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Solo nosotros dos, de Nicholas Sparks

Solo nosotros dos

Solo nosotros dosPensar en Nicholas Sparks es pensar en romanticismo. En grandes historias de amor que dejan sin aliento a quien las lee. Es el caso de El cuaderno de Noah, Cuando te encuentre o, mi favorita, Un lugar donde refugiarse. Si algo tienen en común es que son historias cuyos protagonistas tienen tal personalidad que son capaces de llegar a enamorar a través del papel. Sparks nos da personajes carismáticos, misteriosos, bondadosos y mágicos. Por ello, quizás, se podría decir que está un poco encasillado y que nada más que sabe escribir novelas de chico conoce a chica. A mí sus novelas me parecen maravillosas (algunas más que otras, todo hay que decirlo. Fantasmas del pasado me aburrió tanto que me entró la tentación de dejarlo a medias). Y es cierto que todas hablan del amor. Así que me alegré cuando, al adentrarme en la trama de Solo nosotros dos, me di cuenta de que sabe contar historias que van más allá.

La novela que nos ocupa es de amor, sí. Pero no del amor que siente un marido por su mujer. Habla del amor que un padre profesa por una hija. Así que, ya veis, Sparks nos regala esta vez una novela que nada tiene que ver con lo que normalmente suele ofrecernos. No sé si esto es mejor o peor. Por una parte, es cierto que el que decide abrir un libro de Sparks lo hace porque quiere vivir una historia de amor de esas que desgarran. Pero, por otra parte, nos demuestra que es capaz de escribir otras crónicas que pueden ser igual de bonitas pero ambientadas en un contexto diferente.

Russel está casado con Vivian. Viven una vida idílica, de cuento. Acaban de comprar una casa preciosa y su negocio va viento en popa. Así que cuando Vivian le dijo que está embarazada, a pesar del vértigo momentáneo que sintió en el estómago, no pudo evitar alegrarse, sabiendo que ser padre sería una experiencia maravillosa. Pero la verdad es que el trabajo apenas le dejaba tiempo para disfrutar de la pequeña London y su matrimonio se fue enfriando poco a poco, de manera casi imperceptible. Pasados cinco años, Russel, presa de la crisis, se ve despedido, con un montón de deudas, con una mujer que no le quiere y con una hija a la que apenas conoce. Tiene intención de montar un negocio, pero los riesgos son demasiado altos, así que cuando a Vivian le ofrecen un trabajo muy bien pagado, esta no se lo piensa dos veces. Hay que mantener el status que tenían. Pero aquel trabajo tenía un precio muy caro: los viajes serían constantes y la vida familiar prácticamente nula. Así que Russel empieza a ejercer realmente de padre. Comienza a conocer a London, esa pequeña princesa que tiene más cosas interesantes que contarle de las que él se creía. Y empieza a darse cuenta de que la quiere más que a nada en este mundo.

Por lo que Solo nosotros dos es una historia de amor, sí. Pero del amor que Russel empieza a sentir por su hija. Es una novela tierna, paciente y sosegada. Sin grandes giros ni sorpresas. Es como si Sparks metiera en una olla un montón de ingredientes y los fuera cocinando muy poquito a poco, prometiendo que al final nos dará un plato exquisito que nos dejará un estupendo sabor de boca.

Nos os voy a engañar, no es la novela que más me ha gustado de este autor (el nivel estaba muy alto, también es verdad), pero es una historia que me ha encandilado y que ha hecho que le cogiera cariño a Russel y a la pequeña London. Y al final, de eso se trata, de poder conectar con los personajes y sentir lo que ellos sienten. Y, en eso, Nicholas Sparks es un genio.

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El amante alemán, de Julián Martínez Gómez

El amante alemán

El amante alemánCada vez me gusta más la editorial Dos bigotes. Me encantó que publicasen la genial novela A Virginia le gustaba Vita. La disfruté mucho y fue una de mis mejores lecturas del pasado año. Así que ahora siempre estoy pendiente de sus nuevas publicaciones. Me parece que hacen una muy buena selección y que son atrevidos y valientes con lo que publican, algo que es muy necesario en este mundillo literario.

Cuando vi que publicaban El amante alemán me atrajo desde el primer momento. Debe ser el título y esa portada tan sugerente. Así pues, con tan buenos referentes y presagios me lancé a leerla.

El autor, Julián Martínez Gómez, nació en La Habana en 1985 (de mi edad, un dato que seguro os interesa mucho). Es autor de varios libros y también poeta. Y esto último se nota a leguas en esta novela, ese lado más lírico, más subjetivo y experimental se cuelan entre las líneas de este libro con total naturalidad. Me gustan los poetas que no pueden evitar ser poetas, no sé si me entendéis.

Ante todo, El amante alemán es un libro de amor, de eso no hay duda. Un amor coral, divido entre el tiempo y los amantes, entre lo oculto y la, ah bendita, libertad.

En 2014, Julio regresa a Cuba tras pasar cinco años fuera de su tierra. En el vuelo de vuelta a Madrid, conoce a un atractivo joven alemán llamado Sebastián. Y aquí comienza y renace todo, su historia y las historias que llevaban años escondidas. Otra historia de amor paralela, la de 1981 se entremezcla con la historia actual. Es entonces, en aquellos años ochenta, cuando Fernando viaja a Berlín desde La Habana y empieza a anotar en su diario amarillo todo lo que acontece. Un diario que más tarde encontrará Julio y que mucho más tarde, podrá leer también Sebastián.

Un poco antes de que eso ocurra, en 1989, un avión que viaja hacia Alemania se estrella cerca del aeropuerto de La Habana. No hay supervivientes, pero este trágico accidente influirá en las dos historias de amor de una manera profunda e inevitable.

¿Creéis en el destino? ¿Pensáis que todo está escrito y que nuestro camino está ya inevitablemente marcado?, ¿creéis que estamos predestinados a vivir la vida que llevamos, las cosas que nos suceden? Yo no sabría responderos. Por una parte me niego a creer en él, pero por otra, más de una vez me he sorprendido con las coincidencias y casualidades que me han ocurrido. Así que, bueno, siempre dejo esa puerta abierta por si acaso, ya sabéis.

En cualquier caso, El amante alemán es una novela llena de casualidades y de un destino, que de existir, se atreve a jugar con los personajes y a entrar en sus vidas sin explicaciones, pero con muchos motivos.

