Publicado el

Tocqueville: hacia un nuevo mundo, de Kévin Bazot

Tocqueville hacia un nuevo mundo

Tocqueville hacia un nuevo mundo«Los verdaderos dueños de este continente son quienes saben sacar provecho de sus riquezas».

Quedaos con esa idea, esa idea que ha llevado al mundo a ser lo que es. Los seres humanos se han sentido legitimados por el mismísimo dios para asolar el planeta con la violencia de su huella: talando árboles milenarios para alzar sus torres de acero, contaminando el agua que da la vida con sustancias que provocan la muerte, llenando el aire que respiramos de humos que nos enferman. La inteligente civilización del hombre blanco se ha abierto paso a costa de todo y de todos: eliminando sin miramientos especies enteras de animales, pero también a esos humanos considerados de segunda. Salvajes sin facultades suficientes para entender el progreso, condenados a la destrucción porque no están hechos para este mundo.

Tocqueville: hacia un nuevo mundo, de Kévin Bazot, es una novela gráfica que adapta libremente Quince días en el desierto americano, de Alexis de Tocqueville, para narrar las aventuras que el filósofo político vivió junto a su compañero Gustave de Beaumont durante el verano de 1831, al recorrer el norte de América poco antes de que su naturaleza virgen sucumbiera a la febril urbanización del continente. Los dos jóvenes ansiaban pisar un lugar donde no hubiera llegado la civilización y no les resultó fácil encontrarlo, pues los emprendedores y ambiciosos estadounidenses ya se habían apropiado de la mayoría del territorio.

En esa personal búsqueda del paraíso perdido, Alexis de Tocqueville y Gustave de Beaumont, ambos franceses, presencian con qué menosprecio se trata a los indios americanos, que ya nada tienen que ver con esos hombres fuertes y solemnes que se describían en los libros, y descubren esa impronta de los ciudadanos de Estados Unidos, un país recién nacido por entonces, que les ha llevado a ser los dueños del mundo en nuestros días: un afán por conseguir riquezas que les ciega ante la belleza y placeres que ofrece la naturaleza en estado puro.

La gran edición de Ponent Mon —no lo digo solo por sus dimensiones (216 x 286 mm), sino por la calidad del dibujo y del color— nos hace viajar al siglo XIX y adentrarnos en los majestuosos bosques e infinitos lagos del llamado nuevo mundo, para compartir el asombro y la decepción que Tocqueville y Beamount sienten con todo lo que se van cruzando en el camino. Quizá ellos fueron los últimos viajeros que disfrutaron del «maravilloso espectáculo de la naturaleza abandonada a sí misma» en Norteamérica y a nosotros, los lectores, casi doscientos años después, apenas nos quedan rincones en este maltratado planeta donde vivir una experiencia similar.

Tal vez, si el mundo lo hubieran dirigido personas con la sensibilidad de estos jóvenes aventureros, los indígenas habrían logrado que su voz fuera escuchada y hoy en día seguiríamos teniendo la posibilidad de huir, aunque fuera de vez en cuando, de la civilización para reencontrarnos con su sabiduría ancestral y la naturaleza primigenia. Pero se han adueñado del planeta unos salvajes que ven en la destrucción el discurrir natural de las cosas. A la vista está que es el mundo el que no estaba preparado para semejantes humanos.

[product sku= 9781910856840 ]
Publicado el

Assassination Classroom 16: Hora del pasado, de Yusei Matsui

Assassination Classroom 16

Assassination Classroom 16No sé si os acordáis de Korosensei, ese desconcertante monstruo que es profesor de la escuela secundaria Kunugigaoka y que enseña a sus alumnos técnicas para asesinarlo. Os hablé de él hace unos meses, confesándoos mi despiste al comenzar este manga por el capítulo 15. Pues me acabo de leer la siguiente entrega y no os lo vais a creer: ahora lo entiendo todo. Aunque ponga capítulo 16, bien podría haber sido el capítulo 1, porque en Assassination Classroom 16: Hora del pasado, Korosensei cuenta sus orígenes a sus alumnos de 3º-E: ¿quién era antes de convertirse en ese extraño ser?, ¿por qué amenaza con destruir la Tierra?, ¿qué le llevó a convertirse en su profesor?

Como no he leído el primer capítulo oficial de esta serie, no puedo juzgar si descubrir lo ocurrido dos años atrás a estas alturas de la trama ha dotado a esta historia de más o menos intriga. El flashback es un recurso narrativo muy habitual y no negaré que tiene su fuerza, pero me da la sensación de que, en este caso, Assassination Classroom resultaría igual de interesante si se contara de manera cronológica, aunque, claro está, la opinión que tendríamos de los personajes sería diferente, como también los dilemas planteados. Sea como sea, «Hora del pasado» me ha parecido un gran capítulo y no creo que lo hubiera disfrutado más por llevar esperándolo varias entregas.

Mientras que el número 15, «Hora de la tormenta», se centraba en temas como el sistema educativo o la muerte desde un enfoque moral, en el 16 se cuestiona a esos científicos que juegan a ser dioses sin sopesar las consecuencias de sus experimentos o, lo que es peor, sin que les importe lo más mínimo. Pero además hay amor, una tierna historia entre dos personajes que me hizo entender las decisiones que se habían tomado durante todo ese tiempo. En Assassination Classroom 16: Hora del pasado, Yusei Matsui relata muchos de los hechos clave de esta historia, saltando de escenas que me causaron indignación a otras que me emocionaron, y consigue que me rinda completamente a esta saga. Y eso, con una lectora que se acaba de subir al tren, como quien dice, tiene mérito.

No desvelaré mucho más porque quiero que conozcáis a Korosensei cómo yo lo he conocido y que así lo comprendáis como yo lo comprendo. Solo añadiré que descubrir este manga en el capítulo 16 no sería descabellado porque explica el principio de todo, mientras que los que la hayan leído desde el capítulo 1 verán por fin resueltas las principales incógnitas, a la vez que se abren otras, mucho más dramáticas, ya que ahora conocemos los personajes a fondo.

