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Cuerpo humano, de Steve Parker y Andrew Baker

Cuerpo humano

Cuerpo humanoSe calcula que, si todos los músculos del cuerpo pudieran trabajar a la vez, podrían levantar un peso equivalente al de tres elefantes. Y además, africanos. También se calcula que el cuerpo humano contiene suficiente fósforo para hacer 20.000 cerillas. Y un dato que me sorprende bastante menos: el músculo más fuerte para su tamaño es el masetero, que es el que utilizamos para morder y masticar.

Cuerpo humano está repleto de curiosidades, pero no es en absoluto uno de esos libros que consisten en una colección de anécdotas seguida de una serie de trivialidades para dar paso a una recopilación de datos irrelevantes. El subtítulo, Una guía ilustrada de nuestra anatomía, nos da una idea más aproximada del contenido, aunque quizá sea el título original en inglés el que más nos revele qué hace de este libro algo especial. Hélo aquí: Body, the infographic book of us, es decir, que, a diferencia de las guías y enciclopedias de toda la vida, con fotos  e ilustraciones siempre lo más realistas posible, Cuerpo humano nos muestra lo que somos a través de infografías.

¿Y por qué va a ser mejor aprender con infografías que con fotografías o con las habituales ilustraciones? Pues ni mejor ni peor, pero sí mucho más claro y fácil de captar a primera vista. Estamos en la era del PowerPoint y del Prezi, y cualquiera que quiera hacer llegar cierta información al público de manera rápida, clara y sencilla, sabe que en una obra de divulgación, dirigida al gran público y no al lector especializado, los esquemas, diagramas y gráficos son, en ocasiones, el medio más eficaz de transmitir dicha información.

Otra de las grandes diferencias entre Cuerpo humano y los libros de anatomía tradicionales podemos encontrarla en el índice. Así, en lugar de esos capítulos, de todos conocidos, titulados “el sistema nervioso”, “digestivo” o “el aparato muscular”, la obra de Steve Parker y Andrew Baker opta por clasificar la información de un modo más global, en el que el cuerpo no es una máquina o un conjunto de engranajes, sino que, más bien, forma parte de un todo que va desde las partículas químicas que lo constituyen a la relación que establecemos con el mundo que nos rodea.

A modo de ejemplo, tomemos el primer capítulo, “El cuerpo físico”, cuya sección “Con la cabeza alta” nos muestra la evolución de la altura de los seres humanos a lo largo de los siglos y en diferentes partes del mundo, así como las posibles causas de dicho desarrollo. En la sección “Es hora de…”, del capítulo “El cuerpo pensante”, podemos ver otro ejemplo de ello. Esta sección se ocupa del reloj biológico de nuestro cuerpo, y nos explica el modo en que la temperatura ambiente o la luz influyen en la sincronización de ese reloj con nuestros sistemas hormonales o endocrinos.

Los otros capítulos, que van desde “El cuerpo químico” hasta “El cuerpo médico”, pasando por el “genético”, el “sensorial”, el “coordinado” o el “creciente”, son igualmente interesantes y amenos y están siempre explicados con apabullante claridad.

En definitiva, un libro excelente para consultar, para aprender y para curiosear, y en el que siempre descubrimos algo nuevo.

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Una sola palabra, de Joaquín Berges

Una sola palabra

Una sola palabraNada conocía ni había leído de este autor, pero no es de extrañar que siendo de Zaragoza, algún día, alguien me hiciera reparar en él. Y así fue como recibí este libro, en forma de regalo.

Y sin leer la contraportada, ni la biografía de Joaquín Berges, me adentré en busca de Una sola palabra, la historia que ha sido mi compañera durante este inicio de tardes de sol y jardín. Porque así lo he sentido como una compañera que poco a poco me va contando lo suyo y yo escucho, y comprendo, y me entretengo, y me divierto, y pienso… Y así, estas lecturas pasan de ser compañeras a ser casi amigas.

¿Cómo no entregarte a una historia que a todos nos ha pasado alguna vez por la cabeza y aquí encuentras ya escrita y dispuesta para ti?

Perder la memoria, no toda, perder de forma selectiva la memoria, os juro que yo muchas veces he soñado con eso ¿Cómo sería mi nuevo yo? ¿Tendría que redescubrirme a través de lo que los demás reflejan de mí? Es un tema de lo más interesante. Eso le pasa a Celia, la protagonista de esta novela, que es además periodista y escritora, ella y su hija Paula, y su nieta Alba, y su asistenta Rosario, nos acompañarán en su camino de búsqueda.

Una sola palabra, el titulo no podía ser otro, una vez leído el libro uno se da cuenta de que no hay otra opción. ¿Hay algo más bello que ir por la vida buscando palabras? El desastre es perderlas me dirían mis amigos más pesimistas, pero la vida está llena de misterios y hay que andar por ella sabiendo extraer lo mejor de cada momento. Perder las palabras es terrible, intentar encontrarlas hemos de hacerlo un juego apasionante.

Me ha gustado mucho la portada que no dice nada y lo dice todo; dos mujeres hablando, hablando de la vida, de sus cosas, del pasado, de la familia, del amor, de literatura, de viajes, del paso del tiempo, … de lo que importa.

Y me ha gustado que el autor me lleve de viaje, de Madrid a Zaragoza, a Paris, al mar, ¡y a Daroca!, en una de esas comarcas que se van quedando sin gente, pueblos a los que se regresa para enterrar a los muertos. Allí quedarán con sus historias y su pasado, el futuro mira siempre a la ciudad ¡Qué triste! Y nadie piensa contener esta desertización de la tierra que llevará, seguramente, a la desertización de la propia alma humana.

Pero este libro tiene de todo, sus buenos momentos que siempre vienen acompañados de la voz de la infancia, y de la insolencia de la madurez. Las nuevas tecnologías junto al olvido del pasado. Buena jugada la del autor.

Si bien la historia está contada en tercera persona, durante todo el relato sabe el autor ponernos en la piel de la protagonista, pero es importante que el resto de personajes que aparecen sean capaces de enseñarnos lo que ven y al mismo tiempo definirlos, definirse y definirla desde la nueva visión de Celia y desde su nuevo YO.

