Publicado el

Cuando el olvido nos alcance, de Raúl García Reglero

Cuando el olvido nos alcance

Cuando el olvido nos alcanceEl sábado pasado estuve en un festival. Actuaba The Offspring, uno de mis grupos favoritos. Aprovechando un descanso entre concierto y concierto, mi amiga y yo nos fuimos colando entre la gente hasta conseguir primera fila. Repito: primera fila. Me dejé la garganta y el alma en ese concierto. Grité hasta quedarme afónica y al día siguiente estaba tan cansada que sentía que mi cuerpo ya no me pertenecía.

Podría decir que ha sido el mejor concierto que he visto, pero eso mismo es lo que digo cada vez que salgo de uno. Lo que sí ha sido es memorable. Inolvidable. Algo que espero que jamás se borre de mis recuerdos y que pueda contarlo todas las veces que quiera sin perder de vista ni uno solo de los detalles. Poder recordar cómo se me erizaba la piel cada vez que empezaba una canción nueva y cómo se me saltaron las lágrimas al escuchar una de mis favoritas.

Empiezo mi reseña de esta manera porque para mí, los recuerdos, lo son todo. Este concierto va a ser uno más entre los miles que se agolpan en mi mente y que quedan grabados a fuego. No solo las experiencias, también los sonidos o los olores son algo que consigue emocionarme. Porque yo soy una persona muy nostálgica, que ama recordar experiencias vividas y sonreír cada vez que lo hago.

Así que no sé si podría vivir en el mundo que propone Raúl García Reglero en Cuando el olvido nos alcance. En esta novela nos adentramos en un mundo distópico en el que existen hackers que manipulan la mente de toda la población. Los recuerdos pueden borrarse, las mentes pueden vaciarse y llenarse con historias y alusiones falsas. La gente puede cambiar de vida con la facilidad de chascar los dedos; solo hay que pedirlo y tu vida comenzará de cero. Por una parte, parece algo muy interesante. No haría falta estudiar una carrera, porque con hackear la mente podríamos introducir todos los conocimientos necesarios para ejercer una profesión. Si hemos vivido un gran trauma, podríamos olvidarlo de manera automática. Adiós sufrimiento. Así de fácil. ¿O no? Suena idílico, pero la verdad es que no todo es tan bonito como parece. Falta tiempo para que una organización comience a delinquir valiéndose del sistema de hackeo. Se pueden cometer miles de delitos y después usar de chivo expiatorio a una persona a la que le hemos introducido recuerdos falsos, haciéndole creer que fue ella quien realizó el delito. Se puede estafar, traficar, matar. Sin consecuencias. Por eso surge el movimiento de La Amapola, un grupo de personas que intenta acabar con el hackeo y regresar a ese tiempo en el que los recuerdos de la gente tenían mucho más valor que el económico.

¿Lo entendéis ahora? Vivir en la realidad propuesta en Cuando el olvido nos alcance sería una locura. Nunca llegaríamos a saber si nuestros recuerdos son los verdaderos o si están dentro de nuestra cabeza como consecuencia de una manipulación. Yo nunca podría llegar a saber si ese escalofrío que me recorre la espalda cada vez que recuerdo el concierto del sábado es real o alguien lo metió a la fuerza dentro de mi cabeza. Si fuera esta segunda opción, sería una verdadera lástima.

Lo que está claro es que Raúl García Reglero me ha dado mucho que pensar. Y cuando leo algo nuevo, es una de las cosas que más aprecio. Me encantan los libros que proponen un mundo distópico que bien podría representar nuestro futuro (véanse las locuras propuestas en Un mundo feliz, que hoy en día no son tan locura). Una idea muy original que, espero, no se me olvide en mucho tiempo. Pero no todo iban a ser cosas buenas, hay aspectos que, en mi opinión, son mejorables. Lo primero —y es algo en lo que yo no puedo evitar reparar— son las faltas de ortografía. No sé cuál ha sido el motivo, pero hay bastantes fallos que deberían corregirse. Cosa que choca con el lenguaje enrevesado que usa el autor. Raúl García hace uso de palabras poco comunes, de manera que los sinónimos confluyen por todo el libro. Yo, que soy muy tiquismiquis con lo de las faltas de ortografía, sentía que la lectura se iba paralizando cada vez que encontraba una. Y eso me daba rabia y pena, porque el escritor nos está narrando una gran historia que, inevitablemente, se ve interrumpida y escalonada por culpa de las faltas. Pero esto es algo que el lector debe juzgar y que adquirirá mayor o menor importancia dependiendo del nivel en el que se encuentre dentro de la escala de “tiquismiquis de la ortografía”.

Por otra parte, están los personajes. Vemos cómo tenemos varios protagonistas, en concreto, cuatro. Son hombres que viven en diferentes partes del país y con vidas completamente dispares. Y con vidas me refiero también a ideologías. Los hay que apoyan el sistema de hackeo mientras que hay otros que apoyan a La Amapola. Los cuatro tienen algo en común: que son muy canallas y muy mal hablados. Son hombres a los que la vida les ha enseñado mucho y cuyos ideales están arraigados a sus propias experiencias. Y esto se junta con el hecho de que ya sabemos que la memoria, en este libro, es voluble y los recuerdos y experiencias que uno cree tener no tienen por qué ser reales. ¿A que suena interesante? Pues imaginadlo en un entorno hostil, donde los baretos y los puticlubs son los escenarios habituales en los que se desarrolla la vida de nuestros protagonistas. Drogas, sexo, muertes, violaciones… todo vale. Y eso hace que la historia vaya adquiriendo interés página tras página.

Como decía, destaca el lenguaje malhablado de los personajes. Esto le da un toque bizarro (uso este término en contra de lo que dice la RAE, pero qué le vamos a hacer, nadie es perfecto) que le sienta muy bien a la novela. Esto me ha ayudado a imaginarme a los protagonistas como cuatro tíos macarras que bien podrían salir de Pulp Fiction o Sin City. Vale, es posible que me haya imaginado a los personajes como una versión de Bruce Willis. Pero si leéis la novela, me entenderéis. Son tipos duros que parecen no tener nada que perder en sus vidas. Y sus juergas e idas y venidas en los puticlubs de toda la ciudad lo corroboran. Y entre tanto macho, encontramos a Lia, un personaje que, aunque secundario, es imprescindible. Aporta la frescura que le falta a los otros protagonistas y es una pieza fundamental en la historia. Me la imaginaba al estilo Lisbeth Salander, de Los hombres que no amaban a las mujeres, por su gran inteligencia y su forma de ser. Aunque salvando las distancias, claro, porque no está tan trastornada como la informática sueca (¡y menos mal!)

