recorre los peligrosos caminos, comprende que los monstruos tienen ganada la partida, todos los pueblos hacen lo imposible por no ser devastados por ellos. Así que cuando conoce a Xein, que vive solo con su madre en un pueblo abandonado, no entiende cómo los monstruos no han terminado ya con ellos. Sabe que ese chico tiene algo especial, pero no entiende qué es. Y ahí empieza una historias de aventuras, donde Axlin tendrá que demostrar que, aunque cojea de una pierna, ella también puede ser una luchadora y puede defenderse con tal de completar ese libro que tanto la obsesiona. 

Así que nada, ya os habréis dado cuenta de que Laura Gallego lo ha vuelto a hacer. A vuelto a escribir la historia que me hubiera encantado escribir a mí. Esa en la que todos los detalles están perfectamente atados. Donde todo está tan bien explicado, que pareciera que el libro es más bien de historia que de narrativa. No os imagináis lo que admiro esa capacidad de Laura de crear un mundo de la nada para después regalárnoslo de esta manera. Y también tengo que decir que está completamente entregada a la segunda parte, porque incluso ha rechazado ir a todas las firmas de libros a las que había sido invitada para poder continuar con la saga y poder sacarla a la luz el año que viene. 

Y sí, este momento ha llegado. El que menos me gusta y que sucede cada vez que leo un libro de Laura Gallego: el de cerrarlo. No sé si decir que para siempre, aunque es lo más probable, ya que no tiendo a releer ningún libro a pesar de que me guste un montón. Así que más bien es un adiós. Y una espera interminable hasta que vuelva a tener en mis manos una de sus historias. 

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Compañías silenciosas, de Laura Purcell

Compañías silenciosas

Compañías silenciosasHay misterios que se te meten hasta los huesos, que se adentran en cada una de las partes de tu cuerpo hasta que experimentas una sensación de miedo que te impide pensar con claridad y reflexionar si lo que estás viviendo es una situación real o imaginaria. Una situación que, a pesar de estar solo está en tu cabeza, sientes como real al abandonarte a tus peores miedos. Esos que siempre han estado en tu interior y con los que temes encontrarte a lo largo de tu vida.

Compañías silenciosas es, sin duda, una de estas historias que apenas quedan en el catálogo de novedades literarias. Desde que leí su sinopsis y tantas buenas opiniones en Goodreads, supe que era una novela que tendría que ser mía. Por eso, cuando recibí por sorpresa el libro de parte de la editorial Del Nuevo Extremo, debo admitir que me alegró bastante el día. Y no me ha decepcionado.

Esta novela está ambientada en la época victoriana, en una mansión tan inquietante y misteriosa como aterradora. Una casa que esconde muchos secretos del pasado y cuyas paredes susurran horrores que los protagonistas ni siquiera pueden imaginar. Hasta que los viven en sus propias carnes y comienzan a darse cuenta de que ni siquiera pueden distinguir lo que es real de lo que no lo es.

Me ha encantado que desde el principio la autora haya creado una atmósfera tan misteriosa y oscura que ayuda a meterse de lleno en la novela y en todo lo que la rodea. Desde el primer capítulo se respira el miedo a través de los personajes protagonistas y el lugar en el que comenzarán a revivir sus peores pesadillas. A pesar de que la protagonista principal no ha llegado a convencerme, es fácil empatizar con ella y su sufrimiento, hasta la resolución final. Aunque no lo parezca, experimenta una evolución muy palpable durante el desarrollo de la historia y se convierte al final en un personaje interesante.

Pero otro de los personajes más importantes de esta novela no se encuentra en el mismo espacio temporal, aunque sí en el mismo escenario: esa mansión que tantos secretos ha guardado a lo largo de más de un siglo. La autora combina el tiempo presente con el pasado para alternar dos historias muy similares, pero vividas por mujeres muy diferentes entre sí. Esto me ha encantado porque creo que juega con el suspense y con el misterio, además de presentarnos dos personas muy distintas que se ven obligadas a vivir el mismo horror. Este ha sido de los elementos que más me han enganchado y que me han mantenido con los pelos de punta hasta el final, unido a la pluma ágil, inspiradora y descriptiva de la autora. Algo que hace que la novela se lea de forma rápida y que te atrape mediante su historia y sus giros argumentales, que me han encantado porque son realmente inesperados, algo que hace cada vez más falta en la literatura juvenil actual.

