Publicado el

Clavícula, de Marta Sanz

Clavícula

ClavículaMarta Sanz tiene un dolor. Un dolor que irradia desde la clavícula. Un dolor que comienza durante un vuelo y que hasta entonces era desconocido. Y desde ese mismo instante, ese dolor, esa punzada, ese malestar se convertirá en el punto de partida de esta novela. Porque Marta Sanz podría haber sido una chica buena y haberse callado. Podría haber asumido su dolor, asimilarlo e incluso esconderlo. Pero no, ella lo utiliza como punto de inflexión para ofrecernos una narración autobiográfica de las más sinceras que he leído en mucho tiempo. Directa, sin sutilezas ni remilgos, Marta se desnuda y nos muestra su clavícula, su dolor, sus quejas y sus reflexiones en torno a éste.

Para mí ha sido toda una sorpresa descubrir a Marta Sanz. Puede que llegue tarde (aunque tampoco creo que exista un tiempo para descubrir a un escritor). Quizá muchos de vosotros ya la conozcáis por sus novelas Black, Black, Black, Un buen detective no se casa jamás o Lección de anatomía, entre otros. Creo que conocer a Marta Sanz a través de Clavícula ha sido una de las mejores formas posibles porque, como os decía unas líneas más arriba, esta es sin duda su novela más personal, más desgarrada y genuina. Acercarme a ella en estas circunstancias es una auténtica maravilla. Empatizar y sentir con ella ha sido una experiencia extenuante, pero gratificante al mismo tiempo.

Partimos de ese dolor que sorprende a la escritora en pleno vuelo. Desde ese momento, el libro se convierte en una dolorosa y, en ocasiones cómica, radiografía del dolor. Pero el dolor siempre esconde mucho más. Las reflexiones que la autora aborda en esta corta pero intensa novela son reales: “¿primero me duele y luego enloquezco?, ¿me duele porque he enloquecido?, ¿el dolor nace del dentro o del fuera?, ¿primero me explotan, luego enloquezco y después me duele?, ¿o me duele y me hago consciente de que me explotan?”.

Si tenéis cierta tendencia a la hipocondría, como es mi caso, puede que Clavícula os resulte demasiado duro en el sentido de la empatía. Yo he sufrido con Marta, he experimentado su dolor y lo he hecho mío. Y mientras leía la novela no podía pensar más que en esa punzada. Pero hay algo de catarsis en esto de compartir el dolor. No me digáis que poder quejarse a gusto no es liberador. Debería ser un derecho universal esto de, de vez en cuando, quejarse de vicio.

¿Y quejarse a través del humor?, ¿no es algo muy nuestro? Reconozco que en ocasiones me he reído mucho con las ocurrencias y reflexiones de Marta. Tiene una especie de humor negro de lo más interesante.

Hipocondríacos o no, quejicas y no quejicas, Clavícula es una novela que merece mucho la pena. Como os decía, este es uno de los textos autobiográficos más atractivos y reales que he leído últimamente. Dejaos llevar por Marta Sanz, veréis como a fin de cuentas, este viaje a través del dolor no resulta ser tan doloroso.

 

[product sku= 9788433998293 ]
Publicado el

Mi madre, de Richard Ford

Mi madre

Mi madre ¿Quién no querría desplegar su mejor literatura hablando de su madre?

Supongo que si todos los escritores intentan dar lo mejor de ellos mismos al hablar de su propia infancia, de su familia, incluso de sus hijos, imaginen cuando hay que centrarse en una sola persona que además es tu madre.

Mientras leía Mi madre, de Richard Ford, he pensado mucho en mi misma. Verán, pensaba que es complicado escribir un libro como este en un país como el nuestro, porque por lo general tenemos hermanos, tíos, sobrinos, nuestras familias son extensas y también, por lo general, solemos vivir de forma próxima. En eso nos parecemos poco a los norteamericanos.

También es cierto que esta forma de vida nos ha salvado siempre, incluso ahora, de las grandes crisis. La familia es el arma solidaria contra la pobreza y la exclusión.

Siendo así, para los latinos, escribir sobre un miembro de la familia es escribir sobre muchas relaciones transversales, y no es eso, precisamente, lo que nos ha presentado Richard Ford.

¿Qué lleva a los grandes autores a hablarnos de sus cosas más íntimas y personales? ¿Puede haber algo más personal que la relación de uno mismo con su madre?

“Mi madre se llamaba Edna Akín y nació en 1910, en el lejano rincón noroccidental del estado de Arkansas, Benton County, en un lugar de cuya localización exacta no estoy ni he estado nunca seguro”.

Pero Ford no nos hablará de esa época ni de ese salvaje Oeste, para él son datos lo que para cualquier otro serían circunstancias perfectas para elucubrar sobre la vida e infancia de su madre. Pero no, no es eso lo que nos quiere contar el autor.

“A mi madre, algo de esa época debió de hacerle pensar que era inenarrable, no valía la pena contarla o no era necesario hacerlo …”

En realidad nos muestra un retrato absolutamente aséptico de su madre, eso en lo que escribe, porque lo importante en la escritura de Ford, es tanto aquello que dice como aquello que no nos dice, esos espacios que deja entre frase y frase, como queriendo que sean rellenados por el propio lector.

“…Y yo, que no tenía la necesidad de tener un pasado completo, sin lagunas, como les ocurre a algunos muchachos, nunca pregunté”.

Richard Ford no preguntó, no nos habla de lo que no conoció, sí para darnos cuatro pinceladas de la relación entre sus padres, y ahí dejar paso a la evocación de la niñez y la primera juventud, el recuerdo lejano de un padre que falleció siendo él muy joven. Ese él, ahora para mí, podría ser tanto el padre como el hijo. Muy joven es un padre que muere dejando un hijo en plena adolescencia. Y muy joven el hijo adolescente que aun requiere de la figura paterna… Quizá una figura especial para nuestro autor, por ser un padre al que apenas conoció, por su trabajo, por su no estar, por su falta de necesidad de él…

No me ha gustado que Anagrama nos presente este libro en tapa dura, las tapas duras en estos libros son poco acogedoras, excesivamente rígidas, pero comprendo que un libro de apenas 70 hojas requiere darle cuerpo, además del que le da la propia escritura. La imagen de la portada es su propia madre, es curiosa la elección, la propia Edna al filo; al filo del mar, al filo de la vida, al filo del recuerdo…

No me ha parecido que sea este un libro biográfico, tampoco me ha parecido ninguna especie de oda a la madre, ni mucho menos. Yo creo que es una despedida honesta, ajustada y conmovedora desde la asepsia.