El caso es que es un libro que me ha divertido bastante y que desde el primer momento me ha tenido intrigada. En cuanto leí la sinopsis supe que iba a ser mi estilo de libro —inciso: que me dé por leer de vez en cuando novelas romanticonas no quita para que me deleite con este tipo de literatura—. Y no me equivocaba. La historia me ha parecido muy original y la ejecución de la trama está muy bien. El autor sabe mantener la intriga cuando tiene que hacerlo y nos deja con la miel en los labios constantemente. Eso me encanta. Porque a mí no me gustan las novelas que te lo dan todo hecho. Quiero emoción, intriga, que me invada la curiosidad desde la primera hoja, que llegue la noche y esté deseando abrir el libro para ver si mis sospechas se confirman en el siguiente capítulo. Si la novela no es así, os aseguro que cuando me meto en la cama acabo cogiendo el móvil para cotillear Facebook o cualquier otra red social en vez de hacer lo que tengo que hacer. Y eso, es una pena.

Creo que no me dejo nada en el tintero. Como conclusión diré que estamos ante una novela muy entretenida, con una historia fácil de leer y que engancha desde la primera página, aunque, como casi todo en esta vida, mejorable. Mi deseo es que en las siguientes ediciones el aspecto ortográfico se corrija y, en cuanto a vosotros, lectores, que os dejéis llevar por el mundo propuesto por Raúl García, no vaya a ser que algún día los recuerdos falsos hablen por nosotros y ya no sepamos ni quiénes somos.

[product sku= 9781521726648 ]
Publicado el

Reconstruyendo a Amelia, de Kimberly McCreight

Reconstruyendo a Amelia

Reconstruyendo a AmeliaLa adolescencia es quizás una de las etapas más difíciles de nuestras vidas. Y todos lo sabemos porque lo hemos vivido. Esa sensación de enfadarse por cualquier cosa, de dar excesiva importancia a una cosa por pequeña que sea, estar constantemente buscándonos a nosotros mismos, a quiénes queremos ser… Y aún así, a pesar de todo esto, somos conscientes de que es una etapa inolvidable y de que nunca seremos tan jóvenes ni nos sentiremos tan vivos como nos sentimos entonces.

Algo parecido a esto es lo que siente nuestra protagonista, Amelia, una joven de quince años que trata de sobrevivir al colegio junto a su madre, Kate, una mujer demasiado entregada a su trabajo que trata de sacar todo el tiempo posible para pasarlo con su hija. Pero todo cambia cuando un día cualquiera su hija salta del tejado de su colegio y se suicida. ¿O no? Es lo que Kate tendrá que averiguar investigando cualquier pista que Amelia haya dejado. ¿Realmente conocía a su hija? ¿O esta escondía demasiados secretos?

Me ha sorprendido que este sea el debut de esta escritora, Kimberly McCreight, pues muestra una gran técnica y una brillante pluma a la hora de construir esta historia. No solo maneja muy bien el suspense, haciendo que el lector no pueda parar de leer y no se aburra en ningún momento, sino que también demuestra su ingenio al contar esta historia a dos voces: Kate en el presente, narrando todos los acontecimientos que siguen a la muerte de su hija, y Amelia en el pasado, revelándonos todo lo que experimentó y ocurrió en su vida antes de su muerte.

Esto me ha encantado porque nos permite conocer muy bien a ambas y sus puntos de vista, muy diferentes al estar en etapas de la vida muy distintas. Además, a pesar de que es muy difícil, la autora nos hace empatizar con ambas y esto hace mucho más fácil la lectura.

Pero lo que más me ha gustado de Reconstruyendo a Amelia es la mezcla que hace entre el misterio, puesto que en todo momento quieres saber qué es lo que le ha ocurrido a Amelia y cuáles son todos los secretos que oculta, y cómo narra temas como los problemas familiares, la búsqueda de la identidad en la adolescencia o cómo afrontar el dolor. Creo que esto añade profundidad a la historia y nos acerca aún más a las vidas de los personajes.

Como ya he dicho antes, es fácil empatizar con ambas protagonistas. Pero lo es aún más con Amelia, puesto que todos hemos experimentado alguna vez la necesidad de encajar en el colegio o con nuestros amigos, ya sea por inseguridades o por querer conseguir esa popularidad que tanto se ve en los institutos. Aunque he de decir que esto se ve mejor en la sociedad estadounidense, porque en nuestro país no experimentamos tanto ese clasismo que se ve tan bien en películas como “Chicas malas” o series como “Por trece razones”, por poner algún ejemplo. Es algo ya instalado en el imaginario colectivo debido a la cultura popular. Esa separación por grupos que existe en todo instituto o colegio estadounidense.

Pero, sin desviarnos del tema, creo que este tema está muy bien plasmado a lo largo de esta novela. Y, en cuanto al desarrollo del misterio, creo que es algo que también está muy bien llevado porque el ritmo en la novela no cesa. Es muy difícil dejar de leer porque quieres saber qué ocurre con la protagonista, mientras tú mismo te haces tus propias conjeturas de lo que pudo pasar… Hacía mucho tiempo que no leía un thriller tan completo que me hiciera reflexionar, a la vez que me mantuviera pegada a sus páginas sin esperarme lo que ocurre al final…

Reconstruyendo a Amelia es un thriller perfecto para el verano, ya que se lee de una sentada y profundiza además en otros temas actuales y de interés universal que no pasan desapercibidos en el desarrollo de la historia. El debut de Kimberly McCreight no me ha decepcionado en absoluto, tenía ganas de leer un thriller tan bien construido como este y en el que las piezas encajaran por completo al final. Además, el desarrollo de los personajes se hace muy patente a lo largo de la historia y reservan más de una sorpresa que me dejó con la boca abierta. No puedo esperar a ver la adaptación de la HBO, con nada más y nada menos que Nicole Kidman en el papel de Kate. No me podéis negar que promete, y mucho…

[product sku= 9788416858002 ]
Publicado el

Primavera azul, de Taiyo Matsumoto

primavera azul

primavera azulLa maldita adolescencia: ese momento de locura transitoria en el que las personas se convierten en una inestable bomba de relojería. Personalidades volátiles y cambiantes que estallan por una mirada inoportuna, una palabra malinterpretada o una situación que, a priori, no vaticinaba un desenlace de cariz violento. ¿Qué pasa contigo? ¿Qué coño miras? Si quieres pelea la tendrás. Parece una buena idea reunir a todos estos muchachos y muchachas, que intentan tomar el control de un cuerpo que parece ir a la deriva, en un mismo lugar. Añadámosles, en algunos casos, marginalidad, drogas y la falsa creencia de ser eternos. No existen peligros, la inmortalidad les ampara. Morir es solo de viejos. Sí, parece una buena idea concentrarlos en un único edificio que les infunda la engañosa sensación de perder su libertad. El instituto: un polvorín atestado de seres frágiles y cargados de inseguridades que solo buscan subsistir. De este tipo son los personajes y las situaciones que vamos a encontrar en Primavera azul, la última obra del mangaka Taiyo Matsumoto publicada por ECC.

