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¡ABAJO EL COLE!, de María Frisa

a

aAlguien me dijo que María Frisa, la madre literaria de Sara, (esa niña que siempre tiene 75 consejos para algo), y de la yo les hablé en relación a un libro que nada tenía que ver con esa colección, sino de otro libro también estupendo, rompedor, cínico y muy, muy divertido, pero que en ese caso era para adultos, titulado CÓMO SOBREVIVÍ A LA MADRE DE PAVLITO (CON UVE), ahora estrena otro libro igual de desenfadado, socarrón, divertido, cínico… sigan ustedes añadiendo lo que quieran, pero en este caso es otra vez para la chavalería y, naturalmente, para padres y buenas gentes que quieran pasar un buen rato compartiendo lecturas con sus hijos o alumnos…. Y lo pasarán.

¿En este libro el protagonista es Hugo?
– sí.
-Vale, NO me voy a poner a discutir con nadie por ello, pero para otros, ya saben, para la gente divertida y sin prejuicios, lo será, sin lugar a dudas, Javi. Ese chaval que va apostillando las reflexiones de Hugo.

Para mí lo ha sido, porque por algún motivo me ha recodado a mi amigo de la infancia (y de ahora mismo), Carlos, un gran amante de todo lo que explote, suene o estalle en colores.

Nosotros vivíamos en Zaragoza y tras los fuegos de fin de fiestas del Pilar siempre hacíamos acopio por la ribera del Ebro (de forma absolutamente irresponsable) de todo lo no explotado, se lo dábamos a él para que a su vez hiciese lo peor que se le ocurriese. A todos nos ha gustado siempre mucho que lo haga. A todos menos a sus padres antes, y ahora a mi buena amiga y su señora esposa de la que no pienso decir, por mi bien, su nombre.

¿Pues ya saben y entienden porque me gusta tanto Javi? Jajajaja

Quienes han leído algo de esta escritora ya se pueden hacer una idea de por donde irán los tiros, humor, humor y humor. Y una crítica social importante, eso sí, siempre habrá gente con el sentido del humor atrofiado o sencillamente sin él que tendrán algo que objetar incluso por el título, por eso es así de sencillo, le das la vuelta al libro y miras la contraportada, y allí te quedas durante dos horas para ser feliz… ¡Hay gente para todo! 😉

El libro está plagado de ilustraciones de Michelle Macías, y dedicado a un par de chavales llamados Alejandro y Javi que no dudo, como la misma Frisa dice que sean los auténticos cracks de su vida, y que como ella ya sabrá, no habrá quien se calle que ha utilizado una voz inglesa con las siguientes acepciones:

“Crack”
1. m. cocaína en piedra.
2. m. Deportista de extraordinaria calidad.
3. m. Caballo que destaca en las carreras.

Pero es para los que son o somos capaces de distinguir esta dedicatoria del libro sin ponerle peros para los que va destinado, y es por ello que de él les vengo hoy a hablar.

En definitiva me ha gustado el cambio de registro de Sara por Hugo, y no por nada, que yo soy una enamorada del descaro de Sara, sino para que se vea que los chicos también son guays, inteligentes, divertidos, solidarios y con sentido del humor. Y me gusta que, aunque no sea de nuestro agrado, y sean cosas a corregir socialmente, seamos conscientes de lo que pasa en el cole de verdad, cuando las chicas, por ejemplo, le ponen nota a los chicos y no solo al revés, y que ellos también se sienten impotentes ante ese cinco raspado del que no pasan por no llegar a una talla determinada….

Un libro en el que flota en el ambiente el poco cambio que vemos en el sistema educativo y las complicaciones que tienen los padres y madres para conciliar su trabajo con la vida familiar. Lo importante que son las redes sociales y las nuevas tecnologías, pero también la importancia que ellos le siguen dando a las relaciones personales…, porque una mirada de Melisa no se cambia por el meme más divertido que te pueda llegar al wassap.

Y amigos míos, porque en definitiva debemos aprender a divertirnos con las cosas divertidas.

P.D.: Hugo tiene una hermana adolescente con la que se lleva a matar, como casi todos los hermanos, ¡claro! Pero me quedo con la frase “No permitiré que unos matones de mierda te chuleen, a ti solo te chuleo yo…”.

Ya ven, la familia sigue siendo la familia 😀

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Poemas paralelos, de José Nieto Jiménez

Poemas paralelos

Poemas paralelos“Nací en Jaén en 1939; no sé cuándo moriré, y por eso no lo consigno: si la edad se contara al revés, ahora podría saber cuántos años me quedan de vida. (Pero ignoraría la fecha de mi nacimiento: de cualquier modo que se mire, la vida es un lío)”.

En cuanto leí estas líneas en la contraportada de Poemas paralelos supe que José Nieto Jiménez, a quien no conocía, iba a caerme bien. Ese sentido del humor tan sarcástico casa mucho con los gustos de servidora. Y la verdad es que este poemario no me ha decepcionado en absoluto. He pasado buenos ratos leyendo sus atípicos versos y ocurrencias.

José Nieto no sabía cuándo iba a morir, pero en 2005 nos dejó y este libro es un homenaje póstumo precioso. En el prólogo del poemario podemos leer más sobre este escritor. Una persona tímida y discreta que siempre buscó la poesía que se oculta en el mundo. Los poemas que se recogen en este libro son de mediado de los años ochenta, aunque hasta 1994 José Nieto Jiménez no se lo confió al Ayuntamiento de Jaén para su publicación. Sin embargo, hasta verano de 2005, pocos meses antes de su fallecimiento, el autor estuvo redondeando esta obra que quedó finalmente dividida en seis secciones.

Si tuviera que describir la poesía de este autor en una sola palabra sería ingenio. Los poemas que se recogen en este libro son pequeñas perlas de sabiduría, adornadas con humor y sarcasmo. El resultado es una colección de poemas de lo más atípico e ingenioso. ¿Recordáis las greguerías de Ramón Gómez de la Serna? Pues hay mucho de ellas en la poesía de este autor. Os dejo algunos versos que tienen ese toque de greguería, ese toque de humor ingenioso:

Heterodoxia

¿Y si Dios fuera ateo?

Cálculo de probabilidades

Detrás de todo gran hombre hay,

probablemente,

un gran trasero.

 

Era una lástima

lo bien que oía

y lo mal que escuchaba

Ocurrentes, ¿verdad? En más de una ocasión me he sorprendido esbozando una sonrisa (o carcajada, según la ocurrencia) con los versos de este autor.