Despedirse nunca es fácil, mucha de la gente que vive cerca de mí ha tenido que despedirse de su madre, y sé que duele, que el vínculo persiste, pero que como todo en la vida es pasajero, y al final queda lo bueno, quedan los recuerdos que nos acercan, las vivencias y emociones; es lo que tiene el amor, que se idealiza en la ausencia, y más aun en la ausencia perpetua.

Richar Ford, con Mi madre, ha conseguido eso de que todos agarremos un bolígrafo o el ordenador y queramos escribir un libro, porque lo que él nos hace percibir como fácil, parece que es ponerse y que ha de salir solo, pero no, ni mucho menos, en este autor hay una pericia exquisita, y no es por nada que hoy por hoy esté considerado como uno de los mejores escritores del mundo. Porque escribe estos setenta folios y nos deja con la boca abierta y el corazón encogido, y la sensación de que tenemos suerte de ser lectores, pero podemos ser escritores, y lo intentamos, porque su hacer nos proyecta, y es posible que no lo hagamos de la mejor manera, pero lo hacemos y dejamos plasmada en papel una parte de nosotros, y eso, que puede no ser muy literario, es, sin duda alguna, profiláctico.

No les voy a dejar salir de esta reseña sin que conozcan a Mi madre, a la que he querido dedicarle, ahora que aun está a mi lado, unos versos y naturalmente toda esta reseña.

MAMA

[product sku= 9788433975348 ]
Publicado el

Tierra de Campos, de David Trueba

Tierra de Campos

Tierra de CamposHay libros que no necesitas saber de qué van para querer leerlos. Cada uno tenemos nuestros escritores de referencia, aquellos de los que leemos (casi) todo sin importarnos si es su última novela o un libro de recetas. Los leemos simplemente por el hecho de estar escrito por “ellos”, en mi caso por David Trueba. Esta vez, además, hay un componente emocional que me lleva a leerlo con más interés. Y es que el título, Tierra de Campos, me hace viajar a esa hermosa tierra de Palencia y alrededores, que pese a no ser parte de mis orígenes, me dieron tantas satisfacciones en mi adolescencia. Villerías, Boada, Cuenca o Villamartín, siempre con la misma coletilla (de Campos), forman parte de esa tierra llana y grandiosa, coronada siempre con hermosas iglesias con más pasado que futuro, y habitadas por gente sencilla y extremadamente acogedora. Y es a uno de esos pueblos, el inventado Garrafal de Campos, donde el protagonista de esta historia, Dani Mosca, viaja para enterrar a su padre.

Dani Campos, más conocido como Dani Mosca, es el cantante de Los Moscas y el principal protagonista de la quinta novela de David Trueba, que pese a centrar sus esfuerzos en su carrera cinematográfica, empieza a tener una bibliografía más que notable. Dani Mosca, un año después de fallecer su padre, decide llevar sus restos al pueblo para ser enterrado allí. En ese viaje funerario, acompañado por un chófer ecuatoriano, el cantante hace un repaso a su vida, recordando como un humilde chico del barrio madrileño de Estrecho consiguió labrarse, junto a dos compañeros de instituto, una carrera en el mundo de la música, siempre de la mano del trinomio básico de todo músico, “sexo, drogas y rocanrol”.

“Pagar un taxi era una afrenta demasiado grande. Mi padre no quería ir en taxi a morirse. Fue en autobús y con transbordo. Así era él.”

Tierra de Campos es una novela que empieza con una alta dosis de humor. Los diálogos entre Jairo y Dani Mosca y los primeros recuerdos de este consiguen arrancar del lector más de una carcajada. Y aunque el tono humorístico no llega a desaparecer en toda la novela, poco a poco se diluye para dejar paso a una narración más madura e intimista, donde el protagonista rememora partes de su pasado difíciles de digerir. Aquí se exploran temas comunes en la obra de Trueba como son los problemas familiares, la amistad y el sexo. El presente y el pasado se van entrecruzando mientras conocemos de un modo más completo a Dani. Cuando llega a Garrafal de Campos, la novela cambia de escenario. Lo que empezó como un road trip termina siendo un sainete costumbrista con tintes berlanguianos, donde el protagonista puede comprobar de primera mano las acogidas tan efusivas que profesan las gentes de esa tierra, como bien apuntaba ya en el primer párrafo.

“Sentía que mi destino era siempre abocarme a un callejón sin salida. A fin de cuentas yo nací en un callejón sin salida, y quizá nunca pudiera salir de él.”

David Trueba juega con el lenguaje y propone un nuevo experimento literario, creando una narración continua donde no se diferencian los diálogos de los pensamientos. Aunque este experimento deja cosas a mejorar, no hay que dejar de aplaudir por esto al autor, pues siempre hay que ser valiente a la hora de hacer llegar al lector el producto de nuevas maneras posibles. Pero no hay que olvidar que el punto fuerte de la novela reside en su credibilidad. Si por algo tiene éxito este autor es por sus personajes comunes y cercanos, por tejer historias donde es fácil reconocerse, si no en todo, al menos en gran parte de lo que en ellas pasa. Por eso yo seguiré celebrando cada novela que tenga a bien publicar David Trueba, que firma en Tierra de Campos una emotiva historia sobre la pertenencia, la pérdida de memoria y el desarraigo; una vuelta a nuestros orígenes, a ese pasado que todos tenemos y que siempre estará ahí, aunque a veces nos cueste identificar partes nuestras en él.

César Malagón @malagonc

[product sku= 9788433998323 ]
Publicado el

Los peligros de fumar en la cama, de Mariana Enriquez

los peligros de fumar enla cama

los peligros de fumar enla camaYa me tocaba leer otro libro de relatos de terror. De esos relatos a los que me acerco con precaución, no porque tenga miedo de lo que me vayan a contar, sino por hacerme ilusiones de pasar miedo y que al final se quede en eso, en mera ilusión. Eso siempre es lo peor. El “autohype” (palabra que no sé si existe pero me la quedo igualmente) es aún peor que el hype porque no puedes echar la culpa a nadie más que a ti, a ti y a ti.

Obviamente, lo primero que me llamó la atención, como volutas de humo elevándose hacia la nada, fue el título: Los peligros de fumar en la cama. Todo el mundo sabe que es peligroso, pero que un libro de relatos terroríficos tenga semejante comienzo ya es un punto a favor. Lo segundo, la portada con esa mujer portando en su cabeza una corona de velas, que tanto me recordaba al personaje de Hades de la nueva etapa de Wonder Woman.