¿Cómo es la gente que está a nuestro alrededor? ¿Cómo nos ven realmente? ¿Qué dejamos a tras a lo largo de nuestra vida? Quedan personas importantes que en ocasiones regresan a nosotros en forma de recuerdos pero en ocasiones volvemos a reencontrarnos con personas que fueron grandes amigos de infancia o juventud a los que habíamos perdido la pista, sí, porque el mundo es relativo, puede ser enorme y no encontrarte nunca más con alguien o puede ser un pañuelo, como se suele decir, y encontrar a alguien en el lugar más insospechado. Recuerdo a una amiga a la que no veía desde hace años y a la que, casualmente, encontré en la Alhambra de Granda, a casi mil kilómetros de nuestras casas…

Mucho más interesante fue reencontrar a una vieja amiga, de esas con las que has compartido cosas importantes de la vida, pero que esa intensa vida y el trabajo se empeñaron en separar… Y que antes no había redes sociales, y finalmente de tantos cambios de domicilio y de ciudades terminas por perder el teléfono (no móvil) y un poco la memoria… La casualidad nos devolvió la una a la otra porque mi padre encontró una cartera, al parecer robada y después tirada, ¡y resultó ser la de ella! Y nuestro reencuentro fue como aquella vuelta de Fray Luis de León a Salamanca con su “como decíamos ayer…”. Y así hasta hoy, ella con sus cuentos, yo con mis poemas y mis lecturas, y las dos avanzando por la vida a través de la amistad y las palabras, esas palabras que siempre nos han mantenido unidas.

Pero en realidad yo les estaba hablando de Una sola palabra, la palabra que busca Celia, la palabra que Joaquín Berges quiere que encontremos con ella, este autor Zaragozano nacido en 1965 que ya ha trabajado en esto de las palabras con títulos como El Club de los Estrellados, Vive como puedas, Un estado del malestar, La línea invisible del horizonte y Nadie es perfecto, esta última de 2015. Un autor al que no conocía, pero a eso ya he puesto remedio; y me alegra haberlo conocido, y no será lo último de lo que les venga a hablar de él, seguro.

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No todo está olvidado, de Wendy Walker

No todo está olvidado

No todo está olvidadoEstamos ante un thriller psicológico, en sentido literal y estricto; bueno, más estricto aún sería calificarla de “thriller psiquiátrico”, porque el narrador -inolvidable, por cierto, y, lo adelanto ya, uno de los grandes logros de la novela, para bien y para mal-, Alan Forrester, es psiquiatra, y mucho tiene que decir en la trama la ciencia psiquiátrica o, más estrictamente, la psicología de cada personaje y la indagación en sus mentes. Así es como llegamos a Freud. Freud o lo que de él quedó en la cultura de masas, pasado por el tamiz de Alfred Hitchcock, que ya en su Recuerda y en su Marnie, la ladrona nos enseñó, para siempre jamás, que uno sana al instante de sus traumas más profundos, de cualquier carácter y cualquier capacidad destructora, en el momento en que recuerda claramente el momento y origen de esos traumas. Así de fácil y así de limpio. Y, aunque eso haya quedado desmentido hace tiempo, algo de ese mensaje -el poder curativo del recuerdo- hay en este No todo está olvidado. Que, lo digo desde ya, es un gran acierto editorial de Umbriel, un thriller diferente y con mayor profundidad y más meollo que la mayoría de las novelas que se editan bajo esa etiqueta de género.

Curiosamente, la cultura popular también tiene en gran estima el tópico de que, para seguir adelante en la vida lo más incólumes posible después de un acontecimiento crítico, uno debe olvidarlo. Para la adolescente Jenny Kramer, violada durante una hora entera, no es así. Lo descubre de la peor forma posible después de que sus padres, al ir a verla en el hospital, decidan dar su autorización para que a Jenny le administren una nueva droga capaz de impedir que los recuerdos traumáticos queden grabados a fuego en la mente. En otras palabras, que la droga ha hecho que Jenny olvide su violación. Los padres y los médicos creen que, así, será como si nunca la hubieran violado, pero no es cierto. Jenny no puede soportar su existencia y, cuando las cosas llegan a un punto crítico, ella misma decide que quiere tratar de recuperar su recuerdo. Para poder sanarse, para poder seguir adelante. Un psiquiatra con muy buena reputación y que no ha fracasado en (casi) ni uno solo de los casos que ha tratado, Alan Forrester, será el encargado de tratarla.

Pero Jenny, Alan y su familia viven en una comunidad muy pequeña, Fairview, donde todo el mundo se conoce y los traumas y los delitos de algunos muy probablemente salpiquen a otros. Además, en Fairview es muy difícil guardar secretos, sobre todo si son sucios y vergonzosos. Y no es Jenny quien tiene motivos para avergonzarse, sino la gente que la rodea, aquellos en quienes más confía.

La historia, teñida de tonos oscuros desde el comienzo, adquiere tintes aún más negros según avanza la narración, que nos es suministrada exclusivamente por el doctor Forrester, un personaje al que conocer es odiar. Méritos hará para ganarse nuestro odio o, al menos, nuestra aversión, no se preocupe el lector; bien pronto se dará cuenta de ello. Lo malo es que no tenemos más fuente de información que nuestro buen y arrogante doctor, con lo cual, incluso aunque sospechemos que no merece nuestra confianza, no tenemos más remedio que seguir escuchándole.

No todo está olvidado es una potente parábola sobre el poder del recuerdo, pero, sobre todo, del poder de enfrentarse a lo que se recuerda. No es verdad, dice, lo que nos aseguraba el doctor Freud, o lo que se dice que aseguraba; no basta recordar, ésa es la parte fácil (aunque a veces sea extremadamente dura). Lo verdaderamente difícil, el verdadero desafío, es qué haces con ese recuerdo, con esa verdad. Si obviar la realidad y mirar para otro lado no es una solución y, además, a la larga, resulta autodestructivo, elegir la realidad implica también el deber de la valentía y del amor por uno mismo: muchas veces no existirá siquiera la opción de la venganza, sino, solamente, la de la aceptación incondicional de lo que ha sucedido y la decisión de seguir viviendo, pese a todo. El de la joven y valiente Jenny Kramer es el personaje más importante y más modélico de esta novela; es el personaje más positivo, el que decide seguir adelante pase lo que pase. Pero también el resto de los personajes -la mayoría, o casi todos, podemos decir, profundamente defectuosos en el plano moral- tienen algo que enseñarnos. Todos ellos buscan una verdad, su verdad, y buscan aceptarse a sí mismos pese a esa verdad que les indica que son imperfectos, que no son la versión de sí mismos que una vez soñaron.

