Hollywood. Es más que glamour, gente bella, alfombras rojas, premiaciones, rumores, etc. Puede que la mayoría de las cintas no se suba a la ola de las grandes productoras y se vea limitado a un presupuesto pequeño. Me encanta ver las películas, analizarlas con mi mejor amiga y tengo una profunda admiración a todos aquellos que se dedican a trabajar en esa industria. Y personalmente, los guionistas se merecen mis más profundos respetos. Yo misma lo tengo como mi sueño no confeso (hasta ahora), el convertirme en una. Hasta que me interioricé con libros relacionados al tema, programas para la computadora y por eso, quise devorar Hollywood de Charles Bukowski.
Chinaski es escritor. En su vida se cruza un amigo, también director de cine, que quiere que haga un guión que él se encargará de llevar a la pantalla. A regañadientes, Chinaski accede, un poco empujado por su esposa Sarah. A partir de aquel momento, Chinaski tendrá que lidiar, aunque lo hace con cierta indiferencia, con una industria que maneja sus propios tiempos, sus particulares códigos y personajes extravagantes.
En primer lugar, Bukowski nos descubre el proceso de escritura, levemente. No ahonda en el momento, sino en las relaciones con aquellas personas involucradas en el proyecto para que consiga la producción necesaria mientras comienzan a presionarlo aún cuando confían en su trabajo. Así nace el guión para un film sobre un borracho.
“¿Quién es esta chica? ¿Qué es? Lo es todo. Su cuerpo contiene la historia de la vida, recordada en forma de sustancias químicas. Su mente contiene la historia del universo, recordada en forma de dolor, alegría y tristeza, odio y esperanza y malos hábitos, cada pensamiento de Dios, pasado, presente y futuro, recordado, sentido y anhelado al mismo tiempo.”
Estos días me he empachado: a los humanos se les ha dado por visitar más los bosques. Y para colmo el primer lunes del año me encuentro un ejemplar de El País que transforma los pelos azules de mi barrigota en pinchos de color negro. Así que mirando el horizonte, me he puesto a reflexionar en qué puede hacer digerible las noticias del 2012 en mi primera entrega de LyL. Creo que he dado con un libro que guarda el secreto de las ganas de vivir sin ser un compendio de inocente positivismo al uso. Y también cumplo con una promesa, algo que cuento unas líneas más adelante.
Abramos el libro. Nos encontramos en algún tiempo después de una catástrofe mundial. El mundo está habitado por zombis. El protagonista y narrador no recuerda nada de su vida ni su nombre. Es un zombie. Al igual que todos los demás se encuentra en un aeropuerto. Y de repente se topa con Julie. Pero Julie es una humana. Primer problema: ¿comérsela o no comérsela? Segundo problema, que muy bien podría ser el primero: Julie le gusta. R, el zombie, se acerca y nota que no tiene ganas de atacarla. Julie se fía, sobretodo cuando él la salva de otros zombies. Pronto ambos empiezan su odisea en la cual él ha de protegerla e intentar, a cada paso que da, no comérsela. Julie le dispara e incentiva en él la necesidad de saber más sobre la vida en general. Y todo lo que está viviendo ( o no, porque un zombie no vive) le impulsa a tener ciertos deseos inclasificables de saber más sobre su propia vida, su pasado y, cómo no, su niñez. Pronto se les une M, que es otro zombie, y los ayudará a escapar de la muerte segura que amenaza constantemente a Julie. R se da cuenta de que está enamorado. R tiene ganas de vivir. R es feliz. R no se siente zombi ni humano, R flota y siente el mundo entero en cada inspiración. Pero su dicha interior contrasta con el caos exterior. Estamos en una zona temporal postnuclear, todo está más allá de lo extremo. La ciudad cada día ha de fortificarse más. El peligro es latente. Y empiezan los problemas.
A R y Julie, podemos conocerlos en el videotrailer del libro:
La historia de R y Julie es muy conmovedora y acoge de una manera única y original el tema tan trillado del amor. Propone reflexiones, nos regala sonrisas mordaces y unas cuantas carcajadas y sorpresas. Si estás muerto y ya no recuerdas qué es el amor verdadero, los sueños o la esperanza después de la nada más absoluta, este libro es tu medicina para empezar a recuperarte, querido humano imberbe. Este 2012 hay que armarse el espíritu a prueba de bombas y hay que alimentarlo siempre, para que siga creciendo.