Primavera azul de Taiyo Matsumoto es una recopilación de siete historias que nos mostrarán el lado más extremo de lo que significa ser adolescente. Extremo porque el autor añade elementos como las drogas, la violencia a través de las armas o el más hondo desprecio por la vida; la de los demás y la propia. De hecho, las primeras cuatro páginas del manga ya son toda una declaración de intenciones de lo que nos vamos a encontrar a continuación. Cuatro páginas de color ocre que muestran a jóvenes divirtiéndose, comiendo, peleándose e incluso suicidándose. Jóvenes con el rostro marcado por el sufrimiento y con la mirada perdida que, aun rodeados por una multitud, se sienten solos e incomprendidos.

Si eres feliz y ya lo sabes, bate palmas es la primera de las historias que encontraremos en Primavera azul. Un comienzo por todo lo alto; en varios sentidos. Un relato sobre muchachos que se ven en la obligación de mantener su estatus en el instituto mediante un juego arriesgado que pondrá sus vidas en peligro. Igualmente ocurre en Revólver, un relato contado en tres actos en el que el autor introduce una variante: un arma de fuego que puede cambiar la vida de sus dueños. En Verano de mahjong un grupo de jóvenes deportistas se enfrentan al estrés que tienen que soportar ante la posibilidad de acceder a la final de un torneo de baseball. Muchachos que intentarán rebajar dicha tensión jugando al mahjong y descubriendo que se juegan en esos partidos más de lo que creen.

Y así hasta siete historias: truculentas y extrañas, como la de Paz; divertidas, distendidas y que muestran lo que significa la amistad a esas edades (como en ¡Los restaurantes familiares son nuestros paraísos!) o amar hasta la últimas consecuencias (véase ¡Esto no está bien!); o agradablemente reveladoras, como la de Señor Suzuki, en la que asistiremos a los primeros pasos juntos del yakuza conocido como “El ratón” y su joven pupilo Kimura, tiempo antes de que se cruzaran con Blanco y Negro, los niños protagonistas del manga Tekkon Kinkreet; la magnum opus del autor.

Fue dicha obra la que nos enseñó que Taiyo Matsumoto era un mangaka que se salía de lo normal. Rompía sobre todo las normas narrativas visuales llevándolas al extremo, y pasaba olímpicamente de proporciones y de dibujos de aburrida perfección. Es por ello que algunas de sus viñetas acercan al lector a un insólito, diría que onírico, mundo visto a través de una lente ojo de pez o, en otras ocasiones, de un exagerado gran angular. No importa si está narrándonos un partido de ping pong, una historia de samuráis o las desventuras de un grupo de muchachos huérfanos, pues entre las páginas de sus mangas encontraremos picados, contrapicados, primerísimos planos, perspectivas imposibles y un diseño de personajes y escenarios que se alejan totalmente del estilo kawaii del que tan acostumbrados estamos en el cómic japonés. Es, sin ningún género de dudas, un tipo de dibujo chocante, de surrealismo explosivo, que goza de una gran fortaleza descriptiva debida a su trazo inquieto y, en ocasiones, sobrecargado. Un tipo de dibujo que, afortunadamente, en Primavera azul volvemos a encontrar.

Primavera azul de Taiyo Matsumoto es un seinen de corte dramático que muestra sin tapujos y de forma realista situaciones desgarradoras y violentas en las que también hay cabida para el amor y la amistad. A esto hay que añadirle la lucidez que revela el autor a la hora de hacer un profundo y laborioso retrato sobre la psicología de unos personajes hastiados de la vida y que buscan la libertad en los lugares o de las formas más insospechadas.

[product sku= 9788417147273 ]
Publicado el

Travesuras de la niña mala, de Mario Vargas Llosa

Travesuras de la niña mala

Travesuras de la niña malaDesde hace más o menos un año y medio sigo un grupo de lectura de Facebook llamado “Club de lectura literatura +1”. Está compuesto por más de veinte mil miembros venidos de todos los países hispanohablantes del mundo. Cada mes, el búho lector (el jefe del grupo) abre la veda para que los miembros propongan libros. Se escogen las treinta primeras propuestas y luego se votan durante unos días. Así, cada mes sale un libro diferente que todos debemos leer y comentar. Pues bien, yo empecé en este club leyendo El psicoanalista, al que le siguieron obras como El Aleph, Drácula o Lolita. Este club me ha dado la oportunidad de encontrar títulos que de otra forma nunca hubiera leído y me ha enseñado que en la variedad está el gusto y que se debe leer de todo para poder opinar sobre ello como es debido.

Pero la verdad es que no todos los meses he seguido las lecturas —sobre todo, últimamente, porque estoy leyendo otras cosas y no me da tiempo a seguir el ritmo del club—, así que, armándome de paciencia, papel y boli en mano, copié en una hoja todos los títulos que se habían leído en el club desde el inicio de los tiempos (quizás unos cinco años antes de que yo entrara) y me propuse leer todos y cada uno de ellos. Esto es motivador pero también muy frustrante, porque hay que tener en cuenta que cada mes hay que sumar el libro elegido y la lista crece y crece incesantemente…

El caso es que uno de estos libros que se me habían quedado en el tintero y que no leí en su día —por pereza, básicamente— era Travesuras de la niña mala. La verdad es que la historia me atraía bastante y tuve en mis manos el libro varias veces, a punto de ser comprado y enviado a mi biblioteca, pero al final veía otro título que llamaba más mi atención y acababa procrastinando. Y es que yo tengo un problema con los escritores sudamericanos. Me cuestan y mucho. He leído a Márquez, a Borges, a Allende… y puf. Para mí, son demasiado descriptivos y demasiado intensos. Tanto que siento que coartan mi imaginación a la hora de leer un libro. Yo necesito una descripción, pero que permita a mi mente imaginar todo lo demás. Y eso, sobre todo con Márquez, me resulta imposible. Así que tenía un miedo terrible de enfrentarme a Vargas Llosa, porque no quería tener que dejar un libro suyo a medias y olvidado en el rincón donde abandoné hace ya tiempo a Márquez (sinceramente, me encantaría que esto cambiara y que algún día me descubra leyendo un libro de él con ojos fascinados). Pero el otro día lo decidí, tenía que leerlo. Y es que si se quiere opinar de algo, hay que saber de lo que se habla. Así que lo pedí y, unas semanas después, aquí estoy, intentando trasmitiros lo que me ha hecho sentir este libro.

Travesuras de la niña mala habla de Ricardo y Lily que, movidos por las rebeliones acontecidas en Perú, tienen que partir hacia Europa. Ricardo entonces era un chico inocente que no sabía de qué iba el mundo. Y en cambio Lily, por toda la vida que llevó y los asuntos donde estuvo entrometida (hasta aquí puedo leer), aprendió las lecciones que Ricardo hubo de aprender más tarde. Él, enamorado de ella hasta las trancas. Ella, sabiendo que su futuro debía estar en manos de otros hombres. Un amor imposible que se ve impulsado cada vez que se encuentran. Primero París, luego Londres, Japón, incluso en Madrid. Lily aparecía cada vez de la mano de un hombre, dentro de un matrimonio infructuoso y torturador. Y se dejaba llevar por las caricias de Ricardo cada vez que se veían en un hotel de la ciudad. La “niña mala”, la llamaba él, a sabiendas de que nunca podrían compartir eso que él llamaba amor.