Estos mensajes llegan de forma gradual y natural, mientras disfrutamos de un thriller que nos reserva muchas sorpresas y nos deja con un desenlace muy bien pergeñado y, además, muy en consonancia con el resto de la historia.

No todo está olvidado ha cosechado gran éxito en EEUU, y demuestra que Wendy Walker, abogada de profesión, ha acertado plenamente al orientar su carrera hacia la escritura.

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Cuentos de hadas, de Angela Carter

Cuentos de Hadas

Cuentos de HadasSales de trabajar tarde y cansada. Llegas a casa con hambre pero sin ganas de preparar la cena. Acabas con los restos que encuentras en la nevera, te pones el pijama y saltas a la cama: por fin toca leer. Hay muchos días así. Y leer al final de esos días no está garantizado. Muchas veces en los primeros cinco minutos te quedas frito. Otras veces el día ha sido más difícil y no para de torturarte con sus llamadas (“se te ha olvidado firmar este acuerdo”, “te va a tocar repetir mañana esto porque no se han enterado de nada”, “¿de verdad les has dicho que tenías el manuscrito el 15?”). Así no hay quien se concentre en un libro. Intenta leer algo con muchos personajes, o muy denso con una cabeza que aún no ha cerrado el día. Imposible. Empiezas la misma página una y otra vez.

Pues en este estado he leído yo el libro de Cuentos de Hadas de Angela Carter y no solo no me he dormido leyéndolo, sino que, desde la primera frase, ya estaba dentro. Al rato de empezarlo me he hecho con trecientas de las seiscientas cuarenta páginas que tiene. Un buen libro siempre te recompensa, pero mientras que con algunos tienes que poner de tu parte para que se abra, otros te allanan el camino. Y no porque el autor sea ligero y la temática simplona. No. También porque nuestro cerebro está muy entrenado para dejarse invadir por cierta forma de narrativa. Déjenme presentarles un poco mejor el libro antes de defender esta hipótesis.
Cuentos de Hadas, es una recopilación que ha hecho la escritora inglesa Angela Carter de cuentos de hadas protagonizados por mujeres, de todos los tiempos y lugares. Aunque este libro podría estar escrito a mano en papel sucio y sus palabras seguirían atrapándote, Impedimenta, como siempre, nos los presenta en una edición preciosa que incluye ilustraciones maravillosas de Corinna Sargood.
En realidad, hadas hadas no hay muchas; se podrían llamar también cuentos maravillosos o lo que nosotros conocemos como cuentos infantiles, aunque su público destino no lo es. Estos Cuentos de Hadas contienen todo lo que esperamos: castillos, madrastras, doncellas hermosas, brujas, príncipes y reyes de lejanos, prósperos reinos y también mucha gente normal y corriente que no tiene con qué llenar la barriga. Pero como también incluye cuentos de otros pueblos de los que conocemos poco, como los Inuit, nos encontramos con muchas sorpresas, como abuelas que se enamoran de sus nueras y que, en ausencia de sus hijos, se fabrican un pene con un hueso rodeado de piel de foca con el que sustituyen a sus hijos. Pero vengan de la cultura que vengan, son relatos herederos de una tradición narrativa humana, que compartimos en todos los lugares de la tierra. Cuentos que son raíces de la literatura, basados muchos en la transmisión oral, que nos permiten entender la naturaleza humana del momento y el ambiente que nos rodea. Angela Carter, muy interesada siempre por el cuento fantástico, recogió cuentos de distintos culturas (armenia, hindú, china, inuit, inglesa, alemana, rusa…) que estuviesen publicados y traducidos al inglés. A pesar de que muchos de ellos se mantienen vivos por objetivos nacionalistas, (tenemos que proteger nuestro folclore antes de que los vecinos nos uniformen y dejemos de ser este hermoso y diferente pueblo), a veces el mismo cuento aparece varias veces en el libro narrado con pequeñas modificaciones desde la mirada de distintos pueblos. Esta sintonía cultural que se produce con cuentos como el de Cenicienta que incluso comparte detalles como el del zapato salvador, se explica por los movimientos humanos que incluían en sus maletas la tradición oral. Los conflictos bélicos mezclaban culturas mediante la captura de enemigos, o la creación de parejas mixtas de vencedores y vencidos. La misma semilla plantada en suelos distintos.
Angela Carter confiesa en la introducción que también ella está actuando en este libro como nacionalista cuyo país es la mujer, recordando su presencia en el pasado para garantizar su posición en el futuro. Mujeres con envidias de sus hijas, mujeres que se enamoran de sus suegras, mujeres valientes, listas, egoístas, vanidosas, ingeniosas, generosas, traviesas, agresivas… no hay uniformidad, ni cultural ni genérica.

Volvamos ahora a la hipótesis inicial: la conexión con este tipo de estructura narrativa es inmediata porque nuestros cerebros están muy familiarizados con ella. Cuentos de Hadas me ha atrapado casi con la rapidez con la que lo hace la música. Un par de notas y ya no hay tareas pendientes, cerramos una puerta y transitamos a otro sitio más personal. Abrimos este libro, leemos érase una vez y ya estamos listos para que los personajes se conviertan en gansos. Nuestros cerebros conocen esos caminos, llevan siglos recorriéndolos. Estamos modelados tanto para temer a las serpientes (aunque ahora ya no tenga mucho sentido) como para entender estas narraciones. Aquellos que reaccionaban con temor al ver a una serpiente tendrían más probabilidades de sobrevivir. Los que entendían su cultura y sus relaciones sociales, también.
Yuval Noah Harari en su libro Sapiens. De animales a dioses plantea una hipótesis preciosa que va un poco más allá de esto. Nuestra especie dio un salto cualitativo gracias a nuestra capacidad de imaginar de forma conjunta. Imaginar colectivamente. Ya sea la existencia de un Dios que cuida de nuestras cosechas, la existencia del dinero, o la democracia. Volvemos a hablar de literatura ¿no?, imaginación más transmisión oral. Me gusta pensar que la literatura puede haber tenido un papel tan importante en nuestro progreso como especie. Es una propuesta original y muy interesante. El efecto de los cuentos sobre el individuo lo sabíamos ya: si entiendes el comportamiento humano sabrás mejor cómo moverte entre los tuyos y sobrevivir. Así que no solo estamos frente a un libro precioso y entretenido, además es muy útil. Por ejemplo, si tu madre es muy bella, ¡ay!, cuídate de no serlo tanto porque su envidia te puede costar la vida (siempre que la luna esté de su parte, ojo).