Una novela muy sensual, repleta de verdad y, sobre todo, de amor. Un amor dulce, un amor loco, un amor imposible y un amor que se sostiene más allá del tiempo y que encuentra su eco en el presente.

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10 libros divertidos y feministas

Querida Ijeawele

¿Qué es eso de que el feminismo no tiene sentido del humor? Nada, nada, un mito. Y para demostrarlo hoy queremos ponernos reivindicativos y traeros libros sobre feminismo con los que os podéis echar unas risas. Sí, hemos escogido 10 libros con los que aprender sobre el feminismo al mismo tiempo que os secáis los lagrimones con un pañuelo de papel (no de los de tela, que hay que plancharlos). Recordad, quien dijo que las feministas no tienen sentido del humor no había leído ninguno de estos libros:

Querida IjeaweleQuerida Ijeawele. O cómo educar en el feminismo, de Chimamanda Ngozi Adichie, editado por Literatura Random House

Después del espectacular Todos deberíamos ser feministas, Chimamanda Ngozi Adichie vuelve con este libro en el que da 15 consejos prácticos y llenos de ternura para educar a las futuras generaciones. La igualdad es cosa de todos y en escasas 90 páginas la autora nos hace creer que un mundo más justo es posible. Es un detalle genial para regalar a cualquiera que se relacione con niños: madres, padres, abuelos, tías, docentes, pediatras… Os dejo aquí una cita para acabar de convenceros:  «En lugar de enseñarle a tu hija a agradar, enséñale a ser sincera. Y amable. Y valiente. Anímala a decir lo que piensa, a decir lo que opina en realidad, a decir la verdad. […] Dile que, si algo la incomoda, se queje, grite.»

El libro de actividades feministaEl libro de actividades feminista, de Gemma Correll, editado por Ediciones B

¿Qué es eso del test de Bechdel? ¿Quieres jugar al bingo de los trolls en las redes sociales? Seguimos con un libro para todos los públicos, sea cuál sea tu sexo, género, orientación, edad… Con este libro aprenderás qué es eso del feminismo y además te reirás mucho, ¡pero mucho! Como ves en el título, el de Gemma Correll es un libro de actividades que puedes colorear, como los cuadernos de verano, pero que además te cuenta qué es el patriarcado y por qué lo combatimos… ¡ah!, y te deja vestir a la muñeca recortable como te dé la gana.

Pequeña y Grande Ella FitzgeraldPequeña & Grande Ella Fitzgerald, de Bàrbara Alca y Mª Isabel Sánchez Vegara, editado por Alba editorial

Para los más pequeños de la casa no os podéis perder la colección de Alba Editorial “Pequeña & Grande”. Una colección de álbumes infantiles que repasa la biografía de mujeres como Audrey Hepburn, Frida Kalho, Agatha Christie o Coco Chanel. ¿Por qué seguir contándole cuentos en los que la vida de las protagonistas, más bien pánfilas, acaba con el beso del príncipe? ¡Si tenemos historias como la de Amelia Earhart o Marie Curie! ¿No son modelos más cercanos, interesantes y divertidos que la sosa de la Bella Durmiente? El último libro de la colección está dedicado a la cantante de jazz Ella Fitzgerald y tanto el texto como las ilustraciones son una delicia.

Los hombres me explican cosasLos hombres me explican cosas, de Rebecca Solnit, editado por Capitán Swing 

En verano del 2003 Rebecca Solnit fue con una amiga a una fiesta. Cuando estaban a punto de irse, el anfitrión les salió al paso y les dio conversación. Acabaron hablando de un libro muy importante que habían publicado aquel año y el anfitrión les peroró con los argumentos del libro como si él fuera su autor. Cada vez que una de ellas quería cortarle, él subía el tono y alargaba su discurso. Solnit era la autora del libro del que hablaba su anfitrión. A partir de esta anécdota se acuñó el término mansplaining que designa esas situaciones en las que un hombre le explica a una mujer en tono paternalista temas en los que realmente ella es la experta. Y en esta recopilación de artículos, Rebecca Solnit analiza no solo esa situación, también qué es en realidad la igualdad en el matrimonio o por qué se pone en duda el testimonio de las mujeres violadas. Y lo más importante, lo hace aportando datos y argumentos sólidos, con un tono distendido y en menos de 150 páginas.

Como ser mujerCómo ser mujer, de Caitlin Moran, editado por Anagrama

Este es uno de los libros más divertidos de los últimos años. Oír (porque casi la oyes) a Caitlin Moran hablar de la regla, el porno, la depilación, qué es eso de ser femenina o simplemente la evolución de los parques infantiles es desternillante. Moran te cuenta su adolescencia en un barrio marginal de un pueblecito inglés y sus primeros años en Londres y al mismo tiempo habla de temas cotidianos, en teoría nimios, pero que nos afectan profundamente. Y todo con gancho y toneladas (¡toneladas!) de humor, porque Moran demuestra que humor y feminismo nunca han estado reñidos. Así que, si quieres reírte a carcajada limpia y a la vez aprender una cosa o dos sobre el feminismo, este es tu libro.

 Los capullos no regalan floresLos capullos no regalan flores, de Moderna de pueblo, editado por Lumen

En esta selección no podía faltar un cómic. ¿Qué es eso de que las mujeres no son gamers o no leen o escriben cómics? Tan pasados estamos, ¿eh? Por supuesto que leemos Marvel, DC, Dargaud o Norma. Y también leemos a Moderna de Pueblo, Ana Oncina, Penelope Bagieu, Agustina Guerrero, Raquel Riba Rossy y muchas más. En esta selección hemos escogido a Moderna de Pueblo y su Los capullos no regalan flores, donde dinamita con humor el amor romántico y las relaciones tóxicas. ¡Alejémonos de los capullos! Si todavía no lo habéis leído, no esperéis más y regaláoslo.