La cuenta atrás comienza: solo quedan sesenta y seis días de curso (y cinco entregas) para que sepamos si Korosensei destruirá el mundo o sus alumnos lo asesinarán antes de que esto suceda. Y yo cada vez tengo más dudas. De lo que estoy segura es de que Yusei Matsui aún nos tiene reservadas muchas emociones fuertes. Me ha demostrado que se mueve con soltura en la crítica, el humor, la acción, el amor y el drama. ¿Será capaz de escribir un final a la altura de las expectativas generadas?

[product sku= 9788490947890 ]
Publicado el

Ciudad de Yotsuya, barrio de Hanazono, de Kan Takahama

Ciudad-de-Yotsuya-Barrio-de-HanazonoPor razones geográficas, históricas, lingüísticas y, me atrevería a decir, étnicas, las culturas asiáticas son un mundo al que, benditas tecnología y globalización, el lector o el espectador occidental puede asomarse con cada vez más facilidad, pero que difícilmente podrá llegar a conocer en profundidad. Pensemos en Japón, sin ir más lejos (lo cual sería difícil). Podemos leer a Murakami y pensar que el país del sol naciente está lleno de gatos parlanchines y pozos. Podemos ver las películas de Takeshi Kitano e imaginar un mundo de lirismo y yakuzas. Leer a Kawabata y deducir que el día gira en torno a la ceremonia del té, ver el cine de Ozu y pensar que las calles de Tokio son puntos de fuga. Todos ellos, como artistas que son, nos proporcionan un punto de vista personal de su sociedad, pero, a diferencia de lo que ocurre con otras culturas más cercanas, la variedad no nos proporciona una visión general. Y aquí entra en acción el manga, que, en mi humilde, refleja, quizá de manera más pronunciada que las otras artes, la inmensa riqueza cultural de ese país desconocido. Y por eso nos gusta tanto el manga: porque nunca deja de sorprendernos.

La última sorpresa llega de la mano de Kan Takahama, una mangaka que nos habla de un periodo en la historia del Japón del que, sospecho, los propios japoneses no conocen mucho. Los lectores habituales de literatura japonesa estaréis familiarizados con esas curiosas eras, que tan importantes parecen ser y que tan poco nos dicen a nosotros. Estamos en el año X de la era Tal, nos informan, y servidor, por lo menos, se queda igual. Pues bien, Ciudad de Yutsuya, barrio de Hanazono está situada a caballo entre la era Taisho (1912-1926) y la Showa (1926-1989), y, por primera vez en mi vida, descubro las implicaciones que tiene situar la historia en una era u otra. De manera extremadamente simplificada, podemos decir que la era Taisho se caracterizó por la libertad y la democracia, mientras que la Showa, en sus primeros años, trajo el nacionalismo y sus habituales corolarios, el militarismo y el fascismo.

Estamos en Tokio, donde hace algún tiempo que vive nuestro héroe, Ishin, un chico de provincias que aspira a ser escritor, y que de momento tiene que ganarse la vida escribiendo relatos eróticos. De buenas a primeras nos encontramos con Ishin y su editor, Aoki, metidos de lleno en la vida golfa de tabernas y burdeles, a la búsqueda de inspiración para sus relatos. Sorprende el contenido erótico de esta parte inicial de la novela, con sexo muy explícito y diálogos que lo son todavía más. Sin embargo, lo que se perfila inicialmente como una historia para leer con una sola mano poco a poco se va convirtiendo, en primer lugar, en una original, triste y conmovedora historia de amor casi imposible entre Ishin y Aki, mestiza medio española de turbio pasado, y, en segundo lugar en el interesantísimo retrato de una breve época en la historia de Japón. Dicen que dura poco la alegría en casa del pobre. Del mismo modo, podríamos añadir que dura poco la concupiscencia en el Japón del Showa,  máxime cuando el país se militariza y al peligro externo se suma en el interior la amenaza comunista. Es entonces cuando Ishin, cuyo trabajo como dibujante erótico le ha costado el repudio de su familia, debe decidir a quién se debe: a su familia, a Aki o a su país.

A tenor del modo en que la autora, en su imprescindible epílogo, hace hincapié en la veracidad de algunos de los datos históricos que aparecen en la historia, cabe suponer que también al japonés de 2017 le costará reconocer su país en aquella sociedad efímeramente libertina y descarada de hace un siglo, donde, por ejemplo, en las fiestas del pueblo los costaleros levantan un pene gigante que, a modo de ariete, hacen embestir y penetrar una descomunal vagina. Todo sea por la cosecha. Pero antes de ese epílogo, tenemos el brillante e inesperado desenlace de esta estupenda Ciudad de Yotsuya, barrio de Hanazono, donde  un viaje en el tiempo nos revela el motivo personal que llevó a la autora a embarcarse en esta historia tan bonita.

