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De buena familia, de Cynthia D’Aprix Sweeney

De buena familia

De buena familiaEl efecto mariposa es un concepto de la teoría del caos que viene a decir que una pequeña acción puede generar grandes cambios. El término proviene de un proverbio chino: “el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo” o “el batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo”. La idea se popularizó al comienzo de los años 2000 con la película El efecto mariposa, protagonizada por Ashton Kutcher. Guardo un gran recuerdo de esta película, que en plena adolescencia –cuando estaba más centrada en mí misma y en mis problemas que en la gente que me rodeaba–, me hizo tomar conciencia de lo mucho que cualquier acción nuestra puede influir en la vida de los demás. Es difícil creer que podamos provocar o cambiar algo al otro lado del planeta, sin embargo, es más sencillo ver cómo impactamos en la vida de la gente que nos rodea, de nuestros amigos y familiares, aunque a veces no queramos ser conscientes de lo mucho que al tomar un camino u otro, decidir una cosa u otra, repercutimos en ellos. Esta idea podemos verla en De buena familia de Cynthia D’Aprix Sweeney.

En este libro conocemos a la familia Plumb: Leo, Bea, Jack y Melody, cuatro hermanos que han crecido en un ambiente disfuncional que ha afectado a la relación que mantienen entre ellos. Su único nexo de unión es lo que llaman “El Nido”, una cuenta corriente con una gran cantidad de dinero que su padre les dejó en herencia con la condición de que se repartiese una vez la hermana menor, Melody, cumpliese cuarenta años. Cuando la fecha se acerca, Leo, el hermano mayor y de vida más disoluta, da al traste con los planes que todos han construido alrededor del dinero que van a recibir. Este “pequeño” accidente revuelve el mundo de todos los integrantes de la familia que, de repente, se ven obligados a retomar la relación y a decidir cómo solucionar sus problemas financieros e impedir que los castillos de naipes construidos con los sueños de cada hermano se derrumben.

“El Nido. Más allá de lo infantil de la palabra, le resultaba incomprensible que un grupo de adultos pudieran usarla sin perder la seriedad, ni pararse un momento a pensar en lo perversa que era la metáfora, y en lo que tenía de reflejo de sus conducta disfuncional como individuos y como grupo. (…) Sabía que el dinero –y los privilegios que solían ir de la mano no ya del dinero, sino de su idea– podía trastocar las relaciones, los recuerdos y las decisiones”.

 

Cynthia D’Aprix ha escrito una novela que gira en torno a una familia y a su manera de relacionarse, pero también en torno al dinero y a lo mucho que puede afectar y suponer en la vida de las personas. El dinero, ya sea su abundancia o su escasez, incluso su simple idea, tiene un peso importantísimo en la manera en la que actuamos día a día. Por eso, su pérdida o su ganancia altera nuestros planes y, en mayor o menos medida, nos altera y cambia a nosotros mismos. Ésto es lo que les pasa a los hermanos Plumb, que han crecido sabiendo que en un momento determinado van a recibir una elevada cantidad de dinero, y con eso en la cabeza construyen su vida con la mira puesta en ese día.

De buena familia es un libro sencillo y cotidiano que, de manera ágil y con un toque de ácido humor negro, narra la relación de muchas familias que por el simple hecho de tener la misma sangre no tienen por qué llevarse bien; de familias que se pelean por una herencia; de familias que rompen y retoman su relación mil veces a lo largo de los años… pero, sobre todo, es un libro que habla de personas, ni buenas ni malas; personas complejas e imperfectas que se equivocan, que se caen y se vuelven a levantar, que están perdidas y les cuesta madurar, que decepcionan a los demás tanto como los demás los decepcionan a ellos. Lo mejor de esta obra es que a pesar de su simplicidad te hace ser más consciente de ti mismo y de tu familia, de tu vida y de cómo la estás viviendo. Y es que, generalmente, no queremos creer que el dinero nos cambia, que seríamos capaces de poner entre las cuerdas a la gente que más queremos por su causa. Pero en muchas ocasiones es así y este libro te hace reflexionar sobre ello: ¿qué harías si mañana heredaras una fortuna?, ¿cambiaría la relación que mantienes con tu gente?, ¿cambiaría tu forma de ser?, ¿y si pasa lo contrario y pierdes una gran cantidad de dinero?, ¿qué estarías dispuesto a hacer para recuperarlo?

Muchos son los que dirán que es una novela para pasar el rato sin muchas expectativas y, de algún modo, puede que sea así porque De buena familia no es un libro para recordar a largo plazo y releer cada año, pero si es un libro para disfrutar y meditar mientras dura su lectura, lo que en los tiempos que corren, ya es mucho.

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Periferias, Gran libro ilustrado de lo extraordinario, de Ricardo Cavolo

Periferias

PeriferiasPeriferias, Gran libro ilustrado de lo extraordinario es el último trabajo del artista Ricardo Cavolo. A primera vista no sabía muy bien de qué iba este libro (confieso que la mezcla estridente de colores en la portada es lo que me atrajo en un primer momento), pero en realidad el título es muy fiel a lo que nos vamos a encontrar. Dentro de este libro, lectores, solo existe lo extraordinario. Recorrer sus páginas repletas de coloridas ilustraciones es dar un paseo por el lado extraordinario de la vida, así que les recomiendo que se dejen llevar.

Pero primero, si no conocéis a Ricardo Cavolo (1982), su autor, os hablaré sobre él. Este licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca ha trabajado como ilustrador de portadas de discos y carteles para discográficas, también para el American Institute of Graphic Arts o para el Cirque du Soleil. Con la editorial Lunwerg ha colaborado ya en varios libros: Cocina indie, Cocina pop, Vida indie e Historia ilustrada de la música. Su estilo es estridente, recargado, colorido y muy fantástico. La combinación de todos adjetivos da lugar a un tipo de ilustración con sello propio. El estilo de Ricardo Cavolo es, sin lugar a dudas, único y muy original.

En el prólogo, Santi Balmes, hace un alegato brillante a lo extraordinario que es toda una declaración de principios:

“Tan solo espero que este libro os mueva algún cimiento. Que convierta vuestra visión existencial en periférica. De paso, os encomiendo que hurguéis en vuestro interior. Os invito a salir de excursión a vuestras periferias interiores, a sus tribus, sus junglas, sus costumbres y recéis al lado de sus chamanes. ¿Acaso no es en la periferia del amor donde se gestaron las mejores obras?”.

