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Memorias de África, de Isak Dinesen

Memorias de África

Memorias de ÁfricaLlevo delante del ordenador más de una hora. Pensé que me resultaría muy fácil escribir esta reseña. Pero no. Llevo más de sesenta minutos mirando la barrita intermitente del procesador de textos. Como si estuviera esperando a que mis dedos comenzaran a deslizarse por el teclado y escribieran algo con sentido. Llevo más de un mes pensando en esta reseña, a pesar de que no fue sino hasta ayer que terminé el libro. Desde que empezara el año pasado, he escrito unas cuantas reseñas ya, pero esta es especial. Esta tiene que ser perfecta. En esta me tengo que dejar el alma.

El otro día me preguntaron que si en mis reseñas decía la verdad o si usaba mi imaginación para hilar algunas de las historias de los libros. Os puedo decir que, más o menos, el noventa por ciento de lo que escribo es totalmente cierto. Todas las reseñas las baso en mis experiencias personales, aunque a veces la imaginación que surge al estar delante de un papel en blanco hace que experimente con otras técnicas. Pero hoy os vengo a contar la verdad. Pura y llanamente.

La semana pasada volví de un viaje inolvidable. Pasé unos días en Kenia, viviendo experiencias que ni siquiera podría haber soñado. Con la ocasión del viaje, decidí leer Memorias de África. Era el momento, ya que tampoco había visto la película. Mi intención era leerlo antes del viaje, pero por unos motivos u otros, no pude. Así que lo leí en España, al regreso, con los sentimientos todavía a flor de piel. Y es la mejor decisión que podría haber tomado.

Isak Dinensen es el seudónimo tras el que se esconde la baronesa Karen Blixen —Meryl Streep en la adaptación cinematográfica—. En el libro nos cuenta la aventura que vivió al buscar su futuro en África, una tierra lejana y desconocida que aportaba tantas oportunidades como desgracias. Allí, todo lo vivido y aprendido en Dinamarca de poco serviría para sobrevivir entre las costumbres de las tribus de Kenia. Tendría que aprender a adaptarse y a entender aquella maravillosa tierra que tanto le prometía.

Después de una semana en España, todavía cierro los ojos y puedo ver la sabana de Masai Mara, con Serengeti como lejano horizonte. Puedo sentir la lluvia densa y tropical que limpió el cielo de una Kenia que rezaba por ver el agua de nuevo. Puedo oír los cánticos de bienvenida que los masáis nos regalaron cuando nos acogieron en su poblado durante unas horas. Puedo revivir el miedo que sentí al atravesar en barca el lago Naivasha, donde viven decenas de hipopótamos. Puedo ver de nuevo la puesta de sol a través de las acacias y la inmensidad infinita del territorio Kikuyu.

Y lo mejor de todo es que al leer Memorias de África volví a experimentar todas esas sensaciones de nuevo. Karen Blixen es una magnífica narradora, que parece tener una facilidad enorme para ponernos en su piel y enseñarnos a través de su pluma lo que sus ojos veían. Mujer blanca y cazadora en un territorio de hombres negros, supo agradecer todo lo que Kenia le dio. Luego aparecería Denys Finch-Hatton —ya sabéis, Robert Redford—, un cazador profesional, que sería un pilar imprescindible en la historia de Karen.

No sé si es el libro ideal para aquellas personas que estén buscando una historia de amor como las de antes. Aquí, la protagonista, es la ambientación. Karen nos describe Kenia con profundidad, tanto que es capaz de transportarnos allí. Hace un trabajo que bien podría ser considerado de investigación, mediante el que nos hace cómplices de la vida en la tribu. Nos explica con asombrosa exactitud las diferencias entre la tribu Kikuyu y la Masai. También entre las tribus del norte, las de Somalia. Tribus tan cercanas y a la vez tan distintas. Religión, costumbres, aprendizaje, cultura… todo diferente.

Si no conoces Kenia, es una oportunidad maravillosa para dejarte cautivar por sus paisajes de la mano de Karen. Si has tenido la suerte de pisar sus tierras y descubrir sus sabanas, leer este trocito de literatura contemporánea te ayudará a revivir todas aquellas sensaciones que seguro se quedaron grabadas en tu piel. Yo todavía necesito bajar de la nube. Asumir dónde he estado, qué he visto y qué he hecho. Aunque en mi mapa ya he puesto una banderita en este país tan increíble, todavía no he asimilado el hecho de que yo haya estado allí. Me imagino que, cuando viajas a un sitio tan mágico, al final parece que todo ha sido un sueño. No sé si he cumplido mi objetivo de dejarme el alma en esta reseña, pero os aseguro que la he escrito con los pelos de punta, reviviendo cada segundo que respiré en aquella lejana tierra y teniendo la esperanza de que, si esto ha sido un sueño, todos los que vengan sean así.

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Wonder Woman: La verdadera amazona, de Jill Thompson

Wonder Woman: La verdadera amazona

Wonder Woman: La verdadera amazona

Reconozco que no soy lector habitual de cómics de superhéroes; es un género literario que me atrae, pero pocas veces me atrevo, bien porque siento que me va a faltar conocer algo de la historia previa, o porque creo que no voy a poder seguir el resto de la colección y me voy a perder todo lo que ocurra después del tomo que he conseguido. Pero he tenido la suerte de que mi pareja se haya comprado este Wonder Woman: la verdadera amazona, y conociéndome como me conoce, cuando lo ha terminado entre lágrimas me ha dicho que debía leerlo sin preocuparme, porque era una historia preciosa y autoconclusiva.

