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Metamorfosis de un ciudadano ejemplar, de J. Jackson

Metamorfosis de un ciudadano ejemplar

Metamorfosis de un ciudadano ejemplarEstaba preguntándome qué es tener una vida ejemplar. Tal vez haber estudiado una larga carrera, de esas de las difíciles de verdad. Con buenas notas, a poder ser. Tener un trabajo de éxito en el que tengas que llevar traje y la gente se quede un poco anonadada cuando le digas en qué consiste. Quizás… una pareja estable, con la que tener una relación perfecta. Una pareja que sea la envidia de todos, con la que jamás discutes y con la que quieres pasar el resto de tu vida. Una buena casa, con un bonito jardín que arreglar los domingos o tal vez un piso súper céntrico en una enorme ciudad que jamás duerme. Ser respetuoso, educado, servicial. Vivir para trabajar. Tener prioridades, escalas de valores. Pero en orden. No sé… todas esas cosas que ves en las películas y de las que solo te enseñan la punta del iceberg. Porque seguro que esa persona tiene hipoteca, gastos hasta arriba, desajustes amorosos, depresión derivada de su trabajo o un incipiente ataque cardíaco producido por el trabajo.

Héctor era más o menos ese hombre ejemplar. Una buena carrera, un trabajo de éxito en Londres, una buena casa… Pero por circunstancias tiene que volver a su pueblo natal y todo comienza a desmoronarse. Allí se casa con Iris y se traslada a Madrid a intentar recuperar aquella vida que dejó en Inglaterra. Y en cierta medida lo consiguió. Otro trabajo de éxito, con la mujer de sus sueños a su lado, otra buena casa… todo para lo que se había esforzado tanto. Hasta que un día llega a su casa y encuentra a su perfecta mujer acostándose con su perfecto jefe. Sin casa, sin trabajo, sin mujer. Sin nada. Así se encontró Héctor. Otra vez a recomponer su vida, otra vez a empezar de cero. Pero nuestro protagonista demuestra ser una persona capaz y persistente, así que lo logra y sienta los cimientos de lo que será su futura vida. Perfecta, claro. Pero en sus planes no entraba que su ex mujer (sí, aquella que le puso los cuernos) apareciera asesinada y que él se convirtiera en el principal sospechoso de ese asesinato. Y tampoco entraba en sus planes —ni muchísimo menos— conocer a Laura, una chica de la calle que es de todo menos perfecta. Héctor tendrá que aprender a lidiar con esa nueva vida y a hacer por encajar a Laura en ella. Se acabó el orden, la perfección y la ejemplaridad.

Metamorfosis de un ciudadano ejemplar es una novela de J. Jackson. Podríamos decir que ya es un experto en esto de publicar libros, ya que es el sexto que saca al mercado, habiendo empezado en el 2014. En este caso nos trae una historia de intriga, conspiraciones, corrupción y asesinatos de esas que tanto gustan. O a mí por lo menos. Porque me encantan esas tramas que te crean la necesidad de seguir pasando y pasando páginas sin parar hasta descubrir quién es el asesino. Es curioso, porque mira que leo novelas policíacas de este estilo y muy pocas veces acierto. Suelo hacer mi quiniela a mitad del libro, pero nada, no hay manera. Menos mal que me dedico a otras cosas, porque si tuviera que ser detective pasaría muchísima hambre.

El caso es que dentro de esta corta novela —tiene alrededor de doscientas cincuenta páginas— encontramos varias tramas que se van entrelazando y que hacen que estemos con una intriga constante. Por una parte, tenemos al protagonista acompañado de la alocada Laura y, por otra, los policías que intentan resolver el asesinato. Pero la cosa se complica a medida que avanzamos en la historia y todo se enreda sin remedio. Me gusta esto de que haya varias tramas, porque vivimos varias crónicas a la vez. Al ponernos en la piel de Héctor, conoceremos la angustia que siente al saber que es el principal sospechoso de un asesinato pero también la incertidumbre que se hace eco de él al dejarse llevar poco a poco por Laura, una chica que jamás hubiera entrado en su prototipo de mujer y por la que hará cosas que ni borracho hubiera hecho en su vida anterior. Esa parte de la historia (la que se centra en Laura y Héctor) me ha dejado un sabor agridulce. Al principio me estaba gustando muchísimo, pero a medida que iba leyendo, sentía que su trama iba demasiado acelerada, tanto que me ha resultado un poquitín forzada. Pero en realidad eso es lo único que no me ha terminado de gustar del libro. Bueno, quizás también podría hacer mención de alguna que otra falta de ortografía que he ido encontrando, diciéndole desde aquí a su autor que me encantaría ver una segunda edición todavía más mejorada de esta obra. Porque es un libro que tiene futuro. Se lee muy rápido, los personajes están muy bien desarrollados y la trama es inquietante. Y, por lo menos yo, es lo que busco en un libro para pasar un buen rato.

Hacía mención a los personajes. Me han gustado mucho porque cada uno tiene una personalidad muy marcada. J. Jackson nos hace partícipes de sus historias haciendo que los conozcamos en profundidad. Si un psicólogo leyera este libro, seguro que diría que Héctor tiene muchas probabilidades de sufrir un trastorno obsesivo compulsivo. Es tan perfeccionista que llega a ser enfermizo. Todo colocado, todo pulcro, todo en su sitio. Y así también con su vida en general. En cambio Laura es todo lo contrario. Una prostituta que no tiene pelos en la lengua y que hace lo que quiere cuando quiere. Vaya pareja, ¿no? Pero es muy curioso, porque los personajes van evolucionando poco a poco —tan sutilmente que solo nos daremos cuenta de ello cuando alcancemos el final—llegando a esa metamorfosis de la que nos habla el título del libro.

