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Belgravia, de Julian Fellowes

Belgravia

BelgraviaHace unos tres años tuve el placer y la suerte de que se cruzara en mi camino Downton Abbey. Recomendada por una amiga que estaba segura de que me iba a gustar, comencé a ver los primeros episodios y acabé totalmente enganchada. Escándalos, intrigas familiares, amores prohibidos y no correspondidos, unido al tema de la figura de la mujer en el siglo XXI y las diferencias entre las clases sociales de la época son algunos de los temas que pude encontrar en esta serie de televisión tan premiada y conocida, no solo en Inglaterra, sino también en el resto del mundo. Mi pasión por el mundo de Downton me llevó incluso a realizar un trabajo el pasado año para mi clase de Marketing Cultural en el máster que estudio actualmente.

Por eso, cuando descubrí que el creador y guionista de esta también escribía libros, todos ambientados en la época victoriana, no me pude resistir. Y he decidido empezar con este.

15 de junio de 1815. Bruselas. Aunque aún no lo saben, los asistentes al baile celebrado a las 22:00 h. en la residencia de la Duquesa de Richmond, están a punto de presenciar una tragedia. Napoleón invade la capital de Bélgica y los oficiales más jóvenes deben acudir a la guerra. Pero no es solo este escenario el que interesa en esta novela, pues esa noche el joven sobrino de la Duquesa muere en batalla y deja tras de sí una serie de escándalos y consecuencias para su familia que se esforzarán por evitar con el paso de los años…

Aunque Belgravia comienza con un ritmo lento y pausado, revela lo suficiente como para mantenernos con la intriga durante el resto de su lectura, en la que descubriremos que no todos son quienes aparentan y que hay muchas mentiras que pueden acabar saliendo a la luz y acabar con la reputación de las dos familias protagonistas de esta novela.

Pero Belgravia no es solo una historia sobre escándalos, intrigas familiares, amores prohibidos y no correspondidos, infidelidades y lucha de clases; es también un relato que profundiza en la moral humana, evidenciando que no ha cambiado en absoluto desde el siglo XXI. Es una novela sobre lo que estamos dispuestos a esconder para proteger nuestra reputación en nuestro entorno y lo que estamos dispuestos a arriesgar para conseguir todo lo que nos proponemos. Aquí es donde entran en juego una amplia variedad de personajes que irán destapando las máscaras bajo las que se esconden en los primeros capítulos de esta novela. Personajes que me han sorprendido, algunos por su evolución y otros por su falta de ella, a partes iguales.

A pesar de que en las últimas cien páginas se me ha hecho pesada la lectura por su previsibilidad y repetición de escenas, la forma de escribir de Julian Fellowes me ha encantado y me ha transportado a la Inglaterra victoriana, incluso a la sociedad descrita en Downton Abbey. Su ambientación es espectacular y su prosa directa y sencilla hacen que sea una lectura que se devora en pocos días.

Belgravia es una lectura rápida, entretenida y que gustará sin duda a todos los apasionados de la época victoriana inglesa. También es una lectura que trata temas muy diversos de la literatura universal: amor, amistad, traición, avaricia, egoísmo y lujuria, entre otros. Aunque, por último, tengo que admitir que este libro no llega ni a la suela de los zapatos a Downton Abbey. Aquellos que no la hayáis visto, no sé a qué esperáis para empezar a hacerlo. ¡Maggie Smith en el papel de la Condesa Viuda es digno de ver! ¡Y cuánto antes!

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La historia oculta. Integral 3, de Jean-Pierre Pécau

La historia oculta Integral 3

La historia oculta Integral 3Ya han pasado milenios desde que el Abuelo Lobo traspasó los marfiles del poder a cuatro niños: Reka, Dyo, Aker y Erlin. Convertidos en arcontes inmortales, sus enfrentamientos y luchas por el poder han dirigido el destino de la Humanidad a lo largo del tiempo. En La historia oculta. Integral 1, vimos la época dorada de los cuatros hermanos, capaces de alzar y destruir imperios a su antojo, mientras que en La historia oculta. Integral 2, varios humanos se unieron al juego de conquistar el mundo, creando sus propias barajas para socavar el poder de los marfiles originales. A medida que aumentan los enemigos, el caos y la destrucción son mayores y llegan a su punto álgido en La historia oculta. Integral 3, la última entrega de esta ucronía de ciencia ficción publicada por ECC.

Los anteriores integrales recreaban acontecimientos históricos de varios siglos, pero La historia oculta. Integral 3 se centra en los años de la Segunda Guerra Mundial, un periodo especialmente devastador para la historia de la Humanidad. Este integral está compuesto por cuatro volúmenes —«La logia de Thule», «La piedra negra», «Nadia» y «Lucky Point»—, y la presencia de los arcontes es poco significativa en todos ellos. Cada vez son más determinantes el resto de jugadores de la partida: humanos que pueden ver el pasado y el futuro; humanos ansiosos de poder; humanos que dejaron de serlo porque se cegaron de ambición y traspasaron todos los límites. Si al comienzo de esta historia eran los arcontes la gran amenaza para el mundo, a estas alturas parecen los únicos capaces de poner un poco de orden.

La Segunda Guerra Mundial sirve de telón de fondo a las intrigas y alianzas de las decenas de personajes que aparecen en este integral. He echado en falta los toques de humor que tanto me agradaron en la anterior entrega y, quizá, más momentos épicos, pero he vuelto a sorprenderme con el giro de tuerca que ya se veía venir y que en estos volúmenes se confirma: la existencia de universos paralelos, donde la línea entre pasado y futuro se esfuma y hace posible continuar la lucha en todos los planos del espacio y el tiempo. Con el cameo de Albert Einstein y la mención a las teorías de Erwin Schrödinger para darle empaque al asunto. Porque sí, estamos ante una novela gráfica de ciencia ficción y fantasía; pero, por momentos, lo que nos cuenta no es tan descabellado. La documentación histórica que sustenta la trama está tan bien hilada que rellena los huecos que siguen siendo un enigma en la vida real y da una explicación a acontecimientos atroces a los que es difícil encontrarles lógica.

