Publicado el

Ahora me llamo Luisa, de Jessica Walton y Dougal MacPherson

Ahora me llamo Luisa

Ahora me llamo LuisaLos adultos tendemos a complicarnos la vida de una manera asombrosa. Lo cual no sé si es un síntoma de inteligencia o de estupidez supina. Eso de tanto razonar y querer comprender todo está muy bien, es lo que nos distingue del resto de animales (a algunos). Aunque tampoco estoy convencida de esta afirmación. Conozco animales que son más personas que muchas personas. ¿Veis? Lo que os decía. Ya me estoy complicando yo solita en esta introducción. Podéis darme una medalla, me la merezco.

Lo que yo quería decir es que, en muchas ocasiones, los niños nos llevan mucha ventaja. Hay determinados temas sobre los que los adultos reflexionamos, tratamos de entender y asimilar, mientras que los niños los aceptan y ven con total naturalidad. El tema de la sexualidad es uno de ellos. Muchas veces nos preguntamos cómo explicarle a un niño que dos hombres o dos mujeres están juntos y se quieren. Que existen familias muy diversas y que todas son igual de válidas. ¿Habéis probado a explicárselo a un niño? Lo aceptan con total naturalidad. Somos nosotros mucho más reticentes a entender y aceptar estos conceptos. Afortunadamente, esto está cambiando y quizá dentro de unos años, ni niños ni adultos tengamos que dar explicaciones. Ojalá.

Dentro de estos temas, el concepto de la transexualidad sigue siendo quizá uno de los tabúes que aún nos queda por aceptar completamente. Aunque yo, que trabajo con niños y adolescentes, cada vez veo que están más informados y que entienden y aceptan la diversidad sexual con mayor naturalidad. Aún nos queda mucho por hacer, pero me parece un gran paso.

Ahora me llamo Luisa, de la editorial Algar aborda justamente este último tema: la transexualidad. Martín tiene un osito, Luis, con el que juega todos los días. Juntos van a todas partes, montan en bicicleta, meriendan juntos y pasan el tiempo con su amiga Ada. Pero un día, Martín se da cuenta de que Luis está triste. Y entonces Luis le cuenta a su querido amigo Martín que siempre ha sabido que en su interior él era un osita y que necesita sentirse quién realmente es. ¿Qué creéis qué ocurre? Pues lo más normal del mundo. Martín no tiene más preguntas, él solo quiere saber que su amigo está bien y, por supuesto, nada cambiará la amistad entre ellos. Entonces Luis decide quitarse su pajarita y se coloca el lazo en la cabeza. Desde ese momento será Luisa.

¿Veis qué fácil? Nada más natural que aceptar al otro tal y como es, ya sea Luis o Luisa.

Ahora me llamo Luisa es un libro valiente que recomendaría tanto a padres como a niños. Porque los niños verán esta historia como una más, pero a algunos padres, puede que la historia de Luisa les abra los ojos y empiecen a entender que debemos dejar de complicarnos tanto la vida. A veces, todo es mucho más sencillo.

[product sku= 9788491420521 ]
Publicado el

JLA Acto divino, de Dough Moench y Dave Ross

Jla Acto divino

Jla Acto divinoNo puedo imaginarlo. No puedo saber qué se siente. Debe de ser una tragedia. Una grandísima tragedia. ¿Qué es un héroe sin sus poderes? ¿Un humano más (o un alienígena más en el caso de Supes)? ¿O el heroísmo es algo más que una suma de habilidades por encima de lo normal, algo más profundo e inherente a la persona? Sea como sea la filosofía al respecto, siempre es una putada tener algo tuyo y perderlo. Ahí, en el recuerdo de lo perdido, es cuando más se valora eso que antes dabas por supuesto que era tuyo para siempre porque siempre había sido así y siempre seguiría siéndolo y que ya casi ni notabas que estaba contigo. Poder volar, ser más rápido que el rayo, materializar a placer tu voluntad, gozar de una fuerza asombrosa, poseer visión calorífica…

¿Y si un buen día estos dioses modernos se quedaran huérfanos de poderes? ¿Qué harían? ¿Cómo lo afrontarían? Está claro que a Batman no le afectaría. Ni a muchos otros como Green Arrow, Nightwing, La Cazadora, Canario Negro… Pero, y los que sí… Superman, Wonder Woman, Flash, Aquaman, Green Lantern, Detective Marciano (este atrapado en su forma alienígena), Shazam,… ¿cómo van a afrontar esta nueva etapa? ¿Seguirán con una vida civil o intentarán seguir realizando gestas con ayuda de una tecnología que supla, sin llegar nunca al nivel anterior, la pérdida de sus habilidades?

Esto es lo que propone JLA Acto divino. Un cómic enmarcado en el sello “Otros mundos”, caracterizado este por hacerse las típicas preguntas “¿Y si…?”, colocar personajes en mundos alternativos o en otras épocas con conocimiento o sin él de la época de la que proceden.

Publicado en 2001, este cómic arrastra ese clima sombrío que inauguró Frank Miller por el 86 en donde afirmaba que “los guionistas les hacen la vida demasiado fácil a sus personajes; les resulta muy fácil ser virtuosos”. Y no le faltaba razón. Desde entonces pudimos mejores historias: la muerte de Superman, a Bane rompiendo la espalda de Batman, a Aquaman sufriendo la amputación de su mano, a Daredevil pasándolas muy pero que muy putas gracias a Kingpin en el IM-PRES-CIN-DI-BLE Born Again (en el mismo 86 y de la mano del propio Miller),…

Así que cómo no probar una putadita a escala global deceíta. Los resultados son muy gratificantes (no es que sea masoquista y me guste ver a los buenos pasarlo (tan) mal) como lectura. Unos se refugiarán en la bebida, otros en la religión y algunos en la compasión más lastimera. Ver a Superman (con lo poco fan que soy del boy scout) en el estado en el que queda, da pena, penita, pena.