Machismo 8 pasosMachismo: 8 pasos para quitártelo de encima, de Barbijaputa, editado por Roca editorial

La misma autora, Barbijaputa, lo dice: este es un “libro de autoputeo”, es decir, un libro para meterte el dedo en el ojo y que veas todas esas actitudes machistas que, aunque crees que no, tienes. Porque las tienes. Todos las tenemos. Desde criticar a esa compañera de la oficina porque mira lo maquillada que va (o lo poco maquillada que va…) hasta mirar por defecto al hombre cuando una pareja va a comprar algo y la persona que se ha dirigido a ti es la mujer. Así que sí, este es un libro dirigido a todas aquellas personas (y en especial a los hombres) que quieren desprenderse de esos “detallitos” machistas. Porque un poquito de autocrítica no va nada mal, y si es con humor, mejor.

SolteronaSolterona, de Kate Bolick, editado por Malpaso

“¡Niña, te vas a quedar para vestir santos!”, “¿Cómo que no quieres niños? ¡Ya verás cómo cambias de opinión!” “Mira que se te pasa el arroz y luego te arrepentirás…”. Es imposible no pensar en estas frases cuando lees el título del libro de Kate Bolick. Y precisamente por eso la autora lo ha elegido. En Solterona (spinster en el original), Bolick le hace un corte de mangas al patriarcado y a la idea de que una mujer necesita a un hombre y una familia tradicional para ser feliz y realizarse como persona. Habla de la libertad para escoger nuestro futuro, de la independencia femenina, vista siempre como algo peligroso, y de lo necesaria que sigue siendo la habitación propia de Virginia Woolf en el siglo XXI. En Solterona, Bolick nos obliga a hacernos una pregunta muy dura: ¿qué quieres tú de verdad, independientemente de lo que los demás quieren de ti? Ella se responde y crea, no sin esfuerzo, una vida a su medida. Y, al mismo tiempo, nos da un modelo de libertad femenina en el que apoyarnos cuando cumplimos los treinta, todo el mundo empieza con la cantinela y hasta tú dudas de tus propias decisiones.

 Mala feministaMala feminista, de Roxane Gay, editado por Capitán Swing

Roxane Gay, en broma, se define como “mala feminista” y destapa la caja de Pandora. ¿Qué es eso de mala feminista? ¿Puede haber malas feministas? ¡Claro! O al menos feministas imperfectas. Y esa idea es la que defiende Gay en la serie de artículos que conforman este libro: somos humanas, y por lo tanto, imperfectas, y también lo es nuestro feminismo. Gay se rebela contra los requisitos de perfección del movimiento y confiesa que no lo ha leído todo, que sale con tíos que son idiotas o directamente machistas y que ve Girls aunque le diría un par de cosas a Lena Dunham. Y también  mete el dedo en la llaga* recordándonos cosas como esta: “históricamente el feminismo se ha dedicado mucho más a mejorar la vida de las mujeres blancas heterosexuales en detrimento de las demás”. Una lectura muy recomendable si queréis salir del academicismo y aprender cuatro cosas sobre el llamado black feminism.

Teoria King KongTeoría King Kong, de Virginie Despentes, editado por Melusina

Al igual que Caitlin Moran en Cómo ser mujer, en este libro Virginie Despentes nos cuenta gran parte de su vida, desde la adolescencia hasta la treintena. Pero el libro de Despentes es mucho más punk, más duro, pero no está exento de humor. Sin tener un ápice de victimismo o autocompasión Despentes habla de violencia sexual, de prostitución o de las consecuencias de romper con el modelo heteronormativo de la femineidad. Habla desde la cólera pero con una lucidez devastadora. Este es el nivel pro del feminismo, el momento en el que empezamos a pelearnos entre nosotras (¿prostitución sí o no? ¿vientres de alquiler sí o no? ¿qué es exactamente el lenguaje inclusivo? ¿puede una feminista tener a otra mujer limpiando en su casa? ¿puede una feminista ser de derechas? ¡Ay, los roces…!). Leed a Despentes y comprenderéis que no hay un solo feminismo, sino muchos. Y, pese a que parezca que no, estamos todos en el mismo barco.

 

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Animales fantásticos y dónde encontrarlos, de J.K. Rowling

Animales fantásticos y dónde encontrarlos

Animales fantásticos y dónde encontrarlosHay gente que tiene tanta imaginación que es capaz de crear un mundo paralelo que perfectamente podría existir. Esas personas pueden contar una historia, tan hilada y tan precisa, que no queda ningún cabo por atar. Esos escritores pueden darnos infinidad de libros que versan sobre su mundo. Con estas palabras y, sabiendo que soy una gran Potter head, no podía estar hablando de otra persona que no fuera J.K. Rowling. Y es que esta mujer a mí me fascina. De verdad.

Hace años leí Animales fantásticos y dónde encontrarlos, un pequeño libro que todos los estudiantes de Hogwarts deberían leer. Está escrito por Newt Scamander, un mago interesado por las criaturas fantásticas, que a principios del siglo XX se dedicó a viajar por todo el mundo persiguiendo los seres más extraños que podamos imaginar. En sus breves hojas, encontramos un resumen de cuáles son las especies que debemos conocer si nos vamos a adentrar en el mundo mágico. Porque si algo hay en Hogwarst, son criaturas fantásticas. Y ya no solamente en el bosque prohibido, donde duermen seres que sería mejor no ver con los propios ojos, sino también en el lago negro o incluso dentro de las paredes del castillo —no olvidemos al basilisco—. Y es que para ser un buen mago, hay que conocer las criaturas a las que te vas a enfrentar. O incluso aquellas que pueden, en un momento dado, salvarte la vida, como es el caso del fénix o del hipogrifo. Y eso Harry lo aprendió muy deprisa, en el momento en el que conoció a Hedwig, su lechuza. Esos animales pueden llegar a convertirse en verdaderos amigos, por eso no es de extrañar que todos cojan especial cariño a sus mascotas —pobre Ron, qué decepción se llevó con Scabbers, pero esa es otra historia de la que hablaremos en otro momento—.

J.K Rowling, nos regaló hace años esta maravilla, ahora editada de nuevo por Salamandra, haciendo que nos sintiéramos parte de la saga. Leer Animales fantásticos y dónde encontrarlos es meterse en una clase de Hagrid. Es estar en un aula de Hogwarts. Es sentirse parte de la historia al leer los comentarios que Ron y Harry hicieron en el manual. Es volver a la saga más querida. Es volver a la infancia. Es volver a creer en la magia.