Mario Vargas Llosa nos trae una novela a caballo entre lo erótico y lo sentimental. Sin cortarse un pelo en las escenas más calientes, nos transporta a diferentes ciudades perfectamente ambientadas. En cada capítulo viajaremos a un lugar distinto, con personajes nuevos y con un “mini-clima” creado exclusivamente para ese capítulo. Así, encontraremos varias historias dentro de una misma y sentiremos la frustración que siente Ricardo cada vez que ve a Lily marchar.

En cuanto a la descripción, que tanto miedo me daba, no ha sido para tanto. Vargas Llosa deja más a la imaginación que otros autores del estilo que había leído y no se me ha hecho tan pesado como otros. Incluso me ha enganchado, cosa que no esperaba en absoluto. En cada capítulo, Vargas Llosa nos deja con ganas de más; con ganas de saber qué habrá sido de la niña mala y si la pasión que vive cada vez que ve a Ricardo sigue en pie como el primer día.

Me daba miedo leer este libro. Me daba miedo tener que decirle al mundo que no me gusta Vargas Llosa. Me daba miedo tener que dejar el libro a medias y no poder recomendároslo. Pero ya veis que no ha sido así. Que lo he leído de principio a fin sin poder parar. Que he dejado la lectura que me tocaba este mes (El idiota) para poder terminar este libro a tiempo y recomendároslo a todos y cada uno de vosotros. Tanto si os gustan los escritores latinos, como si no. Tanto si os gusta la novela romántica, como si no. Tanto si os cae bien Vargas Llosa, como si no (por suerte o por desgracia, la gente juzga mucho por lo que ve a través de los televisores y a la literatura eso le importa poco). Porque es una novela que se deja leer por todos los públicos. Tiene conflictos, guerras, sentimientos, romanticismo, erotismo y más conflictos. Y un personaje principal que se deja identificar fácilmente por el lector.

Pocas palabras me quedan ya para describir esta obra de la literatura contemporánea. Sin duda, una pena no haberla leído en su día para poder comentarla con mis compañeros del club de lectura. Así que ahora vengo aquí para poder comentarla con vosotros. Ya sabéis, nunca es tarde.

[product sku= 9788420469959 ]
Publicado el

¿Cómo nos metimos en este desastre?, de George Monbiot

Cómo nos metimos en este desastre

Cómo nos metimos en este desastreTal vez muchos no se acuerden, pero en un principio el periodismo consistía en decirle a la gente lo que le pasaba a la gente. Sin muchos mayores filtros que el contraste de las informaciones y la selección de los temas que más podrían llegar a interesar al conjunto de la sociedad. Pronto los intereses económicos y políticos comenzaron a complicar el trabajo del profesional de la información, que vio cómo su primera batalla la tenía que vivir en su propio escritorio. «Cada mesa un Vietnam», como le gusta decir a Enric González. Muchos fueron los periodistas que se vieron obligados a modificar su modus operandi, a relajar su inquietud investigadora o, simplemente, a comenzar a trabajar para el que pone los billetes sobre la mesa. Sin embargo, también han quedado unos cuantos periodistas valientes y comprometidos con la verdad. Y George Monbiot, como puede leerse en sus artículos recogidos en el libro ¿Cómo nos metimos en este desastre?, es uno de ellos.

Monbiot es una de esas escasas voces críticas e indignadas que han conseguido sobrevivir a la gran crisis del periodismo global y que se esfuerzan por sacar a la luz las perversidades e injusticias del sistema. No debemos pensar que es un ser extraordinario en ese sentido; en nuestro país contamos también con comunicadores con un perfil similar al suyo, aunque rara vez tienen la visibilidad de este autor. Y es que el británico lleva años denunciando las injusticias desde su columna en el prestigioso periódico The Guardian. Una visibilidad y un poder que le ha llevado (o eso se afirma en este libro) incluso a alterar proyectos de ley con sus artículos.

El estilo de Monbiot es puramente periodístico, en el mejor de los sentidos: claro, conciso y muy directo. Además, es de los autores que sorprende por la precisión de sus sentencias. Prácticamente cada una de las ideas que recoge en sus artículos está acompañada de la fuente de la que procede, ya sea dentro del texto o con una nota a la enorme sección de referencias bibliográficas que cierra el libro.

Lo que sí que diferencia a este autor de otros periodistas críticos es que tiene una opinión propia de prácticamente cada tema, que en no pocos casos dista de lo que cabría esperar de él. Sus ideas tienen denominación de origen Monbiot y, si bien en su gran mayoría podrían ser subscritas por lo que antaño solíamos denominar la izquierda, otras tantas, sin embargo, se salen de los esquemas habituales. Por ejemplo, su defensa de que el pastoreo constituye un peligro medioambiental y económico para Reino Unido, su preferencia por la energía nuclear frente a otras que considera más perjudiciales o su apoyo a limitar el gasto público en subsidios a la agricultura por considerarlos un despilfarro.

Pero si algo sobresale en este compendio de artículos es la especial fijación de Monbiot en el medio ambiente. El uso de combustibles fósiles, la preservación de la fauna, la utilización de los suelos o la sorprendente relación directa entre el uso del plomo y la criminalidad son algunos de los asuntos a los que dedica sus esfuerzos divulgativos. Ello no evita para que haya una gran variedad temática, que escapa en varias ocasiones de lo puramente político y nos acerca aspectos como la obsolescencia programada o el dudoso y lucrativo negocio de las revistas científicas.

¿Cómo nos metimos en este desastre? reafirma una de las ideas que llevo defendiendo bastante tiempo, que es la de que cuando uno quiere enterarse con cierta rapidez de lo que está ocurriendo a su alrededor no debe buscar a los grandes intelectuales, sino a los buenos periodistas, como George Monbiot. Es bien seguro que su respuesta no será tan minuciosa y trabajada como la de los primeros, pero el profesional de la comunicación nos ahorrará la labor de síntesis, de contraste de las informaciones y de poner las mismas dentro del contexto necesario para entenderlas correctamente.

[product sku= 9788416677436 ]
Publicado el

Más allá del invierno, de Isabel Allende

Más allá del invierno

Más allá del inviernoIsabel Allende es una de mis autoras más admiradas, creo que ya lo he comentado. Me gusta su forma de escribir: directa, sincera y sin tapujos. Me gusta la sensación de alegría de vivir que trasmite, que se nota todavía más en los últimos libros. Me encanta como conecta el más acá con el más allá, su realidad mágica o su fantasía auténtica. Es fascinante como describe a los personajes y sus relaciones, con pocas palabras eres capaz de entender sus interiores y pensamientos, de ponerte es su lugar. Es una maestra profundizando con sencillez, allanando el camino, haciéndote comprender lo más difícil.