El relato respira sinceridad y deja un buen sabor de boca, una de esas pequeñas satisfacciones que resultan de una inasible historia de amor entre un zombie y una human que viven y experimentan las cosas más importantes de la vida, teniendo sus diminutos momentos de gloria en su mundo, tan lejano para tantos en ciertos momentos de la vida. Una delicia.
Las ventajas de ser una monstrua azul comelibros son evidentes. Si un humano puede producir demasiada indigestión, opto por su versión literaria, eso está más que claro. No es que me vaya a volver vegetariana como los vampiros esos que pasan la luna de miel bajo el sol de Copacabana, no, de ninguna manera, jamás. Me sigue gustando comer esa carne tierna parlanchina. También me gustan las páginas escritas y morder sus lomos. Hay libros que facilitan enormemente la digestión y éste es el caso. Además se trata de una historia que me ha hecho suspirar y sonreír, las dos cosas al mismo tiempo, las monstruas también hacemos varias cosas a la vez.
El amor, el poder revolucionario del amor, la amistad, la vida, la muerte, la memoria son los huesos principales de esta trama contada con remarcable exquisitez. Si tú, humano imberbe que me estás persiguiendo y leyendo, te consideras joven, urbano y , por ejemplo, te ha llamado la atención Todos mis amigos son superhéroes o te has dejado seducir por Malzieu, este libro te atrapará. No importa la edad humana que tengas porque se trata de una de esas historias que como los Simpsons- amigos míos- son para todas las generaciones humanas a condición de que su juventud mental se mantenga fresca y lozana.
¿Qué hacen juntos y revueltos R, un zombie, M, su amigo zombie, Julie, una chica guapa y humana y Nora, la amiga de Julie cuando el mundo ya se ha acabado? Más te vale, lector de esta reseña y digestión literaria, ponerte ya mismo a imaginarlo porque dicen que el mundo humano se acaba pronto. No desea esta delicada monstrua azul que te encuentres sin parámetros llegado el momento de la urgencia.
“Quiero hacer algo imposible. Algo asombroso e inaudito. Quiero quitar el musgo del transbordador espacial y llevar a Julie a la luna y colonizarla, o hacer flotar un transatlántico volcado hasta una isla lejana donde nadie nos pondrá reparos, o aprovechar la magia que me permite entrar en el cerebro de los vivos y usarla para que Julie entre en el mío, porque aquí se está calentito, es agradable y silencioso, y aquí no somos una absurda yuxtaposición, sino que somos perfectos.”
Volvamos a lo nuestro… ¿Y qué le sucedió a la humana Julie? Pues… Julie se marcha, al fin y al cabo, se cansa. ¿Qué hace una chica humana y viviente con un zombie? ¿Qué futuro tiene esa relación? Desde luego, nada cercano a rosas ni su perfume. Julie se va, R se siente pudrir, ya no puede morirse, sólo le queda desintegrarse en una nada putrefacta, verde, mohosa que destruye todo lo viviente. Cuando cree que no podrá seguir adelante sin ella reaparece M. M es ese amigo que nos salva de los grandes desastres porque nos dice la verdad sobre nosotros mismos que muchas veces no podemos ver y a la vez nos da un impulso para saltar a los abismos que tememos. Ambos irán a buscar a Julie para salvarla. R y M contra viento y marea, zombies y humanos.
Por suerte dan con Julie. Cuando R la encuentra él le explica que está cambiando, pero ella ya no quiere saber nada, quiere quedarse entre los vivos. Julie está viva y es su naturaleza. No quiere convertirse en zombie. Por más amor que haya, por más maravilloso que sea, la vida tira de ella con todas sus fuerzas. Y a él, le tira la muerte. ¿Incompatibles? Él hace eso que hacen muchos humanos: promete y promete. Julie no está para nada convencida y llega a la conclusión de que él es un romántico empedernido sin remedio y sin sentido de la realidad. Un zombie es una cosa muy pesada y R mucho más. Pero él insiste tanto que Julie no se lo puede quitar de encima, y al final ambos se encuentran en la zona de la ciudad liderada y ocupada por los humanos. Hay un pequeño detalle a tener en cuenta (y que yo como monstrua comprendo muy bien), se trata de que los humanos cuando lo encuentren lo matarán. O lo matarán o lo secuestrarán y aprisionarán para estudiarlo como su fuera una cosa rara. Humanos y ciertas criaturas son, somos, absolutamente incompatibles, en algún momento al humano le da por cambiarnos o juzgarnos, no hay escapatoria.
