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El secuestro de la esperanza, de Álber_4

El secuestro de la esperanza

El secuestro de la esperanzaSi hay algo que me acompaña en mi día a día —aparte de los libros y la escritura, claro está— es la música. Desde bien pequeña me inculcaron el gusto por ella hasta el punto de empezar a dar clases de piano cuando tenía ocho años. Esa afición fue creciendo, tanto que cuando tenía dieciséis años era incapaz de dormirme si no estaba la minicadena encendida. Mis gustos se fueron definiendo poco a poco y llegó un momento en el que ya podía decir que mi género de música favorito era el rock. Así, Platero y tú, Extremoduro, Marea y La Fuga estaban en mi top de favoritos en cuanto a música nacional. Parece ser que Pedro, uno de los protagonistas de El secuestro de la esperanza también llenaba su mp3 de la música de estos grupos. He querido empezar esta reseña así por una sencilla razón: La Fuga ha sido siempre uno de mis grupos favoritos. Me sé absolutamente todas sus canciones, de principio a fin. Tal vez sea porque compartimos hogar, Reinosa, o porque sus miembros son tan cercanos que parecen de la familia. Así que me ha encantado ver la referencia a mi amada Balada del despertador entre las páginas de este libro. A partir de ese punto exacto, Pedro empezó a caerme muy bien.

Pero vayamos por partes. Esta novela, escrita por el vallisoletano conocido como Álber_4, cuenta la historia de Devassy, un joven procedente de la India que decide abandonarlo todo para venirse a vivir a España. Junto con otros chicos de su edad, obtendrá una especie de beca otorgada por la Iglesia Católica que promete cubrir todos los gastos que puedan tener en España. Eso,  parecer ser suficiente como para que Devassy pueda pagarse los estudios de Teología que tanto ansía y para, después de años estudiando, poder ordenarse sacerdote y tener un sueldo fijo hasta el fin de sus días. Qué bonito es el sueño español. Todo lleno de esperanzas y luz y mariposas…. Pobre Devassy. El tiempo pasa volando para él, tanto que cuando se quiere dar cuenta, habrán pasado dos años desde que llegara de la India, tiempo en el que no ha sabido nada de los compañeros que emprendieron con él aquel maravilloso viaje. Es así como conoce a David y a Pedro (el de antes, el chico que escuchaba La Fuga en su mp3), que le ayudarán a encontrar a sus antiguos compañeros.

Cuando Devassy decide emprender el camino a España, ya empieza a imaginarse su gran futuro, cuál será su sorpresa al darse cuenta de lo que es en realidad la sociedad española.

Lo cierto es que lo que podría parecer un libro sobre aventuras, sobre el descubrimiento de uno mismo o de las diferencias culturales, al final se convierte en un libro cuya acción va creciendo más y más. No se queda ahí. La trama se irá enredando a medida que nos adentramos en la historia, hasta el punto de encontrarnos ante una novela que bien podría ser un thriller, pues nuestros tres protagonistas se verán envueltos en una trama de corrupción, cosa que jamás sospecharon en un principio.

Álber_4 retrata la España de los años dos mil, en concreto del dos mil siete, donde la crisis ya empezaba a vislumbrarse. Así que no es de extrañar que los más corruptos de la sociedad se prevalecieran de esta situación e invitaran a España, todavía más, a entrar en la crisis que tan impronunciable fue durante tanto tiempo. Los saltos en el tiempo son constantes en la novela, cosa que me gusta muchísimo. Volvemos asiduamente dos años atrás para ver cómo fue la llegada de Devassy a España. Es un recurso que siempre me ha gustado, ya que el autor te va dando detalles de la historia poco a poco. Se retrotrae a un punto anterior de la trama para darte aclaraciones o especificaciones que serán importantes posteriormente. Además, los capítulos están contados por los diferentes protagonistas dependiendo del momento y eso, a mi parecer, dota a la obra de mayor agilidad y velocidad. En este caso, me ha ocurrido porque me encantaban los capítulos en los que Devassy contaba su propia historia, así que los capítulos en los que Pedro o David eran los protagonistas, los leía deprisa para poder volver a encontrarme pronto con Devassy. No es que los otros narradores no me hayan gustado, es que me ha gustado mucho cómo el joven de la India cuenta sus propias vivencias y da su punto de vista sobre todo lo que está ocurriendo.

Por eso, sin duda una de las cosas que más me ha gustado de este libro es haber podido ver España desde los ojos de Devassy. Él viene de un país con una cultura extremamente opuesta a la nuestra. Sin ir más lejos, en un capítulo, Devassy habla de que una de las cosas que más le choca cuando llega a España es el hecho de que las mujeres trabajen. Dice que en la India las mujeres que están en el mercado laboral son casi una especie en peligro de extinción. Por lo tanto no es de extrañar que le sorprenda que sea una chica y no un hombre la que le sirva el café por las mañanas. Él no dice que le parezca mal, sino que le parece extraño. Así, como este hecho que nosotros acostumbramos a ver a diario, Devassy encuentra cientos. Cientos de particularidades de nuestra sociedad que a él le parecen de lo más extraño. Aquí hay que romper una lanza a su favor. Imaginaos ahora a vosotros mismos viviendo en un país extranjero tan diferente al vuestro. En mi caso, podría ser la India. Imaginaos convivir con ellos, con su cultura y sus costumbres. Yo creo que podría escribir un libro explicando todo lo que me parecería extraño en comparación con el sitio del que vengo. Y eso que nunca he estado en la India (una pena).

El secuestro de la esperanza es la primera parte de la saga Enmascarados por el mundo. Cuando conocí el libro me sorprendió leer que estaba enfocada a un público millennial. Aunque yo estoy dentro de esa generación que está dando mucho de qué hablar ahora mismo, la verdad es que he tenido que bucear un poco por Internet para saber cuáles son las características que nos definen y por qué este libro podría encajar en nuestro perfil. En primer lugar, la palabra que más he leído en estos artículos ha sido la palabra “tecnología”. Está claro que no sabemos vivir sin ella, que estamos enganchados. Ya sea al ordenador, al móvil, a las redes sociales… el abanico es amplio. He leído que de media pasamos unas tres horas usando la tecnología. A mí no me salen las cuentas… porque yo creo que empleo alguna más. También he leído que somos escépticos. Eso es muy cierto. Todo lo ponemos en duda, lo cuestionamos todo, buscamos alternativas, nos quejamos y nos volvemos a quejar. Pero muchas veces pecamos de no dar soluciones. Y, por último, he leído que ante todo tenemos un espíritu solidario y viajero, que las barreras normalmente no existen para nosotros y que coger un avión para conocer una cultura nueva es algo que siempre tenemos en mente. Si la persona millennial que lea este libro cumple, aunque solo sea, con el cincuenta por ciento de las características que acabo de mencionar, estoy segura de que se enganchará a sus páginas enseguida, pues conseguirá conectar perfectamente con los personajes y con la historia. Así que sí, estoy de acuerdo con que es una novela para la generación de la que hablamos.