Siempre que la he recomendado, ha triunfado. He tenido el caso de un usuario de la biblioteca, hombre, que era muy reticente a leerla. Le gustaba Alberto Vázquez-Figueroa y Eduardo Mendoza, pero se acababan ese tipo de autores y quería explorar algo más, así que le insistí con Isabel Allende. Se llevó Inés del alma mía y volvió a las dos semanas dándome las gracias. Me dijo que había sido el primer libro escrito por una mujer en el que había sentido que lo habían entendido como hombre, identificado. Se llevó Hija de la fortuna y Retrato en sepia y se convirtió al “isabelismo”.

Más allá del invierno es su último trabajo, en el que vuelve a demostrar la profunda belleza de lo sencillo. En este caso, el escenario está en Brooklyn, a principios del 2016. La ciudad está paralizada por una gran nevada y Lucia Maraz se siente encerrada en el sótano congelado en el que vive desde hace unos meses. Lucia es chilena, de sesenta y tantos y le está dando otra oportunidad a su vida, una nueva perspectiva, intentando ilusionarse otra vez después de pasar una mala racha. Su vecino y casero es Richard Browmaster, compañero y colega de la universidad que es un hombre obsesivo, preocupado, solitario y maniático. Se conocen desde hace años, de cursos, seminarios y reuniones. A ella le gusta, pero desde que se ha trasladado allí, él parece evitarla e ignorarla. Ella tiene adoptado un chiguagua viejo y feo y él, cuatro gatos. Richard tiene que salir por una emergencia ese día imposible de nieve y choca con el coche que conduce Evelyn Ortega, que se va murmurando asustada, sin que Richard pueda hacer nada para entablar conversación, más que entregarle su tarjeta. Evelyn aparecerá ese mismo día, unas horas más tarde, asustada, pidiendo ayuda. Es una joven guatemalteca, inmigrante sin papeles, y el coche era de su jefe al que tiene pánico.

Así comenzará una relación intensa y precipitada entre los tres personajes. Sabremos de la historia y pasado azaroso de los tres, mientras solucionan lo que se les ha presentado: una sorpresa en el maletero del coche golpeado. Viajaremos a Chile y Canadá con Lucia y conoceremos a su familia. Viviremos con Evelyn, su abuela y hermanos en Guatemala. Visitaremos Brasil con Richard. Cambios políticos, violencia, el sufrimiento de los que necesitan huir al norte para sobrevivir, personas que dejan de ser ellas, muchas muertas de verdad y otras en vida, esclavizadas y abusadas, muchas desaparecidas y olvidadas. El dolor de la pérdida, de la culpa y del abandono. Las relaciones familiares, el amor y el desamor. Todos estos temas se mezclan magistralmente en esta novela.

Me ha gustado mucho, como siempre. Quizá se me ha hecho corto, aunque se hayan cerrado todos los círculos, aunque se haya llegado al destino, me he sentido abandonada cuando he acabado el libro, me apetecía quedarme un ratito más con Lucía, Richard y Evelyn. Especialmente Lucia, pura energía y alegría. Con una forma simple, aunque no simplista, de ver la vida. Con los pelos a lo loco y tanto sentido del humor. Con una personalidad muy parecida a la que yo le presumo a la autora.

Me está costando mucho hacer esta reseña, ya lo he hablado con mis compañeros, y parece ser que es un mal que nos acecha a más de uno, pero me cuesta más explicar lo que me gusta mucho. Siempre te quedas con la sensación de que la reseña es pobre, que no refleja todo lo que quieres transmitir. Si soy muy efusiva, parecerá que soy pelota, si soy comedida, parecerá que no me ha entusiasmado… ese equilibrio es difícil. Para expresar estas cosas son muy útiles los emoticonos, aquí pondría caritas sonrientes con ojos de corazones.

[product sku= 9788401019760 ]
Publicado el

Tengo, tengo, tengo, de José Antonio Millán

Tengo, tengo, tengo

Tengo, tengo, tengo“Una, dole

tele, catole,

quile, quilete,

estaba la reina

en su gabinete;

vino Gil,

apagó el candil,

candil, candilón,

cuenta las veinte,

que las veinte son.”

 

Seguro que todos habéis oído esta cantinela, ¿verdad? Nuestra lengua está repleta de este tipo de rimas. Las utilizamos para jugar, aconsejar, trabajar, memorizar, hacer rabiar e incluso para sanar. El ritmo es fundamental y este tipo de cancioncillas, refranes y retahílas están presentes en todas las lenguas del mundo.

El objetivo de José Antonio Millán es el de explorar estos aspectos de nuestra lengua. Para ello, el autor realiza un ejercicio de búsqueda desde las rimas más antiguas, hasta las creaciones más recientes y se dirige a los lectores que, como, yo, disfrutamos reflexionando sobre nuestra lengua y aprendiendo cosas nuevas. Es un lujo poder aprender de la mano de José Antonio Millán, todo un referente de divulgación en el ámbito de la lingüística con libros como De dónde vienen las palabras, cómo viajan, por qué cambian y qué historias cuentan.

Tengo, tengo, tengo está dividido en diez partes y treinta y seis capítulos. Que dicho así suena a mucho, pero no os asustéis, el libro está perfectamente condensado en sus casi trescientas páginas y en mi opinión ni le falta ni le sobra nada. Cada apartado se centra en un determinado aspecto que el autor desarrolla a lo largo de las páginas de una forma precisa y muy entretenida. En la primera parte, por ejemplo, se explica qué entendemos por ritmo en la lengua, en la segunda se analiza la función de las palabras inventadas que usamos en los juegos infantiles y en otras, como en la sexta, se estudian los procedimientos orales que sirven para acompasar las acciones de los hombres. Aunque sea cierto, como se explica en la nota previa, que cada capítulo del libro podría haber dado lugar a uno o varios libros, el autor ha hecho un gran esfuerzo de síntesis y de relación.

Para los lectores que sientan curiosidad por saber más sobre este tema, pueden encontrar al finalizar el libro una amplia bibliografía y, además, en la siguiente página web  encontramos las fuentes utilizadas y en esta otra página, una Lista de medios con ejemplos ilustrativos de algunos de los fenómenos expuestos en el libro. Como veis, el trabajo que ha realizado José Antonio Millán para Tengo, tengo, tengo es de diez.

Personalmente, disfruto mucho con estos matices y curiosidades de nuestra lengua y soy de ese tipo de personas que le encantan los juegos de palabras y las rimas y conocer y descubrir más sobre sus orígenes y usos. Así que he disfrutado mucho con este libro tan curioso y didáctico en el que las palabras y las rimas son más protagonistas que nunca.

Si a vosotros, lectores, también os fascina la lingüística y os gusta aprender sobre nuestra lengua, estoy convencida de que Tengo, tengo, tengo os va a encantar.