Metamorfosis de un ciudadano ejemplar es un libro recomendadísimo para aquellos amantes de la novela negra y de los que busquen un libro que les haga compañía durante un rato. Pero un rato cortito, porque se lee en menos tiempo del que gustaría. Tal vez esto solo me pase a mí, pero cuando cojo un libro que me engancha es como si no existiera nada más. La ansiedad se apodera de mí y en cada rato libre que tengo necesito —sí, del verbo necesitar— sacar el libro de mi bolso para poder leer aunque sea un par de páginas. Inciso: mi espalda se ha alegrado de que meta un libro finito en el bolso, ya que lo último que leí fue Origen de Dan Brown, que se quedó bien a gusto al escribir ese tocho de seiscientas páginas.

Después de leer este libro ya no sé lo que es ser un ciudadano ejemplar. Lo que sí sé es que no es oro todo lo que reluce y que a veces es cierto eso de que las apariencias engañan.

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Maestra de pueblo, con L de novata, de Maestra de pueblo y Cristina Picazo

Maestra de pueblo, con L de novata,

Maestra de pueblo, con L de novata,Si sois profes seguro que conocéis a Maestra de pueblo, ¿verdad? Esta chica se ha hecho muy famosa gracias a sus ingeniosas aportaciones en las redes sociales. Podéis encontrarla en Facebook o en Instagram. Os aseguro que os vais a reír mucho con ella. Sobre todo los que compartís profesión con la autora vais a sentiros muy reconocidos con sus memes.

Yo no soy profe. Estudié Traducción e Interpretación, pero como la vida da tantas vueltas y encontrar un trabajo de traducción del que vivir está chungo, llevo ya más de cinco años trabajando de profesora en una academia. Todos los días, además de trabajar con adultos, me enfrento a muchachos desde primaria hasta bachillerato. Y es cierto que dentro de esas aulas he oído cosas que vosotros jamás creerías. Y aunque no trabaje en un colegio, me conozco todas las modas y tonterías habidas y por haber entre los chavales. Y creedme que son muchas.

Además, este año estoy haciendo el Máster de formación del profesorado (el CAP de toda la vida) y estoy empezando a entender mejor los memes de Maestra de pueblo. Que si los PEC, que si las programaciones didácticas, que si los estándares de aprendizaje. Madre mía, dan ganas de llorar. La gente se piensa que la labor de un profesor es entrar en un aula y dar una clase. Ilusos. Y luego encima vienen con el rollo de que si todas las tardes libres, que si cuántas vacaciones, que qué bien que viven los profesores… En fin, los topicazos de la profesión.

En Maestra de pueblo, con L de novata, nuestra maestra favorita de Internet nos cuenta sus primeras andanzas en esta divertida novela gráfica.

Pero antes, algunos de sus memes, para poneros en situación:

Si sois profes seguro que conocéis a Maestra de pueblo, ¿verdad? Esta chica se ha hecho muy famosa gracias a sus ingeniosas aportaciones en las redes sociales. Podéis encontrarla en Facebook o e Instagram. Os aseguro que os vais a reír mucho con ella. Sobre todo los que compartís profesión con la autora vais a sentiros reconocidos con sus memes y Gifs. Yo no soy profe. Estudié Traducción e Interpretación, pero como la vida da tantas vueltas y encontrar un trabajo de traducción del que vivir está chungo, llevo ya más de cinco años trabajando de profesora en una academia. Todos los días, además de trabajar con adultos, me enfrento a muchachos desde primaria hasta bachillerato. Y es cierto que dentro de esas aulas he oído cosas que vosotros jamás creerías. Y aunque no trabaje en un colegio, me conozco todas las modas y tonterías habidas y por haber entre los chavales. Y creedme que son muchas. Además, este año estoy haciendo el Máster de formación del profesorado (el CAP de toda la vida) y estoy empezando a entender mejor los memes de Maestra de pueblo. Que si los PEC, que si las programaciones didácticas, que si los estándares de aprendizaje. Madre mía, dan ganas de llorar. La gente se piensa que la labor de un profesor es entrar en un aula y dar una clase. Ilusos. Y luego encima vienen con el rollo de que si todas las tardes libres, que si cuántas vacaciones, que qué bien que viven los profesores… En fin, los topicazos de la profesión. En Maestra de pueblo, con L de novata, nuestra maestra favorita de Internet nos cuenta sus primeras andanzas en esta divertida novela gráfica. De repente un día recibe una llamada de la bolsa de trabajo y le toca incorporarse el lunes siguiente en un apasionante pueblo llamado Chortalejo de la Sierra. Sí, dan ganas de esconderse bajo el nórdico, pero hay que ser valiente y luchar por lo que siempre se ha querido, así que allá que se va nuestra maestra de pueblo. Los comienzos son duros, qué os voy a contar. Que si encuentra una casa, que si habitúate a un pueblo en el que todos te miran, que si enfréntate a una clase llena de niños por primera vez o al claustro de profesores. Y allí está nuestra maestra, dispuesta a ofrecernos anécdotas de lo más graciosas. Algunas de vergüencita. Pero así es la vida, ¿no? Y al final, ¿sabéis qué? Eso de estar en un pueblo perdido no está tan mal. Tus compañeros de colegio no son tan temibles como aparentan y hasta has conseguido hacerte con el control de la clase y de los padres. ¡Todo un logro! Y es que la vida de una maestra de pueblo es difícil y más si eres una novata, pero claro, siempre hay que pasar por esa primera vez para poder echar la vista atrás y estar orgullosa de una misma. De esto trata Maestra de pueblo, con L de novata, una genial novela gráfica ilustrada por Cristina Picazo que nos narra las primeras aventuras en el colegio de nuestra maestra de pueblo preferida. El buen rato está garantizado, seáis o no maestros.

 

 

 

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De repente un día recibe una llamada de la bolsa de trabajo y le toca incorporarse el lunes siguiente en un apasionante pueblo llamado Chortalejo de la Sierra. Sí, dan ganas de esconderse bajo el nórdico, pero hay que ser valiente y luchar por lo que siempre se ha querido, así que allá que se va nuestra maestra de pueblo.