Este libro me ha hecho pensar en lo mucho que me gustan las historias de terror bien construidas, que te ponen los pelos de punta en cada uno de sus capítulos y que te hacen querer leer más. Compañías silenciosas me ha devuelto ese apetito por la novela de terror que tenía bastante abandonado y que tanto me fascina: esa sensación de leer por la noche y estremecerte con cada ruido, de meterte tanto en la historia hasta el punto de vivir junto a cada uno de los personajes cada una de las horribles situaciones… Esa sensación tan rara de pasar miedo porque quieres, porque sabes que es una historia que no es real pero que podría serlo.

 

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Todo eso que nos une, de Ana Campoy

Todo eso que nos une

Todo eso que nos uneNo es la primera vez que reseño algún libro de Ana Campoy. Hace pocos meses leí La cronopandilla: el túnel de tiempo, un libro muy divertido que ganó el Premio Jaén de Narrativa Juvenil 2017. Esta vez he vuelto a ella con un libro dedicado a jóvenes más mayorcitos (y adultos a los que nos gusta leer este tipo de libros de vez en cuando). Todo lo que nos une es su novela más reciente y la verdad es que Ana ha vuelto a sorprenderme con su frescura y originalidad.

¿Os acordáis de la señorita Rottenmeier? Seguro que sí. Siempre ha sido la niñera repelente y odiosa por excelencia. Normal que a Heidi no le cayera nada bien. Es que, seamos sinceros, daba un poco de  miedito, ¿verdad? Pues la protagonista de esta novela se llama Anne Rottenmeier y tiene un sueño: ser violonchelista. Para ello ha de mudarse a Frankfurt y conseguir dar clases con el mejor profesor para entrar en la escuela. Por casualidades de la vida, Anne acabará siendo niñera de una jovencita llamada Clara Sesemann. ¿Demasiadas casualidades ya? Para Anne todo esto serían señales, porque su mundo está lleno de ellas y Anne se limita a asumirlas y a seguirlas.

Como Anne es un poco cabezota, y puesto que la familia no se lo pone demasiado fácil, intentará de todas las maneras cumplir sus objetivos, pero eso de las señales no siempre funciona. A veces algunas se nos escapan y Anne no podría sospechar en un primer momento cuál sería el principal fin de haber acabado en aquella casa cuidando de Clara.

Mientras tanto, asistimos a la relación que se va entretejiendo entre Anne y Clara. Una relación algo problemática que sin embargo las acabará uniendo para siempre. También conoceremos a Chicocafé, un jovencito que  convertirá en el principal amigo de Anne allí y acabará por compartir con ella una relación bastante especial. Y no podemos olvidar a Adelaida, la niña española de la que Anne, quién sabe si por casualidades o señales de la vida, tendrá que hacerse cargo también.

Como os decía, Ana Campoy siempre resulta original en sus ideas y consigue escribir libros únicos y entretenidos. Todo lo que nos une es uno de esos libros: divertido, original y con un mensaje conmovedor y positivo que todos deberíamos aplicar en nuestro día a día. Un libro que nos hace reflexionar sobre las casualidades y nuestro destino en esta vida. Genial, Ana.

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Videorreseña: Anna, de Niccolò Ammaniti

Para hacer este vídeo, he tirado de la RAE y su descripción de “extravagante”. Y es que esa palabra está muy relacionada con el libro del que vengo a hablaros hoy: Anna, escrito por Niccolò Ammaniti y editado por Anagrama.

