Publicado el

Tales from the darkside, de Joe Hill y Gabriel Rodríguez

Tales from the Darkside

Tales from the DarksideMi primera lectura de historias de Joe Hill, aunque sean adaptadas, y ya me han hecho flipar.

La famosa y antigua serie de televisión que en España llegó a llamarse Historias del Más Allá se basaba en una serie de narraciones terroríficas divididas en episodios donde se exploraba lo imposible. Grandes dosis de terror cósmico u onírico que hacían temblar al espectador. En su historial quedan episodios escritos por George Romero, Clive Barker o Stephen King. En un intento por parte de las cadenas de televisión por recuperar el espíritu de aquella serie se le solicitó a Joe Hill realizar algunos episodios. Fabuloso escritor como es no dudó en aceptar y entregar su mejor producción para aquellos capítulos. Diversas circunstancias hicieron que finalmente no se pudieran llevar a cabo y esas historias quedaron inéditas guardadas en un cajón, palpitantes, esperando que llegara el momento de salir al exterior y aterrorizar a todo aquel que se cruzara con ellas. De haber sido otro autor, quizás uno con bastante menos talento, aquellas historias podrían haberse podrido en aquel cajón, pero los episodios los escribió Joe Hill, reconocimientos o creatividad innata heredada de su padre, Stephen King, aparte.

En esta ocasión, el autor Michael Benedetto ha adaptado al cómic los guiones escritos por Joe Hill. Tales from the darkside, episodios que estaban dirigidos a ser representados en aquella serie televisiva y que ahora podemos disfrutar en español gracias a la edición publicada por Panini en formato cómic. De las ilustraciones se encarga Gabriel Rodríguez, quien ya trabajó en la enorme obra Locke & Key. Poco más podría añadir al impecable trabajo de este dibujante que consigue en cada viñeta dotar de la máxima expresión posible a la historia con un trazado muy marcado en los contornos y un dinamismo muy realista de las escenas.

El tomo reúne tres episodios que guardan una relación entre ellos y los hace coexistir. El primero, llamado «Sonámbulo», juega con un extraño suceso propio de una pesadilla; tras un terrible y espantoso accidente en el que se ve envuelto el protagonista, todo aquel que le mira comienza a sufrir de narcolepsia. La historia te conduce hacia un final trágico propio de las obras de Shakespeare. El segundo es el más extraño de todos. Se llama «La caja negra» y tiene un desarrollo más largo que divide en dos partes. De nuevo une aspectos cotidianos con aquellos fenómenos que escapan a nuestra comprensión. Deja un final abierto que no es más que la idea de este universo paralelo en el que Joe Hill basa sus historias, el lado oscuro lo hace llamar. Una historia muy interesante que funcionaría muy bien dentro de algún relato corto. Ejemplo de unión de aspectos propios de la vida corriente en un barrio americano y de una chica que escucha una canción de rock en la radio de su coche mientras cede la atención al móvil en lugar de a la conducción con hechos fuera de lo normal sirve de antecedente para el tercer episodio, «Se abre una ventana», más terrorífico y siniestro, con unas viñetas llenas de acción e inquietantes personajes, dos de ellos sacados casi de una obra de Stephen King. Yo creo que son las sonrisas y la ropa, como sacados de los años cincuenta. Muy «kingniesco», sí, todo queda en casa.

¿Qué es lo que más me gusta de Tales from the darkside? La inventiva de sus narraciones, con situaciones originales y extrañas que se cuentan de un modo ameno, dinámico y que, siendo adaptaciones y no los textos originales de Joe Hill, haya conseguido convencerme para adentrarme en sus distintas obras. Una muy recomendable lectura si te gustan las historias de terror y de mundos procedentes del Más Allá que han encontrado el modo de entrar en nuestro mundo y no con buenas intenciones.

[product sku= 97884490949115 ]
Publicado el

La luz de la noche, de Graham Moore

la-luz-de-la-nocheSi por algo es conocido Graham Moore es por su guion de The Imitation Game (Descifrando Enigma), biopic de Alan Turing por el que se llevó un Oscar. Quizá precisamente como homenaje al cine y a sus traducciones sui generis de los títulos, su segunda novela nos llega ahora en castellano como La luz de la noche, cinco palabras bastante lejos de las originales The Last Days of Night.
Haya acertado o no con el título, lo que está claro es que el editor no podía ser otro que Lumen, dado que toda la obra gira en torno a la lucha por la patente de la primera bombilla eléctrica. Thomas Edison frente a George Westinghouse, la pujanza de Nueva York y del capital financiero frente a la resistencia de Pittsburgh y de los empresarios de la vieja escuela.
A medio camino entre la novela histórica y el relato de intriga, La luz de la noche nos sitúa en el último par de décadas del siglo XIX, en unos Estados Unidos que estaban a punto de confirmarse como la primera potencia industrial del globo justo cuando la industria era, precisamente, la actividad más importante. El jovencísimo abogado Paul Cravath, genio precoz casi recién salido de la Universidad de Columbia, guía la narración en primera persona por los entresijos del proceso abierto entre los dos titanes. Ha sido contratado por Westinghouse para defenderse de las más de trescientas demandas con las que Edison pretende hacerse con la exclusiva de la producción de la bombilla eléctrica, amparándose en el hecho de que la primera patente conocida, o eso piensa, es suya.
El trabajo de Cravath irá mucho más allá los tribunales, y la extensión del asunto desbordará el litigio inicial sobre la bombilla y se extenderá a algo mucho más amplio e importante: electrificar el país entero. En esta lucha Cravath no solamente tendrá que hacer frente a la Edison Electric, sino que también habrá de vérselas con sus propios socios en el bufete, con la clase dirigente neoyorquina y con la prensa, cuyo poder naciente comenzaba a hacer y deshacer imperios. Como no podía ser de otra manera, encontrará su principal combustible en el amor, el de su familia y el de Agnes Huntington, una bellísima cantante que se pondrá de su lado y será una pieza clave en la mayoría de sus avances.
Por las quinientas páginas de La luz de la noche transitan todos aquellos que pintaban algo en el Nueva York de finales del XIX, tanto a nivel intelectual como político y económico: J.P. Morgan, Alexander Graham Bell, Nikola Tesla o Rockefeller, entre otros. Moore los describe con detalle así como a la sociedad del momento. También se detiene, aunque menos, en los detalles técnicos de las reclamaciones de Edison y Westinghouse, en las diferencias básicas entre la corriente continua y la alterna y en el estado, entonces, de las leyes de protección de patentes y de propiedad industrial. En ese sentido, en el de la ambientación y la documentación, no se le pueden hacer muchos reproches a Moore, que narra de manera solvente y describe de forma amena. Hay continuos giros y sorpresas en la historia, casi todos los capítulos tienen finales abruptos (cliffhanger, si lo prefieren) y la intriga se mantiene hasta el final, lo que termina proporcionando un libro bastante entretenido.
Como el propio autor se encarga de explicar al final del texto, la novela contiene una gran dosis de invención, así que los más amantes de la Historia, con mayúsculas, echarán de menos cierto rigor. También se le puede echar en cara el abuso del deus ex machina como método de resolución de (bastantes) escenas y encuentro el personaje principal bastante inconsistente; durante gran parte de la novela parece más un hombre de paja, pusilánime, que un brillante abogado de Columbia, y de la noche a la mañana se nos ofrece como un titán que termina de salvar la situación en solitario.
En todo caso, con pequeños fallos o sin ellos, la novela consigue no dar tregua al lector y se termina en un suspiro. Tiene todas las papeletas para ser un taquillazo cuando, si todo sigue como está previsto, llegue a las pantallas en 2018, con Eddie Redmayne de nuevo en el papel protagonista. Así que ya saben, si son de los que prefieren el libro y no quieren esperar, ya pueden ir incluyendo  entre sus lecturas de verano.