Jamás entenderé el desprestigio que tienen los cómics, considerados por muchos un género menor de la literatura, cuando hay piezas como Wonder Woman: La verdadera amazona, de Jill Thompson que son verdaderas obras de arte. Cuenta la historia de las amazonas utilizando las raíces de la mitología griega, para enlazar con la historia personal de Diana, quien más tarde se convertiría en Wonder Woman, contada muy al estilo de una tragedia griega. Dura menos que novela, pero se disfruta de una forma mucho más intensa, gozando la narración acompañada por cada dibujo.

Tengo que decir que he disfrutado una barbaridad este libro. No sé si rompo algún estereotipo, pero llamarlo “cómic” no me parece del todo apropiado; es una edición de lujo, con tapa dura, de esas que da gusto tener entre tus manos. El dibujo es fantástico, de esos que te hace quedarte dos minutos mirando una viñeta solo para disfrutar del trazo de las líneas, del color, de la expresividad de los rostros, del movimiento… La belleza salvaje y demoledora de las amazonas, los pintorescos paisajes, los grotescos enemigos que tendrán que derrotar… Cada imagen es como un cuadro precioso, como una historia en sí mismo. Encumbramos a narradores por el arte de contar historias con palabras, pero Jill Thompson nos cuenta una gran parte de la historia con imágenes, reforzadas con las palabras justas para formar una historia digna de los más grandes novelistas.

He leído Wonder Woman, la verdadera amazona con las emociones a flor de piel y el corazón dándome brincos a cada poco. Si miráis la portada, veréis la pesadumbre en los ojos de Diana. Y es una emoción que transmite perfectamente esta obra. Es un libro que vibra en las manos, probablemente por toda la energía que contiene y la pasión que transmite. Para un no-iniciado como yo en las tramas de uno de los personajes no tan conocidos de DC como Batman o Superman, este ha sido un descubrimiento del que sin duda quiero más, y si hay más cómics por ahí con tanta calidad en el dibujo y en el guion, quiero descubrirlos todos.

 

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Las defensas, de Gabi Martínez

las defensas

las defensasHay vidas que dan para un libro, y es una lástima que sus protagonistas no suelan pedirle a un escritor que se lo escriban para que podamos conocerlas. Sin embargo, Domingo Escudero sí lo hizo. Un día de Sant Jordi, se acercó a Gabi Martínez y le ofreció su historia, la de un neurólogo que se había vuelto loco durante una etapa de su vida. Igual que hubiera sido apasionante para sí mismo tratar como médico su propia enfermedad, pues era un caso excepcional y ni siquiera se conocía todavía el tipo de trastorno estaba padeciendo, también lo fue para Gabi Martínez desde el punto de vista literario y aceptó el reto de novelarlo.

Así surgió Las defensas, una historia narrada en primera persona por Camilo Escobedo, un neurólogo que rememora su vida desde el psiquiátrico para dilucidar cómo ha acabado allí. A través de su relato, recorre no solo los últimos treinta años de su vida (su matrimonio y paternidad por inercia, su obsesión por la neurología y especialmente por las enfermedades autoinmunes, su acoso laboral…), sino también los acontecimientos que han marcado España, en general, y Cataluña, en particular, desde la Transición hasta hoy.

La deriva de Camilo Escobedo es extrema y, aun así, la mayoría de los lectores se verán reflejados en muchos de los episodios que protagoniza. La historia retratada en Las defensas cuestiona la forma de vivir de nuestra sociedad, en la que la presión del entorno determina cómo debemos ser y a qué debemos aspirar, tanto en el ámbito personal como en el laboral, aunque ello suponga altas cotas de estrés y de frustración que van mermando nuestra salud física y mental. Y, además, pone en el punto de mira el sistema sanitario desde varios frentes. Por un lado, denuncia el corporativismo y los abusos de poder. Y, por otro, aboga por un nuevo enfoque de las enfermedades neurológicas, que tenga en cuenta que es posible curarlas y que «se puede llegar a los sentimientos leyendo el lenguaje del cuerpo».

Pese a lo que pueda parecer, no es suficiente contar una historia real y contextualizarla en un entorno que todos conocemos para que sea verosímil. Por eso Gabi Martínez ha ficcionado los hechos para crear una novela creíble, sin aclarar cuánto de lo que relata ha sucedido de verdad y cuánto es fruto de su imaginación. Y es que, como dijo Juan Rulfo, la literatura es una mentira que dice la verdad. Las defensas en un buen ejemplo de ello: la ficción de Gabi Martínez no se ciñe a los hechos tal y como sucedieron, pero hace que el lector se tope con esa realidad que tiene ante sus ojos y que no siempre se atreve a enfrentar. Ni siquiera a su protagonista de carne y hueso le han importado esas licencias, pues la novela inspirada en su vida ha transmitido esa verdad que quería reflejar.

Hay vidas que dan para un libro, como la de Domingo Escudero, pero en manos de un escritor como Gabi Martínez, además se convierten en buena literatura; esa que nos hace ver más allá de una vivencia particular para descubrirnos a nosotros mismos.

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Másters del multiverso, de Sergi Escolano

másters del multiverso

másters del multiversoEl humor ya no es lo que era. Ahora existen ciertos límites. Fronteras, custodiadas por seres que nacieron ofendidos, que no se pueden traspasar. Y si lo haces debe ser en petit comité; en la intimidad de lugares clandestinos. Como ese grupo de whatsapp que todos tenemos, en el que el libre albedrío campa a sus anchas y en el cual, normalmente, salen a colación temas que de hacerse públicos te convertirían en el enemigo público número uno del estado (si no contamos al Gran Wyoming) por haber ido demasiado lejos, y que posiblemente, y más importante, harían sonrojar a tu pobre abuela.