Así, Periferias, Gran libro ilustrado de lo extraordinario, se nos presenta como un atlas que recoge todo lo que está al margen de lo convencional, todo aquello que se escapa de la aparente normalidad, de lo establecido y lo cotidiano. Como buen atlas, este libro cuenta con varias secciones.

En periferias humanas, descubrimos seres extraordinarios como los albinos, los Bajau, los sherpas, las mujeres soldados kurdas o la comunidad Trap. Aprendemos sobre ellos, pero también se nos muestra esa parte de la historia que desconocemos, una parte de fantasía en la que se nos cuenta la verdad. La realidad y la fantasía son términos que se tocan en la periferia y siempre hay algo de verdad en estas historias, pero también algo de fantasía.

En periferias urbanas y geográficas descubriremos lugares tan impresionantes como las ciudades dormitorio de Japón, las Cités de París, el bosque de los suicidas, Somalilandia, Ladonia o el Tíbet.

En el mundo animal y en el vegetal también existe la periferia, aquello que debido a su distanciamiento con la realidad se convierte en extraordinario. Es el caso del perezoso, del pacú, del cangrejo Yeti o de la rosa de Jericó y los baobabs. Animales y vegetales únicos y asombrosos.

Por último, en periferias artísticas, descubriremos por qué escritores como H.P. Lovecraft, William Blake o pintores y artistas como Sam Doyle o Moondoo6 merecen, sin duda, una sección en este atlas tan atípico.

Todas estas historias, por supuesto, aparecen acompañadas de las mágicas ilustraciones de Cavolo. El resultado es un libro irrepetible, algo único que nos muestra esas periferias que quedan apartadas de nuestra cotidianeidad y que sin embargo son reales. Abramos los ojos, como dice Balmes y como propone Cavolo en este libro. Lo extraordinario también puede ser bello. Hay muchas belleza más allá de la aparente la realidad y de lo que vemos a simple vista. Disfrutad este viaje.

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Tratado de la infidelidad, de Julián Herbert y León Plascencia Ñol

Tratado de la infidelidad

Tratado de la infidelidadSiempre he escuchado – o leído – a los escritores diciendo que una de las tareas más complicadas a la hora de narrar son las escenas de sexo. Argumentan la mayoría que tras leer su intento se ven cayendo en lo ridículo, en lo leve, sin llegar nunca a transmitir lo que buscaban. Pues bien, ese problema no lo tiene ni Julián Herbert ni León Plascencia Ñol.

Estos dos mexicanos se juntan para crear a cuatro manos este conjunto de relatos marcados por lo sexual que es Tratado de la infidelidad. Dividido en tres partes – Rastros en el sendero, Serie B y Casi una novela -, el libro nos muestra la explosión de un sentimiento que la mayoría de personas con pareja ha sentido, ese sentimiento de atracción por el otro, de voluntad de acercamiento, de sexo, pero sin culpa. En Tratado de la indifelidad no hay culpa y eso es lo que lo hace original y diferente. Aquí el adulterio y la promiscuidad no se juzgan, suceden sin más. Herbert y Plascencia consiguen que el sexo salvaje se cotidianice, que el pensamiento sexual del hombre olvide convenciones y trabas sociales y se deje llevar. Digo el hombre porque aquí siempre estaremos en su piel, todo será visto desde el punto de vista masculino, que por otro lado es el lugar de partida de los autores.

Con un vocabulario expresamente mexicano que al principio puede resultar extraño para ojos que no sean del país azteca, las páginas de este pequeño libro – que sigue oliendo tan bien como todos los de Malpaso (tenía que seguir insistiendo en ello) – se suceden a través de escenas picantes que incluso te llevarán a ti como lector a notar un pequeño hervor dentro. Herbert y Plascencia no se regodean, disparan al instante sin preliminares, van directos al acto, al momento climático que busca todo buen relato y que ellos encuentran en la actividad sexual. Y todo nacido a partir de la mirada de locos adictos al sexo como es el extraño personaje de Fuzzaro, que entre sus ‘performances’ sexuales nacidas de la mente de un artista sudamericano residente en Tokio nos deja profundas reflexiones y preguntas abiertas para compensar – o no, según quien – el ardor producido por las escenas contempladas. Es esta tercera parte – Casi una novela – la que yo más recomiendo de un libro que ya desde un inicio empieza sarcásticamente con una frase de Ally McBeal: «Es parte de lo bueno de la vida: encontrar a la pareja perfecta y después cambiarla».

Tratado de la infidelidad se lee rápido, te hará reír, te calentará un poco en este frío invierno español y te convencerá o por lo menos lo intentará de que en la vida, como en la literatura, no es bueno quedarse estancado en algo o en alguien. ¿Os imagináis toda la vida leyendo el mismo libro?

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Cuentos populares portugueses, edición de José Viale Moutinho

cuentos populares portugueses

cuentos populares portuguesesEstoy hecha de cuentos. Del de la ratita presumida buscando marido, del de las aventuras de Pulgarcito, del de la aparente valentía de Juan Sin Miedo, del de la carrera de la liebre y la tortuga. De esas historias que me contaba mi abuela en su regazo, que me gustaban tanto o más que las series de dibujos animados. Quizá los libros siguen siendo mi refugio porque aún busco la emoción de esas tardes de la infancia. Hay una niña en mí, lo reconozco, que no desprecia las «cosas de niños», sino que las valora más que antes si cabe, porque esas «cosas de niños» me han hecho ser cómo soy y amar lo que amo.

Por eso, cuando leí «cuentos populares» contuve un suspiro y me dije «sí, quiero leerlo». Poco me importó que fueran portugueses, al fin y al cabo, no tienen que distar mucho nuestras historias de las de nuestros vecinos de península. Y sí, en Cuentos populares portugueses he reconocido personajes, aunque con otros nombres y en otros contextos, y también he descubierto a muchos nuevos en los ciento diecisiete cuentos que componen la edición de José Viale Moutinho publicada por Siruela. En el fondo, las tramas son recurrentes: que si jóvenes casaderos o en busca de riqueza, que si parejas infieles o que añoran tener un hijo, que si hombres que recorren el mundo en busca de vivencias o animales que se comportan como seres humanos. Reyes, príncipes, labradores, frailes o demonios son personajes habituales. Y las armas para salir airosos, las esperables: la bondad imponiéndose a la malicia, pero también la astucia imponiéndose a la bondad; y, sobre todo, el poder de la palabra, siempre presente. Historias inocentes, surrealistas, mágicas, crueles, procaces e incluso meros chascarrillos, que demuestran que hay cuentos para cada público y para cada ocasión.