No sé cómo serán las siguientes partes de esta saga, pero solo espero que Álber_4 consiga mantener el nivel de redacción y de desarrollo que ha tenido en esta primera entrega. No me imagino lo difícil que tiene que ser autoeditar tu propio libro, empezando desde cero, sin la ayuda de distribución y publicidad que podría dar una gran editorial. Así que desde aquí le quiero mandar mi enhorabuena, por el trabajo tan bueno que ha hecho.

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El Proxeneta, de Mabel Lozano

el proxeneta

el proxeneta

“Fui tratante de mujeres durante más de veinte años. Las compré y vendí como si fueran ganado, para explotarlas salvajemente en nuestros clubes, sin compasión…”

Así, de forma terriblemente directa, sin enmascarar nada, sin esconder la dureza con la que nos vamos a encontrar en esta historia que nos cuenta la autora, Mabel Lozano, a través de la narración en primera persona que de “El proxeneta”, Miguel, conocido en el mundo de la prostitución y la trata como “El Músico”.

Y es que a través de las páginas de este libro nos encontramos a un hombre que tuvo una infancia durísima, y que parece que inevitablemente estaba predestinado a entrar en este terrible mundo del sexo y de la “vida alegre”, que como todos sabemos siempre resulta la menos alegre de las vidas que una puede tener.

Nuestro protagonista, “El proxeneta”, nació en Barcelona en 1963, en plenas Ramblas, y tal era la miseria familiar que tuvo que ser entregado por su madre, al igual que sus hermanos, a un orfanato, donde fue víctima, como tantos y tantos niños y niñas de terribles privaciones y abusos:

“La primera vez me quedé callado. De mi garganta, seca, no salió sonido alguno. Aunque lo deseaba con todas mis fuerzas, no conseguí articular palabra ni negarme ni pedir ayuda. El miedo y la culpa me cerraron la boca. Sobre todo la culpa. El creer que era yo quien provocaba todo aquello. Yo, que no era más que un chaval de 13 años, solo y asustado…”

El Músico nos irá contando su vida, a modo de documental, desde que era un niño hasta que finalmente, y tras haber esclavizado, casi literalmente, a más de 1.700 mujeres a las que previamente había captado en sus países de origen, fundamentalmente Colombia, fue condenado judicialmente, si bien, una vez ya en la calle, cooperó con la justicia para desarticular otras redes de prostitución.

Yo creo que todos reconocemos en Mabel Lozano, en un principio modelo, actriz y presentadora de televisión, a la mujer que se fue reconvirtiendo en una gran luchadora por los derechos de la mujer, especialmente comprometida en su obra cinematográfica con las víctimas de la prostitución y las de trata de blancas para fines sexuales. La autora debutó en el cine como directora con el largometraje documental “Voces contra la trata de mujeres”, que causó una gran conmoción en la sociedad más comprometida, y más tarde regresó con el titulado “Chicas Nuevas 24 horas”.

Imagino que para la autora de estos documentales tan ligados a las víctimas de la trata y la prostitución, le habrá sido muy difícil y doloroso escribir este libro que nos muestra en este caso la visión desde el otro lado, desde el lado del proxeneta sin escrúpulos, pues como les decía ella siempre, en sus documentales y conferencias impartidas, ha estado al lado de éstas mujeres.

Según ha contado en los medios, conoció a Miguel hace un par de años a través de un amigo en común. Miguel ya había salido de la cárcel, salió con pleno arrepentimiento y con la absoluta convicción de la necesidad de colaborar con la policía para desarticular, en la medida de sus posibilidades, este tipo de mafias que llevan a las mujeres a esas terribles situaciones de esclavitud sexual y personal.

Dice Mabel que: “Para mí fue muy duro después de 12 años escuchando los testimonios de mujeres dolidas, vejadas, coaccionadas, violadas y esclavizadas…”. Y no lo dudo, y por eso les decía que no debía haber sido fácil para ella escribir este libro. Pero por otra parte es comprensible el interés de querer saber y conocer, por fin, todo el entramado sobre un tema en el que llevas tantos años con un compromiso tan grande de trabajo.

Les tengo que decir que me adentré en esta lectura con una postura que mantengo desde hace muchísimo tiempo contraria a la prostitución, algunos artículos en alguna ocasión me han hecho dudar de mi postura tan tajante, pero la lectura de El proxeneta me ha ayudado a posicionarme de una forma aun mucho más radical en contra de cualquier tipo de comercio con el cuerpo de una mujer, incluso el que llaman voluntario ¡¿Voluntario?!

El Proxeneta nos cuenta como desde la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (ANELA), se pagaba a prostitutas para que dieran una imagen de mujeres que ejercían la prostitución por “voluntad propia”. Se pagaban grandes campañas para mejorar la imagen de estos locales haciendo creer que se cumplía con una “labor social”. Cuando lo cierto es que detrás de esto siempre hay corrupción, esclavitud, degradación y corrupción como mínimo; en numerosas ocasiones al final del triste camino está la muerte a las que les lleva su vida.

Un libro que no obvia datos durísimos, una mujer que costaba 1.200 Euros generaba a los largo de sus dos o tres años de esclavitud más de cien mil limpios, porque estas mujeres tienen fecha de caducidad, y una vez que están acabadas para dar de sí en determinados clubes, son revendidas a otros proxenetas que las obligan a ejercer en las calles. Una actividad, como ya ven, que genera muchos más ingresos, y con muchos menos riesgos, que el narcotráfico. Increíble la manera en la que narra cómo decidió delatar a otros traficantes para hacer creer a la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF), que sus negocios estaban libres de trata y se ejercía la prostitución libre y voluntaria.