También tiene José Nieto Jiménez poemas más duros, poemas en los que tras esa máscara de sarcasmo esconde grandes verdades:

Lucha de sexos

Cómo explicar a los siglos venideros,

sin descubrir nuestra tontería,

que haya tanta diferencia

entre Ginecología y Antropología.

Y poemas más devastadores, más íntimos y líricos:

Y, después de todo,

aún queda esperanza:

el corazón es una máquina

que algún día

dejará de latir definitivamente.

Poemas paralelos no es un poemario típico, supongo que porque su autor tampoco era una persona típica. Sin haber conocido a José Nieto Jiménez, creo que en los versos que recoge este poemario podemos hacernos una idea bastante clara de quién fue este autor. Ingenio, astucia, sarcasmo, inquietud. Creo que como buen poeta, sus versos definen sus sentimientos.

Dice Juan M. Molina Damini, amigo del poeta, que su poesía es intuitiva pero consciente. Una poesía “conmovedora por su humanismo trufado de surrealismo ácrata”. Lo cierto es que conmueve, amigos. Conmueve porque disfraza verdades con elocuencia e ironía. Tras ese humor se esconden, en ocasiones, versos tan reales que duelen. Pero hay que ser muy listo para saber jugar con la verdad y salir indemne. No me cabe ninguna duda de que este autor sabía lo que se hacía y es un auténtico placer leer sus versos. Muy recomendado este libro, queridos lectores.

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Botánica insólita, de José Ramón Alonso y Yolanda González

Botánica insólita

Botánica insólitaYo soy más de letras que de ciencias, mi cabeza ha tendido siempre a entender más las palabras y las frases, que los números y las fórmulas, pero siempre me ha gustado saber cosas, aprender y conocer. La biología aunque sea una ciencia, no trata de números, así que siempre se me ha dado algo mejor que las matemáticas o la física. Yo creo que porque somos biología, nos nutrimos de ella, nos rodea y nos acompaña, es algo tangible y que se ve. Saber de qué estamos hechos, y cómo funcionamos es necesario. Este libro trata sobre la botánica, que es la rama de la biología que estudia las plantas o vegetales a todos los niveles. Yo vivo rodeada de montañas, en el rural, miro por la ventana y veo verde, bueno, hoy veo también amarillo, naranja, rojo y marrón, porque la naturaleza es lo que tiene, cambia de forma y de color, nos regala frutos, flores, colores y asombros, no solo oxígeno. Me siento privilegiada, y todos los días voy a pasear por el bosque, haga frío o calor. Sé que no solo yo valoro esto. También he vivido en ciudad y sé lo que es buscar un jardín, un poco de hierba para pisar y oler, un bosque, aunque sea pequeño, para poder respirar y relajar la vista. Cuando he visitado otros lugares, en mis viajes, casi siempre paseo por los parques y jardines cuando es ciudad y procuro visitar las zonas fuera de las urbes, conocer montañas o bosques. Si vais con niños, los acuarios y los jardines botánicos siempre van a ser una de las excursiones más apreciadas y recordadas. Un día vi a unas mujeres abrazando un árbol en un parque urbano y en ese momento me pareció extraño, pero pensándolo bien ¿por qué no? Ahí hay vida y abrazar la vida es maravilloso.

Cuando mis ojos vieron la preciosa portada de Botánica insólita quedaron prendados y ahora que ya soy algo más mayor y más valiente en mis lecturas, me atreví con un libro sobre botánica. La experiencia ha sido magnífica, enriquecedora y placentera. Me ha emocionado el capítulo dedicado a la hambruna de la patata y la historia del desarrollo de la semilla mejorada del arroz. Me he quedado boquiabierta con la presentación de variedades de plantas raras o peculiares, como la reina de los Andes (puya raimondii), por ejemplo, que florece solo una vez cada 80 o 100 años. O la flor del cadáver (Amorphophallus tituanum) que huele a muerto, y que es así porque los insectos que las ayudan a reproducirse son moscas de la carne, así que para las moscas, estas flores huelen que alimentan. Bueno, ahora sé que no son “unas flores” sino que son inflorescencias, que es una agrupación de muchas flores diminutas. ¿Sabíais que hay unas plantas modificadas genéticamente que podrían considerarse antiterroristas? Hablando de la modificación genética, es algo que ha surgido en varios capítulos. Este tema es algo controvertido porque hay una corriente de pensamiento o una idea bastante incrustada, de que lo que está modificado de esta manera no es bueno, no es natural, no es sano, no es correcto y José Ramón Alonso nos explica aquí que no es así necesariamente. Porque gracias a esas modificaciones y a esos estudios, se ha avanzado positivamente en muchos aspectos: control de plagas, mejora de los cultivos y mejora de productividad, por ejemplo. Por otro lado,ha quedado demostrado también, que la acción del hombre es la más mortífera para la naturaleza, pero este aspecto creo que lo tenemos claro ya todos hace tiempo aunque no hagamos casi nada para remediarlo.

El libro tiene 36 capítulos y en cada uno se habla de algo curioso sobre las plantas, desde las más grandes del planeta hasta las más minúsculas. Son capítulos cortos que van acompañados de unas ilustraciones espectaculares de Yolanda González, artista especializada en ilustrar obras científicas. La edición del libro es preciosa; es un placer pasear las manos por la portada y por sus páginas. No solo es un libro científico, es un libro de arte. Además, al final de cada uno de los capítulos hay un apartado “para leer más” con libros o sitios web recomendados para profundizar en el tema y al final del libro, un glosario. Algún capítulo he tenido que leerlo más detenidamente y despacio, pero, en general, está escrito para que se pueda entender aunque seas profano en la materia. No ha tenido que ser fácil explicar hallazgos científicos de esta magnitud, que llevan muchos años de investigación en pocas palabras y de forma que lo podamos comprender todos. José Ramón Alonso es científico y profesor, pero no solo eso; es un gran divulgador como ya nos demostró en Un esquimal en Nueva York y con otros títulos que acercan la ciencia tanto a los niños como a los adultos. También ha escrito ensayo, poesía y más. Tiene un curriculum muy extenso e interesante, de esos que te preguntas “¿pero cómo ha tenido tiempo?” o “yo de mayor quiero ser como él”.

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13 días a medianoche, de Leo Hunt

13 dias a medianoche

13 dias a medianocheHacía bastante tiempo que no leía literatura “juvenil”, no por nada, no hay nada malo en esa literatura, pero, parece que a medida que crecemos la dejamos de lado y la cambiamos por las lecturas más “acordes” con nuestra edad. Y lo cierto es que, de no ser por la lectura juvenil, la cual suele ir precedida por el adjetivo “infantil”, no seríamos los lectores que somos ahora. Además, las categorías cambian con el tiempo y todo depende de un contexto. Que yo recuerde, mis primeras lecturas fueron 20.000 leguas de viaje submarino y Miguel Strogoff, de Julio Verne, un autor que escribía tanto para adultos como para adolescentes aunque normalmente se le considera más dentro de los últimos.