[product sku= 9788426404367 ]
Publicado el

La muerte de Guernica, de Paul Preston y José Pablo García

la muerte de guernica

la muerte de guernicaSeguramente todos conocemos la historia de Guernica. O, mejor dicho, no la historia de la ciudad, sino la historia de su destrucción lo que conocemos. Oír Guernica es hacer una rápida asociación mental con muerte y destrucción. Eso y el cuadro de Picasso.

En 2017 se cumplen ochenta años desde que Guernica se convirtiera en la primera ciudad abierta arrasada. Un objetivo civil indefenso bombardeado durante más de tres horas. Tamaña gesta se llevó a cabo un 26 de abril de 1937, un lunes, día de mercado, a las 16.30, hora en la que el mercado estaba lleno.

La mayoría sabe eso. Otros, los menos, saben más, y unos pocos aún siguen creyendo a pies juntillas lo que los franquistas se empeñaron en hacer creer al pueblo y que han mantenido hasta hace bien poco: negarlo todo. Negar la existencia de aviones extranjeros en la España rebelde; negar el bombardeo por las malas condiciones climáticas y finalmente, cuando ya no era posible negarlo, atribuirlo a los propios guerrilleros vascos.

El objetivo era desmoralizar a la población civil y arrasar la cuna de la raza vasca para amenazar a Bilbao con ser la siguiente ciudad en ser bombardeada con la misma técnica innovadora y cruel:

– Primero bombas pesadas para que la población saliera en estampida.

-Luego, acribillarla con ametralladoras para que se escondieran bajo tierra.

-Finalmente, bombas incendiarias para destruir las casas y quemarlas encima de sus víctimas.

Según cálculos del gobierno vasco, unas 1645 personas murieron en el ataque y 590 posteriormente a causa de las heridas.

Afortunadamente, cuatro periodistas extranjeros se hallaban en Guernica y pudieron contar lo sucedido. La muerte de Guernica dedica especial atención a la figura de uno de ellos, George Steer, periodista de The Times, cuyo testimonio, uno de los más valiosos y del que más eco se hizo la sociedad por lo impactante, la fidelidad a los hechos y lo desgarrador de sus palabras. Palabras que fueron escritas por un hombre cuyo nombre se incluyó en la lista de personas más buscadas por la Gestapo y que fueron tachadas de falsedad hasta la década de los setenta.

Todo esto y mucho más podemos ver en este cómic que, en realidad más que un cómic es un ensayo gráfico, como he leído recientemente, pues es la adaptación del libro del prestigioso hispanista Paul Preston a viñetas. Viñetas teñidas por una estupenda tricromía (azul, blanco y negro), tal vez para ocultar de este modo la sangre, que sería demasiada.

La muerte de Guernica cuenta cómo se preparó, quién intervino, quién ideó, quién consintió y qué consecuencias hubo tras el sangriento bombardeo. Ha supuesto un trabajo de documentación brutal ya que son tan pocos los testimonios, tanto gráficos como audiovisuales, que el propio Preston permitió a García acudir a su archivo personal.

Hay que agradecer al hispanista su beneplácito al permitir y colaborar en esta adaptación. Al principio se mostraba reacio a ella pues pensaba que sus compañeros de profesión se pitorrearían de él. Sin embargo, cómics como este sirven muchísimo para dar a conocer de manera amena a las generaciones actuales, futuras e incluso contemporáneas de ese suceso, lo que ocurrió hace no tanto tiempo, a pesar de que con posterioridad han ocurrido tragedias aún mayores. La Historia muchas veces se nos atraganta en la escuela. Puede que sean algunos temas, puede que el profesor no sea bueno, o puede que la asignatura sea un tostón… todo depende del alumno, pero sea como sea este cómic sería, junto con el de Alatriste, firme candidato a ser lectura obligatoria o al menos sí que sería una lectura a recomendar por el profesorado . Al fin y al cabo, es Historia de España y es un hecho que debe conocerse y no solo tratarse de pasada en dos líneas en un libro de texto, (y eso si llega a tratarse esa parte de nuestro pasado).

No obstante, he echado en falta algo más de contexto previo. Alguien que desconoce las causas del conflicto se puede ver perdido y se ve ya desde el principio inmerso en plena preparación del bombardeo. ¿Qué hay en Salamanca, quienes son los rebeldes, por qué hay una guerra, quién es Franco (sí, sí, tú lo sabes, pero tal vez el chaval de 14 años atraído por el dibujo del bombardero en la portada no), quién es Mola, qué defiende cada bando, quién demonios son los requetés y los carlistas? No sé, si algún joven o algún extranjero siente curiosidad y le entra el gusanillo, debería tener algunas páginas previas explicando sucintamente la realidad histórica en la que se enmarcan los hechos que está a punto de leer.

