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A cada momento seguimos vivos, de Tom Malmquist

a cada momento seguimos vivos

a cada momento seguimos vivos Seleccioné esta novela como lectura única para este inicio de otoño, esa época en que el frío ya se va apoderando de la estación y desaparece el calor y los bellos colores para dejar paso, como así ha sido, al manto blanco que ya veo desde aquí tanto en la cima del Moncayo, como de los picos de los Pirineos. Supongo que para mí hablar de libros nórdicos, en este caso sueco es el autor, es transportarme inmediatamente a los días fríos de invierno, aun cuando no importe que en esta historia pasemos por varias estaciones.

Nada conocía del autor, es lógico, ahora sé que ha sido su primera novela, aunque bien podría haberlo conocido como poeta, ya que parece que es muy reconocido en Suecia. No me ha extrañado en absoluto la enorme repercusión que este libro ha tenido en su país. Verán, la primera noche que me puse a ello me resultó atrapantemente agotador, me sentía completamente agobiada con la lectura, tanto por la forma como por el fondo. Aún así me resistía a dejarlo para el día siguiente. Quizá me hizo recordar el estilo angustioso pero adictivo de Saramago.

A cada momento seguimos vivos es difícil de calificar si no hablamos del duelo, del dolor y de la asunción de la pérdida; es la vida de Tom Malmquist, pero no del escritor, es otro Tom Malmquist, otro que nos mostrará como la vida puede ser tan dura como queramos que sea, como los momentos se pueden juntar o separar en el tiempo y hacernos ver todo el dolor más o menos amontonado o más o menos dosificado.

Es lógico que los suecos estén leyendo esto si realmente es la imagen de su forma de vida y su forma de muerte, es pues también normal que entre los muchos premios que ha recibido esta obra esté el del Jurado del Gran Premio del Consejo Nórdico de Literatura, para nosotros será hipnótico precisamente porque como mediterráneos no comprenderemos algunas de las situaciones.

Otras de las cosas que nos gustará es ver las diferencias entre nuestro sistema sanitario y el sistema sueco; o la familia, la necesidad que al parecer tienen los suecos por abandonar el nido, el valor de la independencia, o la burocracia, jamás habríamos pensado que en un momento tan vitalmente doloroso como el que sufre Tom, un problema con la administración podría ser tan invasivo y tan poco comprensivo con el administrado, o sí, porque para eso nos cuentan lo fríos que son los nórdicos en cuanto a las relaciones personales, así que debería haber supuesto que esas relaciones con las administraciones no serían mucho más calurosas, pero tampoco imaginaba yo que hubiese una burocracia tan brutal. Y a pesar de todo y por encima de todo, está el hombre, el ser humano que ama y siente, el que quiere calor y el que lo ofrece en la medida en la que puede.

La traducción de A cada momento seguimos vivos es de Carmen Montes, la felicito, yo siempre suelo felicitar a los traductores, pero es este caso es imprescindible, leer este libro con esta riqueza léxica y además conservando el indudable ritmo frenético al que nos arrastra el autor, no debió ser fácil, pero el resultado es magnífico, una de esas ocasiones en que lees sin pensar en ningún momento que es una traducción.

Que Tom es poeta, es evidente, que un libro sueco hable de unos versos de Antonio Machado nos tiene que decir sin duda alguna que el autor es un amante de la poesía, pero también que posee el conocimiento de la vida de los poetas, ¡qué bien traído está machado en ese momento, que bien traído está su recuerdo en A cada momento estamos vivos!

Y casi me marcho sin contarles nada de esta historia donde el protagonista es Tom, un joven que pasa por una terrible experiencia que deberá ir asumiendo… Aunque ahora que lo pienso, lo único que deberán saber para adentrarse en esta novela es que si aun le perdura el gusto y la curiosidad por la literatura menos convencional, adéntrese en A cada momento seguimos vivos y deje que la historia le sorprenda.

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Tres periodistas en la revolución de Asturias, de Manuel Chaves Nogales, José Díaz Fernández y Josep Pla

Tres periodistas en la revolución de asturias

Tres periodistas en la revolución de asturiasEl 5 de octubre de 1934, un día antes de que Companys proclamase el Estado Catalán, se inició una huelga general revolucionaria en distintos puntos del país contra el gobierno conservador republicano. De los 2000 españoles que murieron en los quince días que duró el movimiento, cerca de 1500 lo hicieron en Asturias, la región que acogió con más fuerza la propuesta revolucionaria. Tal vez, como se desprende de los textos recogidos en Tres periodistas en la revolución de Asturias, porque sus habitantes eran los que menos tenían que perder.

El escritor Jordi Amat es el encargado de abrir el libro y lo hace por medio de un interesante prólogo, que ayuda a entender tanto el contexto previo a la revolución como las características de los tres periodistas que la relataron. Y es que José Díaz Fernández, Josep Pla y Manuel Chaves Nogales vivieron realidades muy diferentes. Así, mientras que el primero fue diputado por un partido de izquierdas en Oviedo y vivió el conflicto sobre el terreno, los otros dos tuvieron un rol más estrictamente de corresponsales. De esta manera, mientras que el texto de Díaz Fernández, publicado bajo la apariencia de haber sido escrito por un combatiente, expone cronológicamente los sucesos más relevantes de esos quince días negros, los de Pla y Chaves Nogales buscan profundizar más en los motivos del levantamiento y en explicar lo más nítidamente posible lo que estaba ocurriendo.

Una de las virtudes que sobresalen en estos textos es la sencillez con la que están escritos. A pesar de que los tres escritores tenían su prestigio en el momento en el que los redactaron, ninguno cayó en el tan común mal del periodista de dejarse llevar por el ego y anteponer su interés por demostrar todo lo que sabe a exponer con claridad lo que ve a su alrededor. Así, aunque desde distintos prismas y con estilos diferentes, en estas páginas nos encontramos tres buenos ejemplos de lo que deber ser un trabajo periodístico.