Sea como sea, lo que al final importa siempre en un libro es la historia que nos cuenta, y por eso me animé a leer 13 días a medianoche. Porque, a pesar de que podía caer en la trampa de leer el típico cliché de casa de fantasmas algo me decía que no, que era algo más, que me decidiera a dar el paso. Y cuando ese oportunista algo me dice cosas así, ¿quién soy yo para negarme?

La novela de 328 páginas trata de un chaval, Luke, de 16 años que recibe la noticia de la muerte de su padre, al que hace años que no ve, desde que los abandonara a él y a su madre. Un padre que sería el equivalente al doctor Jiménez del Oso (no creo que fuera correcto compararle con Íker, el otro Jiménez), quien contaba con un programa en la tele y ventas de deuvedés de temas paranormales.

Los padres de Luke están separados y Luke quiere pasar desapercibido en el instituto. Que nadie sepa de quién es hijo, ser uno más e intentar ligarse a la chica que le mola entre clases y entrenamientos de rugby. Por otra parte, su madre tampoco es que esté bien del todo. Aparte del reiki, los cristales y unas frecuentes cefaleas que la dejan noqueada, es un poco pánfila.

Pues bien, la muerte del padre de Luke convierte a este en heredero de una fortuna de seis millones de dólares, pero también de una hueste de ocho fantasmas de todo pelaje y variado nivel de cabronismo, que irán poco a poco apareciendo en su vida con un objetivo, por parte de uno de ellos que se erigirá en líder, bastante oscuro.

Afortunadamente Luke contará con Elza, que es la chica friki del insti y la única que junto con Luke podrá ver a los fantasmas. Juntos dispondrán de una semana para acabar con ellos o…

Hasta aquí puedo contar.

La historia se cuenta en primera persona con habilidad narrativa y una sintaxis y vocabulario más propio de alguien de más de 16 años. En cuanto al contenido, ¿me ha dado miedo? No. A estas alturas de la vida, con tantas cosas ya leídas en libros o vistas en películas, es sumamente difícil inventar algo nuevo que te asuste tanto como para que te cagues de miedo. Y es una pena…

Reconozco, eso sí,  que el desarrollo es muy original y tiene partes que me han sorprendido por inesperadas y que me han tenido en vilo queriendo saber cómo iba Luke a resolver esas situaciones. Además, el libro es acción constante, no hay momento de aburrimiento y se lee muy deprisa.

No es una novela dirigida exclusivamente a adolescentes. En mi opinión, puede leerla cualquier adulto, siempre que este género le interese, y conseguirá un gran entretenimiento que le mantendrá enganchado hasta acabar la lectura.

Como detalle curioso, la sobrecubierta es a su vez, por su parte trasera, un poster en el que aparecen los ocho fantasmas.

Si no me equivoco, este libro es el primero de una saga, cosa que no me extraña pues el autor tiene un buen material para seguir desarrollando historias tan sugerentes como este 13 días a medianoche.

Ah, lo olvidaba. También hay cabida para el humor:

—¿Y qué hacemos ahora?

—Alguna especie de exorcismo, supongo.

—¿Gritamos que el poder de Cristo le obliga? —pregunto.

—Si te apetece, adelante.

—Déjalo. Me sentiría ridículo.

Si os gustan los libros de fantasmas, dadle una oportunidad. Pasaréis un buen rato, os mantendrá intrigados y puede que incluso os asuste un poco.

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El capitán Alatriste, de Arturo Pérez-Reverte, Carlos Giménez y Joan Mundet

el capitan alatriste

Hay frases iniciales de libros que se nos graban a fuego: “En un lugar de la  Mancha…”, “Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta”, “Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo…”,… Cada uno tendrá sus favoritas, como tiene favoritos de todo en la vida. Una de las mías es esta: “No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente”.

 el capitan alatristeA falta de leerme Falcó (¡vive Dios que no doy abasto con las lecturas, pardiez!) y a la espera de una nueva entrega de las aventuras del capitán Alatriste, bien valdrá, como creo, (un vaso de bon vino) un reencuentro con el origen del famoso espadachín, aunque sea en versión gráfica. ¿Imaginaba Pérez-Reverte (puto amo) el éxito que iba a tener este personaje cuándo se documentaba para escribir sus hazañas? ¿O que el mismísimo Viggo Mortensen, otrora Aragorn, se metería en la piel del soldado español en una película bastante desafortunada que mezclaría el argumento de los dos primeros libros? Lo dudo. (Por cierto, yo a Alatriste lo veo cada vez que Nacho Fresneda hace de Alonso de Entrerríos en la serie de televisión El ministerio del tiempo).

Pero mucho ha llovido desde aquella primera novela, unos veinte años, y otras cuantas novelas ha publicado el escritor cuando cae en mis manos esta adaptación al cómic. Una adaptación que me ha parecido bastante fiel al original y en la que se narra la vida de un soldado veterano de los tercios de Flandes que sobrevive como espadachín a sueldo en el Madrid del siglo XVII, tan corrupto (o menos) como el de ahora.

La saga del capitán es narrada por el joven Íñigo de Balboa, paje de Alatriste e hijo de un amigo de éste y soldado también, al que Alatriste prometió cuidar cuando se hiciera mozo.

En este tomo inicial se cuenta el trabajo que se encarga al capitán y a otro desconocido para que den un susto a dos viajeros ingleses, de los que no diré la identidad. Naturalmente esos dos ingleses no resultan ser unos mindundis y el encargo se complicará pues Alatriste es pobre pero honrado y además, “una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa”.

Da gusto rememorar libros de los que guardas tan buen recuerdo por lo bien escrito que estaban, lo bien ambientados, el argumento hipnótico, y los personajes. Estos y la ambientación son quizás lo más importante. Saludar de nuevo a Quevedo, que tanto favorece como perjudica sin querer a sus amigos, con sus constantes lances y sus “no queda sino batirnos”; La Taberna del Turco de Caridad La Lebrijana y sus pechos opulentos que tanto fascinan al joven Íñigo de Balboa; el dómine Pérez; Angélica de Alquézar (también conocida como el mal encarnado), Emilio Bocanegra, presidente del Tribunal de la Inquisición y, por supuesto, el eterno enemigo de Alatriste, el italiano Gualterio Malatesta y su “tiruri ta-ta”… Y otros cuantos más.