Quitando eso, el cómic se lee bien, el dibujo es formal y cumple lo esperado sin florituras ni grandilocuencias. Es un dibujo al servicio del texto de Preston, que era lo que se buscaba.

Un cómic necesario, que, ojalá, sea el primero de muchos.

[product sku= 9788499927589 ]
Publicado el

Mi madre, de Richard Ford

Mi madre

Mi madre ¿Quién no querría desplegar su mejor literatura hablando de su madre?

Supongo que si todos los escritores intentan dar lo mejor de ellos mismos al hablar de su propia infancia, de su familia, incluso de sus hijos, imaginen cuando hay que centrarse en una sola persona que además es tu madre.

Mientras leía Mi madre, de Richard Ford, he pensado mucho en mi misma. Verán, pensaba que es complicado escribir un libro como este en un país como el nuestro, porque por lo general tenemos hermanos, tíos, sobrinos, nuestras familias son extensas y también, por lo general, solemos vivir de forma próxima. En eso nos parecemos poco a los norteamericanos.

También es cierto que esta forma de vida nos ha salvado siempre, incluso ahora, de las grandes crisis. La familia es el arma solidaria contra la pobreza y la exclusión.

Siendo así, para los latinos, escribir sobre un miembro de la familia es escribir sobre muchas relaciones transversales, y no es eso, precisamente, lo que nos ha presentado Richard Ford.

¿Qué lleva a los grandes autores a hablarnos de sus cosas más íntimas y personales? ¿Puede haber algo más personal que la relación de uno mismo con su madre?

“Mi madre se llamaba Edna Akín y nació en 1910, en el lejano rincón noroccidental del estado de Arkansas, Benton County, en un lugar de cuya localización exacta no estoy ni he estado nunca seguro”.

Pero Ford no nos hablará de esa época ni de ese salvaje Oeste, para él son datos lo que para cualquier otro serían circunstancias perfectas para elucubrar sobre la vida e infancia de su madre. Pero no, no es eso lo que nos quiere contar el autor.

“A mi madre, algo de esa época debió de hacerle pensar que era inenarrable, no valía la pena contarla o no era necesario hacerlo …”

En realidad nos muestra un retrato absolutamente aséptico de su madre, eso en lo que escribe, porque lo importante en la escritura de Ford, es tanto aquello que dice como aquello que no nos dice, esos espacios que deja entre frase y frase, como queriendo que sean rellenados por el propio lector.

“…Y yo, que no tenía la necesidad de tener un pasado completo, sin lagunas, como les ocurre a algunos muchachos, nunca pregunté”.

Richard Ford no preguntó, no nos habla de lo que no conoció, sí para darnos cuatro pinceladas de la relación entre sus padres, y ahí dejar paso a la evocación de la niñez y la primera juventud, el recuerdo lejano de un padre que falleció siendo él muy joven. Ese él, ahora para mí, podría ser tanto el padre como el hijo. Muy joven es un padre que muere dejando un hijo en plena adolescencia. Y muy joven el hijo adolescente que aun requiere de la figura paterna… Quizá una figura especial para nuestro autor, por ser un padre al que apenas conoció, por su trabajo, por su no estar, por su falta de necesidad de él…

No me ha gustado que Anagrama nos presente este libro en tapa dura, las tapas duras en estos libros son poco acogedoras, excesivamente rígidas, pero comprendo que un libro de apenas 70 hojas requiere darle cuerpo, además del que le da la propia escritura. La imagen de la portada es su propia madre, es curiosa la elección, la propia Edna al filo; al filo del mar, al filo de la vida, al filo del recuerdo…

No me ha parecido que sea este un libro biográfico, tampoco me ha parecido ninguna especie de oda a la madre, ni mucho menos. Yo creo que es una despedida honesta, ajustada y conmovedora desde la asepsia.

Despedirse nunca es fácil, mucha de la gente que vive cerca de mí ha tenido que despedirse de su madre, y sé que duele, que el vínculo persiste, pero que como todo en la vida es pasajero, y al final queda lo bueno, quedan los recuerdos que nos acercan, las vivencias y emociones; es lo que tiene el amor, que se idealiza en la ausencia, y más aun en la ausencia perpetua.

Richar Ford, con Mi madre, ha conseguido eso de que todos agarremos un bolígrafo o el ordenador y queramos escribir un libro, porque lo que él nos hace percibir como fácil, parece que es ponerse y que ha de salir solo, pero no, ni mucho menos, en este autor hay una pericia exquisita, y no es por nada que hoy por hoy esté considerado como uno de los mejores escritores del mundo. Porque escribe estos setenta folios y nos deja con la boca abierta y el corazón encogido, y la sensación de que tenemos suerte de ser lectores, pero podemos ser escritores, y lo intentamos, porque su hacer nos proyecta, y es posible que no lo hagamos de la mejor manera, pero lo hacemos y dejamos plasmada en papel una parte de nosotros, y eso, que puede no ser muy literario, es, sin duda alguna, profiláctico.

No les voy a dejar salir de esta reseña sin que conozcan a Mi madre, a la que he querido dedicarle, ahora que aun está a mi lado, unos versos y naturalmente toda esta reseña.

MAMA

[product sku= 9788433975348 ]
Publicado el

Según venga el juego, de Joan Didion

Según venga el juego

Según venga el juegoComo en una partida de cartas, he desecho y rehecho esta reseña varias veces. He barajado y he vuelto a repartir cada una de sus palabras. He buscado la mejor mano, el mejor comienzo, que me asegure un buen final. Y he jugado. También he perdido. Porque yo siempre he sido más de perder que de ganar en realidad. Que es lo que me gusta a mí. A fin de cuentas, hay quien de Los restos de la derrota se saca todo un libro de poemas. Y en esas estaba cuando me he dado cuenta de que algunas jugadas te llevan siempre en dirección contraria. Borrar, rescribir, repartir. Jugarlo todo al negro de corazones. Quiero decir que tal vez, quizás, la protagonista de esta novela tenga parte de razón. “Puede que tuviera todos los ases, pero ¿a qué jugaba?”. Esa es la cuestión.

