Publicado el

Los lobos de Currumpaw, de William Grill

Los lobos de Currumpaw

Los lobos de CurrumpawErnest Thompson Seton pasa por poco de la treintena cuando llega a Nuevo México en la última década del siglo XIX. Es el último recurso de los rancheros, un experto cazador de lobos, curtido en Gran Bretaña y Canadá, que acude para dar muerte de una vez por todas al escurridizo Lobo, rey de Currumpaw, líder de la manada que amenaza a los rebaños de toda la región. Por más de un lustro, Lobo y sus compañeros, acorralados por la creciente civilización, han vencido a todos aquellos que han intentado terminar con ellos.
Seton es un cazador distinto, que pronto se da cuenta de que Lobo, a su vez, es un animal extraordinario. Ambos se miden durante meses, se cruzan, se desafían y, sobre todo, se van conociendo poco a poco. Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo, como decía la máxima de Sun Tzu; conoce a tu enemigo y descubrirás cosas de ti mismo que ni siquiera imaginabas, podríamos decir después de leer Los lobos de Currumpaw, la historia de Seton y Lobo ilustrada y narrada por William Grill.
Porque cuando la cacería termina, la presa aparece ante nuestros ojos y ante los de Seton no ya como un depredador, sino como un símbolo respetado y venerable, y el cazador se ha convertido en un defensor de la naturaleza, inspirador de movimientos como el de los boy-scout, toda una referencia en la conservación del medio ambiente. Y así se mantendrá hasta su muerte, media vida después.
Uno recuerda al finalizar esta lectura que el mundo se aprende a base de fábulas. Nos cuentan cuentos desde que mostramos signos de entenderlos: historias sencillas, en las que resulta fácil seguir a los buenos y a los malos, ver detrás una explicación, una enseñanza. A través de esas narraciones aprehendemos el mundo, y con su sencillez armamos los cimientos de nuestro edificio personal, de nuestra manera de ver la vida. Después resulta curioso comprobar cómo cuanto más se complican nuestros pasos, menos fábulas tenemos alrededor.
Los lobos de Currumpaw es una buena manera de devolvernos la esperanza. Un delicioso álbum que no pasa de las ochenta páginas y que nos recuerda como pocos que no hacen falta más que dos o tres cosas, bien hechas, para tener un relato magistral. Y también que hay un mundo mejor, seguro, pero que el nuestro es el que tenemos y más nos vale cuidarlo.
Después de su anterior El viaje de Shackleton, inundado de blancos y azules, el trazo de William Grill abraza los tonos pastel para dibujar la naturaleza del Viejo Oeste, una amalgama de marrones y verdes apagados que notamos estremecerse bajo los interminables cielos de Nuevo México. Renuncia Grill a las viñetas y consigue con ello una inmersión distinta en la historia, panorámica, llena de matices alrededor del foco principal de cada página que hacen que el libro se pueda repasar una y otra vez para descubrir en cada una de ellas algo nuevo. Unido a ello, una edición cuidada y una traducción perfecta, como siempre en los libros de Impedimenta, ayudan a convertir la vieja historia de Seton y Lobo en una oda al respeto a todas las especies animales sin caer en la sensiblería ni en la moralina.
En definitiva, un libro muy recomendable para comprar y tener por casa, bien a la vista, para poder echarle un vistazo a los ocho, a los treinta o a los ochenta años.

[product sku= 9788416542734 ]
Publicado el

El verano infinito, de Madame Nielsen

El verano infinito

El verano infinitoYo no sé las películas que me monto en la cabeza cuando veo la portada de un libro y leo, así por encima, su sinopsis. ¿No os ocurre? Os imagináis vuestra propia historia y según vais leyendo el libro descubrís que habéis acertado o que, todo lo contrario, el libro no tiene nada que ver con lo que vosotros habíais pensado. Pues eso es lo que me ha pasado a mí con este libro, que no tiene nada que ver con lo que yo me había imaginado a través de la portada y lo poco que había leído sobre él. Cualquier día de estos me dan un Óscar.

No sé, una ve un caballo galopando, lee un título tan sugerente como El verano infinito, lee sobre largos días de verano y dos chicos enamorados y se imagina una historia lenta, dulce y muy de sobremesa y café. Pero claro, si a mí esas historias no me van demasiado, ¿por qué entonces elegí este libro? Pues debe ser el sexto sentido literario que he desarrollado a lo largo de tantas lecturas. Algo tenía el libro que me llamaba la atención. Y al acabarlo, puedo decir que no me equivoqué al elegirlo. El verano infinito no es un libro cualquiera.

Para empezar diré que en estado de reposo mis pulsaciones están normalmente entre los noventa-noventa y cinco (estoy para hacer el Tour de Francia, ¿eh?). Pues que sepáis que durante toda la lectura de este libro creo que no deben haber bajado de cien. Lo cual es muy malo para mi corazón, pero en cierto modo, muy interesante para mi cabeza. Y es que aunque el título nos sugiera calma, este libro es una bala. Hacía tiempo que no me encontraba con un autor con una prosa tan rápida como la de Madame Nielsen, capaz de encadenar frases y frases sin un punto durante páginas, al más puro estilo Kerouac en Maggie Cassidy. Pero aunque sea una lectura rápida, la autora no deja que te pierdas. Es más, tú aumentas tu ritmo para acercarte al de la historia. Ya os digo, yo estoy cardiaca.

Y no es sólo cómo lo cuenta la autora, sino todo lo que cuenta en esta pequeña pero intensa novela. Hay una chica, de unos diecisiete años, una madre distante pero comedida, un padrastro sumamente celoso y dos niños pequeños. Y entonces el hastío, la sospecha y el abandono. Cuando el padrastro abandona definitivamente el hogar, cuando decide marcharse y dejar atrás a su mujer y a los niños, es cuando comienza la verdadera historia, cuando todos empiezan a vivir el verano de sus vidas, el verano infinito.

La casa, una granja a las afueras de la ciudad, se convierte entonces en una especie de albergue por donde empiezan a desfilar los personajes más extravagantes que formarán parte de ese verano infinito. Está el chico joven, novio de la hija, que pasa los días en aquella casa de campo. Hay otro joven desgarbado, alto y rubio, amigo de la chica, que también pasa sus días, sin hacer nada, en la casa.