Aquí sí tengo una sugerencia que haría mucho más entretenida y enriquecedora la experiencia lectora, ya que se mezclan en el cómic personajes tanto reales como ficticios y sería bueno que hubiera notas al pie o un apéndice al final en el que se aclarara si tal o cual personaje existió realmente o no y los méritos por los que se le conoce. Por ejemplo: aparece el Conde-Duque de Olivares, Álvaro de la Marca, Quevedo, Felipe IV… No digo que se incluya una biografía extensa sino unas breves notas del tipo: “Quevedo: destacado escritor del Siglo de Oro, enemistado con Góngora por tal y tal…” o algo así, breve, que te deje claras las cosas.

Por lo demás el cómic es delicioso porque también lo es su novela. Fiel al libro, repito, y con unos dibujos de Joan Mundet, el ilustrador habitual de la saga, con el aroma a clasicismo necesario en este tipo de obra. Un blanco y negro sobrio, con líneas firmes y precisas, un dibujo realista y agradable.

El capitán Alatriste fue un libro que se convirtió en lectura obligada en los colegios, que ha dado origen a obras de teatro, series, tesis doctorales, una película de la que ya he hablado e incluso un juego de rol.

Su versión al cómic no desmerece en absoluto. Es diversión a la vieja usanza, es nuestro Los tres mosqueteros, es entretenimiento puro, es arte, cultura y también conocimiento de unos tiempos en los que el honor aún significaba algo para algunos. En los que España aún era una potencia en el mundo, aunque la avaricia y corrupción de los de arriba pronto provocarían el declive…

O libro o cómic, debería ser de obligada lectura para todos los españoles, al menos una vez en la vida.

Lo dicho, en El capitán Alatriste Pérez-Reverte se consagró como puto amo.

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La historia del arte, de E.H. Gombrich

La historia del arte
La historia del arteHay varias vías por las que descubrimos un libro. A veces te lo recomienda un amigo; otras, lees una reseña en LyL que te gusta; puede ser que lo presenten en la radio o que incluso algún programa de televisión utilice sus pocos minutos de emisión cultural para hablar de un libro con el que podría ser que conectaras. Y por último, si eres muy lector, es muy frecuente que sean los mismos libros los que te llevan a otros libros.
Llegué a La historia del arte de Gombrich a través del libro Éxito de Trama Editorial. Un libro muy divertido sobre el encuentro de autores y sus manuscritos con las editoriales: errores garrafales cometidos por las editoriales, cartas de rechazo ingeniosas, autores poco críticos que se sienten incomprendidos y proyectos que, con buen olfato por parte del editor, se convierten en libros que venden más de ocho millones de copias. Este último es el caso del libro de Ernst Gombrich: una aproximación muy personal a la historia del arte, nada más y nada menos.
Textos sobre la historia del arte hay muchos, pero este de Gombrich publicado por primera vez en 1950, es el mejor que se ha escrito jamás. ¿Qué lo hace tan especial? Sin ninguna duda el autor, Gombrich, que lo escribe desde una perspectiva llena de sabiduría y de ternura.
En este libro no podemos cometer el error de pasar directamente al capítulo primero saltándonos la introducción y los prefacios a las sucesivas ediciones. Gombrich nos explica sus normas para escribirlo en las primeras páginas. La primera es que el lenguaje no puede ser excesivamente académico para no desencantar al que era su público objetivo: jóvenes que se enfrentaban por primera vez al tema. Eso no significa utilizar su jerga, ni minimizar los objetivos, ni reducir los conceptos que quiere transmitir. Significa que el lenguaje va a ser un instrumento preciso y hermoso que va a servir a su función principal, significa no asustar con cientifismos innecesarios y producir el efecto contrario al deseado, significa analizar las ideas que se pretenden transmitir y presentarlas de una manera sencilla que esté siempre al servicio del conocimiento. Como el mismo Gombrich dice, no es descender hasta los jóvenes, más bien lo contrario, ya que en el fondo ellos son los más difíciles de engañar con el lenguaje opaco que acompaña a la mayoría de las disciplinas. Esta norma no implica simplificar los conceptos o tratarlos superficialmente. Implica ir a lo esencial y no distraer. El resultado de su primera norma es un libro limpio y honesto que interesa a jóvenes y adultos, que cautiva a profesionales y a curiosos. Una ascensión hasta los jóvenes de la que todos nos beneficiamos ya que sus palabras casi 70 años después son sinceras y producto de exprimir lo fundamental.
Sus otras dos reglas tienen que ver con la selección de obras que va a presentar: tienen que ser obras de arte verdaderas y apoyadas por una mayoría. Quiere dejar de lado tanto las obras discutidas o que fueron apoyadas por sus coetáneos pero que no pasaron el cribado del tiempo, como sus preferencias personales. No quiere perder de vista el objetivo: mostrar que el arte es lo mejor de nosotros mismos y que la historia del arte nos ayuda a entenderlo. Necesariamente se van a quedar fuera obras y artistas significativos, pero esta renuncia es esencial para conseguir hacer un tratado inmejorable y que no sea demasiado extenso. Incluso cree que escoger una selección tan exquisita podría hacer aburrido el libro, ya que como él dice, los elogios son más insípidos que la censura (así que mi reseña va a ser aburridísima).
Una presentación que es toda una declaración de intenciones y que impacta por lo poco acostumbrados que estamos a que se hable del arte en términos sencillos y manejables. Te está diciendo que su pasión es contextualizar el arte en su tiempo, sí, pero que su objetivo ahora eres tú, lector. Nada hay más importante que conseguir hacerte fácil y atractivo el camino. Como un buen profesor, conocedor riguroso y enamorado de su campo de estudio, pero comprometido con el estudiante. No para contarle detalles superfluos que se le olvidarán o perderlos en marañas de tecnicismos innecesarios. Su misión es rastrear la verdad y manejarla para que su audiencia perciba su forma.
El fotógrafo Henri Cartier-Bresson dijo del libro: “Ecuación: conocimiento + contemplación; solución: Gombrich”. Mi ecuación incluiría más términos:
Conocimiento + amor + respeto + humildad + objetivo = La historia del arte, de Gombrich. Conocimiento extenso y profundo, amor por el arte, respeto por los artistas y los lectores, humildad para olvidarse de sí mismo y perseguir su objetivo: que los lectores (profanos o no, ojo, este es un libro muy querido también por artistas de todos los campos) podamos darle algo de sentido al arte utilizando el tiempo como guía.
Y es maravilloso que Gombrich sea humano (tan humano) para hacernos entender desde su mirada los vaivenes de artistas y obras a través de la historia, y nos gustaría que en algunos aspectos lo fuera menos, que fuera inmortal para que su estudio nos devolviera su visión sobre el arte que ha aparecido después de su muerte. Señor Gombrich, ¿qué motivaciones diría usted que llevan a Okalpa a pintar esos cuadros llenos de números?, ¿a qué se enfrentan los artistas en las décadas en las que ya no estaba usted para contextualizarlos en la historia y comprender sus objetivos? Que sepa que le echamos de menos.
La función principal de un libro de historia del arte es contextualizar el arte, darle sentido dentro de su particular época, es entender cuáles eran sus motivaciones, con qué herramientas se podía trabajar, qué temáticas eran las más frecuentes, qué problemas técnicos resolvieron y cuáles crearon, con qué obstáculos políticos, sociales, culturales e incluso científicos se encontraban los artistas. Dice Gombrich: “Es tarea del historiador hacer inteligible lo sucedido. Es tarea del crítico criticar lo que sucede.” Y, sin embargo, La historia del arte, no solo describe y nos ayuda a conocer, también nos ayuda a comprender.
Tratar de entender el arte es rodearse de dudas. ¿Es universal? ¿Es asequible para todo el mundo o solo para las élites que viven en él? ¿El artista siempre tiene una intención? ¿Cuál es el papel del observador en la percepción de una obra? ¿Es la técnica necesaria y/o suficiente? ¿Cómo detectar el fraude si es que lo hay? El historiador no es un crítico de arte, pero al recoger lo que ha sucedido, reflexiona sobre estas preguntas en el pasado. “…No podemos olvidar que el arte es cosa muy distinta de la ciencia. Los propósitos del artista, sus recursos técnicos, pueden desarrollarse, evolucionar, pero el arte en sí apenas puede decirse que progrese, en el sentido en que progresa la ciencia. Cada descubrimiento en una dirección crea una nueva dificultad en otra
La edición de lujo, recién publicada, es un libro de otro planeta. Una encuadernación en tela con estuche, una maquetación elegante y sobria, anexos con bibliografía detallada, tablas cronológicas y mapas de los lugares mencionados. 688 páginas y 413 maravillosas ilustraciones (en papel mate eso sí) que, algunas, se han grabado en mi memoria y que conviven codo con codo con otras imágenes impresionantes (por ejemplo, las sinapsis que establecen las neuronas con el músculo en minúsculas larvas de insectos).  Me gustaría creer que lo bello que vemos (oímos, leemos) pasa a formar parte de nuestro catálogo de vida, arraigándose en nuestras conexiones y creando un paisaje interior que nos enriquece. La última cena de Leonardo Da Vinci, el soldado muerto de La batalla de San Romano de Ucello con su fascinación por la perspectiva, la luz en El sueño de Constantino, de Piero de la Francesca, la angustia en el niño agonizante de Pobreza, de Käthe Kollwitz…   Lo bello, el encuentro, la comprensión. Este libro es, en sí mismo, aquello de lo que habla: una obra de arte. No es mi opinión, o no solo, lo dice la historia.
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Pistol: la increíble historia de Pete Maravich, de Mark Kriegel

