Publicado el

Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak

Donde viven los monstruos

Donde viven los monstruosMe siento un poco indefensa, tengo que admitirlo. Voy a hablar de un clásico de la literatura infantil que he tardado treinta y un años en tener entre mis manos y en leer. Puede que me llevéis años y lecturas de ventaja, pero puede que aún haya gente que todavía no haya leído este libro. Si estáis en el segundo grupo, como yo, este es nuestro momento. Acercarse por primera vez a esta obra siendo adultos también tiene sus ventajas. Eso sí, dejad que resurja vuestro lado más infantil mientras pasáis sus páginas y os adentráis en el maravilloso mundo de Sendak. Merece la pena.

Donde viven los monstruos, escrito por el norteamericano Maurice Sendak, se publicó por primera vez en 1963 con el título original Where the wild things are. Desde su publicación, este libro ha obtenido numerosos premios (Medalla Caldercott o el Boston Globe-Horn Book Award) y se convirtió en un absoluto éxito. Pero, ¿sabéis que es lo mejor? Que cincuenta y cuatro años más tarde, el libro sigue vendiéndose tan bien como el primer día. Algo que pocos libros consiguen, algo que convierte a un libro en un clásico. Por ello, la editorial Kalandraka ha decido lanzar esta edición especial dentro de su catálogo. Así, además de conseguir nuevos lectores, los rezagados como yo, tenemos una nueva oportunidad de hacernos con él. ¡Ya era hora!

Pero a ver, ¿de qué trata Donde viven los monstruos para que este libro sea todo un clásico? Pues creo, quizá, que la clave reside en la sencillez y en la bonitez, que aunque es una palabra que no exista, le viene genial al cuento.

Una noche como cualquier otra, Max se enfunda su traje de lobo y comienza a hacer travesuras de todo tipo por la casa. Cuando su madre, tras haberle llamado monstruo, le manda a la cama sin cenar todo cambia en su pequeño universo. De repente, su habitación se convierte en una selva enorme llena de lianas y árboles y Max, decidido y aventurero, se adentra en ese mundo que nace entre las cuatro paredes de su habitación. Navega a través del día y la noche, de las semanas y los años, en un su propio barco hasta llegar al lugar donde viven los monstruos. Terribles, salvajes, con sus rugidos, sus grandes ojos y sus garras terribles. Pero, ¿creéis que esto podría asustar a Max? En absoluto, Max consigue amansarlos con su truco infalible hasta hacer reconocer a los monstruos que, sin duda, él es el más monstruo de todos. Y allí, convertido en rey de todos los monstruos, comienza la fiesta.monstruos

Pero hasta los monstruos se siente solos, incluso el rey de todos ellos. Y si encima te llega un olor a comida rica, hasta las fieras más salvajes consiguen amansarse. ¿Qué pasará entonces con Max?, ¿volverá a cruzar días y semanas hasta llegar de nuevo a su habitación o seguirá siendo el rey de los monstruos por siempre? Bueno, lectores, es vuestro turno. Ahora os toca a vosotros adentraros en este maravilloso mundo.

Obviamente, el éxito de este libro no se debe solo a su historia. Las preciosas ilustraciones, también obra de Maurice Sendak, completan esta genial obra.

Está bien enfrentarse a los clásicos, aunque sea después de treinta y un años. Ya me siento  menos indefensa, ya me parece más mío este libro. Ahora también entiendo su merecido éxito. Creo que me voy a animar a ver la adaptación cinematográfica que dirigió Spike Jonze en 2009. Sí que atrapa este universo de Sendak.

[product sku= 9788484648581 ]
Publicado el

Si decido quedarme, de Gayle Forman

Si decido quedarme

Si decido quedarmeMia pensaba que el chelo era un instrumento solitario. Pensaba que la vida que había elegido era el motivo irremediable de que se apartara de toda la gente de su edad. Sus padres habían demostrado siempre ser unos rockeros de pura cepa. Su hermano adoraba a Iggy Pop. Y ella solo era capaz de escuchar a Beethoven o a Schubert. Era como la oveja negra de la familia, pero al revés. Aunque al fin y al cabo, el resultado es el mismo: no encajaba. Ni en su familia, ni en su clase, ni siquiera en su generación.

Un día, Mia conoció a Adam, un chico que iba a su instituto y que a su corta edad ya sabía lo que era ser una estrella del rock. Y él se fijó en ella. No podía apartar la mirada cuando pasaba por delante del aula de música y la veía ensayando con el chelo. Esa forma de sujetar el arco, esa manera de cerrar los ojos mientras sentía la música, esa pasión y a la vez delicadeza que emanaba de cada movimiento.

La vida son momentos. Hoy te estás preocupando porque a ti te gusta la música clásica y a tus padres el género rock. O estás tan pendiente de recibir una carta de un conservatorio donde hiciste una audición y que podría cambiar tu vida que se te olvida hasta desayunar. Y mañana, estás tirada en la cuneta de una carretera, mientras tus padres y tu hermano agonizan a tu lado.

Si decido quedarme es el mejor título que le han podido dar a esta novela. En ella, Mia, después de sufrir un gravísimo accidente de coche junto con su familia, se debate entre la vida y la muerte. Su vida pende de un hilo y la única que puede hacer algo para quedarse en este mundo es ella.

Gayle Forman nos trae una novela corta de la que muchos ya habíamos oído hablar. Personalmente la conocí cuando vi el trailer de la película protagonizada por Cloe Moretz. Por supuesto, solo fui capaz de ver la película una vez leído el libro, así que ha estado en mi lista de pendientes durante una buena temporada. Me pondría a hacer una comparativa entre el largometraje y la historia original, pero esto se me acabaría yendo de las manos, así que seguiré centrándome en lo que me tengo que centrar.

Si decido quedarme es un libro que te hace recapitular. Es decir, Mia tiene una vida normal, con sus preocupaciones y sus alegrías. Como cualquier adolescente. Va a clase, tiene una pasión, una mejor amiga, una familia envidiable y un novio que la adora. Y, de repente, todo se acaba. La vida que había llegado a conocer, desaparece. Sus sueños, ilusiones, esperanzas… ya no valen para nada. Su vida depende literalmente de sus ganas de vivir, pero ¿qué pasa si estas ya no existen? ¿no sería mejor dejarlo todo y descansar en paz?