[product sku= 9781910856802 ]
Publicado el

Tiene que ser aquí, de Maggie O’Farrell

Tiene que ser aquí

Tiene que ser aquíDaniel Sullivan es neoyorquino, lingüista y propenso a cargarse cada cierto tiempo todo lo que tiene de bueno su vida en ese momento. Claudette Wells, bien, no debería decir qué es Claudette Wells, o a qué se dedicaba, porque si se entera de que revelo el secreto aparecerá con su escopeta y me meterá un tiro entre las cejas. Me conformaré con contar que Claudette, única, inimitable, es feliz con las pequeñas cosas, imaginativa, dulce pero con mucho carácter. Y que se esconde del mundo.
Lo primero que sabemos de ellos es que viven apartados, en un paraje en mitad de la campiña irlandesa, un lugar al que no es fácil llegar si no es porque te has perdido antes. Tienen un par de hijos en común a los que ni siquiera llevan al colegio y a su alrededor orbitan, además, los dos anteriores de Daniel y el de Claudette, un adolescente superdotado de nombre Ari.
Casi al principio de la novela contemplamos una escena deliciosa en la que Daniel describe el tortuoso camino que han de recorrer cada vez que tienen que llegar a la civilización. Han de atravesar, una tras otra, doce cancillas cerradas, lo que supone parar el coche, bajar, abrir, pasar, cerrar y volver a ponerse en marcha. Doce veces. Tiene su punto cómico lo de las cancillas, con los niños gritando en el asiento de atrás y el pitido del cinturón de seguridad desabrochado chirriando permanentemente. Pero además funciona como metáfora de la novela entera y su significado. En Tiene que ser aquí, todo ocurre por la incapacidad de los dos miembros del matrimonio de ir cerrando los episodios de sus vidas pasadas. Es natural: si uno abre una puerta para atravesarla pero no la cierra después, todo lo que tiene detrás puede colarse también en la nueva habitación y desordenarla cuando menos se espera.
En el caso de Daniel, una ex en California, una familia en Nueva York a la que prácticamente no ve, unos compañeros de carrera de los que se despidió a la francesa y su otro gran amor, de la que no ha sabido nada en un par de décadas y que de repente se le aparece, es un decir, en medio de la nada. En el caso de Claudette… lo mejor es leer la novela para saber de qué está huyendo.
Toda la novela se construye en torno a un par de preguntas: ¿hasta qué punto se llegan a cerrar, a olvidar, los errores del pasado? ¿Es posible hacerlo del todo? Si no es así, ¿qué es lo que ocurre cuando regresan? Y, sobre todo, ¿se puede escapar de la sensación de que todo aquello que hemos construido después, sin terminar de arreglar aquello, es un castillo de naipes?
Tiene que ser aquí va y viene en el tiempo y en el espacio. Viaja de los ochenta a dos mil diez, de Irlanda a Nueva York pasando por California, Sussex y París. Baraja a los personajes de manera que cuando termina un capítulo el posterior comienza siempre con quien uno menos se espera. En ocasiones tanto cambio marea, aunque la ambientación está bastante bien conseguida y la manera de narrar de Maggie O’Farrell me ha parecido impecable, con calidad pero sin perder ritmo, vigor. En cuanto se descubre, o se intuye, el primer secreto que guarda un miembro de la pareja, la autora nos va depositando aquí y allá píldoras de intriga que nos hacen continuar pegados a la trama, en busca del siguiente secreto o de la siguiente revelación, mientras el verdadero carácter de cada personaje va saliendo a la luz conforme pasan las páginas y las épocas.
Hay un par de trampas en el relato que hace Maggie O’Farrell de los hechos. Podemos admitir que la conducta de las personas en muchas ocasiones es irracional y estúpida, pero sí que se impone un pequeño ejercicio de fe por momentos cuando hay algo que no cuadra, que no resulta verosímil. Más allá de eso, y de lo desaprovechados que deja algunos personajes (sería imposible darles a todos un papel estelar), Tiene que ser aquí me ha resultado un libro interesante. De los que se leen con ganas, rápido, de los que hacen que no quieras irte a la cama, que mantiene la intriga con una buena dosis de sustos, giros y sorpresas, pero que nunca pierde de vista la calidad al contarlo. Perfecto para aquellos que busquen algo en lo que zambullirse (ojo, puede ser adictivo) pero les sepa a poco el bestseller de turno.

[product sku= 9788416213986 ]
Publicado el

Renacer de las cenizas. Una historia real de supervivencia y perdón de Hiroshima, de Akiko Mikamo

Renacer de las cenizas

Renacer de las cenizasEl ser humano ha provocado y sufrido las guerras desde siempre. Son terribles, es vivir el infierno, todos estamos de acuerdo, pero estamos continuamente repitiendo los mismos errores que desencadenan conflictos, que acaban en lo que ya se ha estudiado, analizado y requeteanalizado: somos así de incongruentes.

Me acerqué a este libro por varios motivos: uno, porque tengo un gran respeto y admiración por la cultura japonesa; otro, por la palabra perdón. No hace mucho vi una entrevista a Kim Phuc. Por el nombre igual no os suena: es la niña del napalm. Esa famosa fotografía de la niña quemada, desnuda y gritando del final de la guerra del Vietnam. Eso fue en 1972, yo he crecido viendo esa foto que impresiona, pero que, como todo lo que tenemos delante, no vemos con la profundidad adecuada, no vamos más allá. Hasta que de repente aparece una señora, que te transmite una paz enorme, con una sonrisa magnífica, que te cuenta que ha perdonado a quien tú pensabas que le desgració la vida. Que ahora se dedica a explicar a todo el mundo el poder sanador del perdón, que es la única manera de tener paz y ser feliz. Me pareció tan fuerte, me impresionó tanto su forma de hablar y de transmitir. He oído a otros hablar de esto, no hace mucho Irene Villa explicaba que si quieres ser feliz un día, véngate, pero si quieres ser feliz siempre, perdona. El odio solo te hace daño a ti mismo. Me causan gran admiración estas personas, creo que son enormes.

Renacer de las cenizas es otra historia sobre el perdón, entre otras cosas. El libro es desgarrador, terriblemente gráfico: pica, escuece y duele muchísimo. Nos lo cuenta Shinji Mikamo en primera persona, que es el padre de la autora. Shinji tiene 19 años y vive con su padre, un hombre alegre, creativo e inteligente. Su hermano mayor está en alguna parte de Filipinas, como soldado y su madre se ha trasladado al pueblo, porque está muy enferma. Es el 6 de agosto de 1945, está ayudando a su padre a recoger enseres y parte de su casa, de la que tienen que marchar; acaban de desayunar y cada uno está en una parte de la casa, cuando a las 8:15, un gran estruendo y un resplandor nunca visto, fulmina Hiroshima y todo lo que hay en ella. Shinji y su padre están heridos y muy confundidos, pero vivos. El padre toma las riendas de la situación y gracias a su fuerza y determinación, van pasando de un lugar a otro, tomando decisiones, encontrándose con algún demonio, pero con muchos ángeles, hasta que se separan en un momento dado porque a Shinji lo llevan a un hospital militar. No os voy a contar los detalles, porque hay que leerlos, narra con todo lujo de detalles cada momento de ese día y los posteriores. Lo que veía y lo que sufría. Shinji estaba malherido y muy quemado. La odisea hasta llegar al hospital, su estancia allí, el empeoramiento por las consecuencias, no solo de las heridas, sino por la radiación, de la que no sabían nada; la salida del centro sanitario y como se desarrolló su vida posterior, hasta prácticamente nuestros días.