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Los ritos del agua, de Eva Gª Sáenz de Urturi

los ritos del agua

los ritos del aguaCuando acabé de leer El silencio de la ciudad blanca no tenía ni idea de que me encontraba ante el primer tomo de una trilogía. No lo indicaba en la portada ni se hacía mención de ello en ninguna otra parte, y tampoco el final del libro era de esos finales abiertos que te hacen desear con todas tus fuerzas una continuación para saber cómo demonios iban a vivir sus vidas los personajes sin contártelo a ti. Lo leí, me gustó mucho y pensé que ahí acababa todo. Así que cuando hace poco, mientras consultaba Twitter en el baño, veo en 140 caracteres a un fulano afortunado sujetando en la mano un ejemplar de Los ritos del agua y reconozco el nombre de la autora y encima de esta el subtítulo “TRILOGÍA DE LA CIUDAD BLANCA 2” anunciando la salida en librerías el día siguiente, hice lo único que pude hacer: quedarme con el culo torcido (twisted ass).

Planeta rápidamente puso remedio y así me he reencontrado con el brillante perfilador Unai, la no menos brillante victimóloga Estibaliz, Germán, Alba, el abuelo y toda la cuadrilla.

Como no podía ser de otra forma, sino no tendría sentido este libro, caminaremos y sufriremos junto a Unai para atrapar a un nuevo asesino. Uno que recrea los ritos celtas del agua (porque si vas a matar a alguien, esmérate un poco, ¡leñe!: quémalo, cuélgalo y sumérgelo en el caldero de Cabárceno, no seas vulgar y no mates con un simple tiro o de una puñalada trapera) en lugares de antiguos cultos de País Vasco y Cantabria, que mata a personas que esperan un hijo y que ya se ha cargado a Ana Belén Liaño (Anabel Lee), primera novia de Kraken.

Recordemos que Unai estuvo a punto de morir al recibir un disparo en la cabeza, pero sobrevivió, y ahora debe hacer rehabilitación para recuperarse de una afasia de Broca que le dificulta el habla y le obliga a comunicarse con torpeza mediante monosílabos o palabras deformadas o bien mediante el móvil, tablet o notas. Afortunadamente, tenemos su voz en off durante todo el relato, y esa sí es veloz como el pensamiento.

Al igual que en el libro anterior, en este también nos movemos entre el presente y el pasado, en esta ocasión hasta un campamento de verano de hace veinticuatro años, en el que la pandilla de amigos formada por Unai, Asier, Jota y Lutxo vivirán algo que les dejará una huella de por vida y que se va a relacionar muy íntimamente con los macabros sucesos actuales.

La novela empieza con buen ritmo desde el principio y no solo lo mantiene sino que viajamos en un constante acelerón. Una vez que montas en ella es imposible bajar y a pesar del tiempo transcurrido y lo maltrecha que está mi memoria, con tan solo dos pinceladas recuerdas de golpe la idiosincrasia de cada personaje.

El estilo directo, sin descripciones largas y banales que pudieran entorpecer la rapidez que la novela exige y da, es un acierto. Por otra parte, Eva García sabe perfectamente “pensar” y dar voz a sus personajes, empatizar con ellos y hacernos comprender sus puntos de vista. También quedan patentes los cursos de criminología y ciberdelincuencia que ha realizado, así como la labor de investigación y documentación en general. Pero si algo sabe la autora y lo domina a la perfección, es hacernos caer. Eva García enreda con pericia la trama de forma que, cuando crees que ya sabes quién es el asesino, aparece un elemento nuevo, un dato, una persona, un nombre (¡ay, los nombres!…) que vuelve a dejarte sin ese sospechoso que tan firmemente creías que era el asesino.

Los ritos del agua nos devuelve a unos protagonistas a los que ya tomamos cariño en su primera aparición. Si en aquella las pasaron putas, en esta no va a ser menos y las van a pasar putísimas. La autora vitoriana los hace evolucionar, los hace sufrir (el pobre Kraken no va a ser feliz en su vida, ya lo estoy viendo…), los lleva al límite en una historia con un esquema muy parecido al de El silencio de la ciudad blanca… ¡y yo encantado! Mientras nos dé novelas como esta, tan absorbentes, tan revientauñas e infartantes, que trate todo lo mal que quiera a sus criaturas literarias.

Huelga decir que las 440 páginas me las he ventilado en dos días y pico. Que, por supuesto, está magistralmente escrita, que los engranajes encajan perfectamente sin dejar ningún cabo suelto y que es un deleite leer libros como este.

Y, si es cierto que este libro puede leerse sin haber leído el primero, yo recomiendo no hacerlo hasta haberlo leído. Le sacarás más jugo, comprenderás mejor lo que han pasado los personajes y será una lectura más completa, rica y comprensible.

Un libro excelente que apasionará a los que gusten de la buena novela negra.

Por último decirte una cosa, querida Eva:

Ante la tercera parte, no me pillarás por sorpresa porque “Aquí termina tu caza. Aquí comienza la mía.”

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Rulfo, una vida gráfica, de Óscar Pantoja y Felipe Camargo

Rulfo una vida gráfica

Rulfo una vida gráficaNo me andaré con rodeos: Rulfo, una vida gráfica es una joya, una lectura imprescindible para los seguidores de Juan Rulfo, el escritor cuya biografía se recrea, como también para cualquiera que desee descubrir a uno de los mexicanos más relevantes de la literatura del siglo XX. Las ilustraciones de Felipe Camargo y el guion de Óscar Pantoja se funden para sacudirnos por dentro, y lo consiguen desde la cita escogida para encabezar la obra.