Por lo que he visto en las redes sociales, este libro ha atrapado sobre todo a la gente joven. Gente que se ve reflejada en Mia, que se identifica con la historia y que sabe que una cosa así nos puede pasar a cualquier en cualquier momento. Ese jugar con la muerte y la vida que nos ofrece Gayle Forman, hace que hasta los más enemigos de la filosofía se pregunten qué sentido tiene la vida o qué pasa si uno ya no quiere vivir en el mundo que le ha tocado.

 Es una novela que se lee en un suspiro y que te deja un sabor de boca más agrio que dulce. Porque es una historia que nadie jamás querría vivir en su propia piel. Pero realmente es agria por esa misma razón: porque aunque nadie quisiera ser la protagonista de ella, todos sabemos que esto puede pasar perfectamente. Puede que hoy esté aquí, tirada en el sofá de mi habitación, escribiendo esta reseña y pensando en el libro que voy a abrir en cuanto termine y puede que mañana esté en una camilla debatiéndome entre la vida y la muerte. Así que no, no voy a hacer como Mia. No me voy a autocompadecer, no voy a pensar que mi vida es una desgracia aunque sea perfecta, no voy a darle más importancia a las cosas de la que se merecen. Y sobre todo, voy a disfrutar en cada momento de lo que hago.

[product sku= 9788416555024 ]
Publicado el

La noche que no paró de llover, de Laura Castañón

la noche que no paró de llover

la noche que no paró de lloverMe llaman la atención las novelas en las que un personaje rememora su vida desde la perspectiva que da la vejez. Cuando todo lo que pudo hacer ya está hecho y no queda ningún ser querido vivo con el que saldar cuentas. Cuando echar la vista atrás solo sirve para quedarse en paz con uno mismo… o no.

Me atraen los personajes detestables, llenos de malos sentimientos. No es necesario que sean asesinos o psicópatas, me basta con que caigan a menudo en la envidia, la vanidad, el egoísmo… Esos pecados en los que es fácil reconocernos porque todos hemos sido víctimas o culpables de ellos alguna vez.

Me gustan las novelas corales, en las que los protagonistas se van pasando el testigo para contarnos sus historias, que inevitablemente se entrecruzan. Eso me permite conocer cómo se ven a sí mismos y cómo los ven los demás y, qué curioso, suelen ser puntos de vista irreconciliables, lo que le da mucha más profundidad a los personajes.

Estos tres ingredientes narrativos los he encontrado en La noche que no paró de llover, de Laura Castañón. La mujer que recuerda su vida es Valeria Santaclara, una octogenaria de las del palo de «con Franco vivíamos mejor», que ha tenido una existencia acomodada y bastante anodina, pero está llena de resentimientos y de heridas sin cicatrizar. La odié desde la primera página (lo mismo me pasó con la protagonista de Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes, con la que tiene más de una similitud), pero terminé por compadecerla: porque vive atrapada en sus propias mentiras y prejuicios y porque ella también sufrió, a pesar de todo. De ahí que sea un personaje tan atractivo, alrededor del cual giran todos los demás. El resto de mujeres que protagonizan esta novela son Laia, la psicóloga a la que Valeria relata su vida para atreverse a abrir un sobre que lleva guardando dieciocho años, titulado «El perdón»; Emma, la novia de Laia, que se esfuerza para que su relación sea perfecta, aunque encuentre a su pareja cada vez más distante; y Feli, la limpiadora de la residencia de Valeria, escritora aficionada que trata de averiguar qué le pasó a una maestra de la Segunda República que estuvo vinculada con la familia Santaclara.

Laura Castañón consigue que cada personaje adquiera una voz propia e inconfundible y que sus historias nos enganchen de igual manera. Su forma de narrar me ha recordado a la de Alejandro Palomas: por lo cuidado de su prosa, por su humor, por las inquietudes y las relaciones familiares de sus protagonistas, por algunos de los temas que trata. Por eso creo que los seguidores del autor catalán conectarán de inmediato con esta novela. También lo harán los lectores que busquen una lectura adictiva, pero que les deje poso, pues a través de los pensamientos y las vivencias de Valeria, Laia, Emma y Feli, La noche que no paró de llover reflexiona sobre la maternidad, la vejez, el amor y la culpa. Y, por encima de todo, sobre la memoria, individual e histórica, y sobre el mal, voluntario o inconsciente. Porque cualquiera de nuestras decisiones diarias puede tener consecuencias imprevistas, terribles para nosotros mismos o para otros, igual que nuestras acciones o inacciones como sociedad determinan la historia de nuestro país, para bien o para mal.

Qué difícil es asumir que nuestras equivocaciones pueden ser trascendentales para los demás. Imagino que por eso solemos esperar a que la muerte esté a la vuelta de la esquina para evocar nuestros recuerdos, como Valeria Santaclara. Quién sabe si entonces encontraremos el sentido a todo aquello que vivimos y si habrá alguna justificación para cada una de nuestras malas decisiones. La noche que nunca paró de llover me deja con ese desasosiego, quizá por planteármelo antes de tiempo. O en el momento oportuno, quién sabe.

[product sku= 97884233552333 ]
Publicado el

El cuento de la criada, de Margaret Atwood

El cuento de la criada

El cuento de la criada“Espero. Me compongo. Mi persona es una cosa que debo componer, como se compone una frase. Debo presentar algo que ha sido hecho, no que ha nacido.”

Pág. 106

Leí este libro hace años, de la biblioteca, y llevo queriéndolo comprar desde entonces. Quería tener mi ejemplar para marcarlo, subrayarlo, poder comentar al margen… esas cosas que teóricamente no se puede hacer con los libros, pero que yo siempre hago con los que me gustan mucho. Pero no podía comprarlo porque estaba descatalogado y, por internet, llegaron a pedir casi 200 euros por un ejemplar. Una locura.

Por eso me parece una suerte que Salamandra reedite El cuento de la criada, una novela que la inmensa Margaret Atwood escribió tras un viaje al otro lado del telón de acero en los años ochenta. Sí, ochenta. Y os estaréis preguntando, ¿por qué la reeditan ahora? Y, sobre todo, ¿qué tiene que decirnos una novela de los ochenta?

