
Estoy mucho mejor, de David Foenkinos
¿Cuántos nudos estarías dispuesto a desatar por ser feliz? ¿Eres de aquellos que callas y no dejas que tu tristeza, tu malestar, salga de tu cuerpo? ¿O eres de esas personas que no callan y no les importa lo que piensen los demás? Yo callo mucho. Tanto que, en ocasiones, mi cuerpo me juega malas pasadas. Contracturas, pinzamientos, una columna vertebral que se tuerce y se retuerce por la tensión del día a día. Yo me callo y a veces exploto, como mecanismo de defensa, como simple instinto de supervivencia, intentando por todos los medios que aquellos pensamientos negativos, aquellas palabras que se habían quedado enquistadas en algún punto indeterminado de mi cuerpo, se vayan por donde vinieron. Pero a veces no puedo. A veces lo que sucede es que uno va creando lazos, va creando nudos que son imposibles de soltar, y nuestro cuerpo sufre, nuestra vida se resiente, y nos vemos impedidos para poder avanzar, quedándonos quietos esperando que ese dolor desaparezca, se haga invisible, y no nos mantenga anclados en una posición que no nos gusta. Estoy mucho mejor es esa historia de todos los que callamos, por numerosas razones, mientras la vida pasa ante nuestros ojos y ni siquiera estamos demasiado atentos. Es una vida resumida en un dolor de espalda que quiebra, que deja en suspenso la felicidad, que conmueve a aquellos que no pueden hacer nada por solucionarnos los problemas, porque somos nosotros los que necesitamos una nueva mirada. Es la historia que guardamos nosotros. Es la historia de nuestros propios secretos.
