Así pues, cuidado, que nadie se percate de que cuentas chistes de humor negro antes de que el cadáver se haya enfriado. Ojo con reírte de mi tendencia política. A la iglesia y a mis creencias, ¡ni tocarlas! ¿Y a las demás? A las demás sí. ¿Puedo hacer chistes sobre tu suegra? Sí. ¡Pero si está muerta! No importa, con las suegras no hay veto. Y si al final decides hacer partícipe de tus chistes al resto de mortales, que sepas que tal vez debas pagar un peaje. Unos cuantos chistes de 140 caracteres pueden conseguir que des con tus huesos en la cárcel. (Y luego nos quejamos de los peajes en Cataluña). Que levante la mano el que todavía espera que los magistrados de la Audiencia Nacional salgan con sendas narices de payaso, presionándoselas como si se estuvieran palpando el escroto en busca de un tumor, para anunciar: “¿Cómo están ustedes? Era todo una broma amiguitos”. En ocasiones, sobre todo cuando ocurren este tipo de hechos anacrónicos con el humor como principal diana (subterfugio de motivos más oscuros y represivos) me pregunto si no estaré viviendo en una realidad paralela. Una en la que el humor, antaño usado para arrancar sonrisas, se esté convirtiendo en un arma necesaria que esgrimir contra la solemnidad, la caspa, el puritanismo y la corrección congénita. Si esto es así, Másters del multiverso de Sergi Escolano es un (tomad nota trío de las Azores) arma de destrucción masiva.

En Másters del multiverso, publicada por la editorial Pez de plata, acompañaremos a Boni en sus aventuras por diferentes universos paralelos. Boni no es más que un chaval normal, algo friki, pringado y pagafantas que bebe los vientos por Carla, una choni que está enamorada del matón del barrio. Un buen día Boni descubre a un tipo clavado a él que dice ser un viajero interdimensional. Boni se unirá a ese extraño viajero para eliminar a Hades, el villano de turno que planea destruir todo el multiverso. Para evitarlo deberá trasladarse a diferentes realidades, a cual más estrafalaria. Con este pretexto Sergi Escolano nos embarca en una novela de ciencia ficción con grandes dosis de humor. Irreverente como en la serie de animación Rick y Morty. En ocasiones absurdo al más puro estilo Monty Python. En otras, y valiéndose de esas otras realidades, repleto de sátira; un humor patrio que en ciertas ocasiones puede recordar al de Pablo Tusset o a las tiras cómicas de la revista El Jueves. Y aunque el humor es el principal aliciente de la novela, cabe destacar que el autor, licenciado en física teórica, explica con soltura, y en un lenguaje muy ameno, qué es eso de las realidades divergentes, que no paralelas. Además, y a lo largo de la novela, realiza un bello homenaje a la literatura, en particular a autores como Borges, Ray Bradbury, Orwell o Philip K. Dick.

Es incuestionable que el punto más fuerte de la novela es su humor satírico; humor que en ocasiones alcanza niveles corrosivos comparables con la sangre de un Alien. Y es que Sergi Escolano lanza dardos, a dos manos, con destino a todo lo que en nuestro país huele a naftalina, y acierta, con buena puntería, transformando en brotes de hilaridad y en carcajadas sonoras tristes acontecimientos de nuestra historia u organizaciones (¿mafiosas?) a las cuales nos hemos acostumbrado, peligrosamente, a que rijan nuestras vidas. Políticos, telebasura, religión católica (aquí es cuando alguien dice: seguro que con el Islam no se atreve), sexo, runners (Escolano echándole huevos) y estupidez a nivel global; todo ello se convierte, mediante la afilada escritura de Escolano, en algo susceptible de convertirse en un sketch humorístico. Es por ello que en Másters del multiverso encontrareis lugares en los que la industria de la televisión controla el estado, convirtiendo a la población en amebas babeantes de tanto ver programas del corazón y escuchar reggaetón. En otra realidad paralela (perdón, divergente) descubriremos que los nazis ganaron la guerra (todo buen libro tiene nazis) y que tanto Hitler como Franco, convertidos en dos vejestorios mitad hombres mitad máquinas, gobiernan medio mundo. Así hasta cinco lugares en los que los acontecimientos que conocemos ocurrieron de forma distinta.

Másters del multiverso se lee prácticamente de un tirón, y a pesar de que la novela tiene ciertos altibajos, chistes con menos gracia y un clímax del cual se podría haber esperado algo más épico, absurdo o menos predecible, engancha desde la página uno. Esto es debido, sobre todo, a esa facilidad que el autor (muy ducho como guionista) tiene con los diálogos. De hecho, en más de una ocasión da la sensación de estar leyendo el guion de un programa de humor en el que se van entrelazando diferentes sketches. Esa sensación se acrecienta cuando Sergi Escolano nos regala, una vez traspasamos el final de la aventura, escenas eliminadas y tomas falsas que dan el remate final a un libro extravagante, mordaz y divertido que hará las delicias de todo aquel que goce de un sentido del humor en plena forma.

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Derecho Natural, de Ignacio Martínez de Pisón

Derecho Natural

Derecho NaturalSi hay una nueva novela de Martínez de Pisón, ya me interesa. Así son las cosas, porque hoy por hoy es uno de los narradores a los que más me gusta leer. Es posible que la historia que cuenta guste más o menos, pero de lo que no hay duda es de la calidad de lo que vamos a leer.