Los comienzos son duros, qué os voy a contar. Que si encuentra una casa, que si habitúate a un pueblo en el que todos te miran, que si enfréntate a una clase llena de niños por primera vez o al claustro de profesores. Y allí está nuestra maestra, dispuesta a ofrecernos anécdotas de lo más graciosas. Algunas de vergüencita. Pero así es la vida, ¿no?

Y al final, ¿sabéis qué? Eso de estar en un pueblo perdido no está tan mal. Tus compañeros de colegio no son tan temibles como aparentan y hasta has conseguido hacerte con el control de la clase y de los padres. ¡Todo un logro!

Y es que la vida de una maestra de pueblo es difícil y más si eres una novata, pero claro, siempre hay que pasar por esa primera vez para poder echar la vista atrás y estar orgullosa de una misma.

De esto trata Maestra de pueblo, con L de novata, una genial novela gráfica ilustrada por Cristina Picazo que nos narra las primeras aventuras en el colegio de nuestra maestra de pueblo preferida. El buen rato está garantizado, seáis o no maestros.

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La ciudad de las sombras, de Victoria Álvarez

La ciudad de las sombras

La ciudad de las sombrasEs algo insólito, que muy pocas veces ocurre, encontrarte con un autor o autora que nunca te decepciona y que consigue que todas sus historias tengan todos los elementos que necesita un libro para encandilarte y dejarte huella hasta mucho después de leerlo. Después de una época de lecturas buenas, que sin embargo no han llegado a ser especiales para mí, encontrarme de nuevo con la pluma de Victoria Álvarez ha sido algo increíble que esperaba con creces. Sobre todo después del listón tan alto que dejó su anterior trilogía, Dreaming Spires. Pero vayamos al grano…

La India. 1920. Bhangarh, la ciudad de las sombras: una ciudad encantada en la que nadie se atreve a entrar al caer el sol… Bueno, hay alguna excepción. El matrimonio Lennox acude allí desde Londres para investigar la misteriosa desaparición de dos de sus compañeros arqueólogos. Y desde aquí todo comienza a complicarse…

Victoria Álvarez ha vuelto a sorprenderme una vez más, con una historia en la que todos sus ingredientes han logrado maravillarme por completo. Desde su increíble ambientación, en la que demuestra su amplia documentación,  como ya nos tiene acostumbrados a aquellos que ya conocemos sus métodos, hasta su brillante pluma y creación y desarrollo de los personajes.

A pesar de que el escenario y la época escogidas para esta novela no es nada fácil, por los tiempos convulsos que corrían en aquella época y una cultura tan diferente a la nuestra, esta autora demuestra una vez más documentarse como nos tiene acostumbrados para ofrecernos todo tipo de detalles con el objetivo de que la historia se acerque a la realidad lo máximo posible. Y esto se percibe en cada uno de los capítulos, desde los detalles de la vestimenta, la comida y las costumbres indias, entre otras.

Y aunque este aspecto es clave en este caso para relatar la historia que sucede en La ciudad de las sombras, otro punto clave y que creo que en esta novela destaca por encima de todo lo demás, son sus personajes. Tanto si ya te habías encontrado con algunos de ellos en sus anteriores novelas, como si los conoces por primera vez, estos personajes consiguen ganarse un hueco en tu corazón desde las primeras páginas. Las relaciones que se construyen entre ellos, su valentía y humanidad, los errores que también cometen, les convierten en personajes que, para vivir en el siglo pasado, sentimos tan cercanos a nosotros que no resulta difícil empatizar con ellos en cada uno de los capítulos.

En esta ocasión, me gustaría destacar a Helena Lennox, nuestra nueva protagonista, una joven aventurera, rebelde, pero también tierna y cariñosa, con ganas de probarse a sí misma, que ha conseguido que ría, sufra y me enamore junto a ella a partes iguales. Y es que es imposible no encariñarte con este personaje e incluso sentirte identificado con las locuras que comete a lo largo del libro. Porque, ¿quién no ha cometido locuras a sus diecisiete años? ¿Y quién no querría volver a esa edad para vivir las aventuras que ella vive?

La ciudad de las sombras era una de mis lecturas más esperadas de este año, por no decir la que esperaba con más ansias, y no ha supuesto ninguna decepción. Con las dosis perfectas de aventuras, romanticismo, familia, sorpresas y misterio, este conjunto ha supuesto que esta lectura haya entrado de lleno en una de mis favoritas del año. Pero esto no es lo único que la ha hecho especial para mí. Algo tienen las historias de Victoria Álvarez que hacen que nunca te olvides de ellas. No sé si serán sus personajes o las aventuras que narra, que hacen que quieras vivirlas junto a ellos y que hacen que te olvides de todos tus problemas. Lo que sí sé es que seguiré leyéndolas con la ilusión y la certeza de que seguirán dejando una huella muy importante, en mí y en todos a los que se las siga recomendando.

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Nada puede asustar a un oso, de Elizabeth Dale y Paula Metcalf

Nada puede asustar a un oso

Nada puede asustar a un osoComo os decía el otro día con la reseña de Algo se nos escapa, estamos en época de anuncios de juguetes y de regalos navideños. Y creo que no hay nada mejor para regalar a un niño que un libro, ¿no os parece?  Yo en esta época me vuelvo loca, porque salen novedades preciosas y las quiero leer y tener todas. Tengo que hacer una buena selección para luego poder regalárselos a mis sobrinos, así que en estos días ando enfrascada como nunca en literatura infantil y juvenil. Y yo, la verdad, encantada.