José Viale Moutinho fue uno de esos niños que creció con los cuentos de sus abuelos, y ha visto necesario recoger la tradición oral de su país en este libro, esas historias que han pasado de boca en boca, generación tras generación, adaptándose a la época y a las circunstancias gracias a la imaginación de los cuentistas que se han apropiado de ellas a través de los años. Fuente de cultura popular y parte del imaginario colectivo, estos cuentos están compuestos por las expresiones del pueblo, sus tópicos y lugares comunes, y son una forma de conocer a la sociedad portuguesa de antaño, sus aspiraciones, sus miedos y su sentido del humor.

Quizá poner los cuentos populares sobre papel sea un atentado a su esencia, como el propio Viale Moutinho reconoce. Pero en estos tiempos de videojuegos e internet, en los que los abuelos que sientan a sus nietos en el regazo para contarles historias parecen en peligro de extinción, es necesario hacer algo para que estos cuentos no desaparezcan en el silencio. José Viale Moutinho ha puesto su granito de arena recogiéndolos en Cuentos populares portugueses y ahora es misión de nosotros, los lectores, que volvamos a ellos y los contemos en voz alta como en los viejos tiempos. Para entretener o para reflexionar. A niños o a mayores. Da igual. Lo importante es que nunca demos el cuento por acabado.

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D, diario de un no muerto, de Ayroles, Maïorana y Leprévost

diario de un no muerto

diario de un no muertoSupongo que a estas alturas de la película decir que me gustan los buenos libros, cómics y cintas de vampiros es algo redundante, como lo es insistir en que con buenos me refiero a vampiros de verdad, lejos de crepusculitos que brillan y van al mismo insti al que también van hombres lobo. No. Vampiros de verdad de la buena, de los sanguinarios, de los que acojonan, de los que de niño hacían que por la noche te taparas bien el cuello en la cama aunque fuera verano y sudaras mares.

Y, por supuestísimo, el rey de los vampiros siempre ha sido, es y será Drácula, que es además uno de los pocos libros que he leído más de una vez (del que Coppola hizo una buena versión y de cuyo cartel incorporé desde entonces para mi firma la “D”) y el origen de toda la mitología que vino a posteriori. Y lo que vino y sigue viniendo fue de todo. Cosas muy buenas y cosas horrendas que han hecho un daño incuantificable al género. Por eso tengo que ir con pies de plomo cuando me cruzo con algo vampírico y no ilusionarme ni mucho ni muy rápido.

Y hete aquí que veo este D, Diario de un no muerto, con una “D” roja que no se parece a la de Coppola pero me la recuerda mucho, y una portada que parece sacada de El retrato de Dorian Gray. Una edición lujosa de Norma en la que se recopilan en un tomo único los tres álbumes de la trilogía francesa aparecidos en 2009, 2011 y 2014. Y leo la sinopsis. Y hojeo el cómic. Y me tengo que sentar, pero no hay sillas en la librería. Y el dibujo es muy bueno, trazo simple y dibujo con gran detalle y una buena elección de colores. Y me digo a mi mismo: ¡Mío, mío, mío!

Y, –sí, otra frase que empieza por “y”–, no me equivoqué. La historia es muy buena. Es una trama clásica de vampiros. Huele a Drácula, huele a Carmilla y huele a tantos otros buenos relatos de este tipo con ese aroma tan inconfundible a gótico no muerto.

Estamos en un Londres victoriano, en pleno auge de la revolución industrial y en una época en la que las expediciones al continente negro y las noticias sobre tribus y animales desconocidos eran noticia en los periódicos. Richard Drake, nuestro prota, es uno de esos exploradores que vuelven de África, que ya está pensando en buscar financiación para volver, y que, a pesar de su rudeza, siempre ha encajado bien en los elegantes salones de té de la aristocracia londinense.

En uno de esos bailes pijos que se organizaban entonces cada dos por tres, Drake descubre a Catherine Lacombe y se dispone a hacerla su presa como si estuviera en la selva, pero ante sus mismísimas narices se las quita un tal lord Faureston, un chulito tenebroso que nadie sabe bien de donde ha salido.

Poco después conocerá a un esmirriado cazavampiros y la rueda ya ha comenzado a girar…

La historia va alternando con retazos de un diario escrito por un tal D, en el que el lector puede ver indicios de que se trata de Drácula, pero no olvidemos que los personajes por esa época no habían oído semejante nombre y puede que ni siquiera de la figura del vampiro.

Poco a poco, con muchísimo interés e intriga, la trama va avanzando y complicándose también. No todo es tan sencillo como podíamos imaginar al principio; es un argumento mucho más elaborado de lo que parece y hay unas cuantas sorpresas, sobre todo al final, que hacen de D, Diario de un no muerto, una lectura aún más grande, atractiva y hermosa.

El dibujo es exquisito, es gloria pura; la ambientación, el detalle en el vestuario, y los colores elegidos… Todo combina con el sabor de esta historia. Como digo otras veces, aquí también hay páginas que serían para enmarcar. Sinceramente, no esperaba que fuera a gustarme tantísimo como para quedarme sin elogios.

Por otra parte, me ha parecido muy original la explicación sobre el porqué de que alguien se convierta en vampiro.

En resumidas cuentas, un fantástico cómic de vampiros (de los buenos), con un gran formato y una edición cuidada que ningún fan de los chupasangres puede dejar escapar. Estaríais locos si lo hicierais.

Un cómic majestuoso con una historia bien tejida e impregnada de lo mejor de los clásicos.