Ya les adelanto que en general también las historias me gustan, me entretienen, y en muchos casos, como ha sido este, me han resultado mucho más interesante de lo que en un principio esperaba.

Es decir, si esperaba mucho, he obtenido más.

Con esta frase empieza el libro: “Mi padre no siempre se pareció a Demis Roussos”. Así de sencillo y así de fácil ha sido que este autor cree en mí esta necesidad de conocer más sobre lo que sigue a esas nueve palabras.

Derecho Natural ha recibido el Premio Nacional de Narrativa, y, sinceramente, no me extraña en absoluto; lo merece, y eso que yo no soy ni de premios ni de lisonjas, pero si alguna novela le ha salido redonda absolutamente, yo diría que es ésta.

Una historia que nos cuenta Ángel en primera persona, un relato familiar que llega al lector, porque es un buen retrato de la época de la que nos habla, la Barcelona de los años setenta y el Madrid de los Ochenta. Lugares que pueden ser representativos de lo que ocurrió en casi todas las capitales de provincia de este país. En definitiva, una España reconocible por todos nosotros.

Pero en Martínez de Pisón siempre hay algo más, ese algo más son sus personajes, tan ciertos y honestos que el lector se los cree, yo me los creo; no los hay carentes de personalidad ni desdibujados, todos están en su papel, todos forman parte de la historia que transmite, de la historia que forma parte de la Historia para que todo encaje.

Yo estudié unos años Derecho, aprobé, y no con mala nota, Derecho Natural, era una asignatura que me gustaba, no era fácil pero sí interesante. Hoy ya no se llama así, pero el Derecho Natural como la Filosofía del Derecho son asignaturas como hechas para mí, porque de no haber iniciado esa carrera seguro que me hubiese gustado hacer Filosofía, esa que dicen que ya no sirve para nada pero que todos los estudiantes de medicina, biotecnologías y diversas ramas de la ciencia buscan para organizar su propia mente y su propia alma.

Pero estábamos hablando de Derecho Natural, del Derecho Natural que nos trae Martínez de Pisón, de esas historias familiares que son al mismo tiempo historias para mostrarnos la España de un tiempo concreto, además del comportamiento humano en las situaciones normales o anormales de la vida.

A mí, esta forma de relatar del autor, me recuerda a los grandes autores de aquellas sagas familiares rusas que todos tenemos en la mente, pero también se me dibujan en su escritura hombres como Pio Baroja o Sender y en ello coincido plenamente con el crítico y también autor, Antón Castro, aunque para mí, también anda presente por sus palabras mi querido Delibes, y es por ello que para algunos es un autor catalogado como clásico, incluso hay quien opina que es un autor que no arriesga.

En mi humilde opinión les diré que Pisón consigue sus objetivos sobradamente. Su forma de escribir crea lectores, fusiona cercanía y calidad, y en esta ocasión nos lleva a una transición en la que veremos ese tiempo del nacimiento de la democracia desde su parte más humana, la transformación de las personas, que al final es lo que lleva a los cambios sociales.

Cambio físicos y mentales que nos irán mostrando cada uno de los personajes sin que apenas nos demos cuenta de lo que están describiendo; la vida en tránsito, la mujer en tránsito, la sociedad en tránsito, la familia en tránsito, y cada uno de los personajes reinventándose como buenamente puede.

Cuando estas cosas se cuentan en primera persona suelen atar al autor a un ritmo dado, pero Pisón sabe moverse por el tiempo y el espacio sin que el lector aprecie el efecto, haciendo fácil lo que para otros autores es imposible, de hecho en algunos suena tan poco natural que puede parecer moderno o arriesgado, cuando lo que realmente hay es falta de pericia literaria.

Una historia que me ha conmovido, divertido, entretenido, me ha hecho recordar el gusto por leer sin que haya una traducción de por medio, me ha hecho reflexionar sobre el buen trabajo que desarrollan estos autores que dejan por escrito las huellas de nuestro pasado, pero poniendo al ser humano en primer plano, hablando de aquellas cosas que parece imposible poder pasar del plano particular al general… Y eso es lo que pasa con el Derecho Natural, con ese derecho no escrito, el que brota de nuestra propia especie, de nuestra básica condición humana.

Como ven, en esta ocasión no me ando por las ramas y les digo que lean a Martínez Pisón e intenten descubrir si hay algo más allá de las palabras, pero si no quieren ustedes hacer ese trabajo lector, léanlo y sencillamente disfruten.

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El retorno del Buda, de Gaito Gazdánov