Hoy vengo con un libro para los más pequeños, los primeros lectores y los amantes de una buena historia antes de irse a dormir. Nada puede asustar a un oso es el cuento ideal para llevarse a la cama y dejar que alguien te lo lea. Porque, precisamente, de eso trata este cuento. Una familia de osos formada por los padres, dos hermanos y un bebé están tranquilamente dormidos en sus camitas cuando de repente comienza la historia. Bebé oso se despierta intranquilo, ¿será un monstruo? ¡Pero cómo va a ser un monstruo! Además, como bien dice papá oso: “nada puede asustar a un oso y menos un monstruo, ¡más quisiera!”. Pero para confirmar que papá oso tiene razón, los cinco emprenderán una aventura por el bosque en busca de ese monstruo que atemoriza al bebé. ¿Lo encontrarán?

Nada puede asustar a un oso es un libro de los de toda la vida. Tierno, divertido y con una familia peculiar que nos llevará a vivir aventuras en mitad de la noche. Las ilustraciones, realizadas por Paula Metcalf son realmente bonitas e imaginativas. Ese tipo de ilustraciones que cuando éramos pequeños nos quedábamos mirando embobados y deseábamos, por un rato, perdernos dentro de ellas. Bueno, son cosas que a mí aún me pasan con algunos libros, la verdad.

Otra cosa que me encanta de Nada puede asustar a un oso es que la historia está contada en verso y es algo que me parece muy original. Transmitir la rima a los peques de esta forma me parece muy interesante y es algo que hacía mucho que no veía en los cuentos infantiles que he leído últimamente.

Nada puede asustar a un oso es una historia para valientes, para niños que no temen a los monstruos y que son capaces de vencer sus miedos nocturnos para plantarles cara. Y si es de la mano de esta familia de osos, mucho mejor. Porque, a ver, ¿acaso hay algo que pueda asustar a un oso? Yo no lo creo, amigos.

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Morí por la belleza, de Emily Dickinson

Morí por la belleza

Morí por la bellezaTodo me atrajo de este libro. Ese título tan perfecto, esa portada tan florida, esa autora tan querida por mí y la colección de poesía portátil de Literatura Random House. Este pequeño libro lo tiene todo, así que era inevitable que acabase en mis manos.

Me parece genial la iniciativa de Literatura Random House de sacar esta colección de poesía portátil. Libros en un formato cómodo, a un precio súper asequible y que encima están repletos de versos de autores tan conocidos como Neruda, Whitman, Safo o Pizarnik, entre otros. Porque el mundo, amigos, está para llenarlo de versos. Dejar que la poesía crezca en todas partes y se acomode a nuestro lado. Y esta colección es una forma maravillosa de sentirnos siempre acompañados por ella.

Morí por la belleza es el libro de poesía portátil de esta colección que reúne una selección de poemas de la poeta estadounidense Emily Dickinson. Una mujer realmente prolífica que, como solía pasar en aquella época (siglo XIX), escribía en la intimidad de su hogar. Apenas una docena de los casi dos mil poemas que llegó a escribir vieron la luz mientras ella estaba viva. Algo que tampoco sorprende para la época. Menos mal que en ese aspecto hemos evolucionado mucho y además de haber logrado nuestra propia habitación, las mujeres han logrado obtener su merecido reconocimiento. Emily Dickinson es hoy considerada una de las poetas estadounidenses más importantes. ¡Y menos mal! Su delicadeza, su sensualidad y característico estilo hacen de ella una de las mujeres esenciales de la poesía. Mi compañera Susana ya os habló de ella con su Carta al mundo y otros poemas.

Morí por la belleza es una buena muestra de lo que os comento. En este pequeño y adorable librito encontramos una cuidada selección de algunos de sus poemas. Poemas donde podemos encontrar esas peculiaridades que os decía.

“Para que veneremos

los días más sencillos

que hacer ir y volver las estaciones

basta con recordar

que a ti y a mí nos quitan

la bobada de la mortalidad”.

¿Veis la sencillez, la sutilidad, la elegancia de sus versos? Me encantan.

Poemas de amor, de un amor puro como éste:

“Que tan solo hay Amor

es cuanto del Amor ahora sabemos;

y eso basta, porque lo que se lleva

yiene que ser proporcionado al surco”.

Totalmente imprescindibles los versos de esta poeta para los amantes de la poesía. Su voz es fuerte, pero es tan delicada como algunos de sus versos:

“Un atisbo de miedo, pompa, lágrima,

despertar con el día y descubrir

que aquello por lo cual nos despertábamos

respira ya en un alba diferente”.

A mí me estremecen sus versos, qué queréis que os diga. Así que celebro esta maravillosa idea de Literatura Random House de hacer la poesía un poco más accesible, celebro a las poetas que tuvieron que esconderse pero que hoy están aquí, entre nosotros, porque es justo que así sea. Y celebro la poesía, lectores, porque, sinceramente, no sé qué haríamos sin ella.

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Ilumianatomía, de Kate Davies

Ilumianatomía

IlumianatomíaHoy toca un libro curioso para niños curiosos. Aunque quizá debería decir que este es un libro para cualquier tipo de persona curiosa, sin importar la edad.  Porque heme aquí en la treintena disfrutando como una enana de este libro. Y es que para eso está hecho Ilumianatomía, para disfrutar y aprender. Dos cosas que si van de la mano son una garantía total de éxito.

Con este título tan curioso puede que ya hayáis encontrado alguna pista sobre de qué trata el libro, ¿no? Efectivamente, este libro trata sobre nuestra anatomía, pero dicho así suena un poco aburrido, ¿verdad? De eso nada, lectores. Ilumianatomía nos propone una forma diferente de aprender sobre nuestro cuerpo. Al principio del libro encontramos unos filtros que debemos aprender a usar. Para poder examinar bien cada parte del cuerpo debemos utilizarlos y ver las ilustraciones con ellos. Si queremos observar el esqueleto, deberemos utilizar el filtro rojo. Para explorar nuestros músculos tenemos que usar el filtro verde y con el filtro azul, podremos ver todos los órganos que nos mantienen vivos. Mola, ¿eh? Pues manos a la obra.