Este libro es una distopía en la que la protagonista Anna, ve cómo todas las personas mayores de dieciséis años mueren a causa de un virus devastador. Ella se ha quedado sola con su hermano pequeño y quiere alejarse lo máximo posible de Sicilia, donde ella vive y donde (piensa) se encuentra el virus. Es un relato desgarrador, donde los filtros no están permitidos y donde todo se describe con crudeza y sin miramientos. Por eso, como digo en el vídeo, no es un libro apto para todos los públicos, ya que a los más sensibles les podría resultar un poco desagradable leerlo.

Pero si te va lo extravagante y también un poco lo gore, este es tu libro. A mí me gustó mucho leerlo, aunque he de reconocer que en algún momento lo pasé un poco mal con tanta descripción. Pero eso es lo maravilloso de este libro: el que, a pesar de lo duro que es, no puedes parar de leer en ningún momento.

¡Pero, corre, échale un vistazo al vídeo!

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Raros, torpes y hermosos, de Raúl Jiménez

raros torpes y hermosos

raros torpes y hermososDe entre la maraña de libros que salen al mercado, ya no cada mes o cada semana, sino cada día, es fácil que se nos puedan pasar por alto auténticas joyas de la literatura y más que de cualquier otra de la literatura breve. Sin embargo, algo había en el libro de Raúl Jiménez que llamaba poderosamente la atención. Es cierto que un libro no debe juzgarse por la portada, pero en esta ocasión la portada con la inocente, tierna y única imagen de un conejo mutante con tres ojos, como salido del río cercano a la central nuclear de Springfield, y actitud juguetona, creo que define muy bien el percal de lo que vamos a encontrarnos en el interior. Así pues, editorial, primer objetivo conseguido: no se nos ha escapado.

Lo siguiente es querer saber de qué demonios irá un libro presentado así, aunque se puede intuir. Raros, torpes y hermosos es una colección de cuentos de lo más variopinto y extraño. Cuarenta y cuatro cuentos o relatos de extensión muy corta (los hay incluso de cinco líneas) que empiezan de una manera apacible, cotidiana, a partir de una frase cualquiera, pero de los que no puedes imaginar el giro final, ese que te dejará con el culo torcido. Y eso que, cuando ya llevas leídos unos cuantos y ya vas prevenido, puedes intentar adivinar el desenlace. Pero no. Se quedará en un mero y burdo intento porque el cabrito de Raúl Jiménez sabe lo que estás pensando y te va a coger del moflete y te va a decir “no, no, no, creías que iba a pasar x pero lo que va a pasar no es y, y ni siquiera es z, porque tengo un abecedario nuevo y lo que va a pasar es aa”.

En cuanto a la temática, hay de todo, como en las tiendas de chinos, pero desde el prisma realista en su mayoría. No hay ciencia ficción ni fantasía (salvo en el cuento La taberna). La comprobación de la inmortalidad de un hombre, una casa de huéspedes, una extraña comunidad de vecinos, un pueblo en el que todos son taxistas, celos de un padre hacia su hijo recién nacido, los cuidados de los mayores de la familia, los avatares de un sicario, psicópatas coleccionistas, ricachones enfermizos que no leen telegramas… Todo se narra con una naturalidad increíble, como si lo que nos estuviera contando sucediera a consecuencia de una serie de hechos lógicos, que derivan, a pesar del resultado en un final impensable pero coherente y sorprendente a la vez.

Y como en toda colección de relatos siempre hay algunos que te gustan más que otros, estos son mis favoritos:

El inmortal: en el que un pintor aseguró hace tiempo que no moriría nunca y el narrador le sigue la pista para comprobarlo.

La casa de huéspedes: un misterio desvelado.

Nuestro pueblo: el del pueblo de taxistas en el que… no, de este no cuento más.

El bebé: o los celos enfermizos del padre hacia el bebé con un inesperado desarrollo.

El puré: o de cómo tratar bien al suegro.