El retorno del Buda
El retorno del Buda

No creo arriesgar mucho si les digo que Gaito Gazdánov es uno de los pocos autores de los que se puede decir que es genuinamente original. No lo digo porque la temática sea especialmente sorprendente, El retorno del Buda es la historia de alguien injustamente acusado de un crimen que se ve en la necesidad de demostrar su inocencia, sino porque su tono, su manera de contarlo, es de esos tan personales que si hubiera que definirlo mediante su comparación con algún otro autor más conocido la tarea sería francamente complicada.
Tal vez podría justificar mi afirmación en el hecho de que el protagonista sufre con cierta frecuencia una suerte de crisis en las que vive en una realidad paralela sin estar especialmente seguro de en cual de ambos lados se encuentra o en que esa otra existencia es en cierto modo surrealista. También podría hacerlo diciéndoles que la víctima es a su vez un buen amigo del protagonista al que conoció como un pordiosero y que en su segundo encuentro era un millonario. Pero créanme que no es tanto una cuestión de fondo como de estilo, Gaito Gazdánov tiene una forma de narrar adelantada a su tiempo (nació en 1903 y murió en 1971) e incluso al nuestro y tiene un don para mantener intrigado al lector en todo momento. Quiero decir que en un relato al uso a uno le intriga qué es lo que va a suceder, mientras que en El retorno del Buda lo que le inquieta es lo que está sucediendo.
Debo decir que en pocas páginas el autor construye a sus personajes brillantemente, con una sorprendente profundidad teniendo en cuenta, además, que están tan alejados de los tópicos como lo están la trama o el estilo narrativo del autor. Y son muchos los personajes llamativos, y no menos las situaciones sorprendentes que afrontan siempre desde su particularidad.
El propio protagonista es un tipo peculiar, especialmente en su forma de expresarse y en la de razonar, siempre desde una altura intelectual poco acostumbrada y con un compromiso con la racionalidad que raya en ocasiones en una frialdad sobrehumana (tal vez no sea “sobre-” sino “para-” o vaya usted a saber, en cualquier caso humana no parece).
El escenario principal, y me refiero de los reales, es París, algo que ya es un activo en sí mismo literariamente hablando. El París del exilio ruso, o de los exilios porque el acomodado y el miserable parecen mundos opuestos, aunque íntimamente relacionados.
El retorno del Buda es uno de esos libros con los que se establece una relación que va más allá de la que el lector suele mantener con sus lecturas, su originalidad y la extraña relación del protagonista con la realidad, de algún modo contagiosa, convierten su lectura en una experiencia vital extrañamente gratificante.

Andrés Barrero
@abarreror
contacto@andresbarrero.es

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El juego de Ender, de Orson Scott Card

El juego de Ender

El juego de EnderTengo que reconocer que hay unos pocos libros que releo asiduamente. A veces necesito leer algo que sepa exactamente qué efecto va a causar en mí, qué tipo de reflexiones me va a generar y que su lectura va a valer el tiempo que le voy a dedicar. Y uno de los libros que más veces he leído en mi vida es El juego de Ender, así que comprenderéis que me haya alegrado muchísimo cuando he podido comprar la nueva edición en tapa dura que ha sacado Ediciones B, para dar descanso a mi vieja y manoseada edición de bolsillo.

Quizá os sorprenda que me guste releer libros. Hay mucha gente que no lo hace nunca, por principio. Pero quizá sea porque no han dado con el libro adecuado. Hay libros que agradecen o que incluso necesitan más de una lectura. La primera lectura de El juego de Ender tiene muchas recompensas, es vibrante, emocionante, sorprende con sus planteamientos y lanza multitud de ideas y debates al lector. La trama ubica a la humanidad en una situación inquietante, la de tener que prepararse contra una tercera invasión alienígena, pero centra toda su atención en la escuela de batalla en la que se forma a los cadetes espaciales que lucharán contra el enemigo y en el alto mando militar. Pero también agradece una segunda lectura, en la que fijarse en los detalles de personalidad de Ender, nuestro protagonista, y de los que le rodean. ¿Es malo el Coronel que pone a Ender contra las cuerdas, obligándole a dar todo de sí mismo? ¿Tienen motivos los enemigos de Ender para odiarle? ¿Qué les ha llevado a ser así? ¿Son los insectores una raza despiada? ¿Somos nosotros peores que ellos? Oh, sí, una segunda lectura puede refrescar un debate intelectual propio muy interesante y fructífero, aunque se sitúe en un futuro hipotético, muy del gusto de los amantes de la ciencia ficción dura y los libros bélicos.

¿Entonces nos encontramos ante un simple libro de ciencia ficción o de literatura bélica? Hay libros que trascienden completamente el género al que pertenecen, y pasan a convertirse en clásicos de la literatura universal. Decir que El juego de Ender es un libro de estos géneros literarios sería ser muy reduccionista. Por supuesto que lo es, pero también es mucho más. Es una joya que analiza a la perfección muchas facetas de la mente humana, como el instinto de supervivencia individual y como especie, los lazos interpersonales, el amor y el odio que sentimos hacia las personas brillantes que nos rodean…

Es un libro con el que muchos nos podemos sentir identificados. Ender no tiene una vida fácil, desde el inicio tiene que competir con otros niños, que le odian cada vez que hace algo bien, se burlan de él a cada oportunidad que tienen, e intentan eliminarlo como sea por el mero hecho de no integrarse con el resto del grupo. Ender tiene que ganar El Juego como sea, y no solo tiene que ser el mejor, sino que tiene que superar obstáculos a los que ningún otro niño de su edad tiene que enfrentarse. ¿Cómo reaccionar a situaciones así?

Reconozco que me emociona enormemente este libro. La trama me parece genial, y supongo que el hecho de que sea uno de los pocos libros que se siguen reeditando constantemente, después de 30 años de su primera publicación, dice mucho de él. Me sigue haciendo reír y llorar, me hace deleitarme con muchas de sus páginas, detenerme a pensar qué haría yo si estuviera en la situación de Ender o de los otros personajes que pasan por la historia. El juego de Ender es uno de esos libros que hay que leer, tanto por la historia como por el crecimiento personal que se obtiene al responder a los dilemas que nos plantea.