La otra gran virtud común, desde mi punto de vista, es el ferviente deseo de ser lo más objetivos posible. “El deber sagrado de la objetividad y de la verdad siempre ha primado en mí por encima de todo lo demás”, resume Pla, quizá el que, por su cercanía a los intereses del Gobierno (era corresponsal de la La Veu de Catalunya, el periódico de la Lliga Regionalista) era el que más se podía ver tentado a hacer un relato sesgado de lo sucedido en esos días. También Díaz Fernández podría haber buscado glorificar a los revolucionarios en su Octubre rojo en Asturias, pero en todos ellos primó su responsabilidad profesional. De hecho, tanto Pla como Chaves Nogales dedicaron una buena parte de sus crónicas a desenmascarar y a criticar las falsas informaciones que estaban dándose durante esos días sobre lo que ocurría, para que, como sintetiza genialmente el segundo en Las cosas en su punto, la exageración no quitase importancia a la verdad.

Si algo nos dejan claro estos tres autores es que la revolución asturiana se fraguó desde el corazón y el estómago y que no tuvo una estrategia ni un liderazgo claro en los que apoyarse. De hecho, como bien explica Díaz Fernández, cuando las noticias del fracaso del levantamiento en otros puntos de España comenzaron a llegar los revolucionarios asturianos se negaron a creerlas. La idea de que estaban ganando, de que iban a conseguir salir de su penosa situación vital por sí mismos, era lo único que les mantenía en pie y cuando esta desapareció ya no les quedó nada por lo que luchar. Otro de esos trágicos e injustos momentos de nuestra historia que no convienen olvidar y que gracias a periodistas tan íntegros como los tres que aparecen en este libro podemos leerlos sin demasiado miedo a la dañina niebla ideológica.

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Origen, de Dan Brown

Origen

OrigenLe he dado muchas vueltas a esta reseña. No sabía cómo empezarla. Si ir al grano y hablar directamente del libro, o contar mi relación de amor-odio con Dan Brown. Me he dicho a mí misma: “venga, Ana, al lío. Habla de lo que tengas que hablar, sube la reseña y se acabó”. Pero al mismo tiempo… no. No sé qué será lo correcto, pero yo voy a hacer lo que me pide el cuerpo, que es explicar por qué esta relación con Dan Brown (al que no le interese esta historia y quiera pasar directamente al resumen del libro, este está en el párrafo cuarto). Antes de empezar, voy a decir que sus historias me gustan, me parecen muy originales y sabe darle al público lo que quiere. Así que la cosa no va con sus libros, sino con él. Resulta que yo leí El código Da Vinci cuando tenía diecisiete años. Por aquel entonces yo daba Historia del Arte en el instituto y podía presumir de ser una apasionada del arte y de tener un profesor que era un gran entendido, ya no solo en arte, sino en historia en general. El caso es que él también se leyó el libro y vino indignadísimo a clase. ¿Por qué? Muy sencillo, porque encontró decenas de errores históricos dentro de la novela. Y diréis… es que ES una novela, por lo tanto el rigor no es necesario, ya que no es un libro didáctico. Hasta ahí, bien. El problema viene porque los libros de Dan Brown se venden precisamente por el morbo que produce crear una historia sobre datos reales. Que, por lo que decía mi profesor, no lo eran. Así que yo me enfadé mucho muchísimo, ya que a mí El código Da Vinci me había gustado porque me había dado un montón de datos históricos y a partir de ahí había compuesto una historia ficticia muy interesante y entretenida. El caso es que empecé a cogerle mucha tirria a este escritor y me negaba a leer nada más de él. Cuando escuchaba a la gente hablar de lo genial que era, me indignaba. ¿Es que nadie se daba cuenta de todos los errores que incluye en sus libros haciéndonos creer que son verdaderos?

Hasta que leí Inferno. Ahí tuve que coger todas mis palabras, hacerlas una bola (gigante) y tragármela sin agua y sin nada. Porque Inferno me encantó. Mi madre se lo compró y, al no encontrar nada más interesante que leer, decidí darle una oportunidad. Y empecé. Una página tras otra, sin poder parar de leer. Y lo terminé en dos días y me dio mucha pena no poder continuar la historia. Y me dio igual que los datos históricos contuvieran errores (esto no lo estoy afirmando, ya que no tengo ni idea de si es cierto o no, ya que no tengo cerca un entendido en historia que pueda iluminarme sobre este libro). El caso es que disfruté enormemente de su lectura, olvidándome de quién la había escrito y de todo lo que pudiera interrumpir esas horas de felicidad.

Yo creo que fue porque ya no tenía diecisiete años y no necesitaba estar en contra de todo lo que a la gente le gustaba. Con diecisiete años buscaba no ser como los demás, por regla. Y entonces estaba muy de moda Dan Brown… así que me dieron la excusa perfecta para odiar sus libros. Pero al leer Inferno me di cuenta de lo equivocada que estaba. Quiero decir, a cada uno que le guste lo que le tenga que gustar, pero no por norma.