Luego ya vino la contraportada con su enumeración y breve sinopsis de algunos de los cuentos… Decidido. Tenía que leerlo y lo hice. Y no me arrepiento para nada.

Mariana Enriquez escribe con frases cortas, con vocabulario argentino (y comprensible por el contexto), lenguaje fácil, con el misterio propio de la temática y con tinturas góticas. Con un gusto también por la escatología (sin llegar a caer en la cerdería injustificada, sino formando parte de una estructura argumental bien elaborada), el sexo y las relaciones entre familias, parejas y amigos.

La forma de contarnos las cosas me ha parecido muy hábil e inteligente. El ritmo que imprime no es ni lento ni rápido, es el justo. El necesario. El que te hace avanzar con miedo de saber/no saber lo que te vas a encontrar a la vuelta de la página, pero a la vez queriendo desvelar el desenlace. Por otra parte, lo que más me ha gustado (y de esto no me he dado cuenta hasta un tiempo después de leer los cuentos) es que el mal gana siempre.

De los doce cuentos que integran Los peligros de fumar en la cama, los que más me han gustado/aterrorizado han sido:

La Virgen de la tosquera: por esa crueldad inherente al ser humano, sobre todo en el humano adolescente, y ese buen narrar y meterte tan bien en una historia con un final de espanto.

El carrito: porque comienza con una “mierda floja casi diarreica” y el clima se va enrareciendo de forma terriblemente malsana hasta un final apocalíptico.

El mirador: por tener un narrador tan peculiar y una historia tan hipnotizante.

Dónde estás corazón: porque seguramente hay gente así, tan rara como en este cuento. Porque, a pesar de ser raro, está tan bien contado que te lo crees todo, y por ese final tan de ¿Poe? e inesperado a la vez.

Cuando hablábamos con los muertos: por saber desviar tan bien la atención cuando lo más lógico (y trillado también) era centrarse en lo evidente del “juego”.

Que de los doce haya destacado cinco no quiere decir que los demás están mal. En absoluto. Es mi top cinco. No hay ninguno que sobre. Todos tienen algo estremecedor, algo que te deja mal cuerpo, una oscuridad que avanza imperceptiblemente y te atrapa… Pero si tuviera que elegir cinco, esos serían mis seleccionados.

Mariana Enriquez se ha hecho ya merecedora de ser seguida en adelante por aquellos que quieran sufrir con sus lecturas un terror al margen de la corriente fácil, comercial y  convencional. Mariana Enriquez nos regala un terror escondido en lo cotidiano. Un terror que cautiva con muy buen gusto. Un terror que hace pensar.

[product sku= 9788433998248 ]
Publicado el

10 libros divertidos y feministas

Querida Ijeawele

¿Qué es eso de que el feminismo no tiene sentido del humor? Nada, nada, un mito. Y para demostrarlo hoy queremos ponernos reivindicativos y traeros libros sobre feminismo con los que os podéis echar unas risas. Sí, hemos escogido 10 libros con los que aprender sobre el feminismo al mismo tiempo que os secáis los lagrimones con un pañuelo de papel (no de los de tela, que hay que plancharlos). Recordad, quien dijo que las feministas no tienen sentido del humor no había leído ninguno de estos libros:

Querida IjeaweleQuerida Ijeawele. O cómo educar en el feminismo, de Chimamanda Ngozi Adichie, editado por Literatura Random House

Después del espectacular Todos deberíamos ser feministas, Chimamanda Ngozi Adichie vuelve con este libro en el que da 15 consejos prácticos y llenos de ternura para educar a las futuras generaciones. La igualdad es cosa de todos y en escasas 90 páginas la autora nos hace creer que un mundo más justo es posible. Es un detalle genial para regalar a cualquiera que se relacione con niños: madres, padres, abuelos, tías, docentes, pediatras… Os dejo aquí una cita para acabar de convenceros:  «En lugar de enseñarle a tu hija a agradar, enséñale a ser sincera. Y amable. Y valiente. Anímala a decir lo que piensa, a decir lo que opina en realidad, a decir la verdad. […] Dile que, si algo la incomoda, se queje, grite.»

El libro de actividades feministaEl libro de actividades feminista, de Gemma Correll, editado por Ediciones B

¿Qué es eso del test de Bechdel? ¿Quieres jugar al bingo de los trolls en las redes sociales? Seguimos con un libro para todos los públicos, sea cuál sea tu sexo, género, orientación, edad… Con este libro aprenderás qué es eso del feminismo y además te reirás mucho, ¡pero mucho! Como ves en el título, el de Gemma Correll es un libro de actividades que puedes colorear, como los cuadernos de verano, pero que además te cuenta qué es el patriarcado y por qué lo combatimos… ¡ah!, y te deja vestir a la muñeca recortable como te dé la gana.

Pequeña y Grande Ella FitzgeraldPequeña & Grande Ella Fitzgerald, de Bàrbara Alca y Mª Isabel Sánchez Vegara, editado por Alba editorial

Para los más pequeños de la casa no os podéis perder la colección de Alba Editorial “Pequeña & Grande”. Una colección de álbumes infantiles que repasa la biografía de mujeres como Audrey Hepburn, Frida Kalho, Agatha Christie o Coco Chanel. ¿Por qué seguir contándole cuentos en los que la vida de las protagonistas, más bien pánfilas, acaba con el beso del príncipe? ¡Si tenemos historias como la de Amelia Earhart o Marie Curie! ¿No son modelos más cercanos, interesantes y divertidos que la sosa de la Bella Durmiente? El último libro de la colección está dedicado a la cantante de jazz Ella Fitzgerald y tanto el texto como las ilustraciones son una delicia.

Los hombres me explican cosasLos hombres me explican cosas, de Rebecca Solnit, editado por Capitán Swing 

En verano del 2003 Rebecca Solnit fue con una amiga a una fiesta. Cuando estaban a punto de irse, el anfitrión les salió al paso y les dio conversación. Acabaron hablando de un libro muy importante que habían publicado aquel año y el anfitrión les peroró con los argumentos del libro como si él fuera su autor. Cada vez que una de ellas quería cortarle, él subía el tono y alargaba su discurso. Solnit era la autora del libro del que hablaba su anfitrión. A partir de esta anécdota se acuñó el término mansplaining que designa esas situaciones en las que un hombre le explica a una mujer en tono paternalista temas en los que realmente ella es la experta. Y en esta recopilación de artículos, Rebecca Solnit analiza no solo esa situación, también qué es en realidad la igualdad en el matrimonio o por qué se pone en duda el testimonio de las mujeres violadas. Y lo más importante, lo hace aportando datos y argumentos sólidos, con un tono distendido y en menos de 150 páginas.