En Según venga el juego, traducida al castellano por Cruz Rodríguez Juiz, Maria –Mar-ay-a– Wyeth, una joven y bella actriz casada con un reconocido director de cine, tiene también todas esas cartas para echarse un órdago a la chica, la grande, pares, juego y algún que otro farol. Todo son ases, ases fáciles en palabras de su narradora. Escenarios y decorados de Hollywood, habitaciones de hotel, fiestas con estrellas, sexo y alcohol. Los Ángeles, California, Nueva York o Las Vegas. Años 60. Aire acondicionado y una casa con piscina, a 29 grados de temperatura, con el agua profundamente transparente.

El problema de Maria, que en realidad no es del todo su problema, es que su existencia ya está viciada por su propia condición. Ella juega al póker con las cartas perfectas para un mus. No es que sean malas, es que aquí y ahora no le sirven demasiado. Entre otras cosas porque sus partidas vienen delimitadas por los hombres que existen en su vida, particularmente su marido, sus circunstancias personales y una profesión, la de actriz, que no le perdona ni la edad ni la tristeza.

Didion, autora también de El año del pensamiento mágico y Noches azules, donde compartía sus relatos más íntimos sobre la muerte de su marido y de su hija respectivamente, disecciona en Según venga el juego una estampa conocida. La novela, que fue escrita en 1970 y publicada en España de la mano de Random House hace apenas unos meses, más que un lugar o una época, aunque también, es en realidad un estado. Un cuadro de hastío, resignación, desesperación y profunda tristeza. La clase de combinación que encaja perfectamente con Hollywood. Quizás porque nada casa mejor con las luces del séptimo arte que el contraste producido por sus mismas sombras. Ese vacío existencial, esa nada absoluta, ese saber jugar según continúa la partida.

Y es que, con una narración muy cinematográfica -sus capítulos y diálogos son como pequeñas escenas con valor propio y añadido- Según venga el juego, que por cierto fue adaptada al cine y protagonizada por Anthony Perkins, tiene todos los elementos necesarios para conseguir una escalera de color. Su baza más valiosa es, sin duda, su protagonista. Capaz de proyectarse del papel hacia afuera, Maria es un personaje entre fuerte y resignado, profundamente roto y vulnerable, predispuesto y decidido a jugar una única partida ya. Es a partir de ella y su experiencia, del presente hacia atrás, donde Joan Didion recrea un retrato de época, una realidad limpia de artificios, sin brillos y en mate. Entre medias, se deja lejos del relato todo lo demás, lo que queda fuera de la esencia, los ases que siempre terminan por desviar la atención de lo importante.

[product sku= 9788439732136 ]
Publicado el

Buenos amigos, de Daniel Nesquens

Buenos amigos

Buenos amigos Una de las mejores cosas que hay en esta vida son, sin lugar a dudas, los amigos. Los Buenos amigos.

Esta misma mañana reflexionaba sobre si la felicidad está fuera o dentro de nosotros ¿Dónde hay que buscarla? Y llegaba a la conclusión que está dentro, pero que una vez que la encuentras, para hacerla efectiva, has de compartirla ¿Con quién? Claro, con los amigos y con la familia. También con la gente que simplemente pasa por la calle a la que no te cuesta nada dedicarle una sonrisa. Yo lo hago, pero hay quien me dice que eso solo lo hacen los locos ¡No puede ser! Y pienso que por lo menos las locas como yo somos gentes felices y simpáticas.

No es la primera vez que les hablo de Daniel Nesquens, y no es la primera ni la segunda que viene a nuestro querido Blog-hogar, porque si esta es como una casa para libros, para los libros de los más chiquitines tiene que ser además una acogedora casa-hogar.

¿Leer a los niños?

¡NO!

Leer CON los niños.

Eso es lo que marca la diferencia en estos niños tan pequeños a los que van dedicados esta serie blanca de El barco de vapor. A los que inician sus primeras lecturas hay que acompañarlos, compartir sus primeros pasos lectores y fomentar los comentarios relacionando las imágenes con las palabras, porque para hacer que amen los libros tenemos que compartir el interés y el amor por ellos.

Los libros infantiles, como lo es este caso, Buenos amigos, deben tener mensajes sencillos pero muy importantes. Nensquens en este caso les habla de lo bueno que es tener amigos. Es lo mejor de lo mejor, mejor que casi todo lo demás, pero es importante que además de tenerlos hagamos cosas juntos y compartamos nuestras pequeñas pertenencias con ellos.

En los libros, como en la vida, siempre se vuelve a casa, al hogar, donde está la familia que nos quiere y nos cuida… En casa están también nuestras mascotas, esas que tanto queremos y que pasan tantos ratos con nosotros, a las que les contamos nuestros miedos y nuestros sueños.

Me han gustado mucho las ilustraciones de Zuriñe Aguirre, son muy coloridas, inundan el libro de luz y armonía, y contienen muchos detalles que podemos comentar con los chavales. Además sabe jugar con el diseño perfecto, como fotográfico, y con el infantil, casi indicando al niño que él también puede intentarlo, y eso es importante, pues además de la escritura y la lectura, está fomentando las artes Gráficas.

Me ha hecho mucha gracia leer que Claudio invita a medio bocadillo del que lleva al colegio a nuestro protagonista, me recuerda a cuando preparábamos el bocadillo de mi hija (cuando era pequeña) y nos decía: “Que sea grande para darles a mis amigos”, a mí me hacía reír, pero veo que es una buena forma de pensar y de cuidar a esos “Buenos amigos

Un buen libro para trabajar valores con los chavalillos que se inician en la lectura, temas que siempre tienen su momento para abordar con ellos. Son libros que podemos hacer que duren más allá de esa primera lectura.