La abuela: este da miedito y me voy a permitir copiarlo, ya que incluso viene impreso en la contraportada:

“La abuela había sido maestra. Así que a mamá le pareció lo más adecuado que fuera ella quien nos enseñara a leer. Papá al principio protestó: ¡Pero si está muerta! Luego mamá le mostró la güija y el pobre papá se quedó sin argumentos”

Buenos vecinos: ¿se puede echar de menos no hablar del tiempo con nadie en el ascensor?

Halloween: corto, pero intenso, triste y aterrador también.

La taberna: en dónde un extraño personaje se pregunta el porqué de que el tabernero siga con su mujer.

El llanto: a falta de conversaciones en el ascensor…

Despedida: este es muy bueno. ¿Sabéis realmente si conocéis a todos los integrantes de vuestros grupos de WhatsApp? ¿Seguro? ¿A todos? ¿No se os ha infiltrado nadie?

Primer ejercicio de redacción…: el título es muuuuy largo. Es el último y también es algo más largo, pero es una gozada también. La gerontofilia y sus problemas.

Que conste que quedarme con estos no quiere decir que los demás sean malos. Para nada. Estos son los que más destaco porque por una u otra razón me han llegado o gustado más, pero en líneas generales todos son buenos, todos están muy bien escritos y estructurados, todos consiguen meterte de inmediato en la respectiva historia y provocarte extrañas reacciones y, por supuesto, todos merecen ser leídos e, incluso, releídos.

Rarezas, extravagancias y humor, humor negro, miedo (sí, acostumbrémonos a decir miedo cuando se parece al terror pero no lo es), tiñendo el día a día en sus muchas formas es lo que nos podemos meter en vena con esta excelente y variada colección de cuentos.

Un libro diferente de una recién creada editorial, Sala 28, a la que animo a seguir con proyectos tan frescos y estimulantes como este Raros, torpes y hermosos.

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Réquiem por un sueño, de Hubert Selby Jr.

Réquiem por un sueño

Réquiem por un sueñoBienvenido de vuelta a los quince años. A los pasillos polvorientos de las bibliotecas públicas por el día, a los primeros canutos en el parque las noches de sábado. A las copias desportilladas de El almuerzo desnudo, de Los vagabundos del Dharma, a la extraña traducción del Aullido, al rarísimo Moksha de Huxley, descubierto en los ratos en los que nos negábamos a leer a Miguel Hernández. A las canciones de Nirvana en cintas de 90 mal traducidas sobre cuartillas de papel cuadriculado, a los anuncios del Plan Antidroga. Nunca supiste de qué iba aquello en verdad, eran tus hermanos mayores los que habían corrido delante de los yonquis, los que habían jugado entre las jeringuillas, y algún primo lejano el que se había enganchado con la mierda que se intuía de tarde en tarde en algún paseo por el barrio chino, desmantelado por la fiebre del ladrillo. No estabas allí, casi nadie estaba allí ya porque la mayoría yacían bajo tierra. Pero bueno, casi nadie puede decir que estuviera en el hundimiento del Titanic y a la gente le encanta leer historias sobre ello, ¿no?
Bienvenido al eslabón perdido entre la Generación Beat y la Generación X. Sin querer, o completamente a propósito, has llegado al fondo de la cueva, al meollo del relato, estás en presencia del penúltimo de los malditos escritores auténticos. Hubert Selby Jr. Un adicto, un enfermo crónico desde los veinte años, un despojo de la sociedad que no servía absolutamente para nada y sin embargo tenía talento para una única cosa. Pero vaya talento.
Réquiem por un sueño no es una historia más sobre drogadictos. Es la Biblia del tema contada por el mejor de los apóstoles. Azul casi transparente, bien, aunque se queda un poco corto. El almuerzo desnudo, vale, pero no hay Cristo que lo entienda. Réquiem te abre las puertas al universo de la adicción y te regala una visita guiada de la mano de Harry Goldfarb y su compinche Tyrone C Love. Dos auténticos perdedores en su camino hacia el desastre definitivo, trescientas iluminadas páginas de ansia y autodestrucción. Una patada en los cojones del sueño americano.
Seguramente ya habrás pasado página y estarás leyendo algún ruso muerto o a los modernos más esnob, pero si comienzas Réquiem recordarás que una vez leímos por rebeldía y que en el fondo la literatura siempre, y digo siempre, tendría que acercarnos a las yemas de los dedos aquello que no nos atrevemos ni siquiera a mirar de lejos. Y además tampoco te quedarás tan lejos de lo clásico. El trayecto de Harry y Tyrone en su plan por medrar en el narco y el retrato de las esquinas oscuras de Nueva York no son más que escenas del descenso a los infiernos de Dante; el patético intento de Sara Goldfarb, la madre de Harry, por adelgazar para salir en televisión, una reinterpretación del mito de Sísifo, y la inmolación de la bella Marion recuerda a todas las Ofelias que ha tenido la literatura.
Réquiem por un sueño resulta arrolladora de inicio y parece que va a derivar en una narración sin control. Pero se serena y mantiene una poderosa lógica interna, iluminada (que no cegada) por las escenas en las que casi todos los protagonistas se colocan. Provoca asco y repulsión, pero sobre todo frustración: los cuatro personajes principales no hacen más que tratar de sacar la cabeza del agua y siempre terminan con ella hundida unas cuantas páginas después. Como ocurre con la película de Aranofsky que inspiró una década después, y con su melliza Trainspotting, esta mirada a las profundidades del ser humano de Hubert Selby Jr. se mantiene con el paso de los años hipnótica y atrayente.
Y nunca es tarde para asomarse al abismo si queremos recordar de qué huíamos entonces.