Otros intentarán surgir de sus cenizas y dejarse adoctrinar por alguien, Batman, que ha sido un héroe por sí mismo desde siempre. Y habrá también quienes lo acepten e incluso sientan que se han quitado un peso de encima.

Al mismo tiempo se lleva a cabo una investigación para descubrir por qué motivo ha sucedido todo esto. ¿Es algo que han tramado los villanos o por el contrario es eso que dice el título, un acto de Dios?

Globalmente el cómic es bueno. El dibujo cumple con creces y la historia gusta y convence. Está bien elaborada y cuenta lo justo. Sin embargo, no acaba de ser esa obra brillante por culpa del papel que juegan los villanos. No el líder de estos, ese sí, sino los villanos (particularmente uno que siempre tiene un papel estelar y es de los de primera fila) que actúan como subcontratados de ese líder.

En fin. Un mundo alternativo que se lee con placer y que lanza el interrogante de qué es lo que realmente hace falta para ser un héroe. Una lectura muy reveladora de superación personal y de aprendizaje que nos descubre el carácter oculto de algunos de los personajes más conocidos de DC en sus horas más oscuras. Una sorprendente revelación con momentos agridulces. Una excelente lectura.

[product sku= 9788417071394 ]
Publicado el

El viaje de los sueños, de Ariel Lawhon

el viaje de los sueños

el viaje de los sueñosEl 6 de mayo de 1937, el dirigible Hinderburg explotó, en mitad de la maniobra de aterrizaje, ante centenares de espectadores: familiares que esperaban la llegada de sus seres queridos y curiosos que querían ver de cerca aquel prodigio de la ingeniería. En medio minuto, pasó de ser un hotel de lujo flotante a un amasijo de hierros calcinados sobre el campo de New Jersey, y todo quedó grabado, convirtiéndose en el primer accidente retransmitido por televisión. La conmoción mundial fue de tal magnitud que aquel episodio supuso el fin de los dirigibles. Nunca más volvieron a alzar el vuelo.

Han pasado ochenta años desde la tragedia y aún se desconoce qué originó el fuego. Durante la comisión de investigación, los expertos en aviación alemanes y estadounidenses solo trataron de autoexculparse. Evaluaron los aspectos técnicos y cuantificaron las pérdidas económicas, pero nadie se interesó por quiénes eran los treinta y seis fallecidos ni se plantearon que la catástrofe hubiera tenido un detonante humano. Noventa y siete personas encerradas durante cuatro días en un espacio reducido y nadie indagó en las tensiones que pudieron surgir durante el vuelo. Pero ¿y si ahí estuviera la clave del enigma? Eso es lo que piensa Ariel Lawhon y en El viaje de los sueños nos cuenta su teoría sobre qué provocó la explosión del Hinderburg.

El viaje de los sueños se divide en cuatro partes, una por cada día que duró el vuelo, y la narración de Ariel Lawhon es tan cinematográfica que parece que una cámara siga a cada uno de los personajes protagonistas: la camarera, el tercer oficial, el americano, la periodista y el grumete. Es inevitable acordarse de la película Titanic porque tienen puntos en común: tanto el barco como el dirigible eran lujosos y se consideraban indestructibles y desde el primer momento sabemos que ambos viajes acabaron en tragedia. Eso basta para que conectemos con la tripulación y los pasajeros, con sus esperanzas de futuro, sus miedos y sus amores, deseando que todos ellos sean supervivientes. Pero no solo surgen acercamientos amorosos y amistades, el ambiente se va enrareciendo a lo largo de los cuatro días: cada vez hay menos cosas que hacer, la sensación de claustrofobia aumenta y se rumorea que hay amenazas de bomba, aunque no les dan demasiada credibilidad. Únicamente algunos pasajeros se inquietan, porque son conscientes de que viajan en uno de los mayores símbolos de orgullo nazi y que Hitler no está haciendo muchos amigos por el mundo, precisamente. El convulso clima social que han dejado en tierra se suma a los secretos que ellos esconden, dando lugar a numerosas broncas, intrigas y traiciones. Con todos estos elementos, Ariel Lawhon consigue atraparnos y a partir del segundo día (al menos, eso me pasó a mí) la novela se devora.

Ariel Lawhon ha ahondado en quiénes fueron los pasajeros de aquel majestuoso dirigible alemán, esos a los que los titulares de los periódicos no prestaron especial atención, y a través de anécdotas y detalles reales ha reconstruido cómo pudieron vivir aquel último vuelo del Hinderburg. Tal vez las cosas no sucedieron del modo que ella relata, o quizá sí, nunca lo sabremos, pero con El viaje de los sueños ha conseguido que no acordemos de aquellos hombres y mujeres que murieron aquel funesto día de hace ochenta años o que lograron sobrevivir milagrosamente. De esta forma, la ficción de nuevo pone en valor lo que la Historia dejó en segundo plano. Porque aquel 6 de mayo no solo se acabó el futuro de los dirigibles, sino el de decenas de personas.

[product sku= 9788401018206 ]
Publicado el

Fotografía de alta calidad: los fundamentos de la fotografía, de José María Mellado

Fotografías de alta calidad: los fundamentos de la fotografía

Fotografías de alta calidad: los fundamentos de la fotografíaHacer una fotografía es congelar el tiempo. Es robar un momento al mundo que te pertenecerá para siempre. Es captar la belleza en las cosas más insospechadas. Es adueñarte de los instantes, sin pedir permiso.

Un día mi tía me dijo que ella no tenía fotos de cuando era pequeña. En casa había encontrado alguna foto de sus hermanos, pero de ella solo había halado un par. Yo me quedé sorprendida, porque en mi casa hay miles de fotos de cuando yo era pequeña. No sé si era por esa necesidad de tener que congelar el tiempo. Tal vez fuera porque en el mismo instante que estaban tomando la foto sabían que iban a extrañar ese momento algún día.