La historia oculta. Integral 3 concluye antes de que la Segunda Guerra Mundial llegue a su fin y, como podéis imaginar, que el conflicto bélico lo gane el Eje o los Aliados está en manos de los jugadores de esta partida. ¿Conseguirán los arcontes recuperar el control? ¿Existe algún universo alternativo en el que nuestro mundo no acabe destrozado? Me temo que no, pero con esta versión alternativa de la historia que nos plantea Jean-Pierre Pécau nunca se sabe.

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Cuentos y leyendas, de Battaglia

cuentos y leyendas battaglia

cuentos y leyendas battagliaAlgunos, (muchos, seguramente), se rasgarán las vestiduras, si es que todavía hay gente que hace eso, al dejar esta reseña en mis manos. Yo en su lugar lo haría (si todavía se rasgaran). Y sería justo. Porque, ¿cómo describir con palabras lo que este genio ha transmitido al que esto escribe?

Recuerdo que en C.O.U., la asignatura Historia del arte era de mis preferidas. No sólo porque nos subían a una sala especial dotada con proyector de diapositivas y en donde escapabas de la mirada de la profesora amparándote en la oscuridad. Sí, pero no. Me gustaba oír las explicaciones detalladas del Laocoonte, la novedad que supuso la curva praxitélica, el hieratismo, los escorzos, las cariátides, los significados de lo que se representaba en los lienzos, los nombres técnicos, la bóveda de cañón y la de medio punto, el arco ojival, el de herradura, el arbotante o botarel… tantos y tantos términos… y seguramente nos quedamos cortos, como suele pasar.

Pues bien. La peor parte de esa asignatura era la pregunta del examen en la que sí o sí, tocaba hacer el comentario de una obra de arte, como si se tratara de un comentario de texto. Había que poner en práctica todo lo aprendido pero también había que echarle algo de imaginación.

¿Y por qué cuento todo esto? Porque al contemplar (sí, he dicho contemplar, no leer) Battaglia. Cuentos y leyendas no puedo evitar comparar estas ilustraciones con el arte. Porque echo de menos no haber recibido ninguna clase dedicada al cómic o a la ilustración para poder al menos salir airoso de esta reseña. Ya sé que para eso hay toda una carrera, pero unas nociones básicas, lo mismo que hay gente (a mí tampoco me tocó) a la que le enseñaban a tocar la flauta (cosa que, en cambio, no echo en falta).

Dino Battaglia es uno de los innovadores del noveno arte. Fue acusado de ser más ilustrador que historietista, de preocuparse más por lo estético y preciosista que por la narración. Y eso se nota. Muchas de las historias las concluye de una forma demasiado naive para mi gusto y tal vez algo precipitada. La mayoría tiene también una moralina al servicio de la religión.

En este tomo tenemos historias cortas (alguna, como El corazón en el cofre, de tan solo dos páginas) y autoconclusivas. La mayoría son adaptaciones literarias de cuentos conocidos por todos. De hecho, es uno de los historietistas que más acudió a la literatura para inspirarse:

“no había tenido jamás la necesidad de inventar nuevas historias, dado que había tanta buena literatura por ilustrar”

Creedme si os digo que con algunas he retrocedido a mis años de infancia, en los que tumbado en la cama leía cuentos infantiles. Así, tenemos cuentos conocidos como Rompeltisquillo de los hermanos Grimm, Ceniciento y Barbagris (adaptación de La Cenicienta), Los candelabros del obispo (traslación de un pasaje de Los miserables), Una canción de Navidad (Dickens) o El gigante egoísta de Oscar Wilde entre otros. Hay también leyendas como la de San Jorge y la de San Cristóbal o cuentos rusos como El pájaro de fuego, y El rey del río de oro.

Como ya he dicho, las ilustraciones de Battaglia son arte puro. Puedes abrir el libro en cualquier página al azar y da igual donde aparezcas; la vista se demora en esa página. Su técnica es un derroche visual que hipnotiza la parte racional del cerebro. Además, en algunos casos no hay secuencialidad, no usa la viñeta como elemento vertebrador del lenguaje del cómic y maneja con grandísima originalidad la composición de la página.

Recomiendo mucho esta cuidada edición pues, aparte de ser de auténtico lujo recopila adaptaciones literarias más o menos conocidas, la mayoría de las cuales son inéditas en España, y también aconsejo la lectura enormemente instructiva del prólogo.

Battaglia. Cuentos y leyendas se erige por derecho propio en un imprescindible del cómic que te transporta a los clásicos de la literatura con técnica, belleza y saber hacer. Imposible no disfrutar de historias de siempre con un trazo como nunca se ha visto.

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Power Man y Puño de Hierro: Héroes de Alquiler, de VV. AA.

power man y puño de hierro héroes de alquiler

power man y puño de hierro héroes de alquilerHará cuestión de un mes que se estrenó el tráiler de The Defenders. La nueva serie de Marvel  reunirá a Daredevil, Jessica Jones, Iron Fist y Power Man; más conocido en el universo televisivo como Luke Cage. Las primeras sensaciones que me dejó tras su visionado fueron buenas. Pero cabe mencionar que, y esto es solo mi opinión personal, el carisma de Luke Cage parecía ganar enteros al aparecer arropado por sus nuevos compañeros de hazañas. El héroe de color que en sus andanzas en solitario había conseguido que no parara de bostezar y que incluso llegara a echar alguna que otra cabezadita, ahora lograba captar mi atención. Tal vez solo sea una ilusión de casi dos minutos y medio (aproximadamente lo que dura el tráiler) que se desvanecerá una vez empiece la serie. Espero que no. Este hecho me ha recordado que en la industria del cómic, en más de una ocasión, unir a superhéroes que por separado pasaban sin pena ni gloria era la solución para animar un poco a los lectores a rascarse el bolsillo, y de paso salvar a esos personajes que en algunos casos habrían caído en el olvido. Luke Cage y Danny Rand. Power Man y Puño de Hierro. Ellos fueron dos de esos personajes que al unirse generaron más repercusión que por separado. El transcurrir del tiempo convirtió sus aventuras en Power Man y Puño de Hierro: Héroes de Alquiler en una lectura a tener en cuenta.