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Sinpiedad.org, de Bernardo Carrión

Simpiedad.org

Simpiedad.orgLo que más miedo da de esta novela, en el fondo, no es la hipótesis que plantea. Y eso que es de las que atrapan desde el primer momento: una página web comienza a ofrecer 50.000€ por cada político español imputado que sea asesinado, con la condición de que se grabe el proceso. Esto ocurre después de que la burbuja inmobiliaria haya estallado y de que se hayan empezado a destapar algunas de las grandes tramas de corrupción que han coexistido en el país. Pero de buenas a primeras aquellos dirigentes que habían disfrutado de completa impunidad para arrebatar y despilfarrar el dinero público se ven convertidos en trofeos de alto valor y ello en el seno de una sociedad que se siente engañada y maltratada por su clase política.

Tampoco son los personajes lo que más aterra de Simpiedad.org. Y eso que no pueden ser más mezquinos; entre las creaciones de Bernardo Carrión encontramos corruptos y corruptores, asesinos, mafiosos, adúlteros, pederastas… seres que, en su mayoría, se ven superados por sus propias ambiciones y que no muestran ningún tipo de empatía con nada ni nadie de lo que les rodea. Es una novela muy coral, en la que más de una decena de personajes tienen una importancia capital en el desarrollo de los acontecimientos, en que la rueda de la corrupción gire con la sobriedad con la que lo lleva haciendo décadas en nuestro país. Apenas hay héroes en esta historia; la sociedad que dibuja el escritor y periodista valenciano es del todo menos amable.

El autor sitúa su novela en la Comunidad Valenciana, una región que ostenta la dudosa medalla de ser el cenit de la corrupción en nuestro país. Dentro de este escenario, es muy de valorar el hecho de que Carrión se haya tomado su tiempo para preparar el contexto. De hecho, la verdadera trama no comienza hasta casi el último tercio del libro; y es que una de las cosas a la que parece haber dado más importancia el escritor es a recordar —algo que nunca viene mal en estos tiempos de sobredosis de información— la forma desvergonzada en la que se actuó con el dinero público en nuestro país hasta que éste comenzó a escasear y hubo que empezar a investigar seriamente dónde se encontraban las goteras por el que se escapaba.

En Simpiedad.org hay mariscadas, prostitución de lujo, acciones preferentes, chantajes, enchufes, sobornos, traiciones, arrepentidos, asesinatos… Y lo más turbio, lo más terrorífico, es que nada de esto ha tenido que salir de la imaginación de su escritor. El periodista, en el fondo, se ha limitado a hacer una muy bien elaborada síntesis de todo lo que hemos ido conociendo en los últimos años, a lo cual le ha añadido un ingrediente más, que es el que le da el toque picante al texto: una opción de venganza remunerada. Venganza no solo por los expolios que ha sufrido el erario público por culpa de estos seres amorales, sino también por lo que ello ha conllevado: desahucios, privatización de la educación y de la sanidad, recortes severos en políticas sociales… Una lectura, en definitiva, que juega con la realidad y la ficción y que, en mi opinión, refleja el hartazgo generalizado con los titulares que escuchamos cada mañana al levantarnos. Aunque por suerte (al menos eso creo y espero) la España real no está tan harta como la de Carrión.

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Assassination Classroom 17: Hora de dividirse, de Yusei Matsui

assassination classroom 17Mi relación con Assassination Classroom se ha convertido en un diario de lectura público, porque es la tercera vez que os hablo de él. Suerte habéis tenido de que no comenzara a leerlo desde el primer número… Como no quiero repetirme, os dejo enlazadas mis reseñas de Assassination Classroom 15: Hora de la tormenta y Assassination Classroom 16: Hora del pasado, por si aún no sabéis nada de este manga, y paso a comentaros qué me ha parecido Assassination Classroom 17: Hora de dividirse.

Si la anterior entrega me encantó, pues en ella se revelaban incógnitas clave de la trama y había grandes dosis de amor, acción, crítica social y drama, este último capítulo me ha parecido de transición. Incluso su autor, Yusei Matsui, lo reconoce, de ahí que la portada sea amarilla, el color de las medias tintas, el que aparece cuando empieza a desvariar, según él. ¿Qué se le va a hacer? Todas las series —o sus creadores— necesitan esos momentos. Pero que sea de transición no quiere decir que no pase nada, ya que la clase de 3º-E de la escuela secundaria Kunugigaoka rompe la baraja y da un paso decisivo para encarar la recta final de la historia.

Tras conocer el pasado de su profesor, algunos alumnos se niegan a seguir adelante con la misión de asesinarlo, mientras que otros creen que deben hacerlo de todos modos. No es una cuestión de odio —¿quién podría odiar a ese encantador monstruo que ha hecho tanto por ellos?—, sino de principios. Os recuerdo que si Koronsensei no muere, el mundo entero será destruido, así que es una decisión vital; y todos, tanto los que quieren matarlo como los que quieren salvarlo, creen firmemente que su postura es la mejor para el bien común. Aunque también saben que la fuerza de la clase reside en su unión y que, si no se ponen de acuerdo, serán ellos mismos los que pierdan todo lo que han ganado a lo largo del curso. Así que Korosensei plantea un ejercicio para resolver el dilema: que pongan en práctica en una batalla de paintball las artes de asesinato aprendidas en el último año  y que la postura del equipo vencedor sea asumida por toda la clase. Y es que, como bien sabe Koronsensei, cuando uno lucha por defender sus principios es cuando da lo mejor de sí; y eso es, al fin y al cabo, lo que quiere que aprendan sus alumnos.

