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La vampira de Barcelona, de Miguel Ángel Parra, Iván Ledesma y Jandro González

la vampira de barcelona

la vampira de barcelonaComenta en el epílogo Marc Pastor (autor de La mala mujer, libro que trata el mismo tema que el de este cómic), que supo con asombro de la existencia de la vampira del Raval en un programa radiofónico de noche en 2003. Tanto le atrajo la mezcla de rumores, confesiones, maldad, leyenda, ficción, las diferentes versiones de una misma mujer (¿prostituta?, ¿psychokiller?, ¿aristócrata?) y el misterio en torno a los cómplices que no fueron identificados, que buscó material, solo por curiosidad, y acabó escribiendo una novela.

Yo, en cambio, la conocí más recientemente. Concretamente en un episodio de la segunda temporada de la estupenda serie española El Ministerio del Tiempo. Es posible que hubiera oído el apodo la vampira de Barcelona alguna vez. O más de dos. Pero siempre se quedaba ahí, en el nombre.

“Todo país europeo que se precie –continúa Pastor– merece tener su leyenda negra”. Está claro que Enriqueta Martí, el nombre real de la secuestradora de niños, forma parte de la de España más oscura. Se la acusó de secuestrar, prostituir, sacrificar y descuartizar niños y además de obtener su sangre y su grasa para ungüentos y prácticas de curanderismo que vendía a la burguesía catalana (en esto último es comparable al caso del sacamantecas Romasanta).

“…con grasa de criaturas

hace ungüentos para unturas…”

El cómic que nos ocupa comienza con la desaparición en febrero de 1912 de la niña de cinco años Teresita Guitart. Sin embargo, no fue esta la primera desaparición que se producía en el Raval, aunque sí fue la gota que colmó el vaso. Ya no valía con culpar a los gitanos y quemar sus chabolas para calmar al populacho. Por fortuna, poco tiempo después se encontró a la niña y se detuvo a Enriqueta. A partir de aquí lo que vemos son los hechos que marcan la investigación: la búsqueda de pruebas incriminatorias, las continuas contradicciones de la acusada y los intentos de), a los que no se sabe si se llegó a juzgar alguna vez.

Pruebas que desaparecen, corrupción, poder, dinero… Por desgracia, lo que vivimos a diario en este país no es algo nuevo, ya viene de antiguo, y de serie en algunos ejemplares.

La vampira de Barcelona no ha querido hacer una versión femenina del hombre del saco, ni conferir una imagen vampírica, a pesar del apodo, (al menos no en su concepto literal) ni cosas sobrenaturales ni cuentos metemiedos para asustar a niños o viejas. Se ha despojado de leyenda y se ha querido ceñir a la hemeroteca, documentos policiales, actas judiciales y conversaciones en la celda. Investigación pura y dura.

Me parece además un acierto que los responsables no se hayan decantado por ninguna opción y hayan dejado el final abierto para que el lector sea quien decida su verdad. (Hay que recordar que ni siquiera la muerte de Enriqueta está clara y no se sabe si la lincharon en la cárcel, si murió por un cáncer de útero,…)

En cuanto a la forma, sorprende mucho el hecho de que visualmente el dibujo tenga una estética limpia, unos colores cálidos y una luminosidad que podría chocar a la hora de ambientar una historia tan tétrica como esta, –ya que lo esperable sería justo lo contrario–, pero que da muy buen juego, precisamente por ese contraste entre lo real de lo cotidiano y lo terroríficamente real. (Aunque es cierto que en algunas viñetas los ojos de Enriqueta son tan negros y grandes que parecen tiburoniles y provocan escalofríos).

Pero es que además, la guinda es la riqueza plástica que se ve en el vestuario de la época, la recreación de los interiores, las calles, los rostros, el equipo de bomberos… No solo ha habido documentación en lo puramente narrativo, sino que también ha ocurrido lo propio a la hora de empaparse de fotos de la época.

La vampira de Barcelona es un cómic excelente basado en unos hechos horribles, que ahonda en las miserias de unos tiempos de oscuridad y de podredumbre en donde también se vislumbra una luz esperanzadora de racionalidad y dignidad, tratado con un gusto exquisito.

Buen ritmo narrativo, gran dibujo y un misterio aún sin aclarar del todo.

¡Pero qué pedazo de autores (e historias reales) tenemos en España, pardiez!

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La muerte de la mariposa, de Pietro Citati

La muerte de la mariposa

La muerte de la mariposaOs tengo que avisar desde el principio: con este libro no puedo ser imparcial. No puedo porque el escritor Francis Scott Fitzgerald es uno de mis preferidos y siempre he tenido una conexión especial con él, así que cuando leo sobre él no puedo ser muy objetiva porque tengo esa tara. Qué le vamos a hacer, podría haber sido peor. Pero, ¿sabéis qué? Tampoco tengo necesidad de mentiros porque este libro, La muerte de la mariposa, me ha fascinado por sí solo. La forma de escribir de su autor, Pietro Citati, me ha dejado del revés. ¿Sabéis esos libros en los que no podéis dejar de subrayar líneas y líneas? Pues así. Estoy completamente maravillada por este libro, lectores.

Pietro Citati es uno de los escritores italianos de mayor prestigio. Ha escrito, sobre todo, numerosas y maravillosas biografías de autores como Goethe, Kafka o Tolstói. Se nota que las biografías son su terreno, pues las impregna de objetividad y belleza. Al menos es lo que ha hecho en este libro.

La muerte de la mariposa no es una biografía al uso del escritor Francis Scott Fitzgerald, en este pequeño pero intenso libro, Citati se centra en narrar el esplendor y la caída de la pareja formada por Fitzgerald y Zelda Sayre. Sin duda, fueron una de las parejas más conocidas y exitosas de la década de los años treinta, pero su relación, a pesar de ser pura y hermosa, tuvo demasiadas luces y sombras.

Pero, ¿por qué Citati llama “mariposa” a Fitzgerald? Porque Hemingway escribió sobre él: “Scott Fitzgerald (…) tenía aún la técnica y el espíritu romántico para hacer cualquier cosa, pero desde hacía mucho tiempo todo el polvo había desaparecido del ala de la mariposa, aunque el ala continuó batiendo hasta su muerte”.