 

 

[product sku= 9788434425675 ]
Publicado el

Todo el mundo adora nuestra ciudad. Una historia oral del grunge, de Mark Yarm

Todo el mundo adora nuestra ciudad. Una historia oral del grunge

Todo el mundo adora nuestra ciudad. Una historia oral del grungeEl pasado 18 de mayo la escena musical de Seattle perdió a una de las voces del rock más portentosas y que ha acompañado a toda una generación desde finales de la década de 1980. Chris Cornell ha sido la última víctima de una época que nos la han pintado gris, mugrienta, y que surgió de los suburbios de esta ciudad. Se suma de este modo a otros amigos y compañeros de aquella época como fueron Andy Wood, de Mother Love Bone, Kurt Cobain, de Nirvana o Layne Staley, de Alice in Chains. Y solo por mencionar a algunos de los más célebres, porque fueron muchos los que cayeron en el camino. A priori parece que la etiqueta de etapa triste y oscura no se la consigue quitar de encima, pero ante todo la escena cultural de Seattle fue una época de una creatividad sonora inusual. Porque Seattle fue mucho más que grupos de amigos que tocaban en sótanos, con actitud punk-rock o metaleros, enganchados a la heroína o la cerveza y cuyas letras denotaban una actitud pesimista y existencial ante la vida. De hecho, sus letras jugaban más con el humor negro. Seattle fue mucho más que camisas de franela y botas Doc Martens. Seattle fue mucho más que la cuna del grunge.

Todo el mundo adora nuestra ciudad. Una historia oral del grunge, del periodista Mark Yarm, es el fruto de entrevistas con todos aquellos que germinaron la escena musical de Seattle, que hicieron que eclosionara y se convirtiera en el movimiento cultural más grande de su época. Desde su origen hasta los días finales del movimiento, aquellos que tan gráficamente ilustran mencionando un cartel de un escaparate de ropa en el que citaba: «REBAJAS DEL 70% EN CAMISAS DE FRANELA», cada uno de los miembros de aquella etapa, músicos, agentes de discográficas, promotores, roadies, periodistas, fotógrafos, narran sus vivencias en la ciudad de Seattle. Un reflejo fidedigno de la creatividad e imaginación de unos jóvenes que apostaron por una cultura novedosa que rompió moldes y arrasó el mundo entero.

Craso error resumir todo el movimiento de Seattle en cuatro bandas de rock multimillonarias y un disparo de escopeta en el 94. Por mi edad, la muerte de Cobain no me supuso en su momento un mazazo como a la gente de mi entorno que eran mayores que yo y seguían su música. La de Cornell, sin embargo, sí. Cuando salió la noticia de que se había ahorcado me surgieron un gran número de preguntas y entre ellas la de no haber llegado a conocer en profundidad sus orígenes, el porqué de ese despertar cultural y el cómo creció toda esa bola desde unas desmadradas fiestas adolescentes en un sótano y llegó a extenderse por todo el mundo. Este libro no es un libro más que cuenta anécdotas de rockeros de Seattle; este libro es la biblia de Seattle.

El título del libro pertenece a un verso de una canción de Mudhoney que cita: «Todo el mundo nos adora / Todo el mundo adora nuestra ciudad / por eso últimamente he pensado / que este es el momento de marchar». En esta letra se percibe el sentimiento de la juventud de esta ciudad. Lo suyo era crear música por el placer de hacerlo, en aquello que se convirtió o que algunos quisieron convertirla, no era su intención. Y es que de entrada ya dejan claro en el libro que, pese a tener como subtítulo Una historia oral del grunge, aquella palabra, grunge, por todas las connotaciones estéticas que tiene, no la quieren ni en pintura.

El modo elegido para narrar la historia desde sus inicios es sin duda la labor más interesante de este libro. Fragmentos de conversaciones con cada uno de los miembros de la época que le contaron al entrevistador sus impresiones acerca de todos los detalles más íntimos que formaron parte del legendario del grunge. Un trabajo duro de documentación muy bien enlazado en la que la lectura se convierte casi en una reunión con colegas contando batallas y recuerdos de su juventud. Todo con un tono irreverente, punk, muy en la línea de sus profundas personalidades.

A Bruce Pavitt, cofundador del sello discográfico Sub Pop que dio a conocer a los primeros grupos que surgieron en Seattle cuando apenas sabían tocar, se le podría aplicar aquella cita del poeta romano Virgilio que decía: «La fortuna sonríe a los audaces». Porque lo suyo fue una apuesta arriesgada en la que se vio al borde de la quiebra en más de una ocasión, pero que ha permitido que a día de hoy el mundo haya conocido a tal cantidad de bandas llenas de talento: Soundgarden, Green River, Mudhoney, Nirvana, TAD… En palabras de Chris Cornell:

«Recuerdo haberme encontrado a Bruce Pavitt a la salida de un concierto allá por 1988 y comentarle que de repente parecía haber una eclosión de talento en Seattle y que Sub Pop estaba lanzando cantidad de discos increíbles. Bruce me pasó un brazo por los hombros, con una curiosa expresión de seguridad en la mirada, y me dijo: Seattle va a conquistar el mundo».

Y, ¿no ha sido así?

Todo el mundo adora nuestra ciudad es un libro esencial para conocer en profundidad la atmósfera de Seattle, que estaba basada en la independencia, en el «hazlo tú mismo» y el afán por cuidar y proteger a toda la comunidad musical. Porque eso fue el grunge, una comunidad de amigos que quisieron hacer lo que más les gustaba y, sin darse cuenta, arrasaron más allá de su ciudad. Tras su lectura, muchos son los grupos que desconocía y ahora no dejo de escuchar; muchas son las anécdotas que me han hecho reírme y asombrarme por igual ante las extrañas situaciones en las que se vieron envueltos; las opiniones de Courtney Love y lo que de ella opinan los demás no tienen desperdicio;  la fragilidad, nobleza y actitud divertida de Andy Woody frente al tono ceñudo de los Soundgarden, la profesionalidad de Pearl Jam frente a las fiestas locas que organizaba Buzz Osborne, cantante de los Melvins, el grupo favorito de Cobain. Aunque nunca llegue a comprender en totalidad por qué Andy Wood, Kurt Cobain, Layne Staley o Chris Cornell terminaron así sus vidas, sí puedo decir que les conozco un poco mejor y me siento más agradecido por cuanto nos han regalado. Sí, definitivamente, adoro esta ciudad.

[product sku= 9788494458705 ]
Publicado el

Un canalla que no lo era, de Sarah MacLean

Un canalla que no lo era

Un canalla que no lo eraSiempre hay veces que un libro te llama la atención y no es ni por su portada ni por su título. Un canalla que no lo era llegó a mí como por casualidad, en un momento en el que estaba buscando lecturas para el verano. Aunque no parecía que fuera a ser un libro demasiado original o profundo, quería algo que me entretuviera y me mantuviera alejada de los problemas y el trabajo. Y debo decir que ha cumplido mis expectativas. Es más, ha conseguido sorprenderme.