Para los que les guste la acción, en Assassination Classroom 17: Hora de dividirse hay muchísima, ya que gran parte del capítulo se centra en la batalla, mientras que la trama permanece estancada hasta las páginas finales, donde la historia da un giro estratosférico. Y hasta aquí puedo contar. Quedan cuatro entregas para saber cómo acaba el manga, y después de este capítulo de transición, creo que el siguiente vendrá cargado de nuevos descubrimientos y avances importantes, ya que Yusei Matsui sabe cómo dosificar la emoción. Así que espero que Panini no tarde en publicar el capítulo 18. Seguiré contándoos mi diario de lectura de este imprevisible manga en la próxima reseña de Assassination Classroom.

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Teen Titans Go! 1, de Sholly Fisch, Hagan, Bates y Corona

Teen Titans Go! 1

Teen Titans Go! 1Si tienes hijos o sobrinos seguramente estarás hasta el moño de ver los dibujitos animados que ponen en las nuevas cadenas infantiles. Dibujitos, en su mayoría, que pasan de demasiado infantiles a estridentes y raritos. Bob Esponja fue el comienzo de dibujitos psicodélicos. Ahora hay unos cuantos que he de decir que me han sorprendido gratamente. Se llaman Gumball o algo así, y fue junto a otras series tipo Sanjai y Craig, los canallas dibujos de un chaval y su mascota serpiente, los que más me han llamado la atención. Quizá por su irreverente carácter rebelde. Si puedes, ponte un capítulo que trataba sobre los personajes extra en la serie de Gumball, de lo mejorcito que he visto desde los antiguos Simpson, los buenos, los que molaban. Bueno, a lo que iba, desde que tengo sobrino veo muchos dibujitos nuevos en la tele. Y también leo algunas cosas más infantiles. Cosas tan tronchantes y divertidas como Teen Titans Go! 1, la nueva serie de cómics relacionada con los Jóvenes Titanes del Universo DC. También tiene su versión televisiva y mantiene el mismo estilo.

Por ser infantil no quiere decir que no la disfruten los adultos. Bueno, no sé si considerarme adulto, pero mis añitos y canas luzco ya, así que algo de eso tendré. Ante todo, lo que tengo son ganas de encontrarme series curiosas y con un toque canalla que me devuelva el placer por leer una historieta, entretenerme y disfrutar de ella. Sholly Fisch, que ha traído de vuelta lo mejor de Scooby-Doo a los cómics, escribe la primera de las dos historietas que componen este Teen Titans Go! 1. En ella, Ciborg quiere descubrir quién se está comiendo su comida de la nevera. Para ello intenta hacer una estrategia de vigilancia total para descubrir al zampón que se come su pastel. Cuando vuelve a abrir la nevera su comida ha vuelto a desaparecer. Pero, ¿cómo? Si ha vigilado toda la noche. Un adorable y pepón Robin quiere descubrir el misterio de habitación cerrada en la que sin que nadie abra la nevera desaparece la comida. Para ello lleva a sus amigos a un inquebrantable interrogatorio que resulta bastante cómico. Como cómico es el desenlace de la historia. Una pizza con un ingrediente especial, posesión demoníaca, será la protagonista. Como dice Raven, siempre es mejor una pizza con ingredientes endemoniados que con piña.

Para la segunda historieta, el equipo creativo cambia pero no así su estilo. Los dibujos, al más puro estilo cartoon que tan bien le vienen a esta serie infantil, le dan ese toque expresivo y achuchable, si se me permite la expresión, a estos jovencitos titanes. En este otro relato corto Beast Boy y Robin apuestan por ver quién ganará en un juego de mini golf. El precio de la apuesta es alto así que deciden jugar sin leyes y ponen en práctica sus poderes y habilidades para conseguir ganar el juego.

Esta serie me ha ganado por su narración amena y divertida, con diversas situaciones cómicas entre los personajes. También su estética y trato adorable hacia los Jóvenes Titanes y el carácter canalla que, como en las series de dibujos animados que comentaba al principio, consiguen hacerme reír y pasar un rato de lo más gratificante. Sin duda lo recomiendo para todo aquel padre, madre, tío o tía que lleva a sus guajes a la tienda de cómics a comprarle sus primeros tebeos.

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Regreso a casa, de Akiko Miyakoshi

Regreso a casa

Regreso a casaHoy vengo a hablaros de otro de esos cuentos que son ideales para irse a dormir, como Gracias y buenas noches, del que os hablé hace poco y que pertenece a la misma editorial.

Regreso a casa cuenta la vuelta a casa de una pequeña conejita en brazos de su madre. Una vuelta a casa que se produce de noche, en esa hora en que apenas hay nadie por la calle y las luces del interior de las casas empiezan a encenderse con la rutina de un nuevo día que llega a su fin. La primera ilustración, con esa conejita en brazos de su madre me causó mucha ternura y me trajo muy buenos recuerdos. ¿Os acordáis cuando erais pequeños e ibais con vuestros padres a algún lugar en el que se hacía de noche y tú te quedabas dormido en cualquier sitio?, ¿recordáis cómo, mágicamente, aparecíais en vuestra cama al día siguiente? Me encantaba esa sensación. Quedarme frita en cualquier parte y que mi madre me cogiese en brazos, me montara en el coche y me metiese en la cama sin que yo me diera cuenta. Ahora, que me gusta más bien poco salir por la noche, no sabéis cuántas veces me he acordado de esos momentos cuando me encontraba en algún bar a altas horas de la noche. “Ojalá dormirme aquí y amanecer en mi cama mañana”. Qué pena que a partir de cierta edad se nos acabe esa magia y ese chollo, ¿verdad?