Más tarde vendrán dos portugueses, y uno de ellos, el jovencísimo artista, se convertirá en amante de la madre. Y todos ellos conforman ese verano atemporal, unos días en los que la nada se apodera de todo. Sin que transcurra nada especial,  la vida misma ocurre ese verano. El dolor, la juventud, el desarraigo y el amor se mezclan en estos días. Y el destino, siempre presente, de todos los personajes.

El verano infinito es una novela difícil, no os voy a engañar. Y aunque mi ritmo cardiaco haya estado acelerado durante toda la lectura, ya os digo que es buena señal. Me parece una propuesta atípica, interesante y conmovedora. Todo un acierto.

[product sku= 9788494534898 ]
Publicado el

OFFSHORE

OFFSHORE

OFFSHOREPara los seguidores, como yo, de la serie Kostas Jaritos, siempre es un gustazo reencontrarse tanto con la Familia del Comisario al completo, como con el propio autor, porque de alguna forma es la manera de seguir viendo la evolución que, aunque de forma ficticia y novelada, van siguiendo nuestro queridos amigos griegos. Atenas sigue allí de fondo, como un personaje más para decirnos cómo se vive el día a día en su interior.

OFFSHORE, arranca en el final de la Cuaresma que da inicio a la Semana Santa, y esto le sirve a Petrus Márkaris para adentrarnos en las tradiciones religiosas griegas. Adrianí, la mujer de Kostas será como siempre la encargada de llevarnos por ese terreno, tanto a nivel culinario tradicional como con sus acertadas sentencias y refranes, que ya veremos casi al inicio del libro, y así veremos que Grecia empieza a respirar y la gente escapa de la ciudad en sus recién recuperados vehículos:

“- Ay del holgazán, si encuentra afán, y hay del griego, si tiene el bolsillo lleno –sentenció Adrianí-. En cuanto le sobran unos eurillos, sale corriendo hacía el campo o la playa. Tenemos chalets y segundas residencias para rato.”

A mí me gusta esta serie de libros, me entretienen y me relaja leerlos cuando estoy realmente cansada de otras lecturas más densas o de otros menesteres de la vida. Me gusta porque es un poco como ver la vida a través de los ojos de Kostas que es una persona realista y bastante sensata. Kostas es Comisario de policía, su hija Katerina, es abogada y está casada con Fanis, que es médico, y es por ello que nos muestras una gran gama de situaciones diversas dentro de sus distintos mundos.

Adrianí es un ama de casa tradicional, ve la vida a través de la televisión y a través de su familia, con ella aprenderemos mucho sobre cocina griega, pero es una mujer de su tiempo que también se ha tenido que reinventar para sobrevivir y hacer sobrevivir a su familia. Valora sobremanera el que su hija sea una profesional y no solo una ama de casa como ella, pero al mismo tiempo el mundo se desploma bajo sus pies cada vez que intuye la posibilidad de que Katerina, por motivos profesionales, se aleje de ellos. La vida en Grecia no da muchas oportunidades a la gente joven y ella lo sabe y lo sufre.

Bien sabemos nosotros todo esto, pues nada claro está el futuro profesional de muchos de nuestros hijos, solo hay que ver la tasa de paro juvenil que tenemos en España.

Pero como les decía, Grecia empieza a respirar, el dinero empieza a llegar aunque nadie sabe muy bien ni cómo ni de dónde llega ¿Acaso le importa a alguien saber porque hoy vive mejor que ayer? Ya vimos esta forma de reaccionar ante el asesino del libro anterior “Liquidación final” y ese Recaudador Nacional que consigue mediante la violencia lo que no ha conseguido el gobierno griego, que la gente pague sus impuestos. Y la gente mira para otro lado porque a ellos no les afecta… Como siempre, hasta que le toca a uno mismo.

Con esta nueva historia avanzamos un poco más, de ahí el título del libro, excelentemente elegido.

OFFSHORE es un término que, como casi todos los nuevos que adoptamos, proviene del inglés, y que literalmente significa “en el mar, alejado de la costa”, “ultramar” pero es comúnmente utilizado en diversos ámbitos para indicar el traslado de un recurso o proceso productivo a otro país. En definitiva, lo que nosotros llamaríamos deslocalización. También en el ámbito financiero podemos utilizarla para hablar de paraísos fiscales o relacionarlo incluso con el blanqueo de dinero

¡¡Ay esos billetes de quinientos que nadie sabe donde están…!!

Y a pesar de todo ello, a pesar del dolor de la crisis, de los asesinatos, de los problemas familiares, a pesar de ver lo injusta que es la vida la mayoría de las veces para los que son personas de bien y de justicia, me gusta leer y me relajan estas novelas, que son negras, naturalmente, negras como la noche negra, pero también tienen su aquel de normalidad y de esos buenos momentos que hay que saber disfrutar, esos de los que disfruta la familia Jaritos y que al contarlos en primera persona te hacen partícipe de todo aquello que están viviendo.

Kostas Jaritos seguirá contándonos sus historias porque queda mucho para que Grecia retome la normalidad, y queda mucho también para que Europa se sienta Europea.

Publicado el

Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo, de Chimamanda Ngozi Adichie

Querida Iljeawele cómo educar en el feminismo

Querida Iljeawele cómo educar en el feminismo—¿Tú eres feminista? —le pregunto.
Ella cambia el gesto y me contesta con rotundidad:
—No.
Yo sonrío, porque sé lo que me va a decir, y vuelvo a preguntar:
—¿Y eso por qué?
—Porque las mujeres tampoco son más que los hombres. Todos somos iguales.
—Entonces, tú no eres hembrista, pero sí feminista (o eso espero).
—¿Qué es eso de hembrista?
—Considerar que las mujeres son mejores que los hombres; igual que el machismo, pero a la inversa.
Me lo niega. Con la cabeza y con la palabra. «No, no, no… Eso es el feminismo, no me líes». Y me limito a decirle:
—Míralo en el diccionario.

Esto no es la primera vez que me pasa. Es asombroso que a estas alturas aún se desconozca el significado de la palabra y, sobre todo, que esté tan denostada que hasta las mujeres se apresuren a desmarcarse. Por eso, Querida Iljeawele. Cómo educar en el feminismo ha sido un soplo de aire fresco para mí. La próxima vez que tenga una conversación tan absurda como la anterior, ofreceré el libro de Chimamanda Ngozi Adichie, que lo explica mucho mejor que yo y con más conocimiento de causa.