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Tigres de cristal, de Toni Hill

Tigres de cristal

Tigres de cristalSi de algo sabe Toni Hill, el autor que nos ocupa en esta reseña, es de crear historias llenas de intriga, misterio y suspense psicológico. Es de esos autores capaces de crear un universo muy diferenciado, con personajes muy humanos y misteriosos, no tan diferentes a nosotros mismos, que siempre recuerdas después de haberlos leído. Es algo que me ha pasado al leer sus novelas, sobre todo Los amantes de Hiroshima, mi favorita entre las que ha escrito, y lo que me ha ocurrido al leer esta.

Tigres de cristal es una historia ambientada en Cornellá que trata la historia de dos amigos, cuyos acontecimientos vividos en su infancia les acompañan durante toda su vida. También es la historia de un viaje emocional que nos lleva junto a sus personajes a recorrer las vías del perdón, el arrepentimiento y la culpa, entre otras emociones.

Tengo que reconocer que lo que más me ha gustado la novela, además del tema que trata y que os acabo de resumir en este anterior párrafo, es cómo lo relata y cómo nos los traslada a todos sus lectores. Toni Hill tiene una manera muy personal de empatizar con sus personajes y de hacer que sus lectores también lo hagan. Hasta el punto en que sientes que podrías ser ellos, que todo lo que les ocurre podría haberte pasado o te pudiera pasar en un futuro. Tanto lo positivo como lo negativo. Comenzando por esa relación de amistad tan especial entre los dos protagonistas: humana, típica, llena de errores y amor mutuo que, pese a todo, sobrevive con los años.

Y si a esto le unimos una ambientación espectacular y una trama creíble y llena de giros argumentales, se convierte en una novela que merece la pena leer. La forma que tiene el autor de llevarnos a los años 70 y de presentarnos a sus protagonistas, dos niños de familia de clase obrera y todo lo que están obligados a vivir, me ha encantado y me ha enseñado más de aquella época, de la que solo he escuchado pequeños fragmentos de vida. Pero también Tigres de cristal representa esto, un pequeño fragmento de vida que podría pertenecer a una historia real capaz de estremecernos y ponernos los pelos de punta.  En mi caso, lo ha conseguido, tanto para bien como para mal.