La primera pregunta es fácil de responder. El año pasado HBO anunció que esta primavera emitiría una serie basada en la novela de Atwood. Así que, para qué negarlo, es un buen momento para recuperar El cuento de la criada porque muchas de las personas que vean la serie querrán recurrir al texto original.

Pero, aparte de por la serie, ¿por qué va a interesarnos precisamente ahora? La misma autora responde a esta pregunta en el prólogo que acompaña a la nueva edición. El cuento de la criada es rabiosamente actual. Cada vez más gente le pregunta si la novela es una predicción. Y Atwood responde que no, porque predecir el futuro no es posible, pero que sí que, cuando la escribió, había una intención de antipredicción en ella, es decir, de evitar un futuro como el que vive Defred, la protagonista de la novela.

Y tiene razón. A diferencia de otras obras de ciencia ficción, El cuento de la criada ha envejecido my bien y es incluso más verosímil hoy en día que en 1984, cuando fue escrita. Recuerdo que la primera vez que la leí, hará un par de años, busqué la fecha de publicación y me sorprendí porque estaba leyendo sobre cosas que están pasando ahora en EEUU, sobre cosas que podrían pasar en un texto escrito hace más de treinta años. En ese sentido, parece que Atwood haya viajado al año 2017 para ver algunos detalles, algunas tendencias, que explota en la novela.

Precisamente creo que es esa verosimilitud lo que hace que sea una de las novelas más aterradoras que he leído. Porque la autora logra crear la sensación de que te habla directamente a ti, durante la lectura de la novela tú eres Defred, o podrías serlo.

Recuerdo la primera vez que viví ese grado de identificación en una historia de terror. Tenía unos siete años y vi la primera adaptación de It, la novela de Stephen King. Yo estaba acostumbrada a ver películas de miedo, no me afectaban para nada (era fan de Expediente X) pero It me destrozó y pasé meses con pesadillas. Cuando mi madre me preguntaba por qué, siempre le daba una explicación muy clara: se come a los niños, solo a los niños. Y yo era una niña.

Esa misma sensación he tenido con Defred. Ella es una mujer que por edad, condición, etc. podría ser yo, que ha tenido un pasado como se augura mi futuro. Y todo se rompe de una manera tan brutal y al mismo tiempo tan contenida, tan, una vez más, verosímil, que produce terror. Junto a esa capacidad de identificación están la sensación de aislamiento, de paranoia, el miedo al otro, a hacer cualquier movimiento que Atwood crea con maestría y mantiene durante toda la novela. Por otro lado, no tiene la necesidad de recurrir a la violencia explícita para hacerte ver el horror. El clímax de la novela es mucho menos violento que cinco minutos de Juego de tronos, pero logra hacerte sentir más incómodo y angustiado de todas las temporadas de Walking Dead juntas. Y, para mí, es en esa contención del terror, en la capacidad de hacer que el gesto más nimio te haga temer por la protagonista sin perder ni un segundo el sentido de la realidad, donde se encuentra la genialidad de El cuento de la criada.

Para todos los que os asustéis con las novelas largas o “complicadas”, quiero deciros que Atwood tiene el don de crear metáforas impresionantes con lenguaje muy sencillo y que, pese a ser una historia asfixiante, se lee casi de un tirón. Me guardo en la manga los spoilers (no todo es lo que parece y la historia da unos vuelcos que madre mía), las referencias literarias (a Orwell, a Bradbury, a Le Guin…) que los fans del género veréis sin duda, mis especulaciones sobre el título y muchas de las sensaciones que me provoca esta novela. Leedla, lleváosla a la playa, a la piscina, comentadla porque es un texto actual e incómodo que se presta a compartir y debatir con los demás.

Y una última recomendación. Si leéis la nueva edición de Salamandra, dejaos el prólogo de Atwood para el final. Hacedme caso, primero leed la novela, porque la autora no se quita de hacer spoilers y, aunque, como no, la perdonemos, revienta hasta el último punto de giro de la trama.

Publicado el

Wonder Woman: Huesos, de Brian Azzarello

huesos

huesosBueno… Pues parece que ahora sí que sí. Este es el fin, amigos. La, como dice la contra, “épica conclusión” de una etapa fantástica orquestada por Brian Azzarello. ¿Qué puedo decir a estas alturas que no haya dicho ya? Si me he quedado sin palabras de elogio y servil peloteo. Antes de zambullirme en las aventuras de la amazona había leído dos o tres historias sueltas del icónico personaje. Ahora, con la lectura de este sexto tomo, Wonder Woman: Huesos, recién digerido, y haciendo balance del total, admito que me he convertido en fan del personaje. Puede que sea mérito del guionista. Es más. Estoy seguro. Y eso, lo de hacerse uno fan, es bueno y malo. Es bueno porque el personaje ya ha conseguido meterse en mi y cada vez que salga una nueva publicación del personaje y deambule por la librería especializada de turno se me va a encender la alarma. Antes también lo hacía, pero claro, era una alarma silenciosa, un curioso acercamiento a la portada y poco más. Ahora la alarma va a ser difícil de desconectar. Y es malo porque el listón de toda esta finiquitada etapa, –y sí, habéis leído bien: de toda todita la serie, porque el ritmo ha estado perfecto y regular, sin bajones ni momentos de decir “pfff, a ver si esta parte pasa ya…”– deja muy altas las expectativas de futuras lecturas… Y ya sabemos el problema que sucede con el hype… Pues eso.

Pero venga. Vamos a ver qué digo de este tomo en concreto sin hacer muchos destrozos. Solo los justos.

Vaya por delante que es un tomo imprescindible, el colofón. Aquí ya se resuelve todo y tienes que leerlo si has leído los otros cinco. La portada es de un preciosismo que atrapa la mirada. El inicio con la conversación entre Hades y ese Neptuno transfigurado en criatura marina es de los que hacen presagiar que van a ocurrir cosas importantes. Es un pequeño prólogo en el que, a primera vista puede parecer que no pase mucho, pero a mi me ha parecido soberbio.

El primogénito se ha hecho con el Olimpo y quiere vengarse cueste lo que cueste de todo el panteón griego. Wonder Woman tendrá que plantear un cambio en la sociedad de amazonas. Un cambio que muchas de ellas no ven con buenos ojos.