Y así es como llegué a Origen. Perdonad mi parrafada anterior, pero es que necesitaba contar esto porque es en lo que he estado pensando mientras leía lo nuevo de Dan Brown. Este verano me enteré de que lo estrenaban y no pude hacer otra cosa que reservarlo. ¡Con meses de antelación! Si me viera mi yo de diecisiete años me daría una colleja. Pero yo estaba que no cabía en mí misma y cuando llegó a casa… ay, qué emoción. Y más con la edición tan bonita que ha hecho Planeta. Esta vez todo ocurre en España. El profesor de simbología religiosa Robert Langdon es invitado a Bilbao, al museo Guggenheim en concreto, para participar en una charla que dará Edmond Kirsch, un multimillonario cuya pasión es la tecnología. En esa charla, que verán millones de personas en directo vía Internet, promete dar a conocer la respuesta a la pregunta ¿de dónde venimos? Asegura que con su respuesta destrozará las bases de todas las religiones que conocemos y cambiará nuestro modo de ver la ciencia para siempre. Pero un trágico suceso ocurre en esa charla que impide que el multimillonario dé esa ansiada respuesta. Así que Robert Langdon, con ayuda de Ambra Vidal —prometida del príncipe heredero de España—, emprenderá una carrera contrarreloj para poder descifrar el gran misterio.

Como siempre, la acción tiene lugar en un plazo de veinticuatro horas, aunque los cortos capítulos se intercalan con sucesos pasados que nos ponen en situación. Y, como siempre, Robert Langdon se convierte en el héroe improvisado de nuestra historia, condición que él no ha pedido en ningún momento pero a la que empieza a acostumbrarse. Como siempre, una chica aleatoria (o no tanto) será su cómplice en la búsqueda de la verdad, teniendo un papel imprescindible en la historia. Y, como siempre, todas las claves que debe encontrar para resolver el misterio las tendrá que buscar en famosas obras de arte.

Entonces, ¿qué nos ofrece Origen que no hayamos leído antes? Bueno… la verdad es que Dan Brown no arriesga mucho en este aspecto y sigue dándonos lo que nos ha dado en todas las novelas. La diferencia es la ambientación, tan distinta en cada una de sus obras. Esta vez trascurre en España —concretamente en Bilbao, Barcelona, Madrid y Sevilla— y es muy curioso leer sobre una sociedad que conocemos tan bien pintada desde el punto de vista de este escritor.

El ritmo es un poco más lento de lo que me gustaría. Sí es cierto que cuando se llega al tercio final las páginas vuelan a una velocidad tremenda, pero me hubiera gustado que esa emoción se viera desde el principio. En esta ocasión, Dan Brown se detiene mucho más en las descripciones y no tanto en la acción. Una pena, la verdad. Porque en Inferno mantiene esa tensión constante y es una maravilla. Pero tampoco es justo comparar esta obra con la anterior, porque me da a mí (opinión personal) que es insuperable. Aun así, nos trae una obra de más de seiscientas páginas que se lee perfectamente y que no nos debe asustar por su gran volumen.

En fin amigos. No sé si Dan Brown me habrá enseñado mucha historia o no, lo que sí  me ha enseñado es a disfrutar de las cosas con independencia de lo que digan los demás. Con diecisiete años decidí no leer jamás un best seller. Ahora leo lo que me da la gana. Si luego resulta ser una bazofia, mala suerte. Pero así he descubierto libros maravillosos —ya no solo Inferno, sino también La ladrona de libros, por ejemplo, que es una de mis novelas favoritas— que de otra manera no hubiera leído. Así que, leed lo que queráis, sin perjuicios, sin idioteces. Y, sobre todo, disfrutad de ello.

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El árbol del corazón, de Miguel Ángel Longás

El árbol del corazón

El árbol del corazón No hace muchos días tuve la suerte de participar en una mesa redonda y recital poético junto con otros cuatro poetas (todos ellos varones), a los cuatro conocía pero todos y cada uno de ellos fueron, de alguna forma, capaces de emocionarme y sorprenderme.

Uno de esos poetas fue Miguel Angel Longás, y he de decir que aunque ya lo conocía, y conocía parte de su obra, pues es un autor con una amplia bibliografía a sus espaldas, me vi sorprendida muy gratamente, tanto que he decidió retomar su obra a ver qué es lo que su mano magistral ha transcrito en este último libro titulado El árbol del corazón, prologado por Alfredo Saldaña, también poeta y profesor del área de Teoría de la Literatura y la Literatura Comparada de la Universidad de Zaragoza.

44 poemas fruto de la reflexión y la pasión que nos deja entrever en este primero que, a su vez, ha inspirado la bellísima portada que ha creado precisamente la pintora e ilustradora, Pilar Longás, hermana del poeta que hoy les presento.

 

UNA CONVERSACIÓN CON LOS DIFUNTOS

Vivo en conversación con los difuntos
FRANCISCO DE QUEVEDO
La familia interrumpida
LUIS CERNUDA

Conversación con los difuntos es
este poema convertido en árbol
sin hojarasca de otoñal presencia
anticipando el tiempo malo entrante.
Conversación a tumba abierta en cielo
con entramado de tormentas es
este poema que a probar aspira
su resistencia de diamante en bruto.
Conversación con los rescoldos vivos
de una familia interrumpida acaba
siendo un poema que la vida lleva
a un solar naufragio en tierra firme.

Está claro que hablar de Miguel Angel Longás es hablar de poesía; es un hombre que la vive, que la disfruta, que la siente viva y trasversal en su vida. Una vida a la que, entre otoño y otoño, le va buscando el sentido último en su curso interminable, y así, se funde con los grandes maestros en sus más sencillos poemas… Ya saben, caminando de la mano de Machado para encontrar las estelas en la mar.

La vida tiene que seguir su curso
sin desviar su original trazado
tras voladora controlada en cielo
abierto de la alta fortaleza indómita.
La vida tiene que seguir su curso
sin vaciar de contenido su única
misión de hacer irrepetible el tiempo
para vivir que confiado tiene.
La vida tiene que seguir su curso
con las presencias que la habitan como
con las ausencias que se van quedando
al otro lado del camino andado.