La excelente portada, que plasma referencias a Pedro Páramo y El llano en llamas con una tremenda fuerza visual, deja claro el tono que predomina en esta biografía gráfica publicada por la editorial colombiana Rey Naranjo. Y la lectura nos remueve enseguida, en cuanto comprendemos que ese imaginario del autor mexicano, extraña mezcla de muerte, desarraigo y amor, nace directamente de las terribles experiencias que vivió desde temprana edad.

¿Cómo no iba a ser la muerte una protagonista omnipresente en su obra si no vio otra cosa que muertos desde los seis años? Nacido en el convulso periodo de las guerras cristeras y el final de la revolución mexicana, Juan Rulfo sufrió una y otra vez las consecuencias de la violencia que asolaba su país. Óscar Pantoja y Felipe Camargo contextualizan en tan solo unas páginas esos años y transmiten su crudeza. Imposible no empatizar con el Juan Rulfo niño: con su inocencia e ilusión, primero; con su silencio y desolación, después. Imposible no sentir impotencia al presenciar su declive en la edad adulta, cuando el autor de dos obras emblemáticas de la literatura universal se quedó seco de palabras y se ahogó en excesos de melancolía y alcohol.

Asistimos a los momentos más representativos de la vida de Juan Rulfo a través de continuos saltos temporales, un ir y venir del niño al adulto, reviviendo los episodios más trágicos de su existencia, sintiéndonos atrapados por su pasado al igual que él. Que Rulfo, una vida gráfica no siga el orden cronológico convencional quizá sea un guiño a la ausencia de estructura de Pedro Páramo, donde Juan Rulfo olvidó los esquemas ortodoxos de la narrativa para que fuera la emoción la que sentara los pilares. Eso le llevó a ser incomprendido y despreciado por muchos, pero también ensalzado por los grandes de su época, como Carlos Fuentes, García Márquez, Elena Poniatowska, Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Alfonso Reyes o Roa Bastos.

Acabar la lectura de esta novela gráfica nos hace valorarlo a nosotros también y ver con otros ojos la portada que creímos entender al principio. Ya no solo nos percatamos de las referencias a sus libros, sino que encontramos reflejado el dramatismo de su vida. La urgencia de sumergirse en sus obras se vuelve imperiosa, sea para redescubrirlas o para leerlas por primera vez, porque sabemos que en ese imaginario de realismo y fantasía, de folclore mexicano y experimentación narrativa, Juan Rulfo dejó mucho de sí, tal vez todo. Tras leer Rulfo, una vida gráfica, Pedro Páramo y El llano en llamas adquieren inevitablemente una nueva trascendencia, que hiere aún más.

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El Incal, de Alejandro Jodorowsky y Moebius

El Incal

El IncalAntes de empezar a hablar de este libro debo reconocer algo: no leía cómics desde la época en que mi madre me regalaba los de Mortadelo y Filemón para que la dejase en paz. Es probable que entonces os estéis preguntando – y más si conocéis la historia que se trata aquí – por qué he decidido leer este libro. Pues tiene una razón simple, porque soy fiel seguidor de la polifacética obra de Jodorowsky. He hablado en varias ocasiones aquí de obras suyas y con esta no iba a ser menos. Lo que me ha ocurrido al leerlo es que he descubierto un mundo nuevo, algo que, paradójicamente, es lo mismo que me pasó cuando leí su primer libro – Psicomagia – hace ya cosa de cinco años.

Y es que en El Incal está todo lo que caracteriza al chileno, en este caso bajo el disfraz de una historieta de ciencia ficción. Reservoir Books ha juntado todos los tomos de la historia de John Difool para ofrecerlos aquí en un librazo imposible de transportar para leer a ratos, un libro de más de 400 páginas a todo color igual de largo que un antebrazo, que pesa como un gato bien alimentado y que te llena la habitación de su olor – no es broma -. Además, han querido sumarle un apartado explicando cada uno de los misterios que contiene la historia, que son muchos, además de presentar a los autores que han colaborado en la configuración de la obra, como Zoran Janjetov, José Ladrönn, Christian Hojgaard, Igor Baranko y Matt Cossin, aparte de los autores principales ya citados.

En El Incal seguimos al trasnochado detective John Difool, quien sorprendemente recibe al principio de la historia un objeto de manos de uno de los “malos” de la película: los Bergs. A partir de ese momento, con ese objeto en su poder codiciado por tantos, Difool se verá perseguido y escapando de todo tipo de peligros, viéndose incluso ante la diatriba de salvar el universo. Todo tipo de criaturas, planetas, galaxias o ciudades aparecen en un cómic que es, para muchos, uno de los mejores cómics de la Historia. Dicho así, podría parecer una historia cualquiera de catástrofe universal en la que los héroes acaban juntándose para enfrentarse al malo y tras duras luchas y cercanas debacles acaban triunfando. Pero es que, si conocéis algo de Jodorowsky, sabréis que no todo es tan fácil.

El Incal es una historia de ciencia ficción que contiene todo lo que envuelve a Jodorowsky: espiritualidad, orientalismo, ciencias ocultas, Tarot, simbolismo religioso, psicomagia, etc. Siempre se te escapa algo cuando lees un libro con la firma del chileno, por eso se agradece tanto ese apéndice final con explicaciones de los misterios del libro. En él se nos habla de los elementos y conceptos alquímicos que se han incluido en la obra, la simbología de cada uno de los personajes y ambientes creados desde la imaginación, los guiños a grandes hitos del cómic y los porqués de tantos secretos que pasarían de largo a nuestra “primeriza” vista de las cosas.

Siempre digo que el duro golpe que fue para Jodorowsky la no realización final de su proyecto Dune le llevó a abrirse camino en muchas facetas para él desconocidas hasta ese momento. Este es un claro ejemplo de ello. El chileno es un hombre de arte y por serlo todo lo que sale de sus manos acaba siendo objeto artístico. Además sabe escoger muy bien de quién acompañarse. ¿Sabes cuando eres niño y estás a gusto siéndolo, pero quieres que te hablen como a un adulto y cuando lo hacen sientes algo distinto en tu interior, como si crecieras por dentro con las mismas dimensiones de fuera? Pues eso es lo que te provoca El Incal. Hola de nuevo, cómic.

