
¿Quién no recuerda haber experimentado mil y un sentimientos a la vez en los primeros años de nuestra adolescencia? ¿Encerrarnos en nosotros mismos por el más mínimo fracaso en el colegio o en nuestras actividades extraescolares? ¿Enfadarnos con nuestro mejor amigo o amiga por la cosa más insignificante? Y cómo, en aquellos momentos, nos parecía el fin del mundo y nos ahogábamos en lágrimas encerrados en nuestros cuartos, pensando que jamás se solucionaría. No puedo evitar sonreír ante la inocencia de aquellos años, porque me encantaría revivirlos para experimentar todo por primera vez. Y creo que no soy la única.
No es nada fácil reflejar todos estos sentimientos y meterse en la cabeza de una niña de doce años. Sin embargo, Victoria Jamieson lo hace de forma brillante en solo unas 250 páginas, que se leen en un suspiro (en mi caso, en una sola noche) y que te sacan más de una sonrisa. Porque Sobre Patines es una novela gráfica que explora con humor la etapa adolescente y todos los altibajos y cambios que todos experimentamos cuando la vivimos. Y tanto Astrid, la protagonista, como Nicole, Rachel o Zoey representan a muchos adolescentes reales y a sus problemas cotidianos.
Personalmente, me sentí muy identificada con Astrid desde el principio. Su miedo a ser rechazada por ser diferente a los demás, a no conseguir lo que se propone ni lograr sus sueños, su gran torpeza en multitud de ocasiones y su incapacidad de afrontarse a los miedos e inseguridades con los que se encuentra en su día a día… Es algo que todos hemos experimentado alguna vez en esa dulce, aunque también muy difícil, etapa de nuestras vidas. Una etapa en la que tantos sentimientos se mezclaban y no sabíamos qué hacer con todos ellos. Cómo seguir adelante después de todas las patadas y desilusiones que nos da la vida. Aunque eso es algo que también nos ocurre cuando somos adultos, ¿no? ¿Acaso cambian tanto nuestros miedos? ¿O es que simplemente aprendemos a manejarlos? Esto es algo en lo que este libro me ha hecho reflexionar.
Además, Sobre Patines nos cuenta esta bonita historia mediante el humor y consigue sacar al lector más de una sonrisa en cada uno de los capítulos, debido a la ironía de Astrid y su forma de reírse consigo misma. Y creo que esto es algo que todos deberíamos hacer alguna vez, reírnos más de nosotros mismos y no tomarnos todo tan en serio. Por eso creo que esta novela me ha parecido tan especial.
Y otro tema interesante y esencial que se trata aquí es el deporte y todo lo positivo que puede aportar a una persona en todas las facetas y edades de su vida. El patinaje hace a Astrid una persona feliz, capaz de superar sus miedos con esfuerzo y pasión, y le ayuda a entender que nadie te regala nada en esta vida. Que hace falta trabajar para conseguir lo que queremos. Y esto le hace evolucionar en su camino hacia la madurez y es una chica totalmente distinta la que conocemos al comenzar la lectura que la que nos encontramos cuando la acabamos.
La lectura de Sobre patines ha sido toda una vuelta a mis doce años, que recomiendo a cualquier persona, sin importar la edad que tenga. No solo es increíblemente tierna y divertida, sino que es una novela gráfica con ilustraciones preciosas, coloridas, positivas y llenas de detalles. Una novela que no me extraña que haya sido premiada, ya que ha sido creada con una sensibilidad y una madurez que no pasa desapercibida y que sin duda regalaría a mis hijos, si los tuviera.
Aprender de nuestros errores, levantarnos cuando nos caemos, creer en la importancia del trabajo en equipo y en la inutilidad de ganar por ganar o agradar a otros. Es algo que debemos recordarnos siempre y que no me ha venido nada mal recordar en este libro. Porque así es la vida y es algo que todos debemos comenzar a aprender en nuestros primeros años de adolescencia.

«¿Qué es más importante: contar una buena historia o desenterrar la verdad?». Buena pregunta, ¿eh? Yo se la haría a más de un periodista, pero esto va de literatura. Y no lo digo solo porque vaya a reseñar un libro, sino porque este libro, Una historia casi verdadera, plantea esa pregunta en su portada y a lo largo de toda su trama, pero enfocada desde la perspectiva del mundo literario.
Tras semejante parquedad y descripción en el título encontramos la adaptación al cómic de un relato del omnipresente 
Laura Ferrero supuso todo un boom literario con su libro de relatos Piscinas vacías. Un libro que yo no he leído, pero que 
Tengo que decirles que hasta hace no mucho yo no era especialmente aficionado al sake, lo había probado en contadas ocasiones y lo cierto es que no me había gustado demasiado. Mi percepción cambió no porque probase un sake exquisito que hiciese que cambiara mi opinión, sino que fue gracias a un documental, 
Como norma general, siempre es un buen momento para revisitar a los clásicos pero el bicentenario de su publicación suele ser uno especialmente indicado. Ahora vendría el tema espinoso, qué es un clásico, pero sea cual sea el criterio que a uno le lleve a decidirlo, la lista quedaría un tanto coja sin un libro como Frankenstein.


Leer La niña Mágica, de la escritora valenciana Virginia Alba Pagán, me ha hecho recordar Dentro del laberinto, mi película preferida de la infancia, lo que siempre es de agradecer. Pero sobre todo me ha traído a la mente 
Ya comenté en la reseña de 
Que Vaughan es bueno haciendo cómics es como decir que la lluvia moja. Antes del éxito de Saga, Ex-Machina y Paper girls, 
Los cómics sobre superhéroes siempre nos han ofrecido historias en las que el protagonista que goza de poderes inimaginables está en el punto álgido de su vida. Su poderío es apabullante, sus músculos increíbles y en su actitud mora la osadía que va intrínsecamente ligada con la juventud. Tras algún que otro contratiempo nuestro héroe o heroína siempre acaba venciendo al villano de turno. En ocasiones casi sin despeinarse.
Tengo que admitir que no soy muy fan de thrillers históricos, sobre todo de esos que tienen una gran campaña de publicidad detrás y que se declaran sucesores de El código Da Vinci o Ángeles y Demonios, de Dan Brown. Pero cuando hay uno que llama mi atención no puedo parar hasta tenerlo entre mis manos. Y eso es lo que me ocurrió cuando leí por primera vez la sinopsis de La Marca del Inquisidor, una historia basada en la Roma del siglo XVII. Y esa fue mi gran debilidad y el gran motivo por el que me decidí a leerlo, ya que soy una apasionada de los misterios y de la Roma antigua.