
Alguien me dijo que María Frisa, la madre literaria de Sara, (esa niña que siempre tiene 75 consejos para algo), y de la yo les hablé en relación a un libro que nada tenía que ver con esa colección, sino de otro libro también estupendo, rompedor, cínico y muy, muy divertido, pero que en ese caso era para adultos, titulado CÓMO SOBREVIVÍ A LA MADRE DE PAVLITO (CON UVE), ahora estrena otro libro igual de desenfadado, socarrón, divertido, cínico… sigan ustedes añadiendo lo que quieran, pero en este caso es otra vez para la chavalería y, naturalmente, para padres y buenas gentes que quieran pasar un buen rato compartiendo lecturas con sus hijos o alumnos…. Y lo pasarán.
¿En este libro el protagonista es Hugo?
– sí.
-Vale, NO me voy a poner a discutir con nadie por ello, pero para otros, ya saben, para la gente divertida y sin prejuicios, lo será, sin lugar a dudas, Javi. Ese chaval que va apostillando las reflexiones de Hugo.
Para mí lo ha sido, porque por algún motivo me ha recodado a mi amigo de la infancia (y de ahora mismo), Carlos, un gran amante de todo lo que explote, suene o estalle en colores.
Nosotros vivíamos en Zaragoza y tras los fuegos de fin de fiestas del Pilar siempre hacíamos acopio por la ribera del Ebro (de forma absolutamente irresponsable) de todo lo no explotado, se lo dábamos a él para que a su vez hiciese lo peor que se le ocurriese. A todos nos ha gustado siempre mucho que lo haga. A todos menos a sus padres antes, y ahora a mi buena amiga y su señora esposa de la que no pienso decir, por mi bien, su nombre.
¿Pues ya saben y entienden porque me gusta tanto Javi? Jajajaja
Quienes han leído algo de esta escritora ya se pueden hacer una idea de por donde irán los tiros, humor, humor y humor. Y una crítica social importante, eso sí, siempre habrá gente con el sentido del humor atrofiado o sencillamente sin él que tendrán algo que objetar incluso por el título, por eso es así de sencillo, le das la vuelta al libro y miras la contraportada, y allí te quedas durante dos horas para ser feliz… ¡Hay gente para todo! 😉
El libro está plagado de ilustraciones de Michelle Macías, y dedicado a un par de chavales llamados Alejandro y Javi que no dudo, como la misma Frisa dice que sean los auténticos cracks de su vida, y que como ella ya sabrá, no habrá quien se calle que ha utilizado una voz inglesa con las siguientes acepciones:
“Crack”
1. m. cocaína en piedra.
2. m. Deportista de extraordinaria calidad.
3. m. Caballo que destaca en las carreras.
Pero es para los que son o somos capaces de distinguir esta dedicatoria del libro sin ponerle peros para los que va destinado, y es por ello que de él les vengo hoy a hablar.
En definitiva me ha gustado el cambio de registro de Sara por Hugo, y no por nada, que yo soy una enamorada del descaro de Sara, sino para que se vea que los chicos también son guays, inteligentes, divertidos, solidarios y con sentido del humor. Y me gusta que, aunque no sea de nuestro agrado, y sean cosas a corregir socialmente, seamos conscientes de lo que pasa en el cole de verdad, cuando las chicas, por ejemplo, le ponen nota a los chicos y no solo al revés, y que ellos también se sienten impotentes ante ese cinco raspado del que no pasan por no llegar a una talla determinada….
Un libro en el que flota en el ambiente el poco cambio que vemos en el sistema educativo y las complicaciones que tienen los padres y madres para conciliar su trabajo con la vida familiar. Lo importante que son las redes sociales y las nuevas tecnologías, pero también la importancia que ellos le siguen dando a las relaciones personales…, porque una mirada de Melisa no se cambia por el meme más divertido que te pueda llegar al wassap.
Y amigos míos, porque en definitiva debemos aprender a divertirnos con las cosas divertidas.
P.D.: Hugo tiene una hermana adolescente con la que se lleva a matar, como casi todos los hermanos, ¡claro! Pero me quedo con la frase “No permitiré que unos matones de mierda te chuleen, a ti solo te chuleo yo…”.
Ya ven, la familia sigue siendo la familia 😀