Esta escritora nigeriana es conocida por sus charlas sobre el feminismo, quizá por eso una amiga que acababa de dar a luz le preguntó cómo educar a su hija para que fuera feminista. No era una explicación sencilla, ni criar a una feminista ni educar en sí lo es, pero Chimamanda Ngozi Adichie aceptó el encargo y le escribió una carta con quince sugerencias directas y prácticas, que derrochan sinceridad y cariño.

Chimamanda Ngozi Adichie huye de enfrentamientos y de polémicas para hacer oír su voz. Sus palabras calan porque son puro sentido común, aunque a veces este sea el menos común de los sentidos. Pone sobre la mesa ejemplos diarios de los errores que cometemos y que van construyendo poco a poco, y sin apenas darnos cuenta, la desigualdad entre hombres y mujeres: las frases hechas que inciden en la forma de ver la vida y aspiraciones de unos y otros, las diferencias de colores y juguetes, los roles de género sin ningún fundamento racional…

Rechaza los dogmas, pues considera que el feminismo depende del contexto y no de verdades absolutas. Tira abajo esas ideas que, pretendiendo ser feministas, pecan de hembristas (las mujeres no son moralmente mejores por el simple hecho de ser mujeres) o incluso de machistas (ser feminista y femenina no son características excluyentes). Y, en definitiva, traza lo que ella denomina mapa del feminismo, pero que a mí me parece un mapa para la vida. Directrices sensatas para educar en el respeto, hacia uno mismo y hacia los demás, hacia los orígenes y cultura propios y hacia los ajenos. Una tarea complicada de conseguir, visto cómo está el panorama, pero que siempre merecerá la pena intentar. Al fin y al cabo, solo busca un mundo más justo para hombres y mujeres. Con semejante recompensa, ¿quién no quiere ser feminista?

[product sku= 9788439732709 ]
Publicado el

Lingo, Guía de Europa para el turista lingüístico, de Gaston Dorren

Lingo

LingoAquellos maravillosos años en que acababas el instituto y tenías que decidir rápidamente qué carrera querías estudiar, a qué profesión te gustaría dedicarte, ¿los recordáis? Había gente tan perdida que no tenía nada claro. Normal, pídele tú a alguien con diecisiete años que piense en su futuro y la mayoría de estos adolescentes se pondrá blancos. Siempre ha habido gente con ciertas inclinaciones: que si ciencias, que si letras, que si a mí lo que me va es el artístico. Y luego está el grupo de muchachos que, a pesar de la edad tan mala para elegir sobre su futuro, tienen muy claro a qué (a grandes rasgos) le gustaría dedicarse.

Yo estaba en el último grupo. Lo mío estaba tirado: era de letras incondicionalmente (demasiado cazurra para los números) y además me encantaban los idiomas, así que tenía más o menos claro que yo quería dedicarme a los idiomas. Sopesando entre la poca oferta de carreras relacionadas con los idiomas, al final me decanté por estudiar Traducción e Interpretación en la Universidad de Granada. Y no me arrepiento para nada (y me salen rimas porque soy poeta).

Durante mis años de instituto siempre estudié inglés y francés. También ofertaban portugués, pero ya no me dejaban coger más idiomas. Durante la carrera, elegí el francés como mi primer idioma, después el portugués y de tercero inglés. Durante los años de carrera estudié, unas pinceladas, de catalán y gallego. Y si por mí fuera, me gustaría aprender muchos idiomas más. El italiano lo tengo muy presente para dedicarle más tiempo en cuanto pueda.

En fin, después de esta súper introducción, para nada personal, creo que ya podéis haceros una idea de por qué elegí Lingo, Guía de Eruopa para el turista lingüístico como lectura. Habiendo dejado claro mi amor por las lenguas, no os sorprenderá que me llame la atención una guía que está llena de datos lingüísticos sobre Europa. Una guía conun montón de datos interesantes sobre un continente en el que se hablan más de sesenta lenguas.

Lo que Gaston nos propone aquí es un viaje por Europa a través de sus lenguas. Algo muy original e interesante.

Gracias a este libro-guía, podemos aprender un montón de datos curiosos como por qué, para los extranjeros, los españoles hablamos como metralletas; o que el islandés es el único idioma europeo que apenas ha evolucionado (tiene mucho que ver con su situación geográfica); o por qué los noruegos necesitan un diccionario noruego-noruego para poder entenderse entre ellos.

Un libro escrito por un holandés lingüista y periodista que además de apasionado por las lenguas es políglota (neerlandés, inglés, español, alemán, francés y limburgués). El autor mantiene además un blog sobre lenguas y curiosidades lingüísticas. Un auténtico freak de los idiomas.

Me han gustado todos los capítulos, porque conservan un ritmo maravilloso que atrapa al lector. De estas veces que te encuentras diciendo “sólo un capítulo más” y acabas enganchando otros siete seguidos. Se nota que Gaston Dorren ama lo que hace y esa pasión se transmite y percibe durante todo el libro.

Además, al final de cada capítulo aparecen curiosidades relacionadas sobre los préstamos lingüísticos de unas a otras lenguas y una palabra de otro idioma que no tiene traducción, como por ejemplo la ya conocida “saudade” portuguesa o algunas más raras como “swjatok”, que en sorbio quiere decir “ese rato amable y gozoso al final del día de la jornada de trabajo” o “merak”, que en serbocroata quiere decir “el placer derivado de actividades sencillas, como pasar el tiempo con los amigos”.

Un libro muy interesante para los amantes de las lenguas y que también recomiendo a los lectores más curiosos.

[product sku= 9788414714100 ]
Publicado el

El secreto del emperador, de Amélie de Bourbon Parme

el secreto del emperador

el secreto del emperadorAranjuez me llevó a este libro. Hace un par de años, de mi visita al Palacio Real, lo que más me sorprendió fue la cantidad de relojes que había en cada una de las majestuosas salas. ¿A qué se debía esa obsesiva colección? Al capricho de un rey que había gobernado el mundo y al desafío de su relojero, que pretendía conseguir que siempre dieran la hora a la vez, en un tiempo en el que los mejores relojes se desajustaban cada quince días.