Luke Cage era un delincuente de poca monta especialista en moverse por los bajos fondos de la ciudad; un tipo chungo que cuando entró en prisión lo hizo por un crimen que no había cometido. Allí fue utilizado como conejillo de indias para un experimento que, tras un error, le otorgó una fuerza sobrehumana y transformó su cuerpo en acero puro. Así nació Power Man. Un personaje negro, más chulo que un ocho, con un pelazo a lo afro que sería la envidia de cualquier afroamericano residente en Harlem y con una vestimenta hortera que parecía habérsela robado a los integrantes del grupo Boney M. Por otro lado tenemos a Daniel Rand que, tras la pérdida de sus padres en el Himalaya, fue adoptado por los monjes guerreros de la ciudad mística de K’un-Lun. Durante diez años se entrenó sin descanso hasta convertirse en el arma viviente, en Puño de Hierro. Ahora viste un traje que parece sacado de una peli de artes marciales de serie B y reparte justicia y venganza a partes iguales. Cuando Power Man y Puño de Hierro descubrieron que sus encuentros fortuitos se dilataban en el tiempo decidieron convertirse en emprendedores y fundar la agencia Héroes de Alquiler; convirtiéndose así en los primeros superhéroes que descubrían que el altruismo no pagaba las facturas, y en los primeros también en tener quebraderos de cabeza con el IVA y el IRPF.

Unir a Power Man y a Puño de Hierro es unir las películas de Blaxploitation (en donde el protagonista es un negro que se mueve por barrios de afroamericanos a ritmo de música funk o soul mientras reparte sopapos a diestro y siniestro entre los malos de turno) y las películas de artes marciales, en especial las de Bruce Lee. Buena mezcla, ¿eh? Si el cóctel es explosivo es gracias a la guionista  Mary Jo Duffy que consigue que la relación entre los dos personajes tenga sus tiras y aflojas. Recordemos que Luke Cage es un tipo pobre acostumbrado a los barrios humildes y que Daniel Rand es un niño rico algo inocentón que, sin maldad alguna, en ocasiones quiere solucionar problemas a golpe de talonario. Esta tensión se diluye con los momentos, muy bien medidos, de humor que consiguen que entre ellos se establezca un gran vínculo afectivo.

Y entre las risas y el mal rollo se encuentra el trabajo detectivesco. Porque en Héroes de Alquiler se dedican a eso, a patearse las calles para resolver casos de asesinatos, de robos, de secuestro, etcétera, hallando casi siempre involucrado a un supervillano que solo entrará en razón después de una buena tunda. Villanos como Dientes de Sable, el Monolito Viviente o Montenegro que en ocasiones les pondrán las cosas tan difíciles a nuestro dúo que deberán cooperar con los X-Men, Daredevil o La Hijas del Dragón, entre otros, para conseguir que muerdan el polvo.

Sin lugar a dudas Mary Jo Duffy hizo un trabajo excelente en esta etapa que Panini Cómics recoge en un tomo de 704 páginas. No se puede decir lo mismo de los dibujantes, pues aunque formó una pareja perfecta con Kerry Gammill, el cual dibujó de forma notable y con gran detallismo la mayoría de las aventuras de este tomo, algunos, como Lee Elias o Trevor Von Eeden, no pasaban de un dibujo correcto y otros, como Denys Cowan, intentando emular el estilo de Frank Miller, dejaba para la posteridad algunas viñetas de calidad paupérrima. Y ya que ha salido el señor Miller a relucir, no puedo más que recomendaros ese capítulo en el que Daredevil (solo unos pocos años antes de que el diablo de La Cocina del Infierno alcanzara la excelencia en la obra Born Again) se cruza en el camino de Power Man y Puño de Hierro.

En definitiva, Power Man y Puño de Hierro: Héroes de Alquiler es un clásico, un referente de los cómics de superhéroes de los años setenta que no deberían perderse aquellos que disfruten de una buena aventura detectivesca con su debida cuota de acción.

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Pánico al amanecer, de Kenneth Cook

Pánico al amanecer

Pánico al amanecerUn tímido brillo de luz se intenta colar entre las ranuras de la persiana. Mi cabeza es un nido de agujas que se clavan en el cerebro. Puedo sentir las punzadas y los calambres que ocasionan. La resaca es monumental. Escucho la sintonía de una emisora de rock que procede desde el salón. ¿O puede que sea la cocina? La voz chulesca y rota del locutor da paso a la canción «Say Hello 2 Heaven» de Temple of the Dog. Por el sonido enlatado doy por supuesto que la radio suena desde los altavoces del ordenador portátil donde mi compañero de piso estará toqueteando y buscando noticias en Google. Me sorprende que radien esa canción y a esa inmensa banda de unos aún más inmensos músicos. A continuación vuelve a intervenir la rota voz del locutor de radio. Abro los ojos de par en par y me levanto como un resorte de la cama luchando contra el inmenso dolor que martillea en mi cabeza. Chris Cornell se ha ahorcado. Eso ha dicho el locutor. Y acto seguido mi cerebro muestra un recuerdo. Algo que leí la noche anterior justo antes de acostarme. La primera página con la que se abre un libro soberbio:

«Que sueñes con el diablo y sientas pánico al amanecer».

Un mal sueño y solo eso puede ser lo que esté sucediendo, me digo, pero no. Estoy despierto, roto; por el pánico, la resaca y la trágica noticia.