Los personajes se mueven dentro del terreno arquetípico. Pero contienen matices y así adquieren una dimensión mayor que los trasciende y pasan de las páginas al corazón de cada lector, incluso de una monstrua lectora. Tienen aristas, están bien compuestos, muestran cada uno rasgos diferenciados que atraen. Su amor, su generosidad, su entrega abnegada son inmensos, pero sin caer en la blandura a la que fácilmente se podría haber llegado; manteniendo siempre ese humor que aleja de los bichos demasiado empalagosos.
Y así esta narración se ha ido haciendo digerible para esta monstrua azul, Sé que será deliciosa para todo tipo de humano que busque historias de amor diferentes y no sólo para los amantes de este tipo de criaturas como Liz Van Hellscream @LizzieZalsberry a quien prometí comerme un libro de su gusto. Esa fue mi promesa. Liz, como ves, las monstruas azules somos siempre coherentes con lo que decimos, algo que nos diferencia enormemente de los humanos y más de los de este siglo y parte del pasado (no era así en tiempos de Pericles, te lo aseguro)
El título en castellano es un acierto y eso es mérito de la editorial. En el original inglés vendría a ser algo como “Cálidos cuerpos” ya que se titula Warm Bodies. ¿Te imaginas pidiendo el libro “Cálidos Cuerpos”? Puede que sí… ¿Y el más literal “Calientes cuerpos”? La portada de Mondadori se nota más mimada y por lo tanto, mucho más inspirada, la tienes al comienzo de esta reseña. No dudaría en utilizarla en la decoración de mi cueva. Aquí a la derecha puedes observar la portada utilizada en Gran Bretaña, que también gusta a los monstruos de aquellas tierras.La portada de Warm Bodies original la tenéis más arriba, justo después del video.
Continuemos con la historia… Una vez que ha empezado la catástrofe, el desarrollo de la trama principal presenta muchos giros e ideas nuevas, los personajes van salvando unos obstáculos para enfrentarse a otros. Sí existen los interludios personales, pero están muy repartidos y son breves, así que no aburren. El texto posee limpieza, claridad y rigor; pero lo que admira igualmente al lector es la luz mágica del relato que encanta de principio a fin. Escrito en primera persona, consigue que su lenguaje dote de fuerza la narración y el lector se vea sometido a su ritmo. Uno de los aspectos más atractivos de esta obra, y que más modernidad le puede conferir al autor, reside en el intento de narrar la instantaneidad, lo que convierte su crónica en una sucesión, a veces vertiginosa, de emociones encadenadas, que permiten sentir el flujo mismo de la vida, con todas sus glorias, miserias y abominaciones.
El autor Isaac Marion, aquí a la izquierda, nació al noroeste de Washington en 1981, y desde entonces ha vivido allí y en Seattle, la ciudad donde ocurre la serie The Killing,la ciudad donde se llevó a cabo la primera gran manifestación antiglobalización y que está muy cerca de la población libertaria de Eugene dondeuna parte de la vida funciona con trueque y otros sistemas antimonetarios, en esta zona se encuentra la única cooperativa de EEUU que no tiene empleados, sólo sociosy es aquí donde llueve el 90% del tiempo. Un lugar muy interesante para creadores y gente con visiones diferentes, a dos pasos de Washington DC. Isaac Marion, como tantos creadores, ha tenido muchos trabajos diferentes, ha cuidado enfermos terminales, ha supervisado visitas a niños huérfanos, ha trabajado con dosminuídos psíquicos. Sin lugar a dudas todo eso le ha resultado útil para entender el amor de la manera tan única en la que llega a plasmar en este libro. Puedes escuchar la música que le gusta en http://soundcloud.com/isaac-marion Isaac Marion también pinta, como el cuadro de más abajo y que es mi preferido, junto al primero que verás en http://www.burningbuilding.com/pages/page8.htm
Hay película a la vista…
Para agosto de 2012 está previsto el estreno de la película, aunque no hay fechas para España. El 9 de agosto en Australia, el 10 de agosto en los EEUU, luego el 24 de agosto en Reino Unido y en Bélgica, el 29 de agosto.. en fin… John Malkovich participa en esta producción y comparte créditos con los actores Nicholas Hoult, Bestia en la primera generación de los X Men o Tony Stonem en la versión británica de Skins o aquel niño de About a boy (Un niño grande en España) que junto a Hugh Grant encabezaba el reparto de esa estupenda película junto a Tony Collette y Rachel Weisz. Julie es Teresa Palmer, actriz australiana que ya cuenta con 14 películas en su haber y que a muchos les puede sonar por El número 4. La dirección es de Jonathan Levine, director también de la reciente 50/50, de la anterior Love Bytes y del primer capítulo de la serie de la HBO Buscarse la vida en América. El autor Isaac Marion ha escrito el guión junto a Levine, con lo cual es de esperar que el espíritu del libro se haya mantenido inalterado.