La prostitución en España no es ilegal; sí lo es la trata, ¡faltaría más! Pero no nos equivoquemos, nadie llega a la prostitución por gusto, ni tan siquiera para ganar algo de dinero en caso de necesidad imperiosa, se tienen que dar más requisitos, más situaciones, y siempre detrás de ellas hay engaño, falta de cultura y desamparo, falta de políticas sociales, dejación de funciones de la Administración, corrupción… Y luego están los clientes, los que no denuncian que hay menores atrapadas, los que no denuncian que hay mujeres contra su voluntad, los que no denuncian que hay mujeres con evidentes lesiones… Los clientes no están al margen de este submundo, de este drama en el que se encuentran tantas y tantas mujeres, son colaboradores necesarios de la explotación y la pervivencia de la trata y la prostitución.

Y aún habrá quien en pleno Siglo XXI le ría la gracia a esos chavales que van de putas para pasar una tarde original y divertida…

Mi más sincera felicitación a Mabel Lozano por su trabajo, y hoy en especial por este libro que tanto me ha impactado, El proxeneta, y por su trabajo en general, pero por encima de mis felicitaciones quiero que quede aquí mi agradecimiento a su generosa labor para denunciar este oscuro mundo de la compraventa de mujeres.

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La princesa y la muerte, de Gonzalo Hidalgo Bayal

La princesa y la muerte

La princesa y la muerteSi os soy sincera, el primer motivo que tuve para leer este libro fue su autor. Cuando leí que Gonzalo Hidalgo Bayal es de Cáceres como yo, me gustó mucho la casualidad. Bueno, él es nacido en Higuera de Albalat y vive en Plasencia, donde ha sido profesor de literatura durante muchos años, pero sigue siendo de la tierra. Y como a los paisanos, compañeros en la escritura, hay que conocerlos y apoyarlos, aquí estoy.

Gonzalo Hidalgo Bayal tiene varias novelas publicadas (Paradoja del interventor o El espíritu áspero) y ha recibido varios premios (Qwerty o Tigre Juan). Yo no tenía el placer de haber leído nada suyo, pero nunca es tarde, ¿verdad?

Otro motivo para leer La princesa y la muerte fue el epílogo que aparece en el libro, que leí antes de comenzarlo. En él, Gonzalo nos cuenta que desde el año 1992, pasaba sus vacaciones en una casa en una playa del sur. Fue allí donde empezó a dar sus paseos con una niña, que entonces era muy pequeña, y en los que juntos recitaban cuentos e historias que ambos se sabían de memoria. Hasta que en 1997, agotados ya casi todos los cuentos y discusiones, a Gonzalo se le ocurrió la idea de improvisar una historia. Desde entonces, las historias que le contara a la niña serían invenciones suyas. Ella, daría o no su aprobación. Si la respuesta era sí, Gonzalo escribía esa misma tarde la historia en papel. ¿No os parece una historia maravillosa para un libro? Qué suerte tuvo esa niña con un hombre como Gonzalo a su lado.

Así pues, La princesa y la muerte se originó en aquellos paseos. El libro consta de 21 fábulas. Como indica el autor en el epílogo, ha decidido llamar a estas historias fábulas aplicando el esquema de clasificación narrativa que propone Rafael Sánchez Ferlosio. Para que sea una fábula, uno de los rasgos principales es que el protagonista de la fábula sea “el universal”. La prueba está en que siempre lleva el artículo delante: el rey, el príncipe, la princesa, el mendigo, etc. Es decir, es un personaje conocido para todo lector.

En las fábulas de este libro siempre están la princesa y la muerte como protagonistas, y en torno a ellas aparecen otros personajes: el caballero, el juglar, el mercader, el leñador, el rey, el príncipe o el dragón.

Como bien podemos leer en la portada, que por cierto, tiene una ilustración preciosa de Lucas Baró, La princesa y la muerte es “un libro de relatos encadenados para lectores de 8 a 88 años”. Y sí, este es un libro para todos los públicos porque contiene historias llenas de imaginación, un montón de aventuras y mucha fantasía. ¿A quién no podrían gustarle estos ingredientes?

El estilo de Gonzalo Hidalgo Bayal es soberbio. Me ha encantado su forma de escribir y de atrapar al lector. Después de La princesa y la muerte estoy segura de que leeré algo más de este paisano. Un libro precioso para todo tipo de lectores.

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Niebla en Tánger, de Cristina López Barrio

Niebla en Tánger

Niebla en TángerComencé Niebla en Tánger con tantas ganas como miedo porque mi experiencia con los libros galardonados con el premio Planeta, hasta ahora, ha sido mala. Cuando he leído las obras con las que algunos de mis autores favoritos han ganado este premio, me he decepcionado muchísimo. Hasta tal punto ha sido así que me había prometido a mí misma que nunca volvería a leer ningún premio Planeta.

Pero cuando Libros y Literatura fue el primer medio en desvelar en las redes sociales que Javier Sierra había ganado el premio Planeta 2017 y Cristina López Barrio había quedado finalista, se me iluminó la cara. ¿Cristina López Barrio? ¿No era esa la escritora madrileña que me cautivó hace ya varios años con La casa de los amores imposibles?, pensé. Enseguida la busqué en Google para asegurarme de que no me equivocaba. ¡Sí, era ella!

La casa de los amores imposibles es un libro al que le tengo mucho cariño porque la forma de escribir de Cristina López Barrio y el toque de realismo mágico de aquella historia consiguió tocarme el corazón. Luego publicó El cielo en un infierno cabe, y entre unas cosas y otras, no llegué a leerlo, aunque me apetecía mucho. Después, le perdí la pista, ni siquiera me enteré de cuándo salió Tierra de brumas. Por eso, cuando la gala de los premios Planeta la puso en la primera plana del mundo literario español, supe que ella iba a hacerme romper mi promesa y crucé lo dedos para no llevarme un nuevo chasco.

La última novela de Cristina López Barrio cuenta el vuelco que da la vida de Flora Gascón tras una noche loca con un desconocido llamado Paul Dingle, del que no vuelve a tener noticias. O, para ser más exactos, el vuelco lo provoca la lectura del libro que este hombre tiene en su mesita: Niebla en Tánger, escrito por Bella Nur. Su protagonista es Marina, una tangerina judía sefardí que, en diciembre de 1951, también perdió a su amante, Paul Dingle. La similitud entre ambas historias hace que Flora decida viajar a Tánger, escapando por unos días de su trabajo traduciendo instrucciones de electrodomésticos y de un marido tan amable como aburrido. Así conocerá a la autora, Bella Nur, y a medida que recorra los lugares que se citan en la novela, la frontera entre fantasía y realidad cada vez se difuminará más.