Son unas palabras preciosas y creo que también son muy precisas, aunque en otras cosas esté en desacuerdo con Hemingway, creo que está apreciación sobre el Fitzgerald de sus últimos días es de las más certeras.

Y es que la caída de Fitzgerald fue dura. Su mujer, Zelda, a quien  sólo él supo comprender, pasó medio vida internada en clínicas psiquiátricas debido a su esquizofrenia. Y su vínculo de amor, aunque nunca dejó de existir, fue deteriorándose hasta el punto de acabar con el propio Fitzgerald. Él, que ansiaba la fama, que quería ser el escritor perfecto con una vida perfecta diga de admiración y que lo fue sin duda, al menos en algún momento de su vida, vio su mundo desmoronarse mientras él se aferraba a una botella de alcohol.

Quizá Zelda no tuvo nada que ver con esta caída y el propio escritor estaba condenándose con su alcoholismo y sus ansias de perfección. O quizá ambos se necesitaron para existir y dejar de ser poco a poco, ella sufriendo su enfermedad mental y él castigándose a sí mismo. Pocos días antes de morir, Fitzgerald le escribió a su hija: “los enfermos mentales son simples invitados en la tierra, eternos extranjeros que llevan consigo decálogos rotos que no saben leer”. La mariposa supo leer muy bien a Zelda, “la reina de las mariposas que necesita protección de su marido, porque únicamente a través de él el mundo le resultaba visible y palpable”.

Y es que, como bien dice Citati en La muerte de la mariposa: “eran la misma persona con dos corazones y dos cabezas; y esos corazones y esas cabezas se volvían apasionadamente el uno hacia el otro, el uno contra el otro, hasta arder en una única hoguera”.

Se amaron, cayeron y ardieron. Y esa es, en esencia, la descripción de esta envidiada pareja. Pero también es mucho más y Citati lo demuestra en este precioso libro.

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La milla perfecta, de Neal Bascomb

la milla perfecta

la milla perfectaLa barrera de las dos horas, el escollo que supone rebasar ese muro en un maratón está cada día más cerca. A 26 segundos se quedó el atleta keniata Kipchogue de superar ese muro que parece totalmente infranqueable. Aunque tres atletas eran los elegidos para llevar a cabo la gesta solo él se acercó tanto como para erizarnos el vello de la nuca y hacernos pensar que estaba a punto de lograrse. Y es que el escenario estaba totalmente preparado, medido al milímetro para que todo saliera a pedir de boca. No solo se utilizaron los últimos avances en zapatillas y en alimentación, sino que también se dispusieron de 32 liebres que les marcaban el ritmo, un automóvil Tesla que les señalaba mediante un láser por dónde correr y cuál era el ritmo más eficiente o avituallamientos móviles que ofrecía a los corredores la energía adecuada en el momento preciso. Todo ello gestado en el circuito de Monza en una competición no homologada. Y a pesar de todo, 26 segundos resultaron un mundo; uno aún por surcar hasta la meta en una carrera que recuerda a la frenética carrera espacial entre soviéticos y americanos pero con dos marcas deportivas (Nike y Adidas) y el científico Pitsiladis (primero en afirmar que se correría la maratón en menos de dos horas antes de 2020) como contendientes.

Mucho tiempo atrás también hubo una barrera por franquear, por demoler, por destruir. Fue en esa época en la que las zapatillas para correr eran poco más que dos cueros cosidos entre sí, las pistas de atletismo eran de ceniza, el control de las calorías no era una obsesión y la televisión era una tecnología acabada de nacer. El momento: la primera mitad de la década de los 50. La proeza a alcanzar: la milla en menos de cuatro minutos. 1609,344 metros para saborear las mieles del éxito o para naufragar en las aguas del fracaso. La carrera fue denominada “La Milla del Siglo” y Neal Bascomb, periodista que ha colaborado en The New York Times o en el Wall Street Journal, en 2004 publicó un libro en el que relató esta empresa deportiva. La milla perfecta se convirtió rápidamente en un clásico de la literatura deportiva y ahora por primera vez, y gracias a la Editorial Melusina, nos llega traducido al castellano.

En La milla perfecta los principales protagonistas son Roger Bannister, Wes Santee y John Landy. Británico, americano y australiano. Tres deportistas amateur con tres historias muy distintas pero con un mismo objetivo: ser el primero en correr una milla en menos de cuatro minutos. Algo que en el aquel momento se creía imposible. Neal Bascomb nos introduce en las vidas de estos tres muchachos, a los cuales acompañaremos en su agotador trayecto y en su toma de decisiones a lo largo de tres actos en los que se divide la novela. Una especie de Veni, vidi, vici pero en clave deportiva que nos transporta a una época en la que las heridas de La Segunda Guerra Mundial todavía eran profundas y en donde se necesitaban héroes a toda costa.

Neal Bascomb relata con una prosa muy directa y dinámica todas esas carreras y entrenamientos (duros y pesados incluso para el lector) además de mostrarnos, de forma dramática, todos los entresijos que rodeaban la vida de aquellos tres corredores. La familia que repudia al hijo, el entrenador grillado (¡obligando a correr a sus discípulos con lanzas!), el corredor sobre el cual caen todas las esperanzas de una nación… Temas que parecen los típicos clichés de una película pero que demuestran que en ocasiones la realidad supera la ficción.

Mientras que, como he apuntado anteriormente, los capítulos que están más enfocados al entrenamiento llegan a ser una fatiga para el lector, en los que se relatan las carreras Neal Bascomb hace un uso correcto del sensacionalismo, llevando la narración a cotas de epopeya griega, para hacernos sentir como uno de los competidores. Logra que el corazón del lector bombee a toda pastilla, que exude emoción y que alcancemos la extenuación una vez crucemos la línea de meta codo con codo con los protagonistas. Por si esto fuera poco, el libro adjunta una veintena de fotografías en las que veremos a Bannister, Landy y Santee en acción. Un complemento perfecto para la narración.