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Farishta, de Marc Pastor

Farishta

FarishtaAnte la publicación de un nuevo libro siempre actúo de dos formas. En la primera entra en juego mi mente más analítica. Así que indago un poco a la hora de embarcarme en esa nueva lectura, pues en ocasiones la sinopsis de la obra me suscita más dudas de las que me resuelve. También hurgo por ese cajón de sastre que es internet en busca de la biografía del autor. Las experiencias que éste ha vivido me pueden dar pistas sobre cómo habrá moldeado sus narraciones; o eso creo. Hay que tener en cuenta, además, la variable de la imaginación desmesurada de la que éste pueda gozar y que solo podrá confirmarse leyendo alguno de sus libros. El pez que se muerde la cola; una paradoja. El siguiente paso es, y siempre que el autor a investigar haya escrito más de un libro, encontrar similitudes de género entre sus obras, hallar esa suerte de dejà vu literario mientras aguardo a que, inesperadamente, el gusanillo de la curiosidad me pique; el estímulo definitivo para abordar cualquier lectura.

Recapitulemos, viajemos hacia atrás, hasta ese momento en que publican ese libro. Mi segundo modo de actuar es por puro instinto. ¿Éste o aquél? Ni siquiera leo la sinopsis. Como mucho me enamoro de la armonía entre el título y la portada. Me dejo llevar por el azar. ¿No es así como se viven las mejores aventuras? Así llegué hasta la inesperadamente sensacional Bioko; de esta forma descubrí a Marc Pastor. Marc Pastor, con esa historia, alcanzó mi personal olimpo de escritores que, escriban lo que escriban, allí estaré yo, como una fiera hambrienta, para leerlo, pero que a su vez intento reservar alguna de sus obras por temor a quedarme sin nada de ese autor que desvirgar. Locuras de lector, no me juzguéis. El caso es que llevar a cabo mi manía es complicado, pues Marc Pastor de momento solo tiene cinco libros escritos. ¡Que se dice pronto! Montecristo, La mala mujer, El año de la plaga, Bioko y la esperadísima Farishta.

Estamos en el año 1993. El año en el que Bill Clinton tomó posesión como presidente de los Estados Unidos. El año en el que un coche bomba estalló en los aparcamientos del World Trade Center. Ese mismo año en el que el atolón de Mururoa todavía era utilizado para realizar pruebas nucleares. En 1993 Farishta es una muchacha que acaba de cumplir los dieciocho años. Esa edad en la que nada parece imposible y en la que lo más sensato es correr un riesgo tras otro si eso nos lleva a alcanzar nuestras metas. Gracias a unos contactos conseguirá acceder a una extraña entrevista de trabajo que le dará acceso a un trabajo todavía más extraño. A pesar de las rarezas, el trabajo está muy bien pagado y sus funciones las desempeñará en un complejo de pequeñas islas ubicado en la Polinesia francesa. En cada isla reside una familia. Diferentes nacionalidades. Mismo estatus social. Todas con hijos pequeños. Pero, ¿qué es lo que realmente se está llevando a cabo en aquel lugar? ¿Por qué tanto secretismo? ¿Es posible abandonar el paraíso y salir indemne? ¿Qué clase de servicios ofrece la Iefremov-Strugatski, la compañía rusa que ha montado todo el tinglado, y qué sacan a cambio? Farishta emprenderá una investigación que no solo la llevará a la mayor y más increíble de las aventuras, sino que también descubrirá el amor y lo que significa comprometerse en cuerpo y alma con alguien.

Es inevitable, y más una vez que a la protagonista empiezan a ocurrirle extraños sucesos, que cualquiera que haya visto la serie Lost empiece a hacer ciertas comparaciones y conjeturas. De hecho el propio Marc Pastor, consciente de ello, siembra entre las páginas algún guiño que sirve no solo para dejar claro al lector que él sabe lo que nosotros pensamos, sino que además, y como buen degustador de series, nos hace sabedores de que ciertamente algo (ambientación y poco más) ha tomado de la obra de J.J. Abrams. No nos engañemos, ya hubiera querido Abrams un final como el de Farishta. Así pues, finiquitado el tema Lost podemos continuar.

Farishta está narrado en modo diario, en una primera persona que nos lleva a ser conocedores de las más secretas intimidades de la joven protagonista. Una excelente narración a la que es imposible resistirse y que te hace empatizar enseguida con la muchacha, espontánea, aventurera, de carácter enamoradizo pero sin llegar a perder el control. Una heroína en toda regla. La heroína que esta novela se merece. Además, a dicho diario se le suman cartas, fotografías, informes médicos, mapas, recortes de periódico y otra clase de documentos que, debidamente intercalados, convierten el diario de una muchacha singular en el testimonio de una aventura apasionante; es como poder leer un misterioso mensaje que trajo una botella tras dejar atrás costas lejanas y lugares recónditos.

Ciencia ficción romántica, thriller fantástico con toques de amor o aventura e intriga con romance pero sin llegar a empalagar. Además está esa reminiscencia a la ciencia ficción de Verne o H.G. Wells, a la que habla de lo desconocido o de los conflictos morales ante ciertos avances en la ciencia. Por todo esto es difícil adscribir a un único género el libro de Farishta. Y es que Marc Pastor se ha convertido en un maestro en el arte de conjugar géneros, entrelazándolos de forma minuciosa hasta crear un producto final sólido, ocurrente y que consigue atrapar a todo tipo de lectores que acabaran mordiéndose las uñas antes de llegar al final.

Farishta es una novela que a un vertiginoso ritmo de thriller de ciencia ficción nos lanza a una aventura en la que la trama, paulatinamente, y a golpe de giros argumentales que dejan la mente del lector quebrada, te enganchará, mostrándote además el nuevo e independiente granito de arena de ese universo que Marc Pastor ha ido creando con sus novelas y que en ocasiones, y sutilmente, llegan a entrelazarse.

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Orgullo y prejuicio, de Jane Austen

Orgullo y prejuicio

Orgullo y prejuicioHay ciertos libros que, desde que los lees por primera vez, forman parte de tu vida e incluso te acompañan junto a sus mejores frases, diálogos y personajes en muchos momentos. Y no, no estoy exagerando (quizás un poco sí…). Y me entenderéis si habéis leído alguna vez Orgullo y prejuicio, puesto que personajes como Elizabeth o el Sr. Darcy (sobre todo este último) no se encuentran todos los días ni en todas las lecturas.