[product sku= 9788467591804 ]
Publicado el

Breve historia del Rey Arturo, de Christopher Hibbert

Breve historia del rey arturo

Breve historia del rey arturoEl plus que tiene leer, viviendo en Europa, es que las historias que uno disfruta y aprende, luego pueden ser visitadas. 27 años viviendo en Argentina y leyendo tanto, hicieron que acumulara cientos de lugares a mi lista de destinos a conocer in situ y así pude disfrutar de Roma y su Foro, donde imaginé las idas y vueltas de la política en plena calle, o su imponente Coliseo, en el que no fue difícil volver a ver a los gladiadores dejándose la vida en la arena; así, también, pude caminar por Sevilla y estar a escasos metros del sitio en el que alguna vez estuvo detenido el hombre que escribió El Quijote, o ver la Torre Eiffel sin dejar de pensar que en ese mismo lugar en el que me sacaba fotos con mis padres, alguna vez estuvo un Hitler sonriente posando para las cámaras tras invadir la capital francesa; y por supuesto, en medio de una emoción profunda, caminé por el campo de concentración de Auschwitz, en Polonia, en medio de una nevada, sin dejar de comprender el dolor de aquellas pobres víctimas del holocausto. Y así, podría mencionar muchos otros lugares. Es que leer es un vicio sano que, en lugar de enfermar la mente y el cuerpo, lo abre en pos de nuevas experiencias y gracias a los vuelos low cost uno no puede menos que seguir leyendo y viajando. Mi próximo viaje, sin lugar a dudas, me llevará a conocer las antiguas tierras del mítico y real Rey Arturo.

Todos alguna vez escuchamos hablar del Rey Arturo, su famosa espada y, claro está, su mesa redonda, donde los caballeros medievales se sentaban para debatir sobre los asuntos importantes del reino. Yo era uno de los tantos que escuchamos y leímos sus épicos relatos, pero, tal vez como muchos otros, llegó el día en que me pregunté cuánto había de verdad y cuánto de mito en la historia del Rey Arturo; y buscando libros interesantes para saciar mis dudas, me encontré con la colección “Breve historia” de la editorial Nowtilus y específicamente con Breve historia del Rey Arturo de Christopher Hibbert

Bajo una excelente edición, maquetación y contenido, que incluye fotografías que ayudan a seguir la historia, el autor desmenuza la vida y obra del Rey Arturo alternando capítulos en los que se encarga del personaje mitológico y capítulos en los que se intenta poner de manifiesto al personaje real, pese a que muchas veces la delgada línea entre realidad y ficción resulta casi imposible de separar.

Me resultó interesante descubrir que la construcción del personaje mitológico del Rey Arturo, aquél monarca idealizado, tuvo más que ver con la necesidad inglesa de poseer alguien importante y perfecto en el que cimentar su historia y al mismo tiempo a través del cual superar la etapa romana en la isla y resaltar el valor y la resistencia de los pueblos abandonados ante el posterior avance e invasión de los anglos y sajones; muchas fuentes indican que el Arturo real podría haber sido un jefe guerrero que utilizó tácticas romanas para resistir largo tiempo el sin embargo inevitable triunfo sajón.

Para confirmar al Arturo real, bastante alejado del mitológico, el autor detalla todas y cada una de las menciones directas o indirectas (textos históricos, excavaciones arqueológicas) existentes y a través de ellos, ya en el final del libro, logra conformar una más que aceptable biografía del Arturo real. No obstante, Breve historia del Rey Arturo no deja de lado al Arturo más famoso, el mitológico, y a todo su mundo, ese que incluye no solo al Rey Arturo, sino también a su mítica espada Excalibur, al Mago Merlín, a los Caballeros de la Mesa Redonda, los torneos y por supuesto al reino de Camelot. Christopher Hibbert, detalla, además, los lugares actuales de Inglaterra en los que según los estudios arqueológicos, podrían ubicarse los lugares famosos de la mitología artúrica, como por ejemplo Camelot, que se asocia con el castillo de Cadbury, en Somerset.

Y como vivo en Inglaterra y el viajar es un placer, allá iré, a seguir los pasos del mítico y real Rey Arturo, “el único y futuro Rey”

[product sku= 9788497638456 ]
Publicado el

A grandes males, de César Pérez Gellida

a gramdes males

a gramdes malesFin.

¿O no?

Acabo de terminar A grandes males, el tercer y último libro de la segunda trilogía de César Pérez Gellida Refranes, canciones y rastros de sangre, y, viendo con pesar que todas las tramas han quedado cerradas y los nudos muy bien atados, no puedo evitar preguntarme… ¿será este el fin? ¿No volveremos a leer sobre Sancho, Erika, Karatu y demás? Porque eso mismo creí cuando acabé la anterior trilogía, Versos, canciones y trocitos de carne y al poco Gellida nos regaló con la estupenda Sarna con gusto… Así que sí, yo confío en que tendremos algo del vallisoletano pronto.

¿Y bien? ¿Qué tal este último tomo? Pues, francamente, a la altura de todos los demás, aunque tiene un tono notablemente distinto. La pluma de Gellida es brillante y lo que nos cuenta lo cuenta muy bien, pero esta es la menos negra de todas sus novelas negras (sin contar Khimera, que aún no ha caído en mis manos). Si en la primera de esta trilogía el tema era el secuestro y en la siguiente la trata de blancas, aquí es más una trama, la principal (y prácticamente la única), de aventuras, de descubrir mediante pistas la localización de un objeto concreto, el Cartapacio de Minos, siguiendo el poema de Dante La divina comedia.

El protagonismo se centra en Erika y Ólafur, que han llegado a Buenos Aires dispuestos a deshacerse de la Congregación de los Hombres Puros y para ello deben encontrar dicho Cartapacio, pues contiene la identidad de los integrantes de esa organización criminal y, por lo tanto, es una valiosa prueba para probar ante la justicia su existencia y sus actos. Pero para encontrar ese documento, deben dar antes con un reconocido dantista y experto en masonería que se esconde del mundo y conoce las claves para hallar el preciado Macguffin. Pero claro, no van a ser ellos los únicos que lo busquen…

Gellida nos narra la historia desde dos líneas temporales: la presente y la de los años 20 en Argentina. Una línea pasada muy necesaria para comprender todo lo que hay tras los Hombres Puros, el Palacio Barolo (un edificio cargado de historia y semejanzas con la novela del poeta), las cenizas de Dante… y para poder entroncarlo con los hechos que presenciamos ahora.

A estas alturas no hace falta decir que Gellida es un puto crack que crea unos personajes increíblemente creíbles, y que, a pesar de conocerlos desde hace ya algún tiempo, sigue añadiéndoles matices y rasgos que nos permiten profundizar aún más en ellos. Respecto a los nuevos personajes, que hay unos cuantos, los cincela con el mismo mimo y cuidado que el que tuvo con los ya conocidos, y les da un pasado y origen en los que se extiende sin aburrirnos para nada.