Pistol: la increíble historia de Pete Maravich

Pistol: la increíble historia de Pete MaravichA diferencia de otros países, algunos de ellos cercanos (Reino Unido), España nunca ha sido un buen mercado para los libros de deporte en general, ni para las biografías de deportistas en particular. Tradicionalmente han sido pocos los libros de este tipo que han vendido grandes cifras, y además hemos perdido para nuestra lengua auténticos clásicos en la materia, que nunca vieron la luz en español.
Ese paradigma parece estar cambiando de la mano de algunas editoriales tradicionales (Planeta, Roca) y de otras, independientes, que están apostando de manera obstinada por el combo literatura y deporte. JC, siempre en la brecha con el baloncesto, Libros del K.O., Malpaso o Contra, de quienes ya reseñamos Gregario, son ejemplos de ello. En lo que se podría calificar casi como un salto mortal sin red con los ojos cerrados, estos últimos se han atrevido con una figura poco conocida en España pero decisiva en la evolución del deporte de la canasta en Estados Unidos: “Pistol” Pete Maravich.
Cuesta imaginar que hordas de fans ansiosos se vayan a abalanzar sobre pilas gigantescas de esta obra en la FNAC, así que de inicio no cabe más que quitarse el sombrero. Edición de calidad y llamativa, traducción acertada (alguna errata, eso sí), maravilloso cuadernillo de fotos. Más allá del trabajo editorial, lo primero a destacar sobre el texto es que se lee prácticamente como una novela, aunque de un género difícil de definir. Puede considerarse una saga familiar, que comienza en los años veinte con Press Maravich, el padre de Pete, y llega hasta el umbral de nuestros tiempos con su hijo; es un bildungsroman en el que seguimos los tortuosos años de formación de Pete, a la sombra del autoritario Press, y su consagración como un baloncestista mítico; cumple los patrones, por último, del viaje del héroe, dado que también nos hace testigos de la caída al abismo del mito y su expiación posterior.
La historia de los Maravich es la de un amor obsesivo por el baloncesto, excesivo, enfermizo. Press Maravich, el padre, de origen serbio, ve en el juego creado poco antes por Naismith la manera de escapar al cielo anaranjado y al infierno de la industria del acero de Aliquippa, su ciudad natal. No lo consigue él mismo, aunque se convierte en un jugador notable en la segunda parte de la década de los cuarenta. Pero pasa a la historia por su empeño, en parte cumplido, por crear al mejor jugador de todos los tiempos, el primero en llegar a firmar un contrato de un millón de dólares: “Pistol” Pete Maravich.
El joven Pete navega deportivamente en un tiempo en el que el juego se estaba todavía soltando, donde aún se conservaba la noción de “show” al estilo de los Globetrotters y sus ligas profesionales (ABA y NBA) estaban en pañales en comparación con otros grandes deportes, como el béisbol o el football. Sin embargo, de su mano y con la inestimable ayuda de la televisión, la NBA establecería los cimientos del espectáculo que vería el siguiente escalón en su desarrollo exponencial con la llegada del Showtime a principio de los ochenta. Maravich, nada excepcional desde el punto de vista físico, el último malabarista y a la vez, casi sin ser consciente de ello, el primer practicante del run and gun.
En lo social, los quince años de carrera de Maravich hijo abarcan una de las épocas más turbulentas de la problemática racial en Estados Unidos. Algo que hace mella en un deporte en el que los jugadores negros comenzaban a imponerse, y donde el papel destacado de Pete como la gran “esperanza blanca” le depararía problemas constantes. Aunque no se convertiría en su mayor quebradero de cabeza. La bebida lo sería en unas épocas, en otras los problemas familiares, las lesiones y sobre todo la depresión provocada por su frustración constante. Fuera del baloncesto, todo parecía ser un desastre para Maravich; dentro, nada resultaba suficiente, siempre había un pase fallado que lo atormentaba, un tiro errado que se convertía en una noche sin dormir o en una borrachera impresionante.
Mark Kriegel, periodista y escritor, es quien convierte todo este material en algo más de trescientas cincuenta páginas de texto. Una ventaja, ya que no se trata de un encargo o una autobiografía disfrazada y se evita el sesgo hagiográfico. Kriegel no duda en criticar a Press y Pete Maravich, siempre siguiendo los testimonios de aquellos que se encontraban más cerca en cada momento. Porque su documentación es apabullante. No sería exagerado decir que cita varios centenares de fuentes, entre testimonios directos, prensa de la época y declaraciones de expertos. Quizá en este sentido cabría ponerle ciertos reparos a Kriegel, que agranda el texto con algunas citas que aportan poco o nada, y que hace desfilar a tantos personajes que uno acaba, en ocasiones, por perder de vista quién está diciendo qué y su importancia en el relato.
Más allá de esto, el libro es absorbente, completo y fácil de leer sin resultar simple. No cruzará la línea que separa las buenas obras del género de las grandes obras de la Literatura, en mayúsculas, pero es bastante recomendable para fans del baloncesto, obviamente, y también para aquellos que quieran leer sobre segregación racial o los que adoren las historias de ídolos con pies de barro.