A pesar de que deje poco a la imaginación, ya que por su portada y su título podemos intuir que es una historia de romance e intrigas de época, esta primera parte de una de las muchas colecciones de romántica de Sarah MacLean nos traslada al Londres y a la Escocia de principios del siglo XXI para vivir una historia de amor, escándalos, intrigas y otras aventuras. Lo que no se intuye es la magnífica pluma de la autora y la enorme evolución de los personajes principales a lo largo de la novela.

Y es que Sarah MacLean ha logrado cautivarme con un estilo directo, descriptivo y cargado de detalles y de ironía con el que me ha mantenido pegada a sus páginas, empatizando en cada momento con sus personajes mientras me divertía con divertidos diálogos y algunas de las situaciones que recrea la autora.

Pero no es solo esto lo que me ha sorprendido de este libro. A pesar de que al principio me encontré con unos personajes principales demasiado planos y que no me transmitían demasiado, a medida que iba leyendo me encontré con dos personas sensibles, con pasados oscuros, problemas familiares, sueños y aspiraciones que me transmitieron una sensación tan real que fue como si salieran del libro. Además de su evolución como personajes, la autora ha sabido crear personajes con problemas de época pero emociones actuales. Y esto es realmente difícil.

Asimismo, la relación que construye entre ambos personajes principales también se hace muy real para el lector, pues va surgiendo poco a poco y de manera muy especial. Además, las conversaciones entre ambos están repletas de ironías y este aspecto me ha encantado, pues me parece que aporta un aire fresco y divertido a la novela que hace que quieres leerla sin parar. Un aspecto que me ha gustado menos, y que está unido a esto, es la previsibilidad de la novela. Al principio ya se sabe lo que va a ocurrir. Sin embargo, pienso que no es un factor de gran importancia para este libro, ya que se disfruta igualmente a pesar de él. De hecho, desde la mitad hasta el final, la autora revela alguna que otra sorpresa al lector.

Todos estos aspectos han contribuido a convertir esta novela en una lectura muy completa, perfecta para desconectar durante el verano. A pesar de algunos aspectos negativos que he comentado anteriormente, como la falta de originalidad y la previsibilidad, me ha encantado descubrir a esta autora a la que espero poder volver a leer pronto. Sin duda, una lectura muy recomendable para todos aquellos a los que os guste la narrativa de época y, más recomendable aún, para aquellos que disfruten de las historias de amor realistas y que se van desarrollando a medida que vas leyendo. Ya empiezo a estar harta de los libros llenos de clichés e “instalove” que no son creíbles para nadie y que, además, están repletos de cursiladas demasiado lejanas de la realidad. Aunque respeto a quienes les gusten, creo que se disfruta mucho más de una historia con la que te puedas identificar. Y esta es una de ellas, si bien se desarrolla en el siglo XXI…

 

[product sku= 9788416580736 ]
Publicado el

Black Hammer. Orígenes secretos, de Jeff Lemire y Dean Ormston

black hammer

black hammerLlega un momento en el que uno busca cosas diferentes en el universo del cómic de superhéroes. Y no porque deje de gustarle ni porque se haya hartado de ellos. Simplemente le apetece un cambio, conocer otras historias de ese mundillo, otros autores y otros personajes con historias no tan heroicas, o al menos no en el núcleo principal.

Y así, me encuentro con Black Hammer. Orígenes secretos. Un cómic que, si es alabado por un artista del noveno arte como Mark Millar, cuyo trabajo me divierte y que se refiere a este cómic así: “Hace años que no leía un cómic tan loco y brillante como Black Hammer”, como mínimo debe de merecer la pena.

La verdad es que loco loco, lo que se dice loco no es, pero brillar, ohhh, amigos… Brilla con una luz insultantemente cegadora.

Lo bueno es que no asistimos a manidas luchas entre personajes en mallas y villanos excéntricos (aunque bueno, hay algún breve flashback en el que sí, pasa exactamente eso y más) sino que se centra en las relaciones interpersonales de unos cuantos exsuperhéroes.

Tenemos ante nosotros a un grupo heterogéneo de héroes (casi todos nos van a recordar a conocidos iconos de DC o Marvel) que hace diez años derrotó al malvado Anti-Dios (una especie de Galactus) y no se sabe cómo ni porqué, tras esa victoria fueron transportados a una granja en una localización rural de la que parece ser que no pueden salir. El mundo les da por muertos y ellos viven ocultando sus identidades. Pero no todo el mundo cree que están muertos. Una mujer, periodista e hija del único de los héroes que realmente murió, Black Hammer, está convencida de que el resto de la formación está en alguna parte y pase lo que pase se ha propuesto encontrarlos.

Lo más jugoso de este cómic es lo que ya he comentado, las relaciones entre cada miembro, en lo que parece ser una familia extrañamente estructurada en la que cada uno va a su bola, siendo Abe, el “abuelo,” el más preocupado por ser una familia y por parecerlo (y cuyos orígenes me traen a la memoria los del Capitán América). Tenemos una anciana en el cuerpo de una niña (en claro homenaje a Shazam –si hasta la palabra clave es casi idéntica: Zafram–) harta de estar condenada dentro de ese cuerpo y obligada a asistir año tras año a las aburridas clases del colegio y enfrentándose por ello a Abe, que ejerce de padre. También forma parte de la cuadrilla Barbalien (un remedo del Detective Marciano), el Coronel Wierd (a quien no logro emparejar con ningún personaje preexistente) y el cual en sus primeras intervenciones resulta gracioso pero una vez conocida su historia comprendemos su sufrimiento; Walkie Talkie, compañero del Coronel y Madame Dragonfly, que es más o menos como Madame Xanadú.

El tomo está estructurado en capítulos en los que brevemente se habla de cada miembro y conocemos algo de su historia, para posteriormente seguir con la trama principal, en la que cada uno tiene un objetivo distinto, ya sea formar una familia, ya sea escapar de esa zona fantasma.

La historia entretiene más de lo que a priori parece y engancha que da gusto.  Está bien tejida, con los elementos humanos bien configurados y desarrollados  y un guion que no chirría y en el que los homenajes al cómic clásico de superhéroes son un aliciente más. Además, ha ganado el premio Eisner a la mejor serie nueva, y aunque esto de los premios es muy subjetivo, con los Eisner suelen acertar.

Otro punto, y muy importante, es el dibujo. En mi opinión, una mezcla del estilo de Mignola y el de Kevin O´Neil que me ha dejado más que satisfecho y que se aleja del típico dibujo del superhéroe comercial. Cabe resaltar el enorme mérito de  Dean Ormston, ya que semanas después de los primeros episodios sufrió una hemorragia cerebral de la que tardó meses en recuperarse y el lado derecho de su cuerpo, incluida la mano con la que dibuja, quedo parcialmente paralizada. Gracias a mucho esfuerzo y rehabilitación consiguió recuperarse casi por completo y los resultados hablan por sí mismos.