Además, uno de los temas tratados en esta obra (no se trata de ningún spoiler, no os asustéis) es el fracaso escolar, y lo diferente que es en nuestros días a cómo era entonces. Si en aquellos años se podían encontrar más casos de agresiones físicas, en la actualidad vemos cómo casi siempre nos encontramos con más casos de daño psicológico y/o moral, cuyas secuelas pueden ser incluso más graves que las físicas. Un tema muy sensible y de actualidad que el autor ha sabido aprovechar muy bien y que trata, sin duda, con respeto y cuidado a lo largo de todo el libro.

No puedo hacer más que recomendaros una novela que no defrauda, que está increíblemente ambientada y que trata temas sensibles de una manera tan humana y empática que parece que estemos leyendo una historia real, que nos podría ocurrir a cualquiera de nosotros el día menos pensado. Toni Hill me ha vuelto a sorprender con una brillante narración, giros argumentales y construcción y evolución de sus personajes principales. Además, me ha encantado la forma que tiene de remontarnos casi 50 años atrás para contarnos esta historia y sentirnos como si viviéramos en aquellos años. Sin duda, una novela entretenida para reflexionar y pensar en qué cosas hemos cambiado y en qué cosas seguimos siendo como entonces.

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El señor Gro y la hija de la viuda Stern, de Javier Ramos

El señor Gro y la hija de la viuda Stern

El señor Gro y la hija de la viuda SternEs una suerte reseñar para Libros y Literatura porque, gracias a ello, leo joyas literarias que, de otra forma, nunca sabría ni que existen. Es el caso de El señor Gro y la hija de la viuda Stern, de Javier Ramos, libro galardonado con el IV Premio Internacional de Narrativa Novelas ejemplares, convocado por la Facultad de Letras de la Universidad de Castilla-La Mancha y la editorial Verbum. Hoy en día, ni siquiera ganar un premio literario asegura a un libro la visibilidad necesaria para llamar la atención de los lectores, así que fue el mismo Javier Ramos quien nos ofreció su obra para que la reseñáramos y, tras echar un vistazo a la sinopsis, decidí leerla.

¿Qué pone en la sinopsis de El señor Gro y la hija de la viuda Stern? No pienso decíroslo. Porque eso lo podéis descubrir vosotros mismos tecleando en Google (si lo hacéis, ya será buena señal, pues habré conseguido despertar vuestra curiosidad). Y porque no es tanto lo que cuenta Javier Ramos en esta historia, sino cómo la cuenta. Los motivos que os daré en esta reseña para que la leáis son otros que nada tienen que ver con el argumento.

Según el jurado que le concedió el premio, la lírica inocencia de esta fábula de setenta y dos páginas recuerda a El principito, y no me parece desacertado, ya que algo de su esencia tiene. Sin embargo, a mí me recordó más a algunas historias de José Saramago, donde una metáfora acaba convertida en una realidad palpable y, a través de ella, refleja el lado más crudo del ser humano, pero también el más hermoso. Y si digo que Saramago es uno de mis autores favoritos, ya imagináis el halago que le estoy haciendo a Javier Ramos con esta apreciación.

Al margen de estas comparaciones, que no dejan de ser fruto de la subjetividad y lecturas previas de cada lector, lo que destaco de El señor Gro y la hija de la viuda Stern, y la principal razón por la que os animo encarecidamente a que la leáis, es la prosa de Javier Ramos, un auténtico deleite para los sentidos. Y no es una forma de hablar ni una exageración. Su capacidad de transmitir y evocar es asombrosa y convierte situaciones crueles y comportamientos desesperados en poesía.

Los dos protagonistas de esta historia, el señor Gro y la hija de la viuda Stern, representan, cada uno a su manera, el vacío de la pérdida. Se aferran a sus recuerdos para evadirse de esa realidad que les duele, porque todo lo que aman se ha esfumado y porque nadie les comprende. Y sentimos su soledad, su desesperanza, pero también su fuerza y valentía. No sé si con esto digo demasiado, ya que no quería desvelar nada del argumento. Pero releo mis palabras y me parecen pueriles, incapaces de plasmar todo lo que me hace sentir la prosa de Javier Ramos. Sin embargo, las dejaré estar, pues por mucho que me explayara, no lo lograría.