La guerra se va a librar en Temiscira. Una guerra para la que Diana ha estado captando aliados, enviando avanzadillas… y recibiendo bajas. Mientras tanto, el bando del primogénito gana terreno, tiene un ejército abundante y poderoso y cuenta con un líder que parece invencible y capaz de matar todo lo que desee matar.

Lealtad, fortaleza, honor, amistad, amor, ambición camuflada, lucha, acción, mitología, emoción, algunos diálogos brillantes, piel de gallina… Todo esto contiene Wonder Woman: Huesos.

Es un cierre brillante. Épico, como ya he dicho. Que un montón de frentes abiertos y aún más montones de personajes, tanto inventados para la colección como los mitológicos de siempre, interactúen con normalidad, sin que al lector le chirríe, es algo digno de elogio y nada fácil de conseguir.

Precisamente eso, la galería de personajes, algo que ya comenté en los inicios, en Sangre, es uno de los puntos gordos a favor. Tienen una actualización y un rediseño tan impresionante y original durante todo este ciclo, que cualquier estudioso o amigo de la mitología griega debería acercarse a estos tomos por el mero placer de descubrir el tratamiento que se les ha dado. Seguro que ellos sabrían incluso disfrutar más con matices que al resto se nos escapan.

Lo único que puedo echar en falta es un breve glosario de personajes o notas al pie en las primeras apariciones de estos. Eso enriquecería muchísimo más la lectura.

En fin. Un buen cierre a una etapa magnífica. He disfrutado como un gorrino en un lodazal con esta princesa Diana y, en un futuro no muy lejano, espero volver a divertirme con nuevas aventuras de este pilar de la trinidad de DC.

Recomendabilísimo.

[product sku= 9788417071264 ]
Publicado el

Belgravia, de Julian Fellowes

Belgravia

BelgraviaHace unos tres años tuve el placer y la suerte de que se cruzara en mi camino Downton Abbey. Recomendada por una amiga que estaba segura de que me iba a gustar, comencé a ver los primeros episodios y acabé totalmente enganchada. Escándalos, intrigas familiares, amores prohibidos y no correspondidos, unido al tema de la figura de la mujer en el siglo XXI y las diferencias entre las clases sociales de la época son algunos de los temas que pude encontrar en esta serie de televisión tan premiada y conocida, no solo en Inglaterra, sino también en el resto del mundo. Mi pasión por el mundo de Downton me llevó incluso a realizar un trabajo el pasado año para mi clase de Marketing Cultural en el máster que estudio actualmente.

Por eso, cuando descubrí que el creador y guionista de esta también escribía libros, todos ambientados en la época victoriana, no me pude resistir. Y he decidido empezar con este.

15 de junio de 1815. Bruselas. Aunque aún no lo saben, los asistentes al baile celebrado a las 22:00 h. en la residencia de la Duquesa de Richmond, están a punto de presenciar una tragedia. Napoleón invade la capital de Bélgica y los oficiales más jóvenes deben acudir a la guerra. Pero no es solo este escenario el que interesa en esta novela, pues esa noche el joven sobrino de la Duquesa muere en batalla y deja tras de sí una serie de escándalos y consecuencias para su familia que se esforzarán por evitar con el paso de los años…

Aunque Belgravia comienza con un ritmo lento y pausado, revela lo suficiente como para mantenernos con la intriga durante el resto de su lectura, en la que descubriremos que no todos son quienes aparentan y que hay muchas mentiras que pueden acabar saliendo a la luz y acabar con la reputación de las dos familias protagonistas de esta novela.

Pero Belgravia no es solo una historia sobre escándalos, intrigas familiares, amores prohibidos y no correspondidos, infidelidades y lucha de clases; es también un relato que profundiza en la moral humana, evidenciando que no ha cambiado en absoluto desde el siglo XXI. Es una novela sobre lo que estamos dispuestos a esconder para proteger nuestra reputación en nuestro entorno y lo que estamos dispuestos a arriesgar para conseguir todo lo que nos proponemos. Aquí es donde entran en juego una amplia variedad de personajes que irán destapando las máscaras bajo las que se esconden en los primeros capítulos de esta novela. Personajes que me han sorprendido, algunos por su evolución y otros por su falta de ella, a partes iguales.

A pesar de que en las últimas cien páginas se me ha hecho pesada la lectura por su previsibilidad y repetición de escenas, la forma de escribir de Julian Fellowes me ha encantado y me ha transportado a la Inglaterra victoriana, incluso a la sociedad descrita en Downton Abbey. Su ambientación es espectacular y su prosa directa y sencilla hacen que sea una lectura que se devora en pocos días.

Belgravia es una lectura rápida, entretenida y que gustará sin duda a todos los apasionados de la época victoriana inglesa. También es una lectura que trata temas muy diversos de la literatura universal: amor, amistad, traición, avaricia, egoísmo y lujuria, entre otros. Aunque, por último, tengo que admitir que este libro no llega ni a la suela de los zapatos a Downton Abbey. Aquellos que no la hayáis visto, no sé a qué esperáis para empezar a hacerlo. ¡Maggie Smith en el papel de la Condesa Viuda es digno de ver! ¡Y cuánto antes!

[product sku= 9788491290827 ]
Publicado el

La historia oculta. Integral 3, de Jean-Pierre Pécau

La historia oculta Integral 3

La historia oculta Integral 3Ya han pasado milenios desde que el Abuelo Lobo traspasó los marfiles del poder a cuatro niños: Reka, Dyo, Aker y Erlin. Convertidos en arcontes inmortales, sus enfrentamientos y luchas por el poder han dirigido el destino de la Humanidad a lo largo del tiempo. En La historia oculta. Integral 1, vimos la época dorada de los cuatros hermanos, capaces de alzar y destruir imperios a su antojo, mientras que en La historia oculta. Integral 2, varios humanos se unieron al juego de conquistar el mundo, creando sus propias barajas para socavar el poder de los marfiles originales. A medida que aumentan los enemigos, el caos y la destrucción son mayores y llegan a su punto álgido en La historia oculta. Integral 3, la última entrega de esta ucronía de ciencia ficción publicada por ECC.