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Biografía canalla de Emilia Pardo Bazán, de Ana Martos

Biografía canalla de Emilia Pardo Bazán

Biografía canalla de Emilia Pardo BazánMe gusta mucho leer biografías y autobiografías de personajes célebres. Supongo que mi lado cotilla, en vez de hacerme ver Sálvame, me lleva de vez en cuando a leer sobre personas que me interesan. Confieso que la escritora Emilia Pardo Bazán no está entre mis personas favoritas, pero como leí la palabra canalla en el título del libro y como, precisamente, no sabía demasiado sobre esta autora gallega, pensé que esta biografía podría resultarme interesante. Lo cierto es que así ha sido: lo he pasado bien leyéndola y descubriendo a doña Emilia.

Si estuviera en el concurso Un, dos, tres y me dijeran “Por cinco mil euros (puestos a soñar), dígame datos relacionados con Emilia Pardo Bazán” antes de leer la biografía hubiera dicho: escritora, gallega, novelista, naturalismo y poco más. Os preguntaréis para qué sirve leer la biografía de alguien que ni siquiera te gustaba. Ay, insensatos. Pues para este tipo de cosas, en primer lugar. No sabéis la de dinero que hubiera ganado ahora. Fuera de bromas, queridos lectores, el saber no ocupa lugar. Además, he de deciros que he descubierto que Emilia Pardo Bazán fue una mujer muy interesante.

Para empezar, os diré que fue la primer mujer española que consiguió una cátedra universitaria, la primera mujer que obtuvo el nombramiento de Consejera de Instrucción Pública, la primera mujer periodista profesional (fundó su propio periódico y fue corresponsal en el extranjero de un periódico español), la primera española ateneísta, la primera que se atrevió a hablar del Naturalismo y la primera que publicó su autobiografía sin tapujos. ¿Qué os parece? Alguien que logró todos estos méritos tuvo que ser, obviamente, interesante.

Ana Martos, la autora de Biografía canalla de Emilia Pardo Bazán, nos introduce de manera muy acertada en el contexto histórico en el que vivió la escritora. El siglo XIX fue una época de cambios y revueltas que influyeron en la vida de la autora. Pardo Bazán procedía de una familia de rancio abolengo y su padre José María Pardo-Bazán, liberal y feminista, proporcionó a su hija la mejor educación posible. Este consejo que le dio el padre a la pequeña Emilia nos hace entender mejor a la mujer en la que se convirtió:

“Mira, hija mía, los hombres somos muy egoístas y si te dicen alguna vez  que hay cosas que los hombres pueden hacer y las mujeres no, di que es mentira porque no puede haber dos morales para dos sexos”.

Emilia supo desde muy temprana edad que no habría nada que ella no pudiese hacer, así que convencida de ello, se dejó llevar por su propio instinto. Y a pesar de la época en la que le tocó vivir, a pesar de las revueltas y del latente machismo, Emilia Pardo Bazán logró hacerse a sí misma, convirtiéndose en una de las intelectuales más importantes de su época. Algo, sin duda, admirable.

Empezando por su infancia, en la que muy pronto se dio cuenta de que las muñecas no eran para ella y que prefería devorar todos los libros que tenía a su alcance, hasta las decisiones y el carácter firme que fue demostrando a lo largo de su vida. No dudó en enfrentarse a quien tuviera que hacerlo, perdiendo amistades si era el caso (e incluso su matrimonio), pero conservando intactos sus ideales y creencias.

Biografía canalla de Emilia Pardo Bazán no es una biografía al uso, claro, es una biografía algo más canalla y muy bien documentada. Además de situarnos en el contexto histórico en el que la autora vivió, Ana Martos demuestra pasión en su escritura y ha logrado crear una biografía divertida y fuerte que nos muestra a una Emilia Pardo Bazán que, a pesar de la época tan retrógrada y sumamente machista que le tocó vivir, supo vivir su propia vida sin pedir explicaciones a nadie. Bravo por ella.

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Flora y Ulises: las aventuras iluminadas, de Kate Dicamillo

Flora y Ulises

Flora y Ulises¡Santa bagumba! (me entenderéis cuando leáis el libro). Amigos, cada vez me gusta más la literatura juvenil. Creo que cuando leo un libro de este tipo rejuvenezco (al menos unos meses). ¿A vosotros no os pasa? Os recomiendo, si no la hacéis ya, que de vez en cuando intercaléis lecturas “más serias” con este tipo de libros. Al leerlos es como si volviera a tener esa edad y me meto tanto en la historia que hasta voy leyéndolos en el autobús. La gente me mira raro cuando saco mis libros infantiles y juveniles, pero qué me importará a mí la gente.

Flora y Ulises: las aventuras iluminadas ha sido uno de esos libros que he paseado de aquí para allá y he leído en cualquier lugar y circunstancia que me lo permitiera. La verdad es que lo he pasado estupendamente bien leyéndolo y eso ya me hace feliz. Este libro ha sido escrito por la norteamericana Kate Dicamillo, quien ha recibido varios premios literarios (como el Newbery Medal) y cuyos libros han sido traducidos a más de treinta idiomas. Toda una experta en literatura juvenil, como podéis ver.

Si os digo que este libro arranca con una ardilla que es aspirada por una súper moderna aspiradora en el jardín de los vecinos de la joven Flora podríais pensar que se trata del guion de una peli de José Luis Cuerda. No es el caso, pero con tanto surrealismo bien podría serlo.

Flora, quien observa desde la ventana de su dormitorio el incidente que le ocurre a la vecina, la ardilla y la aspiradora, sale pitando de casa para tratar de salvar a la pobre ardilla. Ella, ávida lectora de cómics y de la sección ¡Cosas terribles que pueden sucederte a ti! sabe bien lo que tiene que hacer: ella salvará a la ardilla. Cuando consigue reanimarla, se da cuenta de que la ardilla tiene la suficiente fuerza para levantar la aspiradora y entonces Flora se da cuenta de que quizá, la ardilla, tenga superpoderes. Decide llamarla Ulises, como la nueva aspiradora de su vecina que casi mata al animal.

Ante semejante acontecimiento, Flora no duda en hacerse cargo de la ardilla y decide llevársela a casa. Su madre, una escritora de novelas románticas algo extraña, no tardará en descubrir a la ardilla y, como era de esperar, intenta de todas formas deshacerse de ella. Pero, ¿es que no se da cuenta de que Ulises es un superhéroe?