Como ser mujerCómo ser mujer, de Caitlin Moran, editado por Anagrama

Este es uno de los libros más divertidos de los últimos años. Oír (porque casi la oyes) a Caitlin Moran hablar de la regla, el porno, la depilación, qué es eso de ser femenina o simplemente la evolución de los parques infantiles es desternillante. Moran te cuenta su adolescencia en un barrio marginal de un pueblecito inglés y sus primeros años en Londres y al mismo tiempo habla de temas cotidianos, en teoría nimios, pero que nos afectan profundamente. Y todo con gancho y toneladas (¡toneladas!) de humor, porque Moran demuestra que humor y feminismo nunca han estado reñidos. Así que, si quieres reírte a carcajada limpia y a la vez aprender una cosa o dos sobre el feminismo, este es tu libro.

 Los capullos no regalan floresLos capullos no regalan flores, de Moderna de pueblo, editado por Lumen

En esta selección no podía faltar un cómic. ¿Qué es eso de que las mujeres no son gamers o no leen o escriben cómics? Tan pasados estamos, ¿eh? Por supuesto que leemos Marvel, DC, Dargaud o Norma. Y también leemos a Moderna de Pueblo, Ana Oncina, Penelope Bagieu, Agustina Guerrero, Raquel Riba Rossy y muchas más. En esta selección hemos escogido a Moderna de Pueblo y su Los capullos no regalan flores, donde dinamita con humor el amor romántico y las relaciones tóxicas. ¡Alejémonos de los capullos! Si todavía no lo habéis leído, no esperéis más y regaláoslo.

Machismo 8 pasosMachismo: 8 pasos para quitártelo de encima, de Barbijaputa, editado por Roca editorial

La misma autora, Barbijaputa, lo dice: este es un “libro de autoputeo”, es decir, un libro para meterte el dedo en el ojo y que veas todas esas actitudes machistas que, aunque crees que no, tienes. Porque las tienes. Todos las tenemos. Desde criticar a esa compañera de la oficina porque mira lo maquillada que va (o lo poco maquillada que va…) hasta mirar por defecto al hombre cuando una pareja va a comprar algo y la persona que se ha dirigido a ti es la mujer. Así que sí, este es un libro dirigido a todas aquellas personas (y en especial a los hombres) que quieren desprenderse de esos “detallitos” machistas. Porque un poquito de autocrítica no va nada mal, y si es con humor, mejor.

SolteronaSolterona, de Kate Bolick, editado por Malpaso

“¡Niña, te vas a quedar para vestir santos!”, “¿Cómo que no quieres niños? ¡Ya verás cómo cambias de opinión!” “Mira que se te pasa el arroz y luego te arrepentirás…”. Es imposible no pensar en estas frases cuando lees el título del libro de Kate Bolick. Y precisamente por eso la autora lo ha elegido. En Solterona (spinster en el original), Bolick le hace un corte de mangas al patriarcado y a la idea de que una mujer necesita a un hombre y una familia tradicional para ser feliz y realizarse como persona. Habla de la libertad para escoger nuestro futuro, de la independencia femenina, vista siempre como algo peligroso, y de lo necesaria que sigue siendo la habitación propia de Virginia Woolf en el siglo XXI. En Solterona, Bolick nos obliga a hacernos una pregunta muy dura: ¿qué quieres tú de verdad, independientemente de lo que los demás quieren de ti? Ella se responde y crea, no sin esfuerzo, una vida a su medida. Y, al mismo tiempo, nos da un modelo de libertad femenina en el que apoyarnos cuando cumplimos los treinta, todo el mundo empieza con la cantinela y hasta tú dudas de tus propias decisiones.

 Mala feministaMala feminista, de Roxane Gay, editado por Capitán Swing

Roxane Gay, en broma, se define como “mala feminista” y destapa la caja de Pandora. ¿Qué es eso de mala feminista? ¿Puede haber malas feministas? ¡Claro! O al menos feministas imperfectas. Y esa idea es la que defiende Gay en la serie de artículos que conforman este libro: somos humanas, y por lo tanto, imperfectas, y también lo es nuestro feminismo. Gay se rebela contra los requisitos de perfección del movimiento y confiesa que no lo ha leído todo, que sale con tíos que son idiotas o directamente machistas y que ve Girls aunque le diría un par de cosas a Lena Dunham. Y también  mete el dedo en la llaga* recordándonos cosas como esta: “históricamente el feminismo se ha dedicado mucho más a mejorar la vida de las mujeres blancas heterosexuales en detrimento de las demás”. Una lectura muy recomendable si queréis salir del academicismo y aprender cuatro cosas sobre el llamado black feminism.

Teoria King KongTeoría King Kong, de Virginie Despentes, editado por Melusina

Al igual que Caitlin Moran en Cómo ser mujer, en este libro Virginie Despentes nos cuenta gran parte de su vida, desde la adolescencia hasta la treintena. Pero el libro de Despentes es mucho más punk, más duro, pero no está exento de humor. Sin tener un ápice de victimismo o autocompasión Despentes habla de violencia sexual, de prostitución o de las consecuencias de romper con el modelo heteronormativo de la femineidad. Habla desde la cólera pero con una lucidez devastadora. Este es el nivel pro del feminismo, el momento en el que empezamos a pelearnos entre nosotras (¿prostitución sí o no? ¿vientres de alquiler sí o no? ¿qué es exactamente el lenguaje inclusivo? ¿puede una feminista tener a otra mujer limpiando en su casa? ¿puede una feminista ser de derechas? ¡Ay, los roces…!). Leed a Despentes y comprenderéis que no hay un solo feminismo, sino muchos. Y, pese a que parezca que no, estamos todos en el mismo barco.

 

Publicado el

Cáscara de nuez, de Ian McEwan

Cáscara de nuez

Cáscara de nuezLo había leído en la sinopsis que encontré en Internet y en la contraportada del libro, pero aun así no estaba preparado para ello y me costó un rato acostumbrarme a la lectura. No en vano, abordar una novela en la que es un feto el que te habla desde el vientre de su madre y te narra todo aquello que percibe del mundo exterior no es algo que se haga todos los días. Un feto que es consciente del plan que han ideado la mujer que lo va a dar a luz y el hermano de su progenitor para asesinar a éste y quedarse con una cara mansión en herencia. Este es el argumento y el original enfoque que propone Cáscara de nuez, la última novela de Ian McEwan.