Los anteriores integrales recreaban acontecimientos históricos de varios siglos, pero La historia oculta. Integral 3 se centra en los años de la Segunda Guerra Mundial, un periodo especialmente devastador para la historia de la Humanidad. Este integral está compuesto por cuatro volúmenes —«La logia de Thule», «La piedra negra», «Nadia» y «Lucky Point»—, y la presencia de los arcontes es poco significativa en todos ellos. Cada vez son más determinantes el resto de jugadores de la partida: humanos que pueden ver el pasado y el futuro; humanos ansiosos de poder; humanos que dejaron de serlo porque se cegaron de ambición y traspasaron todos los límites. Si al comienzo de esta historia eran los arcontes la gran amenaza para el mundo, a estas alturas parecen los únicos capaces de poner un poco de orden.

La Segunda Guerra Mundial sirve de telón de fondo a las intrigas y alianzas de las decenas de personajes que aparecen en este integral. He echado en falta los toques de humor que tanto me agradaron en la anterior entrega y, quizá, más momentos épicos, pero he vuelto a sorprenderme con el giro de tuerca que ya se veía venir y que en estos volúmenes se confirma: la existencia de universos paralelos, donde la línea entre pasado y futuro se esfuma y hace posible continuar la lucha en todos los planos del espacio y el tiempo. Con el cameo de Albert Einstein y la mención a las teorías de Erwin Schrödinger para darle empaque al asunto. Porque sí, estamos ante una novela gráfica de ciencia ficción y fantasía; pero, por momentos, lo que nos cuenta no es tan descabellado. La documentación histórica que sustenta la trama está tan bien hilada que rellena los huecos que siguen siendo un enigma en la vida real y da una explicación a acontecimientos atroces a los que es difícil encontrarles lógica.

La historia oculta. Integral 3 concluye antes de que la Segunda Guerra Mundial llegue a su fin y, como podéis imaginar, que el conflicto bélico lo gane el Eje o los Aliados está en manos de los jugadores de esta partida. ¿Conseguirán los arcontes recuperar el control? ¿Existe algún universo alternativo en el que nuestro mundo no acabe destrozado? Me temo que no, pero con esta versión alternativa de la historia que nos plantea Jean-Pierre Pécau nunca se sabe.

[product sku= 9788417063788 ]
Publicado el

Cuentos y leyendas, de Battaglia

cuentos y leyendas battaglia

cuentos y leyendas battagliaAlgunos, (muchos, seguramente), se rasgarán las vestiduras, si es que todavía hay gente que hace eso, al dejar esta reseña en mis manos. Yo en su lugar lo haría (si todavía se rasgaran). Y sería justo. Porque, ¿cómo describir con palabras lo que este genio ha transmitido al que esto escribe?

Recuerdo que en C.O.U., la asignatura Historia del arte era de mis preferidas. No sólo porque nos subían a una sala especial dotada con proyector de diapositivas y en donde escapabas de la mirada de la profesora amparándote en la oscuridad. Sí, pero no. Me gustaba oír las explicaciones detalladas del Laocoonte, la novedad que supuso la curva praxitélica, el hieratismo, los escorzos, las cariátides, los significados de lo que se representaba en los lienzos, los nombres técnicos, la bóveda de cañón y la de medio punto, el arco ojival, el de herradura, el arbotante o botarel… tantos y tantos términos… y seguramente nos quedamos cortos, como suele pasar.

Pues bien. La peor parte de esa asignatura era la pregunta del examen en la que sí o sí, tocaba hacer el comentario de una obra de arte, como si se tratara de un comentario de texto. Había que poner en práctica todo lo aprendido pero también había que echarle algo de imaginación.

¿Y por qué cuento todo esto? Porque al contemplar (sí, he dicho contemplar, no leer) Battaglia. Cuentos y leyendas no puedo evitar comparar estas ilustraciones con el arte. Porque echo de menos no haber recibido ninguna clase dedicada al cómic o a la ilustración para poder al menos salir airoso de esta reseña. Ya sé que para eso hay toda una carrera, pero unas nociones básicas, lo mismo que hay gente (a mí tampoco me tocó) a la que le enseñaban a tocar la flauta (cosa que, en cambio, no echo en falta).

Dino Battaglia es uno de los innovadores del noveno arte. Fue acusado de ser más ilustrador que historietista, de preocuparse más por lo estético y preciosista que por la narración. Y eso se nota. Muchas de las historias las concluye de una forma demasiado naive para mi gusto y tal vez algo precipitada. La mayoría tiene también una moralina al servicio de la religión.

En este tomo tenemos historias cortas (alguna, como El corazón en el cofre, de tan solo dos páginas) y autoconclusivas. La mayoría son adaptaciones literarias de cuentos conocidos por todos. De hecho, es uno de los historietistas que más acudió a la literatura para inspirarse:

“no había tenido jamás la necesidad de inventar nuevas historias, dado que había tanta buena literatura por ilustrar”

Creedme si os digo que con algunas he retrocedido a mis años de infancia, en los que tumbado en la cama leía cuentos infantiles. Así, tenemos cuentos conocidos como Rompeltisquillo de los hermanos Grimm, Ceniciento y Barbagris (adaptación de La Cenicienta), Los candelabros del obispo (traslación de un pasaje de Los miserables), Una canción de Navidad (Dickens) o El gigante egoísta de Oscar Wilde entre otros. Hay también leyendas como la de San Jorge y la de San Cristóbal o cuentos rusos como El pájaro de fuego, y El rey del río de oro.

Como ya he dicho, las ilustraciones de Battaglia son arte puro. Puedes abrir el libro en cualquier página al azar y da igual donde aparezcas; la vista se demora en esa página. Su técnica es un derroche visual que hipnotiza la parte racional del cerebro. Además, en algunos casos no hay secuencialidad, no usa la viñeta como elemento vertebrador del lenguaje del cómic y maneja con grandísima originalidad la composición de la página.

Recomiendo mucho esta cuidada edición pues, aparte de ser de auténtico lujo recopila adaptaciones literarias más o menos conocidas, la mayoría de las cuales son inéditas en España, y también aconsejo la lectura enormemente instructiva del prólogo.

Battaglia. Cuentos y leyendas se erige por derecho propio en un imprescindible del cómic que te transporta a los clásicos de la literatura con técnica, belleza y saber hacer. Imposible no disfrutar de historias de siempre con un trazo como nunca se ha visto.