Sirva esta introducción en la reseña para dos cosas muy necesarias; una, rendir en este espacio de cultura que es Libros y Literatura el tributo que el músico Chris Cornell me merece y a quien considero la voz de toda una generación, y otra para meterme en el rol del etílico estado que padece el protagonista de esta sublime novela australiana, Pánico al amanecer, de Kenneth Cook.

Publicada en 1961, esta novela fue un éxito editorial en Australia y tuvo su adaptación al cine una década después. En España tuvimos que esperar hasta el año 2011 para obtener su edición traducida en nuestra lengua de la mano de Pedro Donoso en la editorial Seix Barral. Cuando me hice con ella leí las críticas impresas en la solapa de la sobrecubierta. Una de ellas pertenecía al músico Nick Cave. Todas coincidían en la misma idea general: La mejor y más aterradora historia que existe sobre Australia. ¿Soy de los que se deja embaucar por las opiniones ajenas, por muy famosos que sean o por mucho que aprecie a dichos famosos? En este caso, sí. Cierto es que a veces se da el caso de que cuando de un libro se escriben tantas citas favorables y quedan reflejadas en el libro, al final lo único que se buscaba era conseguir vender lo invendible. En este caso están justificadas.

La historia se desarrolla en un árido pueblo de Australia en pleno desierto. Es el comienzo de las vacaciones de verano. El único profesor de la escuela de ese pueblo se prepara para abandonar por fin ese lugar y pasar las próximas semanas en las idílicas playas de Sydney. En su pequeña maleta de viaje lleva su ropa, el cheque que le ha pagado la escuela por su trabajo y unos pocos libros. De camino a Sydney, John Grant, el joven profesor, deja la maleta en el hotel y se va a tomar una cerveza mientras espera a que salga el tren que le llevará a sus ansiadas vacaciones en las grandes ciudades. Algo le ocurre tras esa cerveza, una mala decisión que se convierte en el detonante para que en aquel polvoriento lugar se dirija al infierno de su propia destrucción. Lo que tenía que ser una estancia de paso se convierte en un pasar de noches de pesadilla que le harán sentir pánico cada mañana.

Es esta una novela de suspense psicológico que consiguió en mi primera lectura que experimentara el tórrido y polvoriento calor que padecía su protagonista, degustar el amargo sabor de la cerveza bajando por la garganta y sentir los labios resecos y las constantes migrañas tras la resaca que acompaña a las primeras luces del día. Todo gracias al discurso empleado por su autor, directo, sin alejarse en ningún momento de la trama y guiándome por las desventuras que padece John Grant.

Pánico al amanecer es dura, visceral, sincera y emocionante. Un aterrador retrato de la Australia desconocida, la de los desiertos, la del carácter de sus gentes autóctonas de pueblos casi inhóspitos donde pasarse el día bebiendo cerveza y apostando en el juego parece ser su único entretenimiento. Eso y aterrar a aquel que no sea capaz de seguir su ritmo.

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Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez

cien años de soledad

cien años de soledadMe ha dado miedo releer Cien años de soledad. Han pasado diez años desde que me asomé a sus páginas, leyendo la edición conmemorativa por el ochenta aniversario del autor, el maestro Gabriel García Márquez, y la forma en la que estaba escrito me impactó tanto que se convirtió de inmediato en uno de mis libros favoritos. Desde entonces supe que lo volvería a leer algún día. Mientras tanto, presté el libro, deseosa de compartir con mis allegados una experiencia lectora tan fascinante. Imaginad el puñal que sentí retorcerse en mi corazón cuando vi que varias hojas se habían despegado. ¡Mi novela predilecta, masacrada! Yo, que cuido tanto los libros que ni a las ediciones de bolsillo le salen arrugas en el lomo, no podía ver aquello; así que refugié a mi querido libro en un estante, rodeado de muchas otras obras de García Márquez, lejos de nuevos atropellos.

Y, de pronto, aparece la preciosísima edición de Cien años de soledad ilustrada por Luisa Rivera, que publica Literatura Random House para celebrar los cincuenta años de la obra. ¿Cómo no iba a tener yo semejante maravilla entre mis manos? Era la mejor manera de releer la obra cumbre del realismo mágico. Así que, una década después, regreso a Macondo para acompañar a los Buendía generación tras generación. Una casa de locos donde ellas son inquebrantables y hasta crueles y ellos están obsesionados con las guerras, las mujeres de mala vida y las empresas delirantes.

cien años soledad ilustraciónEs curioso que Cien años de soledad sea uno de mis libros preferidos y apenas recordara nada de la historia, más allá del archiconocido inicio, el magnífico final y personajes y acontecimientos muy concretos de esta familia marcada por las pasiones, las tragedias y las soledades. Lo que ha perdurado todos estos años en mi memoria ha sido el placer que la lectura me causó, y de ahí mi repentino temor a releerlo y no sentir lo mismo, a defraudarme quizá. Ahora comprendo a quienes me han dicho muchas veces que no pudieron acabarlo. Yo me echaba las manos a la cabeza al oírlos —¡pero si es una delicia!, les decía—; sin embargo, es cierto que es un libro denso, donde las vivencias de unos y otros personajes se suceden sin descanso, muchos de ellos con el mismo nombre, lo que añade dificultad al seguimiento de la historia. No tiene un inicio, nudo y desenlace al uso, sino que es un universo único de emociones, hechos extraordinarios y personajes mágicos, en el que solo es posible entrar si uno sucumbe a la excepcional prosa de García Márquez.