Nos dice Alfredo Saldaña, que en consonancia con algunos autores del primer romanticismo alemán, Longás, con frecuencia escribe desde un yo desubicado que trata de resistir y ubicar en legítima defensa frente al agresor, la pedrada de la realidad que sin desmayo golpea su conciencia y pone a prueba su cada vez más debilitada capacidad de reacción… Y así es, el romanticismo siempre presente en la poesía y la voz de este poeta que sin duda alguna viene del pasado para asentarse en las nuevas formas de la modernidad, sin ocultarnos la dureza del camino.

EL TERITORIO INÉDITO DE LA IMAGINACIÓN
La imaginación es la loca de la casa
SANTA TERESA DE JESÚS

La imaginación es la loca de la casa
común llamada vida que roza el esperpento
cuando su imagen queda reflejada en el roto
espejo entre tiniebla de la realidad.
La imaginación es la loca de la casa
común llamada vida que abre a la luz sus puertas
para ahuyentar los malos espíritus que pueden
habitar dentro de ellas dejando dentro al duende.
La imaginación es la loca de la casa
común llama vida que cruza territorios
de la mente aún inéditos sin haberlos pensado
ni haber vendido al diablo de la inspiración el alma.

Ya ven, aquí les he dejado unos retazos de El árbol del corazón, de la poesía de Longás, un poeta al que la vida le ha dado el buen hacer del ritmo poético y los versos le ha dado los elementos para hacer que la vida sea un tránsito por el que, como todo buen caminante, irá haciendo caminos dejando a su paso creación e ilusión… Y atento siempre a los vientos que trajeron voces de ayer hasta este hoy que quiere ya ser mañana.

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Pequeños fuegos por todas partes, de Celeste Ng

Pequeños fuegos por todas partes

Pequeños fuegos por todas partes

Con tan sólo un libro en su haber, esta autora ha conseguido que se publique de manera simultánea en diferentes lenguas su segunda novela. Celeste Ng no es una principiante y tras el éxito que supuso Todo lo que no te conté, vuelve a la carga. Urbanizaciones en las que el drama entra por la puerta de atrás y se cuece a fuego lento ante unos personajes que lo ignoran por completo. Ahí es donde la autora norteamericana es una maestra. Su sutileza le ha ganado un sinfín de seguidores y es lógico. No hace ruido, no fuerza la situación, pero te ata de pies y manos a las páginas de su libro. Consigue que lo que te está contando importe. No exagero si digo que es muy posible que veáis este libro en las listas de lo mejor del año. La escritura de Celeste Ng es como los conflictos que plantea en sus novelas. Nadie se da cuenta de que ha llegado hasta que todo ha cambiado para siempre.

Mia Warren, cansada de la vida itinerante que ha llevado en los últimos años, decide asentarse con su hija Pearl en Shaker Heights. Una comunidad bien intencionada donde comenzar de nuevo y donde conocerá a Elena Richardson, propietaria de la casa que alquilan. El encuentro de las dos mujeres cambiará el curso de sus vidas para siempre. Elena, madre de cuatro hijos y miembro reputado de su comunidad, sentirá cómo los preceptos vitales de Mia chocan con los suyos propios.

Son los hijos de ambas mujeres quienes estrecharán lazos en detrimento de las diferencias puestas sobre la mesa. Aunque todos sabemos que los parches no son soluciones perdurables. Cuando el caso de adopción de una niña china por un matrimonio blanco pone en entredicho la ética y el buen hacer de los integrantes de Shaker Heights, las dos mujeres acabarán enfrentadas. Y, por ende, también los hijos de éstas. Alargando el conflicto de raza y clase desde los tribunales a la zona de juegos. A lo largo de la novela todos aprenderán la facilidad con la que puede propagarse un fuego que se creía controlado.

El estilo de Celeste Ng acaba subyugando al lector. Convierte a cada uno de sus múltiples personajes en un pequeño foco de atención, empatía y verosimilitud. No hay buenos ni malos. Desde el narrador omnisciente, consigue ponernos en la tesitura de cada uno de ellos. Otorgándole a la verdad una dimensión múltiple. Ideas como estatus o pertenencia cobran nuevos significados dependiendo del personaje que nos acompañe, dándole voz y peso a los argumentos que esgrimen.

En recientes entrevistas, la autora ha comentado que ella se crió en una población de esta índole, a las afueras de Cleveland. Conoce al dedillo los entresijos de estos vecinos que corren las cortinas para invocar una suerte de privacidad. Sabe qué esconden las familias perfectas, así como el grado de suciedad de la colada que no se muestra públicamente. La viveza con la que desarrollan su día a día los vecinos de Shaker Heights es un reflejo del grado de conocimiento que posee la autora. Celest Ng usa la mirada de Mia para criticar esta postal perfecta y hacer arte con las grietas que va encontrando en la vida diaria de estas personas.

Narrativamente estamos ante un sólido escenario que todos conocemos, a pesar de que la mayoría nunca hayamos pisado una de estas comunidades. Celeste Ng consigue aportar su granito de arena en este imaginario colectivo de barrios residenciales norteamericanos que tantas veces hemos presenciado en otras novelas.

No quería acabar esta reseña sin hablar de la maternidad. Ya que sin duda es el asunto más importante que se nos presenta en la novela. Madre no hay más que una, eso es cierto. Pero esta máxima acepta un sinfín de matices y Pequeños fuegos por todas partes recoge todos y cada uno de ellos. La capacidad de romperse por un hijo, la sangre fría de retenerlos contra su voluntad. Hijos deseados y padres primerizos. Madres ausentes y niños robados. El arte de la combinatoria se expande cuando hablamos de progenitores y descendientes. La Biblia nos habla de dos mujeres enfrentadas por la custodia de un hijo. Una, capaz de compartir un trozo de dicho hijo; otra, forzada a ceder. Celeste Ng asume la tarea de continuar con la tradición de toda esa literatura ancestral centrada en las madres y parte en dos el universo de Mia y Elena con el fin de satisfacer el deseo de verdad que reside en el lector.