La Milla Perfecta de Neal Bascomb es un clásico de la literatura deportiva que nos cuenta con un tono épico uno de los momentos que marcaría un antes y un después en el atletismo. Un libro que no solo nos acerca a los tres magníficos deportistas que pugnaron por batir un récord que parecía imbatible, sino que también nos muestra el trasfondo humano de cada uno de ellos y los estímulos a los que se aferraron para llevar sus capacidades físicas y mentales más allá de los límites del cuerpo humano.

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El Holocausto, de Laurence Rees

el holocausto

el holocaustoPor mucho que leamos sobre el nazismo y la Segunda Guerra Mundial, nos será difícil entender a quienes llevaron a cabo el Holocausto judío. Sin embargo, siguen publicándose libros que tratan de explicarlo, recopilando fechas clave, acontecimientos decisivos, cifras de muertos y testimonios de los supervivientes. Y yo, de vez en cuando, me fijo en alguno de ellos; en aquellos que me parece que aportan una visión distinta, si es que eso aún es posible en un tema tan recurrente y saturado. No me equivoqué con Últimos testigos, de Svetlana Alexiévich, y tampoco lo he hecho con El Holocausto, de Laurence Rees.

¿Qué es lo que hace diferente a El Holocausto? Pues que también da voz a los verdugos, aquellos que fueron capaces de semejante barbarie, que la justificaron, que incluso la disfrutaron. En un intento de condenarlos por sus atroces acciones, la historia apenas ha dado cabida a las declaraciones y opiniones de quienes idearon o llevaron a cabo el exterminio de los judíos. Ni siquiera se han escuchado los testimonios de esos ciudadanos que presenciaron el progresivo avasallamiento de la población judía y miraron a otro lado o, directamente, jalearon para que fuera a más, movidos por los prejuicios religiosos, el miedo a la crisis económica o la pura envidia. Pero Laurence Rees sí ha recogido sus argumentos y sus diarios, por incómodos o crueles que sean. Porque es necesario adentrarnos en las cabezas de los culpables y de los cómplices del Holocausto para tratar de discernir qué ocurrió en aquellos oscuros años.

Laurence Rees recoge «Las voces de las víctimas y de los verdugos», como reza el subtítulo de esta obra, para dotar de carga emocional a su análisis del Holocausto. Recorre el periodo de entreguerras y toda la Segunda Guerra Mundial, desde el origen del odio de Hitler a los judíos y su ascenso al poder, hasta su huida hacia delante en su cruzada antisemita, incluso cuando ya sabía que Alemania iba a ser derrotada en el conflicto bélico. Pero El Holocausto no solo aborda el papel de Hitler y los nazis, sino que hay muchas páginas sobre cómo Bélgica, los Países Bajos, Noruega, Dinamarca o Francia colaboraron en el exterminio, algo que ha quedado silenciado gracias a la sobreexposición de la barbarie del Estado alemán. De igual manera, le dedica capítulos a los discapacitados, gitanos, testigos de Jehová y otros grupos sociales que también fueron perseguidos, torturados y asesinados por los nazis y cuyo sufrimiento pocas veces es mencionado.

El Holocausto es el resultado de los veinticinco años de vida profesional que Laurence Rees ha empleado en crear documentales sobre la Segunda Guerra Mundial y el exterminio de los judíos de Europa. Durante estos años, ha acumulado gran cantidad de testimonios de primera mano, documentos de la época y estudios, y todos estos le han servido para analizar exhaustivamente la historia del Holocausto. Aplaudo la valentía que ha tenido al dar cabida a todas las voces y ahondar en los aspectos más controvertidos. Y admiro su capacidad de conseguir que este libro sea de lectura ágil, a pesar de sus más de quinientas páginas.

El Holocausto demostró hasta dónde podían llegar los seres humanos, capaces de ser víctimas, espectadores o verdugos según las circunstancias. Y los acontecimientos actuales nos vuelven a avisar de lo poco que hemos aprendido de ello, por muchos libros que haya al respecto. Dudo que la obra de Laurence Rees abra los ojos a quienes están cegados por los prejuicios y el racismo, pero al menos espero que su lectura sirva para que el resto del mundo no miremos a otro lado cuando veamos ante nosotros las injusticias que sufren nuestros semejantes por motivo de sexo, raza, ideología o religión. Que no vuelvan a repetirse hechos tan terribles como los relatados en este libro es responsabilidad de todos.

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El Proxeneta, de Mabel Lozano

el proxeneta

el proxeneta

“Fui tratante de mujeres durante más de veinte años. Las compré y vendí como si fueran ganado, para explotarlas salvajemente en nuestros clubes, sin compasión…”

Así, de forma terriblemente directa, sin enmascarar nada, sin esconder la dureza con la que nos vamos a encontrar en esta historia que nos cuenta la autora, Mabel Lozano, a través de la narración en primera persona que de “El proxeneta”, Miguel, conocido en el mundo de la prostitución y la trata como “El Músico”.

Y es que a través de las páginas de este libro nos encontramos a un hombre que tuvo una infancia durísima, y que parece que inevitablemente estaba predestinado a entrar en este terrible mundo del sexo y de la “vida alegre”, que como todos sabemos siempre resulta la menos alegre de las vidas que una puede tener.

Nuestro protagonista, “El proxeneta”, nació en Barcelona en 1963, en plenas Ramblas, y tal era la miseria familiar que tuvo que ser entregado por su madre, al igual que sus hermanos, a un orfanato, donde fue víctima, como tantos y tantos niños y niñas de terribles privaciones y abusos:

“La primera vez me quedé callado. De mi garganta, seca, no salió sonido alguno. Aunque lo deseaba con todas mis fuerzas, no conseguí articular palabra ni negarme ni pedir ayuda. El miedo y la culpa me cerraron la boca. Sobre todo la culpa. El creer que era yo quien provocaba todo aquello. Yo, que no era más que un chaval de 13 años, solo y asustado…”

El Músico nos irá contando su vida, a modo de documental, desde que era un niño hasta que finalmente, y tras haber esclavizado, casi literalmente, a más de 1.700 mujeres a las que previamente había captado en sus países de origen, fundamentalmente Colombia, fue condenado judicialmente, si bien, una vez ya en la calle, cooperó con la justicia para desarticular otras redes de prostitución.