Quiero destacar que Sancho esta vez pasa a un segundo plano. La prota prota de verdad, la Ripley, es, como se deja claro en la portada, Erika. Ella va a llevar la mayor parte del peso de estas nuevas 680 páginas. Lo aviso porque a mí me extraño bastante que tardara tanto en aparecer.

Tampoco hace falta decir, porque de sobra lo sabemos, que la documentación para este libro ha tenido que ser un esfuerzo titánico. Los escenarios callejeros, los interiores del Palacio Barolo, todo lo relacionado con Dante y mil detalles más (balística, glaciares…) son todo un curro que el lector no pasa ni puede pasar por alto. Hay mucho curro, mucho, en este y en todos sus libros, como ya mencioné en anteriores reseñas.

En definitiva, una novela adictiva, un tocho de los que se devoran robándole horas al sueño, imposible de abandonar, que es imprescindible para los que han leído las dos anteriores. Una novela distinta también a las susodichas, con más orientación a la aventura, el thriller de acción, la historia y la búsqueda (del tipo de Indiana Jones buscando el cáliz de Cristo), y mucho menos negra, pero no por ello menos buena, entretenida y satisfactoria.

Gellida siempre deja buen sabor. Siempre. Es un hecho, y su cabeza un portento.

Ahora solo queda esperar a ver con qué nos sorprende el vallisoletano. Hasta entonces tendré que ponerme con Khimera. O con la Divina Comedia, pues todo lo que aquí se ha explicado se ha hecho tan bien que dan ganas de adentrarse en los famosos círculos descritos por Dante.

[product sku= 9788491291114 ]
Publicado el

Hotel Harbour View, de Jiro Taniguchi y Natsuo Sekikawa

Hotel Harbour View

Hotel Harbour ViewCualquier libro en el que figure el nombre de Jiro Taniguchi es tentación, obligación y motivo de jolgorio para el lector de manga. Esto sucede no sólo con las historias creadas por este gigantesco artista, sino también, como en el libro que hoy os traigo, con aquéllas en las que Taniguchi presta su inconfundible dibujo a otro guionista.

Hotel Harbour View es una colección de historias con guión de Natsuo Sekikawa e ilustrado por nuestro mangaka favorito. En su primera edición, hace ya unos cuantos años, constaba tan sólo de dos historias, pero en esta nueva edición, de manera muy acertada, Planeta Cómic ha includido otras tres para brindarnos un extraño y fascinante híbrido entre el manga y la novela negra.

Esta extrañeza y fascinación nos asalta desde la primera historia, “Good-Luck City”, poética, experimental y misteriosa, con páginas divididas en alargadas viñetas verticales y el enigmático texto en la parte inferior. Los autores creen necesario justificar la inclusión de esta historia inconclusa, pero a este lector se le antoja que esas últimas viñetas ya sin color, y ese personaje a punto de cruzar el río son el mejor y el único final posible para esos preciosos desvaríos.

Con sus pistoleros, prostitutas y hoteluchos de mala muerte, “Good-Luck City”, además, marca perfectamente el tono de todo el volumen. Así, en la segunda historia, que da título al libro y se abre con una impresionante escena y una espectacular vista de Hong-Kong, nos encontramos con un hombre que se prepara para enfrentarse con su futuro asesino. Esta historia tan oscura alcanza su clímax con otra inolvidable escena en la que es inevitable acordarse de aquella obra maestra del cine negro que era  La dama de Shanghai.

Para continuar la fiesta, dejamos atrás Hong-Kong y nos dirigimos a Caracas, donde transcurre “El restaurante de la calle de Los Niños Perdidos”, otra historia oscura que da comienzo en la morgue y nos conduce por una ciudad que “apesta a gasolina, meados y colonia demasiado fuerte”. En su clase de español, el protagonista aprendió a decir “la sangre es roja”, y al final de la historia, para dar fe de ello, las viñetas cobran un color cada vez más intenso que casi estalla en una viñeta a doble página que parece pintada al óleo.

“Brief encounter” es el título de un clásico del melodrama que nos contaba, allá por los años cuarenta, la historia de un amor imposible. Desconozco si los autores estaban pensando en ella al escribir esta historia, pero lo cierto es que aquí la novela negra introduce el motivo de ese amor que todos tuvimos un día y que, precisamente por imposible, nos negamos a olvidar.

La propina es “Un asesinato tokiota”, una visión del submundo de la mafia yakuza a través de los ojos de un extranjero. Muerte, cuerpos tatuados, katanas y, de nuevo, un asesinato anunciado.

Hotel Harbour View es, en suma, otra demostración de que no hay género literario fuera del alcance del manga, en este caso bendecida, además, por el genio ilustrador de Jiro Taniguchi.

[product sku= 9788491460879 ]
Publicado el

El odio que das, de Angie Thomas

El odio que das

El odio que dasRecuerdo como si fuera ayer el día que comencé a leer Matar a un ruiseñor, un libro que me habían recomendado cientos de veces, pero que nunca me animaba a leer. Su lectura me absorbió por completo y me hizo reflexionar mucho acerca del racismo y las diferencias sociales. Marcó un antes y un después, porque ¿cómo se puede juzgar a alguien simplemente por el color de su piel? ¿Por qué se cometían tantas injusticias contra la comunidad negra?

Desafortunadamente, no tengo respuesta a ninguna de estas preguntas. El problema es que sigue ocurriendo en nuestros días y como ejemplo tenemos la historia que se cuenta en El odio que das, un libro inspirado en el movimiento Black Lives Matter y que narra temas como la violencia policial y el racismo en pleno siglo XXI.

La protagonista de este libro es Starr, una joven de dieciséis años que vive entre dos mundos: su barrio pobre de gente negra y un distrito residencial blanco, en el que acude al colegio. Aunque se le hace difícil compaginar ambos mundos, todos los problemas comienzan cuando presencia el asesinato de su amigo Khalil a manos de un policía blanco. Ahí es cuando se da cuenta de las injusticias que se cometen contra su comunidad y el racismo al que muchos de los suyos deben hacer frente a diario.

Me ha sorprendido muchísimo el personaje de Starr, una protagonista que muestra su valentía desde el primer minuto en el que ocurre esta tragedia. No tiene miedo de alzar su voz y contar la verdad sobre el asesinato de su amigo, aunque esto le acarree problemas a ella y a su familia. Su fortaleza y coraje destacan en esta novela y se convierte en un modelo a seguir para sus padres, sus hermanos y su novio, además de para toda su comunidad. Además, me han encantado las relaciones que desarrolla la protagonista, no solo con sus padres, que la apoyan en todo lo que hace y le enseñan cómo es la vida real, sino también con sus amigos y con su novio, con los que no tiene problemas de mostrarse tal y como es y que la aceptan y la quieren por ello.