Por eso hago yo fotografías. Porque sé que en algún momento, probablemente no muy lejano, sienta la necesidad de volver a aquel instante. Y sentir lo que sentía entonces sería mucho más sencillo. También lo que veía, lo que olía, lo que tocaba. Ver una foto de un momento feliz hace que se me pongan los pelos de punta. Mi mente puede viajar a ese instante en el que se tomó la fotografía y todos los recuerdos aparecen de golpe en mi mente.

Por eso intento tener siempre una cámara a mano. Y si no la tengo —por desgracia, la mayoría del tiempo—, el móvil a veces es una buena opción. Pero la verdad es que el día que llevo la cámara… faltan gigas. He de decir que la cámara la conseguí en un concurso de fotografía (cosa irónica, porque la foto con la que gané la saqué con una de muy poca calidad). El concurso se llamaba “la bici en la ciudad” y me dieron el mejor regalo que podía recibir. Con esa cámara he viajado a sitios muy lejanos y a través de ella he visto paisajes que parecían sacados de cuentos. Pero lo cierto es que antes pensaba que para hacer fotografías solo bastaba tener una cámara y un paisaje delante que te animara a inmortalizarlo. Pero no. Con Fotografía de alta calidad: los fundamentos de la fotografía, escrito por José María Mellado, me he dado cuenta de que cambiando algunas cosas sencillas puedo conseguir fotografías increíbles. Basta con saber qué modo elegir, qué luz, qué ángulo. Quizá jugar un poco con la cantidad de luz que entra en la cámara, o con los enfoques y desenfoques. El caso es probar, crear, divertirse con los paisajes y con la infinidad de opciones que nos dan. Intentarlo. Fallar y volver a empezar de cero. Hacer mil fotos y quedarse con una. Pasarse la tarde viendo instantáneas en el ordenador y pensar cómo se podrían mejorar. Usar a un familiar o amigo para que pose y que salgan fotos ridículas. O algunas maravillosas. Dejarse llevar por los paisajes y hacer que las ideas vuelen y surjan. Sean posibles o no. Capturar cada segundo. Para después recordarlo todas las veces que sean necesarias.

Fotografía de alta calidad: los fundamentos de la fotografía no va dirigido especialmente a profesionales. Cualquier apasionado de la fotografía encontrará en él miles de consejos útiles que le ayudarán a que sus fotos reflejen realmente lo que quieren captar. No hace falta más que una cámara, imaginación y mucha paciencia.

Pasearse por las páginas de este libro es absorber una buena cantidad de ideas. Hace poco disfruté de un maravilloso viaje por Kenya, donde pude hacer varios safaris fotográficos. He venido con instantáneas increíbles que quizá hace unos años jamás podría haber hecho. Y este libro hace que ya piense en el siguiente viaje que voy a hacer. En las fotos que voy a sacar. Y en todos los momentos que quiero que no solo se queden grabados en mi retina, sino en la de todos aquellos que vean mis fotos.

[product sku= 9788441538702 ]
Publicado el

La chica de antes, de J. P. Delaney

La chica de antes

La chica de antesEsta novela tiene dos protagonistas separadas en el tiempo, una es como la continuidad de la otra, la sombra, el rescoldo. Emma y Jane, pueden parecerse físicamente, pero tienen diferentes personalidades. Las dos acababan de pasar por situaciones duras y tristes, cuando deciden buscar una casa nueva para alquilar en Londres. Las dos se enamoran de la misma casa situada en Folgate Street, 1; La Casa, que es la tercera protagonista en discordia. Minimalista hasta el extremo y con lo último en domótica. Una casa de revista, una joya de la arquitectura, con varios premios y que alquilan por un precio ridículo. Alguna pega tenía que tener, claro; el arquitecto que la diseñó y dueño, Edward Monkford, tiene que dar el visto bueno a la inquilina y hay múltiples reglas que se deben seguir, muy variadas y algunas muy ridículas.

Emma y su novio Simon, pasarán la criba del excéntrico y atractivo Monkford y alquilarán la casa. Lo que pasará en ella lo iremos sabiendo poco a poco, en el transcurso de la novela. Por cada capítulo del libro dedicado a Emma, hay otro dedicado a Jane, que es la que en la actualidad está pasando el proceso. Se solapan las vidas y los acontecimientos, pero solo en el libro; hay varios años de diferencia en la realidad. Jane va repitiendo muchos de los pasos que da Emma, pasa por situaciones muy parecidas, pero el resultado no es el mismo, claro, porque ellas tienen vidas diferentes y sus personalidades tampoco son las mismas aunque se parecen físicamente de forma inquietante.

Mientras leía La chica de antes, recordé a Rebecca de Daphne du Maurier. La película basada en el libro y dirigida por Alfred Hitchcock es magnífica, estoy casi segura de que la habéis visto, los que tenéis cierta edad y os gusten los clásicos. Esta es una de esas apreciaciones mías algo extrañas, pero una mujer que se parece a otra del pasado…

El libro está contado en primera persona, por lo que solo sabremos lo que las protagonistas vivan, pero cuando estemos con Jane, por ser una época posterior, iremos averiguando cosas de Emma también. Ellas son las víctimas y también tienen el papel de investigadoras, porque esta novela es un thriller psicológico, de los que te tiene en ascuas. La casa es un refugio pero también una jaula de oro, que se puede volver en contra de las dos mujeres.

En cuanto a los hombres que acompañan, los tengo que explicar, porque son importantes: Simon, novio cariñoso y abnegado de la primera chica, Emma, tiene algo que no me gusta desde el principio y ya me diréis si os pasa lo mismo. En cuanto a Edward Monkford, me ha recordado mucho a Christian Grey, incluso la primera aparición en la trama es parecida. Añadimos que es guapo, rico, poderoso, algo atormentado, maniático, dominador, celoso, con no mucha empatía, vamos, una joya (léase con ironía, por favor). Me diréis que los chicos no salen muy bien parados, pues lo siento, pero son un churro. Es más, creo que el autor quería precisamente eso, que no nos enamoráramos de ellos. Quizá durante algunos momentos sientas algo de pena por alguno de ellos, pero dura poco. Igual soy yo, que estoy algo dura últimamente.