Elegí este cuento porque me atrajeron mucho sus ilustraciones, que son obra de la ilustradora japonesa Akiko Miyakoshi. Licenciada en Comunicación Audiovisual y diseño, esta autora ha obtenido ya varios premios gracias a sus ilustraciones, como el prestigioso Gran Premio para Libros Ilustrados que otorga la Asociación de Libros Escolares de Japón. Lo cierto es que son una monada estas ilustraciones capaces de decir mucho más que cualquier palabra.

Como os decía, Regreso a casa cuenta ese momento del día que está por acabar. La pequeña conejita, cansada de tanto jugar, es llevada por su madre en brazos por las calles de una ciudad que empieza a despedir el día. Los comercios empiezan a cerrar y a través de las luces que iluminan las ventanas de las casas pueden adivinarse muchas cosas. Alguien está manteniendo una conversación por teléfono, otra persona debe andar preparando la cena porque huele realmente bien, otros descansan frente al televisor y en la ventana de al lado se adivina una fiesta muy animada. Todos se preparan para irse a dormir: se bañan, cenan y se lavan los dientes. A lo lejos, unos pasos de alguien que se dirige a la estación para tomar un tren y regresar a casa tras otro largo día de trabajo.

Esas inevitables rutinas que se producen todos los días en las ciudades, en ese momento en el que el día se apaga y nos preparamos para decir adiós. El momento de dar las buenas noches y descansar para coger fuerzas para el día siguiente.

Un cuento muy tierno y estéticamente precioso que seguro encantará leer a los peques antes de dejarse llevar por el sueño.

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Archie conoce a los Ramones, de Álex Segura y Matthew Rosenberg

Archie conoce a los Ramones

Archie conoce a los RamonesHey! Ho! Let’s go! ¿Cuántas veces habré berreado esto en los bares? Cientos, miles, millones de veces y no me cansaré nunca de hacerlo. Es un grito de rebeldía, de oposición a lo establecido, de diversión cuando se es joven porque es cuando hay que aprovechar para divertirse. Esa es la meta, no dejar nunca de divertirse. Los Ramones, además de ser el grupo cuyo logo luce en las camisetas más vendidas de las tiendas H&M o el grupo Inditex (lo siento por haber tenido que hacer mención a esto, es muy manido, casi ridículo, pero también es un hecho) fueron una revolución del punk rock neoyorquino, una bomba de oxígeno para la juventud de la época que se juntaba en el bar CBGB para escuchar nuevas bandas con muchas ganas de tocar las narices a unos cuantos y hacernos divertir a los jóvenes. Bueno, a mí, de Móstoles y nacido a mitad de los ochenta todo esto me pilló algo lejos, pero el mensaje y la música de los Ramones me han llegado con la misma intensidad. Y sí, las camisetas también, pero la mía es de las buenas, del rastro madrileño.

En Libros y literatura puedes leer una de las reseñas dedicadas a la figura del batería de la banda, Marky Ramone. Aquí voy a comentar un cómic, otro clásico americano, que une en este número a dos pesos pesados de la cultura pop estadounidense: los Ramones y el pelirrojo más conocido de los cómics, Archie. Y como título, pues algo sencillo, que deje claro la intención de la historieta. Esto es Archie conoce a los Ramones.

Archie y sus amigos han formado una banda de rock, o eso creen ellos. Se están preparando para la batalla de bandas del Instituto Riverdale, pero sus dotes para tocar dejan mucho que desear. No tienen ritmo, están desafinados y la coordinación entre ellos brilla por su ausencia. En fin, lo suyo no es el rock. El hartazgo y las discusiones entre ellos van en aumento así que su amiga, la bruja Sabrina, les va a echar un cable a modo de conjuro. Le regala a Archie el primer elepé de los Ramones para que aprenda de ellos. Cuando pone el disco, fruto del embrujo de Sabrina, Archie y sus amigos viajan en el tiempo a Nueva York, a la puerta del mismísimo CBGB donde se encontrarán con los originales Ramones. Ellos les invitan a tocar como teloneros, pero siguen sin saber tocar. Así que el propio Joey Ramone les insta a realizar una serie de pruebas para aprender a tocar. Durante las páginas se suceden continuos guiños a las canciones de los Ramones; acceden al Rock and Roll High School, tienen que encontrar un tesoro en un cementerio de mascotas o viajan en autostop hacia Rockaway Beach. Todo con tal de aprender a afianzar las relaciones como banda, primer paso para tocar en un grupo, y después, como les recomendará Marky Ramone: «tocar muy rápido». Deberán demostrar su aprendizaje en una batalla de bandas en el mítico local CBGB antes de regresar a su tiempo. ¿Lo conseguirán?

Archie conoce a los Ramones tiene los destellos de humor y argumento ligero y amable que caracterizan a las historias de Archie. La gracia recae en los homenajes a la banda, con viñetas dedicadas a su puesta en escena en pleno directo tocando el «Bliztkrieg Bop» y la reproducción de lugares tan especiales como el CBGB, el local que catapultó a Blondie, Patti Smith o The Jam además de a los Ramones. Las páginas finales de esta edición de Norma contiene las distintas portadas que se lanzaron en Estados Unidos realizadas por varios artistas, síntoma de la importancia que allí se tiene de esta colección y entre las que se incluye la de mi dibujante favorito Francesco Francavilla. Una lectura amena para pasar un rato agradable y entretenido leyendo y escuchando, por supuesto, los discos de los Ramones.

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