La relectura de Cien años de soledad no me ha decepcionado, ni mucho menos. Ya no he sentido la fascinación de la primera vez, pero he disfrutado del reencuentro. Un reencuentro con García Márquez, del que he leído bastante en los últimos años. Gracias a eso, he reconocido las referencias a otras novelas o cuentos suyos, que ya estaban escritos en aquel 1967 o que serían escritos muchos años después. Y, sobre todo, ha sido un reencuentro conmigo misma, pues me he dado cuenta del verdadero impacto que esta novela tuvo en mí. Aunque no recordara muchas de sus imágenes, estas se habían quedado en mi subconsciente y las he reflejado en muchos de mis textos. Metáforas de tres palabras del autor colombiano han dado lugar a relatos míos enteros, y yo sin saberlo. ¿Cómo no va a ser Cien años de soledad uno de mis libros predilectos? Pocas veces he sentido una conexión tan profunda con una lectura, contados libros han marcado tanto mi vida.

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El crimen del sistema métrico decimal, de Miguel Izu

El crimen del sistema métrico decimal

El crimen del sistema métrico decimalDebo reconocer que si pedí este libro fue porque el título me intrigó desde el primer momento, ¿cómo puede nacer de algo como el sistema métrico decimal algún motivo que se transforme en móvil de un crimen? Diría que justificar esa premisa es todo un reto para un narrador, pero lo cierto es que Miguel Izu lo consigue y con gran solvencia. El truco, diría que más bien solución universal, consiste en poner las cosas en su contexto, que en este caso no es otro que el debate de aprobación de la Ley de pesas y medidas allá por 1849. Al final lo que resulta apasionante es precisamente el contexto, el sistema métrico decimal es un hilo conductor brillantemente utilizado para describir la sociedad de la época, su ambiente a pie de calle y las intrigas políticas.
El crimen del sistema métrico decimal nos regala, por empezar por el principio, un mundo perdido. Uno en el que se usaban medidas como libras, onzas, celemines, toneles, quintales, arreldes, libras, marcos, adarmes, estadales, pies, yardas, galones o fanegas. Son términos evocadores y para mí ha sido un verdadero disfrute leerlos, profundizar en ellos y saber que 15 varas castellanas equivalían a 16 varas navarras, que 100 libras aragonesas eran 75 libras castellanas o que 100 pies aragoneses suponían 92 pies castellanos y un tercio. Si querían una prueba del algodón de lo complejo y diverso que era el mundo que la ley de pesas y medidas quería ordenar sin duda la tienen en ese tercio que riza el rizo de la complejidad y seguramente también del atractivo romántico de las medidas perdidas. ¿Quieren más? Verán, un cántaro navarro se dividía en 16 pintas, cada una de las cuales se componía de cuatro cuartillos, mientras que una cántara castellana se dividía en 4 cuartillas, 8 azumbres, 16 medias azumbres y, por supuesto, 32 cuartillos. De lo que concluimos que una cántara castellana equivale a 20 pintas navarras (lo concluye el autor, entiéndanme). Aunque si lo prefieren quédense con las libras: 100 libras aragonesa eran 75 libras castellanas.
Mi devoción por las medidas probablemente nazca de un cuento de Antonio Pereira que me permito citar aquí para tratar de contagiarles de esta atracción romántica mía:

Si les preguntas a los más jóvenes, no tienen ni idea de lo que es un cuartillo. Es la cuarta parte de la azumbre, otra medida de las que se empleaban para el vino y los áridos, pero ellos tampoco saben lo que son los áridos o la azumbre. Nosotros, y también la señora María de Sanabria, sabíamos que el cuartillo es la ración exacta para que dos hombres empiecen a vivir la tarde mano a mano, se den la paz como en la misa y se abran la chaqueta y a veces un poco la camisa, por la parte del corazón.

Sin embargo no conviene abusar, no quiero que piensen que las virtudes que veo en esta novela de deben a un desorden psicológico de esos que tanto abundan entre los lectores y que nos hacen amar determinadas palabras mucho más allá de los conceptos que representan. El crimen del sistema métrico decimal no sólo es una eficaz novela policíaca en el sentido de que existen un crimen, una investigación y numerosos obstáculos que el protagonista, el comisario de distrito Pedro Arróniz, debe sortear. Es un brillante retrato de aquella sociedad en la que se encuentra el germen de la nuestra. Y un paseo por una ciudad, Madrid, de la mano de personajes que con el tiempo se han convertido en calles o barrios de la misma, como Bravo Murillo o José de Salamanca.
Con igual detalle que las medidas se describe la organización de los barrios de Madrid, de sus fuerzas del orden (con serenos, celadores, salvaguardias o “guindillas”, ronda de capa, etc), o la vida de sus ciudadanos, a los que acompañamos a hospedajes, paseos o comidas en mesones. Diría que Miguel Izu ha puesto mucho cuidado en dar vida al escenario, en algunos pasajes podría parecer que incluso más que en la propia trama que es el eje de El crimen del sistema métrico decimal, de la que si algo debo decir es que fluye de forma natural, sin trampas ni giros argumentales artificiales, lo que a mi modo de ver beneficia al conjunto de la obra porque integra ambas facetas, la histórica y la policíaca, en un mismo nivel de honestidad y lealtad tanto con la historia como con el lector.
En un libro tan bien documentado y tan sincero, el uso de personajes reales es un reto, y si además son personajes históricos y forman parte de una trama compleja. Todo cuanto debe ser comentado a este respecto lo hace el autor en una nota al final de El crimen del sistema métrico decimal, así que poco queda que añadir más que felicitarle por su solvencia narrativa.
No esperen fuegos artificiales, no es este un libro de estridencias, pero si desean conocer un escenario real de la mano de personajes reales (todos ellos, los históricos y los de ficción) y disfrutar de un buen rato tratando de resolver un caso y resucitar temporalmente un buen puñado de palabras moribundas, acérquense a este libro. No les voy a decir que después de él no será lo mismo utilizar la cinta métrica, pero el buen rato se lo garantizo.

Andrés Barrero
contacto@andresbarrero.es
@abarreror

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40, de Oscar M. Prieto

40

40Inicié la lectura de “40” como terapia relajante, tengan en cuenta que, como ustedes recordarán, ya conocía a este autor, y precisamente por ello lo seleccioné.