Todas las aventuras que se siguen son hilarantes. Entre ellas se incluyen: rosquillas gigantes, ardillas voladoras, sardinillas, gatos asesinos, poemas y un elenco de personajes de lo más variopinto. Entre ellos destacan la señora Tickham, la vecina despistada; William Spiver, el sobrino temporalmente ciego y totalmente repelente pero con un gran corazón; la doctora Meescham y los padres divorciados de Flora.

Todos ellos vivirán las aventuras que rodean a la llegada de la ardilla a la familia. Ulises, la ardilla superhéroe que además de poder volar, tener mucha fuerza y tener un gran apetito, es una amante de la poesía. ¿Habíais imaginado alguna vez a una ardilla que puede escribir poemas? En Flora y Ulises: aventuras iluminadas todo es posible. Hasta que los poemas que una ardilla escribe sean bonitos. Una historia entretenida, conmovedora y muy muy divertida. Además, entre sus páginas encontramos las ilustraciones de K.G Campbell que aportan mucha más viveza al relato. Una maravilla realmente divertida, queridos lectores.

 

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Vaciar los armarios, de Rodolfo Notivol

vaciar los armarios

 vaciar los armarios Alguien me dijo sobre este libro que me gustaría ¡Y vaya si me ha gustado! me faltaba muy poquito para terminarlo cuando me tocó ir a Zaragoza al hospital Provincial, que en realidad se llama “Virgen de Gracia”, allí no solo curan a mi familia, sino que lo hace gente que nos quiere y a los que apreciamos.

Es el hospital más antiguo de Aragón y uno de los más antiguos de toda España. En la actualidad está reformado y muy mejorado, pero no por ello ha perdido su esencia de antiguo sanatorio. Merece la pena ver su interior que posee retablos de Goya y Luzán. Y les cuento todo esto porque muy cerca de la zona por la que paseaba de rato en rato, pasa gran parte de lo que nos narra el autor en esta novela.

Lo he leído con la misma atención con la que escuchas a una amiga contarte su vida, porque en el fondo de eso se trata, de la vida; y es que hablar de una historia familiar es hablar de uno mismo, intentar llegar a comprender y a comprenderse, y por la forma en la que lo cuenta, en este caso en femenino singular, sin escatimar un ápice de dureza pero con el cariño que en el fondo se siente por quien te ves obligado a querer o a odiar con toda el alma, llega al lector con toda la pasión que la narradora pone en ello.

Porque uno no es su familia pero en el fondo la familia está ahí, para bien o para mal; ya saben aquello que nos contaba Tolstoi en Anna Karénina que todas las familias felices se parecen pero las infelices lo son cada una a su manera….

Y será por eso que hace tiempo que no reía y que no lloraba con una historia como esta, y me he creído a la narradora y he olvidado al autor, y no quiero saber, como no lo querrán ustedes, que es ficción porque para muchos pueden llegar a ser retazos de su propia vida.

La mayoría hemos vivido en familias felices unos ratos e infelices en otros, y es cierto que si lo piensan, cundo lean este libro, verán que la felicidad se parece mucho y que realmente las miserias familiares son lo diferentes, porque cada uno siente el dolor a su manera y en una intensidad distinta.

Este estupendo libro titulado Vaciar los armarios, es, en definitiva, una saga familiar que se extiende desde el inicio de los años cuarenta hasta casi la actualidad. La Guerra Civil…, pues ya saben, terminada, y cada uno de los que han quedado, a lo suyo. La voz que narra es femenina y en ningún momento, como ya les he comentado se deja ver al auto. Un trabajo narrativo perfecto que atrapa desde su inicio, por el fondo y por la forma, y que no esconde ninguna de las miserias que todos sabemos que hay en cada casa.

Hay entre los agradecimientos muchos y a distintas personas, algunas de ellas conocidas para mí, pero lo cierto que es que estos agradecimientos, que unas veces los leo y otras no, en este caso no he podido dejar de ver que allí estaba Eva Puyó, y no me ha extrañado, ella abrió ese melón con su Ropa tendida, tampoco ella hurtó al lector algunos temas familiares delicados, tan delicados como su forma de narrarlo.

Ahora Rodolfo Notivol, lo hace pero a lo grande, porque aquí estamos hablando en mayor o menor proporción de seis generaciones. La que nos cuenta la historia es Marina, la segunda de 7 hermanos, de un padre ex legionario y luego Conserje en un hospital, y una madre … Especial, a la que es difícil poner calificativos. Pero es madre, ha pasado una guerra, el miedo, hermanos en el exilio, y probablemente nadie tuvo tiempo para educarla en el amor y en el sufrimiento, se trataba de sobrevivir.

El inicio del libro, sus primeras líneas ya nos hacen presagiar que la madre va a ser el eje fundamental de la historia:

“Si estaba enfadada o tenía un mal día y uno de nosotros se acercaba a darle un beso, mi madre decía:

—¡El beso de Judas!

Y tenías que ser tú quien lo hiciera todo, porque ella ni se molestaba en poner la cara.

Otra cosa que le gustaba hacer era amenazar.

—Ya verás cuando subas —decía, asomando medio cuerpo por la ventana del comedor cuando estábamos en «el jardín»—.Te voy a arrancar la piel a tiras….”

Marína le cuenta la historia de la familia a su sobrina que abarcará, como les decía, un total de seis generaciones. Ahora sí les voy a dejar que les hable el autor que comenta que “como toda narración sobre una familia, se pregunta sobre ese montón de temas que están en el centro de todas ellas: el cariño y sus complicaciones, la incapacidad para expresar los sentimientos, la búsqueda de la felicidad, las palabras que nunca llegaron a decirse, las manos tendidas… He querido que fuera una historia que atendiera a los pequeños detalles, que hablara de seres humildes y que estuviera llena de mujeres, mujeres complejas y poderosas. Todo contado sin condescendencia, pero con una mirada compasiva…”

Pues yo les digo que lo ha conseguido, que ha hecho una novela redonda, magistral, de las que puedes llegar a incluir entre la gran literatura pero con la ventaja de que para todos nosotros va a ser entendida, y sobre todo sentida, sabemos de qué nos habla y sabemos que es lo que calla, esa es la ventaja que tiene saber hablar desde el interior del ser humano a través de personajes a los que podemos llegar a querer y odiar al mismo tiempo.