Como no podía ser de otra manera, en esta ficción dentro de otra ficción, la literatura es protagonista. Las referencias son constantes: el Quijote, Penélope, los cuentos tradicionales del Rif y, sobre todo, La decadencia de la mentira, de Oscar Wilde. La historia de Flora Gascón puede verse como un viaje, tanto físico como introspectivo, en el que la protagonista, mientras cree buscar a su enigmático amante, realmente se encuentra a sí misma. Pero Niebla en Tánger es en realidad —o, al menos, así lo veo yo— una reflexión sobre el papel de la literatura, de la fantasía misma, en nuestras vidas.

Axia Kandisha, un cautivador personaje del folclore judío, los huevos de astrogón que conceden deseos y las hechiceras que hablan con los muertos son importantes en la vida de las protagonistas. Y aunque a veces parezca que esas fantasías las conducen al desastre o que solo son un refugio para huir de su realidad, les acaban sirviendo para vivir, para seguir adelante. Por eso, Niebla en Tánger es un regalo de la autora a los lectores de siempre, pues nos vemos reflejados en todo momento en esa sensación.

No diré que Niebla en Tánger me ha gustado más que La casa de los amores imposibles, porque mentiría. Pero ha sido un gusto reencontrarme con Cristina López Barrio, con ese poder evocador que desprenden sus palabras, con esa capacidad que tiene de sumergirnos en su historia para que la hagamos nuestra, como la propia Flora leyendo Niebla en Tánger.

No sé si volveré a romper mi promesa y leeré otros libros galardonados con el premio Planeta, pero de lo que no me cabe ninguna duda es que con Cristina López Barrio repetiré.

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Ideando libertad, de Luis J. Pérez

Ideando libertad

Ideando libertadHikikomori es un término japonés que se utiliza para referirse a esas personas, en su mayoría adolescentes, que han decidido abandonar la vida social y vivir recluidos en casa. Nada de quedar para tomar un café con los amigos y charlar. Nada de planear una cena romántica con la pareja. Nada de salir de juerga el sábado por la noche. Los hikikomori, ya sea por timidez extrema, agorafobia, otro tipo de trastorno psicológico o por evitar el bullying, rehúyen de cualquier contacto social. Su vida se reduce a videojuegos, cómics, películas y mucha comida instantánea; todo ubicado en una habitación, una burbuja protectora, que en ocasiones pasa desapercibida para los padres hasta que es demasiado tarde. Aunque la mayoría de los casos de hikikomori ocurren en Japón (una sociedad ya de por sí con ciertos problemas a la hora de relacionarse), se han contabilizado algunos casos fuera del país nipón.

Ciertamente los hikikomori son un caso extremo de autoexclusión social, de evitar que nada escape del control que los humanos creemos tener, de sortear esos daños emocionales que las relaciones en ocasiones producen. Pero, en cierto modo, ¿no somos todos un poco hikikomori? Cuando colgamos esa foto en Instagram que ha pasado por varios filtros diciendo que lo estamos pasando genial cuando no es cierto; cuando tuiteamos, añadiendo hashtags a mansalva, sobre un programa o un tema que nos la trae al pairo con el fin de conseguir atención. Y lo mismo en Facebook y todas esas redes sociales en las que creamos nuestra propia zona de confort en el ciberespacio mientras dejamos de lado al amigo o familiar que asombrado observa como nos dejamos absorber por la pantalla del móvil. Con este panorama, ¿qué nos deparará el futuro? ¿Recapacitaremos o con el paso del tiempo el asunto irá a peor? Ideando libertad de Luis J. Peréz es un libro de ciencia ficción que invita a meditar sobre como un mal uso de las tecnologías podría no solo convertirnos en seres excesivamente individualistas, sino que aun siendo conscientes de ellos nos pareciera lógico y la vía correcta a seguir.

En Ideando libertad un virus se propagó a nivel mundial creando la peor de las pandemias desde que la peste negra lo hiciera en la Europa medieval. El virus obliga a la gente a cometer suicidio no sin antes intentar matar al mayor número de congéneres de su especie. Por suerte para la raza humana el virus pudo controlarse y en 2157 son pocos los casos que se tienen contabilizados. Los métodos de control son draconianos: desde una droga denominada Propilium hasta dispositivos ubicados dentro de la muñeca, los cuales permiten moldear sentimientos, recuerdos y hasta pensamientos. Pero a pesar de todas estas medidas de seguridad algo está ocurriendo, algo está haciendo que el virus vuelva a activarse. Tal vez sea el momento de descubrir la verdad.

Luis J. Pérez nos embarca en este futuro distópico en el que la población prefiere perder libertades si con ello obtiene más seguridad. Tres serán los puntos de vista para destapar las carencias, y mostrar algunas virtudes, de una sociedad enfermiza. Por un lado tenemos a Bernie Closs, un programador de emociones que con un poco de ayuda externa descubrirá que la libertad primero hay que desearla para conseguirla. Keylor Mayo es un periodista que realizó un documental muy polémico. Ahora un grupo de terroristas se la tiene jurada. Por este motivo pasa su vida exiliado en una estación espacial o grabando reality shows, algunos tan delirantes como aquel que muestra lo que era comprar en una tienda en el siglo pasado. El último de los personajes que forma parte de este excéntrico triunvirato es Roona Hill, la presidenta de los Estados Unidos. Su punto de vista será la excusa para mostrarnos lo que ocurre entre las bambalinas de la Casa Blanca y la influencia que los poderes fácticos ejercen sobre las decisiones de los políticos.

Luis J. Pérez utiliza una prosa directa, ágil y exenta de florituras. Es un escritor más de verbos que de adjetivos. Con ello consigue que la novela resulte una lectura extremadamente ligera, incluso en esos primeros compases algo confusos en el que la jerga técnica se abigarra en cada frase para crear contexto y conseguir un world building tan complejo como consistente. Por otro lado, los personajes protagonistas son tan extravagantes como las situaciones en las que se ven inmersos. La presidenta practicando sexo a contrarreloj, Bernie Closs y su compra en el mercado negro de aplicaciones para su dispositivo de muñeca o Keylor Mayo (este personaje se lleva la palma en extravagancia) y sus programas de televisión que se mueven entre lo vintage y lo que convierte en mero entretenimiento la represión policial. Personajes que son el subterfugio del autor para guiarnos por un mundo en el que los sentidos, las emociones, los recuerdos y todo lo que nos hace humanos son controlados de una forma terroríficamente simple.