Con este, ya habré leído los siete libros de la saga principal, la nueva historia que habla del hijo de Harry —Harry Potter y el legado maldito—, el guion original de la película de Animales fantásticos y los tres relatos publicados por Rowling —el que nos ocupa, Los cuentos de Beedle el Bardo y Quidditch a través de los tiempos—. Así que creo que ya no me queda leer nada más sobre este personaje. No sé si Rowling se decidirá a darnos más magina en forma de papel, pero si lo hace, tened por seguro que estaré esperando impacientemente para volver a uno de los lugares más felices y que más recuerdos me trae de mi infancia: el castillo de Hogwarts.

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El amor te hará inmortal, de Ramón Gener

El amor te hará inmortal

El amor te hará inmortalMorir no es lo peor que le puede pasar a una persona. En ocasiones, por duro que sea, es lo mejor. Si no hay vuelta atrás, si se sufre un infierno de dolor, morir es una liberación. Y muchas veces, sino siempre, lo pasan peor los que se quedan cuando esa persona se va. Son ellos los que van a continuar sufriendo, de otra forma, pero sufriendo en definitiva.

Aunque peor aún es morir más de una vez. Y no hablo de vampiros precisamente. Dice Ramón Gener:

“Mi padre murió dos veces. La primera, una mañana soleada en la que el Alzheimer nubló su mente y me olvidó. La segunda, tres días antes de Navidad, cuando, convertido en el Bolero de Ravel, dejó de respirar”.

Y aún podría morir una tercera vez. Cuando ya ni los hijos de sus hijos se acuerden de él.

Un año después de la segunda muerte, la física, Ramón seguía sin entender su ausencia. La vida seguía, pero él estaba perdido. Consultó libros médicos, de psiquiatras, de voluntarios en cuidados paliativos, libros que explicaban las fases del duelo, qué hacer y cómo reaccionar, pero ninguno conseguía aclararle nada. No fue hasta que ante él aparecieron Cloto, Láquesis y Átropos, las tres hermanas Moiras que tejen el destino de cada ser humano, cuando comenzó a entender y a sobrellevar el duelo.

A Ramón Gener (barítono, pianista, escritor y divulgador musical, ahí es nada…) lo encontré por casualidad un día en la tele haciendo zapping. En el programa This is Opera. Me gusta la música clásica. De pequeño la oía más que ahora y era capaz de identificar autores y títulos de obras. No la he dejado de lado, de vez en cuando me gusta ponerme algo de Beethoven o Satie o un mix con un totum revolutum e incluso a veces investigar por la red para descubrir algo que me guste o escuchar programas de radio dedicados a esta música. Por desgracia, la ópera no es lo mío. Confieso que, salvo las partes conocidas, me aburre. Pero el espacio que tenía Gener para hablar de ella, era muy entretenido. Daba igual que la ópera te gustara o no. Daba gusto oír sus explicaciones y la pasión con la que vivía la música. Tenías que quedarte y ver el programa entero. Era como uno de esos profesores con los que aprendías la lección sin esfuerzo, sin querer siquiera poner de tu parte. Se notaba que le gustaba aquello de lo que hablaba y que lo vivía con auténtica pasión.

Eso fue lo que me hizo fijarme en este libro. Si alguien que explica las cosas, (de algo que no te llama mucho), de forma tan elocuente, escribe un libro, quiero ver cómo es. Eso y saber que vamos a tener encuentros con Verdi, Brahms, Wagner, Joaquín Rodrigo…

En El amor te hará inmortal, Gener viajará en el tiempo y espacio, gracias a las Moiras,  y visitará a músicos a los que admira y que están en una situación idéntica a la suya: la pérdida de alguien a quienes amaban. Pero no los visita como músicos, (que también, que ese es uno de los atractivos, sin duda, del libro), sino como lo que hay tras esa faceta artística: personas. Personas aisladas de la vida. Golpeadas y sin esperanza.

“¿Acaso es posible no quedarse aislado por un tiempo después de la muerte de un ser querido? Antes estabas con alguien y después ya no. Antes pensabas por dos, por tres o por cuatro y después ya no. Después solo piensas para uno. O mejor dicho, después ya ni siquiera piensas. Después todo es distinto. Comes solo. Te sientes solo”.

Así, nos encontraremos con Verdi, María Callas, Toscanini, Farinelli, Brahms, María Malibrán, Berlioz, Joaquín Rodrigo, Wagner, Puccini… y Gener tendrá la astucia para, además, emparejar cada uno de estos genios con personajes mitológicos.  Y todo esto, con el fin de encontrar ese puente que le saque de ese aislamiento y le devuelva a la vida.

El amor te hará inmortal es un libro lleno de anécdotas de músicos pero sobre todo de emociones y sentimientos con el nexo común de haber sido desencadenados por la muerte. Es el deseo de salir de un pozo que tarde o temprano y en varias ocasiones, nos alcanza a todos.

“El hilo de la vida sigue y, con el tiempo, siempre pasa algo o alguien viene a rescatarnos. Siempre aparece un puente para conectarnos de nuevo al mundo –concluyó Láquesis, muy segura de sí misma”.

Un libro que ya sabía que iba a gustarme, pero que me ha sorprendido gustándome más de lo esperado y que me va a llevar a descubrir otras lecturas (ya ando en busca y captura del primer libro de Gener) y otras músicas.

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Quidditch a través de los tiempos, de J.K Rowling

Quidditch a través de los tiempos

Quidditch a través de los tiemposQuien me conoce sabe que no soy muy de deportes. Ni me gusta verlos, ni me gusta practicarlos. Aunque sí es cierto que, cuando vivía en Madrid, me encantaba acercarme al estadio Vicente Calderón, vestida de colchonera y armada con un buen bocadillo de jamón, a pasar las frías tardes del invierno madrileño. Me divertía una barbaridad y la semana que tocaba jugar en casa me la pasaba pensado en el partido. Pero no puedo considerar que eso equivalga a que me guste el deporte. Porque si me pones un partido en la tele… probablemente me quede dormida a los cinco minutos escuchando la monótona voz de los comentaristas. Lo que me gustaba era la diversión, el ambiente que se respiraba al lado de Manzanares cuando una oleada de gente ataviada de camisetas y bufandas rojiblancas se iba acercando al campo. Lo que me encandilaba era el olor a emoción que se podía respirar cuando el fondo sur comenzaba a cantar dejándose las cuerdas vocales en cada aliento. Lo que me llenaba de alegría era el escuchar: “gol, uy”, cuando parecía que sí, pero al final era que no. Porque eso significaba que la afición apoyaba a su equipo, y sobre todo, que tenía fe en él. Cuando salía del partido, con las mejillas encendidas y una sonrisa en la cara (ganara o perdiera mi equipo), me iba a casa sabiendo que iba a comenzar una semana nueva, lo que significaba que ya quedaba menos para el siguiente partido.