Después llegué a Toledo, una ciudad llena de leyendas. Allí volví a encontrarme con las huellas de aquel monarca tan poderoso y de su atípico maestro relojero. Carlos V fue, tal vez, el nombre más repetido por los guías en mis sucesivas rutas turísticas, pero el relojero real protagonizaba varias de las historias más curiosas. Por ejemplo, la leyenda del Hombre Palo, que da nombre a una de sus famosas calles, por donde se dice que diariamente pasaba un autómata de madera recolectando limosnas y cuya invención se atribuye a relojero cremonés Juanelo Turriano, también conocido como Giovanni Torriani. Se dice que semejante prodigio, antesala de los robots de hoy en día, fue quemado por la Inquisición, que veía en él la obra del maligno.

Por eso, cuando leí «El relojero de Yuste», el subtítulo de El secreto del emperador, de Amélie de Bourbon Parme, recordé aquel viaje y quise dejarme envolver de nuevo por esa época en la que Occidente se rendía a los pies de un único soberano, Carlos V, mientras que este sucumbía a los artilugios de medición del tiempo creados por su relojero real, Giovanni Torriani.

Hablar de El secreto del emperador es hablar de Carlos V: aparece en cada página y absolutamente todo sucede alrededor de él. Y eso que esta novela no habla de su ascenso y gloria, sino de su retiro: ¿qué llevó al hombre más poderoso del mundo a abdicar y recluirse en el monasterio de Yuste?, ¿por qué su maestro relojero fue uno de los pocos escogidos para acompañarle? El proceso fue largo, no exento de complicaciones y dudas, ya que no resultó sencillo, ni para él ni para quienes le rodeaban, despojarlo de todas las obligaciones y honores de emperador y convertirlo en un simple hombre. Amélie de Bourbon Parme ha conseguido que entendamos un hecho histórico tan infrecuente transmitiendo con una prosa pausada el cansancio del emperador por sus enfermedades y avanzada edad, el hastío por la opulencia que le perseguía en cada uno de sus pasos y la carga que le suponían unas victorias reducidas a pasado. Y también ha hecho que sintamos la misma fascinación que él por los relojes, en los cuales vislumbraba los misterios del espacio y el tiempo que quiso desentrañar hasta sus últimos días.

Tanto la vida como el ocaso voluntario de Carlos V fueron excepcionales. Un hombre entre dos épocas, cautivado por las posibilidades de la relojería renacentista, que pretendía comprender y dominar el tiempo, y bajo el acecho de la oscura Inquisición, que quería paralizarlo. La recta final de su vida, lejos de convertirlo en un simple mortal, dejó en el aire muchos secretos, dando pie a engrandecer aún más su leyenda. De uno de ellos nace este libro y de tantos otros, las historias de Toledo, Aranjuez y el resto de ciudades donde Carlos V dejó su legado.

[product sku= 9788416776740 ]
Publicado el

Ayako 1, de Osamu Tezuka

Ayako 1

Ayako 1Osamu Tezuka no fue sólo el padre del manga, sino además un artista que se exigía tanto a sí mismo que fue capaz de crear más de setecientas obras sin repetirse. De acuerdo, admito que me falta conocimiento de causa para hacer esa afirmación (setecientas son muchas cientas que leer), pero lo cierto es que, a diferencia de lo que me sucede con tantos otros autores, sean o no mangakas, con Ozuma todavía no conozco el dejà vu. La biografía, la novela histórica, el thriller político, la fantasía, la ciencia ficción; nuestro admirado artista era capaz de saltar de un género a otro como quien pasa del segundo al postre, dejando patidifusos a comensales y lectores con el saco sin fondo de donde extraía la inventiva de sus argumentos y, sobre todo, la prodigiosa creatividad de sus viñetas.

Tezuka debió de vivir en un universo paralelo, donde los días tenían 36 horas. No se puede explicar de otra forma que, aparte de su creación, tuviera tiempo para asimilar, como reflejan sus obras, tan vastos conocimientos literarios y cinematográficos. La obra que hoy os traigo, Ayako 1, es un gran ejemplo de esta incorporación de referentes que da como resultado una obra fascinante, original y, al mismo tiempo, anclada en las tradiciones occidental y japonesa.

Ayako 1 es un majestuoso melodrama, donde se mezcla una historia de espionaje situada en la posguerra con la desintegración definitiva de una sociedad feudal japonesa que, ante el poder de las autoridades norteamericanas y, por otra parte, el reprimido avance de las fuerzas de izquierdas, da sus últimos coletazos.

Nos encontramos en 1949. Jiro Tenge, prisionero de guerra liberado, regresa a su país con un ignominioso secreto que consigue ocultar en la cuenca vacía de su ojo tuerto. Ingenuo de él, no sabe que, al lado de los esqueletos del armario familiar, su terrible traición no pasaría por ser más que un desliz. La familia que lo recibe tiene un nuevo miembro, Ayako, que pasa por ser su hermana, pero sin ser hija de su madre…

Los Tenge representan lo que queda del Japón medieval, una sociedad rural que vive según tradiciones centenarias inaceptables en una sociedad obligada, por los tiempos y los yanquis, a modernizarse. Esta familia, que podría estar sacada de una película de Kenji Mizoguchi, es gobernada con mano de hierro por el despótico padre, un tirano que sólo tiene ojos para Ayako. Pero la llegada de Jiro, el hijo al que los hombres de la casa preferían añorar que volver a ver, va a dar la puntilla a ese mundo, y el pato lo pagará Ayako, con un castigo espeluznante que la marcará de por vida.

Como decía más arriba, Osamu Tezuka  fue un creador absolutamente omnívoro, que lo mismo te planta un referente a un clásico latino como a una película norteamericana de serie B. Así, en las páginas de esta novela, nos vienen a la mente personajes y motivos de la novela victoriana, como por ejemplo el misterioso benefactor de Grandes esperanzas ; de la rusa, con referencia explícita del propio autor a Los hermanos Karamázov; de la novela sureña faulkneriana, con esas familias más podridas que un queso en un vertedero; de los cuentos folclóricos, como “Barbazul”; del cine japonés, como el ya mencionado Mizoguchi, leyenda aquí casi desconocida, o Douglas Sirk, el director de aquellos melodramones de pasión entre cañonazos que, allá por la década de los cincuenta, entusiasmaban a a nuestros abuelos. Y si, con tantos nombres, estáis pensando que servidor es un pedante insufrible, sabed que tenéis razón. Sin embargo, por suerte, Tezuka no podría estar más lejos de la pedantería. Sirva como ejemplo este Ayako 1, que, como tantas obras suyas, combina de manera magistral la novela gráfica y el arte del cine en varios de sus géneros, y donde el maestro nos cuenta una historia apasionante, trágica y violenta en la que, al modo tarantiniano, la alta cultura y la cultura popular se tutean con descaro.