Rectifico lo que dije antes. La novela de Celeste Ng no habla de maternidad, sino de maternidades. Hay algo que asusta en traer vida a este mundo. Te expone y te convierte en el blanco de los miedos y las dudas. Parir te obliga a romperte y a dejar ir. La creación de otro humano es algo engorroso y arbitrario en grado sumo. ¿Dónde acaba nuestro papel? ¿Cuándo podemos sentirnos orgullosos ante el buen trabajo realizado? No existen respuestas. Los hijos llegan para heredar nuestro legado o para construir el suyo propio sobre nuestros cimientos. No existen las madres perfectas. Por desgracia, tampoco los hijos pródigos.

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Led Zeppelin, Un tributo a los más grandes del rock, de Chris Welch

Led Zeppelin

Led ZeppelinA ver, voy  a ser muy clara y muy directa: si te gusta Led Zeppelin este es un libro que sin duda tienes que tener. Y como veis no digo tan solo leer, no. Digo tener. Podría daros más motivos, pero creo que con esta introducción he sido bastante clara, ¿verdad? De todas formas, no puedo dejar esta reseña así. Aunque a mí me encantaría, pero será mejor que os cuente por qué.

Antes de  hablaros de Led Zeppelin, Un tributo a los más grandes del rock voy a daros un poco la chapa. Led Zeppelin no es mi grupo favorito. Qué decepción, ¿eh? Tranquis. Es que yo no tengo grupo ni persona favorita. No me gustan los fanatismos, qué le voy a hacer. Soy más de disfrutar de todo sin adorar a nadie. Pero si tuviera que hacer un top ten musical sí que estarían dentro, junto con Bowie, Queen y otros tantos que no os voy a contar ahora porque tampoco se trata de eso. La primera vez que escuché a Led Zeppelin yo tenía unos diecisiete años. Encontré en casa un casete (¡¡pero qué vieja soy!!) y recuerdo que era de madrugada y que estaba en el salón de casa estudiando para un examen que tenía al día siguiente. Puse ese casete, que pertenecía a alguna de mis hermanas mayores, en mi walkman (¡toma ya!) y me dispuse a escucharlo. Lo primero que sonó fue Stairway to heaven y el resto, amiguitos, es ya historia. El idilio había comenzado. Esa melodía se había metido en mi cabeza y creo que esa misma noche puede escuchar la misma canción como cinco veces seguidas. Luego vendrían más y más canciones del grupo, pero aquella noche, gracias a esa canción, comenzó todo. Y esta, queridos, es mi historia de amor con Led Zeppelin. Supongo que las habrá mejores, pero ésta es la mía.

Me apeteció mucho leer Led Zeppelin, Un tributo a los más grandes del rock cuando me enteré que Libros Cúpula lo acababa de publicar. Además de ser un pedazo de libro (en todos los sentidos) está repleto de material inédito, de fotografías, documentos y recuerdos de la banda. Una auténtica delicia para los amantes del grupo.

No seré yo quien os vaya a contar ahora la historia de Led Zeppelin, porque para eso tenéis el libro. Sí os diré, en cambio, que es uno de los mejores libros sobre la banda que he visto nunca. Completo, original, repleto de fotografías y material, y con un análisis tan exhaustivo del grupo realizado por Chris Welch que os vais a caer de culo cuando lo tengáis en vuestras manos. Palabrita.

Así que solo puedo dar las gracias a Libros Cúpula por esta pedazo de publicación, al Rock and Roll por existir y a Led Zeppelin por haber sido, sin duda, una de las bandas del rock más geniales de la historia. Long Live to Rock ‘n’ Roll, my friends!

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Matrioska, de Ana Alonso y Paola Escobar

Matrioksa

MatrioksaEl libro del que hoy quiero hablaros es uno de esos libros de los que te enamoras en cuanto lo ves. A mí al menos me ocurrió que tuve un flechazo con él y no pude resistirme a sus encantos. Ya sabéis que por estas fechas leo más literatura infantil y juvenil de lo normal, porque me gustan las novedades que sacan las editoriales de cara a las Navidades y lo cierto es que hay algunas a las que no puedo resistirme. Con Matrioska me ocurrió. Con solo ver esa portada tan preciosa supe que tenía que leer este libro. Y no me equivoqué, cuando abres este libro lo único que te encuentras es magia en su interior.

Matrioska está basado un relato de Dimiter Inkiow, un escritor búlgaro de cuentos infantiles con una larga y compleja trayectoria. Escribió más de cien libros, pero tuvo que abandonar su país y refugiarse en Alemania por problemas con el gobierno búlgaro.

A mí siempre me han encantado estas muñecas. Tengo varias de ellas en casa y me parece maravilloso el mimo con el que están hechas y los secretos e historias que guardan cada una de ellas en su interior. Normal que Inkiow se sintiera inspirado para escribir este relato que hoy recupera Ana Alonso en este libro.

Andrei es un fabricante de juguetes que vive en una aldea rusa. Aunque fabrica todo tipo de juguetes, su especialidad son las muñecas. Con la mejor madera de los mejores árboles talla sus siluetas y disfruta pensando en las caras bonitas que les pintará y los alegres colores con las que las vestirá. Una noche de invierno, en la que Andrei se sentía muy solo, se dio cuenta de que la muñeca que acaba de hacer era la más bonita de todas las que había hecho y decidió quedársela. La bautizó como Matrioska y para su sorpresa, ésta le dio las gracias. La muñeca podía hablar porque Andrei le había tallado una voz y un alma de muñeca. Así pasaron los días, charlando y contándose historias. Hasta que un día, Matrioska le confesó a su creador que tenía demasiada vida, demasiado amor y demasiada madera en su interior. No podía guardar eso para ella sola, quería tener una hija. Y Andrei claro, se puso manos a la obra.