No sé si eso es que te guste el deporte. No sé si eso es que te guste el fútbol. Yo solo sé que lo disfrutaba con todas mis fuerzas y ver la bandera de mi equipo colgada del techo hacía que la semana se me pasara volando.

Esa emoción de la que hablo, la he podido revivir al leer la saga de Harry Potter y, más en concreto, Quidditch a través de los tiempos. Como todos los fans sabéis, el Quidditch es el deporte oficial en el mundo donde los magos conviven con los humanos, y que goza incluso de ligas y mundiales. Sin duda era el deporte favorito de Ron. Pero imaginaos la cara de Harry, que siempre vivió entre muggles, cuando descubrió que para jugar al deporte nacional había que montarse en una escoba y perseguir una diminuta pelotita dorada —llamada snitch— que surca los cielos a velocidad de un rayo. Todo ello sin contar con las endiabladas bolas que persiguen a los jugadores haciendo que el juego se vuelva un poco más complicado. Además, hay que añadirle que algunos jugadores deben encargarse de batear y meter las bolas por los tres aros preparados para ello. Una locura de juego. Del que Harry se enamoró en cuanto escuchó hablar de él. Y algo tendría que ver el llevarlo en la sangre, ya que James Potter, su padre, fue uno de los mejores cazadores de Hogwarst.

En Quidditch a través de los tiempos, J.K. Rowling nos sumerge en las entrañas de este deporte, contándonos las anécdotas más importantes desde que naciera este juego y las curiosidades que todo admirador debería conocer. Gracias a Salamandra y esta nueva edición, podremos tener en nuestras manos una réplica del libro que descansa en la biblioteca de Hogwarst. Libro que, estoy segura, fue el único que leyó Ron por voluntad propia.

Para los fanáticos de Potter y sus amigos, conocer un poco más de la historia siempre es un gran placer. Como ya os he dicho, no soy gran amiga del deporte, pero no me importaría en absoluto ondear mi bandera azul de Ravenclaw mientras disfruto de una buena cerveza de mantequilla y unas grageas de Bertie Botts (esperando, como siempre, que me toque una de chocolate y no una de cerumen).

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Lola Vendetta. Más vale Lola que mal acompañada, de Raquel Riba Rossy

Lola Vendetta

Lola VendettaUna mujer de pie con una katana ensangrentada en una mano y un rotulador rojo en la otra. Sonríe. ¿Puede haber mejor portada que esta? Ya os lo digo yo. No. Claro que no. Es la imagen con la que Raquel Riba Rossy nos presenta a su personaje estrella: Lola Vendetta.

Para los que la conozcáis, Lola es una mujer joven, mordaz, impulsiva y con un gran sentido de la justicia que lucha contra lo que no le gusta de maneras a veces poco ortodoxas. Por ejemplo con una katana. Su creadora cuenta que el personaje nació para canalizar sus frustraciones diarias contra las pequeñas descortesías, encontronazos y choques que tenemos con gente que no respeta nuestro estilo de vida (o directamente con gilipollas, a  ver, que quería decirlo fino pero quizás no se entendía). Cuando tuvo unas cuantas viñetas, Riba Rossy decidió colgarlas en las redes y vio que tenían buena aceptación. Eso la animó a darle más profundidad al personaje de Lola Vendetta hasta el punto en el que está ahora: con más de 100.000 seguidores en las redes se ha convertido en la voz que grita lo que muchas mujeres normalmente nos callamos.

Y, como era de esperar (y muchos de sus seguidores deseaban), Raquel Riba Rossy ha ordenado parte de las viñetas para crear un libro que ahora publica Lumen. La historia se estructura de manera cronológica en un año separado por las cuatro estaciones (del año, pero también interiores) que vive el personaje de Lola. Empieza con el Otoñus W.T.Fus, en el que algo empieza a oler a podrido en la relación de Lola con su novio. La vemos caer en un invierno helado y levantarse y brillar a lo largo de la primavera y el verano. Al mismo tiempo, y viñeta tras viñeta, Riba Rossy se carga el mito del amor romántico, los tabús sobre el cuerpo femenino y nos da dos o tres lecciones magistrales de autoestima.

Todos tenemos algo de Lola Vendetta y leerla es liberador. Y, por supuesto, empodera. Verla tender la mano a una mujer a la que están agrediendo o enseñarle el dedo al machismo ayuda, como hizo al principio con su autora, a descargar la frustración que nos produce no poder evitar todas y cada una de estas situaciones. Lola también plasma con precisión milimétrica los detalles más escabrosos que inventan nuestras mentes (ay, esas viñetas de pesadilla en la que se ve absorbida por una vida familiar que no desea) y dota de una belleza liberadora a elementos como la regla o la masturbación que todavía siguen siendo tabú.

Si en los últimos años os habéis enganchado a Moderna de Pueblo, La Volátil o Caniculadas, corred a hacerle un hueco en la estantería a Lola Vendetta. Son más de ciento cincuenta páginas en negro, blanco y rojo que se leen en un momento pero a las que se vuelve a menudo, para recomendar a amigas, para disfrutar detalles que te habías perdido, para buscar unas risas o descargar un poco de mala leche.

Lola Vendetta es sangrienta, divertida, feminista y tiene las cosas muy claras. Recuerdo que el día de la presentación en Barcelona pasé por delante de la librería en la que la hacían y no pude quedarme. Pero me dio tiempo de ver a Raquel Riba Rossy con una gran sonrisa en los labios (rojos) y rodeada de gente en la entrada. Desde aquí le pedimos que siga dibujando a Lola, y todo lo que se le ocurra.