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Precoz, de Ariana Harwicz

Precoz

PrecozAnoche leí este libro y he de confesar que he tenido un sueño rarísimo. Soñé que una chica argentina llamada Ariana Harwicz había escrito un libro titulado Precoz y que una editorial valiente y reciente llamada :Rata_ lo había publicado. Y eso que soy experta en tener sueños raros, pero el de anoche se lleva la palma. Es lo que tiene empezar y acabar libros a altas horas de la madrugada, que acabas mezclando realidad y ficción, literatura y fantasía. Supongo, lectores, que también os habrá pasado. Sobre todo eso de empezar y acabar un libro la misma noche. En fin, el caso es que ya no sé qué es verdad, estoy hecha un lío. No sé si Precoz es una bofetada de realidad o ha sido un sueño raro. Lo cierto es que la resaca de este libro aún me dura y en vez de tomarme un Ibuprofeno, voy a daros la brasa, ¿qué os parece?

Como os decía, Ariana Harwicz es una escritora argentina que ha realizado principalmente estudios cinematográficos. Precoz no es el primer libro que escribe. Con su anterior novela La débil mental, Harwicz sentó las bases de su propia literatura. En Internet se leen muchas cosas, como por ejemplo que la prosa de Ariana se asemeja a la más desquiciada prosa de James Joyce o que estamos ante la Virginia Woolf argentina. Personalmente no soy muy fan de las comparaciones y algunas, obviamente, me chirrían más que otras. No veo nada de Woolf en Ariana, no al menos en el libro del que hoy os hablo. Tampoco veo nada de Joyce en estas líneas, si acaso un leve resquicio de aquella prosa rápida y violenta que aparece en el Ulises. Lo que sí encuentro en esta corta novela es a una escritora muy fresca, muy valiente y tremendamente personal. Mucho mejor que comparar es describir y prefiero deciros qué es para mí Ariana Harwicz y su Precoz. ¿Estáis preparados? La prosa de Harwicz es un viaje a un parque de atracciones, un viaje que no sabes bien si quieres hacer. Una vez allí, es como si te obligasen a entrar. Alguien te está dando codazos y empujones mientras esperas para montarte en las atracciones. Es Ariana, que te está sacudiendo con su prosa. Una vez subido a la montaña rusa, vas a pasarlo mal, te lo advierto. Vas a sentir náuseas y mareos. Vas a cerrar los ojos y a dejarte llevar y vas a terminar por date cuenta de que no quieres que acabe ese viaje. Estás bien. Alguien te está susurrando al oído que de algún modo, todo irá bien. Eso es lo que hace esta escritora. Te lleva de viaje, te sacude, te zarandea y tú, lector, sólo puedes dejarte llevar porque en el fondo no quieres que termine nunca ese viaje. Eso es lo que ha hecho conmigo y como os decía, la reseca aún me dura.

¿De qué habla esta escritora en Precoz? Para los que no estáis subidos a esta montaña rusa es difícil de explicar. Ariana habla de la relación entre una madre y su hijo. Claro que dicho así suena a tópico literario. Nada más lejos. Este libro no podría ser más atípico. La relación que se dibuja en las líneas de esta corta pero intensa novela es una relación filial bastante desquiciada, loca y obsesiva. Pero hay más, mucho más. En Precoz no solo se trata este asunto materno-filial. Lo marginal, la otra cara de la sociedad, también aparecen en esta novela. Sí, es esa bofetada de la que os hablaba.

Ariana es una escritora muy dura y su prosa, impregnada de realismo e intensidad es un soplo de aire fresco en el panorama literario actual. Interesante esta novela y esta autora. Prometo que la resaca será inofensiva.

 

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Los gigantes dormidos, de Sylvain Neuvel

los gigantes dormidos

los gigantes dormidosLos mechas no son muy populares por estos lares, y mucho menos en la literatura de ciencia ficción que por aquí se consume. El único referente que tenemos en este país es Mazinguer Z, y solo para mi generación, la que creció con dos canales de televisión, tres si tenías autonómico, y que cursábamos aquello de la EGB. En los noventa, algunos mangas con más o menos fortuna también tocaron el tema.

Estos robots gigantes tripulados tan espectaculares, parece que por fin empiezan a dejarse ver por aquí, Los gigantes dormidos es una buena muestra de ello, además de algunas novelas más que llegaran en 2017.

La historia de esta novela ya la hemos visto antes; Sylvain Neuvel, doctor en lingüística, ingeniero de software, vendedor de helados e incluso descontaminador de suelos, colgó esta historia por entregas en una página web. Tal fue el éxito (la web de reseñas Kirkus Reviews le otorgó el premio a mejor novela indie en  2015)  que una editorial se decidió a publicarla en papel. Después llegaron la venta de los derechos a Sony para hacer una película y los elogios de tipos como Blake Crowch, autor de la trilogía de Wayward Pines.