Continuará.

Publicado el

Poesía completa, de Cavafis

poesía-completaLeí por primera vez a Constandinos Cavafis cuando todavía se llamaba, para los lectores en español,  Konstantino Kavafis. Era un ejemplar encuadernado en verde esperanza que encontré en mi casa; ahora sé que se trataba de la ya famosa edición y selección de José María Álvarez Poesías completas, de la editorial Hiperión. Debo confesar que no entendí gran cosa de las numerosísimas referencias a la antigüedad clásica, pero sí me llegaron las historias tan humanas de aquellos personajes que, con nombres como Teódoto, Cantacuceno o Aristóbulo, encarnaban pasiones, terrores, cuitas y neurosis que se dan, es de suponer, lo mismo hoy que en aquel antiguo ayer, y lo mismo en gentes menesterosas que en grandes reyes, emperadores y héroes. Compartían volumen con aquellos poemas otros,aparentemente más accesibles, que trataban sobre el amor y la belleza; recuerdo que me cautivó la voz de aquel poeta, que parecía dudar siempre entre la audacia y el sigilo; velaba a la par que revelaba, pero siempre mostrando su pasión y también su profunda melancolía, rasgo este último en cuya expresión me pareció que aquel poeta era un maestro muy especial.

Ahora, con más años y con un poco más de conocimiento, una lectura más experimentada de los mismos poemas de aquel singular poeta me ha permitido disfrutarlos mucho más, aparte de enriquecer esa relectura con el descubrimiento de una gran parte de su obra poética que no siempre ha estado al alcance del lector en lengua española y ahora sí lo está, gracias a la labor y a la entrega del incansable lector, estudioso y traductor de Cavafis Pedro Bádenas de la Peña, de la editorial Alumzara y de la Fundación Biblioteca de Literatura Universal. En efecto, tenemos la gran oportunidad de disfrutar de la poesía completa de Constantino Cavafis, de la cual sus llamados poemas canónicos, siendo los más conocidos y los más difundidos, son solamente una parte. En esta edición de Bádenas de la Peña está todo lo que podamos desear leer de Cavafis, sus originales en griego y su traducción al español, con comentarios –que contribuyen muchísimo a arrojar más luz sobre poemas que requieren de conocimientos de la cultura y la historia grecolatinas para su completo disfrute–, bibliografía, detallada biografía de Cavafis y una introducción que por sí sola ya es un estudio en miniatura, a la par que glosa y ensayo de presentación, de la vida, obra, psicología y voz poética de Cavafis.

Con todo lo que esta cuidada y actual edición aporta a la lectura de la poesía y la prosa poética de Cavafis, y con lo mucho que me ha ayudado a esclarecer pasajes, referencias y anécdotas que en una lectura desnuda permanecieron para mí en la más completa oscuridad, aumentando así el disfrute de estos poemas por mi parte, debo decir sin embargo que mi impresión de la poesía y del poeta es sustancialmente la misma de años atrás, y que ésta se ha visto confirmada por la erudita introducción de Pedro Bádenas de la Peña. Y es que la poesía de Cavafis, como toda buena poesía, es de alcance universal, está por encima de sus referencias históricas y literarias, de sus evocaciones y apelaciones exclusivas y elitistas de puro eruditas. Enriquece, en efecto, la lectura saber algo más acerca de los troyanos o de Orofernes, pero en ningún modo es necesario, pues al leer esos poemas nos alcanza la flecha del mensaje certero de Cavafis sobre lo efímero de la vida y de sus placeres, a los que con tanta desesperación se arrojan sus personajes, y lo seguro de la derrota última; podemos adquirir, por unos momentos, la postura estoica de los helenos ya rendidos a la certeza de la superioridad de los romanos; o el heroismo, derrotado pero orgulloso, de Demetrio Soter, que se aferra al recuerdo de su tenacidad y del orgullo de su raza a pesar de haber sido humillado. Y ¿acaso hay algo más actual y que podamos sentir más cercana que esa cansada ironía del pueblo que espera a los bárbaros que han de llegar, y a los que rechaza y teme pero, al mismo tiempo, anhela, porque “esta gente, al fin y al cabo, era una solución”? Cavafis nunca es tan cercano a cada alma humana como en sus poemas más aparentemente inaccesibles, más exquisitos; Cavafis acude a las fuentes históricas, tan caras para él, con el fin de acercarse mejor a nosotros; con el fin, quizás, de demostrarnos que nada hay tan constante y tan predecible como la naturaleza humana.

Tampoco nos es ajena la audacia, ya abierta y exhibicionista, ya añeja y añorada, ya un poco avergonzada de sí misma, que despliega en sus versos de temática erótica; y también aquí el tema más aparente es pretexto para lo más importante, que no es otra cosa que tratar de aferrar lo efímero y reflexionar, al mismo tiempo, sobre ello. Cavafis observa y, a menudo, recuerda los momentos gloriosos del amor, de la juventud, del placer y de la contemplación de la belleza que nada necesita del mundo intelectual ni filosófico, pero lo hace siempre como un poeta reflexivo, alguien que muestra y revela lo voluptuoso y lo sensual como magdalena proustiana; ahora que tiene nuestra atención hablándonos de sus hermosos amantes jóvenes y de la perfección de sus cuerpos y de su amor secreto, nos revela lo que tiene en mente, a saber, que este momento también ha de pasar, o incluso, que ya ha pasado, llevándose consigo nuestra vida. Ahora lo que queda es tal vez dar sentido a esa vida pasada haciendo que sea fuente de otro tipo de belleza, la belleza lírica. También se muestra Cavafis autobiográfico, y nunca nos conmueve tanto como en ese breve poema titulado Murallas, donde denuncia y lamenta a la vez el ostracismo al que lo sometió la sociedad por causa de su homosexualidad; otro poema tan universal como todos los del autor de Alejandría,con el cual todo aquel que por cualquier causa haya sufrido desprecios y arrinconamientos puede sentirse identificado.