La historia se desarrolla en Zaragoza, y es cierto que yo he vivido en esa ciudad muchos años, pero eso no quita, y quiero que quede muy claro, el carácter general de la novela, es provinciana, porque así es la vida, todos tenemos en este país un pasado histórico provinciano. El libro hace una pequeña referencia a Azuara, ¿Qué sé yo la relación que Rodolfo Notivol tiene con ese pequeño pueblo? Y es que estamos hablando de seis generaciones y en mi caso y en el suyo y en el de muchos hablaríamos de pequeñas localidades de las que algún día salieron nuestros ancestros ¿Cuantas familias se vieron obligadas a movilizarse de un lado a otro por culpa de la Guerra Civil? Pero NO, no habla de la esa Guerra, no teman, no es una novela sobre ella, es una novela en la que lo que había que hacer ha estaba hecho. La vida, que parece que no quiere pasar y al final terminamos como empezamos, con la familia alrededor de una mesa, como un domingo normal, pero la vida ya lo creo que ha pasado.

Es una novela estupenda, no quiero presionarles pero … tienen mi correo y esta página a su disposición para decirme que me equivoco, que no tengo razón, y que historias como esta que les estoy ofreciendo no les ha hecho penar que está escrita con retazos de nuestras propias vidas.

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La leyenda de Wonder Woman, de Renae De Liz

la leyenda de wonder woman

la leyenda de wonder womanHace 76 años nació una superheroína. Sería William Moulton Marston, psicólogo de profesión, inventor en sus ratos libres y tipo versado en el arte de amar a varias personas a la vez, el que crearía a uno de los personajes más icónicos de DC cómics poco después de que estallara la segunda guerra mundial. Hasta entonces repartir estopa entre los villanos había sido labor exclusivamente del género masculino. Wonder Woman cambiaría las reglas y demostraría que podía golpear igual o más fuerte que sus camaradas de profesión. Con cada patada, con cada puñetazo, también luchaba por la igualdad de género. ¡Más patadas, más puñetazos; adelante! A pesar de que las causas de su lucha no han cambiado demasiado, de que su meta sigue siendo la misma, 76 años son muchos y, de tanto en tanto, al igual que ha pasado con Superman, Batman y la mayoría de los héroes de DC, no viene mal actualizarse; contar de nuevo el mito; reinventarlo; adaptarlo a los tiempos que corren y acercarlo a las nuevas generaciones de lectores de cómic. Luego siempre tendrán tiempo de descubrir los clásicos.

La Leyenda de Wonder Woman de Renae De Liz, editada en un tomo de lujo por ECC, es la última actualización de las primeras hazañas de la princesa guerrera amazona. Narrado en clave de mito griego, con grandes dosis de cuento de hadas, nos mostrará, como novedad, un somero acercamiento a la niñez de la protagonista. La niña nacida del barro. La niña antes de ser leyenda. La niña como epicentro de grandes acontecimientos aún por llegar. La infancia de Diana será una parte importantísima para entender sucesos posteriores. Esa infancia en la que veremos cómo Hipólita, su madre y reina de las amazonas, la mantiene al margen de cualquier peligro, preparándola únicamente para reinar en caso de que ella falte. Evidentemente, y para que haya historia, necesitamos a una muchacha inquieta y audaz que tenga otros planes en mente. Diana es esa muchacha. Quiere ser guerrera. Liderar su pueblo, sí; pero luchar junto a él también, sin tener que esconderse tras los muros de palacio. “Ya era hora de que Diana hija de Hipólita, la guerrera dorada, única hija de los inmortales, diera rienda suelta a su fuego”. A eso hay que añadirle los extraños hechos que vienen ocurriendo en Themyscira, hogar de las amazonas. Sucesos que poco a poco están corrompiendo la isla y a sus habitantes. Estos acontecimientos, y la entrada en la isla de un desconocido la obligarán, ya como mujer, a abandonar su hogar y buscar respuestas en el mundo de los mortales. Así pues, en La leyenda de Wonder Woman asistiremos a diferentes etapas de la vida de la protagonista: la niña llamada Diana, la mujer conocida como Diana Prince y finalmente, y tras superar difíciles pruebas, Wonder Woman: la célebre superheroína portadora de justicia, paz y amor. “Combatiré la crueldad de este mundo… protegiendo no solo a Themyscira de la oscuridad, sino a toda la gente de la Tierra.”

Aunque parezca un contrasentido a la renovación del personaje, Wonder Woman, como lo hiciera en sus primeras aventuras, vuelve a los campos de batalla de la segunda guerra mundial. Como he dicho en otras ocasiones no es lo que cuentas, sino cómo lo haces. Y aunque luchará contra los nazis, también lo hará contra las versiones zombis de éstos (nazis zombis, eso siempre funciona), mientras intenta comprender el porqué de esa guerra. Todo ello será el preludio de la lucha feroz que la llevará a una elección que marcará su destino. A esto hay que añadirle que el mundo de los mortales es muy diferente al suyo y que cosas como el cine, la moda o las fiestas universitarias le son totalmente desconocidas. Ese choque de culturas provocará alguna que otra curiosa situación. El contrapunto a la tensión dramática lo pone Etta Candy (que sería como un equivalente al Jimmy Olsen de Superman) que intentará “adiestrar” a la asilvestrada amazona convirtiéndose accidentalmente en su fiel escudera. Etta le mostrará que no se necesitan poderes para ser un héroe. “Una chica debe entender el mundo para poder sobrevivir en él”. Una secundaria de lujo.

Un lujo también es, sobre todo para la vista, disfrutar de las ilustraciones de Renae De Liz. Su dibujo, y a falta de una mejor forma para describirlo, podría ser una muestra de lo que harían Disney y DC si trabajasen juntas. A pesar de que el estilo juvenil de Renae no se encuentra dentro de mis preferidos, he de reconocer que el diseño de algunos personajes (sobre todo los míticos, como los titanes, dioses, el caballo alado Pegaso, las sirenas, etcétera) me ha dejado embobado. Mención especial para la propia Wonder Woman, de belleza típicamente mediterránea (de rasgos muy griegos, como debe ser) y de portentosa figura que me ha recordado a Lucy Lawless, y en especial a su etapa interpretando a Xena, la princesa guerrera. En general observar esas gruesas líneas repletas de color, esa luz fascinante, esa pluralidad de matices consigue que te acabe atrapando el aura de cuento que emana en cada página y en cada viñeta.