Laura Gomara @lauraromea

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Ether: La muerte de la última llama dorada, de Matt Kindt y David Rubín

Ether la muerte de la última llama dorada

Ether la muerte de la última llama doradaEl año pasado el museo del Prado reunió las mejores obras del pintor Jheronimus Bosch, más conocido como el Bosco, para conmemorar los cinco siglos de su muerte. Entre esas obras se encontraba El jardín de las delicias, un tríptico pintado al óleo que es una portentosa obra de imaginación. No tuve la oportunidad de visitar el museo, pero desde la página web de éste pude escrutar con tranquilidad todos los detalles del cuadro. Todos esos seres deformes, monstruos, animales imposibles, abominaciones de la naturaleza; todos ellos formando parte de un todo tan fantástico que me dejó atrapado durante horas preguntándome qué vivencias habría tras esos personajes. No el significado alegórico, sino las historias que contaban sus estáticas acciones. La liebre que vagabundea por entremedio del alboroto que forma una aglomeración de cuerpos desnudos, ¿anda pérdida o solo está curioseando? El tipo con cabeza de arándano que yace junto a una muchacha, ¿ella le ama a pesar de su extraña deformidad o solo está con él por su dinero? Cosas por ese estilo. Todos esos personajes llegaron a conquistarme hasta tal punto que sentí que formaba parte de ese lugar. La primera vez que puse un pie en Ether sentí exactamente lo mismo. ¿Pero qué es Ether?

Ether: La muerte de la última Llama Dorada es un cómic escrito por Matt Kindt y dibujado por David Rubín. Ether también es un mundo mágico, un mundo de lugares imposibles y seres de disparatada composición biológica que se haya en una dimensión alejada, pero a la vez en los aledaños de la nuestra. Un paraíso para la vista con una aventura tras cada esquina. Un misterio por resolver para todo buen científico. Una golosina que saborear para todo buen aventurero. Boone Dias es ese aventurero. Un explorador interdimensional con la mente analítica de Sherlock Holmes, el anhelo de sondear lugares recónditos de Ernest Shackleton y el arrebatador carisma de Indiana Jones. Y mientras Boone Dias se deja seducir por esa magia, en la cual hay mucho de ciencia, los habitantes del lugar solicitan su ayuda siempre que se perpetra un crimen. ¿El último? ¡La Llama Dorada ha sido asesinada! Las dotes de Boone Dias serán necesarias más que nunca.

Cuando todavía estoy recuperándome de la resaca de Gran Hotel Abismo, cuando aún tengo que hacer un esfuerzo para no asaltar a cualquiera de todos esos políticos corruptos que reptan por nuestro país y apretarles, pero bien apretado, el nudo de la corbata, llega la nueva obra de David Rubín. Esta vez su compinche es Matt Kindt. O llega la nueva obra de Matt Kindt con David Rubín como camarada. Tanto monta monta tanto. Ambos nos llevan a una historia repleta de fantasía sin tapujos ni medias tintas. Algo que se hace patente desde la página uno, con un protagonista que parece hablarle directamente al lector, aunque en realidad la charla la mantenga con Glom, una especie de gorila con patas de cabra que es el guardián de La Encrucijada: el portal entre la Tierra y el reino mágico de Ether y que se convertirá en el compañero inseparable del protagonista. Delirante, ¿eh? Pues aún queda mucha tela por cortar. Aun así la tendréis que descubrir por vosotros mismos pues Ether: La muerte de la última Llama Dorada es una de esas obras en las que cuanto menos se sabe más se disfruta.

Sí puedo explicaros, en cambio, que la narración engancha como una droga dura. Primero con todos esos flashbacks que los autores han introducido en el momento idóneo, sin entorpecer nunca la acción, y que añaden profundidad al cómic al explicar lo necesario para que podamos avanzar por la historia. Y luego con ese marcado, desgarrador incluso, contraste entre el colorido y deslumbrante mundo mágico de Ether y el oscuro, real y desalentador mundo real. Tras visitar Ether, mi primera vuelta a la Tierra fue dolorosa, triste, con la sensación de haber perdido algo irrecuperable. Esa sensación de formar parte de ese lugar… ¡Ya os lo dije! Y por último están los conceptos, las historias de batallas pasadas, la fauna del lugar, los habitantes de la ciudad de Agartha, todo en conjunto encaja de forma tan delicada, tan precisa, que conforman en su totalidad un mito.

Si el guion de Matt Kindt es una bomba el dibujo de Rubín es esa mano que la activa, permitiendo que inmoles tu sentido de la vista en una explosión de colores y de dibujos prodigiosos. Atención a los colores de Ether. A los de la Tierra. Esa forma de acentuar las diferencias entre los dos mundos. Esos manchurrones que caen de forma controlada sobre esos dibujos que muestran recuerdos y que se asemejan a esas fotografías ajadas por el paso del tiempo ¿Y qué decir del diseño de personajes? Pues no mucho, porque por mucho que me esfuerce me quedaré corto, por mucho que lo intente no seré capaz de hablar de esos rostros de mirada tierna, dura, sincera, de mirada gatuna; de la heroica y sinuosa complexión de la Llama Dorada; o de esos animales voladores, corredores o nadadores de fabulosa apariencia que solo habitan en los sueños más intensos o en las locuras más enfermizas.

Ether: La muerte de la última llama dorada (con una edición impecable por parte de Astiberri) es un cómic único e inclasificable, además de un tsunami de imaginación que te zambullirá en un mundo mágico. El único pero de Ether es que se acaba, y al ser un primer volumen, de espero muchos más, es necesario esperar. Y como he dicho antes este cómic es pura droga, así que la espera puede provocaros un síndrome de abstinencia bastante agudo que, por suerte, podéis remediar releyéndolo hasta la extenuación.

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El carterista, de Kazuo Koike y Goseki Kojima

El carterista

El carteristaEn buena hora se me ocurrió meterme en el mundo manga, pues resulta que no es tal mundo, sino una galaxia, y lo que se presentaba como un viajecito a un género diferente lleva así camino de convertirse en un exilio definitivo. Parece que he caído en un agujero negro, el del manga, y nadie va a poder sacarme de allí. Y la verdad es que ECC, con la publicación de clásicos del género como este El carterista, no está precisamente colaborando para mi regreso a la tierra, a ese mundo en el que había otros libros, otras novelas, otras historias, y el manga no era más que una estrella lejana en el cielo.