La historia no es, solamente, la conjunción de relatos personales y destacados sino el recorrido que todos hicieron a través de los años. Pocas veces es posible encontrarse con un libro que plantee una investigación tan exacta y que abarque las costumbres y problemas de un gran grupo de personas.
En este caso que presentamos hoy, la historia se focaliza en ellas, las mujeres. Género subestimado durante siglos, parece haber contado con tantos obstáculos como capacidades. En este libro extenso, pero para nada aburrido, se repasa las condiciones que vivieron (y sufrieron, en algunos casos) las mujeres desde la época de la conquista española en Argentina y hasta 1930.
Argentina es sólo un lugar de los miles que posee este mundo en donde se desarrollaron las mujeres. En otras naciones más o menos avanzadas, este género ha sabido defenderse y luchar por sus derechos a la vez de aprovechar las prerrogativas de su condición. Sin embargo, abarcar una investigación mundial sería casi una falta de respeto a los detalles que hacen de cada comunidad única.
El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, de Haruki Murakami
Suave como el algodón. ¿Me considerarían loca si sugiero que el estilo de escritura puede ser tangible? Así lo siento. Más allá de la historia que pueda contar, es la manera en que lo hacen. Fue cuando lo terminaba, el momento en que me di cuenta que realmente yo sentía que podía tocar su narrativa y que al tacto, parece suave. Por eso disfruto, en primer lugar, a este autor japonés. Por eso, también, digo que me gustó este libro: El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas de Haruki Murakami.
Dos historias en paralelo, en una misma novela. Por un lado, El fin del mundo. Por el otro, El despiadado país de las maravillas. Los narradores no tienen nombre, solo nos cuenta su vida en cada uno de los mundos. Mundos bizarros, si los hay.
El despiadado país de las Maravillas, con un científico que realiza shuffles, con semióticos, un grupo tenebroso. La nieta del científico, amante del color rosa, acompaña al narrador que intenta descifrar porque todos lo buscan a él, un simple informático.
El hombre boscoso y otros relatos, de Rafael Lorente
Creo no faltar a la verdad si califico este libro de rareza, lo cual, lejos de suponer merma alguna en su valoración, es todo un elogio. Es una rareza por su personal y difícilmente comparable estilo, por su recurrente llamada a la comunión con la naturaleza (en 1979, tiene su mérito) y por la voz propia que Rafael Lorente, tan valiente como libre, le supo dar a sus relatos, y sospecho que a cualquiera otra de las múltiples actividades que desde la diplomacia a la promoción turística o a la poesía ocuparon su vida. La última actividad, la poesía. impregna su narrativa hasta el punto de que el prologuista, Enrique Tierno Galván (sin duda un activo de la edición) lo califica de libro poético en prosa.
El Señor de los Anillos, de John Ronald Reuel Tolkien
Cien reseñas con LyL y toda una vida con Tolkien.
Hay lecturas especiales que nos hacen despertar al mundo de los libros, que nos enseñan a viajar entre palabras, a soñar despiertos, a vivir las mejores aventuras sentados en nuestro sillón o tumbados sobre nuestra cama, humm, bueno, también ahí puede haber aventuras maravillosas, pero esa es otra historia…
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El Señor de los Anillos fue el libro que consiguió que aquella jovencita no-lectora diese el paso definitivo que le convertiría, ya no solo en lectora, sino en animadora a la lectura; y es por ello que hoy, que es un día especial para mí pues esta es ya mi reseña número 100 para LyL, quería compartir con todos ustedes este libro, una historia que descubrí en plena adolescencia y que cambió definitivamente el curso de mi vida. El libro me lo prestó mi querido y siempre recordado cuñado, Jesús, hermano de mi, como ya pueden suponer, también muy querido marido.