[product sku= 9781912097029 ]
Publicado el

Power Man y Puño de Hierro: Héroes de Alquiler, de VV. AA.

power man y puño de hierro héroes de alquiler

power man y puño de hierro héroes de alquilerHará cuestión de un mes que se estrenó el tráiler de The Defenders. La nueva serie de Marvel  reunirá a Daredevil, Jessica Jones, Iron Fist y Power Man; más conocido en el universo televisivo como Luke Cage. Las primeras sensaciones que me dejó tras su visionado fueron buenas. Pero cabe mencionar que, y esto es solo mi opinión personal, el carisma de Luke Cage parecía ganar enteros al aparecer arropado por sus nuevos compañeros de hazañas. El héroe de color que en sus andanzas en solitario había conseguido que no parara de bostezar y que incluso llegara a echar alguna que otra cabezadita, ahora lograba captar mi atención. Tal vez solo sea una ilusión de casi dos minutos y medio (aproximadamente lo que dura el tráiler) que se desvanecerá una vez empiece la serie. Espero que no. Este hecho me ha recordado que en la industria del cómic, en más de una ocasión, unir a superhéroes que por separado pasaban sin pena ni gloria era la solución para animar un poco a los lectores a rascarse el bolsillo, y de paso salvar a esos personajes que en algunos casos habrían caído en el olvido. Luke Cage y Danny Rand. Power Man y Puño de Hierro. Ellos fueron dos de esos personajes que al unirse generaron más repercusión que por separado. El transcurrir del tiempo convirtió sus aventuras en Power Man y Puño de Hierro: Héroes de Alquiler en una lectura a tener en cuenta.

Luke Cage era un delincuente de poca monta especialista en moverse por los bajos fondos de la ciudad; un tipo chungo que cuando entró en prisión lo hizo por un crimen que no había cometido. Allí fue utilizado como conejillo de indias para un experimento que, tras un error, le otorgó una fuerza sobrehumana y transformó su cuerpo en acero puro. Así nació Power Man. Un personaje negro, más chulo que un ocho, con un pelazo a lo afro que sería la envidia de cualquier afroamericano residente en Harlem y con una vestimenta hortera que parecía habérsela robado a los integrantes del grupo Boney M. Por otro lado tenemos a Daniel Rand que, tras la pérdida de sus padres en el Himalaya, fue adoptado por los monjes guerreros de la ciudad mística de K’un-Lun. Durante diez años se entrenó sin descanso hasta convertirse en el arma viviente, en Puño de Hierro. Ahora viste un traje que parece sacado de una peli de artes marciales de serie B y reparte justicia y venganza a partes iguales. Cuando Power Man y Puño de Hierro descubrieron que sus encuentros fortuitos se dilataban en el tiempo decidieron convertirse en emprendedores y fundar la agencia Héroes de Alquiler; convirtiéndose así en los primeros superhéroes que descubrían que el altruismo no pagaba las facturas, y en los primeros también en tener quebraderos de cabeza con el IVA y el IRPF.

Unir a Power Man y a Puño de Hierro es unir las películas de Blaxploitation (en donde el protagonista es un negro que se mueve por barrios de afroamericanos a ritmo de música funk o soul mientras reparte sopapos a diestro y siniestro entre los malos de turno) y las películas de artes marciales, en especial las de Bruce Lee. Buena mezcla, ¿eh? Si el cóctel es explosivo es gracias a la guionista  Mary Jo Duffy que consigue que la relación entre los dos personajes tenga sus tiras y aflojas. Recordemos que Luke Cage es un tipo pobre acostumbrado a los barrios humildes y que Daniel Rand es un niño rico algo inocentón que, sin maldad alguna, en ocasiones quiere solucionar problemas a golpe de talonario. Esta tensión se diluye con los momentos, muy bien medidos, de humor que consiguen que entre ellos se establezca un gran vínculo afectivo.

Y entre las risas y el mal rollo se encuentra el trabajo detectivesco. Porque en Héroes de Alquiler se dedican a eso, a patearse las calles para resolver casos de asesinatos, de robos, de secuestro, etcétera, hallando casi siempre involucrado a un supervillano que solo entrará en razón después de una buena tunda. Villanos como Dientes de Sable, el Monolito Viviente o Montenegro que en ocasiones les pondrán las cosas tan difíciles a nuestro dúo que deberán cooperar con los X-Men, Daredevil o La Hijas del Dragón, entre otros, para conseguir que muerdan el polvo.

Sin lugar a dudas Mary Jo Duffy hizo un trabajo excelente en esta etapa que Panini Cómics recoge en un tomo de 704 páginas. No se puede decir lo mismo de los dibujantes, pues aunque formó una pareja perfecta con Kerry Gammill, el cual dibujó de forma notable y con gran detallismo la mayoría de las aventuras de este tomo, algunos, como Lee Elias o Trevor Von Eeden, no pasaban de un dibujo correcto y otros, como Denys Cowan, intentando emular el estilo de Frank Miller, dejaba para la posteridad algunas viñetas de calidad paupérrima. Y ya que ha salido el señor Miller a relucir, no puedo más que recomendaros ese capítulo en el que Daredevil (solo unos pocos años antes de que el diablo de La Cocina del Infierno alcanzara la excelencia en la obra Born Again) se cruza en el camino de Power Man y Puño de Hierro.

En definitiva, Power Man y Puño de Hierro: Héroes de Alquiler es un clásico, un referente de los cómics de superhéroes de los años setenta que no deberían perderse aquellos que disfruten de una buena aventura detectivesca con su debida cuota de acción.

[product sku= 9788490949351 ]
Publicado el

Pánico al amanecer, de Kenneth Cook

Pánico al amanecer

Pánico al amanecerUn tímido brillo de luz se intenta colar entre las ranuras de la persiana. Mi cabeza es un nido de agujas que se clavan en el cerebro. Puedo sentir las punzadas y los calambres que ocasionan. La resaca es monumental. Escucho la sintonía de una emisora de rock que procede desde el salón. ¿O puede que sea la cocina? La voz chulesca y rota del locutor da paso a la canción «Say Hello 2 Heaven» de Temple of the Dog. Por el sonido enlatado doy por supuesto que la radio suena desde los altavoces del ordenador portátil donde mi compañero de piso estará toqueteando y buscando noticias en Google. Me sorprende que radien esa canción y a esa inmensa banda de unos aún más inmensos músicos. A continuación vuelve a intervenir la rota voz del locutor de radio. Abro los ojos de par en par y me levanto como un resorte de la cama luchando contra el inmenso dolor que martillea en mi cabeza. Chris Cornell se ha ahorcado. Eso ha dicho el locutor. Y acto seguido mi cerebro muestra un recuerdo. Algo que leí la noche anterior justo antes de acostarme. La primera página con la que se abre un libro soberbio:

«Que sueñes con el diablo y sientas pánico al amanecer».