La Leyenda de Wonder Woman de Renae De Liz es un cómic de corte juvenil, respetuoso con los fundamentos del personaje pero que da unas notorias, y necesarias, pinceladas de innovación al mito de la princesa guerrera de las amazonas, consiguiendo de esta forma un equilibrio entre lo clásico y lo moderno en un cómic en el que las chicas llevan las riendas a lo largo de toda la trama.

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La inquilina de Wildfell Hall, de Anne Brontë

La inquilina de Wildfell Hall

La inquilina de Wildfell HallEste año se celebra el bicentenario de la muerte de Jane Austen y eso me ha animado a volver a los clásicos. De vez en cuando, es bueno volver la vista -o nuestras lecturas- atrás para coger perspectiva. Os invito a que leáis a esta magnífica escritora. Por mi parte, ya os he hablado de mi predilección por las Brontë, especialmente por Charlotte, que aunque puedan parecer del mismo estilo, no los son. No voy a entrar en un debate porque me encantan tanto la una como las otras, aunque me gusta más la pasión que le ponen las Brontë a sus historias. Con La inquilina de Wildfell Hall he disfrutado muchísimo, como siempre.

Publicado en 1848 bajo pseudónimo, no fue bien recibida en una sociedad tan cerrada y que cuidaba tanto las apariencias. Anne Brontë trata, con una gran calidad descriptiva, temas feos y duros, como los malos tratos o los estragos del alcoholismo en su relato, y esto no gustó a sus contemporáneos. Estos asuntos se tapaban, eran vulgares y propios de un estrato más bajo de la sociedad, no de la clase media-alta de la que hablaba la novela y quedaban dentro del ámbito privado de las casas; no se aireaban por muy mal que se estuviera pasando. Esta novela fue un atrevimiento y un desafío.

El relato está dividido en cincuenta y tres capítulos, pero hay tres partes bastante diferenciadas. La primera, cuando el protagonista, Gilbert Markham, conoce a la misteriosa viuda Helen Graham, que ha venido a vivir con su hijo Arthur a la ruinosa Wildfell Hall. Estos primeros capítulos y los de la tercera parte, están contados de forma epistolar. Gilbert le cuenta a su amigo Halford la historia del acontecimiento más importante de su vida de forma muy pormenorizada, ayudado por viejos papeles y un diario. Estamos en 1847, pero la historia se remonta a 1827. En esta primera parte hay una descripción detallada de la forma de vivir de los caballeros y hacendados rurales y sus familias. Sociedad reducida a unos cuantos vecinos en la misma condición, cotilla e impertinente, de buenas palabras y no siempre bien intencionada. Hay unos puntos irónicos sobre todo en los diálogos, muy divertidos Comienza una relación de amistad con altibajos entre Gilbert y Helen que claramente es algo más por ambas partes, aunque hay algo que impide dar el paso. Él, joven, impulsivo y consentido, como la mayoría de los hombres que se describen, aunque acaba siento bastante sensato y noble e intenta cultivarse. Ella, más madura, profunda e independiente, se gana la vida pintando, hecho este casi inaudito en la época para una mujer de su clase social.

En la segunda parte, lo que leemos es la transcripción del diario de Helen, de su vida antes de llegar a Wildfell Hall, cuando es presentada en sociedad en la primavera de 1821, conoce al que luego será su marido, Arthur Huntingdon, y su vida con él en los siguientes años. Este personaje parece muy atractivo al principio, pero luego se descubrirá que es un cretino de mucho cuidado. Bebedor y excesivo, amante de los placeres de la vida sin ninguna moderación; egoísta y maltratador. En la novela, no hay casi ningún personaje masculino que se salve del todo, aunque alguno es especialmente odioso. Hay un paralelismo con la vida de la autora, ya que su hermano también era dado al exceso en todo, menos en responsabilidad. Tampoco es que todas las mujeres que nos pinta sean una maravilla, no se corta al criticar en muchas de ellas sus chácharas sin sentido o su sumisión, por ejemplo.

En la tercera parte, vuelve Gilbert a contar el resto de la historia de su relación con Helen. De esta no os cuento nada, que no quiero desvelar demasiadas cosas; es mejor que descubráis por vosotros mismos el devenir de la historia y el desenlace.

Yo sé que este tipo de novela no gusta a todo el mundo, puede parecer anticuada, barroca, o dar algo de reparo porque está escrita hace casi dos siglos, pero yo os animo a que la leáis. Es entretenido, engancha y es fácil de leer. Hay que ponerlo en perspectiva, claro, pero es un libro feminista para su época, desafiante y rompedor. Es una historia de amistad y de amor, pero también es un relato exhaustivo de la época, una dura crítica a los convencionalismos, a los matrimonios por conveniencia social o económica, y contiene un trabajo incisivo y profundo de la psicología de los personajes.

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A propósito de las mujeres, de Natalia Ginzburg

a proposito de las mujeres

a proposito de las mujeresMujeres con sombrero y sin sombrero, jóvenes y viejas, con hijos que hacen preguntas molestas o amantes que llegan, te usan, saludan y se van… Cuentos en los que hablan, lloran, caminan las mujeres de Ginzburg.

Cuentos de mujeres, en definitiva. Eso es lo que me apetecía leer. Historias cortas bien escritas con escenas cotidianas, con trocitos de vida (slice of life que dicen por ahí) de personas (me daba igual que fueran niños, hombres o mujeres) en los que meter la cabeza durante un rato y fisgar y cotillear en ellas (pues leer al fin y al cabo es eso en la mayoría de los casos), en sus pensamientos, sus vivencias, sus alegrías y sus desgracias y sentir a la vez que sentían ellas.

En A propósito de las mujeres tenemos ocho cuentos breves y una reflexión, breve también,  de la autora, que abre el libro y lleva el mismo título que este y en la que afirma:

“Las mujeres tienen la mala costumbre de caer en un pozo de vez en cuando, de dejarse embargar por una terrible melancolía, ahogarse en ella y bracear para mantenerse a flote: ese es su verdadero problema”

¿Es eso cierto? No lo sé, no soy mujer, pero me inclino a pensar que no. Lo que sí es cierto es que en los ocho relatos se nota ese tono triste y melancólico en los personajes y en sus devenires.