Pero hablemos de la edición que nos ocupa. Si ya releer esta novela es una delicia de por sí, releer su edición ilustrada es un lujo aún mayor. Y mucho más si las ilustraciones en blanco y negro son las mismas que la edición en inglés de 1894. Incluso el inicio de cada capítulo es especial, plasmando en un dibujo lo más importante que ocurrirá en el mismo y, a veces, acompañado por una frase en inglés del original. Una auténtica pasada y un ejemplar único para celebrar el bicentenario de la autora para los coleccionistas de la obra de la famosa autora inglesa como yo.

Las aventuras y desventuras que acontecen a la familia Bennet en Orgullo y prejuicio parecen ser el eje de esta romántica y cautivadora historia. Pero si vemos más allá del romance entre Jane y el Sr. Bingley, la complicada relación entre Elizabeth y el Sr. Darcy,  la obsesión de la Sra. Bennet por casar a todas sus hijas y la aparición de otros personajes clave en este libro, descubriremos que el principal tema que trata esta novela es la mujer y su papel durante el siglo XIX, tema del que la autora realiza una crítica abierta y nos plantea varias preguntas a través de su narración descriptiva y completa de ironías: ¿Por qué el principal objetivo de las mujeres en aquella época era contraer matrimonio? ¿Y si una de ellas quería algo más? ¿Acaso no se merecían tener ambiciones en sus vidas?

Es imposible responder a estas preguntas, ya que ahora la vida es muy diferente a la de aquellos años. Pero si algo representa el personaje de Elizabeth Bennet es esa gran diferencia con todas las mujeres de aquella época que, quisieran o no, se resignaban a una vida dominada por los hombres  y a contraer matrimonio sin importar lo que ellas deseaban, teniendo únicamente en cuenta su papel en la sociedad y el dinero. Elizabeth se convierte en una mujer muy adelantada a su época, que rechaza el matrimonio por convivencia y que decide casarse únicamente si llega a enamorarse algún día. Y, cuando os decía que no estaba exagerando al principio de esta reseña, me refería a que personajes como este suponen un antes y un después en la literatura y, sobre todo, para la mujer.

En definitiva, Orgullo y prejuicio es una novela que no pasará desapercibida para nadie que la lea ya que, aunque fue escrita hace más de dos siglos, se encuentran muchas emociones con las que convivimos día a día: no solo el orgullo y los prejuicios, sino también el amor, la amistad, la ambición y nuestros deseos más allá de las necesidades de nuestras familias.

En este año, que se conmemora el segundo centenario de Jane Austen (1817-2017), releer mi libro favorito de la autora y con estas preciosas ilustraciones me ha encantado y me ha dejado con ganas de más. Las novelas de esta autora reflejan, como ya he dicho, la realidad de la sociedad de su época, haciendo una dura crítica del papel de la mujer. Es muy interesante leer cada una de sus novelas, ahora que la vida ha cambiado y en esta sociedad en la que el feminismo está cobrando cada vez mayor importancia. Por eso creo que es vital leer a Jane Austen en estos momentos de cambio y recordarnos todo lo que hemos evolucionado y lo que no debemos hacer para volver hacia atrás en nuestra historia…

 

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El Juego de la Corona, de Evelyn Skye

El Juego de la Corona

El Juego de la CoronaLa primera vez que vi este libro fue en Goodreads y en inglés y supe que tenía que leerlo sí o sí. Si combinas la Rusia zarista, una época de la Historia que me atrae bastante, con una batalla de magos al estilo de El circo de la noche, uno de mis libros favoritos, lo único que puede salir como resultado es algo bueno (o eso pensé en cuanto leí su sinopsis…). Y, después de leerlo, puedo decir que no me había equivocado al tener unas altas expectativas.

El Juego de la Corona es una especie de duelo a vida o muerte que se realiza en Rusia desde tiempos inmemoriales y que se libra siempre que nacen dos magos con el objetivo de que el más poderoso de ellos sirva al zar y su familia y proteja a Rusia de sus enemigos. Pero en esta partida está en juego más que la vida de sus protagonistas…

Desde las primeras páginas me metí tan de lleno en esta historia que se me hizo difícil abandonarla y de ahí que haya tardado solo unos pocos días en leerla. Ya no es solo por la maravillosa ambientación que crea la autora, que muestra su amplia conocimiento de la historia, la cultura y la sociedad rusa de la época zarista, sino que también se debe a la trama, que atrapa por completo y a sus personajes principales y secundarios.

Vika y Nikolái son los dos magos protagonistas de esta novela, dos jóvenes que no pueden escapar de su destino y que se ven obligados a competir en este “juego” que les llevará a uno de los dos hasta la muerte. La relación entre ambos,  desde que se ven por primera vez, te atrae hasta el punto en el que eres incapaz de dejar de leer. En todo momento necesitas saber qué será de ellos al final, además de otros personajes, necesarios en el desarrollo de la trama.

En cuanto a la fantasía y la magia, está presente en cada uno de los capítulos de la novela y, a través de una narración ágil y generalmente descriptiva, es muy fácil trasladarse a los escenarios en los que conviven nuestros protagonistas. Por medio de la magia y cada uno de los movimientos de ambos en el Juego, ambos muestran sus sentimientos hacia el otro mago y hacia el resto de la sociedad rusa. Me ha parecido un detalle muy original, en el que la autora demuestra que en la novela no existen límites, que los límites existen únicamente en nuestra imaginación.