Yo creo que todos reconocemos en Mabel Lozano, en un principio modelo, actriz y presentadora de televisión, a la mujer que se fue reconvirtiendo en una gran luchadora por los derechos de la mujer, especialmente comprometida en su obra cinematográfica con las víctimas de la prostitución y las de trata de blancas para fines sexuales. La autora debutó en el cine como directora con el largometraje documental “Voces contra la trata de mujeres”, que causó una gran conmoción en la sociedad más comprometida, y más tarde regresó con el titulado “Chicas Nuevas 24 horas”.

Imagino que para la autora de estos documentales tan ligados a las víctimas de la trata y la prostitución, le habrá sido muy difícil y doloroso escribir este libro que nos muestra en este caso la visión desde el otro lado, desde el lado del proxeneta sin escrúpulos, pues como les decía ella siempre, en sus documentales y conferencias impartidas, ha estado al lado de éstas mujeres.

Según ha contado en los medios, conoció a Miguel hace un par de años a través de un amigo en común. Miguel ya había salido de la cárcel, salió con pleno arrepentimiento y con la absoluta convicción de la necesidad de colaborar con la policía para desarticular, en la medida de sus posibilidades, este tipo de mafias que llevan a las mujeres a esas terribles situaciones de esclavitud sexual y personal.

Dice Mabel que: “Para mí fue muy duro después de 12 años escuchando los testimonios de mujeres dolidas, vejadas, coaccionadas, violadas y esclavizadas…”. Y no lo dudo, y por eso les decía que no debía haber sido fácil para ella escribir este libro. Pero por otra parte es comprensible el interés de querer saber y conocer, por fin, todo el entramado sobre un tema en el que llevas tantos años con un compromiso tan grande de trabajo.

Les tengo que decir que me adentré en esta lectura con una postura que mantengo desde hace muchísimo tiempo contraria a la prostitución, algunos artículos en alguna ocasión me han hecho dudar de mi postura tan tajante, pero la lectura de El proxeneta me ha ayudado a posicionarme de una forma aun mucho más radical en contra de cualquier tipo de comercio con el cuerpo de una mujer, incluso el que llaman voluntario ¡¿Voluntario?!

El Proxeneta nos cuenta como desde la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (ANELA), se pagaba a prostitutas para que dieran una imagen de mujeres que ejercían la prostitución por “voluntad propia”. Se pagaban grandes campañas para mejorar la imagen de estos locales haciendo creer que se cumplía con una “labor social”. Cuando lo cierto es que detrás de esto siempre hay corrupción, esclavitud, degradación y corrupción como mínimo; en numerosas ocasiones al final del triste camino está la muerte a las que les lleva su vida.

Un libro que no obvia datos durísimos, una mujer que costaba 1.200 Euros generaba a los largo de sus dos o tres años de esclavitud más de cien mil limpios, porque estas mujeres tienen fecha de caducidad, y una vez que están acabadas para dar de sí en determinados clubes, son revendidas a otros proxenetas que las obligan a ejercer en las calles. Una actividad, como ya ven, que genera muchos más ingresos, y con muchos menos riesgos, que el narcotráfico. Increíble la manera en la que narra cómo decidió delatar a otros traficantes para hacer creer a la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF), que sus negocios estaban libres de trata y se ejercía la prostitución libre y voluntaria.

La prostitución en España no es ilegal; sí lo es la trata, ¡faltaría más! Pero no nos equivoquemos, nadie llega a la prostitución por gusto, ni tan siquiera para ganar algo de dinero en caso de necesidad imperiosa, se tienen que dar más requisitos, más situaciones, y siempre detrás de ellas hay engaño, falta de cultura y desamparo, falta de políticas sociales, dejación de funciones de la Administración, corrupción… Y luego están los clientes, los que no denuncian que hay menores atrapadas, los que no denuncian que hay mujeres contra su voluntad, los que no denuncian que hay mujeres con evidentes lesiones… Los clientes no están al margen de este submundo, de este drama en el que se encuentran tantas y tantas mujeres, son colaboradores necesarios de la explotación y la pervivencia de la trata y la prostitución.

Y aún habrá quien en pleno Siglo XXI le ría la gracia a esos chavales que van de putas para pasar una tarde original y divertida…

Mi más sincera felicitación a Mabel Lozano por su trabajo, y hoy en especial por este libro que tanto me ha impactado, El proxeneta, y por su trabajo en general, pero por encima de mis felicitaciones quiero que quede aquí mi agradecimiento a su generosa labor para denunciar este oscuro mundo de la compraventa de mujeres.

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Mujeres de ciencia, de Rachel Ignotofsky

Mujeres de ciencia

Mujeres de cienciaSin duda, este es el mes más Girl power que he tenido en lo que a lecturas se refiere. Y la verdad es que no podría estar más contenta y orgullosa. Esta clase de libros me ponen de muy buen humor. Primero, porque las mujeres son las únicas protagonistas. Segundo, porque todas esas mujeres son un ejemplo de inspiración para nosotras y paras las generaciones que están por llegar. Tercero, porque estos libros son necesarios y todo el mundo debería leerlos. Y por último, pues simplemente porque: We can do it!!!

Me refiero a Valerosas 2 y Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, dos libros que he leído este mes y que me han encantado. Mujeres de ciencia completa este trío de ases y es otra maravilla que también me ha fascinado.