Poesía completa de Cavafis es una edición que no pueden dejar pasar los seguidores y admiradores del gran autor alejandrino, una de las voces poéticas principales que dejó el siglo pasado.

[product sku= 9788416776078 ]
Publicado el

La lámpara, de Clarice Lispector

La lámpara

La lámparaPues resulta que con esta autora tenía un encuentro pendiente. ¿No os pasa? Esos escritores que lleváis tiempo queriendo leer, pero que no sabéis bien por qué aún no habéis leído. O esos escritores que mucha gente os recomienda con vehemencia pero que tú acabas ignorando hasta que un día, por fin, decides enfrentarte cara a cara con él. Todo eso me ocurría con Lispector. Había oído maravillas de ella y mucha gente me la había recomendado, pero no ha sido hasta ahora que he decido leerla. Elegí La lámpara como podría haber elegido cualquier otro, la verdad, pero aprovechando que Siruela acaba de editarlo me pareció una buena opción.

No sé si he acertado, eso quizá me lo podríais decir los lectores habituales de esta autora. Yo ahora mismo me encuentro algo desilusionada, no os voy a engañar. Aun así voy a tratar de ordenar un poco mis sentimientos y tratar de expresarme bien. La primera vez que leí a Virginia Woolf me ocurrió algo parecido que con Clarice Lispector. Podía apreciar todo el valor literario de lo que estaba leyendo, su voz y sus características, pero me desesperaba en ciertos aspectos su forma de escribir. Era, principalmente, el uso de las descripciones. Muy largas, muchos adjetivos, mucho irse por las ramas. Con Clarice Lispector he tenido la misma sensación. Escribe bien (vaya que si escribe bien), pero su prosa, nada ágil, en ocasiones me ponía nerviosa. Por lo general, me suele gustar la prosa más rápida, que no se anden tanto con rodeos, que me digan, bien dicho, lo que quieren decir sin dar tantas vueltas. Supongo que son las consecuencias de esta vida rápida.

Más tarde, volví a enfrentarme a la Woolf y ahora se ha convertido en una de mis escritoras preferidas. Aprendí a entenderla, a gustarme su forma de escribir. No sé si es la elección del libro o el momento, pero con esto quiero decir que aún tengo una puerta abierta a Lispector. Si vosotros, lectores, queréis recomendarme otro libro para convencerme, soy toda oídos.

Dejando de lado estas primeras impresiones que me han causado la lectura, paso a hablaros de la novela en cuestión. La lámpara es la segunda novela de esta autora brasileña. En ella, Clarice nos cuenta la historia de Vírginia, una joven que se ha criado en una casa de campo en un pueblo rodeada por su peculiar familia. Unos padres un tanto ariscos, una hermana mayor igualmente huraña y Daniel, su hermano, con quien nuestra protagonista mantiene un vínculo especial que se mantiene más allá del paso del tiempo. Y en realidad esta novela no cuenta nada y lo cuenta todo. La infancia de la pequeña Vírginia, siempre al abrigo de su hermano, bailándole el agua, queriendo contentarle y entenderle. Su posterior marcha a la ciudad con el hermano, donde ese estrecho y extraño vínculo se rompe en cierto modo cuando cada uno comience a vivir sus vidas lejos del campo y de su absorbente familia. El regreso, pasados los años, pasada la vida, de nuevo a aquella casa de campo donde se criaron y el intento de recuperar o volver a sentir ese raro y, en cierto modo, enfermizo vínculo con Daniel (se habla incluso de un probable incesto).

Una novela sencilla, como la vida. Una prosa que en mí ha dejado poca marca, pero que reconozco sutil y muy iluminada, tanto como esa lámpara con la que Clarice Lispector ilumina la vida de estos peculiares personajes.

[product sku= 9788416964321 ]
Publicado el

Corazón de vinagre, de Anne Tyler

Corazón de vinagre

Corazón de vinagreWilliam Shakespeare es una de las figuras –si no la figura–, más populares y leídas de la literatura universal. Su leyenda es enorme y sus obras se han traducidos a todos los idiomas y las han leído personas de todas las épocas y continentes. Es también el autor que más ha influido en escritores posteriores y sus obras las más reinterpretadas. En 2016 se cumplían cuatrocientos años de su muerte y con ocasión de este cuarto centenario surgía «The Hogarth Shakespeare», un proyecto internacional que ha elegido a algunos de los mejores escritores contemporáneos para revivir la obra del genio inglés. Los libros resultantes del proyecto se publicarán en veinte países, entre ellos el nuestro, cortesía de la editorial Lumen. El primero en llegarnos fue El hueco del tiempo, de Jeanette Winterson, una peculiar revisita de Cuento de invierno y ahora es el turno de Corazón de Vinagre, escrito por Anne Tyler, autora de una veintena de libros –entre ellos: Ejercicios respiratorios, El turista accidental o Reunión en el restaurante nostalgia–, miembro de la Academia de las Letras Americanas y galardonada con un Premio Pulitzer y un National Book Award.

En cuanto leí los nombres de William Shakespeare y Anne Tyler en la misma frase, supe que tenía que hacerme con ese libro. Por si esto fuera poco, la obra que reinterpreta la autora norteamericana es La fierecilla domada, una de las obras más polémicas del Bardo debido al carácter misógino que muchos han visto en la historia ya desde su publicación. Era, por tanto, un proyecto bastante complicado el que tenía Anne Tyler entre manos; reescribir la famosa obra del británico quitándole ese tufillo machista pero sin perder su esencia. Tengo que decir que lo logra de calle porque Corazón de vinagre vale tanto como reversión como nuevo libro. Anne Tyler nos cuenta la historia de Kate Battista, una mujer distinta y con carácter que se hace cargo de su familia, formada por su excéntrico padre científico y su caprichosa hermana pequeña. Kate camina por la vida a su ritmo pero agachando la cabeza ante los demás consciente de que no es lo suficientemente dulce, delicada y femenina que creen que debe ser. El libro comienza cuando el padre de Kate propicia su visita al laboratorio en el que trabaja para presentarle a su joven ayudante extranjero, Pioter Cherbakov –o Piotr Shcherbakov–. Enseguida descubrimos que el padre de Kate quiere que se case con él ante la inminente caducidad de su visado en Estados Unidos para no perder a su mejor colaborador.

