
Juliet, desnuda de Nick Hornby

Continuar probando un autor es algo que hago a menudo cuando el primer libro suyo que leí me gustó en demasía. De hecho, es uno de mis favoritos –me pregunto cuánto pasará hasta que lo vuelva a leer- y entonces le sigo dando oportunidades aunque las últimas veces me he quedado un poco desilusionada. No creo que sea culpa del autor, sólo que cuando uno abraza una novela entre sus favoritas, las expectativas se vuelven muy altas. Hubo algo de Juliet, desnuda de Nick Hornby que me atrajo y culpo al ajetreo de los últimos días por no poder disfrutarlo como se merecía.
Annie y Duncan constituyen un matrimonio de esos que van con la corriente y que viven en un pueblito costero de Inglaterra. Ella trabaja en una galería de arte y el es profesor. Hay un factor que parece unirlos pero en realidad se transforma en el “break-up dealer”, o elemento de separación: Tucker Crowe.
Duncan está obsesionado con un cantante de rock que no tiene más que un par de álbumes y que hace veinte años desapareció de la escena musical. Sin embargo, Duncan y un par de fanáticos más se encuentran en la web y discuten teorías acerca de las canciones, de la vida de Tucker e hipótesis varias para mantener vivo el legado del rockero.