La pluma de Angie Thomas al relatarnos todos los acontecimientos que ocurren en esta novela es ágil y realista y despierta empatía al lector, sin importar el color de su piel, ante los personajes principales, gente negra que ve amenazada su vida injustamente.

Si esto se tratara únicamente de una novela de ficción, sería una historia desgarradoramente real, que llega al corazón de todos los lectores y que nos hace sentir y sufrir junto a sus personajes. Sin embargo, este no es de ese tipo de historias. Aunque todo lo que le ocurre a Starr no es real, historias como la suya ocurren cada día en Estados Unidos y es contra lo que lucha el movimiento Black Lives Matter.

Es increíble cómo en una sociedad tan avanzada como la nuestra siga ocurriendo esto. La falta de tolerancia y las injusticias cometidas contra la comunidad negra son una muestra de que el racismo sigue existiendo y seguirá existiendo mientras haya gente que no lo castigue. Y, sobre todo, teniendo en cuenta que hasta el Presidente de Estados Unidos lo hace proliferar aún más. Por eso creo que historias tan reales como la que se cuenta en El odio que das son tan necesarias, ya que nos cuentan el punto de vista de esas personas que se enfrentan ante una realidad que les ha tocado vivir únicamente por el color de su piel. Es vergonzoso que algo así siga ocurriendo, pero es de aplaudir que personas como Angie Thomas se esfuercen por dar a conocer esta realidad y la denuncien valientemente ante el mundo.

Hay libros que pasan desapercibidos en nuestras estanterías, que son una historia más entre cientos. Pero hay libros que destacan, que marcan la diferencia y que nunca te cansas de recomendar. El odio que das pertenece a este último grupo, y no solo se ha hecho un hueco especial en mis estanterías, sino que también se ha hecho un hueco en mi corazón.

[product sku= 9788494631573 ]
Publicado el

En la noche de los cuerpos, de Esther Ginés

En la noche de los cuerposHace cinco años tuve el privilegio de reseñar la que fue la primera novela de Esther Ginés, El sol de Argel, y en aquel momento les hablaba de la rotunda sutileza y la elegancia de aquel texto. Desde entonces he podido imaginar muchas veces cómo sería su siguiente novela y también cómo podría hablar de ella, pero de entre todas las cosas que uno imagina que va a decir de algo en lo que tiene puestas las mayores expectativas lo que probablemente no se le pasa por la cabeza es declararse sorprendido, y yo lo estoy. Y mucho. En la noche de los cuerpos, es tan bueno como cualquiera de los lectores de aquel recordado debut pudimos haber soñado, diría que incluso mejor, pero la madurez y la serenidad que ha adquirido la autora en este tiempo no dejan de sorprender (y de deslumbrar) en alguien ten joven.
No hay nada trivial en esta novela, comienza mostrando una fuerza extraordinaria y a partir de ahí no decae en ningún momento. Uno no sabe muy bien qué está sucediendo, la trama se va aclarando poco a poco y el interés y el asombro del lector crecen con la historia y no disminuyen hasta que la última página obliga a asumir, con pena, que ha terminado. No sólo el planteamiento de En la noche de los cuerpos es sumamente original, sino que su relación con la realidad, que también se desvela poco a poco para quienes no son tan impacientes como yo y son capaces de evitar ponerse a investigar al descubrir las primeras pistas, también lo es. La historia real que respalda a esta de ficción, permítanme que no se la desvele, no es una excusa ni un anclaje necesario, el texto funcionaría perfectamente bien de forma autónoma, pero lo que sí hace es dar muestra de la brillantez intelectual de una autora que no se conforma con contar una buena historia, sino que logra hacer reflexionar emocionando al lector.
Se trata de una historia de obsesiones y de vidas rotas, no necesariamente en ese orden. De la obsesión como motor artístico pero también como peligrosa herramienta de autodestrucción. Y también del dolor, de la superación del dolor padecido y del infligido, sin que pueda asegurarles cual de ambos es más difícil de superar si es que se quiere hacer de verdad.
En la noche de los cuerpos tiene una relación íntima e intensa con el arte, en primer lugar porque ella misma lo es pero también porque tanto la historia real que la inspira como la propia construcción de los personajes no se entienden sin la reflexión sobre la creación que suscitan. La propia ilustración de la cubierta es un cuadro de una serie original de cinco piezas inspiradas en el argumento de la novela y el hecho de que esta novela haya inspirado a su vez una serie de obras pictóricas dice mucho de su calidad y su pertinencia.
No sé si toda obsesión es en realidad una pérdida de libertad, en este caso desde luego es así y además es contagiosa porque no sólo los protagonistas empeñan la suya en persecución de un ideal artístico concreto, sino que hacen perderla a terceros, a una musa involuntaria que pasa de musa a modelo por medio de un secuestro. Y aunque la práctica totalidad del texto cae sobre los hombros de la voz narrativa de uno de los captores, Cecilia, el mérito de la novela es que logra que el lector se ponga en la piel de la desdichada musa. La elección de la narradora, por cierto, es una muestra más de la inteligencia narrativa de Esther Ginés porque es un personaje literariamente apasionante. Culpable, sí, pero también víctima. O ambas cosas. Una confesión que parece buscar un perdón que sabe que ni merece ni va a saber si se le concede, el de la víctima, desde la plena conciencia de la imposibilidad de lograr el perdón realmente importante, el propio. Un terreno de incertidumbre o de contradicción que redunda en la consecución de un personaje redondo, inolvidable.
También es una novela de búsquedas, de trascendencia artística en un caso, de amor en otro, y de paz en el tercero. Diría que ese rasgo común entre los tres personajes resulta especialmente perturbador porque incluso la víctima del secuestro, Laia, la musa involuntaria, tiene sus fantasmas y se hacen visibles no sólo en su vida, sino en la de los tres protagonistas. Una obsesión contagiosa que a todos infecta pero que en cada cual se manifiesta a su manera.
Todos los elementos que tanto y tan bien funcionan en esta novela, tanto individual como conjuntamente, están sabiamente dispuestos y dosificados. Sin artificios, trampas ni recovecos. No hay concesiones a la mediocridad en En la noche de los cuerpos, no hay una palabra en el lugar que no le corresponde ni una idea irrelevante o accesoria. Una novela redonda, exquisita. Una autora en estado de gracia.
Reunir los méritos expuestos en una obra al uso, sin los riesgos creativos que asume Esther Ginés en esta novela, ya la convertirían en un texto destacable, pero lograr reunirlos en una obra de un planteamiento tan brillante y original como esta es algo verdaderamente difícil de encontrar y que para transmitirles plenamente y con justicia requeriría que al talento le ocurriese lo que a la obsesión en esta historia y fuera contagioso, algo que lamentablemente queda lejos de estar en su naturaleza.