Para mí la novela cumple con las expectativas: es entretenida, está bien contada y bien llevada, es rápida y fácil de leer. Tiene mucho diálogo y las partes más de introspección de las chicas son ligeras. Me ha tenido en vilo hasta el final y me ha sorprendido en varias ocasiones. Todo el mundo oculta cosas…, pero al final sale a flote la porquería.

Tony Strong, alias Anthony Capella, alias J. P. Delaney, estudió Literatura inglesa en Oxford y es reconocido como publicista. Yo no lo conocía y elegí este libro por la sinopsis de la editorial y porque el título en “mi ca-ca-cabeza da vueltas persiguiéndote…” ¡veis! otra vez la cancioncita de Nacha Pop. Qué mayor estoy que todo me recuerda a algo. Bueno, esto tampoco está tan mal; sería peor ser consciente de que debería recordar cosas y no puedo.

[product sku= 9788425355271 ]
Publicado el

Cuando llega la penumbra, de Jaume Cabré

cuando llega la penumbra

cuando llega la penumbraEl relato no es un arte menor, aunque su corta extensión le haga pensar eso a más de uno. Muchos grandes novelistas no saben manejarse en historias cortas, igual que no todos los relatistas son capaces de escribir una novela. En el relato no hay tiempo de cometer errores o entretenerse en digresiones; cada personaje, acción o elemento cumplen un papel imprescindible. Nada debe estar de más y nada debe echarse de menos, y esa capacidad de contención y concreción es difícil de dominar. Por eso tenía ganas de leer Cuando llega la penumbra, de Jaume Cabré. Como disfruté muchísimo de Yo confieso, su novelón de mil páginas, quería ver si conseguía impactarme tanto en relatos de menos de cuarenta.

Ya sabía que Jaume Cabré tiene un magnífico dominio de la lengua, y en Cuando llega la penumbra ha vuelto a demostrármelo. Hace igualmente creíble el monólogo de un ladrón de ovejas que el de un galerista. En esta antología de trece relatos aparecen personajes tan dispares como los mencionados, pero la mayoría tienen algo en común: el ejercicio de la maldad sin remordimientos. Estamos obsesionados con razonar la maldad, buscarle su razón de ser en enfermedades mentales o pasados traumáticos, pero no siempre es así. Jaume Cabré aborda la maldad desde diferentes prismas, con total naturalidad, con humor y cinismo incluso, para desmitificarla y volverla ordinaria, porque, al fin y al cabo, es lo que es.

Que Jaume Cabré tiene un bagaje cultural tremendo se nota enseguida porque las referencias literarias y pictóricas son constantes. La pasión por el arte mueve a muchos de los personajes, hasta tal punto que varios de ellos quedan atrapados dentro del cuadro que les fascina. La enigmática pintura que los abduce aparece en varios relatos, pero no es el único elemento que salta de una historia a otra: también los personajes entran en este particular juego narrativo del autor. A medida que se avanza en la lectura de Cuando llega la penumbra, nos damos cuenta de las coincidencias y esta antología de relatos se convierte en mucho más: un universo metaliterario que dota de mayor transcendencia a las partes que lo conforman. Quizá Jaume Cabré, acostumbrado a las largas distancias, no podía conformarse con pequeñas historias independientes.

Me ha gustado descubrir en un solo volumen varios registros de Jaume Cabré, aunque reconozco que Cuando llega la penumbra no me ha cautivado tanto como Yo confieso. Pero, claro, aquella novela me encantó y era muy complicado que estas historias la superaran, aunque contara con trece intentos. Aun así, sea en la extensión que sea, este escritor hace alarde de su talento literario y de su gusto por saltarse las convenciones narrativas, lo que siempre es un placer para aquellos lectores que no queremos que nos pongan las cosas fáciles. En Cuando llega la penumbra nos ofrece una experiencia lectora a dos niveles, pues aunque son relatos, bien podría entenderse como una novela experimental. Si os decantáis por esta segunda lectura, no os acomodéis: Jaume Cabré os tiene preparado un nuevo guiño cómplice al pasar la página.

[product sku= 9788423352234 ]
Publicado el

Sky Hawk, de Jiro Taniguchi

Sky Hawk

Sky HawkÉrase una vez dos samuráis en el Far West… En más de una ocasión he señalado que el manga no conoce los límites en lo que respecta al género, al estilo, al argumento o a la creatividad. Eso sí, crear un manga que nos hable de las andanzas de dos guerreros japoneses viviendo con los sioux, en tierras de Dakota del Norte, enfrentándose a los bandoleros, los buscadores de oro y, por último, al ejército de los Estados Unidos, y conseguir que la historia sea no sólo interesante y emocionante, sino además absolutamente creíble, eso está al alcance únicamente del más grande mangaka: Jiro Taniguchi, por supuesto.

En honor a la verdad, la presencia de samuráis en América no es fruto de la imaginación de Taniguchi, sino que se trata de un hecho absolutamente verídico. A raíz de la derrota que sufrieron en la guerra civil japonesa de 1868-9, un grupo de cuarenta miembros del clan Aizu se embarcaron en el barco de vapor China y partieron rumbo a San Francisco. Entre ellos sitúa el autor a Hikozaburo Shoma y Manzo Shiotsu, dos personajes ficticios que acercan Sky Hawk, obra escrupulosamente documentada, a la novela histórica.