Es un libro fácil de leer a nivel de forma: sencillo, preciso, bien contado, bien estructurado, pero muy difícil por el contenido. Lo lees con el corazón encogido, se agradece que no sea muy largo, porque los momentos de sufrimiento son durísimos. Pero lo que más me ha sorprendido es que en ningún momento he leído una frase de acusación o recriminación hacia el que tiró la bomba, hacia el enemigo. No hay rencor. Hay mucha angustia por lo que estaba viviendo, pena por las pérdidas, dolor, soledad, incertidumbre, pero nada de odio o rencor. Me maravilla ese carácter pacífico pero luchador, fuerte y trabajador del protagonista, que no solo ha sobrevivido a las heridas físicas, sino que es un SUPERviviente.

Akiko Mikamo es la hija de Shinji y de Miyoko, otra superviviente, una magnífica mujer que también conoceremos en el libro. Akiko nació y creció en Hiroshima, pero la educaron para ser ciudadana del mundo y para abrirse a él, para enseñar a los pueblos, que debemos entendernos y vivir en paz. Es psicóloga clínica y asesora multicultural, trabaja para ayudar a personas de diversas nacionalidades a comprenderse entre sí. Con base en Estados Unidos, sigue vinculada a Japón y ha creado una organización sin ánimo de lucro, San Diego-WISH: Iniciativa Mundial para la Salvaguarda de la Humanidad.

Quiero acabar con unas palabras de Tadatoshi Akiba, alcalde de Hiroshima, que me parecen preciosas, que también hablan del perdón.

«Nos negamos a vivir en un mundo de miedo y de odio continuamente reciclados. Nos negamos a vernos unos a otros como enemigos. Nos negamos a cooperar en nuestra propia aniquilación.» 

[product sku= 9788494421594 ]
Publicado el

The Legend of Zelda: A Link to the Past, de Shotaro Ishinomori

the legend of zelda a link to the past

the legend of zelda a link to the pastSoy de los que miden la calidad de un libro por el influjo que ha ejercido sobre mí; por la capacidad de éste para incrementar mi, ya desmesurado, don para evadirme del mundo real. Y es que algunos libros parecen tener una suerte de hechizo que me mantiene atrapado en una profunda ensoñación tiempo después de haber cerrado el libro. Pensando. Fantaseando despierto. Atascado en los recuerdos de las situaciones ficticias que me ha hecho vivir. Atolondrado. Reflexionando sobre los personajes memorables que han trascendido de la tinta impresa hasta lo más profundo de mis neuronas, las cuales fueron coaccionadas a reír, a llorar o a emocionarse. Bueno, tampoco las veréis lamentarse por tal trago. Para que nos vamos a engañar.

Ese tipo de magia absorbente no solo la he percibido con libros o cómics, algunos videojuegos también me han hecho alcanzar niveles de desconexión narcotizantes. ¿Qué mejor droga que una buena historia? Porque juegos como The Legend of Zelda: Ocarina of Time son capaces de crearte recuerdos de una vida alternativa; una vida que has vivido y que recuerdas perfectamente. Unos recuerdos, de tu yo en un mundo paralelo, que asaltan tu mente y embargan tu pecho, induciendo similar agitación que la que produce el reencuentro con un viejo amigo. Recuerda cómo te inundó la sorpresa al conocer a Navi, el hada que te acompañaría a lo largo de esa aventura que te convertiría en el único nexo de unión entre un pasado lleno de promesas y un futuro oscuro y devastado. Y todo a ritmo de la extraordinaria ocarina que a través de la música pondría la magia a nuestra disposición. Música que sonaría tiempo después de acabar con Ganondorf, el villano del juego, y que con el poder de su sonata y con la invocación de nuestra agridulce nostalgia seguiría transportándonos a un mundo de vivencias ilusorias.

Pero antes de que Ocarina of Time, a finales de los 90, dejara a jugadores con la boca abierta (y con la cartera vacía) y a la crítica especializada repartiendo elogios a diestro y siniestro, a principio de esa misma década era otro videojuego de la misma franquicia el que marcaría las particularidades que harían famosa a esta saga. Un videojuego que poco después vería su adaptación al cómic de la mano de uno de los grandes del manga. Ahora, por primera vez, y gracias a Norma Cómics, podemos disfrutar de esa adaptación en castellano. Prepárate, nos vamos a buscar la espada legendaria y la Triforce. Por el camino recogeremos todas las rupias necesarias. Verdes, azules y rojas. ¡A ver si te piensas que en las tiendas de artículos nos van a fiar! Prepárate para cruzar bosques frondosos, parajes desérticos y mares de lava. Prepárate para rescatar a la princesa Zelda. Prepárate para el cómic The Legend of Zelda: A Link to the Past.

Ocarina of Time, Four Swords, Oracle of Ages, etcétera; todos los títulos de la saga Zelda han sido adaptados por el dúo de mangakas Akira Himekawa. Así pues, que The Legend of Zelda: A Link to the Past fuera publicado en castellano era casi de obligada necesidad. El cómic nos va a contar más o menos lo que ya pudimos jugar en el videojuego. Y digo más o menos porque Shotaro Ishinomori añadió algunas situaciones nuevas para, no solo hacer la aventura algo más extensa sino también para que los jugadores de aquella época encontraran algunas novedades. Si de lo contrario eres de los que hace mucho que jugaron al juego, o de los que tienen memoria de pez, puedo explicarte de forma pormenorizada de qué iba la historia.