Un mal sueño y solo eso puede ser lo que esté sucediendo, me digo, pero no. Estoy despierto, roto; por el pánico, la resaca y la trágica noticia.

Sirva esta introducción en la reseña para dos cosas muy necesarias; una, rendir en este espacio de cultura que es Libros y Literatura el tributo que el músico Chris Cornell me merece y a quien considero la voz de toda una generación, y otra para meterme en el rol del etílico estado que padece el protagonista de esta sublime novela australiana, Pánico al amanecer, de Kenneth Cook.

Publicada en 1961, esta novela fue un éxito editorial en Australia y tuvo su adaptación al cine una década después. En España tuvimos que esperar hasta el año 2011 para obtener su edición traducida en nuestra lengua de la mano de Pedro Donoso en la editorial Seix Barral. Cuando me hice con ella leí las críticas impresas en la solapa de la sobrecubierta. Una de ellas pertenecía al músico Nick Cave. Todas coincidían en la misma idea general: La mejor y más aterradora historia que existe sobre Australia. ¿Soy de los que se deja embaucar por las opiniones ajenas, por muy famosos que sean o por mucho que aprecie a dichos famosos? En este caso, sí. Cierto es que a veces se da el caso de que cuando de un libro se escriben tantas citas favorables y quedan reflejadas en el libro, al final lo único que se buscaba era conseguir vender lo invendible. En este caso están justificadas.

La historia se desarrolla en un árido pueblo de Australia en pleno desierto. Es el comienzo de las vacaciones de verano. El único profesor de la escuela de ese pueblo se prepara para abandonar por fin ese lugar y pasar las próximas semanas en las idílicas playas de Sydney. En su pequeña maleta de viaje lleva su ropa, el cheque que le ha pagado la escuela por su trabajo y unos pocos libros. De camino a Sydney, John Grant, el joven profesor, deja la maleta en el hotel y se va a tomar una cerveza mientras espera a que salga el tren que le llevará a sus ansiadas vacaciones en las grandes ciudades. Algo le ocurre tras esa cerveza, una mala decisión que se convierte en el detonante para que en aquel polvoriento lugar se dirija al infierno de su propia destrucción. Lo que tenía que ser una estancia de paso se convierte en un pasar de noches de pesadilla que le harán sentir pánico cada mañana.

Es esta una novela de suspense psicológico que consiguió en mi primera lectura que experimentara el tórrido y polvoriento calor que padecía su protagonista, degustar el amargo sabor de la cerveza bajando por la garganta y sentir los labios resecos y las constantes migrañas tras la resaca que acompaña a las primeras luces del día. Todo gracias al discurso empleado por su autor, directo, sin alejarse en ningún momento de la trama y guiándome por las desventuras que padece John Grant.

Pánico al amanecer es dura, visceral, sincera y emocionante. Un aterrador retrato de la Australia desconocida, la de los desiertos, la del carácter de sus gentes autóctonas de pueblos casi inhóspitos donde pasarse el día bebiendo cerveza y apostando en el juego parece ser su único entretenimiento. Eso y aterrar a aquel que no sea capaz de seguir su ritmo.

Publicado el

Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez

cien años de soledad

cien años de soledadMe ha dado miedo releer Cien años de soledad. Han pasado diez años desde que me asomé a sus páginas, leyendo la edición conmemorativa por el ochenta aniversario del autor, el maestro Gabriel García Márquez, y la forma en la que estaba escrito me impactó tanto que se convirtió de inmediato en uno de mis libros favoritos. Desde entonces supe que lo volvería a leer algún día. Mientras tanto, presté el libro, deseosa de compartir con mis allegados una experiencia lectora tan fascinante. Imaginad el puñal que sentí retorcerse en mi corazón cuando vi que varias hojas se habían despegado. ¡Mi novela predilecta, masacrada! Yo, que cuido tanto los libros que ni a las ediciones de bolsillo le salen arrugas en el lomo, no podía ver aquello; así que refugié a mi querido libro en un estante, rodeado de muchas otras obras de García Márquez, lejos de nuevos atropellos.

Y, de pronto, aparece la preciosísima edición de Cien años de soledad ilustrada por Luisa Rivera, que publica Literatura Random House para celebrar los cincuenta años de la obra. ¿Cómo no iba a tener yo semejante maravilla entre mis manos? Era la mejor manera de releer la obra cumbre del realismo mágico. Así que, una década después, regreso a Macondo para acompañar a los Buendía generación tras generación. Una casa de locos donde ellas son inquebrantables y hasta crueles y ellos están obsesionados con las guerras, las mujeres de mala vida y las empresas delirantes.

cien años soledad ilustraciónEs curioso que Cien años de soledad sea uno de mis libros preferidos y apenas recordara nada de la historia, más allá del archiconocido inicio, el magnífico final y personajes y acontecimientos muy concretos de esta familia marcada por las pasiones, las tragedias y las soledades. Lo que ha perdurado todos estos años en mi memoria ha sido el placer que la lectura me causó, y de ahí mi repentino temor a releerlo y no sentir lo mismo, a defraudarme quizá. Ahora comprendo a quienes me han dicho muchas veces que no pudieron acabarlo. Yo me echaba las manos a la cabeza al oírlos —¡pero si es una delicia!, les decía—; sin embargo, es cierto que es un libro denso, donde las vivencias de unos y otros personajes se suceden sin descanso, muchos de ellos con el mismo nombre, lo que añade dificultad al seguimiento de la historia. No tiene un inicio, nudo y desenlace al uso, sino que es un universo único de emociones, hechos extraordinarios y personajes mágicos, en el que solo es posible entrar si uno sucumbe a la excepcional prosa de García Márquez.