Andrés Barrero
@abarreror
contacto@andresbarrero.es

 

[product sku= 97884946684821 ]
Publicado el

La vegetariana, de Han Kang

La vegetariana

La-vegetarianaHay libros que a medida que avanzas en ellos te van haciendo olvidar cómo se utiliza el lenguaje. Al principio no parece un problema serio. Una estructura sintáctica por allí, una perífrasis verbal por allá. Nada preocupante. Sin embargo, la cosa empeora gradualmente hasta darte cuenta del abismo que separa el habla que reside en tu boca y el habla que reside en la página. Eso me ha pasado con el libro del que quiero hablar hoy. Y es que la novela con la que Han Kang saltó a la fama internacional ha reconfigurado la idea de lo sutil que dormía en mi cabeza. Ha llevado la expresión escrita a un nuevo nivel, reduciendo el fuego cruzado de la revolución a sus elementos más básicos. En esta novela, hay un choque directo y radical contra el sistema, pero este enfrentamiento sucede a un nivel tan profundo que nunca llega a verbalizarse. Sin embargo, son estas raíces las que hacen crecer la gran transgresión que tiene lugar. En la superficie sólo vemos a una mujer que ha decidido dejar de comer carne. Pero es tal la fuerza de las palabras en manos de la autora, que desde la primera página he dudado si pertenecemos a la misma especie. Si su idea de lenguaje y mi idea de lenguaje comparten unos orígenes humanos comunes. La vegetariana es la gran revelación literaria del año y su gran mérito es hacerte tragar tus propias palabras sobre las ideas preconcebidas que puedes tener en torno a una novela.

La historia comienza cuando Yeonghye decide dejar de comer carne y las personas de su entorno interpretan el acto como la mayor de las ofensas. No entienden el por qué de su decisión ni las consecuencias de este acto. Les aterra de un modo que no pueden comprender cómo una persona previsible e insultantemente normal puede tomar una decisión tan inesperada y llevarla a cabo hasta sus últimas consecuencias. A través de tres narradores bien diferenciados vamos viendo la evolución hacia otra cosa que vive nuestra protagonista y la sutileza del cambio va allanando el camino hacia un final oscuro y muy perturbador. Son los relatos de estos tres personajes secundarios –el marido, su cuñado y su hermana- los que atestiguan el descenso de Yeonghye hacia un estado de la existencia que poco a poco se aleja de la idea de lo humano.

Algo que me ha hecho apartar los ojos de la página o aumentar en lo posible mi campo de visión es la corporalidad explícita que como todo en la novela va en aumento a medida que dejamos que la historia se desarrolle. El cuerpo está presente a tantos niveles que no es disparatado concebir el relato como una transcripción verbal de una pieza de danza. Onírica y lúgubre y en movimiento. El lenguaje corporal poco a poco va sustituyendo al habla de nuestra protagonista y será a través de sus gestos y su desnudez como empiece a entablar conversación con un mundo que sigue sin comprenderla. Y es que si la novela puede jactarse de algo es de defender como ninguna otra la reivindicación de nuestro propio cuerpo de un modo tajante. Desde el uso que le damos hasta la exposición y veneración que hacemos de él. Hay un control ejercido por el otro sobre nuestro propio cuerpo. En menor o mayor medida estamos expuesto a sus opiniones y decisiones. Y son éstas las que deciden el devenir de nuestra masa física, así como el continuidad o interrupción de nuestro contacto con el exterior. Es ese trozo que no nos pertenece el quiere recuperar para sí misma Yeonghye. Esta es la historia de cómo alguien quiere ponerle fin al expolio sufrido en sus propias carnes y cómo el mundo se opone rotundamente a ello. Rechazándola, convirtiéndola en una paria cuando los demás entienden que no pueden hacerle cambiar de parecer.

El no enfrentamiento. La pasividad llevada al extremo. La negación del acto. Incluso la suspensión del movimiento intencionado. Estas son las armas que la protagonista utiliza para dejar claro su posicionamiento. El acto de alterar su alimentación pasa de ser anecdótico, incitado por un sueño, a cobrar significado de forma gradual. ¿A qué me estoy enfrentando si decido dejar de comer carne? ¿Qué tecla estoy tocando para que el mundo se levante contra mí? La vegetariana pone sobre la mesa dichas preguntas usando toda esa levedad propia de la literatura asiática. Enciende la mecha de algo que no tiene nombre y nos deja contar segundo a segundo el tiempo que nos queda antes de que todo se desmorone.

La historia de Yeonghye acaba por ofrecernos nuevas preguntas y muy pocas respuestas. Y quizás es así como deban comportarse las grandes novelas de nuestro tiempo. La experiencia sin embargo queda latente dentro del lector. Acaba siendo testigo de un milagro y una tortura que suceden en el mismo cuerpo. Y aunque no pueda decir por qué, sabe que lo que acaba de presenciar es esencial en nuestra definición de lo humano. Decía John Berger que la relación entre lo indecible y lo sagrado es poderosa. No en vano he comenzado esta reseña hablando de mi incapacidad para articular un testimonio certero sobre la novela de Han Kang. Es aquello de lo que me veo incapaz de hablar lo que hace que estemos ante una de novela de cabecera. De lectura obligada y de relectura necesaria. Una novela que exige una reflexión profunda sobre nuestro papel como individuos en un momento de colectividades. Sobre la difícil elección entre tragar y merecer o cerrar la boca y no pertenecer.

 

[product sku= 9788416738137 ]