Tacto, contención, diplomacia. ¿Qué diferencia había entre tacto y diplomacia? A lo mejor «tacto» era decir las cosas con educación y «diplomacia» no decir nada. Aunque ¿no sería eso «contención»? ¿No equivalía «contención» a las tres cosas? Kate había reparado en que la gente tendía a ser pródiga con el lenguaje. Utilizaba muchas más palabras de las necesarias.

La obra es una sucesión de cómicos encuentros entre los dos jóvenes propiciados por el padre, salpimentados por unos diálogos ágiles, ácidos y brillantes, marca de la casa. Y es que una de las señas de identidad de la autora son sus diálogos ingeniosos y naturales que hacen que todo lo que cuenta, todos los personajes que crea, resulten tan reales como cualquiera de nosotros. Anne Tyler hace todo fácil y real sin grandes aspavientos. No le hace falta. Mientras muchos autores destacan por un lenguaje único y casi poético, ella destaca precisamente por la falta de él. Por ser capaz de impactar, enganchar y camelar al lector de una manera sencilla, casi sin que éste se de cuenta. Este estilo franco y pragmático es el que le ha valido el reconocimiento de público y crítica, reflejado en ventas y premios.

No me puedo imaginar una elección mejor para actualizar esta obra de Shakespeare. En Corazón de vinagre tenemos a las dos hermanas y al padre con el deseo de casar a la mayor y aquí se acaban las similitudes con la obra original porque Anne Tyler, hábilmente, introduce la historia del pretendiente extranjero al que se le acaba el visado y la obra se convierte en la historia de dos personas independientes y con carácter que buscan su lugar en el mundo sin perder su identidad. Ella, una mujer diferente que quiere encajar en el mundo y ser feliz sin perderse por el camino; y él un inmigrante que desea aprender la cultura del país en el que trabaja y vive, pero sin perder las costumbres de su país de origen. De este modo, los personajes ya obsoletos de la historia de Shakespeare, se convierten en dos protagonistas que reúnen muchos de los conflictos a los que nos enfrentamos las personas hoy en día, en una época incierta pero llena de posibilidades.

–¿Qué es eso?–preguntó Kate, corriendo a bajar el fuego.

Bunny se apartó.

–No te pongas hecha una furia, por el amor de Dios –dijo. Sostuvo la espátula como si fuera un matamoscas–. ¿Es tofu?

–¡Tofu!

–¿Me voy a hacer vegetariana?

–Estás de broma –dijo Kate.

–En este país seiscientos sesenta mil animales mueren cada hora todos los días por nuestra culpa.

–¿Cómo lo sabes?

–Me lo ha dicho Edward.

–¿Edward Mintz?

–¿No come cosas que tengan cara? Así que, a partir de la semana que viene, necesito que prepares el puré de carne sin ternera.

–Quieres un puré de carne sin carne.

–Así será más sano. Ni te imaginas la cantidad de toxinas que nos metemos en el cuerpo.

–¿Por qué no ingresas en una secta? –le preguntó Kate.

–¡Sabía que no lo entenderías!

–¡Oh!, ve poner a la mesa –dijo cansada Kate. Abrió la nevera y sacó la olla de puré de carne.

Corazón de vinagre es un libro breve –poco más de 200 páginas– que desde la primera hoja te engancha de la manera más sencilla, sin grandes alardes, con unos personajes interesantes, carismáticos y bien perfilados que hacen de la historia un bonito cuento, una dulce anécdota que te dibuja una sonrisa desde que abres el libro hasta que lo cierras y eres consciente de que has leído algo muy simple y muy complejo a la vez, como la vida misma.

[product sku= 9788426403957 ]
Publicado el

Libros y lotería

charlie y la fábrica de chocolate

Lo reconozco: cuando era pequeña soñaba con encontrar el billete dorado dentro de una chocolatina, como el afortunado protagonista de Charlie y la fábrica de chocolate, de Roald Dahl. Daba igual que mis tabletas no fueran de la marca Wonka, nunca perdía la esperanza. Me imaginaba en esa enorme fábrica y ¡uf!, se me hacía la boca agua, ¿habría en el mundo algo mejor que eso?

charlie y la fábrica de chocolate

Pasados unos cuantos años, me he dado cuenta de que sí. Ya no me vale con un simple billete dorado, necesito que me toquen los Euromillones o el gordo de Navidad aunque sea. Puedo comprar tantas chocolatinas como quiera (o que mi salud me permite), pero tengo otros sueños más caros, mucho más caros. Ahora, en vez de ir al kiosco a probar suerte, me conecto a theLotter.es, para jugar a la lotería online, a ver si la fortuna llega hasta mí sin tener que salir de casa. A veces me pregunto: ¿qué estaría dispuesta a hacer para que me tocara la lotería? ¿Sería capaz de cambiar de identidad y fugarme de mi país para siempre? Eso es lo que hace la protagonista de The winner, de David Baldacci. Un sacrificio muy grande, ¿verdad?, pero cien millones de dólares quizá lo merezcan.

The Winner

¿Quién no ha fantaseado con ese instante en el que se comprueba el décimo y te das cuenta de que te ha tocado? Ser yo la que descorcha la botella de champán delante de la administración de lotería el 21 de diciembre. Debe ser una sensación indescriptible: alivio por los problemas que se evaporan de golpe, euforia por todas las oportunidades que se abren ante mí, la felicidad absoluta. Solo espero que no me pasara como al matrimonio del cuento de Antón Chéjov, El billete de lotería, que con solo imaginar lo que harían con el dinero, ya se odian por todas las disputas y envidias que ocasionará.

la loteria

Molly`s millions

Aunque yo creo que a mí eso no me pasaría. Estoy segura de que no perdería la cabeza porque me tocaran millones y millones de euros. Es más, lo primero que haría es compartirlo con las personas que se lo merecen, pero quizá no lo hiciera tan a lo grande como Molly, la protagonista Molly´s Millions, de Victoria Connelly, que recorre el país repartiendo su riqueza entre las masas, como una Robin Hood contemporánea, antes de que su familia y los medios de comunicación la alcancen. Me limitaría a mis seres queridos más cercanos, no daría ni un euro a gorrones como los del libro La lotería, de Patricia Wood, que regresan a la vida de Perry, un chico de treinta y dos años y setenta y seis de cociente intelectual, solo cuando se enteran de que le acaba de tocar la lotería.