Son relatos de matrimonios de conveniencia, sin amor, de niños que no quieren a su madre y que incluso la temen, de traiciones grandes y pequeñas, de mujeres que no saben qué hacen con sus vidas ni qué quieren hacer con ellas, de infidelidades y también hay algo de crónica de una sociedad y de una época. Por ejemplo, en el cuento Las muchachas y en La madre, vemos el papel de la mujer en ambientes tan distintos como el campo y la ciudad respectivamente. Si en el primero la mujer no aspira más que a conocer varón con el que casarse y espera, espera y espera hasta que aparece (si es que lo hace), en el segundo la mujer (viuda) trabaja, deja a los hijos al cuidado de sus abuelos, hace (mal) la compra y por la noche sale a divertirse con la reprobración de su  padre, para el que su comportamiento es el de una “zorra”.

Como se dice en el prólogo, las historias que empezamos ya acabaron, el conflicto se instaló antes de que empezáramos a leer cada cuento. Porque es lo que ya he dicho. Fisgar unos trocitos de vida y pasar a los siguientes.

Ginzburg escribe con naturalidad, sin palabras ni recursos artificiosos pero cuidando a la vez la prosa, con fluidez, sencillez y casi sin descripciones. Hace que se avance con gusto en la lectura, es atractivo lo que cuenta y cómo lo cuenta a pesar de que, en la mayoría de las cosas, lo que nos cuenta no es precisamente agradable y, aunque no deja un malestar, sí que deja una sensación agridulce.

En ocasiones me recordaba a algunos cuentos de Manuel Rivas, sobre todo por algún final (pero esto es cosa mía, algo por completo subjetivo y puede que solo sea yo quien lo asocie así). Porque te quedas con ganas de seguir fisgando en esas vidas ajenas a ti y piensas que lo mismo podía haber acabado unas páginas después como unas páginas antes, y en ambos casos seguiríamos queriendo más.

A propósito de las mujeres es un pequeño gran conjunto de cuentos que se lee con mucho interés. Al contrario que en otros libros de cuentos en los que siempre unos destacan sobre otros, esta vez debo decir que todos me han dejado buen sabor por igual. Buen fondo y buena forma.

Un libro muy bien escrito sobre mujeres cuya lectura recomiendo tanto a hombres como a mujeres.

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Semillas del ayer – saga Dollanganger – 4, de V. C. Andrews

Semillas del ayer

Semillas del ayerJoaquín Sabina decía en una canción que “al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”. He escuchado esa canción como un millón y de veces y siempre he tratado de buscarle un significado a esa frase. Al final he llegado a una conclusión: las personas cambian, evolucionan, crecen, maduran. Para bien o para mal. Volver a un sitio donde fuiste muy feliz no garantiza en absoluto que allí lo vuelvas a ser. Es más, te darás cuenta de cómo eras antes y entenderás por qué ahora no puedes ser feliz como lo fuiste en aquél entonces. Pero, ¿qué pasa si es al contrario? ¿Si en vez de tratarse de un sitio que te trae buenos recuerdos, es un lugar en el que solo asolan las pesadillas del pasado? Aquí, entonces, según esta teoría que llevo años desarrollando, nos encontraríamos con dos opciones: una, que al volver allí te des cuenta de cuánto ha cambiado tu vida y te sientas feliz por ello. Y, dos, que al volver a aquel lugar rememores todo aquello que te impidió disfrutar de la vida y, por lo tanto, haga que no te sientas dichoso, sino triste y angustiado.

Esta teoría, desencadenada en mi caso por Sabina y alimentada por la cantidad de mudanzas que he vivido, ha visto su reflejo en el libro que nos ocupa, Semillas del ayer, cuarta y última parte de la saga Dollanganger; aunque después de esta va a venir una precuela (contabilizada como quinta parte), pero que en realidad narra la historia sucedida antes de Flores en el ático, primer tomo de la saga.

En esta última parte, nos encontramos que el experimento de V. C. Andrews consistente en que los narradores de la historia fueran los hijos de Cathy, parece que no ha terminado de convencerla. Otra vez, como anteriormete, es Cathy la que nos va a contar la historia desde su punto de vista, aunque sí es cierto que el libro gira en torno a sus dos hijos, Jory y Bart. Han pasado veinticinco años desde el anterior tomo. Cathy y Chris ya no esconden su amor, ya no les parece impuro y no se avergüenzan. Ahora las historias de amor protagonistas son las de los hijos de Cathy pero realmente, lo que nos interesa de este libro es de nuevo una herencia: la abuela de los chicos, aquella que encerró a sus cuatro hijos en un ático durante tres años, en su testamento le ha dejado a Bart la casa del ático. Pero por unos problemas legales, la herencia no se puede liquidar y toda la familia se ve viviendo allí.

Así que imaginaos lo difícil que se vuelve la vida de Cathy y de Chris cuando tienen que retornar a la casa donde estuvieron encerrados y donde vieron morir a uno de sus hermanos pequeños. Las pesadillas y los malos recuerdos acechan en cada esquina y eso puede hacer tambalear la relación que tantos años les ha costado mantener. Ahora deberíais entender por qué empecé la reseña citando aquella canción de Joaquín Sabina que, por otra parte, quizá halle su significado en Pedro Páramo y no aquí, por lo de Comala y esas cosas… Pero el caso es que a mí me ha ayudado enormemente a seguir elaborando mi teoría y como conclusión se me ocurre esto: no se debe volver al lugar donde se ha sido feliz, pero tampoco al lugar donde sufriste. Los recuerdos malos a veces pesan más que las alegrías presentes y eso puede hacer que tu vida se venga al traste con la facilidad con la que los pétalos de una flor se caen cuando se marchita.

Semillas del ayer nos da un final necesario. Para algunos este final es el que tenía que ser, para otros no tanto. Yo me quedo contenta con él, la verdad. Y no puedo más que agradecer a V. C. Andrews por habernos dado esta saga eterna que será un referente de la literatura dramática y romántica a lo largo de muchos años. Me quito el sombrero.

 

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