Rose Franklin, de once años, sale a dar una vuelta con su nueva bicicleta. Llega hasta las afueras de la urbanización donde vive, que linda con el bosque, y se adentra un poco entre los árboles. Una luz brillante llama su atención, así que aparca su bicicleta y se acerca a ver cuál es la causa de dicho resplandor. Lo siguiente que recuerda es despertar en el fondo de un agujero, rodeada de bomberos, aturdida y al parecer, encima de una mano gigante de aspecto metálico.

Diecisiete años más tarde el caso de la mano gigante sigue sin resolver, pero el expediente acaba de ser transferido a la universidad de Chicago y para dirigirlo han contratado a una de las científicas más prestigiosas del país, una mujer llamada Rose Franklin, la niña que encontró la mano. Rose monta un equipo con lo mejor de lo mejor y no tarda en empezar a tener buenos resultados, incluso descubre la manera de encontrar más piezas de ese supuesto robot gigante si es que hubiera más por ahí enterradas.

La historia, sin revelar demasiado, toma la dirección que uno espera, las piezas del robot van apareciendo por todas partes del mundo y el robot va siendo ensamblado al mismo tiempo que el equipo intenta desvelar como hacerlo funcionar. Neuvel sabe cómo atrapar al lector, las dosificaciones de información están milimetradas, la acción está perfectamente medida, los cliffhangers son numerosos. Es ese aspecto recuerda mucho a un thriller, de hecho se podría considerar un thriller de ciencia ficción, con todo lo bueno y todo lo malo de esa etiqueta.

Una de las cosas que me ha gustado y que le da buen ritmo a la novela es la manera en que está concebida. Nada de una historia lineal convencional, Neuvel ha montado la trama a base de informes. Cada informe pertenece a un personaje, a veces central, ya que no hay un único protagonista, a veces secundario, a veces anónimo. Incluso hay informes de una cámara de vigilancia. Cada informe un capítulo diferente, un espacio diferente, entrelazados entre sí formando una historia única con diversos puntos de vista.

Los gigantes dormidos es una novela entretenida y adictiva, con algún fallo que otro, pero bien formulada y con un buen trabajo detrás. De estilo sencillo y directo, Neuvel es claro y conciso, sin entrar demasiado en profundidad en cuestiones técnicas sobre el robot o la tecnología empleada en construirlo, hacerlo funcionar y demás. Puede que se quede corto para alguien acostumbrado a leer mucha ciencia ficción, un lector de ciencia ficción dura, o alguien que busque algo más que un simple entretenimiento. Pero será suficiente para el resto. Y aunque para mi gusto, la historia pierde un poco la esencia hacia la parte final de la trama (por la dispersión y el cambio constante de rumbo de la historia),  Neuvel sabe volver a cogerte con un final sorprende (aunque quizá no demasiado inesperado si estabas un poco atento) y consigue inocularte las ganas de lanzarte a por la segunda parte.

En definitiva, una novela para empezar a cogerle el gusto a la ciencia ficción y profundizar en eso tan chulo que son los Mechas.

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Instrucciones, de Neil Gaiman

instrucciones

instrucciones¿Te ajustaste bien las botas?

¿Te acicalaste los bigotes?

El camino será largo, más de siete leguas, diría yo. ¿Estás preparado? ¿Seguro?

Pues adelante, gatito. ¡Vamos!

Despacio, no te apresures. Estate atento. Quizá te cruces con Caperucita y su nuevo amigo, el zapato de cristal y la carroza vacía de la Cenicienta dada a la fuga, los tres cerditos sin lobo a la vista, el príncipe convertido en rana y algún que otro personaje del que nunca has tenido noticias. Conócelos a todos, te caerán bien. Después, déjalos atrás, pero no pierdas el contacto. Nunca sabes cuándo los echarás en falta.

Avanza. O no. Llegará el momento en que tendrás que decidirlo. No importa si te tomas tu tiempo o si decides cambiar la ruta. Este es tu viaje, tú decides. Mientras tanto, disfruta de lo que encuentres y haz que disfruten los demás. Pero ten cuidado con las apariencias, quizá la historia no sea cómo te la han contado. Vuela bien alto y nada hasta lo más profundo, sin miedo. Tú puedes con eso y con mucho más.

Al final, llegarás, aunque te demores. Y quizá el destino no sea lo que esperaste. ¿Mejor? ¿Peor? A saber. Pero no importa. ¿Y lo que has aprendido? Quédate o regresa al sendero para descubrir nuevos caminos. Hagas lo que hagas, el viaje continúa.

Gaiman es un excelente guía, permisivo y sabio: nos deja aventurarnos por los atajos que queramos y se limita a darnos las recomendaciones necesarias, que cada uno de nosotros tendremos que descifrar, para que cometamos nuestros propios errores, para que lleguemos a ser mejores personas, pero solo si ese es nuestro destino. Charles Vess hace el resto, que no es poco: dibuja el sendero y sus bifurcaciones y los llena de insólitos acompañantes: ¿a quiénes escogeréis?, ¿a quiénes temeréis?

Instrucciones, un cuento escrito en el año 2000 y publicado ahora en una preciosísima edición de Océano Travesía, es una metáfora del paso de la niñez a la edad adulta. Una delicia para pequeños y grandes, quienes verán en él historias bien distintas. Para los niños: una mágica aventura hacia lo desconocido, donde todo es posible. Para los mayores: el regreso a un lugar extrañamente familiar pero ya borroso en la memoria, que de repente se añora y no se quiere volver a abandonar.

Con unas instrucciones tan sencillas como indispensables, Gaiman convierte una treintena de hojas en un sinfín de historias: tantas como los niños imaginen, tantas como las ya vividas por los lectores adultos. O tantas como los niños sean capaces de vivir, ahora que su camino comienza, y tantas como los adultos sean capaces de soñar, ahora que regresan.

No me canso de pasar las páginas de esta joyita. Sé que Gaiman me está desvelando muchos secretos, más de los que se ven a simple vista. ¿Qué he pasado por alto? ¿Qué he olvidado?

Me enfundo las botas. Ya están amoldadas a mis pies, esta vez no habrá rozaduras…, espero. Me acicalo los bigotes, y también la cola, que me conozco y luego pasa lo que pasa. Estoy lista, más que nunca. Desandaré mis pasos, revisaré el camino, para que cuando te toque a ti atravesarlo, no te pierdas.

Te aviso de que no hay ruta segura. ¿Cómo orientarte, entonces? Bueno, no es fácil, pero te daré algunas instrucciones.

Escucha.