Os escribo, pues, desde mi agujero negro, donde estoy en compañía de Ankuro, un joven, diestro y misterioso carterista que carga con el juramento que se hizo a raíz de una terrible tragedia que le acaeció siendo niño. Estamos en Edo, que por si, al igual que yo, no lo sabíais, era el nombre que tuvo hasta 1868 la megalópolis que hoy conocemos como Tokio. La historia que va a suceder transcurre a mediados del siglo XIX, en una sociedad que estaba constituida por cuatro grandes clases: los samurái, los campesinos, los artesanos y los mercaderes… Un momento, ¿he dicho cuatro? Me temo que he olvidado un grupo social de extraordinaria relevancia para esta historia: los carteristas.

El carterista se abre con una gran escena, en la que un iracundo samurái acusa a una bella mujer de haberle robado la cartera. La mujer niega las acusaciones y reta al samurái: si ella demuestra su inocencia, él se postrará en el suelo para disculparse. Lo que sucede a continuación puede sugerir que nos vamos a encontrar con una típica historia de golfo encuentra a golfa, que tan bien nos ha contado el cine con películas como Los timadores. Sin embargo, no van por ahí los tiros, y la novela empieza a sorprendernos por sus inesperados giros, por el retrato que hace de la vida y costumbres sexuales de los edoítas, por su brutal violencia, por el exquisito modo en que se organizaba el mundo del hampa, y, sobre todo, por el retrato psicológico del protagonista principal.

Ankuro, al que todos llaman An, se revela bien pronto como un personaje carismático y oscuro, capaz de hacer enloquecer a las mujeres y de salir bien parado, gracias a sus argucias, de las crueles y refinadas trampas que le tienden los jefes de la banda de carteristas de turno. A An le gusta jugar. Confiado en su destreza e inteligencia, renuncia a las victorias fáciles y da a su contrincante la oportunidad de vencerle, como un cowboy que acepta enfrentarse con un revólver y un solo cartucho a un forajido con dos cargadores llenos. La comparación con los cowboys no es baladí, pues esta gran novela puede recordar al lector al legendario western Centauros del desierto. Al igual que John Wayne, An es un hombre sediento de justicia y con una misión, y nada, ni el amor de una mujer, ni una banda de carteristas, ni una colección de consoladores (sí, como lo oís) de todas las formas y colores lo va a desviar de su camino…

…¿o quizá sí? Para averiguarlo habrá que esperar al segundo volumen de este gran manga de violencia, sexo, venganza y algún que otro samurái.

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Laura & Dino, de Alberto Montt

Laura & Dino

Laura & DinoA las redes sociales se les podrá acusar de muchas cosas, pero no cabe duda de que son el escaparate para todo ese ingenio y arte, anónimo o no lo suficientemente conocido, del que no llegaríamos a disfrutar si no fuera por ellas. Yo he de agradecer a una de esas redes sociales el haber descubierto Dosis diarias de Alberto Montt, donde el ilustrador chileno cuelga sus viñetas, la mayoría de ellas protagonizadas por Laura y Dino. Cuando las leí por primera vez, me resultó llamativo que el padre de Laura, una niña de unos siete años, fuera un dinosaurio, pero, como se decía en la escena final de la famosa película de Billy Wilder, nadie es perfecto. Aunque tampoco es tan extraño, ¿no? ¿Qué padre no se ha sentido del Jurásico al hablar con sus hijos? Tras unas pocas viñetas, que Dino fuera un dinosaurio solo supuso una razón más para que estos dos entrañables personajes me cautivaran, porque no faltan los chistes sobre dinosaurios, y a mí me hacen mucha gracia, para qué lo voy a negar.

A través de sus conversaciones cotidianas, este padre y esta hija reflexionan sobre la vida de hoy en día y sobre ellos mismos, sacan sus particulares moralejas a los cuentos populares y se enfrentan, cada uno a su modo, a los pequeños retos de las relaciones paternofiliales. Las viñetas de Laura & Dino destilan humor en cada línea, a veces cargado de ironía y otras, de ternura. Los pensamientos de Dino son esa visión pesimista o descreída de la adultez, pero que es vencida irremediablemente por la ingenuidad infantil de Laura, que no pocas veces es sabiduría en estado puro.

Es difícil no sentirse identificado con estos dibujos que transmiten tanta verdad. Da igual si se es padre o si se es uno más de los que se escaquean del gimnasio, sienten que su trabajo les roba mucha vida o son adictos a las nuevas tecnologías y a la pizza, todos se verán representados. Es evidente que esas escenas nacen de las propias vivencias de su autor y que Dino y Laura son los álter ego de Alberto Montt y su hija, lo que los hace más adorables todavía. «Voy a dibujar esto, aunque sé que no quedará, ni de lejos, tan lindo como fue», dice Dino en una de las viñetas, y es imposible que al lector no se le escape una sonrisa de complicidad, al ser partícipe de esas pequeñas anécdotas familiares que se convierten en momentos únicos. Y es que Laura & Dino es el homenaje de un padre a su hija, esa personita que le enseña tantas cosas cada día, y es un gustazo disfrutar de la preciosa relación que existe entre ellos.

Si a esa red social que os comentaba al principio le agradezco el haberme descubierto a esta pareja tan singular, no me queda menos que agradecer también a Reservoir Books que haya recopilado sus viñetas en un libro para que pueda tener a Laura & Dino en mi casa. Ahora solo tendré que acercarme a mi estantería para tener mi dosis diaria de Alberto Montt, una inyección de humor y de ternura que siempre me saca una sonrisa.

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Tres minutos de color, de Pere Cervantes

Tres minutos de color

Tres minutos de colorHay una pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez en la vida. Todos, sin excepción. Y el que diga que no, ten por seguro que estará mintiendo. ¿Qué hay tras la muerte? Muchos se preguntan qué nos espera el día que abandonemos esta vida, y nadie ha vuelto de allí con respuestas. O sí. Porque hay varias personas que afirman haber pasado por una ECM (Experiencia cercana a la muerte), situaciones aún poco investigadas por la ciencia, quizá porque en situaciones así, la religión, la moral y lo racional tienen muchas probabilidades de chocar.