Supongo que imagináis qué es lo que sucedió después, pero no quiero contaros yo la historia. Realmente os aconsejo que leáis este precioso relato que nos habla sobre el origen de estas muñecas. Además, así podréis disfrutar de las maravillosas ilustraciones de Paola Escobar, la principal razón por la que me enamoré de este libro.

Estoy convencida de que Matrioska os encantará. También estoy segura de que este libro será uno de los más regalados estas Navidades. ¡Es tan bonito!

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Cthulhu #18: Sheridan Le Fanu, de VV. AA.

Cthulhu 18

Cthulhu 18Si sois aficionados al cómic de terror y a la ficción oscura, es posible que ya conozcáis la revista Cthulhu de Diábolo Ediciones. En  2017, esta publicación ha cumplido diez años. Diez años dedicados a homenajear a grandes autores del género (Arthur Machen, H. P. Lovecraft, Ray Bradbury…) y a hacer especiales temáticos (fantasmas, zombis, vampiros, humor negro…), gracias a guionistas e ilustradores españoles.

Yo no había reparado en esta revista hasta que vi que su entrega número 18 estaba dedicada a los relatos de Sheridan Le Fanu, el padre del cuento moderno de fantasmas y pionero de la novela de vampiros, al que descubrí gracias al libro Shalken, el pintor, recientemente publicado por Yacaré libros. Eso, unido al nombre de Carles Esquembre, ilustrador que me fascinó con su novela gráfica Lorca. Un Poeta en Nueva York y que participa en este número de la revista, me hicieron interesarme por Cthulhu #18. Y, la verdad, la experiencia ha sido la mar de satisfactoria.

Para empezar, la introducción, firmada por Javier Alcázar, nos acerca la figura de Joseph Sheridan Le Fanu, un hombre que vivió recluido durante años, tras la muerte de su esposa, escribiendo sin parar, lo que le valió el sobrenombre de Príncipe Invisible. Pese a su significativa aportación a la literatura de terror, nunca recibió todo el reconocimiento que merecía, ni en vida ni póstumamente. Sus relatos se han recogido en decenas de antologías, que Alcázar comenta y nos recomienda, pero su prolífica obra no había sido adaptada al cómic hasta ahora, a diferencia de otros autores coetáneos, como Poe, mucho más populares en la actualidad. Así que Cthulthu #18 se encarga de que el noveno arte salde su cuenta pendiente con Sheridan Le Fanu.

Para ello, los artistas Pablo Barbieri, Alfonso Bueno, Alejandro Castroguer, Roberto Corroto, Carles Esquembre, Samuel Guerrero, César Herce, Juan Luis Iglesias, Carlos Lamani, Edu Molina, Mortimer, Manuel Mota, Vicente Navarro, José Oliver, Taco Silveira, Diego Simone, Bartolo Torres, Ricardo Vilbor, Juaco Vizuete y Paco Zarco han reunido sus talentos para adaptar y versionar algunos de los relatos de Sheridan Le Fanu: «El pacto de Sir Dominick», «Éxtasis y agonía», «El gato blanco de Drumgunniol», «Mircalla», «Melancolía», «La sed de los muertos», «La sangre que sube del pozo» y «El perverso capitán walshawe». Además, la revista incluye un relato original, «La primera noche después de la eternidad», con evidentes influencias del autor homenajeado, y una historieta con el propio Le Fanu como protagonista.

Familias caídas en desgracia por hacer peligrosos pactos con señores misteriosos, seres humanos que se transforman en bestias para desatar sus instintos o buscar venganza, seductoras jóvenes que arrastran al vampirismo a otras y la muerte siempre presente, como una condena eterna. Relatos que sentaron las bases de la literatura de terror y que merecen ser recordados y versionados para seguir presentes en la literatura actual.

La revista Cthulthu recibió el premio Imagina Málaga a la mejor edición andaluza en 2009, fue nominada como Mejor Revista en el Salón del Cómic de Barcelona en 2010 y 2011 y obtuvo el XXXV Premio Diario de Avisos a la mejor revista en 2012. Y no me extraña que haya recibido tantos reconocimientos, porque es una gozada releer clásicos del género en formato cómic y ver, en un solo volumen, el fantástico trabajo de numerosos ilustradores y guionistas españoles. Así que, ahora que la he descubierto, estaré pendiente de sus próximos números, para seguir adentrándome en el género de terror y de la ficción oscura de la mano del noveno arte.

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Assassination Classroom 19: Hora de ir a la escuela, de Yusei Matsui

assassination classroom 19

assassination classroom 19Página cinco de mi diario de lectura del manga Assassination Classroom. O página diecinueve si lo hubiera leído desde el principio. ¡Ay, qué lástima no haberlo conocido antes!

Querido Yusei Matsui:

Gracias. Imagino que leíste mi anterior reseña, en la que te decía que no sabía si podría perdonarte otro episodio de relleno, y veo que has escuchado mis súplicas. ¿Qué dices? ¿Que eres un escritor serio y ya tienes toda tu historia trazada?, ¿que no haces caso a las rabietas de tus lectores? Bueno, vale, haré como que no he oído eso y seguiré recomendando tu manga a quienes aún no se hayan animado a leerlo.