El ser humano tiene 206 huesos. El libro nos propone estudiar nuestro esqueleto, dándonos algunas nociones básicas sobre los huesos más importantes para posteriormente ir a la sala de Rayos X, que no es ni más ni menos que una lámina especial, donde podremos observarlos mucho mejor con el filtro rojo.

Lo mismo ocurre con los músculos. Tenemos nada más y nada menos que 640 músculos. ¡Casi nada! Después de aprender un poco sobre ellos, podremos pasar a la sala de Rayos X y estudiarlos mejor con el filtro verde.

El aparato circulatorio, el corazón, la caja torácica, el aparato digestivo o incluso el desarrollo de un bebé aparecen genialmente explicados en Ilumianatomía. Además de las explicaciones, bastante claras e interesantes, podemos observar después todo lo que hemos aprendido gracias a las láminas creadas por el ilustrador Carnovsky.

Lo cierto es que haber diseñado este libro debe haber sido un verdadero trabajo. Me entenderéis cuando veíais las alucinantes ilustraciones de las que os hablo. Me parece un libro maravilloso para enseñar a los más jóvenes lo complejo que es nuestro cuerpo. Además, es una forma muy entretenida de estudiar anatomía casi sin darse cuenta. Porque, a ver, ¿quién no hubiese querido ponerse un filtro en los ojos y poder ver cómo funcionan nuestros músculos o nuestros órganos cuando lo estudiábamos en el colegio?

Ilumianatomía es una propuesta didáctica muy interesante. Estoy convencida de que a los muchachos les encantará. Y además, lo mejor de todo, es que con este libro aprenderán. ¿Qué más se le puede pedir?

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La radio de piedra, de Juan Herrera

La Radio De Piedra

La Radio De Piedra«Aquel año hizo tanto calor que se derritieron las perchas en los armarios y las aceras se llenaron de banderas y uniformes polvorientos. El aire ardía, y en los templos la saliva de los clérigos se solidificaba y caía como ceniza caliente sobre las cabezas de los feligreses.

Fue un mes de julio tan insoportable que, para entretener a las moscas, alguien organizó una guerra».

Me bastaron estas tres primeras frases de La radio de piedra para caer rendida a los pies de su autor, el veterano guionista, autor teatral y dibujante Juan Herrera. ¡Qué manera de escribir! Y es que a mí me da igual lo que me cuenten si me lo cuentan así de bonito. Pero la historia tampoco me defraudó, en absoluto. Porque La radio de piedra narra con humor, ironía y muchísima ternura, la vivencias de un pueblo castellano durante los primeros meses de la guerra civil española. Pero no es precisamente la guerra la que altera la vida de los habitantes de este pueblo, sino la aparición de la primera radio, creada por uno de los vecinos, el Águila, con «un trozo de piedra de galena y un retal de cobre embobinado». Ese rudimentario aparato y los partes que da el Águila a los que se reúnen ante su casa cada atardecer son los ejes de esta novela coral, en la que aparecen casi un centenar de personajes. Homenajea de este modo a la radio, desde esa que es puramente espectáculo, pasando por la dramática y la solidaria, hasta llegar a la radio poética de Jesús Quintero. Pero también ensalza el poder de la tradición oral, de «esas historias que pasan de boca en boca y se deforman como los zapatos» y que muestran, en definitiva, la esencia misma de la vida.

Es inevitable pensar en el cine de Berlanga al leer La radio de piedra. ¿Cómo no hacerlo con esas conversaciones entre el cura y el alcalde, que preparan al pueblo para la visita del General Franco? ¿O con los baldíos intentos de unos y de otros por controlar la famosa radio del Águila? Juan Herrera retrata la idiosincrasia española de aquellos tiempos en lo que tenían especial protagonismo los imaginativos métodos de supervivencia de los pícaros y el fanatismo e intransigencia de los guardianes de la moral católica, que veían en el sexo el principal enemigo, aun cuando la muerte asolaba cada rincón del país. Y lo hace con personajes esperpénticos y situaciones rocambolescas, que le dan a la obra un toque surrealista e incluso mágico, pero que, sin embargo, están basados en la realidad, como el mismo Juan Herrera reconoce, aunque evite dar nombres.

A mí me encantan las novelas que transcurren en pequeños pueblos y la guerra civil española es un periodo que me conmueve especialmente porque de ella me hablaban mis abuelos; así que, con esos dos elementos, la novela tenía lo necesario para cautivarme. Pero es que la forma en la que está escrita, el tono, el humor, los personajes… Todos los elementos que conforman La radio de piedra me han fascinado. Es una delicia leer la historia de este pueblo que se empeñó en que la guerra pasara de largo, y no dejaré de recomendarla por muchos años que pasen. Ahora solo espero que Juan Herrera le haya cogido gusto a esto de escribir libros y nos deleite con otra obra muy pronto. Miradas como la suya hacen mucha falta en la literatura para conocernos mejor, y reírnos más, de nosotros mismos.

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Uzumaki, de Junji Ito

Uzumaki

Uzumaki¿Una espiral de amor? ¿Una espiral de diversión? ¿Espiral de fraternidad? ¿De solidaridad? No suena bien, ¿verdad? Lo que normalmente oímos después de la palabra espiral es violencia, horror, muerte, todas esas cosas, en suma, que nos amenizan y alegran la lectura y que tan bien se le dan a Junji Ito.

El ser humano se ha dedicado a garabatear espirales desde tiempo inmemorial, y se han encontrado objetos decorados con esa forma que datan del año 10.000 antes de Cristo. A lo largo de la historia se ha identificado la espiral como símbolo del sol, y dicho símbolo ha tomado formas como el triskel o la esvástica. Más recientemente, la espiral se ha asociado a los viajes psicodélicos, a la hipnosis y a la locura. Todos sabéis interpretar el significado de unos ojos con las pupilas en espiral, ¿verdad? Y, como de la locura al horror hay, como quien dice, un paso, entramos de lleno en territorio Junji Ito.