Recordaba su anterior libro que tan placenteros momentos de lectura me proporcionó, Berlin Vintage,  si ustedes llegaron a leerlo difícilmente habrán olvidado como es la escritura de este autor. Tenía ese recuerdo de dejarme llevar por las palabras, de leer por el gusto de mecerme en su ritmo acomodado, sabiendo que podía regresar a él y centrarme casi al instante, eso es lo que sentí y me pasó con Berlín Vintage, un libro que he releído en alguna ocasión, un libro que también he regalado, en especial recuerdo que fue una especie de regalo de despedida a quien un día cambió su vida y voló… pero no demasiado lejos. Un libro especial para una amiga muy especial.

Así es, Oscar M. Prieto, ya me perdonarás por utilizarte como método terapéutico para unos días en los que atravesaba una fuerte etapa de estrés, un estrés extraño, pues acababa de descubrir que mi corazón empezaba a perder pulsaciones. No creas que era un acto de generosidad, no se pueden dar ni regalar latidos, tampoco es un acto de descuido…

Según mi médica, que también tiene un dulce ramalazo poético, me dice que lo que sucede es que hay ladrones de latidos. Eso es lo que al parecer nos pasa a la mayoría, existen unos cacos vestidos de negro llamados problemas propios y ajenos, estrés, exceso de trabajo… que se quedan con latidos, o lo que es lo mismo, con parte de nuestro tiempo, o lo que es lo mismo, con parte de nuestra vida…

Y en este estado inicié mi lectura de tu libro, y descubro que no me lo vas a poner fácil, será otro reto a la imaginación del lector, me harás trabajar, pero ese trabajo no me robará latidos ni cordura y además tiene su recompensa.

“Nombrar, dar nombre a las distintas realidades, este creía que era el poder decisivo y, como tal, el que exigía una mayor responsabilidad. Por eso, cuando tuvo que elegir el nombre para aquel lugar, se tomo su tiempo… “

Así inicias tu recorrido por el tiempo que deberemos dedicar a tus palabras, a tu historia, a la historia de Cosmo, contada por él mismo. Interesante el nombre del protagonista y actor principal del drama al que nos enfrentamos ¿Qué es la vida sino un dramático viaje? Un viaje del que tarde o temprano debemos descubrir su sentido para que podamos darle el valor que se merece.

No es extraño que una historia en la que el protagonista se llama Cosmo, aparezcan personajes eternos de la historia y la mitología. Porque estamos ante literatura para viejos lectores, lectores curtidos en mil batallas.

Yo perdiendo latidos y tú poniéndome a trabajar para encajar lo que leo, yo perdiendo latidos y tú repitiendo estrofas de los más sencillos versos de la vida … Y ambos regresamos una y otra vez a ese momento en el que debemos descubrir que lo importante es lo que queda por vivir, siempre es la mejor parte, la no conocida, la que nos ha de sorprender cada minuto que avanzamos en nuestro destino.
“40” ha sido otra sorpresa, otro reto lector, plasticidad en la historia y voluntad de seguir más allá de la música, porque para que una canción saque lo mejor de uno mismo debe haber una fusión perfecta entre música y letra…

Creo que no seré como Penélope, no dejaré que mi tiempo sólo sea un tiempo de espera, la vida está para vivir cada minuto como si no hubiera un mañana… ¿Quién sabe lo incierto que nos pueda ser ese futuro? En cualquier caso, querido autor, sigue escribiendo, sigue viviendo al borde de esa delgada línea que separa una literatura de otra. Demuestra que se puede sorprender desde la elegancia y la profundidad, que en ocasiones no importa hacer pensar al lector, avanzar o volver atrás para revisar, porque la Literatura, al final, es como la vida.

Aquí estaremos los lectores activos… Yo he ido recuperando el pulso de la vida. Es posible que “40”, me haya dado algún motivo para buscar esos latidos que se perdían sin razón aparente, será que la vida nos quita y nos da según el empeño que ponemos al pasar por ella.

También te digo que después de los cuarenta estarán los cincuenta, que también deben ser maravillosos. Pero no te avanzo más, porque esa es otra historia que ya nos irá mostrando la vida.

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Tales from the darkside. Los guiones nunca rodados, de Joe Hill

Tales from the darkside. Los guiones nunca rodados

Tales from the darkside. Los guiones nunca rodadosLa sangre llama a la sangre; el terror acecha al terror. Joe Hill escribiendo para la serie televisiva Historias del Más Allá es rizar aún más el rizo de hasta dónde puede llegar un buen relato de horror. Qué coño, tres relatos. Sin excepción.

Todo seguidor de la literatura fantástica y de terror sabrá ya de sobra quién se esconde tras el seudónimo de Joe Hill, se ha comentado en otras reseñas, pero nunca viene mal recordarlo porque además, en esta ocasión, vuelven a tener un lazo en común más allá de su relación familiar. El padre del terror moderno, Stephen King, es padre también de Joe Hill (Joseph King). Además del enorme parecido físico ha heredado una ambiciosa creatividad literaria que demuestra en sus diversos relatos cortos, novelas, cómics y en el caso que en esta reseña nos ocupa, Tales from the darkside. Los guiones nunca rodados. «Como escritor me pone y me sigue poniendo escribir para televisión», reconoce.

Pensados para ser televisados —en un fanzine dedicado al fantástico leí que el director M. Night Shyamalan se encargaría de dirigir algunos de los episodios—, el escritor Joe Hill escribió los guiones para tres historias. En un principio debía escribir guiones de veinticuatro páginas, como en los cómics, ya que se tratarían de capítulos de treinta minutos de duración. Tras la experiencia como guionista de cómics —Spiderman o Locke & Key— el encargo le resultó de lo más placentero. Escribió dos episodios y le añadió uno más largo que abarcaría un capítulo de una hora de duración y relacionaría a las tres historias. Todo estaba listo para llevarse a la pequeña pantalla, pero finalmente la cadena de televisión no terminó de llevar a cabo el rodaje por considerarlos, quizás, un proyecto muy ambicioso para lo que aquella cadena podía permitirse y nunca llegaron a rodarse. Los fans del terror tuvimos, al menos, la suerte de poder degustar esas historias en otro formato, el cómic Tales from the darkside. Para ello se contó con el dibujante Gabriel Rodríguez, que ya trabajó junto a Joe Hill en Locke & Key, y a Michael Benedetto que se encargó de adaptar las historias. Sin duda, un genial modo de poder descubrir esas historias que quedaron huérfanas.