Editado por Nórdica Cómic y Capitan Swing, el libro del que hoy os hablo es otro de esos esenciales que todos deberíamos leer. Son libros que están principalmente dirigidos a niñas y mujeres, y como bien dice Eileen Pollack: “Ojalá tuviera una hija para poder regalar un ejemplar de este libro. Rachel Ignotofsky proporciona a las mujeres jóvenes el coraje y la confianza necesarios para que sigan los excitantes caminos que estas pioneras recorrieron antes que ellas”. Pero a mí me gusta ir un paso más allá, y creo que son libros que además de inspirar a las niñas sirven de ejemplo también para los niños. Porque el feminismo es cosa de todos, ¿no os parece? Y libros como éste han de servir para dar ejemplo a todas y todos 😉

Mujeres de ciencia, cuenta con las biografías de cincuenta intrépidas pioneras que cambiaron el mundo. Yo ya no sé si es porque yo soy de letras o porque realmente el mundo es así de injusto, pero, sinceramente, de todas las mujeres que aparecen en este libro apenas conocía a cuatro o cinco. Quizá yo sea una cateta, puede ser, pero que mujeres que han hecho tales contribuciones al mundo de la ciencia, mujeres que han ganado premios Nobel o que han descubierto cosas esenciales no sean mundialmente famosas es una auténtica pena e injusticia. Conocía a la matemática Ada Lovelace, a Hipatia, a Marie Curie, a Jane Goodall (siempre quise ser primatóloga) o a Valentina Tereshkova. Pero el resto, amigos, ni idea.

Así que Mujeres de ciencia para mí ha sido todo un descubrimiento. Me encantan los libros con los que aprendo tanto y si además son así de bonitos, con esas geniales ilustraciones de Rachel Ignotofsky y esta edición tan cuidada pues ya pasan a ocupar un lugar importante dentro de mis imprescindibles.

De verdad, merece mucho la pena leer y descubrir sobre  mujeres como Rachel Carson, bióloga marina, conservacionista y escritora que dio a conocer al mundo los ecosistemas oceánicos. O la oncóloga Jane Cooke Wright, quien descubrió nuevas técnicas para la quimio que consiguieron salvar muchas vidas, o la astrónoma y astrofísica Cecilia Payne-Gaposchkin, quien descubrió que el sol está compuesto por de hidrógeno y helio y se convirtió en jefa del departamento de astronomía de Harvard.

Mujeres que sirven de ejemplo y están ahí para recordarnos que todos podemos conseguir lo que queramos si trabajamos por ello. Porque, aunque muchas de ellas no tuvieron las mejores condiciones para aprender, persiguieron sus sueños y hoy en día son mucho más que mujeres de ciencia, son mujeres dignas de admirar. ¡Bravo por ellas!

 

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Tres periodistas en la revolución de Asturias, de Manuel Chaves Nogales, José Díaz Fernández y Josep Pla

Tres periodistas en la revolución de asturias

Tres periodistas en la revolución de asturiasEl 5 de octubre de 1934, un día antes de que Companys proclamase el Estado Catalán, se inició una huelga general revolucionaria en distintos puntos del país contra el gobierno conservador republicano. De los 2000 españoles que murieron en los quince días que duró el movimiento, cerca de 1500 lo hicieron en Asturias, la región que acogió con más fuerza la propuesta revolucionaria. Tal vez, como se desprende de los textos recogidos en Tres periodistas en la revolución de Asturias, porque sus habitantes eran los que menos tenían que perder.

El escritor Jordi Amat es el encargado de abrir el libro y lo hace por medio de un interesante prólogo, que ayuda a entender tanto el contexto previo a la revolución como las características de los tres periodistas que la relataron. Y es que José Díaz Fernández, Josep Pla y Manuel Chaves Nogales vivieron realidades muy diferentes. Así, mientras que el primero fue diputado por un partido de izquierdas en Oviedo y vivió el conflicto sobre el terreno, los otros dos tuvieron un rol más estrictamente de corresponsales. De esta manera, mientras que el texto de Díaz Fernández, publicado bajo la apariencia de haber sido escrito por un combatiente, expone cronológicamente los sucesos más relevantes de esos quince días negros, los de Pla y Chaves Nogales buscan profundizar más en los motivos del levantamiento y en explicar lo más nítidamente posible lo que estaba ocurriendo.

Una de las virtudes que sobresalen en estos textos es la sencillez con la que están escritos. A pesar de que los tres escritores tenían su prestigio en el momento en el que los redactaron, ninguno cayó en el tan común mal del periodista de dejarse llevar por el ego y anteponer su interés por demostrar todo lo que sabe a exponer con claridad lo que ve a su alrededor. Así, aunque desde distintos prismas y con estilos diferentes, en estas páginas nos encontramos tres buenos ejemplos de lo que deber ser un trabajo periodístico.

La otra gran virtud común, desde mi punto de vista, es el ferviente deseo de ser lo más objetivos posible. “El deber sagrado de la objetividad y de la verdad siempre ha primado en mí por encima de todo lo demás”, resume Pla, quizá el que, por su cercanía a los intereses del Gobierno (era corresponsal de la La Veu de Catalunya, el periódico de la Lliga Regionalista) era el que más se podía ver tentado a hacer un relato sesgado de lo sucedido en esos días. También Díaz Fernández podría haber buscado glorificar a los revolucionarios en su Octubre rojo en Asturias, pero en todos ellos primó su responsabilidad profesional. De hecho, tanto Pla como Chaves Nogales dedicaron una buena parte de sus crónicas a desenmascarar y a criticar las falsas informaciones que estaban dándose durante esos días sobre lo que ocurría, para que, como sintetiza genialmente el segundo en Las cosas en su punto, la exageración no quitase importancia a la verdad.

Si algo nos dejan claro estos tres autores es que la revolución asturiana se fraguó desde el corazón y el estómago y que no tuvo una estrategia ni un liderazgo claro en los que apoyarse. De hecho, como bien explica Díaz Fernández, cuando las noticias del fracaso del levantamiento en otros puntos de España comenzaron a llegar los revolucionarios asturianos se negaron a creerlas. La idea de que estaban ganando, de que iban a conseguir salir de su penosa situación vital por sí mismos, era lo único que les mantenía en pie y cuando esta desapareció ya no les quedó nada por lo que luchar. Otro de esos trágicos e injustos momentos de nuestra historia que no convienen olvidar y que gracias a periodistas tan íntegros como los tres que aparecen en este libro podemos leerlos sin demasiado miedo a la dañina niebla ideológica.