McEwan se desmarca como un narrador excepcional, de esos que son capaces de introducirte en sus tramas, por enrevesadas que éstas sean a priori. Del estilo del escritor inglés, además de su notable capacidad para contar los acontecimientos de forma amena y adictiva, destacaría las metáforas que desgrana a lo largo de la novela, ya que son sumamente visuales y originales. De hecho, todo el texto destaca por su vocabulario cuidado y preciso, con mucha fijación en los matices, uno de los aspectos que más valoro en una novela —siempre que se use con moderación, claro está—. Así, el feto saborea lo que su madre come y se emborracha cuando ella se pasa con las copas de vino, al tiempo que va concibiendo el futuro que le espera en el mundo exterior en función de cómo avanzan los acontecimientos.

Y el humor. Toda la obra está impregnada de un humor nada blanco, ya que McEwan aprovecha la sinceridad de su nonato narrador para describir con dureza todo aquello que no le gusta del mundo en general y de lo que le rodea en particular. Así, la forma en la que describe a Claude, el hermano de su padre y amante de su madre, es más propia de un tertuliano del sábado noche que de lo que todavía no es un ni un ser vivo —un saludo a Rouco—. No tiene problema alguno para juzgar a sus seres cercanos, caricaturizándolos y censurando su forma de comportarse continuamente. Esta sinceridad llega a momentos tan explícitos y divertidos como cuando teme que Claude atraviese a su madre mientras practican sexo y le «siembre sus pensamientos con su esencia».

Cáscara de nuez es una novela lenta en su desarrollo que, sin embargo, consigue mantener la tensión en todo momento, gracias al buen hacer del escritor con la medición de los tiempos. Así, con una trama aparentemente sencilla —aunque realmente bien ejecutada—, McEwan consigue conquistar con su enfoque original y con su fabulosa capacidad para jugar con las palabras. Por ello, aunque no llevemos mucho de 2017, puedo decir con tranquilidad que es de lo mejor que he leído en estos últimos meses. Pero es que además, arriesgando un poco más en esta segunda valoración, tengo pocas dudas de que para finales de año esta novela seguirá estando entre mis lecturas favoritas.

[product sku= 9788433979759 ]
Publicado el

Cómo dejar de escribir, de Esther García Llovet

Cómo dejar de escribir

Cómo dejar de escribirUna de las cosas que más me gusta es la de poner banda sonora a cosas que no la tienen. De la misma manera que en una película se introducen canciones en mitad de  distintas escenas para darles un valor añadido —con resultados muy dispares—, creo que otras situaciones cotidianas como tomar un vaso de vino, dar un paseo por el monte o, sobre todo, leer una buena novela, se pueden llevar a otra dimensión si las acompañamos de lamúsica apropiada. En el caso de Cómo dejar de escribir el hecho de vincularla a un tipo de música concreta ha sido obligado, dado que el estilo narrativo de Esther García Llovet es profundamente melódico. Esta novela suena a música canalla: a los primeros discos de Extremoduro, a Eskorbuto, a los Chichos, a El Coleta… De hecho, creo que en este caso es incluso más comparable su estilo con una referencia cinematográfica: Cómo dejar de escribir es cine quinqui puro, aunque situado en nuestra década, con todos los cambios sociales y culturales que ello implica.

Se nos cuenta la historia de Renfo, el hijo de Ronaldo, un popular escritor sudamericano fallecido recientemente. El joven tiene en mente la idea de escribir una biografía de su padre y asume como necesaria la tarea de encontrar un manuscrito perdido, que contenía textos de su progenitor que aún no habían sido publicados. Durante su búsqueda, que tiene mucho de espiritual, de conocer a un padre que nunca había ejercido como tal, el protagonista se introduce en un Madrid esperpéntico plagado de personajes excéntricos y bohemios, de fiestas cutres organizadas por anfitriones almidonados, de relaciones familiares sin apenas vínculo afectivo, de enormes dificultades para relacionarse con el resto.

La autora fascina con la forma tan gráfica con la que describe los ambientes madrileños. Su estilo, directo y sencillo, se mueve siempre en el marco de lo terrenal, con muy poquitas florituras y mucha fijación en los detalles más mundanos, en las conversaciones más insulsas y en los escenarios menos sugerentes y excitantes, lo cual ayuda a construir un escenario fuertemente realista e identificable por todos aquellos que no vivimos en el país de Nunca Jamás. El Madrid de García Llovet es otro hijo bastardo del capitalismo más inhumano y del aislamiento de la sociedad 3.0.

Este es, en definitiva, uno de esos relatos que se lee de una sentada. Tanto la brevedad de su texto como el ritmo que impone, con diálogos numerosos y frases cortas, consiguieron tenerme atrapado durante toda una tarde. Suelo dar prioridad a las historias antes que a los ambientes en mis lecturas, pero en este caso lo que más me ha impresionado ha sido la capacidad de García Llovet para volcar en papel escenarios de nuestro día a día tan alejados del ideal que nos imponen las revistas y las películas hollywoodienses.

Lo bueno de la literatura es que uno no tiene por qué elegir un género concreto al que dedicar sus días, sino que puede disfrutar con lecturas muy heterogéneas. Cómo dejar de escribir es una novela rara, mucho, pero también es enormemente refrescante y llamativa, un viaje a toda velocidad, con decenas de derrapes y de salidas de pista, por un Madrid en plena crisis existencial.

[product sku= 9788433998279 ]
Publicado el

Años felices, de Gonzalo Torné

Años felices

Años felicesComo sucede con las personas, los libros, los buenos títulos, irrumpen en tu vida y, de algún modo imprevisible, lo alteran todo. Al menos, si hay suerte, su lectura te engancha desde adentro. Como si, de algún modo impreciso, aquellas palabras ajenas pasaran a formar parte de ti y del discurso que te cuentas a menudo para existir. Es posible, de hecho, que ya hubieran estado ahí mucho tiempo antes. Quizás porque como escribe Gonzalo Torné en Años felices, “la historia nunca pertenece a uno solo, ni si quiera al narrador”.