El Juego de la Corona es un libro muy original que te atrapa desde su primer capítulo y que te lleva como lector hasta un desenlace tan inesperado que tiene tantas incógnitas a resolver que te deja mordiéndote las uñas para leer su segunda parte. Esta primera parte de la bilogía me ha sorprendido por su narración mágica y descriptiva, los sentimientos que despierta y por cada uno de sus carismáticos personajes. Es imposible elegir a uno de los dos protagonistas para que sobreviva en el Juego y, por eso, sufres junto a ellos hasta el final de la historia e incluso más allá. Aunque no ha llegado al punto de El circo de la noche, me ha encantado esta novela, ya que me he sentido transportada por unos momentos a una Rusia en la que se respira magia por cada uno de sus rincones. Hay libros que traspasan las páginas y que llegan a formar parte de tu mundo, deseando que escenarios como estos existan en la realidad. Este es uno de ellos…

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La mecánica de la escritura creativa: en busca de una voz propia, edición de Julia Barella y Laura Alonso

La mecánica de la escritura creativa en busca de una voz propia

La mecánica de la escritura creativa en busca de una voz propiaHay quien cree que ser escritor es un don con el que se nace y que no se puede enseñar. Y también está el que considera que solo se trata de juntar letras y que todos aprendimos a hacer eso en el colegio. No debe de ser un asunto tan sencillo dilucidar qué es escribir si existen puntos de vista tan opuestos, y La mecánica de la escritura creativa: en busca de una voz propia es un libro que nos ayuda a reflexionar sobre ello.

La Escuela de Escritura de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH) publica este libro —editado por Julia Barella, su directora, y Laura Alonso, filóloga y profesora— para abordar la escritura creativa desde diferentes enfoques. Para ello, han contado con los artículos de los habituales profesores de la escuela y de reconocidos escritores que han impartido en ella cursos y talleres en sus diez años de existencia. El resultado es un volumen ecléctico que ahonda en este arte que para muchos aún está por descubrir.

Como es evidente, en la Escuela de Escritura de la UAH están convencidos de que sí se puede aprender a escribir bien si se interioriza la técnica y se fomenta la creatividad a través de juegos y métodos de todo tipo. En la primera parte de este libro se profundiza en estos aspectos y se pone en primer plano la importancia de la lectura en el proceso de escritura: leer no consiste en pronunciar una palabra tras otra, sino en comprender su significado, igual que escribir no es poner una palabra tras otra, sino exponer con exactitud y claridad lo que se quiere transmitir. En la segunda parte, cada artículo se centra en un género (poesía, teatro, narrativa, guion) y se plantean las posibilidades expresivas que ofrecen. En la tercera parte, hablan de cómo la escritura ayuda al desbloqueo emocional, la gestión de conflictos (personales o laborales) y al autoconocimiento, vinculándola con la meditación y la psicoterapia. Y en la parte final, treinta artistas (dramaturgos, poetas, novelistas, cuentistas y guionistas) explican por qué y para qué escriben y aconsejan a los escritores noveles cómo afrontar la escritura. En definitiva, La mecánica de la escritura creativa: en busca de una voz propia es un texto interesante para quienes quieran conocer los entresijos de la escritura creativa o deseen adentrarse en ella como profesores o como alumnos.

En los últimos tiempos, es frecuente ver cómo las asignaturas artísticas y de letras son ninguneadas frente a las de ciencias. Pero La mecánica de la escritura creativa: en busca de una voz propia reivindica la necesidad de fortalecer la educación artística en las programaciones académicas y de incorporar la escritura creativa, ya que fomenta la sensibilidad, la libertad de pensamiento y la comprensión de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. No es solo una cuestión de crear artistas —personas imprescindibles para una sociedad libre, aunque muchos no sepan (o no quieran) valorarlos—, sino de formar mejores personas y que todos sean capaces de encontrar una voz propia con la que expresar sus emociones y pensamientos. ¿No debería ser ese un objetivo ineludible para cualquier sistema educativo de calidad?

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La voz y el sigilo

La voz y el sigilo

La voz y el sigiloMe llega el nuevo poemario de mi paisano Fernando Gil Villa, ya saben, ese catedrático de la universidad de Salamanca especializado en sociología y que mantiene una fuerte relación con el mundo de la literatura y la poesía, imagino que lo recordarán por las veces que les he acercado a nuestro protagonista.

Para los amantes del Rock, no puedo dejar de decir que es hermano de Mariano Gil, el vocalista de TAKO. Como ven, una familia de poetas… Partos bien aprovechados que diría alguno que otro.

Regresa Fernando Gil con La voz y el sigilo después de algún tiempo de silencio, y regresa con poesía, porque para los largos silencios no hay nada mejor que la poesía, que de ellos suele nacer, aunque también surge, sin duda, de estos tiempos ruidosos y rabiosos en los que vivimos.

De su primera parte, titulada Sigilación de la batalla les regalo

CÓMO FUNDAR

Invierno y ni un té
permite al soldado disfrutar
la locura de la tarde.
Vislumbres
que del río emanan
como agua de pensamiento
rilan y abandonan la ribera
-imposible que rinda el trabajo-,

O era el estar lejos
darse fatal condición
para fundarlo todo
Infundadamente.

Cuando unos regresan a la poesía blanca, casi transparente, cuyo receptor es el gran público, el lector ávido de contenido, otros, como Fernando Gil, dan media vuelta y regresan a la poesía de mediados del siglo XX, aquella metapoesía que nos adentra en un mondo visual y muy sonoro…

De su segunda parte, Voz sigila, les dejo otra gota del torrente poético

ESPACIO DE INTERSECCIÓN

Enaltece el sigilo la voz
y al final la preserva
por medio del vuelo rasante
de mirlo cuyas plumas
ocultan el tatuaje permanente
de la palabra.

No hay blancura comparable
en la suciedad de los cielos;
nada iguala en lo negro
al brillo de la sonora locura.

Enaltece la voz el sigilo.

Nos dice Vicente Vives en el prólogo del poemario que en esta forma de escribir tan libre y al margen, podemos ver al también poeta aragonés Miguel Labordeta (No confundir nunca, nunca jamás con su hermano José Antonio), un tipo de poesía más abierta, más dada a las interpretaciones personales de cada lector…

Abre la tercera y última parte titulada, Proximidad con sigilo, con este pequeño poema tan sugerente

A DEL MAR

El mar se muere
mi negra:

aprendieron los peces
a soñar con nuestro
entierro.

Ya ven como regresa del silencio el poeta, entre La voz y el sigilo, con una extraordinaria selección de palabras sonoras para que el sonido al pronunciarlas lleve al lector a la reflexión, porque el poeta no ha venido a facilitarle las cosas recién iniciado, incluso algunos más leídos tendrán serios problemas si se quiere ir más allá de la palabras …

Esas palabras que son mucho más que sonidos;

dicen.

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