Al poco de llegar a California, nuestros héroes son víctimas de explotación y timos, y su aventura en búsqueda de oro se ve frustrada en el momento mismo en que da comienzo. Un día, mientras está cazando, Hikozaburo se encuentra con una joven india que acaba de dar a luz y a la que persiguen unos cazarrecompensas. Hikozaburo la lleva a la cabaña que comparte con Manzo y empieza así su nueva vida, cuando, tras defender a Ciervo Saltarín, como se llama la joven, son recibidos con grandes honores por la tribu de los Oglala Sioux, que los invitan a establecerse con ellos.

Fuertemente influido por algunos clásicos del cine, Taniguchi nos regala aquí un western de los grandes, al tiempo que nos cuenta la lenta pero implacable persecución que el gobierno de los Estados Unidos llevó a cabo contra los nativos hasta recluirlos en reservas y convertirlos en poco más que piezas de museo. Mediante acuerdos que eran sistemáticamente violados, el exterminio de millones de bisontes, la invasión de sus tierras en busca de oro y la construcción del ferrocarril a través de territorios sagrados para ellos, los sioux y otras tribus nativas se enfrentaban a la destrucción de su forma de vida. Sin nada que perder, sólo les quedaba luchar hasta la muerte. Y nuestros samuráis, tras adoptar los nombres de Lobo del Viento y Halcón del cielo, les ayudarán en la empresa.

El Taniguchi de Sky Hawk es, por una parte, el autor sereno y meditativo que conocemos, un hombre que, como sus personajes, huye de una sociedad violenta y materialista, y se refugia en la comunión espiritual con la naturaleza. Por otra parte, no obstante, tenemos un Taniguchi que nos sorprende con escenas de acción extremadamente violentas, en las que vemos cómo el jiu-jitsu y las katanas causan estragos entre las tropas del general Custer.

Mientras entre épicas batallas, escaramuzas, amores, traiciones y matanzas, la historia se aproxima a su clímax, la histórica batalla de Little Big Horn, el lector se pregunta por el pasado de Halcón y Lobo. ¿Qué han sacrificado? ¿Qué tuvieron que dejar atrás? Por momentos echamos de menos un fugaz viaje al pasado, hasta que nos damos cuenta de que, en realidad, ese vistazo al pasado hubiera desviado el objetivo principal del autor: llevar el western al manga. Taniguchi se inspiró para ello en clásicos del oeste como Un hombre llamado Caballo, Bailando con lobos o El último mohicano entre otras, es decir historias en las que el protagonista renuncia a la presunta civilización y decide empezar una nueva vida entre los nativos, adoptando sus valores, creencias y costumbres. Cuando esa renuncia es sincera, no se puede volver la vista atrás, caminante.

Miremos, por tanto, al negro futuro y al conocido desenlace de la guerra entre los sioux y el ejército de los EEUU, pero sin perder del todo la fe. Taniguchi, que siempre tuvo una visión esperanzada del mundo, nos reserva una pequeña y exquisita sorpresa en la última página de esta excelente Sky Hawk. Manga, novela histórica y pequeño gran clásico del western.

[product sku= 9781912097050 ]
Publicado el

Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak

Donde viven los monstruos

Donde viven los monstruosMe siento un poco indefensa, tengo que admitirlo. Voy a hablar de un clásico de la literatura infantil que he tardado treinta y un años en tener entre mis manos y en leer. Puede que me llevéis años y lecturas de ventaja, pero puede que aún haya gente que todavía no haya leído este libro. Si estáis en el segundo grupo, como yo, este es nuestro momento. Acercarse por primera vez a esta obra siendo adultos también tiene sus ventajas. Eso sí, dejad que resurja vuestro lado más infantil mientras pasáis sus páginas y os adentráis en el maravilloso mundo de Sendak. Merece la pena.

Donde viven los monstruos, escrito por el norteamericano Maurice Sendak, se publicó por primera vez en 1963 con el título original Where the wild things are. Desde su publicación, este libro ha obtenido numerosos premios (Medalla Caldercott o el Boston Globe-Horn Book Award) y se convirtió en un absoluto éxito. Pero, ¿sabéis que es lo mejor? Que cincuenta y cuatro años más tarde, el libro sigue vendiéndose tan bien como el primer día. Algo que pocos libros consiguen, algo que convierte a un libro en un clásico. Por ello, la editorial Kalandraka ha decido lanzar esta edición especial dentro de su catálogo. Así, además de conseguir nuevos lectores, los rezagados como yo, tenemos una nueva oportunidad de hacernos con él. ¡Ya era hora!

Pero a ver, ¿de qué trata Donde viven los monstruos para que este libro sea todo un clásico? Pues creo, quizá, que la clave reside en la sencillez y en la bonitez, que aunque es una palabra que no exista, le viene genial al cuento.

Una noche como cualquier otra, Max se enfunda su traje de lobo y comienza a hacer travesuras de todo tipo por la casa. Cuando su madre, tras haberle llamado monstruo, le manda a la cama sin cenar todo cambia en su pequeño universo. De repente, su habitación se convierte en una selva enorme llena de lianas y árboles y Max, decidido y aventurero, se adentra en ese mundo que nace entre las cuatro paredes de su habitación. Navega a través del día y la noche, de las semanas y los años, en un su propio barco hasta llegar al lugar donde viven los monstruos. Terribles, salvajes, con sus rugidos, sus grandes ojos y sus garras terribles. Pero, ¿creéis que esto podría asustar a Max? En absoluto, Max consigue amansarlos con su truco infalible hasta hacer reconocer a los monstruos que, sin duda, él es el más monstruo de todos. Y allí, convertido en rey de todos los monstruos, comienza la fiesta.monstruos

Pero hasta los monstruos se siente solos, incluso el rey de todos ellos. Y si encima te llega un olor a comida rica, hasta las fieras más salvajes consiguen amansarse. ¿Qué pasará entonces con Max?, ¿volverá a cruzar días y semanas hasta llegar de nuevo a su habitación o seguirá siendo el rey de los monstruos por siempre? Bueno, lectores, es vuestro turno. Ahora os toca a vosotros adentraros en este maravilloso mundo.