La portada de Assassination Classroom 19: Hora de ir a la escuela es negra, algo que no es trivial en esta historia. Tanto es así que siempre va acompañada de la explicación oportuna. En esta ocasión, simboliza la ira, pero como viene siendo habitual en el aula de asesinato de escuela secundaria Kunugigaoka, es ira orientada a fines educativos. Y esa negrura ocupa toda la portada, a excepción de dos pequeñas luces: los ojos de su protagonista, Korosensei. Ni rastro de su sonrisa, esa que nunca desaparece, lo que no presagia nada bueno… Y yo, que estaba deseosa de acción y de acontecimientos relevantes, me echo a temblar. A las pocas páginas, para rebajar la tensión, aparece el Korosensei de siempre, con sus bromas y sus mil estratagemas para seguir creando momentos inolvidables con sus alumnos de 3º-E. Y me rio, pero no bajo la guardia. Que ya sabes, Yusei, que me encanta el humor de este personaje, pero me niego a que esta entrega se convierta en otra sucesión de gags.

Entonces, sucede lo que tanto temí. Ahora sí, comienza la cuenta atrás para el asesinato de Korosensei.  Assassination Classroom 19: Hora de ir a la escuela recorre la última semana hasta ese fatídico momento que supondrá el desenlace de este manga. ¿Conseguirán acabar con Korosensei? Espero que no, pero no me hago ilusiones. Porque ya he aprendido, Yusei, que contigo nunca se sabe por dónde va a tirar la historia.

Si en mi fase de lectora decepcionada deseaba que llegara el siguiente número, ahora, en la fase de lectora enganchadísima, estoy que me subo por las paredes. Qué larga se me va a hacer la espera de esas dos entregas que contarán los noventa minutos que quedan para el gran final. Menos mal que la salida del número 20 ya está anunciada y yo lo tengo reservado.

Así que gracias, Yusei Matsui, por haber puesto toda la carne en el asador en Assassination Classroom 19: Hora de ir a la escuela, para que el final de este manga sea tan apoteósico como parece que será. Gracias también por haber creado un personaje como Korosensei, tremendamente divertido, entrañable y sabio.
Y gracias por tu crítica al sistema educativo que no se fija en el potencial de cada alumno, a esa ciencia que rebasa los límites de la ética, a esos medios de información que manipulan a las masas a través de medias verdades y cultura del miedo.

No podía concluir la quinta página de este diario de lectura  sin darte la enhorabuena por Assassination Classroom. Con esta historia estás demostrando que, aunque algunos cómics se disfracen de puro divertimento, cuentan historias necesarias con personajes inolvidables.

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Algo se nos escapa, de Jean Gourounas

Algo se nos escapa

Algo se nos escapa¿Habéis notado que ya están los turrones y polvorones llenando las estanterías de los supermercados?, ¿habéis visto que los anuncios de la televisión cada vez muestran más y más juguetes? Eso solo puede significar una cosa: ¡la Navidad está al caer! Bueno, aunque cada vez nos adelantemos más y con esto del cambio climático al final acabaremos tomando las uvas en biquini… pero, sí, queda poco para este momento mágico del año. Yo pertenezco a eso grupo de personas inteligentes a las que nos encanta la Navidad. Ejem, ejem. Las luces, el frío, las cabalgatas, los regalos, las cenas y los reencuentros. ¿Qué puede haber de malo en todo esto?

Y precisamente, como se acercan estas fechas, ya estoy pensando en los regalos que les haré a mis sobrinos. Como no puede ser de otro forma, a mí me gusta regalarles libros. Así que en esta época me fijo mucho más en los catálogos y novedades infantiles, pensando cuál es el mejor libro para cada sobrino. Y es que acertar no es fácil, porque cada uno tiene sus gustos e inquietudes, pero con la gran variedad de libros infantiles y juveniles que hay hoy en día, y lo preciosos que son, es muy difícil no dar en el clavo.

Algo se nos escapa, el libro del que hoy os hablo, va a ser para mi sobrino más pequeño. Tiene dos años y medio y aún no sabe leer, pero le gusta mucho mirar libros (sus preferidos son los pop-up) y esta es la mejor edad para contarles un cuento cuando se van a la cama, ¿verdad?

Así que me decanté por Algo se nos escapa porque es un libro dirigido a los más peques de la casa y porque sus ilustraciones me parecieron muy dulces. Además, es un libro muy adecuado para las navidades porque todo transcurre entre frío, hielo y animales polares.

Un pingüino paciente que está pescando irá reencontrado a un montón de amigos: una foca, una morsa, un reno, un oso y hasta un esquimal. Todos se interesarán por el pingüino y todos están asombrados de que no pique nada. Pero cuando descubran el anzuelo y la sorpresa que viene después sí que estarán perplejos.

Algo se nos escapa es el primer libro traducido al español del prolífico ilustrador francés y lo cierto es que es una monada que a los más peques les encantará. Una buena idea para regalar estas navidades.

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Eso no estaba en mi libro de Historia de la Literatura, de Lorenzo Gallardo

Eso no estaba en mi libro de Historia de la Literatura

Eso no estaba en mi libro de Historia de la Literatura«La pequeña anécdota nunca es gratuita. Ocurre por la personalidad o forma de reaccionar de una persona ante su entorno». Eso es lo que opina Lorenzo Gallardo en la introducción de su libro Eso no estaba en mi libro de Historia de la Literatura. Por eso, ha reunido en él curiosidades sobre ciento veinte autores, ¡ahí es nada!, para que descubramos detalles sobre sus vidas y caracteres que nos harán comprender mejor sus obras.

Y a mí me encantan las anécdotas. Es ver un libro sobre eso, ya sea de cine, ciencia o literatura, y allá que voy. De ahí que conociera varias de las historias que se cuentan en este libro, pero debido a la gran cantidad de escritores retratados, han sido muchas más las que he descubierto. Además, se agradece que no solo hable de escritores famosos y recuerde a otros que hoy en día son bastante desconocidos, pero cuyas obras y vidas merecen capítulo propio, no solo en este libro, sino en la historia de la Literatura.