Cuando leí Hilos de sangre, su primera novela, en el verano de 2011, supe inmediatamente que sería una de esas lecturas. O quizás no tanto. No lo recuerdo así en su conjunto, pero sí por momentos, pasajes narrativos que golpearon donde tenían que golpear con un delicioso gancho de literatura. En este sentido su última novela, la tercera después de Divorcio en el aire, más que una sorpresa parece una constatación. De hecho, y ya en lo personal, la he disfrutado algo más que aquella primera, probablemente porque ni yo misma sea la de entonces.

En cualquier caso, y ya en estos Años felices, Gonzalo Torné se aleja de su Barcelona natal para aterrizar en Nueva York, la ciudad donde cualquier cosa es posible, y trazar una historia de amistad, deslealtad y juventud sobre cuatro amigos, Jean, Claire, Harry y Kevin, y un extraño, un “príncipe” misterioso, Alfred Montsalvatges, hermano del protagonista de Hilos de sangre, que llega desde Barcelona para cumplir su sueño de ser escritor, huyendo de la España de los años 60 y sus convulsiones políticas.

A lo largo de sus páginas, el relato avanza por las luces y sombras de sus personajes, jugando con el tiempo y su estructura, mientras la historia discurre de un lado a otro, enredándose, como si sus protagonistas no fueran más que diferentes afluentes que desembocan en la misma narración, contada a su vez por distintos narradores, en una compleja telaraña de puntos de vista y perspectivas distintas. Como si, de algún modo, nosotros también existiéramos a partir del relato de los demás. A fin de cuentas, estamos hechos de palabras, recuerdos, letras que se amoldan, fluctúan y varían en función del discurso que tenemos enfrente.

Sin embargo, como si la vida, o el mundo, siempre encontrara el modo de impactar con nosotros, poco a poco la energía pasional y juvenil de los primeros años se irá marchitando por el paso del tiempo, la madurez y lo que podríamos definir como los años del desencanto. Hay algo en la novela que te sobrecoge, un tono, aunque bello, profundamente nostálgico, a veces desalentador, sobre esa parte de nosotros que perdemos al crecer. “¿Cómo se podía vivir sin crecer y cómo se podía crecer sin dañar?”, se pregunta uno de sus personajes. Y es que, ¿no somos acaso nosotros –quienes además sufrimos la más importante de las traiciones– muchas versiones de nosotros mismos? ¿Cómo mantener las relaciones que tuvimos si ni si quiera podemos permanecer fieles a los jóvenes que fuimos?

Después, Torné, al que todos deberíamos leer al menos una vez en la vida, se las ingenia para que, ya en su último tramo, nos detengamos en cada frase, con paso cauteloso, conscientes de que cada última palabra cuenta, que a la vuelta de la página se aproxima el final y de que todo, también los Años felices, se acaban.

[product sku= 978-84-339-9825-5 ]
Publicado el

Un libro para ellas, de Bridget Christie

Un libro para ellas

Un libro para ellasLa definición de FEMINISMO, según la RAE:

“1.- Ideología que define que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres.

2. m. Movimiento que se apoya en el feminismo.”

Imagino que ante esto nadie tendrá ninguna objeción, sin embargo aun hay muy pocos hombres que se definan a sí mismos como feministas, e incluso hay demasiadas mujeres que dicen eso de yo soy feminista PERO…

¿Qué pero se le puede poner a esa definición?

Ninguno.

Aunque Un libro para ellas, es de una autora inglesa, no teman, está traducido y se entiende bastante bien, de hecho está tan bien traducido que hasta podrían leerlo algunos hombres (de los que no se consideran feministas) y también serían capaces de pasar un buen rato. Y es que como ya sabrán, y si no yo se lo cuento, Bridget Christie es una humorista muy conocida en Gran Bretaña, de hecho ella nos cuenta en el libro lo difícil que ha sido esa evolución de ser una monologuista más, a ser conocida e incluso reconocida por su propio nombre.

Verán al parecer todo empezó con un pedo, si, tal cual, hay quienes se convierten en feministas por una charla-coloquio de Caitlin Moran (Como se hace una chica), otros escuchando la poesía de Begoña Abad o de Ana Pérez Cañamares…, pues bien, la vida de nuestra autora cambió porque en una librería la zona dedicada a la literatura feminista sucedía algo peculiar, digamos que era el área de mayor expresión fétido activa del librero… En fin, pero esta es una historia que podrán leer con todo lujo de detalles en el libro.

Que nos podemos reír mientras hablamos de feminismo, está claro, que las feministas podemos ser mujeres divertidas, es indiscutible, que las hay que son altas, bajas, anchas, estrechas, modernas, históricas, lesbianas, heterosexuales, bisexuales, trisexuales, con flequillo, incluso sin flequillo, y no solo mujeres morenas, también las rubias y pelirrojas pueden ser feministas; es cierto, las feministas podemos ser divertidas pero como también dice la autora, estamos generando unas terribles problemas sociales, a saber:

“El feminismo es el único responsable de la recesión, el calentamiento global, el terrorismo, las pandemias, las cancelaciones de vuelo, las erupciones volcánicas, la puntualidad de los trenes y la normativa de salud y seguridad excesivamente restrictivas.Ya nadie puede tomar bebidas calientes en el trabajo por culpa del feminismo, ni subirse a una escalera de mano en las bibliotecas. Ya no hay quien se coma una langosta sin gafas de soldador por culpa de las feministas. Por su culpa, nadie puede abrir una puerta si quiera. Ahora hay que arrojarse a través de las ventanas de doble vidrio para entrar y salir de los edificios. Todas las puertas han sido tapiadas por culpa de las feministas. Es como impuestos del siglo 17 que grababa las construcciones en función del número de ventanas que tenían, pero aplicado a las puertas… “

Pues sí, esto es muy divertido para las feministas, pero, no crean, cuando les hablaba antes de ponerles este fragmento del libro de que el feminismo podría generar graves problemas en el orden mundial, de eso no tengo ninguna duda ¿Se imaginan que ya ninguna mujer quisiera hacer de cuidadora, o todos esos oficios auxiliares que parecen destinados a ellas salvo que fuera o fuese a título oneroso? ¿Se imaginas que quisieran cobrar exactamente lo mismo por el mismo trabajo que sus compañeros varones?, o ¡¿Incluso cobrar algo?!

Se puede crear conciencia desde el humor, y si alguien tiene humor en este mundo somos las mujeres feministas, de hecho yo también soy bastante simpática, y hace muy poquito leí un libro estupendo de una mujer palestina que también tenía una buena dosis de humor, que yo creo que eso es lo más; incluso confieso que tengo amigas que también son bastante divertidas. Ahora que pienso sobre ello, creo que es posible que alguna sea incluso más divertida que yo, que en ocasiones me gusta ponerme como trascendental, puro postureo, ¡claro!