Obviamente, el éxito de este libro no se debe solo a su historia. Las preciosas ilustraciones, también obra de Maurice Sendak, completan esta genial obra.

Está bien enfrentarse a los clásicos, aunque sea después de treinta y un años. Ya me siento  menos indefensa, ya me parece más mío este libro. Ahora también entiendo su merecido éxito. Creo que me voy a animar a ver la adaptación cinematográfica que dirigió Spike Jonze en 2009. Sí que atrapa este universo de Sendak.

[product sku= 9788484648581 ]
Publicado el

Si decido quedarme, de Gayle Forman

Si decido quedarme

Si decido quedarmeMia pensaba que el chelo era un instrumento solitario. Pensaba que la vida que había elegido era el motivo irremediable de que se apartara de toda la gente de su edad. Sus padres habían demostrado siempre ser unos rockeros de pura cepa. Su hermano adoraba a Iggy Pop. Y ella solo era capaz de escuchar a Beethoven o a Schubert. Era como la oveja negra de la familia, pero al revés. Aunque al fin y al cabo, el resultado es el mismo: no encajaba. Ni en su familia, ni en su clase, ni siquiera en su generación.

Un día, Mia conoció a Adam, un chico que iba a su instituto y que a su corta edad ya sabía lo que era ser una estrella del rock. Y él se fijó en ella. No podía apartar la mirada cuando pasaba por delante del aula de música y la veía ensayando con el chelo. Esa forma de sujetar el arco, esa manera de cerrar los ojos mientras sentía la música, esa pasión y a la vez delicadeza que emanaba de cada movimiento.

La vida son momentos. Hoy te estás preocupando porque a ti te gusta la música clásica y a tus padres el género rock. O estás tan pendiente de recibir una carta de un conservatorio donde hiciste una audición y que podría cambiar tu vida que se te olvida hasta desayunar. Y mañana, estás tirada en la cuneta de una carretera, mientras tus padres y tu hermano agonizan a tu lado.

Si decido quedarme es el mejor título que le han podido dar a esta novela. En ella, Mia, después de sufrir un gravísimo accidente de coche junto con su familia, se debate entre la vida y la muerte. Su vida pende de un hilo y la única que puede hacer algo para quedarse en este mundo es ella.

Gayle Forman nos trae una novela corta de la que muchos ya habíamos oído hablar. Personalmente la conocí cuando vi el trailer de la película protagonizada por Cloe Moretz. Por supuesto, solo fui capaz de ver la película una vez leído el libro, así que ha estado en mi lista de pendientes durante una buena temporada. Me pondría a hacer una comparativa entre el largometraje y la historia original, pero esto se me acabaría yendo de las manos, así que seguiré centrándome en lo que me tengo que centrar.

Si decido quedarme es un libro que te hace recapitular. Es decir, Mia tiene una vida normal, con sus preocupaciones y sus alegrías. Como cualquier adolescente. Va a clase, tiene una pasión, una mejor amiga, una familia envidiable y un novio que la adora. Y, de repente, todo se acaba. La vida que había llegado a conocer, desaparece. Sus sueños, ilusiones, esperanzas… ya no valen para nada. Su vida depende literalmente de sus ganas de vivir, pero ¿qué pasa si estas ya no existen? ¿no sería mejor dejarlo todo y descansar en paz?

Por lo que he visto en las redes sociales, este libro ha atrapado sobre todo a la gente joven. Gente que se ve reflejada en Mia, que se identifica con la historia y que sabe que una cosa así nos puede pasar a cualquier en cualquier momento. Ese jugar con la muerte y la vida que nos ofrece Gayle Forman, hace que hasta los más enemigos de la filosofía se pregunten qué sentido tiene la vida o qué pasa si uno ya no quiere vivir en el mundo que le ha tocado.

 Es una novela que se lee en un suspiro y que te deja un sabor de boca más agrio que dulce. Porque es una historia que nadie jamás querría vivir en su propia piel. Pero realmente es agria por esa misma razón: porque aunque nadie quisiera ser la protagonista de ella, todos sabemos que esto puede pasar perfectamente. Puede que hoy esté aquí, tirada en el sofá de mi habitación, escribiendo esta reseña y pensando en el libro que voy a abrir en cuanto termine y puede que mañana esté en una camilla debatiéndome entre la vida y la muerte. Así que no, no voy a hacer como Mia. No me voy a autocompadecer, no voy a pensar que mi vida es una desgracia aunque sea perfecta, no voy a darle más importancia a las cosas de la que se merecen. Y sobre todo, voy a disfrutar en cada momento de lo que hago.

[product sku= 9788416555024 ]
Publicado el

La noche que no paró de llover, de Laura Castañón

la noche que no paró de llover

la noche que no paró de lloverMe llaman la atención las novelas en las que un personaje rememora su vida desde la perspectiva que da la vejez. Cuando todo lo que pudo hacer ya está hecho y no queda ningún ser querido vivo con el que saldar cuentas. Cuando echar la vista atrás solo sirve para quedarse en paz con uno mismo… o no.

Me atraen los personajes detestables, llenos de malos sentimientos. No es necesario que sean asesinos o psicópatas, me basta con que caigan a menudo en la envidia, la vanidad, el egoísmo… Esos pecados en los que es fácil reconocernos porque todos hemos sido víctimas o culpables de ellos alguna vez.

Me gustan las novelas corales, en las que los protagonistas se van pasando el testigo para contarnos sus historias, que inevitablemente se entrecruzan. Eso me permite conocer cómo se ven a sí mismos y cómo los ven los demás y, qué curioso, suelen ser puntos de vista irreconciliables, lo que le da mucha más profundidad a los personajes.