Ideando libertad de Luis J. Pérez es una interesante, ácida y en ocasiones extravagante reflexión de en lo que podemos llegar a convertirnos si confiamos ciegamente, hasta la sumisión, y abusamos indiscriminadamente de la tecnología.

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Por fin vas a ordenar tu casa, de Helisabeth Comabella y Silvia Llorens

Por fin vas a ordenar tu casa

Por fin vas a ordenar tu casa Dicen que este es un libro que te devolverá la calma y te dará más tiempo libre, esa desde luego es claramente la intención de Beth Comabella y Silvia Llorens, dos expertas en organización que dan el salto de su web, AorganiZarte, a este libro que ahora tengo entre mis manos, Por fin vas a ordenar tu casa.

A todos nos gusta llegar a casa después de un día duro de trabajo y actividades y encontrarla limpia y ordenada, pero claro, no todo el mundo puede tener quien se lo haga, así que la mejor opción es ser ordenado uno mismo y hacer que lo sean quienes conviven contigo.

Creo que algo que nos ha pasado a la mayoría es que en la casa familiar no hemos sido excesivamente ordenados, claro que siempre están los padres detrás, bien recogiendo o bien recordándote eso de “Recoge tu habitación, sé más ordenado, bla bla bla…”, luego las cosas se complicaban cuando pasaban a la acción: “¡Si no recoges tu habitación no sales!”. Ese es el punto de inflexión, el que te hace comprender que hay que ponerse manos a la obra.

Por algún motivo que desconozco, supongo que será hormonal, y tanto en chicos como en chicas, por qué existe una edad que debe ir de los 13 a los 18 en que nos gusta tener a la vista todas nuestras propiedades, es decir, la ropa, el calzado e incluso los abalorios, y en ocasiones cuando digo ropa no quiere decir que esté perfectamente planchada…, ni limpia. Está claro que eso es algo que se pasa con la edad, pero aun así para muchos es necesario tener, además del recuerdo machacón de los padres, unas pautas para aprender, no tanto a recoger, sino a ser ordenados, y saber que serlo, realmente nos hará la vida más fácil.

A esta tarea se han puesto nuestras dos amigas, Beth, que nos cuenta que viene de una familia numerosa de grandes “despistados”, en la que mantener un cierto orden requería grandes dosis de heroicidad y trabajo. Y Silvia, que reconoce que siempre ha sido desordenada, pero que fue salir de casa para vivir de forma independiente y empezar a apreciar lo que el orden supone.

Por fin vas a ordenar tu casa, es un libro de autoayuda, es un libro simpático y muy claro, que divide la casa en compartimentos, como la vida, por zonas, para que el lector, y futuro ordenado, no se agobie ni con la lectura, ni con lo que supondrá un cambio en su estilo de vida. Está claramente dirigido a los jóvenes, pero también a los padres más jóvenes, aquellos que aun están a tiempo de mejorar sus hábitos.

Los estudiantes saben lo importante que resulta tener todo ordenado y bajo control, eso les evita muchos ratos perdidos de rastreo de temas separados o de apuntes no archivados. También el libro les ayudará a ser ordenados en el tiempo, llevar una buena agenda y UTILIZARLA, siempre, porque ¿Quién no ha tenido las mejores agendas y las ha utilizado durante un mes?

Por fin vas a ordenar tu casa,  además de ayudarnos con lo de ser organizados, también tiene una clara visión ecologista y muy solidaria, hecho que es de agradecer en estos tiempos que corren tan individualistas. Además está dirigido tanto a hombres como a mujeres, aunque para mi gusto hay un exceso de ejemplos en los que las mujeres son protagonistas.

En definitiva un libro que vendrá bien para uno mismo o bien para regalar a aquellos a los que conocemos y sabemos a ciencia cierta que necesitan un pequeño empujón para reorganizar su vida.

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Indomable, diario de una chica en llamas, de @Srtabebi

Indomable

IndomableTengo la suerte de tener una madre que me llevó por el buen camino. Que me dio voz y voto. En mi casa y en mi vida. Me enseñó que tenía que ser una mujer fuerte y valiente y construyó sobre mí una capa de hierro para que fuera inmune a las opiniones de los demás. Me dijo que yo podía ser lo que me propusiera y que debía luchar por ello con todas mis fuerzas. Me dijo que jamás debía depender de un hombre, que tendría que aprender a sacarme yo sola las castañas del fuego. Que tenía que esforzarme por tener pronto el carnet y ahorrar para comprarme un coche, para no tener que depender de nadie si necesitaba escapar. Que estudiara para darme cuenta de que el mundo no es lo que vemos en los telediarios y que me quitara la máscara de los ojos para que todo el mundo me viera tal y como soy.

En cambio… tuve amigas que no tuvieron esa suerte. En casa las enseñaron a portarse bien, a asentir ante todo. A ceder. A comer solo lo que entrara dentro de una dieta estricta, a llevar la ropa que solo se podía encontrar en un escaparate de Zara. Nada de rebelarse, nada de luchar. Conformarse y sobrevivir. Como una vez hicieron sus madres.

Yo tuve (y tengo) una suerte tremenda. Porque solo gracias a mí he conseguido terminar una carrera, conseguir un trabajo que me gusta, tener mi coche, mi vida. Y también una persona a mi lado que me respeta, como mujer y como pareja. Que me escucha, que me da voz y que me apoya en todas las decisiones que tomo día a día. Eso, eso es tener suerte.

Así que no es de extrañar que este libro llegara a mis manos. Si os soy sincera, soy un poco desastre con las redes sociales. Las uso a diario pero yo voy a mi bola. Ni entiendo de lo que está de moda, ni sigo las tendencias. Yo, a lo mío. Así que no, no conocía a @Srtabebi. Cuando pedí su libro, Indomable, después de haberlo visto en una librería, me metí en su perfil de twitter y comencé a empaparme de todas las joyitas que ahí deja a diario. Es una mujer irreverente, que escribe lo que le apetece cuando le apetece. No le importan las normas ni el qué dirán. Hace, como bien repite ella constantemente, lo que le sale del coño. Lleva el feminismo por bandera y la ondea sin cesar llenando el timeline de quien la sigue de frases liberadoras. Su libro es más o menos como su perfil de twitter. En él podemos encontrar poemas y relatos que narran la vida de una niña que empezó a convertirse en inflamable. Que, poco a poco y a medida que iba descubriendo de qué iba la vida, le entraban más ganas de prenderle fuego a todo.