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Led Zeppelin, Un tributo a los más grandes del rock, de Chris Welch

Led Zeppelin

Led ZeppelinA ver, voy  a ser muy clara y muy directa: si te gusta Led Zeppelin este es un libro que sin duda tienes que tener. Y como veis no digo tan solo leer, no. Digo tener. Podría daros más motivos, pero creo que con esta introducción he sido bastante clara, ¿verdad? De todas formas, no puedo dejar esta reseña así. Aunque a mí me encantaría, pero será mejor que os cuente por qué.

Antes de  hablaros de Led Zeppelin, Un tributo a los más grandes del rock voy a daros un poco la chapa. Led Zeppelin no es mi grupo favorito. Qué decepción, ¿eh? Tranquis. Es que yo no tengo grupo ni persona favorita. No me gustan los fanatismos, qué le voy a hacer. Soy más de disfrutar de todo sin adorar a nadie. Pero si tuviera que hacer un top ten musical sí que estarían dentro, junto con Bowie, Queen y otros tantos que no os voy a contar ahora porque tampoco se trata de eso. La primera vez que escuché a Led Zeppelin yo tenía unos diecisiete años. Encontré en casa un casete (¡¡pero qué vieja soy!!) y recuerdo que era de madrugada y que estaba en el salón de casa estudiando para un examen que tenía al día siguiente. Puse ese casete, que pertenecía a alguna de mis hermanas mayores, en mi walkman (¡toma ya!) y me dispuse a escucharlo. Lo primero que sonó fue Stairway to heaven y el resto, amiguitos, es ya historia. El idilio había comenzado. Esa melodía se había metido en mi cabeza y creo que esa misma noche puede escuchar la misma canción como cinco veces seguidas. Luego vendrían más y más canciones del grupo, pero aquella noche, gracias a esa canción, comenzó todo. Y esta, queridos, es mi historia de amor con Led Zeppelin. Supongo que las habrá mejores, pero ésta es la mía.

Me apeteció mucho leer Led Zeppelin, Un tributo a los más grandes del rock cuando me enteré que Libros Cúpula lo acababa de publicar. Además de ser un pedazo de libro (en todos los sentidos) está repleto de material inédito, de fotografías, documentos y recuerdos de la banda. Una auténtica delicia para los amantes del grupo.

No seré yo quien os vaya a contar ahora la historia de Led Zeppelin, porque para eso tenéis el libro. Sí os diré, en cambio, que es uno de los mejores libros sobre la banda que he visto nunca. Completo, original, repleto de fotografías y material, y con un análisis tan exhaustivo del grupo realizado por Chris Welch que os vais a caer de culo cuando lo tengáis en vuestras manos. Palabrita.

Así que solo puedo dar las gracias a Libros Cúpula por esta pedazo de publicación, al Rock and Roll por existir y a Led Zeppelin por haber sido, sin duda, una de las bandas del rock más geniales de la historia. Long Live to Rock ‘n’ Roll, my friends!

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Eso no estaba en mi libro de Historia de la Literatura, de Lorenzo Gallardo

Eso no estaba en mi libro de Historia de la Literatura

Eso no estaba en mi libro de Historia de la Literatura«La pequeña anécdota nunca es gratuita. Ocurre por la personalidad o forma de reaccionar de una persona ante su entorno». Eso es lo que opina Lorenzo Gallardo en la introducción de su libro Eso no estaba en mi libro de Historia de la Literatura. Por eso, ha reunido en él curiosidades sobre ciento veinte autores, ¡ahí es nada!, para que descubramos detalles sobre sus vidas y caracteres que nos harán comprender mejor sus obras.

Y a mí me encantan las anécdotas. Es ver un libro sobre eso, ya sea de cine, ciencia o literatura, y allá que voy. De ahí que conociera varias de las historias que se cuentan en este libro, pero debido a la gran cantidad de escritores retratados, han sido muchas más las que he descubierto. Además, se agradece que no solo hable de escritores famosos y recuerde a otros que hoy en día son bastante desconocidos, pero cuyas obras y vidas merecen capítulo propio, no solo en este libro, sino en la historia de la Literatura.

Lorenzo Gallardo comienza su repaso cronológico de la literatura con la poetisa griega Safo y le pone el punto final con el autor de los estados de Facebook de millones de personas: Paulo Coelho. Nos cuenta los aspectos más curiosos de las personalidades o de las vidas de los escritores, con la cercanía y el sentido del humor con los que lo haría un amigo nuestro en la barra de un bar.

¿Sabías que Virgilio se gastó 800 000 sestercios (325 000 euros de los de ahora) en el funeral de su mosca?

Ni te imaginas la que lió La cabaña del tío Tom. Tuvo tanto éxito que crearon todo tipo de merchandising: juguetes, cuberterías y hasta papel pintado.

No sabes cómo se las gastaba doña Emilia Pardo Bazán. Ahí donde la ves, ¡fue traficante de armas!

¿Y qué me dices de H. G. Wells? Fue un adelantado a su tiempo, y no solo en la ficción: practicaba abiertamente el poliamor, no se cortaba ni un pelo.

Y no te pierdas lo que le pasó a Jean Cocteau una noche… Conoció a una enigmática doncella, peeeero… ¡en realidad era un señor! Y uno muy famoso, que tú y yo hemos estudiado en los libros de Historia.

Pero el mejor de todos era el escritor argentino Omar Vignole: le gustaba pasear por la calle con su vaca, mientras increpaba a todo el mundo.

Como veis, algunas de las historias son tan surrealistas que parecen de broma. Y es que, como no podía ser de otra forma, la vida real de los escritores supera muchas veces sus ficciones.

Lorenzo Gallardo también nos relata los asombrosos encuentros entre artistas. Por ejemplo, los infructuosos proyectos que llevaron a cabo Maquiavelo y Leonardo Da Vinci, lo que disfrutó Quevedo siendo casero de su archienemigo Góngora, la confrontación dialéctica de Lope y Cervantes por el amor de una bella dama, lo que ocurrió la noche en la que Enrique Jardiel Poncela quiso matar a Jacinto Benavente o por qué Ray Bradbury le debe su carrera literaria a Hugh Hefner.