Estos tres ingredientes narrativos los he encontrado en La noche que no paró de llover, de Laura Castañón. La mujer que recuerda su vida es Valeria Santaclara, una octogenaria de las del palo de «con Franco vivíamos mejor», que ha tenido una existencia acomodada y bastante anodina, pero está llena de resentimientos y de heridas sin cicatrizar. La odié desde la primera página (lo mismo me pasó con la protagonista de Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes, con la que tiene más de una similitud), pero terminé por compadecerla: porque vive atrapada en sus propias mentiras y prejuicios y porque ella también sufrió, a pesar de todo. De ahí que sea un personaje tan atractivo, alrededor del cual giran todos los demás. El resto de mujeres que protagonizan esta novela son Laia, la psicóloga a la que Valeria relata su vida para atreverse a abrir un sobre que lleva guardando dieciocho años, titulado «El perdón»; Emma, la novia de Laia, que se esfuerza para que su relación sea perfecta, aunque encuentre a su pareja cada vez más distante; y Feli, la limpiadora de la residencia de Valeria, escritora aficionada que trata de averiguar qué le pasó a una maestra de la Segunda República que estuvo vinculada con la familia Santaclara.

Laura Castañón consigue que cada personaje adquiera una voz propia e inconfundible y que sus historias nos enganchen de igual manera. Su forma de narrar me ha recordado a la de Alejandro Palomas: por lo cuidado de su prosa, por su humor, por las inquietudes y las relaciones familiares de sus protagonistas, por algunos de los temas que trata. Por eso creo que los seguidores del autor catalán conectarán de inmediato con esta novela. También lo harán los lectores que busquen una lectura adictiva, pero que les deje poso, pues a través de los pensamientos y las vivencias de Valeria, Laia, Emma y Feli, La noche que no paró de llover reflexiona sobre la maternidad, la vejez, el amor y la culpa. Y, por encima de todo, sobre la memoria, individual e histórica, y sobre el mal, voluntario o inconsciente. Porque cualquiera de nuestras decisiones diarias puede tener consecuencias imprevistas, terribles para nosotros mismos o para otros, igual que nuestras acciones o inacciones como sociedad determinan la historia de nuestro país, para bien o para mal.

Qué difícil es asumir que nuestras equivocaciones pueden ser trascendentales para los demás. Imagino que por eso solemos esperar a que la muerte esté a la vuelta de la esquina para evocar nuestros recuerdos, como Valeria Santaclara. Quién sabe si entonces encontraremos el sentido a todo aquello que vivimos y si habrá alguna justificación para cada una de nuestras malas decisiones. La noche que nunca paró de llover me deja con ese desasosiego, quizá por planteármelo antes de tiempo. O en el momento oportuno, quién sabe.

[product sku= 97884233552333 ]
Publicado el

El cuento de la criada, de Margaret Atwood

El cuento de la criada

El cuento de la criada“Espero. Me compongo. Mi persona es una cosa que debo componer, como se compone una frase. Debo presentar algo que ha sido hecho, no que ha nacido.”

Pág. 106

Leí este libro hace años, de la biblioteca, y llevo queriéndolo comprar desde entonces. Quería tener mi ejemplar para marcarlo, subrayarlo, poder comentar al margen… esas cosas que teóricamente no se puede hacer con los libros, pero que yo siempre hago con los que me gustan mucho. Pero no podía comprarlo porque estaba descatalogado y, por internet, llegaron a pedir casi 200 euros por un ejemplar. Una locura.

Por eso me parece una suerte que Salamandra reedite El cuento de la criada, una novela que la inmensa Margaret Atwood escribió tras un viaje al otro lado del telón de acero en los años ochenta. Sí, ochenta. Y os estaréis preguntando, ¿por qué la reeditan ahora? Y, sobre todo, ¿qué tiene que decirnos una novela de los ochenta?

La primera pregunta es fácil de responder. El año pasado HBO anunció que esta primavera emitiría una serie basada en la novela de Atwood. Así que, para qué negarlo, es un buen momento para recuperar El cuento de la criada porque muchas de las personas que vean la serie querrán recurrir al texto original.

Pero, aparte de por la serie, ¿por qué va a interesarnos precisamente ahora? La misma autora responde a esta pregunta en el prólogo que acompaña a la nueva edición. El cuento de la criada es rabiosamente actual. Cada vez más gente le pregunta si la novela es una predicción. Y Atwood responde que no, porque predecir el futuro no es posible, pero que sí que, cuando la escribió, había una intención de antipredicción en ella, es decir, de evitar un futuro como el que vive Defred, la protagonista de la novela.

Y tiene razón. A diferencia de otras obras de ciencia ficción, El cuento de la criada ha envejecido my bien y es incluso más verosímil hoy en día que en 1984, cuando fue escrita. Recuerdo que la primera vez que la leí, hará un par de años, busqué la fecha de publicación y me sorprendí porque estaba leyendo sobre cosas que están pasando ahora en EEUU, sobre cosas que podrían pasar en un texto escrito hace más de treinta años. En ese sentido, parece que Atwood haya viajado al año 2017 para ver algunos detalles, algunas tendencias, que explota en la novela.

Precisamente creo que es esa verosimilitud lo que hace que sea una de las novelas más aterradoras que he leído. Porque la autora logra crear la sensación de que te habla directamente a ti, durante la lectura de la novela tú eres Defred, o podrías serlo.

Recuerdo la primera vez que viví ese grado de identificación en una historia de terror. Tenía unos siete años y vi la primera adaptación de It, la novela de Stephen King. Yo estaba acostumbrada a ver películas de miedo, no me afectaban para nada (era fan de Expediente X) pero It me destrozó y pasé meses con pesadillas. Cuando mi madre me preguntaba por qué, siempre le daba una explicación muy clara: se come a los niños, solo a los niños. Y yo era una niña.