¿Os habéis preguntado alguna vez por qué el mundo está como está, por qué nos desayunamos todos los días con muerte y destrucción, por qué se cometen las atrocidades que vemos en las noticias? No hagáis caso a sociólogos, psicólogos o expertos en política internacional. La respuesta es muy otra, y para hallarla sólo tenéis que mirar a vuestro alrededor: las espirales. Están encima de nosotros, entre nosotros, dentro mismo de nosotros.

En la ciudad de Kurouzu, empiezan a producirse, como dice el cliché, una serie de extraños acontecimientos. Nos cuenta Kirie, la narradora, cómo el padre de su novio ha dejado de ser él mismo, poseído como está por la obsesión con las espirales. Una vez la obsesión ya lo domina por completo, son las propias espirales las que empiezan a adueñarse del señor, que terminará sus días convertido en una espeluznante rosca.

Si la esfera protege, el ángulo penetra, los fractales colonizan y el hexágono pavimenta, como nos dicen los expertos acerca del papel de las formas en la naturaleza, ¿qué hace la espiral? Si estuviéramos en el reino de lo natural, la respuesta sería muy sencilla: empaquetar. La espiral crece ocupando poco espacio. Pero en el reino de Junji Ito lo natural siempre se queda corto, y por ello vemos que las víctimas de las uzumaki (gracias por el idioma japonés; tanta espiral ya empezaba a cansar), lejos de ser protegidos, son más bien penetrados, colonizados, pavimentados y hasta empaquetados. Y si esto os suena prosaico, os aseguro que las ilustraciones del maestro del horror son escalofriantes.

Uzumaki se inscribe en esa variante del género del terror tan japonesa que nos ha regalado obras como Ringu o Marebito, en las que el horror nace de la obsesión y se perpetúa en ésta, creando así una esp… perdón, una uzumaki de horror como las que mencionábamos al principio. Hay que decir, no obstante, que este clásico del terror japonés, que, como las mencionadas más arriba, fue llevado a las pantallas, está empapado de sentido del humor. Este lector, por ejemplo, no tiene la sensación de que Ito se compadezca especialmente del inhumano destino de la mayoría de sus personajes, sino, más bien, se lleva la impresión de que los sacrifica en aras de este gran desmadre de cuchilladas, cuerpos descoyuntados y escalofriantes metamorfosis. Y ese tono de irreverencia consigo mismo nos queda aún más claro en el divertido epílogo, en el que el autor nos habla del origen de la obra y de su obsesión personal con las uzumaki.

Así que si no sabéis qué relación puede tener el horror con los caracoles, los torbellinos, el agua de la bañera, la cóclea y los cordones umbilicales, con Uzumaki lo pasaréis de miedo mientras lo descubrís.

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La Escuela de Haru, de Flavia Company y Luciano Lozano

No pensaba que ya hacía tanto tiempo que leí HARU, y ya hace algo así como un año y medio desde que vine a contarles que una noche de verano en la que soplaba el Cierzo con fuerza había terminado un libro muy especial de Flavia Company. Una autora que había hecho un cambio radical de registro literario y que me había dejado en un duermevela reflexivo tras la lectura de su nueva obra.

Haru no se olvida fácilmente, es un libro que hoy sigo recomendándoles con ávido interés. Porque recuerdo que había una historia interesante, una forma de contarla endiabladamente literaria, y un contenido que me maravilló por aquello de aprender a diferenciar de forma activa las emociones de los sentimientos. Pero recuerdo con un especial cariño ese mundo ideado por Flavia, en el que la igualdad de género es un tema absolutamente superado. NI tan siquiera encuentras en la historia algún lejano vestigio de desigualdad por razón de sexo, y yo me preguntaba ¿Qué mundo será ese donde parece ser que la igualdad está ya superada? … ¿Era aquel un libro para despertar a otro tipo de literatura?

Andaba yo a la espera de ver por donde volvería la autora, y me encuentro con esta interesantísima obra, “La escuela de Haru”. Una obra independiente del original, pues nos reencontramos con Haru, aquella adolescente que siendo muy jovencita partió desde su hogar con destino a un Dojo donde emprendió el camino de la espiritualidad a través del tiro con arco, la búsqueda de la perfección, la vida a través de la conjunción de cuerpo y alma. No es necesario conocer la historia de esta mujer, pero aquí está ahora, en el Dojo, tras una existencia intensa cierra el circulo de su vida y regresa como profesora, educadora y formadora de jóvenes con inquietudes espirituales.

Esta Escuela que podríamos llamar de alto rendimiento espiritual empieza donde terminó aquella otra historia de Haru. Esta es la historia de La escuela de Haru.

HARU2
Nueve capítulos en los que iremos descubriendo como cada una de las cosas que nos ordenan hacer nuestros maestros han de tener un fin, como el que claramente queda reflejado en la obra. Tener un fin y llevarnos a la profunda reflexión, trabajar duro para que nuestro cuerpo y nuestra alma avancen en la misma dirección.

Cuatro alumnos, dos chicas y dos chicos, Ya querríamos que nuestras escuelas pudieran ser tan personalizadas, ¡¡cuatro alumnos por profesor!! Mizuki (Bella Luna), Takeshi (Hombre fuerte), Sasuke (El que ayuda) y Yumiko (Niña del arco y la flecha). Todos ellos llegan al Dojo con sus vicios y virtudes, vicios que serán corregidos y virtudes que serán potenciadas por Haru (Primavera), su paciente maestra, que les transmitirá con su enorme paciencia y empatía el amor por la disciplina, el esfuerzo y el estudio.