En este libro, Indomable —que llega después de su otro éxito Amor y asco—, encontramos poemas como este: “La gente siempre te hará daño / alguna vez. / El dolor forma parte de la vida. / Lo importante es que tú sepas / quién lo hace sin querer / y quién lo hace sin quererte. No sé. Pensadlo un poco. Tiene toda la razón del mundo.

En esta reseña también quería hacer mención a la editorial, Montena, que se merece un reconocimiento enorme. Esta edición… me ha dejado sin palabras. Alterna constantemente los colores rosa y negro creando un ambiente precioso ¡Y las ilustraciones! Dan ganas de imprimirlas y colgarlas por todas las paredes de la casa. Para no olvidar jamás que todas las mujeres debemos ser unas indomables, que tenemos que seguir nuestras propias reglas, sin importar nada ni nadie.

Yo soy mucho de regalar libros. Creo que no puede haber un regalo mejor. Sobre todo si ese libro llega en el momento preciso. A mí me ha pasado muchas veces. De repente, estás leyendo algo que ha llegado a tus manos por casualidad y eso hace que abras los ojos y tomes la decisión que tendrías que haber tomado hace mucho tiempo. Y como yo soy mucho de regalar libros, creo que tengo en mente a la chica perfecta que sabrá apreciar el mensaje escondido que hay detrás de todas estas letras de @Srtabebi. Así que lo voy a compartir con ella. Para que aprenda que es mucho más que una cara y un cuerpo. Que es una mente. Muy brillante, además. Que es fuerza y determinación. Que ha sido muy valiente por escoger la opción que ha escogido. Si entre @Srtabebi y yo lo conseguimos, seré enormemente feliz.

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El olor de las casas de los demás, de Bonnie-Sue Hitchcock

El olor de las casas de los demás

El olor de las casas de los demás“Nunca entenderé por qué ciertas cosas que nos suceden pueden hacer mella en nosotros y convertirnos en personas diferentes. Estoy empezando a pensar que todo nos cambia en mayor o menor medida.”

¿Qué pasaría si todos nosotros hubiéramos vivido en nuestra infancia y adolescencia en un pueblecito de Alaska, sin apenas calefacción, comida y apenas lo necesario para sobrevivir? Sé que algunos de vosotros habéis podido vivir una situación similar, pero permitidme la generalización en este caso. A la mayoría de nosotros no nos ha faltado la comida y tenemos lo suficiente, incluso más de lo que necesitamos, para vivir adecuadamente. Y da rabia porque muchas veces no somos conscientes de lo afortunados que somos. Y es que parece que cada vez queremos más y más, que nunca nos conformamos. Y más en estas fiestas…

Por eso, cuando he leído El olor de las casas de los demás, he pensado que en el fondo todos sabemos lo que de verdad importa: las personas de las que nos rodeamos, con las que compartimos buenos y malos momentos, cómo aprendemos de nuestros errores y cómo somos capaces de, al final, perdonar los de los que más queremos. Porque de esto tratan las historias de este libro, de las pequeñas pero grandes cosas que nos hacen ser mejores personas y que conforman nuestros recuerdos.

Además, al ser narradas en primera persona, te ayudan a ponerte en el lugar de cada uno de los protagonistas. Ruth, Dora, Alyce, Hank, Jack, Buñuelo, Bunny y otros personajes, tan entrañables como diferentes entre sí, nos enseñan que no importa por lo que cada uno estemos pasando, que hay que plantarle cara a los problemas, sean cuales sean, porque siempre tendremos a alguien por quien merezca la pena luchar.

Sin embargo, no todo es tan fácil. A lo largo de la lectura nos encontramos con situaciones muy duras, provocadas por los malos tratos, la pobreza, la pérdida de la familia y los embarazos no deseados en la adolescencia. Pero ahí es cuando se alzan nuestros personajes, jóvenes y niños valientes, que no son héroes, ya que también nos muestran abiertamente su miedo. Pero nos demuestran a lo largo de las páginas que son capaces de enfrentarse a él, convirtiéndose en un gran ejemplo para todos los adultos.

Bonnie-Sue Hitchcock construye una historia con alma a través de una narración espectacular, con la que no me extraña que haya sido premiada, ya que también consigue entrelazar todas las historias de cada uno de los personajes con maestría y reserva más de una sorpresa para el final. A pesar de ser una novela infantil-juvenil, como yo la catalogaría, creo que es una novela perfecta para todo tipo de públicos que hace reflexionar y empatizar con cada una de las situaciones narradas.

Sin embargo, tengo que admitir que me ha sabido a poco. Las apenas 250 páginas con las que cuenta El olor de las casas de los demás no permiten profundizar como se debería y nos gustaría por lo relevante de la historia en los personajes, que no son pocos, y en sus problemas e historias. Creo que esta es la única pega que le puedo poner, ya que me ha sorprendido más de lo que pensaba.

Esta es de esas lecturas que llegaron a mi por sorpresa y como por arte de magia, ya que una amiga que me conoce bien me habló de ella con la certeza de saber que me iba a gustar. Y en efecto, no se equivocó. Este es de esos libros que te hace emocionarte, reír, llorar, que trae buenos y malos recuerdos y que te hace pensar cuando acabas de leerla. El olor de las casas de los demás es una lectura muy especial tiene el olor de la ternura, del primer amor, de las verdaderas amistades que construimos con inocencia cuando somos pequeños, de la familia, que tanta importancia tiene a cualquier edad. De aquello que vivimos en nuestra infancia que nos convierte en lo que somos en nuestra edad adulta.

 

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Ulna en su torreta, 1, de Izu Toru

Ulna en su torreta 1

Ulna en su torreta 1La nieve siempre es muy resultona como escenario de terror. Todavía recuerdo vivamente cómo, de niño, por aquel glorioso 1982, me impresionó aquella copiosamente nevada La cosa, de John Carpenter, una película no del todo apreciada en su momento, pero que ha ganado mucho con el tiempo.