Esa misma sensación he tenido con Defred. Ella es una mujer que por edad, condición, etc. podría ser yo, que ha tenido un pasado como se augura mi futuro. Y todo se rompe de una manera tan brutal y al mismo tiempo tan contenida, tan, una vez más, verosímil, que produce terror. Junto a esa capacidad de identificación están la sensación de aislamiento, de paranoia, el miedo al otro, a hacer cualquier movimiento que Atwood crea con maestría y mantiene durante toda la novela. Por otro lado, no tiene la necesidad de recurrir a la violencia explícita para hacerte ver el horror. El clímax de la novela es mucho menos violento que cinco minutos de Juego de tronos, pero logra hacerte sentir más incómodo y angustiado de todas las temporadas de Walking Dead juntas. Y, para mí, es en esa contención del terror, en la capacidad de hacer que el gesto más nimio te haga temer por la protagonista sin perder ni un segundo el sentido de la realidad, donde se encuentra la genialidad de El cuento de la criada.

Para todos los que os asustéis con las novelas largas o “complicadas”, quiero deciros que Atwood tiene el don de crear metáforas impresionantes con lenguaje muy sencillo y que, pese a ser una historia asfixiante, se lee casi de un tirón. Me guardo en la manga los spoilers (no todo es lo que parece y la historia da unos vuelcos que madre mía), las referencias literarias (a Orwell, a Bradbury, a Le Guin…) que los fans del género veréis sin duda, mis especulaciones sobre el título y muchas de las sensaciones que me provoca esta novela. Leedla, lleváosla a la playa, a la piscina, comentadla porque es un texto actual e incómodo que se presta a compartir y debatir con los demás.

Y una última recomendación. Si leéis la nueva edición de Salamandra, dejaos el prólogo de Atwood para el final. Hacedme caso, primero leed la novela, porque la autora no se quita de hacer spoilers y, aunque, como no, la perdonemos, revienta hasta el último punto de giro de la trama.

Publicado el

Wonder Woman: Huesos, de Brian Azzarello

huesos

huesosBueno… Pues parece que ahora sí que sí. Este es el fin, amigos. La, como dice la contra, “épica conclusión” de una etapa fantástica orquestada por Brian Azzarello. ¿Qué puedo decir a estas alturas que no haya dicho ya? Si me he quedado sin palabras de elogio y servil peloteo. Antes de zambullirme en las aventuras de la amazona había leído dos o tres historias sueltas del icónico personaje. Ahora, con la lectura de este sexto tomo, Wonder Woman: Huesos, recién digerido, y haciendo balance del total, admito que me he convertido en fan del personaje. Puede que sea mérito del guionista. Es más. Estoy seguro. Y eso, lo de hacerse uno fan, es bueno y malo. Es bueno porque el personaje ya ha conseguido meterse en mi y cada vez que salga una nueva publicación del personaje y deambule por la librería especializada de turno se me va a encender la alarma. Antes también lo hacía, pero claro, era una alarma silenciosa, un curioso acercamiento a la portada y poco más. Ahora la alarma va a ser difícil de desconectar. Y es malo porque el listón de toda esta finiquitada etapa, –y sí, habéis leído bien: de toda todita la serie, porque el ritmo ha estado perfecto y regular, sin bajones ni momentos de decir “pfff, a ver si esta parte pasa ya…”– deja muy altas las expectativas de futuras lecturas… Y ya sabemos el problema que sucede con el hype… Pues eso.

Pero venga. Vamos a ver qué digo de este tomo en concreto sin hacer muchos destrozos. Solo los justos.

Vaya por delante que es un tomo imprescindible, el colofón. Aquí ya se resuelve todo y tienes que leerlo si has leído los otros cinco. La portada es de un preciosismo que atrapa la mirada. El inicio con la conversación entre Hades y ese Neptuno transfigurado en criatura marina es de los que hacen presagiar que van a ocurrir cosas importantes. Es un pequeño prólogo en el que, a primera vista puede parecer que no pase mucho, pero a mi me ha parecido soberbio.

El primogénito se ha hecho con el Olimpo y quiere vengarse cueste lo que cueste de todo el panteón griego. Wonder Woman tendrá que plantear un cambio en la sociedad de amazonas. Un cambio que muchas de ellas no ven con buenos ojos.

La guerra se va a librar en Temiscira. Una guerra para la que Diana ha estado captando aliados, enviando avanzadillas… y recibiendo bajas. Mientras tanto, el bando del primogénito gana terreno, tiene un ejército abundante y poderoso y cuenta con un líder que parece invencible y capaz de matar todo lo que desee matar.

Lealtad, fortaleza, honor, amistad, amor, ambición camuflada, lucha, acción, mitología, emoción, algunos diálogos brillantes, piel de gallina… Todo esto contiene Wonder Woman: Huesos.

Es un cierre brillante. Épico, como ya he dicho. Que un montón de frentes abiertos y aún más montones de personajes, tanto inventados para la colección como los mitológicos de siempre, interactúen con normalidad, sin que al lector le chirríe, es algo digno de elogio y nada fácil de conseguir.

Precisamente eso, la galería de personajes, algo que ya comenté en los inicios, en Sangre, es uno de los puntos gordos a favor. Tienen una actualización y un rediseño tan impresionante y original durante todo este ciclo, que cualquier estudioso o amigo de la mitología griega debería acercarse a estos tomos por el mero placer de descubrir el tratamiento que se les ha dado. Seguro que ellos sabrían incluso disfrutar más con matices que al resto se nos escapan.

Lo único que puedo echar en falta es un breve glosario de personajes o notas al pie en las primeras apariciones de estos. Eso enriquecería muchísimo más la lectura.

En fin. Un buen cierre a una etapa magnífica. He disfrutado como un gorrino en un lodazal con esta princesa Diana y, en un futuro no muy lejano, espero volver a divertirme con nuevas aventuras de este pilar de la trinidad de DC.

Recomendabilísimo.

[product sku= 9788417071264 ]