Link es un muchacho que un buen día despierta debido a una voz que pide auxilio. Lo extraño es que ésta le habla directamente a su mente. Cuando se lanza en pos de la persona que pide ayuda descubre que ella es una princesa y que él, por casualidades de la vida, ahora es el elegido. En su camino se topará con seres mitológicos o mágicos: como dragones, hadas o brujos. Y sus pasos lo llevarán hasta todo tipo de castillos o mazmorras en los que deberá superar pruebas o resolver acertijos para poder continuar con su aventura y alcanzar al fin al villano que retiene a la princesa. The Legend of Zelda: A Link to the Past no deja de ser una de tantas historias de fantasía en las que el destino se cruza en el camino de un muchacho normal y corriente para que haga cosas inimaginables. Un cuento de hadas con un héroe que salva a una princesa. ¿Cuento? Perdón, quería decir leyenda.

Tras esta adaptación encontramos al que fue discípulo aventajado de Osamu Tezuka: Shotaro Ishinomori. No es de extrañar por ello que sus dibujos tengan cierto parecido con los del “dios del manga”. Trazos básicos, rostros pueriles, parajes simplones que gracias a un colorido elemental pero de precisa elaboración les hace ganar enteros y un diseño cuidado y espectacular en lo que se refiere a los monstruos. Como Trínex, el dragón tricéfalo que escupe fuego o hielo por viñetas de gran envergadura y de colores bermellones; el brujo Agahnim, dueño y orgulloso poseedor de portentosas guaridas de colores fríos que pegan perfectamente con el sombrío mundo de las tinieblas; o el propio Ganon, con su pinta de orondo y beligerante cochino ibérico, que parece haber decidido instruirse en el arte de guerrear y conquistar mundos a la fuerza para no acabar convertido en un delicioso jamón de Jabugo.

The Legend of Zelda: A Link to the Past de Shotaro Ishinomori es un clasicazo. Un manga a todo color que se sustenta sobre los cimientos de un videojuego que a día de hoy es de culto. Por este motivo creo que es de obligada compra para todo aquel fan de la saga que quiera volver a Hyrule, que busque deleitarse de nuevo con las melodías que compuso Koji Kondo o que desee liarse a mandobles con los cucos en Kakariko Village.

[product sku= 9788467920680 ]
Publicado el

En busca del tiempo perdido: El manga, de Marcel Proust

en busca del tiempo perdido el manga

en busca del tiempo perdido el mangaHay libros que apabullan solo por su extensión. Es el caso de En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust. ¡Siete volúmenes y casi tres mil páginas! Es una de esas obras que hay que coger con muchas ganas y mucho tiempo para no morir en el intento. Yo soy muy de clásicos, ya lo sabréis los que me hayáis leído más de una vez, pero también me gusta variar lecturas, por lo que no me veía dedicándole meses en exclusiva al señor Proust, aunque me intrigara saber por qué es tan famosa su magdalena, que hasta ha dado nombre a un efecto psicológico. Sin embargo, al ver que la colección la otra h, de Herder Editorial, publicaba En busca del tiempo perdido: El manga, he aprovechado la ocasión. Al fin y al cabo, si habían conseguido explicarme Crítica a la razón pura, de Kant, a través de un cómic, los creía capaces de condensar satisfactoriamente una de las grandes narraciones de la literatura occidental en apenas cuatrocientas páginas. Así que, finalmente, un solo día me ha bastado para descubrir la incógnita de la magdalena y quedarme con la boca abierta por la revolución que debió ocasionar esta obra cuando fue publicada, hace un siglo ya.

Todo empieza con la famosa magdalena, que evoca en el protagonista y narrador de esta historia los recuerdos de su vida. El repaso a su infancia y primeros amores, así como su afán de codearse con la alta sociedad son temas recurrentes en la literatura de la época, por lo que me sentí en terreno conocido durante las primeras páginas. Y entonces, ¡zas! Una escena de sexo. Y luego otra y otra. Pero lo más sorprendente no fue eso, sino que estaban protagonizadas por hombres con hombres y mujeres con mujeres. El sexo y la homosexualidad cogían relevancia en la trama a medida que avanzaba, y no dejaba de pensar hasta qué punto Proust había sido explícito o sutil en la descripción de esas escenas. Seguramente, esta sea una de las primeras obras literarias con tantos personajes homosexuales y, ahora que ya he saciado mi curiosidad con la magdalena, me intriga saber si este libro sufrió censura por ello.

A simple vista, En busca del tiempo perdido es una historia de líos amorosos y frivolidades de la alta sociedad, pero entonces llega el final y Proust da una vuelta de tuerca que enlaza todas esas banalidades para que adquieran un significado lleno de trascendencia. Y es que, a través de los sentimientos con los que evoca sus recuerdos el protagonista, Marcel Proust nos da una lección magistral del valor de la memoria para que nuestro pasado persista y para que todo —nuestra vida, nuestro mundo— adquiera sentido al final del camino.

Soy consciente de que con En busca del tiempo perdido: El manga no he podido conocer la forma de escribir de Proust, que, según dicen, se caracteriza por frases interminables, en un continuo monólogo interior, algo imposible de representar en un cómic. Pero ya no tengo miedo de enfrentarme a esta obra, y sé que la leería con ganas. Ahora solo falta encontrar el tiempo para embarcarme en esa titánica lectura, y no descarto buscarlo algún día, porque ya no me cabe duda que dedicárselo a Marcel Proust no será tiempo perdido.

[product sku= 9788416540457 ]
Publicado el

El elefante del visir, Ivo Andric

el elefante del visir

el elefante del visirNada, absolutamente nada había leído de Ivo Andric (1892-1975), Premio Nobel de literatura en 1961 “por la fuerza épica con la que ha reflejado temas y descrito destinos humanos de la historia de su país”. Así que primero he leído algo de su historia y ahora sé que nació en la antigua Yugoslavia, que sus padres eran croatas cristianos pero que tras la muerte de su padre cuando el aun era un niño se trasladó a Bosnia con su familia materna, y aunque él se definía y se sentía como un autor yugoslavo, hay que tener en cuenta que fue partidario del nacionalismo activo yugoslavo, que pasó por la cárcel, ya que durante la Primera Guerra Mundial fue detenido por las autoridades imperiales austrohúngaras, tras la guerra fue indultado y después de pasar por un sanatorio por problemas pulmonares, terminó su formación y entró a formar parte del servicio diplomático de Yugoslavia en Bruselas, París, Madrid y Berlín, donde residía al empezar la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1941 se instaló definitivamente en Belgrado donde escribió la mayor parte de sus obras.