En resumen, un cómic en el que Jeff Lemire hace el cómic que siempre quiso: su versión de los superhéroes con historias humanas acerca de la familia y la vida en el pueblo.

Black Hammer. Orígenes secretos es un cómic que apetece mucho, de esos que pueden leerse varias veces (y yo no suelo), un homenaje al cómic en general, con un estupendo punto de partida desarrollado en una gran historia, un magnífico entretenimiento que, además, te deja con el ansia viva de saber qué coño va a pasar después del cliffhanger monumental con el que acaba.

Uno de los indispensables de 2017, sin ninguna duda.

[product sku= 9788416880218 ]
Publicado el

Sortilegio, de María Zaragoza

sortilegio

sortilegio

Imagina por un momento que miras una foto y puedes sumergirte en ella. Ver más allá de esas sonrisas, tal vez fingidas, conocer la historia que se esconde detrás de cada una de las personas retratadas o de los objetos que adornan la escena. ¿No sería fascinante? Sobre todo en estos tiempos, donde las fotografías son el recurso favorito de muchos para mostrar lo que querrían ser más que lo que realmente son. Pues Circe Darcal, la protagonista de Sortilegio, de María Zaragoza, tiene ese don, y eso hizo que me sintiera atraída por este libro al leer su sinopsis.

Sortilegio sigue las pautas de una novela de iniciación. En la primera parte, «Equinoccio de otoño», Circe se muda de un pequeño pueblo a la ciudad para ir a la universidad, donde poco a poco descubre un mundo nuevo y una nueva cara de sí misma. En «Solsticio de invierno», ya es conocedora de toda la magnitud de su poder y aprende a manejarlo, y en «Equinoccio de primavera», se desata la lucha contra el mal. Esta novela contiene los elementos habituales del género juvenil de fantasía: la protagonista es una joven con un poder oculto y un pasado lleno de secretos que están a punto de salir a la luz; es la pieza clave para evitar un gran peligro que se cierne sobre el mundo y se ve envuelta en un triángulo amoroso. Además, tanto ella como el resto de personajes tienen nombres raros, y eso que la historia transcurre en España. Esos clichés no me resultan demasiado atractivos, por lo que no suelo leer este tipo de novelas; pero, por suerte, María Zaragoza les ha dado un enfoque reivindicativo y feminista muy bien llevado.

«Mucha gente cree que lo que no te hace santa o madre, te convierte en bruja. Ya sabes: o eres lo que ellos quieren que seas, o eres mala».

Sin olvidar el elaborado trasfondo del mundo mágico en el que se adentra Circe, que bebe de la mitología cristiana y pagana. Me parece uno de los puntos fuertes del libro, aunque María Zaragoza ha querido transmitir tal cantidad de información que esta no siempre está bien integrada en la novela y, en momentos puntuales, corta la fluidez de la trama.

La primera parte de la historia me atrapó con su suspense plagado de situaciones extrañas e, incluso, inquietantes; mientras que las otras dos, si bien se leen con la misma facilidad, me interesaron menos. Será que las batallas finales nunca me parecen lo suficientemente apocalípticas y me quedo siempre con ganas de más. También me ha decepcionado un poco que el don de Circe de sumergirse en las fotografías solo sirva para introducir información del pasado, pero no tenga la trascendencia que yo me esperaba en el desarrollo y resolución del conflicto.

Sortilegio tiene partes que me encantan y otras que me chirrían, por eso su lectura me ha dejado una sensación agridulce. Pero no por ello deja de parecerme una lectura recomendable, ya que su enfoque feminista, su trasfondo tan bien documentado y sus frases para subrayar hacen que merezca la pena. Sobre todo para los aficionados a la fantasía juvenil que quieran darle una vuelta de tuerca a los manidos clichés del género.

[product sku= 9788445004609 ]
Publicado el

Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez y Gianluigi Toccafondo

los girasoles ciegos

los girasoles ciegosHay libros hermosos, en los que si nos ponemos a subrayar una frase que nos parece especial, esta puede convertirse en una línea continua de principio a fin. Pero cuando esos libros cuentan historias tristes, su lectura nos deja una sensación extraña. Su belleza nos inunda y su dolor nos vacía, y los terminamos hechos pedazos, tratando de recomponernos de esa implosión emocional. Eso me ha pasado a mí con Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez.

A través de cuatro relatos interconectados —«1939, Primera derrota o si el corazón pesara dejaría de existir», «1940, Segunda derrota o el manuscrito encontrado en el olvido», «1941, Tercera derrota o el idioma de los muertos» y «1942, Cuarta derrota o los girasoles ciegos»—, el autor recorre el campo de batalla, las cárceles de los sentenciados a muerte, los escondites de los desaparecidos, las escuelas y las casas de una España que fingía que todo lo ocurrido en la guerra civil había caído en el olvido en cuanto la fusilería había dejado de resonar en las calles.

Alberto Méndez me ha oprimido el corazón con sus palabras vívidas y certeras, trasladándome a esa época y haciéndome sentir la desolación de los derrotados con toda su crudeza. Y los derrotados no son solamente los que perdieron la guerra. Esa es la perspectiva obvia, tantas veces vista; pero en este libro se dejan a un lado el blanco y el negro y se profundiza en los grises, única forma de retratar con autenticidad algo tan complejo como la naturaleza humana y la tragedia de una guerra. Porque el derrotado no siempre es víctima y el vencedor no siempre gana.

Los girasoles ciegos son cuatro formas de entender la derrota, cuatro maneras de morir en vida y, sobre todo, un lúcido retrato de un periodo y de una sociedad que, pese a los ochenta años transcurridos, a día de hoy aún no ha cerrado el proceso de duelo porque, desgraciadamente, este nunca llegó a existir. Por eso, y por la soberbia escritura y extrema sensibilidad de Alberto Méndez, esta lectura provoca un varapalo emocional. Y por si este no fuera suficiente, la edición especial de Edelvives complementa la obra con las ilustraciones de Gianluigi Toccafonda. Dotadas de una gran expresividad facial, incluso cuando opta por los trazos más toscos, plasman a la perfección el clima desolador de los relatos. Su magnífica propuesta artística se disfruta tanto como acompañamiento del texto como contemplándola de forma independiente.

Para mí, Los girasoles ciegos es una lectura indispensable y esta edición, una joya para cualquier biblioteca. No me cabe duda de que esta obra de Alberto Méndez será un clásico de la literatura española, si no lo es ya, aunque apenas hayan pasado trece años desde su publicación. Porque la atemporalidad de sus palabras, tan bellas y tan dolorosas, seguirán causando estragos en los corazones de los lectores por mucho tiempo que pase. Y es que no solo habla de una guerra, sino de todas; y no solo de un puñado de hombres derrotados, sino del sentimiento de pérdida que ha marcado y marcará tantas existencias.

[product sku= 9788414005095 ]