Pere Cervantes ha dedicado los últimos años al estudio de estos extraños fenómenos y, fruto de ello, nos presenta Tres minutos de color, su tercera novela tras No nos dejan ser niños y La mirada de Chapman. Esta atípica novela negra está protagonizada por Coque Brox, inspector de policía y jefe de la unidad de desaparecidos en Barcelona. Coque es un tipo huraño, como muchos de los protagonistas de este género literario, pero además sus comportamientos políticamente incorrectos le hacen ganarse enemistades entre sus compañeros y lo que es más grave, entre sus superiores. La historia comienza con el protagonista intentando encontrar a su compañero y amigo Palma, desaparecido en misteriosas circunstancias. Mientras tanto, vamos conociendo más aspectos de su vida. Coque Brox tiene que lidiar con un grave problema físico, su acromatopsia, que le hace percibir la vida en blanco y negro. A esto se le añaden problemas personales, con una ex mujer con tendencias suicidas y una hija cuyo cariño le cuesta recuperar. En definitiva, una triste y solitaria vida en blanco y negro.

Coque conocerá de primera mano el tema de las ECM gracias a Nadia, cardiocirujana, y a Óliver, compañero de piso del inspector, otro hombre peculiar cuyo único interés está en la vida virtual que lleva en el famoso juego World of Warcraft. Este atípico trío sostiene el mayor peso de una novela, que Pere Cervantes va manejando con brío, a base de capítulos cortos e intensos que hacen mantener una tensión siempre elevada en el lector. Los métodos de Coque bien recuerdan a épocas pasadas, pero sin embargo es fácil sentir aprecio por él.

Tres minutos de color consta de dos partes bien diferenciadas. Si la primera se centra en la investigación pura y dura, la segunda es más… no sabría muy bien como decirlo. O sí sabría, pero es difícil hablar de ella sin destripar parte de lo que en ella ocurre. Quizá lo mejor sería decir que en la primera parte se hacen muchas preguntas, y que en la segunda Pere Cervantes y sus personajes se dedican a encontrar esas respuestas. Y una apuesta así de arriesgada agranda el valor de la novela si sale bien, como es el caso de esta historia, en la que Alrevés vuelve a demostrar que aquello de poli-busca-asesino no es una estructura inamovible dentro de los cánones de la novela negra, que se puede dar una vuelta de tuerca para seguir buscando el factor sorpresa dentro del lector.

Mi primer contacto con Pere Cervantes termina con muy buena nota. Tres minutos de color es una historia diferente, bien contada, con unos personajes completos y muy interesantes y con un tema, el de las ECM, que puede tener mucho más recorrido literario (y esperemos que también científico).

César Malagón @malagonc

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El día que se perdió la cordura

El día que se perdió la cordura

El día que se perdió la corduraHay ocasiones que parece que uno está tocado por una varita mágica, como le ha pasado en esta ocasión a Javier Castillo, pero para que pasen las cosas hay que intentarlo una y otra vez. Este autor se autopublicó en Amazon, su novela gustó y se iniciaron montones de descargas, en la actualidad casi cincuenta mil. Supongo que por ese motivo una tarde de febrero Ana, editora de Suma, escribió a nuestro autor y le propuso editarle en papel su novela El día que se perdió la cordura.

Buen olfato en de esta editora, pues aunque yo he leído una segunda edición, me consta que deben llevar cuatro, y no descarto que cuando ustedes lean esta reseña ya lleve seis.

Siguiendo con mis famosas y conocidas casualidades de tipo “Austerianas”, les contaré que este libro ha llegado a mí también de forma casual ya que, en mi casa, por lo general soy yo quien recomiendo libros al resto de la familia, pero en esta ocasión fue mi hija quien me dijo: “¡Atenta a este autor que la está petando con su primera novela en Amazon!”. Miré y vi que casi todo el mundo que la había descargado hablaba de que había llegado al libro por “casualidad” y que no se arrepentían de haberlo comprado. Como ven también mi hija tiene mente de editora 😉

Y así fue que cuando yo quise conocer la historia de este escritor de Fuengirola adquirí ya una segunda edición en papel. Según ha contado él a los medios de comunicación, El día que se perdió la cordura la planificó y escribió durante los 40 minutos diarios que duraba el trayecto del tren de su localidad de residencia a Málaga, ciudad en el que trabaja como consultor de finanzas. “Tardé medio año en planificar la novela y un año en escribirla”, ha manifestado Javier Castillo. Está claro que por su profesión sabe que el tiempo es oro y que todo tiene que estar bien organizado.

Pues bien, este Thriller que hoy les traigo me lo he merendado en dos tardes; el autor ha sabido captar la atención lectora desde el primer capítulo, por cierto, se nota que es un buen lector y sabe que los capítulos cortos y no secuenciales arrastran más allá de la curiosidad, cerca, muy cerca de la adicción.

La historia está narrada en primera y tercera persona, y en tres espacios temporales muy fáciles de seguir para el lector poco habituado a ello, la escritura de Javier Castillo es muy directa, muchos diálogos, frases cortas y un vocabulario muy adecuado para el estilo de lectores que pretende atraer.

“24 de Diciembre de 2013. Boston

Son las doce de la mañana del 24 de diciembre, falta un día para Navidad. Camino por la calle tranquilo, con la mirada perdida y todo parece que va a cámara lenta. Miro hacia arriba y veo cuatro globos de color blanco alzarse alejándose hacia el sol. Mientras ando escucho gritos de mujeres y noto como la gente a lo lejos no para de observarme…”

Así empieza El día que se perdió la cordura, con un hombre al que aun no conocemos que aparece en el centro de Boston, desnudo y sujetando con su mano la cabeza de una mujer.

Pronto el autor nos irá presentando a los diferentes personajes como el Dr. Jenkins, director de un centro psiquiátrico, a Estella Hyden que es agente del FBI o a la familia de Steven y su esposa Kate, con los que nos trasladaremos hasta la localidad de Salt Lake.

Los personajes los deja perfilados pero sin profundizar demasiado en ninguno de ellos, aunque no descarto que este libro tenga una continuación en la mente del autor en la que deberá darle más empaque a aquellos con los que pretenda seguir trabajando. La trama, el encaje de la historia y la forma de cerrarla prevalece sobre los propios personajes.

Ha hecho bien en llevar la historia a EEUU porque aunque siempre he pensado que en España tenemos nuestro Puerto Hurraco particular, hay cosas que solo podemos creerlas cuando pasan en ese lugar en el que puede pasar casi cualquier cosa.

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