Situar una historia de terror en un paisaje remoto y desolado no sólo nos proporciona imágenes más o menos espectaculares, sino que sirve al autor como metáfora de una lucha de poder a poder entre dos fuerzas elementales: el hombre contra el mal, un mal que, lejos de la civilización, sea en la Antártida, como en la película de Carpenter, sea en el espacio exterior, como en Alien, apenas puede ocultársenos. La metáfora se completa, así, cuando descubrimos que el mal, simbolizado en esos terroríficos bichejos, no se encuentra sino dentro de nosotros mismos.

Los paisajes remotos y desolados, no obstante, van mucho más allá de la belleza visual que nos pueda proporcionar el cine, y de hecho desde ellos resuenan unos ecos literarios de tanta enjundia como El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati, o Esperando a los bárbaros, de J.M. Coetzee.

Ulna en su torreta nos lleva a un escenario bastante parecido, el de la isla de Lizl, “una isla de viento y nieve donde casi nunca hacía buen tiempo”. Allí, al borde de un acantilado de espanto se encuentra una base científica reconvertida ahora en pequeña fortaleza, desde la que un regimiento formado casi exclusivamente por mujeres se dedica a combatir a la tribu salvaje de los Thuud. Así, mientras por un lado la fortaleza y la torreta del título penden junto al abismo, por el otro lado encaran un gigantesco trampolín conocido como “las alas de Chilmo”, que utiliza el enemigo para sus “saltos bárbaros”. Si no lográis haceros una idea, pensad simplemente en ese torneo de saltos que todos los días de Año Nuevo nos ayuda a calmar la resaca. Así, pero más bestia. Pues bien, ahí es donde, por decisión personal, fruto de un afán de cobrarse venganza, o, por decirlo de otra manera, de hacer justicia, a ido a parar nuestra heroína Ulna.

No es fácil, a estas alturas del siglo y de los efectos especiales, crear monstruos que cumplan el cometido de todo monstruo que se precie, a saber, dar miedo. Espinas, babas, tentáculos, ojos amarillos y colmillos a tutiplén han dado, posiblemente, todo lo que podían dar de sí. El terror ahora ha de proceder, por supuesto, de algo más cercano a nosotros, más reconocible, más personal. Y así, Ulna en su torreta nos regala unas criaturas nunca antes vistas, y absolutamente espeluznantes en todo su prosaico esplendor. Se trata, ni más ni menos, que de dentaduras. No, no son bichos con dientes feos. Son dentaduras. Monstruosas, repulsivas, escalofriantes y, sobre todo, absolutamente humanas. Y si pensáis que eso a vosotros no os da yuyu, recordad la primera vez que visteis aquello, en un vaso, al lado de la cama de vuestro abuelito.

Este primer volumen de Ulna en su torreta, en definitiva, nos trae una historia interesante y original, un personaje central muy atractivo,  escenas de una violencia difícil de digerir, y una escena final de sexo francamente turbadora. Queremos más.

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Traducción del silencio, de Trinidad Ruíz Marcellán

Traducción del silencio

Traducción del silencio ¿Tiene traducción el silencio?

¿Y el dolor?

¿Y la soledad, el miedo, el frío…?

Todo está en las palabras y todo tiene traducción. Para todo hay una palabra, y donde no llega la palabra, llegará el verso, esos que brotan directamente del alma que las acobija.
Esto es lo que ha hecho nuestra querida Trinidad Ruíz Marcellán, eterna editora que durante tantos años nos ha privado de su voz propia para ofrecernos las de los otros. Otros dolores, otras ausencias, otros silencios…

LA muerte
hace inmortal la ausencia

El mundo perdió la presencia de Marcelo Reyes. Compañero de proyecto editorial y compañero de vida de Trinidad, dos poetas y una vida… Y me ha encantado que no le dedique el libro a él, porque “Con Marcelo Reyes” reza el inicio del libro… porque aquellos a los que queremos nunca mueren mientras están en nosotros. Al final veremos que la dedicatoria será a sus hijos.

DÓNDE la risa
el silencio.
La felicidad
quimera
bordada a mano
de nieve y música.
Tierra hollada
yacente
figura en niebla.
Libre destino
adelante
hacia arriba.

Les decía que ambos son poetas, porque para compartir como proyecto la firma editorial de Olifante hay que ser poeta, hay que amar la poesía…

PRESIDE aire
como onda celeste
empapada en vida.
Honda espina
dolorosa y lenta.

Siempre me ha parecido curioso que un amante tan grande de las artes fuese profesor del Departamento de Análisis Económico de la Universidad de Zaragoza, supongo que alguien debe encargarse de esa parte más material de la vida 😉

¿Para quién
vivir?
Silencio.
Vacío.
¡Para la vida!

El Festival Internacional de Poesía del Moncayo seguirá porque Trinidad tiene la fuerza de ese macizo y la sensibilidad de cada uno de los copos que acarician su cumbre a principios de noviembre.

INVISIBLE,
No te arrebatan
El pensamiento.

Fúndete con las alas
de acero inoxidable
que te cobijan.

Espejo del cielo,
el campo de recibe.

El poemario de Trinidad nos va empapando, se nos va introduciendo poco a poco en la vida propia, en los silencios propios, en las ausencias más personales. Lo poemas y la poeta se nos hacen presentes a través de las palabras y de los espacios en blanco, y vivimos junto a ella las palabras que ya quiso dejar Quevedo, como tantos y tantos poetas; el amor que transciende la vida, el amor que es, en palabras de Trinidad, más poderoso que la vida.

VERÁS cómo crece
la mimosa de Tasmania
que da sombra a tu ventana.
Entre las dos te auparemos
sujetando tus vértebras rotas
y desplazadas a otro mundo.

Amor más poderoso que la vida.

Un pequeño “Álbum de fotos de Marcelo y Trinidad”, cierran este poemario, tres imágenes que pueden ser ellas mismas tres poemas, tres recuerdos, tres sueños… Una vida.

Otra pequeña joya que nos deja esta colección de Olifante llamada “Papeles de Trasmoz”, esos pequeños libros que tan grandes se hacen en nuestras manos.

La última vez que vi a Trinidad no fui capaz de decirle lo que sentía, probablemente ya no fuera el momento, y pienso que es más que probable que también sea yo de llenar los silencios con poemas… O con reseñas. Y es casi seguro que ella, que tan bien conoce a los poetas, y como ya les he contado no solo por serlo, haya sabido traducir aquel silencio y mi cariñoso abrazo en los versos que mayor consuelo le hayan procurado.