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No les hablaré en sí de esta historia tan visual y tan perfectamente escrita que, sinceramente, no hay película, por muy buena que sea, que pueda siquiera acercarse al libro, porque por muy bien que alguien recree a un elfo, incluso con un ordenador, John Ronald Reuel Tolkien, te da la oportunidad de que lo veas primero en tu imaginación, y una vez que lo has visualizado, no hay vuelta a tras amigos, has despertado al mundo de la fantasía, has caído en la magia de la lectura y ya nunca escaparás de ella.
Y sí, si me gusta la película de Peter Jackson, y sí, claro, como negar que también me gusta mucho Viggo Mortensen ¡Aprovecho que estoy de celebración para hacer estas declaraciones!, pero nada de esto existía cuando yo tomé en mis manos el gran volumen con la trilogía de “El Señor de los Anillos” y del que quiero destacar esa primera parte, “La Comunidad del Anillo”, que es la que realmente me cautivó.
Hace dos años “conocí” a Jerónimo Tristante. Su inspector Víctor Ros me cautivó en su primera aventura, titulada “El misterio de la calle Aranda”. Su segunda entrega, “El caso de la viuda negra”, está esperándome desde hace tiempo en mi biblioteca personal, pero antes de eso se me ha colado otro libro del mismo autor, llamado “El valle de las sombras”.
Esta novela, de tintes históricos y sin el inspector como protagonista, nos desplaza hasta un lugar de la sierra de Madrid llamado Cuelgamuros. Acaba de terminar la Guerra Civil y el Caudillo ve en ese paraje el lugar idóneo para construir su mausoleo faraónico, que pasará a la historia con el nombre de “El Valle de los Caídos”. José Antonio Tornell, preso republicano y antiguo policía es sacado de la cárcel para trabajar en el campamento que se encargará de construir tan magnánima obra. Por el bando de los vencedores, Roberto Alemán es enviado al lugar para investigar unos temas bastante oscuros.
Un buen día, un misterioso suceso rompe la “paz” establecida en el campamento. Un preso aparece muerto y Tornell lo achaca a un asesinato, algo en lo que Roberto Alemán, pese a encontrarse en el bando contrario, también piensa.
Si ahora mismo decido salir a la calle y preguntarle al primer español que me encuentre quién es Jordi Sánchez seguramente no sabrá qué responderme; si luego le muestro la tapa de este libro y observa la fotografía, tal vez lo reconozca, quizás no; ahora, si le digo que Jordi Sánchez es el actor que personifica a Antonio Recio en el programa de humor La que se avecina, entonces casi todos sabrán de quién estoy hablando; acto seguido preguntarán algo así como ¿Pero también se dedica a escribir libros?
Y la respuesta será que sí, que Jordi Sánchez no solo es actor, sino que además es diplomado en enfermería, guionista y escribió un libro de relatos y anécdotas que acaba de publicar Ediciones B. Hay vida más allá de la televisión.
Muchos de ustedes seguro que habrán leído a Julio Llamazares, yo solo había leídos parte de sus poemas, en general tristes, muy tristes y hermosos.
Lo bueno de los poemas es que puedes leer uno en un minuto, es dolor cronometrado, en pequeñas dosis, pero este libro del que hoy vengo a hablarles, La lluvia amarilla, y que no en menos de seis ocasiones había intentado leerlo, llegando siempre hasta el capítulo 5 ó 6, no más, era como inyectarme dolor en vena, era sufrir por el placer de leer literatura y poesía perfecta, dolorosa y necesaria, y por no querer olvidarlo, no lo terminaba nunca.