“Nací en Jaén en 1939; no sé cuándo moriré, y por eso no lo consigno: si la edad se contara al revés, ahora podría saber cuántos años me quedan de vida. (Pero ignoraría la fecha de mi nacimiento: de cualquier modo que se mire, la vida es un lío)”.
Yo soy más de letras que de ciencias, mi cabeza ha tendido siempre a entender más las palabras y las frases, que los números y las fórmulas, pero siempre me ha gustado saber cosas, aprender y conocer. La biología aunque sea una ciencia, no trata de números, así que siempre se me ha dado algo mejor que las matemáticas o la física. Yo creo que porque somos biología, nos nutrimos de ella, nos rodea y nos acompaña, es algo tangible y que se ve. Saber de qué estamos hechos, y cómo funcionamos es necesario. Este libro trata sobre la botánica, que es la rama de la biología que estudia las plantas o vegetales a todos los niveles. Yo vivo rodeada de montañas, en el rural, miro por la ventana y veo verde, bueno, hoy veo también amarillo, naranja, rojo y marrón, porque la naturaleza es lo que tiene, cambia de forma y de color, nos regala frutos, flores, colores y asombros, no solo oxígeno. Me siento privilegiada, y todos los días voy a pasear por el bosque, haga frío o calor. Sé que no solo yo valoro esto. También he vivido en ciudad y sé lo que es buscar un jardín, un poco de hierba para pisar y oler, un bosque, aunque sea pequeño, para poder respirar y relajar la vista. Cuando he visitado otros lugares, en mis viajes, casi siempre paseo por los parques y jardines cuando es ciudad y procuro visitar las zonas fuera de las urbes, conocer montañas o bosques. Si vais con niños, los acuarios y los jardines botánicos siempre van a ser una de las excursiones más apreciadas y recordadas. Un día vi a unas mujeres abrazando un árbol en un parque urbano y en ese momento me pareció extraño, pero pensándolo bien ¿por qué no? Ahí hay vida y abrazar la vida es maravilloso.
Hacía bastante tiempo que no leía literatura “juvenil”, no por nada, no hay nada malo en esa literatura, pero, parece que a medida que crecemos la dejamos de lado y la cambiamos por las lecturas más “acordes” con nuestra edad. Y lo cierto es que, de no ser por la lectura juvenil, la cual suele ir precedida por el adjetivo “infantil”, no seríamos los lectores que somos ahora. Además, las categorías cambian con el tiempo y todo depende de un contexto. Que yo recuerde, mis primeras lecturas fueron 20.000 leguas de viaje submarino y 
A falta de leerme 


A diferencia de otros países, algunos de ellos cercanos (Reino Unido), España nunca ha sido un buen mercado para los libros de deporte en general, ni para las biografías de deportistas en particular. Tradicionalmente han sido pocos los libros de este tipo que han vendido grandes cifras, y además hemos perdido para nuestra lengua auténticos clásicos en la materia, que nunca vieron la luz en español.
Anoche leí este libro y he de confesar que he tenido un sueño rarísimo. Soñé que una chica argentina llamada Ariana Harwicz había escrito un libro titulado Precoz y que una editorial valiente y reciente llamada :Rata_ lo había publicado. Y eso que soy experta en tener sueños raros, pero el de anoche se lleva la palma. Es lo que tiene empezar y acabar libros a altas horas de la madrugada, que acabas mezclando realidad y ficción, literatura y fantasía. Supongo, lectores, que también os habrá pasado. Sobre todo eso de empezar y acabar un libro la misma noche. En fin, el caso es que ya no sé qué es verdad, estoy hecha un lío. No sé si Precoz es una bofetada de realidad o ha sido un sueño raro. Lo cierto es que la resaca de este libro aún me dura y en vez de tomarme un Ibuprofeno, voy a daros la brasa, ¿qué os parece?
Los 


When we are born we cry that we are come
No sé en cuánto está mi récord. Normalmente suelo leer unas cien páginas al día, pero con este libro… creo que lo he batido por completo. Tenía tantas ganas de tenerlo en mis manos y dejarme llevar por la historia, que apenas me ha durado un día. Ahora, que ya lo he terminado y que me he quedado tranquila, ya puedo sentarme relajadamente a contaros qué me ha parecido, sin dejarme llevar por los impulsos de querer contaros cada uno de los detalles de la historia.