
Qué difícil tiene que ser alguien que no deseas. Qué difícil tiene que ser nacer de una manera y sentirte de otra completamente distinta. Ver lo que el espejo te muestra y no estar en absoluto de acuerdo. Saber que jamás podrás ser quien realmente quieres ser.
Einar conoce esa sensación muy bien. Cuando su mujer Greta le propuso probarse unos viejos zapatos de tacón para que pudiera retratarle en el cuadro que estaba haciendo, Einar no supo qué pensar. Pero la modelo había dejado tirada a su mujer y él no podía defraudarla. Se pondría esos zapatos amarillos y aquellas medias que prometían opresión. Y también aquel vestido que al caer por sus piernas haría un ruido como de rasguños. Cuando Greta le vio, tan bajito, tan delgado, tan pálido, con esos pechos extrañamente voluminosos, no vio a Einar. Vio a Lili. Y Einar también la vio. Y Lili se quedó a vivir con ellos para siempre.
El libro está ambientado en los años veinte y se desarrolla en principalmente en Copenhague y en París. En una época en la que dudar de tu propia personalidad era algo impensable, Einar tiene que enfrentarse a los fantasmas de querer ser otra persona. Lili vive dentro de él y se despierta cada vez que el raso de los vestidos se desliza por sus piernas. La chica danesa es una historia tierna y emotiva y a la vez dura y desoladora. David Ebershoff narra las crónicas de estos tres personajes principales usando una prosa delicada y confidente. Es extremadamente visual, lo que ha hecho que desde el momento en el que empecé este libro, pudiera imaginarme cada uno de los paisajes, personajes y escenas que describe.
No suelo hacer esto en mis reseñas, pero creo que debo centrarme en la descripción de los protagonistas. Empezaré por Lili, que me transmite mucha ternura. Es una mujer delicada y que parece que se va a derribar con el primer soplo de viento. Me recuerda a una muñequita de trapo delicada y frágil. Pero a la vez tiene el valor de salir a la calle cada día a demostrar quién es. Einar es una persona gris, que vive a la sombra de Lili. A diferencia de esta, a la que podemos imaginar en cuanto leemos unas líneas que hablan de ella, Einar no se deja intuir tan fácilmente. O al menos a mí me ha parecido así. Su descripción es borrosa. Será porque en realidad podríamos decir que Einar no existe, que es Lili la que alberga en su interior. Y después esta Greta. Greta… qué personaje tan maravilloso. De verdad. Hacía muchísimo tiempo que no me encontraba con uno así. Asombra ver cómo apoya a su marido desde el principio y cómo es ella, al fin y al cabo, la responsable del nacimiento de Lili. Greta llega a pasarlo incluso peor que Einar, ya que es consciente del calvario que podría sufrir su marido si la gente descubriera que en sus ratos libres sale disfrazado de mujer a la calle. El sufrimiento anunciado de Greta es algo que me ha tenido en vilo durante todo el libro y que ha hecho que me preguntara qué haría yo si estuviera en su posición. Cada cual que opine lo que corresponda.
La chica danesa me ha llegado al alma. Me he dejado llevar sin ninguna dificultad por las palabras de David Ebershoff y me he descubierto respirando entrecortadamente al pensar en el futuro de Einar. Pero, sobre todo, en el de Lili. Y el sufrir por un personaje, sentir su angustia en tu piel, su propio dolor, es una de las cosas que más me gusta de la lectura.
Amigos, pocas palabras más se me ocurren para describir esta grandiosa novela. No sé si la película le hace justicia, aunque siendo Eddie Redmayne el protagonista, muy mal tiene que ir la cosa para que no sea así. Por lo que a estas alturas solo me queda recomendarla de corazón y dejar la lectura a un lado para adentrarme en el trabajo de Tom Hooper.

Los que han leído a 
Ante todo, este libro es una historia de amor y no solo de amor 
Hoy es doce de junio de dos mil diecisiete. Hoy hace exactamente un año que me subí a un avión dirección Méjico. En ese vuelo me acompañó 
Recuerdo que uno de mis pensamientos más frecuentes cuando estudiaba Historia en el instituto era que el tiempo en el que me había tocado vivir era posiblemente el más aburrido hasta la fecha. Todos los siglos tenían sus momentos transcendentales, pero de lo relativo a las últimas décadas del XX y a la primera del XXI apenas hubiese podido rellenar un par de hojas de estudio, y eso estirando mucho los textos. Sin embargo, no hay duda de que en los últimos años se han ido produciendo una serie de cambios de magnitudes enormes, a los que quizás no les hemos dado la importancia suficiente porque nos han pillado viviéndolos, pero que puestos sobre el papel uno puede hacerse a la idea de su gravedad. Así, la llegada de un ser como Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, la salida de Reino Unido de la Unión Europea, el resurgimiento con fuerza de los populismos o la constante amenaza del terrorismo internacional, hechos que muy pocos podían prever hace apenas un par de años, muestran que nos encontramos en un momento crucial de la historia y no precisamente por ser bueno. En este complejo contexto, libros como El gran retroceso ayudan a entender cómo hemos llegado aquí y las posibles vías para que esta tendencia perniciosa cambie lo antes posible.
En estos tiempos en los que se publican centenares de novedades al mes, los lectores tenemos a nuestro alcance infinidad de historias, pero cada vez es más difícil que alguna aporte algo nuevo al panorama literario y a nuestras propias lecturas. 
Es el tercer libro que leo este año de China Miéville. Y no me canso. Las nuevas ediciones de la trilogía Bas-Lag que está publicando Nova es justicia divina aplicada al mundo editorial. Están cuidadas, están revisadas y permiten que mucha gente conozca la saga gracias a la cual el autor inglés ganó su fama internacional. Si bien es cierto es que las conexiones entre libros es bastante sutil y siguen una correlación temporal, cada libro puede leerse como un historia independiente. La magia oscura del primer libro se ratifica aunque va por otros derroteros. 
Así fue cómo conocí por primera vez a Ken Liu. En las distancias cortas, a través de sus cuentos. Luego llegó la saga aún inconclusa de 
Siempre es una alegría que nazca una editorial que apuesta por nuevas voces literarias. Es el caso Boria Ediciones, que publica su tercera obra, Sin remedios, de Óscar León Martín.



Sí, soy yo. ¿Quién si no iba a traeros esta reseña sobre gatos en el cine? Si el tiempo que paso hablando sobre gatos, leyendo sobre gatos y escribiendo sobre gatos lo hubiese empleado en sacarme una oposición mi madre estaría mucho más contenta con su hija la loca de los gatos. Pero qué le vamos a hacer, a cada uno le da por lo que le da y a mí me ha tocado esta tara felina. O este don, porque ya puestos, vamos a hacer que suene bonito.