Pero faltaba un detalle. Digamos que publican un ep con tres canciones cojonudas. La banda que toca esas canciones la forman Matt Cameron (Soundgarden, Pearl Jam), Flea (Red Hot Chili Peppers), Jack White (White Stripes) y Steven Tyler (Aerosmith). Mola, ¿eh? El disco es lo más, suena genial, pero sabes que las canciones que tocan las compusieron McCartney, Lennon, Harrison y Ringo. ¿No desearías poder escuchar la versión original de los Beatles? Pues gracias a Panini podemos. No escuchar a McCartney y a Lennon juntos, obviamente, pero sí poder leer el guión original de su creador, Joe Hill: Tales from the darkside. Los guiones nunca rodados.

Lo que he descubierto en este libro es el guión desnudo que Hill escribió para sus historias; la visión que él tenía de cómo quedarían esas imágenes en pantalla con sus fundidos, sus flashbacks, los diversos planos. Pensé que sería más tedioso de leer. Craso error. La lectura es amena, casi como un relato corto con elegantes ilustraciones y una cuidada estructura. De casta le viene al galgo se suele decir y Joe Hill ha heredado de su padre el estilo atractivo y absorbente con ciertas referencias rockeras (¿a que ahora lo de los Beatles está mejor hilvanado?) y unas situaciones muy originales en las que un evento del Más Allá desfigura la realidad de sus personajes. La versión en cómic es la muestra visible de lo que Joe Hill quería representar, pero al ser una adaptación le falta ese toque original que solo él sabe darle. Además, parte de las historias se entienden mejor en este libro con el guión completo. El libro, con un tamaño menor al formato álbum, tiene una preciosa portada con todos los personajes que conforman sus historias, las mismas que se desarrollan en el cómic adaptado.

Comentaba acerca de un lazo de conexión entre Joe Hill y su padre aparte de su relación familiar y es que Stephen King ya escribió el guión para un episodio de Historias del Más Allá y que su hijo no ha pasado por alto ni mucho menos mencionándolo y haciéndolo visible dentro de sus historias. La sangre llama a la sangre. Es por tanto este libro la versión original de esas canciones de los Beatles que nunca llegaron a publicarse y la mejor de las piezas de coleccionismo para todo lector de Joe Hill.

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El libro invisible, de Santiago García-Clairac

El libro invisible

El libro invisibleLa verdad es que tiene que ser un rollo cuando eres pequeño y  cada dos por tres te estás mudando y cambiando de colegio y amigos. A pesar de haber vivido unas cuantas mudanzas, tuve la suerte de que mi familia se instalara en Cáceres definitivamente cuando yo tenía tres años, así que toda mi vida escolar la he vivido aquí. Mis hermanos, mayores que yo todos, no tuvieron la misma suerte y en más de una ocasión, debido al trabajo de mi padre, tuvieron que cambiar de ciudad y, por ello, dejar atrás sus coles y sus amigos.

Esto mismo es lo que le ocurre al protagonista de El libro invisible. El padre de César, es un escritor que cada año decide cambiar de ciudad en busca de la inspiración. Una postura un poco egoísta si tenemos en cuenta que cada vez que cambia de ciudad, sus hijos y su mujer tienen que dejar atrás sus vidas. César está harto de esta situación y esa frustración se manifiesta en una especie de desdén hacia su padre y hacia los libros infantiles que éste escribe. Es incapaz de leer ninguno debido al rencor. Pero todo cambiará en su nuevo destino.

El primer día de colegio, César experimenta las mismas sensaciones tan conocidas: él es el nuevo, como siempre, y todos los compañeros le miran como a un bicho raro. Todos menos Lucía, una chica muy particular que desde el primer día se sienta junto a César en clase. La verborrea de Lucía y todas las preguntas que le lanza sin parar incomodan a César, quien ve en ella a la nueva pesadilla de este curso. Aun así, a pesar de la reticencia de César, Lucía insiste en contarle su vida (quiere ser escritora) y en averiguar más sobre la suya. Cuando descubre que el padre de César es escritor, ésta le pide poder leer el libro que su padre se encuentra escribiendo en ese momento: El libro invisible.

Así, gracias a la insistencia de Lucía, ambos empiezan a compartir un secreto: leerán a escondidas el libro que el padre de César está escribiendo y poco a poco, comienza a fraguarse una insólita amistad. Lucía no sólo será su nueva amiga, sino que será su confidente y le ayudará incluso a librarse de los matones del colegio que la tienen tomada con César.

El libro invisible viene acompañado de las ilustraciones de mi paisano y vecino Fermín Solís, genial escritor e ilustrador de libros infantiles y de novelas gráficas como Buñuel en el laberinto de las tortugas, que ha sido incluso adaptada al cine.

Todos hemos crecido con los libros de El barco de vapor, son una apuesta segura. El libro invisible también lo es. ¿Que qué ocurre con César y Lucia y el libro que ambos leen a escondidas? Pues tendréis que leerlo vosotros mismos. Yo solo os puedo decir que merece la pena vivir esta aventura con ellos. ¿Os animáis?