Está claro que, por lo poco que yo he leído, o sea, los tres cuentos que hoy les presento, es esa cultura Bosnia más cercana a él, ya su infancia, la que tendrá una gran influencia en su literatura. De hecho incluso luego daría título a una de sus más conocidas novelas, Un puente sobre el Drina, que no he leído pero que, a la vista de lo ya leído, lo haré con mucho gusto.

Por otra parte no quería dejar de decir que La editorial Xordica está haciendo una fuerte apuesta por estos autores desconocidos para muchos de nosotros y poco o nada traducidos en España, portadas que no pasan desapercibidas, y unas brillantes traducciones, cosa que debo hacer constar en este libro porque teniendo en cuenta que el escritor es asimismo poeta, no puedo por menos que pensar que debió cuidar tanto el texto y su composición literaria como lo han hecho los traductores de esta obra Luisa Fernanda Garrido y Thiomir Pistelek.

Y ya puestos, porque no destacar igualmente la estupenda portada del libro que ha sido diseño de Elisa Arguilé, la conocida ilustradora que ya en 2007 recibiera el Premio Nacional de Ilustración. Una de esas portadas que te hacen girar la cara en las librerías.

Volviendo al libro que nos ocupa, puedo contarles que son tres novelas cortas, o cuentos, que tras leerlos más me gusta definirlos así, y que el primero de ellos es El elefante del visir, que además es el que da nombre al libro, además leeremos otros dos, Los tiempos de Anika y Conejo.

Este escritor me ha sorprendido como siempre los hacen los buenos contadores de cuentos, porque son capaces de dibujar en mi mente, con escasas pero excelentemente seleccionadas palabras, los lugares donde se desarrollan los hechos, la personalidad de los personajes y la sociedad en la que éstos viven.

En El elefante del Visir lo hace además en forma de tragicomedia, porque el humor se filtra en la historia, mejor dicho en la forma de contarla ya que la tragedia se va mascando desde la primera página pero nunca hubiese pensado que fuese a encontrar tan buen humor, y tanta “retranca”, como dirían en mi pueblo, en esa sociedad. Es una historia de la llegada de un nuevo Visir que iremos descubriendo como un hombre cruel que se hace traer un elefante. La gente odiará al elefante…

…hay también, como ya sabéis, correligionarios nuestros que -escribía Fray Mato-, al ver que el visir aniquila a los turcos y a sus “notables”, dicen que algún bien puede venir de ahí para nuestro pobre rebaño, ya que nuestros necios piensan que el mal ajeno tiene que ser sin falta un bien para ellos. A estos les puedes decir rotundamente, para que lo sepan al menos ahora si es que no lo sabían antes, que de eso nada. Pues la única novedad es que “las bestias se han procurado bestias” y que el pueblo ocioso habla y hace suposiciones de todo tipo. Pero reformas y mejoras, ni las hay ni las habrá” (El elefante del visir)

Si esto les suena bien, no se pierdan los dos cuentos restantes donde aprenderemos cosas curiosas sobre la historia, la forma de vida y la religión, porque como verán el tema religioso, no es que pase de puntillas por estos cuentos.

“…En una ciudad en la que los hombres y las mujeres se parecen unos a otros como dos ovejas entre sí, suele ocurrir que el azar trae a un niño, como el viento una semilla, que se pervierte, se sale de la fila y provoca desgracias y confusión hasta que se le mete en cintura y vuelve así el orden antiguo al lugar…” (Los tiempos de Anika)

A los ojos de los inquilinos del inmueble de cinco plantas, esa era la impresión que daba la familia compuesta por Conejo, Cobra y Tigre. Por eso la bautizaron casa de fieras, y con este nombre se hacía cada nuevo arrendatario, junto con las llaves de piso y las numerosas e implacables condiciones de Margarita…” (Conejo)

Pues ya ven, son otros sitios, son otros tiempos, son otras personas, pero básicamente siempre es lo mismo, porque así son los cuentos. Erase una vez, en un lugar muy lejano…

Así pasa con nuestras vidas, hay temas que nos pueden interesar más o menos, pero están siempre a nuestro alrededor y si somos observadores, y tenemos un talento especial para las historias, quizás algún día, podamos dedicarnos a contar historias tan interesantes como inesperadas tal como las que he descubierto con este autor.

[product sku= 9788416461097 ]
Publicado el

Clarissa, de Stefan Zweig

Clarissa

ClarissaNo empecé con buen pie con Stefan Zweig. Mi primer acercamiento fue Veinticuatro horas en la vida de una mujer, una lectura que me dejó fría en todos los sentidos. Pero si la gente insistía en que era unos de los grandes autores del pasado siglo, por algo debía ser. Así que, pese a la decepción, sabía que le daría una segunda oportunidad, quizá con Carta a una desconocida o Novela de ajedrez, sus libros más famosos. Pero ha sido Clarissa la obra que, finalmente, se ha cruzado en mi camino.

Esta novela cuenta la distante pero sentida relación de Clarissa y su padre, un disciplinado teniente militar austríaco, y la historia de amor de esta joven con un socialista francés, que pasa de ser amante a enemigo de un día para otro, por el inicio de la Primera Guerra Mundial, un acontecimiento ajeno a ellos en ese momento, pero desgraciadamente determinante para el resto de sus vidas. A través de Clarissa y los hombres vinculados a ella, que representan los diferentes ámbitos de la sociedad —ejército, ciencia, política o salud—, Stefan Zweig plasmó los ideales humanísticos que siempre le guiaron. Su escritura transmite honestidad, al igual que la mayoría de los personajes. Sin embargo, las circunstancias no siempre favorecen a que sean leales con ellos mismos, y sus actos terminan contradiciendo su voluntad inicial. Y esa es la carga que arrastra Clarissa a lo largo de su vida y que nos muestra a través de sus recuerdos. Una carga que, al parecer, el propio autor no estaba dispuesto a acarrear, por lo que decidió acabar con su vida antes de presenciar como Europa se desmoronaba por culpa del nazismo.