Estas anécdotas son tan atípicas que nos desmontan la imagen que teníamos de muchos escritores. Y es que saber que Agatha Christie era surfera, que Borges era fan de Rolling Stones y Pink Floyd o que Yukio Mishima planeó un golpe de estado en su país, nos hace verlos con otros ojos irremediablemente.

Lorenzo Gallardo habla de todo eso que nunca se menciona en las enciclopedias o en los libros de texto y que sirve para bajar a los escritores de su pedestal y hacerlos humanos, lo que ayuda a que nos atrevamos, por fin, con las obras de aquellos que nos parecían inaccesibles. Y es que Eso no estaba en mi libro de Historia de la Literatura es una lectura perfecta para volver a enamorarnos de la literatura y sus creadores.

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Lost in Translation Again, de Ella Frances Sanders

Lost in translation, Again

Lost in translation, AgainParece que este es el mes de las segundas partes. Hace poco os recomendaba Valerosas 2, la segunda parte de Valerosas que acaba de publicar Dibbuks y hoy me toca hablaros de la segunda parte de Lost in translation, un libro que reseñé hace ya unos meses y que me encantó.

La verdad es que esta vez no sabía que habría segunda parte, así que cuando vi que Libros del zorro rojo había sacado un segundo volumen me hizo bastante ilusión. Como os comentaba en la reseña de la primera parte, estudié Traducción e Interpretación porque me gustan mucho los idiomas y las palabras. Así que esta clase de libros me vuelven loca. Si Lost in translation era “un compendio ilustrado de palabras intraducibles de todas partes del mundo”, Lost in translation –again- va un poquito más allá. En esta ocasión no se trata de palabras intraducibles, este libro es pues “un compendio ilustrado de expresiones curiosas de todas partes del mundo”. Y sí, sigue siendo igual de curioso que el primero. Porque lo cierto es que en este mundo hay cantidad de expresiones raras de narices. Seguro que en español os habéis parado a pensar alguna que otra vez de dónde vendrá tal o cual expresión. Creo que los españoles somos especialistas. Pero no los únicos, eh. Con Lost in translation –again- vamos a descubrir que la mayoría de lenguas tienen sus propias expresiones curiosas. Algunas de ellas pueden recordarnos a algunas que nosotros usamos, pero otras es mejor descubrirlas.

Por ejemplo, en coreano existe la expresión “cuando el cuervo echa a volar cae un pera”. Esta expresión quiere decir que dos incidentes que parecen conectados entre sí no tienen por qué obedecer necesariamente a una relación de causa-efecto. Interesante, ¿verdad?

Si un serbio te dicen que estás soplando patitos quieren decir que estás mintiendo. No me digáis que no mola, ¿eh?

Otra que me parece genial es la expresión sueca “deslizarse sobre un sándwich de gambas”. Alguien que se deslice sobre tal es que lo ha tenido todo fácil en la vida. Hombre, la vida desde un sándwich de gambas debe ser mucho mejor. Y si son al ajillo ya ni os cuento.

En japonés si llevas un gato en la cabeza significa que estás fingiendo inocencia con la intención de hacer creer a los demás que eres una persona buena, aunque tus intenciones no sean las mejores. Con dos gatos en casa sé lo que es llevar uno en la cabeza, pero prometo que las mías no son malas intenciones.

Podría pasarme horas escribiendo sobre este libro y sus curiosas expresiones. Otra más, en persa si te dicen que se comerían tu hígado no salgas corriendo. Realmente te están demostrando cariño y un afecto profundo. Un pelín macabro, pero es hasta bonito, ¿no?

Si os gustó la Lost in translation no podéis perderos Lost in translation –again-. Es otra maravilla de libro para los amantes curiosos de las lenguas y las palabras. Os aseguro que vais a pasar un buen rato descubriendo expresiones tan chulas como la del sándwich de gambas.

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Queen en 3-D, de Brian May

Queen en 3D

Queen en 3DQueen es la mejor banda de rock de todos los tiempos y Freddy Mercury es el más grande. En mi opinión, claro. Y, bueno, en la de millones de personas también. Por eso, no es de extrañar que más de veinte años después de la muerte de Mercury, aún escuchemos su voz casi a diario. Las canciones de este grupo británico aparecen en anuncios y películas y provocan que miles de personas entonen al unísono con solo escuchar los primeros compases de We Will Rock You, We are the champions o Bohemian Rhapsody. Esta última es mi canción favorita, por si había alguna duda; soy una fan de Queen muy típica, lo sé.

Queen no pasa de moda y sigue ganando seguidores, generación tras generación. Y es normal que cuando sale un libro como Queen en 3-D, que lleva como subtítulo «Un retrato íntimo de la legendaria banda de rock a través del objetivo de Brian May», a los fans de hoy y de siempre se nos haga la boca agua. También habrá escépticos que piensen que es un producto sacado de la manga para seguir generando ganancias y que eso del 3-D es la última chorrada que se les ha ocurrido para que parezca que este libro aporta algo nuevo. Incluso a mí se me pasaron esos pensamientos por la cabeza. Pero ¡era un libro de Queen!, así que iba a descubrirlo de primera mano.

Fue una agradable sorpresa saber que lo de las fotos en 3-D no era una ocurrencia de los de marketing, sino que Brian May, el mítico guitarrista de Queen y autor de este libro, es un verdadero fanático de las cámaras estereoscópicas desde la infancia. Precisamente este libro ha sido la excusa perfecta para reunir las fotografías que tenía guardadas en un cajón, la mayoría de ellas realizadas entre los años setenta y noventa, durante las giras y conciertos del grupo. Tal es su pasión por la fotografía que dedica varias páginas a hablar de los diferentes tipos de cámaras, enfoques y demás aspectos técnicos, además de mostrarnos sus primeros pinitos haciendo fotos estereoscópicas, lo que nos sirve para pillarle el truco al visor OWL, incluido en la contraportada, con el que debemos mirar las fotografías para captar el efecto 3-D. Reconozco que a mí me costó un poco y que con algunas fotos me resultaba mucho más fácil que con otras, pero cuando conseguía verlas en 3-D, el resultado era asombroso.