Un bellísimo libro ilustrado por Luciano Lozano, que nos cuenta en su presentación que nació cuando el hombre viajó a la Luna por primera vez, y que cree que será por eso que le gusta tanto viajar, de hecho ha ido a Japón en un par de ocasiones y quedó ya enamorado de la estética japonesa, y eso se nota en la obra.
También Flavia hace también una pequeña presentación en la que cuenta que la música le llevó a las palabras y estas a los poemas y los poemas a los cuentos y los cuentos a las novelas… Y es el proceso lógico para muchos escritores que se inician desde la pureza del lenguaje, iniciarse a través de la poesía, arte en sentido puro, para hacer ese circulo vital que nos terminará haciendo volver a esa poesía de la que partimos, pero ahora sí, con carga experiencial y vital.

Existe al final de la obra una guía de lectura dirigida al lector, en caso de ser adulto o en su función como educador o animador a la lectura. Una guía que nos ayudará a movernos por estos nueve capítulos en los que descubriremos la importancia de pasar por la vida contemplando y reflexionando sobre todo y todos aquellos que nos rodean.

Un bellísimo texto de Favia perfectamente integrado en las exquisitas imágenes que nos ofrece Luciano, un conjunto que hará las delicias de cualquiera que lo tenga entre sus manos. Una gran obra que nos ofrece la colección Pequeño Fragmenta, unos artistas en estos menesteres de hacer literatura para todos.

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Hâsib y la reina de las serpientes, de David B.

Hâsib y la reina de las serpientes

Hâsib y la reina de las serpientesNo existe una recopilación de cuentos más famosa y cautivadora que Las mil y una noches. Se cree que fue escrita alrededor del año 850 y que fue ampliándose a lo largo de los siglos siguientes. Y pese a que ha pasado más de un milenio desde entonces, las historias narradas por Sherezade nos resultan tan hipnóticas a los lectores actuales como lo eran para el sultán Shahriar, que se pasaba las noches en vela escuchándolas y olvidaba sus planes homicidas hasta el siguiente atardecer.

Las mil y una noches es un clásico indiscutible de la literatura universal y todos hemos leído algunos de sus cuentos o visto sus adaptaciones cinematográficas. Sin embargo, muchos no hemos leído la obra completa. Para mí, es una cuenta pendiente que sé que saldaré tarde o temprano. Pero no he dejado pasar la oportunidad de descubrir uno de los cuentos menos conocidos, Hâsib y la reina de las serpientes, gracias a la reciente edición que Impedimenta ha hecho de él en formato cómic. El encargado de recrear este cuento oriental ha sido David B., uno de los más importantes historietistas franceses de la actualidad.

Hâsib y la reina de las serpientes cuenta la historia de Hâsib Karim al-Dim, hijo del Sabio Daniel, que es traicionado y abandonado por sus codiciosos compañeros, lo que le lleva a conocer a la reina de las serpientes. En las dieciséis noches que Sherezade le dedica a este cuento (de la noche cuatrocientos ochenta y dos a la cuatrocientos noventa y ocho), no solo presenciamos las aventuras de Hâsib, sino que estas sirven para enmarcar las de otros dos personajes que también se cruzaron en algún momento de sus vidas con la reina de las serpientes. De este modo, sigue la estructura habitual de las narraciones que componen Las mil una noches, donde cada historia lleva a hasta otra antes de conocer el desenlace de la primera.

Olas parlantes, piratas, ogros, enormes arañas, demonios y toda suerte de personajes y seres fantásticos nos llevan de un lado a otro para demostrarnos que las profecías se cumplen, las promesas se rompen, los amores a veces se convierten en tragedia y a la traición muchas veces le sigue la redención. Y al igual que la reina de las serpientes se transforma en una gran víbora que muerde su propia cola, Hâsib y la reina de las serpientes es un pequeño uróboro literario dentro de uno mayor, como lo es Las mil una noches en su conjunto. Las desenfadadas y coloridas ilustraciones de David B. transmiten esa sensación de eterno retorno, donde lo material y lo espiritual se unen en un continuo ciclo de destrucción y creación para darnos, finalmente, una sabia lección de vida. Y es que Hâsib y la reina de las serpientes es una excelente muestra de la riqueza de la cultura oriental del medievo que hay plasmada en Las mil y una noches.

Los cuentos de siempre tienen un encanto atemporal, ya sean contados en voz alta, leídos o adaptados a otros formatos, como el cómic o el cine. Si ya tenía ganas de leer Las mil y una noches, después de disfrutar con Hâsib y la reina de las serpientes, aún tengo más. Aunque tampoco me importaría seguir descubriendo este clásico poco a poco, si es de la mano de historietistas tan cautivadores como David B.

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Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, de Elena Favilli y Francesca Cavalo

Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes

Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes No puede gustarme más el libro que hoy reseño. Imposible. Este libro lo tiene todo. De hecho, se ha convertido en uno de mis preferidos de este año que acaba y es un libro que le recomendaría a todo el mundo. Pero a todos, ¿eh? Sin excepciones. Solo basta con leer las opiniones que aparecen en la contraportada.

“Estos cuentos para antes de ir a dormir no son protagonizados por princesas, sino por mujeres reales que han cambiado el mundo”. The Huffington Post.

“Un libro que debe estar en la mesilla de noche de todas las niñas o mujeres que conozcas”. Forbes.

“En un mundo ideal, no solo las madres leerían este libro a sus hijas, sino que también los profesores lo usarían en sus clases”. Sunday Times.

Yo no puedo estar más de acuerdo. Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes es un libro esencial, pero voy a ser un poco más quisquillosa. No solo debería estar en la mesilla de noche de todas las niñas o mujeres, sino en la de todos los niños y hombres. Y además, en un mundo aún más ideal, los padres también leerían este libro a sus hijos. Puestos a decir la verdad, hagámoslo bien 😉

Como habéis podido ver, en este libro no hay princesas, ni dragones ni príncipes rancios. En este libro hay mujeres reales, mujeres que, de algún u otro modo, tuvieron el valor de decir “aquí estoy, soy mujer y no me rendiré” y que gracias a su coraje han conseguido cambiar el mundo. Cien historias de mujeres extraordinarias a las que todos deberíamos conocer y admirar. Cien historias que los niños más pequeños deberían conocer para saber que se puede, que si te lo propones puedes conseguir cualquier cosa que quieras. ¿Verdad que sí?