Como todos los grandes escritores que pasan a la posteridad, Stefan Zweig tenía la capacidad de condensar en frases memorables las realidades más elementales de la condición humana, y Clarissa está llena de ellas. No me resisto a poneros unos cuantos ejemplos:

Sobre la guerra: «Solo hay una forma de conservar una actitud normal y humana ante la guerra: verla por ti mismo y no dejar que te la expliquen sus instigadores, que jamás pisarán el frente».

Sobre la democracia y el socialismo: «Nuestra democracia se ha extendido demasiado, y también el socialismo; han dejado de ser comunidades reales para convertirse en sistemas y organizaciones».

Sobre el poder del grupo: «Los ambiciosos de este mundo están unidos, se estimulan unos a otros. Los empresarios tienen sus preocupaciones; los profesores, sus congresos. Así es como todos creemos que somos los más poderosos. Solo la gente pequeña, los silenciosos, los carentes de ambición no están unidos, y esa es la desgracia del mundo en el que vivimos».

Sobre el patriotismo: «El nacionalismo lo corrompe todo. Es el mal que coloca una única patria por encima de todas las demás. Nos involucramos de lleno en las necedades que comenten nuestras naciones».

Sobre el amor: «El mundo lo aguantamos de dos en dos».

Estos extractos de la novela son una buena muestra de que su crítica a la sociedad de hace un siglo se ha convertido en atemporal, ya que la falta de humanidad que predomina actualmente en muchas áreas de nuestra forma de vida hace que la gran mayoría de sus reflexiones sigan en plena vigencia. Y esa es la grandeza de Zweig que he descubierto en Clarissa y que por fin me ha hecho entender por qué es considerado uno de los escritores referentes del siglo XX. Si Carta a una desconocida o Novela de ajedrez consiguen removerme como esta obra, estoy deseando leerlas.

[product sku= 9788416748389 ]
Publicado el

Un camino de flores, de JonArno Lawson y Sydney Smith

Un camino de flores

Un camino de floresEstaba yo pensando, ahora que acabo de cerrar este libro, que nunca me han regalado flores. Indirecta, guiño, codazo. Que se dé por aludido quien quiera. Como nunca me han regalado flores no sé bien si me gusta. A ver, las flores sí, claro. Digo el hecho de recibir un ramo de flores, por ejemplo. Creo que me daría pena cuando empezaran a marchitarse. En fin, venga, acepto una simple margarita cogida de la calle o el campo. Así disfrutaría más dejándola entre las páginas de un libro para que se seque.

Un camino de flores es una de las novedades del catálogo de la siempre genial Libros del Zorro Rojo y se trata de un libro muy original por muchos motivos. En primer lugar, porque es tanto para niños como para adultos, y poder compartir lecturas con los peques es una maravilla. En segundo lugar, se trata de una especie de novela gráfica que no tiene texto. Debemos seguir la historia dejándonos llevar por sus preciosas ilustraciones y hacer algo así y que dé tan buen resultado es muy difícil. En cierto modo me recuerda a Diario Interestelar, un libro de María Durán Montes que leí hace unos meses y en el que la autora nos narra una historia también solo a través de sus dibujos. En tercer lugar, el libro es bonito. Bonito de precioso, de genuino, de tierno y encantador. Y por último (aunque creo que podría seguir un buen rato), la historia que se narra a través de sus dibujos es emotiva y dulce, de esas de suspirar cuando cierras el libro. A mí me ha enamorado.

La idea es del poeta JonArno Lawson y las ilustraciones corren a cargo de Sydney Smith. Cuando dos personas con talento se juntan, suceden cosas tan maravillosas como este libro. Y, os preguntaréis, ¿de qué trata Un camino de flores? Pues de lo cotidiano, de los pequeños detalles que cambian nuestro mundo, de la maravillosa inocencia y lo espontáneo. Ahí es nada. ¿Habéis visto todo lo que se puede decir sin palabras? Por eso me gustan tanto estos libros tan originales, porque aparte de despertar nuestros sentidos, hacen volar nuestra imaginación.

Una pequeña niña pasea con su padre por la ciudad. Durante el trayecto, la pequeña se dedica a recoger flores silvestres que va encontrando mientras camina. Las ilustraciones nos presentan una ciudad gris, en la que lo único que resalta es el abrigo rojo de la niña. Un poco Caperucita roja, un poco aquel inolvidable plano de La lista de Schindler. Pero, cada vez que la niña recoge una flor, la monótona ciudad gris va cambiando  ligeramente y algunos colores empiezan a encenderse. A medida que la niña recoge flores y que, con toda su inocencia, empieza a regalárselas a quienes se encuentra: un vagabundo, un perro o un pájaro, la ciudad parece convertirse en un sitio mejor. El mundo entero parece un lugar mejor.

Y es que, sin duda, el mundo es mucho mejor cuando compartimos esos pequeños gestos desinteresados. De esto trata Un camino entre flores: una lección preciosa de bondad y de pequeños gestos espontáneos que nada tienen que ver con cosas materiales. Simplemente precioso.

[product sku= 9788494650611 ]
Publicado el

Mr. Nobody 3, de Gou Tanabe

Mr. Nobody 3

Mr. Nobody 3La buena literatura siempre nos remite a las cuestiones eternas que ocupan al ser humano, que, por orden alfabético inverso, son: quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Naturalmente, la buena literatura no es tan estúpida ni presuntuosa como para proponerse hallar una respuesta satisfactoria a dichas cuestiones. La buena literatura (y disculpad la repetición, hoy se ha despertado el político mitinero que anida en mí) sabe muy bien que su misión fundamental es responder a las grandes cuestiones universales con más preguntas. Matar la certeza, cultivar la duda y, de paso, entretenernos, ¿no es eso lo que esperamos de un libro?