¿Cómo en un libro de humor se puede hablar de mutilación genital femenina, de la brecha salarial, del físico como seña de identidad de la mujer, de lo sexualizada que está la sociedad, o incluso hablar del test de Bechdel? Y eso que ya les advierto que una vez que uno investiga sobre este test ya nunca deja de pensar en él mientras está viendo una película…

Yo sé, como la autora, muy poco sobre feminismo, también creo que el feminismo es algo intuitivo o de sentido común, pero de ella me ha gustado mucho su mirar el mundo con un humor provocador e inteligente, unas veces irónico y otras veces tan ácido que se le revuelven a una las neuronas (si lo que se le revuelven al lector son las tripas, es posible que tenga un problema como el del librero del que hablábamos al principio).

Quizá a muchos no nos suenen algunos nombres de mujeres feministas (o no) inglesas (o no) famosas (o no) de las que habla, bueno, pues para eso está internet, pero otros personajes sí que nos sonarán, y nos situarán en las posturas políticas de cada cual, porque claro, también los políticos (personas del mundo político en general) deberían dejar claras sus posiciones… Y algunos las dejan, ya verán.

En definitiva, solo les puedo decir sobre este libro que el que quiera pasar un buen rato y salir un poquito más concienciado sobre el porqué hay que ser y apoyar al movimiento feminista, esta puede ser una forma interesante.

¿Es Un libro para mujeres? Puede ser, claro, pero también podría ser un regalo para el día del padre y tampoco pasaría nada…

[product sku= 9788433979735 ]
Publicado el

La charla, de Linda Rosenkrantz

La charla

La charlaSi me lo permitís, voy a hablar un poco sobre una de mis series favoritas. Se llama Girls y es idea de Lena Dunham, que también es una de las protagonistas. Esta serie habla de Hannah (Lena) y de sus otras tres amigas, unas chicas neoyorkinas que intentan sobrevivir en la Gran Manzana. Marni es una mujer preciosa, disciplinada, organizada pero cuya vida parece ser un desastre. En su cabeza sabe cómo tiene que ser, pero luego se revela contra ella misma haciendo cosas que no son propias de una chica de su clase. Shosh es una especie de bicho raro, vive en su mundo de cosas extrañas y parece que es la más inocente de las cuatro. Jessa está como una cabra; hace lo que quiere cuando quiere. No tiene límites. Y luego está Hannah, una chica que se sale de todos los estereotipos imaginables. Está gorda y no es que sea una preciosidad; pero a ella, le da lo mismo. De hecho, creo que no hay ni un solo capítulo en el que no enseñe una teta, por ejemplo. No tiene ningún complejo, se muestra tal y como es. Y eso es lo que me encanta de esta serie. Cuando veo Girls sé lo que me voy a encontrar: un grupo de chicas que bien podrían ser sacadas de cualquier barrio y que se muestran al natural. Y esto, señores, es algo que a muy poca gente le gusta. Cuando termino un capítulo, suelo leer los comentarios que los demás dejan por Internet y solo puedo decir una cosa: ¡alucino! El 99% de ellos habla mal de Lena Dunham: que si está gorda, que si no debería enseñar las tetas porque las tiene muy feas, que si debería depilarse el coño (sí, también lo enseña bastante a menudo), que debería hacer dieta, que no está bien que muestre su cuerpo en la serie… y en cambio de los desnudos de la actriz que hace de Marnie, nadie dice nada. Porque ella es perfecta. ¿Pues sabéis qué? ¡bravo por Lena y por sus tetas imperfectas!

Y os preguntaréis por qué estoy haciendo aquí una crónica de una serie que no viene al cuento… pues bien, sí que viene. Y mucho. La charla es como una antesala de las series como Girls. Es una novela-reality. Os pongo en situación: Linda Rosenkrantz, allá por los años sesenta decidió hacer una especie de experimento. Se fue con su grabadora a una zona de veraneo y se dedicó a grabar conversaciones y conversaciones de tres amigos. Sacó tantas horas de grabación, que el primer original del libro tenía más de 1.500 páginas. Tras duros años de trabajo, consiguió reducir ese manuscrito a lo que hoy tenemos en nuestras manos. Con una sola condición: no iba a manipular ni a modificar ninguna de las conversaciones. Lo que leemos en esta obra es exactamente lo que se habló en aquella playa de East Hampton en los años sesenta. Y se hablaba con sinceridad, sin filtros ni tapujos. Un poco como lo que hace Lena Dunham en su serie.

Hay una anécdota sobre La charla, y es que uno de los primeros editores que lo leyó dijo que era de “una obscenidad asquerosa”. Este señor, obviamente, no llegó a editar la obra. Así que Linda Rosenkrantz tuvo que buscar otro cauce para su publicación. Y al final lo consiguió. Y gracias a eso hoy podemos disfrutar de una obra sincera y natural que hará que veamos los realities de otra manera. En ella encontraremos temas de toda clase: sexo, drogas, filosofía, arte… para todos los gustos, vaya.

Esta novela me recuerda un poco a esas noches desinhibidas en las que el alcohol y las estrellas hacen que la filosofía sea una más en la mesa. Esos momentos en los que nos creemos capaces de solucionar el mundo. Pero cuando nos levantamos al día siguiente vemos que todo lo que estábamos diciendo era una soberana estupidez. Pero lo bueno de esas charlas, es que hablamos libres. Hablamos sin miedo al qué dirán, a ser juzgados, a no gustar a los demás. Nos da igual. No hay nada más bonito que la libertad. Y no hay nada más bello que el que tienes al lado te escuche con esa libertad dentro de su cerebro. Hablemos más y más alto. Eso es lo que nos dice Lena. Y también lo que proclama Linda en su libro. Quizá no solucionemos el mundo, pero habremos hablado libres. Que al final, es lo que importa.

[product sku= 9788433979728 ]
Publicado el

Coincidencias, de Luis Goytisolo

Coincidencias

CoincidenciasSe suele vincular a los escritores desencantados con una forma de narrar fragmentaria, agenérica, con estilos innovadores y rompedores por la propia voluntad vital de apartarse de lo que está estipulado o normalizado y con lo que ellos no están de acuerdo. Luis Goytisolo es sin duda uno de los mayores ejemplos de ello que tenemos en nuestro país. Con una escritura muy pegada a la calle y un estilo que va directo a la yugular del lector, el escritor barcelonés empapa sus páginas de una bilis que a primera vista no sabe mal, es graciosa e incluso parece banal. Pero ya os puedo decir que no lo es.

