
Tenemos miedo. A la verdad, a la realidad, a que nos quieran, a querer, a que el mundo sea un lugar tranquilo, al drama, a la vida. Y lo tenemos, pero como somos especialistas en ocultarnos cosas, hacemos como que seguimos adelante, como que nada nos sucediera, como si fuéramos un héroe mitológico – aunque se murieran hace tiempo – y pudiéramos con todo. Tenemos miedo. Pero tan bueno es saber cuándo avanzar a pesar de lo que nos paraliza, como entender que esa sensación es tan humana como cualquier otra. Yo, por ejemplo, siempre he tenido miedo a que me hagan daño y, aun así, camino por la vida intentando que esa sensación no pueda conmigo. La chica miedosa que fingía ser valiente muy mal habla del miedo, sí, pero también de lo que hacemos con él cuando se convierte en una pelota tan grande que termina por hacernos rodar con ella. ¿Seríamos capaces de entender lo que es el día a día si no nos atenazara, en ocasiones, ese sentimiento? Yo creo que no. Quizás por eso Barbijaputa sabe mezclar los ingredientes de su historia con el suficiente mimo como para que, de repente, cuando nos creíamos a salvo, zarandearnos con las letras. Pero eso vendrá luego, ahora veamos qué es lo que nos cuenta. Recordad, esto trata del miedo, de un miedo que todos tenemos aunque no lo reconozcamos: el miedo a ser feliz.
Sigue leyendo La chica miedosa que fingía ser valiente muy mal, de Barbijaputa