Mr. Nobody 3 y el resto de la trilogía es buena literatura, y por eso nos confunde tan bien y nos deja con tantas dudas. ¿Dónde radica nuestra identidad? ¿Somos acaso lo que recordamos? ¿Es nuestra memoria, además, la base de nuestro origen? ¿Qué da valor humano de pleno derecho a nuestra vida? Y atendiendo a esas cuestiones, ¿qué nos depara un futuro en el que la tecnología se desarrolla a un ritmo exponencial mientras el marco ético y moral que encuadra nuestra sociedad se arrastra con una cadena a los pies?

La lectura de esta obra puede plantearnos, si le dejamos, preguntas como esas. Pero si nuestra ración mensual de solemnidad y metafísica ya está colmada con el recibo de la luz, podemos simplemente dejarnos llevar por el thriller. Mr. Nobody 3 profundiza en el lado más político del género que, ya en el segundo volumen, se imponía sobre el aspecto psicológico. En ese sentido, si bien el término ciencia-ficción le vendrá a la mente a más de un lector, lo cierto es que, desde otro punto de vista, cuesta imaginar nada más verosímil. Así, descubrimos que lo que se perfilaba como un avance científico ocultaba en realidad oscuras motivaciones políticas. Y lo que, a su vez, parece un conflicto de intereses políticos no es sino una gran guerra de intereses comerciales. En otras palabras, si miramos el triste mundo que nos ha tocado vivir, veremos que estamos ante una novela de un realismo casi costumbrista. Eso, claro está, si he entendido bien la obra, porque hay que insistir en que estamos ante una historia bastante compleja que puede llegar a confundir al lector más pintado.

Parte de esa confusión barra complejidad se debe, como ya he señalado al hablar de los volúmenes anteriores, no tanto al argumento (que también es un rato complejo) como al estilo de Tanabe. El ritmo veloz que imprime a los acontecimientos, la irrupción de los ruidos con caracteres japoneses en medio de las viñetas, los constantes cambios de punto de vista, la focalización de detalles aparentemente nimios, los cambios de escenario, los flashbacks constantes, la enorme cantidad de personajes, el parecido físico entre algunos de ellos, y la velocidad con la que resuelve algunas escenas llevan al lector a pasar las páginas de manera acelerada, cuando lo que la historia requiere es una lectura detenida y atenta. ¿Sabéis cuando veis una película muy complicada y luego tenéis que volver a verla, botón de pause mediante, para empezar a entenderla? Pues eso.

En definitiva, si queréis disfrutar de una buena historia y una novela muy cinematográfica, zampaos -si es posible, de una sentada- los tres volúmenes de Mr. Nobody. Y luego la comentamos juntos.

[product sku= 9788416945580 ]
Publicado el

Quien busca, encuentra, de Ingela P. Arrhenius

Quien busca, encuentra

Quien busca, encuentraTengo seis sobrinos y a pesar de esta época tan visual en la que han nacido, aún hay esperanza para la literatura. Algunos de ellos, aunque usen (o más bien abusen) de las tablets, ordenadores y demás, siguen disfrutando de un buen libro y eso, como tía y lectora, me llena de orgullo y satisfacción. Una de ellas, a la que luego le presto algunos de mis libros de literatura juvenil, se sentaba en la cama con la enciclopedia (que abultaba más que ella) y cuando aún no sabía leer, se pasaba el rato mirando sus páginas. Lógicamente, ha resultado ser la más lectora de todos.

De pequeña a mí también me encantaba leer y leía casi todo lo que caía en mis manos. Recuerdo que en la época del instituto tuve un parón lector cuando me obligaron a leer libros tan apetecibles como Don Gil de las calzas verdes. Sobre este tema de lecturas obligadas hablaremos otro día, porque creo que da para largo y no es cuestión de extenderme ahora. Menos mal que en el último curso de instituto tuve un profesor de literatura universal que nos leía a Borges en clases y que me hizo volver a los libros con más ganas.

Volviendo a mis sobrinos, el más pequeño va a cumplir dos años dentro de un mes y es un pequeño trasto con cara angelical. A pesar de lo chico que es, hace tiempo que vengo notando que le gustan mucho los libros. Ha heredado algunos de los libros de sus primos y más de una vez me ha pedido que le coja en brazos para que le lea alguno de esos cuentos. Son libros muy simples, claro, pero disfruta mucho cuando te sientas con él y vas pasando las páginas y contándole pequeñas historias. Uno de estos libros, que está ya un poco viejuno, es de esos libros con muchas solapas donde se esconden dibujos y palabras y éste le gusta especialmente. Quien busca, encuentra es uno de esos libros así que cuando lo vi, me dije: éste para mí y para el trasto, que seguro que le va a gustar. Disfruto mucho ejerciendo de tía y los más pequeños son mis preferidos (por aquello de que no te contestan ni tienen aún indicios de pavo).

En Quien busca, encuentra, la ilustradora Ingela P. Arrhenius nos propone un viaje por un pueblo muy especial, un pueblo lleno de secretos y cosas por descubrir. Cada lugar del pueblo tiene un montón de cosas ocultas que no podemos ver a simple vista: tenemos que buscar bien y curiosear y no hay nada mejor que un niño para eso, ¿verdad?

La panadería, la pescadería, la peluquería Cool, el museo y el circo son los escenarios donde debemos encontrar todas las sorpresas escondidas. Yo me lo he pasado genial enredando entre sus páginas, levantando solapas, observando las geniales ilustraciones y descubriendo todos lo que este libro esconde.

Ahora estoy deseando que me toque hacer de canguro del peque para poder disfrutar de Quien busca, encuentra con él. Estoy segura de que este libro tan original y bonito le encantará. A mí ya me ha ganado.

[product sku= 9788491011996 ]