Que se lo digan si no a la aviadora Amelia Earhart, a la matemática Ada Lovelace, a la boxeadora Mary Kom, a la escritora Virgina Woolf o a la faraona Hatshepsut. Estos son solo algunos ejemplos de las cien historias de mujeres apasionantes que vamos a encontrar en el libro. Mujeres a las que, sin duda, todos deberíamos conocer. Además, sus historias aparecen acompañadas de unas preciosas ilustraciones que hacen de éste un libro realmente bonito.

La idea de Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes proviene de las italianas Elena Favilli y Francesca Cavallo, quienes dirigen Timbuktu Labs, una empresa de medios de comunicación infantiles. Dato curioso: Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes es el primer libro con mayor recaudación de la historia del crowfunding. Casi nada. ¿Veis? Si se quiere se puede y estas dos mujeres son un buen ejemplo de ello.

De verdad, lectores, no podéis perderos este libro. Muy en la línea de Valerosas 1 y Valerosas 2, Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes es otro libro para aprender, para soñar y para demostrar a nuestros pequeños que se puede cambiar la historia y que debemos perseguir nuestros sueños. Merece la pena, ¿verdad? Quizás los niños de estas generaciones aparezcan dentro de unos años en libros como éste. Ojalá.

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Lento, de Andrés Barrero

Lento

LentoHay libros que te llaman solo por el título. Este ha sido el caso de Lento, de nuestro compañero Andrés Barrero. Hace unas semanas, cuando nos lo anunció, me mordió la curiosidad. “Lento”, pensé, qué buen título. Y, lo confesaré, también pensé que ojalá se me hubiera ocurrido a mí.

Y, claro, tras el título llega el tema, o los temas, que no le van a la zaga. Porque Lento habla de muchas cosas, de la relación de un hijo con su padre, de la inseguridad de uno y de la sabiduría campechana del otro, pero también de los niños robados, de esas familias a las que les han arrancado algo tan surrealista como un niño, y también de la familia, no como algo conflictivo, sino como un refugio, como aquel lugar en el que, como dice Barrero al final de la novela, “los problemas aún existen, pero dejan de importar”.

He disfrutado leyendo Lento porque es una novela amena, divertida, con ritmo y que te hace sentir bien. Por eso creo que es una novela feelgood. ¡O tal vez es que ahora lo veo todo feelgood! Este es un término en el que me ha iniciado hace poco la escritora Mónica Gutiérrez y que define esas novelas amables, que se leen con una sonrisa en los labios, hacen que nos olvidemos de nuestras preocupaciones y en las que el protagonista supera algún tipo de miedo o conflicto consigo mismo, pero en las que no suele haber problemas muy graves (muertes, enfermedades…) y sí bastante buen rollo. Y sí, Lento cumple con todo eso. En esta historia, el prota, que, por cierto, no tiene nombre, aprende de su padre, pero también ayuda al otro en un problema que, con lo que os he explicado ya podemos intuirlo, es el núcleo de la trama: la sospecha de que hubo un hermano robado.

Para mí, Lento no es exactamente una novela, sino que encaja dentro del género de la nouvelle o relato largo porque tiene una única trama. Además, su estructura es singular y eso tiene relación con algo de lo que todavía no os he hablado pero que es central para la historia, y sobre todo para la relación entre padre e hijo: la cocina. Porque la novela es también un libro de recetas y, leyéndolo, me he dado cuenta de que no tengo ni idea de cocina española (es que yo aprendí a cocinar fuera de casa, y claro…). Tollos con tomate, marmitako, arroz caldoso a la marinera, guiso de papas… Vamos, que la novela da hambre. Pero a lo que iba, Lento se divide en tres partes, la primera, Ingredientes, es una serie de conversaciones, domingo tras domingo, que tienen padre e hijo en la cocina y donde los dos, como quien no quiere la cosa, se van confesando sus problemas y preocupaciones. En la segunda, Preparación, el hijo y su mujer aprovechan una ausencia de los padres de él para investigar el asunto de los niños robados. Y la tercera, Emplatado, es el final, pero de esta no os voy a contar nada para no haceros spoilers.

Lo que más me ha gustado de Lento han sido los diálogos entre el hijo y el padre, las pullas, deliciosas, pero a veces supurando mala leche, el cariño, el humor y el amor por las pequeñas cosas de la vida que destila, sobre todo, el personaje del padre. Su sabiduría casera, culinaria. Creo que solo por eso, por leer frases como esta “la cocina es como vivir, por mucha ayuda que busques y por útil que esta sea, tus decisiones la tienes que tomar tú mismo” la novela ya vale la pena.

Aunque, por otro lado, si tenemos que retraerle algo a Barrero es que los diálogos entre el protagonista y María, su mujer, que monopolizan la parte central de la historia, no les llegan a las suelas de los zapatos a los del prota con su padre. Pero es que, claro, los otros son muy buenos.

En resumen, para los que leéis solo el final de las reseñas: Lento es una novela corta, entrañable y tierna, que trata a veces temas duros con sensibilidad y mucho humor, y que cuenta la historia de un hijo que, con su inseguridad, sabotea su propia felicidad y de un padre paciente, sabio y pullero que, a fuerza de buena comida y metáforas culinarias, le abre los ojos. Es una novela con la que te vas a reír y de la que vas a aprender un par de cosas que ya sabías (como que todo tiene su tiempo) pero de las que te habías olvidado.

Ah, y aprovecho para colar aquí un mensaje para su autor, que seguro que nos lee. Ya sé que en los agradecimientos dices que no es él, pero, Andrés, si el personaje de padre está, ni que sea remotamente, basado en el tuyo, quiero conocerlo.

Laura Gomara