La relectura de Cien años de soledad no me ha decepcionado, ni mucho menos. Ya no he sentido la fascinación de la primera vez, pero he disfrutado del reencuentro. Un reencuentro con García Márquez, del que he leído bastante en los últimos años. Gracias a eso, he reconocido las referencias a otras novelas o cuentos suyos, que ya estaban escritos en aquel 1967 o que serían escritos muchos años después. Y, sobre todo, ha sido un reencuentro conmigo misma, pues me he dado cuenta del verdadero impacto que esta novela tuvo en mí. Aunque no recordara muchas de sus imágenes, estas se habían quedado en mi subconsciente y las he reflejado en muchos de mis textos. Metáforas de tres palabras del autor colombiano han dado lugar a relatos míos enteros, y yo sin saberlo. ¿Cómo no va a ser Cien años de soledad uno de mis libros predilectos? Pocas veces he sentido una conexión tan profunda con una lectura, contados libros han marcado tanto mi vida.

[product sku= 9788439732471 ]
Publicado el

El crimen del sistema métrico decimal, de Miguel Izu

El crimen del sistema métrico decimal

El crimen del sistema métrico decimalDebo reconocer que si pedí este libro fue porque el título me intrigó desde el primer momento, ¿cómo puede nacer de algo como el sistema métrico decimal algún motivo que se transforme en móvil de un crimen? Diría que justificar esa premisa es todo un reto para un narrador, pero lo cierto es que Miguel Izu lo consigue y con gran solvencia. El truco, diría que más bien solución universal, consiste en poner las cosas en su contexto, que en este caso no es otro que el debate de aprobación de la Ley de pesas y medidas allá por 1849. Al final lo que resulta apasionante es precisamente el contexto, el sistema métrico decimal es un hilo conductor brillantemente utilizado para describir la sociedad de la época, su ambiente a pie de calle y las intrigas políticas.
El crimen del sistema métrico decimal nos regala, por empezar por el principio, un mundo perdido. Uno en el que se usaban medidas como libras, onzas, celemines, toneles, quintales, arreldes, libras, marcos, adarmes, estadales, pies, yardas, galones o fanegas. Son términos evocadores y para mí ha sido un verdadero disfrute leerlos, profundizar en ellos y saber que 15 varas castellanas equivalían a 16 varas navarras, que 100 libras aragonesas eran 75 libras castellanas o que 100 pies aragoneses suponían 92 pies castellanos y un tercio. Si querían una prueba del algodón de lo complejo y diverso que era el mundo que la ley de pesas y medidas quería ordenar sin duda la tienen en ese tercio que riza el rizo de la complejidad y seguramente también del atractivo romántico de las medidas perdidas. ¿Quieren más? Verán, un cántaro navarro se dividía en 16 pintas, cada una de las cuales se componía de cuatro cuartillos, mientras que una cántara castellana se dividía en 4 cuartillas, 8 azumbres, 16 medias azumbres y, por supuesto, 32 cuartillos. De lo que concluimos que una cántara castellana equivale a 20 pintas navarras (lo concluye el autor, entiéndanme). Aunque si lo prefieren quédense con las libras: 100 libras aragonesa eran 75 libras castellanas.
Mi devoción por las medidas probablemente nazca de un cuento de Antonio Pereira que me permito citar aquí para tratar de contagiarles de esta atracción romántica mía:

Si les preguntas a los más jóvenes, no tienen ni idea de lo que es un cuartillo. Es la cuarta parte de la azumbre, otra medida de las que se empleaban para el vino y los áridos, pero ellos tampoco saben lo que son los áridos o la azumbre. Nosotros, y también la señora María de Sanabria, sabíamos que el cuartillo es la ración exacta para que dos hombres empiecen a vivir la tarde mano a mano, se den la paz como en la misa y se abran la chaqueta y a veces un poco la camisa, por la parte del corazón.

Sin embargo no conviene abusar, no quiero que piensen que las virtudes que veo en esta novela de deben a un desorden psicológico de esos que tanto abundan entre los lectores y que nos hacen amar determinadas palabras mucho más allá de los conceptos que representan. El crimen del sistema métrico decimal no sólo es una eficaz novela policíaca en el sentido de que existen un crimen, una investigación y numerosos obstáculos que el protagonista, el comisario de distrito Pedro Arróniz, debe sortear. Es un brillante retrato de aquella sociedad en la que se encuentra el germen de la nuestra. Y un paseo por una ciudad, Madrid, de la mano de personajes que con el tiempo se han convertido en calles o barrios de la misma, como Bravo Murillo o José de Salamanca.
Con igual detalle que las medidas se describe la organización de los barrios de Madrid, de sus fuerzas del orden (con serenos, celadores, salvaguardias o “guindillas”, ronda de capa, etc), o la vida de sus ciudadanos, a los que acompañamos a hospedajes, paseos o comidas en mesones. Diría que Miguel Izu ha puesto mucho cuidado en dar vida al escenario, en algunos pasajes podría parecer que incluso más que en la propia trama que es el eje de El crimen del sistema métrico decimal, de la que si algo debo decir es que fluye de forma natural, sin trampas ni giros argumentales artificiales, lo que a mi modo de ver beneficia al conjunto de la obra porque integra ambas facetas, la histórica y la policíaca, en un mismo nivel de honestidad y lealtad tanto con la historia como con el lector.
En un libro tan bien documentado y tan sincero, el uso de personajes reales es un reto, y si además son personajes históricos y forman parte de una trama compleja. Todo cuanto debe ser comentado a este respecto lo hace el autor en una nota al final de El crimen del sistema métrico decimal, así que poco queda que añadir más que felicitarle por su solvencia narrativa.
No esperen fuegos artificiales, no es este un libro de estridencias, pero si desean conocer un escenario real de la mano de personajes reales (todos ellos, los históricos y los de ficción) y disfrutar de un buen rato tratando de resolver un caso y resucitar temporalmente un buen puñado de palabras moribundas, acérquense a este libro. No les voy a decir que después de él no será lo mismo utilizar la cinta métrica, pero el buen rato se lo garantizo.

Andrés Barrero
contacto@andresbarrero.es
@abarreror

[product sku= 9788416750238 ]