Como decía, es una suerte reseñar en Libros y Literatura porque tengo la oportunidad de conocer las novedades editoriales que no siempre están en los escaparates de las librerías. Pero me siento más afortunada aún cuando le descubro a alguien la existencia de obras tan exquisitas como esta de Javier Ramos. Leed El señor Gro y la hija de la viuda Stern, por favor. Y si la disfrutáis tanto como yo, recomendadla. Entre todos, hagámosla visible. Porque la literatura de calidad merece ser conocida.

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Cable y Masacre: Si las miradas matasen, de Fabian Nicieza y Patrick Zircher

cable y masacre si las miradas matasen

cable y masacre si las miradas matasen¡Hola colegas! Mi nombre es Wade Wilson aunque cuando me enfundo mi traje de spandex rojo, ese que abraza mi cuerpo y marca obscenamente mis glúteos, ese que me hace tan sexy, todos me conocen como Deadpool; en los países hispanohablantes, que gozan de unas dotes sobrehumanas, diría que casi mágicas, a la hora de traducir, me llaman Masacre.

Tal vez os estéis preguntando dónde está el chaval flacucho que acostumbra a escribir las reseñas. No os preocupéis, sigue vivo. Tras amordazarlo y atarlo de pies y manos lo he encerrado en el armario. Oigo sus jadeos. ¡Oye chaval, espero que no estés practicando asfixia autoerótica, ya viste como acabó el tío de Kung Fu! Digamos que nuestra disputa se ha ocasionado por tener diferentes puntos de vista sobre cómo se debía proceder con la reseña del cómic en el que comparto protagonismo con el tío del ojo que brilla. Mientras él quería hacer algo similar a Marvels de Kurt Busiek o La Visión de Tom King yo solo quería amordazarlo, meterlo en el armario, buscar un poco de porno en el ordenador y cascármela. Pero oye, esto de contar de qué va el cómic en el que soy el héroe absoluto (bueno, Cable también tiene su cuota de protagonismo como secundario gracioso, ¿o ese soy yo?) tampoco está tan mal.

Nathan y yo tenemos pocas cosas en común pero las que compartimos son tan trascendentales que casi nos convierten en almas gemelas; igualitos que las gemelas Olsen. Por ejemplo: ambos fuimos cocreados por el historietista californiano Rob Liefeld; hecho que resulta la prueba irrefutable de que una sobrexposición al sol puede freírte las neuronas. Después de que tuviéramos unos inicios prometedores nuestra trayectoria empezó a flojear y acabó por desinflarse; situación que un puñado de viagras no iba a solucionar. Por suerte, las mentes pensantes de La Casa de las Ideas no tardaron mucho en encontrar una solución. Esfuerzo que por esta vez no implicó consumir sustancias ilegales. La suma de dos personajes que por separado no gozaban de una gran popularidad tenía que dar como resultado un mínimo de éxito. No hay nada como ser optimista y obviar que la posibilidad de un fracaso al cuadrado existía. Pero ya había precedentes. En los años setenta Power Man y Puño de Hierro: Héroes de alquiler saborearon las mieles del éxito que jamás habían llegado siquiera a olisquear en soledad. Por cierto, en el cómic que hoy nos ocupa, tanto el negrata de Cage como el niño rico afeminado de los ricitos de oro prueban un poco de mi verborrea, esa palabrería ingeniosa que mi boca excreta como si se tratase de una diarrea explosiva e inesperada y que me ha hecho merecedor del mote “El mercenario bocazas”.