En Coincidencias, Goytisolo construye una narración discontinua formada por retazos textuales a cual más sarcástico e irónico. Decía Vargas Llosa al hablar de él que «el autor se divierte y nos divierte y, sin embargo, al final de la carcajada, en los pliegues de la sonrisa, descubrimos de pronto un desagradable sabor». Ese sabor es lo oculto que lleva todo lo escrito por Goytisolo, una mezcla de humor inteligente con una pésima visión de la vida.

Goytisolo nos ve como meros instrumentos sociales hacia un fin que no se sabe cuál es pero del que se tiene la certeza de que será desolador. Y esto se demuestra solo con abrir el libro y ver que todo es un seguido de parches literarios que en vez de reparar hurgan en la herida, con un cierre que no deja lugar a ninguna esperanza. Como si fuéramos ese saltamontes con el que acaba el libro que, desde el parabrisas de un coche, ve que su hábitat ha desaparecido para volverse de color gris y decide dispararse en la sien; como él somos nosotros lectores leyendo este libro. Por eso este no es un libro para aquellos que buscan en la lectura la huida al problema que es la vida, este no es un libro para los que creen en él como jardín portátil, como tabla de salvación. No, este es un libro para los que siguen confiando en la otra perspectiva de la realidad que ofrecen las lecturas, para la ayuda, el empujón, el soporte con el que esclarecer la niebla que tenemos siempre enfrente cuando intentamos mirar la vida.

Coincidencias, como todo lo que escribe un hombre que tuvo que aguantar el peso de ser visto como el otro en la sociedad española durante mucho tiempo – al igual que le pasó a su hermano Juan Goytisolo -, es el punto de fijeza, el reflejo inmóvil, quieto y eterno de la mirada perdida de alguien que nunca se ha podido perder, porque no le han dejado. Los vicios, las taras, las castizas y añejas costumbres, lo malvado y reprimido que todos tenemos dentro y ocultamos mostrando los dientes en una sonrisa o diciendo unas mentiras repletas de maquillaje, el transcurso del río humano de las ciudades, la individualidad más colectiva que se ha visto nunca y la capacidad de meterse en la piel del otro son los rasgos de un Luis Goytisolo que se erige como un dios: alguien que lo ve todo sin actuar. Te animo a que leas este libro si alguna vez te has sentido como se siente uno al ver su portada: un simple ojo apartado pero nítido ante una multitud automática.

[product sku= 9788433998262 ]
Publicado el

Estudios del malestar, de José Luis Pardo

Estudios del malestar

Estudios del malestarCreo que fue en el programa ‘El Objetivo’ donde Iñaki Gabilondo dijo una de esas frases que nos dan la razón a los que le consideramos como el mejor intérprete de la actualidad española: «Vivimos entre bostezos tiempos apasionantes», sentenció el periodista. Me parece un resumen perfecto de cómo nos estamos enfrentando a la época más entretenida a nivel informativo que muchos hemos presenciado en toda nuestra vida. El problema, seguramente, es que además de no enterarnos de buena parte de lo que ocurre a nuestro alrededor es que no sabemos valorarlo en frío, ya que en la sociedad de desenfundar el móvil y disparar un tuit lo más rápido posible, la documentación y la profundización sosegada en los temas han acabado desplazadas a un plano marginal, casi reservado para los académicos.

José Luis Pardo, catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, es un habitual en el arte de recoger las inquietudes contemporáneas hacernos ver que casi nada es tan nuevo como parece, ya que mucho de lo que ahora ocurre no es sino una actualización de lo que aconteció décadas e incluso siglos atrás. En el caso de Estudios del malestar, libro que fue galardonado con el premio Anagrama de ensayo 2016, Pardo centra su reflexión en el fuerte desencanto que se vive en el mundo desarrollado desde el estallido de la última gran crisis económica y en cómo algunos intentan aprovecharlo políticamente.

Una de las cosas que más he apreciado de este ensayo es que, a pesar de que trata ideas y conceptos realmente complejos, el autor trata de hacer atractiva la lectura por medio de la inclusión de comparaciones y metáforas, de algunos toques de humor o de ejemplos de la historia española reciente. Podría decir que Pardo juega con la filosofía, combinando reflexiones trascendentales con otras mucho más mundanas, que toman como referencia eslóganes publicitarios o anécdotas divertidas para hacer más fácil al lector la digestión de sus ideas. Aun así, no diría que es un libro asequible para todo tipo de lectores ya que, al menos por mi parte, ha requerido de esfuerzo y de búsquedas en Google para comprender algunas de las referencias e ideas —y, con todo, creo que me ha quedado una buena parte por comprender—.

Hay otros asuntos, eso sí, en los que, aun sin que el autor haga referencia directa a los protagonistas, es fácil deducir a quienes señala con sus palabras. Por ejemplo, en lo relativo al populismo; buena parte de las advertencias y consideraciones que pone el filósofo sobre la mesa aluden a Podemos, un partido que en sus poco más de tres años de vida ha levantado numerosas ampollas en la clase política tradicional, si bien no ha conseguido todavía su propósito de tomar el cielo, ni por asalto, ni por consenso. Sin compartir completamente su visión sobre el fenómeno del populismo —que, a grandes rasgos, se puede resumir en que es la forma en la que los antiguos comunistas han conseguido disfrazar y hacer su mensaje más atractivo para el pueblo— el repaso que hace, tanto a nivel filosófico como político, en torno a cómo ha ido evolucionando el pensamiento desde mediados de siglo pasado hasta la actualidad me ha resultado brillante y enriquecedor. Al fin y al cabo, lo más positivo para forjar un juicio propio es escuchar los razonamientos de muchos otros, especialmente si son tan trabajados como el de Pardo.

Si en una novela lo principal que busco es que haya un buen narrador detrás que consiga mantenerme atento hasta la última línea, en este tipo de ensayos mi principal motivación es que sean capaces de hacerme pensar y creo que, independientemente de las ideas que defienda cada uno, Estudios del malestar es un texto muy interesante para todos aquellos que quieran tener unas cuantas horas de reflexión sosegada en torno a por qué se están produciendo cambios tan importantes e imprevisibles a nivel mundial.

[product sku= 9788433964083 ]