Sin embargo, eché de menos que Brian May se mostrara más cercano en su discurso. Si bien es cierto que cuenta algunas curiosidades y anécdotas, como quién de ellos diseñó el logo, cómo trabajaban entonces con las emisoras de radio, lo que les costó generar ingresos y cubrir deudas o las tensiones que surgían entre ellos en los momentos creativos, e incluso se moja en un par de temas políticos y sale en defensa de los animales, no acaba de abrirnos su corazón para saber, de verdad, cómo vivieron aquellos años que los convirtieron en leyendas de la música. ¡Hasta aprovecha varios momentos para hacer publicidad de su negocio de réplicas de sus guitarras y de su empresa de fotografías estereoscópicas! De ahí que este libro no me parezca la forma ideal para conocer en profundidad a los miembros del grupo. Para ello, son mucho más indicados documentales como Days of our lives o The show must go on, que desde aquí recomiendo.

En Queen en 3-D, vemos a Brian May, Roger Taylor, John Deacon y Freddy Mercury delante y detrás de los focos, como reyes del escenario y como unos amigos que se reúnen un fin de semana cualquiera, y eso es lo que le da ese toque íntimo a este libro: muchas de esas fotos no servirían para ser incluidas en una revista, porque no muestran a las estrellas de rock, sino a los seres humanos que se escondían bajo sus excéntricas vestimentas glam. Brian May nos hace así un regalo muy personal: compartir sus fotos más queridas de aquellos años que le cambiaron la vida y en los que ellos cambiaron la historia del rock. Y yo, como buena fan de Queen, no puedo más que agradecérselo.

 

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Geopolítica de las series, de Dominique Moïsi

Geopolítica de las series

Geopolítica de las seriesEs probable, y mucho más en estas fechas, que si os digo aquello de Winter is coming, todos sepáis de qué estoy hablando. Y es que la repercusión que Juego de Tronos tiene en la sociedad actual va mucho más allá de lo escrito o filmado sobre los Siete Reinos de George R.R. Martin. También es muy probable que, si os hablo de Frank Underwood o Carrie Mathison, la mayoría sepáis la serie que protagoniza cada uno de estos personajes. Todo este boom mediático que están viviendo las series de televisión hace que varios expertos en política y relaciones internacionales se hayan fijado en ellas para explicar de un modo sencillo los mecanismos y estrategias que rigen nuestro día a día. Uno de estos expertos es Dominique Moïsi, autor de Geopolítica de las series o el triunfo global del miedo. El politólogo francés define el objeto de este ensayo y el fin mismo del libro como “una obra sobre geopolítica que utiliza las series como materia prima para comprender la evolución de las emociones del mundo”. Sin duda un tema que captó rápidamente mi atención, y mucho más tras ver la genial portada de David Sánchez, hombre de referencia en la editorial a la hora de ilustrar sus libros.

El catálogo de Errata Naturae está lleno de buenos libros escritos alrededor de las series de televisión. Libros temáticos sobre grandes series como The Walking Dead o Twin Peaks ya han sido reseñados en el blog, y este que hoy os traigo se estructura en torno a cinco series del momento, de cuyo análisis se desprende el estado actual de las alianzas y problemas geopolíticos existentes en los últimos años. Dominique Moïsi explica en la introducción los motivos que le han llevado a elegir Juego de Tronos, Homeland, House of Cards, Downton Abbey y Occupied para el análisis en cuestión. De las tres primeras soy fiel seguidor, de la cuarta he visto bastantes capítulos y pese a no conocer la existencia de la quinta, tras leer el libro ya me he encargado de ponerla en mi lista de series preferentes. También dedica unas páginas el autor para explicar qué concepto de la situación política actual encaja mejor con cada una de las series analizadas. El miedo al caos, el declive democrático, el terrorismo, la nostalgia del orden antiguo o la ocupación rusa encajan a la perfección con cada una de las series, y mediante analogías y análisis de los personajes el autor va mostrando a los lectores como la industria televisiva y cultural utiliza medios audiovisuales como método rápido para entregar un mensaje a un amplio número de personas.

He de reconocer que leyendo la introducción de este libro llegué a pensar que, pese a la buena idea que planteaba el autor, analizar la política mediante series iba a ser harto difícil. Sacar un mensaje claro y sencillo para los profanos en la materia exigiría una capacidad de síntesis que es muy difícil de conseguir. Sin embargo, una vez metidos en materia, me ha sorprendido gratamente la prosa sencilla y clara que utiliza Dominique. A esto también ayuda tener un conocimiento previo de las series en cuestión, al menos de gran parte de las series que aparecen en el libro. Con esto no digo que no se pueda disfrutar del libro si uno no ha visto las series, pero es cierto que es un valor añadido para disfrutar más completamente del mismo.

“Homeland puede leerse como un catálogo de los errores que llevaron a la aparición del Dáesh”

Son muchas las buenas enseñanzas que puede extraer el lector con una lectura atenta del texto. El autor diserta sobre varios puntos a tener en cuenta, como por ejemplo la forma tan negativa que tienen los americanos de retratar su política en las series, en contraposición con los rusos, que venden en su entretenimiento unas actitudes políticas casi inmaculadas. O esas analogías en Juego de Tronos que mezclan en un mismo texto las ciudades-estado del Renacimiento italiano, la política migratoria de Angela Merkel o la crisis de refugiados que estamos viviendo en la actualidad. Y también es de agradecer en el autor que no se centre solo en cinco series para explicar un problema más complejo, y amplíe sus cavilaciones a otras series no menos importantes como The Americans, Borgen o El ala oeste de la Casa Blanca, esta última de especial importancia, pues fue de las primeras en tratar asuntos geopolíticos en sus tramas.

En resumen, Geopolítica de las series es un ensayo ameno que acerca el mundo de la geopolítica a la gente de a pie. Leyendo a Dominique Moïsi se entiende un poco mejor el mundo en que vivimos. Y todo ello contado de un modo abrumadoramente sencillo, haciendo bueno aquel dicho de Séneca, “La sencillez y claridad distinguen el lenguaje del hombre de bien”.

César Malagón @malagonc

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