Contraportada: “Andrés, el último habitante de Ainielle, pueblo abandonado del Pirineo aragonés, recuerda cómo poco a poco sus vecinos y amigos han muerto o se han marchado a la ciudad. Refugiado entre las ruinas de ese pueblo fantasma, su anciana mente extraviada por la larga soledad evoca los días en que compartía su tiempo con su esposa, Sabina… “
Ya es suficiente para que se hagan una idea …
¿Han visitado alguna vez el Pirineo Aragonés? No me refiero a ir a esquiar, me refiero a ir a ver, a oler, a escuchar, a pasear, a respirar…
Las grandes aventureras de la historia, de Eric Le Nabour
Una mujer tiene demasiadas razones para pasar a la inmortalidad. Puede ser su manera de ser en la vida personal, sus logros o sus sueños. Tal vez fue diferente a tantas otras de su tiempo: rebelde, infiel o transgresora. Tal vez es inmortal solo en la mente de sus seres queridos o quedo tatuada su actitud en sin fin de documentos, historias y relatos de terceros. Como es claro, la vida es una sumatoria de actividades encadenadas.
Este libro plantea un llamado a la atención de aquellas aventureras olvidadas. Con el rol de la mujer muchas veces llevada a la humillación o la falta de atención, los relatos históricos pretenden devolver a la vida aquellas historias que fueron diferentes para su época y contexto.
Eric Le Nabour nos presenta la posibilidad de trasladarnos hacia distintos puntos del pasado. En principio, comenzamos con una colaboradora real de la época de los Médici, una mujer vil y manipuladora que trato de quedarse con todo el poder concentrado. El libro luego plantea un recorrido por la Francia post Revolución y los tiempos modernos. En todos los casos, alguna mujer se destacó para luego pasar a la inmortalidad como aventurera.
Había leído ya algo de Félix Teira, que por cierto nació en Belchite, ¿y recuerdan que un día les conté que era una sinsustancia por haber leído “Los olivos de Belchite” tan solo porque el título me había parecido muy inquietante y la portada muy sugestiva?, pues hoy vengo a hablarles de un hombre que es de Belchite pero a su vez es más de Zaragoza que las torres del Pilar y más de ciudad que el asfalto.
Pero claro, yo no he llegado a este autor, como en otras ocasiones, por una de esas casualidades de la vida, y es que hasta este hombre han llegado montones de jóvenes aragoneses, pues sus lecturas suelen estar recomendadas para los chavales de enseñanzas medias, que no de “medias enseñanzas”…, bueno, perdón por la broma, la tenía preparada para tiempos de recortes en educación.
Pero aquellos jóvenes tan majicos de los que nos hablaba Félix en sus otros libros, parece ser que han crecido, ya tienen más que adelantada la treintena y las patas de gallo afloran con crueldad en sus caritas, en sus almas y en su forma de vivir y relacionarse.
Eternos adolescentes.
Según como les contase de que va este libro es posible que lograse incluso arrancarles alguna sonrisa. Pero ni el libro es gracioso ni yo lo intentaré ni creo que Félix lo escribiese con esa intención.
La Navidades tiempo de paz y amor, de reencuentros y comidas… y de libros. Y no sólo porque uno de los mejores regalos (al menos en mi opinión) sea un libro, sino porque pocas épocas del año son más literarias. ¿Cuántos textos se habrán ambientado en una Navidad nevada? ¿De cuantos relatos será protagonista el espíritu navideño?
Es cierto que algunos cuentos navideños tienden a ser ñoños y sensibleros, pero este género ha inspirado relatos magníficos y La Navidad para un niño en Gales, del galés Dylan Thomas, es sin duda uno de ellos. Y es sorprendente, porque Thomas es conocido sobre todo por sus poemas (y también por sus últimas palabras, orgulloso de haber batido el récord de ingesta de whiskey). Pero en realidad, aunque se trate de un cuento, La Navidad para un niño en Gales está cargado de lirismo.
Se trata, en realidad, de un conjunto de recuerdos sobre las Navidades pasadas, cuando era niño, desgranados con una hermosa prosa poética que se puede disfrutar en todo su esplendor gracias a la edición bilingüe.
Por aquellos años, las Navidades se parecían tanto unas a otras en aquel remoto pueblo pesquero, Navidades carentes de todo sonido excepto el murmullo de voces distantes que sigo oyendo algunas veces antes de dormir, que nunca consigo recordar si estuvo nevando durante seis días con sus noches cuando yo tenía doce años, o si nevó durante doce noches y doce días cuando tenía seis.
One Christmas was so much like another, in those years around the sea-town corner now and out of all sound except the distant speaking of the voices I sometimes hear a moment before sleep, that I can never remember whether it snowed for six days and six nights when I was twelve or whether it snowed for twelve days and twelve nights when I was six.
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