Lorenzo Gallardo comienza su repaso cronológico de la literatura con la poetisa griega Safo y le pone el punto final con el autor de los estados de Facebook de millones de personas: Paulo Coelho. Nos cuenta los aspectos más curiosos de las personalidades o de las vidas de los escritores, con la cercanía y el sentido del humor con los que lo haría un amigo nuestro en la barra de un bar.

¿Sabías que Virgilio se gastó 800 000 sestercios (325 000 euros de los de ahora) en el funeral de su mosca?

Ni te imaginas la que lió La cabaña del tío Tom. Tuvo tanto éxito que crearon todo tipo de merchandising: juguetes, cuberterías y hasta papel pintado.

No sabes cómo se las gastaba doña Emilia Pardo Bazán. Ahí donde la ves, ¡fue traficante de armas!

¿Y qué me dices de H. G. Wells? Fue un adelantado a su tiempo, y no solo en la ficción: practicaba abiertamente el poliamor, no se cortaba ni un pelo.

Y no te pierdas lo que le pasó a Jean Cocteau una noche… Conoció a una enigmática doncella, peeeero… ¡en realidad era un señor! Y uno muy famoso, que tú y yo hemos estudiado en los libros de Historia.

Pero el mejor de todos era el escritor argentino Omar Vignole: le gustaba pasear por la calle con su vaca, mientras increpaba a todo el mundo.

Como veis, algunas de las historias son tan surrealistas que parecen de broma. Y es que, como no podía ser de otra forma, la vida real de los escritores supera muchas veces sus ficciones.

Lorenzo Gallardo también nos relata los asombrosos encuentros entre artistas. Por ejemplo, los infructuosos proyectos que llevaron a cabo Maquiavelo y Leonardo Da Vinci, lo que disfrutó Quevedo siendo casero de su archienemigo Góngora, la confrontación dialéctica de Lope y Cervantes por el amor de una bella dama, lo que ocurrió la noche en la que Enrique Jardiel Poncela quiso matar a Jacinto Benavente o por qué Ray Bradbury le debe su carrera literaria a Hugh Hefner.

Estas anécdotas son tan atípicas que nos desmontan la imagen que teníamos de muchos escritores. Y es que saber que Agatha Christie era surfera, que Borges era fan de Rolling Stones y Pink Floyd o que Yukio Mishima planeó un golpe de estado en su país, nos hace verlos con otros ojos irremediablemente.

Lorenzo Gallardo habla de todo eso que nunca se menciona en las enciclopedias o en los libros de texto y que sirve para bajar a los escritores de su pedestal y hacerlos humanos, lo que ayuda a que nos atrevamos, por fin, con las obras de aquellos que nos parecían inaccesibles. Y es que Eso no estaba en mi libro de Historia de la Literatura es una lectura perfecta para volver a enamorarnos de la literatura y sus creadores.

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Tríos, de VV. AA.

Tríos

TríosNo es la primera vez que lo escribo y no va a ser la última: me gustan los relatos. No sé por qué, seguramente no lo sepa porque nunca me lo he preguntado, y la verdad es que tampoco me apetece que sea ahora ese momento. Pero me gustan los relatos y es por eso que no he podido resistirme a leer la antología que acaba de publicar Anagrama recogida y editada por Paola Tinoco y en la que podemos encontrar nombres tan conocidos como Sara Mesa, Juan Villoro o Luisgé Martín. Once son los relatos que componen un libro en el que los autores se dispusieron a crear ante la pregunta de «¿qué es para ti un trío?».

Venga, pregúntatelo tú también. Y si quieres y te animas ponte a escribir un relato. Aquí todos somos escritores. Ánimo.

Claro, como es lógico, hay algunos de los relatos que tratan sobre la idea sexual que nos viene a todos cuando escuchamos la palabra, pero no os creáis, son solo algunos. En Tríos cada uno de estos escritores, todos de habla hispana pero de gran variedad de países, ofrecen su visión del trío a través de lo que mejor hacen: la invención de historias. Y nosotros, que estamos enganchados a la narración de historias como si fuera la mayor droga que ha inventando el hombre, abrimos el libro y nos encontramos por ejemplo a dos niñas enamoradas del mismo monitor de campamento, a una pareja y su bebé en un ambiente VHS, a dos hombres frente a frente hablando de una mujer infiel, a dos mujeres frente a frente hablando de ellas mismas en otro tiempo, a dos ancianos perdidos por el cuerpo joven de una mujer, etc. Once historias en las que el trío es su eje. También hay sexo.

Mientras leía el libro me vino a la cabeza la famosa pintura de la pipa. Sabes de la que hablo, ¿no? Pues creo entender ahora, mientras escribo esto, que esa imagen me vino a la cabeza porque este libro es algo así, una especie de mensaje al lector de que lo que va a leer no es lo que espera y a la vez sí. Esto no es un libro sobre tríos pero sí lo es. ¿Me explico? Ya sé que no.

En definitiva, en Tríos encontrarás once relatos con un prólogo de Paola Tinoco con los que poder recibir una pequeña pincelada de los autores que forman parte de él. A mí me ha servido para descubrir a nuevos autores (a la vez que también para volver a disfrutar de los que ya conocía), destacando por encima de todos, con perdón, el genial descubrimiento de Isabel Mellado. Iba a escribir que eso es lo que tienen las antologías de varios autores, que de repente descubres algo o a alguien y te cambia la vida. Lo iba a escribir pero luego he pensado mejor y me he dicho: «Víctor, eso pasa con todos los libros». ¿A qué sí?

 

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