Los encargados de tal tarea, y que daría como resultado este Cable & Masacre: Si las miradas matasen que tenéis entre manos y que ha publicado Panini (¿lo de Panini tiene algo que ver con el sándwich de origen italiano?) fueron el guionista Fabian Nicieza y el dibujante Patrick Zircher. Nicieza enseguida captó lo mejor de cada uno de nosotros, lo opuestos que llegábamos a ser, para, como si se tratase de un trabajador del tercer mundo, explotarlo al máximo. La naturaleza arisca de Cable contra mi espontaneidad amigable a la hora de tomarme todo tipo de confianzas. La rectitud ejercida por él contra el impúdico libre albedrío que yo practico. Vamos, lo típico en toda extraña pareja que se precie. Mirad sino a Matthau y Lemon, Bud Spencer y Terence Hill, Riggs y Murtaugh, Ryan Reinolds y Josh Brolin o Epi y Blas.

La única diferencia con los anteriormente mencionados es que ninguno de ellos llegó a convertirse en una deidad tras intentar controlar una bio-arma viral súper chunga que estaba un poquito adulterada, y Cable sí. Así que mientras él, como si fuera una especie de híbrido entre Jesucristo y Terminator, se dedica a predicar e intentar salvar a la humanidad de sí misma, yo, por el contrario, me paso el rato matando por doquier, como si no hubiera un mañana, mientras decido si la causa de Cable me parece lo suficientemente justa y divertida como para apoyarla. Y si esto no os parece suficientemente emocionante añadid viajes en el tiempo, realidades paralelas, infinidad de referencias al universo Marvel o a la cultura pop y un sinfín de apariciones estelares. Spiderman, S.H.I.E.L.D., Capitán América, La Patrulla X o Los Media Docena (con la macizorra de Dominó al frente) son solo algunos de los personajes con los que Cable y yo nos las tendremos que ver, en algunos casos sin haber vaciado la vejiga convenientemente lo que dará como resultado una escena tan salpicada de acción como de orina.

En el apartado gráfico Patrick Zircher ha sabido plasmar en el papel la belleza conceptual que destila cada átomo de mi cuerpo repleto de pústulas sanguinolentas. Con Cable hace un trabajo cojonudo a la hora de ir desarrollando paulatinamente los diferentes diseños que van conformando su personalidad. Del Cable dios, al Cable perverso pasando por el Cable bebé. (¡Oh, qué mono! ¿Me ha llamado papá? Pero qué cojones…). El virtuosismo del dibujante a la hora de representar las innumerables escenas de acción (escenas de acción que pondrán los pezones de Michael Bay tan duros que podrá utilizarlos para cortar vidrio) es tal que, siempre en perfecto equilibrio con la narración, insufla todavía más dinamismo a una historia de por sí muy ágil. Vaya, qué cosa más molona acabo de decir. Por cierto, si al igual que yo creéis que el único making-of interesante es aquel que da como resultado final un bebé estáis de enhorabuena, salvo tres páginas de dibujos inacabados (los gafapasta lo llaman bocetos) Cable & Masacre: Si las miradas matasen son 600 páginas de entretenimiento puro y duro donde grandes dosis de humor y acción se unen a un guion repleto de giros para formar un notable conglomerado de diversión.

¡Eh, el del armario! ¿Todavía sigues vivo? Yo ya he terminado con lo mío. ¿Te apetece una chimichanga?

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Videorreseña: Señores del mundo, de Yolanda Corona

¡Qué ganas tenía de encontrar un libro como este! De verdad que sí. Mira que a mí me gustan los libros de este tipo, en los que la fantasía épica es la protagonista y las guerras y la tensión se sirven en bandeja, pero no sé por qué no abundan demasiado en mi estantería. Así que me alegro muchísimo de que este haya pasado a formar parte de ella y, sobre todo, de poder estar aquí hoy recomendándolo a todo aquel que le guste este tipo de literatura.

En el vídeo de hoy os hablo de Señores del mundo, una novela escrita por Yolanda Corona y editada por Bubok. Es un libro en el que varias tramas se van enredando poco a poco, dándonos personajes muy dispares e historias que se tendrán que entrelazar en algún momento. Encontraremos guerras, profecías, historia, misterio, magia… Es decir, todo lo que un amante del género desearía encontrar.

Pero si te quieres enterar de más, ¡corre! Dale al play y echa un vistazo al vídeo que he hecho para la sección Nuevos autores.