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Buenos días, guapa, de Maxie Wander

Buenos días, guapa

Buenos días, guapaDaría para un post aparte si tuviera que hablar de la cantidad de libros escritos por mujeres y sobre mujeres que se están publicando en los últimos años. Claro, que daría para otro post aún más extenso si tuviera que analizar por qué no se habían publicado antes. No voy a meterme en esas ahora (quizá algún día), ni tampoco voy a hablar sobre el movimiento feminista en particular, aunque obviamente va intrínsecamente unido. Hoy voy a hablaros sobre mujeres, así que, buenos días, guapas (y guapos), poneos cómodos.

El título es ya una maravilla. Sugerente y atractivo como pocos, ¿verdad? La autora que está tras él es Maxie Wander, aunque puede que su nombre no os diga mucho ya que aquí no es muy conocida. No pasa nada, para eso estoy yo. Os la presento.

Maxie Wander nació en Viena en 1933. Se trasladó a vivir a la RDA junto con Fred Wander, su compañero, también escritor y padre de sus hijos. Cuando le encargaron un reportaje sobre las mujeres en la RDA, Fred le ofreció el proyecto a Maxie, sabiendo que, gracias a su carisma y personalidad, ese trabajo era perfecto para ella. Y no se equivocó. En 1977, poco antes de que Maxie muriera a causa de un cáncer, salió publicado Buenos días, guapa convirtiéndose en un rotundo éxito.

¿Qué tiene de especial este libro? Pues lo más importante es que es un libro sobre mujeres, escrito por una mujer. Y eso, lectores, no es cualquier cosa. Este libro fue un éxito porque surge del deseo de escuchar y de ser escuchadas, algo tan simple como eso y tan difícil al mismo tiempo. Así, a mediados de los años setenta, Maxie empieza su proyecto. Para ello se reúne con diecinueve mujeres, dispares entre ellas, para conversar y escucharlas. Y aunque Maxie no sabía bien qué podría resultar de todo aquello, si aquellas mujeres tendrían el valor, o simplemente las ganas, de hablar sobre ellas, siguió adelante con su deseo de escuchar todo lo que las mujeres de su país podrían decirle. En cuanto el libro se publicó, Maxie Wander se hizo famosa.

Otro punto interesante de Buenos días, guapa es que las diecinueve mujeres que hablan sobre sus vidas en la RDA de los años setenta, no sólo se limitan a contar cómo son sus vidas en esos momentos, sino que se abren ante su interlocutora expresándole sus miedos, deseos y frustraciones. Así, lo que consigue Maxie Wander es trazar un increíble mapa de aquellas mujeres y sus vidas.

Obviamente, sentirse identificada con ellas, con sus reflexiones y dudas forma parte del juego. De ahí su éxito, de ahí que vendiera millones de ejemplares en las dos Alemanias llegando a convertirse en un auténtico libro de culto.

Imposible no meterse en sus pieles al leerlas y compartir sus sueños y frustraciones. Creo que Buenos días, guapa es un libro que todas deberíamos leer alguna vez en nuestra vida y eso es algo que no puede decirse de cualquier libro, ¿no os parece?

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Clavícula, de Marta Sanz

Clavícula

ClavículaMarta Sanz tiene un dolor. Un dolor que irradia desde la clavícula. Un dolor que comienza durante un vuelo y que hasta entonces era desconocido. Y desde ese mismo instante, ese dolor, esa punzada, ese malestar se convertirá en el punto de partida de esta novela. Porque Marta Sanz podría haber sido una chica buena y haberse callado. Podría haber asumido su dolor, asimilarlo e incluso esconderlo. Pero no, ella lo utiliza como punto de inflexión para ofrecernos una narración autobiográfica de las más sinceras que he leído en mucho tiempo. Directa, sin sutilezas ni remilgos, Marta se desnuda y nos muestra su clavícula, su dolor, sus quejas y sus reflexiones en torno a éste.

Para mí ha sido toda una sorpresa descubrir a Marta Sanz. Puede que llegue tarde (aunque tampoco creo que exista un tiempo para descubrir a un escritor). Quizá muchos de vosotros ya la conozcáis por sus novelas Black, Black, Black, Un buen detective no se casa jamás o Lección de anatomía, entre otros. Creo que conocer a Marta Sanz a través de Clavícula ha sido una de las mejores formas posibles porque, como os decía unas líneas más arriba, esta es sin duda su novela más personal, más desgarrada y genuina. Acercarme a ella en estas circunstancias es una auténtica maravilla. Empatizar y sentir con ella ha sido una experiencia extenuante, pero gratificante al mismo tiempo.

Partimos de ese dolor que sorprende a la escritora en pleno vuelo. Desde ese momento, el libro se convierte en una dolorosa y, en ocasiones cómica, radiografía del dolor. Pero el dolor siempre esconde mucho más. Las reflexiones que la autora aborda en esta corta pero intensa novela son reales: “¿primero me duele y luego enloquezco?, ¿me duele porque he enloquecido?, ¿el dolor nace del dentro o del fuera?, ¿primero me explotan, luego enloquezco y después me duele?, ¿o me duele y me hago consciente de que me explotan?”.

Si tenéis cierta tendencia a la hipocondría, como es mi caso, puede que Clavícula os resulte demasiado duro en el sentido de la empatía. Yo he sufrido con Marta, he experimentado su dolor y lo he hecho mío. Y mientras leía la novela no podía pensar más que en esa punzada. Pero hay algo de catarsis en esto de compartir el dolor. No me digáis que poder quejarse a gusto no es liberador. Debería ser un derecho universal esto de, de vez en cuando, quejarse de vicio.

¿Y quejarse a través del humor?, ¿no es algo muy nuestro? Reconozco que en ocasiones me he reído mucho con las ocurrencias y reflexiones de Marta. Tiene una especie de humor negro de lo más interesante.

Hipocondríacos o no, quejicas y no quejicas, Clavícula es una novela que merece mucho la pena. Como os decía, este es uno de los textos autobiográficos más atractivos y reales que he leído últimamente. Dejaos llevar por Marta Sanz, veréis como a fin de cuentas, este viaje a través del dolor no resulta ser tan doloroso.

 

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