The rich part of life

you never know

Ya sé que el dinero no da la felicidad. No como Teddy de The rich part of life, de Jim Kokoris, que lo comprueba cuando ve que tener ciento noventa millones de dólares no le libra de sufrir altibajos en su vida o Tobias de You never know, de Lilian Duval, al que le toca la lotería tras años de desgracias y, sin embargo, tampoco eso supone un golpe de suerte en su caso. No me hace falta ser multimillonaria para valorar las cosas verdaderamente importantes: yo aprecio a cada persona y experiencia que me hacen más agradable el día a día. A mí el dinero no me cambiaría, os lo aseguro. Creedme, de verdad. Dadme un décimo premiado y os lo demuestro.

Publicado el

Una conexión ilógica, John Corey Whaley

Una conexión ilógica

Una conexión ilógica

Olvídate de la típica novela juvenil donde chico conoce a chica, surgen problemas, se solucionan dichos conflictos y finalmente el amor triunfa. Si por algo destaca toda la nueva literatura adolescente es por el hecho de salirse del esquema en el que ha estado anquilosada durante años. Enfermedades mentales, sexualidades no normativas, crítica social, estructuras familiares de diversa índole y finales poco complacientes con el lector pero acordes con la naturaleza de la historia que se cuenta. La nueva ola dentro del Young Adult dista mucho de ser un género domesticado que no mueve ni remueve conciencias. Tras todas esas portadas de colores llamativos y tipografías desbordadas nos están llegando historias en las que los protagonistas dejan de pertenecer a una idea anticuada de narrativa fácil. Lejos del folletín al que nos tenían acostumbrados, estas historias nos están preparando para un mundo que cambia en todo momento. Para una realidad que modifica todo cuanto la define, para presentarse como algo nuevo. La última novela de John Corey Whaley publicada por Biblioteca Indie (la línea juvenil de Alfaguara) viene a demostrar todo lo que acabo de comentar. No hay villanos, ni giros inesperados, ni bailes de fin de curso. Porque, seamos sinceros, ¿pueden los bailes de fin de curso estar más ajenos a nuestro día a día? Sin embargo, estos personajes se enfrentan a la enfermedad de uno de ellos. Algo que los absorbe y los convierte en adultos a pasos forzados. Puede que la novela que hoy trago respete eso de “chico conoce a chica” pero a partir de ahí, nada es lo que parece.

Solomon Reed sufre una agorafobia severa debido a sus ataques continuos de ansiedad. Puede que la verdad esté ahí fuera, pero él no piensa salir de los límites de su propiedad. Exactamente, ¿con qué fin? Tiene unos padres que le dejan una libertad absoluta. Estudia desde casa y puede compaginar su tiempo libre entre reposiciones infinitas de Star Trek y videojuegos. Nada de lo que sucede dentro de su diminuto universo puede salir mal. Hasta que llega ella. Y es que Lisa Praytor es la contrapartida absoluta de Solomon. Ella quiere salir del pequeño pueblo en el que ambos viven y su ticket para volar lleva el nombre del Solomon escrito en él. Para entrar en uno de los más prestigiosos programas de psicología del país debe elaborar un trabajo sobre sus vivencias en primera persona con una enfermedad mental. Para ello tendrá que ingeniárselas para entrar dentro del microuniverso cerrado a cal y canto en el que el chico agorafóbico vive. Todo se complica cuando entra en escena Clark, el novio de Lisa, ya que poco a poco éste va convirtiéndose en el mejor amigo que Solomon jamás pudiera soñar. Aunque ambos guardan un secreto: mientras Clark no puede revelar el verdadero motivo de Lisa para entrar dentro del mundo de Solomon, éste no puede contar lo que empieza a sentir por Clark. Y es que Solomon es un personaje complejo y único en el que se dan lugar tantas facetas que uno no puede más que encariñarse con él y preguntarse qué sentido tiene arreglar aquello que no está roto.

Una conexión ilógica ahonda en el hecho de vivir con la enfermedad mental. El autor, que durante años sufrió los mismos ataques de ansiedad que su personaje, ha sido capaz de darle una dimensión auténtica a esos pasajes en los que los ataques se manifiestan. Y le otorga a Solomon el espacio necesario en la novela para que exprese su visión de sí mismo y del mundo teniendo en cuenta la enfermedad que sufre. Y es aquí donde la novela gana enteros. Encontrar en una historia destinada a un público juvenil un retrato creíble de una persona que sufre una enfermedad mental es digno de mención. Y lo que es más importante, Solomon sufre una dolencia pero no está definido por ésta. Hay muchas más parcelas de identidad en él. Es un nerd, es gay, es divertido, es empático y deja que lo nuevo entre en su vida. Todas estas capas confluyen en su persona y le empujan a querer mejorar. Y es que si me quedo con algo de toda esta historia maravillosamente narrada es que al final del día uno tiene que ser quien es. No puede fingir ante los demás y mucho menos ante sí mismo. Cualquiera que sea la forma en la que nos manifestamos en este mundo, uno debe dar lo mejor de sí y dejar de pedir disculpas por existir. Todo una declaración de intenciones que nadie debería olvidar.

Empecé a leer esta historia con miedo. De algún modo me parecía atractivo este mundo escondido en las paredes de la casa del protagonista. No salir. Olvidarse de todos y rezar para que todos te acaben olvidando. Pero la historia no se detiene y no es complaciente con aquellos que quieren quedarse en su zona de confort. Cuando le abres la puerta al cambio, cuando decides dejar entrar algo nuevo, todo lo que conocías puede transformarse. Creer que no necesitas a otra persona. Creer que ya sabes de qué va esto de la vida. Creer que no estás hecho para que alguien se enamore de ti. Todas esas artimañas estúpidas para no exponerse al dolor y, por ende, a la vida. John Corey Whaley acaba dándote una lección al acabar su novela y consigue que te atrevas a ver qué hay más allá del mundo que te conoces al dedillo.

[product sku= 9788420485201 ]