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El rey Lear, de William Shakespeare

el rey lear

 

El rey LearWhen we are born we cry that we are come
To this great stage of fools/
Cuando nace uno llora la llegada
a este gran escenario de idiotas.
LEAR

Si hay un aspecto de las obras de Shakespeare que podríamos extrapolar a nuestro tiempo, es quizás la psicología de los personajes y las situaciones que viven en las mismas. Aunque es cierto que en nuestro entorno no encontramos reyes, bufones, princesas, caballeros, duques o condes, sí que podemos encontrar corrupción, venganza, ambición e hipocresía disfrazada de honradez y sinceridad.

Y, en esta obra, encontramos muchos ejemplos de ello… Todo comienza cuando el anciano rey Lear se levanta un día con el deseo de dividir su reino entre sus tres hijas, pidiendo a cambio que ellas expresen en palabras su amor por él. Mientras dos de sus hijas proclaman por todo lo alto su infinito amor por el monarca, Cordelia no dice nada y esto desata la ira del rey. A esta trama se le unen otras subtramas y otros personajes que marcarán el desarrollo de la obra.

Tras haber leído y disfrutado Sonetos, El sueño de una noche de verano, Noche de Reyes, Hamlet y Romeo y Julieta, la lectura de El rey Lear era casi obligada. Ya sabía que, en cierta manera, encontraría en ella el humor característico de Shakespeare, junto con las situaciones dramáticas a las que tiene acostumbrados a sus lectores. Lo que no sabía es que en esta obra nadie es quien parece ser y que el autor me iba a sorprender tanto jugando con el factor sorpresa. En El rey Lear, amarás a los personajes que odiabas en un principio y odiarás a esos personajes que parecían tan sinceros y amables en sus primeras páginas. Además, aunque el autor introduce pequeñas moralejas, nos encontramos situaciones injustas que, como en la vida misma, ocurren en el libro.

Lo que no me ha sorprendido en absoluto durante su lectura es la magia que el autor desprende a través de su pluma, sus juegos de palabras y la ironía que solo él sabe poner a sus personajes más enigmáticos. En esto el autor sigue como me tenía acostumbrada en las obras que ya he leído y releído varias veces. Amor, amistad, ambición, venganza, hipocresía, falsedad y honestidad se dan cita en una obra que no cesa su ritmo desde que empieza hasta que llega a su fin.

Además, leer esta edición especial en concreto, al cumplirse los 400 años de la muerte de este célebre autor, ha sido una delicia. No solo incluye la edición original en las páginas impares y una nueva traducción al español (brillante, por cierto) en las pares, de tal forma que puedes leer ambas al mismo tiempo o consultar dudas del original, sino que también incluye magníficas ilustraciones a lo largo de la misma que acogen algunas de las frases más importantes y significativas.

El rey Lear es quizás una de las tragedias más conocidas de Shakespeare y una de las obras más valoradas de la literatura universal. Y es quizás también una de las obras más sinceras y profundas que he leído hasta el momento. Me ha llegado, una vez más, al corazón esa forma tan característica del autor de retratar las emociones, los sentimientos y la conciencia humana a través de las palabras. William Shakespeare es uno de los autores que todos deberíamos leer, sin importar nuestra edad o la época del año en la que nos encontremos, solo para dejarnos llevar por la brillantez de su pluma, su retrato de la moral humana y sus moralejas aplicables a nuestro tiempo.

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El beso del ganador, de Marie Rutkoski

El beso del ganador

El beso del ganadorNo sé en cuánto está mi récord. Normalmente suelo leer unas cien páginas al día, pero con este libro… creo que lo he batido por completo. Tenía tantas ganas de tenerlo en mis manos y dejarme llevar por la historia, que apenas me ha durado un día. Ahora, que ya lo he terminado y que me he quedado tranquila, ya puedo sentarme relajadamente a contaros qué me ha parecido, sin dejarme llevar por los impulsos de querer contaros cada uno de los detalles de la historia.

El beso del ganador es la tercera y última parte de esta saga maravillosa escrita por Marie Rutkoski. En ella viajamos a un mundo imaginario en el que la realeza se antepone al pueblo llano y donde los esclavos son una mercancía más. Krestel perteneció a una casa de alta cuna, donde aprendió a tocar el piano y a comportarse como una dama. Pero lo cierto es que, con el paso del tiempo, esa dama ha ido quedando en el olvido, dando lugar a una diosa de la guerra. En este libro, de hecho, vemos a una Krestel bastante castigada, llegando a estar incluso recluida como si fuera una vulgar esclava. Y todo por haber jugado con fuego: en el libro anterior, El crimen del ganador, vimos cómo nuestra protagonista se convirtió en una espía infiltrada dentro de su propio bando, lo que al final le pasó factura. Y ya no solo por estar encerrada en una mina de azufre, sino por su historia con Arin, aquel esclavo del que tan enamorada estaba, porque básicamente se fue a pique por creerse con derecho a jugar a las guerras.

No quiero hablar más de la historia porque no quiero destripar uno de los mejores finales de saga que he leído. Lo que sí diré es que en este último tomo, la política se lleva a otro nivel y la guerra entre valorianos y herraníes estalla dejando metralla por todas partes. Arin tendrá que darse cuenta de que todo lo que ha hecho Krestel, ha sido precisamente por él. Nadie se imaginaba que la Krestel protagonista de La maldición del ganador —primera parte de la trilogía—, aquella que nada más que pensaba en tener intactas sus manos para poder tocar el piano, se convertiría en una espía y todo por amor. Hablando de Krestel, no puedo dejar de reseñar que es un personaje que evoluciona una barbaridad desde que la conocimos. No es como esas protagonistas planas que son iguales de principio a fin de la historia. Y, hay que decir, aunque parezca que tiene un corazón de hielo y que es fría como un témpano, en realidad todo es una coraza.

¿Se verá por fin el amor imposible realizado? Soy una tumba. Así que para saberlo tendréis que adentraros en la prosa de Marie Rutkoski y averiguarlo por vosotros mismos.

He estado cotilleando por Internet y son muchos los que piden una continuación de la historia. Aunque no tiene por qué ser con los mismos protagonistas. Rutkoski crea un mundo tan hilado y tan perfecto que da juego para mucho más y la verdad es que esta trilogía sabe a poco en ese sentido. El beso del ganador es, aun así, un final muy digno, que deja por todo lo alto la trilogía y que hará (espero) que a algún productor de cine se le iluminen los ojos. Hasta entonces —soñar es gratis— quizá con el tiempo me deje llevar y me adentre otra vez en tierras valorianas y herraníes.

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