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Luz brillante, de Kaori Ekuni

Tener esa enfermedad tan literaria que en otra época se llamó ser un letraherido es una fuente inagotable de sorpresas. Cuando pedí Luz brillante no había leído la sinopsis, no sabía nada de su autora y si quise leerla fue porque se publicitaba como la Murakami femenina y tengo una amiga muy de Murakami a la que tenía ganas de regalar una recomendación. No sabía que era un libro mítico en Japón, no sabía que tenía más de treinta años (que es una de esas cosas que uno sabe si lo lee, porque es absolutamente intemporal salvo porque en un viaje en coche ponen un casete, que ya no se estila demasiado), pero sobre todo no sabía que me iba a resultar un libro tan absolutamente emocionante, todo un impacto. Me dirán que una historia de un matrimonio entre una mujer alcohólica con cierto desequilibrio emocional del ámbito psiquiátrico y un doctor homosexual tampoco es una historia excesivamente original, pensarán que es simplemente la historia de un matrimonio de conveniencia más para mantener las apariencias en una sociedad conservadora. Si yo ahora les digo que en realidad Luz brillante es una de las más emocionantes, sinceras y honestas historias de amor que recuerdo haber leído en mucho tiempo puede que empiece a cambiar su concepción de la novela. Y si les aseguro que Shoko, la protagonista femenina, con sus problemas, que los tiene, y sus virtudes, es una heroína, una gigante de la literatura por su forma de entender su peculiar relación, por su forma de amar incondicionalmente a alguien por cómo es y no por nada más, espero haber logrado captar su atención.
Los personajes de Luz brillante se proponen abrazar el agua y lo consiguen, y logran un abrazo corpóreo y reconfortante. Logran amarse en el más amplio y puro sentido de la palabra. A ella no le interesa en sexo y a él le interesa pero con su amante, no con ella, pero su relación es, permítanme que se lo diga, ejemplar. Y hasta tal punto conmovedora que a uno le cuesta entender cómo los demás, sus padres, amigos y demás no son capaces de entenderla.
Hasta los títulos de los capítulos, algunos sacados de cuadros como el especialmente hermoso “Tú, que siembras estrellas”, redundan es esa particular sensibilidad que convierte esta novela en una experiencia vital tan emocionante. Las rarezas de ella como su relación con el hombre violeta, un autorretrato de Cézanne o con la planta que les regaló por su boda el amante del marido, son tan entrañables como emotivo. Shoko es uno de esos personajes inolvidables que uno sabe que le van a acompañar mientras la memoria lo haga.
Sospecho que lo pertinente, llegados a este punto, es elogiar el coraje que muestran los personajes por ser capaces de defender una relación contraria a todo lo que es social y familiarmente aceptado, pero no, lo que verdaderamente me parece meritorio es el empeño de estos personajes y de su autora, que declara simplemente haber querido retratar una historia de amor, por luchar por su relación frente a ellos mismos, por asumirla como la hermosa historia que es y olvidar a un mundo cuyo único papel debería ser, en todo caso, compartir su felicidad, que es el privilegio que afortunadamente tenemos los lectores.

Andrés Barrero
contacto@andresbarrero.es
@abarreror

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Casa transparente, de María Luque

Casa transparente

Casa transparente Casa transparente ha sido la obra ganadora de primer Premio de Novela Gráfica Ciudades Iberoamericanas. Un premio que organiza la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas, la editorial Sexto Piso y el Ayuntamiento de Madrid, además de otros colaboradores. Este premio tiene como objetivo fomentar las expresiones culturales en torno a la ciudad, cómo viven y sueñan los habitantes sus ciudades, cómo se proyectan en ella y como la perciben. No sé, pero a mí me pareció una idea genial en cuanto leí sobre qué trataba el premio. Además, todo lo que sea fomentar la interculturalidad siempre es algo que debemos valorar.

María Luque es la primera artista ganadora de este premio. Esta argentina, que reside en Buenos Aires, trabaja como ilustradora y coordina talleres. Además, es bastante activa y ha sido la creadora del proyecto Merienda dibujo (encuentros con artistas), también es cofundadora del Festival Furioso de Dibujo y ha expuesto su trabajo en galerías y museos de Argentina, Chile, Perú, México y España. Como podéis leer, una chica bastante comprometida a la que le apasiona su trabajo como ilustradora.

Resultar ganadora de un nuevo premio debe ser algo guay, ¿verdad? Y si además, es un premio tan bonito, pues mucho mejor. Seguro que ella debe estar encantada.

A lo que vamos, la obra ganadora, ¿no? Casa transparente es una novela gráfica que no sé si tiene algo de autobiográfica o es todo pura imaginación de la autora, pero bien podría serlo. En esta novela, María se encarga de cuidar las casas de sus amigos cuando éstos se van de viaje. Es su segundo trabajo. Riegas sus plantas, cuida de sus mascotas y hasta paga sus impuestos. Y claro, cada vez que se muda a una de esas casas ella es la vecina nueva y toca aprender todo sobre el barrio: los nombres de las calles y de los vecinos, las mejores tiendas… Todo depende del tiempo que pase en esa casa que será su nuevo hogar mientras sus amigos no estén. Porque María no tiene casa, ¿pero acaso eso importa? La verdad es que no es un mal método para no tener que pagar alquiler ni hipotecas. Solo hay que tener muchos amigos y si viven en países diferentes mucho mejor, ¿no? Molaría pasarse todo el día viajando cuidando casas ajenas.

María, nuestra protagonista, viaja a Rosario, Bariloche, Buenos Aires, Cusco y México. En Cusco pasará bastante tiempo en un hostal que le ofrece alojamiento gratis mientras ella se encarga de decorar sus paredes. Y así, María pinta a todos los huéspedes que van pasando por el hostal, dejando un mural colorido y lleno de emociones.

Es bonito viajar con María en Casa transparente. Lo he pasado muy bien con ella, con sus historias, toda la gente nueva que ha conocido y los lugares que ha visitado. Cómo sabéis, aparte de la historia que nos cuenta, sus ilustraciones cobran gran importancia. Primero, porque por eso mismo le han dado el premio y segundo, porque son esenciales para realizar este viaje. Ilustraciones sencillas, con mucha fuerza y colorido, que hacen que este libro merezca mucho la pena. Si os interesa la ilustración y descubrir nuevos lugares, este libro tan bonito os encantará, lectores.

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